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Para todos los públicos Órbita Laika - Programa 13: Viajamos al año 2040 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Aplausos, vítores)

Hola, hola... Muy buenas noches.

Buenas noches, buenas noches. Bienvenidos, bienvenidas...

a "Órbita Laika". Os voy a hacer una pregunta...

Imaginad que vais en coche con vuestros abuelos

y, de pronto, fallan los frenos. Inevitablemente,

os dirigís contra un muro, a no ser que deis un volantazo,

lo cual supondría arrollar a tres jóvenes.

¿Qué haríais? Rápido, tenéis dos segundos.

¡Ya! ¡Tiempo!

¿Qué habíais elegido? En realidad, da igual.

Sea lo que sea, no hay ninguna elección

que pueda ser buena o que pueda ser mala.

Vale, ahora, imaginad que fuera el coche quien decide por vosotros.

¿Qué haría?

¿Sabría elegir de forma objetiva qué opción es la menos mala?

Un grupo de investigadores del MIT se lo preguntó

y programaron una simulación donde colocaban un coche sin frenos

ante diferentes situaciones. Mostraron esa simulación

en una encuesta a casi 2,5 millones de personas en todo el mundo

y les preguntaron qué decisión tomarían ellos.

Ahora, imaginad por un momento que vuestro coche autónomo

tomara la decisión de salvar a los tres chicos.

¿Lo compraríais?

Y cuando esto sucediera, ¿quién sería el responsable?

¿El fabricante del coche? ¿El programador del software?

Además, este estudio guardaba una última sorpresa.

Millones de respuestas de usuarios concluyeron

que los principios morales dependían, entre otras cosas,

del país y de la cultura. Todo el mundo coincidía en una cosa,

preferirían salvar a un humano antes que a un animal.

En algunos países, preferían salvar a las personas

de mayor estatus social; en otros, incluso salvar

a los que fueran más guapos.

Así que dotar a una inteligencia artificial

de ética universal pinta difícil cuando ni siquiera nosotros mismos

nos aclaramos. Como siempre, la inteligencia artificial

no es buena ni mala, todo dependerá de lo que nosotros hagamos con ella.

Esta noche lo vamos a descubrir porque, en "Órbita Laika",

viajamos al año 2040.

¿Sabías que el artista Neil Harbisson es la primera persona

del mundo reconocida como cíborg por un gobierno?

¿Y que ya hay inteligencias artificiales

que han escrito novelas? El futuro que nos pintaban

los dibujos animados ya está aquí. Tenemos coches sin conductor

circulando por las calles, humanoides trabajando

como recepcionistas y robots haciéndose selfis en Marte.

Hoy por hoy, ya hay hospitales donde practican cirugías críticas

utilizando realidad aumentada. Estamos tratando de sintetizar

un material que es a la vez duro, flexible, ligero, transparente,

impermeable y buen conductor... Se llama grafeno.

Lo único que sabemos seguro es que está a punto de revolucionar

la electrónica. Gracias a impresoras como esta,

ya somos capaces de imprimir comida y aspiramos a crear repuestos

de nuestros propios órganos en un plazo relativamente corto.

Si miramos un poco más allá, encontramos trenes voladores,

ordenadores cuánticos y la colonización de otros planetas.

Esta noche, en "Órbita Laika", te hacemos un montón de "spoilers"

sobre lo que la ciencia y la tecnología nos depara

en las próximas décadas. Apaga tu retropropulsor

y dile a tu robot que no te moleste en un ratito

porque esta noche viajamos al futuro.

(Música)

(Aplausos)

Suponed que estáis en la playa, la temperatura es perfecta,

la arena fina os acaricia los pies, el sonido de las olas os envuelve...

Todo es perfecto, salvo que estamos en febrero.

¿Puede ser que en el futuro vivamos en un verano permanente?

Este mismo año, en 2019, un grupo de investigadores

de la Universidad Nacional Australiana han recopilado datos

del clima del país y han creado un pronóstico interactivo

donde se puede ver la previsión hasta el año 2050.

Según el estudio, el invierno en Australia,

tal y como ellos lo conocen, dentro de 30 años no existirá.

Esto, evidentemente, está causado por el cambio climático.

Pero... ¿y aquí? ¿Cómo será el clima en 2040?

¿Estaremos preparados para hacer mejores predicciones?

Vamos a descubrirlo con la ayuda de nuestro increíble meteorólogo...

¡José Miguel Viñas!

(Música)

(Aplausos)

¿Qué tal?

Encantado de estar aquí.

José Miguel, la gente que ve el futuro sois los meteorólogos,

que hacéis esas predicciones, ¿no? ¿Cómo de ajustadas

y cómo se ha ido ajustando durante el pasado

y qué veremos en el futuro? Bueno, creo que todo el mundo

es muy consciente de cómo han mejorado,

aunque no sigan colgando a los meteorólogos un poco

el sambenito de que fallamos de vez en cuando.

¿Por qué han mejorado tanto? Básicamente, porque nuestra capacidad

de cálculo con ordenadores ha pegado un salto exponencial...

Y algoritmos matemáticos maravillosos.

Por supuesto. Los matemáticos nos habéis ayudado mucho

a los meteorólogos y esos modelos con los que se generan

las predicciones, hoy en día, asimilan una cantidad enorme de datos

y eso es lo que posibilita tener unas predicciones tan buenas.

De hecho, fíjate, lo que han mejorado y la fiabilidad

cómo ha ido aumentando. En color azul,

se ve cómo ha mejorado la fiabilidad de la predicción a tres días vista

desde los años 80 hasta la actualidad...

En color rojo, cinco días. En color verde, a siete.

Y se puede ver que, hoy en día, una predicción a cinco días vista

es tan fiable como en los años 80 una a dos o tres días.

Es decir, cada década prácticamente, ganamos un día de predicción,

gracias a que los modelos de hoy en día son capaces de asimilar

muchísima información. Por ejemplo...,

tenemos que mejorar en las predicciones estacionales

porque aún no sabemos si la próxima estación, o dentro de dos estaciones,

va a llover mucho o poco. Todavía hay mucha incertidumbre ahí,

pero se está avanzando bastante en desarrollarlas.

Me hablabas un poco de la escala temporal y la espacial, sobre todo,

las predicciones climáticas... Nos están diciendo que en el año 2100

el nivel del mar va a subir tantos centímetros,

pero son predicciones todavía muy generalistas

o incluso a escala regional... En el futuro, seguramente,

ya veamos la escala local. Por otro lado, el pronóstico

a muy corto plazo porque ocurre a veces que se empieza a desarrollar

una tormenta, un sistema meteorológico...

y los modelos no captan esa evolución rápida de unas pocas horas...

Y fenómenos que se producen de forma prácticamente inmediata.

Exactamente. Entonces, seguramente eso dará un salto

en los próximos años gracias a lo que se conoce como "big data".

¿Esa es la herramienta fundamental? ¿Dirías que va a revolucionar

la meteorología? Sin duda.

No sé si ahora mismo tienes el móvil en el bolsillo.

Pues no debería, pero lo tengo. Desconectado, ¿no?

Desconectado. Bueno, yo también tengo el mío.

A ver, no sé ese móvil, dentro de 30 o 40 años, cómo va a ser.

Seguramente, no tendrá esa forma, tendrá otras características,

pero de lo que estoy casi seguro es de que ese móvil se va a convertir

en una estación meteorológica, es decir, todos vamos a llevar aquí

una estación que, de forma automática constantemente,

va a ir tomando datos de variables meteorológicas

y el gran sistema conectado de ordenadores será capaz

de recopilar esa información y de generar en tiempo real

pronósticos mucho más ajustados y a esa escala más pequeña.

Vale, ¿qué más? En el futuro, a corto plazo,

¿hablamos de un futuro en el que vamos a poder controlar el clima?

Bueno, ya se están haciendo cosas, pero lo que está ocurriendo

es que estamos percibiendo del cambio climático;

de alguna manera, se nos está yendo de las manos.

Además, todavía no estamos reduciendo a tiempo la cantidad necesaria

en las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera

y ya se están planteando sistemas tecnológicos para controlar

eso de alguna manera. Básicamente, de dos maneras...

La primera de ellas sería intentar con un sistema, como te digo,

tecnológico que no llegue a la tierra tanta radiación solar.

Ahora mismo, nos está llegando un flujo de radiación del sol,

pero se pueden poner, por ejemplo, reflectores en una órbita terrestre.

Una especie de sombrillas en órbita. Como sombrillas, efectivamente.

O se pueden generar arriba nubes artificiales,

más nubes de las que hay para que reflejen radiación solar

o sistemas reflectores también en la superficie terrestre

o en el mar, es decir, sistemas que hagan que la radiación neta solar

que entra en la Tierra sea menor que la actual.

Y eso contrarresta en parte el calentamiento global.

Otra opción es atrapar directamente CO2 de la atmósfera.

Como se está acumulando y, de momento,

no sabemos cómo intentar reducirlo, pues vamos a usar sistemas

que lo puedan atrapar. Bueno, hay varias opciones también.

Por ejemplo, fertilizar los océanos con partículas de hierro

que alteren el flujo de carbono justo en el límite entre la atmósfera

y el agua del mar... Y que todo eso, al final,

consiga, de alguna manera, reducir la cantidad de ese gas invernadero

y, por lo tanto, la temperatura, si sigue subiendo,

que esos sistemas permitan que baje un poquito.

En el futuro, ¿qué papel os queda a los meteorólogos entonces?

(RÍE) Bueno, yo creo que seguirá habiendo meteorólogos,

lo que pasa es que tendrán otro papel.

Las máquinas son imparables. Hoy en día,

nos ganan ya en lo que es la ejecución del pronóstico,

pero hay que supervisar todo ese gran sistema del que estamos hablando

y, sobre todo, un meteorólogo va a hacer labor de asesoría.

Al final, lo que hay que intentar evitar es que tengamos

sorpresas meteorológicas... Que vayamos por un sitio

y, de repente, nos sorprenda algo y que además pueda ser peligroso.

Yo creo que eso en el futuro lo vamos a seguir viendo.

Me alegra que sigamos teniendo meteorólogos en el futuro.

Muchas gracias, José Miguel Viñas. Muchas gracias a ti.

(Música)

(Aplausos)

Es una lástima que el teletransporte solo sea cosa de ciencia ficción.

Lo es en nuestra escala, pero ¿sabéis qué?

En el mundo cuántico es una realidad,

al menos, en lo que concierne en la información de un sistema.

El mundo cuántico es aquel en el que las cosas pueden estar

en dos posiciones a la vez, en el que no sabemos si los gatos

en cajas están vivos, muertos o ambas cosas;

en el que no podemos conocer a la vez la posición y la velocidad

de una partícula. En este mundo, encontramos algo llamado

entrelazamiento cuántico. Parece pura magia,

pero ese entrelazamiento consiste en que una partícula

está ligada a otra, aunque ambas estén separadas

por años luz de distancia. Hacerle algo a una de ellas

afecta a la otra esté donde esté. El entrelazamiento, la superposición

y el teletransporte de información entre dos partículas

resulta muy útil en el campo de nuestra siguiente invitada.

Ella es una joven promesa de la computación cuántica.

Desde el Centro de Supercomputación de Barcelona,

un fuerte aplauso para la investigadora Alba Cervera.

(Música)

(Aplausos)

¿Qué tal?

Bienvenida a "Órbita Laika", Alba. Gracias.

Física cuántica... la vamos a aplicar a la computación.

Así, en breve, ¿qué es la física cuántica?

Pues la física cuántica es la física que estudia

lo que pasa a nivel microscópico, lo que le pasa los átomos,

a las moléculas, a los electrones..., también a la luz,

a la radiación, cómo se comporta..., cómo podemos manipularlo...

A esas escalas, esas partículas tienen unas reglas,

digamos, que no son las mismas que verificamos a nivel macroscópico.

No tiene nada que ver. Son unas reglas muy extrañas.

De hecho, ya has hablado de ellas. La superposición es una de ellas.

También la dualidad, que pueden comportarse

como si fueran partículas, o sea, como si lo imagináramos

como una bolita... Pero también pueden comportarse

como si fueran ondas. Con esa dualidad, muchas veces

jugamos los físicos cuánticos para estudiarlo y aplicarlo

a diferentes cosas. Y este tipo de partículas,

este tipo de propiedades cuánticas, en computación cuántica,

se utilizan para hacer transmisión de la información,

para jugar con esa información en forma de algoritmos.

Efectivamente. De hecho, la computación normal usa bits

de información, que son las unidades mínimas.

Cada bit es un 0 o un 1. En computación cuántica,

precisamente por esa propiedad de la superposición,

podemos tener 0, 1 o una mezcla de 0 y 1 a la vez.

A eso lo llamamos "qubit", que es bit cuántico.

Entonces, al poder manipular esa información en formato

de superposición, podemos codificar muchísima más información

que con un ordenador habitual. ¿Qué aplicaciones ves tú

para este tipo de computación? Para empezar, para estudiar

todo lo que pasa a escala microscópica,

para saber de cómo son las moléculas y, más a largo plazo,

cómo podemos desarrollar nuevos materiales, para aplicarlo

a medicina, nuevos medicamentos... Podemos codificar la información

de esa molécula, que precisamente es cuántica,

en estos "qubits" que son también cuánticos,

de forma mucho más eficiente que se usáramos un ordenador normal

que tardaría igual siglos en lograr hacer la misma simulación

con la misma precisión.

Eh, no te quiero poner en mucho compromiso,

pero hay una pregunta que todos nos hacemos.

Vale, llevamos un tiempo oyendo hablar de la computación cuántica,

su efecto en la seguridad... ¿Cuándo vamos a tener

ordenadores cuánticos y cómo serán esos ordenadores?

¿Los tendremos en casa? Bueno, lo de tenerlo en casa,

yo no lo creo. No lo ves.

Además, es como matar moscas a cañonazos, que se dice.

Del mismo modo que no necesitamos un superordenador para enviar

un wasap o para mirar el email, tampoco vamos a necesitar

un ordenador cuántico para hacer las tareas que hoy en día

se pueden hacer fácilmente; sino que va a ser más bien

un apoyo para poder hacer estos cálculos más difíciles

o para la investigación. Vale.

El cuándo es muy difícil. A los científicos no nos gusta mucho

mojarnos por si acaso se complica porque tecnológicamente

es complicado, pero la verdad es que ya existen prototipos

que son pequeños. Todavía no pueden hacer cálculos muy grandes,

pero sabemos que están allí y los podemos usar.

Existen, están y están funcionando. Efectivamente.

Los usamos los investigadores y ya hay muchas empresas interesadas

que también los están utilizando. Entonces, ¿tú crees que en un futuro

más bien cercano, nos estamos situando en 2040,

podemos decir que la computación cuántica va a ser parte

de nuestra vida científica al menos? Estoy segura de que sí

y espero que incluso algo antes si todo va bien.

Vale. Has hablado de la simulación de partículas,

eso tiene aplicaciones en ciencias materiales, en química.

Hay algunas otras aplicaciones de la computación cuántica

que siempre suenan cuando se habla. Por ejemplo, la seguridad,

la ciberseguridad, que parece que los ordenadores cuánticos

vienen a romper la seguridad informática.

¿Eso es cierto? Técnicamente sí

porque hay un algoritmo cuántico muy famoso, que es algoritmo de Shor,

que permite factorizar de forma eficiente

y eso es en lo que se basa toda la criptografía de hoy en día.

Así que si un ordenador cuántico aparece, se carga la criptografía.

Para eso, necesitamos un ordenador cuántico muy grande

que funcione perfectamente, cosa que no tenemos hoy en día,

y, además, para cuando llegue ese momento,

ya hay muchas organizaciones que están buscando maneras

de no usar la misma criptografía para que eso no ocurra.

Eso es porque ya los estamos preparando

para esa criptografía poscuántica. ¿Hay más aplicaciones

que podamos explicar de forma sencilla?

Por ejemplo, el "big data", que has dicho,

es una de las aplicaciones. Como hemos dicho, en un "qubit"

puedes almacenar mucha más información que en cadenas de bits.

Por tanto, podremos procesar mucha más información

que con un ordenador normal una vez tengamos ese ordenador cuántico.

Y eso tiene aplicaciones, una vez tengamos el "bit data",

a cualquier campo casi que nos podamos imaginar,

finanzas, estudio de redes... Parece que viene para quedarse

la computación cuántica. Muchísimas gracias...

Un aplauso.

(Música)

(Aplausos)

A los que sois padres, madres, quizá alguno de vuestros hijos

se os haya acercado alguna vez a preguntaros eso de...

"Papá, mamá, ¿cómo se hacen los bebés?".

Y si no queréis caer en ningún tópico,

descubriréis que explicarle eso a vuestro hijo o a vuestra hija

es como explicar física cuántica. Eh...

Mira, hijo, te lo voy a contar. Un espermatozoide penetra

en las paredes del gameto femenino u óvulo y, entonces, se produce

lo que llamamos fecundación. A partir de ahí,

se desarrolla un embrión... Lo pillas, ¿no?

No, seguro que no... Pero el problema es que,

por si fuera poco, en el futuro esta explicación se puede volver

muchísimo más complicada. Investigadores

de la Universidad de Cambridge han desafiado las leyes

de la biología, y quizá también las de la ética,

diseñando embriones artificiales de ratón a partir de células madre

sin tener que recurrir a que un espermatozoide fecunde un óvulo.

Su intención es que, algún día, gente de edad avanzada

de cualquier sexo, e incluso personas estériles,

puedan llegar a tener descendencia.

Ahora, ve y explícale eso a tu hijo.

Pero mejor vamos con nuestras "Preguntas frecuentes",

una sección de la Cátedra de Cultura Científica

de la Universidad del País Vasco.

Estas son Natalia 2 y Natalia 3, dos vecinas del año 2100.

Son dos humanas exactamente iguales desde el punto de vista genético,

es decir, son clones. Esta es Natalia, el antecesor común

de Natalia 2 y Natalia 3. Es, por así decirlo,

la madre de ambas. Cuando Natalia decidió que quería

un par de clones, optó por la técnica transferencia nuclear.

Como sabes, las células tienen su información genética en el núcleo,

que es donde se encuentra el ADN. Esta es Marisa, la mujer donadora.

Ella entregó sus óvulos a la empresa de clonación,

donde los científicos extrajeron el núcleo.

A ese óvulo, se le introdujo el núcleo de Natalia.

En el núcleo de Marisa, había 23 cromosomas

y, en el de Natalia, tomado de una célula no germinal,

había 23 pares de cromosomas. A todos los efectos,

es como si el óvulo estuviera fecundado,

solo que tiene exactamente la misma información genética

que Natalia. El óvulo con el núcleo de Natalia

se mantiene en cultivo durante una semana para ser introducido,

luego, en una madre subrogada. Así, al finalizar la gestación,

tenemos una copia genética exacta de Natalia

en términos de ADN nuclear. Tal vez todo esto sea factible

en el año 2100 o tal vez no. Hoy solo sabemos

que es teóricamente factible. Teóricamente...

porque, más allá de las evidentes cuestiones éticas,

todavía hay procesos biológicos que no controlamos.

(Música)

(Aplausos)

Uno de los problemas más evidentes que prevemos para el futuro

es la falta de suelo cultivable. Una solución sería la hidroponía,

o sea, los huertos sin tierra. Hoy en día, ya son una realidad.

Utilizan menos espacio, atraen menos insectos,

producen menos olores y, quizá, la mayor ventaja de todas

sea que necesitan menos agua y menos fertilizantes

porque funcionan con circuitos cerrados

que aprovechan el líquido que sobra para volver a regar.

Puede que en pocas décadas sea normal tener en casa

un huerto de este tipo, incluso en la ciudad,

en la fachada o dentro de la casa con lámparas led

para cultivar lechuga, perejil, espinacas...

Para hablarnos de qué comeremos en el futuro,

recibamos con un aplauso a nuestra nutricionista favorita...,

¡Marián García!

(Música)

(Aplausos)

Hola, Marián. ¿Qué tal?

¿Cómo estás? Muy bien.

Pregunta, pregunta... ¿Qué hay para comer mañana?

Pues mañana chuletón, pero pasado mañana

igual lo del chuletón se nos va a complicar.

¿Qué crees que vamos a comer en el futuro, Eduardo?

¿Pastillas de astronautas de esas? Y polvitos de esos...

¿Os apetece comer polvitos y pastillas?

Con lo buena que está la tortilla de patatas...

Pues traigo muy buenas noticias porque la ciencia nos cuida.

Gracias a la ciencia, vamos a tener comida muy rica en el futuro.

No vamos a tener que comer polvitos. Vamos a ver lo que te traigo.

Vamos a verlo, venga. Te traigo...

Lo primero de todo... comida liofilizada.

Eso es lo de los astronautas. Sí.

Es lo que tomaban los astronautas para ir a la Luna

y es lo que toma ahora un montañero para irse a la sierra de Cuenca

el fin de semana. Muy bien.

Hemos avanzado mucho y, entonces, viene en estos packs

y uno se lo lleva. La comida liofilizada, en realidad,

es una comida pues como esto, que es un pollo con un cuscús,

que se congela y lo que se hace es quitarle el agua,

pero sin pasar por la fase líquida. Se somete a bajas presiones,

a baja temperatura y se sublima, el hielo pasa a gas.

Y como nos perdemos esa fase del agua,

donde tienen lugar las reacciones químicas y enzimáticas,

se conserva superbién la comida. No pierde los nutrientes

y, además, se conserva un montón. O sea, que la liofilización

es una especie de deshidratación, pero sin dañar el alimento.

Más respetuosa con el alimento. Realmente, esta comida

no va a ser muy del futuro porque... aquí hay carne, pollo...

Lo has contado antes. El gasto energético,

el gasto de agua... Las vacas se tiran unos pedos

que nos están dejando la atmósfera terrible...

Sí, es un problema. Nos van a salvar la papeleta

unos bichos no tan grandes como las vacas, en alimentación,

sino muy pequeñitos, algas y hongos microscópicos.

Aquí tenemos algas microscópicas como la espirulina...

Son unas algas que son muy ricas en proteínas.

En 1974, la ONU dijo que eran el mejor alimento del futuro.

Todavía no ha llegado ese futuro, pero lo estamos esperando.

Ahí estamos. Tienen calcio, hierro...

Pero hay un mito, no tienen vitamina B12.

Entonces, entre personas vegetarianas y veganas,

que a veces les cuesta un poquito llegar..., sobre todo a veganas,

hay un mito de que tomando espirulina, que tiene B12,

pueden alcanzar los requerimientos. Te voy a proponer el juego

de las diferencias. Porque tiene una pseudovitamina B12,

un análogo. Tenemos la vitamina B12 y la pseudovitamina B12.

¿Dónde ves la diferencia? Pues yo las veo iguales...

Ah, bueno... Ahí, hacia la mitad, un poco hacia mano derecha...

Ahí hay como unas enes, que en un sitio hay más enes que en otro.

Quieres decir que han cambiado el dimetil bencil imidazol por la...

(IRONIZA) Me lo estás quitando de la boca. Sí, efectivamente.

¿Por la otra qué? Por la otra ene.

Por la adenina, Sí, por la adenina.

Tenemos otra imagen donde se ve dónde está la diferencia.

Ahí está. El dimetil bencil imidazol...

y tenemos la adenina. Perdón, que yo no soy experto,

pero sí se veía. Esa es la diferencia.

Para el cuerpo, le engaña. Entonces, en una analítica,

si has tomado la pseudovitamina da positivo y piensas que estás bien,

pero no estás bien. Hay que tomar el otro suplemento

Vale, habría que tomar un suplemento de B12.

Porque no hace el efecto y tenemos un problema.

(ASIENTE)

Tenemos más cositas con hongos microscópicos.

Esto se inventó en Alemania, Eduardo. Fíjate, en la II Guerra Mundial,

tenían un poco de hambre y dijeron: "Vamos a ver qué hacemos.

Si jugamos con los hongos, ¿qué pasa?".

Vieron que fermentando estos hongos filamentosos

en unos tanques podían conseguir hasta 300 kilos de biomasa por hora.

Y es una proteína de calidad muy baja en colesterol

y se puede utilizar... O sea, es fácil de fabricar...

El sustrato es glucosa en la fermentación,

entonces, es barato y se puede construir mucho.

Claro, este pollo del futuro es un poco paliducho,

habíamos dicho que lo hacen en Alemania, ¿no?

Tenemos un pollo aquí... Bueno, con todos mis respetos,

pero tenemos un pollo español con un color más tostadito,

así como... como nosotros. Más morenito.

Este lo fabricamos aquí. No es a partir de hongos,

sino a partir de esto. Soja, ¿no?

Es edamame. Extraen un concentrado de las proteínas,

lo mezclan con agua, hacen una masa, y, por extrusión,

como hacen con las galletas María, pues alta presión, alta temperatura,

pues se le dan texturas.

Y aquí tenemos... dos pollos,

un pollo del presente y un pollo del futuro.

Y podría jugar a las diferencias contigo,

que sé que te mueres por probarlos, pero no quiero privar

a nuestro maravilloso público, así que quiero un voluntario

para esta cata a ciegas. Todo el mundo quiere...

¿Os atrevéis? Sí se atreven. A ver, tú, que estás muy cerca,

ven para acá. Muy bien.

(Aplausos)

Te llamas... -Juanjo.

-Juanjo, venga, vamos.

¿Estás nervioso? -Bueno, espero que esté rico.

-Bueno, sujétame el micrófono, por favor, Juanjo.

Te voy a tapar los ojos para que no veas.

Bueno, Juanjo...

Primer pollo. Allá va, Juanjo. Abre la boquita.

(RÍE)

¿Qué tal?

¿Cómo definirías la textura? -La textura es como el pollo normal,

así, fibrosa... Está bien especiado, la verdad...

-Vamos, Juanjo, con el segundo pollo.

Te puedo quitar ya el... -Sí.

-¿Cómo lo ves? Define. -Muy similar al anterior, ¿eh?

Yo diría que este es el pollo real. -Que el último es el pollo real.

-El pollo de ahora, sí. -Juanjo ha acertado

y el pollo del presente es el último. Pues bien...

Se le veía "gourmet"...

(Aplausos)

¿Pero?

-Pero... la diferencia es imperceptible, la verdad.

-Claramente hemos visto que eres un experto catador

con las especias y tal, pero podrías vivir comiendo

el otro tipo de pollo, ¿verdad? -Por supuesto.

-Muchas gracias, Juanjo. Voy a dejar el micro por aquí...

(Música)

(Aplausos)

Nos vamos, pero antes quiero preguntarte...

¿Cómo os veis los nutricionistas en el futuro?

¿Cómo ves el futuro desde el punto de vista de una nutricionista?

Yo creo que el futuro está en la genética.

Tanto como farmacéutica como nutricionista,

creo que la medicina y la nutrición personalizadas

nos van a dar muchas alegrías. Pues esperemos que sea así.

Muchas gracias, Marián. Boticaria García...

Gracias, Eduardo. Un aplauso para ella.

(Música)

(Aplausos)

La carrera de Andre Geim, de la Universidad de Mánchester,

pasó a la historia por dos razones. La primera fue recibir

un Eight Nobel, esos premios que primero te hacen reír

y luego luego te hacen pensar, al hacer levitar ranas

en campos magnéticos. Sin embargo, años después,

decidió pegar una cinta adhesiva a un mineral de grafito

y mirar por el microscopio a ver qué había obtenido.

Lo que vio era inaudito. Había aislado solo una de las capas

del grafito, tenía en su mesa un material bidimensional

que, en teoría, no debería existir. Así fue como nació el grafeno.

Ahora, Andre Geim, junto a Konstantín Novosiólov,

recibió el Nobel de Física en 2010. El grafeno está llamado

a revolucionar el futuro. Y, por si esto fuera poco,

investigadores del MIT han descubierto que colocando

una lámina de grafeno sobre otra y girándola de arriba

tan solo un 1,1°, aparece una propiedad muy especial,

la superconductividad. Entre otras cosas, nos permitirá

que los dispositivos electrónicos del futuro no se calienten.

Mientras tanto, Andre Geim es, a día de hoy, el único científico

que tiene en su poder un Eight Nobel y un Nobel.

Pasó de ser objeto de las bromas de sus compañeros a ser,

probablemente, el descubridor de uno de los materiales más prometedores

de la historia reciente. Vamos a seguir hablando

de superconductividad y los materiales que marcarán

el futuro con nuestra sensacional química... Deborah García.

(Música)

(Aplausos)

Hola, Deborah.

¿Cómo estás? Muy bien.

La química del futuro... Habla, oráculo, ¿cómo va a ser?

(RÍE) Vale... La química sí que tiene que aportar algo al futuro,

sobre todo respecto a la energía. El 20 % de la energía que consumimos

la usamos para refrigerar. Lo dices así, de pasada,

pero el 20 % para refrigerar... Refrigerar.

No solo refrigeramos las neveras... o el aire acondicionado,

también refrigeramos, por ejemplo, los aparatos tecnológicos.

Claro, refrigerar tiene un coste medioambiental,

pero vamos para allí. Te lo voy a contar allí

con unas cosas que traje. Vale, cuéntamelo.

Nosotros, cuando refrigeramos, tú piensas en una nevera

y, a lo mejor, piensas en los CFC, los clorofluorocarbonados.

Vale, desde el año 96, ya está prohibido utilizarlos...

Porque afectan a la capa de ozono... Efectivamente.

Sí, esto se sabe. ¿Por qué?

Por qué usamos CFC o los que usamos actualmente, que son los HFC,

que es un compuesto muy parecido, pero sin cloro.

Bueno, tiene cierto impacto. Los utilizamos porque son fluidos.

Vale. Te voy enseñar por qué

y voy a llenar este globo de un fluido.

Muy bien. Fluido... el aire, de toda la vida. Muy bien.

Vale. Es porque los podemos comprimir.

Y estos ciclos donde comprimimos y soltamos,

pues generan ciclos de calentamiento y enfriamiento.

Por eso, los podemos utilizar. El problema de estos gases

es que algunos pueden ser tóxicos. Antiguamente, utilizábamos,

por ejemplo, amoniaco, que puede ser tóxico.

El HFC que utilizamos ahora tiene un potencial de calentamiento global...

muy alto. Con lo cual, en tres años, también estarán prohibidos.

Van a estar prohibidos, vale. ¿Qué alternativa tenemos?

El problema del fluido es que...

(SUELTA AIRE)

Es fluido y no lo podemos controlar. Se va.

Entonces, alternativas... Podemos pensar en sólidos...

que se calienten y se enfríen. ¿Pero por expansión o así?

Claro. A ver, si pensamos en una pieza de hierro, por ejemplo,

claro, ¿cómo la vamos a comprimir? Es difícil.

Pero si piensas en esto... Un globo es de caucho

y el caucho es elástico. Y resulta que es elastocalórico,

es decir, según lo estire o encoja, genera ciclos de frío y de calor.

Lo vamos a ver con esta cámara térmica que tenemos aquí.

Lo vemos.

Si yo tengo este globo...

si lo estiro, se calienta. Ah.

Y si lo encojo, se enfría. Y se enfría con respecto

al resto del globo. Y así puedo hacer ciclos de frío y de calor.

Lo que pasa es que eso se estropea, ¿no?

Claro, este material se fatiga. Yo no puedo estar estirándolo

y encogiéndolo todo el rato. Tenemos materiales superpunteros

que son capaces de hacer esto sin fatigarse.

Entonces, te voy a hablar de esto...

Que esto es la perosquiña. Lo llamáis así en Galicia.

Se llama así... Lo que pasa es que lo descubrimos en Galicia,

en mi universidad, en la Universidad de La Coruña.

Y se llama así en todo el mundo. Y se llama así en todo el mundo.

Es fruto de una tesis doctoral de Juan Bermúdez,

un colega mío químico. Estaba estudiando la aplicación

de este compuesto en células fotovoltaicas.

Resulta que investigando cómo le afectaba la presión,

descubrió que aplicarle presión o rebajarle la presión

hacía ciclos de frío y calor, pero resulta que opera

a presiones similares a las que trabajan nuestras neveras.

Con lo cual, muy probablemente, el futuro vaya por ahí.

Es un buen candidato este material. A este material

se le llama perosquiña... porque hay una estructura química,

una estructura cristalina, que se llama perovskita.

Son ocho octaedros. Son como ocho octaedros.

En el caso de la perosquiña, es un híbrido orgánico-inorgánico,

tiene una composición muy concreta. Pero es que las perovskitas

tienen muchas utilidades. Por ejemplo, el superconductor

más famoso del mundo, el YbaCuO, es una perovskita también.

También tiene esa estructura. Lo que pasa es que es inorgánica.

Y lo tenemos aquí. Este es el YbaCuO y es un superconductor.

Esta pieza, una pieza igual que esta, la tenemos aquí metida...

y está en contacto con... Estos raíles son unos imanes de neodimio.

¿Quién nos ha dejado esto? El CSIC.

Ah, muy bien.

Y los superconductores son materiales que conducen la electricidad

sin ningún tipo de resistencia, pero solo cuando están fríos.

Por eso, me acabo de poner este guante.

Tiene que estar muy frío. Aquí tengo nitrógeno líquido,

que está a -196 °C. Aquí tengo una pieza de YbaCuO

y la vamos a refrigerar para que empiece a ocurrir

la superconductividad. Ajá.

La superconductividad, en general, necesita

temperaturas extremadamente bajas. En general, sí.

De hecho, este opera a una temperatura relativamente alta,

suficiente la del nitrógeno. Hay otros superconductores

que operan con la temperatura del helio líquido.

Siempre he oído que es 0 absoluto. Vamos a echar un poquito más.

Esto tiene que estar muy, muy frío para que ocurra otro fenómeno

que tiene que ver con la superconductividad.

Son unas propiedades magnéticas especiales que tienen

los superconductores. Es que esto es muy flipante...

Pasa una cosa, ocurre un efecto, que se llama efecto Meissner,

que quiere decir que se repele del campo magnético del imán, ¿no?

Genera repulsión. Sí.

Si generase repulsión, esto tendría que salir disparado;

pero, justo este tipo de superconductor, el YbaCuO,

pues tiene como unos puntos donde sí que deja pasar el campo magnético

y se queda anclado a él. O sea, es como...

"no te quiero, pero te quiero". Claro, se anula en unos puntos

la superconductividad y, entonces, se queda anclado por esas zonas.

Eso hace que quede levitando sobre estos raíles.

Vamos a verlo... Entonces, vamos a tapar esto...

y a comprobar a ver si esto se ha quedado atrapado.

Voy a quitar este protector...

Y ahí tenemos levitando... ¡Ah!

...el superconductor. Qué guapo...

(Aplausos)

Claro, prácticamente no tiene rozamiento,

le has dado un toquecito... Y ahí va.

Es como un trenecito. De hecho, lo utilizamos en trenes.

Ahora están haciendo pruebas con trenes en Japón

que ya alcanzan más de 600 km/h. Y en Estados Unidos,

que alcanzan más de 1000 km/h. No quiero que te vayas

sin preguntarte lo que estoy preguntando a todos.

¿Cómo ves en el futuro a los químicos

y cómo ves al futuro gracias a la química?

Pues... haciendo cosas como esta. De esto saco una reflexión.

Tanto esto como esto... es fruto de la ciencia básica.

En la ciencia básica, muchas veces se dice que es inútil

de forma peyorativa... y no es así. En este caso, vale, es útil.

Pero es que eso no es lo importante, lo verdaderamente sublime

de la investigación en ciencia básica es que siempre genera conocimiento.

Para el futuro, ciencia básica. Muchísimas gracias, Deborah.

Muchas gracias.

(Música)

(Aplausos)

Los matemáticos tenemos trucos para todo.

Por ejemplo, soy capaz de predecir el futuro utilizando matemáticas.

¿No os lo creéis?

Pues antes de nada, antes de explicarlo,

necesito aquí a un voluntario o a una voluntaria...

Vamos a ver... ¿Quién se viene por aquí?

Vente para aquí. Mira...

Dad un aplauso...

(Aplausos)

Tengo un micro aquí. ¿Cómo te llamas?

Hola. Dani. Sujétame el micro, por favor.

Yo voy a escribir aquí un numerito cualquiera...

Dani, esto es como lo de los magos, ¿no?

Para que veáis que yo puedo predecir el futuro.

Voy a escribir un numerito.

Dani, te lo vas a guardar. Guárdatelo.

Quédate lo ahí en secreto. Te lo puedes poner en el pecho.

Que todo el mundo vea que Dani no lo manipula.

No lo mires tanto. Que yo no lo manipulo,

que nadie manipula. Ahora, necesito dos voluntarios más,

pero que se les dé bien calcular.

Estaba todo el mundo levantando la mano y ahora...

Sí, sí. Aquí veo a gente que se le da bien calcular.

Venid vosotros dos aquí. Muy bien.

(Aplausos)

¿Cómo te llamas? Sofía.

¿Y...? Adrián.

Muy bien. Sofía, te voy a dejar este bolígrafo.

Ve escribiendo en la casilla 1 un número que tú quieras del 1 al 10.

¡El 2!

En la casilla número 2, puedes escribir el número

que quieras del 1 al 10. Muy bien.

Adrián, pásate al otro lado allí con la calculadora

porque vas a ayudar a Sofía. Sofía, en la casilla número 3,

por favor, por la suma de lo que haya en las casillas 1 y 2.

En la 4, lo que haya en la suma de la 3 y la 2.

En la 5, ¿qué crees que vas a tener que poner?

Pues la 3 y la 4. Y así sucesivamente.

Ve sumando y él te ayuda con la calculadora.

Muy bien. Mientras tanto, yo voy a ir haciendo

unas operaciones mentales internas... No, mentira.

No voy a hacer ninguna operación mental interna,

pero vamos a tratar de conseguir el número que tiene él

en esa cartulina. Vamos sumando...

A alguien le suena esto, ¿verdad?

¿Alguna vez habéis oído hablar de este tipo de mecánica?

Vamos para adelante. Ya estamos en el 173.

Tenemos 2, 7, 9, 16...

Vamos avanzando, muy bien.

¿Cómo va el siguiente? 173 y 280.

Estos se van a ganar un 0...

Si fuera yo vuestro profe de calculadora,

ibais a ir listitos.

No les voy a desconcentrar porque les entra la risa

y todavía vamos... ¿Cómo vais?

Ya casi, muy bien.

Qué cerito, qué cerito...

Los demás lo estáis calculando mentalmente y tan panchos, ¿no?

Claro, veo a todo el mundo calculando también en sus casas...

No, está muy bien.

Vamos para adelante.

1919... Estamos llegando.

Y el último número será el de la 14 más la 13,

1919 más 1186.

3105. ¡Muy bien!

Habéis conseguido unos números que hemos generado así.

Quiero que donde está esta raya azul coloques el número que está azul,

3105. Y en el rojo, el número rojo.

Haz la operación con la calculadora, 3105 entre 1919...

Esa operación y escribes el resultado, por favor, Sofía.

Ahí abajo.

Y ese resultado, por mucho que no os creáis...

Pon tres decimales, por ejemplo.

¿Es el resultado que yo he escrito en ese papel?

¿Sí o no?

Sí, sí.

Saca el papel, por favor.

¡Tachán!

Podéis sentaros. Muchísimas gracias.

(Aplausos)

Lo vamos a dejar aquí...

(Música)

¿Magia?

¿No? Matemáticas.

Este número, en realidad, tiene nombre propio,

se llama número áureo o número phi. Se le conoce popularmente

como la divina proporción.

Estos 15 números que habéis escrito aquí para este juego

se han construido del mismo modo que se construye la llamada

sucesión de Fibonacci, por eso, les sonaba a alguna gente.

Después de todas estas operaciones y muchísimas más,

si dividimos un número de esta serie por su anterior, como hemos hecho,

pues siempre obtendremos el número áureo,

cada vez con más decimales. Gracias a nuestros calculadores.

(Aplausos)

Según la teoría de la relatividad especial,

se puede hacer algo parecido a viajar el futuro.

Si yo tuviera una nave espacial y consiguiera viajar con ella

a una velocidad cercana a la de la luz,

podría despegar ahora y, al volver a la Tierra,

vosotros iríais por la temporada 30 de "Órbita Laika"

y yo todavía no habría dado paso a nuestra querida... Raquel Sastre.

(Música)

(Aplausos)

A ver si te lo vas a cargar. Madre mía...

Menos mal que es un programa del futuro, ¿eh?

Esto año 2050... Quítame esto que me está poniendo nerviosa.

Esclavo, hazme caso. No hagas que te tengas que convencer

por otros medios. Oye, Raquel,

esto es un programa del futuro. ¿Aquí te parece bien?

¿Aquí te va bien? Sí, me va bien.

Es un programa del futuro. ¿Cómo vienes así?

Así, ¿cómo? Así, del pasado.

No, perdona.

Hay un ingeniero, que se llama Richard Duncan,

que tiene una teoría, la teoría de Olduvai.

Toma nota, ¿eh?, murciana, la cantidad de cosas que sé.

Y dice que a esta civilización, a la que conocemos ahora mismo,

le quedan cien años no contando desde ahora,

contando desde 1930, es decir, que en 2030,

vamos a ir todos hacia atrás, como tú cuando me acerco con este palo.

Estate quietita con el palito.

¿Por qué pasa eso? ¿Cómo puede ser eso?

Muy sencillo: él dice que ya hemos llegado al tope,

y que a partir de 2030 vamos a ir retrocediendo poco a poco,

pasando por civilizaciones similares a las épocas anteriores,

hasta que aproximadamente en el año 3000, semana arriba, semana abajo,

hayamos vuelto a una cultura que se base en la caza.

O sea, que vamos a rebobinar a esto. Ahí está. ¿Y qué pasará ahí?

Pues que tú vas a morir, porque tú no eres cazador, eres presa.

(Risas)

No me gusta este futuro, este futuro no me gusta.

Estás esperando que traiga algo bonito que decir sobre el futuro.

Sí. Pues imposible, lo veo muy negro.

(Risas)

En serio, es que no soy solo yo. Por ejemplo, Stephen Hawking,

que en paz descanse, él tenía unas frases maravillosas,

no te querías morir de milagro, de lo que te decía.

Llegaba y te decía...

"Lo mejor que le ha pasado a esta humanidad ahora mismo

es la inteligencia artificial, y también lo peor".

Quedaos con eso, inteligencia artificial es lo mejor y lo peor

que le ha pasado a esta humanidad.

O por ejemplo: "En 600 años...", en 600 años, ¿vale?

"En 600 años la Tierra se va a convertir

en una bola de fuego chisporroteante". Qué alegría, ¿no?

Chica, vamos de mal en peor. Y luego, llega Einstein:

"No sé cómo será la tercera guerra mundial,

pero sé que la cuarta será con palos y con piedras". Flípalo.

¿Sabes de lo que me he enterado? ¿De qué?

Que en estos 13 programas la idea de mis estilismos ha sido tuya.

(Risas)

Muy bonito todo, muy bonito.

Has estado muy bien. Te voy a decir una cosa.

Mientras la gente en casa va a ver mi "répor"

yo voy a empezar ya con la cuarta guerra mundial,

sin pasar por la tercera, porque, ¿sabéis qué os digo?

Que ya es hora, y llevo un poquito de prisa.

¡A mí me deje!

En las próximas décadas habrá cada vez más robots

capaces de entender y obedecer.

Con esta competencia, le veo poco futuro al matrimonio,

sobre todo al mío.

Ahora vamos a ver máquinas humanoides muy avanzadas,

pero no tengáis miedo, lo peligroso no es la inteligencia artificial,

sino la ignorancia humana.

He venido al Robotics Lab de la Universidad Carlos III

para hablar de robots sociales autónomos con Miguel Ángel Salichs.

-Cuando decimos que un robot es autónomo,

queremos decir que no necesita a un operador humano para trabajar.

En ese sentido, ya tenemos robots autónomos,

en las fábricas, por ejemplo.

Son robots que realizan operaciones muy sencillas, muy repetitivas,

que no tienen que tomar decisiones complejas.

Entonces, lo que todavía no tenemos, esos robots autónomos

que a su vez sean inteligentes,

y que se comporten en situaciones muy complicadas,

y sean capaces de decidir en cada caso qué es lo que tienen que hacer.

-Mi nombre es Maggie, ya tengo siete primaveras.

-Sí, era Maggie, es el primer robot social

en el que empezamos a trabajar, en que empezamos a desarrollar

todo lo que ahora aplicamos en otros robots.

De hecho, no tiene una aplicación concreta todavía,

porque en su momento no estaba la tecnología suficientemente madura

para hacer una tecnología donde aplicarla.

-¡Hala!

-¿Hemos llegado a un momento en el que el robot

pueda ser capaz de procesar la empatía?

-No, no, estamos lejísimos de eso.

Los robots que tenemos ahora,

podemos llegar a lo mejor a simular ciertas emociones,

pero eso no significa que sientan las emociones como sentimos nosotros.

Cuando hacemos robots sociales, robots que van a estar con personas,

no es como un robot que va a estar en una fábrica,

vamos buscando algún tipo de enlace entre la persona y el robot.

Para eso, en muchos casos necesitamos que el robot

se perciba como un ser vivo.

-Bueno, vamos a ver si es verdad que entienden.

Te voy a contar unos chistes.

Este es un robot que se le estropean las luces de la cabeza,

y tiene un ojo de cada color, y va al doctor y le dice:

"Doctor, ¿qué padezco?", y le dice el doctor:

"'Padece' usted David Bowie".

-Qué bien que lo estás haciendo.

-Bueno, a lo mejor no lo entienden por el murciano.

-En la medida que vayamos teniendo robots más autónomos,

más inteligentes, que tomen sus propias decisiones,

necesitaremos algún tipo de código ético para regular esas decisiones.

De hecho, ahora mismo se está trabajando en eso en el mundo

de los robots militares, porque ahí sí hay que poner ciertas reglas.

-Coches autónomos, drones de combate, androides que nos entienden...

¿Viviremos algún día con un mando universal en la mano

para poder moverlo todo?

¿La vida será como un videojuego? Ojalá.

Aunque bueno, no tengo mucha esperanza, habiendo gente malvada

que inventa cosas como la bici elíptica o el parquímetro.

-Espero que hayáis disfrutado con "Órbita Laika". Mua.

(Música)

(Aplausos)

Experimentamos una revolución en lo referente al género:

el sexo de las personas ya no se concibe de manera binaria,

hombre o mujer,

poco a poco avanzamos hacia un mundo más diverso y más tolerante.

Un mundo en el que además no hay rincón

al que la tecnología no haya llegado,

y por supuesto, la sexualidad no es una excepción.

De hecho, ya se ha acuñado un nuevo término: "tecnosexualidad".

Fijaos en esto: una empresa ha desarrollado un traje

con el cual dar abrazos y caricias

a kilómetros de distancia ya es una realidad. ¿Cómo lo hacen?

Mediante los llamados "wearables",

aparatos tecnológicos que nos visten y nos conectan.

Gracias a la tecnología háptica se recrea la sensación del tacto,

aplicando fuerzas, vibraciones, movimientos...

De ese modo, una pareja puede llegar a sentir que se tocan,

estando a miles de kilómetros de distancia.

Para hablarnos con más detalle de cómo será el sexo en el futuro,

llega nuestra sensacional sexóloga, Laura Morán.

(Aplausos)

¡Hola, buenas noches!

Hola. Buenas noches.

Dime, por Dios, que el sexo no se acaba en el futuro.

No, no se acaba, lo que no sé es si lo vamos a compartir o no.

De momento, tranquilos. ¿Sabes qué es el cibersexo?

Eh... Yo, con los algoritmos matemáticos tengo bastante ya.

Consiste en intercambiarse mensajitos, fotos subidas de tono...

Tranquilos, sé que es un programa de ciencia,

ahora vais a ver una formulita para pedir fotos ligeritas de ropa

de forma científica.

(Risas)

Esto es ciencia, hay que hacerla. Esto es ciencia, sí, vamos.

Luego tenemos la realidad virtual,

que eso ha llegado también a la pornografía.

Sí, hay porno de realidad virtual,

en el que tienes la misma pinta, esta de las gafas panorámicas,

y tú haces cosas en un mundo irreal, pero desde fuera te vemos raro.

Luego tenemos la realidad aumentada, no es vérsela más grande.

(RÍE)

Es el Pokémon Go, ¿vale?

Sí, sí, Pokémon Go es realidad aumentada.

Efectivamente, interactúas en el mundo real con elementos virtuales,

y tenemos a una tuitera que diseñó un Pokémon Clítoris,

por esto de que os esmeréis un poquito más en encontrarlo.

¿Al Pokémon? Sí, y al clítoris.

Más cosas del presente que va a haber en el futuro:

juguetería erótica, ¿vale?

¿Crees que es algo nuevo?

No nuevo, nuevo, pero digamos este siglo, siglo anterior, no sé.

No.

Paleodildos.

Paleodildos. Sí.

Haberlos, los había...

(Risotada)

¡Guau! Efectivamente.

Dicen los expertos que tenían una función simbólica,

para esto de ritos de fertilidad, y estas cosas.

Yo los veo muy puliditos, pero no importa.

Han ido evolucionando, tenemos dildos vibradores,

succionadores de clítoris...

Ahora son hasta bonitos, tú los pones en el salón de casa,

y parecen uno de estos que te arrojan ambientador.

Esa es la evolución desde los paleodildos.

¿Cómo está evolucionando eso?

Hoy en día tenemos...

Creo que has hablado de los "wearables",

yo no lo pronuncio tan bien. "Wearables".

Hay, mini, porque son para el pene, minipulseritas de actividad.

¿En serio? Sí.

Perdón, soy un ignorante en esto. Ya.

Vibran para que mientras encontráis el clítoris le vaya dando,

también te cuenta las calorías que quemas, el número de repeticiones,

la fuerza del empuje...

Y todo esto aplicado, en una "app" del móvil,

te va dando luego consejos. Nos vamos a quedar sin trabajo aquí.

Es un rollo "runner" esto. Es un rollo raro.

Es "runner" no sé, pero raro, ¿no? Bueno, no sé.

Vibradores a distancia, ¿vale?

Ahora yo podría tener algo que vibre, y que alguien pueda estar manejándolo

con su móvil, o con un mandito a distancia.

Muy bien. ¿Qué más? Juguetes...

Eso es, el futuro de los juguetes, los nanorrobots.

Nanorrobots. Sí.

Suministrados en forma de gel lubricante, que no duela.

Pero se supone que van a hacernos cosas que nos gustan,

bien porque los podemos programar, o van a ir aprendiendo.

Implantes que van a ir produciendo sensaciones placenteras,

sin que tengamos que hacer mucho con el cuerpo, eso dicen que viene.

A mí esto de no usar el cuerpo, me aburre, pero...

Pero puede que cubra ciertas necesidades.

Efectivamente.

Y que los juguetes no solo sirven para el placer,

tienen muchas funciones que en el futuro también van a servir.

Sirven para conocerse a uno mismo, sacar a las parejas de la rutina,

sirven incluso para personas con diversidad funcional,

de movimientos y tal, para que puedan tener acceso al placer y al sexo.

Y para terminar, los robots sexuales,

no me digáis que no lo habéis pensado.

He oído hablar mucho... En pelis.

De nuevo volvemos a Japón, lo identifico con Oriente.

Esos robots humanoides siempre me dan un poco, perdona, como de grima,

entran en lo que la gente de robótica

habla "el valle inquietante":

se parecen a un ser humano, pero no son exactamente,

y te parece una persona muerta, o algo así.

Te da mal rollo, no te atraen, a mí me pasa eso.

Puede pasar. Claro, la tecnología ha evolucionado mucho,

de las muñecas hinchables de las despedidas de soltero,

a estos robots sexuales. Bueno, son muñecos sexuales,

todavía no tienen esa capacidad de robots.

Pero están hechos con silicona, puedes elegir qué aspecto tienen,

el pelo, el maquillaje... Tienen hasta inteligencia artificial,

no da para charla larga, de "Órbita Laika" no podéis hablar.

Tampoco la necesitamos a veces. No.

Ellas te dicen: "Te quiero", o "Te querré eternamente", creo,

y ellos te recitan poemas.

Laura, no quiero que te vayas

sin contestarme a la pregunta que hago a todo el mundo.

¿Cómo ves el futuro como sexóloga, de aquí a un tiempito,

cómo ves el futuro gracias a la sexología?

Yo creo que va a descender el paro entre psicólogos y sexólogos,

porque con lo que se avecina, va a hacer falta.

Aunque hay bastante tendencia a la virtualidad, a la distancia,

a lo no humano, creo que se acerca un futuro sexual de respeto,

por la identidad, y por la orientación sexual,

tan mal igual no pinta. Tan mal no pinta.

Muchísimas gracias a Laura. Gracias, buenas noches.

(Aplausos)

(Música)

Cuando hablamos del futuro, es inevitable pensar en la vejez,

y es absurdo obviar que algún día moriremos.

Por eso, de momento no nos queda otra cosa que resignarnos,

disfrutar de la vida, y envejecer.

Es de lo que viene a hablarnos

nuestro radiante y joven biólogo, Ricardo Moure.

(Aplausos)

(Música)

(Gritos)

Señor Moure.

(RÍEN)

Ricardo, ¿cómo vienes? Espera, que acelero,

que si no me quedo sin sección.

(RÍEN)

¿Cómo vienes? Ay, ay, por favor.

Me han envejecido solo por fuera, mira, mira, mira.

Mira, mira, mira.

(Risas, aplausos)

No me lo puedo creer.

Es que si tengo que hacer, imagínate, toda la sección:

"Niños, los telómeros".

Envejecimiento, ¿cómo funciona el envejecimiento?

Es que nos podemos tirar tres programas. ¿Qué quieres saber?

¿Qué caracteriza a una persona anciana?

¿Cuándo decimos: "Hay un anciano"?

¿Qué caracteriza a un anciano? Yo que sé.

Cuando hay un anciano cerca, ¿qué notas?

Pues, pues... respeto por él.

(RÍEN)

Hay un mito por ahí de que...

El olor a anciano.

Esto se ha oído, ¿verdad?, el olor de los yayos.

¿Cómo que no es mito? No, está estudiado por la ciencia.

¿Hay un olor...?

Sí, sí, lo produce un producto que se llama 2-nonenal.

2-nonenal, es algo que nuestro cuerpo produce.

Sí, sí, sí. Fíjate, todos en la piel producimos grasa,

para que se... Te veo fatal con esto.

Se produce grasa para proteger la piel,

pero en los ancianos esa grasa se oxida más rápido,

encima produce menos antioxidantes, y se oxida más.

¿Qué pasa cuando la grasa se oxida? Se enrancia.

Y huele raro.

Se han hecho estudios que le daban a gente...

Hacían cata a ciegas de...

(RÍE) ¿Cata a ciegas de abuelitos?

De abuelitos, ropa de abuelitos, se la daban a oler a gente,

ropa que se hayan puesto cinco días, no pocos.

¿En serio? Sí, sí, sí.

La gente no lo identificaba como mal olor,

o sea, que es estigma social.

O sea, hay un olor, un "yayo olor", el olor de los abuelitos,

pero que no es un mal olor. No es un mal olor.

Se empieza a producir a partir de los 30 el 2-nonenal,

a partir de los 60, se dispara.

¿Que más caracteriza a una persona mayor?

¿Qué comen los abuelos? ¿Qué les gusta?

Delicias geriátricas, la fruta escarchada.

Claro, las rosquillas de anís,

el tocinillo de cielo, yemas de Santa Teresa...

Son cosas muy típicas, ¿no? Sí.

Fíjate, que les gusten estas cosas está relacionado

con una base del envejecimiento, que es la senescencia celular.

Ajá. Todas las células de nuestro cuerpo

se tienen que ir renovando poco a poco,

porque se van degradando, y hay que eliminarlas, si no, mal vamos.

Para que se renueven, tus células se tienen que dividir,

y las células de nuestro cuerpo,

todas tienen un número máximo de divisiones,

cuando llegan al máximo dicen: "Ya no me divido más",

eso es la senescencia.

Todo... Por ejemplo, el interior de la nariz,

eso, las células se tienen que renovar muy rápido,

porque ahí tenemos un montón de infecciones,

el dedito, "rasqui", "rasqui", sonarse los mocos como animales...

Todo eso lo va deteriorando. Está muy expuesto, sí.

Muy expuesto, hay que renovar las células mucho.

Esas células enseguida dicen: "No me divido más, paso".

Entonces, enseguida pierdes receptores del olfato,

células de la mucosa... Pierden el olfato.

Y el sabor. Y el sabor.

Por eso se echan tanta colonia,

o colonias que huelen... el pachuli, un olor muy fuerte...

Es que si no, no lo huelen. Ajá.

Y el sabor es igual, el 80 % del sabor de un alimento,

lo da el olfato, el 80 %. Claro, como no tienen,

por eso comen esas cosas que saben... Que saben tanto.

Claro, para nosotros saben... Las juanolas... las echas.

Los sabores fuertes, esos sabores fuertes.

Fuertecitos, pero ya nos gustarán, ya nos llegará.

Sí, ya nos llegará.

Esas células dejan de dividirse... Sí.

¿Ese límite lo dan eso que dicen, los telómeros, no?

Los telómeros, exacto.

En nuestras células el ADN está como en paquetitos,

voy a señalar con el bastón, que me gusta, los cromosomas.

Cada vez que se divide la célula, pierden trocitos de sus extremos.

Los cromosomas tienen como unos capuchones ahí,

para que se vaya recortando eso en cada división, eso son los telómeros.

Lo que se va perdiendo no pasa nada,

los telómeros son como el prepucio de los cromosomas, ¿vale?

Vale, no pasa nada. Buena analogía.

Cuanto más vieja la célula, menos telómero.

Ha habido mucha gente que ha soñado con: "¿Y si alargamos los telómeros?,

podríamos ser inmortales". ¿Una solución al envejecimiento?

Podría ser quizá algún día, pero hay un gran problema con eso,

y es que ya hay unas células en nuestro cuerpo, o en algunos cuerpos,

que pueden alargar los telómeros: las células tumorales.

¡Ah!

Por eso son inmortales, se dividen, se dividen, sin parar,

y hay otra cuestión,

que es que la mayoría de nosotros seguramente muramos

de enfermedades que no tienen tanto que ver con los telómeros,

como con otra cosa, con la oxidación.

Porque todos os vais a morir porque os estáis oxidando,

no es por ser "bajonero".

Desde que nacemos, respirar oxígeno nos va matando por dentro,

pero es que cuanto peor vida llevemos, si bebes, fumas,

comes mal, estás expuesto a mucha contaminación...

Esa oxidación va más rápido, más, y más y más rápido.

Te voy a poner un ejemplo:

la mayoría de nosotros, o una gran parte,

es posible que muramos de alguna enfermedad cardiovascular,

posiblemente producida por placas de arterioesclerosis,

que son estos tapones que se forman en los vasos sanguíneos,

y que no puede pasar la sangre.

Esto es una placa de arterioesclerosis,

el origen de esta lesión, el origen, es oxidativo,

es oxidación que ha empezado a deteriorar el vaso sanguíneo,

y se ha metido ahí el colesterol, que se ha oxidado más.

Pasan más cosas, pero parte de la virguería es la oxidación.

Y estas placas de arterioesclerosis,

si tú llevas una vida que no te cuidas mucho,

empiezan a aparecer con 30 años. ¡Guau!

Con 30 años, ni telómeros, ni "telómeras", ni nada.

Es que esto... Habla como una persona mayor:

"Ni telómeros, ni "telómeras". "Ni telómeros, ni "telómeras".

Esto ya has sido tú, que has acelerado tu envejecimiento.

Claro, es que luego la gente nos viene:

"Investigadores, ¿cuándo vais a crear la fuente de la inmortalidad?".

Y te lo dicen comiéndose unas patatas y fumándose un cigarro.

Y dices: "no me toques las narices". Sí.

"Inmortal, tú no vas a ser".

El envejecimiento es inherente a la química de nuestra vida

y a respirar oxígeno; la mejor forma de no envejecer es no nacer nunca.

¡Bueno! ¿Vale?

Pero una vez que estamos aquí, ya vamos envejeciendo.

La naturaleza ya ha inventado una forma de ser inmortales,

que es teniendo hijos. Sí.

Te haces inmortal uniendo tu ADN al de la persona amada.

Si me dijeras que te haces inmortal comiendo caca de perro,

pero se hace haciendo "cucú-tras", y cuidando "minitús", superbién.

(Aplausos)

Desde el punto de vista de la biología, del estudio de la vida,

¿cómo veis el futuro?

La biología es un campo que va a crecer muchísimo,

pero yo me iría un poco, hilando con el tema, al tema de la medicina.

Creo que uno de los grandes retos del siglo XXI

es que realmente todos, como sociedad,

seamos conscientes de la importancia de la prevención,

prevenir también es curar,

y tenemos que ser conscientes de que la salud no es algo

que solo deba preocuparnos si la perdemos,

tiene que preocuparnos siempre.

Con ese mensaje nos vamos. Ve saliendo ya, que vas despacio.

Un aplauso... Ay, que se me caen las gafas.

Espera, que hago el alce.

(Aplausos)

Hoy hemos soñado con el futuro, pero atrás, en el pasado,

dejamos cerca de 800 minutos de ciencia.

Una temporada en la que hemos disfrutado y aprendido

de lo alucinante que puede llegar a ser la biología,

la física, la química, la nutrición, la neurociencia,

la meteorología, la psicología.

Por supuesto, las matemáticas.

Ha sido fantástico poder compartir esos 800 minutos

con estos increíbles colaboradores, colaboradoras,

descubrir, junto a todos vosotros,

lo sorprendente y espectacular que puede llegar a ser la ciencia.

Pero más importante aún, lo increíblemente hermoso

que es nuestro mundo,

porque al final, lo único que pretendemos es entenderlo.

No dejéis nunca de ser curiosos, de descubrir, de aprender,

y en vuestra búsqueda, siempre nos encontraréis a vuestro lado.

Aquí termina la quinta temporada de "Órbita Laika", nos vemos.

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Órbita Laika - Programa 13: Viajamos al año 2040

10 jun 2019

Movilidad autónoma, computación cuántica o nanorobótica son algunos de los conceptos que hoy día escuchamos de forma habitual y que, aunque aún son objeto de estudio, formarán parte de nuestro día a día en pocos años.

Hablamos de las predicciones meteorológicas del futuro. ¿Serán tan precisas y tan a corto plazo como creemos? Esa es la pregunta que responde nuestro genial meteorólogo, José Miguel Viñas.

Nos visita Alba Cervera desde el Centro de Supercomputación de Barcelona, para explicarnos qué es eso de la computación cuántica, en qué punto se encuentra y qué aplicaciones tendrá en el futuro.

Marián García, nos cuenta con pelos y señales qué comeremos en el futuro. Hablamos de comida liofilizada, algas, hongos y alternativas al pollo fabricadas con soja.

Nuestra increíble química, Deborah García, nos cuenta los avances que se están realizando con materiales superconductores y nos descubre un hallazgo patrio: la perovskiña, un material revolucionario capaz de auto refrigerarse.

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