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Para todos los públicos Página 2 - David Foenkinos - ver ahora
Transcripción completa

Admira cada vez más a Charlotte.

Se alegra de haber luchado por su integración.

Desde hace meses progresa de forma fulgurante.

No se trata de una mejora técnica.

Cierto es que el trazo se hace más sutil

y preciso,

pero le llama la atención la desenvoltura de su protegida.

Le busca las vueltas a todos los ejercicios para ejercitar su voz.

Singular, extraña, poética, febril también.

Su dibujo dice lo que es ella. No se le debe entrar a la fuerza.

Su peculiaridad anda oculta por algún sitio,

resguardada en los colores. Se le queda atrapada la vista.

Hacía años que no veía algo así.

Nadie lo sabe, solo él.

La fuerza de esta joven pintora muerta prematuramente

nos empuja en este programa de hoy a charlar con David Foenkinos,

que ha escrito una preciosa novela sobre ella.

Una historia tan poética

que le hemos pedido a nuestro impostor

que nos prepare un post sobre literatura y poesía.

En el cine veremos cómo ha ido la adaptación

de "La novela de tu vida" de Leonardo Padura.

Y por último, vamos a recomendar un gran clásico

de Strindberg, "La señorita Julia".

Ojalá que con este programa de hoy

hayamos conseguido toda la intensidad y el colorido

que Charlotte Salomon se merece.

David, tu última novela es una especie de biografía novelada

de esta joven pintora de origen judío, Charlotte Salomon.

Seguro que aquí en España mucha gente no la conoce,

¿quién fue Charlotte Salomon?

No se preocupe, los españoles no son los únicos que no la conocen.

Es muy poco conocida en Francia, incluso en Alemania nadie la conoce.

Para mí es un escándalo porque se trata de una artista inmensa,

de un genio de la pintura.

Vivió entre 1917 y 1943,

año en el que murió en un campo de concentración.

Dejó una obra pictórica extraordinaria

y además, su vida es una novela realmente apasionante.

En esta novela llevas en paralelo

lo que fue la vida de esta genial artista

que murió en Auschwitz a los 26 años,

pero también aparece una especie de making off

de todo el proceso de documentación

que usted llevó a cabo para escribir esta novela.

Aquí nos cuenta cómo la descubrió,

¿por qué no nos describe ese momento?

Descubrí a esta artista hace 10 años.

Desde entonces no he dejado de pensar en ella.

He investigado mucho porque había muy poca documentación

y pronto entendí que no podía hacer una biografía clásica.

Tenía que contar por qué a mí me conmovía tanto.

El libro cuenta eso,

por qué nos sentimos atraídos por alguien, turbados por alguien.

Quería contar mi historia con Charlotte Salomon

y al mismo tiempo dar la mano al lector

y llevarlo conmigo en esta aventura.

¿Por qué fascina tanto esta pintora?

Incluso en el libro usted cuenta que es casi

como una secta sus seguidores.

Al leer el libro uno siente forzosamente admiración por ella

porque hay de todo.

En primer lugar, me maravilló su trabajo

porque se trata de una obra autobiográfica.

Es un trabajo tan poético, tan moderno, tan inventivo...

Basta con ir a Google y teclear Charlotte Salomon

para ver algunos de sus cuadros.

Al mismo tiempo,

dado que es ella misma la que cuenta su historia,

uno no puede evitar emocionarse porque tuvo un destino trágico,

una infancia difícil.

De hecho, lo que es muy hermoso es la manera en la que transformó

todo ese sufrimiento en una obra artística llena de vida

y luz.

Esta mujer sufrió la pérdida de familiares directos

que se suicidaron. Su madre, su abuela, su tía...

Sufrió el suplicio de los nazis.

¿Tanta tragedia tan condensada en una vida tan corta

fue lo que le llevó a escribir una novela y no un ensayo?

Cuando uno sigue la vida de Charlotte Salomon

queda impactado por la sucesión de melancolía,

de muertes, de violencia...

Algunas personas que han leído el libro

me han llegado a decir que no es posible,

que me he inventado cosas, pero no, todo es verdad.

Es una vida llena de sufrimientos.

Sin embargo, lo extraordinario es que fue capaz,

gracias a su fuerza interior y a la creación,

de romper con la maldición.

Una maldición que pendía sobre su familia

y de transformar toda la tristeza del mundo

en una fuente luminosa y artística.

Juguemos a las hipótesis.

Ella murió joven porque murió en un campo de concentración.

Si no hubiera sido así,

¿usted cree que la pintura le habría salvado de no suicidarse

como ocurría en su familia con otros familiares?

Es exactamente eso, sin duda.

Porque después de terminar su obra, fue capaz de casarse,

quedarse embarazada, llevar la vida en su seno,

lo cual demostraba que había conseguido romper con la maldición.

Por desgracia, la fatalidad volvió a alcanzar su destino

y fue denunciada por un francés, deportada y asesinada inmediatamente

por estar embarazada de cinco meses.

Algo sumamente trágico porque ella tenía fuerza

para superarlo todo.

De este libro se destaca la vida de Charlotte,

pero también se destaca mucho la manera como está escrito.

Frases muy cortas. Todos son puntos y aparte.

Es un texto muy poético, casi parecen versos,

¿por qué hizo esa apuesta estilística?

Tardé años en entender cómo escribir este libro,

hasta que un día lo entendí.

Para mí, no nos movemos en absoluto en el terreno de la poesía,

sino en el de una novela

que salta de línea después de cada frase.

Esto le da un ritmo casi como una nana o un canto.

Tenía ganas de que este libro,

a imagen de la obra de Charlotte Salomon,

tuviera esa dulzura,

esa manera de contar su historia como un consuelo.

Prosa y poesía liberan en el interior de la novela

una batalla y esa batalla es la esencia de la novela.

El triunfo de la prosa

convierte a la novela en documento psicológico,

social o antropológico.

El de la poesía la transforma en poema.

Para ser,

la novela tiene que ser al mismo tiempo prosa y poesía.

Sin ser enteramente ni lo uno ni lo otro.

Esto lo dijo Octavio Paz

y yo no puedo más que rendirme a la evidencia.

Por eso este post va por los novelistas con alma de poetas.

Yo como poeta no soy nada lírico. Soy totalmente prosaico.

Siempre he admirado a los poetas, esas rimas tan desmesuradas.

Yo creo que todos los escritores, incluso los más mediocres,

los más falsos, los peores escritores del mundo

han sentido durante un segundo la sombra de ese éxtasis.

Sin duda, el éxtasis no lo han sentido.

El éxtasis tal cual quema.

No es habitual que los poetas tengan una carrera sólida como narradores.

Sin embargo, es muy fácil encontrarnos novelistas de renombre

que hayan publicado libros de poesías.

Eso sí, muchos con más ganas que talento.

Ya lo dijo Cervantes en su "Viaje al Parnaso",

yo que siempre trabajo y me desvelo por parecer

que tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo.

Por eso tengo la impresión de que para ser poeta

se necesita un ADN literario especial

y si no que le pregunten a un novelista tan innovador

y vanguardista como James Joyce,

que publicó dos libros de poemas

que han caído en el olvido por ser anodinos.

O Pío Baroja, que prefirió dejar su vocación poética

para el final de su carrera y no tuvo demasiado éxito.

La cuestión es saber si, como opinan algunos,

esto de la narrativa poética es una contradicción en sí misma.

El polifacético Fernando Pessoa

consideraba el verso una cosa intermedia,

un paso de la música a la prosa.

Razón por la que muchos novelistas incluyen poesía en sus obras.

Algunos de manera velada,

aprovechándose de la musicalidad del lenguaje como Borges,

García Márquez o Faulkner.

Otros utilizando poemas narrativos como Dante en la "Divina comedia",

Poe en "El cuervo" o recientemente Jorge Volpi

en "Oscuro bosque oscuro" y Mathias Enard en la "Zona".

En cualquier caso, apostar por el estilo poético es arriesgado,

salvo que seas un buen escritor, como Joan Didion,

que recurrió a él para hablar sobre la muerte de su hija.

Nosotros llamamos a esta hora del día el crepúsculo.

La misma palabra reverbera, despierta ecos, crepitación,

crescendo, corpúsculo, crisálida.

Este libro se titula "Noches azules"

porque en la época en la que lo empecé a escribir

sorprendí a mi mente volviéndose cada vez hacia la enfermedad.

El agotamiento de los días, lo inevitable del aparcamiento,

la muerte de la luz.

Las noches azules son lo contrario de la muerte de la luz,

pero al mismo tiempo son su premonición.

No son pocos los que opinan que la poesía tiene prestigio,

pero solo cuatro escogidos alcanzan la visibilidad.

Por eso resultan de gran ayuda aquellos novelistas reconocidos

que con sus publicaciones revalorizan el poder

de un buen poema como el recientemente fallecido

Günter Grass,

que tras escribir el poema "Lo que hay que decir",

donde opinaba sobre el conflicto bélico en oriente medio,

fue declarado persona non grata en Israel.

Lo que sucedió con mi poema "Lo que hay que decir"

prueba que la poesía no solo provoca inquietud,

sino que también sirve como alimento para la reflexión.

Los que aplaudieron mi poema no fueron los contrarios a Israel,

sino aquellos que tienen una buena relación con el pueblo judío,

pero creían que una opinión crítica era necesaria.

Me sorprendió comprobar

que la poesía podía ser tan poderosa e influyente.

El poema en su formato menos preciado.

La relación entre poesía y narrativa sigue siendo compleja.

Unos hablan de idilio literario y otros de relación peligrosa.

A mí me da que lo que hay es mucho impostor

que apuesta por el relato poético sin tener talento,

lo que da como resultado un puñado de historias cursis

de juzgado de guardia.

Aparentemente es un triángulo,

pero las botas y los guantes del conde están siempre a la vista.

Aparentemente son tres personajes,

pero solo dos son los que se entregan al sexo

en la cocina una noche de San Juan.

Él es un criado, ella "La señorita Julia".

Escrita en 1888, es la obra más reconocida de Strindberg,

quien aportó al teatro personajes indudablemente reales sin tapujos.

Como en esta obra poliédrica,

donde la clase social a la que pertenecen los protagonistas

determinan sus vidas.

Repetidamente adaptada y representada,

hace poco analizamos en nuestra sección de cine

una versión dirigida por Liv Ullmann.

He aquí ahora la estupenda edición de Alianza.

Porque la vida es puro teatro y el puro teatro es vida.

¿Qué es vida o teatro?

Justamente la obra de Charlotte Salomon

no consiste en un cuadro por aquí y otro cuadro por allá.

Es una obra que se compone de centenares de cuadros

que se leen como una novela

y cuyo título general es "Vida o teatro".

Me parece un título magnífico, ¿qué quiere decir?

Quiere decir que nos preguntamos si estamos ante la vida

o ante un teatro,

si se trata de un sueño o si es la realidad.

Creo que su obra, en el fondo, es una manera de sobrevivir.

Para poder soportar su vida insufrible, la reinventó.

Recreó su vida convirtiéndose en un personaje,

convirtiéndose en teatro.

¿La obsesión es necesaria a la hora de crear?

Para este libro sin duda.

Hace falta una forma de obsesión, de empeño.

En Francia me han dado el Goncourt del Lycéens,

un premio muy importante de los jóvenes.

Un chico me preguntó, pero señor, ¿cómo va su salud mental?

Está tan obsesionado con ella...

Yo le respondí, esta obsesión es algo fantástico.

Era fantástico admirar a alguien, colmarse de admiración,

incluso de forma obsesiva. Para mí no es en absoluto negativo,

creo que no se puede escribir un libro así,

no se puede trabajar 10 años, no se puede buscar testigos,

no se puede ir a todos los lugares de la vida de esta mujer,

no se puede escribir una y otra vez la novela, abandonarla,

retomarla sin esta obsesión total,

que es además muy hermosa y que supone un enriquecimiento.

Se han publicado muchos libros sobre la persecución de los judíos,

sobre el holocausto,

pero su novela parece que se fija más

en esas historias pequeñas más cotidianas,

aunque sea una gran figura pictórica.

Me refiero que se aleja un poco de ese otro tipo de libros.

Sí, es cierto.

Para mí es evidente

que no se puede extraer la vida de Charlotte Salomon

de ese contexto.

Una joven judía alemana, forzada al exilio y luego deportada.

Por supuesto que el contexto de la Segunda Guerra Mundial

es como un telón de fondo,

pero para mí era muy importante llamar al libro "Charlotte",

hablar de ella como identidad, como mujer, como artista.

Quería que el libro se centrara en su personalidad,

que no fuera una obra sobre la Segunda Guerra Mundial

o sobre el destino de los judíos.

A los medios de comunicación les gusta mucho las etiquetas

y yo no sé si a usted le molesta

esa etiqueta de que Charlotte es como una nueva Ana Frank.

Ah, sí.

Algunos dicen que es como la Ana Frank de la pintura,

aunque para mí son figuras muy diferentes.

Si bien Ana Frank escribió y era una adolescente,

no era una escritora.

Aquí hablamos de una joven que en 1938,

a la edad de 21 años,

consiguió ingresar en la academia de bellas artes de Berlín

a pesar de ser judía. Se trata de un hecho excepcional.

Además obtuvo el primer premio.

Cuando uno ve su obra, creada en condiciones tan difíciles,

una obra de juventud hecha cuando tenía entre 23

y 25 años en una pequeña habitación de hotel,

habiendo dejado todo y con muy pocos medios.

Ver lo que fue capaz de hacer, nos encontramos ante un genio.

Ante un gran artista, de modo que no creo que sea lo mismo.

Siempre pedimos a nuestros escritores invitados

que nos recomienden algún libro para los jóvenes espectadores.

Nos interesa mucho fomentar la lectura,

¿alguna recomendación?

Voy a recomendar un libro de Romain Gary, un autor francés,

que se llama "La promesa del alba".

Es un libro autobiográfico en el que el escritor

cuenta justamente todo el recorrido de su infancia

y su adolescencia

y cómo consiguió convertirse en un hombre realizado con sus sueños.

-Hoy os vamos a hablar del libro "La evolución de Calpurnia Tate"

de Jacqueline Kelly.

-El libro va sobre una niña que no le gusta hacer las cosas

que tenían que hacer las mujeres de su época

y quiere aprender cosas diferentes con sus abuelos.

-Hola, bueno no lo digo.

Mi personaje favorito sin duda es Calpurnia Tate, la protagonista,

por su valentía en la sociedad que vive.

-Mi personaje favorito es el abuelo de Calpurnia

porque junto a él

ella aprende muchísimas cosas sobre las especies.

-Mi parte favorita es el final porque lo encuentro muy bonito,

pero también los fragmentos del libro de Charles Darwin,

"La evolución de las especies".

-Mi parte favorita del libro

es cuando ella y su abuelo van a una feria

y ven cosas muy nuevas para su época.

Un refresco nuevo llamado Coca-Cola y me parece muy chulo.

-Recomendaría este libro a todo el público

porque lo creo muy bonito,

pero especialmente a las personas que les gusten los animales

y a las mujeres porque creo que es muy interesante.

La historia de Charlotte Salomon,

la joven pintora de origen judío

que protagoniza la nueva novela de David Foenkinos,

es una historia que nos sobrecoge, que nos impacta.

Como ocurre con algunos de los relatos

del nuevo libro de Nuria Barrios, "Ocho centímetros",

y es que 8 cm es la distancia que separa el valor de la felicidad

según nos cuenta en uno de ellos.

Son historias intensas, vibrantes, cómicas, algunas trágicas,

pero eso sí, siempre lúcidas.

Pablo Escobar es sin duda el narcotraficante colombiano

más conocido.

Fue abatido por la policía en 1993

y para algunos sigue siendo el delincuente más sanguinario,

mientras para otros se convirtió en un mito,

en una especie de Robin Hood.

22 años después de su muerte,

su propio hijo ha escrito una biografía.

Es un relato directo, sin pelos en la lengua,

sorprendente.

Las novelas de misterio tienen una gran aceptación

y no importa que fueran escritas hace 70 años,

como ocurre por ejemplo con "La señorita Prym dispone".

Una historia donde tenemos a esta menuda profesora

que va a dar una conferencia en una escuela de señoritas

en plena campiña inglesa.

Todo parece muy normal hasta que un buen día

unos enigmáticos sucesos lo cambian todo.

Una intriga deliciosa.

Tiene gracia porque Leonardo Padura había estado en el programa

como autor invitado, pero no como autor adaptado.

Ahora le adaptan "La novela de mi vida".

No solo como adaptado, sino también como adaptador

porque él ha coescrito el guión de la película que lleva por título

"Regreso a Ítaca" junto con el director.

Es la historia de un grupo de amigos cubanos de unos 50

y tantos años que se reúnen en la azotea de un edificio

con motivo del regreso de uno de ellos

después de pasar muchos años de exilio en España.

(CANTAN "EVA MARÍA SE FUE")

Realmente el argumento de la película

y el de la novela no se parece mucho.

La verdad es que no.

La novela cuenta la historia de Fernando,

un escritor que después de muchos años de exilio en España

regresa otra vez a Cuba con el objetivo de localizar

los manuscritos escritos por un poeta, José María Heredia.

Entonces, la novela explica por un lado la historia de este poeta

y por otro lado la historia de Fernando

y cómo es su reencuentro con los lugares de su infancia

y con las personas con las que coincidió en el pasado.

Penetración cultural.

-Por favor, Rafa,

si usted era un verdadero penetrado cultural.

¿En qué coinciden?

Si te fijas hay una similitud evidente

entre el personaje de Fernando

y uno de los personajes de la película,

que es esta persona que regresa a su país de origen

y se encuentra con un panorama distinto

y un país distinto al que dejó.

Tengo una cosa aquí desde hace 16 años,

¿por qué coño te fuiste como te fuiste?

Nos encontramos con un perfil de adaptación

que ya hemos tenido en otras ocasiones en el programa,

de adaptaciones que, aunque cojan la idea

o tengan un argumento sacado de un libro en concreto,

de alguna forma reflejan el cuerpo de la obra del autor adaptado.

En este caso, aunque no coja personajes

o tramas concretas,

la película gira en torno a los temas centrales

de parte de la literatura de Padura,

como esta idea del exilio como una cosa trágica

y hasta cierto punto traumática.

Con lo que de alguna forma refleja el contenido de la obra,

aunque no se ajuste a cosas muy concretas.

Yo me quedé y afronté las cosas. Lo que hice fue decirme a mí mismo,

voy a vivir y voy a vivir bien.

Sobre los motivos que le llevan al exilio también hay diferencias.

Hay algunos cambios. De hecho, la película,

aunque no va por el derrotero del misterio ni del suspense,

hay algo que todo el rato va planeando

y el final se resuelve.

En cambio, en la novela sabemos desde el principio

las razones por las que él decidió

o se vio obligado a tener que irse a vivir a España.

Esta es especial para ti.

Solo una pequeña apreciación,

pero me parece muy buena idea esto de cerrarlo todo en una azotea.

Es bonita la idea y es otra cosa que tiene que ver

con la adaptación

porque el arranque de la novela también sucede en una azotea.

Yo soy muy fan de las novelas de Leonardo Padura

y no solo de la serie policíaca que protagoniza Mario Conde,

sino de todas sus novelas en general, ¿la adaptación, qué?

La verdad que me ha sorprendido mucho

porque pensaba que era una película menor

y me he encontrado con una película muy bien escrita,

muy precisa en todo lo que te quiere contar.

A partir de una conversación

te está describiendo los personajes de una forma muy acertada.

También te habla de la historia pasada

y presente de un país.

Hay familias lastradas por la tragedia

que toman decisiones dolorosas

que pasan de generación en generación

como un estigma y hay novelas tan increíbles

como la de "Charlotte" que se alimentan de ellas

y que justifican, sin ninguna duda,

esta media hora de libros en televisión.

Es una noche muy fría de noviembre.

Cuando todos duermen, Charlotte se levanta.

Coge unos cuantos efectos personales como para un viaje.

La ciudad parece en pausa, cuajada en un invierno precoz.

La muchacha acaba de cumplir 18 años.

Se encamina deprisa a su destino, un puente. Un puente que adora.

El lugar secreto de su negrura.

Hace mucho que sabe que será su último puente.

En la noche, sin testigos, salta.

Sin la más mínima vacilación, cae al agua helada

y convierte su muerte en un suplicio.

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Página 2 - David Foenkinos

10 may 2015

Entrevistamos a David Foenkinos, que acaba de publicar una biografía novelada de la pintora Charlotte Salomon. El Impostor investiga dónde convergen prosa y poesía. El clásico es 'La señorita Julia', de August Strindberg, ilustrado por Manuel Estrada. Y en cine, analizaremos 'Regreso a Ítaca'.

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