Sebastián Olmos es un campechano y peculiar cabo de la Guardia Civil que trabaja en el cuartel de su localidad natal, Ezcaray. Agustín Robles, un teniente del grupo de acción rápida (GAR) que se ve obligado a quedarse en el mismo pueblo. Ambos forman 'Olmos y Robles', una extraña pareja condenada a entenderse.

Los secretos del rodaje, en "Olmos y Robles, documentos clasificados".

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Temporada 1

Comedia, emoción, suspense y acción policial para una serie llena de crímenes, robos, secuestros, chantajes... en los que nada es lo que parece y en los que el culpable solo se descubre al final. Pepe Viyuela y Rubén Cortada encabezan un reparto que se completa con Pilar Castro, Ana Morgade, Álex O’Doherthy, Enrique Villén, Andrea Duro, Santi Marín, Luis Miguel Seguí y Asunción Balaguer.

Temporada 2

Tras pasar seis meses en una Unidad del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil, el teniente Robles vuelve a pedir el traslado a Ezcaray, junto a su compañero Olmos, para resolver el caso más importante de su vida: descubrir quién es el asesino de sus padres. Al elenco formado por Pepe Viyuela, Rubén Cortada, Ana Morgade, Pilar Castro, Álex O’Dogherty, Asunción Balaguer y Enrique Villén, se incorporan Elisa Mouliaá, Alfonso Lara y Elena Alférez.

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Transcripción completa

¡Isa! Pero... ¡vaya! Estás muy...

Vamos, que estás...

Tengo la sensación de que a veces quieres decirme cosas y...

¿por qué no te atreves? Sí, es verdad.

¿Qué pasa, Olmos? "¿Te pillo en mal momento?".

Han avisado de que le han visto. ¿Quién es ese?

Esteban. El sobrino de Atiza, está comisionado para reforzar

"el puesto de su tío. ¡Saludos, teniente!".

Me voy con mi hija a Chicago.

-"Puedo demostrar

que trafican con grupos terroristas como el ISIS.

-Necesito ese material antes de ir a Bruselas.

Es la única forma de bloquear ese contrato".

¿Qué significa esto?

-Mañana, en Bruselas, va a hacer todo lo posible

para que la OTAN no firme el acuerdo con Global Ultratec.

-Mientras puedo evitarlo, ese contrato no se firmará nunca.

-Usted no, pero él sí.

"Olmos, ya estoy muy cerca".

(Disparo y gritos)

Todo el mundo quieto y tranquilo.

Tenemos una bomba que explotaremos si no hacen lo que yo diga.

"Están en el patio retenidos por un grupo armado.

Tengo un plan. Necesito saber cuántos son, sus posiciones

y cuál de ellos tiene el detonador. Cuenta con ello".

Se acabó.

Este es el auténtico Mateo Fresneda.

"Me hubiese encantado verles"

en una situación más tranquila. ¿Estás pensando en volver?

¡Gus! Le pedí al coronel Arroyo

que me dejara cambiar de destino. Quiero que me ayudes.

¿Cuál es el caso? Descubrir al asesino de mis padres.

Me parece mentira, entrar por esa puerta y encontrarte.

Y mira que lo he deseado veces.

Algo me decía que no me desharía de ti tan fácilmente.

(Olmos ríe)

¿Qué es todo esto?

Mis averiguaciones sobre la muerte de mis padres

en estos seis meses. Mira.

Este es el atestado del accidente.

Según esto, el coche circulaba a 120 km/hora

en una carretera comarcal.

Se salió en una curva y cayó en un barranco.

Lo siento, Gus. Ese atestado es falso.

Mis padres no murieron así.

Mira esto.

¿Una simulación del accidente?

Es el mejor programa de simulación del cuerpo.

Según el atestado, el coche cayó en la zona oeste

del barranco. Y luego se deslizó 20 metros hacia abajo.

Pero según la simulación, a una velocidad de 120 km/hora

el coche habría volcado. Ya.

Habría caído en la zona norte del barranco. No en el oeste.

O sea, que alguien colocó el coche ahí para fingir el accidente.

Exactamente. A mis padres les mataron.

No voy a parar hasta encontrar al culpable.

Cuenta conmigo, Gus.

Lo sé.

¿Y esa caja? ¡Ah!

Tu disfraz.

¿Qué? Te dije que yo no iba a participar en una fiesta ridícula.

Gus, esto es muy importante para Ezcaray.

Llevamos años intentado que nos elijan.

Y por fin nos han elegido.

Que no, que tengo cosas más importantes que hacer.

Si te lo vas a pasar en grande. ¿Eh?

No pienso disfrazarme. ¡Por favor!

No seas cabezota. ¡Si se va a disfrazar hasta mi abuela!

Venga, que te diviertas.

(Puerta)

Ves, querido Watson, como al final no era para tanto.

Estoy haciendo el ridículo, Olmos. Sherlock...

¿De verdad no había una pareja con unos disfraces más normales?

Podíamos haber ido de Mulder y Scully, de "Expediente X".

Pero, francamente, (RIENDO) no te veo con falda.

Dios, ¿cuándo se acaba esto?

Mañana, mañana, doctor Watson.

Aunque para dormir te puedes quitar el traje.

Si antes... si antes no sucede un crimen.

Mis vibraciones negativas me indican que algo malo va a pasar.

No reconozco tu disfraz. (ISA RÍE)

Ha sido cosa de Olmos.

Salgo en una novela de Agatha Christie.

Tengo poderes adivinatorios y ese tipo de cosas.

Es que le hacía tanta ilusión que no me podía negar.

Yo tampoco.

(ACENTO FRANCÉS) Inspector Hércules Poirot,

recién llegado de Bruselas.

"Merde". ¡Mierda!

(Bullicio)

¿Por qué de mayordomo?

Porque al final siempre es el culpable.

¿Y de qué puedo ser culpable yo? Muy buena pregunta.

De este rotundo éxito.

El consumo de los turistas aumentará tres puntos el PIB del pueblo.

¿Esos no son los tres escritores?

Sí, el famoso "Murder Club".

Un fin de semana en el que los aficionados,

llegados de todos los puntos del país,

se disfrazan de sus detectives favoritos

dispuestos a resolver los crímenes más inexplicables.

Sí, hablamos del "Murder Club" o del Club del crimen.

Un evento que todos los años se celebra en una localidad

y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a Ezcaray.

Y tenemos con nosotros a su alcalde, ¡Damián Navarro!

Alcalde las últimas cuatro legislaturas

y espero que una próxima también. Sin pactos, con mayoría, mi mayoría.

Ya, sí, sí, alcalde. Por ahí viene el teniente Colombo.

Qué bien maquillado está usted. -Me lo he hecho yo solo.

Pero oiga, señor alcalde...

¿Qué quiere? ¿No ve que me están entrevistando?

Sí. Me voy al parto de Sonsoles... ¿Tu cuñada?

No, (RIENDO) la hermana de mi Raimundo, de mi cerdo...

Este hombre... Venga, tira, tira.

-Aquí tenemos a los anfitriones. Para que os hagáis una idea,

son como el Rafa Nadal de la literatura de misterio:

Raúl Lucena, Petra Blanco y Jaime Marín. Bienvenidos.

-(TODOS) Muchas gracias.

-Para que la gente lo entienda, ¿cómo es el mecanismo?

-Los aficionados, a los que se les suministrará las pertinentes pistas,

deberán resolver tres crímenes que tendrán lugar en el pueblo.

Uno, en el hostal;

otro, en casa de una vecina, Isabel Antúnez; y el tercero...

-No lo podemos decir porque de momento es secreto.

-Qué emocionante. En definitiva, se trata de resolver un crimen.

Y saber quién es el asesino.

-Durante un fin de semana,

los participantes serán auténticos detectives.

-Emulando a los protagonistas de nuestras novelas.

-Bueno, pues perfecto. ¿Algo más que añadir?

-Sí. Dar las gracias al pueblo de Ezcaray...

Mi pueblo, del que soy alcalde. Más preguntas.

Muchas gracias, Isa, por dejar tu casa para el juego.

No, no, ninguna molestia. Todo sea por ayudar.

Espero que no falten unas cervezas frías,

unas patatas fritas, o unas aceitunas rellenas de anchoas.

Poirot nunca hablaría así. Era belga. "Le grandeur".

¡Claro! "Le grandeur".

(ACENTO FRANCÉS) Vale, pero con cerveza.

(RIENDO) Bueno...

Mi tío me ha enviado unos wasap diciendo que le gustaría

que le mandásemos unas fotos de todos disfrazados.

"Especialment" una de usted, teniente.

(RÍE POR LO BAJO)

(ACENTO INGLÉS) Cachondo tu tío, ¿eh?

Como siempre. "Oui, oui".

Estoy deseando que Lucena publique su próxima novela.

En Navidad. Así que, no le den más vueltas,

ya tienen ustedes el regalo perfecto.

-¿Y cómo lo ha adivinado?

¿Tiene poderes adivinatorios como los míos?

-No, soy el agente literario de los tres autores.

Pedro Gala, encantado.

Tengo entendido que su casa es el escenario del segundo juego.

-Sí, es todo un honor.

-¿Podríamos pedirle, si no fuera mucha molestia,

las llaves para la organización?

-Ah, por supuesto.

-"Merci, mademoiselle".

Oh, "mon Dieu".

Oh... Adiós.

Estábamos luchando contra el crimen y hemos dicho:

"Vamos a tomar algo, Gus". -De Gus, nada.

Robles o teniente, ¿entendido?

-Qué bueno, lo habéis clavado.

Hombre, "clavao", "clavao"... Yo tengo más pelo, ¿eh?

Sí, sí, como si me mirara en un espejo.

Hay que ver qué guapa es la Sra. Fletcher al natural.

Tenemos con nosotros a Jessica Fletcher,

la bloguera responsable de que las redes sociales ardan

con el "Murder Club". En realidad, se llama Teresa Gálvez

y también es una de las organizadoras.

Teresa, cuénteme alguna anécdota de este concurso.

-¿Qué?

Mejor habláis con los escritores

y aprovecho y os hago una foto para Instagram.

-Ya, Teresa, es que estamos en directo.

Cuéntanos por lo menos qué se lleva la persona que gana.

-Perdónela, es que es muy tímida.

Es un lote con nuestras obras completas.

-Bueno, pues ya lo han oído.

No nos queda nada más que desear mucha suerte para todos.

Suerte, suerte... Esfuerzo, trabajo y sacrificio.

Como dijo Churchill: "Sangre, sudor y lágrimas".

Como yo también añadiría, "mi sangre, mi sudor, mis lágrimas".

Más preguntas.

(Música de misterio)

¿Pero qué está pasando?

-Mis poderes sobrenaturales me indican, me indican...

que esta mujer no está muerta.

(Risas)

-¿Qué poderes ni poderes?

El suelo está frío. ¿Empezamos? Voy a coger cistitis.

Paciencia. Los miembros del "Murder Club" están a punto de llegar.

¿No se puede hacer nada sin ellos?

-Son las reglas. Yo soy un auténtico guardia civil.

¿Me van a decir a mí esos “juntaletras"

cómo se realiza una investigación? Me cago en su padre...

-(TODOS RÍEN) Un poco de respeto.

Son unos genios, las mejores novelas policíacas han salido de sus manos.

¿No has leído "El ruiseñor de cristal"?

No.

-¿"La puerta dorada"? -No.

Ah...

¿Has leído algo que no sea sobre pesca o viajes al Caribe?

Ni falta que me ha hecho. De mi último viaje a Calahorra

puedo escribir tres libros.

-¡Mira, mira, que vienen!

(TODOS) ¡Bien!

(Aplausos)

Ya están aquí, vamos a arrasar. -Dalo por hecho.

Por eso soy teniente.

-Muy bien.

-Ya veremos quién adivina antes quién es el asesino.

-Primer crimen,

la dueña del hostal Cata,

ha aparecido misteriosamente muerta en el comedor.

-(TODOS) ¡Oh! -Muerta... de aburrimiento.

-(TODOS MURMURAN) -Pero no será esta

la única muerte que tendrán que investigar.

-El respetable miembro del "Murder Club",

Jaime Marín, también ha sido asesinado.

(TODOS) ¡Oh!

¿Preparado, Jaime?

-Pues sí que se ha metido en el papel.

(RÍEN)

-¿No estarás muerto de verdad, Jaime?

(Risas)

-¡Jaime!

¡Jaime!

-A ese le han maquillado de cine y yo parezco la novia cadáver.

¡La virgen!

¿Esto es un juego o no?

(Risas)

Olmos...

No es un juego. Está muerto.

(Voces de asombro)

(Música de cabecera)

(Vibrador)

Sí. Que sí, señor Juez, el finde que viene iré para allá.

Te recuerdo que yo también soy Juez y no puedes amenazarme. (RÍE)

En Ezcaray. Un crimen. Ajá.

Pues no sé, nunca había venido.

Me han dicho que la Guardia Civil es especialmente rigurosa y seria.

Ya te contaré.

Ajá. ¿Papá?

¿Papá?

Es una gran pérdida.

Cada novela que escribía me gustaba más.

¿Has leído algo de Jaime Marín? No.

A primera vista no hay signos de violencia.

La verdad es que es muy raro porque...

entraron los tres andando. Él se tumbó en el suelo

y de repente estaba muerto.

No entiendo qué ha podido... Ya he llevado

a todos los testigos al cuartel.

Nunca se había juntado tanto detective.

Pues muchas gracias, Esteban.

Ya puedes comunicar que el resto del programa se ha suspendido.

¿Cuántos quedaban?

Dos más. La verdad es que es un desastre,

era la primera vez que lo celebrábamos en Ezcaray.

Cuando Damián se entere le da algo.

¿Sabes la pasta que se están dejando los turistas en el pueblo?

¿Y tú sabes que tenemos un crimen por resolver?

"Oui, oui". Claro que "oui".

¿Pero esto qué es? ¿Dónde están los agentes de la Guardia Civil?

Yo soy uno. ¿Qué hace con esta pinta?

Soy la jueza Nora Salgado.

¿Su superior?

El que va de Sherlock Holmes es uno. Y el que va de Watson es otro.

¿Me está tomando el pelo?

No, señoría. El que va Sherlock Holmes es el cabo Primero Olmos

y el que va de Watson el teniente Robles.

Perdone, no puede estar aquí.

Haga el favor de marcharse. Es el escenario de un crimen.

Si no lo fuera no estaría aquí. Señorita, por favor.

¿Señorita? Prefiero que me llame señoría, doctor Watson.

¿Cómo que señoría?

Jueza provincial, desde hace cuatro meses.

¿Cómo no me habías dicho que el juez Padilla ya no estaba?

Porque... no lo sabía. "Elemental".

Bueno, ya nos conocemos todos.

Ahora lo importante es que tengan claro quién soy yo

y me informen en todo momento de cualquier avance de la investigación.

Así será.

¿Papá? Sí, sí, se cortó.

Eh... bueno, chicos.

Ya tenemos nueva jefa. Y por lo que he oído menuda pitbull.

Lo que te decía, aquí la guardia civil es...

especialmente seria.

Esta podría ser la última foto de Jaime Marín.

Quiero decir con vida.

¿Qué esperas para cambiarte?

Ah, sí, sí, es que no he tenido tiempo, teniente.

Ha llegado un fax.

En una semana llega una nueva guardia civil.

¿Algún voluntario para formarla? Tú.

A la orden. Recién salida de la Academia. (RÍE)

A ver si con esta chica te llevas mejor que con la jueza, teniente.

Ya tengo la autopsia de Jaime Marín.

Murió envenenado. Tenía restos de veneno

en la comisura de los labios y en las manos.

¿Estás insinuando que él mismo cogió el veneno?

Vamos, que se quitó de en medio.

No sé. Se trata de un veneno inodoro.

A lo mejor no sabía que lo tenía entre sus manos.

¿Y de qué veneno estamos hablando? Todavía no lo sé con exactitud.

Lo he mandado analizar.

Agatha Cristie utilizaba en sus novelas los envenenamientos.

Y trabajó como enfermera responsable de toxicología

durante la Primera Guerra Mundial.

En su última biografía hay un capítulo entero dedicado...

Sí. Se acabó el simposio.

Doctora Ferrer,

cuanto tenga los resultados me viene a ver.

Perfecto.

Un momento.

Mirad. A ver, ¿"mirad" el qué?

¿Tu dedazo en la pantalla?

No, no. Fijaos bien, está fumando un puro.

Quizá el veneno estaba ahí.

Tiene sentido. Justificaría los restos en la boca y los dedos.

¡No puede ser! ¿Pero qué pasa ahora?

En la última novela de Marín hay un personaje que muere

envenenado por un puro que le regala uno de sus socios.

Muy bien, hombre, acabas de fastidiarme el libro.

¿No os dais cuenta? Quizá hay alguien que haya querido matarle

utilizando un crimen que él describe en uno de sus libros.

No nos precipitemos, Olmos, que te conozco.

Empecemos los interrogatorios. Pero tranquilito, ¿eh?

A la orden.

Srta. Blanco, ¿qué relación tenían?

Muy buena. Excelente diría yo.

-La verdad es que para estar en un mundo dominado por los egos,

jamás discutimos entre nosotros; bueno, salvo jugando al póker.

-Hubiera sido imposible mantener el "Murder Club" nueve años

teniendo desavenencias. Ajá.

¿Saben de alguien que pudiera desear la muerte de Marín?

No. -Yo tampoco.

Si me permiten, en mi última novela, que sale a finales de año,

tiene como personaje protagonista a un guardia civil.

Lo sé, lo sé. ¿Si les enviara

el manuscrito, me lo podrían revisar?

Claro, por supuesto, cómo no.

Se lo decía al teniente.

Ah. Sí, pero no le prometo nada.

Si me da su e-mail, por favor...

Robles...

-Con lo que ganas ya podrías comprarte una pluma nueva.

-Es una manía.

No me compro una nueva hasta que es imposible escribir con la vieja.

Perdón, ¿me decía? Robles...

Apunte el mío por si no le llega al teniente.

es: olmosnuncafalla, todo junto,

arroba gmail punto com.

Lo siento.

Es que yo ahí justo estaba muerta.

Y ver, ver lo que es ver, no vi nada.

Yo no veía nada en general.

Luego ya viendo lo que vio todo el mundo que habían visto todos

pues si lo llego a saber no veo nada desde el principio.

¿No sé si me explico?

Sí, Cata, sí, meridianamente bien. Como siempre

Muchas gracias. Tú que me ves con buenos ojos, ¿eh?

¡Oye!

Por cierto, no me has dicho ni pío de mi disfraz de "femme fatale".

(CARRASPEA)

Isa, ¿tú viste algo especial?

Hum... hum... ¡Sí!

Sí, sí. Algo sospechoso vi. ¿El qué?

Cuando estábamos en la plaza, a Jaime Marín se le acercó un hombre.

El agente literario, el que iba de explorador.

Y le dijo algo al oído.

Y entonces Jaime Marín puso una cara... Hum...

Sospechoso es.

Interesante.

Sí, pero ¿por qué habla así.?

Me acerqué para comunicarle la hora prevista para la firma de sus libros.

Nada más. Parece que no le gustó mucho.

Sí, todo lo que no fuera escribir, siempre le molestaba.

¿Hace cuánto que es usted el agente de los tres?

Desde que se fundó el "Murder Club". De hecho fue idea mía.

Ajá.

¿Ha notado algún comportamiento raro entre los tres?

¿Últimamente? Toda la vida llevan comportándose como capullos.

Si un escritor tiene un enemigo es él mismo y su puñetero ego.

Y si a ese ego le sumas el ego de otros dos escritores, imagínense.

Y esas luchas de ego, ¿usted cree que llevarían a alguno a...?

Ni Petra ni Lucena mataron a Jaime.

Son niños malcriados, no asesinos.

Braulio, por el amor de Dios, di...

¿A qué hora hay que estar allí para el nuevo juego?

La yincana se ha suspendido. (AMBOS RÍEN)

Que sí, que entendemos lo que nos quieren decir.

Aunque entre compañeros no debería haber secretos,

estamos de acuerdo en que a esto hay que darle realismo.

¡Uf! Déjalo ya, por favor. Dime lo que viste, Braulio.

¿Cómo que Braulio? ¡Teniente Robles!

-No te alteres que no es bueno para tu tensión.

-¿Qué tensión? He dormido bajo el fuego de granadas en Irak,

en Afganistán, en Sierra Leona...

Déjelo, Braulio. Y tú, Claudio.

(TITUBEA)

Está, bien. Cabo primero Olmos, ¿qué vio exactamente?

Vi al muerto tener una bronca con la Sra. Fletcher

en la plaza del pueblo.

Ni qué decir tiene que la bronca la tuvo cuando todavía estaba vivo.

Ya.

Había anulado un encuentro con el club.

Y eso hizo que discutiéramos.

¿Usted es la responsable en redes sociales del "Murder Club"?

¿Verdad? Sí.

¿Y qué pasó exactamente en esa discusión?

Le dije que habían venido socios incluso desde Portugal

y que no podía hacerles ese desplante.

Al final me dijo que sí y me pidió perdón.

¿Notó algún comportamiento inusual en él?

¿Le parece poco el desplante?

Él siempre había sido muy cariñoso y cumplidor con el Club,

nunca había hecho algo así.

No me hago a la idea.

No me puedo creer que no volveré a leer jamás una de sus novelas.

Es muy triste.

Tome.

Vecinos, comerciantes de Ezcaray, como dijo Churchill,

el Primer ministro, no mi tortuga,

"Nunca tantos debieron tanto a tan pocos".

En este caso concreto a uno solo: a mí.

¿A ti qué te debemos?

Una vez más, doy un paso para salvar el pueblo.

¿Dimites?

No podemos suspender el evento del "Murder Club".

-No podemos suspenderlo: se ha suspendido solo.

¿Por qué? -Nada, un pequeño detalle.

Uno de los tres escritores ha sido asesinado.

-Asesinado. Lo sé.

Es un pequeño detalle porque todavía quedan dos.

Que son más que uno.

Según mis cálculos, entre impuestos municipales, tasas variadas, etc.,

el beneficio que nos quedaría a todos sería de 25.000 euros.

No está mal. Está muy bien.

Por eso, debemos fingir que no ha ocurrido nada.

¿Cómo piensas hacerlo?

Los turistas están encantados con sus absurdos disfraces

y gastando dinero en nuestros locales. ¿Tengo razón?

¡La tengo!

La mayoría de ellos no ha venido a resolver crímenes de mentira,

sino a comer y a beber. Y eso van a seguir haciendo. Mirad.

¿Ese es el vino que piensas vender?

En packs de 6. Está yendo como un tiro. ¿Qué me dices, Cata?

Tienes el Hostal hasta la bandera. Igual la tienda de comestibles,

la de "souvenirs"... Así que todos a sus puestos.

Y nunca mejor dicho.

Lo que pasa es...

Isa, ya encontraremos la manera de arreglar eso.

Es solamente un cadáver. ¿Crees que Olmos y Robles nos echarán una mano?

Sí, al cuello. Al tuyo.

Y no digo yo que peguemos un sablazo a los clientes,

pero si subimos un poquito los precios

eso que ganáis y eso que ganamos todos.

Es la ley de la oferta y la demanda.

¿Golf?

Ay, yo sé jugar, pero ¿quieres que vayamos?

No. Aquí hay algo que me huele mal.

Eh... Un placer recibiros en el ayuntamiento, mi ayuntamiento.

Si queréis, os acompaño a la puerta. Mi puerta.

(RÍEN)

¿Papá?

¿Papá?

¿Papá?

No te pongas nerviosa que no vamos a robar nada.

Yo solo quiero asegurarme de lo que vi. Ya está.

-Un papel que ponía Golf.

-¡Un papel que no está!

A ver, tú en una esquina ves una trompa, ¿qué crees que hay detrás?

-Un elefante. -Pues ya está.

Conociendo a Damián, delante de Golf, ¿qué crees que puede poner?

-Campo de. -Eh.

-Joder, joder, que la semana pasada nos secuestraron en el ayuntamiento.

¿Y ahora un robo?

Yo no he venido al pueblo a esto, necesito tranquilidad.

Qué pena que no huelan los papeles, si no los hubiera encontrado.

-¡Golf! -¡Oh!

-¡Aquí están, vámonos! -¡Isa, Isa!

-¿Qué? -Hay un chino aquí.

-¿Un chino? -Sí.

(Risa de Damián)

¡Vámonos! ¡Corre!

Di que sí.

Tú ve ensayando tu "swing",

que este campo va a ser la envidia de toda España.

Por supuesto, señor director. Nos vemos.

Corre, corre. "Ni hao", señor Wang.

Disculpe. Ya estoy aquí con usted. -"Sí".

"Liang. Dos chica. 'Glande'".

¿"Glande"? ¿Adónde quiere llegar?

"Sí. (TITUBEA) Dos. Chicas. 'Glande'. Aquí".

¿Aquí? ¿Aquí?

¿Chicas, dos?

¿Grande, nariz grande?

No. No... Cata no es capaz.

Me cago en su padre. "¿Caga padre?".

Sí, sí, no tiene bien la zona de aquí.

(Olmos suspira)

(RECHISTA)

No sé, Isabel está rara, es como si ocultara algo.

Yo pensé que tú y ella ya... No.

A veces como que sí, otras como que no...

(Mensaje)

Es todo muy raro. Tendría que hablar con ella.

Acaba de entrar un correo de la doctora Ferrer.

Ah.

Son los resultados de la analítica de los puros.

Tenías tú razón. Estaban envenenados.

Lo sabía.

Solo había huellas del escritor dice.

A ver,

"el veneno se obtuvo de un extracto de una planta venenosa,

la "Argemone Mexicana". Que produce una muerte lenta,

pero indolora. Provocando la parada cardiorrespiratoria.

Lo que no me encaja es el origen del componente.

Se trata de una planta autóctona de México.

Es muy difícil de conseguir aquí.

Ya, pero no en México.

Y se me ocurre alguien que ha visitado recientemente Sudamérica.

¿De quién estamos hablando? De Petra Blanco.

¿Sabes algo de él?

-¿A quién te refieres? -¿A quién va a ser?

A J.F. -No.

Pero si lo supiera, no te lo diría.

Buenas, que aproveche.

¿Les importaría dedicarme estas novelas? Son para mi prima Nuria.

Vive en Chicago. Le encantan sus libros.

Pon: "De Esteban con mucho cariño".

Se supone que la dedicatoria es del autor.

¿Ah, sí?

Bueno, entonces pon: "De parte de Petra y de tu primo Esteban".

Gracias.

¡Cuidado! -¡Perdona!

(Mensaje)

Eh... otra cosa.

Estoy dándole vueltas a la idea de escribir una novela,

ambientada el Caribe.

Y me preguntaba,

¿esto de escribir es muy cansado?

Eh... Bueno, gracias, ¿eh?

Le otorgaron un premio literario en Colombia.

Y sé que después comenzó un ciclo de conferencias

por varios países sudamericanos.

Buscaremos en la base de datos de entradas y salidas del país

con pasaporte nacional. Creo que nos estamos acercando.

Tal vez le movieron los celos: Jaime Marín siempre vendió más que ella

Aquí está.

Petra Blanco.

En el último año ha estado seis veces a Colombia.

Y en todos ha hecho escala en México.

Y ahí fue donde pudo hacerse con el veneno.

Hola.

Hola.

J.F.

¿J.F?

(Ruido)

¿Quién anda ahí?

Que no, que no, que a mí, Damián no me la cuela.

¿Qué ha hecho esta vez? Pues es que no lo sé.

Igual no ha hecho nada. No, no, ese ha hecho algo.

Algo trama. ¿Algo como qué?

¿Por qué no me dejó ver los planos?

Ni idea. Hum. ¿Qué está ocultando?

No sé, ni idea. Esteban, no estás colaborando nada.

¿Tú qué harías en mi lugar? Ni idea.

¿Quieres dejar la revista de pescados y hacerme caso?

Bueno, vale, vale. A ver.

Te escucho.

¿Has oído hablar del siluro?

¿El del pueblo?

No, el pescado, el siluro.

Ah, sí, sí.

Pues muy poca gente sabe que pican mucho si usas "pellets".

¿"Pellets"?

Harina prensada en aceite de halibut.

Halibut. Además, los hay muy variados.

Con sabor a fresa, a calamar, a salmorejo...

¿Salmorejo? ¿Por qué me cuentas esto?

Lo vi en la revista, es muy interesante.

¡La madre que lo parió, de verdad!

Estaba a puntito de salir hacia el cuartel, ¿verdad, Cata?

Pues no sé, ni idea.

Nada, los cinco minutos del café.

Los cinco del café y los cuarenta de la prórroga.

Cata, ¿está Petra Blanco en el hostal?

No, no, dejó la llave y se fue.

Bueno, pues no perdamos más tiempo.

Habrá que encontrarla, ¿no? ¡Moveos, luego diréis que soy yo!

Es que...

Sí, venga, corred, que se os escapa el siluro.

¿El qué?

Vamos a ser los primeros, Gus. -Que no me llames Gus.

-A ver, chicos, escuchadme un momento.

¿Por qué no vais a casa y os cambiáis el disfraz?

La yincana se ha suspendido. -Que no.

Todo lo que está pasando forma parte de la yincana.

¿No has visto a Olmos disfrazado en el cuartel?

-Vamos a ver, que Olmos soy yo. -Que me refiero al otro Olmos.

-Teniente y cabo Primero,

Claudio y Braulio, el muerto era de verdad.

¿No veis que no hay nadie en casa?

La yincana se ha cancelado.

-Bonitos tobillos.

-Pero, pero...

Pero, esos tobillos...

Pero...

-Cabo Primero Olmos, ¿diríais que es un cadáver?

-Que nadie toque nada. Rápido, Robles,

llama a la Guardia Civil.

-¿No hemos quedado que la Guardia Civil somos nosotros?

-Está muerta de verdad.

¿Cómo está Isa?

Recuperándose del susto, pensaba que Petra estaba fingiendo.

Bueno, venga, empecemos. La cerradura no fue forzada.

No estaba forzada porque ella misma puso las llaves bajo el felpudo.

Se lo pidió la organización.

Parecen lazos. ¿Lo son?

Alguien se los ha atado donde no era.

¿Otra vez? ¿Qué?

La forma de morir es exactamente igual

que la de un personaje de la última novela de Petra.

Un cadáver al amanecer. O sea, al final, muere.

Sí. Libro destripado.

¿Qué? Que pensaba leerlo y...

Atiza, Atiza.

En la novela de Petra, ¿alguien muere asfixiado con un lazo?

Exactamente igual que con Marín con los puros envenenados.

El asesino está recreando los asesinatos

de las obras de los miembros del "Murder Club".

Y aún hay otro detalle.

El segundo juego iba a celebrarse precisamente en casa de Isa.

Sí, es ese sobre.

¿Ese? Sí.

Sí, se supone que la víctima moría en esta sala.

Y Petra Blanco iba a ser la víctima ficticia.

De víctima ficticia tiene lo mismo que yo de modelo de calzoncillos.

Si el asesino se inspira en los libros de las víctimas,

la próxima podría ser Raúl Lucena.

¿Puedo?

¿Y esto?

Grabada una "A". Sí.

Con un punzón, probablemente.

"A" de "asesinato".

Hombre, pues podría ser.

Lo raro es que lo hayan hecho a mano, de forma tan burda.

Atiza, por favor, búscame a Lucena.

Sí, teniente.

Buenos días. Señoría... Buenos días.

Buenos días. -Señoría.

(CARRASPEA)

Diría que hemos cambiado a la sospechosa por otra víctima.

¿Alguna teoría?

Creemos que el asesino podría seguir un patrón.

Aún no tenemos nada sólido, señoría.

Me quedaré en el hostal dos días. ¿Qué?

Que... que... no sé qué decirle, señoría.

El hostal suele estar siempre lleno.

Es milagroso encontrar una habitación. (CARRASPEA)

¡Anda!

Pues sí que ha tenido suerte, ¿verdad?

Además, la habitación 12 tiene unas vistas extraordinarias.

Para acabar el día, tras un robo con allanamiento de morada,

hay nada mejor que encontrarte un cadáver en el salón de tu casa.

-Ya, lo que se dice un día redondo.

-Por favor, Cata, ponme otra bolsa de tila.

Te lo pido por favor. -Con una es suficiente.

Tú piensa que ya ha acabado todo. -¿Tú eso cómo lo sabes?

¿Quién me dice que no me encuentro a uno ahorcado en la bañera?

-Ya, tienes razón, te voy a poner otro sobre.

-Mira, tengo una presión aquí...

Es como si me fuera a estallar el corazón.

-Pero si hay confianza, tírate el eructo y te quedas nueva.

-¿Qué eructo? -El que tengas ahí, suéltalo.

-Cata, que es ansiedad, no es gas, es ansiedad, ¡ansiedad!

-¿Por qué no haces como yo?

Hace nada, estaba ahí el escritor muerto, envenenado.

-Cata, no digas eso. -¿Sabes qué hago yo?

No pienso en ello. Como si no hubiera ocurrido.

-Para mí no es tan fácil porque yo soy obsesiva.

-Pues piensa en otra cosa, hablemos de otra cosa.

-No, yo ahora ya no puedo. Ya me lo has dicho

y ya... ya lo veo ahí, ya lo veo muerto.

Es que mira, es que me tiembla... -Ya, ya, ya.

Mira, vamos a hablar de otra cosa. Hablemos de Damián.

Y del mapa que encontramos en su despacho.

Yo no entiendo nada, la verdad. Lo miro y lo miro y no lo entiendo.

Además, aquí abajo pone algo, pero la letra no se entiende.

-Yo tampoco entiendo de mapas.

Pon otra bolsita, Cata. -Y dale, que no hace falta.

Piensa en otra cosa. ¿Por qué no vamos a la biblioteca

y hacemos una ampliación? A ver qué pone.

-¿Y si estamos equivocadas? -¿Con Damián? Yo nunca me equivoco.

-La solución pasa por que alguien le arrebate la alcaldía.

-Ya, como nunca ha tenido rival en las urnas...

-Pero yo sé cómo puede cambiar eso.

Cata, ¿por qué no te presentas a las próximas elecciones?

-Sí, claro, no tengo problemas como para echarme otro.

-A mí me parece buena idea. -Porque es tuya.

Pero es muy mala, es malísima.

Isa, ¿por qué no nos vamos a la biblioteca?

(Bandeja caída y gritos de Isa)

-¡Calma, calma, calma! -¡Mira qué cosas pasan!

¡Cosas pasan! -Sí, sí.

Se dice que junto a los desaparecidos,

Jaime Marín y Petra Blanco, formaban una pequeña familia.

-Así era. -¿A pesar de ser rivales?

-Rivales en ventas pero no a nivel personal.

Nos pasábamos los manuscritos de los nuevos libros unos a otros.

El prólogo de mi próximo libro,

que sale en diciembre, lo escribió Petra.

Si me permite... -¿Otra vez usted?

Yo también me alegro de verla.

Como máxima autoridad local

que aspira a ganar las elecciones un año más,

quisiera mostrar mi apoyo al señor Lucena.

-Tenemos que hablar. -¿De qué?

-¿No te das cuenta? El siguiente eres tú.

Te tienes que ir. -Si lo hago, sospecharán de mí.

La Guardia Civil me ha pedido que me quede y me han asignado

un hombre para que me proteja. -De acuerdo.

Vuelve a la casa rural y no te muevas de ahí.

Yo me ocupo de todo, ¿vale?

Y dejar claro que Ezcaray no debe relacionarse

con esta misteriosa oleada de crímenes.

¿Sabía que el alcantarillado del pueblo fue obra de mi abuelo?

Y la estación de esquí, obra de mi padre.

Ambos alcaldes de esta villa, su villa, mi villa.

¿Dónde vamos a grabar ahora?

Vengo de hablar con Pedro, el agente de Lucena. Es una pena.

Está en una casa rural que han alquilado, está muy afectado.

Dice que bajemos allí a hablar con él

en vez de subir al cuartel, tengo un guardia con él.

Sebastián, eso que he dicho ha sonado con rima.

Por algo estoy pensando en escribir un libro.

¿Qué? Una novela, teniente.

Me ha venido como una idea.

¿Y de qué va? Tres escritores...

son asesinados en un festival en un pequeño y pintoresco pueblo.

¿Riojano? ¡Del Caribe!

Estoy dudando entre Cuba o Jamaica.

¿Ha dicho tres escritores? De momento, solo han muerto dos.

Ese es mi toque personal, que yo valgo para esto, Olmos.

¿Qué? Ay, perdón. Estoy con lo de la inscripción.

Tiene que significar algo.

Un mensaje del asesino. Algo así.

¿Lo puedo usar para mi novela?

Dios mío, ¿Jaime Marín tenía pluma?

Pues no sé yo si era más bien de carne o de pescado.

Ah, pluma de... Sí.

Con el dedo no escribirá, digo yo.

Creo que había una entre sus pertenencias, voy a ver.

Sí, a ver si se nos ha pasado algo por alto, por favor.

Aquí está.

También tiene una inscripción. Una "Z" escrita a mano.

La "A" y la "Z".

Sí, son la primera y la última letra del abecedario, sí.

La primera para Petra y la última para Jaime.

¿Qué significará? ¿Tú qué opinas, Esteban?

¿Cómo guardia civil o como novelista?

Que aproveche, teniente. Gracias, señoría.

Debe de estar bueno el menú, vaya éxito.

Señal de que se come bien. Está bueno, sí.

Le aconsejo los caparrones. (ASIENTE)

¿Ya tiene mesa? No, la verdad que no.

Hasta dentro de media hora no me dan mesa, pero bueno.

Así me da tiempo a elegir postre. Y a hacérselo usted misma.

¿Qué? ¿Eh?

No, que...

Que si quiere, puede sentarse; estoy a punto de terminar.

Pues se lo agradezco muchísimo.

No se preocupe, voy a ser rápida, tengo mucho trabajo.

Le recuerdo que no tengo la copia de los interrogatorios en mi mesa.

Si no le importa, la quiero cuanto antes.

En cuanto termine de comer, señoría.

Eso espero, y que sea lo más detallado, por favor.

Aunque tranquilo, no le colgaré de una cornisa.

¿Cómo? Septiembre de 2012, Sudán.

Estuvo a punto de arrojar a un analista de la CIA

por equivocación, ¿recuerda? Eso fue solo un susto.

Su error casi le cuesta la vida a un hombre de mi unidad.

¿Me extralimité? Posiblemente.

¿Me arrepiento? No.

¿Se arrepiente usted de algo? ¿Perdón?

Junio de 2013. Casi manda a un hombre inocente a la cárcel.

Al menos, yo no mandé a un compañero bajo tierra.

Como hizo usted el 10 de mayo de 2010.

Eso no fue así.

Le disparó un miembro de las FARC.

Si no hubiera desobedecido una orden de su comandante

no habría pasado, ¿no cree?

Aunque ya he oído que desobedecer es su hobby favorito.

Me tengo que ir. Ha sido un placer, su señoría.

Que aproveche.

"A". "Z".

La primera y la última letra del abecedario.

El principio y el final. Pero ¿de qué?

Hombre, Domi, ¿cómo estamos?

Abuela, ¿qué haces aquí?

Cuidarte, que ni si quiera has venido a comer.

¿Unas chuletitas de lechal? No hace falta, abuela, gracias.

Bueno, ya que las ha traído, no se las vamos a rechazar, ¿no?

Muchas gracias. (RÍE)

¿Has encontrado algo nuevo? Nada.

Si los escritores han muerto como en sus novelas,

algo importante habrá en ellas.

Claro. ¡Lo tengo! "A" y "Z".

Debemos mirar en el principio y final de sus libros.

Estaba a punto de decírtelo, pero es que no me atrevía.

Domi, cómo te quedan las chuletillas. Es un espectáculo.

"La sombra perdida", de Marín. Vamos a ver.

El principio.

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio".

No lo acabo de pillar pero da que pensar.

¿Y en el de Petra?

Vamos al final. A ver.

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio".

Ay, lo mismo.

A bote pronto, no tiene sentido.

Ni a bote pronto ni a bote después.

Es un sinsentido como la catedral de Calahorra, igual.

Hum... tiene que haber algo más.

Vamos a ver, Olmos, piensa, piensa...

Lucena...

Su pluma.

Gus, ¿dónde estás? Paso a buscarte.

Bueno, seguid pensando.

¿No quieres que te ponga unas chuletillas para llevar?

Eres tan glotón como tu tío.

No puedes negar que eres un Atiza. Luego no se las comen, Domi.

Tú, para esto, tienes un don. Hay que decirlo, un don.

Y tú, un morro que "pa" qué.

Hola. Hola. Me han asustado.

Estaba haciendo una foto a estas rosas

porque quiero escribir algo para Facebook

sobre esta tragedia. Pensaba acompañarlo con la foto.

Disculpe, no era nuestra intención asustarla.

Sobre todo, después de todo lo que ha pasado hoy.

Primero Jaime y luego Petra.

¿Se encuentra bien? No demasiado.

¿Quieren hablar conmigo? No, queremos hablar con Lucena.

Estaba descansando, pero puedo despertarle si lo desean.

-No, en realidad, no podía dormir.

Lo comprendemos, señor Lucena.

En cambio, Pedro ronca como un bendito.

No sé cómo puede dormir en un momento así.

¿Puedes traerme un café?

¿Quieren ustedes? Sí, y si hay algo para mojar mejor.

No gracias, no queremos nada. (MURMURANDO) No queremos...

Te recuerdo que en media hora tenemos encuentro digital con fans.

Ya lo sé, gracias.

Señor Lucena, le hemos puesto vigilancia,

creemos que el asesino podría atentar contra su vida.

Es el único miembro del "Murder Club" que queda.

Si no acaban con mi vida, tengo material de sobra

para mi próxima novela. Si no se le adelanta Esteban.

Disculpe, ¿le suena de algo...

esta frase?

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio".

No, ¿de quién es?

Es una frase de una novela de Marín y de otra de Petra.

En una aparece al principio; y en otra, al final.

¿La misma frase? Sí.

El asesino nos ha llevado hasta ella.

¿Tiene idea de qué puede significar?

No tengo ni idea, ¿pero la misma frase?

Mire, Petra y Marín murieron en los lugares donde supuestamente

se iban a celebrar los dos primeros juegos de la yincana.

Interpretaban a la víctima. No es una casualidad.

El tercer juego, el secreto, iba a ser aquí.

Me tocaba a mí ser el asesinado.

¿Quién conocía el contenido de ese juego?

Petra y Jaime.

Teresa, Pedro y yo.

Si no le importa, nos gustaría recrear el juego.

Cualquier detalle puede ser importante.

Claro, en ese sobre está la premisa que se planteaba.

Según la historia del juego,

lo encontraríamos muerto en ese sofá

después de haber estado recogiendo setas con su exmujer en el bosque.

Vamos a necesitar ver su pluma también.

¿Raúl?

¡Raúl!

¡Raúl!

¡Teniente!

Vamos, ayúdeme.

A ver, si esta es la calle de la iglesia

y esto es el polideportivo, pues todo esto es el campo de golf.

-Pero esta es mi finca, ¿no? -Aquí pone que es el campo de golf.

-No, vamos a ver, Cata, es mi finca, Los Perdigones.

-Pero entonces el mapa está mal porque si pone...

-No. -No.

¡No puede ser, no puede ser!

Silencio, que hay gente descansando en paz.

Pone "hoyo 17", ¿no?

¿Queréis hacerme caso a mí, que soy guardia civil?

Ay, ay, ay. "Ay, ay, ay", ¿qué?

Que el alcalde piensa expropiar varias fincas del pueblo.

¿Cómo? ¿Qué piensa hacer ese gañán?

-¿Qué va a hacer? Esta es la finca de la Mariana.

Y esto, el huerto de Servando, el "culofeo".

Y el cementerio. -Y mi finca.

-¡El cementerio! Que quiere expropiar una esquina del cementerio.

-¿Cómo una esquina del cementerio? -Claro.

¡No puede ser! Primero, porque es del pueblo

y segundo, ¿dónde ponemos los muertos?

¿En el punto limpio? En el punto limpio.

-¡Chist! Que hay gente descansando en paz.

Hola, Churchill. ¿Te interesan las estadísticas?

(CUCHICHEA)

¡Que están subiendo! ¡Que están subiendo!

Subiendo, ¿quiénes? -Nosotros.

Podías haber avisado. -Lo acabo de decir.

Mis queridos convecinos, recordad que para reuniros conmigo

es necesario tener hora.

Ah, ¿sí? Las siete y cuarto. ¿Te vale?

¿A qué debo vuestra agradable visita?

Quieres arramplar con los terrenos y expropiar a los vecinos.

Incluso el esquinazo del cementerio.

Ahí está reposando mi tía Pularda de la Concepción

y de ahí no se va a mover.

Nunca fue de mucho paseo y ahora estando bajo tierra, menos.

-¿Pero eso es verdad? Sí y no.

Todo lo que he hecho, lo he hecho por vosotros.

He creado para mi pueblo:

"El Señorío de Wang Chu Golf Resort".

-¿Juanchu? Wang Chu, querida, Wang Chu.

Gracias a mi "savoir faire" y mis contactos,

he conseguido que un inversor chino

quiera construir ese campo de golf aquí en Ezcaray.

-¿Y por eso nos expropias a todos? -Para el proyecto "Juanchus" ya.

El proyecto ya ha sido aprobado.

(TODOS GRITAN ALBOROTADOS)

Es lo que tiene convocar un pleno y que no venga nadie.

A las ocho de la mañana un domingo.

No ha sido solo mérito mío, también de mi partido político,

con quien gobierno en mayoría gracias a algún que otro pacto.

-¿Cómo puedes caer tan bajo?

El proyecto traerá trabajo.

Chinos millonarios. Sacadme de aquí.

Sacadme de aquí porque le meteré la tortuga por donde le quepa.

-¡No, no, no! Muchas gracias.

Volved cuando queráis.

Los dos testigos, Teresa y Pedro, se alojan en esta casa.

No los pierdan de vista.

Que un agente los acompañe para los interrogatorios.

Y dejaremos dos hombres en la casa.

No entiendo nada, no sé cómo ha podido pasar.

¿Sucedió todo delante de ustedes? Y han dejado un mensaje.

¿Mensaje?

Sí, había tres letras grabadas en cada pluma de las víctimas.

Una "A" y una "Z" en los dos primeros

y una "N" en la de Lucena.

Las dos primeras letras nos llevaron a la misma frase.

En dos novelas distintas.

Dejemos que los análisis los hagan los de criminalística.

¿Y esa llave?

¿Está imantada?

Imán de neodimio. Pequeño pero muy potente.

¿Qué hace dentro de la libreta?

Lo pusieron ahí para matarlo. ¿Con un imán?

Sí, había sufrido dos infartos y llevaba un marcapasos.

Conozco bastante bien su historia.

Era muy maniático y siempre llevaba la libreta

y la estilográfica en ese bolsillo.

Si acercas un imán a un marcapasos crea alteraciones magnéticas.

Y puede provocar fallos. Hasta provocar la muerte.

El asesino conocía el problema de Lucena, seguro.

Yo no lo conocía ni sabía nada de los mensajes de las plumas.

Error nuestro, nos dijo que informáramos

de las novedades en la investigación.

Así es. No volverá a ocurrir, señoría.

"N"...

La primera estilográfica tenía una "Z", ¿no?

Y la segunda, una "A". Sí.

La última y la primera letra del abecedario castellano.

La "N" es la letra de la mitad.

Entonces la siguiente clave debería estar en la mitad

de alguna de sus novelas.

¿En cuál de sus novelas la víctima muere de infarto en una casa rural?

No lo sé. ¿No te las habías leído?

Sí, las he leído todas, por eso me extraña. No...

Lucena te dijo que te enviaría el borrador de su última novela.

Hum, pero no me la ha enviado. ¿Te lo ha enviado a ti?

Si no me lo ha mandado a mí,

que soy el experto en literatura de detectives...

Me lo ha mandado. Bocazas.

Vaya, ahora te vienes arriba, como te lo ha mandado a ti...

Es el título:

"Bocazas: tu última palabra".

Ah, bonito título.

Voy a buscar "infarto".

Aparece varias veces.

Ahora deberíamos solamente seguir la clave "N".

El documento tiene 202 páginas.

Debería estar en la 101.

100... 101... Mira.

Una frase en letra cursiva.

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio".

La misma frase que en las otras dos novelas.

No entiendo por qué tres escritores dejan el mismo mensaje

en tres novelas diferentes.

¿Y si esas tres novelas estuvieran escritas

por la misma persona? Un negro que cobrase por ese trabajo.

Puede ser.

Pero eso tendría que saberlo seguro su agente.

(ASIENTE)

Quiero un registro de llamadas. Pídele un registro a la jueza.

A la orden, teniente.

A mí me da que Isa tenía razón.

Los asesinatos eran de verdad y la yincana se ha ido al garete.

-Puede que sí, mi cabo.

No veo a nadie disfrazado salvo nosotros.

-Ahora que me estaba acostumbrando al uniforme...

Mira que me sienta bien, ¿eh?

-Pero qué fantasma eres.

-¿Fantasma? ¿Has visto cómo me miraban las mujeres de la plaza?

-¿Te has pasado con los caramelos de eucalipto?

-Envidia cochina, yo parezco un general y tú, un botones.

¿"Come on", Sacarino? -Pues no, no "come on".

Sabía que los tres habían contratado al mismo negro,

pero nunca me dijeron su nombre,

ni ellos lo habían visto en persona.

Se comunicaban por mail. Le llamaban JF.

¿Por qué nos ocultó esa información?

Agentes, de saberse que los tres habían contratado a otro

para escribir sus novelas, me habría ido a la ruina.

En cambio, de no hacerse público, tras los crímenes...

sus ventas se dispararían y se multiplicarían por diez.

Sí, soy culpable de haberles mentido. (ASIENTE)

Y culpable de haber matado a Petra, Martín y Lucena.

¿Cómo? Vamos a ver.

Le envió un SMS desde su teléfono

a Petra citándola en casa de Isabel Antúnez.

Ese SMS lo firmó como JF.

Lo hemos comprobado en el móvil de la víctima.

No sé nada de ese mensaje y no soy ese JF.

Y mucho menos les he matado.

Reconozco que hace años, intenté escribir.

Pero no valía, carecía de talento.

Me hice agente.

Usted puso un imán en la libreta de Lucena.

Sabía que tenía un marcapasos. ¿Qué imán?

Dejó las plumas con las letras grabadas: "A", "Z" y "N".

¿Por qué los mató?

(Estruendo y gritos)

¿A qué has venido?

¿Hum? Tenemos que hablar.

Si no vas a consumir nada, vete por donde has entrado.

Un tentempié. ¿Puedo?

¿Quiere algo especial el señor? No sé.

Algo contundente.

Fuerte, de la tierra.

Caparrones.

Les juro que no sé de qué me están hablando.

Esta es la pluma de Lucena, con una "N" grabada.

Cada una de las otras plumas viene con una clave

que nos llevó a una frase de un libro.

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio".

No es la estilográfica de Lucena. Venga, hombre.

Sabiendo tanto de novelas podría inventarse algo más original.

No es la de Lucena, la suya lleva escritas sus iniciales.

Estoy seguro.

Se la regalé yo.

Lo juro. ¡Que has sido tú!

Vamos, confiesa de una vez.

Dice la verdad.

La pluma de Lucena soltaba tinta y tenía sus iniciales.

Entonces no confieses.

Joder. Me la he cargado.

¿Dónde está esa pluma? Yo qué sé.

¿Puedo irme? ¿Podemos registrar su habitación?

No sin una orden. Seguro que ha sido este.

No será necesario.

¿Y si te digo que están más picantes de lo normal?

Te diría que mi primera papilla fue de caparrones.

¿Más picante?

Está perfecto.

Pero un poco de agua me vendría bien.

¡Es aguardiente! ¿Cómo? ¡No es posible!

¡Qué fallo!

Son los mejores caparrones que has hecho en tu vida.

Me recuerdan a mi infancia. Claro. De ahí las lágrimas.

Quizás.

Oye, ¿quieres repetir? Invita la casa.

No, gracias, no quiero abusar de tu amabilidad.

Qué raro que tú no quieras algo que no sea tuyo.

Anda que...

¿Cómo se te ocurre hacerle eso al pueblo?

¿El qué? ¿Un favor? Todo lo hago por Ezcaray.

Venga.

Hazme caso, al final, todos salimos beneficiados.

Sí, claro. Unos más que otros.

Cata, por favor, hazte ya a la idea y deja ya el temita.

En unos días, vienen los chinos a firmar.

¿Ah, sí? ¿Viene el señor Juanchus al pueblo?

Wang Chu, se llama Wang Chu.

No hay nada que puedas hacer por evitar la construcción

del campo de golf. Ya te digo yo que lo hay.

Ya te digo yo que no. Palabra de alcalde.

Te has hecho daño. Un poquito.

Oye, Olmos. Tú que sabes de estas cosas,

¿cuánto debo pedir de anticipo a la editorial

antes de empezar a escribir? Depende.

¿Cuánto estás dispuesto a devolver cuando vean que no cumples plazos?

A ver, trabajo lento pero seguro.

¿Estamos trabajando o tomándonos un vinito en el hostal de Cata?

La "pitbull" le tiene cabreado todo el día.

Te oigo, Olmos. Pero...

¿Qué estamos buscando exactamente?

Cualquier cosa que no viéramos. Una pluma estilográfica.

Vaya título, "El ruiseñor de cristal".

Es la tercera obra de Lucena. Una obra maestra.

Si quieres, te la dejo. Vaya tocho, hazme un resumen.

Oye, ¿nos centramos o qué? ¿Te centras o qué?

(REFUNFUÑA)

Mira qué curioso. Rosas negras. No sabía yo que existían.

Y no existen.

Ayer eran blancas.

Malditos caparrones...

(Móvil)

Damián Navarro.

Sí, te llamé.

Escucha atentamente lo que voy a decirte.

Hay que adelantar todas las expropiaciones.

Repito: todas las expropiaciones.

Mañana mismo quiero que se notifique por correo.

Nadie podrá detenerme.

Palabra de alcalde. Mi palabra, tu alcalde.

Manos a la obra.

Qué asco, por Dios, qué asco, qué asco.

Ah...

Llámame tonto, cabo,

pero estoy pensando firmar mi primer libro bajo pseudónimo.

Eres tonto. Sabía que me lo dirías.

Pero amigo, tengo psicología. Conozco a las personas, Sebastián.

Eso es importante para ser un escritor, ¿no?

Ajá. Si yo escribiera un libro, firmaría con mi nombre.

Tú, sí, pero imagínate que me sale un churro.

No me lo imagino, lo estoy viendo.

¿Por qué tarda tanto? Dijeron que lo enviaban ya.

Oye, Sebastián, tú que has leído muchos libros, dame algún consejo

como futuro escritor de "best sellers".

A ver, la mejor receta para la novela policíaca, apunta:

el detective no debe saber más que el lector.

Lo dijo una gran señora. ¿Domi?

No, idiota, Agatha Christie.

¿Por qué te ha dado tan fuerte por escribir?

¿Sabes los años que hacen falta para escribir un buen libro?

¿Años? Y muchas horas al día.

¿Horas? Hombre, ¿tú qué crees?

Aquí está. Creo que el asesino es el agente.

Pedro Gala. Estaba en la casa cuando murió Lucena.

Es el único que sabía que tenía problemas de corazón.

Puede ser. Ahora lo veremos.

Hay que avisar a Robles ya.

¿Se vuelve a casa?

Hola. Aquí ya no pinto nada.

¿Quieren tomar algo? No, muchas gracias.

Nunca pensé que Pedro fuese capaz de algo así.

No sé qué les voy a decir ahora a nuestros seguidores.

Como experta en el tema sabrá que el asesino suele ser

alguien cercano a las víctimas. Así es.

Pedro se aferra a su inocencia.

Como haría cualquier culpable.

Aunque sigo sin entenderlo. ¿Qué podía tener contra ellos?

Creemos que el asesino gozaba de la confianza de los tres.

Lo que le permitía moverse muy cerca de ellos.

Y así poder colocar un imán en la libreta de Raúl Lucena.

Esa misma persona

inyectó el veneno en la caja de puros Marín

y luego citaría a Petra en casa de Isabel para asesinarla.

Interesante.

Encontramos en el ordenador de Pedro

varios correos dirigidos a los tres escritores

firmando como JF, el negro.

¿Un negro? ¿Qué quiere decir?

Que eran un fraude. Que alguien escribía sus obras.

Pedro me dijo que quiso ser escritor,

pero que nadie le hizo caso.

Aún así, me cuesta creerlo.

Y a nosotros también. Pero fue en su habitación

donde encontramos las auténticas plumas de Petra y Marín.

Las que sustituyó con las letras grabadas a mano.

Enhorabuena, Sherlock y Watson estarían orgullosos de ustedes.

¿Necesitan una experta en redes sociales?

No hemos terminado. Lo mejor viene ahora.

El caso es que faltaba una pluma. La de Lucena.

Aun así, las pruebas parecen contundentes.

Lo serían si no hubiésemos encontrado la otra.

¿Dónde? Donde usted la escondió ayer.

En el florero.

¿Qué? Con nosotros allí, actuó rápido.

Pero la pluma de Lucena empezó a soltar tinta.

Nosotros la podíamos ver y echó rápidamente la pluma

en el florero de las rosas blancas.

No pensó que la tinta cambiaría el color de las flores.

Convirtiéndolas en negras. Hayamos sus huellas en la pluma.

Y como experta en novela del mismo color que las flores,

sabrá que el agua no elimina las huellas.

Con las horas que he pasado con Lucena,

en más de una ocasión he podido coger su pluma.

¿Cómo prefiere que la llamemos? ¿Teresa o Jessica Fletcher?

Mejor por sus iniciales: JF.

Así es como firmaba como negro para las tres víctimas.

Mis huellas en una pluma, un disfraz y unas iniciales.

¿Eso es todo lo que tienen contra mí?

¿No debería tener un móvil?

¿Una buena razón para asesinar a las tres personas que admiraba?

¿Seguro que las admiraba?

¿Le suena de algo este borrador, señorita?

"Las mentiras más crueles se dicen en silencio". Firma: JF.

El pseudónimo que utilizaba para presentar a las editoriales.

Más de veinte. Y en todas lo rechazaron.

Sí, yo escribí esta novela. Y también asesiné a los tres.

¿Por qué?

Estaba cansada de que se llevaran la fama.

Yo les convertí en superventas y para el mundo no soy nadie.

Los tres dijeron que mi novela era mediocre.

Pero cuando les escribía las novelas,

no me corregían ni una coma.

Tenía que hacer justicia.

¿Inculpando a un inocente?

¿Por qué dejó pistas en las plumas?

Sabía el riesgo que corría.

¿Quería que la descubriésemos? No, quería ser reconocida.

Al menos, por una vez.

Asesinarlos a los tres e inculpar a Pedro

era el crimen perfecto, ¿verdad?

Una obra maestra merece la pena ser firmada.

Acompáñenos, por favor.

¿Y esto?

Ha llegado para ti. Yo no abro el correo de otros.

Viene "la pitbull".

Buenas tardes, señoría. Buenas tardes.

Buenas tardes. Venía a despedirme, sin más.

Me vuelvo a Haro, cambio este paisaje increíble

por un despacho con vistas al patio. ¿Sí?

Pensé que venía a felicitarnos por haber resuelto el caso.

(RÍE NERVIOSAMENTE)

Qué gracia tiene el teniente. Es un bromista incorregible.

Sí, con él, nunca para uno de reírse.

Ya veo, ya. Pues prepare más bromas, teniente.

Creo que nos veremos a menudo. Eso parece, sí.

La esperaré con los brazos abiertos.

No me cabe la menor duda.

Ah... Yo...yo más abiertos aún.

Buen viaje, señoría.

Gracias, mañana a las siete quiero el atestado en mi despacho.

¿De la tarde? De la mañana.

Las siete de la mañana.

Con todos mis respetos, teniente,

por su culpa, esta señora nos ha cogido manía.

Yo haré el atestado. Hasta mañana.

Hombre, te echo una mano. Es una orden, Olmos.

A la orden, mi teniente.

El artículo dice que el juez era un tal Ernesto Yánez.

Hay que encontrarle. La respuesta está en el informe.

-Las dentelladas y los mordiscos son de un animal salvaje.

¿Un ataque de lobos? -Es imposible.

No hay lobos desde hace 100 años.

(GRITANDO) ¡No!

¡Hombre armado!

Llama a la Guardia Civil. -Él es Guardia Civil.

Calla, calla, quieto. Quiero que la visita de los chinos

sea en términos de comunicación "low profile".

No podía esperar. Tengo que hablarte. Y yo.

"Señoría, creo que tenemos un licántropo en este bosque.

Una máquina de matar. ¿Hay un hombre lobo?

(Rugido)

¡Oh! ¡Oh! Dios...

¿Quién es? ¿Es el hombre lobo?

¿O eres el chupacabras? Hay luna llena, Olmos.

(GRITA)

(GRITA)

Olmos y Robles - Capítulo 10: "Los asesinatos del Murder Club"

19 sep 2016

Los últimos 129 programas de Olmos y Robles

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