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Para todos los públicos Página 2 - Stuart Turton - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Me prometieron ocho anfitriones para resolver este misterio.

Y me los han dado.

Solo que Bell era un cobarde.

Al mayordomo le dieron una paliza que lo dejó medio muerto.

Donald Davis huyó.

Raven Kurt apenas podía moverse.

Y Derbie no puede retener una sola idea.

Es como si hubieran pedido cavar un agujero

con una pala hecha de gorriones."

King es un autor que vende un número de ejemplares

que me gustaría vender y que, sin embargo,

no entra nunca a formar parte de las conversaciones

de los escritores cuando hablamos de alta literatura.

"Mientras escribo" es un libro de memorias de escritor

en donde Stephen King nos cuenta cómo ha cambiado su vida

desde que quería ser escritor hasta ahora,

en que es un escritor de éxito.

John Fowles es uno de los escritores clásicos conocidos, quizá más,

por sus adaptaciones cinematográficas de sus novelas

que por las propias novelas.

"El árbol" es un libro raro

porque lo que hace es vincular su relación con la naturaleza

con su manera de concebir la creatividad.

Natalia Ginzburg es una autora italiana

muy importante para mí y también creo que para mucha otra gente.

Porque Natalia Ginzburg es la magnificencia de lo simple.

Resultan un poco tristes, muchas veces,

estos libros de memorias porque dejan patente

que la soledad es necesaria para la escritura.

"Mientras escribo" es

uno de los libros más interesantes sobre escritura,

sobre teoría de la literatura también que he leído jamás.

Me afectó de una manera muy concreta.

Stephen King dice en un momento de este libro:

"Yo no tengo un despacho, yo no tengo una mesa de trabajo.

Yo escribo en la mesa del comedor. ¿Y por qué?

Porque cuando se despierta mi familia y dice:

'Queremos desayunar', yo me doy cuenta de que la vida empieza y que,

por tanto, la literatura se tiene que retirar".

Yo, desde que leí eso, yo tenía despacho,

tenía una mesa superguay del escritor.

Desde que leí aquello, escribo en la mesa del comedor.

Fíjate si ha cambiado, no toda mi vida, pero una parte.

Va trazando una serie de pautas, y va dando una serie de pistas

que hacen que el lector, de repente,

se dé cuenta perfectamente de cómo era su manera de escribir.

Y es básicamente porque él dice que igual

que se introduce en la naturaleza sin mapas, sin planes,

simplemente por conocer, así se introducía él en sus novelas.

Sin esquemas preconcebidos,

sin saber realmente ningún tipo de planificación previa.

Me gusta también mucho cómo habla Natalia Ginzburg

en su libro de ensayos "Las pequeñas virtudes",

en un ensayo que se llama "Mi oficio".

Cómo habla de su oficio que es escribir.

Y empieza así que es: "Mi oficio es describir y lo he sabido siempre".

Escribir para ella es como pasear por una ciudad conocida,

con calles de la infancia,

con muros y con árboles que reconoce y que conoce.

Porque para mí es algo parecido.

Es como si fuese una ciudad

de la que no sé si soy buena habitante,

pero, desde luego, sí que es mi ciudad.

Y sí que me siento cómoda yo paseando por ella.

Creo que es mucho más sutil ese tipo de libros

en los que los escritores cuentan sus problemas,

muestran a los lectores que ellos son seres humanos con inseguridades,

con problemas, cómo los resuelven y cómo la vida de un escritor

no es muy diferente a la vida de un jardinero

o de un fontanero o de cualquier otro profesional.

Con un horario de trabajo,

con quebraderos de cabeza y la manera de resolverlos.

Son útiles porque el escritor, por lo menos en mi caso,

sucede que muchas veces te sientes identificado con algo

que ha dicho otro escritor y, de repente, piensas:

"No estoy tan sola.

Hay alguien que ha pensado lo mismo que yo". Coincides.

Y eso es alentador.

Creo que muchas veces nos hacemos muchas películas.

Entramos en muchas neuras cuando intentamos escribir

y para mí, tener esos libros y tener presente

el texto de "Las pequeñas virtudes", "Mi oficio",

recordar ciertos poemas de mi infancia

o de la infancia de mis amigos,

que también me sé de memoria porque me gusta recopilarlos.

Eso me hace volver

como una especie de centro a la hora de escribir.

(Música)

Stuart, siempre intentamos situar argumentalmente

a nuestros espectadores, pero como su novela,

"Las siete muertes de Evelyn Hardcastle",

es un poco compleja.

Muy entretenida pero compleja, le voy a pedir ayuda.

Tenemos a una familia rica en la campiña inglesa,

tienen una mansión y organizan una fiesta para su hija Evelyn,

que morirá esa noche durante la fiesta.

Y uno de los asistentes, que es Aiden Bishop,

se encargan un poco de la investigación.

O se ve obligado a investigar. ¿Por qué?

¿Qué ocurre con esa investigación?

La idea es que el día a día se repite una y otra vez

hasta que se resuelve el asesinato de Evelyn Hardcastle.

Cosa que sucede al final de cada día.

Pero cada mañana,

despierta en el cuerpo de un invitado distinto de la casa,

así que constantemente va de sí mismo,

de pasadas versiones de sí mismo, a futuras versiones.

En distintos cuerpos. Y no todos buscan lo mismo.

Lo cual resulta extraño. Y todos investigan la muerte de Evelyn.

Pero cada cual lo hace a su modo

y a veces se crean conflictos entre ellos.

Podemos decir que Bishop se toma con resignación

el hecho de despertarse cada día en un cuerpo distinto

que él dice que son anfitriones.

Pero, claro, es que se tiene que adaptar

al físico de cada uno de esos personajes,

pero también a su manera de ser, a esos valores morales.

Y no es nada fácil para Bishop.

No siempre es cuestión suya.

Porque con el paso de los días, se va viendo más sometido

a las personalidades de los anfitriones.

El motivo por el que yo buscaba ese conflicto con los anfitriones

es que él no sabe quién es al principio del libro.

Y para un autor es muy difícil dar un carácter

a alguien de quien vas a hablar si él mismo no sabe quién es.

Ni cuáles son sus principios

ni sus creencias ni conoce su pasado.

Así que quise dotarle de todas las personalidades

con las que podía entrar en conflicto.

Uno de los anfitriones es muy perezoso y violento.

Y eso a él le repele.

Y así ya sabes que no es que sea precisamente un pacifista,

pero sí es alguien que prefiere resolver los problemas pensando.

Usted es muy hábil

porque la novela está narrada en tiempo presente.

Y eso quiere decir que el lector sabe lo mismo que sabe Bishop.

Es como si fueran a la par durante la investigación.

¿Lo hace para que así el lector pueda llegar

llegar a sus propias conclusiones?

No, lo hice porque quiero

que el lector reciba la misma información que Bishop.

Y que tenga exactamente las mismas pistas que él

y en el mismo orden.

Para que nunca se le adelante.

Y quise hacerlo así porque todo el libro es un juego

y quiero que el lector pueda resolver el misterio.

Un día Bishop se despierta siendo doctor;

al día siguiente, mayordomo, playboy, banquero.

Pero hay un personaje que está fuera de esos anfitriones

y que es muy especial en la novela, el doctor de la peste,

que es un personaje,

yo casi le diría que es uno de mis favoritos.

Tengo la impresión

que usted ha disfrutado mucho escribiendo sobre él.

Tiene usted razón.

Siempre me ha gustado esa máscara.

Ese disfraz oscuro.

Porque la idea es de un médico que acudía a ayudar

a las víctimas de la peste,

pero, claro, vestido así, ¿se imagina?

"-Vengo a ayudarles. -No, gracias, estoy bien.

Prefiero morir de la peste".

Adoro esa imagen.

Lo policíaco,

podemos decir que se entremezcla con lo fantástico.

¿Usted diría que al 50% o cree que un género domina sobre el otro?

Yo diría que es una novela policiaca.

Cuando empecé a escribirla, me encontré con diversos elementos:

el intercambio de cuerpos, el bucle temporal.

Y me sentía como un científico en el laboratorio

combinando diversas sustancias.

Y cada vez que me concentraba en un elemento,

sentía que la novela escoraba en esa dirección.

A veces, pensaba que me estaba pasando con la ciencia-ficción.

Y otras, que me pasaba con lo de los viajes en el tiempo.

Me puse un "post-it" en la esquina de la pantalla del ordenador

que decía: "Esto es una novela de Agatha Christie".

Y cada vez que se me ocurría una gran idea

relacionada con saltos en el tiempo,

la mediaba y me decía: "No, no, volvamos atrás".

"Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez.

Combina literatura con música, hacer magia con las palabras.

Bueno, hay muchos, pero hay uno que es particularmente,

es "Los miserables", de Victor Hugo.

Y es curioso porque me chifla el musical.

Lo he visto en cinco países distintos

y es una cosa que me encanta. Pero nunca he llegado al libro.

Me he quedado en el musical.

Por ejemplo, "Rayuela", de Cortázar.

Nunca lo he entendido, esa forma de escribir,

de saltar a una cosa a otra.

Tampoco es un libro que me haya podido acabar

y no es un libro que haya conectado conmigo.

Fíjate que no es un libro de literatura,

pero sí que me cambió mucho la vida

y se ha convertido en un clásico

de la literatura de expansión de la conciencia de autoayuda,

que es "El poder del ahora", de Eckhart Tolle.

Es un libro que me tocó mucho.

Es un viaje iniciático.

Es el regreso de un personaje que empieza la vida fuera de España,

pese a ser español, pero se fue del país con 12 años.

Y vuelve 33 años después

a lo que fue su infancia interrumpida.

Y cómo, a raíz de ahí,

se encuentra con todas esas cosas con las que tiene que reconectar

y que se tiene que perdonar.

Y que han estado encalladas, como pequeños fantasmas,

durante prácticamente toda su vida.

(Música)

La novela de nuestro invitado de hoy

empieza en un bosque muy parecido a este.

Una novela donde el misterio es fundamental.

También lo es en la novela de Karin Slaughter,

aunque aquí el misterio se centra, sobre todo,

en la madre de la protagonista.

La hija cree saberlo todo de la madre, hasta que un día,

tras una matanza en un centro comercial,

descubrirá la verdadera identidad de su madre,

que se la ha estado ocultando durante más de 30 años.

No os cuento nada más.

La maldad adopta mil formas en la novela de Turton.

Pero en esta novela islandesa,

la maldad está mucho más identificada

porque tiene que ver con el tema de la xenofobia,

este odio hacia los otros, que arranca cuando en 1941,

el nazismo estaba en pleno apogeo y llega hasta nuestros días

con la maldad campando a sus anchas.

Veréis que es una historia muy preocupante

que os va a dejar con el corazón encogido.

El paisaje es fundamental en la literatura.

Lo es en la novela de Stuart Turton y lo es también

en la de Álvaro Enrigue, una historia sorprendente

en una zona fronteriza entre los Estados Unidos y México.

Por ahí vamos a ver deambular colonos, misioneros, indios,

algunos tan conocidos como el mismísimo Gerónimo,

que protagonizan esta auténtica trama hipnótica

que se desarrolla en un espacio de western, en un mundo de leyenda.

"Estimada señorita Ashton, me llamo Dawsey Adams.

-Pertenezco a un club de lectura: 'La sociedad literaria

y el pastel de piel de patata de Guernsey'.

El club de lectura se convirtió

en nuestro refugio durante la ocupación alemana."

Tengo mucha curiosidad por ver

cómo han adaptado este "bestseller",

"La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey".

Menudo título, me ha salido la primera.

Pero, Desi, yo recuerdo que era una novela epistolar.

Sí, la adaptación ha corrido a cargo de Mike Newell, que es

el director de "Cuatro bodas y un funeral".

Y la principal diferencia ya, podemos avanzar, respecto al libro,

es que todo lo que es epistolar en la novela se convierte en acción.

¿Nos cuentas por eso de qué iba la historia?

Sí. Es la historia de Juliet,

una historia ambientada en la primera mitad del siglo XX.

Y es una escritora que vive en Londres y que,

por una serie de circunstancias,

entra en contacto con el club de lectura de una isla pequeñita

que está en el Canal de la Mancha.

Y, entonces, busca un poco de inspiración para su nueva novela.

Decide hacerles una visita. Entonces, de golpe,

se siente fascinada por los miembros de esta sociedad literaria.

Y también por las historias que ellos les explican

sobre cómo vivieron la ocupación alemana de la isla.

Nos has comentado como diferencia importante

el tema de las cartas y las acciones.

¿Hay alguna diferencia más? Sí.

A parte de esta diferencia, que es la más importante de todas,

hay algunas diferencias con los personajes

y las relaciones entre ellos.

La película, da mucha importancia a un triángulo amoroso

que surge entre la protagonista, su novio,

que es un americano al que deja en Londres,

y uno de los miembros de esta sociedad literaria

que es un granjero.

Entonces, la película lo cuenta de una forma, los simplifica mucho,

lo cuenta de una forma muy romántica,

pero, en realidad, muy sencilla y algo superficial.

En cambio, la novela,

no sé si recuerdas que le dedica mucho espacio a esto.

"Siento que su vida ha cambiado

la perspectiva de la mía para siempre."

Hay diferencias también respecto a un personaje

que es muy importante, en la película como en la novela,

que es Elizabeth, fundadora del club de lectura.

Entonces, hay todo un proceso de identificación de la protagonista

con esta figura ausente,

porque es una mujer que ya no vive en la isla,

que no está tan bien contado o que directamente,

no está contado en la película. ¿Y te ha gustado?

Es de estas películas

que me gustan por las mismas razones por las que debería no gustarme.

Me parece que es una película bastante vieja, que es muy cursi,

que es muy blandita, pero, al mismo tiempo,

me hace gracia que sea así.

Es como una película tan pura,

una peli como tan blanca, tan sincera,

que casi pertenece a otra época. Me genera simpatía.

Este es un libro muy especial, ¿no?

Sí, hoy me salgo un poco del guion y te propongo "Minimal Film",

es un libro bastante particular.

Porque es una colección de ilustraciones a cargo del artista

y del ilustrador gráfico Matteo Civaschi.

Que lo que hace es coger películas de la historia del cine

y las reinterpreta gráficamente con los elementos gráficos mínimos.

Te pongo un ejemplo, esto es "Ciudad de Dios".

"Mad Max: fury road".

"Rear Window".

Yo creo que es bastante curioso,

que es casi como una especie de libro regalo, libro-objeto regalo.

Estaba pensando que yo creo que se lo van a rifar aquí,

entre los miembros del equipo. Sí.

Es un libro de estos al que le van a salir novias y novios

en poco tiempo.

(Música)

Hoy os voy a recomendar "Villanos".

Hoy os voy a recomendar "La isla de Abel".

El libro va de los villanos de los cuentos

que te explican un poco su vida.

Y una historia tradicional de donde salen.

El libro va de un ratón que se llama Abel

y que se casa con otra ratona que se llama Amanda.

Y, durante su luna de miel, pasan muchas aventuras.

El libro tiene una página y entonces, ahí,

tienes de las historias.

Y, al otro lado, tiene el dibujo del villano

y un poco de cosas...

guays.

Me ha gustado mucho el libro porque me gustan mucho las aventuras

y los dibujos son muy divertidos.

El libro me ha gustado mucho

porque a los villanos los tratan como villanos.

Y este explica cosas nuevas de los villanos que no sabíamos.

Yo le recomendaría a los niños y niñas que les gusten las aventuras

y los animales.

(Música)

Su novela es muy entretenida,

pero creo que tiene otros niveles de lectura.

Es una novela que también tiene humor.

Y es una novela que también tiene un trasfondo de crítica social.

Hay un momento en que Evelyn comenta:

"La riqueza es venenosa para el alma

y mis padres son ricos desde hace tiempo".

¿Estamos, de alguna manera,

ante una cierta crítica a esas clases dirigentes

que han recibido el poder y el dinero

de manera, no sé si decir, heredada?

Sí, desde luego que sí.

Ya he dejado claro que me gusta Agatha Christie.

Pero yo crecí en una ciudad obrera del norte de Inglaterra,

donde las novelas de Agatha Christie eran para mí tan fantásticas

como las de Tolkien, "El señor de los anillos",

y sus enanos y dragones y anillos mágicos.

Aquel mundo de fiestas y de gente rica

que no parecían trabajar jamás.

Mis padres tenían que trabajar día y noche.

Y nos criamos con nuestros abuelos, como todo el mundo allí.

Y me da la sensación de que en la Inglaterra de hoy,

particularmente con el Brexit, mucha gente parece mirar atrás,

hacia aquella época.

Incluso con cierta nostalgia, como algo a lo que aspirar.

No lo comprendo y no me gusta la idea

de que se deba aspirar a pertenecer a una clase.

Ni la idea inamovible de que un período determinado

fuera el mejor de nuestra historia.

Por eso lo critico y desconfío de ello.

Cuando finalicé la lectura,

lo primero que pensé fue que me lo había pasado muy bien.

Y lo segundo fue:

"Pero cómo ha podido estructurar esta historia,

porque son muchas líneas argumentales,

muchas piezas por encajar".

Esto debe haber sido una locura. ¿Cómo lo ha hecho?

Sí, dígamelo a mí.

El motivo ha sido que es una primera novela.

Fui demasiado tonto como para darme cuenta de lo difícil

que iba a ser.

Se me ocurrió la idea y como nunca había escrito una novela,

pensé: "No hay problema, no será para tanto".

En cuanto a la planificación,

pasaron tres meses antes de que escribiera una palabra.

Creé una serie de hojas de cálculo,

con intervalos de dos minutos,

con el día de cada uno de los personajes.

De modo que, aunque hay personajes

que solo tienen cinco o diez páginas en la novela,

yo sabía en qué lugar de la casa estaban.

Y superpuse esa hoja de cálculo a un mapa de la casa

y el terreno que la rodea para poder ver dónde estaba cada cual.

Aquí tropiezan estos dos,

allá suena un disparo y yo sé quién ha podido oírlo.

Y, a partir de ahí,

empecé a construir la trama y a mover las piezas.

Porque, de ninguna manera, quise hacer trampas.

Le confesaré otra cosa: cuando acabé la novela,

pensaba que la había leído como si fuera también un juego.

Porque tenemos a un protagonista, que tiene unas cuantas vidas,

que tiene que resolver un caso.

Si lo resuelve, gana la partida.

Parecía incluso como una especie de videojuego.

Completamente.

Y no fui consciente de ello mientras la escribía.

Pero es cierto que,

cada vez que me enfrentaba al plan de la novela y pensaba:

"Tengo que ir un poco más allá,

tengo que introducir un elemento nuevo",

mi cerebro acudía a los videojuegos.

Por eso,

me pregunto si podría llegar a ser un videojuego interesante.

Si alguien quisiera hacerlo, estaría encantado de verlo.

Aunque también me gustaría verlo como una ópera,

como cualquier forma de arte.

Su novela ha recibido críticas excelentes,

está triunfando en los países donde se publica.

¿Ha superado sus expectativas?

Sí. Creí que yo iba a ser el único lector.

Tenía la esperanza de que mi esposa también lo leyera.

Y ya está.

Porque, en lo que respecta al género, a la novela negra,

me preguntaba si alguien querría algo así.

Esa interacción con otros géneros.

Y, desde el principio, la escribí para mí.

No tenía mucho interés en los libros que salían por entonces.

Y quería leer algo así y acabé por escribirlo.

Cuando un escritor triunfa con un libro,

es habitual que los editores le pidan que repita la fórmula.

Su próximo libro,

¿repetirá la fórmula de este o será radicalmente distinto?

Será una novela negra.

Pero mi editor en Inglaterra se hace cargo

de que soy una persona inquieta en lo que se refiere a las tramas.

Y que seguiré la idea más interesante

que tenga en el momento de escribirla.

Así que el segundo libro será distinto a este.

De nuevo será en un marco histórico

y estará centrado en un misterio, pero todo lo demás será nuevo.

Que esta novela tiene mucho de videojuego no es broma.

Tenemos un protagonista con ocho vidas

que debe resolver un caso.

Y si no lo consigue, pierde la partida y vuelta a empezar.

Es buenísimo. Yo, de vosotros, jugaría.

De hecho, Dani, técnico de sonido, ya se ha puesto a jugar.

"Aferro el bastón y tiro de mí para ponerme en pie.

Con menos esfuerzo, se han arrancado pecios al lecho oceánico.

Pero cojeo hacia la cascada de disfraces

que amortajan a mi presa.

Sigo atisbos, el brillo de una máscara,

el vuelo de una capa.

Pero es como niebla en un bosque: imposible de aferrar.

Lo pierdo en alguna parte del fondo.

Doy media vuelta intentando verlo,

pero alguien choca conmigo armando un estrépito.

Bramo de furia y me encuentro mirando a unos ojos castaños

que asoman desde una máscara de pico de porcelana.

El corazón me da un vuelco y yo también, claro,

pues la máscara es prontamente quitada

para revelar el delgado rostro juvenil que hay detrás."

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Página 2 - Stuart Turton

06 nov 2018

En el programa de esta semana Stuart Turton nos hablará de “Las siete muertes de Evelyn Hardcastle" [Ático de los Libros], su primera y exitosa novela. Nos encontramos ante una trama de lo más enrevesada, con un protagonista que ha perdido la memoria y se despierta cada mañana siendo un personaje distinto. Es una novela que nos envuelve en una atmósfera a lo Agatha Christie y que le debe mucho, según reconoce el propio autor, a aquella película protagonizada por Bill Murray y titulada aquí, “Atrapado en el tiempo”. Durante la entrevista, Turton nos da las claves de cómo se construye una novela tan embrollada. Por otro lado, los escritores Antonio Orejudo, Sabina Urraca y Pilar Adón dan un repaso a los mejores ensayos que versan sobre la propia escritura. El actor y escritor Enrique Arce responde a nuestro cuestionario. Y en cine analizaremos junto a Desirée de Fez “La sociedad literaria y el pastel de piel de patata”.

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