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Para todos los públicos Órbita Laika - Programa 2: De Mozart al perreo - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hola, ¿cómo estamos? ¡Hola! Muy buenas.

(Aplausos)

(Vítores)

Muy buenas noches, ¿qué tal?

Buenas noches, bienvenidos, bienvenidas a "Órbita Laika".

Os voy a contar una historia.

Hace, aproximadamente, 80 años,

un músico que se hacía pasar por auxiliar de medicina

estrenaba un cuarteto para piano, violín, chelo y clarinete,

en una plaza delante de 5000 personas.

El clarinete estaba mal afinado, al chelo le faltaban cuerdas,

pero aquel concierto pasó a la historia.

Su nombre era Olivier Messiaen

y aquella plaza era un campo de concentración nazi.

¿Por qué la música es tan importante en nuestra vida?

¿Nace de nosotros, de nuestra necesidad de comunicarnos?

¿O tiene una entidad propia?

Componemos melodías complejísimas que, sin embargo,

rompen las barreras de la comunicación.

Lo hacen porque la música habla un lenguaje universal,

el de la emoción.

La música está ligada al ser humano, incluso antes de nacer.

Aún dentro del útero de nuestras madres,

generamos una melodía rítmica

mediante los latidos de nuestro corazón.

(Nota de piano)

Los matemáticos podemos identificar los acordes como patrones numéricos,

los físicos como una superposición de ondas.

La música es arte, la música es ciencia.

Porque, como la naturaleza,

la música ya existía antes de nosotros.

Desde los primeros ecos del universo

nos acompañará hasta que dejemos de existir.

Mientras tanto, ¿qué nos queda? Disfrutar de la belleza.

Esta noche en "Órbita Laika", de Mozart al perreo.

¿Sabías que Pitágoras identificó patrones matemáticos en la música?

¿Y que, cuando hablas a un bebé, haces las mismas entonaciones

que un francés, un americano o un chino mandarín?

La música es universal, no hay cultura sin ritmo.

Ponemos música a todos nuestros ritos.

Nos identificamos con un determinado género musical

y rechazamos otros.

La música marca las generaciones y las épocas.

Y es que ya lo dijo Darwin:

"La música es una de las más misteriosas habilidades del hombre".

Al igual que la comida, el sexo o la droga,

escuchar música hace que liberemos dopamina,

un neurotransmisor importante para la función motora del organismo.

La dopamina es responsable de las sensaciones placenteras,

participa en la toma de decisiones

y regula el aprendizaje y la memoria.

Si una canción te recuerda a una persona

o un momento concreto de tu vida,

si te acelera el corazón o hace que añores a alguien,

es por culpa de la dopamina.

Pero ¿y si te digo ahora que el próximo gran hit planetario

tal vez no esté compuesto por una persona,

sino por un algoritmo?

Esta noche, en "Órbita Laika", de Mozart al perreo.

(Aplausos)

Escuchad esto.

(Música de violín)

¿Sabéis a qué instrumento pertenecen estas notas?

En principio, no pueden reproducirse con un violín.

Necesitaríamos instrumentos con cuerdas más largas,

como una viola o un violonchelo. Y, sin embargo, fijaos en esto.

(Música de violín)

Esta es Mari Kimura,

una famosa violinista nacida en Tokio

y conocida por su increíble y misteriosa capacidad

de dotar a su violín de subarmónicos.

Cuanto más largas son las cuerdas de un instrumento,

más grave será su sonido al hacerlas vibrar.

El más grave se produce mientras no pulsemos las cuerdas.

Y, al pulsarlas, estas se acortan

y el sonido que producen es más agudo.

Por eso, en principio, las notas que reproduce Mari Kimura

requerirían de cuerdas más largas que las de su violín.

¿Cómo lo hace?

Esta es la pregunta que obsesionó al físico noruego Alfred Hansen,

de la Universidad de Thomso.

Hansen tiene la hipótesis de que la violinista sigue un comportamiento

que, en física, se conoce como no lineal,

ejerciendo mucha presión en el momento de deslizar su arco.

Y así consigue esas notas imposibles.

Para hablarnos de los mecanismos que hacen posible la música,

recibamos a nuestro físico Javier Santaolalla.

(Aplausos)

Javi, física y música. ¿Alguna vez has estado en tu cuarto,

has puesto la música a tope y te has ido al baño?

Sí, obvio. ¿Y qué pasa?

¿Escuchas o no escuchas? Obvio, escucho.

¿Obvio, escuchas? Porque el sonido es una onda

y se propaga por todo el espacio, inunda todo el espacio

y llega a cualquier rincón. ¿Qué es una onda?

Es como, por ejemplo, una ola.

Cuando lanzas una piedra en un estanque, se produce una ondulación.

Esta ondulación del agua es volumétrica, de volumen de agua.

El sonido es una onda similar, pero de presión.

No lo vemos porque es presión, pero ocurre algo parecido,

un vaivén que llena todo el espacio.

¿Qué otros tipos de honda hay? Porque la luz es una onda.

Es una onda electromagnética.

Por eso tenemos los colores, que son frecuencias.

Las ondas de radio son ondas electromagnéticas.

El mundo está lleno por ondas y son oscilaciones.

Las cuerdas son también ondas.

Curiosidad. Las ondas de radio, que dicen ondas sonoras, no lo son,

son ondas electromagnéticas. Y tengo buenas noticias

porque las ondas son fáciles de entender con las matemáticas

porque con tres parámetros podemos entender una ondulación.

En matemáticas hay toda una rama, la nexis armónico,

que se dedica a comprender las ondas y se reducen a tres parámetros.

Tenemos la amplitud, algo así como el volumen de esa onda.

Y tenemos dos muy interesantes

porque son equivalentes, intercambiables.

Tenemos la longitud de onda,

la distancia entre dos picos consecutivos,

dos picos, esa distancia en metros o en centímetros,

es la longitud de onda, pero también tenemos la frecuencia.

Como hay una cosa que está haciendo un vaivén,

el número de ciclos por segundos o hercios.

Y con esos tipos de ondas podemos producir los sonidos de la música,

que es un tipo muy particular de sonido.

¿Hay algo que diferencie a una onda sonora cualquiera,

un ruido cualquiera, de las ondas de la música?

La palabra es, atento porque es la palabra del programa,

resonancia. Resonancia...

Cuando uno hace una palmada, se genera un sonido.

Este sonido es una combinación de ondas de muchas frecuencias.

Estas frecuencias están ordenadas a lo loco,

pero es un sonido musical es particularmente fino

porque es una frecuencia pura seleccionada por el instrumento.

Oímos una determinada frecuencia con un conjunto de réplicas,

sus armónicos.

Lo que está ocurriendo es una onda que va y vuelve,

se genera una onda estacionaria que, por resonancia,

es lo que distinguimos como nota. Y hablando de resonancia,

tengo una demostración que nos ha preparado Lucía.

Con permiso de la Universidad Complutense de Madrid

que nos ha cedido estas demostraciones,

para que veas cómo se produce esta resonancia,

que es el fenómeno estrella de la música.

O sea, que en la música,

todo conjunto de ondas que forman cualquier sonido

están ordenadas de una forma particular, bien dispuestas.

Lo que hace un instrumento es atenuar la mayor parte de las frecuencias

y amplifica aquellas que luego percibes con el oído.

Por eso nos gustan. Y es lo que vamos a ver.

Vamos a ver este instrumento, una especie de guitarra rara.

Aquí tenemos una normal y esa es una rara.

Efectivamente. Este peso hace las veces de la clavija.

Lo que da la tensión. Al poner peso, tensionas.

Tenemos un punto fijo, que estaría aquí, y la cuerda.

La diferencia con una guitarra es que esta cuerda,

en vez de tener el otro extremo fijo, está libre.

Y lo vamos a conectar a un motor,

de forma que esto puede vibrar a una determinada frecuencia.

Vamos a ver qué pasa cuando lo excitamos con diferentes frecuencias.

Vamos a ponerlo en marcha.

Muy bien. Ahora empieza a vibrar.

Empezamos por frecuencias bajas.

Aquí tenemos un lector de frecuencias para que vean lo que ocurre.

Estamos bajando la frecuencia y vamos a subir poco a poco

a ver cómo reacciona la cuerda. Ahora está vibrando...

El motor está activo a una frecuencia baja,

pero ni cosquillas. No le gusta, esto no le pone.

Vamos a subir un poquito a ver qué pasa.

Subimos un poquito la frecuencia...

Poco a poco vamos viendo cómo empieza a gustarle,

como que le hace más cosquillas.

Ahí tenemos una frecuencia a la que esa cuerda se siente bien vibrando.

Efectivamente. Está respondiendo a esta resonancia excitándose

porque es la frecuencia natural de esta cuerda.

La que le corresponde. Sí. Está en 10 Hz.

Y esta es interesante porque, como puedes ver,

es la frecuencia a la que vibra como un todo,

es la frecuencia natural o fundamental.

Es el modo fundamental de la cuerda, lo que oiríamos.

Es un solo pico lo que hace. Efectivamente.

Como he dicho, no es la única forma natural que tiene de vibrar.

Están los armónicos, frecuencias superiores.

Vamos a buscar el siguiente armónico.

Si yo subo la frecuencia,

vemos cómo de nuevo entramos en frecuencias que no le gustan,

pero cuando empezamos a subir, aquí tenemos otro nodo.

En el cual también hay una característica interesante,

aparece un nodo intermedio.

Como si fueran dos cuerdas pequeñas. Efectivamente.

Este modo sería el segundo armónico

y es el que acompañaría al modo fundamental.

Una cosa interesante es que esta selección de frecuencias

hace que encaje la longitud de onda.

Si subo la frecuencia, si vamos hacia los 30 Hz,

en este caso, mira cómo empieza incluso a vibrar la base

por la excitación de la resonancia.

Este sería el tercer armónico que correspondería con dos nodos.

Nos has puesto a 10 la base, a 20, a 30. ¿Son siempre múltiplos?

Efectivamente. Matemáticamente, hay una relación entre los armónicos.

Son relaciones que hacen que aparezcan los diferentes nodos,

que la longitud de onda entre entre los extremos fijos.

Serían múltiplos de la frecuencia fundamental.

Esto es lo que ocurre con una cuerda de guitarra.

Cuando uno aprieta una cuerda,

está sonando el fundamental, el segundo armónico y el tercero.

De hecho, tengo un vídeo

para que veas cómo vibra una cuerda de guitarra.

Vamos a verlo. Vamos con el vídeo.

(Sonido de guitarra)

Buenísimo. Cómo se veían las ondas.

¿Os habéis fijado cómo se veían las distintas vibraciones?

Espero que ninguna guitarra haya sufrido daños

para realizar este vídeo. Era barata y había presupuesto.

En cualquier caso, es lo que ocurre en cualquier instrumento.

Métanselo en la cabeza.

Es una máquina que selecciona frecuencias.

Ocurre con los de percusión. Es una membrana

que, al estar fija, selecciona frecuencias.

Ocurre con los de cuerda. Selecciona frecuencias.

También con los de viento. Pero no se puede ver.

Efectivamente. Son ondas en el aire.

Pero tenemos algo parecido. Un tubo,

que lo que hará es que se excite una columna de aire.

Va a vibrar solo a determinadas frecuencias.

Lo vamos a ver con nuestros ojos. ¿Preparado?

Preparado. No sé cómo lo vamos a ver, pero vamos a verlo.

Es como un trombón, ¿no? Con la magia de la ciencia.

Sí, este sería el tubo que vamos a excitar con un aire particular.

Vamos a excitarlo con este generador de frecuencias,

que va a generar un sonido a una determinada frecuencia pura.

Algo similar al motor, pero en vez de movimiento, presión acústica.

La parte del motor la hace ese excitador.

Va a un amplificador,

y este amplificador va a hacer que pase esta onda por el tubo,

y vamos a tener una onda estacionaria,

la que vamos a ver usando un elemento

que a físicos y químicos nos gusta mucho, ¡el fuego!

Y a los matemáticos no tanto. Efectivamente.

Así que siéntete un poco Targaryen,

vamos a quemar unos cuantos Lannister.

Ahí está. ¡Oh, tío! ¡Guau!

Bajamos la luz para que se aprecie mejor.

Qué bonito. ¿A que sí?

Pues más bonito va a ser cuando le demos caña a este cacharro,

que es el que selecciona las frecuencias

para que se genere esa onda estacionaria.

¿Preparado? Va a hacer vibrar el gas.

Y nosotros mismos vamos a vibrar. Así que vamos a darle caña.

Aumento un poquito la amplitud.

Empieza a oírse, ¿verdad? Sí.

Y ahora vamos a subir la frecuencia.

Poco a poco. ¡Guau!

Está a 900 Hz.

¿Es el equivalente a la onda de la cuerda?

Efectivamente. ¡Guau!

Estamos viendo con nuestros ojos en este tubo...

Superbonito. Estamos viendo una onda estacionaria.

Tubo de Rubens. Efectivamente.

Si subo un poco la frecuencia,

hay un efecto inmediato sobre esa onda estacionaria.

La estoy bajando y la estoy subiendo. ¿Qué te parece?

Estamos dibujando música con fuego. Ahí está, qué bonito, qué poético.

Me parece precioso. El fuego aplicado al sonido.

Muy bien, Javi.

Me parece maravilloso lo que nos has contado, frecuencia.

Me quedo con resonancia, los múltiplos de las frecuencias básicas

y que toda la música son ondas. Todo.

Y todo el universo son oscilaciones. Muy bien, Javi.

Seguimos en onda, muchísimas gracias.

(Aplausos)

¿Cómo de antigua es la música?

¿Si consideramos el canto, por ejemplo?

Sabemos que los neandertales tenían una anatomía vocal

con las que podían cantar como nosotros.

Pero no existe manera de saber si lo hicieron realmente o no.

Lo que sí sabemos es que hemos encontrado flautas de hueso

con más de 40 000 años de antigüedad.

Que nuestros antepasados golpeaban estalactitas en cuevas

hace 12 000 años,

y que esas cuevas actuaban como cajas de resonancia.

Desde el principio de los tiempos,

hemos creado música con aquello que teníamos a mano.

Antes lo hacíamos con huesos

y ahora lo hemos sofisticado bastante

y lo hacemos, por ejemplo, con copas de cristal.

Vamos con nuestras preguntas frecuentes,

una sección de la Cátedra de Cultura Científica

de la Universidad del País Vasco.

Las preguntas frecuentes de la Cátedra de Cultura

de la Universidad del País Vasco.

Os presento a Carlos. Es músico callejero

y este es su instrumento: las copas musicales,

también conocidas como arpa de cristal.

Aquí donde lo ves, este instrumento fue muy popular en el siglo XVIII.

Tanto, que Mozart y Beethoven compusieron para él.

Aunque hay versiones más sofisticadas,

un arpa de cristal no deja de ser un montón de copas puestas juntas.

Cada copa tiene una cantidad de agua determinada,

de manera que produce una nota musical distinta.

¿Pero cómo es esto posible?

Estudiemos los movimientos de Carlos.

Lo primero que hace es humedecer sus dedos.

Luego, frota suavemente el filo de la copa.

Este movimiento provoca vibraciones en el cristal

que, a una determinada frecuencia, producen una resonancia.

Esa frecuencia se conoce como frecuencia natural de la copa

y depende de la geometría de la copa,

de su composición y de su estructura.

Pero, entonces, ¿para qué sirve el agua?

(TOCA "EL HIMNO DE LA ALEGRÍA)

La verdad es que el agua es la clave,

porque cuanta más agua hay en una copa,

más se amortigua la frecuencia de vibración,

y eso hace que Carlos consiga tonos más graves.

Bueno, la parte teórica ya la tienes.

Ahora la práctica es cosa tuya. Gracias, Carlos.

(Aplausos)

En el origen del hombre,

Darwin decía que los sonidos de las aves

eran la analogía más cercana a nuestro lenguaje.

Y la verdad es que no andaba desencaminado,

porque un estudio realizado en el MIT

ha revelado que el parecido entre el habla humana

y el canto de los pájaros se produce incluso a nivel genético.

Hasta 55 genes muestran un patrón similar

en la actividad cerebral humana y en la de las aves.

Capaces de aprender nuevas vocalizaciones.

De hecho, según otro estudio del MIT,

nuestro lenguaje surgió de una combinación

entre el canto de los pájaros y la comunicación entre primates.

De los pájaros habríamos heredado la parte melódica de nuestra lengua

y de los primates la parte más pragmática,

aquella que dota a los sonidos de un discurso, de un significado.

Durante los últimos 100 000 años, esas dos capacidades se han fundido

para dar lugar al lenguaje humano tal como lo conocemos.

Y para explicarnos cómo producimos sonidos

y cómo los escuchamos e interpretamos,

recibamos a nuestro biólogo Ricardo Moure.

(Aplausos)

Ricardo, ¿cómo estás? Muy bien.

Muy bien, Ricardo.

Vienes a explicarnos cómo producimos los sonidos,

cómo producimos el habla, la música, el canto...

Exactamente.

Hay un montón de animales que tienen lenguajes supercomplejos,

como las ballenas.

Pero no hay ningún animal

que tenga un lenguaje tan desarrollado como el nuestro.

O sea, contar un chiste de Chiquito es un hito evolutivo...

Lo es. Tremendísimo.

¿Y depende de hitos evolutivos?

Es decir, ¿eso es posible porque nuestra garganta

está más evolucionada que en otros? Por ahí va la cosa.

Tenemos algo en nuestro aparato fonador que nos hace únicos.

A ver si adivinas. Las cuerdas vocales.

Las cuerdas vocales son muy guais.

De hecho, le sonará al público

que es algo que está en la garganta y que hace la voz,

pero no sé si os las imagináis.

Yo me las imagino como cuerdas de guitarra o así.

Un poquito. Vamos a ver un vídeo

que vais a verlas y os van a encantar.

¿Habéis visto? Mirad cómo vibran.

Si os fijáis, son dos músculos cubiertos de una vaina elástica,

esa blanca que veis ahí,

y que están aquí dentro, aquí debajo de la nuez.

La nuez es el cartílago tiroides.

Pues debajo está la laringe y dentro tenemos las cuerdas.

Lo que hacen es que, cuando pasa el aire,

hace fricción, vibran y suena.

Si están muy cerquita las cuerdas, hace más fricción y suena más agudo.

Si están más separadas, es más grave.

Eso explica el sonido, las frecuencias que hacemos,

pero hay otros bichos que también tienen, ¿no?

Exactamente. Un perrete ladra con las cuerdas,

el gato maúlla, la oveja bala, todos tienen cuerdas vocales.

Hay algo en los humanos que es muy especial y es la laringe.

La laringe, esta de aquí, en los humanos... Aquí lo podemos ver.

Fíjate. Esto es de verdad. Qué bonito.

Es de una persona que... Qué laringe más mona.

(Risas)

Pues aquí, si te fijas... No toques mucho.

Ya, es verdad, tiene formol.

Esto es el cartílago tiroides

y debajo está la laringe y aquí sus cuerdas.

¿Qué es lo especial? Que está más abajo

que en el resto de animales. ¡Ah!

Al estar más abajo, aquí queda más hueco

y crea una caja de resonancia, como lo que ha explicado Javier,

más grande y puede cambiar un montón de forma.

Si te fijas, cuando hablas y tocas aquí,

la laringe se mueve. Sube, baja...

Lo que hace es cambiar la forma de esta caja de resonancia

y eso te da una capacidad de emitir sonidos diferentes brutal.

La clave del habla, la resonancia.

Que tiene que ver con esa distancia de la laringe...

Sí. Muy bien.

Pero esto tiene un hándicap, un problema.

El tener la laringe tan abajo

hace que seamos supersusceptibles de atragantarnos.

Somos dioses que podemos recitar a Shakespeare o Calderón,

pero somos el único animal que se atraganta con su propia saliva,

que es supertriste.

Es un precio a pagar por tener esa capacidad.

Por ejemplo, a los bebés no les pasa. Tienen la laringe más arriba

y pueden separar el conducto respiratorio del digestivo,

y pueden respirar y mamar a la vez.

Por eso a veces maman dormidos y no se atragantan.

¿Eso lo perdemos según vamos creciendo?

Sí, pero podemos hablar. Los bebés no pueden.

Si no sería bebé jefazo. Tenemos esa capacidad

de emitir sonidos más... (RÍE) Bebé jefazo.

De emitir sonidos más graves, más agudos, etc.

Sí. Pues ya tenemos la explicación...

¿Más o menos? Sí, tenemos gente

que puede jugar más aún con esta capacidad.

Los cantantes. Exactamente.

Freddie Mercury. O los cantantes que hemos traído,

porque hemos traído cantantes.

Hemos traído a los cantantes del Conservatorio Teresa Berganza,

un aplauso para ellos, por favor. ¡Guau!

(Aplausos)

Qué bueno. Montando el show y todo.

Entran con su show.

Pero, vamos a ver, son más majísimos, excelentes.

Bienvenidos, bienvenida.

¿Son amiguetes tuyos o son cantantes de verdad?

No, no. Creo que se lo podíais demostrar que sois cantantes.

-Son unos farsantes, no tienen ni idea.

-A ver... -Ellos desde luego, maestro.

(CANTAN EN ITALIANO)

¡Qué bonito!

¡Bravo, bravo!

(Aplausos)

Bravo.

Amigos tuyos no sé si son. Músicos sí.

Se me han empañado las gafas de emoción y todo.

Te los voy a presentar.

Él es Luis, nuestro pianista.

(Aplausos)

Laura, que es soprano.

(Aplausos)

Mario, tenor.

(Aplausos)

E Isidro, que es bajo.

(Aplausos)

Eso era la laringe. La laringe.

Esas laringes privilegiadas que tenéis.

El hecho de que has dicho: "Bajo, tenor, soprano",

esas notas que dan unos más graves, otros más agudas,

¿depende de su manejo de la laringe? Sí. Vamos a hacer una demostración,

para que veamos cómo funciona la voz humana,

utilizándolos a ellos como cobayas.

Me gustaría, Luis, que fueras dándonos notas con tu piano

y que empezaras por las más graves, subiendo hacia las más agudas.

-Muy bien.

-Mientras tanto, vosotros vais a acompañarle.

Vas a empezar tú, Isidro, que como eres bajo,

eres el que puede hacer las notas más graves.

Y cuando vayas llegando a las zonas demasiado agudas,

saltará a Mario, vuestro tenor.

Y cuando él también llegue a zonas muy agudas,

pasaremos a Laura, la soprano. Muy bien.

Me gustaría que estuviéramos atentos de lo que se va a ver en la pantalla.

En la pantalla se va a ver este software,

que lo que va a hacer es diseccionar el sonido.

Nos va a mostrar las diferentes frecuencias

que tienen sus voces y también del piano.

Lo que vamos a ver es, de las diferentes frecuencias que hay,

cuan intenso es el sonido que hacen.

Quiero que estéis muy atentos porque vais a ver...

Mirad, la línea roja es la voz, esto es mi voz.

(GRITA) ¡Ah! Mira, y sube. Qué bonito.

Pero no sube muy bien.

Esa es mi voz y luego vais a ver el piano.

Si das una tecla, para ver el color.

El piano es verde. Muy bien.

Quiero que os fijéis porque vais a ver un pico

que va a empezar en los graves, que va a coincidir, además,

tanto la frecuencia de la voz como la del piano,

en un pico y cómo se va a ir moviendo.

Estad muy atentos.

Desde ese lado izquierdo de la pantalla.

Sí, sí, sí, desde allí... No sé si es el izquierdo o el derecho,

porque tengo un doctorado, pero lo de las manos no lo sé bien.

Ay, pobre...

La derecha pipetea, sí. Vale.

Cuando queráis, música, maestro.

(HACEN LA ESCALA CON LA VOZ)

(Aplausos)

¡Qué bueno! ¡Qué bueno!

O sea, hemos visto, efectivamente...

Yo haría todos los programas de "Laika" de ellos cantando.

Sí, claro. Hemos visto esa onda que se va moviendo,

pero había otras ondas después. Claro.

Lo primero que vemos es que no había una frecuencia,

en sus voces había un montón, igual que en el piano.

Con lo que ha explicado Javier, los armónicos,

la voz humana tiene armónicos como un instrumento musical.

Esto pasa porque, como cualquier instrumento,

en la voz humana tiene resonadores,

tiene partes del cuerpo que van a resonar y modificar el sonido.

O sea, dependiendo de la persona, tendrá unos armónicos u otros,

y por eso distinguimos el sonido de la voz o del piano, ¿no?

Sí. De hecho, una cosa que habréis visto

que había una frecuencia principal, que era la que iba barriendo,

que se ha visto muy bien en Laura. Había un troncho ahí...

Como es más aguda, necesita menos chorro de aire

para hacer más intensidad.

Y se iba moviendo acompañada de sus armónicos.

Para que entendamos lo que estás diciendo tú,

me gustaría hacer otra demostración. Adelante, yo encantado.

Dos de vosotros vais a hacer la misma nota en la misma octava.

Isidro y Mario podéis, ¿verdad? -Sí.

-Tú con el piano. La hará primero uno, luego otro

y vuelve a dar y que lo hagan los dos.

(Nota de piano)

(HACE UNA NOTA)

(HACE UNA NOTA)

Es total. Clavan la nota principal y lo otro es diferente.

Sí, la nota principal coincide tanto el piano como la de ambos

y lo que cambia el timbre de su voz

es que, en el caso de Isidro,

los armónicos van hacia frecuencias más graves

y en el de Mario un poquito más agudas.

Perfecto. Es un pasote.

¿Cómo se usa para controlar el sonido en una actuación?

Esta gente canta con una orquesta de 100 músicos.

Tengo una duda técnica que les quiero preguntar.

Cómo hacéis para lazar la voz por encima de esa barrera de sonido

que crean los instrumentos.

Porque vosotros tocáis, para que la gente lo sepa,

estáis en el escenario,

delante puede haber 100 instrumentos tranquilamente.

Y la voz tiene que atravesar eso. ¿Cómo hacéis?

-Tratamos de obtener el mayor rendimiento

con el mínimo esfuerzo.

Para lo cual, utilizamos los resonadores.

Son aquellas partes del cuerpo que son susceptibles

de, en este caso, amplificar el sonido fundamental.

Son partes del cuerpo y las podéis controlar.

Los cantantes lo llamamos los articuladores.

Si nosotros soltamos la mandíbula

o hacemos un gesto, modificamos la sección del tracto vocal.

-Es como si yo quiero poner voz sexy y hago así con el pecho

y si quiero imitar a alguien que me cae mal lo hago con la nariz.

Es un poco así. -Efectivamente.

(Risas)

¡Guau! Pero ellos lo hacen bien.

¿Nos podríais hacer un ejemplo

de cómo sería la voz haciendo las notas

y cómo haríais para atravesar la barrera musical?

-Por ejemplo, una voz más abierta,

sin utilización óptima de los resonadores, sería así.

(HACE UNA NOTA)

Pero si uso mis resonadores...

(HACE UNA NOTA)

Y por eso puedo subir, porque uso mis resonadores.

-A ver, que pruebe Mario.

-Un sonido menos profesional.

(HACE DISTINTAS ENTONACIONES)

Alucinante. Me deja alucinado.

Lo que me queda claro es que no lo puedo hacer.

Yo creo que tampoco. Ah... ¿Ves?

(Risas)

Creo que no podré nunca aprender a cantar como esta gente.

Me parece maravilloso. Eso no es cierto.

Todo el que tenga oído...

Si no tienes oído, no, pero si tienes oído...

Y te enseñan.

Nadie sabe dar una pelota de tenis liftada,

te tienen que decir cómo hay que liftar.

Aquí hay que decir cómo darle efecto a la voz para aprovechar.

-Aquí hay sudor y lágrimas. Me quedo con lo que ella dice.

Con las matemáticas me dice mucha gente eso.

"Yo no valgo para las matemáticas, no puedo".

Todo el mundo tenemos una capacidad, podemos entrenarla.

Así que, si todos podéis hacer matemáticas, yo puedo cantar,

aunque no lo haré en este programa. Yo valgo para comer y ser bajito.

Muchísimas gracias, ha sido maravilloso.

Un aplauso para ellos. Muchas gracias.

Genial, genial. Qué maravilla.

Qué maravilla.

(Aplausos)

¡Guau!

¡Guau!

En la música, el silencio es expresivo.

De hecho, para que una canción nos enganche,

es tan importante como el sonido.

Beethoven decía que la arquitectura era música de piedras,

y la música arquitectura de sonidos.

En esa metáfora, el sonido es tan necesario como el aire.

Wagner también dijo que el instrumento musical primordial

es la voz humana, y si tenía razón,

lo que viene ahora es una auténtica mujer orquesta

porque viene Raquel Sastre.

(Música, aplausos)

Hola. Hola, roquera.

Estamos en un programa de música, sonido, hablar...

Tú estás en tu salsa, ¿no? ¿En mi salsa, en mi salsa?

Mira, me voy a quejar a dirección. ¿Pero también vienes enfadada hoy?

Pues vengo enfadada. Cómo no voy a venir enfadada.

Un programa de música... Un programa de música

y me mandan hacer una pieza del silencio...

O sea, ¿lo estáis viendo?

Ni dos programas y ya me pangan para que me calle.

Es que nos gusta cuando callas porque estás como ausente.

Ya, ya... Dadle ideas a mi marido y ya verás.

No, mejor que no le demos ideas. Vamos a ver...

¿Qué cosas nos traes hoy sobre música, instrumentos...?

¿Tú tocas algún instrumento? Yo no, ¿y tú?

El órgano. ¿Pero ese lo tocamos todos, ¿no?

(Risas)

Ha sido fácil, ha sido fácil... Ha sido fácil, ha sido fácil...

Muy simple... Vamos adelante. Instrumentos, venga, cuéntame.

No, cuéntame tú porque me has dicho una cosa que me ha molado mogollón,

pero me ha indignado, me ha indignado...

Lo de las flautas que has contado. ¿Han encontrado flautas prehistóricas

que se conservan bien después de 40 000 años de antigüedad?

40 000 años de antigüedad y las cosas de hoy en día no duran nada.

El otro día le regalaron un tambor a mi hija pequeña

y cinco segundos, duró cinco segundos.

El tiempo de tirarlo por la ventana.

Bueno, es verdad.

Es verdad que ya no hacen las flautas como antes.

Pero te traigo más cosas de flautas. Os traigo cosas superinteresantes.

¿De flautas? De flautas.

Y no me refiero a esa escena de "American Pie"

Vale. Eh....

Todos los salidillos la recordáis. Bueno, a lo que vamos.

(Risas)

Os traigo la pregunta que todos y cada uno de nosotros

nos hemos hecho siempre sobre el maravillo mundo de las flautas.

¿Cómo suena una flauta en gravedad cero?

¿Cómo suena una flauta en gravedad cero?

Me lo llevo preguntando toda la vida, sí.

Tú y todos. Os lo digo yo. Suena exactamente igual.

¿Cómo lo sé? Porque lo han hecho.

¿Alguien se ha llevado una flauta a órbita?

No, no, no, peor todavía. O sea...

No solo eso, hicieron un concierto.

Había una astronauta, ¿vale? Que es Cady Coleman.

Estaba ahí arriba, en la estación espacial internacional

y dijo: "Voy a hacer un dueto de flauta con Ian Anderson,

el de Jethro Tull". El de Jethro Tull.

Ya lo digo yo, ese grupo que solo conocen los señores mayores.

(Risas)

Yo he tenido que "googlear"... Lo digo en serio.

Vale. Entonces hicieron un dueto y sonaba exactamente igual,

que diréis vosotros: "Lo normal".

Tú dices: "Oye, que tenéis que ir al espacio".

Dices: "Bueno, pues me echo mi flauta,

no vaya a ser que me llame Ian Anderson para hacer un dueto".

A lo que íbamos, Ian Anderson y Jethro Tull, buenísimos.

A lo que íbamos. Te traigo una pieza superchula sobre el silencio,

pero antes te quería preguntar una cosa, Eduardo.

A ver. Me da un miedo.

Que no, es una pregunta bonita, tontorrón.

¿Tú con qué frecuencia te duchas? ¿Con qué frecuencia me ducho?

Yo qué sé...

Cada día. No sé por qué me lo preguntas.

Pues yo no sé en qué estás pensando tú, pero yo no me refería a eso.

Qué fuerte, tío. Yo hablaba de hercios.

Dentro vídeo y lo vemos.

(Sonido ambiente)

El sonido no es más que la interpretación

que hace nuestro cerebro de hondas mecánicas que van por un medio.

En este caso, el aire.

O para algunos es lo que le entra por un oído y le sale por el otro,

como al departamento de producción cuando les dije, por favor,

que me buscaran un sitio silencioso.

Hoy quiero encontrar el silencio absoluto.

Para ello he quedado con Brais Ruibal,

ingeniero de sonido en Estudio Reno,

para que me hable de la insonorización.

-Lo peor que puedes hacer es tener un cubo.

Un cubo con paredes paralelas lo que hace es que tú tienes el sonido,

tienes una pared y una pared,

y el sonido se propaga longitudinalmente

y rebota en todos los sitios igual.

Cuando vuelve, si vuelve exactamente igual que como va,

aquí se genera un antinodo que hace que ese sonido

se empiece a sumar a sí mismo.

-El silencio absoluto mola,

pero me recuerda a cuando haces un chiste intelectual

en un garito de Murcia.

Es una proporción que en la geometría

y en la acústica arquitectónica,

ayuda mucho a que no se generen distorsiones

o, entre otras cosas, estacionarias o nodos.

Es una proporción que te ayuda muchísimo a tener una sala

con un tratamiento muy leve.

-Vale, la insonorización está muy bien, pero necesito más.

He quedado con Salustiano Ruiz, jefe de servicio del CEM,

para conocer el silencio de una cámara anecoica.

-Una cámara anecoica es un recinto donde se intenta simular

el comportamiento que tendría el sonido en un campo infinito

donde no hubiera reflexiones ni ecos, mediante unas cuñas

que hay en sus paredes, techo y suelo que absorben ese sonido,

con lo cual, no hay rebotes.

(CANTA)

Cuando ha avanzado fuera de la cámara anecoica,

el sonómetro estaba recibiendo no solo las hondas sonoras

que provenían de la voz de Rita de forma directa,

sino que también estaba recibiendo las hondas sonoras

que provenían de los rebotes en las paredes.

Cuando ha cantado en la cámara enfrente del sonómetro,

recibía las hondas sonoras que provenían de la voz de Rita,

pero no había reflexiones en las paredes porque las absorbían.

-¿Y hay posibilidad de conseguir una absorción total?

El silencio absoluto.

-Bueno, esta cámara tiene una frecuencia acorde de 160 hercios.

A medida que queremos bajar en frecuencia,

la cuña tiene que ser más grande, con lo cual es una cuestión de espacio.

-He estado en un estudio de sonido y una cámara anecoica,

y ahora estoy en el lugar donde pasamos más tiempo durante el día,

el cuarto de baño, y donde hay un espacio que hace

que todos nos creamos sopranos o tenores.

Comprobadlo conmigo.

Como podéis ver, al meternos en la ducha, se producen dos efectos.

Primero, la honda de sonido rebota en los azulejos

produciendo un efecto reverberante.

Y dos, la propia ducha hace de caja de resonancia

potenciando ciertas frecuencias y anulando otras.

Y esa es la sensación que tenemos al cantar,

que somos increíbles.

(Aplausos)

¿Os imagináis que una de las obras de Mozart o de Beethoven

se hubieran compuesto al azar?

¿Es posible crear música a partir de combinaciones aleatorias?

Hoy os propongo un juego matemático para que podamos descubrirlo.

En 1792, Nikolaus Simrock creó una serie de 176 compases

con los que, utilizando combinaciones aleatorias,

se podían crear piezas melódicas únicas.

Y así fue cómo lo diseñó. Con estos 176 compases y unos dados.

Aquí no tenemos dados, así que vamos a crear un poco de música aleatoria

y para eso vamos a necesitar a ocho voluntarios.

Ocho voluntarios. Manos por aquí. Mira...

Para ir más cómodos, esta fila. Venid aquí.

Os voy a dar un paquetito de compases a cada cual.

Iros colocando por aquí en fila. Muy bien, muy bien, maravilloso.

Tenemos estos compases que podéis mirar

y revolver como queráis. Podéis revolverlos como queráis.

Podéis barajarlos, muy bien.

Y con ellos aquí en directo vamos a componer ahora mismo

una pieza musical.

Los podéis barajar como queráis y se los mostráis a Luis,

nuestro maravilloso pianista, que va a interpretar una pieza

que acaba de ser compuesta en este preciso instante.

Él observa los compases, los analiza y vamos a experimentar

un momento único. Acabamos de componer.

(Aplausos)

Oh, ¡qué bonito! ¡Muy bien!

Muy bien, muchas gracias, Luis.

Yo también quiero, yo también quiero.

No, no. Ahora quiero componer yo, entonces voy a poner aquí,

voy a poner mi propia música. Ahora quiero esta.

Totalmente así, aleatorio. Esta me gusta.

Esta me gusta mucho. Vamos a pasar para aquí adelante.

Esta quiero. Dos para allá.

Y este final no me gusta, así que voy a cambiar de final por este.

Y aquí acabo yo de componer una pieza. "La Eduardina".

Luis, ¿cómo lo ves? Fantástico.

Adelante, pues. Vamos a tocar otra nueva pieza.

Qué emoción. Es una presentación universal.

Oh... (PÚBLICO) ¡Bravo!

Muchísimas gracias. Podéis sentaros.

Llevaos las notas. Muchísimas gracias.

Maravilloso. Maravilloso.

Qué bueno.

¿Os imagináis la cantidad de posibles combinaciones

entre los 176 compases?

Nosotros teníamos solamente 88

y nuestras combinaciones eran, concretamente,

11 elevado a 8 por 8 factorial.

¿Cuánto tardaríamos en escuchar todas esas combinaciones

si cada melodía dura, por ejemplo, 10 segundos?

Tardaríamos 2 740 000 años en escuchar la obra completa.

¿Cómo te quedas?

Que si toco rápido a lo mejor llegamos.

Hombre...

Si tocas rápido y con un bocata o algo así.

Así veis que la cantidad de combinaciones

hacen prácticamente imposible tocar la obra.

Prácticamente imposible tocar la obra completa de Simrock,

lo cual nos demuestra que las matemáticas nos dan posibilidades

infinitas para el arte.

Vamos a despedir a Luis. Muchísimas gracias, maestro.

Muchas gracias.

Genial.

Acabo de componer en directo, me siento orgulloso.

La música nos rodea allá donde vamos

y lo hace porque es muy importante para nosotros.

Estudios recientes en neurología y en biología y psicología

nos dicen que escuchar melodías agradables

no solo puede modificar nuestro estado de ánimo,

sino que puede tener efectos positivos

en nuestro desarrollo cognitivo, en el estímulo de nuestra inteligencia

o incluso en nuestra salud.

El neurólogo francés ha usado tomografías de emisión de positrones

para determinar qué áreas del cerebro

están dedicadas a la música.

En los cerebros que estudió, descubrió una increíble actividad

en las áreas que procesan el sonido y el lenguaje,

pero lo más sorprendente fue descubrir que también se estimulaban

las destinadas a la visión.

Para hablarnos de cómo la música actúa sobre nuestro cerebro

damos la bienvenida a nuestra neurobióloga Carmen Agustín.

(Aplausos)

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Muy bien.

Muy bien, Carmen. Muchísimas gracias por estar aquí.

Muchísimas gracias.

Llevamos en el programa hablando de cómo somos capaces

de emitir sonidos,

de cómo somos capaces de hacer música, de reconocerla.

Pero ¿cómo hace el sonido la música de esas hondas sonoras

para llegar a nuestro cerebro y que podamos interpretarla?

Para explicarte esto, lo mejor es que vengamos aquí,

a este esquemita.. Vale, vamos allí.

Así lo vemos muchísimo mejor. Y lo vemos muchísimo mejor.

Vale.

Javi ha explicado al principio

que el sonido era una honda mecánica, ¿verdad?

Sí, una honda mecánica. ¿Para qué tenemos las orejas?

Las orejas las tenemos para dirigir esa honda mecánica

hacia nuestros oídos. Nuestros oídos, que los tenemos aquí.

Vale. Entonces tenemos la oreja.

Dirige el sonido, honda mecánica y ¿qué tenemos aquí?

¿El tímpano? El tímpano.

¿Entonces el sonido qué hace con el tímpano?

Como un tambor, lo golpea. Después tenemos los tres huesecillos.

La cadena de huesecillos. ¿Te acuerdas de ellos?

Estribo, yunque y martillo. Exactamente.

¿Y para qué sirven? ¿Eso lo sabes?

No.

(Risas)

Sirven porque el tímpano tiene una superficie mayor.

Tenemos las presión. Los huesecillos tienen una superficie menor.

Y los físicos te contarán que si haces presión

sobre una superficie menor, se amplifica esa presión, ¿vale?

Entonces amplificamos la presión sobre este órgano de aquí.

¿Qué es este órgano de aquí? Un caracol.

¿Y cómo se llama? Caracol.

Caracol. Pues dentro del caracol resulta que tenemos unas células

muy especiales que tienen unos pelillos.

En inglés se llaman "hairy cells".

Las células peludas. Las células peludas.

Estos pelillos en realidad se llaman cirios,

pero bueno, vamos a llamarlos peludas.

Las tenemos aquí.

Lo que tienen estos pelillos de particular

es que tienen un pelillo más largo y pelillos más cortos.

Cuando se tumban hacia el pelillo más largo,

cuando les golpea la honda sonora, entonces liberan neurotransmisores

hacia el nervio auditivo, que lo tenemos aquí.

Que está hacia aquí dentro. Ahí. Exacto.

Entonces el nervio auditivo hace sinapsis,

es decir, se conecta con otra neurona, con otra, con otra,

y al final llega a esta parte de nuestro cerebro.

Esta que está aquí coloreada. Esa que está ahí coloreada de verde

que la tenemos aquí, en el lóbulo temporal.

Y esto es lo que se llama corteza auditiva.

Muy bien.

Con esta parte, nuestro cerebro escucha la música.

Hemos entendido el mecanismo y cómo estas hondas sonoras

que llegan hasta aquí, llegan hasta nuestra corteza auditiva.

Pero pueden ir incluso más adentro. Hasta nuestras emociones.

Pueden ir.

¿Cómo pueden interactuar con el resto del cerebro ese sonido?

Bueno, porque realmente aquí solo estamos viendo el circuito

del sistema auditivo, pero este sistema auditivo

está conectado con otras vías, en concreto...

¿Puedo decir una palabra rara? Venga, que empiece el trabalenguas.

Venga. Esta parte del cerebro también se conecta

con la vía mesocorticolímbica. ¿Qué significa esto?

Una vía de neuronas...

Igual que hacen sinapsis, como hemos contado aquí.

Meso, por el medio. Que van por el medio.

Que conecta con la corteza, es decir con esto,

y con el sistema límbico. Y el sistema límbico

está formado por núcleos que controlan las emociones.

Por ejemplo, el núcleo accumbens, que seguro que a mucha gente le suena.

Seguro, ¿eh?

Es un núcleo que recibe dopamina y libera dopamina,

no cuando nos gusta algo, sino para que estemos preparados

para recibir un premio. Es el circuito de recompensa.

Es el circuito de recompensa.

Y la música es un premio.

Ese área se conecta con la corteza auditiva cuando nos gusta la música.

Imagino que será complicadísimo detectar qué tipo de música afecta

a qué tipo de emociones.

Imagino que es una vía de estudio amplia.

Es una vía de estudio y lo podemos demostrar ahora mismo.

¿Sí? Para demostrarlo necesitamos un DJ.

¿Tenemos un DJ?

(Música)

¡Una DJ!

Qué guay.

Pero no solo necesitamos un DJ.

Necesitamos también unos voluntarios. ¿Voluntarios?

Tres voluntarios. ¿Podemos ir al público?

Vamos al público. Vamos al público.

Perfecto, selección. Seleccionas...

En la primera fila para que sea más fácil.

Vamos a hacer una cosa. Sí.

Le voy a pedir a la DJ que lance tres canciones

y les voy a pedir a los voluntarios que me digan

qué les sugieren estas canciones, ¿vale?

Muy bien. A ver qué pasa.

Primera canción. Primera canción, DJ, por favor.

("Shiny Happy People")

A ver, primera voluntaria. ¿Qué te ha sugerido?

-Algo divertido, interesante. Algo divertido. Sí.

Mucha alegría. Emoción, muy bien.

Buen rollo, tiene buen rollo. Vamos con la segunda, por favor, DJ.

("Je T'aime Moi Non Plus")

(Risas)

Bueno, ¿qué te ha sugerido? -A mi noche de ayer.

(Risas)

Una emoción. Yo no sé interpretar...

Esto... Más que mi noche, es más memoria episódica.

Pero da igual, lo hemos entendido todos.

La música también.

Llega al hipocampo de memoria episódica.

Bien, venga, vamos... Despierta recuerdos las música.

Sí, sí, sí. Vamos con la tercera, por favor, DJ.

("Waka Flocka Myers 3")

Qué fuerte.

¿Qué te sugiere? -Crea un ambiente tenso.

Va a pasar algo expectante. -Como miedo, ¿no?

-Sí. -La emoción sería miedo.

Intriga.

Aquí la emoción sería alegría, aquí la emoción no la vamos a decir.

(Risas)

Muy bueno lo de los recuerdos.

Bravo, bravo, bravo la DJ.

Muy bueno lo de los recuerdos.

Es verdad que asociamos una música con recuerdos.

Eso es muy importante. Efectivamente.

Nos faltaba una cosa por explicar. Ha surgido una emoción nueva.

Estábamos hablando del accumbens, que sería el que nos explicaría

la alegría o incluso... la noche de ayer.

El recuerdo.

Pero nos faltaba el miedo, la tensión.

Que no es una recompensa. No es una recompensa,

pero hay otro núcleo en nuestro cerebro

que se llama la amígdala, no confundir con las amígdalas,

que son otra cosa, ¿vale?

La amígdala la tenemos también muy cerquita de aquí.

La amígdala cerebral. La amígdala cerebral.

Y esta está implicada en el control del miedo.

Entonces también se puede activar con la música.

Muy bien. O sea que nuestro cerebro realmente

es el que nos permite reconocer la música y asociarlo

a emociones y a recuerdos. En la mayoría de la población

porque hay parte de la población, un 5 %,

que no se les acopla el sistema auditivo con estas vías

y entonces padecen lo que se llama amusia.

Amusia. No les mola.

No les gusta la música. No.

Es como mustio. Sí, están mustios, sí.

Muy bien. Qué cosas más interesantes puedes contarnos

entre la relación de cerebro y música.

Por ejemplo podríamos hacer otra demostración

y hablamos un poquito más de eso. Claro, por supuesto.

Vale, pues también necesitamos a nuestra DJ, por supuesto,

y también necesitamos a un voluntario.

¿Alguien del público que pueda venir?

¿Tú quieres venir? Esta persona del público que viene.

Va a ser nuestra voluntaria. Pasa aquí, por favor.

Muy bien. ¿Cómo te llamas? Me llamo Cinta.

Cinta. Muy bien. No voy a hacer chistes sobre música y cinta.

(RÍE) Está hecho ya.

Parece hecho adrede y no, realmente...

Ahora también vamos a escuchar otras tres canciones,

pero estas van a ser un poquito diferentes

porque puede ser que estén compuestas por humanos

o puede que no.

Entonces vamos a pedir a la DJ que lance la primera, por favor.

Si no es por humanos... ¿es por un ordenador?

Sí.

(Música clásica)

¿Qué te ha parecido?

¿Esto está compuesto por un ordenador o por un humano?

¿Por un ordenador? -Bueno...

La primera ordenador. Vamos a ver la segunda.

(Piano)

Esta sí, es un humano. Es un humano.

Esa cosa repetitiva te parece un humano.

Igual es matemático. Bueno, humano y matemático...

A veces tienen su... A veces hay humanos matemáticos.

Y matemáticos humanos. Vamos con la tercera, por favor, DJ.

(Música épica)

¿Qué te parece?

A mí es que esto me... Yo creo que es un robot.

¿Te parece que estaría compuesta por un ordenador?

Un ordenador. Ordenador, humano, ordenador.

Así nos quedamos. Muy bien.

¿Sabes de música? -Ni un poco.

-¿Ni un poquito? -Nada, nada...

¿No sabes nada de música? Nada.

-Bueno, pues nada. Ya hemos acabado contigo.

Puedes sentarte y vamos a desvelar... Muchas gracias.

Un aplauso para ella. Un aplauso para nuestra DJ también.

Resulta que Cinta ha acertado. ¿Ha acertado las tres?

Ha acertado las tres. ¡Bueno!

La primera y la última que hemos escuchado

están compuestas por ordenador con un sistema,

usando inteligencia artificial, que es un proyecto

de la Universidad de Málaga que llaman "Melomix".

Y fíjate tú que hemos estado discutiendo mucho

los colaboradores de "Órbita Laika", porque hay más estudios

que lo que dicen es que la gente no es tan buena como Cinta,

en general, sino que con este tipo de música

compuesta por ordenador, hay veces que no llegan a acertar

el 100 % de las veces, sino que aciertan a lo mejor el 50.

Sí, sí. Yo, desde luego, yo diría que estamos en un momento

en el que también existe esta cosa de la creatividad computacional

y para mí me parece que estamos en un momento

en que los ordenadores, los algoritmos pueden crear

música y otros tipos de arte que nos lleguen tanto

como los creados por humanos.

Hay una cosa que te quiero preguntar.

La gente que os dedicáis a las ciencias del cerebro,

muchas veces tratáis casos patológicos

o casos extremos para estudiar, para conocernos el cerebro.

Has hablado de amusia.

¿Nos puedes contar algún caso patológico especial?

¿Algún caso que haya servido luego para el estudio

de nuestra relación cerebro-música?

Hay un caso muy curioso que está publicado en el año 2006

y se refiere a una persona que no le gustaba la música.

No sé si tenía que ver... Ninguna.

Nada, nada.

No sé si tenía que ver que el marido y la hija

eran músicos. Entonces igual... No sé.

Cerraba la puerta cuando ellos se tocaban y se iba a otro sitio y tal.

Resulta que esto era una señora en Reino Unido.

Desarrolló una especie de epilepsia leve en el lóbulo temporal.

¿Os acordáis que hemos dicho qué hay en el lóbulo temporal?

Está esta parte, también está la amígdala, ¿vale?

Cuando a esta persona la trataron para su epilepsia,

de repente dejó de ser amúsica y empezó a tener

una adición a la música.

Modificaron esta parte. Sí.

La modificación parece ser que indujo cambios plásticos

en su corteza temporal y pasó de no soportar la música

a tener que estar escuchando música a todas horas.

Le hicieron un favor, ¿no? Es como una doble cura.

Sí.

¿Hay algún otro caso que te suene así curioso, conocido?

Hay otro caso que también es muy curioso.

La verdad es que me encanta todo esto.

Tiene que ver con el accumbens del que hemos hablado.

Este núcleo que recibía dopamina y decía: "Quiero más".

Hay un trastorno que se llama trastorno obsesivo compulsivo

que se puede tratar mediante estimulación cerebral profunda,

poniendo unos electrodos y normalizando la actividad cerebral.

A un señor holandés,

esto está publicado en 2014, que le pusieron estos electrodos

para tratarle de su trastorno obsesivo compulsivo.

Resulta que lo que le pasó es que escuchó un día en la radio,

mientras tenía el sistema conectado, a Johnny Cash.

A ver si me he enterado bien.

Estaba con esta estimulación eléctrica profunda,

en el momento en que estaba recibiendo el tratamiento

y la estimulación, escuchó a Johnny Cash.

Salía en la radio, un cantante country.

A ese señor el country no le gustaba, le gustaba el holandés,

la música holandesa, pero de repente empezó a gustarle Johnny Cash

de una manera... Y se hizo fan, se hizo muy fan.

¿Y se hizo fan de Johnny Cash?

Solo lo escuchaba Johnny Cash cuando tenía el sistema conectado.

Cuando dejaba de conectarse,

entonces volvía a escuchar música holandesa.

Esto a lo mejor no conviene que se entere la gente

de distribuidores de música, que quieren meter la misma música,

a ver si nos van a meter electrodos para que nos guste lo que venden,

cuidado con eso. Efectivamente.

De verdad, muchísimas gracias.

Nos has hecho comprender muy bien. No te vayas, quédate conmigo.

Qué maravilla. Nos has hecho comprender un poco

cuál es la relación entre música y cerebro.

Vamos, ayúdame a despedir el programa.

Quiero haceros una pregunta última.

¿Habéis escuchado al menos una nota musical

a lo largo del día de hoy? (PÚBLICO) Sí.

Pues claro, a lo largo del programa habéis escuchado muchas,

pero ¿y esta mañana? ¿Y ayer?

Os habéis dado cuenta de que prácticamente es imposible

no escuchar por lo menos una nota musical cada día.

Esto ocurre porque el ser humano es un animal musical,

porque este increíble lenguaje de notas, de ritmos,

de hondas, forma parte de nuestra naturaleza,

no os quepa duda.

En cierto sentido necesitamos la música para vivir.

Nos vemos la semana que viene. Muchas gracias.

(Música créditos)

Órbita Laika - Programa 2: De Mozart al perreo

25 mar 2019

¿Por qué la música es tan importante en nuestra vida? ¿Nace de nosotros y de nuestra necesidad de expresarnos? ¿o tiene una entidad propia?
La música habla un lenguaje universal: el de la emoción.
Desde las ondas y los armónicos, hasta los procesos cerebrales que nos permiten oír, sentir y emocionarnos, en este programa descubriremos cómo la música es esencial para nuestra vida.

La física del sonido nos rodea y nos envuelve. Javier Santaolalla, nos descubrirá qué son las ondas sonoras, cómo se forman los armónicos y cómo funcionan los instrumentos musicales.
Nuestro biólogo, Ricardo Moure, acompañado por tres cantantes de ópera, nos mostrará los secretos de nuestro cuerpo para emitir sonido.
Crearemos nuestra gran obra musical improvisada con un espectacular juego matemático.
Y nuestra neurobióloga, Carmen Agustín, nos desvelará el proceso por el cual las ondas sonoras se traducen en señales eléctricas dentro de nuestro cerebro, donde se activan las emociones.

Así que, prepárate para un fascinante viaje musical, porque Órbita Laika te lleva “De Mozart al perreo”..

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