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Para todos los públicos Oficiorama - Programa 8 - Ver ahora
Transcripción completa

(Música de cabecera)

El tiempo nunca se detiene.

Y sigue imparable su curso hacia el futuro.

Sin embargo, he hecho el camino a la inversa.

He venido hasta vuestro presente

para hablaros de lo nuevo que está por llegar.

Hay mucho trabajo por realizar y se requieren de nuevas habilidades

en ese mundo laboral.

Las ciencias, las humanidades, las artes,

necesitan de vuestras capacidades.

En este capítulo de "Oficiorama" voy a daros algunas pistas

de esos trabajos para que seáis los primeros en estar preparados.

El futuro os necesita.

Bienvenidos a "Oficiorama".

El coche del futuro es más que nunca

un objeto de deseo.

Más sofisticados, más seguros, más inteligentes

y menos contaminantes, son ya una prolongación

de nuestro espacio privado con todos los servicios

y todo lo que puede imaginar un diseñador de coches.

La conquista del espacio es ya un hecho

y son necesarios un gran contingente de astronautas.

En el futuro, ser astronauta no es algo elitista,

sino una de las profesiones más solicitadas y necesarias

en nuestra imparable expansión hacia el cosmos.

Comunicarnos con el pensamiento

es posible gracias a los tecnólogos en comunicación telepática.

No es brujería, es ciencia de la más avanzada.

Como lo son los distintos dispositivos

que eliminan la distancia entre emisor y receptor.

Sí, en el futuro nos encantan los coches.

¡Y qué coches!

Y no lo digo por compararlos con los que tenéis ahora,

pero es que el diseñador de automóviles

es un auténtico mago que sabe interpretar

nuestros deseos a bordo.

Estos ingenieros y artistas compiten en audacia

para conquistar a todo tipo de conductores.

Bueno, y a no conductores.

Porque en el futuro los coches son tan inteligentes

que nos han liberado de conducirlos.

Los coches del futuro ya están aquí.

Estados como Nevada, Florida o Michigan, en EE.UU.,

ya permiten la conducción autónoma de vehículos.

Esta nueva forma de circulación de automóviles

revolucionará el mundo de la automoción.

Conozcamos cómo serán

los diseñadores de coches del futuro.

Van a cambiar absolutamente para no parecerse en nada

a lo que tenemos hoy en día como concepto del automóvil.

Tendremos unidades motrices que tendrán conducción autónoma

y eso va a rediseñar todo el interior

y, en consecuencia, también el exterior.

Los coches autónomos en las carreteras

los veremos bastante pronto.

Luego es algo que será bastante familiar

para nosotros en muy poquitos años, en cinco o 10 años.

Los diseñadores innovan en función de las necesidades

que a día de hoy tienen los usuarios.

Sobre todo será un coche del futuro totalmente digitalizado

y totalmente autónomo.

Por lo tanto, no debemos preocuparnos.

Los automóviles no necesitarán la atención del conductor,

por lo que el diseñador podrá depositar

toda la atención en el pasajero.

Esto provoca una nueva configuración, da alternativas.

Imaginemos una cápsula, un cilindro o un cubo.

Cualquiera de esas formas sería susceptible

de ser un vehículo que no necesita esa aerodinámica,

esa visibilidad y esa ergonomía que tienen actualmente.

De forma que si ahora queremos hablar con nuestro compañero de viaje

o queremos resolver algo, no tenemos que mirar

de cara al frente.

Tenemos nuevas posibilidades de ir sentados, ir tumbados.

Olvidaremos la estética del automóvil concebida hasta hoy

para dar un nuevo uso al interior de este medio de transporte.

El interior y el exterior cambiarán de forma sustancial

debido a diversos cambios que va a producir, que va a traer

la tecnología en el futuro. De forma que encontraremos accesorios

que van a facilitar el trabajo, que van a facilitar el ocio,

que van a facilitar el descanso y también la relación

entre los distintos ocupantes.

La realidad virtual se integrará en estos coches

para ofrecernos confort y bienestar.

Podremos ver a pasajeros que van disfrutando de una película

en una pantalla panorámica que ocupa todo el parabrisas,

que van disfrutando de un paisaje que no tiene nada que ver

con el que está detrás de ese parabrisas.

Tendremos todo tipo de ocio

y asientos que se pueden transformar en cama.

Podrás viajar a tu destino durmiendo y llegar totalmente descansado.

Y eso también influirá, obviamente, en el aspecto exterior.

El espacio exterior irá en función de los modos y avances tecnológicos.

Modificará su estética dependiendo del diseño interior.

Veremos materiales que cambiarán de color

y líneas más aerodinámicas. Coches diseñados a la carta

en los que el usuario final trabajará codo con codo

con el diseñador de coches del futuro.

Es una de las cosas más interesantes. No solamente le tienen que brindar

con sus diseños, sino que también tienen que tener la capacidad

de ofrecer esa posibilidad a los propios consumidores.

Es decir, que sea el cliente final quien pueda decidir

qué quiere hacer con su vehículo, cómo transformarlo.

Los nuevos automóviles han cambiado las ciudades.

Son menos ruidosas y están menos contaminadas

gracias a las nuevas energías que mueven estos coches.

También hay menos accidentes

gracias a los modernos sistemas de seguridad.

Y tenemos varias soluciones para un problema

que conocéis de sobra: encontrar aparcamiento.

En este futuro que nos espera, el coche no se seguirá aparcando

en horizontal como hoy en día.

Lo que cambiará será la forma de apilarlo.

No solamente cómo se va a aparcar en el futuro,

sino dónde se va a aparcar en el futuro.

Existen sistemas que consisten

en una especie de perforaciones cilíndricas

bajo tierra, con una plataforma que surge desde el interior,

coge el vehículo, baja a una velocidad vertiginosa,

lo gira, lo traslada a un depósito

y vuelve a subir en una especie de ascensor rapidísimo.

Y eso está ya pensado tanto para un vehículo

de cinco metros de longitud como para uno de dos.

Los coches del futuro no serán contaminantes.

Los recursos alternativos permitirán un mundo más ecológico

dejando de lado, por fin, los combustibles fósiles.

Nosotros barajamos que el combustible fósil

va a mantenerse durante unos años, pero en cuestión de 10-20 años

empezará a ser totalmente sustituido por alternativas diferentes

como es la pila de hidrógeno, la pila de combustible

y electricidad.

Los motores híbridos que actualmente combinan

combustibles fósiles con electricidad,

darán paso a vehículos totalmente eléctricos.

Los diseñadores de coches del futuro integrarán

sistemas de inteligencia artificial

y harán que la conducción autónoma sea 100% segura.

Algo que mejorará notablemente los coches

para personas con movilidad reducida.

Un vehículo inteligente

es aquel que puede tomar decisiones por sí mismo

y siempre la mejor decisión.

Es de predecir que con la evolución de la tecnología

se llegará a hacer cada vez más complejas

y que, finalmente, podremos conducir estos vehículos

solo con el pensamiento.

El rango de decisión de los coches en un futuro será mucho mayor,

tanto que será capaz de tomar decisiones por uno mismo.

Hoy en día ya se trabaja en esa inteligencia artificial.

Los coches autónomos tienen que ser capaces de detectar,

por un lado, a los vehículos que conducen en frente del nuestro,

todos los peatones que pueden cruzarse,

todo tipo de obstáculos,

las señales de tráfico, para amoldar su velocidad

a la que marque en ese instante la carretera,

los semáforos... O sea, tiene que detectar

las mismas cosas que detecta ahora mismo un conductor.

¿Conseguiremos así una conducción infinitamente más segura

que hoy en día?

El número de accidentes con los coches autodirigidos

se reducirá notablemente.

En este momento, el 80% de los accidentes

se producen como consecuencia del factor humano.

Por lo tanto, si el 80-90% de los coches

van a ser autodirigidos, estaremos reduciendo mucho

la responsabilidad en caso de accidente.

Pero, ¿y en caso de accidente?

¿De quién será la responsabilidad en un coche autónomo?

El seguro del coche en el futuro será parte

de un seguro como el de ahora mismo.

Una parte es la responsabilidad patrimonial de la vía,

el responsable de la vía tiene que tener un seguro.

El titular del coche debe tener otro seguro.

Es cierto que los riesgos que hoy

tenemos contemplados en un seguro, no existirán dentro de 10 o 15 años.

Es cierto que tendremos otro tipo de riesgo,

como pueden ser riesgos tecnológicos, riesgo de pirateo

y sobre todo riesgo de errores en el sistema

y en el procesamiento de datos.

La tecnología tendrá límites insospechables.

Tantas serán sus aplicaciones en el diseño de coches

que estos serán capaces de hacer cosas increíbles.

El vehículo podría interactuar, reconocer nuestro estado de ánimo

y adaptarse parcialmente a cómo nos sentimos nosotros

y también a cómo vamos vestidos, pero no hasta el punto

de que se convierta en un accesorio de moda.

-Es otra de las líneas de trabajo que existen,

la detección del estado de ánimo del conductor.

No solamente si está despierto, si tiene somnolencia,

sino también su verdadero estado de ánimo:

si está contento, triste o enfadado y, por lo tanto, va a hacer

una conducción más agresiva, de tal manera que el coche

amolde su respuesta al estado de ánimo del conductor.

Toda esta automatización del mundo del motor

amenaza con acabar con la pasión por el motor.

¿Será esto posible?

El coche autónomo y la pasión por el motor

son dos cosas incompatibles.

Al final terminamos con coches conducidos por personas

que tengan que moverse en ambientes en los que solo existan ellos,

donde la gente pueda conducir en circuitos cerrados,

mientras que el resto nos movemos con coches sin conductor.

El 2050 nos depara grandes cambios.

Motores más ecológicos, diseño adaptado al confort,

más seguridad en carretera y, como no, inteligencia artificial.

Creo que para el 2050 tendremos una conducción 100% autónoma,

tanto en carretera, por supuesto, como también en ciudad.

Pienso que nadie tendrá un coche propio.

Al final será un taxi autónomo

al que haremos la reserva por Internet,

vendrá a recogernos a casa y nos llevará al sitio

al que queramos llegar.

Allí arriba hay mucha gente trabajando.

Miles de ellos a bordo de naves espaciales

montando una base en la Luna o en un asteroide.

Ser astronauta se ha convertido en una profesión real

y extremadamente variada.

Se necesitan ingenieros, pilotos, mecánicos, médicos,

pero todos deben aprender a vivir en el espacio.

Elegid vuestra misión y preparaos pata cumplir vuestro sueño:

ser astronauta y ver cosas que nadie ha visto.

La exploración del espacio abre una nueva puerta

a las profesiones del futuro.

¿Ser astronauta dejará de ser un sueño infantil

para pasar a ser uno de los oficios más atractivos del mercado laboral?

Hoy por hoy, la NASA ya ha puesto en marcha

el reclutamiento de estos profesionales.

En el futuro, sobre todo, cuando un astronauta puede ser

de cualquier profesión, que suban periodistas, artistas, escritores,

gente que puede relatar la experiencia

de manera más adecuada que lo que podemos hacer

la gente más técnica.

Los astronautas del futuro explorarán el espacio

con diferentes fines.

Al espacio se puede ir con varias motivaciones

y varias finalidades.

La primera, en la que estamos en la actualidad

es por adquirir conocimiento.

En segundo lugar, ampliar ese conocimiento,

no solo el conocimiento de los propios astros,

sino una cuestión que nos afecta y nos interesa

y es la existencia de vida, el saber si realmente

solo hay vida en la Tierra dentro del universo

o, por el contrario, hay vida en otros planetas.

Dado que las misiones se diversificarán,

la formación para ser astronauta cambiará de forma notable.

Los astronautas profesionales pueden ser de formación técnica

ingenieros, científicos, médicos... Yo creo que eso es adecuado

para un programa de exploración.

Hoy en día, las pruebas para ser astronauta son muy duras,

pero en un futuro, todo se simplificará mucho más.

Para subir al espacio, sobre todo si es un vuelo suborbital,

o estratosférico los requisitos físicos

no son muy importantes. Es decir, poder aguantar unos tests.

Claro, la claustrofobia es una cosa muy difícil

para las personas con miedo a los espacios pequeños.

Pero no creo que haya que ser un deportista de clase mundial

para subir al espacio.

-En el futuro, los astronautas tendrán que ser muy especializados.

Cuando las misiones adquieran más complejidad y sean más frecuentes

los astronautas tendrán que especializarse

y, entonces, habrá en primer lugar los pilotos,

quienes conduzcan las naves espaciales,

pero también astronautas con un perfil más científico

o con un perfil más técnico para realizar

cada uno de ellos tareas específicas dentro de una misión compleja

con una tripulación relativamente grande.

Y es que el astronauta del futuro desempeñará diversos cometidos

en el espacio exterior.

Las funciones de un astronauta en el espacio

son bastante diversas y dependen del tipo de misión.

Si es una misión científica, tendrá que realizar a bordo

los experimentos que se hayan programado;

si es una misión de puesta en órbita de un satélite,

tendrá que ocuparse también de todas estas tareas

de preparación y ejecución de la puesta en órbita;

si se trata de una reparación en un satélite

o una reparación de la propia nave, tendrá que hacer

uno de los famosos viajes espaciales:

salir al exterior con su vestido de protección

para hacer las reparaciones que hagan falta.

Los terrícolas no estamos diseñados para vivir en el espacio.

La microgravedad afecta a los músculos y a los huesos

y la falta de atmósfera nos deja sin protección

frente a la radiación cósmica.

En el futuro hemos encontrado muchas soluciones.

Ya nada nos impide pasar largas temporadas

entre las estrellas y vivir para contarlo.

En estos viajes, seguirán necesitando

de los vitales trajes espaciales para poder combatir

las diferentes agresiones del cosmos.

Les protege de la falta de aire, básicamente.

Por supuesto les protege de los micrometeoritos.

Hay una protección, por ejemplo, en la parte del casco del sol

porque el sol ahí fuera es enorme.

Estos trajes evolucionarán de forma notable

para ayudar al astronauta a incrementar su movilidad

y mejorar su rendimiento en los trabajos fuera de la nave.

El único problema importante que tienen ahora

es que al ser sistemas que están hinchados a presión,

frente al vacío que está externo son bastante rígidos.

Eso hace que fatigue mucho, en general, las manos

porque no solamente es el movimiento de la mano,

lo que quieras agarrar, sino que tienes que hacerlo luchando

contra una fuerza, que es la de presión del traje.

Entonces eso hace que el número de maniobras

que pueden hacer con las manos sea menor

porque se fatigan. Una de las cosas

en las que se ha trabajado es tratar de ayudar a ese movimiento.

En el caso de los astronautas, realmente, el problemático es cerrar

porque va contra la presión del traje,

mientras que abrir, la propia presión del traje te ayuda.

Estas mejoras serán gracias al avance

en la ingeniería de sistemas que dan paso

a los llamados materiales inteligentes.

Hay diferentes materiales inteligentes.

El que nosotros utilizamos es un material que se llama nitinol.

Estos materiales tienen propiedades muy curiosas,

como que conservan memoria de la forma.

Entonces, al contraerse, tiran. Son capaces de hacer una fuerza.

La ventaja que tiene es que este tipo de actuador, en este caso,

lo podemos meter dentro del guante del astronauta,

con lo cual, realmente, somos capaces o, entrecomillas,

deberíamos ser capaces de ayudarle al movimiento.

Estos sistemas ayudarán a los astronautas

a combatir los efectos nocivos de la microgravedad.

El pasar mucho tiempo en la ingravidez

implica unos problemas al regresar a la Tierra.

Por ejemplo, si no hacemos una contramedida,

cuando regresamos a la Tierra hemos perdido mucha masa muscular

y sobre todo masa ósea, que es importante.

-Casi todos los astronautas que están mucho tiempo en el espacio

se pasa bastante más tiempo del que la gente piensa

haciendo ejercicio para no tener descalcificación

y pérdida muscular importante.

Buscamos un sistema en el que pudiese estar haciendo otra tarea

y a su vez moviendo el tobillo, ejercitando el tobillo.

Y en el caso del traje, ayudarle en esas maniobras.

La profesión de astronauta se dibuja

como una de las más apasionantes del futuro.

Hoy en día, la única manera de subir a la estación

es en la cápsula rusa Soyuz, pero esperamos

que dentro de un par de años podamos tener otras opciones

de vehículos comerciales implicados.

Depende del futuro, a ver qué tipo de programa hay

para tener una demanda de astronautas

más alta o más baja.

La preparación dependerá del destino que vayamos a explorar.

Para los astronautas profesionales depende un poco del destino.

Hoy en día, el destino es una estación espacial internacional,

lo que implica mucha experimentación, mucha investigación.

Entonces, las carreras de científico son muy adecuadas.

Si vamos a ir a la Luna o a Marte,

entonces igual van a querer tener geólogos, por ejemplo.

Depende un poco del destino que tengamos.

-Las misiones espaciales del futuro, empezando por el futuro próximo,

serán de exploración a mundos dentro de nuestro Sistema Solar.

Es de esperar que dentro de pocas décadas

se establezcan misiones tripuladas de nuevo a la Luna,

como ya se fue, también misiones tripuladas a Marte,

y posteriormente a otros astros de nuestro Sistema Solar.

¿Creéis que esto es lo último en comunicación?

Pues no. Los móviles siguen existiendo en el futuro,

mucho más sofisticados, eso sí,

pero hay muchas otras formas de comunicarnos.

Entre ellas, la más asombrosa: la telepatía.

Que no es brujería, es pura ciencia.

También podemos comunicarnos con el implante de biochips,

que hacen innecesarios estos artilugios.

Otra forma de comunicación son las proyecciones holográficas,

que ahora solo veis en películas de ciencia-ficción.

La neurociencia y las telecomunicaciones

se fusionarán para que en el futuro

un cerebro pueda comunicarse con otro.

Pensar una canción y que otra persona la escuche.

Conceptos abstractos o sensaciones, emociones, o cosas así,

sería un nuevo tipo de comunicación que no somos capaces de imaginar

hoy en día.

La comunicación telepática era una utopía científica

hasta que en 2014 una persona en un laboratorio de Estrasburgo

recibió un mensaje enviado por un compañero desde la India.

Para enviar un mensaje codificado que era "hola",

tardamos unos 20 minutos.

No es muy eficiente. Entonces, nuestra primera idea

es intentar hacer la comunicación más rápida.

Pensar, sentarse, reír, todo lo que nos sucede y hacemos

se traduce en infinitas conexiones de neuronas.

La inmensa mayoría de estos procesos son un misterio.

Se invierte un montón de dinero en ver cómo funciona el cerebro,

y se descubren muchas cosas, pero hay muchas cosas por descubrir.

A medida que podamos sacar más información del cerebro,

podremos transmitir esa información.

Los tecnólogos en comunicación telepática

desarrollarán sistemas que leerán señales cerebrales,

las codificarán para enviarlas

y las descodificarán para transmitirlas al otro cerebro.

Estamos en los principios de esta nueva tecnología,

que es comunicar un cerebro con otro cerebro

ayudados por ordenadores con el Brain Computer Interface,

que es sacar datos de un cerebro y que un ordenador los interprete.

Hay otro tipo de tecnología, la neuroestimulación,

que es meter información en un cerebro,

una comunicación de un ordenador a un cerebro.

Y todo eso, de forma segura y privada.

Estamos usando la señal de la encefalografía,

que es la electricidad generada por el cerebro,

y es información sensible, es información médica.

Te puede dar una idea de lo sano o no que está tu cerebro

y diferentes condiciones neurológicas que puedas tener.

Ya de entrada, eso es una información muy privada.

Por otro lado son comunicaciones privadas

y habría que legislar para que la gente no acceda a ellas

de una manera fácil.

Con el tiempo lograrán que estos dispositivos tecnológicos

ganen en eficiencia, es decir, traduzcan más señales

y sean también más sofisticados.

Los aparatos tecnológicos son más pequeños

y en el futuro, hay conceptos de nanotecnología, etc,

y quién sabe si los humanos se implantarán

estos electrodos en el cerebro.

Estaríamos entrando en una parte más invasiva,

porque necesitas un chip en el cerebro.

El trabajo de los tecnólogos en comunicación telepática

facilitará la integración de las personas

con patología de espectro autista.

Con las personas cuyo cerebro funciona bien,

pero no se pueden comunicar, este tipo de tecnología

es muy beneficioso porque les permite comunicarse

con el mundo exterior en las dos direcciones.

Ellos pueden expresarse y también entender las cosas.

Que alguien se lo implemente porque se lo puede permitir,

porque es caro, pero se lo puede permitir,

para poder hacer ciertas cosas, quizá no me parece tan ético.

Cada día usamos dos horas el móvil para relacionarnos con los demás,

una forma de comunicación en que se pierde

el 80 % de la información.

Todo el área de lo que son las señales honestas,

que son simplemente, la manera de estar, los gestos,

la manera de articular la voz,

la mirada, las expresiones faciales...

Gracias a los tecnólogos en comunicaciones,

tendremos a la persona virtualmente con nosotros.

Lo que podríamos tener es un sistema

que detectase el contexto en que está la persona,

el contexto no es solo la localización,

y la temperatura a la que estamos o la hora del día,

sino también cómo me siento, de dónde vengo, cómo he dormido...

Captar esa información y entenderla a través de sensores

y luego transmitirla a la otra persona

para que pueda tener esa información contextual.

-Hay una tecnología llamada "magic leap"

que está comenzando con unas gafas,

pero su objetivo final va a ser

que desde diferentes dispositivos externos

sean capaces de ponernos información directamente en nuestra retina,

de manera que entremos en una sala donde no hay nadie

y este dispositivo nos transmitirá la información de una persona

y la proyecta directamente,

sin necesitar dispositivos ni hacer nada.

Pero, ¿cómo se llegará a esto?

Se habla del Internet de las cosas y de que los objetos se conectarán.

El entorno en que estemos estará enriquecido con sensores

que podrán detectar quién está en ese entorno,

qué es lo que hace la persona, y podrán hacer algo útil

con esa información.

La silla podría tener sensores de presión

y saber cuánto peso y cómo me estoy sentando,

y a partir de cómo me siento intentar detectar

si estoy nerviosa o no.

Y no solo el entorno.

Nosotros también estaremos monitorizados

para que la tecnología pueda sacar más conclusiones.

"Wearables", ropa inteligente, chips implantables,

tatuajes con sensores,

donde el objetivo es poder captar señales fisiológicas,

el ritmo cardíaco, el nivel de actividad...

Si hablamos remotamente y tú dices algo

que eleva mi ritmo cardíaco porque me está alterando,

Esa información se pierde.

No sabes si lo que has dicho, que era broma,

a mí me ha asustado o me ha irritado.

La idea es interpretar esos datos captados por los sensores

y compartir con la otra persona la interpretación.

Los móviles serán objetos que llevemos puestos.

Yo podría tener unas gafas como las de Google Glass

donde además de verte a ti, pudiese tener esa información.

-La información que vemos en el móvil

podrá ser proyectada desde un reloj o un brazalete,

de manera que la podremos ver en la mano o el antebrazo.

Los tecnólogos nos darán un abanico de opciones

para que elijamos

la que más se adapte a nuestros intereses del momento.

Imagínate que tú y yo estamos hablando,

utilizando mensajes de texto, pero yo pudiese ver

un personajito que me dijese

con sus expresiones faciales o su color,

cómo te sientes.

Y nos dotarán de sistemas que mejoren la experiencia virtual.

¿Se imagina sentir un abrazo dado desde el otro lado del mundo?

De manera que a tu hijo, antes de irte de viaje,

le pones el chaleco de presión, le das un abrazo

y el chaleco captaría la presión de ese abrazo.

Llevas una pulsera asociada al chaleco

y cuando pulsas ese dispositivo, tu hijo siente

en ese momento el mismo abrazo que tú le diste antes de irte.

Las ideas ya están aquí,

pero será en el futuro cuando nos beneficiemos

de esa tecnología.

Para implantar esta tecnología, el ser humano tiene dos retos:

uno es la miniaturización, que se conseguirá

haciendo los chips y las baterías cada vez más pequeñas,

y eso se conseguirá con el grafeno.

Y la duración de la batería, que en muchos casos vendrá

por nosotros mismos y el entorno.

Nuestra temperatura, nuestro movimiento

alimentarán estos dispositivos.

Los tecnólogos en comunicaciones

ensamblarán conocimientos de varias disciplinas para avanzar.

Hay problemas técnicos muy importantes,

no solo por los sensores,

que están más miniaturizados, y cada vez es más una realidad,

sino sobre todo en todas las técnicas de análisis

de señal y de inteligencia artificial

para dar sentido y entender qué es lo que captan los sensores.

Complejas herramientas que nos enriquecerán

y harán la vida más fácil de forma sencilla.

¿De qué futuro hablamos en "Oficiorama"?

De un futuro que llegará antes de lo que os imagináis.

Por eso no podéis perderos el próximo programa,

para que seáis los primeros en conocer

los nuevos trabajos que se necesitarán

dentro de... algunos años.

Os esperaré como siempre aquí, en "Oficiorama".

(Música de cabecera)

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Oficiorama - Diseñador de coches, vigilante de ecosistemas y tecnólogo en comunicaciones telepáticas.

07 mar 2017

La científica y experta mundial Nuria Oliver nos abre una puerta al uso de la telepatía y otras sofisticadas tecnologías en la comunicación de persona a persona. Los diseñadores de coches del futuro nos prometen mejores vehículos, tan inteligentes que se conducen solos. Y aprenderemos cómo los vigilantes de ecosistemas podrán controlar los peligros ambientales y cuidar la salud del planeta.

Histórico de emisiones:
02/04/2016

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