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No recomendado para menores de 12 años Olmos y Robles - Capítulo 9: Las dos caras de Ezcaray
Transcripción completa

(INTERCOMUNICADOR) "Está muy oscuro. Posición.

-Equipos, pasad a fase 2.

Alfa en órbita".

-(ACENTO DEL ESTE) ¿Dónde estabas?

-(ACENTO DEL ESTE) Me he retrasado. ¿He oído que nos vamos?

"Zona cerrada. Comienza el partido".

¿No trabajamos hoy?

-Nuevas órdenes. Desmantelamos el laboratorio inmediatamente.

-"El pájaro se marcha. Hay que cortarle las alas".

-Cargad todo el cargamento. -Vamos, rápido.

-"Equipo alfa, comienza a jugar".

Estamos.

¡Estoy aquí! ¡Al suelo!

(Gritos y disparos)

(Motor)

A todas las unidades, fugitivo neutralizado y herido en la huida.

Llevadle al hospital e interrogadle.

Buen trabajo, Hernández. Gracias, mi teniente.

Enhorabuena.

(SUSPIRA)

(Móvil)

¿Qué pasa, Olmos? "¿Te pillo en mal momento?".

No, estaba un poco liado con una cosa del trabajo.

Ya, el típico papeleo. "Eso es, sí".

Perdona, que no quería interrumpirte.

"No te preocupes, acabo de terminar".

Han avisado...

"de que lo han visto". ¿Quién es ese?

Esteban, el sobrino de Atiza, está para reforzar el puesto de su tío.

Teniente, te tengo que dejar. Vamos, cabo.

¡Ya voy! Es que acabamos de localizar un camión con un alijo.

¿Droga? "Saludos, teniente".

Soy Atiza. Que me voy con mi hija a Chicago.

¿Qué pasa? Se admiten regalos de despedida.

Vale, vale, vale. Teniente, te tengo que dejar.

No te olvides de que nos vemos

"pasado mañana. Que para eso te llamo".

(Música de agente 007)

¿A qué viene tanta prisa? Han localizado el camión.

Tengo casi preparados los caparrones.

¡Estamos trabajando!

¿Qué pasa? ¿Los caparrones se hacen solos?

(TARTAMUDEA) ¡Otra cosa!

Lo de los regalos de despedida es una buena idea, ¿eh?

Pues vosotros os lo perdéis. Hala, eh.

¿Qué quieres que haga?

Pues hemos "pinchao", habrá que cambiar la rueda. Hala...

Ponla por ahí, coño.

Sí, sí, vamos "pa'llá".

Que no te entiendo.

Que sí.

Son 200 kg.

Que tires "pa'lante". Por la derecha.

¡Alto a la Guardia Civil, ni te muevas!

¡Los dos abajo del camión!

¿Se puede saber qué ocurre?

Venga, abajo los dos.

A la parte delantera del camión. ¡Vamos!

¡Vamos, vamos! Vale, vale, vale, vale.

Pero... podrías decirme qué hostias está pasando.

¡Esa boquita!

Los dos tranquilos y las manos que las veamos.

Es un malentendido, os estáis columpiando...

Déjate de columpios y cállate la boca.

Ponle los grilletes a ese y así nos quedamos más tranquilos.

Y tú, abre la parte de atrás del camión. Vamos, rapidito.

Va, va, va.

¡Tira! Va, va, va, va.

Vamos. Sin bobadas, ¿eh?

¿Qué lleváis ahí?

Una mudanza.

Muebles,

electrodomésticos.

Ya. De todo... un poco.

Una mudanza, ¿no?

Sí. Venga, abre la puerta.

¡Venga!

Qué suerte, Esteban.

Tu primer día y pillamos el alijo más importante del año.

(RÍE)

¡Menudo alijo!

Estoy por hacerme un "selfie". Las sandías son mías.

¡Lo juro! Aquí el angelito

tenía razón, nos hemos columpiado.

Hala, deja que me vaya. Nadie se mueve.

¿Te quieres callar ya, "pesao"? Ponte de rodillas.

Estas sandías son del tío Federico.

De eso nada, son mías.

Ya te digo. Y habrá ¿200 kg?

Conque nos habíamos columpiado, ¿no? Seguro que el camión es robado.

No tienen papeles ni tienen "na".

Me da pena. Porque mi tío al irse a Chicago se pierde estas cosas.

Él se va por un tiempo y tú te puedes reincorporar a Ezcaray.

También tienes razón.

Voy a llamar al tío Federico y antes de decirle que le han robado

le diré que hemos recuperado las sandías.

¡Eh, oye, quieto!

¡Alto! Eh... ¡que se escapa!

Se me ha metido una pipa.

¡Alto!

(Golpe seco)

Ese es mi cabo.

(Música de cabecera)

Aquí te traigo la maleta.

Bueno, ¿estás listo, tío?

Ya te digo.

Se acabaron los atestados, las horas de patrulla...

Y aguantar al rancio del alcalde.

Lo llevas todo, ¿no? La cartera, el pasaporte...

No te preocupes por el vuelo,

sé que eres un cagón. Tu padre. Él sí que era un cagón.

Además, mi hija me ha sacado un asiento cerca del baño.

Ahora vamos a lo que importa.

Ojo, sobrino, te lo advierto, espero que estés a la altura.

Eso espero. Aunque algún consejillo no me vendría mal.

Mira, en realidad lo que tienes que hacer es

cumplir a rajatabla las tres reglas del caimán.

¿Eh?

Uno, no dejes para hoy lo que puedas hacer mañana.

Número dos,

búscate un compañero joven, capaz y delega todo en él.

Y tres,

si alguien te pregunta, no estabas dormido.

Estabas pensando en el caso. Meditando.

Ah...

Esa es buena. A ver si lo asimilo.

Atiza, el taxi está en la puerta. Vale.

-Dame un abrazo. -¡Claro que sí, Domi!

Ay, Domi. -Ay, vas en uniforme.

¡Eso sí que es sentir el cuerpo!

-Bueno, en realidad lo llevo para no hacer cola en el aeropuerto.

Llama en cuanto llegues. No hay órdenes hasta mi regreso.

De acuerdo.

Qué pena que no te puedas quedar para el homenaje al Tochas.

Déjate, déjate, déjate, déjate.

No, si vais a trabajar de lo lindo con tanta gente y tanto lío ese día.

Si va a ser una fiesta... Hombre, un fiestón.

Ya, ya. Ya me contaréis.

Cuídate mucho, ¿eh? Vuelve pronto.

Y digo yo, ¿y si nos vamos? El taxi no es gratis.

Anda, vamos.

Oye, una cosa importante.

¿Has oído hablar del teniente Robles? Hombre, claro.

Si viene pasado mañana al acto del Tochas.

Bueno, si viene de visita...

no hay ningún problema.

Pero si algún día viene para quedarse...

no te salvan ni las tres reglas del caimán.

-¡Vamos, Atizas!

Puedo demostrar que trafican con grupos terroristas como el ISIS.

-"Buen trabajo. Necesito ese material antes de ir a Bruselas.

Es la única forma que tenemos de bloquear ese contrato".

-Un lugar discreto. ¿Dónde nos vemos?

Mañana tengo que ir a Ezcaray, mi pueblo.

Me van a nombrar Hijo predilecto. -"De acuerdo".

-¿Cómo le reconoceré? -"Yo iré a su encuentro".

¡Hum! Perfecto, perfecto.

Un toquecito más.

Ah...

Hay que ver lo bien que me sienta un traje.

Claro que también la percha hace mucho.

¿Ves, Churchill? Esto es lo que te pierdes

por llevar siempre el mismo traje.

(RÍE)

(GRUÑE)

(TV) "Buenos días". ¡Ay!

"En 24 horas se reunirá el Consejo de la OTAN

para decidir si se firma el acuerdo de cooperación

con la multinacional armamentística española Global Ultratec".

Abuela, ¡está saliendo el Tochas en la tele!

"...Mateo Fresneda hará una parada en su tierra natal, Ezcaray,

para recibir la distinción de Hijo predilecto de allí".

Abuela, (TARTAMUDEA) la tabla está mal.

Trae "pa'cá". Que eres tan torpe como tu abuelo.

Joder...

"Mateo Fresneda, pacifista reconocido,

ya ha mostrado su desacuerdo para la firma".

-Con lo revoltoso que era el Tochas de niño.

Y míralo ahora, ¡jefe de la OTAN! (SILBA)

(Puerta)

Estaba abierta. ¿Se puede?

¿Qué llevas ahí?

Los caparrones. He llamado a mi tío Gregorio a Chicago

para pedirle la receta. Me ha salido por un pico la conferencia,

pero al final ha valido la pena.

Mira que llamar a América para la receta de los caparrones.

Los Atiza sois el colmo. ¿Qué tal está tu tío?

Muy bien. Disfrutando de la vida con su hija.

Dice que igual empalma la excedencia con la jubilación y ya del tirón.

Tu tío, con tal de no dar un palo al agua...

(RÍEN BURLONAMENTE)

¡Vamos, "pasmaos", que llegáis tarde!

Y tú cámbiate. ¿No pensarás ir de uniforme?

Claro que no.

Pues hala, a qué esperas.

A sus órdenes. Hala...

(SOCARRÓN) Oh...

¿Esto está ya? Ay, sí, ya está.

Por cierto, estaba pensando... (ASIENTE)

que podías aprovechar la fiesta de hoy

para lanzarte un poquito con Isa.

Abuela... La pobre es muy vergonzosa.

Y que conste que no quiero ser una celestina. ¡Huy!

Dios me libre. Lo haré. Te lo prometo, abuela.

(Móvil)

Hola, Domi. -"Mira, estaba pensando...

que podías aprovechar la fiesta de hoy

para lanzarte un poquito con Sebas".

-(RIENDO) Ay, Domi, por favor. -"Es muy vergonzoso".

Y está loquito por ti.

"Y que conste que no quiero parecer"

una celestina, ¡Dios me libre! -"Ya, ya, ya, ya".

"Adiós, preciosa". -Adiós.

"¡Y lánzate!".

Que sepas, Catalina, Cata.

que te elegí para el "catering" entre otros muchos candidatos

porque eras la más indicada.

Por tu calidad, por tu originalidad, por tu profesionalidad...

Por peloteo. Porque soy la sobrina del Tochas.

No le llames así, que es el subsecretario de Defensa de la OTAN.

Le he preparado una sorpresita.

¿El qué? ¿Un animal de esos disecados tuyo?

Como el hámster de dos colas. Faemino. Qué maravilla.

Tenías que haberle visto cómo tomaba las curvas con las dos colas.

Está todo. Podemos cargarlo al coche.

He pensado que si convencemos a tu tío

para que visite las bodegas y se haga unas fotos,

sería una buena promoción.

Que es un político, no Cristiano Ronaldo.

Qué te cuesta. Te lo pido como amigo.

No somos amigos. No me des más la tabarra.

Sal, que me estás haciendo perder mucho tiempo.

Te lo pido como alcalde.

Bueno, si es como alcalde, la cosa cambia.

Me alegro. ¡Que te zurzan!

Veremos si en dos meses, con las elecciones, sigues siendo alcalde.

¡Por supuesto que lo seré y con mayoría absoluta!

Lo que no lograron ni mi padre,

ni mi abuelo... Ni lo sueñes.

Y no me entretengas más que está punto de llegar.

¡Paso al alcalde!

(CHISTA)

Venga.

¡Isa! Pero... (RESOPLA) Estás muy...

Vamos, que estás... muy...

Bueno, tú también. Tú también estás muy...

(RIENDO) En fin. (RÍE)

Aunque te tengo que decir una cosa.

El esmoquin es más bien para la noche.

Pero a ti de día te queda de maravilla,

pareces un 007 riojano.

Por algo me llamo Mos, Ol-Mos.

Señora, presidente...

Muchacho, el cóctel se sirve dentro. ¿Eh?

Perdón, pensé que eras camarero. (RÍE)

¿Cuándo llega el Tochas? Por favor, no le llaméis así.

Para vosotros es don Mateo o Sr. Fresneda.

¡Siempre ha sido el Tochas!

Como yo soy Calzones y Olmos es Culirrojo.

¿Culirrojo? Yo pensaba que eras Tronchapinos.

Tronchapinos por parte de madre, Culirrojo por parte de padre.

¿Qué llevas ahí? Caparrones.

Según mi tío, el plato del Tochas.

¡Que no le llaméis Tochas! Bueno, tranquilo, Damián.

A partir de ahora le llamaremos don Mateo. ¿Todo el mundo enterado?

Pues ya está. ¡Eh!

Ahí viene el To...

Don Mateo. Ahí viene don Mateo.

(Música triunfal)

¡Viva el Tochas! (TODOS) ¡VIVA!

(Aplausos y vítores)

Inspeccionad cada sala.

Señor subsecretario, un placer volver a verle.

No me canso. ¡Llámame de tú, Cagatintas!

(RÍE SIN GANAS) Ay, huele a caparrones.

Medio kilo por lo menos. Mira, mira.

Son para usted. Soy Esteban Atiza, el sobrino de Gregorio.

El viejo gruñón. Sí.

Esto es una delicia. Mi plato preferido. ¡Olmos!

(EMOCIONADO) Me cachis en la mar. Sí.

¡Oh! ¡Cuánto tiempo!

Mucho. Y tú eres la Piensos.

-Sí, ¿qué tal? -Aunque ya de Piensos poco.

¡Estás estupenda!

-Muchas gracias.

Me llama mucho la atención la poca seguridad que llevas

para el cargo que tienes. Es lo habitual.

Además, ¿qué malo puede pasarme en mi propio pueblo, no?

(TODOS RIENDO) Sí.

(Vítores y aplausos)

"¿Todo correcto?". -Todo correcto.

-"Recibido".

(TODOS RÍEN)

Señor, deberíamos ir entrando en el ayuntamiento.

-Muy bien. Bueno...

Estamos aquí, ¿eh?

Muchas gracias por todo.

(Radio de la policía)

Entramos. Todos en sus puestos.

¿Y todos esos animales del despacho los has disecado tú?

No quiero pecar de inmodesto, pero sí.

Detrás de esta prodigiosa mente para la política

se esconde un genio de la taxidermia.

Mis mascotas son mis pequeñas reliquias.

Tras la triste pérdida de Jenaro, ahora tengo a Churchill.

Ah, una tortuga. (ASIENTE)

(TARTAMUDEA) Y ella cuando... también la vas a... Ya sabes, ¿no?

Don Mateo, es muy probable que Churchill nos sobreviva a los dos.

¡Huy, Cata! -¡Tío!

¡Qué guapa estás! (OLFATEA)

Y qué bien hueles.

Está claro que sigues teniendo ese campito con romero detrás de la casa.

-Sí. ¿Y tú qué? (OLFATEA) -A ver.

-Hueles... a queso y a mar.

No me lo digas, majo, ¡mejillones con roquefort!

-En Bruselas no comemos otra cosa.

Qué rico.

Perdona, cielo.

Hola.

Yo Cata.

Tú guardaespaldas.

Y esto Chita. Ja...

Cómo es nuestra Cata, ¿eh? Pura diversión.

(Cata ríe)

-Cata, es mi jefe de Seguridad.

-Ah... -Encantado.

-Yo más. Además, todo lo de mi tío es mío.

Bueno, te dejo. Que yo también estoy de servicio.

(CATA RÍE PÍCARAMENTE)

-"Sr. Fresneda, ya estoy dentro".

-"¿Dónde nos vemos?".

-Antes tiene que deshacerse de los guardaespaldas.

¿Le llegó la lista de invitados? Sí, sí, perfectamente.

Qué pena que no se queden más.

Quería hacer un "tour" por las bodegas

y enseñarle a don Mateo... Una pena.

Don Mateo debe estar mañana en Bruselas.

Bruselas es muy importante.

¿Quién era? -Otro periodista.

¿Dónde conseguirán mi número?

Ahí va vuestro cicerone.

(Música y ambiente)

Si os soy sincero, todavía me cuesta creer que alguien como yo,

pacifista convencido

y partidario de la diplomacia frente al poder de las armas,

haya acabado en la OTAN.

Pues sí. Es como si a un vegetariano le nombrasen...

presidente de una asociación de jamón... de bellota.

(TODOS RÍEN)

-Pero según dicen en las noticias, el acuerdo se va a firmar.

-Bueno, no quiero decir nada todavía, pero me guardo un as en la manga...

Así que tú eres hijo de Aurelio el Calzones.

Pues sí, el mismo.

Os miro y sois iguales que vuestros padres, vuestros tíos...

Tenéis el apodo escrito en la cara.

La Piensos. -(RÍEN)

-Culinegro. -(RÍEN)

Don Mateo, permítame que le ofrezca una copa de nuestro vino, mi vino.

Inmortalicemos este momento con una foto.

Si es tan amable que no puedo... Con la etiqueta hacia allá.

-Eh... eh, perdón. Tío... Perdona.

(SUSURRA) ¿Qué pasa? Cómo se te ocurre.

Mi tío parecerá un borracho. ¿Cuál es el problema?

Chist. ¡Nada de fotos! Pero...

Ni una. Chist, ni una.

Este es un pequeño pueblo de paletos sin apenas seguridad.

Damos el cambiazo al subsecretario,

esperamos a que termine el discurso y abandonamos el ayuntamiento

camino al aeropuerto donde habrá un avión para ir a Bruselas.

Todos atentos y será un trabajo fácil y rápido.

No se ve ni un alma. -Porque estarán todos en el coto.

Ayer terminó la veda.

-Ya, pero estás seguro que lo del Tochas es mañana, ¿no?

-Seguro. Y espabila, que hoy arrasamos.

Ya sabes que donde pongo el ojo pongo la bala.

-Sí, como el año pasado, que lo único a lo que diste fue al guarda

y porque estaba dormido.

(MUSITA BURLONAMENTE)

Este vino es excelente, ¿eh? Hum...

Lo malo es que lleve el nombre del alcalde.

Señoría de Damián. Sí.

No, tiene un cuerpo... Tiene un cuerpo maravilloso.

¿Hablas de mí o del vino?

(RÍE ESTREPITOSAMENTE)

Me encanta oírte reír.

¿Sí? Muchas gracias. De nada.

No, te lo digo en serio.

Yo también te lo digo en serio, muchas gracias.

De nada. Estoy muy contenta.

Estoy... feliz, estoy relajada.

Creo que acerté de pleno en volver al pueblo.

Esta calma para mí ha sido el mejor tratamiento.

¿Te acuerdas de cuando volviste?

Veías un móvil y te ponías como la niña del exorcista.

Qué horror, ¿eh? Es que... es que me ponía fatal.

Gracias. Yo no quiero, gracias.

(RÍE) Pues adiós nomofobia.

Adiós ansiedad y...

y adiós medicación.

Adiós al canapé también.

¿Te acuerdas cuando éramos niños

lo vergonzoso que tú eras?

El niño más vergonzoso del pueblo. No exageres, no era para tanto.

Hombre, sí, eras muy vergonzoso. Ahora todavía lo sigues siendo.

Anda que tú, quién fue a hablar. No soy tímida. No soy vergonzosa.

No, qué va.

Otras cosas puede, pero vergonzosa...

No, no.

Te voy a decir una cosa, tengo la sensación

de que a veces quieres decirme cosas

y... ¿por qué no te atreves?

Bueno, pues sí, claro, hay cosas, hay cosas.

Pues dímelas.

¿Te las digo? No sé.

¿Aquí? ¿Así, de sopetón?

Yo estoy segura... de que me van a gustar.

Pues, mira, ojalá sea lo mismo porque...

si no, menudo planchazo me voy a llevar.

Venga, lánzate.

(RÍE NERVIOSAMENTE)

Vale, sí, sí, es verdad.

A veces... bueno, pues tengo muchas ganas de decirte algo.

Y yo hace tiempo que quiero que me digas algo.

Hum... bueno, pues vale.

Sebas, anímate.

Mira, Isa, yo... estoy muy...

Olmos, el Sr. presidente quiere verte ahora mismo.

¿Ahora?

Seguramente querrá hablar conmigo de algún tema de seguridad.

Eso o que le lleves un café. ¿Cómo?

(RÍE SOCARRONAMENTE) Ah.

Gracias.

Tranquilo, Laguardia. No creo que aquí corra peligro.

¿Qué significa esto?

Laguardia, haga algo.

-Mañana, en Bruselas, usted va a hacer todo lo posible

para que la OTAN no firme el acuerdo de defensa con Global Ultratec.

-Si puedo evitarlo, ese contrato no se va a firmar nunca.

-Usted no.

Pero él sí.

-No lo haga, Laguardia.

-Basta de charla. -¿Es por dinero?

Buenas noches.

-Ah...

(SE ESFUERZA)

¡Joder!

Váyase a otro. Está ocupado.

¡Ja! Como que voy a poder, ¡que me estoy meando!

Bueno, yo ya estoy.

Ay... Perdona, Tochas. No sabía quién estaba dentro.

Es que tengo que entrar.

Quieto ahí... Tranquilo, este está libre.

Nos vemos ahora, ¿eh?

¡Tochas! ¿Qué?

Culirrojo.

Lo de antes. Que no es Culinegro, es Culirrojo.

Ya sabes, hombre. Ah sí, Culirrojo.

Me vas a perdonar, pero yo... tengo un discurso ahora mismo.

Claro.

(Música de intriga)

Bueno...

(Móvil)

¿Qué hago?

-Lo que haría el auténtico subsecretario. Atiende la llamada.

-¿Sí? -"¿Por qué tarda tanto?".

-No le entiendo.

Estoy arriesgándome demasiado. ¿Quiere las pruebas o no?

-¿Qué pruebas? -"¿Cuáles van a ser?

Toda la documentación que demuestra que Global Ultratec

trafica con grupos terroristas".

-Ah, ya, ya, ya. Una documentación impresionante, ¿no?

¿Me está vacilando o qué?

-Tranquilo. Pregúntale dónde está.

-"¿Dónde está?". -¡En el ayuntamiento!

"Diez minutos exactos"

después del discurso, libérese de los guardaespaldas

y nos vemos en el despacho

"del alcalde. Si no viene solo, me iré".

-Qué cabrón, nos ha estado investigando.

-Tenemos que cogerle.

El discurso. Sigue haciendo tu papel. Yo me encargo de ese tipo.

Atención, ha surgido un imprevisto.

"...y quiero terminar este discurso destacando"

la importancia de las políticas de defensa de los países.

Hoy, más que nunca, se hace necesario aumentar

las partidas presupuestarias en este apartado

si queremos garantizar la seguridad de los ciudadanos

frente a las cada vez más numerosas amenazas terroristas.

Invertir en Defensa, en armamento,

en sistemas de vigilancia y respuesta armada

es invertir en paz.

Es un honor para mí recibir el nombramiento de Hijo predilecto

de esta Villa, Ezcaray,

mi pueblo.

Muchas gracias.

(Aplausos)

No entiendo nada. Antes ha dicho todo lo contrario.

Ya sabes cómo son estos políticos. Siempre tienen dos caras.

Y según dónde estén, muestran una o muestran otra.

Ya.

Gracias a todos. Ahora disfruten del "catering" que les he preparado

regado, cómo no, con el excelente tinto Señorío de Damián.

(Música y aplausos)

¡Ay! Qué buen discurso, tío. -Bueno, gracias.

-¿Te has cambiado el traje? -No. ¿Por qué, cielo?

-Hum... nada. -Felicidades.

-Gracias. Bonita placa, ¿eh?

-Ah... Pues sí. Pienso colgarla en mi despacho de Bruselas.

Por cierto, antes en el baño, cuando te dije lo de Culirrojo...

Sr. Fresneda, ¿me permite un segundito?

Sí, ¿me disculpáis?

-Cata... ¡Cata, vuelve!

-Eh... nada, que estaba pensando... Nada, tonterías mías.

Ya sabía yo que lo del Tochas era hoy.

-Si no llega a llamarnos Domi...

-Ya estaba yo a punto.

-Si no le das ni a una paloma de cartón. Deja eso ahí.

-Los primeros 20 disparos fueron de prueba.

-"Come on", Braulio. Ya habrán terminado con todos los canapés.

(RIENDO) Me estaba acordando de lo que le pasó a tu padre

en su despedida de soltero.

(RÍE SIN GANAS)

Menuda historia.

(RÍEN)

-Bueno... ¿y qué pasó?

-Cuéntalo tú, que lo contarás con más gracia.

Que después de emborracharle, lo metieron en un tren,

con destino a Madrid, con una camiseta del Barcelona.

(RÍEN)

Cosas de los pueblos.

Bueno, me vais a perdonar.

-Esa anécdota no me habías contado.

Porque no ha pasado nunca. Me lo acabo de inventar.

¿Cómo?

Cata, por curiosidad. ¿Notas algo raro a tu tío?

Ahora que lo dices... Antes, al abrazarle, me ha olido como distinto.

Ya. Cata, tu tío...

podría no ser tu tío.

-Vamos a ver, ¿qué locura es esta? -Olmos...

Es una chorrada como un campanario. Salgamos de dudas.

Pero para eso te necesito. Bueno, a tu nariz.

¿Por qué no le das otro abrazo? -¿Estás hablando en serio?

(ASIENTE) -Bueno, ahora vengo.

-No lo hagas. ¿Lo próximo qué va a ser, una prueba de ADN?

-Qué exagerada, mujer.

Perdón, ¿eh? Que ya sé que no se puede, pero...

Un tío es un tío.

(RÍEN)

Ay...

Mira, mira. Mira qué cara pone.

Majo.

¿Qué?

Ese tío no es mi tío.

¡Lo sabía! No huele igual. Que no.

Esta misma mañana olía a mejillones con roquefort.

Y ese señor huele a gel de aloe vera, after shave y a caspa.

-¿Le has olido la caspa?

-No, esa la he visto.

(ASIENTE)

¿Cuándo servimos los caparrones?

-¿Son de verdad o son copia? Tengo una idea.

Los caparrones son su plato favorito, ¿no?

-¡Hombre! Pues cuando se los sirva...

veremos si es tu tío o no es tu tío.

(Móvil)

Sí.

Aquí no ha venido nadie.

Espera ahí hasta que aparezca.

-¡Míralo, ahí está!

¿Estás completamente segura de que no es tu tío?

Tanto como de que no es mi tía Eufrasia.

-Nos van a tomar por locos. -Que no.

¡Laguardia! Disculpe. Que... es que le queríamos decir una cosa...

que le parecerá una locura, pero es una verdad como este ayuntamiento.

-Dígame, si puede ayudarle. -Eh...

El subsecretario no es el subsecretario.

Vamos, que no es mi tío. Que me lo han cambiado.

-Disculpe, ¿qué está diciendo?

-Espere a saber cómo lo ha descubierto.

Es que lo ha olido.

Tiene una nariz que es un portento.

-No, pero eso... Eso no es posible.

-Sí es posible. Y no soy la única que sabe que ese no es mi tío.

Madre mía. Pero dónde han metido la cocina.

(Móvil)

"Olmos, ya estoy muy cerca".

Sí. Verá, teniente, es que ha surgido un problema.

¿Qué pasa? "Puede que esto suene a locura,

pero ¿qué pensarías"

si te dijera que Mateo Fresneda no es Mateo Fresneda?

Joder, Olmos. ¿Aún no he llegado y ya empiezas con tus historias?

"Te lo digo en serio".

Creo que Mateo Fresneda, el Mateo Fresneda que tenemos aquí,

es un impostor. "¿Ah, sí?".

¿Sería clonación, invasión de ultracuerpos...?

¿Pero por qué nunca me cree nadie?

"Porque lo pones muy difícil".

¿Tienes pruebas?

Pruebas periciales. El olfato de Cata.

Ah, eso está muy bien. Sigue reuniendo pruebas,

"cabo primero".

Sí, mi teniente.

¿Olmos, Olmos?

No localizo el móvil desde el que se hizo la llamada.

Este tipo es listo.

Debe disponer de tecnología puntera para evitar ser rastreado.

-¿Estáis seguros de que nadie ha abandonado el edificio?

-Las puertas están cerradas. Hemos puesto cámaras.

-No ha habido movimiento por las dos entradas.

Nadie ha salido ni entrado.

-Al menos el informante sigue aquí. Debe ser uno de los invitados.

Pero tenemos un problema.

Hay gente que se ha dado cuenta de que hemos dado el cambiazo

al subsecretario. -¿Y cómo han podido saberlo?

-Su sobrina...

lo ha olido.

Qué importa eso ahora.

-Si hubiéramos dado el cambiazo en el hotel de Bruselas...

-Quién podría imaginarse que estos paletos nos darían tantos problemas.

-Inhibidas las comunicaciones con el exterior.

Tengo acceso a todos los repetidores de la zona.

Comunicaciones inhibidas en un radio de un kilómetro.

-¿Qué hacemos?

-Lo primero es tomar el ayuntamiento.

Después, encontrar al informante.

Y por último, todo aquel que sepa que el subsecretario que va a firmar

mañana el contrato es un doble debe morir.

¿Tenemos explosivos suficientes

para volar el edificio?

-Sí.

-Pues preparadlos y que parezca que alguien se ha inmolado

con un cinturón de bombas.

En cuanto tengamos al informante, reventaremos el edificio con todos.

Y ahora vuelve a la fiesta.

¡Ay, Robles!

Qué bien. Me alegro mucho de veros.

Y de no ser el único que llega tarde.

Nosotros íbamos a llegar a en punto, pero mañana.

Por culpa de Braulio. -No, por culpa de los píxeles.

En la web del ayuntamiento ponen las fechas con números enanos.

He recibido una llamada de Olmos un poco extraña.

No tengo cobertura.

-Ni yo. -Andá, yo tampoco.

-Yo tampoco.

Bueno, da igual. Vamos. -Vale.

-He venido para asegurarme de que Olmos se lanza de una vez con Isa.

¿Ah, sí? Sí.

¿Y tú, qué? Sigues sin novia.

Sí, Domi, sí. Mejor solo que mal acompañado.

(RIENDO) ¡Qué desperdicio! Venga, vamos.

Oh...

Hombre, menos mal.

Tiene que ser aquí.

Eh...

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Hola?

¿Y si no encontramos a ese informante?

-Tranquilo, le encontraremos.

¿Informante?

¡Joder! Métase de una vez.

Disculpe, ¿eh? Me hago cargo.

"Atención, todo el mundo preparado, comienza la fiesta.

Acabemos con esto cuanto antes".

Soy Sebastián Olmos, ¿y usted?

Gaspar Miñambres. Encantado. Ah...

Mucho gusto.

¿Sabe qué está pasando aquí?

No. Los vi antes que usted y me escondí.

Ya, bueno. No se preocupe. Soy cabo primero de la Guardia Civil.

¿Y por qué va vestido de camarero?

Es un esmoquin.

(Disparos y gritos)

¡Silencio!

Todo el mundo quieto y tranquilo.

-Me da, me da... Cállate, tranquila, cállate.

Si me disculpa, tengo que hacer una llamada.

(CARRASPEA) Perdone.

Tengo el móvil en el bolsillo interior de la chaqueta.

Si fuera tan amable, ¿podría cogerlo?

(CARRASPEA)

Ah... (RIENDO) Es que tengo cosquillas.

Perdón.

¿Qué significa esto, Laguardia?

-Significa que tenemos una bomba y la haremos explotar si no obedecen.

Considere esto una carta de dimisión.

¡Lleváoslo fuera!

Al resto me los dividís en grupos.

(Llantos y voces)

Ya, ya, ya, ya. ¡No!

(Cristal roto)

(SUSPIRA)

Por cómo ha sonado me parece que no tendré que cargarlo más.

Lo siento. Nada, no se preocupe.

Si quiere le dejo el mío. ¿Sí?

Está en el bolsillo derecho del pantalón.

¿Puede cogerlo? Yo es que no puedo.

Permiso.

Ah... A ver.

¿Hum? Es eso, ¿no?

(ASIENTE) A ver...

De rodillas y con las manos en la nuca.

¡De rodillas!

(CON MUCHO ESFUERZO) Ahí está...

¿Esto? Un clásico.

Indestructible.

Y un juego impresionante: la serpiente. Qué gráficos.

Y ahora, si la persona que había quedado con el subsecretario Fresneda

está aquí, que se identifique.

Le prometo inmunidad.

Solo nos interesa la información que iba a filtrar.

Eso es todo.

¿Nadie?

Oiga, que esto va, ¿eh?

De vez en cuando hay que darle un golpe para que funcione.

Claro, lo que faltaba. Ya hemos hecho bastante ruido.

Ande, tome. Vamos. Tutéame, si estamos en confianza.

(RESOPLA)

Muy bien, chivato de mierda.

Si estás aquí, te encontraré y te mataré.

-(ISA GIME) -Empezamos con la sobrinita.

Víctor, aquí. -¡No, no, no, no, no!

-Vamos, vamos.

Muévete.

(Isa llora angustiada)

Cállate.

(ISA SOLLOZA)

Piensa, Sebas, ¿qué haría Gus ahora? ¡Piensa!

¿Quién es Gus? Es mi teniente.

Él sabría qué hacer en una situación así.

Y yo también: quedarnos en el armario.

¡Eh! De eso nada. Tenemos que pedir ayuda, hombre.

Dime qué debo hacer para acabar con todo esto.

-Cállate de una vez.

-Si me ayudas,

podrás salir libre de cargos.

Te doy mi palabra.

-Tu palabra me importa una mierda.

-¿Quieres dinero? Te daré el doble de lo que te dan ellos.

-(RÍE)

¡Pero cómo puedes ser tan patético! ¿Eh?

Cierra la boda de una vez.

-Escúchame, todavía estamos a tiempo de parar esta locura.

-Te recuerdo que todo esto es por tu culpa.

Si no te hubieses interpuesto en el contrato con la OTAN...

-Global Ultratec

lleva años traficando con armas. -¿Sí?

Pero este contrato multimillonario lo cambiará todo.

Ya no será necesario traficar.

El negocio será completamente legal.

Y los que eran nuestros clientes serán ahora nuestros enemigos.

-No sois más que unos criminales.

-Pero, a partir de mañana, cuando haya firmado el contrato en Bruselas,

seremos los protectores del mundo occidental.

-No os saldréis con la vuestra.

-¿Quién me lo va a impedir?

¿Tú? (RÍE IRÓNICAMENTE) Mírate.

-Al menos, dejad salid a esa gente.

Haced conmigo lo que queráis, pero mis paisanos...

no tienen por qué sufrir ningún daño.

-Y no sufrirán.

Un segundo y ¡boom!

Es la ventaja de morir por la explosión de una bomba.

-No puede ser, ¡es gente inocente!

-Me encargaré de ponerlo en sus esquelas.

(RÍE)

No contestaré a nada hasta que digáis qué le habéis hecho a mi tío.

-No le hemos hecho nada.

-Ese de ahí no es mi tío.

Lo sé, igual que sé que tú llevas una colonia con base de sándalo

y que ese marrano no se lava las manos después de hacer pis.

(Laguardia suspira)

-Ya está bien de tonterías.

-Sí, sí, sí. Esta era la última, te lo juro.

-Tu tío iba a verse con alguien de fuera del pueblo.

Dime qué forasteros has visto pasar por tu posada.

-A eso no te voy a poder contestar.

-¿Por qué? -Porque yo no tengo una posada.

Yo tengo un hostal con encanto.

Esta era la última, te lo juro.

Así que Guardia Civil.

Y a mucha honra.

¿Qué hace aquí? Día libre, comida, bebida gratis.

Lo raro sería que no estuviera.

¿Ha visto desde ayer a algún desconocido merodeando por el pueblo?

No. Ayer me fui a pescar, no estuve en el cuartel.

¿Quién estaba en el cuartel?

Yo. Tampoco es que seamos muchos, somos dos.

Yo salí porque a la Pololos le entró un jabalí en el huerto.

Y como el huerto estaba cerca del río, me fui a pescar.

¿Me estás vacilando?

No, siempre la hemos llamado así en el pueblo.

La Pololos, de toda la vida.

No sé por qué. Espera, era ¿la Pololos o la Lolos?

Tengo unos traumas, tengo ansiedad. Y se me bloquean los oídos...

-Tranquila, solo le haré unas preguntas.

-Ah... ah.

Oh...

Ah... ah.

-¿Qué hace? -Es que me dan como unas...

Es que tengo ansiedad.

Se me pone aquí una cosa...

Pregunte.

-De los invitados que hay en el patio...

-Ah... ah...

"Si buscan a un chivato,"

será uno de los que no me votan. Puedo subrayárselos todos.

Escuche, ¿podemos hablar de líder a líder?

¿Cómo que de líder a líder?

Si me deja marchar, la Guardia Civil lo considerará un atenuante.

¿Solo a usted?

Para empezar.

¿Y el resto de la gente a la que representa?

Tampoco les conozco tanto.

Comprendo.

¿Qué me dice?

(GRITA)

Escúcheme bien, alcalde, estoy harto de todos ustedes. ¡Harto!

Como vuelva a abrir la boca, saldrá de aquí, pero en cachitos.

(AFÓNICO) Me ha quedado muy claro.

He de reconocer que su determinación es (TONO AGUDO) envidiable.

(GRITA)

Gracias.

No está entre los rehenes.

Tiene que estar escondido en alguna parte de este edificio.

(LLORIQUEA)

Uf...

No entiendo, pero si tiene que estar todo el mundo ahí dentro.

-Tenía yo razón, es mañana. -¿Dónde está todo el mundo?

-Robles, tú has hablado con Olmos. Sé que están dentro.

Sí, pero parece como si hubieran inhibido las comunicaciones.

Como si no quisieran que se comunicasen con el exterior.

-Antes has dicho que Olmos te ha sonado muy raro.

-Olmos siempre dice cosas raras.

Pero esto era rarísimo, incluso para Olmos.

Esta es la sala de calderas. -¿Justo en el aula de informática?

Lo dudo. Da igual, da igual.

Con este esquema me aclaro. Necesito un sitio para entrar.

-Robles, este tiempo ¿dónde has estado?

Eh... en muchos sitios, Domi.

-Una de las ventanas de atrás tiene una reja un poco suelta.

Será del año 1700 o así.

-Vaya, ya salió el Indiana Jones. Si las cambiaron el año pasado...

-¿Y qué has estado haciendo?

Investigar la muerte de mis padres. Aclarando algunas cosas...

-¿Y si lo intentas por la ventana de algún baño?

¿Dónde está eso? -En el ayuntamiento. Céntrate.

-¿Pero tus padres no murieron en un accidente?

-Eso digo yo. -¿Cuándo cambiaron las rejas

del ayuntamiento? ¡Un momento!

Centrémonos. Nuestros amigos están en peligro.

Lo único que necesito es un maldito lugar

para entrar en el ayuntamiento sin ser visto.

¿En el ayuntamiento? ¡Por la carbonera!

(Golpe)

Escuchadme, hasta que no desactive el inhibidor de frecuencia

hay que salir del pueblo para llamar.

Tenéis que hacerlo vosotros.

Avisad a mis compañeros de lo que está pasando.

Okey, Robles.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?

-Sí. Aún están las escopetas en el coche.

-Es el problema de los hombres de acción, nunca desconectamos.

-Vosotros haced lo que queráis, yo haré lo que me ha dicho Robles.

¡Dame las llaves del coche!

-Ten cuidado que en las cuestas se cala.

-¡Bah!

-Como tú, carcamal.

(Música de tensión)

(Pasos)

No se preocupe, jefe. Creo que los tengo.

(Carga el arma)

¿No están muy lejos de la fiesta?

¡Gus! ¿Cuántas veces

te debo decir que no me llames Gus?

Gaspar Miñambres, el teniente Robles, mi amigo, ¡mi hermano!

Chist, baja la voz. Me ha salvado la vida.

No sé cómo agradecérselo. ¿Apartándose?

¿Qué haces vestido de camarero? Que no.

Me he confundido de color. Venga. Informe de la situación.

Están todos en el patio retenidos por un grupo armado.

Los guardaespaldas del subsecretario de la OTAN.

¿Terroristas? Tienen más pinta de profesionales.

Ex fuerzas especiales.

Saben lo que hacen. ¿Cuántos?

Yo he contado cuatro. El jefe, un tal Laguardia

y por otro lado, Mateo Fresneda, que no es él.

¿Un doble? Exacto.

Debe de llevar una máscara de silicona porque es idéntico.

Y la voz es igual, ¿cómo puede hacerlo?

Con un programa informático.

Se analiza la voz del original y se buscan coincidencias

con la voz del suplantador y se ajustan los parámetros.

El doble llevará un dispositivo. Como en "Misión imposible".

Bueno, salvemos las distancias.

Pero aquí está pasando algo raro, algo que no entiendo.

¿Solo algo?

Chist. Perdón.

Son sus guardaespaldas los que más a mano tienen a Mateo.

Claro. ¿Por qué hacer el cambio aquí, en su pueblo,

rodeado de gente que le conoce?

Para hacerlo discretamente. Algo debe haber salido mal.

No necesitaban tomar rehenes.

¿Siempre funcionáis así?

Si han dejado que los invitados les vean la cara,

significa que no los van a dejar vivir.

Pero hay gente de Ezcaray, mi gente. Lo sé.

Les he oído decir que tenían que encontrar a un informante.

¿Todo este operativo para encontrar a un informante?

Tiene que ser alguien demasiado importante.

¿Y para mí qué? Tú ayúdame a esconder el cuerpo.

Vamos.

Claro que sé que es la Guardia Civil, si les he llamado yo.

¡La Domi! -"¿Qué Domi?".

-¿Cuál va a ser? De Ezcaray. La abuela del cabo Olmos.

Y viuda del sargento Hortelano.

-"¿Disculpe, señora?". -Toma nota:

asalto con rehenes, ayuntamiento de Ezcaray.

-"¿Asalto con rehenes?".

-Creo que el código es Ebro 44.

Disculpe, señor. Decía yo,

por si la cosa fuera a peor y necesitara un rehén,

coja a ese gordito que nunca me vota.

¿No entendió lo que le dije antes? Muy claramente.

¡Tú! ¿Qué estás mirando?

Ni se te ocurra tocarla un pelo. Vaya.

El picoleto pescador se nos quiere hacer el héroe.

-Oh... -(CATA GRITA)

¿Por qué no dejáis las armas y solucionamos esto como hombres?

¿Eh? ¿Tú de qué te ríes? ¿Es porque soy mujer?

-"Hay un sujeto en la primera planta".

-Tiene que ser él. Atención, Víctor.

Objetivo situado en el pasillo de las oficinas.

¡Alto ahí!

-No, por favor, no dispare.

(Crujido)

Iba a dispararme. ¿Por qué has tardado?

-Para salir del campo de visión de esa cámara.

No te muevas o te verán.

Olmos...

Venga, vamos.

Recibido, salimos inmediatamente.

Solicita apoyo de helicóptero. Solicita apoyo de helicóptero.

(Sirenas)

"¿Víctor, Hugo? ¿No me oís?".

Si el informante no está con los rehenes

y en el edificio no hay nadie más que nosotros...

Eso quiere decir que...

¿Por qué me miráis así?

¡Eres tú!

Si me disculpáis, debo ir al baño, sufro de cistitis crónica...

¿Quién eres y por qué te buscan?

Solo un empresario de cerámica artesanal.

¡Basta! Mis amigos están secuestrados por unos psicópatas

que lo único que quieren es tu cabeza.

Y solo por eso hay que dársela. ¡Vamos!

Espera. No quiero morir, no... Chist.

Si no te callas, moriremos todos.

Y ahora nos cuentas la verdad.

La verdad.

Soy... periodista.

Y muy bueno, por cierto.

Llevo un año tras la multinacional española que está a punto de firmar

un megacontrato armamentístico con la OTAN.

Global Ultratec. Lo vi en el telediario. ¿Y qué?

Tengo pruebas que demuestran que esta multinacional

ha estado vinculada al tráfico de armas.

¿Le crees?

No sé, pero todo concuerda con lo que está pasando. Continúa.

Le filtré la información hace tiempo al subsecretario Fresneda.

Todo con mucha discreción, ni siquiera sabe

cómo me llamo ni cómo soy.

Me creyó y había decidido no firmar,

pero necesitaba las pruebas para justificar tal decisión.

Por eso habíamos quedado aquí.

Claro.

Por eso le han cambiado por un doble que sí firmará ese contrato.

¡Cata! -¡Tío!

(VOZ AGUDA) ¿Es tu tío o no lo es?

Sí que es.

-¡Silencio!

Los cables que les conectan a su amiga

son sensibles al movimiento.

Si alguien intenta escapar, el cable lo detectará

y la bomba explotará.

(Llantos de Isa)

Solo tengo que pulsarlo

y la bomba que está en el chaleco se activará.

Un simple conmutador.

Amarillo, vivís.

Rojo, morís.

¿Puedo hablar?

Gracias.

¿No podemos buscar una solución menos drástica? Ya me callo.

-"Señor, tenemos a dos intrusos accediendo al edificio

por la zona de servicios".

No digas ni una palabra, Claudio. Le aviso que somos inmunes al dolor.

Si nos tortura será una pérdida de tiempo.

-¿Qué hostias hacen aquí? -Hemos llegado de casualidad.

Nos hemos perdido por la carbonera.

-¿Por dónde? -Por la carbonera.

Porque este se meaba. Y buscando un sitio...

-Cuando me viene, viene, "you know"? -¿Qué?

-Si no entiende mi inglés de Oxford, ¿qué clase de terrorista es usted?

(Golpe)

Ahora sí que me meo.

Tengo un plan.

Para que funcione, necesitamos aprovechar nuestra ventaja.

¿Tenemos una ventaja? Sí.

El objetivo es liberar a los rehenes sin bajas.

Necesito saber la posición exacta de cada uno de los secuestradores.

Para eso tendríamos que entrar allí.

Ellos lo único que saben es que el informante está en el edificio.

Nunca le han visto.

Olmos, necesito que seas mis ojos y mis oídos.

Tienes que entrar ahí. Esa es nuestra ventaja.

Es nuestra única oportunidad.

Lo siento, sé que debería entregarme.

Pero no soy ningún héroe.

Eso no serviría de nada. Te matarían y volarían el edificio.

¿Dónde tienes la información que ibas a entregarles?

Todo está aquí, pero no puedo dártelo.

Es mi seguro de vida.

¿No tienes copias? No.

Si salimos de esta,

os lo daré.

Se trata de que ganes tiempo.

Háblales de la multinacional, del tráfico de armas...

Eso no me dará ni cinco minutos.

¿Será suficiente? Tendrá que serlo.

Pase lo que pase, Gaspar, no te muevas de aquí.

Tienes razón, esa información es nuestro seguro de vida.

¿Algún consejo sobre cómo hablarles?

Sé tú mismo, te gusta hablar. Lo haces de maravilla.

Espero que no me reconozcan. ¿Qué?

¿De qué? ¿Cómo que qué de qué?

No sé... Si esa gente te ha visto la cara.

Ah, sí.

Pero no creo que pase nada, yo paso bastante desapercibido...

¿Cómo vas a pasar desapercibido con esa chaqueta y esa cara?

¿Qué le pasa a mi cara?

Tú me entiendes. No.

(TARTAMUDEA) No digo que tú seas f...

No... Yo pienso que eres resultón.

Pero ¡qué tonterías estoy diciendo! ¡Qué tonterías estás diciendo!

Centrémonos. Si esa gente se acordara de ti,

te habrían echado de menos y habríamos escuchado algo

por el intercomunicador. Elemental, querido Robles.

Como has dicho, que yo entre ahí es nuestra única oportunidad.

De acuerdo, llámales.

(RESOPLA)

(SE QUEJAN)

Atención. ¿Me escucháis?

Salimos todos, nos retiramos. Vamos a detonar la bomba.

Bajad a nuestro Mateo.

Van a volar el ayuntamiento. -¿Qué dices?

Entonces yo debería salir para que un representante sobreviva.

"Soy el informante".

Ya sabe dónde estamos.

Voy a entregarme. Si algo me ocurre, esa información irá a la prensa.

"Eso no ocurrirá si nos ponemos de acuerdo".

¿Quiere liberar a los rehenes?

Los rehenes me dan igual. Lo que quiero es el dinero.

Todo el que me prometió Fresneda.

Venga y lo discutiremos, tenemos mucho de qué hablar.

Bien, bien. Necesito saber con exactitud cuántos son,

la posición que tiene cada uno, tipo de armamento

y cuál de ellos tiene el detonador. Cuenta con ello.

La ultima vez no se nos dio tan mal. ¿Te acuerdas?

Cuando derrotamos a Alcides.

Sí.

Una cosa. Nunca te lo he preguntado, pero ¿te gusta el ajedrez, verdad?

Sí.

Me duelen mucho las rodillas. Y me falta la respiración.

Creo que me va a dar un infarto.

No te puede dar un infarto porque nos matas a todos, a mí la primera.

-Aguanta como el cuarto de hombre que eres.

-Solo nos puede salvar Olmos. ¿Qué pasa con ese?

Que nos va a sacar de aquí.

Si fuera un héroe, ya habría venido.

¡Hombre!

Al centro del patio. ¡Vamos!

Vamos. ¡De rodillas!

¿Tiene el dinero?

Primero quiero un adelanto de lo que sabe.

Nada. Tan solo soy un peón

en el centro del tablero. Como usted.

Aunque crea que es una pieza más importante.

Y rodeándonos,

un amenazante alfil en mi diagonal izquierda

y una implacable torre en la esquina derecha.

¿Pero qué cojones está diciendo?

Estoy hablando de ajedrez. De ajedrez y de la vida.

Si supiera todo lo que tiene que ver el ajedrez...

Y la suya será muy corta si no me demuestra que tiene esa información.

Bueno, no nos precipitemos.

Por cierto, el fusil es un HKG36 en versión mejorada,

si no me equivoco.

Es una trampa.

Se acabó.

Un alfil. Y una torre.

No des ni un paso más.

(Isa llora)

Suéltalo. Suéltalo.

No te tiembla la voz.

Delante de la mierda nunca. Eres soldado, como yo.

Tú eres un criminal. Te equivocas.

Todo esto es para acabar con los criminales

y terroristas que asolan el mundo. Lo que estás haciendo tú.

No. Cuando Europa crea que esta matanza es obra de terroristas,

abrirá los ojos de una vez

y comprenderá la importancia de la seguridad

y se armarán hasta los dientes.

Déjate de rollos, todo esto es para firmar con la multinacional.

Para mí no es así.

Estoy cumpliendo una misión para salvar millones de vidas.

¿Lo tienes? Lo tengo.

(GRITA)

¡Se lleva el detonador! ¡Me cago en su padre!

Tranquilos. Os sacaremos a todos vivos de aquí.

(TODOS) ¡No!

-¡No disparen! Soy Mateo Fresneda, subsecretario de la OTAN.

-¡Suéltalo! -No disparen.

¡Suelta el mando! Es tu última oportunidad.

Capitán, deténgale, es un impostor.

(ISA RESOPLA)

Robles está a punto de conseguirlo.

Por favor, ten confianza. Sebas, por favor, vete.

No voy a salir de aquí. -Isa tiene razón.

No seas terco y sal de aquí, hombre.

Sois mi gente, no puedo dejaros solos.

-Debes marcharte. No, no.

Les repito que soy Mateo Fresneda.

Subsecretario de Defensa de la OTAN.

¡Suelta el mando! ¡Detengan a este hombre!

-(GRITANDO) ¡Tira el arma!

Ve a ayudar a Robles.

No hay nada que hacer con el detonador activado.

Eso es. ¡Ya sé lo que tengo que hacer!

-Pues no pierdas ni un segundo. Corre, vete. Ve.

Teniente, ¿qué ha hecho? Acaba de disparar al Sr. Fresneda.

¡Capitán! -Bajad las armas, ¡todos!

(Isa llora)

Que alguien pulse el detonador antes de que vuele el edificio.

(TODOS) ¡Quieto!

(Gritos)

(Gritos)

Ah... ah...

La luz, la luz... -¿Qué?

-¡Que se ha apagado!

(Voces de alivio)

La bomba está desactivada.

(TODOS SUSPIRAN ALIVIADOS)

Como máxima autoridad presente, quisiera decir unas palabras...

Cabo, va a tener que dar muchas explicaciones.

Con su permiso, capitán. Creo que con una será suficiente.

Suéltalo.

Este es el auténtico Mateo Fresneda.

(FRESNEDA TOSE)

-(CATA RÍE)

-Cata...

(Radio de policía de fondo)

No sé cómo agradecértelo, Olmos, te has jugado la vida por nosotros.

Gracias.

Volvería a hacerlo una y mil veces.

Por ti, por todos, incluso por Damián.

Muchas gracias, pero cinco minutos más y hubieran comido de mi mano.

-Sí, seguro. ¿Te has cambiado ya los calzoncillos?

Me hubiese encantado verlos en una situación más tranquila.

Mejor que esta habrá pocas. Por fin he podido verle en acción.

¿Y qué, estás pensando en volver?

A Ezcaray ya sabéis que me encantaría, pero...

-Mi teniente.

Por cierto, Gaspar ha desaparecido. Nadie sabe dónde está.

No me extraña, Olmos.

(AMBOS RÍEN)

Pues que no pase tanto tiempo hasta que nos volvamos a ver.

Nunca se sabe.

Suerte, hermano.

A la orden, mi teniente.

(CARRASPEA)

Más, más, más.

Como alcalde, querida reportera, hablaré primero.

¿Cuál es mi cámara? Solo hay una, experto.

¿No tienes nada mejor que hacer? No.

¿Y la maquilladora?

Sebastián, a ti tendrían que entrevistarte.

Si tú eres el héroe.

Sí, a ti, sí.

Sebas, si no llega a ser por ti... Por favor, no digáis tonterías.

Cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo.

Sí. Cualquiera menos el alcalde.

Estábamos en mi despacho.

El líder de esos criminales me puso la pistola en la frente.

Yo solo pensaba en mis votant... ¡en mis ciudadanos!

Le dije:

"Si la solución es acabar conmigo, aprieta el gatillo".

Entonces... Ah, que me toca a mí.

¿Me toca a mí? Trae. Todavía no he terminado.

Pues es mi turno ya. Yo lo que sentí fue miedo.

Miedo, mucho miedo, ¿eh?

Lo bueno es que todo terminó divinamente gracias a Olmos.

Yo me quedé con ganas de meterle a uno un cate...

Lo importante es que estamos todos bien.

Bueno, de hecho, algunas estamos muy bien.

Bueno, tú y yo tenemos una conversación pendiente.

Sí, es verdad.

Bueno, pues quizás ahora es un buen momento para retomarla, ¿no?

De acuerdo, Isa.

Bueno, pues...

dime lo que quieras, Sebas.

Verás, yo, Isa...

¡Ay, qué nervios! He salido en la tele.

Me he puesto muy nerviosa. No me ponía así

desde que me presenté a miss Calahorra.

Lo has hecho muy bien, parecías una estrella de cine.

Sí, Catalina Jolie. -(TODOS RÍEN)

-¿Lo habéis cogido?

-Sí, en vez de Angelina, Catalina.

Sí, sí. Muy gracioso.

Ya hablaremos otro día.

Sí, mejor hablamos otro día.

Nos cogieron desprevenidos cuando estábamos en las calderas.

Y nos encerraron en un almacén.

-(CARRASPEA) Cuando nos rescató la Guardia Civil,

estábamos construyendo un túnel para fugarnos.

-No seas fantasma, Claudio.

-Tú cállate y sígueme el rollo.

Saldrá en el informativo de la tarde.

Adivinad cuál va a ser el pico de audiencia. (SILBA)

Esteban tiene razón, ¿eh? Tú, Cata, estuviste muy bien.

Yo... me pensaría lo de dedicarme a la política.

Cata, serías una alcaldesa maravillosa.

-Anda, no exageres.

Alcaldesa, no me hagáis reír.

Esta campechana hostelera, sin ánimos de ofender.

No, si tú no ofendes, solo molestas.

Y que sepas que esta campechana lleva la política en la sangre.

Que mi tío el Tochas llegó a ministro.

Esteban tú y yo tenemos que volver al cuartel.

-Qué pena que Robles se haya tenido que ir con su unidad, ¿no?

Estará en misión secreta por Siria, ¿no?

En fin, a ver cuándo le volvemos a ver otra vez.

Hasta luego.

Gracias. Adiós.

-¡Esperad un momento! ¡Eh, invito a una ronda!

Los de la tele también.

-¡Qué sorpresa!

(Voces de fondo)

Gracias, Esteban.

(CARRASPEA)

¡Gus! ¡Pero qué haces aquí!

Le pedí al coronel Arroyo que me dejara cambiar de destino.

¿Entonces vuelves a casa?

Quiero que me ayudes, Olmos.

¿Ayudarte yo? ¿En qué?

En el caso más importante de mi carrera.

En estos seis meses he averiguado algunas cosas.

Es algo personal, pero quiero que tú estés.

Será todo un honor.

Como verás, he hecho algunos cambios.

Sí, ya veo que te has quedado con mi mesa.

Como pensaba que no ibas a volver nunca...

Está bien, está bien. Pero...

a cambio...

¡tachán!

¿La cortinita de terciopelo era necesaria?

No, ¿verdad?

Qué alegría.

Qué alegría. (RIENDO) Qué alegría.

¡Ay!

Me has echado el café encima.

Ay, lo siento, mi teniente, yo...

(SE QUEJA)

¿Y cuál es el caso?

Descubrir al asesino de mis padres.

(Música de acción)

¿Ves, querido Watson, cómo no era para tanto?

Los aficionados deberán resolver tres crímenes que sucederán en el pueblo.

No es un juego, está muerto. Lo pusieron ahí para matarlo.

Pero no será esta la única muerte que tendrán que investigar.

Ezcaray no debe relacionarse con esta oleada de crímenes.

A mí Damián no me la cuela. Ese ha hecho algo.

Algo trama. ¿Y de qué puedo ser culpable yo?

El alcalde piensa expropiar varias fincas del pueblo.

¿Cómo? En unas semanas llega una nueva guardia civil.

Recién salida de la academia.

Soy la jueza provincial Nora Salgado desde hace cuatro meses.

Deben tener claro quién soy yo. Tenemos nueva jefa.

Cabo primero Olmos. ¿Diríais que es un cadáver?

-Está muerta de verdad. -Tengo la autopsia de Jaime Marín.

Murió envenenado.

¿Sabes algo de él? -¿Quién?

-¿Quién va a ser?

AZ. Tiene que significar algo.

El principio y el final.

¿Alguna teoría? El asesino podría seguir un patrón.

Nunca pensé que Pedro fuese capaz de algo así.

El siguiente eres tú, te tienes que ir.

-Si lo hago, sospecharán de mí.

Esa no es la estilográfica de Luján.

¿Papá? A mis padres los mataron.

No pararé hasta encontrar al culpable.

Cuenta conmigo, Gus.

  • Capítulo 9: Las dos caras de Ezcaray

Olmos y Robles - Capítulo 9: Las dos caras de Ezcaray

12 sep 2016

Ezcaray se viste de gala para recibir a Mateo Fresneda (conocido como El Chotas en el pueblo), tío de Cata y subsecretario de la OTAN. El alcalde Damián organiza una gran fiesta en su honor en el Ayuntamiento de Ezcaray. Es un gran día para El Chotas, no solo porque está en compañía de sus seres más queridos y amigos de la infancia, sino también porque está a punto de dar un gran paso: bloquear un tratado armamentístico entre la OTAN y una empresa internacional, Global Ultratech, la cual realiza actividades sospechosas en países lejanos. 

Lo que era un día de alegría de repente se convierte en la peor pesadilla de los vecinos de Ezcaray. El motivo: Laguardia, jefe de seguridad de Fresneda, pretende detener las intenciones pacifistas de su jefe. Y, para ello, tiene que matar a Fresneda... y a todos los amigos y vecinos que le acompañan en su homenaje.

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  1. Yadira

    Porque ya no puedo ver la serie en Estados Unidos, la primera temporada si se podia ver...esta ya no... y ea muy triste porque es una serie magnífica. ... porfa permitan verla!!!.GRACIAS

    17 oct 2016
  2. Fran

    Genial serie, como Guardia Civil, no se ha podido expresar mejor la idiosincrasia de esta benemérita institución. Enhorabuena y a por muchas temporadas más.

    05 oct 2016
  3. Rafa

    gran comienzo de la serie. Escena de acción muy buena. Me ha encantado el actor calvito que hace de infiltrado, tiene un parecido muy razonable al actor de Trasnporter.

    20 sep 2016
  4. sab

    con series asi podeis competir con cualquier cadena privada y ganarle esta serie se merece mejor horario es una primetime que no defraudaria

    19 sep 2016
  5. Gitana

    Es una serie,fuera de serie...simplemente magnifica...gracias por permitirnos disfrutar y relajarnos con estos personajes tan maravillosos.

    15 sep 2016
  6. Esther

    Por favor, me encanta esta serie y a mis hijas también, pero ponerla los lunes a las diez y media sólo sirve para que no tenga la audiencia que tendría con otro horario, me quedé dormida y por supuesto mis hijas no pueden verla, se levantan a las siete de la mañana para ir al cole, ojalá la cambiárais, un saludo.

    14 sep 2016
  7. jorge

    me ha encantado el primer capítulo de la temporada 2, es el mejor de la serie; espero que tve confíe en ella y la reubique en un día donde pueda hacer mejores datos de audiencia como el martes y la renueve por una temporada 3.

    14 sep 2016