Una mujer viaja desde el año 2050 a nuestro tiempo para contarnos, a través de las nuevas profesiones que se han creado en el futuro, cómo es su mundo. El programa dialoga con científicos y expertos españoles de las más diversas disciplinas para saber cuáles son los avances que se producen hoy, que prueban que las maravillas que nos cuenta, serán realidad.

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Para todos los públicos Oficiorama - Programa 13 - ver ahora
Transcripción completa

Anticiparse al futuro os da una gran ventaja.

Por eso he venido hasta aquí.

He viajado desde el mañana hasta vuestro presente

y con una misión por cumplir.

Enseñaros cómo viviréis y trabajaréis

dentro de unos pocos años.

Es un mundo fascinante,

en el que nuevos conocimientos, herramientas y tecnologías

requieren de profesionales y expertos

que hacen cosas que hoy os parecen imposibles.

Así que tenéis que poneros manos a la obra

para construir ese mañana desde hoy mismo.

Os traigo ideas que son realidad en mi tiempo,

os lo cuento porque lo he visto con mis propios ojos.

Bienvenidos a "Oficiorama".

El planeta Tierra se ha quedado pequeño para tantos humanos.

Por eso es necesario expandirse más allá de nuestro mundo.

El colonizador del espacio tiene la misión

de buscar nuevos planetas y lunas donde podamos habitar en el futuro.

La genética ha revolucionado la medicina y la ciencia.

Gracias a ella podemos recuperar

las especies que se han extinguido,

muchas veces a causa de los seres humanos depredadores.

El clonador de especies extintas los devolverá a la vida.

Máquinas que piensan por sí mismas,

réplicas perfectas del cerebro humano.

Ese es el desafío de los expertos en inteligencia artificial

que conseguirán que la ciencia ficción

se convierta en realidad.

Puede que esté en los genes o en nuestra naturaleza profunda

ese afán por ir más allá,

romper los límites y salir a lo desconocido.

Se veía venir que pronto la Tierra se quedaría estrecha

y en mi tiempo, la colonización de territorios

fuera del planeta es una realidad.

Son hombres y mujeres

con conocimientos multidisciplinares

que vivirán en otros cuerpos del Sistema Solar

o en naves espaciales en viajes de larga duración.

Son la vanguardia de la colonización

en la que los seres humanos conquistarán el espacio.

Vivimos en un planeta muy generoso que alberga varias formas de vida.

Pero ¿podremos en el futuro vivir en el planeta Tierra

como siempre lo hemos hecho hasta ahora?

Un principio básico

es que cualquier población que usa un recurso

no puede crecer indefinidamente.

Porque si tiene un recurso, crece.

Conforme crece, usa el recurso.

Por tanto, queda menos disponible.

Es decir, no se puede crecer indefinidamente.

Porque los recursos limitan el crecimiento de la población.

El cambio climático, la falta de espacio,

o la necesidad de saciar nuestro espíritu conquistador

hará que el ser humano se lance a explorar otros planetas.

Aunque esta cuestión no sea urgente,

en algún momento tiene que plantearse.

Porque la Tierra no existirá siempre.

Tanto que si la especie humana tiene que perpetuarse,

en algún momento tendrá que pensar en salir fuera de la Tierra

y establecerse en otros mundos.

Los científicos están estudiando

emigrar a otros planetas que no sean el nuestro.

Seremos así colonizadores de otros planetas

desconocidos hasta el momento.

Esto todavía se ve un poco lejano,

todavía estamos en una época

que solo hemos ido brevemente a la Luna.

Pero en el futuro es seguro que se viajará a otros mundos.

Primero en nuestro Sistema Solar,

la Luna y Marte son los próximos objetivos.

Con el tiempo se llegará a establecer allí

asentamientos semipermanentes o incluso permanentes.

-Salvando todos los tremendos problemas que hay:

La radiación es muy alta, la temperatura y presión muy bajas,

Las condiciones atmosféricas son totalmente distintas...

Seremos capaces de colonizar otros mundos

gracias a la tecnología que hemos desarrollado

durante nuestra estancia en el planeta Tierra.

Nosotros hemos desarrollado una tecnología,

un entorno tecnológico,

que nos permite colonizar sin cambiar,

podemos bajar a los océanos con presiones enormes

o salir al espacio.

Otra cosa es hacer que ese planeta en su conjunto

sea habitable, es muy complicado.

Porque cada planeta tiene unas condiciones de equilibrio

y tal vez podamos hacer que ese planeta durante un tiempo

pueda adaptarse a nuestras condiciones.

Podamos "terraformar" ese planeta

para hacerlo apropiado a nosotros.

Pero ¿sabemos cómo se harán estas colonizaciones

dentro del Sistema Solar?

Se hablará de establecer estaciones permanentes.

Entonces podremos hablar de colonización,

ya podrá, por ejemplo siguiendo el modelo

de la Estación Espacial Internacional.

La gente vive allí, pero se van relevando por turnos.

¿Fuera del Sistema Solar

será posible colonizar dichos planetas?

Luego si vamos a un futuro mucho más lejano,

pues también es muy probable

que lleguemos a visitar planetas situados en otros sistemas solares

y que efectivamente podamos instalarnos en ellos.

Los colonizadores del espacio se encargan

de crear las condiciones necesarias

para la llegada de nuevos contingentes de personas.

Hay otros cuya misión es la de encontrar

el lugar adecuado para asegurar nuestra supervivencia.

¿Es mejor Marte que Venus?

¿O deberíamos tener una colonia en una luna de Saturno?

Hay que aventurarse a lo desconocido

y no perdemos la esperanza de encontrar

a pocos cientos de años luz

un planeta tan hermoso como la Tierra.

De vez en cuando se anuncia que se ha descubierto

un planeta similar a la Tierra

por el hecho de tener un tamaño y una composición similares.

Pero no tenemos que olvidarnos

de que la Tierra es como es por su historia.

No solo por su tamaño o ubicación dentro del Sistema Solar,

sino por toda su historia.

Veo difícil encontrar

a dos personas con la misma historia,

pues veo difícil encontrar

dos planetas con historias similares.

La estrella más cercana a la Tierra es Alpha Centauri

y está a 4,2 años luz.

Por lo que para llegar a otros planetas y astros

ya tendremos que pensar en viajes que durarán muchos años.

Serán los viajes interestelares.

Cuando hablamos del mundo fuera del Sistema Solar,

como estos viajes serán de decenas o centenares de años,

pues sí que cabe esperar que en futuro relativamente lejano

pues haya transportes,

naves que vayan de unos mundos a otros

en estos viajes de decenas de años.

La gente no podrá permitirse muchos viajes de ida y vuelta

porque lógicamente con esa duración

en una vida humana no caben tantos.

-Eso es mucho más complicado de decir.

La ciencia ficción nos dice que sí.

Yo creo que en el futuro sí.

Pero habrá que resolver problemas tecnológicos.

De momento ya es complicado hacer viajes interplanetarios

dentro de nuestro propio Sistema Solar.

Pues los viajes interestelares...

-Imagínate que somos optimistas y lo prolongamos a 150 años,

aun así necesitaríamos que esa nave viajase a una velocidad enorme

para poder mandar a personas, mantenerlas con vida

y permitirles colonizar un planeta lejano,

más allá de las fronteras del Sistema Solar.

Los viajes interestelares se realizarán en naves especiales,

ya que serán viajes generacionales.

Las naves para viajar a un sistema planetario

exterior al Sistema Solar, a otra estrella,

lo que llamamos un viaje interestelar,

serán naves realmente muy grandes.

Serán casi como pequeñas ciudades del espacio.

Tendrán que ser naves que puedan albergar

una población relativamente grande de astronautas

porque como ya hemos dicho, los viajes interestelares

serán viajes generacionales.

Entonces en la nave tendrán que ir varias familias

que puedan procrear, que puedan reproducirse,

de forma que quienes lleguen al destino final

sean los hijos o los nietos,

una generación siguiente a la que salió de la Tierra.

-La alternativa sería enviar los ingredientes de la vida

de forma mecánica.

De tal forma que podría favorecer el crecimiento

de individuos en un entorno favorable.

Podríamos probar, como incubadoras.

Colonizador del espacio será una de las especializaciones

más apasionantes dentro del trabajo en el espacio.

La Agencia Espacial Europea

ya proyecta su primer asentamiento permanente

en la Luna para el año 2020

y en Marte para el 2030.

Ante tal panorama planetario,

¿cómo se distribuirá la población humana en el mundo?

En el futuro quizá podamos entrever una situación parecida.

Los viajes espaciales serán relativamente normales,

todo el mundo podrá ser astronauta,

pero yo supongo que habrá gente más apegada a su tierra

que preferirá quedarse en tierra

en lugar de embarcarse en un viaje de 80 o 100 años en el espacio.

Y cuando digo a su tierra, me refiero a gente en la Tierra

o bien a gente que haya nacido en otros planetas colonizados antes

y que los consideren como su patria, como su tierra.

-No sé si colonizador del espacio,

yo creo que no porque tampoco existe aquí en la Tierra,

ya no existe colonizador de la Antártida.

Solo será parte de nuestro entorno vital.

La exploración del espacio va a ser

que vamos a ser capaces de trasladarnos a otro sitio

donde desarrollar nuestras actividades.

Perder una especie del reino animal o vegetal

es una tragedia.

En el futuro somos conscientes de que hemos contribuido

a que dejaran de existir animales maravillosos

y plantas que habían sobrevivido millones de años.

Ahora no solo hemos aprendido a cuidar de lo que existe,

sino que somos capaces de devolver a la vida especies desaparecidas.

La edición genética

permite a los clonadores de especies extintas

devolver a la naturaleza aves, peces o el tigre de Tasmania,

que creíamos haber perdido para siempre.

La obsesión del hombre por recrear seres que ya no existen

queda reflejada en la literatura

y en películas muy anteriores a "Parque Jurásico".

Hay una forma de viajar en el tiempo

que es a través de esas tecnologías digitales.

Las tecnologías permiten...

casi diría resucitar a especies extinguidas.

Se pueden hacer reanimaciones muy realistas,

prácticamente es como si lo estuvieras viendo.

Pero en el futuro, mamuts, rinocerontes lanudos,

uros y demás animales del Pleistoceno

podrán volver a la vida gracias a los clonadores

de especies extintas.

La clonación es una reconstrucción de embriones

a partir del material genético de una célula.

Tenemos que recordar que nuestro genoma

no solamente tiene los genes, que determinan como somos nosotros.

Los genes apenas ocupan un 2% de nuestro genoma.

El 98% de nuestro genoma

y también del mamut, del elefante y de otras especies,

está ocupado por lo que llamamos el ADN intergénico, entre los genes.

Es donde están las instrucciones

que hacen que los genes funcionen en una célula y no en otra.

O en un momento del desarrollo y no en otro.

Una vez se resuelva el misterio del ADN intergénico,

clonar especies que habitaron el Pleistoceno

será posible gracias a los hallazgos

de científicos como Juan Luis Arsuaga

que han conseguido rescatar materiales genéticos

de miles de años de antigüedad.

Nosotros, los que trabajamos en el proyecto de Atapuerca,

junto con otros colegas, en este caso alemanes,

hemos sido capaces de secuenciar y obtener

el genoma humano más antiguo del mundo.

Tiene 450.000 años

Este es el récord, es lo más antiguo que hay.

Ahora su búsqueda continúa en el yacimiento

conocido como el Valle de los Neandertales.

Hay una gran abundancia de fósiles, de huesos.

En este lugar había muchísima fauna.

Era un hervidero, había mucha biomasa.

Ahora desde aquí podemos ver los caballos y las vacas.

En la época de los neandertales había uros y caballos salvajes,

pero además había rinocerontes, y por supuesto grandes depredadores.

También había bisontes.

Los grandes animales europeos

eran el mamut y el rinoceronte lanudo.

Eran especies cercanas a estas.

Los leones que había antes no son los de ahora.

Revivir a esas especies a día de hoy

parece ciencia ficción.

Pero podría ser real en menos de 30 años

gracias a la revolución de las tecnologías de la genómica.

CRISPR es la abreviatura de una técnica

que hemos descubierto en biomedicina hace apenas tres años.

Es una herramienta que nos permite editar el genoma.

Editar como cuando estamos escribiendo un texto

y escribimos una frase y nos equivocamos,

ponemos una letra de más o una letra de menos.

Con el cursor volvemos a la palabra,

borramos la letra que nos hemos equivocado

o la sustituimos por la correcta.

Ese paso más es el que puede lograr

que las especies que vivieron antaño

y las que ahora están en peligro de extinción

prolonguen de mano del hombre su estancia en la Tierra.

Concretamente yo diría que el lince ibérico

es ese gran felino que está amenazado,

quizá el que más de todo el planeta,

junto con el leopardo de las nieves

y alguna pantera rara asiática.

Otra de las especies realmente en peligro

aunque se diga todo lo contrario por los interesados,

es el lobo ibérico.

Lo está porque genéticamente también lo está.

En el caso de las aves, el águila imperial ibérica,

el buitre negro, el águila perdicera

está bajando estrepitosamente.

Animales no tan llamativos, el cernícalo primilla.

-Nosotros podemos hacer, por el momento en el laboratorio,

lo que se puede hacer

son unos pocos pasos durante el desarrollo

antes de que el embrión se implante.

Pero tarde o temprano ese embrión tiene que implantarse

en el útero de una hembra de una especie parecida

para poder gestarse.

Con lo cual, difícilmente vamos a poder

gestar el embrión de una cabra

por ejemplo en una coneja, o viceversa.

Lo más asombroso

de la edición genética y la clonación

es que podemos devolver a la vida a especies

anteriores a la llegada del hombre

gracias a material genético muy bien conservado.

Pero hay límites éticos y prácticos

que evitan que el futuro se convierta

en un parque jurásico descontrolado.

Veamos qué podemos y hasta dónde podemos.

Aquí lo importante es la diversidad

desde el punto de vista arqueológico y de los fósiles,

o lo que es relevante desde el punto de vista biológico

para que una especie extinta sea desde el punto de vista biológico,

su material genético tiene que estar preservado lo mejor posible.

Por ejemplo en el caso del mamut existen animales

que se han encontrado que murieron congelados

y han estado cubiertos por el hielo desde entonces.

Eso es un grado de preservación superior

a lo habitual cuando están imbuidos dentro de una roca

o están expuestos al aire, al medio ambiente.

La preservación de genoma es, pues, imprescindible

para revivir cualquier especie desaparecida.

Hay dos especies, dos animales,

que transportan carroñas, transportan animales a las cuevas.

una especie son las hienas y otra son los humanos

los que encuentran cadáveres o cazan animales

y los traen a las cuevas para comérselos.

El consumo humano destruye los huesos.

Deja restos poco espectaculares.

Mientras que las hienas por ejemplo

no consumen los cráneos ni las mandíbulas.

Aún quedan partes del esqueleto que no son aprovechables.

Nadie ha podido obtener

en otros yacimientos información información de esta antigüedad.

Fue posible por las condiciones excepcionales de Atapuerca.

Más allá del medio millón de años

no creo que se pueda ni con nuevas tecnologías.

Además de los retos científicos,

los clonadores de especies extintas tendrán los éticos.

El tema de la clonación debe responder a dos cuestiones.

De manera bienintencionada,

seguramente alguien dice vamos a salvar a las especies

a través del proceso de la clonación.

En otros casos creo que es una peripecia científica.

Casi una ocurrencia, aunque ilustrada,

documentada, fatigosamente desarrollada.

Pero no deja de ser algo que a alguien se le ocurre

y no piensa tampoco en las consecuencias.

Creer que las especies se salvarán gracias a la clonación

es tener una idea museística de las cosas.

Las especies son los espacios.

Las especies son su vida.

Las especies son también los hechos intangibles

que las sitúan en un contexto de espacio y tiempo.

De nada me va a servir clonar un mamut lanudo

y colocarlo en Etiopía en el mes de julio.

Mientras se resuelve este debate,

antes de que extingan más especies queda una solución.

Podríamos clonar ecosistemas.

¿Cómo se hace eso? Conservando los que tenemos.

Intentando que se multipliquen,

que sus extensiones sean cada vez mayores.

Tenemos que dejar de mirarnos al ombligo y al culo a la vez.

Es lo que hace este mono.

Somos un mono muy loco,

solo nos miramos a nuestro ego permanentemente y a nuestros miedos.

Así nos va.

Aquí dentro está lo más complicado del Universo.

Nuestro cerebro ha sido capaz de resolver enigmas,

crear arte, ciencia, cultura.

Pero todavía no hemos sido capaces

de crear algo tan complejo y fascinante como nuestro cerebro.

Pero nos estamos acercando.

Los expertos en inteligencia artificial

han creado máquinas que son casi como nosotros.

Solo casi.

Hacer, aprender, decidir.

En el año 2050, las máquinas asumirán

procesos intelectuales propios del ser humano.

Un informático puede programar

quizá una función o un modelo matemático de cómo hacer algo,

pero si nadie le dice qué tiene que calcular,

qué tiene que ver o cómo es lo qué calcular,

él no puede hacerlo.

La idea es llegar a situaciones en las que uno realmente

ya no sabe si delante de sí tiene un computador, una máquina,

o es una persona la que le está respondiendo.

Gracias a los creadores de inteligencia artificial,

las máquinas podrán interpretar la información que les rodea,

razonar y llegar a conclusiones.

Creo que la I.A. se podrá aplicar a todo.

Hablemos de algoritmos que decodifican

o que intentan buscar patrones en una masa de datos.

Eso se llama aprendizaje artificial.

No irán a escuelas, pero necesitarán maestros.

Sus creadores tendrán que darles pautas de aprendizaje.

A día de hoy no hay manera de codificar la curiosidad

en el robot o en una I.A.

Pero se puede codificar la excelencia

de llegar al máximo resultado posible.

Llegar a la perfección en calcular algo,

a la optimización de algún proceso.

Como las personas,

las inteligencias artificiales se equivocarán.

En el fondo serán máquinas

diseñadas, desarrolladas y programadas por humanos.

Si además imitamos el funcionamiento de la mente humana,

ese funcionamiento da lugar a errores.

Quizá no son obvios al principio pero sí a la larga.

Eso ocurrirá igualmente con las máquinas.

La Universidad de Toronto ha conseguido

una máquina que aprende como un niño.

Es decir, en lugar de necesitar muchos datos

para relacionarlos con algoritmos,

la máquina puede reconocer cosas a partir de un único ejemplo.

Es muy complejo generalizar.

Es muy complejo que un algoritmo muy bueno jugando al ajedrez

pueda cuidar también a una persona anciana.

Tienen que avanzar muchas cosas para poder generalizar esa I.A.

para que pueda cubrir muchas cosas.

Gracias al "big data"

serán mentes privilegiadas con un saber enciclopédico

que les dará voz en cuestiones tan importantes como nuestra salud.

Uno llega al hospital

porque tiene una enfermedad o cualquier problema

y lo que tiene delante es una máquina

que le hace una serie de preguntas.

¿Qué le duele? ¿Qué siente? ¿Le duele a tales horas? ¿Por qué?

A partir de ahí encarga unas pruebas médicas

y toma un razonamiento.

Usted tiene esta enfermedad y este es el tratamiento a seguir.

¿Confiamos en la máquina?

-No vamos a tener solo la I.A. para curar a las personas,

la inteligencia artificial, como los robots,

van a ayudar al cirujano o al médico

a tomar las decisiones más oportunas.

Sobre todo en momentos de estrés.

De los cerebros artificiales dependerá en gran medida

incluso que se declare inocente o culpable a un acusado.

Lo que hará es analizar y obtener un porcentaje, un número.

Pensará que esa persona es culpable con un 96% de probabilidad.

Alguien tendrá que determinar si un 96%

es suficiente para la condena o no lo es.

Estas cosas son muy difíciles de valorar.

La sociedad tendrá que decidir

qué parcelas cede al pensamiento artificial.

Yo imagino que hay campos muy delicados.

Ante una decisión militar si atacamos o bombardeamos

a una determinada ciudad.

Hoy en día es un tema que ya está en debate.

Pero en un futuro quizá veamos

que las decisiones de estas inteligencias

tienen mejores cualidades o más información que las humanas.

Ahí estaremos en una frontera en la que será complicado decidir.

La posibilidad de crear máquinas con inteligencia artificial,

es decir, que sean tan complejas

y tengan la capacidad para adaptarse

y pensar por ellas mismas como nosotros

es como mínimo inquietante.

Nada nos asegura que cuando tengan libre albedrío

sigan queriendo estar bajo nuestro control

y entonces se conviertan en nuestra peor pesadilla.

Como en las películas.

La interacción de las máquinas con los humanos

adquirirá otra dimensión

cuando sus creadores las doten de sentimientos.

La neurociencia promete superar ese paso de la programación

por ejemplo poniendo dispositivos en el cerebro

que puedan leer señales del propio cerebro.

Esas señales interpretadas correctamente

pueden enseñarle al ordenador que una persona está triste

o que una persona va a hacer algo.

Pensamos que la confluencia de estas nuevas técnicas

llevará la inteligencia a un paso superior,

pero a día de hoy todo eso son solamente conjeturas.

Con la hiperconectividad 4.0

unas máquinas con inteligencia y emoción propia

podrían llegar a reproducir el modelo social

y organizarse jerárquicamente.

La gran duda es si una máquina va a ser capaz de admirar a otra.

De sentirse contenta por superar a otra.

O triste porque las circunstancias son así.

El aspecto de que una máquina pueda liderar a otras

o tener una predominancia sobre otras máquinas

también debe partir del diseño de los humanos.

Puede que los humanos no deseemos eso.

De igual manera que hoy hay programas informáticos

para cometer delitos en la red,

los creadores de inteligencia artificial

tendrán que estar muy controlados.

Pero ¿hasta qué punto serán responsables de las decisiones

de una inteligencia artificial criminal?

Esto habrá que regularlo.

En un futuro nos veremos obligados a modificar nuestro modo de vida

y nuestras leyes y normativas.

Adaptándonos a las máquinas, creando otros programas,

en realidad otras inteligencias, pongámoslo así,

que sean capaces de oponerse a ello creando barreras

para que esto no ocurra.

Nunca podremos meter en la cárcel a una inteligencia artificial,

eso está clarísimo,

pero sí podremos decir que ese tipo de sistemas no se admiten,

no se pueden desarrollar. Cualquiera será destruido si...

Cualquier sistema así será destruido porque no provoca beneficios.

Habrá que regularlo y actuar en consecuencia.

Estas profesiones tendrán que incorporar al equipo

miembros de todo tipo de disciplinas.

Yo pienso que el siguiente paso en I.A.

es meter en este saco a sociólogos, a antropólogos,

a todas estas personas que realmente conocen bien

cómo nos sentimos en un ambiente determinado

o qué hacemos en ese ambiente.

El hombre ha descubierto las claves para clonar seres,

son las emociones, pensamientos e ideas

lo que hacen único al ser humano.

¿Podrá el hombre fabricar en serie máquinas dotadas de inteligencia?

El futuro y sus desafíos, el mañana y sus promesas,

están aquí, en "Oficiorama".

Como ya os he dicho en alguna ocasión,

el futuro está en la imaginación.

Este programa quiere abriros una ventana

para que imaginéis como será lo que está por venir

y cuáles serán los oficios necesarios para hacerlo realidad.

Gracias por acompañarme en este viaje

y cuando lleguéis al futuro,

yo os estaré esperando con los brazos abiertos.

Oficiorama - Programa 13

18 abr 2017

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