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Para todos los públicos Oficiorama -  Arquitecto de ciudades, programador de longevidad y creador de espectáculos
Transcripción completa

(Sintonía de cabecera)

He venido a vuestro tiempo para traeros noticias.

Y no es ciencia ficción.

Son realidades que van a cambiar la vida tal como la entendéis.

Y son buenas noticias,

porque hay gente trabajando por mejorar la vida de todos.

Son los nuevos profesionales, los nuevos técnicos y creadores,

que dedican su talento y esfuerzo

a hacer realidad lo que parecen fantasías futuristas.

Incluso yo, que vivo en el futuro, me asombro cada día.

Bienvenidos a "Oficiorama".

Los arquitectos de ciudades son los que diseñan y rediseñan

el paisaje y funciones de las urbes de mañana.

Un paseo por la ciudad del futuro muestra cómo será.

Prolongar la juventud, vivir más de 100 años con salud

será posible con los programadores de longevidad

que usarán avances en genética y terapias vanguardistas.

Talento y tecnología son los dos elementos que maneja

el creador de grandes espectáculos

para revolucionar la oferta cultural del mañana.

Y el espectador tendrá un papel esencial en todo ello.

¿Cómo son las ciudades del futuro?

Para empezar, son como las personas queremos que sean.

Porque hay un diálogo permanente entre sus habitantes

y los arquitectos,

especialistas en interpretar nuestras necesidades:

lo público y lo privado, la casa y el trabajo

el parque y la industria,

todo tiene su lugar en rascacielos que llegan hasta las nubes,

en casas inteligentes, edificios autosuficientes

para que millones, muchos millones de urbanitas

vivamos con menos estrés de lo que lo hacéis hoy.

En 2050 habrá unos 9000 millones de personas habitando la tierra.

Seguro que quedarán reductos muy verdes

o quedarán zonas tremendamente contaminadas, etc.,

pero yo creo que lo importante es encontrar un modelo

con el que podamos realmente habitar todo el mundo.

En ese escenario dos de cada tres personas vivirán en ciudades.

El hombre busca recursos en la ciudad

y la ciudad necesita al hombre para generarlos.

Una inercia que el arquitecto del futuro deberá tener en cuenta

al diseñar la metrópoli.

Por un lado tenemos esa ciudad ultrarrápida,

superglobalizada, donde lo que cuenta es el capital,

esa producción. Es una ciudad de autopistas

en las que las ciudades crecen

y ocupan el territorio, se acaban fundiendo unas con otras.

Tokio, Nueva Delhi, Shanghái, México...

las ciudades-país dejarán de ser un selecto club

y para alojar a esos millones y millones de personas

los núcleos urbanos crecerán hacia arriba.

Hasta ahora la carrera por el edificio más alto

era un capricho arquitectónico con el que deslumbrar al mundo;

en el futuro, los perfiles de los edificios

dejarán cada vez más lejos el suelo por necesidad.

Cuanto menos territorio devore una ciudad,

cuanto los edificios estén más cerca y sean más altos,

funcionará mejor, las infraestructuras serán más baratas,

todo va a ser más compacto, más fácil de manejar...

Habrá calles en horizontal y en vertical,

la ciudad se planificará en tres dimensiones

para ahorrar desplazamientos.

Por ejemplo, una persona trabajará 10 pisos por encima de su casa,

recogerá a su hijo en el colegio de la planta 17

y comprará en las tiendas de la torre de al lado.

Hoy, lo más parecido a esa ciudad del futuro

es el proyecto The Bride.

Un conglomerado de estructuras que escalan hacia el cielo

y que se considera la primera ciudad vertical del planeta.

Se construirá en Basora, Irak.

La torre central superará los 1000 m de altura

y el complejo compilará más de 1,5 millones de metros cuadrados

de superficie que albergarán todo tipo de servicios:

zona residencial, comercial, turística...

oficinas, hoteles, parques...

La ciudad del futuro tiene que recuperar esa mezcla de funciones,

esa complejidad urbana. Esa mezcla social, también.

Esas funciones deben estar medidas en términos de sostenibilidad

y de parámetros de estética incluso,

porque son piezas tan grandes que estructuran el barrio.

Las torres como hitos.

The Bride, que significa "La Novia",

tendrá un enorme toldo de vidrio

para aliviar las altas temperaturas del desierto.

Además, sostendrá los paneles solares híbridos

que producirán electricidad y calentarán agua.

Ese será otro gran reto de los arquitectos del futuro,

conseguir ciudades medioambientalmente eficientes

y sostenibles, empezando por los materiales de construcción.

Los materiales del futuro serán más fácilmente reciclables,

van a venir de productos procedentes del reciclado

y van a tener unas prestaciones en el uso

muy especializadas.

En este instituto hay unos proyectos sobre materiales fotocatalíticos.

Son materiales que ayudan a reducir los niveles de contaminación

por un efecto con el sol.

Los arquitectos planificarán construcciones más eficientes.

Este es un edificio de oficinas,

está plantado en un terreno seco y con mucha humedad ambiente.

Para captar esa humedad se han ido poniendo

una serie de atrapanieblas que son estas telas,

que recogen esa humedad,

pasaría por aquí y haría que gotease esa humedad,

entonces en el interior se generan una serie de jardines verticales.

Que van a generar más frescor, van a ser más agradables,

para las personas que trabajen ahí.

Aparte, para fomentar la ventilación cruzada

se hacen unos patios en escalera

que sirven para que pase la luz. Están planteados con unos trucos

para que pase la luz y el aire de un sitio a otro.

Material reflectante y fomento de la ventilación cruzada,

con lo cual ahorramos energía y recogemos agua del ambiente.

Y la ejecución de esas obras poco tendrá que ver con las de hoy.

En el futuro habrá impresoras en hormigón.

¿A alguien se le ocurre hacer recubrimiento de una fachada

con andamios dentro de 50 años?

Será un robot trepador el que suba por la fachada.

Eso lo estamos investigando ahora,

pensando en que vamos a imprimir en vertical, no solo en horizontal.

Para que la metrópoli masificada no sea un entorno demasiado hostil,

los arquitectos equilibrarán construcción con naturaleza.

Interpretamos el jardín como un objeto en torno al cual

puedes edificar.

En las "smart cities" del 2050

los contenedores de basura avisarán cuando haya que vaciarlos.

Cualquiera de los objetos de la ciudad, como este banco,

o un árbol o una farola tendrán una dirección ip

que permitirá saber qué ocurre con el elemento.

Por ejemplo, en las farolas, a ver cómo está de deteriorada

la lámpara para hacer un mantenimiento

o hacer eficiencia energética sobre el uso de la luz

porque no haya gente alrededor.

Y los atascos serán cosa del pasado.

La movilidad urbana la concebimos con sistemas de sensores

que permiten controlar el flujo de tráfico o de personas

y hacer rutas óptimas.

¿Hay una emergencia en la ciudad? Solucionado.

Sabiendo dónde está el punto de incidencia y el tráfico,

puedes regular los semáforos para hacer un circuito abierto

a ese camión o esa ambulancia.

También los ciudadanos estarán conectados a las ciudades.

Los "digitizens" podrán participar en las decisiones y votar

si quieren que cerca de su casa haya un parque o un polideportivo.

Las leyes o los planos no son suficientes

como herramienta para describir esas nuevas ciudades.

Herramientas que estén abiertas a todos esos actores

para que puedan participar desde su móvil.

Es decir, que a la ciudadanía se le pregunte

qué tipo de dotaciones quieren ahí.

Este es un prototipo de esas herramientas:

un "software" donde administración, ciudadanos y urbanistas

compartirán sus propuestas con el arquitecto.

La maqueta virtual lo que hace es permitirte

en la construcción de ese edificio a medida que vas construyendo

se van registrando unos datos

del número de población que vive en esas edificaciones,

el número de viviendas, de parking de coches, de bicis...

Con ciudadanos más participativos,

el arquitecto usará su formación para guiar los intereses generales.

En el futuro lo que haremos

será trabajar en equipos multidisciplinares.

Igual que aparecen nuevas tecnologías que debemos aplicar

y que tienen sus expertos, como la domótica,

desde la escala pequeña a la escala mayor:

expertos sociólogos, paisajistas, cooperativas,

de gestión, de movilidad, ingenieros de estructuras...

Todos trabajamos en común

para llevar a buen puerto un proyecto más eficaz,

tecnológico y contemporáneo.

En 2050 habrá más gente que trabajará desde casa

y preferirá vivir en ciudades más pequeñas.

Para ellos, el arquitecto diseñará el "rururban style":

Un sistema "policéntrico", un sistema de muchos centros

unidos por una infraestructura lo más ecológica posible.

Se juntarán en torno a hospitales, centros administrativos...

Todo lo que pueda ser vida laboral, actividad comercial o cultural,

que es lo que hace el día a día,

deberían localizarse en radios menores a los que tenemos ahora.

Gestionar el día a día planteará para los arquitectos

de "smart cities" un reto más. Y no precisamente menor.

Vamos a necesitar una visión global.

Lo que diseñemos para Madrid va a tener que estar relacionado

con lo que esté haciendo otra gente en Londres

o con lo que esté sucediendo en un sitio como Dhaka,

que es donde se produce toda la ropa que llevamos.

Más allá de diseñar edificios y calles,

pautarán el ritmo de la vida de una aldea global hiperconectada.

No, no hemos conseguido la inmortalidad,

pero sí hemos conseguido vivir más y mejor.

Y se lo debemos a los programadores de la longevidad,

que han conseguido que superemos la barrera de los 100 años.

Avances en genética, en tratamiento de enfermedades,

en terapias de rejuvenecimiento permiten disfrutar la vida

mucho más tiempo.

Y yo, personalmente, tengo muchos planes.

Y no me bastan cien años para realizarlos.

La esperanza de vida ha aumentado más en las últimas décadas

que en 6 millones de años de evolución.

A principios de siglo la esperanza de vida era de 40 años.

40, 45 o 50 como máximo.

Hemos llegado a los 80 en varones y a los 85 en mujeres.

Ha cambiado muchísimo en 100 años.

Y esperamos que esto siga evolucionando.

De hecho, los conocimientos actuales en medicina

se duplican cada tres años.

Soplar los 120 parecía imposible hasta que una francesa,

Jeanine Calment, llegó a ellos y los rebasó con holgura.

Vivió 122 años y 164 días.

Biológicamente, las barreras que siempre hemos asumido

puede que no existan.

Y en cualquier caso son extraordinariamente plásticas.

Si el envejecimiento humano tal vez sea inexorable

es cierto que la longevidad es plástica.

Por tanto, podemos modificarla, manipularla y extenderla.

Nuestra biología, apuntan los expertos,

está programada para vivir 125 años de media.

Los avances permitirán que los nacidos en 2050

según William Haseltine, gurú de la biotecnología,

vivan hasta los 150 años.

Yo estoy convencido de que nuestros hijos y nietos

sí tendrán acceso

a unos tratamientos que son totalmente inimaginables,

que si se los explico ahora no me creerían.

Es el horizonte de la medicina antienvejecimiento.

Si una persona se cuida y hace todo lo que le decimos

nota un gran cambio y, como yo digo, está aguantando

para que los grandes descubrimientos puedan llegar a tiempo.

-Lo que pretendemos es que este aumento de la edad biológica

sea menor.

Que si tienes 60 años estemos como con 50

y si tienes 70, como de 60.

Estudiar el envejecimiento no es para vivir más,

es para vivir mejor. Y para que las enfermedades

encuentren dificultades para desarrollarse.

Esa será probablemente la mejor manera

de extender la longevidad.

Pero ¿cómo se reprogramará la longevidad?

Habrá dos grandes líneas de actuación.

La primera, para un envejecimiento muy focalizado.

Recuperar juventud en tejidos concretos,

en órganos específicos.

Ya sea a través de la reprogramación celular

y la creación de órganos en el laboratorio

para reemplazar los órganos gastados.

Es la solución para personas con buen estado general

lastrado por un órgano enfermo. El corazón, pulmones, hígado...

Habrá expertos en reprogramación celular.

Un neumólogo pedirá

que le reprogramen unas células a un paciente

para que después pueda recuperar esas células

y tal vez mejorar la capacidad pulmonar del paciente.

Cuando el envejecimiento es sistémico,

es decir, generalizado, el tratamiento será distinto.

Serán inyecciones de factores químicos

que han sido identificados en el proceso de envejecimiento

y que serán inyectados de forma segura

para evitar efectos secundarios.

Calvicie, canas, arrugas, cataratas...

Los signos macroscópicos con los que el deterioro da la cara

aparecen alrededor de 40 años.

Las lindes del envejecimiento se redefinirán

y para acortarlas será fundamental el diagnóstico molecular.

A nivel microscópico lo que vemos son células menos sensibles,

son peores respondedoras a estímulos.

Lo vemos a nivel de su material genético, el ADN,

del ARN y de las proteínas.

En no mucho tiempo, en el momento del nacimiento,

se descifrará el genoma como prueba médica adicional.

El cuerpo es una compleja maquinaria perfectamente engranada

que se desajusta con el paso de los años.

No hay dos piezas iguales,

por lo tanto la fórmula para mantenerlo será única.

El reto es ambicioso.

Y para llegar a él los expertos deberán saltar otro obstáculo:

identificar la causa del envejecimiento.

El envejecimiento es multifactorial:

alteraciones de telómeros, alteraciones epigenéticas,

del metabolismo de las células, presencia de radicales libres...

-El objetivo es curar enfermedades.

Intentar que la vida sea un poco mejor.

No que sea más larga, que sea mejor.

Y el envejecimiento es el factor de riesgo

más importante para muchas enfermedades:

el cáncer, enfermedades metabólicas, cardiovasculares...

Luego vamos a ver si entendiendo el envejecimiento

podemos eliminar o retrasar

las enfermedades asociadas a este.

¿Habéis oído hablar de los telómeros?

Hace tiempo se pensaba que era material genético sobrante.

Después se descubrió que eran importantes para saber

la esperanza de vida de una persona.

En el futuro ocupan el lugar que les corresponde,

y son una pieza clave para los programadores de longevidad.

¿Cómo evitar que los telómeros,

esos capuchones que protegen los cromosomas se desgasten?

Es la pregunta que lleva de cabeza a los investigadores

que buscan parar los efectos del reloj.

Y aunque nos extrañe, la respuesta puede estar en las plantas.

Una teoría que cobra lógica si pensamos

que algunos árboles viven miles de años.

Tienen un mecanismo especial para renovar sus células madre

controlando los telómeros. Esto hace que sean un buen modelo

para entender los mecanismos generales del envejecimiento.

O sea, cómo los telómeros se van acortando

a medida que las células se dividen.

El mundo vegetal, en concreto las especies de hoja caduca,

guarda otro secreto:

la capacidad de su células para quedarse en estado durmiente

y en primavera volver a ser fértiles y productivas.

Nos interesan las plantas para ver ese proceso de resucitado.

Y cómo eso se acopla a la longitud telomérica.

Envejecimiento y cáncer son caras de una misma moneda,

y otra vía de investigación es el conocimiento de los tumores.

La célula tumoral se mantiene joven a pesar de que el organismo

vaya envejeciendo. Y prolifera demasiado, crece.

Quizá mecanismos que induzcan el envejecimiento de esa célula

sean antitumorales.

Ya se están probando en leucemia, linfoma y sarcomas.

Actúan sobre unos genes implicados que están inactivos.

Estás cambiando los interruptores que encienden o apagan los genes.

Incluso puedes añadir un interruptor que module

la intensidad de luz. La luz sería la activación de ese gen.

La muerte a destiempo es intolerable.

Es la idea que ha movido a Carlos López Otín

a estudiar un nuevo síndrome de envejecimiento prematuro:

el síndrome de Néstor y Guillermo.

Todas sus células tienen esa alteración

y acumulan un producto tóxico.

Hemos conseguido diseñar una estrategia que impide

que se acumule el producto.

Esto obviamente no puede curar la enfermedad...

...pero sí frena el envejecimiento acelerado.

A pesar de ello, la solución definitiva está por llegar.

Casi todos los tratamientos que pueden extender la longevidad

tienen un lado oscuro. Sería muy prudente...

muy muy prudente antes de utilizar un tratamiento

que en una situación patológica es positivo,

simplemente para decir: "Voy a ver si puedo vivir unos años más".

¿Estaría la sociedad preparada para la eterna juventud?

Porque el envejecimiento forma parte de la vida

y tocar el plano físico debe ir necesariamente acompañado

de un acople mental.

En el futuro nos gusta divertirnos en grande.

Megaespectáculos, escenarios gigantescos,

fantásticas puestas en escena

que rompen los esquemas del teatro tradicional.

Los creadores de espectáculos son magos de la escena.

Compaginan las nuevas tecnologías y las nuevas narrativas.

Y muchas veces el propio espectador se convierte en protagonista.

Son montajes escénicos que requieren equipos

y tecnología de vanguardia, porque su misión es hechizarnos.

Pasen y vean.

El "show business" está viviendo una revolución radical

que el público ha aceptado con la misma normalidad

con la que chateamos en una red social.

Cogemos un tren de alta velocidad o vestimos ropa inteligente.

Y esa revolución viene de la mano de la aplicación

de la tecnología más puntera en los procesos creativos.

Es el resultado de un diálogo,

un encuentro entre las tecnologías con las que unos y otros trabajan.

Y la comunicación que puede haber entre códigos

como la imagen, el movimiento, el sonido, la luz o el espacio.

La información que pueden cambiar

sus respectivos instrumentos entre sí permite

que estén haciendo una especie de género

donde ya no puedes hablar de qué es una experiencia visual,

o teatral o sonora,

sino que es el encuentro de distintos creadores

alrededor de una posibilidad de comunicación.

Un camino abierto hace años por innovadores de la escena

excéntricos y maravillosos

y por los amantes de la música electrónica

en conjunción con los ingenieros que han creado los dispositivos

que hicieron nacer nuevos modelos de entretenimiento

a lo grande.

La electrónica estaba ya detrás de grandes producciones

y cuando hablamos de "música para masas" no olvidemos

que gente avanzada como ha sido Madonna en su momento

ha tenido siempre a productores electrónicos.

El Sónar nace en el año 94

con la inquietud de ser un punto de encuentro

para artistas, público e industria

alrededor de lo que denominamos entonces "música avanzada".

Música que avanzaba según los avances tecnológicos

y que avanzaba a través de mentes avanzadas.

Se han conseguido ejemplos tan singulares

como estos personajes vocales virtuales

que se hacen tan reales como nuestras estrellas de siempre.

Con sus clubes de fans incluidos.

Un fenómeno que seguirá creciendo porque las estrellas de la escena

existen desde que el mundo es mundo.

Algunas sin ser sintéticas, sino absolutamente reales

pervivirán hasta el fin de los tiempos

gracias a la implantación de la holografía en los escenarios.

Pero, ¿podrá darse un paso más?

Hace tres o cuatro años,

cuando se abarataron los proyectores,

empezaron movimientos como el "mapping",

cuando proyectar sobre una fachada entera era relativamente asequible.

La impresión 3D, en realidad es relativamente antigua,

tiene dos décadas,

pero no se ha vuelto asequible hasta ahora.

Y en los últimos meses y años, los drones,

a medida que puedes programar drones como programarías un robot.

Hay siempre esa línea que se va moviendo

y que muchas veces no tiene que ver con lo más avanzado,

sino con lo que empieza a ser asequible.

Incluir al espectador como parte activa del "show"

es algo que tendrán en cuenta los creadores del futuro.

Incluso ahora, para espectáculos como el Sama Sama,

el público se convierte en protagonista

de los juegos que se proponen.

La sociedad siempre busca maneras nuevas de divertir a la audiencia,

ávida de experiencias novedosas

y con perspectivas de disfrutar de más tiempo de ocio

según avance el siglo.

Hay un momento físico de reunión de públicos,

de momento irrepetible

de este público con este artista y ese día y esa luz,

que esa experiencia no la veo de momento replicable.

-No solo se están reorganizando las piezas del tablero,

sino que se están abriendo nuevas clases de experiencia

que reemplacen a algunas de las formas

que la gente había asociado al consumo cultural

y al ocio. Pero muchas desaparecerán, ha pasado antes.

Tecnología, interactividad

y una imagen innovadora serán algunas de las claves

del éxito de los "shows" del futuro

en los que tendrán que pensar los nuevos creadores.

A mí no me interesaría destacar una tecnología concreta,

que haya cambiado los "shows" más bien que en los últimos 10 años

los artistas empezaron a usar la tecnología de otra manera.

No solo para hacer "shows" sino para muchas aplicaciones creativas.

Y una cosa fundamental es que hubo un momento

alrededor de 2002-2003

que en los últimos 10 años solo ha hecho que crecer,

que los artistas

y las comunidades de creadores organizadas en Internet

dejaron de contentarse con usar las herramientas

que la industria tecnológica creaba para ellos

y empezaron a crear sus propias herramientas.

La industria del entretenimiento,

que a día de hoy significa el 3,5 del PIB español,

y supone más de 7 millones de empleos en Europa

nos promete una sociedad futura con todo tipo de dispositivos

para nuestro disfrute.

Si ahora le hablo yo a un chaval,

es un chaval que ha nacido en la generación tecnológica.

Es de las primeras generaciones que nacen con tecnología en la mano.

Por tanto, hay una familiarización

con el interfaz tecnológico ya natural.

Por tanto es una generación privilegiada.

¿Cómo se prepararán los que tengan que conquistar

el beneplácito del público?

Otro movimiento a finales de los 90 y comienzos de 2000

en centros como el Media Lab del MIT

decía que los artistas tienen que ser capaces de hablar

en el lenguaje nativo, en la lengua materna

de la tecnología, que es el código informático.

Por lo tanto necesitan ser capaces de hablar este lenguaje,

por lo tanto estar preparados técnicamente,

es decir, hacer cosas que antes solo hacían los ingenieros.

para explorar creativa y artísticamente nuevos lenguajes.

Detrás de la tecnología sigo pensando que hay algo

comparable a lo que se ha llamado "duende" en el flamenco.

Mucha gente podría coger la guitarra de Paco de Lucía

pero no le saldría igual.

Entonces ¿cuál será el papel del músico, del actor, del bailarín

en definitiva, de la estrella del "show"?

Yo creo que hay un relato pesimista

y un relato optimista acerca del papel del artista.

El pesimista es que se ve sujeto a fuerzas que no controla

y donde es el que más tiene que perder.

El relato optimista

es que nunca hay una relación probablemente tan directa,

tan espontánea y tan potencialmente global

entre un artista y sus públicos.

Es de suponer que en el mundo del "show business"

el poder creativo del informático

entrará en liza con el del productor,

el del director artístico e incluso con el del autor.

Yo creo que las cosas no son mejores o peores,

son más complicadas.

La pregunta es quién gana y quién pierde,

porque muchas veces esa respuesta te permite entender

cómo es el paisaje que se está configurando.

Pero a buen seguro los creadores de espectáculos del futuro

seguirán buscando lo mismo que hoy: el aplauso del público.

El tiempo vuelo y el futuro llegará mucho antes de lo que creéis.

Y conviene prepararse para todo lo que hay que hacer en unos años.

Por eso he venido: para daros unas pistas de lo que viene.

Solo tenéis que seguir esas pistas y llegaréis los primeros al mañana.

Os espero como siempre aquí, en "Oficiorama".

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Oficiorama - Programa 4: Arquitecto de ciudades, programador de longevidad y creador de espectáculos

07 feb 2017

El bioquímico Carlos López Otín nos introduce en el nuevo mundo de la genética y cómo los programadores de longevidad van a conseguir que vivamos más y mejor. En el futuro las ciudades se convertirán en megaciudades, pero vivir en ellas será más fácil gracias a los arquitectos que las diseñan. Y para divertirse en grande están los creadores de espectáculos, un nuevo y colosal concepto del entretenimiento.

Histórico de emisiones:
05/03/2016

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