Sebastián Olmos es un campechano y peculiar cabo de la Guardia Civil que trabaja en el cuartel de su localidad natal, Ezcaray. Agustín Robles, un teniente del grupo de acción rápida (GAR) que se ve obligado a quedarse en el mismo pueblo. Ambos forman 'Olmos y Robles', una extraña pareja condenada a entenderse.

Los secretos del rodaje, en "Olmos y Robles, documentos clasificados".

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Temporada 1

Comedia, emoción, suspense y acción policial para una serie llena de crímenes, robos, secuestros, chantajes... en los que nada es lo que parece y en los que el culpable solo se descubre al final. Pepe Viyuela y Rubén Cortada encabezan un reparto que se completa con Pilar Castro, Ana Morgade, Álex O’Doherthy, Enrique Villén, Andrea Duro, Santi Marín, Luis Miguel Seguí y Asunción Balaguer.

Temporada 2

Tras pasar seis meses en una Unidad del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil, el teniente Robles vuelve a pedir el traslado a Ezcaray, junto a su compañero Olmos, para resolver el caso más importante de su vida: descubrir quién es el asesino de sus padres. Al elenco formado por Pepe Viyuela, Rubén Cortada, Ana Morgade, Pilar Castro, Álex O’Dogherty, Asunción Balaguer y Enrique Villén, se incorporan Elisa Mouliaá, Alfonso Lara y Elena Alférez.

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No recomendado para menores de 12 años Olmos y Robles - Capítulo 18: El final del camino - ver ahora
Transcripción completa

Quiero que me ayudes, Olmos. ¿Y cuál es el caso?

Descubrir al asesino de mis padres. Les mataron.

No pararé hasta encontrar al culpable.

Cuenta conmigo.

Soy Sebastián Olmos, ¿y usted? Gaspar Miñambres.

Soy periodista. Llevo un año tras la multinacional española

que está a punto de firmar

un megacontrato armamentístico con la OTAN.

¿Recuerdas a Gaspar Miñambres?

Me ha enviado ese artículo en agradecimiento por salvarle la vida.

Habla de un incendio en el juzgado tres en Tenerife.

Ahí trabajaba mi padre. Pudo ser un accidente.

El juez era Ernesto Yáñez.

Tenemos que encontrarle. Claro.

¿Sabe a quién investigaba?

Había reunido todas las pruebas en un solo informe.

¿Y el coche? ¿Es de algún familiar que os acompañaba en los viajes?

No, no me suena de nada.

Un amigo me ha confirmado que ese es Fabio Durero.

Fue espía y trabajaba para el Equipo de Seguridad

del Cuerpo Diplomático.

Falleció el 27 de enero de 1987.

Llevo todo este tiempo persiguiendo un fantasma.

"Los Mundos de Yupi" se estrenó en 1988.

La pregunta es cómo se las arreglaba Durero

para perseguir a tu padre habiendo muerto.

Cambió de identidad y desapareció.

Partiendo de la hipótesis de que no está muerto,

envejecí la foto a ver qué aspecto tendría a día de hoy.

Lo pasé por un programa y me dio este nombre.

Felipe Muro es el jefe de seguridad de Global Ultratec.

La multinacional que investiga Miñambres.

Exactamente. Podría ser el asesino de mis padres.

¿Qué es lo que quiere, teniente?

Necesito pinchar el teléfono

de dos sospechosos de tráfico de armas.

¿Es una investigación abierta o privada?

Aquí está toda la información que he conseguido sobre el caso.

¿Conoce Global Ultratec?

¿Qué pasa, mi teniente?

Me informan que Felipe Muro viene a Logroño.

Viene acompañado de Lorenzo Garrido,

presidente de Global Ultratec.

Será mejor que confieses, Isa.

Sabía que estabais buscando a Garrido y que era una misión no oficial.

Tu intención era buena, pero esta gente es muy peligrosa.

Garrido me ha dicho que abandone el hotel esta noche.

Oíste a Gus, es peligroso,

con esa gente no se juega.

Es ahora o nunca,

y lo sabes.

Gaspar.

Global Ultratec está a punto de firmar con la OTAN.

No puedo creer que se vayan a salir con la suya.

Quiero destapar esta red

y esta vez no quiero fallar.

¿Vas a solucionar nuestros problemas?

Empezando por la pareja de guardias civiles.

-Me ocuparé personalmente.

No he sido capaz de encontrar el archivo de mi padre.

Si tu padre no hubiera querido que alguien lo encontrara,

lo habría guardado en un microfilm.

En aquellos años no había un "pendrive".

Igual estuviste mucho más cerca

de lo que crees y no lo has visto.

Bien hecho, papá, bien hecho.

Puede que acabes conmigo,

pero no podrás con Robles y Olmos.

¿Qué hago aquí?

Te he traído para contarte una historia

sobre un padre y un hijo.

Date la vuelta.

Despacio.

De rodillas.

Asesino.

(Disparo y golpe al caer)

(Música de cabecera)

(Móvil)

Teniente. "Señoría.

He avanzado en el caso de Global Ultratec"

y la muerte de mis padres. "Le ordené que abandonara el caso".

Y fui bastante clara.

Escuche un momento. "No, escúcheme usted a mí".

Lo que ha hecho es una falta de disciplina muy grave.

No lo voy a consentir.

Señoría, por favor, solo le pido un minuto, nada más.

¿Qué?

"He encontrado el dossier de mi padre".

"¿Dónde?". En la finca de mis abuelos.

Estaba en un microfilm que mi padre ocultó en un árbol.

¿Ha visto el material? "Sí".

Hay pruebas para crear un escándalo

que pararía la firma entre Global Ultratech y la OTAN.

Hay asesinatos, sobornos a jueces, tráfico de armas,

"políticos y empresarios de varios continentes.

Aquí hay de todo".

"¿Tiene nombres?

Con fechas y cantidades. Desde 1975 hasta 2010.

Por eso Garrido ordenó matar a su padre.

Y a mi madre también. Pero ahora me toca a mí, señoría.

Dejemos que de eso se encargue la justicia.

De eso estoy hablando".

De justicia, pero la mía.

Cuando llegue a Ezcaray la llamo para darle el dossier.

"No, Robles, escúcheme, lo que va a hacer...".

Tenga mucho cuidado.

Voy a avisar a Garrido.

Juan Olmos, ese es el nombre de tu padre, ¿no?

¿Qué tiene que ver mi padre en todo esto?

Justamente... es lo que te voy a contar.

Un criminal como tú, me va a hablar de mi padre.

Conozco a tu padre mucho mejor de lo que te imaginas.

No.

Estás mintiendo.

Aunque no quieras, me vas a escuchar.

Por eso estás aquí,

si no, ya estarías muerto.

¿Qué sabes de la muerte de tus padres?

Dime de una puñetera vez por qué me has traído aquí.

Responde a mi pregunta.

¿Qué sabes sobre la muerte de tus padres?

Murieron en un crucero por el Nilo, el barco se incendió.

(Móvil)

Perdona.

Oh, es Isa. Tu Isa.

Nuestra Isa.

Querrá saber dónde estás y cómo te encuentras.

Qué hijo de puta eres.

-Señor.

Dime de una vez qué estoy haciendo aquí.

Paciencia, cabo primero, paciencia.

-Robles ha encontrado el microfilm.

Y es peor de lo que pensábamos.

-¿Dónde está? -Regresando a Ezcaray.

Quedó con la jueza para dárselo. -Quiero el microfilm

y también a las dos mujeres. Vivas.

Es un pueblo pequeño, no podemos llamar la atención.

Este es el teléfono de Olmos.

Manda un mensaje a Isa citándola en su casa.

Manipula el móvil de Robles y manda un mensaje a la jueza

para que vaya a casa de Isa a la misma hora.

-Sí, señor.

¿Por qué le has dado mi móvil? Para cargarlo,

estaba casi sin batería.

Ay. ¿Por dónde íbamos?

¡Ah, sí! Ya recuerdo.

Por el incendio, es verdad.

Pero no fue un accidente.

¿Qué estás diciendo?

Quiero decir que, al igual que tú,

yo también le debo la vida a tu padre.

Mire, ya estoy muy cansado de oír chorradas, déjame en paz.

¿Lo reconoces?

¿De dónde has sacado eso? Me lo dio tu padre.

Dijo que lo habías hecho tú, que dibujabas muy bien.

Mis padres murieron en el incendio.

Hubo un incendio en el crucero a las 9 de la noche.

Tu padre llevó nadando a tu madre hasta la orilla.

Luego me llevó a mí...

porque yo también viajaba en ese crucero.

Estuvimos horas esperando a que alguien viniera a buscarnos, pero...

nadie apareció.

Y tu madre...

murió.

Es a tu madre a quien le diste este dibujo, ¿verdad?

Toma, Cata, aquí tienes tu discurso. -Ay, qué bien, maja, qué nervios.

Es que no había estado delante de tanta gente mirándome... nunca.

Bueno, sí, el año pasado, en la final de karaoke de las fiestas,

estaba la plaza a reventar.

-Si algo no te gusta o te chirría, lo puedes cambiar.

-No, va a estar perfecto.

Y ya tenemos lista la caravana.

Y hemos repartido todas las octavillas nuevas.

-Ya. Cata, yo lo siento, pero... no voy a ir al mitin.

-¿Por qué?

Ya, por lo del video de Damián, ¿no?

Por haberme acostado con ese cenutrio y por no habértelo contado.

-Lo siento, de verdad, pero es que... No puedo, Cata.

-No te imaginas lo arrepentida que estoy.

Yo sé que no tengo perdón.

-Cata, yo creía que éramos amigas. -Y lo somos.

Lo somos, ¿no? -Las amigas no se mienten.

-A ver, maja, todo el mundo miente, todo el mundo.

El que no es porque cría malvas.

¿No me mentiste con lo del prometido

que luego estaba muerto?

-Eso era una mentirijilla, Cata.

-Ya está, las amigas se mienten a veces.

Pero luego se perdonan

cuando se disculpan porque se han dado cuenta de que

se han portado mal

y que le han hecho daño a la otra persona, ¿no?

-Ya, Cata, pero yo no soy como tú.

Tú tienes más amistades, yo no. Amiga, amiga...

solo te tengo solo a ti.

Y además, no solo por lo que me has hecho a mí,

sino que has podido tirar a la basura todo el trabajo

para las elecciones. -Ya.

¿Tú te crees que yo eso no lo sé?

Pero dame otra oportunidad. Perdóname.

-Cata, no puedo. Lo siento, no me sale.

-No, si lo entiendo.

Isa, quiero que sepas una cosa.

Si yo he llegado hasta aquí, ha sido gracias a ti.

Y si yo, por lo que sea, llego hasta el final,

también va a ser gracias a ti.

Y que ya sé que la he cagado,

pero, si a mí me dan a elegir entre la alcaldía y mi mejor amiga,

pues mira, que le zurzan a la alcaldía.

-Cata.

¡Cata! -¿Qué?

-¡Que cuentes conmigo!

-Ay, maja, lo había olido un poco, pero me ha dado vergüenza decirlo.

No me creo ni una palabra de lo que estás diciendo.

Te lo estás inventando todo.

Estábamos completamente exhaustos ya,

cuando apareció un equipo de rescate, pero no oficial, sino de mi empresa.

Luego llevé a tu padre a mi casa de El Cairo,

hice que le investigaran.

Y, para mi sorpresa, descubrí que trabajaba para el CESID.

¿CESID? ¿Qué me estás contando? ¿Que mi padre era espía?

Definitivamente, estás loco.

Y no cualquiera, sino uno de los mejores.

Pero ¿no te das cuenta

de que lo que dices no tiene sentido?

Le reclutaron ya en el servicio militar.

Allí destacaba en todas las disciplinas.

Obtuvo la puntuación más alta que se recordaba en el test psicotécnico.

Y físicamente era un fuera de serie.

No sé por qué me cuentas todas estas gilipolleces,

¿qué quieres de mí?

Porque se lo debo a tu padre.

Primero, porque me salvó la vida.

Y segundo, porque lo que pasó en el barco,

aunque fuera indirectamente,

fue culpa mía.

El incendio del barco, en realidad fue un atentado,

iba dirigido a acabar con mi vida.

Yo le conté a tu padre que era traficante de armas

y que el atentado lo habían puesto en marcha

sus propios aliados, la CIA.

No me lo creo.

Él me preguntó si la CIA sabía que él,

un agente del CESID, viajaba a bordo.

Yo le contesté que sí, que por supuesto lo sabían,

pero les dio igual porque lo importante era su objetivo:

yo.

Todo es mentira, una patraña.

Una semana más tarde llevé a tu padre al sótano de mi casa,

donde tenía retenidos a los dos agentes de la CIA,

responsables del atentado.

Le di una pistola.

Y le dije que hiciera lo que quisiera.

Vació el cargador

sin pestañear.

No quiero escuchar más.

Mi padre y mi madre murieron en ese incendio.

Tu padre no.

Tu padre...

vive aún.

¿Qué?

Solo cambió de vida y de nombre.

¿Mi padre vivo? No, no. Vivo, sí.

Y aquí.

Puedes pasar.

Toma, un regalo.

Olmos, te presento...

a tu padre.

Os dejo solos.

Tú eres un asesino, un criminal.

Tú mataste a los padres de Gus.

No puede ser.

No puede ser.

¡Vota P.A.R.R.A, oiga! El partido de la "jóvena" y el joven.

El partido del abuelo y la abuela. Aquí tiene, venga.

Esta tarde a las cinco gran mitin. Y tráete a tus primos.

¡Vota P.A.R.R.A, señoras y señores! ¡El P.A.R.R.A, el P.A.R.R.A!

Ya está bien. Que no vendemos fruta.

Es una campaña electoral a dos días de las elecciones.

Perdone, número uno,

esto de hablar en público me pone muy nervioso.

Esta mañana he estado a punto de ordeñar a Raimundo.

Le confundí con la cabra.

Pues céntrate.

Y no cuentes lo de Raimundo, que da muy mala imagen.

Anda, trae, trae para acá eso, y reparte, reparte.

¡Vota a tu vecina! ¡Vota a Catalina! ¡U.V.A de Victoria!

-Mira quién está aquí.

¡Vota al P.A.R.R.A!

¡Vota a la U.V.A!

¡Vota al P.A.R.R.A! -¡Que votes a la U.V.A!

¡La madre que te parió! Pues sí, señor.

¡Esta tarde a las cinco, gran mitin! ¿Cómo que a las cinco?

A las cinco. No. A las cinco era el del U.V.A.

El P.A.R.R.A, a las siete. Acababa a las siete.

El del P.A.R.R.A a las siete y el mío a las cinco.

No te has enterado de nada.

(AMBOS DISCUTEN)

-Sebas, ¿dónde estás?

-Tienes más faroles que una avenida.

Arrea, cuando termines eso, dámelo que lo supervise.

¿Perdón?

¿Dónde se había metido, mi teniente?

De viaje. ¿Y Olmos?

No le he visto en toda la mañana. Yo tampoco.

No me coge el teléfono.

Es raro. Gaspar tampoco.

Está en casa de Domi.

¿Cómo sabes tú que estaba allí?

Porque me lo han dicho Claudio y Braulio.

Voy a casa de Domi. Tú te vienes conmigo, Esteban.

Arrea, si aparece Olmos, que me llame enseguida.

¿Se puede saber qué pasa?

A la orden.

Necesitamos a las dos mujeres. Envía el mensaje.

(Pitidos)

Señoría, en media hora la espero en casa de Isa.

(Móvil)

De camino.

No me llame al móvil.

Luego te explico todo.

Hasta ahora.

Mi nieta se ha comprado

un perro precioso, no recuerdo su nombre.

-Que le ponga el tuyo, así no te olvidas.

Buenas tardes, señoría.

Hoy a las cinco, Catalina Fresneda da un mitin,

es nuestra candidata del U.V.A. Está usted invitada.

-Es gratis.

-Pues muchas gracias, pero yo no soy de aquí.

-Ya lo sabemos, y más cosas. Se llama Nora Salgado,

es la juez de Haro y tiene cuatro hermanos.

-¿Y cómo saben ustedes eso? -Y su padre también es juez.

Y estudió Derecho en Salamanca.

-No, yo estudié Derecho en Madrid.

-Me refiero a su padre. -Se llama Lolo.

-No, mi padre se llama Francisco Javier.

-Se refiere al perro de su nieta, Lolo.

-Ah, pues un nombre muy bonito.

-Es listo,

guapo y de buena familia.

-¿Lolo o el padre de la jueza?

-Lolo. -Ah...

-¿Y creen que ganarán?

-Yes, "we can".

-(NORA RÍE)

Pero ¿a quién estamos buscando, a Gaspar o a Olmos?

A los dos.

No están las cosas de Gaspar. Y no coge el teléfono.

"Voy al Hotel Zaldierla, habitación 15".

¿Sabes dónde está?

Sí, claro, a unos diez kilómetros del pueblo.

¿Qué haces?

Es que tengo el estómago vacío, teniente.

Está casi sin catar.

¿Si pregunto ahora qué es lo que pasa me lo va a decir o no?

(Móvil)

(SUSURRANDO) Es esta.

No, pero aquí hay algo raro. Esteban, quieto. Quieto.

¿Es una bomba?

Está muerto.

Pero, a ver, matan a Gaspar Miñambres,

a nosotros nos ponen una bomba,

¿a qué clase de locos nos estamos enfrentando?

A los peores, Esteban, a los peores.

Encárgate de todo.

Cuando llegue la Dra. Ferrer, ve al cuartel.

A la orden, mi teniente.

Hola, pasa.

-Robles me dijo que viniera aquí.

-Ah, pues Olmos no me ha dicho nada.

-¿Ah, no? Perdona, no quiero molestar, me voy.

-No, por favor, no molestas. Estoy esperando a Sebas,

a lo mejor es que vienen juntos.

-Sí, puede ser, pero es un poco extraño.

-¿El qué? -No sé...

Lo que tengo que hablar con él, no es el sitio más apropiado.

-¿Es de trabajo?

-Sí.

Voy a llamarle, me dijo que no le llamara,

pero voy a llamarle.

-¿Te apetece tomar algo?

-Sí, muchas gracias, un café. -Vale.

Te lo voy a preparar.

(Timbre)

Ay, mira, deben ser ellos.

(Grito de Isa)

-¡Andando!

-¿Quiénes son ustedes? -Cierra el maldito pico.

-Vale, vale. No me hagan nada, por favor.

-Venga, dentro. -¿Qué pasa?

Pero ¿qué es esto?

-Dadme los móviles. -Sí.

Tome.

¿Hay noticias de Olmos? Ninguna, señor.

Sé por la central que han hallado un cadáver. ¿Quién es?

Un periodista amigo. Lo siento mucho.

(Móvil)

Robles.

(ISA)"¿A dónde nos llevan?".

Señoría, señoría, no le escucho. "Me están haciendo daño.

-(HOMBRE) Tapa la boca a esa".

Arrea.

"Una sola tontería y os mato. ¿Queda claro?".

(NORA) ¡No!

¿No vas a decir nada?

Sí.

Que tú eres Felipe Muro,

un asesino.

No mi padre.

No tienes más remedio que escucharme.

Es la última oportunidad si quieres salir de aquí con vida.

¿Por qué? ¿Vas a matarme a mí también?

Pues adelante.

¡Ni te acerques!

No quiero matarte.

La única forma de evitarlo

es que te unas a Garrido y a mí.

¿Qué?

Ven conmigo.

Tú estás loco.

Hijo, ven conmigo.

¡No soy tu hijo!

Mi padre y mi madre murieron.

Sí.

Tu madre está muerta.

Muerta por culpa de aquellos que se hacían llamar los buenos.

Por el llamado grupo de justicia.

Aquella noche murieron 93 personas,

93 inocentes.

¿Y tú?

¿A cuántos inocentes has matado tú todos estos años?

Ojalá hubieras muerto tú en vez de ella.

Vamos.

Acaba de una vez con todo.

Mátame.

No tienes por qué morir.

Ven conmigo.

Garrido está de acuerdo, no va a pasarte nada. ¡Nada!

No voy a ir contigo a ningún sitio. Antes prefiero estar muerto.

Como tú quieras,...

hijo. ¡Que no soy tu hijo!

Tú no eres mi padre.

Arrea, déjame tu móvil.

Teniente Agustín Robles, necesito que me localice un móvil,

utiliza la señal satélite, lo que haga falta.

"My friend", ¿hacemos un pipi-pausa?

-¿Otra vez? No.

¡Eh, tranquilo!

Que las prisas no son buenas

para nada. -(ISA GIME)

(Claxon)

¿A que me quedo aquí?

(Gimen y dan patadas)

No, no, una hora es demasiado. Avíseme cuando lo tengas.

Que la doctora Ferrer... (CHISTA)

(AMBAS INTENTAN GRITAR)

Pita, pita, todo lo que quieras.

-Ni de coña, que me estoy meando.

"Come on", Braulio.

-Cállate. ¿Y esos ruidos? ¿No oyes unos ruidos?

Me ha parecido escuchar la voz de Braulio.

Llámale para saber dónde está.

(Balbuceos de Nora e Isa)

Miedo me da preguntar qué está pasando ahora.

¿No te gusta este lugar para matarme?

Bueno, no te preocupes.

Conozco la zona como la palma de mi mano.

Dime cómo quieres el sitio, yo te llevo.

¡Calla!

Y camina.

(Ruido)

¿Qué es eso? Mis tripas...

Perdón, pero ya le he dicho que no he comido.

Ya llevamos 20 minutos...

A ver, vamos a empezar de nuevo, ¿qué vieron?

-No nos fijamos en la matrícula. -Aquí, el flojo, que me metió prisa.

-Yo creo que son los nuevos yogures que tomo.

-Has sido meón toda la vida. Ahora, con 80, ya me dirás.

-70 recién cumplidos. A ver, por favor.

Cuéntenme algo que me sirva.

(Ruido)

Perdón.

(Teléfono)

¿Qué es eso? ¿Qué es eso? Parece un pitido.

¡La batería!

Esperemos que no...

(Pitido)

La perdimos...

Hija de puta...

¿Dónde vamos? -¡No, por favor!

¡No, por favor! -¿Dónde nos llevan?

-No, no... -No, por favor.

(Mugidos)

Podrían ser las vacas de Terencio, el Cabeza hueca.

No, son las Alberto, el Chupachups.

-¿Os podéis callar? No oigo la grabación.

¿Alberto, el Chupachups?

-Sí, el hijo de Tobías, el Pirulí.

El cencerro suena diferente porque Chupachups los hace a mano.

-¿Qué dices? Si estás medio sordo. -¡Que son los del Chupachups!

Las del Cabeza hueca.

(Móvil)

Robles.

Gracias, capitán.

Han ubicado la última posición del teléfono de la jueza.

¿Y eso qué es? Vinculando los repetidores,

este es el camino que ha hecho la furgoneta desde casa de Isa.

Mire si pasa por la finca del Chupachups.

Qué finca...

(Móvil)

-"Dentro de tres horas en la chopera de Botillos".

Trae el microfilm y te entregaré a las chicas sanas y salvas.

Garrido, te voy a matar, antes o después, lo conseguiré.

"Eso no me importa ahora".

Solo quiero que te quede claro la hora y el sitio.

¿Y Olmos? "No lo sé, la verdad".

Pero si pides ayuda a la central, entonces sí lo sabré.

Y las chicas, morirán.

No lo dudes.

Tenemos que ir allí, ¿vale?

Vamos a por las escopetas y os acompañamos.

No, es muy arriesgado. ¿Arriesgado?

Así me llamaban en la mili. Esta vez, no, ¿vale?

¿Y si pidiéramos refuerzos? No podemos, hay que ir solos.

(RIENDO) ¿Qué? Os habéis quedado pasmados.

¿A que no me esperabais? Atiza...

Tienes cinco minutos para cambiarte y armarte.

Teniente, acabo de llegar, ¿y me pones a currar?

Si lo llego a saber, me quedo en Chicago.

Tío, es urgente.

A la orden, teniente.

¿Tú tienes idea de qué quieren estos tipos de nosotras?

-Creo que sí.

Pero ahora debemos averiguar cómo salir de aquí, ¿vale?

-Vale, lo que pasa es que yo...

en estas situaciones me pongo un poco rarita.

-¿Rarita? -Sí...

Me entra ansiedad, hiperventilo y se me taponan los oídos.

Me pongo fatal.

Y además, tengo... ¡tengo que decir tacos

para soltarlo! ¡Hostias!

-Isa, Isa, Isa... -Perdóname.

Cabrones, gilipollas.

-Isa, tranquilízate, calma.

-Es que me pongo nerviosa. -Chist. Tranquila.

-Se me está taponando el oído.

(GRITANDO) ¡Ah! ¡Ah!

-Chist, tranquilízate, todo va a salir bien.

-¿De verdad? -Sí.

Chist, tranquila...

Tranquila, vamos a pensar, ¿vale? -Sí.

-Robles no fue el que me citó en tu casa.

-¿Cómo? -Se hicieron pasar por él.

-Pero a mí Sebas me mandó un mensaje

desde su whatsapp.

-Alguien quería que estuviéramos las dos en tu casa a la vez.

-Si no me mandó Olmos el mensaje, ¿quién me lo ha mandado?

¿Dónde están ellos? ¿Qué les ha pasado?

No me digas eso...

Ah... ¡Ah!

¡Alguien viene!

-Tú, te vienes conmigo. -¿Adónde me llevas?

-Ni una palabra más.

¡Vamos!

-Tranquila, nos quieren vivas. -¡Vamos, tira!

(NORA GIME)

-¿Y yo?

Para.

Date la vuelta.

Despacio.

De rodillas.

No.

No me voy a arrodillar delante de un asesino.

Sí te voy a pedir una cosa.

Deja a mi abuela en paz.

Domi está a salvo.

Te doy mi palabra.

Tú tampoco tienes por qué morir aquí.

Mátame ya...

Mánchate las manos con otra sangre, ¿qué más te da?

Pero no vayas a pensar que esta de hoy es la de tu hijo.

Ya no soy tu hijo.

Tú eres mi hijo.

Siempre lo serás.

Quieras o no.

Sebas...

Sebas, por favor, trabaja conmigo, vivirás.

Sé que te parece una locura, pero con el tiempo lo olvidaremos.

En serio. Mátame...

¡Mátame ya!

¡Dispara!

Ah, que preferías de rodillas, ¿no?

Asesino.

(Disparo y golpe de caída)

Mitin esta tarde a las 17:00. ¿Otra vez aquí?

En campaña, nunca se descansa. Ah, ¿no?

Mira por dónde, hoy justo, en este hostal, acaba tu campaña.

Tienes harta a la clientela.

Y luego ya, si ganas las elecciones, me expropias el local,

que es lo que quieres hacer con medio pueblo y haces lo que te dé la gana.

Ezcarayenses... No puedes hacer aquí un mitin.

Ya veis cómo es Cata, una dictadora.

No puedes impedir que me dirija al pueblo que me eligió.

Claro que puedo. -¡Atención todos!

-Escuchadnos todos.

Aquí no se puede hablar, lo dice Cata.

-¡Fuera de mi hostal! Tú y los del P.A.R.R.A.

Tú y... -¡Callarse!

Isa, Nora y Olmos están en peligro, debemos encontrarlos.

-Un momento, ¿cómo que en peligro?

-Y gordo. Robles y su equipo ya están en ello.

Necesitan gente, aunque no quieren que intervengamos.

Eso es imposible, a las 17:00 tengo un mitin.

Ya está anunciado. -Pues lo cancelas.

-Los han secuestrado, no sabemos dónde están.

Pero sabemos dónde empezar a buscarlos.

A 35 kilómetros del pueblo.

De acuerdo, como alcalde, asumo el mando.

Iremos en grupos de dos. ¿Quién va conmigo?

Magnífico, seguidme.

Ah...

Ah...

Eres tú...

-Hola, querida. -¿Dónde está Olmos?

-De nuevo nos vemos. -¿Qué le has hecho?

-La última vez, estabas haciéndome un "striptease"

en el hotel aquel de Logroño, ¿te acuerdas?

Me gustó lo que vi. -No me toques...

¡No me toques!

-Pero te quedaste dormida, pobrecita... ¿O no?

-No me toques. ¡No me toques! -Me gusta cómo hueles.

-No me toques.

-¿Y quién va a impedírmelo? -¡Cerdo!

-Ese lenguaje no te pega nada.

-Pues no sabes lo bien que me sienta, capullo.

Cerdo asqueroso... -Isa, Isa, Isa...

Con un poco de suerte,

y a diferencia de Robles y la jueza, tú podrás vivir un día más.

No me gusta dejar las cosas a medias.

Contigo... aún tengo una cita pendiente.

Pero no te preocupes, eso ya será mañana.

-No me toques...

(LLORA)

Cata, deberíamos hablar. Chist.

Faltan dos días para las elecciones y...

¡Mira! ¿Qué? ¿Qué?

Una caca de jabalí que me habla de las elecciones.

Escúchame, Cata... ¿Qué?

Reconozco que quizá no he jugado limpio en esta campaña.

¿Quizá? ¿Cómo que quizá?

No he jugado limpio, pero lo he hecho por el pueblo.

Nunca es por el pueblo, siempre es por ti.

Como tu padre y tu abuelo, estáis aferrados al cargo.

Pegados como percebes.

No, te equivocas. Ezcaray me importa más de lo que crees.

Y el Señorío de Wang Chu... ¡No me hables de "Juanchús"!

Hablemos de nosotros. Tampoco, porque no hay "nosotros".

Cata... Aquí no, aquí no.

¿Qué es eso?

No, no, por favor. No puede ser, no puede ser.

Los galones de cabo primero. Es que es Olmos...

Nos van a matar, Nora. Nos van a matar.

-Tranquila, tranquila. -Me lo ha dicho Garrido.

-¿Estás bien? -Sí.

-Siento que tuvieras que hacerlo. -Él tenía razón.

Nunca fui su padre. -¿Dónde está Olmos?

¿Dónde está Olmos?

-Digamos que ya... no está.

-Hijos de puta... -¿Qué?

¿Qué le habéis hecho? -En hora y media, saldremos de aquí.

Si todo va bien, pronto estaréis a salvo.

-No somos estúpidas, sabemos que no saldremos vivas de aquí.

Y Robles también lo sabe.

No me gustaría estar en vuestro pellejo cuando os encuentre.

-Vaya con la juez... -¡Jueza!

-¡Qué carácter!

Sebas... No puede estar pasando.

Ah...

-Pobre Olmos...

Ese no soy yo. Sí que eres tú.

Que no, de verdad, estoy seguro. -¡Ah!

-¿Eres tonto? -¡Ay, ay!

Sabía que estaba vivo, ¡lo sabía!

¿Tú qué haces aquí?

-Un poco más y vengo a tu entierro. Anda, dame un abrazo.

Me cago en la leche...

Tápate que tendré pesadillas con esa visión.

-Mi cabo... ¿Qué?

Garrido ha secuestrado a Isa y a Nora.

Las estamos buscando.

¿Quieres explicarme qué ha pasado?

¿Quién es ese muerto?

Es César, el agente de Samuel, el futbolista.

¡Alto, alto!

(Disparo)

Bueno, es muy largo para contarlo ahora, lo importante es...

encontrar a Isa y a la jueza. -Tranquilo, ya estamos en ello.

Cata ¿cuánta gente del pueblo está buscando?

20... Pero van en pareja, o sea, que son 10.

Llámales y sácales de aquí.

Ya, pero es que... Si queréis ayudar, iros.

A las órdenes, mi teniente. Tú cállate, pelota.

Si sabéis algo de las chicas, nos llamaréis, ¿verdad?

Sí. Buena suerte, Olmos.

Es muy cara.

Olmos... ¿Sí?

Mataron a Gaspar.

¿Qué?

¿Y si esperamos a entregar el microfilm a Garrido?

Las va a matar de todas maneras.

Necesitamos adelantarnos. Vamos a ciegas.

Estamos registrando el área

alrededor de donde perdimos la señal.

Malas noticias, hay cinco edificaciones.

Vamos a ver, la habitación donde yo estaba retenido

era de techo alto, tenía arcos...

Por el frío que hacía dentro, debe ser de muro ancho.

Podría ser el palacete de la Batea.

Además, teniendo en cuenta que está a 20 kilómetros de aquí,

más o menos, por el tiempo que hemos tardado, debe ser ahí.

Vamos. Buen trabajo, cabo.

Atención, objetivo número uno y prioridad:

sacar a Isa y a la jueza de ahí dentro como sea.

Cuando estén a salvo, solo cuando estén a salvo,

pasamos al objetivo número dos, acabar con Garrido y sus hombres.

El lugar tiene dos plantas.

No tenemos ni idea de dónde pueden estar retenidas.

Respecto al fusil, ¿quién es el mejor tirador?

Teniente, creo que está claro. Gracias por la confianza, cabo.

Arrea, dame el fusil.

Hablo de Arrea, Atiza.

Arrea, ¿has disparado alguna vez con este fusil?

-Sí, pero no a una persona. ¿Supone un problema?

Ninguno. Bien, igual que en la Academia.

Tomas aire durante cuatro segundos, alargas la pausa dos segundos más

empiezas a soltar el aire y...

Disparo antes de que se acabe el aire.

Exacto. Atentos.

Muro para mí, ¿vale?

Esto es lo que haremos: Olmos, Esteban y yo neutralizaremos

al de la puerta. Atiza y Arrea, vais a ese risco de ahí.

Tendréis visión de las dos torres y de la entrada.

En cada torre hay un sicario.

Atiza, cualquier cosa que veas o escuches, nos avisas, ya sabes.

Sí, teniente.

¡Venga, vamos!

(SILBA IMITANDO UN PÁJARO)

Dice que ha salido uno.

(SILBA)

¿Qué ha dicho? No sé, algo muy raro.

Que se ha comprado un abrigo bonito o algo así.

¿Un abrigo bonito?

No ha dicho nada de un abrigo, teniente.

Dice que está esto apañado.

Dice que el que ha salido ha vuelto a entrar.

Bueno, que hace mucho que no practico.

Entonces cállate.

Ha entrado otra vez.

(Alguien dice "chist")

(Alguien dice "chist")

¿Pero qué cojo...?

Espérame en la puerta. Vale.

(Disparo)

(Sollozos de Nora e Isa)

(AMBAS RESPIRAN ALIVIADAS)

Pensaba que no llegaba, teniente. Siempre llego, señoría.

Estás vivo... Claro.

Lo que no significa que tú no seas un poco gafe.

Me alegro de verla sana y salva. No tanto como yo.

Te quiero, Isa. Y yo...

Venga, vamos, Olmos.

¿A cuántos hombres habéis visto?

-Creo que cinco. -Cinco, sí, cinco.

-Más Muro y Garrido.

Ahora, vamos.

Están tardando mucho.

-Atenta a la puerta, Arrea.

¡Vamos! ¡Esteban!

Llévatelas y pide refuerzos. A la orden.

Teniente, suerte. Vamos, por favor.

Vamos, vamos. Vámonos.

(SILBA)

Te toca, Arrea.

"Tomas aire durante cuatro segundos.

Alargas la pausa dos segundos más.

Empiezas a soltar el aire...

y...".

La madre que te parió.

-¡Eh, que no está, no le veo!

-¿Dónde te has metido?

¿Dónde estás?

Señor, las chicas no están.

-¿Cómo que no están?

¿Qué dices?

¿Qué ha pasado aquí?

-No lo sé, señor.

En dos minutos llegarán refuerzos, estáis acabados.

¿Qué has hecho?

-Lo siento. Perdonarme la vida.

Pero no cambiará nada. Estás a tiempo, Sebas.

¿Qué pasa, Olmos? Luego.

De momento, explícame tú cómo salimos de esta.

Como siempre, Olmos, juntos.

-¿Qué pasa? ¿Nadie va a decir nada?

No sé, un chiste, un chascarrillo, algo.

Olmos, ¿estás bien? Sí.

Venga, vamos.

Estás sangrando demasiado, quédate aquí.

Quiero ir contigo. Es una orden, cabo, ¿vale?

¡No mates a Muro!

¿Qué hacemos? -Seremos más útiles aquí.

Al menos, hasta que vengan los compañeros.

-Es Muro. -No dispares, ya oíste al teniente.

-¡El Cabo! ¡Está herido! -¡Olmos!

Espera aquí.

¡Eh, tú!

¿Dónde vas?

Gracias, Arrea.

Fin del camino, Muro.

Me parece que tienes toda la razón.

Mataste a mis padres.

Lo hice...

Y me lo dices así, ¿no?

¿Tan tranquilo?

No sabes el tiempo que llevo pensando en este momento.

Me importa una mierda.

¿Te importa una mierda? ¿A qué esperas?

Estoy disfrutando, Muro. Solo te podré matar una vez.

Hazlo.

O voy a tener que apretar yo ese gatillo.

¿A qué esperas?

Dispara de una puta vez.

Te faltan huevos.

No...

Pero soy guardia civil.

Ni si quiera tú harás que rompa mi juramento.

Levántate.

¡Levántate!

Has perdido tu oportunidad,

guardia civil.

¡No dispares! Suelta el arma.

O te juro que disparo. Si disparas, él morirá.

No vas a dispararle. Dame un motivo para no hacerlo.

Que eres mi padre.

¿Qué? Sí.

Sí, es mi padre, por eso no me mató antes en el bosque.

Eso es imposible, Olmos.

Sebas, vete, ¡vete!

Esto es entre él y yo.

Si le matas a él, tendrás que matarme a mí también.

Si no tengo más remedio, lo haré. Olmos.

Vete.

¡Sebas, que te vayas! ¡Es mi hermano!

Él y Domi sí son mi familia.

No lo hagas...

Si disparas, me perderás para siempre.

Hace mucho tiempo que te perdí.

Eso nunca se sabe, tú mismo lo dijiste antes.

El tiempo arregla muchas cosas.

Lo siento...

Hazlo por mi madre.

No metas a tu madre en esto. ¿Qué pensaría si te viera aquí?

Dispuesto a matar a su hijo.

Tu madre tardó tres días en morir.

Tres días

y tres noches sufriendo las quemaduras.

Tú no tienes ni idea de lo que es ese dolor.

No puedo quitarme sus gritos de la cabeza.

No puedo...

Entonces...

no lo hagas.

Por una vez en tu vida,

sé mi padre.

Ojalá hubiera muerto yo

y no ella en ese barco.

Tiene derecho a permanecer en silencio.

Olmos...

Tranquilo, Gus, aguanta.

(Ambulancia)

Escoria...

Tú primero, por favor, faltaría más.

Déjate de chorradas y pasa tú.

Como gustes...

No me lo puedo creer.

La madre que lo parió.

¡Guardia Esteban! Estaba leyendo el informe.

Con cariño, o sea...

¿Cuántas veces tengo que explicarte las reglas del caimán?

A ver, lo siento, tío. Vamos a ver...

La tercera.

¿Qué me estás contando? ¡La tercera!

Si alguien te pilla durmiendo, no estabas durmiendo,

estabas meditando sobre el caso.

Meditando, no leyendo.

¿Cómo vas a estar leyendo con gafas de sol puestas?

Ya lo sé, no volverá a ocurrir.

Mas te vale, estando Robles, hay que hilar muy fino.

¿Cuándo le dan el alta? Dentro de una semana.

Por poco no lo cuenta.

Si la bala llega a ir más a la izquierda...

Bueno, venga, levántate de la silla, venga.

Vamos. ¿Pero...?

Tu mesa era mi mesa, y ahora vuelve a ser mía.

¿Y ahora yo dónde me pongo? Habrá que buscarte otra.

La silla también es mía.

Y la taza.

Me la compré yo. Me la acabas de regalar.

Te lo agradezco y estoy sorprendido por el detalle.

No me lo esperaba.

¿De dónde saco una mesa? -¡Eh!

En el almacén hay una. -Hala, venga.

Al almacén.

Pero joder, tío. -Oye, que yo te ayudo.

-Una cosa, Esteban, para que te quede claro,

en el trabajo, nada de "tío".

Atiza, ¿estamos? A la orden.

Os espero donde Cata, no tardéis.

Hogar, dulce hogar...

¿Cata cómo está? La noto muy rara últimamente.

Es que se ha esforzado mucho por ser buena alcaldesa.

Ya sabes lo que ha pasado en las elecciones...

Sí, sí... Uf, uf.

Lo comprendo perfectamente, tiene que ser muy difícil.

¿Se lo has contado a Domi?

Sí. Robles y yo se lo hemos contado todo.

¿Y qué ha dicho?

Para ella, lo más importante es lo que yo piense.

Domi es más fuerte que todos nosotros juntos.

Eso es verdad, Domi es mucha Domi.

¡Uf!

Gracias a ella y a mi abuelo, que me cuidaron siempre,

sé lo que es una familia.

Me acuerdo de tu abuelo.

¿Te acuerdas cómo era los domingos? ¡Qué coqueto! ¡Cómo se ponía!

Como un pincel.

¿Te acuerdas? ¿Cómo no me voy a acordar?

Yo creo que nos damos un aire.

Sí, te falta el bigote. Eso sí.

Oye, Sebas...

Te quiero preguntar una cosa.

Llevas media hora preguntando.

¿Quieres estar conmigo?

Si no quieres, lo entiendo, de verdad.

"Soy gafe, no soy gafe". Es que casi te matan.

Nos matan.

¿Qué tal tienes el hombro?

Bien. ¿Sí?

Ay, perdona. Ahora un poco peor.

¿Sabes lo que me ha dicho Domi? ¿Qué?

Que quiere tener cinco nietos. ¿Cinco?

Solo espero que lo de ser gafe no sea hereditario.

Yo espero que no. ¿Nos ponemos a ello?

Ya estás tardando en recoger tus bártulos.

Compréndelo, Cata.

Han sido muchos años al frente de esta alcaldía.

Desmantelarla no te debería llevar más de cinco minutos.

Y luego, puerta.

Primero mi abuelo, luego, mi padre, y ahora...

Ahora tú te marchas

y le dejas a servidora la alcaldía porque el pueblo lo ha elegido.

Y esos bichos repugnantes los quitas de mi vista.

Estarás contenta. No sabes cuánto.

Lo primero que haré será parar las expropiaciones,

igual quieres llamar tú al señor "Juanchús".

Escúchame bien, Cata.

Que ahora seas alcaldesa no quiere decir

que puedas hacer lo que te dé la gana.

Te recuerdo que no alcanzaste la mayoría.

No, pero casi...

He sido el mejor alcalde que ha tenido esta villa.

Y seré el mejor líder de la oposición

de la historia de Ezcaray. Porque te encanta molestar.

¿A que sí, "pasmasuegras"? Este cargo te viene grande.

"Culoalberca". Eso ya lo veremos, tragaldabas".

Cata, siempre me pareciste una "pelagambas".

Dirás lo que quieras, pero esta mesa tiene algo que no me va.

De verdad, Esteban, es la tercera que subimos.

¿A mí qué me dices? Tampoco es tanto.

-¡Buenos días! Hola.

¿Está el cabo primero Olmos?

-No, pero si quiere, le puedo llamar.

-No, no se preocupe. Que no, va a ser que no, vámonos.

-Hala, de vuelta al almacén. Permiso.

Adiós. -¡Hasta luego!

Adiós, señoría.

¡Anda!

Pensé que no le daban el alta hasta dentro de una semana.

Me la di yo antes, así les ahorraba trabajo.

¿Cómo va el caso?

Bien, han efectuado ya 40 detenciones.

Global Ultratec tiene ramificaciones por todo el mundo.

Que no quede ninguno suelto.

¿Cómo estás?

Pues cada día mejor, supongo.

No me refiero a esa herida.

Tienes un corazón a prueba de balas.

Vengan adonde vengan y vayan adonde vayan.

Señoría...

Que siempre haya sido así no significa que sea así siempre.

Si me necesita el teniente o me necesitas tú...

ya sabes dónde encontrarme.

Debes estar muy orgulloso. ¿Por qué?

Por lo que era tu padre.

Y porque tú has cerrado el caso.

Adiós, Nora.

Hasta luego, Olmos.

Buen trabajo. Señoría, gracias.

¿Tú qué haces aquí?

No aguantaba el hospital y no pienso regresar, ¿vale?

Vale, vale.

Por si te lo estás preguntando... No, no me pregunto nada...

He visto el beso, ya sabía que tú y la Pitbull...

Anda, qué tonterías estás diciendo.

¿Vas a ir a ver a tu padre?

No... De momento, no.

No puedo olvidarme de quién es y de lo que te hizo.

Para mí lo que hagas estará bien, ¿vale?

Bueno, ¿pero no habíamos quedado en casa?

Sí, ha sido culpa de Sebas.

¿Cómo? ¿A que le cuento lo de la Pitbull?

¿La Pitbull?

Ni se te ocurra, ¿eh? Domi, a su nieto, ni caso.

¿Os habéis acostado ya la Pitbull y tú?

¡No! ¡Domi! Yo no he dicho nada...

Ay...

Muy bien, abuela, muy bien. Lo que tú digas, Domi.

Y luego, os quedáis a dormir en casa.

¿Te parece bien, hijo? Claro que sí, abuela.

No te lo decía a ti, se lo decía a Gus.

Me parece bien. No se hable más.

¿Os apetece algo para cenar? Lo que tengas hecho.

Pues vámonos para allá. Venga.

Después del día que hemos tenido,

poco he cocinado.

Tendréis que esperar un poco, pero no pasa nada.

Los dos tenéis mucho de qué hablar.

¡Isa! Pero... ¡Vaya! Tengo la sensación

de que a veces quieres decirme cosas y no te atreves.

(Disparo y gritos)

Todo el mundo quieto y tranquilo.

Tenemos una bomba y explotará si no hacen lo que yo diga.

Están en el patio interior retenidos por un grupo armado.

Necesito saber cuántos son, la posición de cada uno

y cuál tiene el detonador.

Conociendo a Damián, delante de "Golf" ¿qué puede poner?

-Pues "Campo de"... Algo trama.

El alcalde piensa expropiar varias fincas.

¿Cómo? Es por vosotros.

Mi pueblo, para quienes he creado el Señorío de Wang Chu Golf Resort.

¿Cómo se te ocurre hacernos eso? ¿Qué? ¿Un favor?

¿Qué es esto? Lo que he averiguado

sobre la muerte de mis padres. A mis padres los mataron.

Encontraré al culpable. Cuenta conmigo.

Los aficionados deberán resolver tres crímenes en el pueblo.

No es un juego, está muerto.

Solo puede pararlo el alcalde y soy yo, el tuyo y el de todos.

Solo me dejas una opción. ¿Salir llorando por la puerta?

Quitarte la alcaldía.

Tengo algo que decirte... Y yo.

Tengo novio, se llama Regino Lucero.

La dentellada y los mordiscos son de un animal salvaje.

¿Un ataque de lobos? Es imposible.

Aquí no hay lobos desde hace 100 años.

¡No!

(Rugido)

Lo mejor es que lo olvide. Piensa en lo que puedes ofrecerle.

Qué cabezota es Domi. Está empeñada en que tú y yo...

Ya le he dicho que tienes novio. Regino se llama, ¿no?

La pregunta es cómo entraron sin forzar la puerta

ni que saltase la alarma. Cortaron los cables desde fuera.

¡Buenas noches, Edison! ¡Misión cumplida!

¿Qué hay de lo mío?

"Calzamonas"... ¡"Giraesquinas"!

Mis exparejas o han fallecido o han tenido graves accidentes.

No creo en esas cosas, creo que deberíamos intentarlo.

Han encontrado tres cadáveres. Las tres víctimas son mujeres.

Tres víctimas, un solo patrón... ¿Un asesino en serie?

¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?

Beltrán, el Quesego. Tiene a uno de los nuestros.

Tenemos 33 horas para encontrarla. ¿Qué es esto?

Un conductor sin memoria, otro perdido, un falso traductor.

¿Qué buscamos? Extraterrestres.

No digo que una camarera no pueda ser alcaldesa.

Si le votan los marcianos que vio en el bosque...

Seguro que consigue escaños.

Te lo puedo explicar todo. Ahora eres persona "non grata".

Daré un golpe de efecto con Valeria Lasparri.

Cuando terminemos con estos paletos hablaremos los tres.

Esto se ha acabado.

Si haces algo que está mal y sigues cayendo...

¿Es para hacérselo mirar?

¿Me has ocultado a mí... y encima me mandas callar?

-No, es que tienes harina. -Da igual.

Basta de formalidades, hablemos como adultos.

¿Cree que podrá?

Joder... Está la hierba un poco alta.

Olmos y Robles - Capítulo 18: El final del camino

21 nov 2016

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