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Para todos los públicos Órbita Laika - Programa 12: El tiempo está loco, loco -  ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Aplausos)

Buenas noches. Bienvenidos, bienvenidas, a "Órbita Laika".

Dejadme que os cuente la pequeña historia de un enorme desastre.

En invierno de 1890, el científico Samuel Langley

midió cuánto CO2 y vapor de agua tenía que atravesar la radiación

infrarroja de la Luna para llegar hasta la Tierra.

Más tarde, el científico sueco Svante Arrhenius

utilizó estos datos para predecir un posible

enfriamiento global.

Y aunque también se dio cuenta de que las emisiones humanas de CO2

podían provocar un eventual calentamiento,

Arrhenius pensó que la Tierra tardaría miles de años en calentarse

y que sería incluso beneficioso para la humanidad.

Pero pasaron los años.

Y en 1938, el ingeniero inglés Guy Stewart Callendar

intentó demostrar que tanto los niveles de CO2 como la temperatura

habían estado aumentando durante el último siglo,

y la atmósfera lo estaba sufriendo.

¿Imagináis qué pasó? Exacto. Le ignoraron.

50 años después, en junio de 1988,

el climatólogo James Hansen acudía al Congreso de los Estados Unidos

para hacer un anuncio:

el calentamiento producido por el hombre ya había afectado

considerablemente al clima global.

Empezamos a darnos cuenta del problema.

Y ese año se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos

sobre el Cambio Climático, que a día de hoy,

continúa trabajando y publicando informes de evaluación

que todos leemos con mucho interés, ¿verdad?

Que no.

Pues alguien debió de leerlos, porque en 1992

los representantes de 178 países

se reunieron en Río de Janeiro y acordaron reducir

las emisiones de dióxido de carbono.

Después de ese día se han reunido otras 20 veces.

Y el contador de emisiones no se ha movido un ápice.

No debieron leer con mucho interés. Probablemente ni uno solo

de los investigadores que os he mencionado

llegó a imaginar la situación en la que nos encontramos hoy.

Solo en los últimos 25 años hemos emitido a la atmósfera

más carbono que en todo el siglo pasado.

El clima del mundo entero se está desajustando a marchas forzadas.

Hace unos pocos meses, un vórtice polar sacudía Estados Unidos

y Canadá, alcanzando temperaturas inferiores a las de la Antártida.

Mientras tanto, Australia sufría la ola de calor más intensa

de su historia, superando los 47° de media.

Y con todo esto, el Grupo Intergubernamental de Expertos

sobre el Cambio Climático, ese que envía los informes que todos leemos

con mucho interés, lo advirtió en 2018:

solo nos quedan unos 12 años para actuar.

A partir de ese momento ya no podremos evitar

que el calentamiento supere los 1,5°.

Y ese es precisamente el valor considerado por la mayoría

de los científicos como el máximo permisible,

si es que queremos conservar la vida más o menos como la conocemos.

Dicho queda.

Esta noche, en "Órbita Laika", el tiempo está loco, loco, loco.

¿Sabías que el metano contribuye en un 15 % a los gases de efecto

invernadero? Y que casi todo procede de las flatulencias de las vacas.

La buena noticia es que contamos con unas aliadas: las plantas.

Cuando hacen la fotosíntesis, absorben CO2 de la atmósfera

y nos regalan oxígeno. Este proceso tiene lugar en sus cloroplastos,

gracias a una biomolécula llamada clorofila.

De ahí que la desertización y la industrialización masiva supongan

un gran problema. De todas formas, conviene aclarar que el efecto

invernadero es algo completamente natural, más que eso, es necesario

para la vida. Porque retiene parte de la energía solar y

libera la sobrante al espacio. Pero como todo, en exceso puede matarnos.

Desde la firma del Protocolo de Kyoto nos comprometimos a rebajar

las emisiones fósiles, al menos, un 5 %,

fomentando de paso las energías renovables.

Y se podría decir que algo hemos avanzado.

El agujero de la capa de ozono ya se ha reducido 4 millones de km².

Ahora solo nos queda un pequeño detalle: salvar el planeta.

Esta noche te explicamos cómo afecta el clima a las corrientes oceánicas.

Te contamos lo que opinan las lagartijas del cambio climático.

Y nos preguntamos qué diablos tiene que ver la teoría del caos

con todo esto. Hoy, en "Orbita Laika", le ponemos al mal tiempo

buena cara.

(Música y aplausos)

Si nos preguntamos por el estado de salud de nuestros mares y océanos,

podemos mirar el mejor indicador posible: los corales.

Los corales son el hogar de diminutos animales llamados pólipos.

Ellos son los que fijan el calcio del mar y ayudan a crear

esos magníficos arrecifes.

Además, contienen algas microscópicas, que aparte

de servirles de alimento, les confieren esos llamativos colores.

¿Pero que está ocurriendo con el calentamiento global?

Lo que llamamos el proceso de blanqueo.

Cuando sube la temperatura del agua, los corales expulsan las algas

y se vuelven blancos.

Lo que conlleva a que dejen de alimentarse y caigan enfermos.

En los últimos 30 años hemos perdido el 50 % de los arrecifes,

y calculamos que para 2050 solo nos quedará una 10 parte.

Pero la pregunta es, entonces,

¿por qué está subiendo la temperatura del agua?

Es lo que viene a contarnos nuestra fantástica química Deborah García.

(Música y aplausos)

Deborah, calentamiento global, calentamiento del agua,

¿qué está pasando ahí? Lo que está pasando es que el CO2

tiene la capacidad de disolverse en el agua. No de disolverse,

en realidad de reaccionar con el agua, y afecta al pH.

El hecho de que haya más CO2 en la atmósfera de alguna forma interviene

también en la formación del agua, en su composición.

Sí, porque el agua suele tener un pH de 8, pero el CO2

cuando reacciona con el agua forma ácido carbónico.

Esta es la reacción que sucede: el CO2 más agua da ácido carbónico.

Ese ácido carbónico en el agua realmente no está así.

Está de otra forma. En la que ese ácido carbónico está en equilibrio

con el bicarbonato. Hay bicarbonato y carbonato.

El carbonato es el CO3-2, y el bicarbonato tiene hidrógeno.

Y esto es muy importante para algunos animales que tienen carbonato

cálcico en su estructura o en sus conchas, como los bivalvos,

como los corales, algas coralinas, etc.

Almejas, berberechos, todo esto. Todos estos bichos necesitan

carbonato para formar esas estructuras.

Pero este equilibrio que aparecía en pantalla lo que nos viene a decir

es que este equilibrio les afecta negativamente, porque el carbonato

acaba transformándose en bicarbonato. Y ese no lo pueden utilizar.

No lo pueden utilizar. Entonces, ven afectado su crecimiento,

su desarrollo, sus poblaciones... Eso y el pH también les afecta.

¿Quieres que veamos realmente cómo cambia el pH...?

Vamos a verlo, sí. Podemos hacer una demostración.

O sea, aquello que está ocurriendo por el CO2 en el agua del mar

lo podemos ver aquí, que cambia su pH, sube la acidez.

Sí, se vuelve más ácido. Vamos a emular cómo es el pH del agua de mar,

es un poco básico. Vamos a utilizar hidróxido sódico, que es una base

fuerte. Vamos a preparar una disolución de hidróxido sódico.

Voy a disolverlo aquí.

Muy poquito. Muy poquito. De hecho, lo vamos

a diluir todavía más. Porque aquí está suficientemente concentrado

para que el pH sea alto. Vamos a coger un poco.

Y lo voy a echar... Una disolución muy bajita.

Sí, pero suficiente, porque es una base fuerte. Echo aquí

unas cuantas gotas de este hidróxido sódico y así me queda una disolución

concentrada, un poco más diluida que antes, de hidróxido sódico.

Aquí tenemos un pH básico.

No se ve, porque es transparente y no lo podemos ver.

Lo que hacemos es utilizar un indicador de color

que cambia según el pH al que estemos.

Para ver de alguna forma visualmente podamos ver el pH que es algo que,

ahí mismo vemos si es ácido básico o qué es.

Vamos a utilizar fenolftaleína. Que en medio ácido es transparente pero

en medio básico o ligeramente básico se vuelve rosa precioso.

Vamos a echar un poco.

Hasta que se vuelva rosa.

Hemos echado poco hidróxido sódico. Voy a echar más.

Y así vemos el cambio de color en directo.

Muy bien. Ahora mismo está transparente...

Ahí está, nos faltaban unas gotitas. Muy bien.

Ahí lo tenemos. Ahí ya tenemos un pH básico.

Y entonces, si esto lo dejásemos hasta mañana,

iría perdiendo esa coloración rosa, porque el CO2 que todos respiramos,

hay un montón de público, este ambiente se va cargando cada vez más

de CO2. Ese CO2 va reaccionando

con el agua, la va acidificando, y este color rosa

mañana ya no lo tendríamos. Pero vamos a acelerarlo.

Lo que voy a utilizar es mi propia respiración que estoy emitiendo

al respirar cantidad de CO2, no muchísima, pero la suficiente.

Lo que vas a hacer es volver esa solución más ácida.

Voy a soplar por aquí. Y así voy a utilizar mi propio CO2.

Se mete CO2 y entonces vemos...

Que se va convirtiendo más ácido. Eso se va a ir aclarando.

Sí se va aclarando. Veis, ¿no?

(Burbujas)

Pues acaba de acidificar el océano esta mujer, vamos a darle

un aplauso.

(Aplausos)

Lo digo como en broma, pero es el proceso, acelerado, pero es

el proceso. Sí, y además, lo podemos hacer

con cosas que tenemos por casa. Porque el CO2, el que yo exhalo,

es poca concentración de gas CO2. En comparación con un gas que sea

puro CO2. Vamos a crear una corriente de CO2 puro.

A ver qué tienes en casa. Porque tú eres química.

Bicarbonato y vinagre. Vale.

Estas dos sustancias reaccionan dando un gas de CO2 puro.

Vamos a crear una corriente de CO2.

Y aquí tenemos la disolución con el pH hecha, con la fenolftaleína.

Y que es un medio básico, como nos indica...

Exactamente como el que hemos preparado. Vamos a preparar

esa corriente de CO2 de la siguiente manera. Echamos vinagre.

Vinagre, que va a reaccionar con este bicarbonato.

Con el bicarbonato.

¡Uh! Burbujas.

Las cojo para que salgan por aquí. ¿Ves? Estoy burbujeando: CO2.

Es inmediato. Porque es CO2 puro.

Esto nos queda clarísimo, patente que la reacción del CO2

con un medio básico lo acidifica. Y es lo que está ocurriendo

en los océanos. Sí.

Pero también tenemos problemillas con lo que ocurre en la atmósfera.

Porque en la atmósfera también el CO2

sabemos que afecta al efecto invernadero.

Hay ciertos gases: el CO2, el metano, el vapor de agua,

óxidos de nitrógeno, que hacen efecto invernadero.

¿El efecto invernadero en qué consiste? Hay ciertos gases

en la atmósfera, que son transparentes a la radiación visible,

pero esa radiación, cuando llega a la Tierra, la calienta:

radiación infrarroja.

Pero esa radiación infrarroja ya no son transparentes a ella.

Claro, ese calor que se genera sigue quedándose ahí.

Y se calienta la atmósfera.

Vale, está muy bien que yo te lo diga y tú me crees, pero lo podemos ver

en una demostración. Vamos a hacer un mini efecto

invernadero. Vamos a ver cómo sucede ese efecto

invernadero. Para eso traje esto de aquí.

Lo que vamos a hacer es que aquí encima del agua tenemos aire,

entonces tenemos una atmósfera como la que hay aquí.

Una atmósfera normal. Normal, de aire.

Y en este otro envase vamos a crear una atmósfera cargada de CO2.

Para eso vamos a utilizar bicarbonato. Tenemos unas pastillas.

Simplemente vas a modificar una de las atmósferas...

Con bicarbonato. Para que tenga más CO2.

Vamos a medir la diferente temperatura de cada una de esas dos

atmósferas.

Porque estas dos atmósferas van a estar sometidas a una fuente de calor

que es esta lámpara de aquí.

Que es una bombilla que genera radiación infrarroja y las calienta.

Cargamos esta de CO2.

Esta es la de con CO2, voy a coger este termómetro.

Que están a la misma temperatura; vamos a registrar a qué temperatura

parten. Y las vamos a ir calentando las dos.

Bien cerrado. Y la otra pues es aire normal.

Estos termómetros no están tocando el agua, es tan solo midiendo

la temperatura del aire. Ahora tenemos los termómetros

con la luz apagada. Están a 22-23. Más o menos a la misma temperatura.

Vamos a encender la fuente de calor. Y solo queda esperar.

Entonces tenemos dos atmósferas, una con más CO2,

otra con menos CO2 y vamos a ver cómo evolucionan las temperaturas.

Luego vienes y comprobamos cómo ha evolucionado.

Muchísimas gracias a Deborah. Muchas gracias.

(Música y aplausos)

Hasta hace poco pensábamos que si reducíamos las emisiones de gases

con efecto invernadero podíamos salvar el planeta.

¿Cómo? Desde grandes acciones coordinadas, como utilizar fuentes

de energía limpias, a pequeños gestos personales,

como usar bombillas LED o comer menos carne.

Pero hay malas noticias.

Empezamos a intuir que no va a bastar con eso.

De hecho, ya hay climatólogos que sostienen que necesitamos

lo que ellos llaman emisiones negativas.

O sea, para detener el calentamiento

tenemos que aprender a retirar de la atmósfera

miles de millones de toneladas de dióxido de carbono.

Se están estudiando muchas alternativas, cada una con sus pros

y sus contras, pero el tiempo se agota.

Hoy tenemos con nosotros a la climatóloga Belén Rodríguez Fonseca.

(Música y aplausos)

Bienvenida, ¿cómo estás? Pasa con nosotros.

Bienvenida y muchísimas gracias por estar en "Órbitra Laika".

Estamos hablando del calentamiento global y casi siempre asociamos

calentamiento global, cambio climático, con lo que ocurre

en la atmósfera. Pero ya estamos empezando a ver en el programa

que la interacción con los océanos es muy importante.

¿Cómo de importante y qué ocurre en la interacción atmósfera-océano?

Hay que tener en cuenta que el sistema climático es un sistema

que se le llama acoplado, está acoplado

al océano y la atmósfera.

También está acoplado a la biosfera, a la criósfera...

A todo, pero sobre todo el océano y la atmósfera.

Y el océano se comunica con la atmósfera solo en los primeros metros

los primeros 100-200 m. Pero en estos primeros metros el océano

está continuamente dándole energía a la atmósfera.

Y la atmósfera al océano también le está dando momento, movimiento

por el viento. Y está mezclando y está generando lo que se llaman

flujos energéticos. Intercambios energéticos.

¿Esos intercambios energéticos son muy fuertes? ¿Cómo podríamos medir

la cantidad de energía que hay?

Hay un cálculo muy curioso, porque uno sabe que para calentar

1° un litro de agua necesita 4180 julios, para calentar 1 kg.

Pero imaginaros la cantidad de kilogramos que hay en los primeros

100 m del océano. Pues haciendo este cálculo es tal volumen,

que podemos estar hablando de 10 elevado a la 21 julios, que podrían

ser... Millones de megatones. Millones de bombas atómicas.

Millones de bombas atómicas que se producen en ese intercambio

para calentar 1°. 1°.

Eso tiene que tener unos efectos en las propiedades del agua,

el aire que está en contacto con ella...

Claro, se empiezan a liberar estos flujos energéticos, o flujos de calor

por ejemplo, flujo de calor latente, sensible, que hacen que lo que cambie

pues empieza a evaporar, por ejemplo, el aire asciende, con lo cual, cambia

la presión. Y al cambiar la presión en dos puntos, se produce movimiento.

Esto lo que está haciendo es que cambie la circulación y el aire

cambia... ¿Esos cambios de presión tienen

que ver, por ejemplo, con fenómenos como El Niño?

Sí, sí. Su nombre correcto es El Niño y la oscilación del sur.

La oscilación del sur es la diferencia de presiones

entre dos puntos. Uno en Tahití y otro en Darwin,

que está por Australia. Cambia la presión de un lado a otro.

Cambian los vientos. Y al cambiar los vientos, cambia...

Es como si soplas por encima de la superficie del mar mucho viento,

y toda el agua cálida que está en un lado del Pacífico

se va al otro lado del Pacífico.

Queda esta agua que se ha ido al otro lado del Pacífico, se sustituye

por aguas frías del fondo. Esa es la situación normal. ¿Qué ocurre cuando

hay un Niño? Que esos vientos se debilitan.

Porque ya no hay tanta diferencia de presión.

Se debilitan y el agua cálida que está en las costas de Australia

se va a Perú. Deja de llover donde normalmente llovía, llueve más

donde no llovía, y eso en los trópicos.

Este-oeste. Además, en niveles altos de la atmósfera se produce,

el aire diverge porque se encuentra con la tropopausa, entonces diverge.

Y se va hacia el norte y hacia el sur.

Y al irse, como cambia el radio de la Tierra, se producen ondas.

Entonces, estas ondas en la atmósfera producen cambios en la presión,

en los sistemas de presión, y pueden llegar hasta nuestras latitudes.

No es un fenómeno que solo ocurra allí, como has dicho, entre Tahití

y Australia, sino que sus repercusiones son a nivel global,

¿cómo lo notamos nosotros?

En Europa los efectos son más contradictorios porque estamos

hablando muy lejos, pero hay algunas señales que son claras: por ejemplo

cómo la Niña afecta a principios de invierno,

a que el anticiclón subtropical, el de las Azores,

se haga más potente. Entonces podemos tener inviernos más fríos

y con muchas altas presiones. Eso en invierno. Pero luego en primavera

y en las estaciones de transición sí que se han encontrado señales

que producen patrones diferentes de temperatura, de presión, que afectan

a los cultivos, que afectan... A muchos aspectos de la sociedad.

¿Crees que este movimiento de patrones o esta modificación

de patrones se está acrecentando? ¿O no?

Bueno, lo que se ha visto en el último informe del IPCC,

es que los Niños cada vez son más frecuentes y más intensos.

Es decir, no solo está cambiando la periodicidad,

sino también la amplitud.

Entonces, claro, los efectos también son más fuertes.

Bueno. Es una situación preocupante, pero creo que lo tenemos,

por lo menos, estudiado, lo estáis estudiando y vais a ver cómo

se puede revertir esa situación o por lo menos controlar, ¿no?

Sí. Y sobre todo, hay que tener en cuenta, se habla mucho de cambio

climático en la atmósfera. Pero la cantidad de calor

que está almacenando el océano en sus primeros 100 m,

solo en 100 m, es igual a todo el calor que está almacenando

toda la columna atmosférica. En sus 11 km.

O sea que nos conviene prestar atención a los océanos.

Muchas gracias, Belén. Superinteresante.

(Música y aplausos)

Mirad esta imagen.

En muchas grandes ciudades es habitual utilizar mascarilla

para evitar, al menos en parte, respirar las partículas

contaminantes que saturan el aire.

¿Pero basta con ponerse una mascarilla? Pues parece que no.

Las sustancias contaminantes que nosotros mismos emitimos

tienen otras formas de colarse en nuestro organismo. Pongo un ejemplo.

Del tubo de escape de nuestro coche

salen unas partículas llamadas hidrocarburos aromáticos

policíclicos.

Estas partículas son lipofílicas, o sea, que les gusta la grasa.

Y por lo tanto, atraviesan con facilidad

los huecos repletos de lípidos que hay entre las células cutáneas.

Y desde ahí pasan al sistema circulatorio pudiendo afectar

a todo el organismo.

Así que, espero haber respondido a esa pregunta.

No, no basta con ponerse una mascarilla.

Vamos con nuestras "Preguntas frecuentes".

Una sección de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad

del País Vasco.

Esta es Paula. A ella le da igual el cambio climático porque le dan igual

los pingüinos y los casquetes polares.

Lo que Paula no sabe es que el cambio climático también le está

afectando a ella, y lo está haciendo ahora mismo.

Todos hemos notado que de un tiempo a esta parte tenemos olas de calor

más duras, más largas y más húmedas. Es culpa del cambio climático.

Esas olas afectan especialmente a las personas que, como Paula,

trabajan al aire libre. Pero también a los deportistas, a los niños,

a los ancianos y a las personas con carencias cardíacas.

¿Pero cuáles son los riesgos para la salud del calor extremo? En caso

de temperaturas máximas anormalmente altas, la pérdida de agua es

muy intensa, y eso hace que perdamos sales minerales. Esto puede provocar

deshidratación y golpes de calor. No es ninguna broma, porque un golpe

de calor puede provocar un coma e incluso la muerte.

Si tenemos temperaturas máximas y mínimas anormalmente altas,

la cosa es aún peor. En esa situación los edificios se calientan

y los ritmos vigilia-sueño se rompen.

Eso genera fatiga en todo el mundo, y ya sabemos lo que pasa

cuando todo el mundo está cansado.

Estudios recientes han demostrado que en períodos de tres o más días

con temperaturas altas, la mortalidad se incrementa.

Y los últimos datos apuntan también a que en estas circunstancias,

los partos prematuros aumentan. De modo que, por mucho que a Paula

le den igual los pingüinos y los casquetes polares,

debería tomarse en serio el cambio climático.

Aunque solo sea por egoísmo.

(Música y aplausos)

"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir

al otro lado del mundo".

Este proverbio chino dio origen, junto con las investigaciones

del matemático Edward Lorenz,

a una de las teorías más famosas y cinematográficas de la historia:

el efecto mariposa.

En el año 1963, Lorenz

estaba realizando un estudio sobre condiciones climatológicas.

Un día decidió repasar algunos datos que había obtenido en su estudio.

Y mientras se fue, literalmente, a tomar un café,

dejó a su ordenador creando una simulación de los cambios

que se iban a producir en el clima durante los dos meses siguientes.

La sorpresa llegó después de hacerse el café.

Cuando volvió, taza en mano,

se dio cuenta de que los resultados que arrojaba su ordenador

eran completamente diferentes a los que él ya tenía.

¿Dónde estaba el error? En un redondeo.

En un simple redondeo.

La impresora del despacho de Lorenz no aceptaba más de tres decimales.

Así que tuvo que redondear las cifras iniciales de la simulación.

Y al hacerlo, los resultados finales cambiaron por completo.

Y ahí surgió todo. Una mínima variación inicial

puede producir enormes alteraciones a corto y medio plazo.

¿Pero cómo puede ser que seamos capaces de alarmarnos

por las predicciones climatológicas a 30 años vista,

y no seamos capaces de saber con certeza si dentro de tres días

va a llover?

Esto tiene mucho que ver con el efecto mariposa

y con la teoría del caos.

Hoy ha venido a explicárnoslo nuestro físico Javier Santaolalla.

(Aplausos)

(Música)

¿Qué tal? Bien.

Un poco preocupado, porque la gente está un poco confundida con esto

del cambio climático. ¿No te ha pasado esto de que llega

el típico que te dice: "¿Cómo va el cambio climático si anoche nevó?"?

Eso es de primero de cuñado. ¿A que también te pasa esto?

La típica persona que te dice: "¿Cómo vamos a saber lo que va a ocurrir

dentro de 100 años si ni siquiera sabemos si va a llover mañana?".

Sí, pero eso ya me parece una pregunta más interesante.

Porque es verdad que predices a largo plazo, pero si las de corto

plazo no las sabemos, ¿qué? Suena paradójico, pero no lo es

tanto. Y es que estamos mezclando peras con manzanas. Hay una pequeña

confusión de términos. Confusión entre lo que es el clima,

y el tiempo, que son dos cosas diferentes. Clima y tiempo.

Tiempo. Lo que normalmente llamamos

tiempo meteorológico se refiere a las condiciones atmosféricas

en una región limitada, normalmente una ciudad, y durante un período

de tiempo corto. Clima.

Es algo relacionado, pero en este caso, la extensión tanto geográfica

como temporal, es mayor. Por lo tanto, hablamos de algo que puede

afectar a todo un continente, a todo el planeta, y durante períodos

de 100 años, de un milenio, o incluso millones de años.

El clima sería la película, y el tiempo un fotograma.

Perfectamente. Esto hace que matemáticamente las descripciones

de ambos sean muy diferentes. Por ejemplo, el clima,

como es tan global y tan extendido,

se da algo así como un promedio, que hace que la situación sea más suave,

sea una tendencia más fácil de estimar.

Sin embargo, el tiempo fluctúa, es más caprichoso, más errático.

Subiendo y bajando, teniendo cambios permanentes.

Pero hay algo que acentúa esta variabilidad del tiempo:

y es que su comportamiento, al contrario que el clima, es caótico.

El caos no es algo que no podamos controlar, lo podemos controlar,

pero es muy sensible a condiciones iniciales.

Unas condiciones iniciales, que pueden ser mínimas,

generan un resultado a largo plazo que puede ser muy diferente.

Es determinado, es determinista, aquí no hay nada aleatorio.

Esa es la característica fundamental.

Para que lo veamos más, lo tengamos muy en cuenta, lo podamos visualizar,

he preparado una demostración, Eduardo. En la que podemos distinguir

perfectamente un sistema caótico de un sistema no caótico.

¿Qué tenemos aquí? Tenemos un péndulo.

Y debajo tenemos un LED para poderlo ver.

Si lo queremos ver bien, ¿si pueden descender la luz aquí en plató?

Muy bien.

Te pido, Eduardo, que lo hagas oscilar.

Lo voy a tomar así. Ahí está, perfectamente.

Simple, sencillo y que se puede predecir.

Ahora te pido que repitas este mismo ejercicio

con las condiciones iniciales

lo más parecidas al caso anterior. Me he fijado dónde lo he puesto.

Efectivamente, el movimiento se repite más o menos igual.

No ha habido nada diferente, y esto es un sistema no caótico.

Por suerte, la mayor parte de los sistemas en nuestra vida

son de este tipo: no caóticos. No lo habré puesto exactamente igual

pero es parecido. Ahora vamos a ver qué pasa

si introducimos un nuevo elemento, que va a ser esta placa de aquí.

Que contiene una red de imanes. Vale, tiene una red de imanes.

¡Ah! Que van a modificar el movimiento de este péndulo.

Afectan el movimiento del péndulo de una forma muy curiosa, Eduardo.

Vamos a repetir. Recuerda exactamente las conexiones.

Sí, lo suelto. Y lo soltamos.

Al principio va igual, pero luego...

Empieza poco a poco a tener un movimiento más errático.

Pero lo interesante aquí no es el movimiento en sí, sino qué pasa

si ahora repetimos el experimento con unas condiciones muy similares.

Lo voy a tratar de hacer igual. Lo tenías ahí, ¿verdad? Repetimos.

Sí. Al principio se mantiene.

Pero poco a poco las condiciones van variando,

llega un momento en que no se parece en absoluto a lo que teníamos antes.

Pero lo tenemos controlado. Porque sabemos dónde están los imanes,

cómo actúan las fuerzas, esto lo tenemos controlado. Las ecuaciones

las sabemos. Así es. Así que no es aleatorio,

simplemente es difícil de predecir, porque es muy sensible

a las condiciones iniciales. Para que veamos esto de una forma más clara,

más directa, hemos preparado unas imágenes

de una fotografía de larga exposición.

Donde hemos repetido este experimento con las condiciones iniciales

lo más parecidas posibles. Condiciones iniciales parecidas

pero que luego van modificándose y generan unas trayectorias totalmente

distintas como estamos viendo. Para ver esa sensibilidad

que tiene un sistema caótico a las condiciones iniciales.

Perfecto. Es muy difícil predecir

a largo plazo qué ocurre con un sistema caótico.

Elevamos la luz de la sala, por favor.

Esto es justo lo que ocurre con el tiempo.

Que es un sistema matemáticamente caótico. Es decir, es determinista;

si supiéramos dónde están todas las moléculas

en un instante y cómo se mueven podríamos saber perfectamente

si va a llover dentro de 500 años en Briviesca.

Pero como no sabemos todas estas cosas, porque no tenemos

una computación perfecta, se generan pequeñas variaciones que hacen

que luego de la deriva sea difícil de predecir.

¿Es lo que tiene que ver con el efecto mariposa que comentábamos?

Efectivamente. De hecho, la formulación del efecto mariposa

a veces se confunde también. Y es que no implica que una mariposa se ponga

a aletear y todos a resguardo porque viene un huracán.

No significa que se vaya a amplificar el efecto de ese aleteo.

Para nada, hay que comparar dos tierras. Exactamente iguales.

Donde en una de las tierras hay una mariposa extra.

Si las dejas evolucionar, después de un tiempo,

y ves los mapas de predicción meteorológica,

vas a ver que van a ser muy distintos.

No por nada, sino porque en uno las condiciones iniciales fueron

un poquito diferentes. Una pequeña variación

en esas condiciones iniciales. Muchísimas gracias, Javi.

Muy claro. Ya sabemos un poco más qué es el caos.

(Música y aplausos)

Por cierto, por cierto, por cierto, ¿estaremos

creando ya un calentamiento global en miniatura con el experimento

de Deborah? Vamos a llamarle y a ver qué es lo que está pasando.

Un aplauso de nuevo para Deborah García.

(Música y aplausos)

¿Como va? Mira,

pues el que no tiene CO2 está a 35,0 °C.

35,0 la atmósfera sin CO2. ¿Con CO2?

Con CO2 37,4. O sea, ya hay una diferencia

casi como 2° y medio en este ratito que llevamos,

porque una las atmósferas tiene CO2

y la otra no. Que son unos minutos, para que seamos

conscientes de que en tan poco tiempo la diferencia de temperatura

que se crea solo por tener una atmósfera de CO2.

Además, es una cosa que se retroalimenta es decir, el CO2 hace

que se caliente la atmósfera, pero también ese calentamiento

provoca más cantidad de CO2. Que se produzca más CO2

y que haya más cantidad de CO2 en la atmósfera. Entonces, una cosa...

Una cosa va llevando a sí misma, ¿no? Se va retroalimentando.

¿Te parece que lo dejemos otro rato y luego volvemos a ver

a ver qué resultado tenemos? De aquí al final del programa.

Vale, me parece perfecto. Seguimos con este experimento.

(Música)

Vamos a seguir hablando de agua.

Según estudios de la ONU, en 2025,

el 14 % de la población mundial no tendrá acceso a agua potable.

Una de las posibles soluciones

pasa por conseguir potabilizar el agua del mar.

Lo que llamamos desalinización.

El problema es que estos procesos necesitan enormes plantas

desalinizadoras, que generan mucha energía, gastan mucha energía.

Son procesos lentos, contaminantes, complejos. Y sobre todo, muy caros.

Por eso, los países más necesitados son precisamente los que

no se pueden permitir la desalinización.

O sea que llevamos un tiempo tratando de conseguir agua dulce

de forma accesible para todo el mundo.

¿Cómo podemos tener una solución para este problema?

Pues hay una posibilidad, que son membranas de óxido de grafeno.

Estas membranas tienen unos poros situados uniformemente,

y a escala atómica,

que nos permitirían conseguir agua dulce

sin la necesidad de invertir en carísimas y contaminantes

plantas desalinizadoras. Agua para todos, que falta nos hace.

De este problema y otros muchos que afectan directamente a nuestro clima

viene a hablarnos nuestro meteorólogo José Miguel Viñas.

(Música y aplausos)

Tenías que estar aquí. Meteorólogo, estamos hablando de cambio climático

¿existen evidencias, existen datos de eso, o es una impresión?

No, ni mucho menos. Hay muchísimas evidencias científicas.

Si te parece, vamos a comentar para mí las principales.

La primera: la tendencia al alza de la temperatura.

En algunos lugares de la Tierra sube más, en otros menos, pero es

un fenómeno global. Hay muchas formas de visualizarlo a nivel gráfico.

Y a mí, la manera que más me gusta es esta.

Este código de barras, este calentamiento en rayas.

¿Qué representa cada línea? Cada línea es un año, tiene asignado

un color.

Un azul puede significar que ha sido un año fresco, muy fresco.

Los blanquecinos normales y los rojos o muy rojos:

años cálidos o muy cálidos. Y echando un vistazo queda claro

que estamos ahora mismo viviendo en la zona roja.

En un golpe de vista queda clarísimo. Estamos viviendo

en una época cálida. Primera evidencia. Segunda.

Esta evolución que ha tenido la temperatura no se puede explicar

si no tenemos en cuenta nuestras actividades,

lo que hemos ido emitiendo a la atmósfera.

Y esto ya es una evidencia científica. Si nosotros separamos

el comportamiento nuestro de esa evolución que ha tenido

la temperatura, las cosas no casan. Si sacamos al hombre, la temperatura

seguiría otra evolución completamente diferente

de la que tenemos ahora. ¿Y la tercera evidencia?

Ligada a la subida de las temperaturas

es la tremenda fusión de hielo que está teniendo lugar

en las regiones polares. En particular, en el Ártico.

Además, eso está muy bien pronosticado: que iba a ser

en latitudes altas donde el deshielo iba a ser más notable.

La que está en la izquierda lo que nos muestra es cómo va mermando,

cómo va reduciéndose con el paso de los últimos años

la capa superficial de hielo que se forma en el Ártico, que se estira

en invierno y se encoge en verano. Pero al final hay una reducción neta.

Pero la más interesante para mí es la que aparece aquí, en la derecha.

Porque se ve cómo en estos últimos años

no solo está disminuyendo la superficie del hielo sino su espesor.

Es decir, que se está debilitando el hielo, cada vez tiene menor grosor,

y eso es un síntoma de debilitamiento y que va a incidir en el sistema

climático. Entonces ese deshielo que se produce

lo que modifica es la dinámica de los océanos, la dinámica

de temperaturas; imagino que eso afecta mucho el clima.

Correcto. Realmente los océanos son una gran cinta transportadora

de calor por toda la Tierra.

Hay dos lugares claves en el océano que podríamos decir que son

los motores de esa cinta.

Uno de ellos está en la Antártida, y ahí se produce mucha agua fría.

Y el otro está en el Atlántico Norte. Y aquí está una de las claves,

porque ahí está habiendo ahora aportación de agua dulce, sobre todo

del deshielo de Groenlandia. Y eso podría ralentizar la cinta,

y tener algunas consecuencias de cara al clima futuro.

Y tanto en el océano como en la atmósfera funciona un fenómeno físico

que es el de la convección. Y si te parece bien vamos a intentar verlo

con esta demostración que tengo preparada.

La convección es esa dinámica que se produce en los fluidos, ¿no?

Sí. Tanto en los océanos como en la atmósfera.

Un experimento, mejor dicho, una demostración bastante sencilla.

Aquí tenemos agua fría, ahí están los hielos.

Y está pues efectivamente, lo podemos ver, clavado: a 0°.

Y aquí tenemos agua caliente. Voy a ver a qué temperatura está.

Porque tendría que estar calentita. Está a 70°. Voy a poner un poco

este mechero. Vamos a calentar un poco más.

Para calentar un poco.

Así en los océanos la diferencia de temperatura no es tan grande,

pero aquí vamos a verlo para que el efecto se vea de forma más rápida.

Exacto. Vamos a calentar un poquito más.

¿Es lo único que influye en esa dinámica, la temperatura?

Bueno, no. En la atmósfera sí.

Aire frío, aire caliente, y van evolucionando.

En los océanos también está el factor salinidad.

Porque la sal en un momento dado puede hacer que un agua, que no está

demasiado fría, tenga una mayor densidad que si no tuviera tanta sal.

Y eso de alguna manera también condiciona la dinámica atmosférica.

De hecho, Eduardo, hay un ejemplo clarísimo: el Estrecho de Gibraltar.

El agua del Mediterráneo está bastante caliente, pero tiene

mucha sal. Y penetra por debajo en el Estrecho del agua atlántica.

Vamos a quitar esto, porque yo creo que ya...

Miro la temperatura.

Perfecto. Hemos llegado a los 100°.

Ahí estamos.

Muy rápidamente vamos a echar aquí el agua caliente a este bote.

Lo vamos a cerrar.

Nos vamos a verter el agua, simplemente vamos a meterla dentro.

Ahora voy a coger los dos recipientes, de agua fría y caliente.

Y los voy a poner aquí, dentro de nuestra pecera, que es

el océano o la atmósfera podría ser.

Y en el momento en que metes estos dos motores de distintas

temperaturas se empieza a producir ese...

Ya está empezando a haber una célula de convección, pero no los vemos.

Para poderlo ver lo único que vamos a hacer es,

con estas dos jeringas con agua con colorante,

vamos a verter el color azul justo encima del foco frío.

Y el color rojo... Vamos a imitar esa circulación

de aguas, bueno, imitarla no, vamos a producirla directamente.

Exactamente. Vamos a hacer que eso evolucione.

En principio, el agua fría va a tender a ir hacia abajo.

Claro, agua más fría, agua más densa, y por lo tanto, tiende a bajar.

Con el agua caliente lo contrario. Pero claro, al bajar el agua fría,

lo mismo que una corriente oceánica que va hacia el fondo,

tiende a desalojar agua que se va encontrando

y se va poco a poco generando esa célula de convección.

Esto en la atmósfera es lo que puede generar en un momento dado nubes.

Y en el océano es un proceso fundamental en la distribución

de las masas de agua y ese transporte de calor del que antes hablaba.

(ANSIOSO) Hay una cosa que tengo una curiosidad...

Una curiosidad con los meteorólogos. Miedo me das.

Usáis el rojo y el azul para todo. Y sé que hay una leyenda urbana

que dice que todo meteorólogo tiene en algún bolsillo un lápiz rojo

y azul. ¿Es verdad o no?

Oye, pues va a ser verdad, ¿eh? Es que esta es nuestra arma secreta.

¡Lo sabía! El lapicero de dos colores,

sobre todo los meteorólogos antiguos trazaban los frentes fríos y cálidos

usando estos lápices. Hoy en día sabes que con los ordenadores

nos lo dan todo ya un poco más hecho. Bien pero me gusta lo del lápiz

de dos colores contra el cambio climático. Muchísimas gracias.

(Música y aplausos)

La situación está difícil y puede que estéis en casa preguntándoos:

"¿De verdad no puedo hacer nada por evitarlo?".

El concepto de huella ecológica nos puede ayudar.

Es un indicador propuesto por William Rees, un profesor

de la Universidad de Columbia.

La Universidad de Columbia británica, en Vancouver.

Y su alumno Mathis Wackernagel para medir cuál es el impacto

de nuestro comportamiento diario en los recursos del planeta.

Resumiendo: podemos decir que la huella ecológica es la tierra,

el agua, el aire, que se necesitarían para mantener

el estilo de vida de una persona o de una sociedad indefinidamente.

Lo que compramos. Si cogemos el coche. El transporte público.

Si cogemos la bicicleta o tenemos animales de compañía. Todo cuenta.

De eso nos va a hablar una colaboradora que es

como un clima difícil. A veces es ácida, incluso extrema,

pero su caos siempre nos llega como agua de mayo. Llega Raquel Sastre.

(Música y aplausos)

No esperaba esto, de verdad.

Para que luego digáis que en la tele somos todo artificio. He venido

al natural. Sí, muy Eva te veo. Muy bíblica.

Sí. No te vengas arriba, que no vamos a hacer nada bíblico.

He venido así porque en el repor me enteré de la cantidad de recursos

que estamos malgastando en nuestro día a día. Por ejemplo, la ropa.

¿Sabéis todos vosotros que cada español de media tira

siete kilos de ropa al año?

No sé si lo sabéis, pero para fabricar toda la ropa se gasta

muchísima agua, muchísima. Yo soy de Murcia: he decidido ahorrar.

Hoy no he usado para nada el agua, ni me he duchado.

Y se nota desde aquí, cariño.

¿Qué más medidas estás haciendo para reducir tu huella ecológica?

Muchas cosas. Por ejemplo, esta mañana no he cogido el coche.

Mi marido estaba en el baño y me he llevado el suyo.

Ya, pero eso no reduce tu huella ecológica.

¡Uy que no! Si se ha reducido gracias a mí.

Bueno, eso sí. Estoy haciendo más cosas. Muchísimas.

Por ejemplo, investigando.

¿Tú sabes que se ha encontrado un nuevo uso para los posos de café?

A ver, que eso me suena, cuéntame.

Hay un Centro Tecnológico del Calzado en La Rioja.

De eso me sonaba a mí. Fíjate.

Están haciendo zapatos con posos de café que van cogiendo,

pues las cosas de la hostelería con los granos de café, que me encanta.

Me imagino al tío diciendo: "¿Cómo quieres el café,

con leche, solo? No, yo lo quiero usado".

Y sin calcetines. Total, que estaban intentando hacer

zapatos 100 % ecológicos con mogollón de cosas: con mondas de patata,

con fibra de coco, de piña... Me parece estupendo.

Me parece muy chulo, además, me gusta. Me gusta La Rioja, sí, señor.

¡Viva La Rioja! Ahorrando energía, creando zapatos de calidad con basura

eso está muy bien. Por cierto, vamos a ver enseguida el vídeo porque

me estáis haciendo sentir todo el público superincómoda, de verdad.

Basta de vestirme con la mirada. Dentro vídeo.

Si queremos luchar contra el cambio climático tenemos que cambiar

nuestros hábitos de consumo. Por ejemplo,

usando materiales reciclables o biodegradables, como nosotros mismos.

Que tarde o temprano todos somos biodegradables, es decir, abono

para plantas. Para saber a qué retos

nos enfrentamos, he quedado con Juan Ignacio Aragonés, presidente

de la Asociación de Psicología Ambiental para que nos hable

de relaciones entre medioambiente y comportamiento humano.

Desarrollo sostenible lo define la ONU en el año 1987 en un informe

que se denomina Nuestro Futuro Común. Y viene a decir más o menos que es

gastar todo aquello que se quiera,

pero con una condición, que las generaciones futuras

tengan de nuevo aquello que se ha gastado.

Teniendo en cuenta que los países pobres deben de ser preponderantes

frente a los ricos. Desarrollo sostenible, tal y como lo manejan

los políticos, no atiende a ese segundo concepto.

Porque si hiciéramos desarrollo sostenible tal y como dice la ONU,

Europa, Estados Unidos, los países desarrollados obligatoriamente

tendrían que vivir peor que lo que vivimos ahora.

Porque parte de ese gasto tendría que ir a los países pobres.

-Mucho "eco-friendly", pero conozco a más de uno que por no perder

un minuto reciclando,

luego pierde cinco cuando va a tirar la basura dando vueltas a la manzana

para que no te pille la vecina.

(Música)

Hola, ¿te puedo ayudar con algo? -Sí, mira, este me gusta mucho.

-Es nuestro cortavientos estrella, y está hecho con PET reciclado.

El PET sale de las botellas de plástico que reciclamos.

Las botellas las rescatamos del fondo del mar con el proyecto

Upcycling the Oceans, que una vez están fuera, lo reciclamos

y creamos el tejido. Con 70 botellas de plástico recicladas hacemos 1 m.

-Para terminar, ¿qué tipo de derroche podríamos evitar cada uno en su casa

es su día a día? -Hay listas.

Apagar el stand-by todos los días.

No mantener el grifo abierto mientras uno se lava los dientes.

El transporte público. Pero es un cuento, ¿por qué? Porque el quantum

de energía que es eso, si lo comparamos con el quantum de energía

total, es una proporción muy baja. Y nadie puede dejar a cero eso.

Podría bajar un poco, pero claro, eso no es el cambio climático.

El problema que tenemos es que todos tienen coche, entonces ese es

un problema tener coche. O si todo el mundo quiere tener coche.

Y todo el mundo tiene derecho a tener coche.

Todo el mundo tiene derecho a tener calefacción en su casa, todo el mundo

tiene derecho a todo ese tipo de cosas. Es decir, que es

muy complicado que la gente baje en una sociedad en la que se dice

consumir, consumir, consumir.

-Cada vez hay más prendas realizadas con fibras recicladas, con algodón

orgánico, con botellas de plástico recuperadas del fondo del mar,

pero por favor, no ayudéis a ello. Si nos queréis enviar un mensaje

no lo tiréis en una botella al mar.

Nos lo enviáis por redes sociales a "Órbita Laika". Nos vemos.

(Música)

En 1992, el Instituto de Medicina de Estados Unidos acuñó el término

enfermedades emergentes.

Lo hicieron al darse cuenta de que algunas enfermedades, como el cólera

o la tuberculosis podían resurgir con fuerza,

incluso después de haber sido erradicadas.

Pero el calentamiento global nos puede traer casos

aún más aterradores de las viejas plagas.

Y os pongo un ejemplo.

Unos investigadores de la Universidad de Marsella encontraron

bajo el suelo de Siberia una nueva especie de virus.

Según sus estudios llevaba enterrado allí

más de 30 000 años, y aún mantenía intacta su capacidad de infectar.

La advertencia de los expertos es contundente:

el cambio climático no solo trae consigo el calentamiento global,

sino toda una larga lista de sucesos encadenados.

Entre ellos, despertar de su letargo a virus olvidados o desconocidos.

Precisamente de lo que la Tierra esconde congelado bajo el suelo

viene a hablarnos nuestro biólogo Ricardo Moure.

(Música y aplausos)

Vienes a hablarnos de congelación. Vengo a plantearte un drama.

Un drama doméstico. Imagínate que tienes el congelador petado de comida

y de todo y se te estropea.

Me lo imagino, sí. Tú, que eres muy pasota dices:

"Ya lo arreglaré". Y me lo imagino, sí.

Yo he vivido en pisos de estudiantes y esto pasa, ¿eh?

Estuve en uno que tuvimos un espagueti pegado en el techo 6 meses.

Decíamos que era Dios, y lo adorábamos y todo.

Y una croqueta en el suelo que le salió pelo.

Se llamaba Quimi. Más mona... Bueno, el caso;

tú imagínate ese congelador de estudiantes lleno de pizza congelada,

táperes de los padres, cervezas de las que han reventado porque

te las has olvidado enfriando; todo eso te lo dejas que se estropee

y dices: "Bah, ya lo arreglo mañana". Y pasa una semana.

Y dos. Y un mes. Y un año. Al final...

Es un asco. Es un asco. Te tienes que ir de casa

porque eso suelta una peste, eso huele como un panteón.

Eso estamos haciendo con la Tierra. ¿En qué sentido?

Mira, vamos a hablar del derretimiento del permafrost.

Permafrost. Es un palabrazo. Vamos para allá

y te explico lo que es. Explícame, permafrost, me suena.

¿Permanente? Sí, el permafrost es...

Tierra congelada durante varios años.

De hecho, hay alguna que lleva desde la última glaciación. Es como esto,

como un troncho así. Tierra congelada.

"Perma" de permanente, "frost" de congelado.

Suele estar a unos pocos metros de la superficie.

¿O sea que no es una cosa que está cubierta de nieve?

No, no. De hecho, normalmente por encima puede tener tierras fértiles,

y tiene praderas, puede tener bosques, puede tener incluso ciudades

hay ciudades sobre permafrost. De hecho, el 40 % del hemisferio norte

tiene permafrost. O sea, hay un montonazo.

¡Guau! ¿Qué pasa? Que se está descongelando.

Y es un lío. ¿Por qué? Porque está pocho.

¿Por qué? ¿Qué tiene dentro? ¿Qué pasa?

La tierra, que siempre decimos tierra, ¿qué es la tierra?

Pues tierra. La tierra es un montón de materia orgánica en descomposición

esto son plantas muertas, hongos, bacterias descomponedoras,

mucha materia fecal, o sea, niños, no comáis tierra, por favor.

Con la de tierra que he comido yo de pequeño.

Pues te has comido mierda... Te has comido de todo. Tiene muchísima caca.

También animales muertos, por ejemplo, típicos mamuts congelados.

Están en permafrost, están ahí y se conservan tan bien por eso.

Se murieron, se congelaron, y se han quedado en esa capa.

Hay zonas del mundo donde hay hasta 80 m de permafrost, 80 m

de porquería añeja, de caca delux de hace 15 000 años.

Congelada. Congelada y pudriéndose.

Porque soy muy majo y traigo una tarta, pero si quisiera ser realista

hubiera traído una maceta congelada con un gato muerto y un cagarro,

pero no quedaba bien. Pues te agradezco la tarta.

Y sería más realista. ¿Por qué? Porque esto, al descongelarse,

con la subida de las temperaturas se está pudriendo.

Al pudrirse, las bacterias que lo descomponen producen CO2,

y metano, el de los pedos que antes habéis hablado de él.

Gas. Que además, tiene mayor potencial

efecto invernadero. Y es que en el permafrost ahora mismo

no sabemos cuánto carbono hay. O sea, puede haber mucho carbono.

Puede haber. Se calcula que como mínimo hay tanto como el que ya hay

en la atmósfera. Pero puede haber hasta dos veces más.

¿Y está saliendo al calentarse? Sí, sí. Además, el problema

es que puede tener un efecto multiplicador.

Mira, hace calor: se derrite el permafrost, se liberan gases

de efecto invernadero. Hace más calor. Se derrite más permafrost:

salen más gases de efecto invernadero. Es un...

¿Qué pasa?

Que esto puede reventarnos en las narices. Y como tiene este efecto

multiplicador, se puede liberar mucho metano de golpe.

Literalmente nos puede reventar en las narices.

Sí, literalmente. De hecho, ya hay muchas zonas del planeta

en las que se ve que se está derritiendo y se está liberando

ese metano. O sea, ahora mismo es como,

como si la Tierra se estuviera tirando un pedo,

pero de estos que son silenciosos pero que calientan.

Una bufa. Sí, una bufanda.

Una bufanda.

Los de... (SILBA) Esos, ¿sabes?

Sí, ¿pero también se producen así de golpe?

Sí, puede tirarse bufos de los fuertes.

De los que te dejan rubio. Pero eso es peligroso.

Ha habido noticias estos años

de como grandes socavones que aparecían en Siberia,

algún otro también en Alaska, Canadá.

Esto para los programas de misterio les ha dado programas enteros:

que si ahí vivían los reptilianos, la entrada del infierno...

Y son esos pedos de la Tierra. Son pedos de la Tierra

porque se deshace el permafrost, y a veces se cae el suelo.

Se derrumba un poco. Pero otras veces lo que sucede es que se empieza

a acumular metano debajo del suelo y como no puede salir por ningún lado

hace ¡paca! Y revienta. Esto es un problemón.

¿Qué hay también? Hay una cosa que es muy espectacular.

Hay permafrost debajo de lagos. También hay debajo de océanos.

Y en los lagos, cuando se derrite, empieza a soltar burbujas.

Y a veces en invierno el lago se congela y quedan las burbujas

congeladas. Y pasan cosas como esto.

¡Madre mía! Esto es en Alaska.

¡Oh!

Es el gas que está saliendo del permafrost que está debajo

de ese lago congelado.

Sí, se va quedando como en burbujas, luego lo rompes, y pasa esto.

Estos son investigadores de Alaska, mira cómo se lo pasan.

¡Madre mía! Yo quiero hacer la tesis así.

¿Qué más puede haber ahí? Pues lo que has dicho al principio.

Puede haber microorganismos congelados patógenos,

del pasado, además, que vuelvan, que resuciten.

Por ejemplo, en 2016, en Siberia hubo un brote de ántrax.

Espera, puede haber, ha pasado. Es decir, en Siberia pasó.

Un brote de ántrax, os sonará de hace unos años,

hubo una paranoia que mandaban... Unos sobrecitos.

Con polvo, y lo que había en el sobre eran esporas de una bacteria

que se llama "Bacillus anthracis".

Forma unas esporas que pueden vivir siglos

que cuando tienen las condiciones adecuadas, reviven.

Pues este brote de ántrax fue por un reno

que se quedó congelado en el permafrost

y las bacterias quedaron en esta especie de vida latente

y luego, cuando se derritió el permafrost,

volvieron a salir. O sea, que el reno o el mamut

se congelan, y después de congelados están muertos,

pero el ántrax, bacterias, virus, se congelan y luego

pueden salir vivos. Claro, y el problemón aquí

está en las tumbas. Cuando se muere alguien,

y lo enterramos y normalmente está a unos 2 o 3 m.

Es justo donde está el permafrost. Y no pasa nada, aquí no hay.

En sitios como Siberia o Alaska, metes ahí al fiambre,

se congelan enseguida, y muchas bacterias y muchos virus

pueden entrar en vida latente y encima, como los tapas con tierra,

les estás protegiendo de la luz y del oxígeno,

que es lo que más daño les hace a las bacterias y los virus.

O sea, es el sitio perfecto, el permafrost,

si tú quieres conservar un microorganismo.

El ántrax reaparecido en Rusia, en Siberia,

después de todos esos años... Llevaba 75 años sin aparecer.

Y pueden aparecer cosas más antiguas.

Bueno, no hace falta irse tan lejos. Claro, allí hay muertos

que, por ejemplo, han tenido peste bubónica.

De hecho, en Siberia se encontraron los cadáveres

en los que se encontraron restos de ADN del virus de la viruela.

Que está erradicado. Está erradicada,

la viruela es la primera enfermedad que se erradicó

gracias a las vacunas, que hay que vacunarse.

Por suerte, el virus no lo encontraron entero,

por suerte, ¿vale?

En Alaska encontraron cadáveres que tenían el virus completo

de la gripe española, de 1918, que para quien no lo sepa,

es la pandemia más mortal que ha habido.

Murieron entre 40 y 100 millones de personas en todo el mundo,

y encontraron el virus. Por suerte, estaba muerto,

y no consiguieron revivirlo, que digo yo,

que para qué lo intentan revivir. O sea, intentaron revivirlo,

esta gente está... Supongo que para investigar

la dinámica de los virus, si pueden resucitar o no,

pero cuidado, cuidado. Oye, y a lo loco, a lo loco,

¿podría haber enfermedades que no conozcamos

porque ya se extinguieron hace tiempo, yo qué sé,

enfermedades de los neandertales o cosas así,

y que estén en el permafrost? Sí, esto podría pasar,

parece un poco de ciencia ficción,

pero puede que resurjan bacterias o virus

a los que no hayamos estado sometidos nunca,

quizás una especie de "28 días después",

o un "The Walking Dead" neandertal.

Que yo me dejo morder, ¿eh? Para qué huir, que da mucha pereza,

mira, que me muerda, y me lo paso... La vida del zombi

es mucho más divertida. Bueno, muchísimas gracias, Ricardo,

yo te dejo aquí con la tarta. ¡No te comas eso!

(Música)

Bueno, bueno, yo creo que ha pasado el tiempo suficiente

para poder ver el resultado del experimento

de nuestra química favorita, que venga otra vez,

un aplauso para ella, Deborah García.

¿Cómo va? Hola, Edu.

A ver cómo va esto.

Recordad que teníamos una atmósfera sin CO2 añadido

y otra con CO2 añadido.

Estamos viendo cómo evoluciona la temperatura. ¿Cómo va?

Sí, porque estamos aquí con esa fuente de calor,

y a ver cómo evoluciona. Pues la atmósfera que no tiene CO2

está a 39,5°. 39,5.

Está calentita, pero la que tiene CO2, está a 47,0.

O sea, 8° y pico, casi 10° de diferencia,

solamente por haber metido una pastillita de CO2

en dos botes exactamente iguales. Sí, eso es lo que tiene

el efecto invernadero. Pues está clarísimo.

A ver, que parece que estamos siendo un poco alarmistas,

alarmistas, sí, pero el efecto invernadero

no es todo negativo, no es todo chungo.

De hecho, si no existiese el efecto invernadero,

nuestra atmósfera estaría a -18°.

Que es como mucho frío para vivir. Sí, sería complicado vivir.

Y gracias al efecto invernadero podemos tener una atmósfera

de temperatura media de 15°.

Claro, el tema no es que exista o no el efecto invernadero,

sino que nos estamos pasando de efecto invernadero, ¿no?

Sí, nos estamos pasando de frenada emitiendo exceso de CO2.

Y el CO2, todo el rato estamos hablando así,

como si fuera un veneno, pero el CO2 también cumple su papel, ¿no?

Sí, claro, el CO2 es absolutamente necesario,

no es ninguna sustancia tóxica ni nada por el estilo.

Es necesario, por ejemplo, para las plantas,

para que puedan hacer la fotosíntesis, por ejemplo,

o sea que necesitamos el CO2, por el efecto invernadero

y para muchas más cosas. El problema es cuando se pasa.

Claro, nos hemos pasado y nos estamos pasando.

Emitimos cada año 20 000 millones de toneladas de CO2,

que es un montón, pero bueno, si vemos en la naturaleza

cuánto CO2 se emite si nos quitamos a nosotros de la ecuación,

emitimos cerca de 800 000 millones de toneladas.

Claro, dices que de 20 000 a 800 000, pues tampoco cambia tanto,

pues sí, porque habría un equilibrio, tanto se produce, tanto se consume,

y lo que estamos haciendo es romper ese balance

emitiendo tanto CO2. Es un desequilibrio.

Hemos hablado del CO2 como el gas del efecto invernadero.

¿Hay otros gases que también sean de efecto invernadero?

Sí, hay otros gases de efecto invernadero,

está el metano, los óxidos de nitrógeno, el vapor de agua,

generan todos efecto invernadero.

Además ocurre por un fenómeno físico químico que es muy chulo,

porque son unos gases que están formados

por diferentes tipos de átomos, y esto hace

que su frecuencia de vibración

coincida con la de la radiación infrarroja, y por eso se calienta.

Por ejemplo, el oxígeno, como son dos átomos iguales,

o el nitrógeno, que son dos átomos iguales de nitrógeno,

no producen efecto invernadero por eso.

O sea, que son esos gases que pueden reaccionar entre ellos,

mezclarse, y entonces, producir ese efecto invernadero.

Muy bien. ¿Es culpa nuestra eso? ¿Es una de las, digamos,

partes negativas, partes oscuras o de las caras B del progreso

este efecto invernadero? Sí, porque claro, o sea,

el progreso nos está trayendo muchas cosas positivas,

bueno, la mayor parte son cosas positivas.

La mayor parte son positivas, se vive mejor que antes.

Claro, pero luego tenemos este contra del efecto invernadero,

entonces lo tenemos que intentar paliar.

Podemos pensar en cambiar las fuentes de energía,

empezar a emplear energías renovables o que no emitan CO2,

como por ejemplo, puede ser la energía nuclear.

Diferentes fuentes de energía que no emitan tanto CO2.

Producimos CO2, por ejemplo, en la fabricación de cemento,

que no somos tan conscientes, y cuando empleamos el suelo,

en plan, el suelo para otras cosas, talando árboles y creando,

pues eso, desde suelo agrícola o el suelo en el que vivimos nosotros

pues estamos al final aumentando la producción de CO2.

La única fuente parece muchas veces que es el transporte,

los coches y tal, pero también están la construcción,

la agricultura, etc., como otras fuentes de CO2.

Tú, como química, crees que, antes hablábamos

de poder tratar de eliminar CO2 de la atmósfera,

poder eliminar esos gases de invernadero,

¿tú crees que es una línea de investigación esa,

el poder de alguna forma reducir lo que ya hay?

No solamente emitir menos... Claro, reducir lo que ya hay

o utilizarlo para otras cosas, porque el CO2 también

puede ser útil en la industria. Lo usamos para cosas triviales

como por ejemplo, hacer bebidas carbonatadas, ¿no?

Pero sí que tenemos que investigar en qué podríamos utilizarlo,

porque a lo mejor, puede ser una materia prima con utilidad.

O sea que el progreso nos ha metido en esto, ¿pero tú dirías

que la ciencia y la investigación pueden sacarnos de esto?

Sí, es que eso, parece que el progreso es a todas luces

algo positivo, a veces tiene estas consecuencias,

pero si nos libramos de estas consecuencias

y resolvemos este problema, también será gracias al progreso científico.

Pues me parece que es estupendo acabar este programa

con un mensaje positivo hacia el futuro.

Acompáñame para despedir, ven aquí, Deborah.

(Música)

Después de todo lo que hemos visto está claro lo que tenemos que hacer,

tenemos que hacer algo, ¿pero cuál es el primer paso?

El primer paso es ser conscientes. Quizá el mayor fallo

que estamos cometiendo como sociedad es mirar para otro lado.

Lo hacemos mientras unos pocos nos lo advierten,

el tiempo se acaba, es una imparable cuenta atrás

que nos obliga a tomar partido, así que antes de plantearnos

qué podemos hacer, demos el primer paso,

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Órbita Laika - Programa 12: El tiempo está loco, loco

03 jun 2019

En el S.XIX, el geólogo sueco, Arvid Högvon se dio cuenta de que las emisiones humanas de CO2 tendrían un efecto importante sobre la atmósfera. En 1992, representantes de 178 países acordaron, en Río de Janeiro, reducir las emisiones de dióxido de carbono. Desde entonces, la ciencia no ha dejado de avisarnos: el cambio climático es una terrible cuenta atrás y el tiempo se nos está agotando.
Solo en los últimos 25 años hemos emitido a la atmósfera más carbono que todo el siglo pasado. El clima del mundo entero se está desajustando a marchas forzadas. Hace unos pocos meses un vórtice polar sacudía Estados Unidos y Canadá, alcanzando temperaturas inferiores a las de la Antártida. Mientras tanto, Australia sufría la ola de calor más intensa de su historia, superando los 47 grados de media.
Así que, si eres de los que sabe que va a llover porque te duele el dedo gordo del pie, no lo dudes, necesitas ver Órbita Laika, porque “El tiempo está loco, loco”.

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