www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3734931
No recomendado para menores de 12 años Olmos y Robles - Capítulo 11: El misterio del bosque tenebroso
Transcripción completa

¿Qué es todo esto?

Lo que he averiguado de la muerte de mis padres en estos seis meses.

A mis padres los mataron.

Debo encontrar al culpable. Cuenta conmigo, Gus.

Llega una nueva guardia civil. ¿Voluntarios para formarla?

Tú. A la orden.

"Soy la jueza Nora Salgado, jueza provincial desde hace cuatro meses.

Ya tenemos nueva jefa. Por lo que he oído, menuda 'pitbull'.

Conociendo a Damián, delante de 'golf', ¿qué puede poner?

-¿Campo de? -Algo trama".

-Piensa expropiar fincas del pueblo. ¿Cómo?

La solución pasa por que alguien le arrebate la alcaldía.

¿Por qué no te presentas a las próximas elecciones?

Lo he hecho por vosotros, mi pueblo.

Para quienes he creado el Señorío de Wang Chu Golf Resort.

Un grupo inversor chino

quiere construir ese campo de golf aquí, en Ezcaray.

(GOLPEA) ¡Cómo puedes hacerle eso al pueblo!

¿Qué le he hecho al pueblo, un favor?

En unos días vendrán los chinos a firmar

y no puedes evitar la construcción del campo de golf.

Claro que puedo evitarlo, te digo que puedo.

Hay que adelantar todas las expropiaciones.

Repito, todas las expropiaciones.

Mañana mismo quiero que se notifique por correo.

(Rugido suave)

(Rugido)

(Aullidos)

(Aullidos)

(Rugido)

(GRITANDO) ¡No!

¡No! ¡No!

¡No!

(Música de cabecera)

Buenos días, multa al canto, ¿no?

Seguro que fue el radar de Tosantos. -No, no.

Un certificado por la expropiación. Tienes que firmar.

-La madre que parió al alcalde.

(Llama a la puerta)

Hola, Aparicio. -Buenos días.

-Traigo una carta certi... -No me lo digas.

Me cago en el alcalde y en la expropiación.

(Portazo)

Buenas. Traigo... -Lo que tendría

que hacer el alcalde es expropiarse esa cara de pánfilo que tiene.

(Portazos)

(SUSPIRA)

¿Gus?

Pasa, Sebas.

¿Recuerdas a Gaspar Miñambres? ¿El periodista?

(ASIENTE)

Me envió este artículo como agradecimiento por salvarle la vida.

Habla de un incendio en el Juzgado de Instrucción n 3 en Tenerife,

ahí trabajaba mi padre.

Es una pista.

¿Cómo sabe Gaspar que investigas la muerte de tus padres?

Es periodista, sabrá cosas que nosotros no sabemos todavía.

He intentado localizarle, pero nadie sabe dónde está.

En ese incendio se perdió el 80 % de los archivos del juzgado.

Bueno, pudo ser un accidente.

Se pierde el 80 % de los archivos. Un día antes

de la muerte de mis padres.

El artículo dice que el juez responsable era Ernesto Yánez.

Tenemos que encontrarle.

Claro.

(Llaman a la puerta)

Buenos días. Buenos días.

¿Vas a alguna misión de incógnito? Voy a disfrutar de mi día libre.

Que ya está despejada la habitación de la nueva.

¡Ah! ¿Cuándo llegaba?

Mañana. Recién salidita de la academia.

Seguro que es una chica tranquila, voluntariosa, un encanto, vaya.

(Mensaje)

No te fíes, que los jóvenes vienen dando.

Eso será a ti. ¿A mí?

A ti. Teniente Robles.

Sí. ¿Signos de violencia en el cadáver?

Entiendo, vamos para allá.

Olmos, han encontrado a un hombre muerto en Cenicero.

Posiblemente despedazado por animales.

¿Tú qué harás en tú día libre, Atiza?

No lo sé, teniente. Salir a pescar, echarme la siesta...

Lo que sea con tal de estar activo, ¿no?

Vamos, lo que haces aquí, pero con una caña.

(RÍE)

Una caña no, un vino me voy a tomar.

(Pájaros)

Las dentelladas y los mordiscos son de un animal salvaje.

Y tan salvaje. Le han dejado sin cara y sin manos...

Nos va a resultar muy difícil identificarlo.

¿Causa de la muerte, doctora?

Pues yo diría que un ataque, no de risa precisamente.

Pero... un ataque de lobos.

¿Lobos? ¿Con unos dientes así?

Bueno... (TITUBEANDO) Lobos enormes. Bien alimentados.

Pueden llevárselo.

Desde luego, este no es un caso habitual, ¿eh?

Los animales cuando atacan a sus presas las sujetan con las garras.

(ASIENTE) Pero no hay rastro de zarpazos.

No hay sangre alrededor.

No hay huellas de pezuñas, ni grandes, ni enormes.

¿Entonces? Sí es raro, sí.

Cuanto antes me ponga con la autopsia, mucho mejor.

Oye, ¿con quién habla la Sra. jueza?

Con Miguel Albarrán, el veterinario. Fue quien encontró el cuerpo.

Muy bien, pues luego les veo.

Y suerte con ella.

Gracias, doctora.

¿Vamos, teniente?

Iba a la granja de Eladio

y, como me pilla cerca, aprovecho para caminar un poco.

Me... me lo he encontrado ahí...

Estaba destrozado.

-¿Alguna pista de quién puede ser? Igual reconoce la ropa.

-Ni idea. Tal y como está es muy difícil de saber.

-Ya. Acompáñeme.

Sr. Albarrán, cabo primero Olmos, teniente Robles.

Señoría, la Dra. Ferrer puede hacerle un informe preliminar.

Podría tratarse de lobos.

Lobos... enormes.

-Eso es imposible. En estos bosques no ha habido lobos por lo menos

desde hace cien años. -¿Sabe quién vive ahí?

-Sí. Es la granja de Gabriel Fuentes.

Y al otro lado está la de Teófilo Bastida.

¿Bastida? Me suena.

-Hablen con ellos cuanto antes.

Señor Albarrán, puede irse. Muchas gracias.

-Gracias y buenos días.

-Voy a hablar con la Dra. Ferrer y...

me quedaré en Ezcaray hasta que esté la autopsia.

¿Quedarse? ¿Algún problema?

No, no, no. Por favor.

El caso es que me suena ese Bastida.

Buenos días. -Buenos. ¿Le pongo algo?

-Un agua sin gas. -Marchando.

-¿Los baños? -¡Están ya puestos! ¡Ja!

Están allí a la vuelta.

¿No te huele como a guardia civil?

-Atiza. -Ah.

Buenos días. ¡Buenos!

Ponme un vino, guapa. ¿Cómo que guapa?

No me acostumbro a verte de buen humor.

Me gustas más amargado y refunfuñando, como su tío.

Es mi día libre.

Y encima nos envían un nuevo guardia civil al cuartel, con lo cual...

tocaremos a menos tareas.

¡Ah!

¡Hombre armado!

¡Oh! ¡Ah!

¡Oh! ¡Oh!

(BALBUCEA)

¡Todos tranquilos! ¡Rápido, llame a la Guardia Civil!

-Es él el guardia civil. ¡Yo soy el guardia civil, joder!

-¿Qué?

Pero ¿quién es usted? Guardia civil Casiana Arrea.

¡A sus órdenes!

¿Tú eres la nueva?

Ni rasgos faciales, ni una huella dactilar...

Os podré proporcionar el ADN, pero tardaré unos días.

Eso es todo.

¿Y los mordiscos?

Colmillos de siete centímetros y afilados como cuchillos.

No sé, estoy muy confundida.

No hay sangre en las heridas...

Ni signos de que se haya intentado defender, que es algo instintivo.

Solo me queda una explicación posible.

El hombre estaba muerto. Muerto.

Exacto.

¿Pero qué animal espera a que su víctima esté muerta y fría?

Los buitres.

Bueno, y nosotros, los seres humanos.

¿Causa de la muerte?

Otra cosa que no encaja. Aquí tengo el informe.

Infarto agudo de miocardio.

(Llaman a la puerta y entran)

Ah... Teniente, cabo, esta es la nueva guardia civil.

Se presenta la guardia civil Casiana Arrea, mi teniente.

La esperábamos mañana.

Lo sé, disculpe mi atrevimiento.

Estaba deseando empezar. Encima pelota.

Atiza... Bienvenida, Arrea.

-Bueno, yo soy la doctora Ferrer. -Arrea.

-Ya que Atiza no me presenta...

Atiza,

acompaña a Arrea a su habitación, por favor.

Ya. Sígueme, Arrea.

(RIENDO MURMURAN) Atiza... y Arrea.

¿Ordenan algo?

No, de momento eso es todo.

(Carcajada de Robles y Olmos)

¡Atiza y arrea!

Arrea...

Atiza. Es muy gracioso. Atiza y Arrea.

¡Venga, chavales! Que los he visto más listos.

¡Alcalde! ¡Que ya ha llegado el cartel de los chinos!

¿"Ande" lo ponemos? Chist, calla, calla, ¡quietos!

Ven aquí.

Escúchame bien.

Quiero que la visita de los chinos sea,

en términos de comunicación, "low profile".

De perfil bajo para los que no sepáis inglés.

Vamos que sea una cosa... Barata.

También, barata también; pero, sobre todo, discreción.

No quiero que se anuncie a bombo y platillo.

Hay algunos alborotadores en este pueblo

que, si se enteran de la visita de los chinos,

son capaces de boicotear el acto. Habrá que avisar a la Guardia Civil.

Llamaría demasiado la atención.

Insisto, discreción con la visita del señor Wang.

Ni una palabra a nadie. ¿Qué tienes que hacer?

¿Yo?

¡Ah! Callarme. Perfecto.

Ya convocaré yo a los medios el día que pongamos la primera piedra de:

Señorío de Wang Chu Golf Resort.

(RÍE) Y ahora vamos, vamos, seguidme.

¡Venga!

¡Alcalde! ¿Estos chinos son de los buenos o de los malos?

Menos mal que Claudio y Braulio lo escucharon todo.

-Te digo una cosa, ese pollopera se va a enterar. Apunta.

Sábanas blancas. Botes de pintura roja y negra, dos de cada.

Y también brochas. Como cuatro.

De las gordas. Las más gordas que haya.

-Brochas, cuatro... ¿Algo más?

-Mala leche, mucha mala leche.

Pero eso ya que lo traiga cada uno de casa.

Toma majo.

Hay que reunir a todos. No hay tiempo que perder.

-Sí, sí, sí, sí.

-¡Un momento! -¿Falta algo?

-Falta que me digas qué narices te pasa a ti con Olmos.

-Nada, no me pasa nada, de verdad. -¿Cómo que nada?

Pero si se te ve "apabilá".

Ya sé que Olmos no es guapo, tampoco es alto...

Está calvo. -Oye, no te pases.

-Es que le ponen al lado de Robles

y parecen la maqueta y el modelo definitivo.

-Bueno, cada uno tiene su belleza. -¿Y sabes cuál es la de Olmos?

Que es buena persona. -Es muy buena persona, Cata.

-Pues de esos hay tan pocos... -Hay muy pocos.

-Y están tan "casaos"...

Señor Yánez, soy el teniente Gustavo Robles.

Me gustaría hablar con usted. Llámeme cuando pueda.

Gracias.

Atiza, ¿tú no te ibas de pesca hoy?

Para pescar estoy yo.

La nueva me ha dejado los riñones al jerez.

Yo no me muevo de aquí hasta que no lo sepa todo de ella.

Gus, mira lo que he encontrado.

Joder...

¿Te acuerdas del apellido del hombre que vivía cerca

de donde encontramos al muerto? ¿Ese que me sonaba tanto?

Bastida. Bastida. Bueno pues...

Resulta ser tataranieto de otro Bastida que vivió en Cenicero,

Luciano Bastida,

que fue ni más ni menos

el fiscal que metió en la cárcel a Romasanta,

el hombre lobo de Allariz en 1853.

¿Sabes a cuántas personas mató?

Cuatro. ¿Qué cuatro? Mató a trece.

Quiero decir que Arrea se presentó cuatro veces

al examen de ingreso de la Academia.

¿Y?

Y...

Bueno, pues la... leyenda cuenta

que Romasanta, por efecto de un hechizo,

se convertía en hombre lobo y atacaba a sus víctimas,

entre ellas al fiscal Bastida,

al que pudo haber mordido en los juzgados de Allariz

convirtiéndolo, a su vez, en un licántropo.

El hombre lobo. Ajá.

Sé que me voy a arrepentir de preguntarte, pero...

¿tu hipótesis es? Que la leyenda sigue viva.

Y que Teófilo Bastida, el tataranieto del fiscal Bastida,

es otro hombre lobo.

¡Claro! Pero cómo no me di cuenta de eso antes.

No sé qué haría sin ti.

Todo aprobados raspaditos raspaditos.

¡Qué dices!

¿Entonces, mi teniente? A ver, Olmos,

te ordeno que te borres esa hipótesis de la mente.

Pero, mi teniente, todo encaja.

La víctima murió de un ataque de terror, de puro miedo.

Y la fiera no le atacó de inmediato.

Es como si hubiera estado recreándose en lo que había hecho.

Es un comportamiento humano.

Sí, ¿no? En este cuartel no perseguimos hombres lobo.

Al menos, habrá que ir a interrogarle, ¿no?

Son órdenes de la jueza.

Atiza, vas con Olmos.

¿Hablar con el hombre lobo? No, no, no, no, no.

Mi teniente, hoy es mi día libre.

Es una orden.

Pero vamos a ver, vamos a hablar aquí de lo importante, por favor,

esta muchacha no está capacitada.

(Click de arma)

(Timbre)

¿Tú puedes hacerlo más rápido?

Era el perro, que se llamaba Mis tetas, por eso la gracia...

Da igual. El Señorío Wang Chu Golf Resort

es algo más que un proyecto, "more than a project",

para este pueblo, mi pueblo, "my town".

(CATA GRITA) "¡Tan, tan, tan, a la mierda el señor Wang!".

(MULTITUD) "¡Tan, tan, tan,

a la mierda el señor Wang!".

"¡Tan, tan, tan, a la mierda el señor Wang!".

Son cánticos en su honor.

"Typical songs from Ezcaray. They Love you, Mr. Wang".

"Damián, pijo...". Llévatelos de aquí.

-Sí, hombre, para que se me lleven a mí por delante.

¿Quieres entrar en mi lista para las próximas elecciones?

Cuando se lo propuse se rió.

No me entendiste bien, siempre has estado en la listas.

Serás el número cuatro. Serás concejal, concejal.

Pero quítamelos de encima. Vamos, vamos.

(HABLA EN CHINO)

"Mr. Wang, they love you".

"They love you".

¡Cata!

(Tumulto)

(TODOS) "¡Tan, tan, tan, a la mierda el señor Wang!".

(Llaman a la puerta)

¿Hola?

¿Señor Bastida?

Bah, qué peste.

Sr. Bastida.

(GRUÑE)

¡Gus! ¡Ah!

¿Teófilo Bastida?

¿Qué hacen aquí?

Disculpe, Sr. Bastida, la puerta estaba abierta.

Somos el cabo primero Olmos y el guardia civil Atiza.

Hemos llamado, pero como no contestaba nadie...

Estaba en la cocina.

Cortando carne... para mis perros.

Ya. ¿Podemos hablar con usted? Van a ser solo unos minutos.

(GRUÑE)

(Golpe)

A ver,

¿qué demonios quieren?

(TITUBEA) Digo yo, perdone,

¿no le haría falta a usted aquí un poquito de luz?

¿Habría alguna ventana o algo? ¡No!

Detesto la luz. Fotofobia se llama.

Me produce jaquecas.

Duermo de día y trabajo de noche.

Ya.

¿Cuánto tiempo lleva viviendo aquí?

Cinco años.

Fui del pueblo,

pero me tuve que ir a vivir al sur.

(ASIENTE)

¿A qué parte del sur?

Viví 15 años en Sorbas.

En Almería.

(RESPIRA ANGUSTIADO)

Perdone.

Ha dicho que estuvo viviendo en Sorbas.

Ya lo he oído, ¿y qué?

¿Y si te digo que Sorbas es precisamente el otro pueblo

donde dicen que se ha documentado la existencia de otro hombre lobo?

(GRUÑE) Su primera aparición data de 1890.

Calla, calla, cállate ya. Vamos a terminar con estoy ya.

Sr. Bastida, escuche, mire.

Estamos investigando la muerte

de un hombre. Apareció en la linde del bosque.

¿Usted ha escuchado algo raro o ha visto algo fuera de lo normal?

Sí.

Ya me han comentado lo del tipo ese.

No he oído nada. Ya.

¿Y, por casualidad, ha visto alguna bestia por los alrededores?

Una... fiera... enorme.

Quizá sus perros la haya detectado.

Y... ¿tampoco ha visto un lobo?

¿Un lobo... enorme...

que se mueve sobre dos piernas y no alza ninguna para mear?

¡La madre de Cristo!

No le entretenemos más, Sr. Bastida.

Si escucha algo fuera de lo normal, algo raro o ve algo raro,

nos lo notifica al cuartel de Ezcaray, ¿de acuerdo?

Espera un momento.

¿Podría acercarse un momento, Sr. Bastida, por favor?

Quería...

quería mostrarle algo que encontramos...

en la escena del crimen.

(GRITA)

¡Aparte eso de mí, me daña la vista!

¿Qué haces? No provoques a la bestia.

(Barullo)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

No, si tenías que abrir la boca.

¡Vamos a ver!

¡Silencio! De uno en uno.

A ver, ¿es o no es verdad que hay un hombre lobo en el pueblo?

No.

O sea... (TITUBEA)

Quiero decir, vamos a ver... -Yo lo que propongo

es organizar una batida

para dar caza a la bestia. -Eso está ya "anticuao".

Lo que hay que hacer es soltar un dron

con una cámara de vídeo infrarroja,

para localizar a la bestia y darle matarile.

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

Ni un segundo, ni un momento.

(Tumulto)

-(SILBA) ¡Por favor! Dejad que hable Gus.

¡Cansinos, es que sois unos cansinos!

Domi,

en el trabajo, teniente o Robles, por favor.

Decía que

nada de batidas.

No podemos ir por ahí armados intentando encontrar una cosa

que no sabemos ni siquiera qué es. No sabemos si es algo,

si es alguien. O si es peligroso o no.

-Pero vamos a ver, a ver, algo o alguien es, ¿no?

-Vamos a ver.

Lo que está claro es que el hombre lobo no puede ser.

Al fin alguien con dos dedos de frente.

Creo que es el Chupacabras.

(Tumulto)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

(Ladrido de perros)

(Carraca)

(Cencerro)

(Pandereta)

Ahí. Vosotros a la berrea y nosotros a la pelea.

(RIENDO) Choricito bueno, pura grasa.

(Crujido)

¿Quién es?

¿Quién anda ahí?

¿Quién está ahí?

No hagáis bromas, ¿eh?

¿Quién está ahí? ¡Me cago en diez!

¿Quién es, eh? ¿Es el hombre lobo?

¿O eres el chupacabras?

"Y aquella bestia de aspecto indefinido,

herida de muerte por mis disparos,

se abalanzó sobre mí, y yo como pude, me zafé de sus garras".

No había sangre.

"¿Eh?".

(TITUBEA) Claro, es natural. Esas criaturas son malignas

y el maligno carece de sangre.

Igual que carece de alma.

Tome nota, señorita.

Serafín, te noto nervioso. ¿Quieres una tila?

Doble, por favor. Con valeriana. Échale también un chispazo de anís.

Claro, hombre. ¿Te piensas que es el bar de Cata?

-A ver, Serafín. ¿Qué aspecto tenía? ¿Podría describirla?

-¡Por supuesto que sí!

Era... Era horrorosa, era enorme...

Y tenía también mucho pelo. Pelos.

-No había pelos allí.

-(TITUBEA) Igual... Igual no era pelo lo que tenía, eran... ¡plumas!

O escamas de colores.

Usted no sabe lo que vio porque no vio nada.

No, que Serafín no sea capaz de acertar al describir

lo que le atacó, no significa que no lo viera.

En situaciones de peligro,

el cuerpo humano genera mucha adrenalina

y la adrenalina, así como otras sustancias,

dificultan la visión, Serafín.

¡Eso es. Sí, señor! Tenía mucha dificultad de visión.

Veía borroso... ¡“Adrenalino” perdido estaba yo!

Cállate, no hace falta gritar.

Vamos a ver. He hecho un retrato robot

de la fiera con los datos que nos ha proporcionado Serafín

y, o mucho me equivoco, o yo diría que la fiera sería...

Más o menos así.

(GRITANDO) ¡Es él! ¡Es ese! ¡Mira, mírale!

Olmos, lo has "clavao".

(Graznido)

Mirad, este es el mapa del pueblo.

Lo rojo son los límites del campo de golf.

Fijaos en la escabechina que se organiza.

A Leonardo El tuercebotas le expropian una hectárea entera.

-Sí, y a mí, un trozo de la finca de Los Perdigones,

al lado del río, donde los perales.

-No te preocupes que a ti nadie te tocará las peras.

(RÍE)

Bueno, ya, que ha sonado un poco mal.

(BALBUCEA) Y lo peor es que se queda con el esquinazo del cementerio.

-¿Pero cómo se van a llevar a los muertos?

¿En los funerales les irán cayendo las pelotas de golf?

-No, Domi, no. Damián no se saldrá con la suya.

Bueno, consultaré a ver qué se puede hacer.

(CATA ASIENTE)

(BOSTEZA)

-Ay, hijas, estoy hecha polvo.

Yo me voy. -Y yo, mañana será un día duro.

Pero más lo será para la rata de Damián.

-Bueno, hale, que descanséis. -Buenas noches.

-Adiós. Buenas noches, abuela.

Que no se te escape. Que sí, que sí.

Que... Si quieres...

puedo mirar a ver si puedo arreglar esto de alguna manera.

Ah, pues muchas gracias.

Oye, Isa... Eh...

Últimamente he estado pensando mucho en nosotros dos.

Ah, me parece muy bien, pero tengo que decirte algo importante.

No... No hace falta que me digas nada porque...

todo está muy claro. No, es que tenemos que hablar.

(TITUBEA) Pero aquí no. Mejor en mi casa, los dos solos.

Mañana. No, mañana, no. Mejor pasado mañana.

¿Te parece bien? ¿En tu casa?

Sí. ¿Los dos solos?

Sí. Me parece genial.

Vale. Pues... pues me voy a mi casa.

¿Te acompaño? Bueno, no hace falta.

Tengo el coche ahí abajo. Bueno, adiós.

Adiós.

¿A que te gusta tu nueva nieta?

(Balidos)

(Ruidos)

Y así todas, las 60.

Y los corderitos ni le cuento.

Vamos, que estoy arruinado.

Le comprendo muy bien, Sr. Fuentes, lo siento mucho.

Esto es una tragedia, un desastre.

¿Qué piensa hacer ahora?

Me volveré a la ciudad con las orejas gachas.

Hace tres años que vine a vivir al campo.

Dejé mi trabajo de médico de familia en la consulta.

-Hola, disculpen.

Tenía un aviso del parto de un ternero.

Ya he visto al resto ahí afuera...

Qué barbaridad. Lo siento.

Eh... ¿señor Albarrán?

Según su experta opinión,

¿sigue pensando que no es cosa de lobos?

-¿Cómo que no son lobos? Eso es imposible.

-Si esto lo ha hubiera un lobo,

sería de dimensiones fuera de lo común.

¿Diría usted que puesto en pie sería más alto que yo?

Sí, supongo. -A ver, Miguel, espera...

¿De qué coño va todo esto? No me jodas.

¿Es el gobernador civil? ¿Te ha prohibido que digas

que hay lobos en la zona? -Entiendo que estás afectado,

pero ninguna manada de lobos haría una cosa así.

Los lobos se alimentan, no matan por matar.

Eso solo lo hacemos los seres humanos, ¿verdad?

-Si vas a seguir diciendo chorradas, será mejor que te largues.

-Está bien.

A ver, yo no sé qué o quién habrá hecho esta animalada,

pero he dado mi palabra de que en el bosque no hay lobos

y pienso demostrártelo a ti y a todos.

Y ustedes, ¿quieren algo más?

Tranquilícese, señor Fuentes.

Una pregunta más:

estaba caminando por la parte de atrás del cobertizo

y he visto un artilugio metálico un poco extraño, ¿qué es?

Es una máquina para esquilar mejor a las ovejas.

Nunca había visto uno así. En Australia son comunes.

La he fabricado yo mismo, viendo vídeos de aquí y de allá y...

Bueno, intentaba innovar.

Ahora ya ve para qué me sirve.

Lo siento mucho. Olmos...

Nos tenemos que llevar la oveja.

Eh... ¿llevárnosla para qué?

Para hacerle la autopsia.

Se la hago yo, mi teniente.

Me estás hablando en serio, ¿no? Claro.

Vale, se la haces tú y la cargas tú.

A la orden.

Te espero en el coche.

¡Buenas!

Ahora que no tienes a tu compañera encima,

me podías hacer las presentaciones. Arrea.

Me doy prisa si me dices qué quieres.

No, no, que se llama Arrea.

¿Lo dices en serio?

Arrea y Atiza.

Sí, Atiza y Arrea.

No empecemos con el vacile porque me puedo liar.

(RÍE POR LO BAJO)

-Mi nombre es Casiana Arrea.

Al reírse de mi apellido y del de mi compañero

están menospreciando la autoridad e infringiendo el artículo 1/12

cuya sanción viene recogida en el Código Penal,

artículo 556, punto 2.

Aténganse a las consecuencias. A ver, Arrea, por favor...

Aquí somos todos amigos.

Hombre, Olegario, ¿cómo va tu madre? ¿Eh?

Perdón, perdón. Ya. Eso sí...

Para que quede claro y evitar malentendidos y cachondeitos.

A partir de ahora, me llamaréis por mi nombre de pila.

¡Esteban!

Y se acabó el temita, ¿estamos?

Bien.

Ya sé que esto no te parece muy profesional,

pero voy a extraer una muestra para el microscopio.

Dios... Qué duro está.

(cacharros)

Ah...

Bueno, vamos a ver si se ha secado el molde. ¿Hum?

¿Molde? (ASIENTE)

Largo y afilado como un cuchillo.

(SILBA)

¿No es un poco grande incluso para un hombre lobo?

Manuel Romasanta. Declaraciones del juicio.

"La primera vez que me transformé fue en la montaña de Couso".

(Latidos)

"Sentí la sangre más espesa por mis venas.

Comencé a sentir convulsiones,

la cabeza me estallaba, los colmillos se me afilaron

y poco a poco... empecé a transformarme en un lobo.

Como lobo, ataqué y me comí a varias personas

porque tenía hambre". (AÚLLA)

"Tras cinco días, recuperé mi cuerpo,

el que usted ve ahora, señor juez".

(RUGE) (BOSTEZA)

¿Eso es todo?

Bueno, entiendo que para una mente científica y racional como la tuya

sea inconcebible, pero...

Te digo que el culpable de esto es Teófilo Bastida.

Joder, qué asco.

Con razón huele a chotuno todo el cuartel.

No, si ya lo va a quitar. ¿Qué tal con Arrea?

Fatal, mi teniente. ¿Y eso?

Hemos estado en el bar de Cata

y no veas la que ha montado porque ha habido choteo

con nuestros apellidos. Atiza, Arrea.

Ya ves la gente qué gracia tiene. Qué gente.

Pues si se mosquea con eso, ¿qué va a hacer si se encuentra

a alguien que no lleva chaleco reflectante en el coche?

¿Aplicar la ley antiterrorista? Admite que a ti te falta psicología.

¿Quién habló aquí? Casanova.

Oye, cuidado, ¿eh?

Que mañana he quedado a cenar con Isa en su casa. ¡A solas!

Es tu oportunidad, no la cagues. ¿Robles?

¡La Pitbull!

Buenas tardes, disculpen, he estado todo el día con papeleos.

¿Es verdad lo de las 100 ovejas? No, no, 60. Pero sí, es verdad.

¿Le importa si vengo mañana a primera hora

y me hace un informe completo? Como usted ordene, señoría.

(CARRASPEA)

¿Qué tienen ahí?

Ah... (EMITE RUIDOS)

Que le estamos haciendo la autopsia a una oveja.

(RÍEN A CARCAJADAS)

Hasta mañana. Hasta mañana, señoría.

Esta misma noche nos vamos al bosque

y resolvemos este misterio.

Conmigo no cuentes. Y saca eso de aquí ya.

(Mensaje móvil)

Teniente Robles. Sí, señor Yánez.

Gracias por llamar. Sí, me gustaría hablar con usted.

¿Puede mañana en el cuartel? ¿Por la mañana?

Podemos llamar al carnicero.

Bien, gracias. Y que nos la ase.

¿Crees que se pueden aprovechar las costillas y las chuletas?

(Llama)

Adelante, Catalina, puedes entrar sin llamar.

Si ya estás dentro.

¿Quieres sentarte? No.

¿No te parece maravilloso?

La idea es que mañana, al colocar la primera piedra,

se vea el campo por estos agujeros

e imaginar el gran proyecto de esta comunidad.

He venido porque acabo de enterarme

de que Robles ha prohibido el escrache.

Ah, ¿sí? No tenía ni idea.

¿No atenta contra la libertad de expresión?

Un derecho fundamental reconocido... Sé que has sido tú.

No fui yo, pero ya que estás aquí,

me gustaría que comprendieras qué significa

para nosotros como pueblo que unos magnates chinos

hayan decidido invertir aquí.

Ni lo sé ni me importa.

Ay, Catalina... Cata.

Veo que no comprendes la magnitud de mi plan.

Solo comparable a lo de mi padre con la estación de esquí...

Y tu abuelo con el alcantarillado. Al grano.

De acuerdo.

El resort no solo atraerá a la zona turismo rico, de calidad,

sino que dará a conocer mi vino, nuestro vino,

y podremos conseguir contactos de exportación.

¿Te va interesando el asunto? Siéntate y te lo explico mejor.

Por cierto, ¿dónde está Churchill?

Se lo habrá llevado el Sr. Wuang Chu. Hacen sopas con ellas.

(Crujido)

¿Qué has hecho? Has dicho que me sentara.

¡Levántate! Te la has cargado. ¡No!

Levántate con cuidado, por favor. Qué asco.

Qué asco, qué asco.

¿Qué? ¡Ahí está!

¿Qué? ¿Qué haces ahí?

Te tengo que buscar, no te vayas. (VOZ EMBELESADO) ¿Dónde vas tú, eh?

¡Damián! ¡Ah! ¡Uh!

No perderé mi un segundo más, pero te lo advierto:

si no nos dejas hacer escrache, haremos otra cosa.

Y te prometo que ni tú ni Juanchú os olvidaréis nunca

del día que pusisteis la primera piedra

del Señorío del Golf de lo que sea.

Ay, Winston,

¿qué fue aquello que dijiste durante la II Guerra Mundial?

"Lucharemos en los mares, en los océanos,

lucharemos en las playas, también en las colinas.

¡Jamás nos rendiremos!".

(Canto de ave)

A ver, venga, por ejemplo, artículo 22, los dos patitos.

Ese es el capítulo cuatro.

"Circunstancias que agravan la pena criminal.

Son circunstancias agravantes: Uno, ejecutar el hecho con alevosía.

Hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos

contra las personas...". ¿Ves? Capítulos enteros se sabe.

Esto es inhumano.

(Crujido)

Quietos.

(Risas lejanas)

"Teniente, teniente".

Teniente, ¿está bien? Sí, señoría, sí.

Estaba pensando en mis cosas.

Quería cenar y vuelve a no haber mesa, ¿puedo sentarme?

Gracias.

¿Puedo? Tenía razón, está todo buenísimo.

Sí, la dueña es amiga, se lo comunicaré.

¿Han identificado el cadáver? No hemos hallado la manera.

No aparecen hombres de esa edad en los casos de desaparición.

(Canto de ave)

Oye, Sebastián... (ASIENTE)

Que digo que la teoría tuya del hombre lobo es

una coña que te traes con el teniente, ¿no?

Para nada.

Creo que se trata del último ejemplar de la especie

y que vive en este bosque y tiene sentido porque...

este es uno de los bosques malditos.

¿Y eso quién lo dice? Todos los expertos.

Está en la lista. ¿No habéis oído hablar del bosque que grita?

¿El qué? Se oyen gritos en la noche.

Sin que haya nadie.

(Crujido y canto de ave)

Y el bosque de Freetown, donde celebraban ritos satánicos.

Aún se escucha a las víctimas.

Sí, y el bosque de los suicidas del Monte Fuji... ¡Buah!

Pero el peor es el bosque de Transilvania...

¡Basta ya, Sebastián! Estás acojonando a Arrea.

¿Qué pasa con el de Transilvania?

Pues nada, que...

(Crujido)

¡Alto! ¿Quién está ahí?

¡Guardia Civil!

Gracias.

Perdone si soy un poco directa.

A veces tengo la sensación de que se siente incómodo conmigo.

No es incomodidad, es falta de costumbre.

¿Perdone?

El juez anterior siempre llegaba tarde

y usted llega antes que nosotros.

Con el anterior, nunca me tomé un vino

y con usted, acabo de cenar.

Conocía a su padre.

Bueno, a él no, conocía su trabajo y sus casos.

Algunos bastante a fondo. ¿De la facultad?

No, me recomendó que los estudiara un...

¿Un amigo, un profesor, un juez? Un juez.

Y a la vez, un poco de todo lo demás.

¿Y cómo era?

Mi padre, quiero decir.

Siempre habló de él como un fiscal muy incisivo.

Tenaz, con una carrera imparable por delante.

Gracias por sus palabras.

Yo lo conocí poco.

¡Alto a la Guardia Civil!

¿Quién anda ahí?

¡Quietos! ¡Deténganse!

(Chirrido)

Sal a la luz, hombre lobo o lo que seas.

No dispare. ¡Quieto!

Soy Miguel, el veterinario. Pero...

¿Qué hace usted aquí a estas horas?

Buscar pruebas para ver si hay o no lobos en el bosque.

Ande, baje las manos. Vaya susto que nos ha dado.

¿Es porque soy mujer?

¿Cómo? Antes se ha ido por la tangente.

Deformación profesional, soy insistente.

Y yo, observador. Ha dicho "perdone" tres veces.

No "perdona" ni una.

Teniente.

Está bien, está bien.

Respondo: no tengo ningún problema con obedecer a una mujer.

De hecho, estuve destinado 16 meses en Afganistán

bajo el mando de una capitana del ejército americano.

¿Cómo se llama?

Karen. Se llamaba Karen.

Es tarde, me voy a retirar ya.

Invito yo. No, no.

Es una orden, teniente. Demuestre que sabe obedecer.

Sí, señoría.

Espero sinceramente que nuestra colaboración sea productiva.

Descuide. Olmos, Atiza, Arrea y yo somos buenos guardias civiles.

Somos personas serias y concienzudas.

Le tomo la palabra.

Gracias por venir, señor Yánez. No es molestia.

Estoy jubilado.

Parece mentira.

Tú no te acuerdas, pero te he tenido en brazos.

Vaya, veo que has estado trabajando duro.

Estoy reuniendo información sobre todo lo acontecido

antes de la muerte de mi padre.

¿Qué relación tenía con él? Éramos amigos.

Llevamos bastantes casos juntos en los ochenta.

Tu padre era un buen hombre.

Y buen fiscal.

Al parecer, dejó una investigación a medias.

Lo recuerdo perfectamente.

Estaba muy concentrado en un caso importante.

¿Sabe qué o a quién investigaba? No.

Tu padre era hermético y profesional.

Nunca adelantaba información sobre sus casos.

¿En qué fase se encontraba la investigación? ¿Algo?

Había reunido todas las pruebas en un solo informe.

Me lo dejó en el despacho, pero no pude llegar a leerlo.

Ese mismo día, hubo un incendio en el juzgado

y se quemó todo.

Al día siguiente murieron mis padres.

No en un accidente, los asesinaron.

No voy a negar que yo también lo pensé.

Puede que tu padre cabrease a alguien...

Pero lo investigué en su día y no encontré nada.

Mire, estoy dispuesto a llegar al final de todo esto.

Solo necesito saber cuál es el siguiente paso.

La respuesta está en el informe.

Una copia se quemó, pero yo sé que guardaba otra

en un lugar seguro.

Tu padre era un hombre precavido.

(Mensaje)

Discúlpeme. (ASIENTE)

Teniente Robles.

Sí, entiendo.

Sí, salimos para allá inmediatamente.

Muchas gracias, señor Yánez. Ha sido un placer.

Entonces, ¿usted mismo habló con él anoche?

Sí, señoría, estaba patrullando y nos encontramos con...

el veterinario. Según él, buscaba evidencias

que demostraran la existencia de lobos en el bosque.

Pero parece que las evidencias le encontraron a él.

Tápelo hasta que llegue la Policía Judicial.

Si hay una manada de lobos asesinos en el bosque,

hay que dar la voz de alarma y notificárselo al Gobernador civil.

No tiene que ver con lobos.

Ni el veterinario lo pensaba.

¿Y quién ha hecho esto?

¿Mi opinión? Olmos...

Bueno... Déjele hablar, teniente.

Señoría, creo que tenemos un licántropo suelto en el bosque.

Una auténtica máquina de matar.

¿Habla en serio?

Siempre habla en serio sobre eso. Debe acostumbrarse, lo siento.

Teniente, vengan a ver esto.

¿Y esos saltos?

Es una cámara de infrarrojos.

Se activa cuando detecta movimiento o calor a su alrededor.

-Hay una manada, de eso estoy seguro.

¿De lobos? De topos.

Han convertido los prados en una red de metro.

Necesito que me digáis lo que hayáis averiguado

que os resulte extraño.

Anoche, la jueza y el teniente cenaron juntos.

-Y sabemos que hoy cenas con Isa a solas.

-Que no te enteras, Isa lo ha anulado.

Pues mira por dónde ahí te equivocas, listo, porque...

(Mensaje)

Es ella.

¿Isa? "Hola, Olmos, ¿qué tal?".

(TITUBEA) No voy a poder cenar esta noche.

Creo que tengo gastroenteritis.

Ah, cuánto lo siento.

Hum... ¿cenamos mañana? ¿Te parece?

¿No podemos mantener la cita? No sé, cenamos otra cosa, de dieta.

"Arroz hervido o una manzanilla". Es que no puedo.

De verdad, no me encuentro bien.

Bueno, como quieras. Que te mejores.

Gracias.

(Abren la puerta)

Buenas tardes.

Buenas tardes. ¿Qué tal, Gabriel? ¿Algún problema?

Dicen que encontraron muerto al veterinario y que fueron lobos.

Lo siento, eso está bajo secreto de sumario.

Mire, esos lobos han matado ya a dos personas.

A todas mis ovejas.

¿A qué coño están esperando para salir ahí y cazarlos?

-Se está haciendo todo lo necesario para esclarecer el caso.

Si son tan amables, pueden irse.

Dejen hacer su trabajo a la Guardia Civil, por favor.

-Mira, me iré de aquí cuando me dé la gana, guapa.

No sabes con quién estás hablando.

(CARRASPEA)

-No y si fuera usted tan importante como dice, seguro que lo sabría.

Soy la jueza que lleva el caso y, o desaparecen en diez segundos,

o acabarán en el calabozo por desacato a la autoridad.

Buena lección.

Volvamos al trabajo, agentes.

Vaya con la Pitbull.

(Voces de fondo)

Espejo.

¿Cuál es mi cámara? Esa, la única que hay.

Buenas tardes a todos.

(TODOS) Buenas tardes.

El gran día por fin ha llegado.

Lo que hasta hace poco era un sueño, ahora es por fin una realidad.

Dentro de poco, Ezcaray y todo el que quiera venir

Disfrutará del Señorío de Wang Chu Golf Resort.

A continuación, el honorable Señor Wang

procederá a descubrir el cartel.

Sr. Wang.

(Voces de asombro)

¿Qué haces? Corre, ve por ellos.

¡Corre! Venid acá, me cago en todo.

¡Os voy a dar yo! "Very tipical from Spain".

¡Venid aquí! Culos, siempre culos.

(GRITANDO) ¡Corre!

(Crujidos)

Entonces... A ver, despacio.

Al ir a hablar el señor Wang... Así no, esto lleva un tiempo.

Aparecieron los culos. ¡Tres! Uno por cada agujero.

Vamos a ver, Damián, ¿has dicho culos?

Tres culos, quiero que se identifiquen. Cada culo.

Esta es la grabación que hizo la televisión.

La CIA o el FBI tienen una máquina que puede hacerlo.

Consigue una.

Claro, siempre podemos mandar los culos a EE.UU.

¡Ja! ¿Te estás riendo de mí, el mejor amigo de tu tío?

Tú no eres amigo de mi tío.

Y menos, desde que piensas expropiar al pueblo.

Vamos a ver, ¿qué quieres que haga? ¿Hum?

¿Organizar una rueda de reconocimiento

con la gente del pueblo con el culo en pompa?

Eh... perdón, ¿se puede?

Me han dicho que estabas aquí, Damián.

No sabes cuánto lamento lo que ha pasado, menudos energúmenos, ¿no?

No seas ladina, sé perfectamente que habéis sido vosotros.

Me ofendes, nosotros jamás haríamos una cosa así.

Nos limitamos a seguir tu ejemplo como hombre que eres, honesto,

y justo y muy solidario.

No te saldrás con la tuya, Cagalindes.

A ver, entonces ¿olvidamos la denuncia?

Para nada. Apunta.

Entonces, aparecieron los horribles culos...

¿Has dicho "horribles"? Pues no pueden ser los nuestros.

Porque todo el mundo sabe que tenemos el culo perfecto.

Bueno...

¿Cómo decías?

Entonces...

¡Ahí está!

¡Es él! ¡Es Teófilo Bastida!

Deténganlo de inmediato.

¿A qué están esperando? ¿Qué?

Vamos. Sí, sí.

(RONCA)

(Golpe)

Teófilo Bastida, queda usted detenido.

¿Yo? ¿Y por qué?

Por el asesinato de Miguel Albarrán, el veterinario.

¿Cómo? ¿Por qué lo iba a matar si me dio trabajo?

¿Qué trabajo? Cuando apareció el muerto ese,

el veterinario quería saber si había lobos en el bosque

y me dio dinero para comprar ovejas.

Tenía que matarlas y esparcir la carne por el bosque

al lado de unas cámaras o yo qué sé.

Bueno, solo lo puede corroborar el veterinario y está muerto.

Así que, acompáñenos al cuartel. Espera, espera.

¡No! ¿Cómo que al cuartel?

Hoy hay luna llena, Olmos.

Y a medianoche se transforman, aunque este empezó a mediodía.

No te pases, si nos oyen, pensarán que estamos locos.

Venga, acompáñenos. Arriba. Venga, va.

¡No, no! ¿Cómo que no?

¿Qué hace, oiga?

Oye, ¿tú sabes de alguien que tenga balas de plata?

(Ruido)

¡Dios!

¿Qué estás haciendo aquí? Afianzando la seguridad.

Tenías que quedarte en el calabozo vigilando a Bastida.

Estoy muy tierno aún.

Sería presa irresistible para cualquier hombre lobo.

Haberte quedado tú.

Soy tu superior y si te doy la orden de que...

(BALBUCEA)

Bueno, ¿qué hora es?

Falta un minuto para las 12.

Así comprobaremos si es un hombre lobo de verdad

o no...

A ver que...

(BALBUCEA) Parecemos tontos. Vamos a dormir.

¿Que van a dar las 12? ¿Y qué? Si los hombres lobo no existen.

Venga, buenas noches.

(Aullido)

(Gruñidos)

¿Has oído lo mismo que yo?

¿Au?

Sí.

(Aullido)

¿Qué?

(Aullidos)

Vamos, vamos.

(AÚLLA)

(Aullidos)

(Golpes)

¿Pero qué está haciendo ahí?

¿No estaba en el calabozo? Y yo qué sé.

Antes, sí, ahora parece que no.

Joder, Sebastián, estamos rodeados.

Buenas noches, disculpen las horas, pero el teniente tenía que dejarme

un informe y he estado esperando... ¿Ocurre algo?

Váyase, márchese ahora que está a tiempo.

No sin ese documento, es importante.

Escuche, señoría, Teófilo Bastida se ha transformado.

Yo tenía razón, es un hombre lobo.

(Gruñidos)

Anda, no diga tonterías, déjeme.

Señoría, no lo haga.

(Aullidos)

(GRUÑE Y AÚLLA)

(AÚLLA)

Ya veo, ya.

Tenía razón. En este cuartel son todos...

serios y concienzudos.

Vaya.

Sí que te sienta mal la luna llena. (RÍE)

¿De verdad pensaba que nos tragaríamos este cuento?

Es que no nos conoces.

Nada.

(AÚLLA)

"Continúa la investigación sobre los ataques de lobos en la región.

Varios ganaderos...".

Buenos días, abuela. -Buenos días.

Hoy es la gran noche, ¿no?

Solamente es una cena.

No te lo crees ni tú.

Aún me acuerdo de lo coladito que estabas por Isa

cuando erais niños.

Y cómo la defendías cuando le llamaban gorda o ballena.

O adefesio... Bueno, ya está, abuela, ya, ya.

Huy... Mira. Toma.

¿Es el anillo que todos los Olmos han entregado

a sus futuras esposas?

Sí...

Gracias, abuela. Ay...

(Puerta)

Pase, está abierto.

Hola, ¿molesto? -Tú nunca molestas, hija.

Ahora me acuerdo que tengo que ir al médico

a buscar unas recetas, ahora vuelvo.

¿Qué tal? ¿Qué tal? Sí...

¿Ya estás mejor? Eh...

Ah, sí, ya estoy mejor, sí.

Es que...

No podía esperar a esta noche, tengo algo que decirte.

Y yo.

No, no, no, Olmos, espera, no, no.

No, no, no. ¡Eh!

Es que...

Y ahora puedes decirme lo que quieras.

Eh... lo que te quería decir es que tengo novio.

Sí, sí, se llama Regino Lucero.

¿Cómo que... cómo que tienes novio?

Pues que tengo novio.

Y con todo el tiempo que llevas aquí,

¿cómo es que nunca me has dicho nada ni él ha venido a visitarte?

Porque está trabajando mucho y no puede y pues...

Lo siento, Sebas, lo siento, de verdad. Toma.

No, no, es lo mismo. Puedes quedártelo.

Para mí no ha cambiado nada, sigo sintiendo lo mismo.

Cuando pueda quitármelo, te lo devuelvo.

Acabas de perder una nieta.

Y yo, a la mujer de mi vida.

Ven, mira, mira, mira.

Mira, bonito, mira.

Vaya, ¿has venido sola o has traído a tu ejército de calvos?

¡Ja, ja!

Para tu información, el Sr. Wang y la Srta. Ming

se han ido hace más de dos horas.

Lo ocurrido no cambia nuestros planes.

Mira lo que me ha regalado.

Lo ocurrido no es nada comparado con lo que montaremos

como no pares las expropiaciones. No se puede.

Sí se puede, algún modo habrá.

Has perdido, he ganado, asúmelo.

Damián, no me cabrees.

Cata, la única persona que puede parar esto

es el alcalde y el alcalde soy yo. Tuyo y el de todos.

Pues solo me dejas una opción. ¿Salir llorando por la puerta?

No. Quitarte la alcaldía.

¡Ja! ¿Quitarme la alcaldía? ¿Tú a mí?

Me presentaré a las elecciones y voy a arrasar.

La política es algo serio, no seas patética.

Sí, es muy serio, ¿eh? Muy serio.

Tu padre no perdió ningunas elecciones, ¿no?

Ni tu abuelo, vas a ser tú el primero.

¿Tú me vas a quitar a mí la alcaldía?

¿Al mejor alcalde que ha tenido este pueblo, esta región

esta comarca, este país? ¡Ja, ja, ja! Me río.

Damián, ¿estás cómodo en esa silla?

Pues no te acostumbres porque la vas a perder.

Churchill, tenemos un problema.

Buenos días.

(SE LAMENTA)

No sé. Teniente, ¿qué hacemos con este?

Lleva así toda la mañana.

En cuanto compruebe una cosa, puede irse.

Un segundo.

¿Se encuentra bien?

Quiero darles las gracias por haberme detenido.

Es que...

Llevo toda la vida preocupado

por si soy un hombre lobo como mi tatarabuelo o no.

Y gracias a ustedes, que han estado vigilándome,

por fin puedo respirar tranquilo.

Usted ni es un hombre lobo ni es un asesino.

Tenía razón, señor Bastida.

Lo que lleva en la mano es un cerebro de oveja,

mucho más pequeño que el del ser humano.

Entonces...

¿Qué se nos ha podido pasar por alto, mi teniente?

No lo sé. ¿Oyen el ruido ese?

(Chirridos)

Suena como unas tijeras. Algo metálico.

¿Mecánico?

¿Has dicho mecánico? Sí.

¿Te acuerdas de la autopsia? Sí.

El primer cadáver ya estaba muerto cuando lo destrozaron.

Quizás no fue asesinado.

Atiza, llama a todos los hospitales de la provincia,

especialmente donde haya trabajado Gabriel Fuentes

y pregunta si han desaparecido cadáveres.

cuando lleguemos al cobertizo,

tú entras por la puerta principal y yo, por detrás.

A la orden.

Mucho cuidado.

¡Gabriel!

Gabriel.

Sabemos que estás aquí.

No hagas tonterías.

Gabriel, sal.

Vamos, no tiene ningún sentido que te escondas.

¿Qué quiere, Olmos?

Lo sabes perfectamente, lo sabemos todo, debes acompañarme.

¡Quieto!

No pienso ir a la cárcel.

Deje que me vaya,

no he matado a nadie. No, sabes que no puede ser.

Deme eso. ¡No!

(GRITA)

¡Olmos!

Ah... ah...

¡Quieto ahí!

Quieto, ¿eh? ¡Olmos!

¡Olmos!

¡Olmos! ¿Estás bien? Ah...

Ah...

Me duele un poco la cabeza, pero bien.

Aquí tienes a tu hombre lobo.

Al escuchar el ruido metálico que captó la cámara de vídeo,

enseguida atamos cabos.

El detenido es muy mañoso con las máquinas.

La primera vez que visitamos la granja,

el teniente se fijó en una máquina de esquilar

que él mismo había construido. (ASIENTE)

Ya veo.

Sabíamos que había ejercido como médico

antes de llegar al pueblo, así que...

El cabo primero dedujo de dónde había sacado su primer cadáver.

Hemos comprobado que lo robó en el hospital de Logroño.

¿Y el móvil?

Se niega a hablar, señoría. Quizás quiera intentarlo usted.

Jueza de Instrucción Nora Salgado, quería hacerle unas preguntas.

Es inútil, señoría. Ya hablará en el juzgado.

He visto a pocos criminales en mi carrera,

pero los suficientes para saber que usted no es igual que ellos.

Entiendo que estuviera desesperado,

seguro que tenía un motivo muy importante para hacer todo esto.

Gabriel...

Pónganos las cosas fáciles, por favor.

Al principio, la idea de volver al campo sonaba muy bien.

Hasta que tuve que enfrentarme al día a día de la granja.

Trabajaba de sol a sol.

Pero mi esfuerzo no daba resultados.

El dinero de mis ahorros se iba acabando.

Por eso pensé en simular un ataque de lobos,

así podría cobrar el seguro

y la indemnización de la Consejería.

Le juro que yo nunca quise matar al veterinario, se lo juro.

Miguel tenía que firmar un certificado

y él se negaba. ¡Se negaba!

¿Cómo quieres que te lo diga? No hay lobos.

¡No hay lobos!

-Vale, ¿qué quieres? ¿Qué coño quieres?

¿Dinero, es eso? Está bien.

Si firmas, el 20 % será para ti.

Es tuyo, escúchame, Miguel. -Suéltame.

-Lo necesito, ¡firma! -¡Suéltame ya!

-Suéltame. -Lo necesito.

(Golpe)

Fue un accidente, se lo juro.

"Intenté echarle la culpa a los lobos otra vez".

Llevé su cuerpo al prado

y lo destrocé con las fauces falsas.

Pero ya estaba muerto, igual que el otro cuerpo.

Estaba muerto.

-Gabriel Fuentes...

Se le acusa de fraude, sustracción de un cuerpo,

crueldad animal, homicidio imprudente

y veré si añado homicidio en grado de tentativa

a un agente de la autoridad. -No, no, no.

Agentes, pueden trasladar al detenido a la cárcel.

¡No, no, no!

Buen trabajo.

El de todos. Acaba de conseguir que confiese.

Ustedes han hecho lo más complicado.

Se lo dije, aunque a veces parezca que no,

en este cuartel hacemos un buen equipo.

Somos gente seria y concienzuda.

Supongo que cuando no hay luna llena, ¿no?

Perdone que insista, mi teniente,

pero creo que Arrea solo nos va a causar problemas.

Olmos. Mi teniente.

¿Qué te pasa? Estás así desde por la mañana.

Prefiero no hablar de ello.

Permiso para hablar, mi teniente.

Descanse, Arrea, y hable.

Después de tres días aquí,

no estoy segura de estar a la altura que requiere este cuartel.

Pero les aseguro que me entregaré cada día para no defraudarles.

Me ha costado muchos años llegar hasta aquí.

Sé que no soy muy lista, pero sí voluntariosa.

Solo les pido un poquito de paciencia y...

si no cumplo con mi deber de darlo todo, les ruego que...

que pidan mi traslado a otro cuartel o...

O mi expulsión del cuerpo.

Pero yo me he ganado esta oportunidad

y voy a hacer todo lo posible para no defraudarles.

A ver, Arrea...

Estás suficientemente capacitada para este puesto, hombre.

Precisamente, se lo comentaba al teniente, ¿verdad?

Sí.

Anda, vamos a repasar las tareas de mañana.

Ya lo he hecho.

Pues las repasamos de nuevo con rotulador fluorescente.

Vale. Venga. ¡Ah, una cosa!

Acordaros que ahora se me llama Esteban, nada de Atiza.

¿Esteban? Esteban, Esteban.

Así se acabó el cachondeito de Arrea y Atiza, ¿esto qué es?

Vaya, ¿de limpieza? Cuando acabes, puedes empezar con mi escritorio.

Voy unos días a casa de mis abuelos.

¿Así de repente?

Y si llama la jueza, ¿qué le digo?

Lo que quieras, que me fui a un retiro espiritual,

que me fui a hacer puenting, lo que quieras.

Me va a echar la bronca de todas maneras.

¿Por qué te vas? ¿Ha pasado algo?

Mi padre escondió una copia de la investigación.

Si la encuentro, encontraré a sus asesinos.

A la orden, mi teniente.

La pregunta es cómo entraron sin forzar la puerta

y sin que saltase la alarma. Cortaron los cables desde fuera.

Soy el investigador de la aseguradora, Mario Buendía.

Buendía, Mario. -¡Buenas noches, Edison!

Misión cumplida. ¿Qué hay de lo mío?

(TODOS) ¡Abajo el Parra! ¡Arriba la uva!

¡Abajo el Parra! Pues me da en la nariz

que, este año, el pisado de la uva empezará antes de tiempo.

Estáis hechos el uno para el otro.

Le he dicho que tienes novio, Regino, ¿no?

Sí. Pues bien con él, la verdad es que bien.

Hay que seguir un protocolo.

-¡No!

Calzamonas. ¡Giraesquinas!

-"Amenazaron a mi familia. No podía negarme".

El asesino está cerca de nosotros.

Más de lo que pensamos. Joder, joder, joder.

Si me ayudas con un tema, te ayudo con lo de Arrea.

Lo que quieras, Sebastián. Si hay que matar, se mata.

Tampoco es eso.

(Latidos)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 11: El misterio del bosque tenebroso

Olmos y Robles - Capítulo 11: El misterio del bosque tenebroso

26 sep 2016

Olmos y Robles reciben un inquietante aviso: en un pueblo cercano a Ezcaray ha aparecido una manada de ovejas muertas. Todos los indicios señalan que los animales fueron atacados por un lobo de tamaño descomunal, y pronto surge la descabellada hipótesis de que un licántropo acecha los bosques de Ezcaray. El miedo se expande cuando encuentran el cadáver de un hombre con las mismas marcas de mordiscos. Quizá, la hipótesis no es tan descabellada.

Olmos y Robles deberán trabajar codo con codo para encontrar al sobrenatural culpable, pero no estarán solos. Se une a ellos la guardia civil Casiana Arrea (Elena Alférez), una joven disciplinada y enérgica que pondrá en práctica todo lo aprendido en la academia.

ver más sobre "Olmos y Robles - Capítulo 11: El misterio del bosque tenebroso" ver menos sobre "Olmos y Robles - Capítulo 11: El misterio del bosque tenebroso"
Programas completos (18)
Clips

Los últimos 241 programas de Olmos y Robles

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. JUAN

    MUY BUENA SERIE Y DIVERTIDA

    29 nov 2016
  2. Alejandro

    Buen capitulooooo!!! Jajaja

    01 oct 2016