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Para todos los públicos Página Dos - Agustín Fernández Mallo - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Viento)

(Gaviotas)

(Música)

"Me abstraje en la línea de costa hasta que, tras casi tres horas,

San Simón se recortó sobre el mar.

Lo hizo de pronto.

Su vegetación, verde y espesa,

parecía plata bajo el sol del mediodía.

Hicimos el trayecto contra las olas, a saltos.

A pesar del sol, el viento soplaba helado

y me cubrí con un grueso chubasquero.

La isla se fue haciendo grande y el edificio blanco,

de unos cuatro pisos de altura y base de piedra

que había visto desde el coche, también se agigantó.

Su fachada posterior caía

hasta incrustarse directamente en el mar".

(Continúa música)

(Pájaros)

Oscar Wilde fue un escritor homosexual

en la Inglaterra victoriana del siglo XIX.

Estando en la cárcel escribe este libro

que es una reflexión sobre la libertad, por un lado,

y sobre la mentira por otro, ¿no?

-Yo fui de los primeros que pudimos disfrutar

de las Aulas de Cultura por parte de Solidarios

porque yo ya hace 20 años que salí de prisión.

Y, bueno, suponía el romper la vida rutinaria de la cárcel, ¿no?

O sea, yo cuando me enteré, de que existían estas aulas,

pues evidentemente te alegras de que haya personas voluntarias

que van a pasar un rato de su sábado y a llevarnos charlas

o temas culturales de interés.

-El Aula de Cultura de Solidarios nació hace 30 años

con el propósito de vincular la cultura que había fuera

en un espacio de falta de estímulos culturales,

como era un centro penitenciario.

-La imagen de Caín, de la Biblia, y cómo Caín siempre ha sido

el gran denostado, el malo de la película, el malo de...

-Generamos un espacio de cultura, un espacio de reflexión,

un espacio de encuentro a través del fomento

de la lectura y de la escritura donde sigue siendo inamovible

el objetivo del fomento de la cultura,

pero también el vínculo de los internos con alguien de fuera.

Por eso siempre la actividad está acompañada

por un grupo de voluntarios y voluntarias

que establecen una relación lo más normal,

por decirlo de alguna manera, con los internos.

-Yo soy voluntaria desde hace cuatro años.

Empecé en abril del 2014.

Siempre se dice que les das más a ellos de lo que tú recibes,

pero nosotros, creo que todos los sábados aprendo algo nuevo,

que me voy un poco más completa a mi casa

porque viene algún interno nuevo...

Te das cuenta de que hay un montón de prejuicios que crees que has roto

y que en verdad cada sábado te sorprendes.

Hacen preguntas superinteresantes,

o cuando vienen a presentar un libro de poesía

se levantan varios que quieren leer sus textos

y te sorprendes de lo bien que escriben.

(Música)

-Muchos tienen historias

que les vinculan a su condición de ciudadano

y "Código de barras" es eso.

"Código de barras" son treinta y tantas historias

de personas que intentan evadirse de la cárcel

contando su condición de soñadores,

su condición de ciudadanos que eran antes,

su condición de pensadores,

y que en ese momento lo vieron reflejado

a través de la escritura de un libro.

(Continúa música)

Yo creo que la cultura no conoce prisiones,

o al menos no conoce muros.

Yo creo que la cultura justamente es lo que nos ayuda

a conocernos un poco mejor y a conocer una realidad de nosotros

que no es la cotidiana y a descubrir que probablemente

hay una línea, que es de lo que vengo a hablar yo,

que nos une y que nos une a través de la cultura.

Y según se ha ido aproximando estos días,

estaba como muy preocupado, estaba muy nervioso

porque se acercaba una realidad que era mucho más grande

de lo que yo podía pensar.

La privación de libertad, de repente, se me hizo patente, ¿no?

(Continúa música)

-Tienen muchas horas y pasan muchas horas solos en la celda,

a lo mejor, como era mi caso,

y entonces los libros te sirven un poco para evadirte

de los cuatro muros en los que estás metido.

Pues porque uno al poder leer tiene opción

a que su mente salga de ahí.

Y, bueno, además para mí significó un poco

un rasgo de libertad, ya que en la cárcel

para casi todas las cosas que tú tienes que hacer,

tienes que pedir permiso por instancia,

o sea, está todo muy jerarquizado.

Y, entonces, el rato que uno tiene para leer,

pues se encuentra realmente libre

porque está haciendo lo que uno quiere en esos momentos.

(Música)

Agustín, estamos en la isla de San Simón,

en plena ría de Vigo, porque tu nueva novela,

"Trilogía de la guerra", con la que has ganado

el último Premio Biblioteca Breve, ¿podemos afirmar que se gesta aquí?

Bueno, en cierto modo sí.

Porque en realidad todo aparece cuando vengo a San Simón

invitado a un congreso llamado Net Thinking,

un congreso de redes.

Y, bueno, con todo el pasado que ha habido aquí,

que supongo que tendremos ocasión de comentar,

pues percibo, tengo una serie de sensaciones o una experiencia

que mi mundo o mi poética hasta entonces no daba respuesta.

Entonces, como no daba respuesta, se me ocurrió poner un personaje aquí

y ver qué pasaba.

Entonces, de algún modo, aunque el libro son tres historias,

arranca aquí.

Es verdad lo que decías porque esta es una isla,

esta es una isla que tiene una historia muy especial

y de largo recorrido y que, además, muy poca gente conoce.

Sí, es un caso muy insólito, muy extraño,

de un lugar que ha atesorado siempre un aislamiento un tanto atípico.

Fue monasterio en el siglo XII,

el pirata Drake estuvo aquí encerrado,

fue leprosería en el siglo XIX

y en el siglo XX, en la Guerra Civil, fue un campo de concentración.

Además, un campo de concentración muy duro

y yo creo que eso de algún modo se percibe.

En un solo volumen, se titula "Trilogía",

encontramos como tres historias.

Además, tú los titulas así: "Libro I", "Libro II" y "Libro III".

A ver si lo resumimos un poco para que nuestros espectadores

sepan de qué va, aunque es muy complicado.

El "Libro I" íntegramente, vamos a decir, transcurre aquí.

Transcurre aquí con un lance muy importante

a la ciudad de Nueva York y a Uruguay.

También, es verdad, que hay el salto a Uruguay.

El salto a Uruguay.

Sí, bueno, transcurre aquí porque, como te comentaba antes,

hay un personaje que es alguien que se encierra aquí sin nadie,

sin vigilancia, sin nadie y clandestinamente,

porque, en teoría, no se puede estar aquí viviendo

y se encierra aquí un mes a ver qué pasa.

Durante ese mes empieza a encontrar cosas,

empieza a encontrar objetos, hay reflexiones, hay sensaciones,

que le llevan a darse cuenta de que hay un...

Bueno, de que hay un poema de García Lorca

de "Poeta en Nueva York" que falta.

Y en ese momento es cuando luego emprende un viaje a Nueva York

que le llevará a su vez a Cabo Polonio, en Uruguay.

Pero, bueno, como tú has dicho antes, es muy caleidoscópico.

Tiene lances a muchos lugares, es como una red.

Pero, bueno, el núcleo podría ser este.

Nos vamos al "Libro II" y ahí tenemos

al cuarto astronauta del Apolo 11, pobre hombre,

nadie sabe que existe,

y con él nos trasladas hasta Nueva York.

Nos dice que fue el cuarto astronauta que fue a la Luna

con Aldrin, Collin y Armstrong, pero que nadie lo sabe

porque él era quien filmaba. (RÍE)

Entonces, claro, eso estaba bien porque en una época

donde no había selfies, evidentemente,

quien hacía la foto no salía. (RÍE) Pobre hombre.

Y con esa, digamos, excusa hace toda una antropología

de lo que sería Estados Unidos y de sus guerras y de su sociología,

que a mí me interesaba

porque es un personaje bastante conservador.

Es un personaje que podría haber votado a Donald Trump

y me gustaba ponerlo contra esas cuerdas

a ver qué me respondía.

Y en el tercero nos vamos a la costa de Normandía

con una mujer que emprende un viaje muy particular.

Sí, muy particular.

Es un viaje a pie por los lugares, las playas,

o, bueno, la costa donde ocurrió el desembarco de Normandía.

Es un viaje que hace hoy, en el presente.

Y en realidad lo que ella quiere es ver qué se siente

cuando se pisa descalza tras una caminata

la arena en la que murieron más de 100 000 hombres.

Bueno, y qué significa que de repente la muerte llegue,

la muerte llegue y cómo nos cuestiona, ¿no?

Y, bueno, es una historia que a mí me gustó mucho escribir

y, en realidad, como habrás comprobado,

las tres historias de lo que hablan, creo yo, en mi opinión,

es de cómo los muertos nunca están muertos del todo,

pero los vivos tampoco estamos nunca vivos del todo.

Hay una interzona en la que nos estamos comunicando.

(Música)

Agustín, ¿estás de acuerdo en que esta es probablemente

tu novela más narrativa?

Siendo tan especial y tan tuya, me refiero,

porque lo que comentabas antes de que tú escribes

como si fuera esto una gran red, ¿no?

Pero, a pesar de eso, te ha salido una novela muy narrativa.

Sí, probablemente sí. Ha sido algo espontáneo quizá.

Nada premeditado. No, nada premeditado.

Yo escribo por impulsos.

De hecho, cuando empecé a escribir la novela

tras la experiencia aquí en San Simón,

no tenía ni idea de a dónde iba,

ni sabía si iba a escribir tres libros, dos o uno, ¿no?

Pero sí, bueno, hay una cierta voluntad en todas

de contar algo más cerrado, con todas las salvedades,

porque a mí no me gusta cerrar las cosas

para que cada cual vaya interpretando, ¿no?

(Continúa música)

(Música)

No he leído "Grandes esperanzas" de Charles Dickens

y en realidad he leído muy mal a Charles Dickens.

Nunca he encontrado una comunicación con sus novelas,

como me ha sucedido con tantas otras de la misma época

y de las mismas coordenadas. Ese sería.

Yo perdí cuando no lo había terminado todavía

una edición de "Dublineses" de Joyce,

que no solo me parece uno de los mejores libros de cuentos

de su lengua, sino que además perdí

cuando todavía no había llegado al último cuento,

que es "Los muertos", que se ha convertido para mí

en uno de mis lugares favoritos en la literatura de lengua inglesa

y en una influencia.

Me hubiera gustado escribir "El corazón de las tinieblas"

de Joseph Conrad, que no solo me parece

una de las puertas de entrada a la literatura del siglo XX,

sino que para mí fue especialmente importante

y suelo pensar que sin la lectura de "El corazón de las tinieblas"

a mis 20 años, más o menos,

no habría podido escribir mis propios libros.

"100 años de soledad" es un libro que he leído completo,

de tapa a tapa, por lo menos unas 15 veces

desde la primera vez que lo leí a los 16 años,

y muchos de sus capítulos aisladamente

muchas más veces todavía.

Mi último libro se llama "Viajes con un mapa en blanco"

y es una recopilación de ensayos

que tienen el punto en común de ser exploraciones de la novela.

Lo que se hace en las novelas, por qué es provechoso

que lo sigan haciendo,

porque sería una lástima que dejaran de hacerlo.

Todo eso en una quincena de ensayos.

(Música)

Las redes sociales pueden funcionar como ventanas a mundos privados,

algunos tan desconocidos

como el proceso creativo de los escritores.

Por ejemplo, la poeta María Sánchez,

autora del exitoso poemario "Cuaderno de campo",

es también veterinaria y una sincera defensora del mundo rural.

En su timeline, literatura y naturaleza se complementan.

Sánchez muestra lugares a los que viaja,

animales con los que se cruza

o paisajes maravillosos alejados de las ciudades.

Pero también a través de su proyecto "Las entrañas del texto"

invita a otros autores a mostrar el interior de su obra.

Allí encontraremos curiosidades sobre cómo nacen las historias,

fotografías de sus libretas y textos donde exponen

su proceso creativo escritores como Iván Repila,

Jenn Díaz o Bárbara Sánchez Barroso.

En otra línea, más urbana y relajada,

encontramos al novelista Irvine Welsh.

Hace algunas semanas publicó algunas fotografías

en las que afirmaba estar escribiendo su próxima novela

en nuestro país.

Tras su paso por Barcelona, el autor de "Trainspotting",

dejó varios tuits algo típicos alabando el sol y la comida,

en los que también aseguraba

que había sido una estancia creativamente muy productiva.

Entre los amantes de los libros, compartir es un verbo muy común.

Por eso, tras un breve paseo virtual por tu red social favorita,

puedes hallar detalles jugosos

sobre el arduo trabajo de Sylvia Beach,

la editora de James Joyce; observar cómo J. K. Rowling

planifica hasta el más mínimo detalle

de la trama de sus novelas;

sorprenderte al ver cómo Faulkner bocetó un cuento

en las paredes de su oficina

o comprender la metodología de Sylvia Plath.

Mostrar las bambalinas de la escritura

es un recurso habitual para aquellos que quieren dar a conocer

su próxima novela.

Por este motivo, abundan en Instagram

las fotos de autores escribiendo muy concentrados,

las que ofrecen detalles de un escritorio repleto

de papeles y libros o primeros planos

de un portátil encendido.

(Música)

La isla de San Simón acogió un oscuro episodio

de la Guerra Civil, un terrible campo de concentración.

Y es que la Guerra Civil ha dado para muchos libros,

como por ejemplo, para el de Susana Frouchtmann,

"El hombre de las checas".

Aquí se cuenta la historia de Alfonso Laurencic,

un tipo que diseñó algunas de las checas más temibles

donde los detenidos sufrieron

unos terribles castigos físicos y psíquicos.

Bueno, este libro os va a poner los pelos de punta.

(Música)

San Simón o San Roque en "La trilogía de la guerra"

es un secundario de lujo.

En "Los ojos de la criada: ocho cuentos psíquicos",

esos secundarios de lujo son los miembros

de las diversas familias para las que trabaja una sirvienta.

Pues bien, a través de su mirada vamos a conocer la realidad

del Japón mezclada con la mitología.

Bueno, son historias de una gran guerra psicológica.

(Continúa música)

Mira que pasa por lugares la novela de Fernández Mallo,

San Simón, Nueva York, Miami, Uruguay, Normandía.

Pero eso sí, no pasa por Montecarlo,

que es el escenario principal de esta novela de Peter Terrin.

Es una historia relacionada con la Fórmula 1

donde encontramos a un mecánico y una actriz de cine

que se ven envueltos en un accidente de tráfico.

El chico salvará a la chica,

pero ella nunca llegará a reconocérselo.

¿Cuándo alguien llega a convertirse en un héroe?

(Música)

(Música)

Todo es ciencia-ficción

hasta que alguien lo convierte en ciencia real.

Con esta premisa me he metido de lleno

en la realidad virtual.

Junto a Emika Chen, he viajado hasta Tokio

y me he introducido en el próximo torneo de Warcross,

que más que un juego es una revolución.

-Pues yo estoy viajando por los mundos de la literatura universal.

Gracias a este atlas puedo comer chocolate

en la fábrica de Willy Wonka,

tomar té con el Sombrerero Loco o pisar las tierras de Narnia.

Una guía para lectores de todas las edades

llena de mapas y curiosidades.

(Música)

Agustín, me interesa destacar algunos temas a nivel formal.

Por ejemplo, en el libro aparecen diversas fotografías,

en los tres libros que conforman esta novela tuya.

Aparecen fotografías que no son gratuitas,

son necesarias, complementan muy bien

lo que tú nos estás contando. Sí.

El libro arranca, de hecho, con las fotografías.

Yo cuando estuve aquí en la isla

tenía fotografías de los presos del año 37

y me propuse encontrar los mismos emplazamientos

que las fotografías hoy y hacer una foto hoy.

Y es lo que luego le mando hacer a mi protagonista, ¿no?

Y el libro se va viendo la foto antigua y la foto de hoy,

la foto antigua en blanco y negro,

la foto de hoy luminosa, un día de sol...

Y te das cuenta de lo que dice el personaje, que dice:

"Me parece estar viendo dos ríos que son iguales,

pero que fluyen a velocidades diferentes".

A ver, el pasado y el presente

y esa carne de esos presos que ya no están.

Me encantan esas digresiones que salpican todo el libro

y que parece que te alejan de la trama, pero no.

Te das cuenta enseguida que tienen mucho que ver también

con lo que estás contando.

Por ejemplo, igual hablas de "Casablanca",

que hablas de la serie "Starsky y Hutch",

que te vas al encuentro de Stanley con el doctor Livingston en África,

que nos hablas de los Cloisters de Nueva York.

En fin, todo eso realmente está aquí y es muy importante.

Bueno, son digresiones, pero como tú dices,

siempre vuelven a algún lugar.

Están conectadas metafóricamente o alegóricamente con algo.

Nunca son gratuitas.

Y realmente, bueno, yo me emociono

cuando me embarco en una de esas digresiones

porque casi nunca sé a dónde van ni a dónde van a llegar.

Pero siempre hay un momento de emoción

en el cual termino encontrando el camino.

Los escritores son muy importantes también en esta historia

de una manera muy especial.

Está Lorca, está Sebald también.

"Los anillos de Saturno" en el caso de Sebald,

"Poeta en Nueva York" de Lorca,

y forman parte fundamental de la trama.

Sí. Lorca a través de "Poeta en Nueva York",

del poemario, porque hay un personaje que echa en falta

un poema original y va a buscarlo por el mundo adelante,

y porque además hay toda una serie de caminatas,

que un personaje intuye que Lorca hacía por Nueva York

leyendo sus poemas.

Entonces, este personaje también hace toda esa clase de caminatas, ¿no?

Y luego Sebald, bueno, Sebald me interesaba mucho

porque es un escritor muy misterioso para mí.

Es un escritor que nos va contando detalles históricos

con una minuciosidad y con una...

Y trabaja como en una especie de red analógica, con una pre-red.

Es verdad. Que es increíble.

Es como una red, pero antes de que existiera internet.

¿Qué nos puedes decir

de una frase importante del libro que es la siguiente?

"Es un error dar por hecho lo que fue contemplado".

Bueno, pues es un verso del poeta gallego Carlos Oroza.

Bueno, es un verso para mí perfecto.

"Es un error dar por hecho lo que fue contemplado".

Prácticamente toda la literatura universal

está concentrada en ese verso, ¿no?

Y como bien escribes tú aquí:

"La historia de los muertos

es la historia que de ellos hacemos los vivos".

Bueno, es un gran tema. Claro, claro.

Es un gran tema de cómo hay otra reflexión

de otro protagonista, de cómo...

En realidad lo que hacemos,

cuando hacemos cosas es sustituir otras.

O sea, no intentamos explicar, ahí pone muchos ejemplos,

la sacarina no intenta explicar cómo es el azúcar,

intenta sustituirla.

El fuego no intenta explicar qué es el bosque,

no, intenta sustituirlo.

Los ascensores no intentan explicar qué es una escalera,

no, intentan sustituirla.

Bueno, pues del mismo modo, la gran historia de las guerras

es la que podrían contarnos los muertos,

y como no pueden contarlo, contárnosla, y nunca podrán,

lo que hacemos es sustituir esa historia

por otra que inventamos nosotros.

Pero la verdadera historia es la que nos contarían ellos.

(Música)

Yo no te voy a preguntar, para acabar,

pero ¿cansado ya de que te pregunten siempre

por lo de la famosa "Generación Nocilla"?

Bueno, sí, claro.

Llevo 10 años respondiendo a esa pregunta.

En fin, ahí está.

Son cosas que hacéis los periodistas

que os gusta poner etiquetas para conceptualizar,

pero, bueno, una serie de narradores y narradoras

que yo creo que hemos aportado a la literatura española cosas

que han tenido un valor

y que, a la vista está, siguen teniendo.

Comentaba antes con el equipo que es un privilegio

poder pasear por la geografía de una novela,

como hemos hecho hoy, con "Trilogía de la guerra"

de Agustín Fernández Mallo en esta isla de San Simón.

Justo donde él empezó a gestarla, nosotros cerramos el programa.

¿A que libros y televisión hacen muy buena pareja?

(Música)

"Un tríptico informativo dibujaba un plano de la isla

y eran señalados los puntos singulares

con sus respectivas descripciones históricas,

así como las descripciones actuales.

Era algo en lo que desde mi llegada ya me había estado fijando.

Todo allí venía explicado

por la comparación del binomio antes-ahora.

(Continúa música)

Con el libro "Aillados" en la mano, tomé un camino al azar

y fui fijándome en diversos detalles de las fotografías

que me sirvieran de identificación de los lugares.

Todo se hallaba muy cambiado.

Las referencias de los árboles no valían.

Los caminos estaban más limpios o disueltos en la vegetación.

Cambié de táctica.

Me centraría en una sola foto y no dejaría de caminar

hasta encontrar su localización".

(Continúa música)

(Gaviotas)

  • Agustín Fernández Mallo

Página Dos - Agustín Fernández Mallo

20 mar 2018

En Página Dos viajamos a la gallega isla de San Simón, en Pontevedra, para entrevistar a Agustín Fernández Mallo sobre "Trilogía de la guerra". Y junto a este escritor el programa cuenta con la presencia de Juan Gabriel Vásquez que responde las preguntas de nuestro cuestionario. Emitimos un nuevo reportaje en el que nos adentramos en el Centro Penitenciario Madrid IV para ver cómo desarrolla su actividad literaria la ONG Solidarios, último Premio Fomento de la Lectura 2017. Y tenemos un nuevo clip sobre la relación entre literatura y redes sociales.

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  1. Billy

    Me falto la crítica de cine. El resto del programa muy bien

    21 mar 2018