Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Modernos... pero cañí - ver ahora
Transcripción completa

Carabirubí, carabirubá,

yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

Fary era muy cañí. -Un cañí moderno.

-El Fary era un filósofo. -Jo, qué vida esta, chaval.

Qué debuten. -El público nos engrandece

con esos aplausos, oye, eso, a mí, eso de engrandecerme

me viene muy bien.

-Si Lola Flores era la faraona, el Fary era el faraón.

Romero, agua de manantial.

En todo lo que hago me apetece poner sentido del humor.

-Paco para mí es un transgresor. -No tanto.

-¿Por qué tengo que ser moderno, y no gustarme a lo mejor

el flamenco o no gustarme la copla? Yo he mamado la copla.

-El amor, el amor es lo más bonito y lo más importante de esta vida.

Carabirubí, carabirubá,

yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

Carabirubí, carabirubá,

yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

Ruja el infierno. -(RUGEN)

-Lo han hecho muy requetebién. Brame Satán.

-(BRAMAN)

-La canción española nunca morirá. ¡Olé!

La época de los años 80 se arrinconó un poco

lo que era la canción española. Hubo una etapa anterior,

en los años 70, cantautores, la reivindicación por la democracia,

etc., etc., entonces, se asoció injustamente

lo que era flamenco, canción española con el rollo franquista,

no sé por qué.

Banderita, banderita,

banderita de mi España,

cuando estoy en tierra extraña, me acuerdo mucho de ti,

de la horchata, de las cañas, calamares y las bravas

y el bacalao al pilpil. ¡Olé!

En la época de los 80 vivían los modernos, la modernidad

y lo cañí, pero no convivían, para los modernos, entre comillas,

los que nos considerábamos cañí o rumberos, éramos horteras,

y para nosotros, los cañí, los otros eran copiones.

Había una frontera entre los modernos, entre comillas,

y los cañís, creo yo.

Olé, olé, olé, olá,

olé, olé, olé, olé, olé.

Pues claro que se puede ser moderno y cañí a la vez,

porque ser cañí es ser moderno, justamente.

Si tú eres español, y no eres cañí, no eres moderno.

Pero es un sucedáneo o una copia de algo exportado,

sin embargo, si lo que viene de fuera

tú le añades un elemento cañí, ya eres moderno.

-A mi también me da coraje que me digan lo de los tópicos,

por yo precisamente soy un tópico, pero un tópico de otra manera,

entonces, claro... -Martirio tiene una enorme,

la gran inteligencia de lo que hace Martirio es la ironía

que tiene haciendo estas cosas, la puesta al día, además.

Romper los tabús que durante muchos años han sido como...

-Martirio y Paco Clavel sí son cañís modernos,

porque Martirio lo que era, era una transgresora,

como Paco Clavel, es darle una vuelta más a lo cañí,

pero conservando cosas cañí. Eso es ser moderno.

Estoy atacá.

Estoy atacá, mal palo en las costillas a ti te den,

riapitá, mira que estoy atacá,

por los traguitos que tú me haces de pasar.

Un poco encarnaba algo que la gente quería sacar fuera.

¿Por qué tengo que ser moderno y no gustarme a lo mejor el flamenco

o no gustarme la copla? ¿Por qué no se puede todo unir?

Estoy mala de los nervios, estoy mala de los nervios.

¡Ay qué hartura, Dios mío,

riapitá, mira que me voy a la calle a pegar chillíos!

Para que lo cañí pudiera sobrevivir en los 80,

lo tuvieron difícil, o sea, hubo una época

de una pequeña decadencia, y por eso, muchos de ellos

tuvieron que renovarse o morir, muchos de los artistas de lo cañí.

-"José Luis Cantero Rada, alias el Fary, edad, 55 años.

Estado civil, soltero, estado emocional, casado.

Prefiere una noche de amor a que le toque la lotería".

-Hombre, el Fary es el Fary, cuidado.

-Jo, qué vida, chaval, qué debuten.

-Le gustaban mucho los toros, le gustaba la copla,

en su repertorio hizo mucha copla también a la vez muy modernizada,

por ejemplo, el tema de "La falsa moneda",

el arreglo que lleva es un arreglo muy moderno.

Gitana que tú serás

como la falsa moneda.

Tenía una faceta para interpretar,

cualquier tipo de música, cuando él la sintiera de verdad.

-Incluso los modernos también fueron fan fatal del Fary.

-De hecho, Olé Olé estuvo muchas veces con el Fary,

encima del escenario, y compartimos escenario con él,

y tú veías a la gente con el Fary...

Los bandoleros, y así, los gitanitos...

¡Qué guapo está! Y la tetona que yo camelo, y así.

Llegaba a tocarte,

te emocionaba tanto la sencillez que tenía,

pero la fuerza y la profundidad que tenía esa sencillez.

¡Guapo!

(Música)

Y así, se lo pone el moro, y así,

los bandoleros y así,

los gitanitos y la tetona que yo camelo.

Todos supieron reconocer en él a un auténtico,

a uno de los suyos, y en géneros diferentes,

pero el Fary tenía el respeto de todos los artistas,

porque realmente reconocían en él un triunfador en otro ámbito,

pero un triunfador.

Que se vuelve loca cuando baila el bamboleo,

y así, se lo pone el moro, y así,

los bandoleros y así, los gitanitos...

Paz, tú nos presentas a la pareja número uno.

-Cómo no, Alaska y el Fary, son amigos y residentes en Madrid.

-Era un cañí moderno, en la música que él hacía se ve, ¿no?

Entonces, lo llevaba bien, con Alaska se llevaba muy bien,

incluso decía a mi hermana Alaska.

-El Fary y Alaska, una pareja que no pensaríamos en ella

de antemano, ¿no? -¿Por qué no?

-Yo creo que somos la pareja más idónea del mundo, además,

yo creo que lo más positivo que voy a sacar del programa

es las buenas relaciones que tengo con mi hermana Alaska de verdad.

-Iba a los pueblos y le decían que no sabían que era hermana del Fary,

porque él decía a mi hermana, mi hermana, como te podría decir,

coño, mi hermano, qué tal, no sé qué.

Soy cañí porque así me hizo Dios.

Lo cañí es un concepto

tanto en la forma de vivir, de expresarlo, muy español.

España, vieja leyenda,

falso tipismo, que decisión.

Y poner una flamenca encima del televisor,

pues eso es un poco de la España cañí, ¿no?

Ni flamenca ni torero,

la leyenda es un camelo,

ni flamenca ni torero, descubrir un mundo nuevo,

y entregarle a sangre...

Cañí es el modo de vida que tenemos en España,

es salir de aperitivos, de cañas, salir de tapas,

cañí es una camisa, el pañuelo que llevo es cañí.

-Ese botijo que le echaban agua y un poquito de anís

para quitarle el sabor a barro, esas cosas son cañís.

-Por favor, cámara, un recorrido a este cuerpo.

¡Madre mía, qué pedazo de chavala!

Oye, ¿conoces al Fary?

-¿Al cantante? -Sí.

-Sí. -¿Y qué te parece?

-Un señor muy simpático, ¿no?

(Música)

Cañí es esa parte auténtica de lo que era la España antigua,

la España tradicional, estuvo conviviendo en los años 80

con esa nueva oleada que salió de gente moderna.

-Los antiguos modernos, yo creo que en el caso de mi padre,

era como decimos, muy cañí, pero a la vez también era muy moderno.

Esto lo que haría,

vivir disfrutando, que siguió,

pero siguió su ritmo, que siguió,

siguió sus pasos, su filosofía,

era de matador.

Cañí es la tortilla de patata, cañí es una bota de vino,

cañí es un cante bonito flamenco, cañí es una actitud.

No me gusta que a los toros te pongas la minifalda.

No me gusta que a los toros vayas con minifalda,

la gente mira pa' arriba

porque quieren ver tu cara y quieren ver tus rodillas.

La minifalda no es cañí, para mí, la minifalda

es una cosa importada de fuera, cañí es una bata de cola,

no una minifalda.

Así que tú ya lo sabes, no te pongas minifalda,

que los toros de esta tarde yo tengo ganas de verlos

sin pelearme con nadie.

Manolo Escobar ha sido un artista que ha trascendido generaciones,

y el Fary mismo lo reconocía, probablemente, el más grande

de todos los artistas de la España cañí, el más grande.

-Le debemos mucho a Manolo Escobar

porque Manolo Escobar tuvo la suficiente valentía y agallas

para mantener la canción española en su sitio cuando todo el mundo

la intentaba tirar por tierra.

-La España cañí, España cañí, España cañí, cañí, cañí, cañí.

Está el barrio donde he nacido,

me gusta el barrio donde me crié.

José Luis Cantero Rada, Fary, que venía de una familia

muy humilde, tuvo que pasar mucho hasta que... A funcionar

con la música, tuvo muchos trabajos, tuvo que buscarse la vida,

de jardinero, taxista, camarero, en una época que no había

mucho para comer, digamos, y había que pasar y sobrevivir

como uno podía, ¿no? -Siempre me llamó "secretario",

porque yo empecé a salir muy joven con él,

y cuando íbamos a algún sitio, aunque yo estaba crecidito,

pues decía: "Aquí, mi secretario".

Es más, quedé para el resto como "El secre".

Para mí el Fary es ese gran amigo de la infancia

que me lo ha demostrado entonces, y ahora, si cabe, aún más.

-Como él decía, su Cambridge había sido el asfalto,

porque él se ha criado en la calle, y todo lo que aprendió

pues lo aprendió de la calle, de las vivencias, de la gente,

que también es de donde creo que se aprenden muchas cosas, ¿no?

Cuánto he soñado en esta vida

para poder un día conseguir...

Un duro, el Fary era un duro. El Fary se había hecho en la calle,

en la calle no te puedes andar con bromas, así que no podía dejar

que se notara que era un gran tipo, e iba de duro.

Mi rumbo, yo no he cambiado ni quiero cambiar.

Lo que sí es verdad es que él aprendió a escribir y leer

en la mili, decía que aprendió a escribir y a leer.

Cuando él iba al colegio, decía que de camino al colegio

había un puente donde estaban de fiesta los gitanos

y nunca llegaba al colegio, se quedaba allí.

-Pues el nombre del Fary viene de la abreviación

de Farina, Farinita.

-Yo tengo una tesitura de voz muy parecida a la de él,

y entonces tiraba mis pellizcos, y pellizcaba, y cantaba,

y claro, la gente empezó a llamarme el Farinilla, el Farinilla,

que de ahí viene lo de el Fary.

-Se fue al teatro, y estaba por ahí a ver de qué manera podía pasar,

y vio a un amigo suyo que le conocía, "Luis, ¿qué haces por aquí?

Pues mira, que he venido a ver a Farina, que me han dicho

que no veas cómo canta. Lo que pasa es que no tengo dinero

y a ver cómo puedo yo...". -¿Por qué no me dejas

que me meta en el abrigo cuando entras así y paso yo con usted?

-Entonces, abrió el abrigo, le metió entre medias del abrigo.

-Pues se agolpaba la gente para dar sus entradas y tal,

pues yo me metí debajo del abrigo, porque yo era muy delgadito,

con 13 años, figúrate, muy delgadito, claro, no había mucho que papear,

figúrate cómo podría estar uno, ¿no? -Y ese fue el primer espectáculo

que él vio de Farina. -Y pude colarme en el teatro Pavón

y escuchar aquel fenómeno.

(Quejío)

Le gustaban mucho los percebes, los percebes eran su debilidad

del marisco, decían pues Percebito, y no, al final, fue el Fary.

Hoy, el día de visita...

El primer disco que tuve del Fary era un single.

Para los locos.

Era una canción del Fary que era "Hoy es día de visita para los locos"

que era que en el manicomio pues era día de visita,

una canción tristísima, un mal rollo importante,

pero me gustaba mucho la portada, que era el Fary, así,

en plan, rollo seductor, ¿sabes?

Entré en una discoteca, soy tímido y me asusté,

pibitas con 15 años y los chavales, también.

Hablaban de cosas raras, de lo cual no me enteré,

les diré lo que decían, les diré lo que decían,

por si saben lo que es.

Que dame la mandanga y déjame de tema...

El tema de "La mandanga" surgió con mucha gracia, además,

en un momento de arte, de gracia, porque estábamos echando la partida,

entraron dos chavalotes y empezaron a liar un porro.

-Venga, chavales, a la calle, de mandanga, nada, ¿eh?

No me perjudiquéis, a la calle, por favor, que no me interesa

a mí esto. -Deja a los chavalotes, Pablo,

déjalos que ellos caminen como ellos camelen,

si los chavales camelan pegarle un poquito a la lejía,

o camelan pegándole un poco a la mandanga, pues déjalos.

-El Fary era un filósofo, lo que pasa es que, claro,

la gente no veía al Fary como un filósofo.

-Dejé la partida y le dije a un amiguete:

"Aplástate aquí y juega la partida por mí que estoy ahora mismo

a gustísimo".

-Decía frases que eran lapidarias.

-Cogí la nave, cogí el coche, me fui a una esquina,

paré allí el auto y empecé a escribir el tema, y fíjate cómo sería

que a la media hora pues lo tenía escrito.

-Era una jerga del pueblo, una jerga de la calle.

-Me acuerdo de las primeras veces que le vi diciendo:

"El público, el público nos engrandece con sus aplausos,

y a mí eso de engrandecerme me viene muy bien, ¿sabes?

Un fenómeno, un fenómeno".

Me voy pa' la discoteca a buscar mi chirifú,

mirad si me pongo bien que creo que soy Kung Fu.

Era un hombre que además, valoraba esa fama

que había adquirido, y además, valoraba lo mucho

que le costaba mantenerla.

Dame chocolate, que me ponga bien.

Porque él sabía lo que había sido para él llegar a estar ahí.

Que dame la mandanga y déjame de tema,

dame el chocolate que me ponga bien.

-Dame de la negra que hace buen olor,

que con la maría vaya colocón.

Un taxista hecho cantante.

¿Hay algún cantante que se hace taxista?

-Bueno, pues en un momento dado, yo mismo podría ser

cuando me rodaran mal las cosas, tendría que volver otra vez

a la rosca, esperemos que no.

-¿Qué es la rosca? -La rosca es el volante.

-De hecho, en aquella época, antes de ser el Fary Fary,

pues nos gustaba tomar una copa, principalmente, ¿sabes dónde íbamos

mucho? Al aeropuerto de Barajas, que había un bar para los empleados,

y allí nos tomábamos los cubatas y las almendritas.

Voy a mantener la noche y con ella vivo

mientras ella quiera, soy amante de la noche,

trabajamos juntos y es mi compañera.

Soy amante de la noche, como sabe tanto y es tan arrogante.

Siempre contaba que cuando estaba en el taxi veía alguno así,

con traje, que tenía pinta de persona importante,

siempre se arrancaba algún fandanguito

a ver si era alguien del mundillo y le daba una oportunidad.

La noche viene desnuda, desnuda como el amor.

Yo le preguntaba por todo lo que había oído,

¿es verdad lo de Ava Gardner?

Le gustaba, le gustaba la lejía.

-Yo pasé una noche feliz con Ava Gardner,

cosa que no pueden decir muchos. -Qué barbaridad, con Ava Gardner.

-Una gran noche con Ava Gardner. -En un tablao de por ahí,

él estaba esperando a la gente que salía con el taxi,

y el de la puerta le dijo: "Fary, que está Ava Gardner ahí".

Entonces, él cuando lo escuchó, encalómamela aquí, por Dios,

métemela aquí en el taxi, y tal.

-¿Le cobraste la carrera quizás? -No, de ninguna forma,

porque nos pusimos muy ciegos, y al final, no había forma.

-Pero sabía que le gustaba mucho el flamenco, y entonces,

él empezó a hacer un poco de compás y de rumba, a cantar, pues mira.

-¿Y si nos vamos a comer una sopita de ajo con huevos escalfados

y a que nos canten y nos bailen los gitanos?

-Él estuvo de fiesta, dándole un servicio,

y pasó la noche con Ava Gardner.

Loco, loco, loco,

cada noche, noche, noche,

y me llaman los amigos el bohemio.

Luego él se la llevó después de la fiesta al hotel

en el que estaba, y allí ya no pasó nada más,

pero sí es verdad que el Fary pasó una noche de fiesta con Ava Gardner.

Ya no cantes, zapatero, ya no canta el carpintero,

cuando llaman los chiquillos al hombre de los barquillos.

Yo jugaba a cantar con mi padre, y me presentaron a un concurso

que había en la sala Bataclan de París, y en ese concurso,

pues me gané el primer premio, pero, vamos, en realidad,

decido y siento muy dentro de mí que quiero ser rumbero

el día que veo a Peret en el Cirque d'hiver,

en el Circo de Invierno de París y veo a Peret por primera vez.

No tengas cuidado, hermano, que si él te va a cuchillo,

yo también gasto pistola...

Me quedé pasmado, de ver a un hombre con una guitarra y dos palmeros,

meter el marchón que metía y yo dije: "Yo quiero ser como ese señor,

yo quiero ser rumbero".

-Seguidamente, tengo el gusto de interpretar para todos ustedes...

-¿Eh? ¿Qué pasa contigo, tío? -¿Tío de qué?

-¿Pero qué pasa contigo, tío? -¿Pero conmigo qué va a pasar?

-¿Qué pasa contigo, tío? -Anda, pero si son Los Golfos.

-Es una cosa que siempre le ha gustado mucho al público español,

de ver los niños con una actitud adulta.

Ay, mira mi niño, qué gracioso, mira lo que sabe hacer, ¿no?

Y eso a los padres les mola muchísimo, ¿no?

Eso es una cosa muy cañí, fíjate, eso tiene que ver con el éxito

de Los Golfos, con el éxito de Joselito, con el éxito de Marisol.

¿Qué pasa contigo, tío? ¿Conmigo qué va a pasar?

Que estoy todo el día bebío, saltando de lío en lío.

Pues que no te pase na.

La frase "¿Qué pasa contigo, tío?", Es una frase que se ha quedado

en el hablar de la gente, era ya una frase popular

que se decía bastante en el barrio donde pasé mi adolescencia,

que era el puente de Vallecas, y se convirtió en todo un himno.

¿Qué pasa contigo, tío? Qué triste y cansado estás,

que tienes el cuerpo hecho un lío que no se puede aguantar.

Una canción muy divertida, muy gamberra,

muy graciosa y que tuvo mucha repercusión.

-El propio Fred Mercury, cuando vino con Queen

al Pabellón de los Deportes por el 79, abrió el espectáculo

diciendo: "Hello, Madrid, ¿qué pasa contigo, tío?".

Y es que me paso el día de juerga, toda la noche sin descansar.

-Dándole al vino y a la guitarra, con las chavalas cerca del mar.

Y es que me paso el día de juerga, dando bandazos de aquí pa' allá,

zapateando y dando candela, unos que llegan y otros que van.

El éxito de Los Golfos a mí llega un momento en que me agobia,

en realidad, me agobia mucho, porque yo soy un niño de 14 años,

me agobia porque no puedo salir a la calle, me doy cuenta

que llega cualquiera y te coge el carrillo, ay, qué majo,

y te hacen así, te retuercen el moflete, y dices:

"Joder, me cago en la puta".

Que me quiten lo bailado.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo,

que me quiten lo bailado.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo, se ha acabado.

También es cierto que en esa época yo empecé a ir a los guateques,

y a esas cosas, y yo me iba con mis discos de Peret, Camarón

y tal, iba con mis discos y me decían dónde vas, colega.

Y yo pensaba para mí que esta gente es tonta,

están escuchando canciones que ni se enteran de lo que están contando.

Están cantando en inglés, aquí no habla ninguno inglés,

y de mis discos no ponían nunca nada, macho.

Entonces, dije, bueno, voy a empezar a crear canciones

dentro de esa dirección, a ver si les gusta, ¿no?

Viste como quieras, empieza a pasar

de lo que piense la vecindad,

si te vas, si te vas,

si te vas, si te vas.

Y yo rápidamente fui a la RCA y les dije que ya no quiero

cantar más con Los Golfos. Quiero hacer música pop.

"Pero, chico, tú estás loco, pero si estamos vendiendo

un montón de discos, y no sé qué". A mí los discos me da igual, tío.

Yo lo que quiero hacer es otra cosa.

Hice a la compañía cambiar de Los Golfos a Manolo y Jorge,

nos pegamos un leñazo, vendimos la mitad, no vendíamos nada.

Hoy lo he notado,

vuelvo a estar enamorado.

¿Qué será de mí? ¿Qué será?

Me fui a Francia con los Toreros After Olé,

con un nombre muy cañí, toreros, y con mi chaquetilla de lunares

y mi pañuelico, me puse a hacer punk.

Porrompompom, porrom porrompompero pero,

porrom porrompompero pero, porrom porrompompero pero,

porrom porrompompom.

"Porrompompero" versión punk, que alguna gente en su época

pues le molestó bastante, y me dijo, tío, has destrozado la canción,

otros me decían: "Joder, cómo mola, tío, te has llevado la canción

a otro sitio", pero yo en realidad lo que pretendía era sacar

el "Porrompompero" a flote de nuevo, con otra visión.

Porrompompom, porrom porrompompero pero,

porrom porrompompero pero, porrom porrompompo...

Pero al mismo tiempo, fuera de España,

me di cuenta que yo no era ni roquero ni nada,

que cuando terminaba los conciertos con los punkis

me cogía la guitarra española y metía dos rumbas,

y los punkis se volvían locos. "Too much, I like, I like".

Esto es el mundo al revés, fuera el rock, fuera el punk,

que lo hagan los que son de allí, los ingleses lo hacen mejor

que nosotros, y yo voy a volver a la raíz otra vez.

Que suene la guitarra sometida al gong,

quiero sentir el aire que da su sabor,

corre alegre la sangre por mis venas,

ya verán, señores, que mi combo suena,

levanto la puntera, le doy al tacón,

con la mano en el pecho sobre el corazón,

siento un cosquilleo que entra por la tripa,

se me levanta el vaso y las manos se agitan.

Y adoro mi país, adoro de España, y esto no tiene que tener

ninguna connotación de derecha ni facha, como ahora se intenta hacer

en cuanto uno dice "¡Viva España!", yo lo digo porque me gusta España.

¡Olé! Entre flores, fandanguillos y alegrías,

nació mi España, la tierra del amor.

Pues el "¡Viva España!", se ha convertido en un himno.

-Es una canción que no solamente se canta en España,

en cualquier lugar de Centroeuropa, el 80 % de la gente que te rodea

la va a cantar.

Por eso se oye este refrán,

que viva España.

Una canción compuesta por unos alemanes,

holandeses o flamencos. -Eran flamencos, flamencos,

pero flamencos de allí, de Flandes, no flamencos de Despeñaperros

para abajo. -Todo el mundo sabe

de la importante contribución de los belgas al flamenco.

Qué bonito es el mar Mediterráneo,

su Costa Brava y la Costa del Sol.

Imca Marina es la original y hay versiones en alemán,

pero sin embargo ha quedado la de Manolo Escobar, "forever".

España siempre ha sido y será

eterno paraíso sin igual.

Este es el Fary, señoras y señores.

El Fary está a caballo entre lo español y lo flamenco.

-Ese día llegó en los corazones de todo el mundo

y se vio el Fary que era.

-Hijo, que tengas mucha suerte.

Muchas gracias a Televisión Española.

-Puedo y tengo ese momento para poderles ofrecer esa actuación

para esa viejita que tanto adoro, para ella.

Mamá, para ti todos mis sacrificios.

-Conocí al Fary cuando en un viaje de los que hacía

de Barcelona a Madrid, cogí el diario "El País" de ese día

y mientras volvía al aeropuerto me encontré con un artículo

de José-Miguel Ullán que se titulaba:

"Por fin ha vuelto la alegría en la casa del pobre".

Y describía lo que pasaba cada tarde en el Teatro Alcalá,

en el Teatro Nuevo Alcalá, donde el Fary triunfaba

de modo descomunal. Yo no sabía quién era el Fary.

Llegué al teatro y dije: "Este tío tengo que firmarlo yo".

Y si es verdad que tú me quieres a mí,

que con el rimpimpín, que con el rimpimpín,

que con el rimpimpín.

Trabajar con el Fary era bastante fácil.

Era un hombre que se estudiaba sus canciones,

venía al estudio y se lo había currado.

-Muy, muy, muy profesional. No se perdonaba un error.

En ese sentido era una maravilla disfrutar de un sujeto

que estaba dispuesto a morir por triunfar.

-Porque yo lo tengo muy difícil, tengo que escribir,

hacer la melodía, escribir y hacer el ritmo al mismo tiempo.

Y empecé entonces a decirles... (TARAREA)

-Componía allí en el patio de la señora Victoria.

-Cuando llegué a Ariola, pues todo el mundo esperaba

que yo llevara a los modernos, porque iba de eso,

y resulta que el primero que firmé fue al Fary,

pero fue fantástico porque para ser el primero

fue el primero que vendimos 300 000 LP.

-Luego a veces le daban ideas.

Más de la mitad de la canción la había rectificado él

y le dejaba al otro que fuera el titular.

Él era muy suyo.

Y no te puedo enamorar. Y no te puedo enamorar.

El Fary tenía mucho talento artístico.

Además, tenía ese granillo en la voz, que tenía ese colorcico, ¿no?

Se preocupaba por salir bien vestido,

no como hacen ahora los jóvenes, por ejemplo,

que casi ninguno se pone ropa de actuar.

"Es un traje para mi gente, para mi público", tal y cual,

eso me parecía de respeto, ¿no? Eso es de ser artista.

-Particularmente, presumido no, le gustaba estar bien.

Los botines eso sí, sí que le gustaban,

sus zapatitos, sí.

-Sabía elegir muy bien los trajes, los coches, los menús.

Tenía una tendencia natural por lo bueno.

No tienes la culpa tú ni tengo la culpa yo.

Es que no hay quien entienda todavía al corazón.

Él ha sacado el timbre de voz de su madre

porque de mi tienda, de la pastelería a su casa,

aproximadamente, pues 60 o 70 m.

Y hablaba la señora Victoria, sin levantar la voz, ¿eh?,

y se la oía. Era un cielo.

-Voy a ver a mi madre con una alegría inmensa.

Inmensa porque precisamente la llevo un regalo,

un regalo que tiene un valor incalculable.

Un regalo que yo le había prometido de niño, que es un simple sombrero.

-Mucha devoción.

Era un amor tremendo el que tenía por su madre

y él llegó a casa y su madre estaba llorando en la ventana,

pues en plan: "Hijo, a ver cómo vamos a salir de esto..."

Entonces, él decía que se agarró a ella y dice:

"Mamá, tú tranquila que algún día yo te vestiré con sombrero".

Y...

Que de niño te ofrecí.

Pues era un padrazo, de verdad. Yo...

Tenía también además muchas cosas en común con él,

de aficiones y todo.

Pero, bueno, como padre pues era un padre muy preocupado

de que sus hijos después de todas las fatigas

y de todo lo que él había pasado,

pues de que nosotros no nos fuéramos por lo malo.

-¿Cómo canta papá, vida mía? A ver, di.

Cómo canta papá, díselo a los amigos a ver cómo canta.

(BALBUCEA) -Ah... -Olé, olé.

Muy bien, muy bien, Javito, muy bien.

Olé, así canta mi niño, ¿verdad? Qué alegría.

-Un tío muy alegre, eso,

en casa siempre estaba procurando de animar la cosa, ¿no?

Porque tenía, ya te digo, esa luz especial.

-A ver si me retiras de verdad y das gloria a la gente, vida mía.

Y a ver cómo canta papá.

¿Qué te parecería un pellizquito, vida mía? ¿Eh?

(CANTA) "Para estar enamorado

te tienen que herir primero".

-Era un tío con mucho carácter.

Cuidado cuando el Fary se enfadaba.

-Este es Javier, ¿dónde está mi Raulito?

-Mírale, qué guapo.

-Mira, este es Javier. -Ha ganado una medalla ya y todo.

-Este es Javier que, además, entre otras cosas...

¿Cómo es esta chica? Dilo. -Guapa.

-Pues claro.

-Yo, por ejemplo, las notas, cuando había que firmar

alguna historia que me traían del colegio,

lo que hacía era que se lo llevaba a mi madre.

La mujer también tenía su eso, pero la cogía recién levantada:

"Mamá, fírmame aquí, que mira lo que me han traído del colegio".

Y ya recuerdo que en el colegio me decían:

"No, no, tráelo firmado de tu padre". (RÍEN)

-Dale un beso a esta amiga. -Venga, un beso.

-Bueno, déjame que te presento, mi amor.

Este es Raúl, el pequeño, que tiene tres años.

Es un fenómeno, ¿verdad?

¿A quién quieres más en el mundo? -A papá.

-Era una persona de dar muchos consejos sabios

y consejos buenos.

Yo, por ejemplo, en esto de la música,

por mucho que rodaran las cosas o que no,

que nunca me creyera nada más ni menos que nadie, ¿no?

-No intento hacerles creer a mis hijos que yo soy famoso

ni que... No, no, de ninguna forma.

Yo siempre les digo que papá es uno más.

¿Verdad, hijo? Papá qué más da.

-Sí, pero es muy buen cantante.

-Un consejo también que nos dio: "Cuidado con los mánager".

(RÍEN)

Y cuanto más acelero más calentito me pongo.

Y cuanto más acelero...

(BALBUCEA)

-Olé, qué bien canta.

-En la distancia corta el Fary ya totalmente ganó por goleada.

-Era como amigo un fantástico amigo, por mucho que era un duro

y le costaba expresar sus sentimientos

en el aspecto cotidiano, pero realmente era un tipo

con el que tú querías jugar el partido.

La categoría siempre existirá

porque vive dentro de la humanidad.

Me decía: "Vamos a coger la nave y te voy a enseñar

la maqueta que he hecho, a ver qué te parece".

Y nos dábamos vueltas por Madrid escuchando lo que había grabado

y a él le gustaba que yo le dijera algo.

El que tiene vanidad jamás conseguirá tener categoría.

Yo cuando pensé en Torrente, el personaje de Torrente, digo:

"Joer, si fuera fan de algún cantante de música española Torrente,

el Fary sería mítico, como es taxista y tal".

-El Fary era de los que te firmaban un contrato con la mano,

dándote un apretón de manos habíamos firmado un contrato,

y cosas así, ¿no?

-Entonces pensé en "Apatrullando la ciudad".

Estuve como un año dándole vueltas.

-Santiago Segura me llama y me dice:

"Te voy a presentar al Fary porque hay una canción

en 'El brazo tonto de la ley', una película que estoy haciendo,

que quiero que la cante el Fary y quiero que tú le des

el punto ese rumbero que tú sabes darle, ¿no?"

Por la noche con su coche vigilando sin cesar,

va tu amigo el policía, policía nacional.

Entonces, hicimos una maquetilla y yo la canté

y eso es lo que le di al Fary.

Apatrullando la ciudad, apatrullando la ciudad.

(CANTA) "Apatrullando la ciudad.

Por la noche con su coche apatrulla la ciudad".

Apatrullando la ciudad. Apatrullando la ciudad.

Por la noche con su coche apatrulla la ciudad.

Se lo hice llegar además y entonces ya quedamos finalmente

y vino a decirme que no, que no.

"La canción está muy bien, Santiago,

pero yo así no puedo cantar esa canción.

Cantar como Santiago Segura yo no puedo cantar.

Yo canto como el Fary".

Y digo: "Claro, si la maqueta la he hecho yo

porque no te tenía a ti, pero que por supuesto

no tienes que cantar como yo, sería horrible.

Tienes que cantar como tú".

Lo mismo rescata a un perro de morir atropellado

que evita que den un golpe en el Vizcaya Bilbao.

En la película me acuerdo del copión,

y entonces el hombre se puso así a verlo y, claro...

Digo: "A ver a dónde me manda".

Y empezaba a reírse, a reírse.

El tío cada dos por tres: "Qué arte, qué arte, qué arte".

Apatrullando la ciudad. Apatrullando la ciudad.

Por la noche con su coche apatrulla la ciudad.

La idea era hacer un prototipo para Torrente.

Todo el mundo llevaba Elvis, pues él llevaba al Fary.

-Es una cosa que es verdad que solo tiene Elvis y el Fary.

-Le llevamos la esculturilla para ver si...

"¿Te parece que te han sacado bien?" "Bueno, está bien, está bien".

O sea, que no le pareció mal.

-Está bien porque te va acompañando en esos viajes largos,

siempre llevar a ese pedazo de fenómeno ahí.

Delincuentes id temblando

que viene,

que viene apatrullando.

Ella ha recuperado y renovado el cuplé, la tonadilla

y la copla española, pero dándole un aire completamente nuevo,

completamente actual.

Su estilo yo diría que está entre Quintero

y León y Quiroga y David Bowie,

o entre Concha Piquer y Nina Hagen. Es Martirio.

Separada,

pero sin pena.

Yo recuerdo cantar desde que era pequeña.

Y entonces tuve la oportunidad de empezar a trabajar

a primeros de los 80 con Jarcha y después empecé a trabajar

con Kiko Veneno y con Pata Negra.

De ahí surgió la necesidad de contar mi propio mundo

y mis propias cosas.

Tanto a nivel de letras como a nivel estético,

poder unir las gafas, que eran el underground,

y también la tradición, que tenía que ver con la peineta,

pero pasada por la modernidad, pasada por el cómic, por el diseño

y por toda la cantidad de artes plásticas que había en ese momento.

Él se fue con otra

más joven que yo.

Martirio fue un referente

dentro de la canción cañí femenina, ¿no?

Y después yo creo que rompió

muchísimos conceptos o tabúes dentro del estilismo, ¿no?

Con las peinetas, con su forma de expresar la canción,

una nueva canción española.

Son las 8:45.

Me tengo que levantar.

Lavar y vestir a los niños

y preparar las tostadas.

Siempre hacíamos vestidos que tenían que ver

con lo que iba a cantar.

Las gafas contaban que había underground,

la peineta contaba que había tradición,

pero también vanguardia.

Y a cada sitio me intentaba poner algo representativo.

Si iba a la televisión, pues me ponía el pirulí,

si iba a Zaragoza, me ponía el Pilar.

-Oye, una cosa, ¿tú cómo te lo montas?

-Yo con dificultad.

(RÍEN)

-Yo me lo monto a la grupa del destino

echándole mucho valor a la vida, primo.

-Ya, ya lo veo, ya.

-Cuidado, que vas a descabellar al jinete.

-Ay, el pobre.

-Cuando las miro a lo lejos digo:

"¿Cómo es posible que yo me haya podido poner esto, no?"

Pero era maravilloso.

Ay.

Ay, ay, ay, ay.

Realmente el trabajo que hacía Martirio de puesta en escena

de una iconografía tan... a veces perversa,

era un trabajo muy valiente

y que yo no sé si se lo hemos agradecido lo suficiente.

O sea, que aprovecho ahora para decirle: "Gracias, Martirio".

Con mi chándal y mis tacones y arreglada, pero informal.

No, lo del chándal y los tacones fue una cosa,

como siempre digo,

que "la música popular del pueblo viene y al pueblo va".

Y, eso, estábamos escribiendo Kiko y yo una canción

y llegó Ana, su mujer, y llegó de la pescadería

donde una mujer había dicho:

"Aquí vengo, con mi chándal y mis tacones,

arreglada pero informal". De ahí viene.

Cuando vengas no tener que hacer más nada.

Me encontraba con un público curioso,

por otro lado con un público cómplice

y también había gente que no le gustaba nada, ¿no?

Porque pensaba que estaba en contra

y yo he mamado la copla y la adoro.

Había conservadores que no entendieron,

pero, bueno, poco a poco yo creo que me los he llevado.

(RÍE) Al bolsillo.

Con los niños por delante nos vamos al híper.

Recuerdo especialmente un concierto que hice con Rocío Jurado

en el Palacio de los Deportes y se levantó un señor y empezó:

"¡Esto no puede ser, esto no puede ser, señora!"

Chillándome como un energúmeno.

Y la mujer le decía: "Déjala, Vicente, déjala.

¿No ves que está loca?"

Entonces, yo paré y le dije: "Vicente, no estoy loca".

(RÍE) Era divertido.

El ascensor, se ha roto el ascensor.

Ay, cómo pesan las bolsas, pero qué gusto da ver

los forladys que rebosan.

(CANTA) "Yo no sé qué tiene Paco cuando sube a un escenario

que el público se le entrega porque es justo y necesario.

Viva la gracia y viva el parné

y qué bien canta sus canciones mi compadre Paco Clavel".

-Yo creo que en cada etapa y en cada época,

pues los artistas reciclan, se adaptan,

por el lenguaje, por el tiempo en que viven, ¿no?

Yo no quiero ser torero.

No me gusta torear.

Yo no quiero ser torero.

El toro miedo me da.

Paco para mí es un transgresor también,

una persona con mucho humor, que es capaz de reírse de él mismo

y eso es una gran cualidad. (RÍE) -No tanto.

Ni la sangre ni la arena,

ni la espada ni el clarín,

lo que de verdad me gusta es este ritmo cañí.

Es este ritmo cañí. Olé, torero.

-Todo lo que hago me apetece poner sentido del humor,

ponerle un poco más de color a la historia.

Un poco transformarla, ¿no?, de cara a los tiempos

que estábamos viviendo.

Primero el pop, el punk, y todo eso traspasarlo un poco

a mi manera de ver la música.

Yo soy Paquito Clavel, tengo amigos a montones.

Son por mis macarrones que no se pueden aguantar.

Yo siempre he sido mucho de buscar un concepto.

O sea, fusionar el pop que a mí me gusta

y luego lo cañí porque me parecía

que formaba parte de mis raíces,

de lo que yo había escuchado de pequeñito.

Juanito Valderrama en la última etapa,

de Dolores Abril, de Antonio Molina, de Paquito Jerez,

que hay que reivindicarlo. (CANTA) "En un bote de vela".

Paquito, Paquito. "Very good".

Paquito, Paquito. "Good, good".

Paquito, Paquito. "Sexy boom".

Paquito, Paquito. ¡Ay, ay!

En esa etapa, en los años 80, surgieron también mucha gente

de la moda como Pepe Rubio, Alvarado, muchísimos,

que también customizaron un poco el vestuario...

Yo fui un poco mix.

Me puse un poco ambiguo en ese sentido,

pero siempre en plan divertido y siempre respetando, por supuesto,

a todo lo que había sido la canción española o la rumba y tal.

Si me quieres ver feliz,

es preciso que me lleves

a los Almacenes Ruiz

de Hortaleza 19.

La canción española, cañí, anterior,

todo lo que salía nuevo decía:

"Bueno, pues es como una especie como de burlesque",

a lo que nosotros hemos hecho, ¿no?

"¿Estos cómo se atreven a salir así?"

Hubo sus más y sus menos porque ellas son muy suyas y ellos.

-Paquito Clavel y su España cañí.

Paquito Clavel y una forma de demostrar

que a veces lo moderno no es sino saber entender

lo tradicional.

(CANTA) -"Braga, braga de España,

eres la más gitana cuando sales por la noche.

Derrama gracia y derroche. Braga, braga de España".

Y decían las niñas: "¿De quién?"

(CANTA) "Del calzoncillo español". ¡Olé!

-Hay dos grandes Farys en España, el Fary de Vigo y el Fary de Madrid.

Un abrazo muy fuerte, Fary, y una caña.

Una caña para Fary.

-Es de todos conocido tu enorme éxito con las mujeres.

Se te compara con Julio Iglesias. (RÍE)

-Más de 4000 mujeres el Fary. -Qué va, no.

-Pues el Fary era una de esas personas

que tú te sentabas a hablar con él y podrías estar hablando con él

tres días seguidos.

-Paz, por favor, ¿nos traes la primera pregunta?

-Mucha suerte. -Suerte la de tu novio.

La de tu novio. (RÍEN)

-O sea, yo cuando entrevisté al Fary

para "De carne y hueso" era como un galán.

Además, tú lo veías, es que te enamoraba.

Me ha picado, me ha picado, me ha picado

el bichito, el bichito del amor.

Me ha picado, me ha picado...

Y el Fary ligaba de la leche, ¿eh?

Porque él tenía una labia y un porqué que se le entregaban.

-Yo siempre he dicho...

-Es un señor casado y muy fiel, ¿eh? -Ciertamente.

-Ahora, que tengas éxito no puedes evitarlo, oye.

-No, no. -Y tu mujer estará orgullosa de eso.

-Muy contenta, muy contenta porque sabe de verdad

que no me como una rosca desde que era niño.

-Yo me reía con él, además te reías mucho.

Tenía un sentido del humor maravilloso.

O sea, el Fary era... increíble.

(Despertador)

Y como te pique el bichito

que a ti no te cura ni el mejor doctor.

Y como te pique el bichito

que a ti no te cura...

Miraba y te miraba como si fueras la mujer más bella

y más maravillosa del mundo y te hacía sentir como tal.

-Bueno, tiene un poquito de carácter,

pero es que también una mujer con un hombre al lado sin carácter,

aunque digamos que no, nos aburrimos, ¿eh?

-Pero además de esto, algún defecto tendrá.

-No, no, no se los veo.

-"Ponles de beber a aquellas dos chavalas

que me acaba de tocar un décimo de lotería

y me lo voy a gastar con ellas".

Dale, no sé qué, y así empezó un poco a conocer a mi madre

y ahí empezó una gran y muy bonita relación.

-Mira, le veo hasta guapo, le veo hasta guapo, como su madre.

(Gallo)

-Es ese hombre que sabes que cuando se enamora

se enamora de verdad

y no hay nada que no pueda hacer por ello.

-El amor, el amor es lo más bonito y lo más importante de esta vida

y considero que esta vida sin amor es una verdadera ruina.

-El Fary era muy cañí y luego era un tanto retrógrado.

O sea, yo creo que tenía unas cosas...

Por ejemplo, hay unas declaraciones de él del hombre blandengue

que, vamos, son mitológicas también.

"No me gusta, no me gusta el hombre blandengue".

(RÍE)

-Siempre he detestado al hombre blandengue.

El hombre blandengue, no sé,...

También he podido analizar que la mujer tampoco admite

al hombre blandengue.

-Puede ser que sea cañí, no sé, era una cosa que pensaba él

y que la expresó así en su día.

Pero, bueno, creo que en ese vídeo tampoco dice nada machista

ni en contra de la mujer.

-Yo lo que más valoro en esta vida es la mujer,

es la mujer, y para mí tiene un sentido enorme,

la vida tiene un sentido enorme con la mujer.

Sin la mujer la vida no tendría sentido,

pero la mujer es granujilla y se aprovecha mucho

del hombre blandengue.

No sé si se aprovecha o se aburre

y entonces le da capones y todo.

-Porque luego lo medio arreglaba, decía:

"No, porque la mujer hay que tratarla como una señora,

como una reina, tal, pero ese hombre que va con el carro de la compra,

ese hombre es blandengue. No me gusta el hombre blandengue".

Y dale que dale que te pego.

-Ese hombre de la bolsa de la compra, qué te voy a decir yo,

el carrito del niño con el coche, no sé qué...

-Lo políticamente correcto va cambiando igual que las modas.

Entonces, no sé, también...

Juzgar ahora mismo si eso era machista o no

es como si te pones a juzgar el estilo de las patillas

o cualquier otra historia.

Yo soy un moro de Tánger y me quiero presentar.

Hombre que pasa de todo, me llaman el moro Juan.

A lo mejor se le puede interpretar mal.

Como hoy hay tanto feminismo y tantas historias de esas...

Él no era menospreciando nunca a la mujer.

-¿Tú lavas los platos en tu casa, todo eso?

-No porque todavía no he tenido tiempo.

Te lo juro. Por ti haría diabluras, y además de verdad.

No he tenido tiempo todavía de fregar los platos y estas cosas,

pero en un momento dado lo haría. ¿Por qué?

-¿Pensabas hacerlo? -No, muy mal, muy mal.

-Bastante moderno en el fondo, ¿no?

Dentro de que mucha gente defiende el que era machista y no sé qué,

él tenía sus cosas y sus puntos de vista sobre las cosas, ¿no?

-Y a la mujer las calificaba como los hoteles, por estrellas.

Me decía: "Uh, cinco estrellas".

"Mira, ¿cómo iba tal?" Digo: "Ya no me acuerdo".

Y él se acordaba desde los pies hasta tal cómo iba vestida.

Esas chiquitas modernas me tienen comido el coco.

Oh, sí, que por Alá me llaman el morito Juan.

Oh, sí, que por Alá me llaman el morito Juan.

Que tú tampoco seguramente habrás fregado muchos platos.

-No, dos.

-Pues hay que aprender por si acaso también.

-Exactamente. -Hay que aprender.

Hay mucha gente que tiene dinero

y que ahorrar es su gran afición.

Algunos van igual que pordioseros porque no gastan ni para jabón.

No le gustaba perder.

Un día le gané unos tiros,

que me fui a tirar con él unas cosas y rompí más platos

y le sentó como el culo, ¿sabes? (RÍE)

"Has perdido las cañas, compadre, lo siento".

No le gustaba perder, eso sí es una cosa que me acuerdo

que me chocó bastante, ¿no?

-¿Y el mus? ¿Qué me dices del mus?

-Aunque no tengo mucho rato de ocio, pero siempre que tengo

un rato de ocio y puedo aprovecharlo lo comparto con mis amiguetes

y, además, precisamente, espero que lleguen unos amiguetes

para jugar mi partidita de mus y tomar una copita con ellos

que también me llena de felicidad

el poder compartir ese rato con ellos.

-El alternar con sus amigos, echar una partida, reírse, tal,

eso le gustaba, y el mus era un juego que le encantaba.

Creo que el mus es un juego mucho de picardía, de psicología,

y él también tenía mucha.

El dinero, el dinero hay que ganarlo.

Pero luego tienes que saber gastarlo.

(Aplausos)

Del barrio de Las Ventas a llenar plazas de toros, auditorios,

el Fary es el más representativo de la canción española.

Un luchador que de taxista ha llegado a engrandecer

un género muy nuestro.

La canción española con mayúsculas, el Fary.

(Música)

(Aplausos)

Que se lleven aquel toro del agua,

que se lleven aquel toro del río.

Tiene varias canciones que todavía son himnos, ¿no?

De diversión y de alegría. "El torito", por ejemplo.

(CANTA) "El torito, el torito guapo".

Tiene botines y no va descalzo.

Vaya torito, ay, torito guapo.

Tiene botines y no va descalzo.

El Fary es una persona que yo pienso en él y sonrío.

(RÍE) -Yo lo menciono mucho al Fary.

Cuando hemos acabado un concierto yo siempre digo,

pero además lo digo hoy por hoy, ¿eh?

"¿Qué tal?" Digo: "Como diría el Fary,

un torito más, un torito menos".

Y es que eso dice tanto de él, como diciendo:

"Me he librado uno, pero es que viene otro detrás".

¿Entiendes? Y eso era el Fary.

Pero aquel de la fuente que nadie lo toque,

que lo dejen tranquilo y no lo provoquen.

Ese toro bonito ya nació para semental.

Las vaquillas lo siguen, no lo dejan descansar.

Y además de bravura tiene pinta de don Juan.

Si Lola Flores era la faraona, el Fary era el faraón.

Esa es una frase que nos han repetido muchas veces

porque es verdad que ha calado mucho

y la dijo nuestro buen amigo, el Canijo de Jerez.

Yo creo que eran dos personajes muy auténticos, muy de verdad.

Tiene botines y no va descalzo.

Pero digamos que el gran homenaje que se le hace al Fary,

por más que pasa el tiempo, está en la calle.

Creo que él era un artista de la calle,

un artista del pueblo, de la gente.

Estrenarás el vestido que tanto deseabas

lucir conmigo. Mañana...

Y sigo yendo por la calle y no hay quien no me lo recuerde:

"Tu padre qué fenómeno era, qué bien cantaba".

Una persona que nació para ser inolvidable.

-Es importante tomar una copa con los amigos,

compartir esa copa y pasar ese rato, precisamente, de jijí y de jajá,

porque considero que es un arte el reír

y el hacerle pasar un rato agradable a los demás.

Te vas a casar con otro, con otro que no soy yo.

La España cañí, desgraciadamente, se extingue.

Si en España empezamos a querer ser todos

otra cosa que españoles, vamos de culo.

¿A mí de qué me sirve ir a la India o irme a África

para encontrarme un tío vestido de Nike, en chándal,

con una gorra de rapero, comiendo hamburguesas?

En eso estamos convirtiendo España, en una tierra sin identidad.

Y eso me preocupa muchísimo.

Contigo, contigo.

Nosotros queremos ser los modernos que cantan en inglés,

que mola también hacerlo, pero meter el elemento cañí, señores,

que haya algo que supure España.

Con la luz de la mañana

pintar en el pentagrama melodías para ti.

La España cañí se transforma.

Ahora con las redes sociales y tal, bueno, pues de repente

te puedes encontrar gente joven que ha descubierto, por ejemplo,

a Lola Flores o a Los Chunguitos o al Fary.

Carabirubí, carabirubá,

yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

Carabirubí, carabirubá,

yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

Es que ha sido muy bonito, muchos años con él.

Si éramos... Como si fuéramos un matrimonio en aquella época.

-¿Con qué frase le gustaría ser recordado?

-Sencillamente, "qué buena gente era el Fary".

-Una pequeña anécdota que ilustra la visión que tenía el Fary

del entorno es cuando llegaba una noche de estreno o de debut.

Recuerdo que siempre me decía lo mismo, invariablemente:

"José Mari, acuérdate, hoy es una de esas noches de abrazos

que queman la chaqueta". Gráfico, ¿no? Ese era el Fary.

-Pues nada, recuerdos al Fary, allá donde esté.

Ochéntame una vez más. Ochéntame una vez más.

Ay, pero no sé lo que tienes que tú cada día me gustas más

y más y más y más.

No sé lo que tienes que tú cada día me gustas más

y más y más.

Carabirubí, carabirubá.

Yo no sé qué tienes que cada día me gustas más.

"Esta estudiante resultó herida de bala en la región glútea

y a las 7:30 de esta tarde salía del quirófano

del Hospital Clínico de Madrid donde no se ha facilitado su nombre.

El proyectil que se incrustó en su cuerpo procedía de un rebote,

según han manifestado a 'Telediario' fuentes médicas".

-El día 23 todo se desmandó.

(Música)

Vi que la policía sacó las pistolas,

aquello ya pintaba mal.

-Nos tuvimos que parar porque nos encontramos

a los antidisturbios, a la Policía viniendo directamente

contra la manifestación.

Yo no me enteré en ese momento de que habían disparado

a María Luisa Prada.

Pero fue tremendo.

-Que yo en aquella época yo lo quería todo y lo quería ya.

-Y yo pensé: "Si alguien muere en estas manifestaciones,

no me lo perdonaré jamás".

(Continúa música)

  • Modernos... pero cañí

Ochéntame otra vez - Modernos... pero cañí

25 ene 2018

En la década de los 80, en España, había sitio para todo. Sobre los escenarios, en la televisión y en las verbenas convivían felizmente "clásicos" y "modernos": junto a la explosión de la Movida permanecían los artistas de siempre como Manolo Escobar o Lola Flores a quienes, en los 80, se sumó El Fary. El Fary fue el último representante genuino del género cañí que cosechó un enorme éxito popular en una década marcada por la modernidad. Al mismo tiempo, surgieron artistas como Paco Clavel o Martirio que reciclaron y actualizaron el universo cañí con una mirada transgresora: lo reivindicaban y desmitificaban a la vez, tanto en la temática de sus canciones como con su vestuario y atrevida puesta en escena

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  1. Luis Berni

    Hola. Que alegría volver a ver el programa después de 8 meses. y lo que creí que sería por una sola temporada, ya es la 5º. Noto que éste es un género musical que vendió mucho en España pero varios de los artistas que aquí aparecen, muy vendedores en su propio país pero aquí en Argentina, desde donde escribo, en varios casos, desconocidos. Manolo Escobar estuvo 2 veces aquí e incluso filmando una película y se editaron varios discos pero no vendió como allá y Martirio vino en algunas ocasiones El Fary nunca fue conocido, si bien se informó de su muerte en una revista de cine por su aparición en una de la saga del personaje "Torrente" (Santiago Segura hizo algunas películas aquí). El sencillo "Qué pasa contigo tío" de Los Golfos, tuvo edición argentina. Muy bueno y felicitaciones por el trabajo de documentación y para enterarme de algo que no conozco. Hasta la próxima y saludos desde la ciudad de Buenos Aires

    28 ene 2018
  2. Mario

    Grande Fary! Un artista único e irrepetible.

    27 ene 2018