www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5227538
Para todos los públicos Órbita Laika - Programa 10: Conjuro de invisibilidad - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Aplausos)

¡Guapo!

Buenas noches.

Bienvenidos, bienvenidas a "Órbita Laika".

No quiero que veáis esta imagen.

Quiero que la admiréis.

Sorprendente, ¿verdad?

Ah, ¿no?

¿Y ahora?

¿Tampoco os parece alucinante?

Ese píxel es nuestro mundo.

El planeta Tierra.

Y la foto fue hecha por la sonda Voyager 1,

el 14 de febrero de 1990,

fuera del sistema solar,

a más de 4000 millones de kilómetros.

Todo lo que había que decir, ya lo dijo Carl Sagan:

"Esta foto somos nosotros,

todo lo que amamos, todo lo que conocemos.

Cualquier ser vivo que ha habitado el planeta,

toda la historia de la humanidad, resumida en un pálido punto azul".

Y en realidad, ese enorme universo está compuesto, principalmente,

por tres factores: energía oscura, materia oscura y materia bariónica.

La materia bariónica es lo que nos compone a todos nosotros,

lo que nos rodea, todo lo que podemos ver.

Y eso, no es más que el 4% del contenido total del universo.

¿Y sabéis qué?

Aún no tenemos ni idea de cómo observar el 96% restante.

Siendo conscientes de esta inmensidad,

podemos hacernos una idea de lo asombrosamente improbable

que es existir.

Somos casi invisibles.

Aunque la invisibilidad es relativa,

depende del cristal con que se mire.

De hecho, nuestros ojos solo captan un estrecho rango de colores

desde el rojo hasta el violeta.

Para el resto, que supone la mayor parte de la realidad,

somos ciegos.

Tal vez, algún día, descifremos todo eso que todavía no logramos ver.

O tal vez no.

Esta noche en "Órbita Laika", conjuro de invisibilidad.

¿Sabías que los renos del Ártico son de los pocos mamíferos

que pueden ver el ultravioleta?

¿Y que algunas personas pueden percibir la polarización de la luz?

H.G. Wells publicó "El hombre invisible" en 1897,

pero el ser humano siempre ha soñado con dominar

el arte de la invisibilidad.

La teoría es fácil.

Si los rayos de luz no rebotan en ti,

ya está, eres invisible.

En la práctica, las cosas no son tan sencillas.

Llevamos años investigando nuevos materiales

que nos permitan esquivar la luz, y aunque hemos avanzado bastante,

estamos todavía lejos de las capas de Harry Potter.

Pero no te desanimes porque hay otras formas de pasar desapercibido.

Solo tienes que mimetizarte con el entorno.

Algunos animales como este, han llegado a nuestros días

gracias a su dominio del camuflaje.

Esta noche te enseñaremos a conseguir la invisibilidad

usando solo aceite de bebé.

Te explicaremos por qué vemos como vemos.

Y te presentaremos a unos insectos ninjas del camuflaje.

Hoy en "Órbita Laika" no creerás lo que tus ojos no ven.

(Aplausos)

Este es William Herschel, un astrónomo alemán,

que aquí donde lo veis, nos regaló importantísimos descubrimientos.

Él se empeñó en permitirnos ver cosas,

que hasta el momento, eran invisibles a nuestros ojos.

Además, se le daban bien las manualidades,

porque obsesionado con los secretos del universo,

decidió construir sus propios telescopios.

De hecho, en 1781, le sacó bastante partido a uno de ellos.

Descubrió el planeta Urano,

al que por cierto, llamó planeta Jorge,

en honor al rey Jorge III de Inglaterra.

Más tarde, en 1783 Herschel comprobó que el sol no estaba quieto,

como se pensaba hasta ese momento, y seis años más tarde,

construyó, con sus propias manos,

el telescopio más grande hasta la fecha.

Lo llamaron "El monstruo de Herschel".

Medía 12 metros, y el 28 de agosto de 1789

lo apuntó, por primera vez, al cielo.

Y así, de un plumazo, descubrió la sexta luna de Saturno, Encélado.

¿Os imagináis que, como sospechamos,

encontráramos vida extraterrestre en Encélado?

Gran parte sería gracias a Herschel y a su obsesión por ver,

lo que hasta ese momento, era invisible.

Yo me adelanto ya: "Gracias, William".

Pero, ¿qué significa ver?

¿Qué mecanismos se activan en nuestro cerebro

para que podamos interpretar nuestro entorno?

Es lo que viene a contarnos nuestra increíble neurobióloga,

Carmen Agustín.

(Aplausos)

Muy buenas, Carmen. ¡Hola!

Pues la pregunta es esa. ¿Cómo vemos?

¿Qué hace nuestro cerebro, nuestro organismo para ver?

Para explicarte eso, creo que lo mejor será que vayamos a la mesa.

Vamos a ver.

Y vamos a explicar cómo vemos desde el principio.

Y lo primero que tenemos que explicar para eso son los ojos.

Lo impresionante de los ojos es que cuando somos embriones,

nuestro sistema nervioso es un tubito que se va desarrollando.

Y de repente, de ese tubito salen dos prolongaciones

que se llaman copas ópticas que se están asomando

al exterior para que podamos ver. Y eso, son nuestras retinas.

Eso es como dos tentáculos de nuestro cerebro que...

Efectivamente. Entonces eso quiere decir que dentro de nuestro ojo,

en nuestra retina, lo que tenemos son neuronas.

Tenemos neuronas en los ojos... Sí, que se están asomando al mundo

para que veamos lo que hay en él.

Entonces, vamos a explicar un poquito cómo funciona el ojo.

La luz entra por aquí, todos lo sabemos, ¿vale?

Por la pupila, ¿vale?

Y tiene que llegar a estas neuronas que son sensibles a la luz, ¿vale?

Estas neuronas las podemos ver en esta línea marrón

que tenemos aquí. Esa línea oscura.

Ahí están las neuronas que son sensibles a la luz.

Fíjate bien, que esto es importante, que cuando la luz entra por aquí,

no llega directamente a la línea marrón,

sino que llega y tiene que atravesar esta línea naranja que ahora...

Ahora lo contaremos.

Estas células que están aquí, los fotorreceptores,

son de dos tipos.

Tenemos células que tienen forma de bastón, y se llaman bastones.

Estas son sensibles a todo el espectro visible,

a bajas intensidades de luz, y son las que nos permiten ver

cuando hay poca luz. Además si te das cuenta,

por la mañana cuando nos despertamos, que hay poca luz,

muchos colores no vemos.

Para ver los colores tenemos otro tipos de células, los conos.

Y tenemos tres tipos de estos conos que son sensibles

a tres longitudes de onda, preferentemente.

El rojo-amarillo, el verde y el azul-violeta.

Esto es como la tele. Como la tele, RGB.

Efectivamente.

Estas células fotorreceptoras hacen sinapsis con otras

y con otras que están aquí, en la línea naranjita,

que se llaman las células ganglionares.

Y sus axones salen por aquí, por el nervio óptico.

Fíjate en una cosa que es importante.

Aquí no hay fotorreceptores, ¿verdad? No.

¿Eso qué significa? Que aquí no vemos.

O sea...

Hay un punto que se llama punto ciego,

que no estamos viendo nada porque no tenemos fotorreceptores.

O sea que lo que enfocamos y llega a este lugar...

No existe, es invisible para nosotros.

Lo podemos ver, la gente en sus casas que nos está viendo,

puede hacer un experimento muy sencillito.

Tenemos por aquí un boli...

Mira, vas a hacerlo tú. ¿Qué tenemos que hacer?

Te vas a pintar en la palma de la mano dos puntos;

uno a la izquierda, y uno a la derecha.

Vale, me pinto dos puntos.

Y entonces, ahora, lo que tienes que hacer es...

Ponte la palma de la mano delante. Me lo pongo hacia mí.

Cierra el ojo derecho. Cierro el ojo.

Y enfoca con tu ojo izquierdo, enfoca el punto derecho.

Bien enfocado. ¿A que el izquierdo lo pierdes?

Sí, el punto de la izquierda desparece. Es como si tuviera...

Desaparece, pero ¿a qué ves tu mano? Sí, veo mi mano como si la tuviera

sin pintar.

El cerebro está reconstruyendo la imagen.

¿Como con los píxeles de alrededor? (ASIENTE) Reconstruye la imagen.

Como estamos diciendo esto, tiene que llegar al cerebro

para reconstruir. ¿Cómo lo hace el cerebro?

¿Vamos por aquí? Venga.

Ves que la parte izquierda de nuestro campo visual

va por la vía roja hacia la parte derecha de nuestro cerebro.

Y la parte derecha de nuestro campo visual

va por la vía azul a la parte izquierda.

Se cruzan.

Por esta vía que va a una zona que se llama el tálamo,

y que después llega a la parte de atrás de nuestro cerebro,

el lóbulo occipital, es por la que vemos de manera consciente.

Vemos de manera consciente.

Ahora veremos qué significa eso de manera consciente.

Esta zona occipital, en realidad tiene neuronas que responden

a barras de luz en diferentes orientaciones.

O sea que, nuestro cerebro lo que está haciendo

es recoger la información de la luz, deconstruirla, y luego,

la vuelve a construir. ¿Y cómo la construye?

Vamos por aquí y te lo explico.

Esta es la zona que recibe primero la información de la retina,

y luego estas neuronas se conectan con otras que van por aquí arriba,

que es la vía dorsal, que nos dice dónde están las cosas

que estamos viendo, y otra vía por aquí, por la parte temporal,

que nos está diciendo qué estamos viendo.

Una parte del cerebro se distribuyen las tareas;

una parte dice dónde están las cosas, y la otra qué es esto.

Sí, y luego trabajan en conjunto para que veamos qué y dónde.

¿Qué es lo que ocurre? Que hay zonas concretas,

por ejemplo, en esta parte temporal, una zona que me gusta mucho,

que es el área inferotemporal, que la tenemos los primates, los humanos.

Si perdemos esa zona porque tenemos un accidente cardiovascular,

dejamos de ser capaces de ver caras, de identificar caras.

(BALBUCEA) O sea, no vemos las caras.

Hay una parte del cerebro que está dedicada a que eso que estoy viendo

es una cara. Efectivamente.

Si lo perdemos, veríamos sillas, mesas, pero caras no...

¿Y eso ocurre? Eso ocurre, de hecho,

hay un relato de Oliver Sacks, que es un neurólogo

que escribía este tipo de relatos que se llama

"El hombre que confundió a su mujer con un sombrero".

Era un hombre que sufría de esta lesión y se llama prosopagnosia,

vamos a decir el palabro por si alguien se quiere acordar,

y este señor, evidentemente, confundía a su mujer con sombreros.

Madre mía. ¿Qué más zonas están involucradas?

En primates tenemos hasta 30 zonas.

Esto es la visión consciente, lo que significa esto

es que si nuestras retinas están bien pero tenemos lesiones en esta zona,

perdemos la capacidad de ver de manera consciente.

La gente que tiene estas lesiones puede perder...

¿Eso qué quiere decir?

¿Que estamos viendo pero no nos damos cuenta de ello?

Efectivamente porque si hay zonas que sí que están...

Que se han preservado, no vemos pero sí que vemos.

¿Podemos llamar a un voluntario para explicarte un poco las cosas

que pueden hacer estas personas?

¿Quién quiere salir aquí para este experimento, para esta explicación?

Mira, por allá tenemos a una persona. Acércate.

Un aplausito para ella.

(Aplausos)

Muchas gracias.

Lo primero que voy a hacer es...

Tú tienes que reaccionar a un movimiento que yo voy a hacer.

Eres consciente de que se estaba acercando el puño.

Pero esto es una respuesta automática.

Este tipo de respuestas, una persona con ceguera cortical,

con lesiones en estas zonas, sería capaz de hacer este movimiento.

Aunque no te viera... Aunque no te viera conscientemente,

sería capaz de detectarlo.

Y hay otra cosa que podrían hacer estas personas.

Fíjate bien en esta imagen.

Ahora vamos a poner otra imagen.

Muy bien.

Vente para acá. ¿Las has visto bien?

Estas imágenes representan personas que sienten una emoción.

¿Qué te parecía la primera? -Que tiene miedo.

-¿Y la segunda? -Que está a disgusto con algo.

-Está a disgusto, tiene asco.

Este tipo de emociones tan básicas, también una persona

que no es consciente, sería capaz de reaccionar frente a ellas,

aunque no fuera consciente de que está viendo estas caras.

(A LA VEZ) Muchas gracias.

O sea, o sea, o sea...

(Aplausos)

Las estaría viendo...

Realmente las estaría viendo pero no sabría qué esta pasando.

No las estaría viendo con esta parte de la visión consciente,

sino que las estaría viendo, si podemos abrir nuestro modelo,

las retinas también llevan la información visual

a esta parte tan pequeñita. Esta cositita.

Sí, se llama colículo superior y nos permite respuestas

de orientación, y también,

hacia acá, que se llama amígdala, esta zona de aquí,

y esta nos permite reaccionar a emociones básicas

que son imprescindibles para la supervivencia.

No es necesario que seamos conscientes para poder sobrevivir.

Oye, estamos hablando, hasta ahora, de cómo vemos las personas adultas.

¿Los bebés ven igual que nosotros o no?

No porque cuando nacemos nuestro sistema visual es muy inmaduro,

de hecho, empezando por la retina, los conos no están activos.

De manera que, cuando acabamos de nacer,

no somos capaces de ver colores. Después, a los dos, tres meses,

ya empezamos a ver un poquito más pero somos hipermétropes

porque nuestro ojito es pequeño y tiene que crecer.

¿Es bueno, a los bebés muy pequeñitos,

ponerles objetos de colores para estimularlos?

A partir de los dos, tres meses, ya los verán,

pero cuando son recién nacidos apenas pueden reaccionar

a patrones muy sencillos en blanco y negro.

Después, cuando tienen cinco o seis meses,

ya la hipermetropía se está corrigiendo porque el ojo crece,

y además pasa una cosa muy importante que los bebés son capaces

de agarrar cosas y empezar a observarlas.

Y entonces, ya pueden enfocar a un metro, más o menos.

A partir de los nueve o doce meses,

empiezan a ver ya casi, casi, como un adulto.

Entonces ellos empiezan ya a reconocer caras,

empiezan a imitar las caras y les hace mucha gracia la invisibilidad.

Cuando algo desaparece y se lo vuelves a enseñar, se ríen muchísimo.

O sea que podríamos decir que igual que a hablar, ¿a ver se aprende?

Se aprende a ver, y de hecho,

personas que durante su etapa infantil

no han tenido vista por un problema en las retinas

y después se les corrige muy de adultos,

lo que ocurre es que su cerebro no sabe ver.

No ha aprendido a ver. No ha aprendido a ver.

Pues muchísimas gracias, Carmen Agustín.

Me parece genial. A ver se aprende.

(Aplausos)

¡Guau!

(Aplausos)

A lo largo de su vida, el astrónomo Edwin Hubble

contribuyó a la ciencia de manera significativa.

Clasificó diferentes tipos de galaxias según su forma.

También estudió su distribución en el cielo,

pero su descubrimiento más importante

fue el de la expansión del universo en 1929.

Hasta entonces, se creía que el universo estaba estático,

que no se movía.

Lo que hizo Hubble fue comparar el movimiento entre dos nebulosas.

Y concluyó que cuanta más distancia separaba dos puntos del universo,

más rápido se alejaban entre ellos.

Ahora sabemos que, además, esta expansión está acelerándose

por un ente invisible al que llamamos energía oscura.

Y para ayudarnos a entender los conceptos de materia

y energía oscura, recibamos con un fuerte aplauso

al investigador del Instituto de Física Téorica de Madrid,

José Luis Fernández Barbón.

(Aplausos)

José Luis, bienvenido.

(Aplausos)

Bienvenido y muchísimas gracias por estar aquí.

Gracias. Vamos a ver, materia oscura...

Empiezo pidiéndote perdón.

Me parece que la materia oscura es como un ente

que estamos colocando ahí para que cuadren las cuentas.

¿Es así, más o menos? Es así, siempre es así en realidad.

Acuérdate, por ejemplo, del caso de Neptuno,

cuando se descubrió Neptuno, empezó como materia oscura.

Había una anomalía en el movimiento de Urano y entonces se...

Decían que era materia oscura, un planeta nuevo.

Lo que pasa que nunca se sabe si eso se va a repetir

porque el mismo tipo que descubrió Neptuno así,

se pasó de frenada con Vulcano.

Había una anomalía en el movimiento del planeta Mercurio,

hizo la hipótesis de que se trataba, de nuevo, de materia oscura,

y en ese caso, no era materia oscura

sino que era que la Ley de Newton fallaba.

Fallaba en ese caso.

Entonces, la materia oscura es algo que, de momento,

no sabemos muy bien lo que es.

¿Qué pistas tenéis o qué vías de investigación se están abriendo

para tratar de detectar qué es materia oscura?

Bueno, la idea de la materia oscura es básicamente lo mismo

que acabo de decir con el caso de Neptuno

pero transportado a las galaxias y a los cúmulos de galaxias.

Porque hay muchas en principio, ¿no?

Claro, entonces lo que ves es que todo el mundo

se mueve más rápido de lo que debiera.

Las galaxias rotan más rápido de lo que deberían,

se mueven con más velocidad en los cúmulos de lo que deberían

y entonces, hay dos opciones;

O la Ley de Newton está mal a grandes distancias,

o hay más materia de lo que parece, materia que no ves con telescopios

porque no interacciona con la luz, pero emite, digamos,

interacciona gravitacionalmente, entonces afecta al movimiento

de todo el mundo.

Entonces la idea de la materia oscura es esta opción más conservadora,

la opción Neptuno, digamos. Sí.

En la que asumes que hay un montón de materia por ahí

que no puedes ver porque no interacciona con la luz,

pero está ahí.

Y observándola durante décadas de forma cada vez más precisa,

digamos que tenemos un montón de propiedades que debe satisfacer.

Lo que pasa es que aún no sabemos cuál es su naturaleza

porque hay como varias opciones.

Opciones para tratar de detectar esto.

Sí. Sabemos cuánta tiene que haber más o menos.

En densidad tiene que haber como cinco veces más

que materia ordinaria. Guau.

Pero podría ser que estuviera compuesta de objetos muy gordos,

entonces, hay pocos. Sí.

U objetos muy pequeñitos, entonces, hay muchos.

(ASIENTE) Vale.

Entonces, cómo está de granulada la materia oscura,

qué tipo de objeto es... Podrían ser agujeros negros,

podrían ser partículas superligeras que forman como una especie de campo

o un condensado que tiene grumos,

o podrían ser cosas como los neutrinos, por ejemplo,

si fueran un poco más pesados, los neutrinos valdrían.

Ajá. O sea, que si existe una partícula

parecida a neutrino, que conocemos bien,

si existiera una versión de neutrino más gordo,

pues entonces podría servir también para explicarlo.

Claro, dependiendo de la opción que tomamos para ver qué es eso,

las formas de observar o de buscar son diferentes.

Exacto, la estrategia para capturarla es diferente.

Entonces, como hay muchas opciones,

aunque se llevan realizando experimentos

desde hace como dos décadas o tres,

no hemos cubierto todavía todas las bases en cierto modo

y, además, hace falta aumentar la precisión

de los experimentos gradualmente.

O sea, que no la hemos capturado,

pero en cualquier momento puede aparecer

porque hay muchísimos experimentos en marcha...

Para tratar de encontrarla. Explorando cada vez más,

digamos, todas las posibilidades. Materia oscura y energía oscura.

¿No es lo mismo? ¿Cuál es la diferencia?

¿Qué es la energía oscura? ¿Sabemos menos todavía?

Es completamente diferente, sí. Sí.

Es un poco parecido desde el punto de vista lógico,

porque lo que vemos es que las galaxias,

que se están alejando unas de otras,

desde hace 20 años sabemos que hoy se alejan más rápido

de lo que lo hacían ayer, es decir, la expansión es acelerada.

Es como si algo estuviera tirando de ellas ahora.

No es simplemente que el Big Bang empujara a todo el mundo

y todo se expande inercialmente,

sino que hay como un motor que está actuando ahora.

Entonces, ahora tienes dos opciones de nuevo.

(RÍE)

O asumes que la teoría de Einstein en este caso es correcta

y tienes que inventar un nuevo tipo de energía

que estaría en el vacío, o sea, energía de vacío,

y que la teoría de Einstein puede explicar perfectamente este fenómeno,

o asumes que la teoría de Einstein es incorrecta de nuevo...

Y hay que reformular. Dices que no hay energía oscura,

pero la ley de la gravitación de Einstein es incorrecta.

Entonces de nuevo la opción, digamos, conservadora

es asumir que existe la energía oscura

y de nuevo no sabemos cuál es su estructura.

Es decir, no sabemos sus detalles. Sabemos cuánta hay.

Para terminar y en una palabra,

si alguien encuentra materia o energía oscura,

¿se lleva el Premio Nobel? Sí, claro.

Si encuentras materia oscura,

te llevas el Premio Nobel inmediatamente.

La gente que midió la aceleración del universo

ya se llevó el Premio Nobel. Quien la encuentre, se lo lleva.

Pues muchísimas gracias a los físicos de lo oscuro,

de la materia y de la energía oscura.

Muchas gracias.

(Aplausos)

¡Guau!

A lo largo de la historia hemos podido descubrir elementos

que nos rodean pero que, a priori, eran y son totalmente invisibles.

En 1951 el físico James Van Allen descubrió unas zonas

de radiación de alta energía que rodeaban la Tierra.

Se llamaron, cómo no, los cinturones de Van Allen.

Hoy, gracias a un equipo de científicos

de la Universidad de Colorado,

sabemos que estos anillos esconden un escudo invisible

que nos protege de los llamados "electrones asesinos",

unas partículas que circulan a gran velocidad

alrededor de la Tierra y que suponen una amenaza

para nuestros satélites o incluso para los astronautas.

El espacio está lleno de misterios invisibles

que esperan ser descubiertos.

Pero no os preocupéis.

Lo sorprendente es que somos tan testarudos

que nos empeñamos en ver lo que en principio es invisible.

Vamos a verlo en nuestras "Preguntas frecuentas", una sección

de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco.

Esta es Ana. Es astrofísica y estudia galaxias.

Su favorita es la galaxia Remolino, que es así.

Es bellísima, pero hay tanto polvo por ahí flotando

que no hay manera de ver lo que pasa dentro.

A pesar de eso, Ana sabe que todas esas luces son producidas

por estrellas de un tamaño parecido al de nuestro Sol.

También sabe que la luz es una onda electromagnética

y que, por tanto, tiene una longitud.

La longitud de onda nos permite clasificar la luz

en lo que se conoce como espectro electromagnético.

Gracias a su telescopio, Ana puede ver su galaxia favorita

en todas estas longitudes de onda.

Con rayos X, por ejemplo, la ve así.

De esta manera, Ana localiza varios agujeros negros

devorando una estrella compañera.

Pero también puede usar la luz ultravioleta.

Así es como Ana encuentra las estrellas más grandes

y más calientes.

Y si prefiere buscar las más frías, usa la luz infrarroja.

Pero es que Ana también puede ver su galaxia en ondas de radio.

Con esta técnica puede detectar las zonas

donde la temperatura es lo suficientemente baja

como para que existan moléculas de CO2.

Ana y todos los astrofísicos pueden ver de maneras asombrosas.

Así es como poco a poco van descubriendo

los misterios del cosmos, misterios como este.

Estos son los Pilares de la Creación,

aglomeraciones de polvo en la nebulosa del Águila,

a unos 7000 años luz de la Tierra.

Así se ve con luz infrarroja.

Todos esos puntitos son estrellas recién nacidas

y si podemos verlas es gracias a los ojos de la ciencia.

(Música)

¿Os imagináis llevar con vosotros una capa que os hiciera invisibles

como la de Harry Potter?

Pues mira que no me gusta a mí ser aguafiestas,

pero os lo podéis ir quitando de la cabecita, al menos de momento.

No lo digo yo, ¿eh? Lo dice Sir John Pendry,

el físico británico responsable

de lo que se llama la "capa de invisibilidad".

Que no es lo que estáis pensando, ¿eh?

Los que Pendry consiguió fue ocultar por completo

un pequeño cilindro de cobre en el rango de las microondas.

O sea, que no es un hallazgo que haga desaparecer objetos

a la luz visible, sino, por ejemplo, ser indetectables para los radares.

Eso que a todos nos gustaría de ponernos un traje,

hacernos invisibles y colarnos en el cine,

va a ser un poquito complicado de aquí a un futuro inmediato.

Mirad, cualquier tejido es flexible

y cada vez que nos movemos el tejido cambia su forma,

de modo que también cambia la manera de reflejar la luz.

La electrónica de esto tendría que adaptarse a cada nueva forma

que adaptara el tejido y eso, según Pendry,

pues es bastante complicado.

Pero ¿quién sabe lo que pasará en el futuro?

De hecho, no paramos de descubrir nuevos, sorprendentes materiales.

Además, ¿quién soy yo para quitaros la ilusión?

El caso... El caso es que sí existen unos materiales capaces de darnos

en el futuro esa maravillosa posibilidad de desaparecer.

Son los llamados metamateriales,

que es justo de lo que viene a hablarnos

nuestra brillante química Deborah García.

(Vítores y aplausos)

Hola, Edu. ¿Qué tal?

Te veo.

¿Qué? ¿Me ves? Pues claro que me ves.

Estoy aquí. Claro, pero yo para verte,

en realidad, ahí interviene la luz. Vale.

O sea, hay una luz que rebota contra ti

y que entra en mis ojos... Rebota y tú me ves.

Mi cerebro lo interpreta como que te veo.

Para que viaje la luz tiene que haber ese material,

hay un material que interfiere en cómo viaja la luz.

Un medio por el que viaja. No necesita un medio

porque la luz se propaga en el vacío, pero si no estamos en el vacío,

viaja a diferente velocidad. Ajá.

Esto lo sabemos por el índice de refracción.

Claro, por ejemplo, si estamos en el aire,

viaja un poco más despacio que si estamos en el vacío.

En el agua, por ejemplo, viaja la luz un poquito más despacio.

Cuanto mayor sea el índice de refracción,

a menos velocidad viaja la luz. Vale.

Y esto lo podemos utilizar para la invisibilidad.

Pero te la voy a demostrar por aquí, que tengo esto preparado.

Vamos a verlo. Estoy yo con "vamos a verlo" todo el tiempo.

A ver, conoces seguro el tema de la refracción, ¿no?

Sí. Si tenemos un material

y lo introducimos, por ejemplo, en el agua...

Sí, esto lo hemos hecho con un boli y con una cucharilla.

Pues eso, se curva porque el índice de refracción del agua es 1,33,

que es mayor que el del aire y por eso lo vemos curvado.

Estos materiales, que son típicos de laboratorio,

son borosilicatos, el vidrio Pyrex.

El típico borosilicato. El típico borosilicato,

que aguanta muy bien la temperatura y estas cosas,

y lo usamos en laboratorio. Bueno.

Bueno, pues en este recipiente tenemos un líquido

que es la parafina líquida... (ASIENTE)

Que tiene el mismo índice de refracción

que el vidrio Pyrex, 1,47. El mismo.

Entonces, la luz no cambia al atravesar uno y otro

y sería invisible... Sería invisible

porque los dos son transparentes. Vale.

Entonces, si quieres, mete tú una varilla aquí y otra aquí.

Yo meto esta aquí. Y se ve.

Y lo vemos a través del agua, lógicamente.

Pero a través de la parafina líquida no se ve.

¡No se ve! Es una forma de hacer invisibilidad.

Bueno, es una forma de hacer invisibilidad un poquito limitada.

No, tiene... "Jobá", está bastante guay.

Está guay. Mira, por ejemplo, un tubo de ensayo.

Cuando está lleno de aire, yo lo empiezo a introducir y lo veis,

pero si lo introduzco del todo y empieza a rellenarse de parafina,

desaparece y lo dejo caer.

(Aplausos)

Muy guay.

La verdad, es chulo. Está chulo, ¿eh?

Pero bueno, podemos seguir haciendo magia.

A ver. Abracadabra...

Voy a recuperar el tubo de ensayo, ¿vale?

¡Uah!

(Aplausos)

No se veía y estaba ahí todo el tiempo.

Qué fuerte. Estaba ahí todo el tiempo.

Qué fuerte.

Pues este mismo principio lo podemos utilizar también con el agua

con cosas que tenemos por casa. Vale.

Como, por ejemplo, estas bolas de hidrogel.

Que seguro que os suenan las bolas de hidrogel

para los jarrones y demás, que los utilizamos en floristería.

Pues estas bolas de hidrogel están hechas de poliacrilamida,

que tiene el mismo índice de refracción que el agua.

Entonces, sí que podemos hacer que desaparezcan.

Por ejemplo, voy a coger aquí unas poquitas.

Si se me cae alguna, no pasa nada. Ya se me cayeron unas cuantas.

Ahora las vemos, ¿no?

Pues si yo las introduzco en el agua,

empiezan a desaparecer.

¡Ah! Pero no se te han caído. Parece que no tengo nada.

Si vuelvo a levantar la mano...

Las tienes ahí.

Las tengo ahí. Qué bueno.

Podemos hacer... Es como que desaparecen.

Esos trucos de invisibilidad. Muy bien.

Y este te lo traigo preparado para ti.

¿Para mí? Un truco que tenemos aquí.

Tenemos un envase lleno de bolitas de hidrogel.

Echa agua, a ver qué pasa. Desaparecerán.

A ver. Vamos a ver.

(GRITA) (RÍE)

(Aplausos)

¡Un aplauso! ¡Qué chulo!

Tenemos una tortuga fabulosa. ¡Qué guay! Mola.

(Aplausos)

Una tortuguita feliz. Claro. Esto está guay

porque podemos usar la ciencia para hacer trucos de magia.

Está bien. De todos modos, te lo digo, me parece limitadito.

O sea, en el agua... Claro, sí. Claro.

Lo que estamos viendo en el futuro

son los metamateriales que comentabas.

Esos metamateriales sí que se comportan

de una forma más extravagante con respecto a la luz.

Son materiales que tienen índice de refracción negativo.

Índice de refracción negativo. O sea, que la luz

no solo cambia la velocidad, sino que puede cambiar la dirección,

y como volverse. Como volverse.

Y, entonces, por eso funcionan

haciendo la reacción invisible, el objeto invisible.

Y tienen una forma muy concreta.

Eso lo conseguimos gracias a cambiarles,

sobre todo, la geometría de los materiales.

Para que se comporten con la radiación electromagnética

de forma rara.

Y, entonces, lo que hacemos son unas piezas que son así,

como alambres, aros, en configuraciones tipo mosaico

que interactúan así con la radiación.

Y las estamos construyendo en tamaños de centímetros.

Vale. Entonces, esto implica

que interacciona con la radiación de tipo microondas.

Que es más grande. Que es más grande.

Entonces, para que interactúe con la radiación visible,

que la radiación visible se mueve en los nanómetros,

necesitamos hacer este tipo de cosas en nanomateriales,

y eso es lo que estamos investigando en la actualidad.

Entonces, podríamos hacer materiales que fueran invisibles...

Invisibles, sí. ¿Tú para qué querrías ser invisible?

(RÍE) Hombre... La verdad es que sí.

Molaría a ser invisible, pero ¿para qué lo queremos?

Para nada bueno, me parece a mí. Claro.

Y te digo una cosa más,

chica, ¿para qué querrías ser invisible

con lo fabuloso que es brillar?

(RÍE) Pues brilla. Muy bien, Deborah, muchas gracias.

Muchas gracias.

(Aplausos)

Nuestro cerebro nos está engañando constantemente.

Un ejemplo clarísimo son las ilusiones ópticas.

A veces nos hace percibir cosas que no son del todo reales.

Hoy vamos a descubrir cómo para nuestro cerebro

una sencilla figura geométrica

puede volverse completamente invisible.

Para eso necesito dos personas,

dos voluntarios o voluntarias que vengan aquí.

Cogemos uno de cada lado. Ven aquí, ven aquí conmigo.

Situaos aquí.

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

¿Cómo te llamas? Aitor.

Aitor. Carlos.

Carlos. Sujétame un segundito, Aitor.

Yo tengo aquí dos pizarras.

Armaos con estos bolígrafos. Venid un poquito más cerca.

Armaos con estos bolígrafos.

Os voy a pedir que me dibujéis en esas pizarras

un cuadrado cada uno.

Un cuadrado que tenga un lado en cada uno de esos puntos.

O sea, en este cuadrado

tiene que tener un lado en cada uno de esos puntos.

Mirad bien cómo está, y os vamos a dar 10 segundos.

Esto tampoco es muy difícil, es un cuadrado.

Vamos a darles 10 segundos que empiezan ya.

Diez.

Nueve.

Ocho.

Siete.

Seis.

Cinco. Cuatro.

Tres. Dos.

Uno. Vamos a darle un aplauso a estos pintores.

(Aplausos)

Sentaos un segundo y vamos a evaluar.

Sentaos un segundito, muchísimas gracias.

Vamos a ver qué han hecho estos dos pintores.

Creativos.

En geometría no sé si os voy a aprobar,

por el concepto de cuadrado, cuatro lados iguales.

¿Creéis que era posible hacer eso?

No sé si tengo aquí una solución, vamos a verla...

Mirad esta solución.

Vamos a darle un aplauso a esta solución.

(Aplausos)

Hay un cuadrado, ¿verdad?

Había una solución, era posible hacerlo.

Nuestro cerebro funciona recogiendo patrones desde la infancia.

Y lo que esos patrones nos dicen, es que esos puntos

deberían coincidir con los vértices del cuadrado, y no con sus aristas.

Por eso, lo primero que habéis pensado, seguramente,

y aquí lo vemos, es una forma, más o menos, trapezoidal.

Y no en un cuadrado.

Una vez más, el cerebro está jugando con nuestra percepción.

En este caso, en la geometría.

Y así es como podemos usar nuestra geometría para jugar.

Muchísimas gracias.

(Aplausos)

La naturaleza es implacable.

O comes o te comen.

Y para sobrevivir, algunos animales han desarrollado

la habilidad del camuflaje.

Puede ser que uno de los primeros ejemplos que os vengan a la mente

sea el camaleón, ¿pero sabíais que el camaleón no modifica

su coloración para camuflarse?

En realidad lo hace para comunicar miedo, enfado, hambre,

o para cortejar.

La capacidad que tiene un camaleón de controlar

sus células pigmentarias, lo convierte en un ser peculiar.

Pero hay un animal todavía más increíble,

el pulpo imitador.

No solamente es capaz de cambiar su color para pasar desapercibido,

sino que además, imita el comportamiento de otras especies.

Puede imitar al pez manta, al cangrejo,

a las anguilas, a las medusas, incluso a las estrellas de mar.

Y por si fuera poco, hay veces que se vuelve gris,

y se hace el muerto.

Si os ha parecido interesante esperad a lo que viene.

Porque para hablarnos de más fauna que se camufla con su entorno

llega nuestro único e inimitable, Ricardo Moure.

(Aplausos)

Ricardo, ¿cómo estás?

Hoy invisible no vengo, ¿eh?

Invisible, no. Vienes visible y bien precioso.

Vienes a hablarnos de animales que se camuflan.

Vamos a hablar de la invisibilidad en el mundo animal,

así que para eso si me acompañas, he traído bichos.

¿Has traído bichos? Sí, mira...

Pero no los veo. Claro, porque son invisibles.

Hoy vamos a hablar de mimetismo.

Mimetismo es cuando un organismo se disfraza de otro.

Fíjate aquí qué hay. Ramas.

Ramas no, hay insectos palo.

Están ahí, mimetizados con el entorno, son invisibles.

Alguno dirá: "Ay, qué típico, hablan de mimetismo, insecto palo".

Es que la gracia del insecto palo no es lo que ves

o lo que no consigues ver. No solo es su disfraz de palo.

Sino que es el "acting", van más allá, actúan.

Los insectos palo lo que hacen es moverse como una ramita

cuando les da el viento. Hacen como así...

Mira qué listos. El meneíto este.

Pero es que van más allá todavía.

Hay muchas especies de insectos palo, que los huevos imitan a semillas.

¿Qué dices? Sí, sí.

Y lo hacen porque en algunas especies, llegan las hormigas,

se llevan el huevo al hormiguero, está ahí protegido, calentito,

nace el insecto palo dentro del hormiguero,

y es que cuando nace se parece a una hormiga,

y actúa como una hormiga. Va como las hormigas.

"Fiu, fiu", como loca, sale del hormiguero,

sube al árbol y palo. O sea, tres disfraces:

es palo, semilla, hormiga. Es como un Pokémon.

Joe, o sea... (RÍEN)

Y encima, o sea, a mí que me críen a los nenes las hormigas. Qué jeta.

Hay otro animal que hace mimetismo de los huevos,

perdón, mimetismo con sus huevos, que es el cuco.

¿El cuco? Los cucos.

Los cucos, no sé si a alguien le suena, que son aves parásitas.

Son muy gorrones y ponen sus huevos en nidos de otras aves

y su huevo va disfrazado del nido de otro ave.

Entonces, le cría los pollos el otro. ¿El otro no se da cuenta

de que eso es un pedazo de bicho? (RÍEN)

Ya, es que parece que está como: "¡Ma-má!".

Qué cuco. Está como rebosando, es como...

Vamos a volver aquí, a la pecera. Vale.

Fíjate, otros que no estáis viendo, están por aquí, son insectos hoja.

Insectos hoja. Son fílidos.

¡Ah! Sí, yo veo uno ahí. Y lo que me encanta de ellos

es que no van disfrazados de hojas sin más, no, no.

Si te fijas, van disfrazados de hoja pocha.

De hoja pochita, sí. Hoja...

Como que ya se la ha comido alguien. Claro, hoja recomida, medio seca.

¿Por qué? Si no, vendría un herbívoro,

por ejemplo un ciervo y dice: "Uy, qué hoja más rica".

Y te come medio cuerpo. Claro.

Es como si vas disfrazado de donut a un gimnasio. Pues no, no es plan.

(RÍEN) Y ahora uno que me flipa,

está por aquí, es la mantis orquídea.

Sí, he visto una moverse antes. Está por aquí, por la roca.

Esta lo que está haciendo es mimetismo agresivo.

No está disfrazada para esconderse, sino lo contrario,

está disfrazada... (SUSURRA) Para atacar.

Para atacar. Tiene forma de flor y parece una flor

y, además, cuando quiere cazar saca el culete para arriba así

y se pone con forma de orquídea para que vengan abejas

u otros polinizadores y es como ¡zas!

¿Vienes a por lana? (AMBOS) Te vas trasquilado.

Lo que me encanta es que también hay la otra versión,

hay la orquídea que se disfraza de insecto.

¿Ah, sí? Sí, es la orquídea abeja,

que es esta de aquí. Esta me encanta.

Ostras. Esta sí parece un Pokémon.

Esa sí que parece un Pokémon así, riéndose.

La que está haciendo es disfrazarse de abeja hembra

para que venga un abejorro,

se crea que es un abeja, se la trinca un poquito,

se embadurna de polen, se va a otra orquídea abeja,

se embadurna otra vez y la poliniza.

Un picaflor. Claro, es un picaflor.

Es decir, el abejorro se cree que es un "fucker",

que está petándolo, y se está tirando plantas.

(RÍEN) Es que es lo mejor del mundo.

Ahora vamos a pasar del mimetismo a la cripsis.

Cripsis. Cripsis, la verdadera invisibilidad,

que son organismos que lo que intentan

es confundirse con su entorno. (ASIENTE)

Hay muchísimos ejemplos, pero muchísimos.

Osos polares. Osos polares, por ejemplo,

blancos como la nieve, ¿no? Pero yo he elegido uno muy cercano.

Vale. Os voy a presentar...

¡a mi gato! ¡Oh! ¡Míralo! ¿Cómo se llama?

Pitichuli. (RÍE) Pitichuli.

Me da un poco de vergüenza, me estará viendo ahora.

Pues Pitichuli tiene algo que se llama coloración disruptiva.

Fíjate que tiene estas rayas tan cuquis,

que es como muy sesentero, pues eso es un tipo de cripsis.

Lo podemos ver mejor si le ponemos unos filtros chonis así,

como cuando te pasas de fil... Así. Ajá.

¿Vale? Sí, lo ve raro.

Si os fijáis... Sí.

Lo que hace este camuflaje es que rompe su silueta.

Tú fíjate, cualquier animal pequeño, un ratón, un ave pequeño, un reptil,

una silueta parecida a un gato eso es la muerte, eso es Godzilla.

Claro. Tienes que salir corriendo.

Tienes que huir. ¿Qué pasa?

Que si te fijas sobre todo en la cabeza,

ves que la silueta se rompe con las rayas.

Entonces, en esos segundos que tardas en ver al gato es como...

¡Ah! Ya te ha merendado el Pitichuli. ¿Esto qué es? Te comen.

Sí. Oye, rayas, rayas...

¿Las cebras qué? Las cebras, mira.

Fíjate, voy de cebra. Vienes de cebrita.

Las cebras son lo mejor porque una cebra...

Ves una cebra en medio de la sabana y no puede estar camuflada,

si es que además llama la atención muchísimo.

Fíjate lo que llama la atención ese estampado,

que es el único estampado que ha puesto de acuerdo

a pijas, punkis y abuelas. (RÍEN)

O sea, bueno, y el leopardo también. Leopardo también.

Es maravilloso. Ha habido un montón de debate con las cebras.

Unos dicen que es por una cuestión de regular la temperatura,

otros que es que las rayas no le gustan a los tábanos

y no les pican.

Pero una de las últimas investigaciones lo que dice

es que es un camuflaje que solo funciona

cuando hay muchas cebras juntas y echan a correr, empiezan a moverse,

porque crean unas ilusiones ópticas que no sabes si la cebra

va para allá, si va para allá... Y sobre todo lo que no sabes

es dónde acaba una cebra y dónde empieza otra.

(RÍEN) Bueno, ¿qué más nos traes?

¿Qué más os traigo? ¡Ay! Vuelvo con mi gato.

He venido a hablar de mi gato. ¿Más gato?

Mi gato. "He venido a hablar de mi gato".

Que venga mi gato. Mira qué mono. Qué ojos más bonitos tiene.

Fíjate, en esta foto hay dos cosas que me flipan.

La primera es que, si te fijas bien, encima de los ojos

tiene como unos ojitos falsos. Otros ojitos falsos.

Son ocelos, son ojos falsos,

y es porque se lo pillas con los ojos cerrados,

para que un depredador piense: "Ah, no, me está mirando".

Vale. Son como las gafas

que tenía Homer Simpson con ojos para dormir en el trabajo.

Pues algo así. Vale.

Y otra cosa que llama la atención son los ojos en sí.

Si te fijas, con esos ojazos... Eso es difícil de disimular.

¿Cómo te vas a camuflar? Aunque está entre la espesura

medio camuflado, ves dos bolitas y sabes que te están mirando.

Sí. Pues entonces os voy a enseñar

a la versión mejorada de Pitichuli, que es...

El mapache. Que ese sí oculta sus ojos.

Sí. Si te fijas, tiene toda esta zona negra

para que no se vean bien los ojos. Los mapaches llevan antifaz.

Sí. Claro, si se lo quitas,

tendría los ojicos así como Milhouse cuando se quita las gafas.

(RÍEN) Dos bolitas.

Lleva antifaz, que es una cosa que me flipa.

Y ahora que estamos con los ojos, te voy a hacer una pregunta...

O sea, os va a dejar un poquito locos, ¿eh?

¿Has visto alguna vez algún animal que se le vea lo blanco de los ojos?

Que no sea un humano. Que no sea... No. No sé.

¿Has visto alguno? No.

A alguno se le ve un poco, pero muy poco.

Esto, el blanco de los ojos, se llama esclerótica.

Esclerótica. Esclerótica.

Y los animales también tienen, todos tienen,

lo que pasa es que en ellos está oculta.

Está oculta porque con eso no hay dios que se camufle.

Se ve muchísimo y, además, si yo estoy mirando para ese lado

y allí hay un tigre, él sabe que yo estoy distraído

y viene y me come. Claro.

Entonces, la esclerótica... Entonces, ¿por qué lo tenemos?

Lo tenemos porque hemos perdido el camuflaje,

pero ganamos en comunicación, porque gracias a la esclerótica

la cara funciona... Es como un emoticono.

Es más expresivo. Es más expresivo.

Podemos comunicarnos con la mirada.

Tú puedes saber si yo tengo miedo, si estoy enfadado,

si quiero darte cariño, si quiero pegarte...

Puedes saberlo. Sí, pues interpreta.

(Risas)

Es que estoy mirando para otro lado. Sí, que te vayas.

Venga, hasta luego, Ricardo. Muchas gracias.

(Aplausos)

(Música)

Ser invisible es, probablemente,

el deseo que todos habríamos querido pedir en algún momento.

Aunque, quizá, si superamos lo que implica,

deberíamos pensarlo dos veces antes de pedirlo. Me explico.

Si la luz rebota en nuestro cuerpo

e incide en las retinas de los demás, nos verán,

pero si consiguiéramos esquivar la trayectoria de la luz,

entonces seríamos completamente invisibles.

El problema es que si la luz no incide sobre nosotros,

tampoco lo hace sobre nuestras retinas, ¿me seguís?

Seríamos completamente ciegos.

Un precio que a veces yo mismo pagaría con gusto

con tal de que no me encontrara a nuestra siguiente colaboradora,

la siempre radiante Raquel Sastre.

¡Eh!

(Vítores y aplausos)

¡Gracias! ¡Guau!

¡Gracias a todos! ¡Muchas gracias!

¡Uh, uh, uh, uh! Oye...

Mira que te he visto y siempre bien, Raquel,

pero, desde luego hoy, el disfraz de invisible niquelado, perfecto.

¿Sí? Sabía que te iba a gustar.

Aunque pensaba que te pondría un poquito nervioso.

No, la verdad es que me encanta

y creo que podrías venir así todos los días.

¿Sí? Fíjate, y eso que no sabes dónde estoy.

¿Por qué dónde estoy? Es verdad.

Podría estar detrás de ti... No te mue...

Delante, poniéndote la zancadilla...

No te mue..., no te muevas, no te muevas, por favor.

(CANTA) "Eduardo, ¿dónde estoy?"

¡Déjate de invisibilidad, Raquel! Mira, ¿sabes lo que te digo?

Dime. Que me voy a ir

y me voy a quitar el traje de invisibilidad

o te van a tener que hacer un cambio de pantalón.

Dame 10 segundos, ahora mismo vuelvo. Vale, venga. Cámbiate.

¡Ay! Ha sido rápido, ¿eh?

(Vítores y aplausos)

Ah, sí.

Sé lo que estaréis pensando en casa: estaba más guapa invisible.

No, no, pero me siento más tranquilo así.

Dios santo. ¿Qué?

Me estoy agobiando y vas a llevar razón,

la invisibilidad produce ceguera.

De hecho, también tengo invisibilidad de sentido común.

Si te estoy viendo guapo. Hombre...

(Risas)

Eso es que te vas acostumbrando.

Yo es que no soy feo, soy largo de acostumbrarse.

Me ha gustado mucho la teoría que tienes sobre la invisibilidad,

pero creo que tengo una forma de hackearla.

A ver. Para evitar el problema.

Volviéndonos invisibles todo menos los ojos,

como el gato de "Alicia en el País de las Maravillas".

Imagínatelo, ojitos flotando. Mmm... Asquete un poco, ¿eh?

Has hablado de Sir John Pendry, me ha gustado mucho.

El de la capa de invisibilidad. Sí. ¿Sabes que también dejó

una teoría sobre cómo construir la lente perfecta, la superlente?

¿Y qué hace esa superlente? Eso te mola, ¿eh?

Una superlente capaz de ver cosas muy muy pequeñas, como un virus,

cosas muy muy pequeñas. Microbios.

Microorganismos en la sangre. Bacterias.

Cosas muy muy pequeñas, como tú. Tú ya me entiendes, Playmobil.

(Risas)

La cosa es que para conseguir esa superlente

necesitaríamos metamateriales como los que contaba Deborah.

(ASIENTE) ¿Cuál es el problema?

Que tendríamos que conseguir que las ondas de luz

atravesasen esos metamateriales sin consumirse.

Vale. Es muy complicado.

Eso es difícil. Imagínatelo, con lo difícil que es.

El otro día intenté ser "runner" como tú. 30 minutos.

Dije: "Voy a hacer 30 minutos".

Salí, nada más cruzar la calle, ya me había consumido por completo.

En el repor de esta semana he hablado con expertos en óptica.

Me han contado cosas muy interesantes.

Por ejemplo, se está investigando

en lentillas biónicas con aplicaciones.

¿Qué aplicaciones? Cosas superchulas,

como realidad aumentada en tus ojos. ¡Bum!

¿Os lo imagináis? En casa, ¿eh?

¿Señoras? Os ponéis esas lentillas con realidad aumentada en los ojos,

y a vuestro marido lo volvéis a ver otra vez con pelazo

y aquí, de cerca.

Casi que prefiero que el mío siga siendo calvo y esté muy lejos.

(RÍE) La cosa es que gracias a ellos

he llegado al límite de lo visible. (ASIENTE)

Con cosas muy muy muy muy muy muy pequeñas, como tu ego,

o con cosas que se suceden muy muy rápido,

como mis improperios hacia tu persona en esta sección.

Ay, muchas gracias. Dentro vídeo.

Hay un problema que nos afecta a todos y está destrozando hogares,

la invisibilidad de los calcetines.

Los metes en la lavadora y ya no vuelves a verlos más.

¡Basta ya! ¡Hay que visibilizar este problema!

(LLORA) Porque este es uno de mis calcetines favoritos.

Y a Newton pongo por testigo

que encontraré a tu pareja cueste lo que cueste.

(SE SUENA)

He quedado en el Instituto de Óptica del CSIC

con Clara Benedi, experta en óptica visual,

para hablar de la ciencia de ver.

(Música)

¿Qué técnicas tenéis hoy en día para estudiar el ojo?

-En el laboratorio utilizamos el OCT,

que significa tomógrafo de coherencia óptica.

Lo que hace es tomar imágenes segmentadas del ojo.

Para parte anterior, que sería córnea y cristalino,

y para parte posterior, que sería para la retina.

-¿Cuales son las lentes intraoculares que se usan ahora

y cuáles son las del futuro?

-Las lentes intraoculares se insertan dentro del ojo

para sustituir el cristalino.

El cristalino es una lente que está dentro del ojo,

que tiene la capacidad de acomodar. Eso quiere decir que cambia su forma,

y eso permite que enfoque a diferentes distancias.

-Llamadme loca, pero los calcetines no se vuelven invisibles,

va a ser alguien que los pierde.

Y en mi casa hay un marido y tres niños.

Muy raro tiene que ser para haber sido yo, ¿no?

A ver si es que el culpable

lo hace más rápido de lo que el ojo humano capta.

-También estamos investigando, no solo las lentes intraoculares,

sino también simuladores visuales que nos ayudan, por un lado,

en el laboratorio, a estudiar cómo van a ser estos diseños

que se van a sacar al mercado, a probarlos en diferentes pacientes.

Y, luego, estos sistemas grandes que tenemos en el laboratorio,

hemos tratado de miniaturizarlo para hacer un simulador visual

que se pueda usar en las clínicas.

De manera que un paciente que va a ser operado de cataratas

pueda probarse, entre comillas, diferentes diseños.

Porque es muy complicado explicar a una persona cómo va a ver

antes de una cirugía de catarata.

-Para hablar de óptica ultrarrápida sin salir del Instituto,

una persona idónea es Javier Solís.

-Nuestra herramienta para modificar y crear materiales

para un montón de aplicaciones diferentes son los láseres.

Uno puede utilizar pulsos láser que sean más largos o más cortos.

Los pulsos ultracortos tienen dos grandes ventajas.

Uno, que son paquetes que tienen muy poquita extensión temporal.

Y por el hecho de que son muy cortitos,

si uno coloca unos cuantos fotones, unos cuantos paquetes de luz,

y el tiempo durante el cual soy capaz de meterlos es muy corto,

la diferencia o el cociente entre energía y tiempo

es muy muy grande.

Quiere decir que son fuentes que son muy muy brillantes

o muy muy energéticas

o muy capaces de producir transformaciones

donde otro tipo de láseres o de pulsos no son capaces.

-Nos han comentado que esta tecnología

ya se puede aplicar en los cristales de las ventanas.

Incluso, en electrodomésticos, en frigoríficos,

para ver lo que hay dentro.

-Puedo tener un medio que sea transparente en condiciones normales,

y si yo lo ilumino con un pulso ultracorto,

como consecuencia de que el pulso tiene muchísima potencia de pico,

que mi material se vuelva por sí mismo, de forma espontánea,

se vuelva opaco y absorba energía para poder ser procesado.

En eso se basa, por ejemplo, la utilización de pulsos ultracortos

para poder procesar materiales transparentes

por debajo de la superficie, y fabricar, entre otras cosas,

láseres en guía de onda, amplificadores ópticos, etc.

-Pues nada, me he topado con los límites de la ciencia.

A día de hoy no hay tecnología suficiente

para resolver el enigma de la invisibilidad calcetinil.

En fin, haré de tripas corazón,

y si alguien tiene un calcetín desparejado como este, se lo envío.

De ver...

¡Uf! ¡Madre mía!

Y cuando una es muy cegata,

¿eso es muy visible o puede disimularse?

Nos vemos otra semana.

O no.

(Aplausos)

Existen muchos tipos de ojos en la naturaleza.

Por ejemplo, los de los insectos

están formados por numerosas celdillas

que les hacen percibir las imágenes como un mosaico.

Esto sucede porque sus ojos no tienen una lente central

como los nuestros. Esta lente se llama cristalino.

Hace que nuestros ojos formen una sola imagen en la retina,

y como tenemos dos, ambas imágenes se combinan

permitiéndonos percibir el mundo en tres dimensiones.

De hecho, para producir una imagen tridimensional

solo tenemos que juntar varias imágenes

y que se formen en un mismo punto del espacio.

Mirad, en este caso tenemos cuatro imágenes.

¿Veis?

Cada una de ellas pasa a través de una lente,

y, combinadas, crean este aspecto tridimensional flotando.

Pues esta peculiaridad de las lentes no es nada

en comparación con lo que viene a explicarnos

nuestro físico Javier Santaolalla.

(Aplausos)

¿Qué tal?

Hola, Eduardo.

Sí, sí, sí.

Claro, un físico, uno de los amos de la luz.

Has llamado a la persona apropiada, un físico,

que es un mago de la óptica, de la electricidad y el magnetismo.

Pídeme lo que quieras, yo soy capaz de hacerlo.

Ser invisible. Ser invisible.

(RÍE) Empiezas fácil. Flojito.

Bueno, un científico, cuando le piden algo así,

lo que hace es observar la naturaleza

para inspirarse o copiarse de lo que está ocurriendo.

Por ejemplo, el mundo, ¿no? Pues... Volar, pues un pájaro.

Nadar, un pez.

Ser invisible, una puerta de cristal.

(RÍE) ¿No te ha pasado eso

de que vas hacia un lado y, no ves la puerta, no ves la puerta,

y, de repente, ¡bum!, ves la puerta?

A mí no me ha pasado, pero lo he visto varias veces.

El típico amigo que no tiene nariz.

Esta puerta está haciendo eso, precisamente, ser invisible.

¿Cómo lo hace? Con dos cuestiones fundamentales para la invisibilidad.

La primera, no emitir luz. O, por lo menos, no luz visible.

Vale. Y la segunda, que es muy importante,

que a veces se olvida, dejar pasar la luz que hay detrás.

Para tener ese efecto de que no hay nada allí.

Es importante que fluya la luz. Lo que hace algo transparente...

¿Podemos hacerlo para ser invisibles?

Que atraviese. Indiferencia, indiferencia.

¿Qué tienes que hacer aquí? Un cuerpo que sea transparente.

Nosotros no podemos porque nuestros cuerpos no son transparentes.

Pero podemos hackearlo.

Por ejemplo, podemos hacer una cosa muy interesante.

Una posibilidad es tener atrás muchas cámaras que registren luz,

y delante, pantallas que la suelten.

Ah, claro. Sería como una especie de traje.

Como ver lo que hay por detrás. Como un traje de lentejuelas,

pero en vez de lentejuelas, camaritas.

Entonces, daría ese efecto, ¿no? Incómodo.

Incómodo, ¿verdad? Pesado. Y luego, sudar... Horrible.

La segunda posibilidad es lo que nos ha contado Deborah,

que es muy interesante.

Ocurre que viene la luz y con una capa de metamateriales,

la luz nos envolvería, nos rodearía y saldría por delante.

No somos transparentes pero la luz, de alguna forma, nos esquiva.

Hay una tercera posibilidad que es la que te quiero mostrar

porque es similar a esta, pero en vez de usar metamateriales,

usamos una rama muy interesante de la física, que es la óptica.

Te parece, ¿verdad? Me parece genial.

Vamos a unos elementos que son las lentes.

Las lentes, como por ejemplo las gafas, o incluso nuestros ojos,

o las lupas, la lente convergente lo que hace es tomar luz

y concentrarlas en un punto.

¿No has hecho esto alguna vez de tomar una lupa...?

Sí, con hojitas de papel lo he hecho.

Pues lo que estás haciendo está quemando porque estás concentrando

toda la luz en un foco, en un punto. Y calienta.

Entonces es justo lo que vamos a hacer ahora para hacer

la magia de la invisibilidad en esta mesa que te he preparado, Eduardo.

Precisamente, con este banco óptico, vamos a hacer este ejercicio

de invisibilidad. Tenemos aquí la cámara.

En casa van a poder experimentar este efecto que vamos a crear

usando este banco que tenemos aquí. Eduardo, ¿ves esto de aquí?

Lentes. Bien, imagina que no ves nada.

Ahora vamos a centrarnos en estas dos.

Imagina que solo existen estas dos.

Aquí está llegando la luz de forma paralela.

Llega nuestra lente convergente y lo que hace es concentrar la luz

en un punto, que sería el foco.

La geometría de la lente lo que hace es concentrarlas...

Una llega a este punto, que es el foco, vuelve a separarse,

y llega a este lente que las devuelve de forma paralela.

Así que para un ojo que está ahí como la cámara,

la luz entra paralela, ocurre algo y sale paralela.

No se entera de nada.

Pero en medio está ocurriendo una cosa súper interesante.

Se está formando una especie de diábolo o un reloj de arena,

donde hay una región donde no pasan rayos de luz.

Hemos evitado que la luz pase por ciertos lugares.

Claro, si imaginas que la luz es agua,

estaríamos generando una región seca donde no está pasando.

Esa zona es invisible. Vale.

Ocurre una cosa más; un rayo de luz que viene aquí paralelo,

está llegando aquí y sale por abajo. Entonces, lo que entra por arriba,

sale por abajo. Un like se convierte en dislike

y hay gente que ha muerto por esto.

Vamos a hacer una cosa muy interesante.

Colocamos tres lentes más que van a quitar ese efecto.

Revertir el efecto y que lo veamos natural.

Preparados todos en casa para ver este efecto único.

Vamos a hacer una zona invisible aquí,

alrededor de este punto, de este foco.

Te colocas ahí, Eduardo, para que veas el efecto.

Tengo aquí unas tijeras.

Atentos porque esto... Va a sonar raro pero vamos a verlo.

Sí, efectivamente. Estas tijeras las ves, ¿verdad?

Sin ningún problema las ves. Aquí se ve todo, ¿a que sí?

Ahora fíjate lo que hago si las introduzco precisamente por el foco.

¿Las ves?

Claro, llega un momento en el que no las ves, pero están.

Están, de hecho fíjate, pueden verlo que están ahí,

pero nadie las ve. Ahora, lo podemos hacer

con cualquier cosa que no toque el foco. Por ejemplo mi mano.

Pasa por esa zona donde la luz no está pasando.

Cualquier cosa, un palo también. Mientras no toques el foco,

vas a conseguir ese efecto de invisibilidad.

Y finalmente, me la voy jugar pero: "Mamá, te quiero".

Mi cara... Ay, tu carita no.

Sí, sí. (RÍE)

Como una mordida. Parece que me ha mordido la cara

un tiranosaurio. Increíble, increíble.

Muy bueno, tío. Qué guay.

Maravilloso, ¿verdad? Supercurioso.

Bueno, este programa hemos hecho invisible lo visible,

pero tú sabes que yo soy un físico rebelde,

me gusta ir a contracorriente, vamos a hacer visible lo invisible.

Vamos a hacerlo. ¿Te gusta la idea?

Sí. Para eso he traído esta...

mi pistola de portales, aquí, que emite, como sabes,

un rayo láser. Entonces, lo vamos a colocar aquí.

Vas a hacer pasar ese rayo láser por tu sistema de lentes.

Sí, entonces fíjate. Hará ese recorrido que has dicho.

Este rayo, si aprieto, lo ves allí. Ahí está.

Me dices que está pasando por las lentes y ya está, ¿no?

Así de simple.

Pues vamos a hacer visible lo invisible.

Vamos a ver el recorrido de este rayo.

Un problema de este rayo es que el aire es transparente

y por eso no lo vemos. Vale.

Pero vamos a usar humo para poder ver el rayo.

Por eso me traído esta máquina de humo de las fiestas.

Con esto vamos a poder ver el rayo.

Yo tengo que apretar el rayo... Tú le das a la pistola,

yo le doy a esto como si fuera "Misión imposible".

Bajamos la luz y cuando tú me digas, Eduardo,

yo estoy aquí preparado para darle caña a esto.

Adelante, vamos allá. Listo.

Dale ahí, ¿lo ves? ¿Ves cómo está saliendo?

Sí, estás viendo los rayos... Y es, efectivamente, el recorrido...

Hay algunos que salen y rebotan, ¿por qué?

Porque hay reflexión y refracción, y una parte de la luz

también está rebotando y está generando estos rayos.

Es un rollo "Misión imposible". Sí, sí, ahora podemos robar la joya

que está ahí en medio. Lo ves, ¿no?

Qué maravilla esto de la física, ¿a que sí?

Maravilloso. Muy, muy bonito.

Estamos viendo todo el camino del rayo.

Genial, oye, un aplauso.

(Aplausos)

Qué bueno, tío. Muchísimas gracias, Javi.

No te vayas.

Quédate conmigo, ven por aquí.

Ayúdame a despedir el programa. Quédate.

¿Qué es el descubrimiento?

¿Cómo supimos que los átomos estaban ahí si no podíamos verlos?

¿Cómo supo Colón que América estaba allí?

No lo sabía.

Solo podía intuir un mundo más grande

de lo que sus ojos podían ver.

Y un enorme abanico de fenómenos físicos y químicos,

solo eran posibles si suponíamos la existencia de los átomos.

Que algo sea invisible no significa que no exista.

Y ese es, exactamente, el primer paso hacia el descubrimiento.

Empeñarnos en hacer visible lo invisible.

Hasta la semana que viene.

Genial Javi, muy guay.

(Aplausos)

¿Qué tal? ¿Os ha gustado?

¿Os ha gustado por ahí?

(Aplausos)

Muchas gracias, eh.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Programa 10: Conjuro de invisibilidad

Órbita Laika - Programa 10: Conjuro de invisibilidad

20 may 2019

La invisibilidad es relativa. Depende del cristal con el que se mire. Creemos que percibimos la realidad con nitidez, pero nuestros ojos solo captan un estrecho rango de colores, desde el rojo hasta el violeta. Para el resto de longitudes de onda, que, por cierto, suponen la mayor parte de la realidad, somos completamente ciegos.
La mayor parte del Universo es igualmente invisible a nuestros ojos y aunque hemos inventado creativas formas de ver todo aquello que se esconde entre esa inmensidad, de momento solo hemos podido observar un 4%.
No podrás creer lo que ves, porque Órbita Laika te invita a vivir un auténtico "Conjuro de invisibilidad".

ver más sobre "Órbita Laika - Programa 10: Conjuro de invisibilidad" ver menos sobre "Órbita Laika - Programa 10: Conjuro de invisibilidad"
Programas completos (62)
Clips

Los últimos 471 programas de Órbita Laika

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios