'Ochéntame otra vez' prolonga la experiencia de los espectadores de la serie. Con una fórmula basada en la cuidada selección del archivo de RTVE y la aportación de testimonios directos de los protagonistas o testigos de los acontecimientos narrados, 'Ochéntame otra vez¿ ha obtenido en 2015 del premio de la Crítica a Mejor Programa de Entretenimiento del Festival de Vitoria y el premio Iris a Mejor Programa Documental de la Academia de Televisión.

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Vengo a hablar de mi libro - Ver ahora
Transcripción completa

Ante ustedes, Francisco Umbral.

(Música)

Santa Virgen María, creo en ti.

-Porque hay una vieja norma que cada cual se corre como puede.

-El escritor "show", el escritor espectáculo,

mucho más allá de sus libros.

-Durante años, años y años estuvimos enfadados a muerte.

-A causa de mujeres. -Peleas de escritores.

-¿Puedo comer? -Sí, sí, cómo no, estás en tu casa.

-No se ha hecho nunca nada tan bueno en televisión de cultura

como hizo Soler Serrano con esa serie de entrevistas.

-Hablamos de milenarismo, ¡cojones ya!

-Estaba borracho y había empezado a hacer cosas muy raras.

-El milenarismo va a llegar.

-Fernando Arrabal es un loco genial. -Yo estoy fuera de mí.

-Un loco lúcido.

-El problema a veces de la provocación...

-(HABLAN A LA VEZ) -..Es que no te deje ver la obra.

-Haga usted el favor de facilitar las absorciones análisis.

-Pasé un mal rato.

-Formidable, es un gran momento de la televisión.

-Es el inventor de la televisión basura.

-Porque yo he venido aquí a hablar de mi libro.

-Yo creo que ahí Umbral estuvo brillante.

-Y no a hablar de lo que opine el personal.

-Estaba creando un acontecimiento televisivo.

-No esperaba que hicieras eso conmigo.

-Sí, sí, claro. -No esperaba.

-Coño, ¡qué pregunta! Lo mandaría a televisión,

a ver qué hacían ustedes con él.

(Música cabecera).

(Teléfono)

¿Sí? -El poeta que yo soy

vacila entre la sorpresa y la creatividad.

-¿Cómo?

-Y puede vacilar entre las ingles y los huevos.

-Esto no es una casa de putas, es televisión.

-Que hay que provocar en TVE, y poner nervioso

a alguien que nunca se ha puesto nervioso ante una cámara,

pues se le provoca.

-¿Qué es lo que ha pasado para que los escritores,

las gentes de cultura pudieran acudir con frecuencia

a programas de televisión que no eran específicamente

literarios o culturales?

-Desde que las folclóricas han decidido escribir sus memorias

y dedicarse a la literatura, los escritores tenemos que dedicarnos

a las variedades, por eso estoy yo aquí, en este matorral.

-Esto de escribir es algo que no tiene demasiado sentido.

Yo me dedicó a esto, claro, porque algo hay que hacer,

sino le explicarían a uno la ley de vagos y mareantes.

-"El arte de vivir", 13, primera.

-Pero observen ustedes que si no se habrían escrito

ni "El quijote" ni "La divina comedia"

no hubiera pasado nada.

-Él ha montado varios "shows" televisivos importantes.

-Me dice el señor Cela que usted, usted,

en un programa de televisión, dijo que era capaz de absorber.

-Sí. -Un litro de agua por conducto anal.

-Sí.

-¿Es verdad? -Es verdad.

-¿Por qué no? Ah, pues es muy interesante.

-Es una ocurrencia de Camilo, que hizo mucha fortuna.

-La habilidad que tengo, que es la de absorción

de litro y medio de agua de un solo golpe por vía anal.

-¿Cómo? -Sí, sí.

Si quieren piden una palangana y lo demuestro.

-Es decir, que coge una palangana con un litro y medio de agua

¿y qué es lo que hace? Se sienta encima y lo absorbe.

-Sí, esto lo hace muy poca gente.

-Él sostiene una cosa surrealista, disparatada, imposible.

-Usted se ríe, pero si quiere pedimos la palangana.

-Pedimos la palangana. -Pídela.

-No me lo creo.

-Eso lo había hecho toda su vida, era una de sus gracias,

era una de sus habilidades.

Entonces, no tenía reparo alguno, en un académico como él,

en un senador como él, no dejaba de ser curioso.

-¿Es verdad eso? -Sí, ahora estoy desentrenado,

no pasaría de un litro, probablemente.

Esto fue con Mercedes Milá, fue con Mercedes Milá, sí,

que me dijo: "Que el agua no tenga sabor a cloro".

-Que no tenga cloro, ¿no? -Es igual, es igual.

Mis papilas del gusto no las tengo en ese conducto, sino en otro.

-Absorber, ¿cómo es exactamente? -Absorber, sí, como un ejercicio.

Es puro yoga, se hace así un esfuerzo y entra entero.

-Es un creador, no me extraña, no sé lo que ha pasado,

pero que haya hablado y haya dicho que iba a hacer caca

es formidable, es un gran momento de la televisión.

-¿Serías capaz de absorber en directo para todo España?

-Claro que sí, traiga el agua, ¿dónde nos ponemos?

-El mismísimo Premio Nobel Camilo José Cela

que me hizo pasar un cierto apuro.

Yo ahí con un guardia enano con un gorro, el orinal, no sé qué.

-¿Dónde quiere que lo pongamos?

Lo que pasa que me tengo que quitar los tirantes.

Lo podemos hacer donde sea, pero es un litro,

ya no es un litro y medio. -Es un litro mi tasa.

-Que alguien me ayude. -Oiga, usted, guardia,

haga usted el favor de facilitar las absorciones análisis.

-Estuvo mucho más descarado que yo.

Pasé como a ver qué iba a pasar.

¿Usted lo ha practicado con mucha frecuencia?

-Con mucha frecuencia no, nada más que de vez en cuando

para no desentrenarme o para complacer

en las fiestas de sociedades para las damas.

-Era la guinda, era la gracia

que el programa en ese momento necesitaba.

-Lo que sucede es que no sea escandaloso,

es que la gente es escandalizable, que no es lo mismo.

Ahora, a mí no me parece mal que la gente sea escandalizable,

porque hay una vieja norma que cada cual se corre como puede.

(Música)

Está con nosotros, con ustedes y conmigo,

mano a mano, de poder a poder, si me permiten la expresión,

Paco Umbral.

-Era un poco de la escuela de Cela, a quien yo he oído decir

que no importa ser muy antipático, ser muy odioso,

porque eso atrae la atención de la gente.

-Era un neurótico con altas y bajas,

y esas altas y bajas tú tenías que asumirlas

cuando llegabas a hablar con él.

Si estaba arriba, era una maravilla; si estaba abajo, era peligroso.

-Era distinto y normal; bueno, normal hasta cierto punto,

porque normal tampoco era.

-¿Puedo comer? -Sí, sí, como no, estás en tu casa.

Mientras va dando cuenta de la manzana.

-Primero había que hacerse una composición del lugar,

cómo venía Umbral ese día. Todo estaba bien,

todo podía ir bien, o estaba un poco extraño o rebotado.

Eso había que calcularlo.

-Ante ustedes, Francisco Umbral.

(Música)

Buenas tardes.

-También jugó mucho la baza del escritor espectáculo.

-Uno se ha pasado la vida dejándose hipnotizar por las mujeres,

pero he aquí, al fin, de viejo he conseguido

hipnotizar a una mujer.

-Es decir, echar por delante una imagen y alimentarla

para que esa fuese la imagen que prevaleciera.

-Esta mujer es Mariló, mi "partner" en los números de variedades,

porque a mí ya me han echado de la literatura.

Entonces, ahora me dedico a las variedades.

De momento, Mariló, para que yo pueda ponerme en forma

y pueda seguir con la actuación, tráeme un whisky, por favor.

(Música)

Tú, en fin, no solo has tenido muchas relaciones con mujeres,

sino que has escrito sobre ellas, incluso has alardeado de ellas.

-Vamos a ver si me trae un whisky o me trae una fabada asturiana.

Aquí se comprobará hasta qué punto tengo hipnotizada a Mariló.

(Música)

Esto era todo.

Yo comprendo que el número no tiene mucha gracia,

pero yo aquí había venido, a televisión, como vengo siempre,

a tomarme un whisky gratis.

(Música)

No sé qué estás mirando ahí tan interesado.

¿Hay algo que..? -No, me estaba viendo yo allí,

me estaba viendo en una cosa, a ver cómo daba.

-En el espejo, ¿te gustas? -Está bien.

-Me contaba medio, como medio dormido como estaba siempre,

aparentando que estaba medio borracho,

medio dormido, medio ido, me contaba

las aventuras enriquecedoras eróticas del personaje,

que tampoco era eróticamente muy agraciable.

Sin embargo, las mujeres se volvían locas por este tipo.

Algo debía tener.

-Yo he tenido muy malas novias siempre.

-Alguna buena habrás tenido.

-Alguna buena, pero han abundado más las malas,

como ha habido tantas.

-¿Tomaste la viagra únicamente una vez o varias?

-No, lo tomé varias para hacer las experiencias.

A mí me llamó "Paris match"

para hacer unas experiencias con viagra y escribirlas, contarlas,

para hacer un reportaje. -Por cierto, lo ha publicado Planeta.

La viagra, Paco, es peligrosísima. -No me expliques nada de viagra,

porque yo tomo viagra cuando me hace falta,

cuando me conviene, cuando creo que la señorita se lo merece.

(Música)

-Señor Arrabal. -Levante la mano.

¿Promete decir la verdad, toda la verdad

y nada más que la verdad? -Sí.

-Sin un profesional de la travesura, de la diablura,

en televisión o no,

también sus momentos televisivos delirantes son impagables.

Yo creo que esas cosas no se pueden superar.

Me gustaría que alguien intentase igualarlas.

-Me arrodillé, me arrodillé como yo me arrodillé

cuando vi a la virgen María.

Santa Virgen María, creo en ti.

-Muy bien. -Olé.

-Fernando Arrabal es un loco genial; un loco lúcido, no genial, lúcido.

Eso es un oxímoron, es imposible ser loco lúcido;

no, hay locos lúcidos. Ese es Arrabal.

Naturalmente, histrión también, claro.

-(RADIO) Desde hace 10 años, el escritor español Fernando Arrabal

vive en Francia.

Allí estrena esas extrañas y originales obras

que le han dado una notoria popularidad.

Arrabal recientemente estuvo en Madrid.

Aparece y desaparece donde menos se esperan,

con atuendo extraño e inesperado, pero por fin,

podemos hacerle algunas preguntas.

-Lo que ocurrió fue lo siguiente.

Me firman en un cementerio de automóviles

y entonces es extraordinario, extraordinario, digo cosas.

Es curioso que llevo las mismas gafas de hoy.

Precisamente he escrito una pieza en la cual

hay como escenario un cementerio de coches.

En esta pieza trabaja, me acuerdo cuando lo hicimos en París,

en esta pieza trabajaban nueve ovejas y una cabra.

Días después, estoy con mi novia

y llegan cinco policías a las 00:00 h,

pero no hacía falta, con un tirabeques era suficiente.

Cinco policías con pistola, a mi cama, a las 00:00 h,

para detenerme.

En España, Fernando Arrabal es detenido y juzgado

por haber escrito una frase considerada blasfema

en la dedicatoria de un ejemplar de la última de sus obras.

La sentencia considera que ha cometido un delito de blasfemia,

pero le absuelve por trastorno mental transitorio,

al quedar probado que actuaba bajo los efectos de fármacos y alcohol.

Yo tenía que saber por qué me habían detenido.

Después de hacer ese triunfo con NODO y entonces me habrían detenido.

No sé por qué me han detenido, por qué yo soy

el único poeta español detenido por Franco.

Hubo tres personas que aceptaron venir a Madrid y defenderme.

Eran tres soldados rasos de la literatura.

Se llamaban en ese momento Samuel Beckett, Vicente Aleixandre

y Camilo José Cela. -Tres premios Nobel.

-El destino quiso que los tres fueran Premio Nobel.

No merece tanto honor, y entonces,

de pensar en ese NODO y lo que va a suceder,

es fantástico.

Van a suceder cosas extraordinarias, porque voy a ser,

yo soy el menos político.

No sé nada de lo que pasa en la política, nunca he sabido nada.

Franco censuró el completo, total de mi obra.

No una obrita de un pasaje, suprimió todo.

Entonces, es un honor inmerecido.

Es como si la Inquisición se levantara ahora y dijera:

"Arrabal no puede existir". Tiene que decirlo la Inquisición.

Tiene que decirlo para que yo sea feliz.

-Estas cosas hay que precisarlas.

-Es la primera página en todos los periódicos

cuando España decide

meter en la cárcel a alguien

por tener, por expresar su verdad.

-Lo que pasa es que Arrabal entronca

con la tradición provocativa de la literatura francesa.

Muy de frontera, muy de frente.

Yo creo que es uno de los grandes valores literarios españoles.

Cuando viene a España, no nos sorprendemos,

hace lo que había hecho siempre, provocar.

-(RADIO) Terminada la entrevista, Arrabal hace mutis

en el laberinto del cementerio de coches.

(Música)

Ya siendo académico cuando inaugura un monumento en vida,

uno de los pocos en vida en este país de monumentos post mórtem,

de manera increíble. -Lo mío fue ante mórtem.

-(RADIO) La ciudad alicantina cuenta con un monumento más,

el que acaba de erigir al escritor andariego Camilo José Cela.

Este hombre, acostumbrado a saborear la popularidad,

está complacido del homenaje. -Yo tenía mi discurso preparado.

-Entonces, empezaron a hablar las autoridades y las personas

sobre los merecimientos míos para el homenaje.

Cuando me tocó hablar a mí, me olvidé por completo,

se me borró la cabeza.

Entonces, empecé a andar, metí un pie en el pilón aquel,

estaba el agua buena, metí el otro pie.

-(RADIO) Aquí vemos a Cela inaugurar con gran susto de sus admiradoras

la fuente que adorna su propio monumento,

y todo un baño tan refrescante como imprevisto.

-Por poco me electrocuto, porque había un cable,

lo cual hubiera sido una buena muerte.

La gente dijo que lo hice a propósito, comprenda usted

que si lo hiciera a propósito, me hubiera quitado el reloj.

-No hubiera tenido que poner a secar en el espejo del cuarto de baño

3200 pesetas que llevaba en el bolsillo,

y menos mal que recuperé.

-(RADIO) Ojalá pueda repetir nuestro académico

la simpática humorada muchos años.

(Música)

Camilo era un histrión público y privado,

una especie de exagerado, hiperbólico.

-Yo he sido torero, he hecho de todo.

-Ha sido funcionario, ha sido actor de cine.

-Todo he sido tangencialmente. Yo quise saber lo que era todo eso

y para saber lo que era todo eso,

la única manera que había era meterme.

El cine, la pintura, el toreo y hasta el judo,

donde llegó a lo más alto y consiguió ser cinturón negro.

(HABLA EN FRANCÉS)

(Aplausos)

Cela podía ser un morlaco, era de esto de según cómo viniera.

-Señor Cela, ¿usted cree que el taco o la voz proscrita

puede escandalizar a alguien normal? -Hombre, normal, normal, no, hoy no.

-Subnormal sí, todavía quedan bastantes.

-No había llegado la corrección política.

La corrección política es la censura,

la corrección política es la Inquisición.

En aquella época se podía decir cualquier cosa.

Sin embargo, si ahora lo dice alguien, la que le montan.

-Yo me tiro grandes pedos, gracias a las andadas de clementes dioses.

-¿Qué opinión tiene sobre el pedo? Hay un tratado en el siglo XVIII.

-Hay muchos, hay muchos.

"Le pet" francés es una pura maravilla.

Hay muchos, hay muchos.

Yo creo que es un arte que se está olvidando.

-¿Cuál es su pedo favorito? ¿Un pedo sonoro, un pedo silencioso?

-No, silenciosos son muy ordinarios.

Tiene que ser sonoro y levantando ligeramente una pata,

la pata contraria.

-La televisión basura la inventa Cela en esas entrevistas.

-Ahí se ve

la mala leche de Millás, que la tiene.

-Cela es el primero que habla en la televisión

del culo y, en fin, contaba historias escatológicas,

verdaderamente repugnantes.

-La telebasura es otra cosa que tiene dentro una filosofía complicada.

-Hasta que llegaron las privadas no hubo telebasura.

-Siendo yo senador, en una ocasión,

me estaba durmiendo en el escaño.

El presidente del Senado me miró y me dijo:

"Senador señor Cela, está usted dormido".

Me despertó, me puse de pie y le dije:

"No, señor presidente, estoy durmiendo".

Me dijo él: "Es lo mismo estar dormido que estar durmiendo".

Yo le dije: "No, señor presidente, tampoco es lo mismo

estar jodido que estar jodiendo".

-(RISAS)

-Me han dicho que baila muy bien y que canta muy bien tango.

Digo: "Yo no me atrevo, yo madre mía,

yo cómo le voy a decir a Camilo José Cela

que baile un tango conmigo, además yo no sé bailar".

¿A usted no le importaría, don Camilo, enseñarme algún paso?

-¿De tango? -Sí.

-Vamos allá. -Venga.

Claro que sí, todo lo grande que era, se levanta, me agarra

y nos bailamos un tango.

-(CANTA) Y pensar que hace diez años.

-Muchas gracias. -De nada.

-Camilo era un hombre áspero, Camilo era un hombre duro,

Camilo era un hombre que podía ser muy borde muchas veces.

Cuando había un periodista delante, una cámara delante,

enloquecía, por así decir. -Una compañera, algo que le dijo

no le cayó bien haciéndole una entrevista,

que era Pilar Trenas.

-¿Qué haría usted, Camilo José Cela,

si de repente una señora muy imponente

le dijera como a Sandokán que quería un hijo suyo?

-Qué disparate. -El caso es que la tiró a la piscina.

-Ven acá, anda, ven acá que te coja.

-Menos mal, cuando yo le hice la entrevista,

estábamos en su salón y allí no había piscina.

-Era un tipo complicado,

complicado porque él

no solo quería ser el mejor, sino el único.

(Música)

Los que le rodean, aún los más cercanos,

tienen a Francisco Umbral por hombre nacido en Valladolid.

Vallisoletano por carné de identidad, no es cierto.

Francisco Umbral es madrileño, un madrileño nacido en 1935.

Era hijo de madre soltera, eso es lo que creíamos todos.

Además, es evidente que eso es algo que gravitó,

es una sombra un poco lúgubre que gravitó toda la vida sobre Umbral.

-Yo fui al colegio cuatro años o así, a un colegio gratuito, municipal,

donde iban unos niños muy pobres y donde pasábamos mucho frío

y cantábamos "Montañas nevadas" y "Prietas las filas".

-Me ha sorprendido descubrir, la verdad es que no lo sabía,

quizá lo sabe mucha gente que tú no te llamas Paco Umbral,

que te llamas Francisco Pérez Martínez.

-No, tampoco me llamo así, nadie sabe cómo me llamo, no es verdad.

Eso también es mentira.

-Eso también es mentir5a. -Hombre, claro, por supuesto.

-Tú no tienes ni idea de quién es tu padre o sí.

-Sí, sí, toda, clarísima.

-Y nunca tuviste ninguna relación con él.

-Sí, de muy niño, de muy pequeño.

-Cuando yo hice esa entrevista,

por supuesto que era público y notorio

que el padre de Umbral que era un padre desconocido,

que él era hijo de lo que se llamaba madre soltera

y nadie podíamos sospechar que fuera hermano de Leopoldo de Luis,

que era uno de los críticos y poetas más reputados durante décadas

en un mundo muy cerrado, como lo era aquel,

en un mundo en el Café Gijón, el Café comercial, el Café Varela,

el de los 4-5 cafés de chicote, sésamo.

En fin, los 6-7 lugares

donde escritores o alevines de escritores nos cruzábamos.

Había un cotilleo constante, cómo es posible

que durante décadas y décadas haya permanecido como secreto

que era hermano de Leopoldo de Luis, es sorprendente, sorprendente.

-Creo que todos los que pretendemos cierta vocación literaria

en el periodismo, o voluntades de estilo,

somos deudores de Umbral.

A mí me fascinó desde el principio esa cosa deslumbrante que él tenía

del yo en el periódico.

-Yo escribo en prosa fundamentalmente,

porque la prosa se cobra y la poesía no.

-A mí me interesó siempre mucho

el escritor que es tan escritor siempre,

es decir, que no es un escritor dominical o de rato.

Se es escritor de manera permanente, perpetua.

-Eres francamente un género literario.

-Yo siempre hago lo mismo, desde el periódico hasta el ensayo

pasando por la narrativa, por lo que quieras.

Yo siempre hago lo mismo, yo siempre hago Umbral.

Yo soy un etarra de la literatura y del periodismo,

y que yo pongo una bomba en un sitio o contra una persona,

y rápidamente escapo por la esquina contraria.

Al día siguiente estoy en otro tema.

-Yo la pelea con Reverte no me acuerdo cuál fue,

la chispa que desencadenó la batalla.

-Yo estaba en Buenos Aires, y en una entrevista,

un periodista argentino m,e preguntó, dijo:

"Y Borges". Dije: "Borges es un escritor inmenso.

Además al que le dedico 'La tabla de Flandes', ¿no?.

Además dije: "Borges tiene un aspecto,

¿cómo decís aquí? Un aspecto snob".

"Aquí decimos concheto".

Dije: "Concheto es como un poco gilipollas".

Titular: "Borges era un gilipollas".

Entonces, Umbral, que por alguna razón,

se sentía borgiano en ese momento,

hizo un artículo diciendo:

"Pérez Reverte nos ataca a Borges y a mí,

a los escritores puros".

Me vi en la obligación de responder con un par de ellos

en los cuales hablaba de Umbral a fondo,

de su obra y de su persona, y su manera de ser,

de sus relaciones con las mujeres, en fin, de lo que me gustaba

y sobre todo lo que no me gustaba.

-¿No ha leído el artículo? -Te lo juro por mi santa madre

que estaba retratada, sácala, para que lo vean los espectadores.

Te lo juro que yo no he leído ese artículo

y me han llegado porque hay mucha gente bondadosa, lo sabes,

mucha gente bondadosa que me ha enviado eso

para que lo leyera, y yo no lo he leído,

pero no por desprecio, repito, sino porque yo estoy en otra guerra.

-Bueno, pero lo encajó bien, porque luego nos vimos

en un Premio Cervantes, que los dos éramos jurados en el Cervantes,

me agarró de la mano, entramos juntos,

no llegó la sangre.

Hubo un momento de polémica tensa.

-También entre tú y yo, Paco, se cruzaron no pocos dimes y diretes

¿te acuerdas de todo aquello?

Yo me las tuve muy tiesas con Umbral, ¿sabes?

Durante años, años y años estuvimos enfadados a muerte Umbral y yo.

-Sí, pero no a causa de la literatura,

que yo siempre he admirado mucho tu literatura,

sino a causa de mujeres, chicas o tal.

-Mujeres alguna hubo compartida, eso es verdad,

pero por las mujeres no nos enfadamos nunca.

Por los libros tampoco, la verdad, peleas de escritores,

siempre ha pasado esto, los escritores somos espadachines.

-Me da la impresión que cualquiera, Delibes, Torrente Ballester,

Carmina Martín Gaite, cualquiera hubiera estado encantado

de también tener esa proyección social

que van a tener los otros.

-Torrente Ballester era un tipo muy generoso, muy buen escritor,

muy gallego.

-¿Cree que es necesario el control de natalidad?

-Me coge un poco tarde, tengo 11 hijos.

-Torrente Ballester fue para mí un padre,

fue casi mi comadrona literario.

-¿Se atreve a hacer una definición sintética de usted como ser humano?

-Una contradicción con gafas muy gordas.

-Él sabía lo que sabía y lo que podía hacer

que supieran los demás.

-¿Qué pecado cree usted que no lo es?

-Los pecados de la carne son muy discutibles.

-Yo vi escribir "Los gozos y las sombras".

La casa de Gonzalo Torrente Ballester era una especie

de pequeño epicentro secreto de la vida cultural madrileña

a la cual acudíamos los alevines de escritores

que en aquellos años estábamos echando nuestros primeros dientes.

(Música)

La conversación con Gonzalo Torrente te hacía, era una pedagogía.

-¿Puede darnos tres buenas razones para vivir?

-Una, dos y tres.

-Señor Delibes, ¿es usted realmente tan huraño, tan melancólico,

tan poco deseoso de comunicarse con las gente y las ciudades?

-Mucho me temo que sí.

-Miguel Delibes era el escritor más buena persona

que yo conozco, con sus cosas, pero más buena persona

que yo he conocido en mi vida.

-La hurañía es algo que me ha caracterizado desde niño.

Pero no en el sentido de retirarme y no querer conversar con la gente.

Lo que no me gusta es conversar con la gente a codazos.

-Generoso con la juventud, abierto con todo el mundo,

un paisano elegante, un señor.

(Música)

Aquí tenemos un recorte del diario "Ya" de entonces

señalando que la autora interpreta un papelito de su propia obra.

-Carmen, ¿vienes con nosotras? -Estoy bien ahora.

-Cuando apareció en televisión, me contaban que había muchas señoras

que estaban pegadas a la televisión esperando el capítulo siguiente,

porque Delibes estaba contando su vida.

(Música)

Ahí se cuenta mucho la forma de relación

de los hombres con las mujeres, si se llegaba tarde o temprano,

el baile de los boleros, es un testimonio,

con un argumento, y creo que no está mal construida.

Sobre todo es el valor testimonial que tiene hoy día, creo yo.

(Música)

-"Ana María Matute, que obtuvo el Premio Nadal de 1959

con su novela "Primera memoria", es también otra conocida figura

del nuevo panorama de las letras españolas".

-Una magnífica escritora. El día en que yo la entrevisté

en Barcelona yo le dije: "Ana María, tengo un regalo para ti".

Hace exactamente un año, tú me descubriste esta bebida,

que yo no conocía... (CONTENTA) -¡Ay, sí, Cardhu!

Desde entonces me he convertido en tan devoto de ella

casi como de tus libros.

Saqué una botella de Cardhu, la puse encima de la mesa,

nos servimos nuestros cardhus los dos,

estuvimos bebiendo Cardhu con la botella encima de la mesa,

todo el programa. No pasó nada, no nos soltaron los perros.

Esto que estamos haciendo, no es políticamente correcto, Ana María.

-Claro. -Nos van a reñir.

Sobre todo, a mí. A ti, no. Van a decir que somos unos borrachines,

que no se bebe alcohol en televisión, pero ¿qué le vamos a hacer, no?

-No es verdad, no somos unos borrachines, somos unos degustadores

de buenos sabores y buenos aromas, eso no tiene nada que ver.

-¿Cuándo te sientes más inspirado, o cuándo escribes mejor,

cuando estás en amor, "in love", que dicen los ingleses, o en desamor?

-Cuando se está desenamorado se echa de menos el amor,

y se escribe mucho más cómodamente. Cuando estás en amor, no,

porque el amor no se dice, se hace.

Y la literatura es al contrario, no se hace, se dice,

entonces, es mejor estar saliente de guardia, diría yo.

-Manuel Vázquez Montalbán, escritor y periodista.

¿Tú qué prefieres, un buen libro, o una buena mujer?

-Los libros, en general, están mal encuadernados,

los libros son perecederos, falsos, responden a realidades

históricamente fugitivas. En cambio, las mujeres excepcionales

son mujeres que duran toda la vida, son como una encuadernación,

son de piel humana, son duraderas.

-Paco Umbral, que lleva la mano levantada hace un ratito.

-Mercedes Milá es una entrevistadora

que como Fernando Sánchez Dragó,

se entrevistan a sí mismos en otra persona.

-Me has dicho, personalmente, por teléfono, Mercedes,

que yo venía aquí porque esta tarde se ha presentado mi libro

"La década roja"... -A eso iba.

-En un local de Madrid, y que se iba a hablar de mi libro.

-Conozco esa noche, porque conozco esa tarde.

Umbral presentaba en Madrid "La década roja",

yo estuve en la presentación de ese libro, y de ahí se fue a la tele.

Entonces Mercedes Milá tenía un programa pujante,

potente, de mucha repercusión, como tantos otros de Mercedes Milá.

-Estamos acabando el programa, y de mi libro, que está sobre la mesa,

no se ha hablado, ni se va a hablar para nada.

Y por lo tanto, yo estoy dispuesto a levantarme y abandonar la mesa,

porque yo he venido aquí a hablar de mi libro,

y no a hablar de lo que opine el personal.

-Aquel momento era el propagandista. Sabía que si insistía en aquello de:

"He venido a hablar de mi libro", él lo sabía,

seguro que estaba creando un acontecimiento televisivo, y lo creó.

-De modo, que si no se habla de mi libro, me levanto ahora mismo,

y me voy. -¿Qué querías decir de tu libro?

-¿Cómo? -Que qué querías decir de tu libro.

-Lo que tú me preguntes.

-Umbral era muy de actuar,

y se llevó el gato al agua.

-Iba a preguntarte, pero me has dejado tan impresionada

de tu "speech", que no sé si me has dejado...

-Es que pasa el tiempo... -Sin imaginación.

-Se acaba el tiempo, va la publicidad,

entran unos vídeos absurdos que todos hemos visto ya,

y no se habla de mi libro.

Entonces, ¿a qué he venido yo aquí? Yo, cuando voy a una televisión,

es que me pagan, porque yo no vengo a las televisiones como un paria,

¿comprendes?, gratuitamente.

Si vengo, es porque se va a hablar de un libro mío.

-Aquello fue un Umbral en estado puro,

que podía ser odiado, y amado.

Siempre Umbral estuvo entre el odio y el amor,

entre la admiración y el odio de la gente.

(DUDA)

-¡Ahora te diriges otra vez a un estudiante!

-Iba a decir...

(Risas)

-¡Yo no soy un estudiante, hace 50 años dejé de serlo!

Me has prometido por teléfono que me llamabas porque el tema

iba en torno a mi libro, y aquí no pasa nada con mi libro.

Entonces, yo me voy, porque mi opinión la expreso

todos los días en el periódico, y para eso me pagan,

y ahí me desahogo, digo lo que pienso, y me juego la vida.

-Es una cosa muy "umbraliana" también: "Si no cobro, no hablo",

o "Si no cobro, no polemizo". Eso no lo dijo, podía haberlo dicho,

Y remató con lo de "Yo vengo a hablar de mi libro",

la gran reivindicación desde la tele, de asuntos de la cultura.

-Últimamente te he notado... -El que hagáis programas,

os pagan muy bien la televisión, y que os los llenemos gentes

que no cobramos un duro, supongo el caso de mi maestro, Emilio Romero,

ya está bien.

O se habla de mi libro, o me voy. Y se acabó.

(Murmullos)

-No esperaba que hicieras eso conmigo.

-Sí, sí, claro. -No esperaba.

-Yo hago este número siempre, siempre.

-No esperaba... Pero si quieres, vete, ¿eh?

-Tú me has dicho por teléfono...

-Yo te iba... -Que me llamabas porque coincidía

el tema con mi libro. -Sí...

-Está ahí, no se ha hablado para nada,

y esto se está acabando.

Esto es un engaño, como toda la televisión,

putrefacta, como dicen todos los días los columnistas de televisión.

-Llevaba toda la razón, porque si te invitan para hablar de tu libro,

déjate de dar vueltecitas y... "¿Su libro, qué le parece?".

Ahí Umbral estuvo brillante.

-Yo creo que tu libro ha estado presente toda la noche,

en muchísimos momentos... -Sí, de manera abstracta y general,

pero nadie sabe si ha salido el libro.

-Pero...

-Que se vaya. -Que se vaya.

-Puedo pedir la opinión de los que estáis en el estudio, si queréis...

-Los que están en el estudio no han leído el libro, acaba de salir.

-Yo sí lo he leído. -Por tanto, no vale la opinión.

No han tenido tiempo de leerlo. -Por favor, un poquito de...

Un poquito de... ¿Sí?

-Francisco Umbral, yo te leo todos los días,

lo que estás haciendo es una falta de educación tremenda,

yo te pido, por favor, que como me siento insultado con ella,

yo te pediría que te marches, porque aquí sobras.

(Aplausos)

-Es algo que ya nos persigue a todos los escritores,

la sombra de Umbral es alargada, y a mí, o a compañeros de vocación,

continuamente, cuando llegamos para ser entrevistados,

nos salen con la gracieta de "He venido a hablar de mi libro".

-No me pareció nada extraño, es más,

ahora todo el mundo dice: "¿No vamos a hablar de mi libro?,

pues vamos a hablar de mi libro".

-El equivalente de la borrachera de Arrabal en "El mundo por montera",

el equivalente es lo de: "He venido a hablar de mi libro".

(EBRIO) -Creo que estáis un poco borrachos todos...

Tenga usted en cuenta

que todas las grandes emisiones de borrachera,

han pasado a la historia, pero la única que actualmente

tiene más de un millón de visitas, no hablo de España, sino del mundo,

es la mía. ¿Por qué? Porque yo soy verdadero.

-Yo era director de Informativos de TVE,

y como a la 1:30 de la madrugada, por ahí,

me llamaron para decirme que había un escándalo,

que en el programa que dirigía Sánchez Dragó

había estado Arrabal, estaba borracho,

había empezado a hacer y decir cosas muy raras.

"¿Qué quieres que haga? No puedo parar el programa estas alturas,

un programa en directo".

-Fernando, no dejas decir dos palabras sin intervenir. Te lo ruego.

-Te ruego una cosa, soy representante de Dios.

-Todos somos representantes de Dios. -Y de la Virgen María.

Y de los apóstoles judíos. -Como representante de Dios,

¿permites que hable Isidro Palacios, por favor?

-Yo lo permito. -Isidro.

-Pero que no me ataquen en mis cosas más.

-Isidro, no hables de él. En general. -No hablo de Fernando.

-Yo no sabía beber, quería un vaso de agua.

Y veo un vaso grande, y era un vaso de chinchón.

Inmediatamente que pruebo, sé que no es agua, pero digo:

"Tengo tanta sed, que lo mismo da", y me tomé todo eso.

El "mileniarisme". Hablamos del "mileniarismo", ¡cojones, ya!

-Pues vale, dame la palabra. -¡Hablamos del "mileniarismo"!

Estamos hablando del apocalipsis, y hablamos del "mileniarismo".

El "mileniarismo" ha llegado.

Soy verdadero en el hecho de que me emborracho,

porque no tengo por qué emborracharme.

Va a llegar. ¡Déjame hablar! Ya deja hablar a la minoría

si... si... si... silenciosa.

El "mileniarismo", el "mileniarismo". -Milenarismo.

-El milenarismo, de Milena, la mujer de Kafka.

(Risas)

-"Milenarismo, de Milena, la mujer de Kafka".

Esa metáfora, esa transición de ideas, es Arrabal puro.

-Déjame hablar, ¿o me odias?

-Méteme en una obra de teatro tuya. -Para reventártela.

-Es obvio que no fue preparado. Yo estoy fuera de mí, pero fuera de mí,

como soy, como siempre.

No digo que soy admirable, pero sí soy reconocible,

incluso con el cerebro partido.

-Fernando, no tienes micrófono. -¿No me dejas?

-Quiero decir algo para tu tranquilidad:

no te dejan hablar, pero se te escucha.

-¿Por qué no me dejan hablar? -Porque se te escucha.

-Yo estoy diciendo las cosas más importantes.

-Las 2 de la mañana, el programa empezaba hacia las 12 de la noche.

A las 2, Arrabal se nos desmayó.

Si dura el programa minuto más,

televisamos a todo el país la muerte de Arrabal.

Si le habían cruzado unas medicinas con el alcohol, se cayó al suelo,

con los ojos en blanco, que le daban vueltas.

-Al día siguiente, la verdad es que tuvimos un poco de marejada.

Las broncas, a mí me cayeron totalmente, ¿no?

-A las 8 de la mañana, o por ahí, suena el teléfono, era Diego Carcedo,

"Tu programa se está convirtiendo en un circo, esto no puede ser.

Queda prohibida la aparición de Arrabal".

-Sánchez Dragó me explicaba, como mejor podía,

que él cómo iba a parar a Arrabal.

Yo lo entendí, pero también le decía a Sánchez Dragó

que en un caso de esos había que tener alguna capacidad de reacción,

y parar una escena como aquella.

-Le dije: "Ahí tienes mi dimisión, y la de todo mi equipo".

"Hombre, Fernando, no te pongas así". No me puse así, llegamos a un pacto,

que o me costó nada ceder, que en un mes no viniera Arrabal.

En un mes no lo traigo, y ahí se arregló la cosa.

-Ya sabemos que en este país hay también una capacidad importante

de intolerancia, y aquello lo consideraban intolerable

en una televisión pública.

-Terminé la función, digo función porque era algo teatral,

como si lo hubiera escrito.

Pienso que no me equivoco nunca en ese momento,

soy feliz de haber hecho eso.

Entonces, es lógico que la gente lo mire,

y que lo mire por el lado malo.

-El problema veces de la provocación

es que no te deje ver la obra.

Detrás de ese personaje, Arrabal, hay un enorme escritor,

sobre todo autor teatral, y curioso director de películas raras.

-Arrabal se convirtió en una especie de borrachín oficial del reino.

Arrabal se convirtió en una especie de payaso a los ojos de la gente,

dejó de considerarlo un escritor,

y todo el mundo, en cuanto le mencionas a Arrabal, se va

a aquel programa. Arrabal es mucho más que aquel programa, por favor.

Pagó un peaje muy alto Arrabal por aquel programa.

-Si se ríen del borracho,

se ríen del borracho sin olvidar que somos hijos de Noé.

-¿Don José Manuel Lara, por favor?

El padre, el padre. -Lara Hernández, Lara el viejo,

que era muy divertido, muy andaluz,

era un vendedor de libros con una fe de carbonero,

en el libro y en su negocio.

Una fe de carbonero, cuando nadie creía en eso.

-Comprenda que en este programa tenemos que decir

la verdad por encima de todo, sentimos que esté delante, señora,

pero de un tiempo a esta parte, su marido pasa alrededor

de 150 000 pesetas cada mes,

a una chica distinta.

-¿A una chica distinta? -Chicas muy liberadas todas, claro,

mírela, señora.

Le podemos dar más datos, se llama Dorothy, tiene 22 años,

demasiado joven, ¿no? Sí, sí.

Y ella también, Dorothy quiere mostrarle su agradecimiento.

(Aplausos)

-Cuando su marido dudaba,

iba al arúspice de Teresa,

y Teresa le decía: "Esto no, esto sí. Esto no, esto sí".

Y siempre opinaba.

-Esta señorita es la chica del mes de "Playboy",

de la cual es usted propietario en España.

-Bueno, bueno... -Ay...

-Cuidado, cuidado.

(RÍE) Era un tipo maravilloso.

Hizo un papel importante, popularizar la literatura.

-Pensando cómo podía ayudar a los autores españoles,

fue como se me ocurrió crear el Premio Planeta.

-12 000 000 pesetas un premio. Y la cena, no la olvidemos,

porque eso debe costar también un pico.

-Más de un pico, pero no crean, no admito que me...

-¿Eso es rentable? -Sí, sí, sí.

Cuando me dicen que soy un mecenas por el Premio Planeta,

digo que es mentira, es un negocio como una catedral, deja mucho dinero.

-Es rentable. -Mucho.

-Todos los escritores tenemos un enorme aprecio por la figura

de este hombre. Me consta, personalmente,

que ha ayudado a muchos autores en situaciones complicadas.

-¿Quién gana más dinero en todo esto, el editor, o el autor de la obra?

-El editor. De eso no...

Seamos claros, el que gana más dinero es el editor.

-Esto era muy de Lara: "Publico a un comunista, y a un falangista...".

Era un hombre que decía lo que le venía en gana,

era una persona libre, y podía "meter la pata", digamos,

y por tanto daba juego en las entrevistas.

-Los decoradores, cuando van a decorar un piso,

queda muy bonito, muy agradecido,

una librería con unos libros, si puede ser en piel,

50 cm en rojo, 50 en verde, otros 50 en amarillo... Queda precioso.

Es de mucho agradecer. -Y el editor,

¿está contento con los decoradores? Con tal que se venda el libro,

que se venda como sea.

-A Lara le interesaba cualquiera que pudiera interesar a los lectores,

fuera rojo, azul, amarillo o verde.

(Música)

-Soler Serrano hace "A fondo",

y asombra a la gente, porque eso quedó.

Eso es algo que se da hoy en las clases

de los institutos, para conocer a los autores.

(LEE) -"Sancho vulgo, Sancho nadie, Sancho santo,

Sancho de pan y cebolla, trabajado por los siglos de los siglos,

cotidiano, vivo y muerto, soterrado".

-Ha entrevistado a todas las glorias universales de la literatura:

ahí está Borges, Vargas Llosa,

Cela...

Es un programa de culto.

Yo conocí a toda esa gente, esos tipos eran dificilísimos,

y este los toreaba como si fueran vaquillas.

Los toreaba con una certidumbre y con una sapiencia extraordinaria.

Para mí es un maestro,

sin lugar a dudas.

Ojalá hubiera mucha gente como Soler Serrano en la televisión.

-Vamos a utilizar el tuteo en el curso de este diálogo.

-No se ha hecho nunca nada tan bueno en televisión, de cultura,

como hizo Soler Serrano con esa serie de entrevistas.

Y me preguntó: ¿tan difícil es?

-Vamos a hablar de la idea del compromiso del escritor.

-¿Tan difícil es que un periodista culto, literario, brillante,

se ponga a hacer entrevistas serias, documentadas y a fondo,

"A fondo" se llamaba el programa, a autores relevantes de la cultura?

-Don Francisco Umbral, ¿quiere usted otra manzana?

-No, porque se han acabado. -Se han acabado.

Pues pedimos más, si quieres.

-Mi padre enterraba mis pies en la arena de la playa de Melilla.

Al cabo de casi 70 años, es lo único que me queda de él como recuerdo.

-"¿Quién sabe dónde?" se ha convertido para él,

y lo digo con sus palabras, "en la última esperanza",

después de toda una vida dedicada a la búsqueda de su padre,

el teniente Arrabal Ruiz.

-Lo curioso es que mi padre desaparece para siempre,

mi padre fue condenado a muerte.

-El escritor español Fernando Arrabal ha recorrido desde hace años

España y el mundo, buscando las huellas de su padre:

sus cartas, sus cuadros, sus dibujos.

-Mi padre,

el 28 de diciembre de 1941, se escapa

con un metro de nieve

en Burgos, sin documentación, y con pijama.

Ya no he vuelto a tener noticias de él.

Sigue en las cárceles, atraviesa varias, y llega a la de Burgos,

donde sigue siendo como siempre.

Yo tengo muchos cuadros que él hizo.

Necesito encontrar las huellas de mi padre.

Me dirijo a los compañeros de las cárceles por las que pasó mi padre.

Este hombre desaparece en la cárcel, y...

(EMOCIONADO) Y no se puede desaparecer.

-"En 1975 sale "Mortal y rosa", quizá su obra más significativa,

un libro fundamental en su carrera".

-Es un libro que escribe con el poderosísimo impacto

de la muerte del único hijo que tuvo con España.

En ese libro se raja la tripa, es un samurái que deja salir

el Umbral verdadero, el que está oculto, escondido.

-"Mortal y rosa" es un título que te es especialmente grato.

-Sí, sin duda. Es uno de mis libros más necesarios.

-Era un hombre en el que se habían cumplido algunas tragedias.

-La muerte del hijo,

es la gran circunstancia que cambia a Umbral por completo,

y que hace de Umbral una persona con mucho dolor encima,

con mucha necesidad compulsiva de beberse la vida.

-No es un libro que haya escrito por apremios exteriores,

ni por puro placer de escribir,

sino por verdadera necesidad de volcarme, y de decir unas cosas.

-Umbral acuñó una imagen de duro dandismo, de hombre airado, incluso,

pero en Umbral había una fibra, una vértebra lírica,

y una manera casi tierna de entender el mundo, ¿no?

-Eres hombre de delicadísima salud, casi una flor de acequia,

o al menos, presumes de esa delicadísima salud.

¿Cómo estás ahora?

-Ahora, fatal. -¿En este momento, o...?

-Fatal. He venido por ti, pero fatal.

-Era muy frágil.

Tenía una enfermedad muy rara,

que se llama hiperhidrosis.

Es una enfermedad que descontrola las glándulas sudoríparas.

-¿Qué te pasa, Paco? -No lo sé, pero me encuentro mal.

-¿Con algún síntoma concreto o...? -No, sin síntomas.

Una cosa vaga que...

A lo mejor es melancolía.

-Estaba siempre sudando.

Le envolvían

en una especie de papel higiénico, para que el sudor se le empapara.

Cuando había un cambio de temperatura,

sufría mucho, porque el catarro que le entraba era terrible.

Y un poco de eso se murió, se murió de una neumonía.

(Música)

-Estoy muy emocionado con la noticia que acabo de recibir.

Entiendo que para mí es la culminación de mi carrera literaria,

han sido muchos años trabajando.

-Tenemos con nosotros en directo a Camilo José Cela,

flamante Premio Nobel de Literatura.

Don Camilo, enhorabuena, primero. -Muchas gracias.

-¿Le parece paradójico que le nieguen premios en España,

el Cervantes, por ejemplo? -Ja, ja.

Y tenga estos reconocimientos universales.

-España es un país paradójico.

No me han negado el Cervantes, se lo han dado a compañeros míos,

probablemente con todo merecimiento, no sé si a su tiempo debido,

y que sin duda ninguna hubieran podido llevarse hoy el Nobel,

en vez de llevármelo yo.

-Cuando gana el Nobel,

y se separa de Charo, y se va con Marina,

eso empieza a ser otra cosa.

Empieza a hacer una vida social,

empieza a frecuentar

amistades que no tenían nada que ver con él,

y ahí hace otra vez el histrión,

y termina finalmente dando una imagen un poco

errónea de lo que él era realmente.

-"Soy Camilo José Cela". Creo que me puse de pie.

"Hombre, don Camilo".

"Nada de don Camilo, quiero que hagamos un vuelo juntos".

Me explicó que a él le gustaban mucho las tetas.

Dice: "En mi pueblo, a todos nos gustan mucho las tetas,

y yo quiero pasar por las Tetas de Viana".

(LEE) -"Las Tetas han sido cruzadas, y el objetivo logrado".

No se queda con esa pena don Camilo José Cela,

que lo vamos a ver aquí gozoso y por los aires. Será por globo.

-Don Camilo, las Tetas. -Ya, ya. Así, cualquiera.

(Música aventuras)

Qué bonitos se ven ahí, qué pequeñitos.

-Aterrizamos en un pueblo de La Alcarria,

enseguida vino el alcalde y tres o cuatro más,

y ayudaron a Camilo a que saliera de la barquilla.

Él decía: "Una pierna".

Empezaba: "Cuidado, que doy con los huevos, otra pierna".

Entonces, el amigo le dice: "¿Cuánto pesa usted?".

"120 kilos". Y le dice el amigo:

"Pues tiene usted un buen peso para una becerrada".

Y Camilo, rapidísimo...

-Uno los cojones tiene: "Coño, con ese peso,

se podía hacer con usted una becerrada".

Yo dije: "Si me prestas los cuernos, cabrón".

(RÍEN)

-En esta casa transcurrieron también los primeros años de mi niñez,

o gran parte de mis primeros tiempos.

Cuando yo era chiquillo, muy pequeño, y me preguntaban mis tías, o alguien,

qué quería ser cuando fuese mayor,

me echaba a llorar, porque no quería ser nada, ni mayor siquiera.

-Como casi todo el mundo,

Cela tenía

dos personalidades.

Con los amigos cercanos,

era absolutamente generoso.

...Un día cualquiera,

que ha conseguido traer,

a Camilo José Cela.

Él decía siempre:

"Al amigo, hasta el culo".

Era muy cuartelero en esto.

"Al amigo, hasta el culo. Al enemigo, por el culo,

y al indiferente, la legislación vigente".

Todo, todo, todo está en los libros.

-Esos programas, al final,

los iban viendo unos pocos, esos pocos iban hablando con otros,

y eso era como una piedra que se tira, las ondas iban abriéndose.

(Música)

Esta casa ha hecho una enorme contribución

a la creación de una sociedad lectora en España.

(Máquina de escribir)

(Música soul)

-Víctor siempre dice que la verdadera revolución fue la de las mujeres.

Y tiene razón, yo creo que sí.

(Música soul)

-Mao decía que las mujeres sostienen la mitad del cielo.

Yo a esa frase le doy la vuelta, y le digo que las mujeres sostenemos

la mitad del cielo, pero que queremos la mitad del poder político.

Queremos la mitad de la Tierra, queremos la mitad de todo,

porque para eso somos más de la mitad.

(Música soul)

-¡Esas órdenes de alejamiento, a rajatabla!

A rajatabla, que se las pasan por el forro,

que se las saltan cuando les da la gana, y a la que menos

se lo esperan, las mujeres tienen al enemigo en casa, y las matan.

¡Que estamos hablando de matar!

(Música soul)

-Es una feminista convencida,

pero una feminista a la que le encantan los hombres,

que ha tenido experiencias estupendas y maravillosas con los hombres,

siempre quiero insistir en eso, parece que la feminista

aborrezca el hombre. No, no, aborrece el machismo, no el hombre.

(Música soul)

Ochéntame otra vez - Vengo a hablar de mi libro

52:28 18 feb 2016

Hubo un tiempo en que era natural la presencia de escritores en programas de máxima audiencia. En los 80, Camilo José Cela, Francisco Umbral o Fernando Arrabal llegaron a convertirse en verdaderas estrellas mediáticas. Su presencia en la televisión garantizaba el espectáculo. Los tres autores son los protagonistas destacados de ‘Vengo a hablar de mi libro’, la nueva entrega del programa documental ‘Ochéntame otra vez’, que cuenta en esta ocasión con la presencia estelar de Fernando Arrabal y la complicidad de los escritores y periodistas JJ Armas Marcelo, Fernando Sánchez Dragó, Fernando Rodríguez Lafuente, Manuel Hidalgo, Ángel Antonio Herrera y Arturo Pérez-Reverte, además del showman Javier Gurruchaga y el sociólogo Lorenzo Díaz.

Hubo un tiempo en que era natural la presencia de escritores en programas de máxima audiencia. En los 80, Camilo José Cela, Francisco Umbral o Fernando Arrabal llegaron a convertirse en verdaderas estrellas mediáticas. Su presencia en la televisión garantizaba el espectáculo. Los tres autores son los protagonistas destacados de ‘Vengo a hablar de mi libro’, la nueva entrega del programa documental ‘Ochéntame otra vez’, que cuenta en esta ocasión con la presencia estelar de Fernando Arrabal y la complicidad de los escritores y periodistas JJ Armas Marcelo, Fernando Sánchez Dragó, Fernando Rodríguez Lafuente, Manuel Hidalgo, Ángel Antonio Herrera y Arturo Pérez-Reverte, además del showman Javier Gurruchaga y el sociólogo Lorenzo Díaz.

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  1. Oswaldo Paz y Miño

    Estupendo documental. La literatura y varios de sus importantes protagonistas, Maestros geniales. Poco sobre Antonio Gala, que merece mucho más reconocimientos. De todas maneras los tiene de sus millones de lectores.

    20 feb 2016

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