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Para todos los públicos Oficiorama - Programa 5  - Ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos al programa que trae el futuro al presente.

Y yo quiero contaros todo lo nuevo que viene

y los nuevos oficios que serán necesarios para hacerlo realidad.

Quiero que conozcáis a los pioneros de lo que está por llegar.

Personas que desde el presente están inventando el futuro

y no están equivocados.

Bienvenidos a "Oficiorama".

La lista de espera de donantes no existe en el futuro.

Los ingenieros los producen

con la tecnología de las impresoras 3-D.

Y estarán a nuestra disposición cuando falle el original.

Cubrir de flores los edificios, cultivar jardines en rascacielos,

ese es el trabajo de los jardineros verticales.

Son artistas botánicos

que han embellecido las nuevas babilonias del futuro.

El conocimiento es tan vasto que parece inabarcable.

Para organizar la transmisión de tanta información

son necesarios los guías del conocimiento,

expertos en las complejas relaciones de la sociedad.

¿Puede una impresora salvar una vida? La respuesta es sí.

Las impresoras 3-D fabrican órganos vitales como el corazón,

los riñones o el hígado cuando los necesitamos.

Han revolucionado la técnica de los trasplantes

porque ya no hay que esperar un donante para sustituir un órgano.

Detrás de esta técnica está el ingeniero de órganos,

que no solo nos ha permitido vivir más tiempo,

sino mucho mejor.

En 2050, serán los ingenieros de órganos 3-D

los profesionales capaces de reproducir órganos biológicos.

Ya se fabrican órganos por impresión,

no es nada novedoso.

Pero de ahí a que podamos aplicarlo de verdad

para resolver problemas como la vejez

en la que por el paso del tiempo se estropean nuestros órganos

o por un golpe o por una enfermedad,

pues todavía queda bastante camino que recorrer.

La ciencia avanza a pasos agigantados.

Realmente ahora hay tres métodos

con los que la humanidad está intentando

generar tejidos, en principio, y más adelante, órganos

a partir de células madre.

El primero de ellos, impresoras de tres dimensiones biológicas.

El otro método es la descelularización, es decir,

cogemos un órgano de un explante de cualquier donante,

se eliminarían sus células,

quedaría la trabécula o la trama de sujeción,

donde las células se apoyan y volveríamos a recelularizar

ese órgano con células del receptor.

Como el andamiaje es común,

no generaría rechazo.

Y las células que reconstruyen ese órgano serían propias.

Entonces sería una forma de trasplante de órganos

con más efectividad de la que hay ahora.

Y la otra forma que se está trabajando es la de intentar

trocear el ADN de las células

de embriones animales de algunas especies

para que en su crecimiento le falte un órgano en concreto.

Y utilizar células madre humanas

que al ver que falta ese órgano empezarían a desarrollarlo.

Y, por lo tanto, en otra especie se podría desarrollar

un órgano humano.

La impresión de órganos suena más cercano a la ciencia ficción

que a la ciencia, pero no lo es.

Los ingenieros de órganos harán uso de la capacidad de la naturaleza

para crear órganos.

Sabemos muchas cosas acerca de cómo reconstruir nuestros órganos.

Pero es tan compleja la estructura de cualquier tejido,

incluso de los más sencillos, que necesitamos mucha ingeniería

y mucha medicina y mucha biología

para obtener un resultado eficaz.

Tu impresora no puede hacer esto,

pero las del futuro sí serán capaces de crear órganos.

Esta bioimpresora funciona de forma similar

a una impresora común

donde las células madre sobreviven en el proceso de fabricación.

La impresión 3-D probablemente, y el objetivo es ese,

llegue a crear órganos con tus células,

para que no tengas ningún tipo de rechazo.

Actualmente en EEUU ya se ha conseguido crear

piel y médula ósea.

Los ingenieros de órganos serán capaces de imprimir órganos

con células madre.

Y será gracias a los avances de la bioingeniería.

(GUINEA) La bioingeniería es aplicar la ingeniería al mundo biológico.

Y esto es decir mucho y no decir nada.

¿Cuáles son las técnicas de la ingeniería?

Las que tienen que ver con la micromanipulación,

la manipulación de materiales

desde el nivel molecular hasta el nivel macroscópico,

de órgano y tejido.

La clave de la compatibilidad de dichos órganos

son las células madre.

Ellas forman la materia prima para imprimir los órganos.

(GUINEA) Las células madre adultas, incluso de diferentes personas

no producen un rechazo tan agudo

como otro tipo de células más diferenciadas.

Las células madre son el ingrediente básico.

Pero son las células madre adultas las que han dado los resultados

más eficaces.

En particular las que proceden de tejidos adiposos.

Trabajamos con células que proceden de liposucciones.

Te arreglan la estética y te arreglan la salud.

Estas células madre funcionarán como tinta biológica.

Es la llamada biotinta.

(GUINEA) Lo que usan las impresoras 3-D en la ingeniería de tejidos

se denomina biotinta.

La biotinta es un compuesto.

Porque tiene, por un lado, las células que forman el tejido

las células madre, y luego también tienen

el acompañamiento de la matriz, generalmente polimérica,

que hace de andamio o de estructura soporte.

Conozcamos más: entremos en los detalles

de cómo se crea un órgano por impresión en 3-D.

(ROSA LEÓN) Con la impresora 3-D, lo primero que hay que crear,

es una malla reticular, llamado escafor,

que va a guiar el órgano y el crecimiento de las células madre

que se irán insertando y se desarrollarán en esa malla.

-La ingeniería de tejidos consiste en unir células

en un ambiente adecuado

para que ellas se desarrollen y se diferencien,

como sucede normalmente en los tejidos naturales

fabricando diferentes tipos de órganos.

Estas señales pueden ser moleculares y químicas,

pero también estamos viendo que tienen cada vez más relevancia

las señales mecánicas,

que el propio andamio puede proveer.

Pero los ingenieros de órganos todavía tienen un reto.

(GUINEA) El desafío de la impresión en 3-D

consiste en hacer unos andamios

que sean andamios durante un tiempo determinado

y luego desaparezcan sin dejar ningún tipo de daño

o de residuo tóxico peligroso para el organismo.

El ingeniero de órganos tendrá que tener conocimientos en medicina,

ingeniería e impresión en 3-D.

Creo que las tres disciplinas, tanto medicina,

como ingeniería o impresión 3-D

pasarán a ser una carrera transversal.

Una tendrá que depender de la otra

para crear realmente una evolución

y esto es lo que nos lleva a poder desarrollarnos mejor.

(GUINEA) En ese sentido, creo que lo importante de este siglo

es la intercomunicación entre las diversas materias:

medicina, ingeniería y otras ciencias y tecnologías

para conseguir un avance que yo creo que es global

más que sectorial.

Será increíble tener un órgano imprimido con tus propias células,

pero ¿sabemos dónde están los límites?

El límite principal ahora mismo es un poco la tecnología

junto con la ciencia y la investigación de la medicina.

Ahora mismo tenemos muy desarrollada la impresión 3D

y muy desarrollada la medicina

y el verdadero valor es cuando se puedan unir.

Es posible que este tratamiento nos sea útil a todos

porque nunca sabremos en qué ocasión

vamos a necesitar reemplazar un órgano.

(GUINEA) Yo soy muy optimista y creo que la fabricación de tejidos

y de órganos a medida, que es una realidad en el laboratorio,

en la aplicación práctica lo será en los próximos años.

(Latidos)

(HUELE) Son hermosas, ¿eh? Las flores nos han gustado siempre.

En el pasado, en vuestro presente y en mi futuro.

Pero estas las he cogido de la planta 140 de un rascacielos.

Los jardines verticales se han vuelto algo habitual

en las fachadas de los grandes edificios.

Y no solo han aportado belleza, sino que también

han ampliado la cuota de verde de las grandes ciudades.

Los héroes de este abanico de color son los jardineros verticales

que las miman para alegrarnos los sentidos

en todas las épocas del año.

Año 2050:

la ciudad del futuro lucirá de una forma muy diferente.

Los jardines verticales o muros verdes

inundarán las ciudad haciéndose protagonistas

del paisaje urbano.

Y los jardineros verticales serán los profesionales

que cuiden de ellos.

En el futuro la jardinería vertical será muy importante

porque en las ciudades el metro cuadrado es muy caro

e intentarán comprimirse más

y en ese momento la única vegetación posible será en vertical.

Ahí será muy importante.

-Los jardines verticales surgen por el mayor aprovechamiento

del espacio y la falta de espacio horizontal

para buscar la naturalización de la ciudad.

La figura del jardinero vertical llegará para quedarse.

Se prevé que tendrán mucho trabajo en las grandes urbes.

Ya que las paredes verdes plagarán los edificios urbanos.

Un jardinero vertical será una persona

con conocimientos de jardinería

que mantendrá los jardines en vertical,

y tendrá que tener ciertas aptitudes de trepa y descenso de fachadas.

Será muy especializado este tipo de trabajo.

Tendrá que ser especialista en trabajar en vertical:

manejar tanto la tijera de podar como poder quitar

las plantas muertas o reponer nueva planta.

Es complicado porque tendrá ambas manos ocupadas

y eso lo complicará. Será una profesión difícil.

-La figura del jardinero vertical... se tendrán que ir

o los jardineros especializándose en trabajos verticales

o los trabajadores verticales que empiezan a aprender la jardinería.

El principal problema urbano del futuro será la contaminación.

Y con esta forma de cultivo de plantas en vertical

podremos disfrutar de hermosos paisajes

y respirar un aire más limpio.

Los jardines verticales depurarán el aire urbano.

No en sí por las plantas,

sino por los microorganismos que viven en sus raíces,

por tanto, cuantas más plantas haya, más será su función depuradora.

-El jardín vertical permite el aprovechamiento

del CO2 producido en la ciudad,

incluso reducir el impacto ambiental

naturalizando mucho más, haciendo mucho más amigable

el entorno y reduciendo la contaminación

por la absorción tanto de gases de efecto invernadero

por parte del jardín

como por el aspecto visual y agradable

que tiene el aumentar la humedad ambiental

debido a la transpiración de las propias plantas.

-Hay que cambiar el chip y no pensar que es un producto de lujo,

que un jardín vertical queda muy mono, sino que sea algo más.

Que sea un biofiltro depurador de ciudades.

Nace así una profesión muy especial:

cuidar jardines ubicados en las paredes de los edificios

será una tarea muy singular.

Las especializaciones se conjugarán,

incluso se podrían hacer más,

no solo que sean muy especialistas.

Porque los jardines, si son por ejemplo los hidropónicos

sí conllevan más especialización en el sistema de jardín vertical,

pero los de sustrato, cualquier jardinero

o no jardinero podría hacerlo con una pequeña formación.

Y se podrían incluir colectivos en exclusión social

con algún tipo de discapacidad, personas mayores, niños...

Dependiendo de los niveles del edificio,

en la planta baja podrían trabajar unas personas,

y los más especializados tendrían que ir a las plantas altas.

Pero ¿cómo se cuidarán estos jardines?

Parece una misión un tanto complicada.

El cuidado de las plantas no será tan complicado como es ahora.

El ver edificios de cristal

y plantear su mantenimiento descolgándose para limpiarlos

en el pasado nos parecía difícil,

pero ahora hay muchos edificios acristalados.

Lo mismo pasa con los jardines verticales. Será tan fácil ver

a una persona colgada, al jardinero del futuro

bajando y quitando hojas

como podemos ver ahora alguien limpiando unos cristales.

Entrando en detalles, ¿cómo será la maquinaria de estos jardines?

Creo que los jardines verticales lo que deben buscar

es un soporte que permita la rentabilidad del jardín

y que a lo largo del tiempo

el jardín no sea excesivamente costoso de mantener.

De tal manera que puede haber soluciones tanto en hidroponía

como en sustratos orgánicos.

(PATRICIA F.) Los sistemas actuales de jardines verticales

que están en hidropónicos y con sustrato natural

la tendencia debería dirigirse a los sustratos naturales

que son más eficaces

en el sentido que descontaminan más,

consumen menos, son menos tecnológicos

y gastarían menos recursos y el mantenimiento es

prácticamente, no nulo, pero...

Si la tendencia en edificios es el consumo casi nulo

sería tender a jardines de mantenimiento casi nulo.

Lo importante es que este tipo de jardines en pared

sean rentables y sostenibles.

(ÓSCAR D.) La sostenibilidad de estos jardines irá aumentando.

Ahora necesitan grandes aportes, pero están cambiando los conceptos,

como reutilizar el agua utilizada

y ya tiene ciertos nutrientes.

Se podrán utilizar residuos urbanos para generar un compost.

Se está tendiendo a que sean más sostenibles.

-Sin embargo, no hay que evitar el decir que un jardín vertical

hoy por hoy es algo costoso.

Todavía no estamos muy familiarizados con estos jardines,

pero en un futuro serán muy comunes.

Estamos hablando de dar una segunda piel

a nuestras fachadas.

Si pensamos en los exteriores, en las fachadas,

hacer la fitodermia de la ciudad

tenemos que ir a las fachadas de los edificios

dependiendo de sus orientaciones

ir convirtiéndolas en pieles.

Igual que tenemos piel nosotros, pues la piel vegetal.

(ÓSCAR D.) El paisajismo de las ciudades cambiará radicalmente.

Ya no se limitará a ser las partes inferiores de la ciudad,

ahora subirá por las paredes y la visión general de la ciudad

será una mezcla entre el gris, el hierro

y el verde de las plantas en vertical.

Pero esta segunda piel tendrá beneficios para el interior

y el exterior del edificio.

Es claro que la eficiencia energética del edificio

al tener una segunda piel que nos permita

aislar de alguna manera la insolación

sobre la parte de la fachada

nos reduce el calentamiento en verano.

Y por otra parte, en invierno nos evita

de alguna manera también el enfriamiento rápido

que pueda tener un edificio.

De esta manera, el jardín vertical contribuye

a buscar edificios más bioclimáticos

y más aislados del rigor del invierno

y del calor del verano.

Poco a poco, los jardines verticales y sus jardineros

se irán haciendo más comunes.

Los jardines verticales irán sustituyendo o ampliando

la presencia de los jardines en horizontal.

Porque si poco a poco se van haciendo más asequibles

y mejoran la calidad de las ciudades

esto será lo que realmente valorizará quizás a la ciudad.

Todos necesitamos un entorno más verde en las ciudades.

Desestresa, depura, relaja y oxigena.

Los beneficios de la jardinería vertical son muchísimos.

Primero, el psicológico. El ver una ciudad verde

ya nos da esa sensación de vivir en una ciudad saludable.

Luego también tiene una función depuradora importante.

Botánica y arquitectura se alían para crear una ciudad mejor.

Así nacen los jardineros verticales.

Y por fin disfrutaremos de una ciudad más eficiente,

más amable y más sana.

(PATRICIA F.) Los arquitectos con los ciudadanos lo que debemos hacer

es "amabilizar" la ciudad, que no sea agresiva.

Que sea fácil también por temas de barreras arquitectónicas,

hacerla accesible.

El concepto de amable es que no sea dura a la vista,

aparte de que sea bonita o fea, que sea coherente, con los barrios

los pueblos, las ciudades. No hacer grandes barbaridades

e intentar implicar a la ciudadanía,

hacer cosas que les hagan sentirse partícipes.

Nunca se termina de aprender en el futuro.

La educación permanente permite a personas de cualquier edad

la posibilidad de ampliar sus conocimientos.

Y la oferta es inmensa.

Tenemos lo que llamáis grados, posgrados, cursos online,

cursos masivos o gratuitos. Lo que cualquiera pueda imaginar.

Por eso son necesarios unos nuevos profesionales,

los guías del conocimiento.

Ellos nos ayudan a localizar, a buscar,

a gestionar ese conocimiento que necesitamos.

Y cada vez necesitamos saber más de todo.

Más que una opción, aprender será una necesidad básica.

En 2050,

el que no se actualice se quedará fuera de juego.

Envejecer es desajustarte con el mundo.

Aunque tengas toda la información que quieras de ese mundo,

pero no la metabolizas en conocimiento,

te desajustas, no lo comprendes, no sabes instalarte en ese mundo.

En 1965, Gordon Moore, fundador del gigante Intel,

pronosticó que cada dos años

la tecnología duplicaría su capacidad

para procesar información.

Entonces el chip más complejo

contaba con 64 transistores.

Hoy, medio siglo más tarde,

un ordenador doméstico puede tener

más de 700 millones de transistores.

Y aquella premonición se conoce como Ley de Moore.

La pregunta es: ¿cómo encajará la sociedad una superproducción

y tráfico de información sin límites?

El desafío es intentar

que toda esa información que antes era escasísima

transformarla en conocimiento.

Porque esa información sin transformarla en conocimiento

se convierte en ruido, confusión.

Inmersos en más información de la que podemos asimilar,

serán los guías de conocimiento los que ayuden al individuo

a detectar qué, dónde y cómo aprender.

Tendrán que cambiar ni más ni menos

la forma de trabajar del cerebro en los últimos siglos.

Por eso, para aprender, habrá que desaprender.

El gran desafío es que para soportar el cambio

hay que olvidar.

Y no solamente introducir lo nuevo.

No entra lo nuevo si no ha habido un proceso de desprendimiento.

Y eso, quieras o no, produce una gran inseguridad,

una incertidumbre, un "¿merecerá la pena

desprenderme de aquello que me ha costado conseguir?"

Después de formatear nuestro disco duro

los guías nos ayudarán a llenar nuestra memoria,

no de datos, sino de conocimientos para aprovechar esos datos.

La memoria ya no es un depósito

inmutable que está ahí.

Eso sí, ordenado para extraer los datos que se necesitan,

sino lo más parecido

a una caja de piezas de Lego.

Según este ejemplo, el conocimiento no estará en cada pieza,

sino en saber que con ellas se puede hacer un barco o un avión.

El conocimiento no radica

en el propio depósito,

sino en la habilidad de a partir de lo contenido

de esas piezas, recombinarlas

según se necesite en el momento concreto.

Capacidad de crear, de descubrir,

esas serán las nuevas unidades de conocimiento.

La información de bits se almacenará en internet

y en compartimentos externos de nuestra memoria.

La capacidad del cerebro físico aproximadamente es de un terabyte.

En el futuro te lo podrás incluso descargar a tu mente.

Hay experimentos de hace cuatro años

donde para trabajar enfermedades como el alzheimer,

es decir, un sistema

que pueda grabar lo que estás pensando o has pensado.

Conseguir almacenar nuestros recuerdos

en una memoria física, en una memoria lógica.

Se estima que el ser humano aprende el 10% de lo que lee,

el 20% de lo que escucha,

el 30% de lo que ve

y el 50% de lo que ve y escucha.

En el futuro, el conocimiento le podrá llegar por otra vía.

Llegaremos a insertar conocimientos adquiridos,

lo que hemos visto en las películas de "quiero aprender a pilotar"

y puedas descargarte ese curso de piloto

y puedas insertarlo directamente en la memoria

sin realizar un aprendizaje, un conocimiento.

La tecnología "electrobrain" ya ha transferido conocimiento

con éxito.

El experimento registró la actividad cerebral de un ratón

que aprendió a pulsar un botón para obtener comida.

Tras insertar ese chip de memoria en otro ejemplar

se observó que el nuevo ratón

había recuperado el 80% de ese conocimiento.

Probablemente sea una cuestión de capacidad,

de tecnología,

una cuestión de superar ciertos límites éticos

que esto se implante en personas, pero desde luego está ahí.

Uno de los visionarios de esto de "aprender a aprender"

es el hombre que convirtió los fogones

en altos estudios, Ferrán Adrià.

Él fundó Bullilab, un centro de estudios avanzados

donde colaboran genios de distintas disciplinas

que hacen del conocimiento una experiencia

en constante evolución y con un objetivo.

Reflexionar e investigar sobre el conocimiento

y cómo hoy en día las nuevas tecnologías

van a influenciar el cómo comprendemos este conocimiento.

El conocimiento más completo

es el que reúne todos los puntos de vista.

Para esa misión, Ferrán Adrià

ha reclutado mentes de los campos más diversos.

Hay ingenieros, hay diseñadores

y hay gente de muchas disciplinas:

cocineros, tecnólogos de alimentos, filósofos, artistas.

El siguiente paso, trasladar esa visión de 360 grados

a las personas.

Hemos creado una metodología que se llama Sapiens,

que sería como un "software",

parece que te pudieras meter en la cabeza un "software"

que te hiciera ver las cosas de otra manera.

Una de las conclusiones a las que ha llegado el chef

es que en el aprendizaje, como en la cocina,

el orden será el toque que marque la diferencia

entre el conocimiento científico y otras formas de conocimiento.

Un científico de Noruega que estudie biología molecular

y en Singapur tienen que utilizar el latín

para que lo que están investigando sea en un mismo idioma.

Un cocinero no, un arquitecto tampoco, un periodista tampoco.

Tenemos que ver cuando coges cualquier periódico digital

o escrito cuál es el orden. Cada uno lo hace como quiere.

¿Cuál es mejor? El que yo quiera.

Cuando hablamos de conocimiento, cambia.

Para tener conocimiento debemos comprender y contextualizar,

para esto necesitamos información,

para tener información necesitamos orden.

El orden, esa hoja de ruta nos la dará el guía de conocimiento.

¿Cómo conseguirá que nos sirva para un viaje

con un paisaje tan cambiante?

Van a aprender sin saber a qué se van a tener que enfrentar.

Entonces tienen que aprender a superar retos.

Porque nunca van a saber cuál será el reto,

tanto a nivel académico como profesional, personal...

Es decir, nos entrenarán en reaccionar y resolver.

Es el futuro de la educación, el futuro del aprendizaje.

Yo tengo una información que la tengo en internet, en la nube

incluso en un microchip en el cerebro,

no sabemos qué pasará en 50 años.

Pero ¿cómo utilizo esa información para resolver mis problemas?

Ahí está el trabajo de los colegios, las universidades,

y de los másteres.

En 2050 las aulas no tendrán muros ni horarios cerrados.

Y la puntuación del aprendizaje no la dará el guía,

sino la propia sociedad.

Por eso, la formación a medida incluirá relaciones personales.

Videoconferencias y reuniones virtuales

permitirán la interacción y la práctica.

De hecho, los niveles de conocimientos llegan al 95%

si intentamos compartir ese conocimiento.

Encontrar convergencia entre personas que aprenden lo mismo.

Hay una persona en Alemania que ni siguiera está haciendo tu máster

pero está aprendiendo algo parecido a lo tuyo.

Y que sean capaces unos algoritmos de unos programas informáticos

de ponerte en contacto y trabajar juntos

para desarrollar ese estadio de aprendizaje superior, social.

Los profesores serán vulnerables a la marea de conocimiento.

Tendrán que aprender a guiar o la ola los engullirá.

Será una necesidad 100%.

El profesor que no se adapte dejará de ser profesor.

-Estamos levantando la educación a partir de expertos,

de especialistas, gente que sabe mucho de una cosa,

y lo que queremos es que haya maestros que saben, nada más.

Serán los conejillos de indias de la nueva era cognitiva.

Gracias por acompañarme a este viaje al futuro

donde os hablo de las nuevas profesiones que se requerirán.

Solo faltan unos años para que sean una práctica habitual.

Y yo os lo cuento aquí, en "Oficiorama".

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Oficiorama - Programa 5 - Ingeniero de órganos, jardinero vertical y guía del conocimiento

14 feb 2017

Para aprender a aprender todo lo nuevo necesitaremos a los guías del conocimiento, como serán lo investigan en el Bullilab liderado por Ferrán Adriá. Veremos cómo trabajará el ingeniero de órganos, un especialista que con la impresora 3 D y la genética consiguen fabricará nuestros repuestos vitales. Los jardines van a invadir las ciudades en vertical y sus jardineros serán también artistas que pintarán con flores las fachadas de los edificios.

Histórico de emisiones:
12/03/2016

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