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Para todos los públicos Página Dos - Carlos Pardo - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música)

"Tú también me gustas, mucho más que yo a ti.

La luz del patio seguía estancada, llovía cada vez más fuerte.

Intenté recitarle algún poema,

pero solo se me ocurrían poemas desagradables.

De esos serenos que le gustaban".

(Música)

(Música)

Soy Luis Crespo, soy conservador y restaurador

de bienes culturales.

Especialista en libros sobre todo en papel y pergamino

en la Biblioteca Nacional de España con sede en Madrid.

(Música)

La restauración en mi caso no fue vocacional,

se debió a algo fortuito.

Sucesivos momentos de mi vida me han ido llevando de la ingeniería

a las artes aplicadas, a la restauración

y se ha vuelto mi pasión totalmente.

Hay que entender que la restauración en España

empezó a finales de los años 60 y principios de los 70.

Los orientales llevan unos 1200 años haciendo las cosas

con las mismas brochas, adhesivos, papeles, herramientas

y tienen un conocimiento impresionante del papel.

Entre los restauradores de documentos es sabido

que ellos manejan unas técnicas y herramientas y materiales

que son sublimes.

A mí me enseñaron unos parámetros occidentales de trabajo

y tuve la suerte de ser aceptado entre nueve profesionales

de todo el mundo, se escogen cada dos años

a nueve profesionales para ser formados

por maestros japoneses en Tokio.

Se basan en una enseñanza que entronca directamente

con la del maestro aprendiz del medievo nuestro.

Es decir, todo se realiza a partir de un diálogo

a veces silencioso, ellos lo llaman "Xin lián xin",

de corazón a corazón.

Y luego se produce bajo la enseñanza del aspecto de las cosas:

aprendes a tocar el papel, a sentir el papel en las manos.

Aprendes a usar tus dedos para calibrar papeles muy finos,

no usamos máquinas.

Aprendes a preparar la disolución de los adhesivos

a partir del aspecto, el color, la temperatura de tus manos.

Es lo más parecido a un luthier.

Apenas usas herramientas, a veces las usas;

es otra concepción totalmente distinta.

Andrés es una persona especial.

Para trabajar es buen trabajador, muy profesional,

pero es muy meticuloso, excesivamente meticuloso.

Él exige mucho, se exige mucho a sí mismo,

con lo cual exige mucho a las personas que trabajan con él.

En mi caso he trabajado con él con soportes sonoros.

Ha enseñado a mucha gente, enseña a gente en prácticas,

cubanos, mejicanos, el trabajo de la restauración.

Con lo cual ese trabajo de técnicas japonesas

lo ha utilizado para restablecer el papel de estos rollos

y ha sido muy novedoso porque me ha ayudado mucho.

Personalmente llevo haciendo artes marciales 36 años,

mucho más que siendo restaurador que llevo 31 para 32.

En todo ese tiempo sabía que había alguna forma de conectar

esa actitud interior de las artes marciales,

la actitud, la calma, la respiración, la concentración,

con el trabajo, pero no sabía cómo hacerlo.

Y no fue hasta que fui a Japón y vi a los maestros japoneses

con esa actitud interior, cómo trabajan,

parece que danzan con los objetos y con el papel,

y entendí que eso se podía hacer.

No ha sido un proceso fácil, pero sí he visto

que tiene efectos positivos.

De hecho, lo he confrontado con ellos,

son bastante reservados y me confirman que trabajan así,

con ese punto de vista interior del respeto y la humildad.

He decidido practicar aikido

porque no lo veo un arte marcial,

lo veo como una actitud hacia la vida.

Lo veo como una práctica la cual te enseña a respirar,

a afrontar los problemas, a intentar asimilar,

aceptarte a ti mismo.

Esa actitud que creo que puedo conseguir

con este tipo de práctica la puedo reflejar en mi día a día

y en la restauración evidentemente.

(Música)

Cuando manejo este palo de madera, que se llama bokken,

o manejo una brocha

o manejo una goma de borrar o un bisturí,

la quietud interior no cambia.

Intento tener la máxima concentración;

la máxima sensación de que solo existe

ese instante presente tanto en akido

como en la restauración.

Es una forma de estar alerta y atento a cualquier detalle

tanto en la vida cotidiana

como cuando estás restaurando un objeto

en el que pueden aparecer multitud de variantes.

(Música)

Carlos, tu nueva novela, "Lejos de Kakania",

arranca con un yo narrador que está a punto

de coger un tren para ir a ver a su amigo, a Virgilio.

Y justo ya al principio encontramos una sentencia que dice:

"Me he aburrido de mi amigo".

Para aclarárselo a nuestros espectadores,

¿quién es ese yo narrador

y qué peso tiene Virgilio en la novela?

El yo narrador es una respuesta difícil

porque el yo narrador se supone que tiene mi nombre,

entonces lo más fácil sería decir: "Soy yo".

Ese yo narrador es más o menos una de las cosas

que se busca en la novela,

no sé muy bien si se llega a encontrar.

Podría decir que soy yo, pero soy yo construyéndome

o es alguien que se llama como yo desde hace 20 años,

es como un yo de hace 20 años

que se construye a través de su amistad con Virgilio.

El comienzo de la novela ya deja claro

que hay una amistad que los ha construido

como dos personas con un mundo común,

con un lenguaje común que es casi como un secreto.

Intenta diseccionar esa amistad a lo largo del tiempo

y parte prácticamente de una separación,

de una separación de esos dos amigos.

De hecho, la novela es un poco la búsqueda

de estos entresijos un poco, de esa construcción

de uno mismo a través de la amistad

y, sobre todo, una disección de la amistad.

Eso sería lo más importante.

¿Por encima de todo esta novela es una historia

de una gran amistad con todos sus vaivenes?

Yo creo que las novelas nunca funcionan con un solo tema.

Las novelas lo que tienen, los libros en general

tienen como varias lecturas y varios niveles de lectura

que tienen que funcionar a la vez.

Creo que uno de los pilares

es sin duda la historia de una amistad.

La historia de una amistad contada con cierta honestidad,

con sus claroscuros.

Realmente una amistad entre adultos varones

no se ha narrado tantas veces como se podría narrar.

Es verdad eso, que se ha escrito más

sobre la amistad femenina que sobre la masculina.

Se ha escrito más sobre la amistad femenina

con mayor sinceridad también. Es una novela, es ficción,

pero podemos decir que utilizas tu vida como material literario.

Es una novela, lo principal es que es una novela.

Pero cuando hablamos de géneros autobiográficos,

creo que los géneros autobiográficos amplían la novela.

Pero no desde ahora, no ahora que se habla de la moda,

de la autoficción;

a ver si pasa ya para que uno se pueda arriesgar.

Veo que te cansa tanta autoficción y tanto Knausgard.

Bueno, Knausgard me gusta. No es mi escritor preferido.

Pero hay muchos ejemplos de literatura autobiográfica.

Annie Ernaux me gusta más que Knausgard.

Pero hay que asumir que el origen de la novela,

ya desde los comienzos,

viene ligado a la idea de la confesión

y la idea de la autobiografía.

La novela de formación, la novela picaresca.

Esa tradición un poco latente de la novela

que en el siglo XIX es verdad que tendemos a ver

la novela como un mundo complejo, cerrado,

pero es más o menos cuando se crea la convención

de lo que hoy entendemos como novela.

Pero siempre ha ido latente de una pulsión autobiográfica,

también en el siglo XIX con la novela de formación.

Y creo que en esos límites, ya no solo

en los que la novela se alimenta de la vida,

sino en los que asumimos que la vida está construida de ficciones.

Creo que eso es lo más importante que tiene la autobiografía

hoy en día y es que todos reconocemos

que los hechos puros no existen y por nuestro cerebro,

no porque tengamos necesidad de mentir,

sino porque tenemos necesidad de dar sentido a los hechos,

en nuestro cerebro está implícito esa construcción,

esa ficcionalización de la realidad.

En la novela no solo seguimos a esos dos amigos,

sino también a otros amigos más que también son poetas.

Hay toda una generación de jóvenes poetas

a finales de los 90 donde no faltan los sueños,

las envidias, las frustraciones, el deseo de éxito.

Pero también hay sexo, hay drogas y, hay que decirlo, rocanrol.

Y a esa generación se le etiqueta de generación inexistente.

¿Por qué?

Entre otras cosas porque en el sentido

de la generación, creo que estrictamente hablando

en este caso de los poetas que empezaron a publicar...

Realmente los poetas o interesan o interesan poco.

Yo he intentado escribirla para que lo entendiera

un extraterrestre que no supiera ni lo que es la poesía.

O sea, todos los elementos tienen que estar en el libro.

No hay nada fuera para que alguien venga con los deberes hechos.

Pero es verdad que, bueno,

que fue una generación que descreía

o descreyó de las generaciones, de la propia lógica generacional.

Y descreyó una cosa muy perniciosa desde mi humilde punto de vista

que es una cierta idea de la literatura española

como algo autónomo.

Fue una generación que acabó con la literatura española,

no de una manera así sublime,

pero en su intimidad cada uno acabó matando

esa idea de la literatura española

y se fue a una idea un poco más amplia

de la tradición literaria.

Y, sobre todo, una idea más amplia de lo que es el idioma

y empezar a conocer la literatura hecha en España

como una literatura periférica del resto de literaturas

hechas en español, en Latinoamérica.

(Música)

"Aquí no hay flores.

Aquí no hay niños repeinados

ni brujas con puñados de arroz que no saben pensar en los muertos.

Da igual lo que miremos.

Esta luz es invencible.

Coloniza cada rincón donde no hay ceremonia

y convierte en veredicto

el silencio de las familias en la sala de espera.

Nos quedamos a oscuras alguna vez, díselo.

Es profesor de fotografía forense en la Politécnica.

63 años ha estudiado con interés las trampas de la luz interior.

Desde que murió su mujer, además de dar clase,

trabaja como fotógrafo en el Registro Civil.

¿Quieres una definición de complicidad?

Algo que se rompe, algo que se recompone.

Algo que empieza a saber lo que significa estar roto.

Elige tú las fotografías si quieres.

Pero antes pregúntale por qué cada batalla que empieza

sin tener la lanza, es esa batalla..."

El niño no está en la casa, ha desaparecido.

Desirée, me vas a permitir que nos pongamos una medalla

porque nosotros le hicimos la primera entrevista

a Jesús Carrasco por "Intemperie".

Nos lo dijo él cuando llegó porque era su primera novela

y su primera entrevista.

Así que estamos encantados de que nos hables de "Intemperie".

Exacto, "Intemperie" es la adaptación

de la novela que ha corrido a cargo de Benito Zambrano,

que es el director de películas como "Solas" o "Habana Blues".

Y es una historia ambientada en España en 1946

y tiene por protagonista a un niño

que huye del capataz con el que trabaja,

que es un tipo violento y agresivo,

deseando llegar a la ciudad. Durante todo ese viaje,

aparte de luchas por su propia supervivencia

en un entorno totalmente desolador, entabla amistad

con un pastor de cabras con el que se cruza.

¿Estamos antes una adaptación fiel? ¿Hay diferencias importantes?

¿Cómo lo ves? Es una adaptación fiel

a nivel de argumento, de personaje, de situaciones.

Pero sí que es verdad que hay diferencias.

Para mí la principal al final tiene que ver

con que la novela da mucha importancia

a los monólogos interiores de los personajes.

Evidentemente, cuando haces el traslado

de todo ese contenido a una película,

tienes que convertir eso en diálogos y situaciones, acciones.

Esta es una de las principales diferencias,

pero luego hay algunas más concretas.

Una tiene que ver con esta idea de lo físico que es el paisaje,

de lo seco que es todo;

la sensación de calor que me comentabas.

Sí, da la impresión. Claro.

Hay un esfuerzo evidente por parte de Benito Zambrano

para que eso traspase la pantalla.

Pero sí que es verdad que al final es algo complicado

de traducir, de trasladar a imágenes y a veces tienes la sensación

de que esa idea está mucho mejor resuelta

en la novela que en la película.

Otra diferencia que creo que es significativa

es que en la película el pastor y el capataz no se conocen de antes.

En cambio en la novela sí que se conocían.

Se insinúa que hay algún episodio del pasado

que ellos compartieron y eso genera una tensión,

genera una curiosidad por parte del lector

que en la película queda desactivada porque esa relación previa

en ningún momento se insinúa. ¿Te ha gustado?

Me parece una película sólida, por supuesto bien interpretada

y en la que hay un trabajo de adaptación interesante.

Pero sí que es verdad que teniendo como referencia la novela,

creo que le falta algo de intensidad.

Realmente el nivel de violencia que tiene la novela

no acaba de coger cuerpo en la película.

Tú tienes toda la vida por delante, no la malgastes.

(Trueno)

¿Esto es un libro? Pues mira, no.

Esto es una cosa muy interesante, es el primer número de una revista

que se llama "Solaris" en textos de cine.

Y lo que van a hacer es dedicar cada uno de estos números

o bien a un tema o bien a un cineasta.

En este caso lo que han hecho es dedicarle todo un volumen

a "Arrebato", una de las películas más fascinantes

de la historia del cine español.

Son una colección de textos a cargo de distintos autores

que lo que hacen es analizar en profundidad la obra

de Iván Zulueta desde distintos ángulos

y desde distintas perspectivas.

Me parece interesante porque es un formato poco habitual en España

y en el que participan realmente voces interesantes

que escriben de cine de una forma muy sólida e interesante,

por lo que creo que vale mucho la pena.

(Música)

De este Café Barbieri,

donde Carlos Pardo rememora sus encuentros

con Luis Antonio de Villena, el que le hizo de secretario,

nos vamos a una trattoria del norte de Italia

donde, tras una discusión familiar, un niño desaparece en el bosque.

A partir de ese momento el comisario Sergio Striggio

se encarga de la investigación,

aunque no está en uno de sus mejores momentos.

A Marcelo Fois le ha salido una novela policiaca intimista

y donde las despedidas son de vital importancia.

(Música)

En esta plaza de Jacinto Benavente

suele quedar el narrador con Virgilio,

el otro gran protagonista del libro.

Y es que las plazas son lugares ideales de encuentro.

Cada plaza genera su propio microcosmos,

como queda claro en la obra de María Moreno.

Una historia que se mueve entre la crónica y la ficción

y por donde transitan estatuas con extrañas intenciones

y también palomas que atacan en grupo.

No os la perdáis.

(Música)

Carlos Pardo suele encerrarse en bibliotecas como esta,

en la de Iván de Vargas, para escribir.

Así que puedo imaginármelo buscando libros.

Seguro que pronto encontrará "La ciudad de Dios",

de Pier Paolo Pasolini.

Una obra inédita en España que es una recopilación

de artículos y relatos que nos hablan

de un joven Pasolini recién llegado a Roma desde Friuli.

En su conjunto es una magnífica y poética radiografía

de la Roma de posguerra.

(Música)

Hoy os voy a contar

"Los espeluznantes casos de Margo Maloo".

Me he leído "El libro de la selva" en manga que mola más.

Margo Maloo es una chica

que conoce a los monstruos de la ciudad.

El libro va de una familia de lobos que se encuentran a un niño malo

y lo protegen del tigre que domina la selva

y lo integran en la selva y vive con ellos.

Lo que hace Margo es darle su tarjeta

a niños del solar y su número de teléfono

y si tienen algún problema con monstruos o fantasmas

o cualquier cosa, la llaman

y ella les dice que paren porque son niños.

Es muy diferente del original porque es mucho más resumido

y además hacen historietas aparte

que no salen en ninguna película y mola mucho.

Lo que más me ha gustado del libro

es que la chica saque beneficio de ser amiga de los monstruos.

Se lee bien el manga,

pero si no se sabe, aquí hay unas indicaciones.

Más que de Margo Maloo la historia habla de un chico

que viene a la ciudad y la conoce

porque tenía un problema con monstruos.

Me ha gustado mucho el libro porque es divertido

y además mola leer el manga.

(Música)

Estamos aquí en este local porque aquí

también viene el protagonista a menudo;

toca el hermano del protagonista a menudo.

Todo ese ambiente de noche también es fundamental

para entender a los personajes.

Sí, se vive como una fascinación,

pero también como una condena, sobre todo.

Es la condena de una generación determinada

de españoles que pueden tener estudios universitarios

y que tienen que trabajar en el sector servicios.

El narrador ha empezado siendo pinchadiscos;

eso lo ha podido vivir como una pequeña gloria

en su ciudad de provincias donde vivía de mejor pinchadiscos.

Pero en el momento en que surgen los hechos de la novela,

se vive como una auténtica maldición.

Vive con un trabajo precario el pobre

sin tener ningún tipo de seguridad ni estabilidad

y se vive como una condena.

Publicada esta novela, ya lleva unas semanas en la calle,

¿tienes la sensación de que igual alguna cosa

que aparece aquí ahora te gustaría que no apareciera?

¿O eso no te ocurre una vez has publicado el libro?

Es verdad que me sorprende con estos libros,

con las novelas que he publicado, me sorprende lo bruto que he sido.

(RÍE)

A veces pienso en qué estaba pensando

cuando escribía esto como si nadie se fuera a enterar

o no fuera a afectar.

Realmente me expongo mucho en el libro

de una manera muy vulnerable, que creo que es muy común,

y, bueno, es algo

que debe tener la literatura.

Victoria Ocampo decía que el pudor es enemigo de la literatura

y de las mujeres.

Creo que el pudor es enemigo de la literatura,

de las mujeres, de los hombres y de todo.

Un autor que aborda un libro así confía un poco

en la generosidad del aludido. Sin ninguna duda.

Y luego también, a ver,

los personajes más expuestos han sido consultados.

Y en algún caso me han dicho que están bien directamente.

Pero también me han pedido que les cambie el nombre

muchas veces por propio pudor.

A ver, no puedo obligar a nadie.

Si de repente tiene un amigo que es un chismoso, como soy yo,

un exhibicionista mejor dicho,

y que le gusta construir en público esas verdades

que no considero que sean mías esenciales,

sino que precisamente considero que son universales,

que son anónimas;

o sea, todo aquello que he vivido que es mediocre, que es común,

en el mejor sentido del término mediocre.

A mí me interesa la literatura que expone esas cosas,

me parece que es un avance.

Pero si de repente un amigo considera

que el personaje ha crecido demasiado,

que eso también pasa,

y se ha emancipado de la persona real de la que parte,

pues sin ningún problema se cambia.

La novela dijimos al principio, entre otras cosas,

que es una gran historia de amistad

entre el narrador y Virgilio.

Pero también es una gran historia entre un hijo y una madre.

La figura de la madre es un personaje potentísimo

en este libro. Sí.

El personaje de la madre es fundamental.

También tiene que ver con el ejercicio de ventriloquía

que supone escribir estos libros.

A mí me importa mucho el diálogo,

que te importe el diálogo en una novela

significa que te importan los personajes

casi más que el narrador.

Te importa la reconstrucción de unas voces,

unas voces que no son tú.

Por eso me gusta decir que es un ejercicio de ficción.

Pero a mí el personaje de mi madre, esa voz de mi madre,

el poder reconstruirla con el tiempo

para mí ha sido divertidísimo y muy truculento.

¿Virgilio ha leído el libro? Virgilio ha leído el libro.

¿Le ha gustado? Sí, le ha gustado.

Es complicado. Virgilio, leyendo la novela,

uno ya se da cuenta de que es una persona

bastante más reservada que el rollista

especie entre payaso y bufón que es el narrador.

El narrador, sí.

Entonces, bueno,

la reacción conmigo ha sido muy elegante.

(Música)

Al acabar la entrevista con Carlos Pardo,

hemos estado comentando que en su novela hay humor,

no estas todo el rato riéndote, pero sí que hay humor.

Es decir, que "Lejos de Kakania" es una estupenda tragicomedia.

(Música)

"Con el atardecer,

Granada se volverá provinciana

y uno querrá no haberla pisado nunca".

(Música)

"Pero estamos en el Albaicín.

Yo quería enseñarle a Virgilio algunos lugares donde viví.

Luis, Valentín y Rafa se han apuntado".

# Fue porque no me dio nada. #

"Del Zenete al Comino caminamos cuesta arriba

por estrechas calles pavimentadas con adoquines.

De vez en cuando, una plaza pequeña con árboles

y la fachada en un carmen donde rebrotan las buganvillas.

En algunas esquinas

las vistas de la Alhambra se estiran en toda su magnitud.

El escueto palacio de Carlos V adosado

y un horizonte descendente hasta la Vega.

Otras veces surge en escorzo, a lo nazarí, con la montaña detrás".

# No sé si te buscaré,

# serrana,

# que ya no te quiero.

# Oh, oh... #

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Página Dos - Carlos Pardo

03 dic 2019

En Página Dos, Carlos Pardo nos habla de su novela autobiográfica, "Lejos de Kakania". Visitamos la Biblioteca Nacional para conocer a Luis Crespo, un experto en el tratamiento del papel. David Aceituno recita un poema propio. Y analizamos la adaptación de "Intemperie", de Jesús Carrasco.

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