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No recomendado para menores de 12 años Olmos y Robles - Capítulo 5: La venganza de Emiliano Pozuelo
Transcripción completa

El expresidente de Angola vuelve a España.

¿Cuándo? Me enteraré.

Si lo resuelvo regreso.

¿Melquiades quiere tu finca?

Ya sabes cómo son estas cosas, que hasta que no se firma...

No hace falta que te diga que para lo que necesites,

me tienes a tu disposición.

Isa, tengo interés en quedarme con Los Perdigones.

Tengo planes y todos necesitan esas tierras tan especiales.

¿Buscamos un notario? ¿Cómo?

¿Tan pronto? Entonces mañana.

Te aconsejo como amigo que no te compres esta finca.

Hace un mes la inspeccioné y los viñedos están inservibles.

Vamos a entrenar la capacidad pulmonar.

- ¿Y tiene que ser aquí? - No nos ve nadie.

Te digo yo que mi Sebastián le hace tilín a la Isa.

Es perfecta para él.

El expresidente llega mañana a Madrid.

¿Y en la seguridad? Whitman.

¿Puedes conseguirme el teléfono?

- (LU) ¿No tienes nada que decirme? - (NU) ¿Como qué?

(LU) ¿Qué hacías en Alfaro si estabas en Madrid?

No es asunto tuyo.

Si nosotros sabemos que el expresidente irá a Madrid,

el segundo asesino podría saberlo

y acabaría su venganza de Los Siete Infantes.

(Disparos)

(JULIÁN) Venga, hecho.

Me llevo el tintero, la ardilla, el busto,

el cenicero y los cuadros,

pero los marcos no, que me saldrá por un pico.

Pero vamos a ver, don Julián.

¿Pretende que se los desmonte por 2000 míseras pesetas

que no van a ningún sitio?

A ningún sitio no sé,

(RÍE) pero a tu bolsillo seguro que no van.

Ah, y me lo pones para regalo.

(Música de suspense)

Llegamos tarde. Estaban todos muertos.

Los guardaespaldas, el propio Whitman

y por supuesto, el expresidente.

(AL) El séptimo infante.

Colgado del tejado, decapitado y en posición mortuoria.

Tal vez, quién sabe.

A lo mejor, es probable...

Quizá si hubiéramos ido los tres, no nos estaríamos lamentando.

Hubiera dado igual, Olmos. Lo siento.

Ya sé que acordamos que...

Tú y yo acordamos que resolveríamos el caso juntos,

pero confundiste "nosotros" por "vosotros".

Quería evitarte problemas.

Te conozco bien y pensarías que yo te los daría a ti.

Sí, pero también pensé en lo otro. ¿Qué?

Lo primero era protegerte. ¿Protegerme de qué?

De Gérets. No creo que tarde en aparecer.

Supongo que con la decapitación del expresidente

terminó la venganza de Los Siete Infantes, ¿no?

Sí.

Era el último cabo al que agarrarse.

El último.

Abuela, no quiero yo meterme en tu intimidad,

pero ¿qué pecados cometes para querer confesarte?

¿No separar bien la basura? No entiendo.

(SUSPIRA) ¿Me meto yo en tus cosas?

Pues eso. Bueno.

Buenas tardes, padre. Buenas tardes.

¿Qué? Preparándose para la media maratón

al más puro estilo Karate kid, ¿no?

Dar limpiamuebles, pulir limpiamuebles.

Por cierto, ¿cuándo es? Mañana.

Qué bien limpia, padre.

¿Por qué no viene por casa? Y limpia las ventanas por fuera.

Lo que bien se aprende, mal se olvida.

Y yo lo que aprendí en Bellas Artes fue...

Pero usted quiere confesarse, ¿no?

¿A que usted tampoco lo entiende, padre?

(Tono del móvil)

Perdón. Vuelvo en un minuto.

(DO) Huy, ¡este hombre parece de goma!

(RÍEN A LA VEZ)

Cuidado, que con esas manazas igual lo destrozas.

Abuela, por favor.

Para pintarlo habrá que estudiar,

pero vamos, para limpiarlo...

Tranquila, abuela. Es un chorrito de nada.

¡Mira que te lo dije! Ya, ya.

Esto lo soluciono en un momento.

Se limpia así con cuidadito y...

Ay, madre.

¡Se está corriendo toda la pintura!

¡Para, para!

Abuela, ¿qué es esto?

¡Aquí hay otro cuadro debajo!

Si no fuera porque es una locura, yo diría que esto es un Renoir.

No es una locura.

(Música de cabecera)

- ¿Durmió bien, señor Pollard? - (ACENTO FRANCÉS) Genial.

- Prepare la cuenta, por favor. - Ahora mismo.

(Música de suspense)

- Hola. - (POLLARD-PL) Hola.

(Timbre de recepción)

(POLLARD-PO) ¿Hay alguien por ahí?

- Discúlpeme. - Por favor, señorita.

¿En qué le puedo ayudar?

Busco al profesor Pierre Pollard. ¿Sabe dónde está?

Entró al baño hace un rato, pero no le vi salir.

- ¿El baño está por ahí? - Sí.

Gracias.

Vamos allá.

(ACENTO FRANCÉS) Soy Pierre Pollard.

Je suis Pierre Pollard, profesor de arte.

(Chirrido de puerta)

Su aseo es el que está al otro lado.

Sí, pero está ocupado.

Hombre, este es el cochazo.

(TARTAMUDEA) Que no, tío Aurelio. Nadie te dejará en una gasolinera.

Qué cosas tiene.

Pero, ¿cómo que no me dais el préstamo?

Y dale con el aval.

¡Que se ponga el capullo de Meléndez!

Y ojo, que se lo digo desde el cariño.

Oye.

(TITUBEA) Que no te oigo.

No te oigo, no. ¿Oye?

Ahora sí.

Le vas a decir a Meléndez que se olvide del aval.

Y que me voy a cagar en su padre.

¿Perdón? Ah...

que eres Meléndez.

Oye, Meléndez, que lo de tu padre,

que te lo decía desde el cariño.

¿Oye?

Hay que jorobarse.

Y me cuelga.

¡Escuchad todos! ¡El padre Juan sale en el periódico!

¡Pero no es nada malo!

Quedó segundo en la media maratón de La Rioja.

¿Dónde está? Es este.

Es que el ramo le tapa la cara.

Sí, esas dos piernas de patitas de pollo...

Son como muy de él, ¿no? (RÍE) Sí, claro.

Mi teniente.

Catalina, ponme un café.

Uno que se va.

Solo Cata.

Viene por ahí. Seguro que se invita a algo.

Uno que se queda.

Muy bien, padre. ¡Enhorabuena!

Gracias, gracias.

Enhorabuena, padre.

Pero ser el segundo es triste. Gracias, Atiza.

Que no, hombre. Pedid lo que queráis.

Hoy invita "Maratón Juan".

Pero nada de pedir menús, ¿eh?

Padre, la única gracia que tiene es la de Dios.

Perdone, mi teniente.

¿Puedo sentarme? Ya lo has hecho, Lucky.

(TITUBEA) Sí, bueno, eh...

Si no le digo esto, reviento. Verá.

Usted sabe que en la Academia era y es muy popular.

Todo el mundo le admira, incluido yo, claro.

La cuestión es que... No es por ser pelota,

pero quería decirle que desearía parecerme a usted.

Sé que es imposible, pero me gustaría mucho.

Solo pon en práctica lo que aprendiste.

Sí, claro. Como si fuera tan fácil.

Seguro que hay truquitos que en la Academia no enseñan.

¿Describirías a los que tienes detrás?

Claro. No, sin mirar.

Usa tu memoria.

Recuerda lo que viste al entrar.

(TITUBEA) Lo primero que vi fue...

No me fijé en nadie. Perdón.

Hay forasteros en la mesa del fondo.

Deben tener unos 50 años. Ella es coqueta,

pero lleva zapatos de mercadillo.

Él tiene la piel quemada por el sol.

Podría ser agricultor.

Deben llevar mucho juntos, porque apenas se miran a los ojos.

Al final de la barra

un tipo lleva un rato repasando su cuaderno.

Supongo que será su ruta.

Lo sé por su camisa de repartidor. No es tan complicado.

Pelo teñido con una marca blanca.

Eso explicaría ese color tan artificial.

¿Cómo lo hace?

Presta atención a tu alrededor

y a la gente cuando entres en un lugar.

Dibuja un mapa y memorízalo.

Siempre alerta, Lucky.

Eso es lo primero que deber tener en cuenta.

Perfecto.

¿Entonces habrá más cosas que me enseñe?

Mejor me voy. Gracias.

(Música de intriga)

Bonjour. Je suis Pierre Pollard.

(POLLARD-PR) (RÍE)

(PRONUNCIA MAL EL FRANCÉS)

Le tour de France,

fromage, Benzema.

(PR) Los pintores impresionistas

retrataban objetos de acuerdo a la impresión

que la luz produce a la vista.

No según la supuesta realidad objetiva.

Olmos, ¿se sabe algo de Alcides?

No, desde que se fue nada.

Quería presentarte al profesor Pierre Pollard.

Es asesor del Museo Reina Sofía.

Es un honor poder colaborar con la Guardia Civil.

Gracias. Olmos, proporciónale lo que necesite.

Por supuesto.

Esa pincelada salvaje,

ese color punzante.

Es indudable que estamos ante un Renoir.

No. Es una falsificación.

Ah, ¿sí? Pero es buena.

Oui, oui. Es indiscutible.

Muy buena.

Continúe, por favor. Ilústreme.

Los pintores impresionistas

retrataban objetos de acuerdo a la impresión

que la luz produce a la vista.

No según la supuesta realidad objetiva.

Perdone, ¿no es lo mismo que me dijo antes?

Oh là là.

Es posible.

Llevo toda la vida contando lo mismo a mis alumnos.

Claro.

Pero le diré una cosa.

Entre usted y yo.

El impresionismo está sobrevalorado.

¿Y todo por qué?

Porque Van Gogh se arrancó la oreja.

La oreja de Van Gogh.

C'est la vie, mon ami.

C'est Paris, Notre Dame, le croissant.

Digas lo que digas en francés, siempre suena bien.

Sobre todo si no te enteras.

También.

No le importa que me lo lleve, ¿verdad?

Una falsificación tan extraordinaria

debo analizarla en el museo.

Claro. Allí le aplican rayos X, láser y todo eso.

Oh, sí. Claro.

¡Alta tecnología!

¡Olmos! ¡Olmos!

Damián, ¿qué traes aquí?

Mi padre compró hace 30 años tres cuadros.

Fue en una tienda de antigüedades. Uno era este.

Los otros dos están en la iglesia.

Y a lo mejor este. Si este fuera auténtico...

Pero ¿allez foie gras, Bergerac?

No estará limpiando con aguarrás, ¿verdad?

¡Aquí hay algo!

Damián, te presento al profesor Pierre Pollard.

Enchanté. Me parece bien.

Profesor, ¿es auténtico? ¿Eh? ¿Eh?

¿Eh? Dígame, dígame.

Pues... esa pincelada salvaje,

Ese color tan...

(RÍE) ¡Punzante!

C'est formidable.

¿Qué hay? ¿Sigues enfadada?

No. Si lo estuviera no hubiese venido.

No soy una sospechosa a la que puedas interrogar.

- ¿Te queda claro? - Clarísimo.

Pero es que no entiendo qué hacías en Alfaro así.

- Ibas de incógnito. - No iba de incógnito.

Ah, ¿no? ¿Y entonces?

¿Qué hacías ahí?

Mira, vamos a hacer una cosa.

Vamos a jugar a un juego.

Al juego de los secretos.

Tú me cuentas uno y yo te cuento otro.

Por ejemplo, a los nueve un primo me dio tal susto

que empecé a cambiar las ces por las pes.

En vez de "casa" decía "pasa".

¿Y en vez de "Lucas" decías "Lupas"?

Pues sí. Encima llevaba gafas.

Así que imagínate.

Pero vamos, no te preocupes.

Lo tengo todo controlado.

Al menos te has reído un poco.

Te toca.

No estoy estudiando medicina.

Lo dejé hace un año y medio.

Ahora trabajo de camarera en Alfaro.

A ver.

¿Dices que llevas 18 meses engañando a tu padre?

Y eso no dice mucho de él como guardiacivil.

Te juro que no lo entiendo. Pensaba que...

que la carrera te encantaba, que era vocacional.

¡Lo era!

Hasta la disección del primer cadáver.

Me dio una impresión...

Entonces me di cuenta de que no era lo mío.

Lucky, sabes cómo presume mi padre delante de la gente.

Con eso de que su hija será la mejor doctora de La Rioja.

Mira, Nuria,

que engañes a tu padre está mal,

pero engañarte a ti misma es mucho peor.

¿Y qué hago? ¿Qué hago?

- ¿Le arruino la vida? - No.

Vives la tuya,

pero primero cuéntale la verdad.

Estoy seguro que detrás de esa coraza

hay un ser sensible, comprensivo, que te apoyará y te dirá...

Lucky, ¿qué haces aquí?

A patrullar o al despacho, me da igual.

A trabajar y si no hay trabajo te lo inventas.

Y tú, a estudiar.

¡Vamos!

(HABLAN A LA VEZ) ¡A la orden!

Estás guapo hoy, papi.

¿Papi?

No sé, no sé.

Mire lo que había ahí debajo.

¿Qué le parece?

No sé, la verdad.

Diga algo, hombre.

Si queréis mi opinión... No.

No la queremos.

Usted estudió Bellas Artes.

Eso no es cierto.

Está pecando usted de modesto.

No sé, Olmos.

¿Auténtico o falso?

A ver, si tuviera que decidirme...

Falso, pero por decir algo.

El padre tiene razón, es falso.

Sí, bueno, respecto al tercer cuadro,

llamé al párroco anterior y me dijo que el alcalde de entonces,

que debía ser muy ruin...

¿Dijo que mi padre era ruin?

Sí, bueno, según la gente que no le conocía.

Que era poca. Ya decía yo.

El caso es que debía ser un tipo tan generoso como usted,

y regaló dos lienzos a la parroquia,

con lo cual faltaría un tercer cuadro.

Perdón, ¿ha dicho un tercero?

Sí queréis mi opinión,

aquí tienen la factura que mi padre pagó por los cuadros.

Fueron 35 000 de las antiguas pesetas.

No tienen que darme las gracias.

Teniente, no quería despedirme

sin agradecerle su colaboración.

No tiene por qué, Pollard.

¿Me permite invitarle a desayunar?

No, muchas gracias.

Por favor, s'il vous plaît, monsieur.

¿Qué clase de francés sería moi si no le invitara a le croissant?

¿O un petit choux?

(RÍE) Mi preferido.

¿Querrá decir éclair?

Oui, est Claire o Pepito.

Es un hombre afortunado, ¿no?

Vino a por un cuadro y lleva dos. Ah, sí.

¿Por qué no espera más y se puede llevar el tercero?

Y si así fuese, el alcalde, hombre generoso y amable,

se ha ofrecido a enviármelo.

Pero tiene razón. Como dice el refrán,

"Si la tour mal est, avec moi Benzema,

le patrie si vont qui le croissant".

¿Y eso quiere decir?

Si viajas a por algo, aprovecha y tráete dos.

Ah, interesante. Oui.

Bien. Monsieur, au revoir.\n

Monsieur Pollard. Oui.

(HABLAN EN FRANCÉS)

(RÍE) Oh là là ! Oh là là !

Ha sido un placer conocerle, monsieur.

¿No oui?

Pollard o como quiera que te llames.

Te vienes al cuartel conmigo, ¿oui o oui?

¿Zinedine Zidane?

(CL) No puedo más.

No puedo más, no puedo más.

Estaremos mucho tiempo en un sitio donde no podremos hacerlo.

Así que aprende a controlarte.

Toma.

Úsala y de paso practicas.

No sé si será fácil acertar. ¿Me la sujetarías?

¿El qué?

La botella, claro.

Por poder podría,

pero entre el tembleque de tus manos y las mías...

- Mejor no. - Mejor que no.

Ahora hay tres personas interesadas en la finca.

Augusto, Vargas y Linares.

Los tres me han hecho una oferta y les he contestado,

pero desde que les he contestado, no sé nada de ellos.

Es demasiado pronto.

Tráeme esas ofertas para que las estudie a fondo.

¿Harías eso por mí?

Haría eso por ti y por cualquier vecino.

(GRITA) Aunque no me hayan votado.

Mis artimañas para convencer a Isa de que le guste mi nieto

no están funcionando.

¿Sabes qué? Más que acercarla a Sebastián,

hay que alejarla del alcalde.

¿Crees que a Isa le gusta el alcalde?

Me preocupa más el asunto de la finca.

Me da en la nariz que Damián trama algo

y tú sabes que a mí esta no me falla nunca.

Cata, por favor, apúntame también lo de Isa.

Un placer, señoras.

Vete ya, que por trabajar un poco no te va a pasar nada.

Ya, tienes razón.

Ojalá tuviera tu capacidad de sacrificio.

Y esa nariz.

Que pasen un buen día.

¿No ves que pasa algo? Le mandé una pulla y no contestó.

Te digo que aquí pasa algo.

Sí, que me está ayudando muchísimo.

Tú no deberías fiarte de este ni un pelo.

Ah, ¿y de vosotras sí?

Pero si le acabáis de vender la cooperativa.

O sea, el alcalde es bueno para vosotras y no para mí.

Hasta luego.

Si supiese la verdad.

Pero todavía no puede y con la cooperativa nos pilló.

No sé si tu nariz está en lo cierto,

pero no podemos dejarla sola.

Ya.

¿Quién es Emiliano Pozuelo?

No tengo ni idea.

¿No has escrito tú esta nota?

No.

¿Reconoces la letra?

¿Quién me lo pregunta? ¿El experto en grafología?

No es que desconozca ese campo.

Sé que Aristóteles y Dimitrio fueron los primeros grafólogos.

No, Dimitrio no. Demetrio.

¿Hablamos de la misma persona? Cuidado.

Olmos, ¿sabes quién escribió la nota o no?

¡Que no lo sé! Pues eso.

(ACENTO FRANCÉS) Buenos días. Soy Pierre Pollard.

Profesor de arte y asesor del Museo Reina Sofía.

Me secuestraron y ataron a un árbol.

Pierre Pollard, ¿algún documento que lo demuestre?

Me gustaría enseñarle mi DNI, pero me robaron hasta la cartera.

Siéntese, por favor.

¿Dónde le atacaron?

En mi propio hotel.

Lucky. ¿Sí?

Tráete al falso Pollard.

A la orden.

¿Ha dicho falso? Sí.

Alguien le ha suplantado.

¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Pues...

conseguí desligarme de las ataduras

y luego seguí el curso del río.

Fui boy scout de pequeño.

¿De dónde venía?

Desde Burdeos.

Hice noche a unos 40 o 50 kilómetros de aquí.

Monsieur Pollard,

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Le reconoce?

No lo podría asegurar.

El cobarde me atacó por la espalda.

- Hijo de su madre, asqueroso... - La merde !

Je suis l'aunthentique Pierre Pollard !

Les enfants de la patrie, comme ci, comme ça,

Michel Platini !

¿Platini? ¿El futbolista?

Lucky, llévatelo, por favor.

Vamos, anda, que más que franchute pareces manchego.

(PR) Fromage.

Lo sentimos. Esto era necesario.

Comprenderá que después de lo sucedido,

debamos verificar que es quien dice ser.

Obviamente es así.

Sí, soy el teniente Robles,

de la Guardia Civil de Ezcaray.

Necesito hablar con el director.

¿Está llamando al museo?

Oui.

Puedo esperar, sí.

Señor director, tengo delante de mí a su asesor.

El profesor Pierre Pollard.

Sí, necesito que me confirme su identidad.

Hable.

(TITUBEA) ¿Señor director?

Pierre, ¿qué ha sucedido?

(RÍE)

Un asunto algo desagradable, pero no se preocupe.

Estoy bien.

¿Podrá ocuparse de todo?

Por supuesto. Para eso he venido.

¿Puede confirmar por la voz que es Pierre Pollard?

Sin duda. Es él.

Bien. No le molestamos más.

¿Pero qué ha pasado?

Tranquilo, fue un malentendido. Ya está resuelto.

Muchas gracias otra vez.

Monsieur Pollard,

(PONE ACENTO FRANCÉS) Bienvenido a Ezcaray.

Cata anda con la mosca detrás de la oreja.

Ese olfato suyo nunca le falla.

A estas alturas intuirá que voy detrás de la finca de Isa.

Ya está. Lo vamos a hacer. Y lo vamos a hacer ya.

(Chirrido de puerta)

Seguimos en contacto. Venga, ¡agua!

Genaro, quédate aquí. Pórtate bien.

Pasa, Isa. ¡Qué sorpresa! ¿Sorpresa por qué?

Dijiste que te trajera las ofertas y aquí las tienes.

Vaya, ¿pero no eran tres?

Vargas y Augusto se acaban de retirar.

¡Qué contrariedad! Solo queda Linares.

Sí. ¿Ves como tenía motivos para estar preocupada?

Ya.

(RÍE) Mira Brutus qué carilla.

Sigue siendo igual de asqueroso que cuando estaba vivo.

¿Te acuerdas de la excursión a Logroño en autobús?

Sí. Una niña se quedó dormida

y le metisteis ese hámster en la boca.

(RÍE) ¿Te acuerdas de eso?

Sí, perfectamente. Era yo.

Yo hice lo posible por evitarlo. Lo recuerdo muy bien.

Espero que no te traumatizaran los miserables...

(Tono del móvil)

Disculpa.

Sí, por favor,

¿me espera un segundito? Gracias.

Bueno, pues me voy.

Oye, una pregunta, ¿conoces a Linares?

No mucho.

Bueno.

No te preocupes. Confía en mí.

Verás como todo sale bien. Vale.

Verás.

Sí, ¿Linares?

Linares, amigo mío. ¿Cómo estás?

Sí. Te llamé esta mañana.

Sé que quieres comprar la finca de Los Perdigones.

Es mi deber como amigo advertirte

que esa finca, esas tierras,

no valen nada, amigo.

¿Que qué haría yo en tu lugar? No las querría ni regaladas.

Por favor, no tienes que darme las gracias.

A ti, a ti, a ti.

¡Brutus!

¿Qué te han hecho? Pero quién...

Genaro. ¡Genaro!

Genaro. Sabía que le tenías envidia.

Ven aquí, ¡ven aquí!

Ven, que no te voy a hacer nada.

Hay que ver.

Evidentemente es incuestionable.

Son excelentes imitaciones.

Deberán ser estudiadas en el laboratorio del museo, ¿no?

Sí, claro y con más motivo

después de que ese farsante, tontolaba, anormal,

haya limpiado el cuadro con...

¡aguarrás!

Madre mía, qué barbaridad. Imagínese que fuera auténtico.

¿Sabemos algo del tercer cuadro?

Sí. El padre Juan sigue buscándolo.

Mi teniente, Pollard se alojó en el hotel Magnolia.

En el kilómetro 135 de la autovía.

Muy bien. Gracias.

Profesor.

¿Le suena de algo Emiliano Pozuelo?

Es curioso que me haga esta pregunta.

En este momento me estaba acordando de él.

Era un pintor, ¿no? ¡No!

Era mucho más que un pintor.

Fue un falsificador genial.

Muy superior al ya conocido Erik el Belga.

(TARTAMUDEA) No sé si se acuerdan.

Pero como os pasa a todos los españoles, os vendéis muy mal.

¿Y por qué se acordaba de él?

Pues porque...

hace muchos años Pozuelo y su banda

robaron tres obras maestras del impresionismo.

Pretendían sustituirlas por copias y vender los originales.

Dada su maestría, nadie notaría el cambio.

Lo que pasa es que lo cogieron antes de culminar su plan.

¿Qué fue de las tres obras?

(PO) Ahí está el misterio.

Nunca aparecieron.

Pozuelo cumplió condena en Cádiz.

Así es. Es cierto.

Sería años más tarde

cuando concedió una entrevista.

Cuando le preguntaron por esos cuadros, él dijo...

"No es oro todo lo que reluce.

Si quieren pinturas verdaderas, busquen en mis cuadros.

Cierto. Ahí está el verdadero arte".

Eso es. Entonces la gente

supuso que daba pistas sobre su paradero.

Desde entonces, cientos de aficionados

y también delincuentes,

andan detrás de esas falsificaciones.

Esperan encontrar algún detalle que resuelva el enigma

y que les lleve hasta las auténticas.

¿Ha dicho usted "enigma"?

Olmos.

Ahora que lo pienso,

entiendo por qué ha tratado de suplantarme.

Hay mucha fortuna detrás de esto.

O sea, que no estamos ante unas meras falsificaciones,

sino ante un enigma que nos conduce hasta un tesoro.

Olmos. ¿Señor?

Vamos a dejarlo en leyenda, ¿eh?

Pozuelo está muerto

y con él la respuesta de ese "enigma".

Voy a la tienda donde el padre del alcalde

compró los cuadros.

Vamos, Lucky.

(LU) A la orden, mi teniente.

Estamos ante un enigma.

(RÍE) Sí.

Un enigma.

(Música de intriga)

A ver, caminando.

(Teléfono)

Siéntate aquí y no se te ocurra moverte.

¿Vale?

(ACENTO ANDALUZ) "Colchones", ¿Cómo te va?

(ACENTO ESPAÑOL) ¡Calla o sabrán que nos conocemos!

Huy, ¿cómo se dice en francés "cagarse de miedo"?

¡No me lo digas! "Cagandé de la cagard"

Se dice craindre le pire.

Porque tú lo digas.

No, porque yo estudié francés en la Sorbona.

Tú ni llegaste a primero de EGB.

No qué va.

¿Por qué me atacaste?

- ¿Y tú por qué me dejaste? - Porque el plan te supera.

¿A mí? ¿Y por qué me llaman "El Cerebro"?

Y dale.

Por lo mismo que al chino de mi barrio le llaman "ojazos".

- No entiendo. - Ni lo entenderás.

¿Sabes? Antes te pude delatar y no lo hice.

¿Y sabes por qué?

Pero te digo una cosa. Si no me sacas de aquí,

la Guardia Civil sabrá que mientes.

- No serás capaz. - Ponme a prueba.

Está bien.

Y otra cosa. A partir de ahora, yo llevo el mando.

- ¿El mando de qué? - Del golpe.

- ¿Qué golpe? - Del golpe impresionista.

Qué harto me tienes.

¿Estamos de acuerdo sí o no?

Qué remedio.

¡Cuidado!

No es por justificarlo,

pero es más fácil robar un banco que conseguir un préstamo.

A ver, Platini, ven conmigo.

(PO) Agente, por favor. Ahora, ahora.

(ACENTO FRANCÉS) No me deje con un delincuente de esa calaña.

(SEÑORITA-SE) Debe estar por aquí.

Mi padre era un ejemplo de hombre ordenado.

Lo guardaba todo en su sitio.

Yo he salido más a mi madre.

¡Anda!

La documentación del coche.

Ya la podía buscar yo en la guantera.

¿Podría encontrar la factura? Sí.

Lucky, ¿tomaste las huellas de los lienzos?

Afirmativo, mi teniente. Nos dirán algo lo antes posible.

Aquí está.

Eso creo.

Mierda, ¿dónde estarán mis gafas de ver?

A lo mejor en la guantera.

No veo nada.

A ver si...

Eh...

Sí.

No, que tiene las gafas...

Ah, es verdad. Decía yo que veía muy bien.

Perdón.

Como le decía: "1998".

"Tres cuadros de temática religiosa".

Sí, es igual que la del alcalde.

Excepto que el padre de este la infló ligeramente.

¿Ligeramente?

De 2000 peseteas se convirtieron así,

En 35 000.

Conozco a Damián y de tal palo, tal astilla.

Lucky.

No, no.

¿No tienes nada que preguntar?

Ah, sí, eh...

¿Dónde compró su padre esas pinturas?

Bien.

¿Qué pinturas?

- Ah, se refiere a las religiosas. - Claro.

Las compró a unos monjes de un monasterio.

El monasterio de... ¿Cómo se llamaba?

Sí, el monasterio...

No me acuerdo.

El caso es que las tuvieron que vender para sobrevivir.

(Tono del móvil)

A ver, por favor. ¡Un poquito de silencio!

Silencio.

(GRITA) Silencio, por favor. Ya.

¿Se puede saber qué quiere esta gente?

El lienzo que falta está escondido en uno de esos cuadros.

Y de paso hacerse ricos.

Sí. Vienen todos pensando:

de esta me forro "Pollard".

Como usted se llama Pollard.

Bueno, perdóneme. ¿Tú si lo has cogido?

Ya les dije que son falsificaciones

y que el que falta estará en la parroquia, pero ni caso.

Este es el verdadero, ¿eh?

¿En serio, Macario? Sí, sí, seguro.

Este es el calendario que regalaban el año pasado

en la pescadería. Tira para tu casa.

A ver, Agrimina, qué nos traes.

¿Qué vas a hacer? ¿Salto con pértiga?

No encaja en los marcos

ni haciéndolo encoger con agua caliente.

Buen intento. Siguiente.

A ver, Celedonio. Este...

¿Este no es el cuadro que está en la biblioteca?

Este es el auténtico. El otro es una fotocopia.

¡Seamos serios, por favor!

Esto es un bodegón y de quinta fila.

(PO) Buscamos una obra religiosa.

Con un toque cromático de principio de impresionismo.

Ya han oído. Tendrán que seguir jugando a La Primitiva.

Dejemos trabajar a los profesionales.

Muchas gracias, alcalde.

Digo el profesor, Buenas tardes. Gracias.

Vamos. ¿Esto es religioso? Pinta de Virgen no tiene.

Sin este tercer lienzo, jamás resolveremos el enigma.

No hay que perder la confianza.

Hay que buscar en sitios más profesionales

que en las casas de estos cuatro palurdos.

¿Dónde está el teniente Robles?

Perdóneme.

Buenas tardes, comandante.

¿Es que no me ha oído? Sí. Ha salido.

Llámele y que regrese de inmediato.

(SUSURRA) ¿Por qué no le dejas, tontolaba?

¿Qué ha dicho?

Que voy a ver. No sé por dónde andaba.

Con tu comportamiento indisciplinado y egoísta

no solo no evitaste la muerte del expresidente,

sino que ahora todo el mundo habla de que uno de mis hombres,

y un guardiacivil de pueblo,

se han visto involucrados en el suceso.

Dime, Robles. ¿Qué voy a hacer contigo?

Asumo mi responsabilidad, comandante.

¡Solo faltaría!

Creía que ya habías escarmentado.

¿Recuerdas lo que pasó

la última vez que me desobedeciste?

Asesinaron a un asesor del presidente Putin.

Nada más y nada menos.

Su muerte sirvió... ¿Qué pasa?

¿Ahora eres un justiciero de la noche?

Comandante.

Nos urge saber a quién vio el expresidente los últimos días.

Si hay algún registro de llamadas, las necesitamos.

Imágenes de una cámara de seguridad. Algo.

¿A qué vienen esas preguntas?

El asesino de Los Siete Infantes no actuaba solo.

¿Recuerda el vídeo?

Cuando el asesino colgaba el cadáver del puente,

se aprecia una pequeña corrección en el zum de la cámara.

Esto significa que alguien la manejaba

y que no quería que algo, o mejor dicho alguien,

se viera en el vídeo.

De esto se dio cuenta Olmos.

Te lo digo por última vez, Robles.

Quiero que te apartes del caso.

Y no es una sugerencia. Es una orden.

Desafíame otra vez

y dedicaré el resto de mis días

a hundir tu carrera.

Y si fuese necesario, también tu vida.

¿Me has entendido, teniente?

¡No te he oído!

Sí. Le he entendido, comandante.

Damián, me tienes que ayudar. (ASIENTE)

Habla con el banco para que me den el préstamo.

Ya. ¿Dónde estabas tú cuando yo te necesité?

Me ocultaste deliberadamente lo de la cooperativa.

A mí, tu alcalde, tu amigo del alma.

Nunca he sido tu amigo del alma.

Pero si me haces este favor, sacaré a pasear a Genaro.

¿De verdad?

Eso es muy considerado por tu parte,

pero me temo que no será posible.

Genaro no te soporta. No le gusta cómo hueles.

Pero como aprecio tu intención, lo pensaré.

No sé cómo lo haces, pero me inspiras, Atiza.

Tú me inspiras.

A veces pienso que eres gilipollas.

¿Cómo metes las narices de repente en el caso de Los Siete Infantes?

Porque Olmos y Robles están en lo cierto.

- Hay un segundo asesino. - Vale.

Supongamos que hay un segundo asesino.

Supongamos que Olmos y Robles están en lo cierto.

Supongamos que a mí me interese.

Pero no es cierto.

A partir de ahora nadie debe saber nada sobre el asunto.

No existe un segundo asesino.

No existen unas nuevas pruebas.

¿Me has comprendido?

Y si de verdad aprecias a Robles,

convéncele de que este asunto está cerrado.

Lo de hundirle iba en serio.

(Música de suspense)

Señorita, ¡por favor!

(CA) Dígame, caballero.

En la carta decía que esta salsa lleva mostaza,

pero no es así.

Perdone.

Siento decirle que se equivoca.

Señorita, aquí quien se equivoca es usted.

No. Le garantizo que esa salsa lleva mostaza.

Muy suave, pero lleva.

Ni suave ni fuerte ni nada. ¡No lleva mostaza!

Lamento contradecirle, pero esta no me falla nunca.

Señorita, le voy a proponer un juego.

A ver quién de los dos tiene mejor olfato.

Se lo agradezco, pero por no jugar no juego ni a la lotería.

A los hombres cobardes en España se les llama gallinas, ¿verdad?

Sí, señor.

(RÍE) ¿Y a las mujeres cobardes se las llama pollos?

Me llega un cierto aroma. Débil, eso sí.

Yo digo que debajo de mi taza hay mantequilla.

(RÍE) Perdón, perdón.

Debajo de la mía lo que hay es una mermelada de fresa.

No me cabe la menor duda.

(CA) ¡Copón!

Tranquila. Como muestra de la grandeur francesa,

le voy a proponer la revancha, pero no se acostumbre.

Esta vez va a ser con... ¿Cómo dicen ustedes?

Con algo de leña.

No, gracias. Mi madre, que en gloria esté,

me dijo porfiarás, pero no apostarás.

- ¿Le parece bien cien euros? - ¡Doscientos!

Perdóname, madre.

¿A uno o a dos metros?

A dos.

Debajo de mi taza lo que hay son un par de aceitunas con hueso.

Debajo de su taza lo que hay es un par de pepinillos.

Y debajo de la mía hay una hoja de laurel.

Recién cortado, por cierto.

¡Qué sobrada!

(RÍE)

(CA) Monsieur,

déjeme aquí doscientos euros en billete pequeño y sin marcar.

Ha tenido mucha suerte, señorita.

Porque me confié, que si no...

Claro, se confió dos aceitunas.

(RÍE)

Este olor es muy raro.

A ver.

El aikido es un arte marcial de origen japonés.

Es para defensa personal. ¿De acuerdo?

Significa "camino de la armonía", ¿no?

El aikido sostiene que atacando en línea recta

siempre gana el más rápido, alto y fuerte.

Citius, altius, fortius.

Latín.

Si logras desviar esa línea recta,

puedes vencer a tu oponente. ¿De acuerdo?

Olmos, ven para hacer una demostración.

¿Yo? Sí, tú.

No soy altius ni fortius,

pero sí bastante citius.

A ver, dame la muñeca. Siempre buscando...

(RÍE)

¿Qué pasa? Me ha hecho cosquillas.

Venga, vamos.

¿Qué haces? Cosquillas, teniente.

A ver.

A ver, quita.

Ataca, Lucky. Cuidado, mi teniente.

Cuidado, que voy.

Ya entiendo, ya.

Aprovechas la fuerza del oponente y la vuelves contra él.

Exacto.

Ataque, teniente. ¿Eh?

Sí, ataque. Cuidado.

Una, dos y tres...

(GRITA)

No había llegado a tres, tramposo.

Lucky, lo segundo que tienes que saber.

Trabajar, trabajar y trabajar.

Y cuando creas que lo has aprendido todo,

sigue trabajando.

La victoria favorece a los que se preparan.

Amat, victoria, curam.

Latín.

Sí, sí. ¿Y?

Nada.

(Tono del móvil)

Venga, atácame tú a mí.

Catalina.

Soy citius, ¿eh?

¿Billetes falsos?

Voy a preguntárselo una vez más.

¿De dónde sacó los billetes falsos?

Y yo le contesto una vez más que no tengo ni idea.

Seguramente me los colocaron

aquellos que me secuestraron en el hotel.

Un hombre capaz de descubrir un Renoir falso.

¿Nos tomas el pelo?

Señores, me tratan como si fuera un delincuente

cuando yo soy una víctima.

Si no les importa, quisiera hablar con mi embajada.

Mire, siéntese.

Su verdadero nombre es Manuel Echevarría.

Nacido en Almansa, Albacete.

Es bedel del Museo Reina Sofía.

Detenido en cinco ocasiones. Todas por delitos menores.

Relacionados con falsificaciones y estafas.

Bueno, muchos de esos delitos no fueron tan menores.

Con su permiso, aquí tiene al otro Pollard.

Ala, fromage, siéntate.

Y bon appétit.

(ACENTO FRANCÉS) Bonjour.

Bonjour.

Tu nombre es Justino Peláez.

Timador de poca monta, detenido en múltiples ocasiones.

También por delitos menores.

Dime una cosa, ¿conoces a este hombre?

¿Al "Colchones"? Para nada.

(ACENTO ESPAÑOL) Eres tonto.

¿Tonto yo? ¿Y por qué todos me conocen como "El Cerebro"?

Por tu cerebro de mosquito, que es así de pequeñito.

¡Es una ironía!

Pero claro, la palabra "ironía" no te cabe en la cabeza.

¿Ah sí?

¿Y cómo pude robar una pieza

(ACENTO ANDALUZ) en el mismísimo Museo del Louvre?

Te acabas de nacionalizar español por la vía rápida, ¿no?

Perdón.

(ACENTÚA EL FRANCÉS) En el Louvre.

Lo que robó en el Museo del Louvre fue un extintor de mierda.

¡Lo confundió con una estatua dadaísta!

Un momento.

¿Y los billetes con los que hice la apuesta en el bar?

(RÍE) Se los di yo.

Oui. Mi hermana, o sea, su esposa, me hizo un préstamo.

(ACENTO ANDALUZ) y yo te lo devolví días después.

¡Eso te pasa por quedarte con la pasta!

O sea, que son familia.

Cuñados. Esto no puede ser.

¡Mira que pagarme con... !

¿Y ahora qué?

No lo haga.

¿Se ha dormido? Oui.

(ACENTO FRANCÉS) Es narcoléptico.

No conviene despertarle.

Por eso le llaman "Colchones". Voilà.

¡Con billetes falsos!

¿Y el verdadero Pierre Pollard? En el bosque.

Atado a un árbol.

(PR) Oui.

(CA) Alcalde, no son buenos tiempos,

¿pero la pobre Isa no está teniendo demasiada mala suerte?

Define mala suerte.

Define tú mano negra.

No sé qué dices. En esto hay que esperar.

Ya. Isa, yo que tú llamaría a todos los compradores.

¡Ni se te ocurra!

Eso quieren, que parezcas desesperada.

Pero por qué no haces la prueba y salimos de dudas, ¿no?

Mira, tengo aquí el teléfono de Linares.

- Llámale, a ver. - Sí.

Hazme caso, no llames. Hazme caso y llama.

Quiero lo mejor para ti. Quiere lo mejor para él.

No llames, no llames, no llames. Llama, llama, llama.

No, por favor.

Perdón, tiene razón. No llames.

No debía llevarte hasta ahí.

Es que tú también, Cata.

Para disipar cualquier duda, yo mismo llamaré a Linares.

¿Haría eso una mano negra?

- (CA) Perdóname. - (IS) No pasa nada.

A ver, qué tripa se te ha roto.

¿Sabemos algo de mi préstamo?

Escucha, Atiza.

Si dices "no" a lo que te pregunte,

dalo por hecho. ¿Y el lote de sartenes?

Me dijeron que iba con el préstamo.

¡Alcalde!

¿Puedes poner el sin manos?

Por supuesto. No hace falta que lo digas.

Escúchame bien, Linares.

¿Te he llamado yo en las últimas 24 horas?

No.

¿Alguna vez, desde que nos conocemos,

te he recomendado que no compres una finca?

No.

Muchas gracias, Linares.

Déjate de Linares y ocúpate de mi préstamo

o vamos a tener más que...

Todo aclarado. No, nada aclarado.

¡Déjame ver a quién has llamado!

¡Cata, vale ya!

Damián, lo siento. Te pido disculpas.

No debimos desconfiar de ti. Lo siento.

No pasa nada. Como alcalde, tengo que soportarlo.

Bueno, sabes que me tienes para lo que quieras.

Te lo agradezco mucho, de verdad.

Me tengo que ir. Adiós, Isa.

Alcalde, esto no ha terminado.

Claro que no, Cata. Esto acaba de empezar.

Mi teniente, están los resultados

de las huellas que tomé de las falsificaciones.

Pues yo acababa de entrar al baño

y apareció este hombre en silla de ruedas y me atacó.

Sí, Manuel Echevarría trabajaba como bedel en el museo.

Es lógico que supiera todos sus movimientos.

Incluso que se alojaría en ese hotel.

¿Encontraron mi coche? Sí, lo tenemos a buen recaudo.

(Teléfono)

(LU) Cuartel de Ezcaray, dígame.

(LU) Sí. Un momento.

Mi teniente, el hotel Magnolia,

donde secuestraron al profesor. Le paso la llamada.

(Teléfono)

Teniente Robles.

Sí, lo entiendo. Dos vehículos.

Bien. De acuerdo, muchas gracias.

(LU) También llamó el padre Juan hace un rato.

El tercer lienzo sigue sin aparecer.

¿Tercer lienzo ha dicho usted?

Sí. ¿Conoce la leyenda de Emiliano Pozuelo?

Perfectamente. Quien consiga las tres falsificaciones,

averiguará el enigma. Exactamente.

Vamos, Lucky. ¿A dónde, mi teniente?

Al hotel Magnolia.

Olmos. Mi teniente.

Adiós, Lucky.

¿Podría un momento ir yo a mi coche a buscar algo?

No se preocupe, voy yo. Usted descanse.

¡No! Tampoco es importante.

Es mejor su compañía. Hablábamos del cuadro.

Pienso que la respuesta puede estar en ese campo de flores.

Piense usted. Sí.

Pozuelo trabajaba en el taller de su padre.

Era un artesano que fabricaba marcos para cuadros

en el barrio sevillano de Las Flores.

Es una influencia clara en el trazo, en el pigmento...

¿Lo ve usted? Sí, sí.

En el barrio la flor dominante es el pensamiento.

Oui.

Y el taller del padre estaba en la calle del Pensamiento.

Está muy informado. Lo procuro.

Marcial, se dijo que la partida se jugaba por pareja.

(BR) Mira, vas a tener suerte. ¡Alcides!

¿Sabes jugar al dominó? Nos ha fallado uno.

Me encantaría, pero se me ha hecho tarde.

Otro día será.

Si te quieres quedar a dormir, no hay problema.

- Tenemos habitaciones disponibles. - Ah.

Igual te puedes relajar un poco. Darle un respiro a los malos.

Pues la verdad es que me encanta el dominó.

- Acepto esa habitación. - Muy bien.

Claudio, Braulio, vamos allá.

Venga.

¿Quieren algo de ventaja?

Ventaja dice.

(BR) A ver, la apuesta por partida es fuerte.

Son diez céntimos.

Vaya, menudo arranque. Venga.

Las veo.

Es buena.

Últimamente circula por aquí mucha falsificación.

Ah, ya.

Perdonad, pero tengo que ir al baño.

(AL) Suerte.

(BR) Cata, hija, siéntate en su lugar.

Que la cosa va para largo.

Pues nada.

- Ahí van mis diez. - (BR) Muy bien.

A repartir.

Están desde el martes y nadie los reclama.

Nos parecía muy extraño.

Hizo bien en llamarnos.

Si necesita algo estoy dentro.

Lucky. Sí, mi teniente.

¿Enviaste las matrículas a la central?

Afirmativo.

Acabo de recibirlas.

Ese coche de ahí pertenece a Manuel Echevarría.

¿El bedel del museo? Exacto.

Y este de aquí pertenece... A Pierre Pollard.

¿Cómo lo sabe?

En las matrículas francesas, el 33 es del departamento de Gironda.

Capital Burdeos.

De donde es el profesor.

No entiendo. Su coche está en el aparcamiento del cuartel.

Mi teniente, ¿podemos hacer esto? Solo si está justificado, Lucky.

¿Y cómo sabemos que lo está? Lo estoy haciendo yo.

Vale.

Lucky, ¿cuánto dirías que mide el profesor?

Uno ochenta más o menos.

Este asiento está regulado para alguien bajito.

¡Teniente!

En un solo día he aprendido más de arte que en toda mi vida.

Y eso que de los tres profesores dos eran falsos.

¿Has visto a Isa últimamente?

Desde la cena trampa que nos montaste, no.

¿Insinúas que estoy haciendo de Celestina?

Como guardiacivil y como nieto no lo insinúo.

Lo afirmo.

Abuela, Isa me cae muy bien,

pero no creo que pueda pasar nada entre nosotros.

¿Ahora podemos centrarnos en lo importante?

Está bien.

Pozuelo nació en la calle del Pensamiento,

en el taller de su padre, el artesano.

Un artesano que hacía marcos.

Un momento.

Claro.

"No es oro todo lo que reluce. Si quieren verdaderas pinturas,

busquen en mis cuadros. Ahí está el verdadero arte".

Eso dijo en la entrevista.

Y explica que durante años buscaran la respuesta en ellos.

Claro, pero nadie prestó atención a la primera frase.

¡"No es oro todo lo que reluce"!

Eso es.

Abuela, ¡te quiero!

Eso significa que sirvo para Celestina.

Gracias por todo. Ha sido un placer.

Pardon.

(Tono del móvil)

Oui. ¿Señor Pollard?

Tengo que verle. Ah.

No es posible. Voy a buscar las llaves del coche al cuartel

y ya me marcho.

Creo que he resuelto el enigma.

Pardon ? El enigma.

Creo que he dado con la clave.

¿Dónde quiere que nos veamos?

Avance hasta que aparezca el señor Pollard.

Pero si es ese.

¿Está segura?

Para poder registrarle tuve que comprobar sus datos.

A ver, si es ese el verdadero profesor Pollard,

¿quién es el que está en el cuartel?

Atiza, soy Robles. Escúchame bien.

Mi teniente, estoy llegando al coche.

A simple vista, no se ve nada dentro.

Voy a mirar en el maletero.

¡Atiza! ¡Ahí huele a muerto!

Perdón, cuando me llamó me dijo que ya resolvió el enigma,

que sabía cómo encontrar los lienzos originales.

Yo le dije que creía haber resuelto el enigma,

pero no le dije nada de los lienzos.

En cualquier caso, paciencia, señor Pollard.

Paciencia no tengo mucha. No es una virtud en mí.

(SE) ¡Perdón!

Disculpe.

No se preocupe.

Siento haber tardado, pero estaban al fondo del almacén.

Mi padre y su manía de guardar todo en su sitio.

En todos estos años no ha conseguido venderlos, ¿no?

No, pesan demasiado.

Las paredes de hoy en día son de chichinabo.

Para colgar uno de estos marcos hay que pedir licencia de obra.

Caramba, sí que se las traen los marquitos.

Sigo sin entender nada de lo que pasa.

Tenga paciencia, señor Pollard.

La paciencia es el arte de la ciencia.

Eso es verdad.

¿No lo dicen en Francia? Oui.

Bueno, pues voy a proceder.

Perdón. No se preocupe.

Ya, pero... Ni pero ni pera.

Hay que hacerlo.

Voilà.

¿Oro? (ASIENTE)

En España dicen: "no es oro todo lo que reluce".

En este caso sí, señor Pollard. Y de 18 quilates.

Venga, Olmos. Venga.

(SE) Y todo este tiempo en el almacén.

¿Y cómo pudo usted averiguarlo?

Emiliano Pozuelo vendió los lienzos originales

y con el dinero compró el oro, lo fundió y fabricó los marcos.

Oh là là. Usted sí es un agente de 18 quilates.

Bueno, 18 quilates aquí y 17 en Canarias.

Cógelo.

¿Cómo apagado?

Bien, pues tengo que llevarme los marcos.

(Teléfono)

Aquí. Conteste.

¿Sí?

¿Hola?

Señorita. Ya, es que no escucho.

Señorita, ¿por qué no prueba con el otro?

¿Cómo voy a escuchar si es el de la tienda?

Dígame. Sí. Un momentito.

Agente. Sí.

Es para usted.

Gracias.

Agente... digo, Sebastián Olmos al aparato.

Olmos. Gus, digo, teniente.

El verdadero Pollard está muerto. El otro puede ser el asesino.

(Golpe)

Si logras desviar esa línea recta, puedes vencer a tu oponente.

Soy demasiado citius para ti.

En francés, en español, en español con acento francés...

¿Quién empieza? Yo, que soy el jefe.

Como ya sabéis, soy el bedel del Museo Reina Sofía.

Y sí, tenía un cómplice en la administración.

Pierre, ¿qué ha sucedido?

Un asunto algo desagradable, pero no se preocupe.

Estoy bien.

¿Podrá ocuparse de todo?

Gracias a él supe que Pollard

viajaría de Burdeos a Ezcaray.

¿Y por eso conocías la leyenda de Emiliano Pozuelo?

Llevo años obsesionado con ese tema.

No podía dejar escapar esta oportunidad.

Suplantar a Pierre Pollard, quedarte con los cuadros,

resolver el enigma...

Es un plan muy ambicioso.

Para mí perfecto. Bueno, casi.

- Porque la cagaste abandonándome. - No.

- Cagada casarme con tu hermana. - Eso no, "Colchones".

Silencio. Continúe.

¿Él o yo? Los dos.

En orden, por favor. Entonces yo.

Tras reducir en los aseos a Pierre Pollard...

Su aseo es el que está al otro lado.

Sí, pero está ocupado.

(PO) Bueno, el que pensaba que era el verdadero,

le saqué en una silla de ruedas.

En el mundo de los timos se llama "hacerse un Stephen Hawking".

Eso de toda la vidase llama "hacer un Ironside".

Eso cuando conocían a Ironside,

pero los jóvenes no conocen ni respetan a los clásicos.

¿Puedo seguir? Gracias.

Le metí en el coche, arranqué y salí corriendo.

(PR) Y yo le seguí, llegué al bosque

y espere a que Manuel atara al supuesto Pollard.

Bonjour. Je suis Pierre Pollard.

Luego me acerqué por la espalda sigilosamente...

y lo dejé cao con un "rey de bastos".

Eso se llama "hacer un as de bastos".

Después lo até a un árbol y me fui.

Lo que se llama una broma típica entre cuñados.

Todavía tengo aquí el chichón.

Lo que más me dolió fue que me dejó fuera.

Porque yo no seré el más brillante, pero sí el más leal.

Por eso toda la vida he querido impresionarle.

¿Estás hablando en serio, "Cerebro"?

Sí, "Colchones", sí.

Siempre te he admirado.

- Pero no sabía nada. - Pues ya lo sabes.

No sé qué decir, que...

Siento interrumpir esta declaración. Un detalle.

El individuo que confundisteis con Pollard es muy peligroso,

Habéis tenido mucha suerte.

Un poco más y vivís vuestro amor en la sala de autopsias.

No sé qué decirte. Solo puedo decir...

¿Qué?

¿Otra vez?

Por favor, hablad más bajo, que se ha dormido.

¡Te quiero, Justino!

¡Ey!

Hola, hija. Hola, papá.

Creo que hoy será uno de los días más felices de mi vida.

Me alegro.

¿Tienes un segundo para hablar?

Para ti siempre.

Papá, verás, que...

Igual lo que te digo no te gusta, pero...

(Tono del móvil)

Perdona, hija.

Atiza, dígame.

¿Perdón?

Ah, hola, señor Meléndez.

Perdón, Menéndez. ¿Cómo dice?

¿Que me han aprobado el...?

¿De verdad?

No sabe cómo se lo agradezco.

Me hace muy feliz, señor Menéndez.

Por supuesto. Mañana me paso por la sucursal.

Muchísimas gracias, señor Menéndez.

Bueno, bueno.

Hija, espero que tengas un buen abrigo,

porque acabo de regalarte un máster

en la mejor universidad de Chicago.

¿Qué?

No te veo muy feliz.

A ver, qué me querías decir antes.

Nada.

Que no sé cómo agradecerte que pienses tanto por mí.

En mí, quería decir.

Eso es muy fácil.

Haz feliz a tu madre allá donde esté.

Nunca te lo he dicho.

La idea de que estudiases medicina fue suya.

Un día vio en la televisión

que los mejores médicos del mundo tenían ese máster

y se le metió en la cabeza que tenías que hacer lo mismo.

Nunca conocí a una mujer más buena que ella.

Pero tampoco más terca.

Dame un abrazo, cariño.

Lucky. Mi teniente, el padre Juan.

Gracias, padre.

Lucky, déjanos solos un momento, por favor.

Claro. ¿Terminaste el informe?

Lo siento, mi teniente.

Lo tercero que tienes que saber.

Entrega el informe al final de la jornada.

A la orden, mi teniente.

Padre, quería darle las gracias por la nota que nos dejó

con el nombre de Emiliano Pozuelo.

Fue crucial para el caso.

No sé de qué nota me habla.

Ya. Y tampoco estudió Bellas Artes.

¿Ha seguido mis carreras?

Es curioso. En todas las fotos sale con la cara tapada.

Excepto en esta de hace cinco años.

En el pie de la foto dice que usted se llama Eladio.

Bueno, todo el mundo se equivoca, incluidos los periodistas, ¿no?

Cuando tomamos las huellas de los lienzos,

identificamos las de los falsos profesores

y también las suyas.

No sé qué tiene eso de extraño. Tuve que tocarlos, teniente.

Tiene de extraño que ya estaban archivadas.

Eso solo pasa si la persona está fichada...

o es testigo protegido.

La segunda, ¿verdad?

Hace tiempo tuve que testificar contra un cartel de droga en Lugo.

Por eso ingresé en el sistema de protección de testigos.

Si yo le he descubierto, alguien más puede hacerlo.

Debería llamar a su contacto lo antes posible.

¿Lo conoce? Sí.

Sí, es Viti.

Viti.

Era del cartel contra el que testifiqué.

¿Seguro?

Así que nuestro asesino tiene nombre.

¿De qué lo conoce?

Del clan de Los Percebes.

Por el que es testigo protegido.

Quiero hablar con el sacerdote.

Interróguelo antes de que se lo lleven.

Eso lo decidiré yo.

Fuera de este asunto.

¡El cuervo ha muerto!

¡El mal fario ha llegado!

Lo vio el hijo del Tuercas. ¿Eh?

El ferretero. Sobrino del Solomillo.

¿El carnicero? No. Es electricista.

Al pueblo le importa el pájaro.

Por eso la doctora le hará la autopsia.

¡Es un cuervo muerto!

¿Es posible conseguir un cuervo blanco?

Imposible. Conseguir un cuervo blanco...

Mejor llámele "pollo al jerez".

La que habéis montado con el cuervo blanco.

¡Serafín, por tu padre!

(JU) Querría que aceptaras el regalo.

Doy gracias a mi Dios al acordarme de vosotros.

Siempre en todas mis oraciones,

rogando por todos vosotros.

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Olmos y Robles - Capítulo 5: La venganza de Emiliano Pozuelo

06 oct 2015

Bajo un humilde cuadro religioso perteneciente a la iglesia de Ezcaray aparece oculto lo que podría ser un Renoir auténtico. El Museo Reina Sofía envía al profesor Pierre Pollard a Ezcaray para que compruebe la autenticidad de la obra. 

El profesor Pollard debe analizar si se trata de un auténtico Renoir o de una copia de Emiliano Pozuelo, uno de los mejores imitadores pictóricos que han existido. Y es que dice la leyenda que en las obras de Emiliano se esconde un enigma que conduce a un gran tesoro. 

Sin embargo, antes de llegar al pueblo, Pollard es atacado por Elio, un peligroso estafador que pretende suplantar su identidad. Lo que Elio no espera es que exiten otras dos personas que se quieren hacer pasar por el profesor Pollard.

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  1. Vir

    No se puede ver el capítulo, se mezclan las escenas supongo que por un fallo técnico y es muy difícil seguir el hilo

    05 dic 2016
  2. Pilar

    Qué dices!!! El punto q da a la serie la gente del pueblo y su humor hace q la serie sea genial!!! Ya hay suficientes series de investigacion de todas las formas y colores.

    25 sep 2016
  3. Pepolis

    La actuación de los "guardia civiles" me parece impecable, los otros, alcalde incluido, tirando a mediocre. El guión lleva dos vertientes principales: La del caso a solucionar por los guardias que está muy bien traída y de la gente del pueblo que es tristemente lamentable con muy mal guión. Ah! y Pepe Viyuela... no te pases haciendo de tonto algunas veces que de eso no tienes un pelo (con perdón).

    25 nov 2015