'Ochéntame otra vez' prolonga la experiencia de los espectadores de la serie. Con una fórmula basada en la cuidada selección del archivo de RTVE y la aportación de testimonios directos de los protagonistas o testigos de los acontecimientos narrados, 'Ochéntame otra vez¿ ha obtenido en 2015 del premio de la Crítica a Mejor Programa de Entretenimiento del Festival de Vitoria y el premio Iris a Mejor Programa Documental de la Academia de Televisión.

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No recomendado para menores de 7 años  Ochéntame otra vez - Los niños de la EGB - ver ahora
Transcripción completa

Todos los alumnos de mi curso

bailan twist enloquecidos

en los ratos de recreo.

EGB es Educación General Básica.

Nos queríamos, eso parece que se ha perdido.

Yo he llegado a suspender hasta 11 asignaturas,

creo que había 12.

Y solo aprobaba pues el Inglés y la Educación Física.

Twist, twist.

Según entraba y me dejaba en el patio

yo me escapaba por otra puerta, me saltaba la valla.

El placer de las pequeñas cosas,

de que con muy poco podíamos ser muy felices.

EGB, Dios mío, qué tiempos.

Don Bernardo.

Profesores y estudiantes al compás del mismo tercio.

Solo por ti merecería la pena que yo hubiera sido profesora.

Con el twist de mi colegio.

¡Vamos, a bailar todos el twist! -¡A bailar el twist!

¡Venga, no os quedéis parados! ¡Vamos, todos, a bailar el twist!

¡Venga, vamos allá! ¡A bailar! Vamos, ¿a qué esperas?

Con el twist de mi colegio.

(Música, Modestia Aparte)

Eras un niño cuando, en este jardín,

lloriqueabas en las tardes de abril.

Sobre la hierba tu espalda cansada

y tus ideales muy lejos de allí, jajajajá.

Siete millones de niños vuelven mañana al colegio,

estos alumnos de Preescolar, EGB y Educación Especial

se encontrarán con importantes novedades.

Me gusta el colegio porque me encuentro con los amigos

y... por nada más.

Tenía un poco de ganas de venir al colegio

para reunirme con mis compañeros,

pero también no tenía ganas porque estoy mejor de vacaciones,

sin venir al colegio y sin estudiar.

Y qué más da, jajajajá, sin son cosas de la edad.

Para mí la EGB es... es mi infancia.

Lo llevé muy relajado porque sacaban buenas notas,

no sacaban todo sobresalientes pero...

Pero era la leche, porque tú traías...

yo traía medias de notable y mi padre decía: "Está bien."

En vez de... O sea, no era notable, era normal.

Porque yo sabía que podíais sacar, con bastante facilidad,

sobresalientes. -Exigente.

Pues hoy os voy a invitar, desde mi mesa de dibujo,

a un viaje especial, a una excursión,

una excursión por mar.

Porque os voy a decir unas cuantas cosillas

sobre un deporte marítimo y veraniego,

que es la navegación a vela.

Tuviste un problema,

me parece que fallaste en Matemáticas en junio.

Y después pasaste en septiembre, pasaste perfectamente,

y ha sido la única vez que alguien...

No, en septiembre no,

a mí nunca me ha quedado una asignatura para septiembre.

¿Te aprobaron en junio? ¿Te hizo otro examen?

Si yo estudiaba mucho. -Tú eras un enchufado,

o sea, ¿te hizo un...? O sea, no aprobaste en junio...

Que sí aprobé en junio, papá. -¿Sí?-Sí.

Entonces, ¿por qué...? -Suspendería una evaluación.

¿Una evaluación? Bueno... -Ya ves tú, qué drama.

Bueno, pues es el único drama. -Mira, ¿ves qué expresión?

Mira qué expresión. -Nada.

No me gustaba mucho estudiar, la verdad,

pero estudiaba y aprobaba.

Y Rebeca pues era de las...

la típica que saca sobresaliente en todo.

Y yo decía, pero ¿cómo lo hace?, si es que...

No sé, una privilegiada.

Sacaba buenas notas.

Yo, la verdad, es que no lo pasé bien en la EGB.

No, no fui buen estudiante.

Historia y Geografía, Latín y Biología,

¿a quién le pueden interesar?

Los nombres se me olvidan, los números me lían,

a mí esto no me va.

No consigo entender si esto es un deber,

si vengo al colegio más, más, más voy a aprender.

Era el colegio donde iban mis hermanas.

A mí mi madre me intentó llevar de niño,

entraba por una puerta y me escapaba por la otra.

Veía a muchos niños en el patio pero a mí me gustaba más la calle.

(OFF) Por primera vez se verá solo, solo consigo mismo,

sin posibilidades de acudir a su madre

en cuanto tenga el más mínimo problema.

Es posible que en la casa

se hayan hecho los preparativos oportunos

y el niño sienta, fundamentalmente, curiosidad.

Pero no podemos olvidar que la primera ida al colegio

va a suponer para el niño el destete afectivo.

Era un colegio maravilloso porque estaba cerca de casa,

estaba debajo del sitio donde vivíamos.

Y para mí eso era importantísimo, que mis hijos...

Y porque iban los hijos de Felipe González también.

También iban los hijos de Felipe González.

Porque él, antes de ir a La Moncloa

vivía en el barrio de La Estrella, nuestro barrio.

En Moratalaz.

Y era colegio de ministros socialistas,

era muy progre, muy progre.

El Montserrat.

Estudié en..., bueno, estudié en los jesuitas.

Estudié desde 1 de EGB hasta 8,

en 8 me invitaron a irme.

(LUCÍA) A mí EGB me recuerda a pupitre, al babi, a...

Bueno, íbamos a un colegio de monjas,

también de vez en cuando íbamos a misa, a cantar...

Cantábamos siempre en misa, cuando había que cantar cantaba

yo, por lo menos, yo siempre estaba ahí la primera para cantar.

Sí. Y tocábamos la guitarra, claro, con las canciones de iglesia.

Y, claro, aprendimos a tocar la guitarra ahí.

Con esta canción de multiplicar,

cantar y contar, jugar y estudiar,

todo en un momento, qué mágico invento,

te aprendes la tabla sin aburrimiento.

No soy de esos que dicen que les gusta el colegio mucho,

no soy ningún pelota, a mí no me gusta el colegio.

Yo... me gustan las dos cosas, de vacaciones y el colegio,

pero prefiero las vacaciones.

Y en el colegio me gusta... me gusta estudiar un poco,

pero es un poco aburrido también.

Por una parte quería venir al colegio y por otra no.

Por una parte porque me divierte

y me gustaría saber con qué profesor me iba a tocar.

Y por otra porque... me gusta estar en la calle jugando.

Te da un poco de miedo pensar

que te quedan nueve meses de colegio por delante

y pueden pasar muchas cosas mientras que transcurren.

(OFF) La primera dificultad que el niño se va a encontrar

es precisamente la de socializarse.

Para ello tiene que perder la idea del yo exclusivo

que tenía dentro de la familia. Y eso siempre cuesta,

sobre todo porque no acaba bien de entender por qué.

Se encuentra, en definitiva, ante una socialización forzada.

Adquiere, sin asimilarlo, una sensación borreguil,

comparable a la que el adulto siente cuando es otro el que manda.

No tengo ganas de ir al colegio porque... no...

los profesores son un poco maniáticos,

sobre todo el Donuts.

Le llamaban el Mofeta porque...

bueno, pues porque no olía bien, no sé...

Y luego había otro que le llamaban el Nitrato de Antimonio,

porque tenía gafas de culo vaso así de gordas

y entonces decían... la fórmula del nitrato de antimonio

es "ese, be dos, o tres", SB2 O3.

Dabadabá, dabadaba, dabadá,

dabadaba, dabadaba, dabadaba.

José Ramón, hoy tenemos que pedirte que nos dibujes,

nada menos, que a san Isidro.

¿Cómo se te da pintar santos?

Tú me puedes pedir cualquier cosa y entonces...

pues igual me da pintar un demonio que un santo.-¡Huy!

Pero, pero lo que sí te debo aclarar

es que me da mucho gusto pintar a san Isidro

o hacer un pequeño dibujo de él

porque es un santo que me cae especialmente simpático.

Yo ya tenía, desde chaval, una gran vocación de maestro.

Y los 80 me dieron la oportunidad de ser un maestro de los medios.

Durante 11 años en televisión hice un programa

donde ejercía de un pequeño maestro que hablaba a los niños de cine,

de pintura, de ópera, de música, de libros...

Si todo el mundo hoy volviera a su niñez

y viviera con la gente en armonía,

invitando a los demás...

Tuve la suerte de tener un profesor,

se llamaba José Luis Medina,

que fue mi tutor durante 6, 7 y 8

y nos daba Lengua y Sociales,

pero nunca, nunca abrimos un libro de texto con él,

porque él creía que teníamos que aprender de la vida.

Y la vida... Él hablaba y decía mucho

"que había que patear las calles".

Y nos pasábamos el día yendo a museos, yendo a ver cosas en...

Claro, y los padres se mosqueaban mucho, no el mío,

porque probablemente yo creo que ellos lo entendían,

y lo único que nos pedía es que cada lunes

teníamos que ir con un resumen de las noticias,

recortadas del periódico, con lo más relevante para nosotros.

Yo tuve tres profesores que fueron muy importantes para mí,

yo tuve a Trini, Lola y don Bernardo.

Todos apoyaron mucho mi vena creativa, digamos,

yo recuerdo que tenía faltas de ortografía espantosas,

no sé, yo hace poco aprendí a escribir con acentos.

Yo le hacía unas redacciones larguísimas,

con un montón de aventuras, con dragones y con cosas,

y me perdonaban un poco las faltas. Era como que les gustaban tanto

las cosas que les contaba y les escribía

que me perdonaban un poco los acentos y faltas de ortografía.

A ver alguno, alguno que sepa qué pasa ahí.

¿Qué pasa, Nuria? -Que se ha torcido.

¿Cómo que se ha torcido? Pablo, ¿qué pasa ahí?

Que no está entre llaves. -¿Que no está entre llaves?

¿Cómo? Otro por ahí, a ver, otro.

A ver, Fernando. -Que le falta la "be".

¿Qué le falta? -No, que...

Álvaro, a ver, ¿qué pasa? -Que lo ha puesto con "be".

Que lo ha puesto con "be", claro.

Yo recuerdo que me encantaba salir a la pizarra y escribir,

porque me fascinaba escribir con las tizas

y luego borrar con el borrador toda la pizarra.

Entonces, aunque pasaba un corte tremendo

cuando me sacaban a preguntarme cualquier historia,

porque tengo tendencia a ponerme roja y entonces, claro,

"Rebeca, a la pizarra." Yo ya salía roja como un tomate.

Y toda la clase: "Ah, se está poniendo roja,

cada vez más." Y eso hace que te pongas más roja todavía.

Pero como siempre voy a saludaros cantando "Tigres y leones".

Música, maestro.

(Música "Tigres y leones")

Tigres, tigres,

leones, leones,

todos quieren ser los campeones.

Tigres, tigres,

leones, leones,

todos quieren ser los campeones.

Vino a clase, a dar una charla, y pintó en la pizarra

un caballo maravilloso, esplendoroso,

que, claro, cuando se fue nadie quería borrarlo,

porque era muy bonito pero, claro, teníamos que seguir dando clases.

Y entonces recuerdo las matemáticas como haciéndolas en un rincón

el profesor, hasta que, bueno, ya...

Pero aguantó bastante tiempo el caballo pintado de mi padre

en la pizarra. -Recuerdo que me llamasteis

para que lo borrase yo. No, es un chiste.-Ah.

(OFF) ¿Qué compañeros tendré?

¿Estarán mis amigos del año pasado?

¿Qué profesores me tocarán?

Vuelve otra vez el lenguaje del cole:

el "profe", el "dire", las "mates"...

Yo me acuerdo que me enamoré

de una de las profesoras del colegio.

Me pasó una cosa muy bonita, porque yo me iba caminando a casa

y había una profesora que me gustaba mucho,

entonces siempre me quedaba yo murando unos murales.

Me dice: "¿Te vienen a buscar?" Digo: "No, voy caminando a casa."

Y entonces dijo: "Ah, pues vete ya que se preocuparán tus padres."

Entonces me daba un beso y yo me iba.

Y entonces todos los días estaba yo mirando esos murales

a ver si la profesora me hacía lo mismo,

me daba el beso y me iba, ¿no? Eso fue, me acuerdo,

y eso... tenía... era en 2 de EGB.

El primer amor consiste en la ignorancia de pensar

que nunca tendrá fin.

Y quizás sea así.

Está muy bien, Carlos, muy bien. Es muy bonito.

¿En serio? -Hombre, no es precisamente

lo que esperaba de un comentario sobre la obra de Kant,

pero está francamente bien escrito. -Es que...

como dijiste que te podíamos traer lo que escribiésemos.

Sí, es cierto, pero el lunes sin falta me traes el comentario,

¿de acuerdo?

Yo recuerdo esa época como... un momento de muchísima búsqueda,

de cosas nuevas, por lo menos en lo que a mí se refiere,

en mi profesión.

Recuerdo haber salido con los alumnos, para enseñarles,

cuando dábamos Geografía Humana, lo que era el centro de la ciudad,

el casco, el ensanche, la periferia...

De ir en autobús con los niños...

Recuerdo perfectamente haberlos llevado al museo

para que vieran in situ las obras de arte, pero andando.

Recuerdo que la relación profesor-alumno

era tan absolutamente amistosa,

era una cosa que yo siempre lo digo,

nos queríamos. Eso parece que se ha perdido.

Era algo que... formaba parte de nuestra vida.

Hola, ¿es el colegio de los Capilorcios?

¿Está el maestro?

Que se ponga.

Le llamo por la factura del niño,

que me ha traído la factura del colegio,

y digo yo una cosa, ¿esto no será de algún hotel

que se le ha traspapelado a usted?

(OFF) La goma de borrar, los bolígrafos,

los lápices de colores, los cuadernos reglamentarios...

Aún tenemos tiempo de comprar los libros que faltan.

¿Qué quieres en el bocadillo?

El niño y sus papás han perdido la costumbre del colegio

y ahora hay que habituarse otra vez,

habrá que levantarse temprano, esperar el autobús o el metro

con cara de sueño retrasado de un verano un poco salvaje.

Ahí es donde descubrí yo que era daltónico,

porque yo tenía los lápices de colores en el cole

y recuerdo que mi colega siempre decía: "Pásame el marrón",

estábamos pintando árboles,

y yo delante de todos los colores diciendo: "¿Cuál será el marrón?"

Y me equivocaba y le daba el verde siempre.

Fíjate la vergüenza que me daba, teniendo un padre pintor,

que nunca se lo conté hasta que fui una persona más adulta.

Aquí dice: "Externado, 2.500."

"Externado" ¿qué es, que va el niño al colegio y no entra?

O sea, por ir, ¿no?

"Matrícula, 3.500." ¿Dónde lleva el niño la matrícula?

Pues avisa, que estoy todo el día "date la vuelta, agáchate"

y no se la veo.

"Piano, 2.000."

Fuera el piano, que toque la zambomba, le enseño yo.

Yo era el cuarto de mis hermanos y, como te puedes imaginar,

no he tenido nada propio.

O sea, estaba harto de las coderas, las odiaba,

pero todos mis jerséis tenían coderas.

Estaba harto de las rodilleras, porque daban calor

y te dejaban la rodilla como pegada,

pues todos mis pantalones tenían rodilleras. Y culeras.

Tenían de todo, o sea, eran como una rodillera entera

porque tenían también en el culo,

con lo cual cuando te sentabas se te quedaba el culo ahí...

reblandecido.

Nuestra abuela, que era una gran costurera,

nos hacía ropa. Y a veces los vestidos eran iguales, ¿no?

Sí, íbamos iguales. -Entonces a lo mejor eso hacía

que Lucía tuviese que llevar ese vestido durante seis años,

porque llevaba el suyo y luego llevaba el mío.

Era una época en la que yo también hacía muchos jerséis.

Yo a una de mis hijas le decía: "Niña, coge la madeja."

Y entonces iba haciendo así y yo iba enrollando.

Eso era... esas eran lanas buenísimas.

Era mi madre la que hacía jerséis de punto

y te tenías que tirar dos horas así mientras te probaba.

"Hijo, ¿te gusta?" "Mamá, si me da igual,

quiero que me dejes, déjame irme a jugar."

Le decías: "Mamá, es que pica." "No puede ser, esta lana no pica."

Todavía tengo algún jersey, ¿eh?, de aquella época,

y no pican absolutamente nada.

Pero ella, incansablemente, seguía con sus jerséis

porque, claro, disfrutaba haciendo punto, ¿no?

Pero picaba.

Pero, bueno, el sistema de que no picaran

era ponerse debajo una camiseta, tampoco pasaba nada.

Yo soy de la generación de los niños que empezaron a llevar

aparato de los dientes,

que eso es muy, también, de los 80, ¿no?,

cuando se empezaba a llevar ortodoncia.

Era ortodoncia, no eran "brackets", era de quita y pon.

Me quitaba el aparato, lo dejaba encima de la mesa,

comía y luego me lo ponía.

Un día se me olvidó, limpiaron, lo tiraron a la basura,

a los contenedores.

Y yo recluté a mis mejores amigos,

porque solo pueden hacerlo tus mejores amigos,

y vaciamos enteros los dos contenedores,

imagínate, con los restos de la comida de los niños,

o sea, aquello era... una sensación muy desagradable.

Y lo peor es que no encontramos el aparato.

¿Saben aquel que le dice una mujer a su marido:

"Mariano, tendrás que pegar al niño." "¿Qué se ha roto?"?

Había dos castigos distintos

que nos infringía el mismo profesor.

Uno, que nos obligaba a poner las manos así

y nos daba con la regla en la punta de los dedos.

Eso era muy doloroso. Y había otro que ponías la mano

y... y te tenía que dar con la regla,

normalmente de madera, la que utilizaban para el encerado.

No, no, no, no me enseñes la lección,

que no tengo ganas de aprenderlo todo.

Peleas entre niños había continuamente,

siempre estabas ahí comiéndote tu bocadillo

y hablando de "El equipo A" y "El coche fantástico"

y, de repente, "pum",

alguien se estaba peleando en una esquina, ¿no?

Y siempre ibas a correr y tal y se formaban como grupos,

en plan "West Side Story".

Y eso pasaba... pasaba continuamente,

era curioso lo peligroso que era y las leches que se metían.

Entonces no había paso de coches,

no era la posibilidad de ser un sitio transitado,

y se pasaban el día en la calle, con las bicicleta.

Las bicicletas, en la propia calle ponían las porterías

y jugaban al fútbol,

se han chocado muchas veces, hemos ido mucho...

Yo era como cliente de la Casa de Socorro,

las calles eran como la extensión de nuestro jardín.

Lo que me interesaba era quitarle el bollo al niño

porque me apetecía

o quitarle la joyita que la mamá le ponía del entonces...

Y la verdad es que el colegio lo visité poco.

Y en Getafe pues era un niño salvaje,

que estaba en la calle solo.

Recuerdo cuando saltaba por estos tejados

y la policía me perseguía o cuando iba a una casa abandonada

y escondía allí las cosas...

Al único de mis hijos al que yo he pegado,

bueno, pegar, no le di una paliza, pero creo que un cachete.

Cuidado, papá, con lo que dices, que ahora estas cosas...

la sociedad está muy sensible.

Bueno, no, pero reconozco que el que me exasperaba eras tú.

Tirando cosas, inquieto, travieso...

Veo, veo. -¿Qué ves?

Una cosita. -Y ¿qué cosita es?

Empieza con la "e",

que "seré", que "seré", que "seré".

¿"Eyuntamiento"?

No, no, no, eso no, no, no,

eso no, no, no, no es así.

Era muy dada a llevar todo escrito en los brazos, eso sí.

Pues, Rebeca, eso son chuletas y copiar, de toda la vida.

No, bueno, es verdad, sí.

Pero no era una chuleta, era, yo que sé...

No, no era chuleta, y llevaba -Imagínate, no, pero...

las fórmulas de Química, Física...

Hombre, no tanto, pero yo qué sé, eh... si era de Historia,

pues fue cuando tal y reinaba Carlos V, tal,

y entonces te ponías "Carlos V". Yo que sé, detalles.

Sí, copiar, de toda la vida. -Pero entonces con el jersey

pues también, de vez en cuando...

Rebeca, eso es copiar.

Sí, sí, algo he copiado, ¿eh? Que lo otro era broma,

jo'er, que no me sé todo.

Yo en los años 80 he copiado, qué quieres que te cuente.

Y luego, mi otro gran pecado de los años 80

es robar en El Corte Inglés,

que me pillaban siempre.

Yo no estudiaba, no hacía caso, era revoltoso,

era rebelde, me escapaba,

empezaba ya El Pera a hacer sus... su camino.

No es así, ostia, lo vas a hacer polvo.

Déjame a mí y luego te dejes que lo lleves un rato.

Que no, que lo quiero hacer yo que, si no, no aprendo.

Te vas a electrocutar y me vas a buscar la ruina.

Tú calla, que conduces peor que una vieja.

Volando voy,

volando vengo, vengo.

Yo era buen estudiante, la verdad, todo hay que decirlo,

pero siempre recuerdo que tenía que salir

los lunes, martes, miércoles y jueves, con 9, 10 y 11 años,

pues tenía que salir corriendo hacia Madrid

porque, claro, mi padre con el 124 no llegaba puntual

a la cita de mi entrenamiento.

Me encantaba iros a buscar al colegio

o que me llamara un profesor para decirme:

"Oye, ¿puedes venir a darnos una charla, algo improvisado?"

O sea, esa cercanía... -Papá, tú en la vida

has ido a buscarme al colegio, en la vida.

Pero a Paula sí. -Qué va.-¿Cómo que qué va?

Si estábamos a 50 metros del colegio.

Bien, pero que...

Estaba pintando en su estudio y ya está.

Yo estaba pintando, pero que hubiera...

Si a mí me hubieran dicho: "Vete a buscarles

porque hay este problema o tal" pues hubiera ido,

porque estaba allí... -Ah, ya es hubiera ido.-Bueno.

Desde mi ventana yo las veo pasear,

veo sus pequeños cuerpos, sus tobillos de cristal.

La carpeta en el pecho,

protegiendo su pudor,

fotos de sus ídolos.

¡Ahí están! Chicas de colegio.

¡Pequeñas! Chicas de colegio.

¿Qué tendrán? Chicas de colegio.

Solas, solas.

Un gran momento mítico de los dos rombos

fue, cuando por fin me dejaron ver una película con dos rombos,

que ya tenía 12 años o algo así,

entonces estaba una escena en que de repente llegó un soldado

y empiezan a... y hacen el amor allí con las chicas.

Entonces me acuerdo que mi padre fue como "¡Al cuarto!"

Y mi madre fue como: "Déjalo, si algún día tiene que verlo,

porque algún día él hará esto." Y yo fue como:

"¿Voy a hacer esto algún día? Ostras."

Oye, Piraña, ¿cómo se hace para tener niños sin estar casado?

Sin estar casado no se puede tener un niño,

¿a qué no, Piraña? -No.-Ya ves, seguro.

Vosotros callaos, que ni veis ni oléis.

Eso, venga. -Enanos, anda, fuera.

¿A qué no? -¡Cállate, canijo!

En los años 80 ya me empezaban a gustar los chicos.

Pero Lucía era mucho más pequeña,

bueno, realmente nos llevamos tres años y medio,

pero era la edad justa para que, a lo mejor, yo ya en la habitación

tenía una pizarra y entonces ponía:

"Rebeca corazón... equis." -Tuco.

Bueno, no hace falta decir nombres. -Sí, decimos los nombres.

A lo mejor esos chicos lo ven y nunca lo supieron.

Da igual, pues ya que lo sepan. "Rebeca corazón Tuco, Fabián..."

Por favor, Lucía, que no digas los nombres.

Que eran, pues yo que sé, unos chicos mayores que yo veía

al salir del colegio y decía: "Este me gusta." Y, claro,

yo ponía en la pizarra cada vez... Iba cambiando de nombres, claro,

y Lucía me día: "Pero ¿qué es eso?, estás tonta, ¿qué pones ahí?"

Sí, era como: "Qué pava, qué no sé qué..." Me parecía fatal.

(Música, Modestia Aparte)

Y cómo pasa el tiempo,

qué cambio hemos pegado,

yo sigo comiendo pizza,

tú sigues tan maciza como ayer.

Yo recuerdo enamorarme, a los 10 años, en 5 de EGB,

en el año 80, de Ana, Ana Peña Muñoz.

Vi entrar una chica, que era nueva en el colegio,

y vi que era muy blanca, pensé que era como Blancanieves.

Y me enamoré locamente de ella

y estuve locamente enamorado de ella hasta COU, que empecé...

Y a los 17 empezamos a salir y estuvimos cuatro años juntos.

Ahora ya tiene cuatro hijos, vive en Estados Unidos y...

Ella tiene una vida y yo otra.

(Música "El hombre y la tierra")

El sonido de "El hombre y la tierra"...

A mí me marcó profundamente

cada uno de los capítulos de "El hombre y la tierra".

(OFF) Son, seguramente, las criaturas más bellas,

las más vigorosas del ecosistema,

el águila calzada.

Es posible que nunca una noticia

haya pasado tan rápida de su origen al conocimiento de todos.

El amigo de los animales, el de la fauna ibérica,

el de "El hombre y la Tierra",

quien hizo que aprendiéramos a amar a la naturaleza,

y saber qué era eso de la ecología, se ha ido para siempre,

pero ha dejado 20 años de su vida

al servicio de una idea con imágenes y sonidos.

Dicen las focas que les dijo el cuco

que la ballena dijo al caracol.

Fue alguien que marcó clarísimamente mi infancia,

la verdad que fue muy duro,

porque cuando eres pequeño todavía no estás acostumbrado

a lo que tiene que ver con los temas de la muerte,

era como difícil de encajar.

Estábamos rodando una escena de "Verano azul",

llega la noticia, dos compañeros míos, de hecho,

el operador de cámara y el técnico auxiliar,

de repente se le saltaron las lágrimas,

y allí supimos in situ que había muerto Félix Rodríguez de la Fuente

...cuando llegues al cielo.

Amigo Félix,

hazme solo un favor:

quiero ir contigo

a jugar un ratito

con el osito

de la Osa Mayor.

¿Qué cantantes infantiles conocen los niños y los jóvenes españoles?

Vamos a verlo.

Enrique y Ana.

Y Botones.

-Parchís.

-Pues Enrique y Ana.

-Enrique y Ana.

Parchís.

-Enrique y Ana.

Y... Parchís.

-Parchís.

-John Travolta.

-Mi madre.

-Enrique y Ana. -Parchís.

Nada de matracas,

nada de problemas,

ciencias naturales,

lenguas y sociales.

Nada de matracas,

nada de problemas,

las asignaturas,

esto es una lata.

Yo era muy chicazo, yo era más jugando a las chapas,

a las canicas, a esas cosas que se jugaban en los años 80.

Estaba el churro,

el churro era cuando se ponía la cabeza debajo de las piernas

del compañero, entonces, formaban una especie de tren,

y tú desde lejos tenías que saltar y llegar lo más cerca posible

al primero de la fila.

Y era un rompeespaldas.

Yo recuerdo jugar a la goma. -Sí, a la goma.

-Y me parece un juego fantástico,

que no sé si juegan ahora las niñas.

-Creo que no juegan. -Pero es que simplemente

con una goma, ponerte en el recreo una en cada lado,

y 45.000 juegos de goma, era divertidísimo.

-La goma era lo más y también la comba.

-También. -Pero la goma era maravillosa.

-¿Cuáles son los juguetes más solicitados en los años 80?

-En los años 80 el juguete más solicitado este año

por regla general es el juguete electrónico.

Desde el año pasado se está vendiendo mucho

el juguete con movimiento y se siguen vendiendo a un ritmo normal

las muñecas, las construcciones y las miniaturas.

(OFF) Sin embargo el mercado americano vuelve a sorprendernos

una vez más, uno de sus nuevos lanzamientos

promocionado como el muñeco de las Navidades,

es un Ayatolá Jomeini de goma de tamaño natural,

listo para ser pinchado, abofeteado y torturado,

al gusto del consumidor.

Por el precio de 4,95 dólares, el comprador se lleva también

los dardos, pinchos y todo el equipo de tortura.

Me gustaban muchos los Madelman,

luego fueron los Action Man.

-Siempre pedí el Scalextric y nunca me lo trajeron los Reyes.

Ahora tengo uno enorme en casa, me he resarcido

todo lo que he querido, tengo un Scalextric muy grande ya.

Y luego estaba el Quimicefa que para mí era otro de los juguetes

que juntaba dos cosas, la pasión porque hacías algo

y porque podías también hacer alguna perrería.

Porque es que el Quimicefa tenía pólvora y tenía azufre,

tenía unas cosas, que yo digo: "Pero cómo pueden tener esto

para los niños y cómo podíamos jugar de pequeños con esas cosas".

Yo me acuerdo de uno que me trajeron a mí,

que era un Cinexin, que me encantó.

-Así de fácil es manejarlo, lo más divertido...

Super Cinexin.

-¿Cree que los juguetes que tienen hoy los niños

les estimulan tanto al juego como los que tuvo usted?

-Ni mucho menos, que va,

ahora les gustan otros juegos a los que teníamos antes.

-No, juegan más con un bote, con una cosa de madera, que con eso.

-Antes nos entreteníamos mucho más que ahora con un muñeco,

hoy en día les dan un juguete y al momento lo deshacen,

no lo seducen, no juegan como nosotros antes.

-Creo que son más fantásticos que los de antes,

pero creo que son más para mayores que no para niños.

Juegan más los padres, en una palabra, que las criaturas.

-Yo creo que como tienen tantos,

hacían antes más que se tenían menos

que hoy que se tiene tanto.

Yo fue un niño de monitor todo el rato,

fui un niño que vi mucha tele

y yo pasé del Spectrum 48K al Amstrad, que tenía un amigo,

a la Amiga 500 y luego ya fui a las consolas.

Esto es un microordenador pequeñito, ¿no?

-Sí. -Eso es. Y tú lo sabes manejar.

-Sí. -Y vas, ¿y qué haces?

-Doy dos veces a comillas. -Sí, señor.

-Y doy a "Enter". -Claro.

-Luego doy a este botón y ya está.

-Pero bueno, ¿y tú cómo sabes tanto?

-Lo que está de moda no es darle juego a las muñecas como antes,

sino dejarse los dedos apretando botones.

Antes consistía la cosa en meterle un gol al contrario

o conseguir una carambola,

ahora se trata de sumar y sumar puntos

a base de comerse marcianitos o matar japoneses.

Ya llevo 5.000.000 de puntos.

Me envicié una época con lo de los marcianitos,

los marcianitos fueron la leche, cuando salieron fue increíble.

Hacer novillos o peñas es una antigua práctica escolar

a la que se dedican con entusiasmo a un gran número de alumnos.

Por ello desde este curso la policía municipal de Madrid

tendrá que perseguir también este absentismo escolar.

(OFF) Son poco más de las 11 de la mañana de un día lectivo,

a esta hora los billares de muchas ciudades españolas

están más llenos que las aulas, algunos estudiantes,

sobre todo de los últimos cursos de EGB y de Bachillerato

desertan de las clases.

-Es el recreo. -¿Hasta qué hora?

-No me acuerdo.

-Seis veces estoy faltando todos los días.

-¿Todos los días? -Sí.

-¿Y aprobaste? -No, por eso estoy repitiendo.

Uno de los grandes momentos era escaparte de clase

e irte a los recreativos, o sea, para mí era un momento mítico.

Te ibas allí y era muy divertido porque a lo mejor tenías

dos monedas de cinco duros, que era con lo que funcionaba,

pero había gente que le ponía a la moneda de cinco duros un hilito

y la metía y la volvía a sacar, hasta que el tío,

el que te cambiaba, que llevaba una especie de riñonera de cuero,

con cambio, te pillaba y te metía.

Comer, comer, es lo mejor para poder crecer.

Comer, comer,

comer, comer,

y ya veréis que grandes os haréis.

La merienda típica para mí en la EGB,

consistía en mi pan con chorizo y mantequilla,

chorizo de Pamplona y mantequilla.

Medio paquete de galletas María Fontaneda con leche.

Los que teníamos padres proletarios,

era bocadillo de chorizo

y los que tenían padres con dinero, Bollicao.

Haga la prueba, con los Bimbollos Bimbo,

merendar bien es cosa de niños.

Pan con chocolate o Nocilla.

Son los hombres fuertes de Nocilla,

fuertes, alegres y deportistas,

llenos de vida y de energía,

así son los hombres de Nocilla.

Galletas María con mantequilla, ¿te acuerdas?

-Eso era un poco el bocadillo de...

-Pero te acuerdas, en plan untar mantequilla dentro

y hacer un sándwich... -Sí, sí, sí.

Y el bocadillo a veces del colegio era eso.

-Sí. -O sea, nos llevábamos eso.

-Y luego el hit de bocadillo era cuando íbamos a sección femenina,

¿te acuerdas? A hacer baile, que éramos muy pequeñas

y venía mamá con el bocadillo de sardinas.

-¿Cuál te gusta más?

-Este. -¿Y por qué?

-Porque está igual de bueno el pan que el chorizo.

El famoso anuncio de Tulipán, del helicóptero,

que siempre que pasaba un helicóptero por ahí cerca,

todos los niños que estábamos ahí, saludábamos efusivamente

para a ver si bajaba el helicóptero y todo el mundo diciendo:

"Tulipán, Tulipán, Tulipán".

Estamos aterrizando en el patio de un colegio

en la zona norte de Hospitalet, y vamos a entrevistar a una señora

que seguro da a sus hijos Julipan en los bocadillos.

Señora, buenos días, ¿qué tal le va con Julipan?

-¿Es para la tele? -Sí.

-¡Es para la tele! Bueno, el Juli... ¿qué?

-Julipan. -Ah, Julipan, ¿eso qué es?

-Para los bocadillos. -Ah, para los bocadillos,

no, nosotros siempre el pan tumaca

que es algo nuestro, de nuestros ancestros...

¡Oh, sin haberlo deseado me ha salido una empanadilla!

Para mí la merienda era un momento de felicidad

recuerdo llegar del cole,

te sientas allí, empieza "Barrio Sésamo",

esa sintonía... (TARAREA)

Y yo la tengo asociada, si me pones esa sintonía,

a mí me sabe a bocadillo de chorizo y a Cola-Cao.

Entonces, es una cosa del recuerdo,

el Marcel Proust, el del tiempo perdido.

(Sintonía "Barrio Sésamo")

Los dibujos animados eran siempre los sábados después de comer.

Entonces a mí la sintonía de estos dibujos animados

y el olor a mandarina, va asociado siempre.

Siempre nos dejaban comernos la mandarina en el salón

viendo ya el principio de los dibujos animados.

Eran uno dos y tres los famosos mosqueperros

y el pequeño Dartacán siempre va con ellos.

Son, 80 días son, 80 nada más...

Les demostraré que puede hacerse,

me comprometo a dar la vuelta al mundo en 80 días.

-Me han marcado muchísimo, ahora cada vez que oigo una sintonía,

tengo los recuerdos perfectamente, de "Jackie y Nuca",

"Marco" me gustó menos, me hizo llorar mucho,

pero qué final tan horroroso el de "Marco", por Dios.

Y el de "David el gnomo",

cómo pudieron hacer esos finales que nos marcaron tan profundamente.

Yo creo, de verdad, que hasta lloraron mis padres aquel día.

Bajo un árbol vivo yo, junto a su raíz.

Yo de muy pequeña recuerdo los sábados que ponían

un concurso de baile, recuerdo que se llamaba "Aplauso",

y que yo bailaba con mi madre todas las tardes,

no sé por qué recuerdo bailar rock and roll,

no sé si todo el mundo tocaba rock and roll o qué,

pero bailaba mucho con ese programa.

Acción.

Acción.

¿Era "Aplausos"? -"Aplausos", sí, o "Aplauso".

-"Aplauso", yo no lo recuerdo ese. -Claro, eras muy pequeñas.

(Música disco)

Abrimos una nueva página en nuestro semanario musical

de Televisión Española,

llegamos a la página de la juventud baila,

como siempre con nuestros jóvenes aquí,

dispuestos a bailar y a seguir los ritmos de actualidad.

Levantarte por la mañana, era ver "La bola de cristal",

sería, soy un electroduende y nadie me comprende.

Soy un electroduende y nadie me comprende.

Soy un electroduende y nadie me comprende.

Emito vibraciones,

invento mis canciones.

Yo, personalmente, no creo que los niños necesiten

productos especiales para ellos,

que es un invento de nuestra sociedad de consumo.

Me parece que los niños necesitan productos de calidad

que sirvan para todo el mundo.

Zoom, zoom, culombio, culombio,

zoom, zoom, y me pego un voltio,

apréndete estas palabras

son el nuevo abracadabra.

Zoom, zoom, faradio, faradio,

zoom, zoom, y me importa un vatio,

que tiene esta bola que a todo el mundo le mola.

Te sientas enfrente ves como el cine,

todo lo controla, es un alucine,

es como un ordenador personal, es la Bola de Cristal.

Miguel Ángel Valero, Inspector Mantequilla

en "La bola de cristal", es alguien que cuenta la historia del cine

desde un punto de vista de un niño un poco resabiado,

y que además participa con Olvido Gara, Alaska,

la bruja, digamos, avería,

en esos guiños de la época esa de los comienzos,

para mí por lo menos, de La Movida.

Ahora que nadie nos oye,

a mí me gusta más el cine que la televisión.

Al cine vas con los amigos.

-¡Bravo, bravo! -Eres el presentador perfecto.

En aquellos años había la sesión continua

y aquello de meterte en un cine y pasarte todo el día,

y ver las películas en bucle,

y poder verlas hasta tres veces seguidas,

o ver un programa triple.

Íbamos muchísimo a la Filmoteca.

("Regreso al futuro")

Éramos adictos al cine,

o sea, es que no podíamos..., íbamos el sábado y el domingo.

A mí "E.T.", sobretodo. -"E.T.", sí, a mí también.

-Me dejó, pero vamos, volada.

-Y "Los Goonies", "Los Goonies" era un peliculón también.

-Es que tengo hasta la sensación del olor,

no sé, de la película, pero no sé, quizá porque asocié

a ese extraterrestre algún olor,

pero yo ahora pienso en ello y me huele a E.T.

"Regreso al futuro" me gustó mucho también,

"E.T." nunca la he visto,

o sea, te puedo decir que no la he visto nunca.

Pero luego también vi películas, por ejemplo, me gustaban mucho

las películas de Buñuel en Méjico.

Si antes he dicho que el impacto del cine fue brutal,

no te puedes hacer una idea la primera vez que vi

"Regreso al futuro".

Y "Los Goonies",

o sea, son de estas películas, que también es difícil de explicar

ahora mismo, yo no creo que "Harry Potter" o estas películas

tengan algún impacto, porque "E.T." y todas esas películas

a mí me marcaron de una manera brutal,

creo que hago cine por "Los Goonies".

(David Bowie)

-Aquellos tiempos de los videoclubs,

yo he sido socio prácticamente de todos los videoclubs del barrio.

Era un sitio para soñar, entrar allí y ver todas esas películas.

-¿No recuerdas un paraíso muy particular de los videoclubs

en aquella época de tu vida? -Sí, la zona porno.

-No, no..., qué burro eres.

Sí, lo de grabar era una maravilla.

Recuerdo ver una y otra vez "Mortadelo y Filemón",

que eran unos dibujos que tenía grabados y "La pantera rosa",

no sé de dónde habían salido, pero estaban en una cita grabados,

y yo los veía compulsivamente, ¿te acuerdas?

-Sí, sí.

-Ibáñez da vida en las páginas de las revistas Bruguera,

a toda una amplia galería de personajes

que conforman ese mundo disparatado de su autor.

Una continua sucesión de gags en cada página,

un sentido de la comicidad basado en el absurdo y el disparate,

y el recurso de la bofetada y el mamporro como salida

de la situación.

Ay del chiquirritín, chiquirriquitín,

metidito entre pajas.

Ay del chiquirritín, chiquirriquitín,

queridin, queridito del alma.

Yo era feliz yendo al coro a cantar,

la escolanía de Nuestra Señora del Recuerdo

ha sido una de las escolanías más importantes de España.

Y yo canté allí, pero me echaron,

me dijeron que no podía seguir ahí porque suspendía mucho.

-Y yo también había teatro, me acuerdo de una monja

que me decía todo el rato: "Hija, tú has nacido para las tablas".

-A mí también me lo decían.

-Pues mira, no se equivocaron.

(OFF) Las Navidades son unas efemérides familiares,

pero sobre todo, es la fiesta de los niños.

Es la fiesta de los niños porque es la fiesta de la ilusión.

-La cabalgata de Reyes, que era otro de los acontecimientos

de las vacaciones, el poder ir, yo en mi caso,

a la oficina de mi padre, y desde arriba ver la cabalgata

de los Reyes, y que milagrosamente, los Reyes nos tiraban

los caramelos arriba, donde estábamos.

Yo decía: "Pero cómo pueden llegar aquí, si estamos tan altos".

Y me decían mis padres: "Claro, es que los Reyes son magos,

son capaces de tirar los caramelos hasta un séptimo piso".

Feliz Año Nuevo para empezar,

los Reyes Magos están al llegar,

el día 6 al despertar,

de muñecas, coches y chocolates.

-Recuerdo sobre todo cuando venían los Reyes,

como nos juntábamos tantos, que éramos 20 niños, no sé...

-Muchos primos, mi padre son 13 hermanos, entonces, imagínate,

todos los tíos, las tías, los hijos, los primos por allí,

era una maravilla, era superdivertido.

-Eso era un día espectacular, levantarte y ver ese salón

lleno, lleno de regalos,

y compartirlo con todos tus primos, claro.

Y los nervios y la noche anterior, porque dormíamos muchos allí...

-No sé cómo nos apañábamos para dormir allí tantos.

-Bueno, era nuestro estilo.

Pues como podíamos. -Claro.

-¿Y tú qué le has pedido a los Reyes?

-El autocross,

pilas para lo que tengo, que no tengo.

-La Celeste. -La Celeste, ¿cómo te llamas?

-Laura. -Laura. ¿Y qué has pedido más?

-La pesca loca.

-Una moto.

-Un traje de judo. -¿Te gusta el judo?

-Un poco. -¿Por qué te gusta el judo?

-Para pegar a mi hermano.

Llegaban Reyes

y mi padre, el pobre, pues qué hacía,

con su esfuerzo y su sueldo humilde que tenía de albañil,

compraba a mis hermanas una muñequita

y a mí me compraba un cochecito, sin embargo, veías al vecino

de enfrente y tenía dos bicicletas.

Y que el vecino de enfrente tenía a lo mejor un Scalextric,

y yo decía: "¿Por qué él sí y yo no?"

Entonces, yo me iba a la calle y lo cogía prestado.

Incluso en las fechas de Navidades, que siempre he sido muy solidario,

ya me encargaba yo que sus hermanas tuvieran sus Nancys y sus Barbies

que mi madre no se las podía comprar.

Yo iba, las cogía mangadas, y se las llevaba.

Quizá esas injusticias

o que no estaba de acuerdo con que ese niño de enfrente

porque sí y yo porque no,

es lo que me llevó a meterme en todo ese mundo.

Pero ¿qué es esto?

-Juan Carlos, ¿no me dijiste que querías un loro para los Reyes?

-Pero un loro de escuchar música, mamá.

-Ay, Dios mío, con lo poco que le gustan los loros a tu padre.

(Radio Futura "Escuela de calor")

-Las vacaciones de verano en aquel tiempo eran muy largas.

Me acuerdo que daban para mucho.

Íbamos siempre a Chipiona

y para mí esas vacaciones eran maravillosas.

Además también las relaciono con el cine, porque había un cine

de verano, donde me colaba continuamente

y donde ponían sesiones absurdas y locas.

Estábamos toda la familia allí en la playa,

era un troupe de gente, con la tortilla,

o con mi tío haciendo juegos, contándonos cuentos...

Ven a mi lado y comprueba el tejido...

-El mes de agosto en Santander, era mágico,

yo recuerdo las vacaciones

eran muy, muy pegadas.

Estábamos muy en familia durante el mes.

-El mes no, eran tres meses.

-Ah, ibais con mamá porque yo tenía mis compromisos,

el mes de julio para mí era laboral...

-Estás dando una imagen de ti un poco desapegada y no es cierto.

-No, no es desapegada...

-Si tú ibas a Santander y seguías pintando allí.

-No, yo en Santander no pintaba, tenía un estudio y hacía cosucas

porque madrugaba y hacía mis dibujos.

-Íbamos a Gandía con todas las tías, la familia,

éramos una familia muy amplia con muchas tías y muchos tíos,

y parte de las vacaciones que era muy divertido,

íbamos en caravana con la familia y con los primos,

y nos íbamos en caravana por campings.

-Dos veranos, mi padre, un coche 1.500 que tenía,

nos metía a todos en el coche y nos íbamos por Europa.

Todos somos frágiles, delicados, fácilmente rompibles,

por eso, mayor responsabilidad tiene un conductor

cuanto más gente depende de él.

-Jolín, has empezado tú. -A mí no me digas nada.

-Quietos, estaros quietos.

-¡Bueno, basta ya,

no quiero oír una palabra más!

Ahí, como si fuerais sacos de patatas.

-No había cinturón de seguridad,

ni por supuesto espejos a los lados,

nada más que el espejo pequeñito del parabrisas,

nosotros, por ejemplo, éramos cinco niños

y mi marido y yo, siete,

pues se metían cuatro o tres delante

y cuatro detrás, todos en fila,

entonces cada vez que frenábamos, por lo que fuera,

yo absolutamente acto reflejo,

o sea, yo ponía el pie en el freno y la mano aquí.

Me acuerdo una vez que estabas dándome tanto la lata,

estabas tan pesado metiéndote con tus hermanos,

me acuerdo que paré el coche y te dejé allí,

"Daniel, bájate, ahí te quedas, ya no te aguanto más".

Y te quedaste allí como petrificado,

arranqué unos metros y ya me paré, "Venga, tal...".

-Traumas con los que yo luego puedo contar películas.

-Es que sin traumas no hay películas.

-El abandono y todo eso. -Claro.

("Verano Azul")

Tengo que confesar algo en torno a nuestras bicicletas,

porque mi madre, mi madre es actriz y trabajaba en el programa

de Torrebruno, el "003 y medio".

Sábado,

sábado,

que pronto va a empezar esta función.

Mi madre era parte del cuerpo de baile,

y luego también hacía pequeñas piezas para los niños...

-Sketches. -Luego dentro del programa

de Torrebruno había un concurso de baile,

que sacaban a niños que habían ido a ver el programa,

bailaban y el que ganaba,

el que recibía más aplausos, se llevaba una bicicleta.

You better shape up,

'cause I need a man

and my heart is set on you.

Una bicicleta BH, o sea que aquello era mítico.

Y mi madre nos llevó consecutivamente a todos los hijos,

qué curioso que ganamos todos,

menos yo, que yo no bailé, a mí me daba mucha vergüenza.

Pero mi hermano bailó, ganó la bicicleta roja BH, preciosa,

y mi hermana salió y también ganó, un poco de tongo.

-Tongo total. -Denunciable.

-¿Y a ti qué te gustaría ser de mayor?

-De mayor todavía no lo he pensado, a lo mejor me da por ser torero.

-Qué dices torero.

-¿Torero?

-¿Torero con ese tipo? No creo yo con ese tipo, torero...

-Ah, yo todavía no lo he pensado. -¿No tienes ni idea?

-No, a lo mejor soy actor, sabe Dios.

-¿Y a tus padres no les apetecería que fueses tal vez actor o médico?

-Qué va, a mi madre marino y a mi padre ingeniero.

-Entonces, me da la impresión de que vas para marino.

-No, qué va, yo me voy para actor, a lo mejor con un poco de suerte.

Soy profesor en la Universidad Politécnica de Madrid,

en la escuela de Telecomunicación del campus sur,

y entonces mi actividad docente tiene que ver con el tema

de Ingeniería Telemática, Internet, el hogar digital.

Y en la parte de investigación, en mi grupo nos dedicamos

a hacer tecnologías para personas con discapacidad.

La ciudad de los muchachos, al final lo que hizo por mí

fue coger una lima y en una escultura en bruto,

empezó a pulir y empezó a resaltar lo bueno de El Pera

y a quitar lo malo.

Yo sigo colaborando, tirando del carro,

ayudando a otros chavales que llegan,

otros Peritas como yo lo fui,

y esa es mi misión a día de hoy.

Yo en el colegio soñaba con que apareciera un director

en clase buscando una chica para una película.

Es que vivía en una fantasía todo el rato de que quería ser actriz.

-Pero ¿llegó? -No, la anécdota acaba ahí,

que soñaba con eso.

Nunca llegó un director a las Jesuitinas de Segovia.

A mí lo que me gusta mucho de esa época,

que no sé si existe ahora, era el placer de las pequeñas cosas,

de que con muy poco podríamos ser muy felices.

Y con unos lápices, era suficiente entretenimiento

para una tarde entera.

-Yo estoy descubriendo en esta entrevista,

que me he perdido mucho,

o sea seguramente en los 80 fue la época más trabajada

y que me recluí más a hacer mis proyectos,

porque se me escapan muchas cosas,

no tengo constancia de estas cosas que cuentas.

Y deduzco que entre el programa de televisión

y las exposiciones que preparaba en los años 80,

que creo que ha sido mi década más productiva,

pues se me han pasado muchas cosas.

-¿Estás confesando que me desatendiste?

-Posiblemente un poco sí os desatendí.

-Anda ya.

-Pero qué ganas tengo de que volváis ya al colegio.

(OFF) He aquí un ejemplo claro

de lo que no se debe hacer en ningún caso,

al niño no se le puede amenazar con el colegio.

Tenía un alumno que me parecía extraordinario,

era un chico de familia muy modesta,

su padre era carpintero en el pueblo,

y necesitaba lo que se llamaba una matricula de honor global,

en la evaluación de COU para poder matricularse gratis

en la universidad.

Conseguimos que le diera sobresaliente y sacó su matrícula.

Un día me llaman por teléfono a mi casa en Sevilla y dicen:

"María, ¿te acuerdas de mí? Soy Julián Granados".

Digo su nombre porque ya es conocido.

"Claro, me acuerdo perfectamente, hombre, no me voy acordar".

Me dijo: "He escrito mi primera novela,

me la han seleccionado para un premio

y quiero que tú me la prologues".

Y yo le dije: "Solo por ti merecería la pena

que yo hubiera sido profesora".

Entonces estas cosas son las que realmente te compensan

en la vida,

conseguir que haya momentos

en los cuales tu profesión tiene sentido.

Esta es mi generación,

¿dónde estabas entonces?

Esta es mi generación,

cuando todas las noches eran una canción.

La gente quiere reírse,

ha querido reírse y seguirá queriendo reírse.

Con ganas de experimentar, de probarlo todo.

Aquí no hay playa.

Era la década para mucha gente, de las primeras veces.

...no hay playa.

Vaya, vaya.

La libertad fue como...

Podéis decir a gritos que es la capital de Europa...

Nos esmerábamos más en buscar nuevas propuestas.

-La gente empieza ya a soñar.

Vaya, vaya. Aquí no hay playa.

Vaya, vaya.

La próxima semana hablaremos del gobierno.

-Esto es todo, amigos.

Ochéntame otra vez - Los niños de la EGB

52:43 06 feb 2014

 Fueron niños en la década de los ochenta y estudiaron la EGB. De sus recuerdos del colegio, de su infancia, de sus juegos, de la televisión que les gustaba, de sus vacaciones y de sus noches de reyes nos hablarán los invitados: El director de cine Daniel Sánchez Arévalo, su padre, el dibujante José Ramón Sánchez, el actor Gabino Diego, la actriz Lucía Jiménez y su hermana, la cantante Rebeca Jiménez, el director de cine Paco Cabezas , el locutor de radio Javi Nieves (autor del libro Generación EGB) y Miguel Ángel Valero, el entrañable "Piraña" de Verano Azul.

 Fueron niños en la década de los ochenta y estudiaron la EGB. De sus recuerdos del colegio, de su infancia, de sus juegos, de la televisión que les gustaba, de sus vacaciones y de sus noches de reyes nos hablarán los invitados: El director de cine Daniel Sánchez Arévalo, su padre, el dibujante José Ramón Sánchez, el actor Gabino Diego, la actriz Lucía Jiménez y su hermana, la cantante Rebeca Jiménez, el director de cine Paco Cabezas , el locutor de radio Javi Nieves (autor del libro Generación EGB) y Miguel Ángel Valero, el entrañable "Piraña" de Verano Azul.

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    50:52 pasado jueves En los años 80, un chico de 20 años se convertía en hombre después de hacer el servicio militar obligatorio, popularmente conocido como "la mili". ‘¡Rompan filas!’ recorre los cuarteles para descubrir historias de la mili de personajes como Antonio Muñoz Molina, Pedro Almodóvar, Fernando Colomo o Andrés Pajares. Historias divertidas, sorprendentes, a veces crueles, que dejaron una fuerte impronta en quienes las vivieron. Esta tradición secular de la mili se fue rompiendo a lo largo de la década de los 80 con la aparición de la objeción de conciencia. Y se realizó, posteriormente, una reforma que instaló el debate en la calle. Juan Antonio Herrero, objetor de conciencia en los años 80, publicó el ‘Informe crítico sobre el servicio militar’, en el que abogaba por la profesionalización del Ejército.

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    51:50 20 sep 2018 Músicos, periodistas, expertos en ocio, DJs y el alcalde de Valencia en esa década recuerdan un fenómeno cultural que se expresó a través del diseño, la moda, el cómic, las artes escénicas

  • 54:51 22 mar 2018 Recordamos las canciones más memorables, de la mitad de la década al final, como Escuela de calor, Thriller, Lobo hombre en París, Embrujada, Purple rain, Born in the USA, Amante bandido, Like a virgin, Devuélveme a mi chica, Agradecido, Bailaré sobre tu tumba, A quién le importa, Insurrección, La puerta de Alcalá, Mi agüita amarilla, Cien gaviotas, Cruz de navajas, The final countdown, Camino Soria, Voyage voyage, Devórame otra vez, Por las noches, El chiringuito, No me importa nada, Ojalá que llueva café, Aquí no hay playa y El límite… Canciones comentadas por algunos de los artistas que las compusieron o interpretaron como David Summers (Hombres G), Víctor Manuel, Jaime Urrutia (Gabinete Caligari), Pablo Carbonell (Los Toreros Muertos), Georgie Dann y Javier Andreu y Toni Marmota (La Frontera). Además, locutores radiofónicos y disc-jockeys como Fernandisco, El Pirata, Jesús Ordovás, Tony Aguilar y Pepo Perandones, productores musicales como Paco Trinidad y Manuel Malou, la representante Rosa Lagarrigue y el exdirectivo discográfico José María Cámara aportan sus recuerdos y experiencias.

  • Himnos de los 80

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    50:57 15 mar 2018

    50:57 15 mar 2018 Si hay una década que se puede contar a través de las canciones es la de los 80. Muchos de los temas que aparecieron entonces se han convertido en himnos que aún siguen sonando y que todavía bailan y cantan españoles de varias generaciones. Tanto en los locales de moda como en los karaokes o en las playlist de las bodas, las canciones ochenteras son una apuesta segura: por transversales y por estar en la memoria de la gente.

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    Generación Vaquilla

    52:56 09 mar 2018

    52:56 09 mar 2018 Los ochenta fueron el tiempo del color, la fiesta, la provocación, el optimismo, pero también la década de los atracos, los tirones, los navajeros, la heroína, el hacinamiento en las cárceles, los motines. Un mundo marginal cuya banda sonora fue compuesta por Los Chichos, Los Chunguitos y Los Calis, y que fue retratado para el cine por directores como Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma o Carlos Saura. De entre todos los nombres propios que surgieron de este mundo marginal sobresale el de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla (1961-2003). Convertido en carne de presidio, pasó 30 de sus 42 años en prisión. Su corta e intensa biografía fue casi televisada. Robos, fugas, juicios, motines. Allí donde estaba El Vaquilla había noticia.  

  • 51:44 01 mar 2018 Almudena Grandes, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez Reverte, Javier Marías y Julio Llamazares fueron algunos de los jóvenes escritores que despuntaron en la década de los 80 y a quienes está dedicado este capítulo de Ochéntame otra vez, ‘República de las letras’. Junto a ellos, entrevista también a autores como Manuel Vicent, y recuerda nombres como el de Manuel Vázquez Montalbán, que absorbía la vida desde la calle y la llevaba literariamente a los periódicos, o los que, como Terenci Moix, se convirtieron en figuras mediáticas de la televisión.

  • 23 F: Yo lo viví

    23 F: Yo lo viví

    51:35 22 feb 2018

    51:35 22 feb 2018 El 23 de febrero de 1981 se produjo en España un golpe de Estado que sumió al país en una de sus noches más oscuras e inciertas. Y pocas veces se ha reconstruido esa noche a partir del relato de los "antihéroes" que la sufrieron en carne propia. Éste nuevo capítulo de Ochéntame, se adentra en la noche del golpe a través de personas que sintieron el miedo, el desconcierto y la confusión de esas horas, atrapados en distintos lugares de la geografía española. Recuerdos vividos de una noche oscura que el escritor Javier Cercas intenta iluminar con una obsesión que le atravesó durante años: ¿Por qué tres personas (el presidente Suárez, el militar Gutiérrez Mellado y el líder comunista Santiago Carrillo) no se tiraron al suelo cuando los guardias civiles irrumpieron a tiro limpio en el hemiciclo del Congreso?

  • 50:12 15 feb 2018 En los años ochenta se produjo un cambio de tendencia en los flujos migratorios que habían marcado la vida social y económica de los españoles desde principios del siglo XX: Por primera vez en su historia contemporánea España dejaba de enviar emigrantes al extranjero y se convertía en país de acogida. Este fenómeno, pocas veces tratado en profundidad, es el núcleo de esta nueva entrega de 'Ochéntame otra vez', que cuenta con los testimonios del director de cine y actor Carlos Iglesias, la médico dominicana Bernarda Jiménez, el actor y educador Mulie Jarju, el escritor y periodista Sergio del Molino, el presidente del Movimiento contra la Intolerancia Esteban Ibarra, y Kenia Pérez, hija de Lucrecia Pérez, empleada doméstica dominicana asesinada en Aravaca en 1992.

  • Typical Spanish

    Typical Spanish

    52:00 08 feb 2018

    52:00 08 feb 2018 El capítulo trata de construir el tópico para desvelar qué es real y qué es falso cuando utilizamos la expresión typical spanish

  • 1:22 26 ene 2018 Raúl y Javi Cantero, los hijos del Fary, recuerdan la figura de su padre y cómo su música marcó un antes y un después en España. ¿Era moderno, o cañí?

  • 00:36 26 ene 2018 En el programa 'modermo... pero cañí', Manuel Malou ha recordado sus inicios en el mundo de la música y no podía faltar su etapa en Los Golfos y su mítica canción '¿Qué pasa contigo, tío?'.

  • Modernos... pero cañí

    Modernos... pero cañí

    52:58 25 ene 2018

    52:58 25 ene 2018 En la década de los 80, en España, había sitio para todo. Sobre los escenarios, en la televisión y en las verbenas convivían felizmente "clásicos" y "modernos": junto a la explosión de la Movida permanecían los artistas de siempre como Manolo Escobar o Lola Flores a quienes, en los 80, se sumó El Fary. El Fary fue el último representante genuino del género cañí que cosechó un enorme éxito popular en una década marcada por la modernidad. Al mismo tiempo, surgieron artistas como Paco Clavel o Martirio que reciclaron y actualizaron el universo cañí con una mirada transgresora: lo reivindicaban y desmitificaban a la vez, tanto en la temática de sus canciones como con su vestuario y atrevida puesta en escena

  • El sueño olímpico

    El sueño olímpico

    55:35 25 may 2017

    55:35 25 may 2017 El 17 de octubre de 1986, Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional, pronunció en Lausanne unas palabras que desataron la locura en toda España: "A la ville de Barcelona". Barcelona acababa de ser nominada para organizar los JJOO del año 1992. La euforia y la alegría sacó a muchos españoles a la calle y en Barcelona se desató una locura que no finalizó hasta bien entrada la madrugada. El atleta Fermín Cacho lo recuerda así: al salir de clase, en mi colegio de Soria, me dieron la noticia y me dije: yo quiero estar allí. 

  • 00:30 22 may 2017 El sueño olímpico, cierra la cuarta temporada de la serie documental Ochéntame otra vez y repasa todo aquello que hizo posible que los Juegos Olímpicos de Barcelona fueran recordados en el futuro como un hito en la historia del olimpismo. La creación de Cobi, la mascota de Mariscal, la remodelación del estadio olímpico, el recorrido de la antorcha olímpica por toda España, el desfile de la delegación española con el entonces Príncipe como abanderado, el espectáculo de los jugadores de la NBA, la ceremonia inaugural de la Fura dels Baus sobre la creación del Mediterráneo y de Barcelona o la flecha mágica de Antonio Rebollo que encendió el pebetero... Este jueves, después de Cuéntame, en La 1.

  • Bolero eterno

    Bolero eterno

    53:58 19 may 2017

    53:58 19 may 2017 El bolero es una música eterna, tanto como los sentimientos que recoge y describe en sus canciones: el amor, el desamor, los celos… siempre cantados con la pasión que tal género exige y merece. En ‘Bolero eterno’, ‘Ochéntame otra vez’ recordará los grandes éxitos del bolero como ‘Toda una vida’, ‘Piensa en mí’, ‘Solamente una vez’, o ‘Dos gardenias’, y a los artistas que las hicieron inolvidables como Antonio Machín, Lucho Gatica, Olga Guillot, Los Panchos,o Chavela.

  • 00:32 16 may 2017 En Bolero eterno –el decimoctavo programa de la cuarta temporada de Ochéntame otra vez- recordaremos los grandes éxitos del bolero –canciones que casi todos llevamos grabadas a fuego en la memoria como “Toda una vida”, “Piensa en mí”, “Lodo”, “Solamente una vez”, “Dos gardenias”, “El reloj”, “Esta tarde vi llover” y tantas otras- y a los artistas que las hicieron inolvidables: figuras indiscutibles como Antonio Machín, Lucho Gatica, Olga Guillot, Los Panchos, Chavela Vargas y Armando Manzanero que ha concedido una entrevista a Ochéntame.

  • Actrices del cambio

    Actrices del cambio

    50:49 11 may 2017

    50:49 11 may 2017 Programa dedicado a las actrices que destacaron en los 80. Repasamos las trayectorias de Verónica Forqué, Julieta Serrano, Ana Belén, Asumpta Serna, Cristina Marcos e Iciar Bollaín, actrices que llevaron a la pantalla personajes que describían a la sociedad española en los años de la apertura. También fue la década de la libertad de expresión cultural y ellas representaron los nuevos aires que se respiraban. También intervienen Ángel Harguindey y Joaquin Oristrell, periodista y director de cine. Este último además ha escrito algunos de los guiones que narran este cambio socio-cultural. Como bien apunta, los 80's significan el final de un rol femenino para empezar a describir otro papel de la mujer en la sociedad.

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