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Órbita Laika - Programa 3. Los límites del cuerpo humano - ver ahora
Transcripción completa

(Música de cabecera)

(NARRADOR) El espacio, la última frontera.

Estos son los viajes de la nave estelar Laika.

Su misión: adentrarse en las grandes preguntas

de la ciencia, para ir, de buen rollo,

adónde nadie ha ido jamás.

Órbita Laika, la nueva generación.

(Aplausos)

¡Saludos! ¡Saludos! ¿Qué tal? ¡Hola!

Hola a todos. Hola en casa.

Bienvenidos a Órbita Laika, la nueva generación.

Un programa en el que seres de gran inteligencia

se rebajan al nivel de hablar con todos vosotros,

los simples mortales.

Lo siento, no todos podéis ser yo.

No todos podéis tener este físico,

ni esta inteligencia, ni podéis tener este pelazo.

En el fondo a todos nos gustaría ser superhombres, ¿verdad?

A los niños les dices: "¿Quieres ser superhombre

o presidente del BCE?"

¿Y qué escogerán? Pues ser superhombres.

Pero cada uno un superhombre diferente.

A ti te gustará uno y a vosotros otro.

Dices en una escuela: "Manolito, qué superhombre te gusta?"

Y dice: "Yo quiero ser Superman".

"¿Y tú, Luisito?" "Yo quiero ser Spiderman".

"¿Y tú, Hassan?" "Yo, musulmán.

No, si ya lo soy".

Yo aquí donde me veis, que parezco un simple presentador,

yo antes era superhéroe.

Sí, nos pasa a los que nacemos en Albacete.

Es una ciudad que te curte, te hace ser una persona heroica.

Soy hijo de superhéroes. Mi padre era Superman, superhombre

mi madre era supermujer, Superwoman,

y mi tío era supersticioso.

No soportaba a los gatos negros.

La gente piensa: "Ser superhéroe está bien".

No te creas, porque en la guardería,

yo tenía problemas porque, al ser hijo de Superman,

todos esperan que deshagas los entuertos

y hay veces que te buscas problemas.

Había una niña que abusaba de los otros, les golpeaba

y decían: "Tú que eres Superboy, el hijo de Superman"...

Claro, la niña me zurró.

No caí en la cuenta de que ella era de Campo de Criptana,

o sea, criptanita.

A mí me debilitó bastante.

No es fácil vivir en una urbanización de superhérores,

el vecindario es complicado.

También hay hijos de supervillanos,

igual de chungos que los padres.

Estaba Comodín, el hijo del Joker, Pulpito, el hijo Octopus,

y estaba Fulimpiú, el hijo menos sucio de Fumanchú.

Un día mi padre me dijo: "O estudias o salvas gente,

así no puedes estar".

Esto que te dicen los padres. Y ya me puse a trabajar.

Empecé de Hombre de Hierro,

pero me pillaron las lluvias y acabé de Robin.

¡Ay, qué mierda de chiste!

Llegó un momento en que me ofrecieron presentar esto

y dije: "Mejor, porque ser héroe es muy arriesgado,

estás todo el rato expuesto"...

No pierdo la esperanza, no deberíais perderla,

porque todos podéis ser héroes con los avances de la ciencia.

Ahora mismo, la ciencia, la tecnología nos ha mejorado.

Tú llevas gafas, eso es una prótesis.

Al ponerte lentillas ya te las integran,

ya te pueden cambiar los ojos.

Nos cambiaremos cosas para ser mejores.

En esta mano no tengo fuerza, me gustaría una mano biónica.

Una de esas que haces así y lo destruyes todo.

Y no tienes que trabajar, lo hace ella.

"Voy a escribir un libro". Y lo hace la mano.

Lo malo es que tendría un historial, como todos los dispositivos.

Llegaría tu novia, miraría el historial

y dice: "¿Qué es esto?

¿El último movimiento que tienes guardado?"

¿Qué le dices? Pues, la verdad:

"He estado dando un discurso".

"Los españoles no podemos"...

No perdáis la esperanza, todos podemos ser superhéroes.

De momento, tenemos un superprograma.

Y sois un superpúblico.

¡Cuaderno de bitácora!

(ROBOT) Cargando cuaderno de bitácora del capitán Jiménez.

Hablaremos de los límites del ser humano,

de los problemas del milenio,

aprenderemos a fabricar prótesis

e intentaremos batir un récord mundial.

Cuaderno de bitácora cargado.

Muchas gracias, Reme.

Esta semana hemos decidido invitar a nuestra nave

a una persona importante en la vida de todos nosotros.

Es alguien con más poder que la persona con más poder.

Más poder que tu pareja, que es la que más poder tiene.

Es ella quien decide si vas a la playa o no.

Dices: "¿Me voy a Benidorm?"

Y tu pareja puede decir sí o no, pero ¿dependerá de quién?

Siri, teletranspórtame a la mujer del tiempo por antonomasia,

Mónica López.

(ROBOT) Goyo, tenemos un problema.

Mónica López no se encuentra en las coordenadas que me diste.

¿Quieres que la busque?

Hombre, ni se pregunta, Reme.

Claro, la necesito para el programa donde esté.

(ROBOT) Localizando nuevas coordenadas

para Mónica López.

Teletransporte activado.

Ahora sí, un fuerte aplauso para Mónica López.

(Música de cabecera)

Por favor, sube al puente de mando.

Veo que te disponías a hacer ejercicio

para mantenerte en forma. ¿Haces mucho ejercicio?

Bueno, un poco. Quítate el reproductor de música.

Otro día me llamas antes y me pongo mona.

La verdad es que te sienta bien todo complemento.

Eres esbelta, alta...

¿Cuántas veces te han dicho "Vales para baloncesto"?

Todas, menos cuando me tiraban la pelota y hacía así.

Que ya no valías.

Es lo que nos dicen siempre a los altos:

"Te comes la comida y al estómago llega caducada!"

O "¿Qué tiempo hace ahí arriba?"

Exacto. Gente que nos decís cosas a los altos, no tenéis gracia.

Dejad de hacer chistes contra los altos.

No frivolicéis. Tenemos corazón.

La ventaja de estar en una nave espacial

es que no nos tenemos que preocupar por las temperaturas,

porque en la Tierra sí se preocupan.

Mientras estemos dentro, porque ahí fuera las máximas

son de 150 grados Celsius, que nunca hemos sabido quién era,

y las mínimas de menos 100 grados.

¿Hay algún sitio en la Tierra con estas temperaturas extremas?

La verdad es que no.

En la Tierra, el efecto invernadero,

que hablamos de él en negativo,

es el que nos permite que podamos vivir,

que tengamos una temperatura media de unos 15 grados.

Nos protege y nos guarda.

En la Luna pasa eso.

Los selenitas durante el día se achicharran

y por la noche están congelados.

Para los de la LOGSE, los que viven en Selene, en la Luna.

Aquí en Órbita Laika, la nueva generación tenemos

el objetivo de acercar la ciencia a todo el mundo

y tú, además de meteoróloga, eres física.

Llevas tiempo intentando hacer lo mismo

con la meteorología, ¿verdad?

Quieres divulgar respecto a la meteorología.

¿Cómo lo haces?

En TVE lo que intentamos es meter cuñas de ciencia

en máxima audiencia.

Tenemos una ventana privilegiada para comunicarnos con la gente

en una hora muy buena,

e intentamos eso, contar un poquito de ciencia

que hay detrás del tiempo.

No solo el "hace sol", sino por qué hace sol...

Acercar un poco a la gente a la ciencia.

Y la meteorología como es una de las ciencias más visuales,

y más que se siente, ¿no?

Y nos afecta a todos.

Permite un poco eso, a partir de ahí

llevar la ciencia a la gente.

La próxima vez dirá: "¿Queréis saber si hará sol?

¡Pues aprended!"

¿Crees que deberíamos enseñar más meteorología en el colegio?

Porque es este tipo de cosas que hacemos de adultos.

No todos saben la diferencia entre llovizna,

que, como sabemos, es una precipitación

cuasi uniforme compuesta

exclusivamente de pequeñas gotas de agua

de un diámetro menor a 0,5 milímetros,

y lluvia, lluvia engelante, chubasco...

Por poner un ejemplo.

Porque luego está la cosa de: "Esto... Chirimiri,

esto un orballo"...

La llovizna es la que tiene más nombres diferentes.

La meteorología se empieza a enseñar bastante.

Por ejemplo, se utiliza en varios proyectos educativos

como vehículo para estudiar matemáticas para niños pequeños.

¿Y eso?

Hay colegios en los que les hacen observar todos los días.

Entonces, los niños... Mis niñas lo han hecho, ¿eh?

Observan y dicen: "¿Qué ha hecho hoy?"

Entonces, ponen un solecito en el calendario.

Al cabo de la semana cuentan cuántos días ha hecho sol,

cuántos ha llovido... Y eso les sirve

para hacer matemáticas, estadística incluso.

Ahora le educación se está gestando de una forma distinta.

Ya no haces una cosa detrás de la otra,

sino que todo lo haces desde pequeño.

La meteorología sirve porque se basa en la observación.

Pues me lo has puesto a huevo,

porque tengo que presentar a un tío que es matemático,

pero viene a contar, o sea que...

Nos va a hablar de distancias... ¿Tú qué corres?

¿Cuál es la distancia más larga que has corrido?

Puedo decir que más que runner soy "troter".

A ritmo caribeño.

La diferencia entre runner y corredor es el fosforito.

Yo voy de fosforito. Vas discreta.

Yo corro poco y hace poco que corro.

Lo más que he corrido han sido ocho kilómetros.

No está mal, hay que mirar el tiempo...

50 minutos. 50 minutos...

Sí, pero no está mal.

Tienes que estar 10 km. entre 50 minutos y una hora.

Pero puedes llegar mucho más allá.

Podrías llegar mucho más lejos con el adecuado entrenamiento.

Uno de los problemas de la larga distancia

es que psicológicamente hay un punto

en el que el cuerpo le dice a uno: "No puedes más".

Te dice: "¿Qué necesidad tienes tú de correr?"

"No tienes prisa". "Ninguna prisa".

"Si ya has ido al baño"...

Para hablar de los límites del cuerpo humano

tenemos al colaborador que te estaba introduciendo,

Santi García.

(ROBOT) Atención, don Santi García, preséntese en el puente de mando.

Eso también lo hago yo. (ROBOT) Santi.

-¡Sí, sí!

(Música de cabecera)

(Aplausos)

-¡Cuánto tiempo! -¡Cuánto tiempo!

Os conocéis, ¿verdad? No, pero tenía que decirlo.

Hola, Mónica, ¿qué tal? ¿Todo bien?

Todo genial, no puedo estar con mejor compañía.

Gracias, hombre, no es nada, yo vengo porque soy matemático.

¿Sabes? Cuando te duchas y llaman al teléfono

que dices: "Es matemático". Pues soy...

Todos los programas tiene que hacer un chiste con esto.

Le puede. No puedo evitarlo.

Vengo a hablar de los límites, pero no del cuerpo,

los límites del conocimiento.

Cada época tiene unos límites diferentes.

Estamos en una época con unos límites importantes.

Y yo vengo a hablar de unos muy concretos.

A ver, desarrolla. Los problemas del milenio.

¿Os suena? No.

Pues, eso en el año 2000,

los problemas del milenio...

¿Aquello de los ordenadores...? ¿Que se volverían locos?

-No, no, no va por ahí.

Son siete problemas que propuso el Instituto Clay

y dan un millón de euros al que lo resuelva, Goyo.

-¿Los siete o uno? -Cada uno.

Habérmelo dicho y me pongo a resolverlos.

No te creas que son tan fáciles porque solo uno se ha resuelto,

solo uno de ellos, de los siete.

Porque no se han puesto con ganas. Si se pone mi madre, los resuelve.

Y, además, el que los resolvió es conocido y lo tengo aquí.

¿Sí? Aquí, no. En la pantalla.

A ver quién es. Grigori Perelman. Mira qué señor.

¿Esto es del museo de Atapuerca o...?

Es un matemático ruso con pinta de vivir con su mamá,

pero, efectivamente, vive con ella.

El nombre es bonito, Grigori es precioso, de persona inteligente.

Y Perelman que es el hombre Pérez.

Él resolvió la conjetura de Poincaré en 2006.

¿La conjetura de Poincaré?

Ahora ya no es conjetura, es teorema.

Si lo ha resulto ya...

El teorema dice una cosa bastante compleja.

Dice que en tres dimensiones tenemos una esfera.

Cada lazo de la esfera se puede cerrar en un punto.

Tenemos una imagen aquí, se puede ver

En tres dimensiones funciona perfectamente.

Un lacito. Mira cómo se cierra.

Tenemos una variedad compacta y es esa.

Pero la conjetura de Poincaré trabaja en cuatro dimensiones.

Eso no lo podemos ver aquí, porque estamos en 4D.

y esto es muy loco.

Y te dice que la hiperesfera es la única variedad compacta

en que puede ocurrir esto. Es lo que dice el teorema.

Muy bonito, ¿eh?

¿Y se ha quedado con el dinero o qué ha hecho con él?

¿Se ha depilado las cejas?

-No, no ha querido ningún logro personal.

Decía que no quería ser exhibido como un mono

y no cogió ni el dinero, ni concede entrevistas,

ni sale en El tiempo, ni nada, no quiere nada.

Se ha quedado con su mamá. Es un raro.

Perelman, si me estás viendo, coge el dinero

y repártelo a buena gente, como yo.

Todos los matemáticos no somos así.

Vengo a hablar de otro problema muy famoso, para nosotros,

que es el problema PNP.

Los ordenadores trabajan bien, hacen operaciones complejas,

pero hay dos tipos de problema actuales:

unos se pueden resolver, los P,

y los que no se pueden resolver, los NP.

"No se puede" significa.

Pero no se sabe si hay dos tipos de problema o si son todos uno.

Es decir, los que no se pueden resolver igual en un futuro sí.

Pasarán de NP a P.

Hay dos tipos de problemas que ahora son famosos

que son el camino más corto y el camino más largo.

Por ejemplo, NP, el camino más largo es el de un taxi entre dos puntos.

Es NP, no lo puede hacer un ordenador,

porque es el camino más largo y no se sabe.

Pero el camino mínimo sí que se sabe,

es el camino que hace el GPS entre dos puntos,

La distancia más corta es la que hace.

Dice: "Vas por la ruta más rápida". "Salga de la redonda".

-¡Eh! ¿Qué pasa? ¿Qué tal? ¡Santi, Goyo!

-Bueno, vaya...

-Hola, Mónica.

-Tenemos un problema.

Perdona, esto es un PNP que tenemos aquí.

¿P o NP? Este es NP...

Este yo lo percibo como un NP.

Hola, Mister Nerd. -¿Un NP?

Es que he escuchado que hablabais de problemas y digo:

"¿De qué problemas habláis?"

De problemas no resolubles, pero el tuyo se va a resolver.

Lo intento echar varias veces,

pero siempre no sé cómo vuelve.

Tengo una idea, sé cómo resolverlo, a lo mejor no es NP,

y es un problema P.

A ver, yo te lo agradecería grandemente.

Yo dejo aquí la conjetura y lo convierto en P y todos bien.

Perfecto, llévatelo a hacerte P. Llévatelo al P.

Mira, te voy a explicar una cosa de matemáticas que me gusta.

Lo siento, perdóname por tener a Mister Nerd.

Tú no lo conoces, pero ¿cómo te lo digo?

Es nuestra particular niebla persistente.

Llegamos a un momento en el que necesito tu colaboración.

Vamos a coger a un pasajero al que someteremos a una pregunta

y tú, a tu libre albedrío,

me vas indicando a quién quieres que me acerque.

Voy a coger un micrófono para que pueda hablar.

Ve diciéndome frío o caliente. Frío, frío.

¿Frío? Albacete en enero.

¡Albacete en enero...!

O sea... ¿Calor por aquí?

Calor, calor, calor. Madrid agost...

Madrid, junio.

¡Madrid agosto! Madrid agosto. ¡Aquí!

Ven. Hola. Sígueme.

¿Cómo te llamas? Laura.

Perfecto, vamos a llevarte al asiento de pasajera de primera.

Ven por aquí. Hacedme sitio...

Déjame sitio, rubia. Pasa por aquí. Pasa, Laura.

Como si estuvieses en tu casa.

Mejor, como si estuvieses fuera de casa,

porque si no te pondrás demasiado cómoda.

¡Qué bien! ¡Me siento como don Hilarión!

Laura, ¿a qué te dedicas?

Soy estudiante. Perfecto, ¿de qué?

De Fisioterapia, es un máster.

Perfecto, pues tengo aquí una contractura que ya hablaremos...

No somos masajistas.

Ya bueno, ¿y qué? El masaje me lo puedes dar.

Si es para "fisioterapeutizarme".

¿Estás estudiando y ya estás con exigencias?

¡Qué tía! ¡Cómo está la gente!

Céntrate, Laura, céntrate en lo que te voy a pedir.

Vas a ser la pasajera de primera de esta noche.

Ahora te "enmicrofonaremos", quédate con este.

¿Sabes cómo funciona la sección? Es muy sencillo.

Te planteamos pregunta y tienes la tablet y la red

para encontrar la respuesta.

Remedios, dispara la pregunta, por favor.

(ROBOT) ¿Qué relación tiene Superman con Albert Einstein?

¿Lo has entendido? Sí.

¿Qué relación tiene Superman con Einstein?

Lo mismo es que tienen algo que necesita fisioterapia.

Podría ser.

Ahí tienes el tablet para buscarlo. ¿Te parece bien?

Muy bien.

Te vamos siguiendo, no te vayas a poner vídeos de masajes y cosas.

Ya sé que no sois masajistas.

(ROBOT) Alerta, el teletransporte ha sido activado.

Esto es la teletransportación.

Es que viene nuestra colaboradora Gloria García-Cuadrado.

(Música de cabecera)

Gloria, Mónica. Mónica, Gloria.

Bienvenida. Un placer tenerte a bordo.

Estás estupenda te pongas como te pongas.

Hasta para hacer deporte.

Encaja incluso como uniforme de la nave.

Mira, venid para aquí.

Como os he visto muy deportistas, os he traído un aperitivo.

De momento, no nos lo comemos, lo guardamos para luego.

Ahora lo necesito.

Bueno, a ver, una deliciosa tortilla de patatas.

Con cebolla, eh. Para que se vea que no es atrezzo.

Es real y, además, con cebolla.

No, con cebolla, no.

No, no. La tortilla de patatas no lleva cebolla.

Pues nos la comemos nosotras.

Venga, pues coméosla vosotras, salvajes.

Bueno, a ver... ¿Adónde va a llegar Occidente?

A ver, Goyo, estate aquí.

Un preguntita, tú no se lo digas, que sé que esto lo dominas,

que trabaje él que para eso se le paga un sueldo.

Venga. A ver, capitán.

Sí.

¿Con qué cocinarías un universo? ¿De qué está hecho el cosmos?

Desde luego, con cebolla no.

Porque estaríamos todos llorando de Aldebarán hasta aquí.

No sé, pues un poquito de gas,

un poquito de materia,

carbono para dar pie a la vida, como pegamento,

y dos o tres toquecitos, energía para el calorcito,

y ya está, servido el Universo.

¿Cómo lo ves? Bien, ¿no? Va bien encaminado.

Bueno, vamos a repartir primero la tortilla.

No me fío mucho de ti, capitán.

Vamos a hacer: un trocito por aquí,

un trocito por aquí...

¿Perdón? Unos 20 centímetros.

-El más pequeñito, capitán, para ti, que nos comes mucho.

A ver, el mediano me lo quedo yo

y el más grande para Mónica, en honor a nuestra invitada,

que ha corrido mucho y se lo merece.

Este para Mónica.

Fíjate, capitán, este trozo, el más pequeño,

representa los ingredientes que conocemos en el Universo.

Mónica lo sabe también.

Lo tiene en silencio. Es un cinco por ciento.

Las porciones que tenemos Mónica y yo

representan los ingredientes que no conocemos.

O sea, esto es lo que conocemos y esto es lo que no.

Esto no lo conocemos. En mi caso, un 27%, ¿de acuerdo?

Esto es un tipo de materia que no sabemos lo que es.

La materia ordinaria, que compone a Mónica,

a Goyo, a los espectadores, las estrellas, el planeta...

Esa materia ordinaria la tenemos aquí, en el cinco por ciento.

En este 27% no sabemos lo que hay.

La llamamos... ¿Materia misteriosa?

Casi, la llamamos materia oscura.

¿Oscura por qué puede ser?

Porque no interacciona con... -Porque no... La luz...

-Exacto. Esta es la materia oscura que no sabemos lo que es.

Y luego tenemos, con mucha diferencia,

el trozo de Mónica.

Un 68% de la composición del Universo

no sabemos lo que es.

Es un tipo de energía que la llamamos energía oscura.

Materia oscura, energía oscura... ¡Esto es Darth Vader!

Está claro, energía oscura es lo de...

Mira, te atraigo la cámara yo...

Bueno, no tiene nada que ver con eso de Star Wars,

de los midiclorianos o los "miticlorianos"...

¿El qué? ¡Ah, sí! No domino ese tema.

Yo tampoco.

La cuestión es que no conocemos la naturaleza

de esta energía oscura.

Pero sabemos que está ahí, ¿no? Sí.

Porque curiosamente hemos visto que el Universo se expande

cada vez más rápido.

Esto se debe a este ingrediente que tiene Mónica.

¿Esto repele? Esto repele.

¿Esto atrae y esto repele? Muy bien.

Van en sentido contrario, la porción que yo tengo atrae,

el ingrediente de Mónica tiende a expandir.

Esto me ha pasado cuando voy con Dani Jiménez

que las chavalas se acercan a él

y yo las repelo.

O sea, yo soy la energía oscura.

Esto es un caso de límite en el ámbito de los más grande,

del Universo,

pero podríamos preguntarnos si tenemos algún límite

en el ámbito de lo más pequeño.

Vamos a verlo ahora.

Hemos hablado en alguna ocasión, Goyo, tú recuperas ahora el tema,

de eso del espacio-tiempo.

¿Te acuerdas? Sí, sí.

Las reglas que miden las distancias y los relojes que miden el tiempo

que están todos incrustados en una red

y esa red la podemos deformar con materia y energía.

Pues esto es la descripción clásica, la no cuántica, la no pequeña,

la no tamizada del espacio-tiempo.

Pero si vamos a escalas muy pequeñitas,

más allá de la escala del átomo,

vemos que nos quedamos sin matemáticas,

no tenemos aún matemáticas

para describir cómo es el espacio-tiempo

a nivel cuántico.

A nivel clásico sería como el agua de este recipiente.

Esta agua simboliza la física clásica, ¿no?

Es continua, es uniforme...

Pero, a este nivel que decíamos,

pues nos quedamos sin matemáticas y el espacio-tiempo se deshace,

se disuelve, se vuelve como una espuma,

como este jabón de aquí.

De hecho, a este fenómeno de que el espacio-tiempo

pierde su estructura se llama espuma cuántica.

Lo llamamos así, espuma cuántica.

Tú sabías que esto era espuma cuántica.

En "cuantico" le das...

(GLORIA) En cuanto nos bañamos creamos espuma cuántica.

Esto lo podías haber hecho al revés.

Habrías batido los huevos y luego habrías hecho la tortilla.

Habrías construido el Universo hacia arriba.

Sin cebolla. Sin cebolla.

La cuestión es que tenemos que ir a distancias muy pequeñas,

a órdenes de distancia que se llama en la escala de Planck,

serían unos diez a la menos 35 metros.

¿La escala de Planck? La escala de Planck.

Menos diez a...

Diez a la menos 35 metros.

-Aprieta.

-O, en tiempo, diez a la menos 43 segundos.

Para hacernos una idea,

pensemos en un protón, que es la...

Lo que viene siendo un protón de un átomo...

Una de las partículas que vive en...

Que no está a favor de Ton, que es protón.

Ya me ha pillado otra vez. No se le puede soltar.

Ven aquí, a ver, el protón.

Para hacernos una idea de la escala de Planck,

Si un protón es cien trillones de veces más grande que la escala.

Trillones, un millón de billones.

Vamos a visualizarlo mejor.

Imaginaos que inflamos un protón a la escala del universo observable.

La escala de Planck sería la distancia entre Chicago y Tokio.

Es algo realmente muy ínfimo.

Si el Universo fuese un protón,

la escala de Planck es tan pequeña que sería solo la distancia

entre Chicago y Tokio.

¡La leche!

Pues esto es un caso de límite

en el ámbito de lo más pequeño.

Os he traído dos casos, en el ámbito de lo más grande

y en el ámbito de lo más pequeño,

este asunto de la escala de Planck.

La ciencia tiene muchos límites

y muchos de estos límites son por desconocimiento.

No porque exista una barrera fundamental

o una barrera impenetrable.

Simplemente, porque no lo conocemos.

Nos podríamos preguntar cómo podríamos hacer

para que nuestra intuición vaya un poco más allá

para que podamos aprender de esto que está fuera de nuestra intuición.

Los meteorólogos lo sabéis bien.

Utilizamos instrumentos científicos.

Claro.

De hecho, un telescopio, un microscopio

un acelerador de partículas... Un anemómetro.

Todo esto son prótesis, hemos hablado de prótesis de biónica,

son prótesis que nos colocamos los científicos

para poder expandir nuestra intuición

y llevarla a otros ámbitos

que no son el de nuestra vida cotidiana.

En el caso de los meteorólogos, los satélites son vuestros ojos.

-Claro, como no podemos llegar hasta ahí,

pones tecnología.

-Esto es un poquito la idea que os quería transmitir.

Dejaros con esta idea

de que conocemos muy poco en el Universo.

Y, solo para acabar, me gustaría hacer una experiencia.

¿Sería posible bajar un poco las luces del plató?

Siri, por favor, Remedios, baja las luces para que Gloria

pueda hacer esa experiencia.

Me gustaría que pensaseis en una experiencia de vuestra niñez,

también el público aquí a bordo y los que nos siguen desde Tierra,

una experiencia de vuestra niñez que recordéis con mucha intensidad,

que casi podáis tocar, casi incluso oler.

¡Yo no he sido, mamá! Os dejo unos segundos.

Vale. Vale.

Vale, ya lo tengo. Venga.

-¿Tenemos que ser muy pequeños?

Bueno, yo ya la tengo. ¿La puedo decir?

¿Ya estáis?

Yo, con tres años, cuando vi el mar desde una ventana.

Me siento todavía allí.

Y, Mónica, ¿lo tuyo? ¿Se puede explicar?

-Recuerdo con siete años cuando mi hermano me dijo

que iba a tener una sobrina.

¿Tenía siete años tu hermano? ¡Yo!

-Bueno, pues retened este momento

porque en realidad no estabais allí.

Ni una sola célula que forma nuestro cuerpo ahora

estaba allí cuando eso ocurrió.

Las células de nuestro cuerpo se renuevan constantemente.

De media, una célula vive como mucho un mes.

Solo las células hepáticas pueden vivir algunos años

y las neuronas viven más tiempo.

Pero no estábamos allí, nuestros recuerdos...

Estamos también limitados por este concepto más biológico.

O sea, era otro yo que no era yo.

Era otro yo que no... ¡Qué agobio!

Yo os dejo con este pensamiento inquietante.

Espera, vamos a despedirte con...

Porque nos has provocado mucha curiosidad

y un poco de sazón.

Llévate este aplauso, pero no nos vamos, quédate aquí.

Estoy pensando una cosa: si yo no era el yo

de cuando tenía tres años,

y ya han pasado por lo menos 20,

cuando sea más mayor tampoco seré este yo que soy ahora.

¿Cómo seré de mayor?

¿Seguiré entendiendo las cosas tan mal?

Espero que por lo menos tenga la capacidad

de la abuela de hoy.

Vamos con la sección Explícaselo a nuestra abuela.

Hemos cogido a la abuela de uno de los del equipo

y la hemos llevado al Centro Tecnológico de Cataluña.

(ROBOT) Activando reproducción de vídeo.

(Música animada)

¡Uy, hola! -Hola.

-¿Qué tal? ¿Quién es usted? -Me llamo Rosa

y vengo de la tele para que me expliquéis

a ver las prótesis que hacéis cómo van,

ya que precisamente estoy operada de una de ellas.

-Muy bien, bueno, pues lo intentaré.

Yo soy Esther Hurtós,

soy física y doctora en ciencia de materiales

y soy la responsable de proyectos de salud en Eurecat.

Para personalizar una prótesis utilizamos impresoras 3D.

Para poder fabricar con ellas, necesitamos partir

de un dibujo en el ordenador, un dibujo en 3D.

Este dibujo lo preparamos a partir de un TAC

o una radiografía del paciente.

Entonces, a partir de la imagen médica,

se puede dibujar la forma que necesita la prótesis

para esta persona.

Es un trabajo conjunto entre ingenieros y médicos.

Los materiales que utilizamos para imprimir una prótesis

deben seleccionarse con mucho cuidado,

porque deben ser capaces de estar dentro del cuerpo muchos años,

que el cuerpo los acepte bien y que no generen efectos adversos.

La tinta que usamos en una impresora 3D suele ser

o plástico o un metal.

Y estos materiales se llaman biocompatibles.

Quiere decir, compatible con la vida del cuerpo.

Aquí tenemos algunos ejemplos de materiales

que serían biocompatibles

y que tienen nombres químicos un poco extraños,

como el PEEK, poliéter eter cetona, o el PLA.

Con esta tecnología se pueden fabricar

distintos tipos de implante para distintas zonas del cuerpo.

Aquí tenemos algunos ejemplos fabricados

de implantes que sirven para sustituir una parte

y está fabricado con una impresora 3D

que permite, además de hacer piezas únicas,

hacer este tipo de estructuras

que con otras formas de fabricar no serían posibles.

-¿El cuerpo tolera esos materiales?

-Ya se conoce una serie de materiales

tanto en metal, como en plástico e incluso en cerámica,

que se comportan muy bien en el interior del cuerpo

y además en contacto con el hueso.

Lo que hacemos es mezclar proteínas con el plástico

del implante

y entonces, según sean estas proteínas,

podemos conseguir o que las células se adhieran

alrededor del implante,

o prevenir que aparezca una infección

alrededor del implante.

-¿Cómo podéis poner proteínas en los implantes?

-A través de una reacción química,

pero, además, tenemos que ser muy cuidadosos.

Las proteínas se degradan con la temperatura

y el plástico para fabricar necesitamos fundirlo

para darle la forma en la impresora 3D, por ejemplo.

Tenemos que ajustar muy bien el proceso

para que estas proteínas sobrevivan a la fabricación

y se conserven en el implante.

Entonces, Rosa,

¿cómo hacemos para fabricar prótesis personalizadas?

-Creo que se hacen radiografías

y luego se imprimen en tres dimensiones

y quedan estupendas.

-Esto nos lo tiene que decir la persona que lo lleva.

-Yo creo que sí lo dirán. -Bueno, con esto hemos acabado.

Ahora le acompaño a la salida,

porque me parece que la van a teletransportar hasta su casa.

(Aplausos)

Fabuloso.

Yo espero llegar a esa edad

con la misma disposición para el aprendizaje.

Tú me has dicho antes que no hay edad para aprender.

No la hay, no la hay.

Ya estamos otra vez.

(ROBOT) El cardiólogo español Francisco Turrent-Guasp

revolucionó la cardiología al presentar el corazón

como una banda muscular única envuelta sobre sí misma

formando las cavidades que conocemos.

Se la conoce como banda miocárdica ventricular.

Inicialmente fue rechazada por la comunidad médica.

Actualmente se aplica con éxito en gran número de intervenciones.

Vamos, que el corazón es algo así como un bistec enrollado.

Según me ha parecido entender del doctor "Torrent-Whatsapp".

Este... Torrent-Guasp.

Mónica, perdóname, es que en este programa

todos tienen afán de protagonismo, empezando por el presentador.

Por favor, Remedios, la semana que viene

no interrumpas el programa para soltarnos uno de estos rollos,

pide permiso, ¿vale?

(ROBOT) Estudiaré tu petición detenidamente.

Harás lo que te dé la gana otra vez, ¿no?

(ROBOT) Técnicamente eso es.

La inteligencia artificial empieza a dotarse ya de ironía.

Según avanza la temporada la inteligencia artificial

va más rápido.

Encaucemos de nuevo nuestro programa,

porque hay muchos aspectos de la meteorología

que me apetece conocer.

Por ejemplo, esto me lo pregunto constantemente

cada vez que entro en un ascensor,

cuando te cruzas en un ascensor con un vecino,

¿de qué habláis? Porque la mayoría hablamos del tiempo.

Yo también.

A mí me ocurre muchas veces

que me dicen: "No, el tiempo... ¡Uy, a ti te lo voy a decir!"

Eso me lo dicen mucho.

Mi madre me acaba de ver y me dice:

"En la tele han dicho que mañana va a llover".

Y yo le digo: "Mamá, lo he dicho yo".

Eso, hay gente, bueno ya menos, pero antes te decían:

"Los de la tele, cuando os vemos, ¿vosotros nos veis?"

A mí me han preguntado: "¿Nos veis en casa?"

Digo: "Claro, ten cuidado cuando salgas de la ducha".

Tonterías aparte,

publicaste un libro sobre refranes meteorológicos.

Esto me tiene muy intrigado.

¿Da para un libro?

¿Hay tantos refranes meteorológicos?

¿Y cuáles son los refranes más raros que hay en el libro?

Porque hay uno, que todos conocemos, que es:

"Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo".

¿Es cierto?

Hay algún otro que dice: "Cuando no vuela ni la gaviota,

se te hielan las... Ideas".

Ese no rima.

Te diré, hay...

Uno, no he hecho un libro, he hecho dos.

¡Dos! ¡Hay refranes para dos libros!

Hice un libro de refranes en catalán,

refranes meteorológicos, solo refranes del tiempo,

y, con el equipo de El Tiempo de TVE,

hicimos otro libro de refranes en castellano.

En nuestros libros, los dos siguen la misma estructura,

es un refrán para cada día del año,

o sea que hay 365 refranes.

Muchos días tienen varios.

Además, explicamos diferentes fenómenos meteorológicos

a través de refranes.

Sí, hay muchísimos refranes meteorológicos.

Siempre me ha gustado contar que los refranes son

como pequeñas leyes físicas, pero en verso.

En realidad, el proceso de creación de un refrán es el mismo.

Las leyes físicas se hacen con la observación.

Tú observas un fenómeno, lo observas reiteradamente

y se hace una ley que describe por qué ese fenómeno ocurre así.

Pues con los refranes, lo mismo.

Hay un señor que por la mañana se levanta y ve el cielo rojo

y por la tarde llueve.

Y otro día ve el cielo rojo y por la tarde llueve

y dice: "Cielo rojo al amanecer, chubascos al atardecer".

Este es inventado.

Pero es eso, al final son leyes.

Que se cumplen, porque son leyes, efectivamente.

Mi favorito catalán es:

"Plou poc, però per al poc que plou, plou prou".

No sé si entra en refrán.

Bueno, sería refrán. Sería refrán.

En fin, estaba el otro día viendo El señor de los anillos

y los humanos tenemos mucho que aprender de los elfos.

Estos de las orejas picudas.

Basta ver a Legolas disparando flechas,

eso es un locurón.

De hecho, tengo un vídeo preparado.

Remedios, ponme el vídeo de Física en un minuto, o en dos.

(ROBOT) Activando reproducción de vídeo.

(NARRADOR) Hay un escena en El señor de los anillos,

donde Legolas afirma poder contar el número de jinetes

a cinco leguas de distancia y decir que su líder es muy alto.

Pero, incluso con los ojos más perfectos,

¿sería alguien capaz de ver desde tan lejos?

Cuando vemos, miramos la luz que ha viajado hacia fuera

desde una fuente,

ha rebotado en un objeto, pasado por el cristalino

y la retina lo ha convertido en imagen.

Excepto que la luz no viaja en líneas perfectamente rectas.

Es una onda y ahí reside el problema.

Cualquier onda, ya sea agua, sonido o luz,

que viaje por una pequeña apertura se diseminará en un proceso

conocido como difracción,

que para la luz emborrona la imagen.

Puedes ver esto con la lente de una cámara,

donde el obturador es muy pequeño.

Los detalles pequeños empiezan a expandirse,

emborronarse y ser indistinguibles.

O, si sostienes el borde de un papel enfrente del ojo

e intentas leer a través de él, las palabras se vuelven borrosas.

El borrón en el que se convierte un punto de luz

se llama disco de Airy.

El tamaño de este para los objetos lejanos pequeños

solo depende de la longitud de onda de la luz

y del tamaño de la apertura.

Para la luz solar visible y una pupila humana,

la difracción nos limita, como mucho,

a distinguir objetos que son mayores que siete diezmilavos de grado.

Por ejemplo, un objeto de un centímetro

a cien metros de distancia.

Otro modo de ponerlo es que todo lo que esté a cien metros

y sea menos de un centímetro se emborrona

para que parezca tener un centímetro,

sin importar lo pequeño que sea.

Los detalles menores de un centímetro se emborronan.

Así que cuando Legolas, con pupilas humanas,

mira a los jinetes, que están a 24 km,

la difracción nos dice que todo lo que sea menor de tres metros

se abría emborronado hasta tener tres metros.

Tal vez podría contar el número de jinetes,

pero no podría distinguir sus alturas

con un margen de centímetros,

salvo que pueda ver luz ultravioleta.

Una longitud de onda más corta se difracta menos,

así que si viera en ultravioleta extrema,

podría distinguir objetos de 10 centímetros.

Lo suficiente para distinguir la altura de un hombre.

Salvo que casi cualquier tipo de aire

absorbe luz ultravioleta extrema,

así que, aunque pudiera ver luz ultravioleta, estaría a oscuras,

o tal vez es simplemente magia.

Bravo, fabuloso.

¿Tú eres más de elfos o de montaraces?

Porque hobbit o enana no eres.

No, no. Bueno, elfo tampoco...

Las orejas son redonditas, son más humanas.

Ya está bien de hablar de límites humanos,

porque creo que el público no es consciente ni en casa ni aquí

de cómo nos hemos ido superando,

de hasta donde hemos llegado a día de hoy

y la cantidad de récords que hemos batido.

No te lo voy a contar yo, te lo va a contar nuestro récordman,

Dani Jiménez. ¿Dónde andas?

(Aplausos)

(Música de cabecera)

Has batido el récord de velocidad para venir.

Te estaba llamando. Mónica, Dani.

No seas atrevido.

Para saludar no hace falta coger así.

Es que Mónica es divina, es inspiradora y es maravillosa.

Efectivamente, vamos a visualizar tres récords extraordinarios

que han llevado al límite al cuerpo.

Empezamos por el de Mike Powell,

uno de los más antiguos, 25 años, nos vamos a Tokio.

30 de agosto de 1991.

Vamos a ver el récord, mirad. A ver.

Es un récord no superado de 25 años

que superó un récord muy antiguo, el de Bob Beamon,

y es un salto prácticamente perfecto.

Saltó ocho metros 95 centímetros.

Pero ¿cuánto es ocho metros 95 centímetros?

A ver, si 20 centímetros son esto...

Lo vamos a comprobar con la ayuda de Mónica.

Coge la punta de la cinta.

Y tira para allá, entre el público, poco a poco.

¡Mike Powell! Para, mira.

Mira, aquí estaríamos en tan solo dos metros y 90 centímetros.

¡Qué barbaridad!

No llega ni a una tercera parte de lo que saltó Mike Powell.

Sigue un poquito más. Vete a Tokio si hace falta.

Vale, paramos aquí.

Aquí estamos en cinco metros, un poco más de la mitad.

Ya es una burrada, pero es mucho menos

de lo que hizo el saltador norteamericano.

Si te llamas Mike Powell, es fácil

es un nombre de saltar mucho.

Métete entre el público.

Sí, si tenemos que tirar la nave, la tiramos.

¡Párate aquí!

Esto ya sería extraordinario, serían ocho metros.

Muy pocos saltadores llegan a ocho metros.

Pero ¿cómo pueden saltar...? ¡Y faltan 95 aún!

Tira un poquito más. -Llego casi, eh.

(DANI) ¡Aquí!

Mike Powell empezó aquí... Y hasta aquí.

El pie de Powell toca aquí...

¡Goyo, pruébalo!

...y va hasta Mónica. ¡Va!

Corta y vamos. ¡Cortas!

(Música motivadora)

No hay sitio en la nave para poder hacer este corte.

Evidentemente es un prodigio de fuerza,

pero es un deporte evidentemente técnico.

Está claro, si yo...

Me vais a volver a ayudar con esta raqueta.

La vais a pasar, la raqueta...

Yo he hecho mucho este deporte.

Vamos, poneos aquí.

Quédate tú aquí, Mónica, y tú ponte ahí.

¿Yo me pongo aquí? Sí.

Pasaos la raqueta, pero que la raqueta gire,

como hacían los brazos de Mike Powell.

Si recordáis el vídeo, movía los brazos como en molinillo.

O sea, que gire eso... Voy a probar, eh.

Atención, Mónica. Tal que así, ¿no?

¿Algo así? (DANI) Un poco más.

A ver si podemos conseguir que gire más.

A ver si te piensas que soy profesional, o qué.

Verás tú... ¡Perfecto, Mónica! ¡Perfecto!

Pero ¡un momento!

Lo vas a flipar, mira. Atención a las vueltas que da.

¡Una, dos y tres!

Vamos a hacer lo mismo, pero sin luz.

Lo vamos a hacer sin luz, porque hemos puesto un punto

de luz química que va a permitir ver el movimiento del centro.

No de toda la raqueta, solo del centro.

Es lo que hacen los saltadores.

Mueven las piernas, los brazos, pero lo que buscan

es el movimiento parabólico del centro.

O sea, esto es para equilibrar el centro de gravedad.

Vosotros tirad la raqueta igual, que gire,

pero en casa veréis el movimiento del punto de luz.

Suerte que Mónica es medio murciélago,

porque no se ve nada.

¡Allá va!

¡Bien!

(DANI) Como te decía... Tírala tú, Mónica.

Espera, la volvemos a tirar una vez más

para que se vea claramente.

El salto ideal sería un salto de 45 grados,

pero biomecánicamente...

¡Ahí la tenemos!

Biomecánicamente no es posible, por tanto...

¡Siri, sube la luz!

¡Ahí está!

Un salto de unos 20 grados es ideal

para que el cuerpo llegue lo más lejos posible.

Él bate, pero mantiene su centro de gravedad...

Haciendo una parábola casi perfecta.

Y toda esa energía de los brazos la transforma en movimiento.

Si este récord es extraordinario, el siguiente lo es más.

Se batió el año pasado.

284 kilos.

Una sola persona levantando el peso de casi...

Pensé que eran 264 kilos saltando.

¡264! ¡264!

Hablas de halterofilia, ¿no? Son 264.

¡264! ¡Lo tenemos!

Alexsey Lovchev.

Lovchev. A ver si lo echamos ya.

Es un deporte de fuerza, evidentemente,

pero es un récord eminentemente técnico.

Si os fijáis en el detalle, en todo momento,

el peso sube prácticamente recto.

Él se moverá, utilizará la ley de la palanca,

utilizará la posición de su centro de gravedad,

la posición de su cuerpo,

pero el centro de gravedad del peso sube prácticamente recto.

Pero, atención, ¿cuántos son 264 kilos?

Si 20 centímetros son esto...

Eso es exactamente el peso que levantó Lovchev.

O sea, 264 kilos. Pruébalo, Goyo.

Es que... Venga, va.

(PÚBLICO) ¡Goyo! ¡Goyo! ¡Goyo!

(Música motivadora)

Esto en Albacete lo hacemos con los burros.

Los cargamos...

Bueno, vamos allá. Vamos ahí, Goyo.

Eh... ¿Qué te iba a decir?

Has dicho técnica, ¿no? Que esto es técnica.

Te voy a corregir: esto es técnica y fuerza, porque no puedo.

Técnica tengo, pero fuerza...

Vamos a hacer un experimento con gente del público.

Espera, vamos a intentarlo con Mónica,

que viene deportista.

Es una mujer del tiempo, que pone soles.

Claro, y puede levantar peso. ¿Qué quieres que haga con esto?

¡Puedes más que yo! ¡Me voy a deslomar!

Vamos entre tres, va. Va, venga que podemos. ¡Podemos!

(DANI) Una, dos, va. ¡Una, dos, tres!

El chico que lleva el número 99, el chico de la camiseta negra,

el chico que está al lado, el de cuadros y el de rojo

que vengan rapidísimamente

para ver si entre los seis...

Ven, Bárbara, ven aquí.

Y tú, venga, venid.

Esto es una prueba real...

Dos, cuatro, seis, ocho...

¿Habéis firmado los papeles de cesión de salud y eso, no?

Yo creo que sí, que lo vamos a conseguir.

Lo vamos a levantar un centímetro, ¿de acuerdo?

Yo dirijo, va.

¡Una, dos y tres!

¡Arriba, valientes! ¡Arriba!

¡Ya, ya, ya! ¡Soltad!

(MÓNICA) ¡Madre mía! ¡Aplauso! ¡Bravo!

¡Bravo! ¡Qué bárbaro!

¡Enhorabuena! ¡Enhorabuena!

Diez personas para lo que levantó Lovchev.

Impresionante cómo he dirigido la maniobra.

Y el último récord...

Nos va a volver a ayudar Mónica.

Es el récord que batió Javier Sotomayor.

El año 93, dos metros 45 centímetros

de salto de altura.

Un récord donde aplica la técnica de Fosbury,

salta de espaldas, es una evolución,

y que es increíble.

Te vas a subir en la plataforma...

No, no, no. ¿Por qué no?

Porque a los invitados no los podemos poner en riesgo.

Si quieres hacer pruebitas, con alguien que no valga la pena,

para eso tenemos a Mister Nerd.

Mister Nerd, ¿estás por ahí? (NERD) Dime. ¿Qué?

Ven aquí. No, no.

Ven, campeón, ven.

(NERD) Vale, vale.

Ven aquí, chaval, ven aquí.

Ven aquí. ¿Tú no querías una sección?

Sí, pero no esta.

Hay que empezar desde abajo.

Esto es como dijo Nacho Vidal:

"Unos días estás abajo, otros arriba".

¡Ha llegado el momento!

Mientras Nerd sube a la plataforma, vamos a ver el récord

de Javier Sotomayor del año 93. Veámoslo.

(PRESENTADOR) Javier Sotomayor, récord del mundo: 2,45.

¡Bien! ¡Récord del mundo!

¡Récord del mundo! ¡Salamanca vuelve a la Historia!

-Es increíble. Espectacular.

Lo vamos a ver cuántos son dos metros 45 centímetros.

Nuestro amigo Nerd va a coger más o menos aquí...

Con el pie. Cógelo con el pie así.

¡Exactamente! Eso es, así.

(NERD) Os estáis alejando de la ciencia espectáculo.

Eh, la ciencia requiere a veces sacrificio.

Órbita Laika, ahí está la perra, que se sacrificó por la ciencia.

(DANI) Goyo, súbelo.

(CANTA) Vamos, arriba, arriba, arriba.

Espérate. ¡Ahora, esto es!

Sin miedo, eh. No, no.

No te preocupes. Ha sido un placer.

-Gracias. Sigue subiendo. ¡Ahí va Sotomayor!

Más, mucho más. Le doy yo, tranquilo.

Tú me dirás. (DANI) Tira, todavía falta.

Tú avísame. (DANI) Para.

Fíjate porque ahora estaríamos exactamente...

Desde aquí hasta allí hay dos metros 45 centímetros.

¡Dos metros 45! Pues si 20 centímetros son esto...

¡Espectacular! ¡Esto es lo que saltó!

Esto es lo que saltó, un poquito menos,

Javier Sotomayor en el año 93.

Es increíble. Atención, miradnos.

Fijaos, es que no le doy ni con los cuernos.

¿Podemos bajar ya?

-Antes de que baje, tengo una fantasía.

Yo también, pero ¿podemos quitar la cinta?

Baja la cinta. Es batir un récord.

Un récord español.

El primer récord español batido en la nave de Órbita Laika.

¿Nos vamos a tomar café todos o...?

No, es un récord muy especial,

porque va a ser el récord de succión.

En EE. UU. Lo hace todo el mundo.

Une cañas y empieza a chupar hasta ver dónde llega.

¿Esta es la caña que vamos a usar, no?

(DANI) Vamos a usar una manguera transparente

para que se vea cómo sube.

La idea es muy sencilla.

Yo te diría incluso que subiéramos un poquito más.

Sí, no hay problema.

Te vamos a subir más para batir el récord.

Dale.

Eso, eso. ¡Ya!

Perfecto.

(NERD) ¿Ya? ¿Te parece bien ahí?

Fíjate, es pura física.

La presión empuja el líquido por allí y por allá,

por tanto tendrá que hacer el vacío en su boca

para que cree una depresión en el interior de su cuerpo

y empiece a subir.

Luchando, además, con la columna de líquido que hay.

Lo va a hacer fácil, porque está acostumbrado

a que le hagan el vacío y no se coge depresión.

O sea...

Lo tienes chupado.

A ver, público, vamos a animarle.

(PÚBLICO) ¡Nerd, Nerd, Nerd!

¡Dale! ¡Dale!

¡Succiona! ¡Succiona! ¡Mira, mira, mira!

(DANI) Lo más difícil: luchar contra la presión

y la columna de líquido.

¡Tírale! ¡Tírale!

(MÓNICA) ¡Para! (DANI) ¡Récord!

Vamos a hacer un selfi, va.

¡El primer récord español!

¡Espectacular! ¡Qué gran logro, Dani!

¡No te lo bebas! -Sabía que tenía un talento oculto.

Sabía que tenía...

Ha valido la pena traerme los resultados de mis análisis.

(Música de cabecera)

¿Cuáles son los resultados de tu investigación?

Eso es bueno, la investigación, el trabajo de campo.

Te recuerdo la pregunta:

¿en qué se parecen, qué tienen en común Einstein y Superman?

Y tú has encontrado...

Varias respuestas. ¡Varias respuestas!

Empieza con la primera.

A ver, espera. Espero, pero tenemos un límite.

A ver, uno: que tienen un cómic en común.

¿Einstein tiene un cómic?

Tiene un cómic con Superman, además.

¿Ah, sí? Sí, sí.

Luego, he leído también que Albert Einstein

discutió con Isaac Asimov

sobre la velocidad de Superman

y dedujo que era superior a la de la luz.

Todo esto no lo sabíamos y gracias a tu investigación

lo estamos aprendiendo.

Ya nos vale la pena tu paso por el asiento de pasajero VIP.

¿Y qué más, Laura?

Y luego, parece ser, que en el cohete

que trajo a Superman a la Tierra

había escrito una referencia o hace referencia

a la teoría de la relatividad de Einstein.

O sea, ¿esas tres cosas has encontrado?

No las sabíamos, nos has ayudado.

Primero, ya te has ganado este aplauso.

¡Aplauso!

Pero...

Has estado fantástica, no te preocupes.

Nos has aportado tres respuestas y solo tenemos una.

Los limitados éramos nosotros.

Einstein ganó el Nobel por describir el efecto fotoeléctrico,

que es la base de las células de los paneles solares,

y Superman obtiene su energía del Sol, como las lechugas.

Podríamos a ver preguntado qué tiene en común con las lechugas.

Obtiene su energía del Sol, pero has estado tremebunda.

¡Más fuerte! ¡Más fuerte! ¡Enhorabuena!

Te llevas el título...

Yo no sé tú, pero yo cada día aprendo más gracias al programa.

Espero que te haya servido de algo.

Aunque ya eres una persona muy preparada

y es difícil que te superes.

¿Haces lo posible por superarte? Intento superarme todos los días.

Yo me quiero superar y ponerme pelo en la superación.

Hay que superarse.

Es el mensaje que nos deja Mónica, porque, si no,

el futuro os va a pillar en ropa interior.

Y el futuro es muy duro, el futuro ya está aquí.

(ROBOT) ¿Es ahora cuando tengo que poner el vídeo?

Claro, Remedio, ¡qué cosas tienes!

(ROBOT) Activando reproducción de vídeo.

Hay días que no está fina.

(Música animada)

Bueno, bueno. ¡Fabuloso, fabuloso!

Yo quiero un exoesqueleto de estos, así no hace falta entrenarse.

No hace falta ni correr, ni nada.

Por cierto, se ha acabo el programa, lo siento.

¡Oh!

Pero recuperas el entrenamiento que te hemos interrumpido.

Ya... ¿Te da pereza correr? No.

No, no. Ya está, ahora vienes y...

Por cierto, ya me has generado la duda.

¿Haces algún tipo de rutina? No me refiero a:

"Buenos días, cariño", como hago yo.

¿Alguna rutina para entrenarte?

Sigo un plan de entrenamiento, sí.

Pues te va a venir bien haber acudido a nuestra nave,

porque hay un estudio

que dice que deberíamos recuperar las costumbres del Paleolítico

para entrenarnos de forma adecuada.

Lo que se llama rastrojear por ahí, arrastrarte como una alimaña.

Por lo visto se llama paleotraining.

Vas a un sitio donde te cobran por hacer el cabra.

Está muy bien esto, hay estudios para todo.

Hasta aquí hemos llegado.

(ROBOT) Todo listo para el salto.

Justo a tiempo.

La lección de hoy, querido público,

el de plató y el de casa,

es que todos los márgenes son superables.

No hay límites que nos frenen.

(ROBOT) Activando sistemas para el hiperespacio.

Como tenemos que dar el salto, todos los invitados

pulsan esta palanca.

Pon la mano aquí y, cuando yo te diga,

lo lanzas a fondo. (MÓNICA) Venga.

Una cosa, recordad en casa

lo que solía decir Bruce Lee.

Le decían: "¿Qué opina de superar los límites?"

Y decía... (GRITA)

(ROBO) Cinco...

(TODOS) Cuatro, tres, dos, uno.

(ROBO) ¡Adiós!

(GRITA)

(Música de cabecera)

¿Hola?

¿Hola?

¡Goyo!

¡Goyo, que estoy aquí!

¡Siri, bájame!

¡Goyo!

  • Programa 3. Los límites del cuerpo humano

Órbita Laika - Programa 3. Los límites del cuerpo humano

04 oct 2016

La física y meteoróloga Mónica López será la invitada, donde aportará sus amplios conocimientos sobre el tiempo meteorológico y acompañará a Goyo Jiménez y a su tripulación en un viaje que profundizará en los límites del cuerpo humano. El matemático y divulgador Santi García esta vez hablará de los problemas del milenio, problemas matemáticos aparentemente irresolubles que ponen a prueba los límites del cerebro humano y del lenguaje que utilizamos para intentar explicarlo todo: las matemáticas. La física y directora científica del programa, Gloria García-Cuadrado, explicará cuáles son los límites en el conocimiento del universo, desde lo más grande hasta lo más pequeño. Con agua y jabón, nos llevará al mundo de la cuántica y, tortilla en mano, nos hará entender cuáles son los ingredientes con los que podemos "cocinar" un universo como el nuestro. El físico experimental y divulgador Dani Jiménez hará que valoremos realmente cuán impresionantes son los récords conseguidos por los deportistas de élite: halterofilia, salto de altura, y salto de
longitud, e incluso propondrá batir un récord mundial en el plató.

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