Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - La República de las letras - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame un cuento y verás qué contento

me voy a la cama y tengo lindos sueños.

-Por primera vez en muchísimo tiempo,

un escritor español podía escribir lo que le diera la gana

y un lector español podía leer lo que le diera la gana.

-Cuéntame un cuento...

-"Recorrimos en un soplo esos 200 años que nos separaban"

de la actualidad y del entorno.

-Nos negamos a ser como nuestros padres.

Yo diría que en los ochenta, los lectores españoles invaden

"el espacio de la literatura".

Hay miles de lectores nuevos.

Siempre digo que escribo en catalán, pero cobro en castellano.

¿Quién de vosotros quiere ser héroe?

Es una oportunidad que hay que darle al caudillo.

(Música celta)

Uno de nuestros proyectos de vida era

vivir el exceso sin sentirnos culpables después.

Ese fue un lema de mi generación: "Vive el exceso sin culpa".

Lo que busco en un libro que leo es que me conmueva,

que me emocione. -Claro.

-La sociedad española dio un salto de gigante sobre un abismo.

Y... sin embargo, en vez de caer, volamos.

Sería verdaderamente maravilloso poder disfrazarse de mujer invisible.

"Por ejemplo".

-Para muchos de nosotros,

la rebeldía política contra la dictadura

"se correspondía con la rebeldía vital

de la primera juventud, de la adolescencia".

Los que dicen que España no tiene arreglo son

los que ellos ya están arreglados y temen que alguien los desarregle.

Una nueva generación de políticos necesitaba

una nueva barra de escritores

"y de artistas y cineastas

que le dieran sentido al haber llegado ahí".

Pues los libreros más comprometidos, como era mi caso,

tardamos más tiempo

"en saber que las cosas tenían que ser de otra manera".

De hecho, se llama "la nueva literatura española"

"porque tuvieron que emerger en un mundo

que rompía mucho con el anterior".

-Yo creo que de lo que se trata ahora es

"de recuperar...

un ritmo que quizá se tuvo"

en las épocas ilustradas de la cultura española.

No había un solo escritor...

que no tuviera...

"una tribuna...

radiofónica o televisiva".

Cuando uno de nosotros publica una novela y tiene éxito,

y tiene un cierto éxito,

"está abriendo un campo que nos pertenece a todos".

Y que se está empezando a vender literatura.

Muchas veces mejor o peor, pero literatura.

Y eso es muy importante.

No querían tanto...

ser unos personajes como hacer una buena novela.

El compromiso creo que marcó esa época,

"y era muy nutritivo hablar con ellos,

y para la sociedad fue muy importante".

Es que éramos pocos.

Éramos pocos los medios, éramos pocos los escritores,

eran pocos los editores, eran pocos los lectores.

Almudena Grandes nació en Madrid,

estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense.

Su primera y, por ahora, única novela,

aunque está preparando otros trabajos,

es "Las edades de Lulú", con la que obtuvo

el Premio de Literatura Erótica La Sonrisa Vertical.

-"Yo creo que el éxito de 'Las edades de Lulú' tuvo que ver

con un factor generacional".

"Que hubo una generación de españoles"

que asumieron esa novela como una especie de...

educación sentimental.

"Teníamos que distinguirnos de nuestros padres,

también en la vida cotidiana, también en la vida privada".

Es una obra que ha sido muy elogiada, muy elogiada.

Creo que el jurado nunca había dicho cosas tan...

tan buenas. -Ha dicho cosas muy serias, sí.

Muy "asustantes".

Por un lado, es maravilloso que el jurado diga esas cosas.

Pero es preocupante. Cuando escribes una novela

y tu primera novela la mandas a un premio y lo ganas,

bueno,

es ya un impacto muy fuerte, ¿no?

Que en la literatura española surgiera alguien

que hace erotismo,

"y que esta sea una mujer,

y que esto inaugure además

un modo de hacerlo...,

no sería si no una anécdota

si luego ella no hubiera alcanzado"

el poderío de su escritura.

Puede ser que a partir de Almudena,

sea España la que cree un nuevo género.

Y además, curiosamente, creo que podría llamarse

"la irrupción de las mujeres escribiendo erotismo".

Yo creo que en aquel momento, sí,

la literatura erótica escrita por mujeres...

"tenía un carácter muy subversivo, no solo por el hecho...

de que una mujer firmara el texto,"

sino por la mirada sobre la sexualidad

que implicaban esos textos.

La imagen que de la mujer da la literatura erótica

y, hasta hace poco, toda la literatura...,

"es la proyección de los deseos de los hombres,

por una razón evidente: este género lo han creado hombres,

lo han desarrollado hombres

y básicamente lo han consumido hombres,

a lo largo de los siglos".

(Vibrador)

(RÍE) Es raro, porque no tiene nada que ver con un hombre.

Está...

Está...

Está frío.

No es caliente.

-"Cuando las mujeres han escrito sobre literatura erótica,

han tratado de sublimar el deseo".

"En ese sentido, se puede hablar de la literatura erótica

escrita por mujeres como algo mucho más refinado,

mucho más elegante, mucho más sensitivo".

"A un hombre se le permite hurgar con una linterna digamos

en todos los recovecos,"

pero se supone que una mujer debe adoptar una posición

como más exquisita para tratar el sexo.

Sesenta y uno, uno primera.

-¡Acción!

-Ábreme, soy yo.

¡Lali!

-"Lo que la hace diferente de las demás historias de amor es

que entre los dos miembros de la pareja se establece

una relación tácita, una fuerte relación de dependencia

de ella con respecto a él"

en la que ella es como una niña pequeña malcriada.

"Las edades de Lulú", la película, a mí no me gustó, pero entiendo...

que Bigas hizo lo que hay que hacer;

"me pareció una adaptación legítima".

"Cuando tú vendes los derechos de una novela,

a lo que yo aspiro no es a que me hagan una película fiel,

aspiro a que me hagan una buena película".

-Oye, Lulú.

Qué posesiva.

Deja algo para las demás.

A ver.

Uh.

(RÍE)

Cómo se le ha puesto.

Sí, sí.

Sí, sí.

La película no la he visto, leí la novela.

Por eso no me quedaron ganas de ver la película, supongo.

Y es pornografía, yo lo entiendo como pornografía.

Envuelta, encubierta en un lenguaje culto...,

con un mini argumento.

Yo comprendo que para una feminista militante,

mi novela sea una novela rosa.

Mi novela es una historia de amor.

Es una historia de amor de una mujer que nada contracorriente.

La diferencia entre la imagen que tú tienes de la historia

y la imagen que transmite la película es muy grande.

Y a mí "Las edades de Lulú" no me gusta.

No conté esa historia así, no la hubiera contado así.

¿Tú qué opinas de la película? -Yo no opino de la película.

No he opinado nunca y no voy a opinar.

Yo creo que no tengo distancia para opinar.

-¿La quitamos? -Sí, mejor.

-Pues sigamos... sigamos charlando.

De las consecuencias, de la huella

de "Las edades de Lulú".

-"Dos cabras que están comiendo de todo,

porque sabes que las cabras comen de todo".

En un basurero, comen papeles y comen todo lo que hay.

Y se están comiendo una cinta de cine.

Y al final, una cabra le dice a la otra:

"¿Te ha gustado la película?".

Dice: "Me gustó más la novela".

Le dice la cabra a la otra cabra.

Cuando yo escribí el libro, no sabía bien lo que había escrito

y después, me quedé alucinada de lo tristísimo y terrorífico

que me había salido, porque no toda la vida es así.

"Crónica del desamor" abre una veta...

importante en la época.

-"Las mujeres se atrevieron a hablar y a hablar"

con naturalidad de cosas cotidianas.

Fue una primera novela que nació de un pie forzado,

porque me habían pedido un libro de entrevistas feministas

que hablara de la mujer en la Transición.

Me puse a escribir y me salieron todas las angustias,

las propias y las de mi gente que yo había vivido de cerca;

y parece que cuando nombras algo, lo dominas.

A lo mejor fue este tipo de necesidad.

Y me aburría hacer un libro de entrevistas,

entonces le propuse hacer un libro de ficción,

"una crónica de ficción

sobre la situación de la mujer en la Transición".

"Ese 'desamor' se refería

como al desencanto en general".

-Malos tiempos para la lírica.

Estaba muy lejos de lo que yo quería hacer en narrativa.

Hay mucho de biografía colectiva. -Sí.

Claro. Claro, claro.

No ajustado en los acontecimientos,

en lo que se narra ahí concretamente, en las anécdotas.

Pero sí en los sentimientos, en las situaciones.

Todo eso está o vivido por mí o por mi gente.

Al principio no tuvo éxito, el primer año.

"Lo que pasaba entonces: una venta pequeña".

"Cuando fue un éxito fue al año siguiente".

Bueno, fue uno de los libros que más vendió.

Y recuerdo que fue alucinante.

"Además, fue como una bola".

Tú eres mía.

Mía porque yo quiero, mía de cuerpo entero.

Tú eres mía.

¿Cómo empezarías una entrevista con Bertín Osborne?

-Diciéndole que me explicara un poco más

eso de su canción de antes,

de esa chica que decía que era suya porque sí, porque no,

"porque lo digo yo".

No llego yo a captar del todo

esa cuestión tan profunda.

Que me lo explique un poco más.

Nosotros venimos del machismo.

Lo practicamos.

Yo he nombrado, sobre todo, a hombres

y, de pronto, me salió Rosa Montero.

Se organizaban conferencias literarias

y había mesas de todo tipo de hombres que hablaban...

del realismo en la novela, del no sé qué,

y luego, una mesa de mujeres.

Literatura y mujeres.

Y dices: "Pero por Dios".

¿Y por qué no literatura y ciclistas?

No sé, es que no...

Era completamente absurdo.

Es que las mujeres tenemos un problema horrible.

"Tenemos que ser igual de competentes que el hombre,

saber igual que el hombre y además de todo eso,

además de hacer un trabajo con el mismo rendimiento,

tenemos que cuidar la casa, a los hijos,

y además de eso, que ya es un trabajo doble y agotador,"

debemos ser guapísimas. No nos da tiempo.

Hubo un momento en el que no solo yo, sino bastantes mujeres,

nos negamos a ir a mesas de esas y lo dejamos, por sexista.

Las escritoras españolas acabamos con las mesas de mujeres y literatura

porque nos pusimos muy pesadas.

Y yo me tiré como quince años diciendo que no.

Yo venía de una familia y de un mundo muy machista,

España era muy machista.

En esa década de los 80, también dio un vuelco,

un vuelco increíble,

pero España era tremendamente machista.

Un ejemplo en este sentido muy claro: Yo tengo un solo hermano,

al que quiero muchísimo, mayor que yo cinco años.

Cuando éramos pequeños, yo mucho más pequeña,

mucho más débil físicamente, cinco años más pequeña...

-Mucho más mona también.

-Muchas gracias, pero no conoces a mi hermano.

-Supongo. -No conoces a mi hermano.

Te advierto que no es muy hábil ese piropo en un debate feminista,

pero se agradece. -Lo decía para seguir lo de antes.

En mi generación, nos estuvimos ahí batiendo el cobre,

y nos lo seguimos batiendo.

Porque el sexismo sigue existiendo.

Por cierto, que en el sexismo participamos nosotras;

es una ideología en la que nos educan a todos,

y hay que intentar librarse de ello, también nosotras.

Había que bajar a por hielo,

con un cubo de asa de latón

que te juro que se clavaba en las manos y las destrozaba.

¿Quién bajaba a por hielo? La niña, con cinco años menos que el niño

y que venía arrastrándose con cinco kilos de hielo

que no podía con ellos, y luego, no podía cerrar la mano.

Pero era incomprensible que el niño bajara a buscar hielo,

porque esas cosas no se pueden permitir en un chico.

Cuando empecé a trabajar,

en los finales del franquismo,

ibas a pedir trabajo a una redacción, te decían que no contrataban mujeres

y se quedaban tan tranquilos porque no era ilegal.

"Tenías que batirte todo el rato".

-Loca por volver...

a saber de ti.

Creo que realmente lo que se está atravesando es

una época de búsqueda de identidad,

búsqueda de identidad de los movimientos feministas,

que de alguna manera sería también

la búsqueda de identidad del hombre, de su papel.

"Habría que ir a una sociedad, para mí,

sin estereotipos, es decir,"

sin que hubiera esos papeles marcados de hombre y mujer.

Intentabas conseguir el divorcio, intentabas conseguir el aborto;

"derechos básicos, básicos".

"Intentabas que te respetaran mínimamente, intentabas...".

"Y, bueno, se ha conseguido muchísimo".

-Loca.

Estamos ante el autor joven

más premiado, literariamente, de España.

Y pudo ser un roquero.

-Sí, sí, pude, perfectamente. -¿Qué roquero hubieras sido?

-Pues habría sido un miembro de un grupo de rhythm and blues.

Llegas con un libro recién publicado

y un carácter tímido,

¿pues cómo te vas a sentir? Un poco como...

Por una parte, halagado.

Por otra parte, como gallina en corral ajeno.

Tengo en la mano la última novela

que ha publicado Antonio Muñoz Molina,

que empieza con una frase

que es capaz de enganchar a cualquier lector.

Dice: "Vine a Madrid para matar a un hombre

a quien no había visto nunca".

"Beltenebros".

Supongo, Antonio, que lo de pensar esa buena frase

para empezar el libro es quizá lo más obsesionante

cuando uno se pone a ello..., -Sí.

-a escribir una novela.

-Además, sin esa primera frase, no hay novela.

Puede haber una historia, y puede ser una historia mejor o peor,

pero la novela empieza a escribirse

cuando se encuentra una primera frase;

además, se encuentra, no se busca, se encuentra por sorpresa.

Muñoz Molina es un escritor intenso

que se toma este oficio muy en serio.

Tiene mucho talento y, sobre todo,

es propietario del sonido de las palabras.

En el Quijote, cuando don Quijote está en Sierra Morena

y decide volverse loco,

por amor a Dulcinea,

se acuerda de que el caballero andante,

Amadís de Gaula, que era su maestro,

cuando su señora lo abandonó,

decidió cambiar el nombre, hacerse un ermitaño

y llamarse Beltenebros.

"Yo empecé a escribir en el periódico en Granada".

"Un periódico que estaba recién fundado, imagínate".

"Cuando yo llegué al periódico, hablé con uno que conocía vagamente

y me dijo: 'Tráeme artículos'".

"Eso es una cosa que ahora es muy difícil de imaginar".

Para mí, la narración de la propia vida...,

que es uno de los elementos fundamentales de la novela,

es decir, la experiencia de tu propia vida,

está completamente imbricada

"con el tránsito de la historia de nuestro país".

La imposibilidad de vivir el presente

y de retroceder para vivir en una memoria que pertenece a otro,

"eso es una tentación que yo creo que tiene todo escritor

y que personalmente se puede tener muchas veces,

y que una vez llegado al fondo de eso,"

se está en condiciones de ver el presente.

Para mí es muy difícil inventar una ficción

que no tenga un contexto histórico... relacionado con esto.

Tiene que ver con mi propia biografía,

con mi propia vida.

("Stand by me", Ben E. King)

"Nosotros nacimos en un mundo

muy distinto del mundo que vino después".

"Yo nací en el año 56 en una ciudad de Jaén,

entonces era un mundo completamente atrasado,

rural, aislado, patriarcal".

Nosotros, personas como yo,

tenemos recuerdos que parecen muy anteriores a nuestra vida.

"Yo veía de niño segar con hoz".

Entonces, eso te da una...

Esa experiencia de saber que...

que tú perteneces a varios mundos distintos.

Se llama Manolo Vicent y es escritor.

Físicamente,

ya le ven ustedes, no vale nada.

Y si yo hiciera "Daguerrotipos", que Dios me libre,

diría que Manolo Vicent está a medio camino

entre la santidad según Berruguete

y el crimen sádico de monsieur Landru.

Si tienes algo que rectificar, desenfunda, Manolito.

-A mí tú me pareces como un ángel de estos de Fra Angélico,

de estos que se asoman por la ventanita anunciando algo,

pero que de pronto se olvida

y se va a su buhardilla de Malasaña.

Bueno, yo no me conozco casi de nada.

Es decir, que... yo pasaba por aquí.

Quiero decirte...

No, yo me tengo muy poco observado.

Yo creo que soy tímido y...

e inseguro.

Tengo la vivencia...

de Valencia y de la provincia...

Más que de Valencia, de la región levantina.

-"Toda la obra de Vicent es"

un retrato de los 70

y de los 80.

-Yo empecé escribiendo novela

y nunca me imaginé que iba a escribir en los periódicos.

Pero yo gané un primer Premio Alfaguara

en el año 67 o 66;

y después, un día fui a un periódico

"y aquello era...

como ametralladoras en un frente de guerra".

"Cada periodista tenía un coñac al lado,

fumando, una humareda increíble,

y nadie estaba en su sitio,

pero, misteriosamente, ibas al día siguiente al quiosco

y estaba el periódico".

¿Es verdad que no das golpe, que no das un palo al agua?

-Estamos en lo mismo, es decir, yo lo he dicho hasta la saciedad.

Yo soy un vago que se pasa toda la vida trabajando.

Por otra parte, no trabajo mucho, pero tampoco exijo mucho.

Es decir, que yo no necesito nada.

Que no tengo apetencias.

No le quito el puesto a nadie.

El que me pita, tanto profesionalmente

como en la carretera, yo le dejo pasar.

Que yo no...

También es verdad que a este mundo no se ha venido a trabajar;

nos han engañado.

-"Es un retrato

que refleja no solo las virtudes

de un periodista que mira,

sino de un hombre,

casi un psiquiatra, que pone su lupa...

sobre una época que no se podría leer

sin sus libros".

Usted acaba de ganar el Premio Nadal

con una novela llamada la "Balada de Caín".

No sé si será casualidad. -Buenos días, Emilio.

-Gracias. -El tabaco del socio.

-Ahora le pago. -Ahí llevo yo un 50%.

-Porque tú eres socio de él. -Bueno, de ahora, últimamente.

-Tú eres el socio capitalista. -Sí, sí.

"Balada de Caín" no es una novela de buenos y malos.

Se dice que Caín fue el primer asesino de la historia

y que mató a Abel.

Yo quise escribir por tanto una primera novela policiaca

donde se demostrara que Caín era inocente.

Yo pertenezco a una generación

que, en los 80, se manifestó

"como escritores que escribíamos

en el periódico".

Si yo pudiera hacer literatura,

"que es lo único que yo creo que puedo hacer,

sobre ese soporte, ese tejido,

que cada día se hace y se deshace,

tu artículo es leído o no leído,

puede envolver un kilo de pescado

o puede desaparecer;"

y eso te fuerza al día siguiente a volver a escribir,

porque eso es un tejido.

¿Le gustan a usted los premios?

Pues la verdad es que no mucho,

porque un premio...

"Realmente, uno escribe un libro

y un libro, aunque suene cursi, es como un hijo".

Pero a mí los premios no me interesan ni me han interesado.

Tuve suerte en que...

enseguida gané un premio,

que entonces, en ese momento,

ganar un premio era una forma muy fácil

de entrar en el mundo este

porque estaba la televisión, que la veían veinte millones.

Ya los escritores no están en sus casas,

"están en los medios,

están en las televisiones".

-"Beatus Ille", una novela publicada

hace ahora aproximadamente un año y medio,

llevó a Antonio Muñoz Molina,

un jiennense afincado en Granada

de algo más de treinta años..."

-"El programa al que yo fui de televisión,

que era en La 2

y era un programa que hacían Julio Llamazares y Alejandro Gándara,

era un programa, bueno, en el que salíamos...".

"Un programa dedicado a los nuevos escritores".

¿Te imaginas ahora un programa en la televisión

que trate de escritores y de escritores jóvenes?

Eso también te dice mucho sobre...

sobre los cambios de la época.

Aparece gente como...

el propio Terenci Moix,

que hace programas de televisión él mismo.

Gonzalo, yo me voy a sentar así. -Muy bien.

-Porque yo quiero que usted me cuente cosas.

-Muy bien.

Tú preguntas y yo contesto. -Es la mejor manera de escuchar,

como si estuviéramos en alguna de esas casas solariegas,

al lado de la lumbre.

-"Era un mitómano de todo un mundo..."

de fantasmas cinematográficos.

(ACENTO AMERICANO) -Yo hablo castellano, catalán, vasco, gallego.

¿Qué prefiere usted?

(HABLA EN CATALÁN)

-No, yo prefiero inglés.

Como un literato... viviente,

que ejercía de literato sobre sí mismo.

¿Qué le falta para ser un genio? -La genialidad.

-¿Le hubiera gustado escribir el Quijote?

-Sí, sí, corriendo y ahora.

-Terenci Moix, ¿es usted un esnob?

-Sí. Por fortuna, sí.

-¿A cuántos premios literarios se ha presentado?

-A once. -¿Y cuántos ha ganado?

-Nueve, y buenos.

-"Yo creo que Terenci Moix es un escritor mucho mejor

de lo que su propia fama dejó traslucir".

Es verdad que él dejó de tomarse en serio a sí mimo

y dejó de tomarse en serio su literatura.

¿Tú de qué vas?

-Yo lógicamente voy de escritor.

-"Se convirtió en una figura mediática total".

"Vendía una barbaridad".

Creo que todavía es el Premio Planeta más vendido

de la historia del Premio Planeta.

Si Shakespeare levantara la cabeza, ¿qué cree que pensaría?

-Si Shakespeare levantara la cabeza, me pondría un piso,

después de dos años y medio que he estado traduciéndole "Hamlet".

Él es un verdadero lujo como personaje,

como escritor y como amigo.

Él es don Antonio Gala.

-"Era también un hombre de una extremada generosidad".

"Y además, era...

era descarado,

era descarado en su cordialidad,"

en la expresión de sus sentimientos,

y eso, en un país tan pacato como España,

era una cosa de agradecer.

Entre novelas, ensayos y teatro, ¿como cuánto habrá escrito usted?

-Muchísimo, muchísimo, porque yo siempre digo

que escribo en catalán, pero cobro en castellano;

y entonces, mucho.

Un hombre brillante y cariñoso.

Yo tengo un recuerdo muy bueno de Terenci.

Le tuve mucho cariño.

Me llamo Manuel Vázquez Montalbán.

Hasta ahora, he publicado nueve novelas,

cinco libros de ensayo, cinco libros de poemas.

Se habla de mí como novelista, poeta, escritor,

periodista, ensayista.

En cambio, tampoco me colocan al lado

el adjetivo que quizá me defina con más justicia,

como define con justicia a casi todo el mundo,

y es el adjetivo de superviviente.

Era... uno de los cerebros

más amueblados...

"que existían, que yo conocí en ese momento".

Porque tenía una formación marxista...,

y tuvo el acierto

de unir el marxismo

con el pop.

El tipo de imbécil ibérico,

que en otros países no lo he visto,

que es el imbécil que te toca con dos dedos, siempre estos dos,

la barriguita.

-Porque dicen que da suerte. -No, no, eso es la chepa.

Es decir, este tipo de imbécil, cuando te ve,

que a lo mejor no te ha visto en toda su vida,

pero se cree con la familiaridad de hacer así

y decir: "A ver si te cuidas".

Era de esos escritores mayores

que fueron muy generosos con los jóvenes que llegábamos.

-"Les prologaba libros, se los presentaba,

escribía frenéticamente"

como si al día siguiente se fuera a morir.

Y acudía a todos los sitios

donde fuera llamado.

Cuando uno gana el Planeta,

pasa por experiencias humanas fascinantes

como es firmar libros en los supermercados

"y en los grandes almacenes".

"Por ejemplo, te viene una señora y te pregunta:

'¿Usted me recomendaría esta obra para mi marido

que es un señor muy recto?'".

Y le digo: "Es de derechas, ¿con algunas páginas

que puedan parecer escabrosas cómo reaccionará?".

"Muy mal, porque es muy recto". Y le dije: "No compre la novela".

Siempre tuvo bastante éxito; venía de la política,

rescató un poco toda la canción antigua,

que también fue un escándalo: "¿Cómo un marxista se dedica

a la canción española que era franquista?".

Eso fue un escándalo en su tiempo.

-Ojos verdes.

-"Los fragmentos de canciones, a través de la gente que los cantaba

y los utilizaba como una especie de gasolina del espíritu

para sobrevivir en los años 40,"

pues aquellos versos alimentaban de esperanza,

de sentimiento, de fe, a la gente,

y eso era lo que les hacía conmovedores.

Va a escribir unas memorias de Franco para niños.

Es una oportunidad que hay que darle al caudillo.

Yo conocí a Vázquez Montalbán en TVE.

"Una vez que fuimos él y yo invitados al programa de los gallifantes".

"Y cuando llegué allí, dije: '¿Cómo voy a competir con Manolo?'".

"'Yo tengo que perder'".

"No puedo ganar".

Porque Vázquez Montalbán, para mi generación...,

fue el gurú

de la opinión política.

¿Puede darnos tres buenas razones para vivir?

-Que te quiera alguien...,

el bacalao al pilpil...

y la posibilidad de tener una colección completa de vídeos

con todas las películas de Rita Hayworth.

-Y el verde, verde limón.

Tengo la fortuna de que no he estado muy influido por la novela.

He leído poca novela, he leído mucha más poesía;

he escrito poesía hasta ahora.

-"Y Julio Llamazares narró,

también en la periferia,

lo que pasaba con el maquis,

la gente que luchó..."

después de la guerra, contra Franco,

"en lugares remotos".

-"Aquí vengo los veranos,

aquí vuelvo cada poco cuando Madrid se me cae encima,

y en esta vieja casa de labranza,

reconvertida ahora en casa de vacaciones,

pienso inevitablemente, cuando me cruza por la cabeza

la idea de retirarme del mundo...".

-"José María Merino, igual que Luis Mateo Díez,"

junto con Juan Pedro Aparicio,

formaron una tripleta que parecía futbolística.

"Mateo narró...

la tristeza del mundo digamos mediocre"

de esos años... de plomo

de la vida española, los 60 y los 70.

A poco más de treinta años,

Manuel Rivas es un periodista curtido en mil batallas.

Con su libro "Un millón de vacas",

ganó el Premio de la Crítica para narrativa en lengua gallega.

Manuel Rivas, que contó de una manera muy precisa

"lo que pasaba

en el mundo de la periferia española,

presidida por el hambre

e incluso por el desdén a la democracia

que se había vivido en la época"

de la preguerra.

Yo no reniego del concepto de literatura comprometida.

Miro al mundo con ojos de asombro,

de perplejidad.

Pero también con ojos de rebeldía.

Yo creo que de alguna forma hay que reivindicar

el romanticismo.

Arturo, cuando le sobra tiempo entre bomba y bomba, escribe.

Tiene ya cuatro libros escritos,

de uno de ellos hay una película en cartel en España

que es "El maestro de esgrima", sobre el cual le entrevistábamos.

De Arturo Pérez-Reverte me acuerdo muy bien,

y de haberle entrevistado cuando todavía,

determinados grupos o determinados medios,

no le hacían caso,

les parecía que era un escritor menor.

Ahora, ¿estás escribiendo otro libro? ¿Has terminado otro libro?

-Lo interrumpí. No iba a ir a Sarajevo,

estaba trabajando en vacaciones en una novela nueva;

me fui allí, he estado dos meses en total.

Y ahora, la he retomado otra vez y estoy trabajando en la historia,

aprovechando que no me he incorporado a informativos de nuevo aún.

La novela estará lista a primeros de año, espero.

-"Pérez-Reverte es también un creador de historias".

Él tiene ese concepto de la vida

como una empresa heroica,

pero... de un heroísmo derrotado.

Es un gran narrador.

Pérez-Reverte, con su fórmula, ha tenido un éxito inmenso.

"Todo lo que se diga es conocido".

"Usó la fórmula de la aventura, fue el más atrevido"

en ese sentido,

rompió los moldes políticos muy pronto...

y tuvo mucho éxito desde casi el principio.

Digamos que el ciclo

de la Transición

comenzó realmente

con una novela genial...

"que narra la corrupción urbana:

'El caso Savolta', de Mendoza".

Nací en Barcelona en el año 43,

estudié allí en un colegio;

luego, en la universidad,

hice Derecho.

-"Eduardo Mendoza estaba

tocado por los dioses desde el primer momento".

Es decir, desde el primer momento que publicó su primer libro,

"tuvo éxito".

-Siempre he sido una persona...

relativamente poco activa,

y las cosas que me han pasado

me han pasado a pesar mío...,

como los personajes de mis novelas.

-"Tuvo el favor de los críticos,

les gustaron a los críticos los libros,

les gustaba a los lectores,"

se nos hacía un personaje encantador,

y así sigue siendo.

Para ser marginado, hay que ser muy pobre o muy rico.

Como hacer una novela con un personaje muy rico

me costaba más, porque no sé muy bien lo que hacen las personas muy ricas,

decidí hacerlo con un personaje muy pobre,

que eso sí puedo imaginármelo con más facilidad.

Ocurrió una cosa

que había empezado a ocurrir con Eduardo Mendoza un poco antes,

que es que libros que parecía que iban a ser minoritarios

tenían mucho éxito.

"El madrileño Javier Marías es autor de cinco novelas,

una de ellas, 'El hombre sentimental',

fue Premio Herralde en 1986.

Ha sido profesor de Literatura en Oxford

y actualmente lo es en Madrid".

Y yo no me puedo olvidar de Javier Marías.

"Muy pronto, con el monarca del tiempo,

él alcanzó su propio estilo"

que hoy, muy depurado,

"es quizá de las prosas"

más importantes del siglo XX podemos decir.

¿Hasta qué punto ha influido en tu obra

la llamada "cultura de la imagen"?

Yo creo que eso es una cosa común

a casi todos los miembros de mi generación.

Y me imagino que en buena medida se debe

a que, durante muchos años,

los niños españoles casi la única satisfacción que tenían

"era un poco el cine dominical

y, generalmente, ese cine era americano".

¿Por qué escribe usted a máquina? -¿Pretende que escriba con ordenador?

No pretenderá que escriba con ordenador.

-No pretendo, le pregunto por qué no se pone

a la altura digital de los tiempos.

-He visto fotos de escritores con un ordenador al lado o delante

y queda muy mal; los escritores tenemos un aspecto anticuado.

"Volvió a la ciudad para perderse en ella,

como en una de esas noches de música y bourbon

que no parecía que fueran a terminar nunca".

"Pero ahora, el invierno había ensombrecido las calles".

-"El libro que...

que cambió mi vida de verdad,

literalmente,"

fue "El invierno en Lisboa".

Es una historia de un músico de jazz.

"Entonces, del primero habían hecho tres mil ejemplares,

habían vendido menos de dos mil".

"Bueno, pues la expectativa que tenían era parecida".

Y esta novela, de pronto, empezó a tener mucho éxito.

Fui jurado del Premio de la Crítica y le dimos el Premio de la Crítica.

Los premios, las tiradas, son cosas exteriores.

Si uno no sabe donde está escribiendo,

no sabe si ganará el premio tal o si venderá diez mil ejemplares.

Lo importante es...

que haya traspasado un solo corazón,

porque si ha traspasado uno, está en condiciones de traspasar más.

Fue un éxito de ventas muy grande.

Entonces, pude pedir un permiso en la oficina de seis meses.

Sin sueldo.

(Música jazz)

Sean ustedes bienvenidos.

Buenas noches, Marco. -Lo prometido es deuda.

Hola, Floro. Te presento al señor Ramires.

Este es Floro, el dueño.

-Mucho gusto.

Marco me ha hablado mucho de usted

y de un cuadro que estoy impaciente por ver.

-Estoy a su disposición, señor.

-No sé si conoces a mi mujer.

-Si la conociera, me acordaría.

¿Cómo está usted, señora?

-Te van bien las cosas, ¿eh? -Sí, gracias a ellos.

(Continúa la música)

El público casi nunca se equivoca.

-"Cuando veía las fotos de los actores

que participaban en 'El invierno en Lisboa',

salvo Dizzy Gillespie, claro,

tenía la sensación de que esas caras

no iban a contar"

no ya mi historia, la historia que yo había contado en la novela,

sino otra historia posible.

Le contratamos para escribir la última página.

Fue la primera vez que tuvo una columna

Antonio Muñoz Molina en un periódico nacional,

y tuvo mucho éxito.

Se llamaba "La cueva de Montesinos", me acuerdo bien.

Yo empecé contando

los conflictos de identidad de mi generación.

"En mi ciudad, en mi país".

O sea, haciendo una literatura muy testimonial, que quería contar.

Es lo que yo llamo ahora, con cierta ironía y cariño,

"'las chicas de la movida', que son mis primeras novelas,

las novelas de las chicas de la movida".

¿Y tú plasmas...

en la literatura escenas personales?

No. Bueno, en realidad, esto es un viejo mito,

cuando te dicen que es autobiográfico.

Todo es autobiográfico, porque el libro lo escribes tú.

Un libro siempre es una etapa de tu vida,

y son historias que las has podido vivir,

las has podido imaginar o se te han podido ocurrir,

pero donde han sucedido evidentemente es en tu cabeza.

Todo es autobiográfico.

Pues en realidad he escrito siempre sobre la misma historia,

"sobre la identidad y sobre la memoria

en España en el siglo XX".

"Es lo que he hecho siempre".

Yo creía que mis personajes hablaran de otras cosas,

contaran otras cosas que me interesaban,

pero había escogido unos personajes al principio que eran

muy cortos, muy pobres, con poco control sobre sus vidas,

muy analfabetos, y no podían hacer lo que yo quería, tenían otras vidas.

Mis novelas están llenas de monstruos,

de personas extravagantes o de personas heterodoxas.

El vehículo de socialización en nuestra sociedad ahora es

"a través del trabajo, de nuestro puesto laboral".

"Entonces, es ese puesto laboral

el que nos introduce en la sociedad,

y el éxito de ese puesto laboral es"

lo que nos da la medida de nuestra dignidad.

Yo me sentía muy compenetrada con ellas

porque yo también, desde mi puesto de periodista

"en el periódico y de responsable de páginas culturales,

yo quería gritar a la gente diciendo:

'Esto va con usted, esto va contigo'".

"No creas que es para cuatro 'culturetos',

esto va contigo".

Lo que sucedió después de la Transición,

y poco a poco, y ya estalló

en esa década increíble que fueron los 80,

fue la normalización cultural también.

"En todos los países, los lectores están interesados

en leer a sus propios autores que son evidentemente

los que hablan desde el inconsciente colectivo,

y eso pasa en todos los países".

Hacen algo que es comparable a lo que hacían otros escritores

en el resto del mundo:

recuperan la "narratividad", recuperan los géneros clásicos.

Si antes la política era el centro de atención,

la política en un determinado sentido,

"ahora no es eso, ahora es más la sociedad

y sus conflictos y sus preocupaciones,

y la política desde la sociedad; yo creo que esos son los temas".

-"Cuando yo era niño,

mucha gente que había vivido la Guerra Civil,

que había luchado en la Guerra Civil,

que lo había conocido de primera mano, estaba viva".

Yo oía hablar de la guerra a mis padres,

"a mis tíos, a mis abuelos".

"Y entonces, ese mundo..."

está en tu imaginación de una manera muy poderosa.

-Yo recuerdo, en párvulos, cuando una maestra

que se llamaba doña Teresita,

y yo, pues imagínate, cuatro años,

"ella abría el catón y con el dedo...

me iba señalando palotes,"

signos:

la eme con la a, ma.

"Esos... palotes"

eran como troncos de árboles

que me metían en un bosque.

-"Mi madre me enseñó a leer muy pequeña,

mucho antes de ir al colegio,"

yo creo que con tres años ya leía.

Y no me acuerdo de qué fue lo primero que leí,

pero siempre he leído muchísimo.

"Y escribía".

"Como la mayoría de los novelistas, empecé a escribir de niña".

Los domingos por la tarde...,

"mi padre nos llevaba a casa de mi abuelo a ver el fútbol,

a ver el fútbol él con mi abuelo".

En aquella época en la que el fútbol era una cosa muy seria

y solo había un partido a la semana,

"a los niños, para que nos estuviéramos callados,

nos daban lápices de colores y papel, y como no sé dibujar, me aburría".

Y alguien, una tía abuela mía, me dijo:

"Ya que te gusta tanto leer, ¿por qué no escribes cuentos?".

Así que empecé a escribir cuentos con 8 o 9 años.

"Y desde entonces, yo quería escribir".

Porque no había nada que me gustara más que leer.

Mis primeros cuentos que mi madre fechó y guardó,

y que los tengo yo ahora,

"los escribí a los cinco años y eran de ratitas que hablaban".

"Con dibujos de ratitas y tal, una cosa horrible".

Y desde entonces, desde que me recuerdo como persona,

porque el recuerdo articulado de uno mismo es eso, 4 o 5 años,

me recuerdo escribiendo, siempre he escrito.

"Yo terminaba de leer un libro y empezaba de nuevo el mismo libro".

"Y el ver que alguien había hecho eso:

veía la foto de Verne en la contraportada"

de algunos libros, veía a aquel señor con la barba,

y te dabas cuenta de que los libros los escribía alguien.

¿Sabes? Que los libros no eran

no eran cosas que hubiera por ahí espontáneas,

"sino que alguien, en su cabeza,

había escrito eso palabra por palabra".

Y todo eso a mí me sigue influyendo,

sigo siendo muy sensible a esos temas de Verne,

de la exploración, del naufragio, de la isla desierta,

del misterio que hay que averiguar.

-Caminando por la calle yo te vi.

Caminando por la calle yo te vi.

-"Se escribe una literatura

mucho más asequible para los lectores".

"Y los lectores españoles aceptan ese desafío".

Yo diría que, en los 80, los lectores españoles invaden

el espacio de la literatura

y España deja de ser un país anormal,

se convierte en un país

en el que a los lectores les gusta la literatura que se hace en su país.

Hay miles de lectores nuevos.

La vanguardia son los lectores españoles

que, misteriosamente, han dejado de comprar a Frederick Forsyth

y están comprando a Almudena, o a Bernardo,

o a mí, o a tantas personas.

-"En el año 1988,"

de los diez libros más vendidos den la Feria del Libro de Madrid,

ocho eran de autores españoles.

"Diez años antes, de esos diez libros,

ocho eran extranjeros, por lo menos".

Y la verdad es que eso nutre mucho también al escritor.

De alguna manera, esa relación,

esa fluidez de relación con tu sociedad.

Por primera vez, yo creo, masivamente, mujeres lectoras.

"Entonces, hubo una confluencia entre lo que nosotros escribíamos...

y los lectores que querían leerlo".

-"En los 80, pasa algo"

que tiene que ver

con el bum posterior

"de la literatura española:"

son las Ferias del Libro

y el atrevimiento de los editores

para apostar por autores jóvenes españoles.

El hecho social es

"que libros escritos por españoles jóvenes

de pronto recibían el favor de muchos lectores".

La Ferias del Libro ayudaron y ayudaron bastante.

"Porque era sacar el libro a la calle".

El problema que tenían los autores, los libreros,

era que los libros los teníamos en el recinto.

Entonces, sacar los libros a la calle era un nuevo contacto con la gente,

y con gente que no era habitual en las librerías,

aparte de la habitual.

-Me enamoré de ti.

-"Fue una de las emociones más grandes de mi vida".

"Y debo decir que todavía,"

la primera vez que entro en una caseta

cada año,

siento una pizca de emoción y me acuerdo.

"Le hago una especie de homenaje

a la adolescente fantasiosa que yo era

cuando miraba firmar a los escritores en la Feria".

-Yo me enamoré de ti.

Se te acercan y te dicen: "Oye, no me ha gustado nada el final".

"A ver si me cambias el final".

-A mí me gusta que me confundan con otro.

Se me acercan a que les dedique un libro

y se creen que soy otro. Yo se lo dedico.

El ir a una Feria

entonces era muy desagradable,

porque era como una carrera de galgos o de caballos,

a ver quién vende más, a ver quién tiene más éxito.

En los meses que lleva circulando la novela,

¿dónde se ve que está colando mejor?

-Pues eso no lo sé, eso ya es otro departamento.

Yo bastante he hecho con escribirla.

Todo lo que tienes con el público tiene un fondo de irrealidad,

es una oscuridad con mil ojos que te miran, que te juzgan.

(Tarareos)

-"A mí me invitaron a la Feria de Castellón".

"Y me sentaron al lado de Fernando Vizcaíno Casas".

"Estaba totalmente pendiente de mí, todo el tiempo pendiente de mí".

Era uno de estos escritores que contaba,

contaba los libros que firmaba: hacía cuatro palitos y uno,

y cuatro palitos y uno. Y me miraba.

"Y por la tarde, empecé a firmar yo más que él".

"Y él me decía:"

"Lo mío son las mañanas,

mis lectores están viendo el fútbol por la tarde".

Y yo decía: "Ah, bueno".

La competitividad peor es

la que tienes contigo mismo.

Si un día has tenido un éxito...,

el querer superar ese éxito,

el volver a tener ese mismo éxito,

es terrible.

Eso es lo que te destruye.

Que en el infierno solamente arde el "yo".

Y de ese "yo" es del que hay que huir.

-¿El ego? -El ego, sí, el ego.

Aquel que tuvo éxito eras tú

y este que ha fracasado también eres tú.

En la década de los 80, empezó a morir...

la tertulia.

-"De Gijón se ha escrito mucho y se han dicho muchas cosas".

"Es indudable que, tras la inmediata posguerra,

este acogedor café, que sigue fiel a sus viejas reuniones

aunque siempre dando su abrazo a las nuevas generaciones,

se convirtió en el centro de nuestra cultura".

-"En nuestra tertulia,"

no se hablaba de literatura,

"se hablaba de chismes...

de altura".

Solemos hablar de maldades

y de cosas superficiales, pero brillantes.

Cosas anecdóticas,

"casos... increíblemente disparatados".

"Tácitamente, está prohibido hablar de literatura,

y se habla bastante de política.

Siempre se decía que allí no se hablaba de sentimientos,

ni de familia, ni de enfermedades.

Se venía ya tosido, llorado.

Yo creo que ya no había nada de eso entonces.

Vamos, no sé, yo nunca he ido a ninguna,

a ninguna tertulia de nada.

Los escritores empezaron a reunirse más

"en las Ferias, en los coloquios que organizaban las editoriales"

para presentar sus libros.

¿Y usted ha vivido aquí los momentos más insignes:

el conato de incendio...?

-Sí, bueno, yo estuve a punto de morir dos veces aquí:

una vez que entró un pirómano

con la lata de gasolina.

Yo me di cuenta enseguida

que aquel señor no pintaba nada en ese espacio.

Y se ve que era un literato frustrado

porque nos salvó su literatura,

porque mientras quitaba el tapón

"y lo derramaba en la mesa, dijo una frase gritando:"

"¿Quién de vosotros quiere ser héroe?".

Y al oír yo esta frase tan literaria de tipo shakesperiano,

me di cuenta de que la muerte estaba cerca.

Me lancé

a la calle.

"Si no emite esa frase sonora

casi trágica, hubiéramos ardido absolutamente todos los del Gijón.

(Música lenta)

Parecía que había sitio para todos y eso fomentó la generosidad,

y entonces, empezó también una manera de ser escritor

mucho más profesional, como digo, y más respetuosa con el colega.

Ha habido siempre yo creo que muy buen rollo,

bastante buen rollo, entre los escritores.

Esta soledad a la que...

te estás refiriendo, de un artículo tuyo...,

¿es específicamente la del escritor

o también pertenece al resto de la humanidad?

-Yo supongo que todo ser humano,

cuando está cumpliendo su destino, está solo.

Porque el destino se cumple a solas, si es que se cumple alguna vez.

Pero el escritor...,

cuando lo cumple, quizá esté más solo que ningún otro ser humano,

porque tiene que hablar para los demás seres humanos

y eso duplica la soledad, y con una soledad sobreañadida.

-"Mucho antes que escritora soy lectora".

"Yo descubrí que era mucho más feliz leyendo que viviendo".

"Y a partir de ahí...,

yo creo que llegar a ser escritor es como atravesar el espejo;"

la lectura y la escritura son como...

dos aspectos peculiares de la misma cosa.

Yo soy una persona, una escritora,

en primer lugar, especialmente existencialista.

Mis libros están siempre obsesionados...

"por la muerte y por el paso del tiempo,

y por lo que el tiempo nos hace

o más bien cabría decir nos deshace".

Porque vivir es deshacerse en el tiempo.

Un narrador es alguien

"que puede escribir, bien o mal,

pero que su idea es

que crea vida, crea personajes".

"Eso es un narrador, un inventor de historias".

Sin embargo, un literato es alguien

que ve el mundo a través de las palabras.

-"Cuando uno empieza a escribir,

cree que lo que tiene que hacer es

poner en un papel, o en la pantalla,

todo lo que está en su cabeza".

Una descripción no sirve,

casi no sirve.

Porque las palabras son muy abstractas

y la mente se aburre enseguida.

"Entonces, tú tienes que buscar los detalles, a mi juicio,

los detalles significativos".

"Detalles que den una idea reveladora sobre eso".

La tenacidad es más importante que el talento en la novela.

Somos corredores de larga distancia.

Yo he visto a mucha gente con mucho talento perderse

por no ser capaz de estar trabajando como un picapedrero

la palabra, la historia, el libro,

porque es un trabajo durísimo escribir una novela.

-"Un escritor..."

escribe de su propio mundo,

pero si lo escribe es verdadero,

eso trasciende, porque las personas nos parecemos mucho.

Es que hay dos formas de ver la vida.

Hay gente que ve la vida...

"en un plano general".

"Y si tú ves la existencia humana a tu alrededor

en un plano general...,

pues casi no te enteras..."

de lo proteica que es la vida.

"Si tú acostumbras...

a enfocar la vida a tu alrededor en un primer plano,

en cada momento del día

está sucediendo...

la historia universal a tu alrededor".

Basta con enfocarla en primer plano.

Ya está.

Que me han dado un tiro en la espalda.

Mire, no me puedo...

¡Escucha! ¡Que eso ha sido!

-¿Qué tienes, hijo de puta? -Ahora viene una ambulancia.

-"Su nombre era Juan José Moreno,"

y era más conocido por el alias: El Vaquilla.

Por su vida difícil, llevada al cine en tres ocasiones,

"llevaba treinta años en prisión".

"Hoy, a los 42 años, ha muerto en un hospital de Barcelona".

-Tú eres El Vaquilla, alegre bandolero.

Porque lo que ganas repartes el dinero.

Tú eres El Vaquilla...

-"Él me empezó a contar cosas"

de sus propios sentimientos.

El muchacho era muy sentimental.

¡Oye! ¡Compañeros! -Vamos a hablar.

-¿Ha habido cabecilla?

(TODOS) ¡No!

-Porque lo que ganas...

-Yo iba sudando frío, pero pensando: "Como a alguno le dé una sobredosis,"

"'de aquí no salimos ninguno'".

-La heroína fue devastadora.

Fue la guerra de mi generación.

-"Era un chaval espabilado, listo, y se hacía simpático".

Y no sabíamos si castigarlo o regañarle.

-"Creo que dejó de ser El Vaquilla"

y se convirtió en una especie de miembro del "star system".

-"Ninguna sociedad toleraría el grado de violencia"

al suceso que vivíamos en los años 80.

Prácticamente cada semana había un atraco con tiros.

-Quedaban como proyecciones heroicas, como los forajidos de leyenda,

"héroes populares del barrio".

-Tú eres El Vaquilla.

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Ochéntame otra vez - La República de las letras

01 mar 2018

Almudena Grandes, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez Reverte, Javier Marías y Julio Llamazares fueron algunos de los jóvenes escritores que despuntaron en la década de los 80 y a quienes está dedicado este capítulo de Ochéntame otra vez‘República de las letras’. Junto a ellos, entrevista también a autores como Manuel Vicent, y recuerda nombres como el de Manuel Vázquez Montalbán, que absorbía la vida desde la calle y la llevaba literariamente a los periódicos, o los que, como Terenci Moix, se convirtieron en figuras mediáticas de la televisión.

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