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Para todos los públicos Página Dos - Eduardo Mendoza - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"El príncipe daba la impresión de estar pasando un buen rato.

Como si sus actividades clandestinas

para recuperar el trono de un país sin insistencia

y el reencuentro con el amante ocasional de su esposa fueran

episodios de una estupenda comedia."

El proyecto La lectura que da vida,

lo que pretende trasladar

es la ilusión de un montón de profesionales,

tanto de la biblioteca como de otros

relacionados con el mundo de la cultura,

editores, ilustradores, libreros,

trasladarlo a unos protagonistas que,

por causas ajenas a su voluntad, no pueden visitar las librerías,

acercarse a las bibliotecas.

Se dio la circunstancia

que se abrió esta biblioteca hace cuatro años,

y la directora de esta biblioteca pensó

que dada la cercanía del hospital Niño Jesús,

que podíamos trasladar esas actividades al hospital

y a esos niños.

Ese fue el origen, las actividades,

pero luego posteriormente el proyecto empezó a cobrar vida y,

bueno, lo que pensamos fue ampliar el espectro de protagonistas.

No solamente los niños, sino también sus familias,

el personal sanitario, el personal docente.

Hay un colegio dentro del hospital para atender las necesidades

de los niños que están enfermos

y que es fundamental que sigan aprobando sus cursos

como si no tuvieran esta situación tan especial.

Yo que hace este colegio

que sea distinto a los otros es que los niños

tienen una atención individual y personalizada.

De tal forma que,

atendemos niños desde tres años hasta segundo de Bachillerato,

con cada niño concreto de cada centro concreto,

porque tenemos niños que vienen de toda España,

pues se trabaja eso específico que el niño

necesita trabajar para poder aprobar el curso.

La lectura de los libros tienen una importancia máxima.

Entonces, a nosotros el proyecto con la biblioteca,

pues La lectura que da vida,

solamente cuando los responsables

de la biblioteca nos dijeron el título,

nos parece un proyecto apasionante,

porque justo esa es nuestra filosofía.

Nosotros en esta sala tenemos mucha carga

de trabajo con respecto a medicación,

poner medicación, hacer un sitio oncológico, mucha quimioterapia,

mucho hemoderivado.

Básicamente,

y luego atender también a todo el entorno del paciente, a la familia.

Yo creo que hay un factor fundamental dentro del hospital,

y es el tiempo.

Que hay mucho tiempo.

Quizás...

Más que en el exterior

porque están confinados en un ámbito un poco más cerrado y, entonces,

para cubrir ese tiempo nosotros afortunadamente contamos

con la colaboración de mucho asociacionismo.

Nosotros siempre fomentamos mucho que los críos sigan haciendo

todo aquello que hacen habitualmente en su vida.

Entonces, hay críos que tienen muy integrado ya su hábito de lectura,

indudablemente aquí lo siguen desarrollando.

Y se procura además, fomentarlo.

Tenemos otra de las asociaciones de voluntariado que tienen libros,

los tenemos en la biblioteca...

Es un ambiente en el que hay fácil acceso a ello.

¿Lápices no has traído?

-Sí, están en la maleta, en uno de los bolsillos está un lápiz.

Para mí el objetivo más importante es llevar la normalidad.

Nosotros llevamos 20 años trabajando con niños,

sabemos que les gusta el libro,

no conozco ningún libro a esas edades de 7, 8, 6, 11,

12 años que no se sonría o que no disfrute con una aventura

que le plantee el libro. Eso es lo que queremos ahora.

Mi experiencia me dice que al final

el libro les aporta a los niños algo

que no le aporta nada más: fantasía, magia, imaginación, misterio.

Eso es lo que queremos llevarles.

Lo único que cambia con respecto

a los niños con los que habitualmente trabajamos,

que son niños sanitos, que vienen aquí, además, grupos de 20 o 30,

es cómo manifiestan y exteriorizan la emoción y la alegría.

Donde te das cuenta cuando le has emocionado, esa es su sonrisa.

Si consigues, y lo consigues que sonrían un momento determinado,

bien porque la actividad que le has propuesto,

que siempre es como un reto, el niño ya se ha percatado,

ha cogido el truco,

y muestra su satisfacción con esa pequeña sonrisa,

que a veces ni siquiera la vez,

porque muchas veces tienen una mascarilla,

pero si no es en sus labios, lo ves sus ojos.

Esa sonrisa vale tanto o más que todos esos abrazos,

aplausos o lo que sea.

(Música en inglés)

Bueno, Eduardo, voy a hacerte la pelota,

porque nos hace mucha ilusión que seas tu quien inaugure

esta nueva temporada de "Página Dos",

y además, que lo hagas con esta novela,

una novela que déjame decir, que no acaba aquí,

porque este es un proyecto literario más ambicioso.

Sí. Yo espero que tenga continuación.

Mi idea era, desde hace tiempo me habría gustado hacer esto.

Escribir una parte y otra parte y otra parte de una historia.

No dejarla colgada y que siga, sino una historia contada,

un tríptico, y hasta ahora nunca me había atrevido a hacerlo.

Pero ahora las trilogías están de moda.

Y esta vez he encontrado mi oportunidad.

O sea, entiendo que es una novela larga dividida en tres partes.

¿O serán tres partes que se podrían leer de manera independiente?

En teoría yo quiero que las tres partes

se puedan leer de manera independiente.

Vale.

Pero es mejor leerlas por orden, porque el protagonista es el mismo.

Es, digamos no una biografía, sino un recorrido vital,

no completo,

que abarca desde los años 50 hasta el final del siglo,

la última mitad del siglo XX,

y bueno,

van transcurriendo los sucesos y la vida de este protagonista,

pero se puede tomar a trozos.

Se puede incluso leer desordenadamente.

Pues vamos a hablar de esta primera entrega,

porque aquí conocemos Rufo Batalla,

que es un joven periodista a quien le encargan

que cubra una boda real en Mallorca.

Se casa el príncipe de Libonia con una joven aristócrata inglesa,

y a partir de ahí seguimos la vida de este joven.

¿Qué podemos contar de lo que vamos a encontrar más en el libro?

Este personaje, que es más o menos mi alter ego,

siempre lo son en todas mis novelas, pero en este caso mucho más,

va a ir viviendo los momentos que yo creo

haber vivido a lo largo de mi recorrido,

no tanto experiencias personales, es decir, no habla de mí,

sino de los momentos por los que yo he pasado.

Empieza con esta breve anécdota,

que es casi una historia cerrada en sí misma.

Que luego tendrá unas consecuencias y que da título a la novela.

Un título, por cierto, que cuesta de pronunciar,

cuando siempre lo he visto escrito y cuando he tenido que decirlo...

Pero bueno, a lo mejor eso lo hace atractivo.

Este príncipe de Libonia me hace mucha gracia

porque me recuerda a esos aristócratas

que aparecían en la revista ¡Hola!

que circulaban por Europa sin reino, pero con su pequeña corte detrás.

Es un poco la figura de aquellos que hemos oído hablar de países

que casi pensábamos que no existían.

Pero Libonia existe.

Libonia existió, pero existió hace muchísimo tiempo.

Busqué un país que no existiera para no tener que ceñirme a una realidad.

Es un país más o menos imaginario, como el de los hermanos Marx,

que se llama Fridonia.

Bueno, pues una cosa así.

Y seguramente irá por ese camino.

Pero es verdad que está inspirado en estos personajes,

a uno de los cuales yo conocí personalmente.

Básicamente yo diría que buena parte

de la acción transcurre en Barcelona

mientras dirige también una revista de chismes, vamos a decir, y luego,

aunque va a otros sitios,

su estancia en Nueva York trabajando

en una delegación de la Cámara de Comercio,

pero es verdad que tú aprovechas esas dos circunstancias

para hacer todo un retrato social,

político, histórico, anecdótico de lo que ocurría,

sobre todo en aquellos años 50 y 60,

que es un poco lo que está cubriendo esta etapa,

y eso no es gratuito, por eso es importante en la novela.

Claro, es la razón de ser la novela.

Luego lo demás es el hilo conductor, la anécdota que permita...

Pero a mí lo que me interesaba era contar estos fenómenos

que en su momento parecían al menos importantes

que los grandes acontecimientos políticos,

pero que estaban creando las condiciones del presente.

Estaban ocurriendo cosas que pasaban en la calle que, bueno,

salían en las páginas intermedias de los periódicos,

y que, sin embargo, estaban cambiando.

Y aquí me hago eco un poco del movimiento feminista,

que ya venía de mucho más atrás, el movimiento gay,

que en esos años tuvo sus...

Despegó, digamos,

y prácticamente ocupó el protagonismo de la vida cultural,

de la vida social, de la cultura callejera, de la cultura pop,

las vanguardias...

Todo eso que sucedió esos años.

Por si nuestros espectadores no lo han pillado,

que yo creo que sí,

aquí el humor de nuevo juega un papel esencial.

Sí.

No es una novela abiertamente humorística, otras que he escrito,

es decir, no hago una propuesta cómica,

pero sí, claro,

la mirada sobre el mundo la hago desde el ángulo del humor.

Creo que me va bien para poder ir

transcurriendo por estos distintos ambientes,

y en todos ellos, claro, aparecen personajes.

Hay un filósofo alemán que también, en fin,

hace unas reflexiones sobre...

Todo eso me sirve de pretexto

para ir pasando de una situación a otra.

Claro, es una novela, es ficción y hay que entretener.

(Música)

(Música)

No estoy seguro de si he perdido algún libro permanentemente,

pero sí recuerdo que cuando era niño había un libro que amaba,

"La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson.

Recuerdo que hubo un período de tiempo

en que no lo podía encontrar,

creo que mi madre lo había cambiado de sitio y no lo podía encontrar.

Recuerdo que esa pérdida me causó muchos problemas

porque era mi libro favorito.

"Guerra y paz",

porque me sigue dando ganas de dormir.

Me gustaría darle una oportunidad a "Guerra y paz".

Probablemente "El perro de los Baskerville".

porque me parece que su estructura es preciosa.

Es posiblemente la historia criminal más perfecta que jamás haya leído.

Creo que la he leído cuatro veces.

Me gustaría volver a una frase que encontré hace un par de años.

Cuando empecé a escribir este libro.

Una frase de finales del siglo XVII, en la América colonial,

en la época de los juicios de las brujas Salem.

Un observador se estaba incomodando

por el modo en cómo se estaba desarrollando juicio,

y dijo:

"No hay problema social tan grande ni calamidad pública tan terrible

que una persona malvada no pueda utilizar en su provecho".

De eso va mi libro.

Esta idea es interesante,

cuando te das cuenta de que en un problema social enorme puede haber

alguien que desde dentro intenta manipularlo

para conseguir sus propósitos de un modo terrible.

Si te interesa este concepto, te interesará mi libro.

Sue Grafton Falleció el año pasado,

así que no pudo acabar como su WAbecedario del crimen".

No ha podido cerrar ese círculo negro

que empezó hace años con "A de adulterio",

y que ha cerrado con "Y de Yesterday".

Aquí vuelve a investigar un asesinato,

en este caso un asesinato ocurrido hace años

mientras se la sigue viendo con el asesino de "X de Rayos X".

Nosotros, sin embargo, nos quedamos con la G, la G de Grafton,

la G grande y de genial.

Me estoy imaginando los coches circulando a toda velocidad

por este autódromo en aquellos años 40 y 50

cuando creo que todavía no existían las cintas de cassette,

lo digo porque los cassettes están muy presentes en este libro,

el periodista de la revista "Rolling Stones".

Aquí nos cuenta cómo su novia le grabó unas cintas con música,

se las regalo, ella falleció, y a partir de ese instante él

se dedica a escuchar la música recordando

que "Vives en las cintas que me grabaste". Un hermoso libro.

En este alucinante autódromo hubo carreras hasta los años 50,

década en la que, por cierto,

también aparece en la novela de Eduardo Mendoza,

y es aquí donde os quiero recomendar no libro de Joel Dicker,

un thriller trepidante que protagoniza una periodista,

Stephanie Mailer, que descubre que la policía se equivocó

en un caso ocurrido 20 años atrás. Y, además, ella va a desaparecer,

y nos toca saber qué es lo que ha pasado.

(Música)

Hoy os voy a recomendar

"Un proyecto genial, familia, amigos y otros bichos peludos".

Hoy os voy a recomendar "El niño brujo".

El libro va de que un niño que se llama Tom le mandan hacer

un proyecto para la escuela y se ve el proceso que va haciendo.

El libro va de que un niño que se llama Astaire,

en su época los niños se transforman

y las niñas se hacen brujas y a él le gusta ser brujo,

pero le dice su madre que no puede ser, y un poco va de eso,

de cómo lo consigue.

El proyecto que hace explica su familia

y los bichos peludos que crea él, y sus amigos.

Se parece un poco al de Harry Potter,

pero Harry Potter tiene varitas

y aquí la magia se hace con la mente.

La parte que más me ha gustado de este libro es la parte

que enseña el proyecto, porque es muy divertido.

Me ha gustado porque hay mucha aventura

y a mí me gusta la aventura y, además, hay muchos dibujos,

en los dibujos están muy bien hechos.

¿Cómo describirías a Rufo Batallas?

A ver, el problema de los protagonistas de novelas,

digamos, un poco de abanico histórico y social,

plantean un problema muy grande.

Si participan,

difícilmente pueden tener una visión global de lo que está sucediendo,

y si tienen una visión, han de ser un poco parados,

y este lo es.

Es un hombre, que es un observador, un buen observador,

es un hombre que mantiene la distancia justa,

creo yo cor los acontecimientos,

no los ve con mirada de entomólogo,

pero tampoco participa directamente.

Es decir, él anda por allí, no se retrae, se mete en todos los líos,

pero nunca como protagonista.

Es un personaje bastante parecido a mí y bastante parecido

a lo que es un escritor en general.

Veo que es una novela con una banda sonora muy clásica.

Sí, bueno, este personaje tiene muchas cosas de mí,

y una de sus características es su pasión por la música clásica.

Lo cual le permite dos cosas:

una, enfrentarse con respeto, pero con distancia,

a todas las vanguardias, a toda la contracultura de aquellos años,

sobre todo, la cultura que pretendía no solamente crear,

sino destruir lo que había habido antes;

y por otra parte,

sirve para mostrar una faceta de Nueva York

que solo los que vivíamos allí conocemos.

Nueva York tenía fama de ser una ciudad callejera, violenta,

y había una Nueva York que siempre había existido,

muy señora, muy culta, muy convencional, muy clásica,

y eso siempre pasaba por alto.

Yo lo quería recalcar.

Tengo que preguntarte sobre cómo llevas lo del post premio Cervantes.

¿Un premio en sí da más energía creativa para el futuro

o uno ya tiene uno ya tiene años de oficios y, oye, está bien,

pero tampoco hay que exagerar?

Uno tiene años, desde luego, no es una cosa que...

Pero sí produce un efecto de fondo que voy notando.

Hace poco me invitaron a un acto, dijeron...

Bueno, dije que no me venía bien.

Insistieron, y me dijeron: "Queremos que participe un premio Cervantes".

Y solamente quedan dos en condiciones.

Me preocupo bastante, me preocupa bastante.

¿Tienes un cajón con historias pendientes

de escribir con eso vas tú muy al día?

Tengo un cajón, como la mayoría,

y creo que todos los escritores de ficción,

lleno de historias empezadas,

interrumpidas en distintas fases de desarrollo.

No las quiero tirar por si algún día puedo echar mano de aquello,

me sirve, me ayuda, y allí está.

Y allí está.

Y, además, eso me garantiza que si un día se me acaban las ideas,

siempre puedo ir a este fondo de pensiones que me he ido creando,

pero bueno, proyectos no hago, vivo al día en todos los aspectos.

Eres un escritor con muchísimos lectores,

déjame preguntarte para ti,

¿cuál es la novela de la que te sientes especialmente orgulloso?

Que no tiene porque ser la más prestigiosa

y la más conocida ni la más vendida.

Bueno, orgulloso, orgulloso no me siento de ninguna porque todas,

voy pensando "tendría que haberla escrito de otra manera,

cómo me gustaría ahora otra vez rebobinar y reescribir".

Con todas las novelas que he escrito yo creo

que esto le pasa a todo el mundo.

Hay algunas de las que me siento muy satisfecho

porque me han dado muchas alegrías posteriores.

Por ejemplo, una de las novelas de la que no me siento orgulloso,

que es "Sin noticias de Gurb",

continuamente me va dando la pequeña alegría de las personas

que vienen a darme las gracias.

He creado un fondo inagotable de gratitud

porque la persona en cuestión pues lo leyó

cuando estaba pasando un mal momento, le divirtió,

le sirvió para algo, y esto es muy frecuente.

(Música)

Hemos tenido un invitado de lujo en este arranque pero ya os aviso,

estamos haciendo lo imposible

para que los próximos programas están a la altura.

Si alguno flojea, no nos deis mucha caña,

que luego la mitad del equipo se deprime

y nos queda mucha temporada por delante.

"Es la ley natural,

el mundo tal y como Dios lo hizo.

Mire a su alrededor.

Las abejas pican, pero polinizan.

Pues con la nobleza pasa lo mismo.

¿De dónde viene la belleza, la moral,

el arte y la cultura si no de las capas altas de la sociedad?

Por eso es necesario que los de arriba

no solo gocen de grandes privilegios,

sino que tengan plena conciencia de su superioridad,

porque a mayor conciencia,

mayor responsabilidad ante Dios y ante la historia.

Gracias a esta actitud,

Europa fue en un tiempo como este huerto ameno y secundo.

Aquí crecían coles, allí zanahorias, más allá habichuelas.

En aquel rincón, nabos.

Podría pasar horas enumerando hortalizas suculentas, ahora,

sin embargo, todo eso se acabó.

Maldita sea mil veces la Revolución Francesa

y maldito sea Napoleón Bonaparte,

que propagó el virus de la igualdad."

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  • Eduardo Mendoza

Página Dos - Eduardo Mendoza

11 sep 2018

Magazín divulgativo de La 2 sobre el mundo de los libros.

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