Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Ibiza era una fiesta - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Internacionalmente, Ibiza es lo que es

gracias a los jipis.

"¿Tú para qué vienes?" "Yo por la revolución sexual".

Orgías o lo que para el payés eran orgías.

Yo lo haría, lo que pasa es que no puedo.

Los ibicencos encontraron en el turismo

su vocación.

A mí me encanta Ibiza.

El tiempo, la temperatura, la gente muy simpática.

Ves que la gente que viene aquí viste de Ibiza.

(Música)

Tuve la suerte de ir a Ibiza y conocer la discoteca Ku,

un local ahora abierto, un local maravilloso.

Había mucha gente en pelotas bailando.

(Música)

Cada década ha tenido sus drogas.

A medida que iba pasando,

a la gente le crecía el pelo,

le salían colores en las caras.

Me cago en la leche, ¿qué me he comido?

"Rifrisqui sicriti".

¡Estás drogando a la Guardia Civil!

(Música)

Capital de las islas, denominada Las Pitiusas

por el gran número de pinos que en ellas hay.

Yo llegué a Ibiza en barco con un amigo

para estar una semanita.

Veníamos de la España de Franco, que todo era muy serio.

Flipamos con lo que había allí.

(Música)

Era la Ibiza anónima.

Las niñas querían salir en las fotos. "¿Estás haciendo fotos, tío?

Solo pagamos 500 pesetas". "No, no importa".

La gente quería salir en las fotos.

En el Pachá me quedé como cinco o seis meses.

Y como no había lavaplatos, pues a fregar platos.

Y pasaba el mocho. Y ligaba mucho con el mocho.

Ibiza es una isla muy "narcisa".

Para definirla diría que es la isla de Peter Pan,

donde la gente, realmente afincada en Ibiza,

lo que quiere es evadirse de la responsabilidad de madurar.

Ibiza para mí ha significado el gran cambio en mi vida.

El abandonar el cuarto año de la carrera de abogado,

la corbata y aquella vida de la alta burguesía de Barcelona

e irme a un sitio virgen, completamente desconocido

incluso para los españoles, donde ocurría

lo que no ha ocurrido en ningún lado.

Yo tenía un buen empleo.

Llevaba la sección de fusión y concentración de empresas.

Pero me di cuenta de que tenía que tener una aventura

y el lugar idóneo era Ibiza.

Es una isla que se le quiere o se le odia.

No tiene vía intermedia. -Es cierto.

Y yo la quiero mucho.

Ibiza tenía una magia impresionante.

Primero, tiene unos lugares que no tiene nadie en el mundo,

es un sitio increíble.

Un sitio de una belleza que congregaba

gente internacional guapísima que eran los jipis,

muchos escapados de su país, de América,

para no ir a la guerra de Vietnam.

Ibiza es una tierra muy hospitalaria;

con una larga historia de invasiones.

¿Dejará de ser el rey de Ibiza una vez que esté

como comisario en la CEE? -No dejaré de serlo

por la sencilla razón de que nunca lo he sido.

¿Y qué ha pasado? Que el carácter del ibicenco

se conformó: muy abierto, muy acostumbrado

a no escandalizarse por nada

y a respetar.

Sobre todo, tenía aquella frescura de poderte mezclar con quien sea

sin decir quién eres ni de dónde venías.

Tener buen rollo, pasártelo bien e interactuar con todo el mundo.

Ese era tu pasaporte y tu credencial vip.

Creo que esa hospitalidad ayudó mucho

a que el extranjero, el turista ya cuando vino,

se considerara como en su propia casa en Ibiza.

El Vedrá es el gigantesco centinela pétreo de Ibiza.

Su masa imponente y dura se levanta hasta 400 m de altura

horadando las nubes con sus agudos picachos.

Cuando yo llegué a Ibiza,

no se conocía Ibiza.

Mallorca era el sitio elegido por los españoles

para hacer sus viajes de luna de miel

e Ibiza era la gran desconocida

y muerta de hambre. No había dinero en Ibiza.

(Canción popular)

Una isla muy pobre.

Solo tenía una agricultura para la subsistencia;

una pesca para la subsistencia.

Se exportaba la langosta porque era un producto

que nos pagaban muy caro, era de las pocas exportaciones.

Y la sal.

Las salinas de Ibiza y las de Formentera

constituyen una importante fuente de riqueza

con su producción de sal marina. Es de calidad muy apreciada

para la industria de salazones y los principales consumidores

son los países nórdicos.

El ibicenco vivía sobre todo del empleo de la salinera,

donde en los barcos se cargaban cestas

que el salinero se ponía sobre la espalda,

un trabajo durísimo.

Chicos que jugaban conmigo, cuando tenían 15, 16 años emigraban

porque su tierra no les daba empleo.

(Canción popular)

Yo vengo de Ámsterdam en los años 60, 70.

Era el corazón de los jipis del mundo.

Yo era modelo.

Entonces yo vivía una vida bastante normal.

Como a tanta gente, Ibiza realmente transforma

y te hace algo.

La mayor parte de la gente de aquí

está trabajando en el campo.

Hay molinos que sacaban agua de la tierra.

De los árboles, vimos almendros, muchos.

Y también higueras y algarrobos.

Yo estaba en un campo de meditación, en un retiro.

Después de recién llegado de la India,

me hablaron de la playa de Benirrás,

porque yo no conocía Ibiza.

Estuvimos viendo las calas de la isla.

Nos bañamos, nos divertimos y tuvimos recuerdos gratos.

La verdad que fue como encontrarme con mi familia,

con gente en ese mundo alternativo

donde el consumismo y los patrones generales

son de otra manera.

La gente de la isla, tan tolerante

y tan amable.

Vas a una tienda y pagas mañana. Todo el mundo dice "hola";

todos los payeses te saludan.

Totalmente diferente de donde vengo yo.

(Música popular)

Esas casas payesas, los palacios, las habían abandonado

algunos de los ibicencos, pero sin luz ni agua.

En aquella época jipi éramos las ovejas negras de la familias,

cuando éramos mucho más blancos que el corderito de Norit.

¿Qué opinas de la sociedad de consumo?

No sé qué decirte.

Para mí es demasiado.

No puedo vivir en ella.

Nadie iba a Ibiza a hacerse rico ni famoso.

Coincidí en mi mandato con jipis

que estaban más bien apartados de la ciudad.

Tenían algún bar en el puerto al que acudían,

pero siempre gente muy pacífica, muy positiva.

¿Que cómo iba vestido?

Con patillas largas,

con mi estrecho pantalón,

con jersey a rayas.

Aunque llame la atención.

Estuve 11 años sin cortarme el pelo.

Llevaba botas de tacón, de vaquero,

y, sobre todo, un abrigo de lobo tremendo,

con un cuello por aquí.

Los Beatles, que en su día escandalizaban

por las grandes melenas, a su lado iban rapados.

Y seguramente fumaban marihuana,

pero nunca se ha sabido de que un jipi cometiera un delito.

Yo soy un artesano que vive en Ibiza, vivo en el campo

y me dedico a trabajar cosas principalmente naturales.

Yo vivo en el campo,

en una casa con otra gente,

una comunidad.

(Música)

No estaban carentes de recursos, no lo necesitaban.

La mayoría recibía una transferencia de mil o dos mil dólares al mes

de su familia y cada uno tenía tres o cuatro paniaguados

que también vivían de esa transferencia que recibía.

Delante del Hotel Montesol, antes era la Banca Matutes,

salía el señor Matutes y decía: "Señor Smith,

le llegó la transferencia". A todos estos que no querían ir

a la guerra de Vietnam estaban escondidos,

se les avisaba que podían pasar a buscar su transferencia al mes.

¿Qué opina de los jipis?

Pues que son una gente bastante sencilla,

que ambientan favorablemente a Ibiza y son un motivo más de atracción

para mucha gente que nos visita.

Era una vida realmente como de frontera,

a lo David Crockett.

Y encima de David Crockett, orgías o lo que para el payés eran orgías.

¿Me preguntaban? "¿Tú para qué vienes?".

"Yo por la revolución sexual".

Éramos implacables,

guerreros de la libertad total, que decía Castaneda.

Chavalas preciosas

buscando aventureros

y aventureros que buscaban aquellas damas

de sayas largas y floreadas, que no llevaban ropa interior.

Yo soy un jipi, haría la vida del jipi,

lo que pasa es que no puedo hacer la vida del jipi.

Yo creo que los jipis son una falsa armada de la CIA

para engañar a la gente.

El jipi no es un señor frustrado, en la vida, al revés.

A mí el que me parece frustrado es el burgués.

(Música)

Monté una cena en pleno campo en Ibiza.

Vinieron una serie de personajes, se editaron pósteres.

Funcionó muy bien.

Los de Pachá me pidieron reproducir algunas cosas emblemáticas.

Puse de Jesucristo a Pocholo. Bueno, de Jesucristo no,

de personaje central porque lo llamo "Cena en Las Salinas",

no lo llamo "Santa Cena".

Estábamos comiendo y, de repente, se levantó para hacer pis.

Y así se me ocurrió.

A primeras horas de la noche, la gente empieza a dejarse caer

por las terrazas del puerto como primer punto de encuentro.

Por allí desfilan mujeres guapísimas

y mucha pierna larga.

Empiezan a tener éxito las discotecas en Ibiza,

que no eran macro, no había edificios alrededor

como ahora, por lo tanto se bailaba al aire libre.

(Música)

Las tres que habían, Ku, Amnesia y Pachá,

cada una a su onda, eran cojonudas.

(Música)

Aparece Pachá, que fue la primera, si no recuerdo mal,

siendo yo alcalde en el año 70.

Y sobre una antigua casa payesa

hacen unas pequeñas obras de reforma y lanzan la idea de Pachá

y tuvo un gran éxito.

Una fruta muy buena, un color muy bonito.

Queda muy bien en fotos.

Sobre todo, si le ponías un morrito a cada lado.

Entonces era ya la pera. ¡La cereza!

Era una casita pequeña payesa fuera de la ciudad

y decían: "No tendrá éxito porque hay que coger el coche".

Imagínate. Porque todo ocurría en el centro de la ciudad

y todo se hacía a pie, mucha gente iba descalza.

Pachá se ponía en marcha con un interruptor

y todos a bailar.

(Música)

La gente salía a la disco

no para hacer esta danza del antebrazo del "chunga, chunga",

sino para mover los pies, las caderas

y, sobre todo, para ligar.

Como en casi todas, fiestas cada dos por tres,

lujo y marcha hasta altas horas.

Prácticamente nos conocíamos todos.

Teníamos un espacio enorme para bailar. Se bailaba.

Te acercabas al disc jockey, que le daban 5000 pesetas al mes,

y le decíamos: "Oye, no has puesto Tina Turner".

"Bueno, ya la pondré". Imagínate la diferencia ahora,

que son como el Papa en un balcón todos estos disc jockeys.

(Música)

La gente que vivía en el campo

aprovechaban cuando iban a la discoteca

para hacer las compras en el pueblo y dejaban los cestos de la compra

en el guardarropa del Pachá. Veías allí el pan, la fruta...

Abrían a las once y a las tres se cerraba.

Agarraban su compra y para casa.

No había zona vip ni pulseras ni tonterías.

De repente llegabas y estabas un día tras María Gabriela de Saboya,

con la princesa italiana, con el rey Simeón,

la reina Margarita de Bulgaria y gente así.

Y quizá al lado había un ibicenco hijo de un payés

o estaba el carpintero que había hecho la obra de Pachá.

Había que tener una buena presencia y personalidad o ser divertido

y ya está.

Un día, andando por ahí, y Ricardo:

"Tenemos que hacer una foto para un cartel".

Veo el Hotel Montesol allí y me dice:

"Podemos llenarlo de gente". De la gente de la época,

fue el año 76, creo.

Recuerdo que a la hora de la foto no había nadie,

habría una fiesta. "A ese le vi ayer con LSD,

al otro con no sé cuánto".

Y teníamos un grupito de amigos y fuimos a buscarlos a sus casas,

los metimos en sus balcones como pudimos

y disparé desde la casa de Matutes.

La madre muy amablemente me abrió la puerta

y me dejó el balcón.

(Música)

Para hacer una foto en los 80.

Los personajes que están en los balcones

hablaban como si fuera de ahora: "Ostia, cómo está cambiando esto;

está lleno de guiris; la vida está carísima".

Lo mismo que dice la gente hoy en día

ya lo decían hace 30 años.

Yo no estuve en la primera foto de Pachá.

He estado en la última.

(Música)

Y tuve la suerte en aquel entonces, en el año 78,

de ir a Ibiza y conocer la discoteca Ku.

Y abrimos un circuito de sala y concierto.

Era un local abierto, un local maravilloso.

Realmente era un sitio impresionante.

Por la carretera de San Antonio, la discoteca de las discotecas.

Según la mayoría de opiniones: la mejor del mundo.

Con algunos años de experiencia ha sabido reunir,

hasta las cinco de la madrugada, lo más lujoso y divertido de Ibiza.

Tiene restaurante de superlujo, boutique,

infinidad de barras y terrazas;

priva del más alto rango y fiestas con cambio de decoración

dos veces por semana.

No hay famoso que se precie que no aterrice por este lugar.

Aquí una muestra.

Había mucha gente en pelotas bailando.

La gente se despelotaba con una facilidad alucinante.

(Música)

Está en un cerro en el cuadro de los astrales,

esta parte de la isla tiene canalizada

unas coordenadas como te digo astrales

y hacen que disponga de la mayor energía

que pueda haber en la isla.

(Música)

La discoteca Ku es un intento loco de unir la noche al día;

de empalmar el sol abrasador con la penumbra del foco y la música.

El esfuerzo del deporte con la delicadeza

de un combinado exquisito o de un plato de primera mesa.

Todo en un mismo ambiente.

Nosotros ya tenemos una discoteca Ku en San Sebastián.

Fuimos a Acapulco, estuvimos en Nueva York

y vimos este tipo de sala de fiestas que mezcla la discoteca

con el deporte y la montamos aquí en Ibiza.

(Música)

En la época del Ku tenían la piscina

y tanta gente en bolas corría por ahí,

que montaron unos grandes secadores como los de pelo, pero gigantes

para que la gente pudiera secarse rápido y volviera a la pista.

La piscina estaba debajo, al nivel de la pista.

O sea, te ibas nadando y había un cristal

y había una tía al otro lado bailando.

Era muy divertido.

Cuando abrimos Amnesia, teníamos una gran potencia de sonido.

Pero las paredes rebotaban y la idea que se nos ocurrió

fue buscarnos cajas de huevos.

Y forramos las paredes de cajas de huevos

y los micrófonos dejaron de acoplar.

La cantidad de nenas que aparecieron por ahí.

Era fácil acostarte con tres chicas en un solo día.

Si eras el jefe o tenías una bandita de rocanrol,

que tocábamos horriblemente mal.

El Melenas, el terror de las nenas.

Amnesia era una casa payesa en medio del campo.

En el porche había músicos en directo;

por ahí fuera te hacías unas hamburguesitas.

Todos tirados por el suelo. Era muy divertido.

Primero yo pensé en Taller del Olvido,

pero mi íntimo y mi socio, Manuel Sánchez, dijo:

"Yo tengo una sola palabra, Amnesia".

Y dije: "¡Exacto!".

(Música)

El día de la inauguración fue tal éxito,

que se colapsó la carretera de Ibiza a San Antonio.

Yo calculé que vendrían tres o cuatro coches.

¡Una mierda! Vinieron como diez mil coches.

No había donde meterlos, un follón enorme.

Entró la Guardia Civil a echarme las culpas.

"¿Qué quiere usted? No puedo. Arréglese usted".

Unas broncas enormes.

Yo estoy en Pachá y me voy a Amnesia.

Y entonces había una valenciana amiga mía,

muy simpática, un poco locatis, que me dice: "¿Me llevas?".

"Sí, hombre, te llevo".

Y esta tenía una especialidad:

poner mezcalina valenciana en unas copas,

por ejemplo de Schweppes o algo así, y copiaba de un anuncio,

me parece que de La Casera,

el anuncio de la televisión que decía: "Rifrisqui sicriti".

¡Rifrisqui sicriti!

Entonces daba esto a la gente y la gente bailaba como loco

porque era una droga... No entiendo cómo ha desaparecido.

Al llegar a Amnesia, me encuentro al sargento Anastasio

con dos guardias civiles con sus tricornios.

Que si el aparcamiento, que si no sé qué.

Y le digo: "¿Quiere beber algo?". "¡Beber algo! Estamos de guardia".

"Perdone".

Llaman al sargento Anastasio y se tiene que ir,

que volverá dentro de un rato.

Y se quedan los dos más jóvenes al lado de la pista así,

mirando gente guapa, el ritmo.

Y se acerca mi amiga con dos vasos de Schweppes

y dice: "Rifrisqui sicriti".

¡Rifrisqui sicriti!

Digo: "¡Estás drogando a la Guardia Civil!".

Y estaban...

A uno le habían quitado el tricornio

y se lo había puesto una amiga mía francesa.

Le quitaron la cartuchera con la pistola.

Bueno, esto Franco los fusila.

O los echan del cuerpo inmediatamente o consejo de guerra.

Imagínate.

Y estaba sentado en la terraza del Montesol

y pasa la furgoneta conduciendo el sargento Anastasio

y estos dos por la ventanilla así.

Creo que los echaron del cuerpo

porque a los pocos días estaban por Pachá.

¡Rifrisqui sicriti!

Al hablar de Ibiza, no se puede olvidar a los jipis.

Casi desde el principio uno de los atractivos

fundamentales de la isla.

Jipis que llegan de todas las partes del mundo

y que, al parecer, han encontrado la felicidad en Ibiza.

De los jipis me impactó lo bien que encajaron con los payeses.

Los payeses eran los primeros jipis.

Te proporcionaban los huevos, el pollo, el tinglado.

No hubo roce entre los recién llegados

y los que ya llevaban allí muchas generaciones.

Yo he visto casas payesas donde se había instalado

una colonia jipi y se bañaban en la alberca desnudos.

Y venía la señora, llenaba su jarra

y ahí había una convivencia perfecta.

¿De dónde es?

Americana. -¿Y tú?

-Argentino. -¿Estáis casados?

-Sí. Esperando un niño. -Esperando un niño.

¿Vivís en Ibiza? -Sí.

Empezamos realmente sin nada.

Cosimos un tipi de su último dinero

y empezamos a vivir ahí.

En un valle, en San Mateo.

Una forma alternativa, sin cargas de consumo.

Una forma simple donde era más importante

tener tiempo para nosotros y para nuestros hijos

y disfrutar de otras cosas.

Y tener mucha conciencia con todos.

Un baño eran dos viajes a la balsa del payés.

Y toda la familia bañándose en el mismo agua

porque no vas 16 veces a la balsa.

Internacionalmente, Ibiza es lo que es

gracias a este periodo de final de los 60 y 70,

con los jipis.

Ibiza era el sitio más pobre de las Baleares con diferencia.

El eje de cambio fuimos nosotros.

Nosotros fuimos el espectáculo

que empezó a generar aquellas grandes urbanizaciones

de Cala Vadella, de Portinatx. Se empezaron a hacer

cientos de miles de camas para que viniesen germanos a mirar.

Descubrimos que allí, en ese valle, en San Mateo,

estábamos en una ruta que se llama aquí Jeep Safari,

que son varios jeeps, 4x4,

que llevan a turistas por la isla,

por los caminos más salvajes.

Entonces un día pararon y, claro,

nosotros andábamos todo el día en pelotas,

estábamos en medio de la nada, en un valle.

Como Adán y Eva y los niños, disfrutando de la vida.

Y de repente vemos gente con cámaras y apuntándonos.

Y a partir de ese día fuimos incluidos en el programa

de la ruta, había una parada ahí.

Hasta que un día fuimos y se lo comentamos al chico:

"A ver, estamos viviendo aquí en paz". Por favor.

Nos sentimos un poco...

"Es nuestra intimidad. Por favor, respeta a los nuestros".

(CANTAN)

No creo que contribuyó en nada la fama.

Quizá salía un artículo en un periódico español.

"Mira, la isla de los jipis". Igual aparecía en el New York Times.

En Ibiza hay un monumento a los corsarios,

un monumento a los piratas. "Coño, ¿por qué no ponemos

un monumento a los jipis?". Pues dicho y hecho.

Con 20 años estaba en Ámsterdam e hice un pequeño reportaje

de la escena jipi.

La fotografía reapareció al cabo de los años

un día que Ricardo me dijo: "Ostia, esto está cambiando mucho.

Vamos a buscar algo que nos recuerde las primeras épocas".

Miré en el cajón en casa y salió esta foto.

Editamos un póster y lo usamos para promocionar

la fiesta Flower Power.

De manera que ibas por ahí y encontrabas mucha gente

que la tenía muy bien enmarcada y muy bien puesta.

Junto con el pelo, la barba y la ropa,

los artesanos conservan algunas costumbres de los jipis:

como la droga.

Fue una generación donde nuestros ídolos

pusieron de moda la droga.

Los Beatles cantaban "Lucy in the sky with diamonds":

LSD.

Mick Jagger, no lo conozco, no quiero ni oír hablar de ello,

cantaba "Brown Sugar", un derivado de la heroína.

(Música)

Cada década va teniendo su droga.

En la época jipi eran los porros.

Te dejaban tirado, calmado, tranquilo.

Los jipis tomaban marihuana o LSD para iniciar un "trip",

un viaje por el interior de su mente.

Al principio estuvo la etapa del LSD.

Yo he tomado uno en mi vida.

Y me agarré una paranoia que dije: "Nunca más". ¿Vale?

El primero que lo trajo fue un peluquero holandés,

loco perdido, y había traído unos botes

con líquido que se llamaban "las gotas". Así.

Y que acabó detenido.

Y una amiga nuestra, que se llamaba Solange,

iba a la cárcel y le llevaba pechugas de pollo,

le inyectaba el LSD.

Entonces lo veían que cantaba, que se echaba por el suelo y tal.

Y uno de los guardias dijo: "Se acabó,

esta señora no le da nada más". Cogió el cacharro y le dijo:

"Hoy te quedas sin cenar", y se comió el pollo él.

Y acabó K.O.

Medio loco en el hospital.

Si tú sabes que te has tomado un LSD y flipas,

pues ya sabes a qué es debido.

Pero si estás haciendo tu trabajo de guardia de una cárcel

y de repente empiezas a flipar,

pues te piensas que te estás volviendo loco.

Este terror que tiene la mayor parte de la gente

a las drogas es justificado.

Es decir, se nos va a ver el plumero

si las tomamos.

(GRITA)

Yo creo que fue un factor

ya no solo en Ibiza, sino en todas partes.

El mundo se llenó de locos.

Y algunos están aún pegando botes por ahí.

(Música)

Uno de mis hijos decía:

"Tomamos cocaína para poder ser imbéciles un buen rato".

Y es una gran definición de por qué se toma cocaína.

La coca, la coca me vuelve medio loca.

Me tira por los suelos, me arrastra de los pelos.

Por ejemplo, Polanski era muy inteligente,

muy ingenioso.

Le ofrecían espejos llenos de cocaína

y lo que él quería eran unas pastillas.

Luego ya llega el tema sintético que, bueno, otra onda.

(Música)

¡Uh, ah!

Digamos que los más sabios siguen con el porrito, la maría.

Todo lo demás...

Solo hay que ver en la calle o en las discotecas cómo están.

Saqué mi mano. Oh...

Una cosa voy a contar que me da un poco de vergüenza.

Un día me fui a visitar al vecino.

Yo tenía hambre, no había comido.

Abrí la nevera y solo había chocolate.

Empiezo a comer chocolatinas.

Y de repente oigo un barco que parecía que pasaba por el salón.

¡Ostia, esto...!

Cuando veo que las letras de El País empiezan a moverse, digo:

"Me cago en la leche. ¿qué me he comido?".

Llamo al de la casa: "¿Qué tenías en la nevera?".

"¡Vomita!".

Me había comido una ristra de hongos alucinógenos.

Cada minuto que iba pasando,

veía que a la gente le crecía el pelo,

le salían colores en las caras.

Al final me hicieron un lavado de estómago

y estuve allí 10, 12 horas alucinando.

Y dejé a toda la fiesta sin chocolatinas.

Lo siento.

Solamente me pongo de vez en cuando.

Nosotros, es decir, el fenómeno jipi se auto disolvió.

Simplemente porque había vivido su aventura

y no estaba dispuesto a que aquello fuera

una cosa vitalicia.

El turismo ha descubierto este pequeño lugar de privilegio

y los turistas llegan a la isla y pueblan las calas,

las playas, los engolfamientos

y los puertecillos que esmaltan todo el litoral.

Empezó el turismo a venir en mayores cantidades.

Bueno, los jipis también como movimiento perdió fuerza

y fueron más a la India y a otros lugares

en los que se encontraban, digamos, más en su salsa.

Ibiza tiene playas tranquilas y suaves,

donde el agua es mansa y el oleaje mece a los bañistas

como en una cuna de agua transparente.

Va llegando mucha gente famosa, todos los actores.

Está llegando Hollywood.

La prensa no hace más que sacar a los famosos,

lo cual, todo esto es como un gancho para atraer más gente.

En las salas de Ibiza tienen lugar exposiciones

de pintores revolucionarios de última hora

a las que asisten la cosmopolita sociedad intelectual de la isla.

Algunos, como el alemán Erwin Bechtold,

se ve en la necesidad de explicar a la concurrencia

el significado de su pintura.

Fíjate cómo estamos viviendo, no hay que decir mucho más.

Pero todos hemos venido a Ibiza para vivir en tranquilidad.

Me instalaba un mes en Ibiza, buscábamos chicas de buen ver

e íbamos haciendo reportajes.

Creo que se llamaba "Siesta" la revista.

Una especie de película a la española, más suave.

De repente, hice un reportaje a Janina, sin saber quién era.

"Ay, yo quiero salir". Y así fotografié a Giannina.

En aquellos momentos hubo un poco de mosqueo

porque su padre se estaba presentando a las elecciones en su país,

Costa Rica, y no le iba bien que la niña saliera con poca ropa

en una revista en España.

¿Por qué estoy yo aquí en Ibiza?

Ay, cuántas veces me lo pregunto.

Pero me contrataron para abrir una sala de espectáculos

en el casino. Así que estamos aquí en Ibiza

disfrutando de esta isla tan maravillosa.

Se mezclaban actores y se mezclaban artistas

del más alto nivel.

De repente veías un príncipe de Hannover,

que no lo conocía nadie porque no estaba casado con Carolina.

Toda esta gente campaba a sus anchas sin paparazis y sin nada.

Tenías a los grandes príncipes árabes camuflados;

a los multimillonarios camuflados; intelectuales, escritores.

Te mezclabas en una fiesta y era preciosa. Todo fluía.

Aquello estaba lleno de creatividad y de júbilo.

Hasta tal punto fue satisfactorio aquello,

pues se ha convertido en el centro mundial de la opulencia.

Allí iba todo el esnobismo mundial.

Me encanta Ibiza. El tiempo, la temperatura,

la gente es muy simpática.

Y es muy bonito vivir en Ibiza.

El turista 1.999.999

se llevará a su país

el recuerdo de este sol y de este mar...

Hay una época en que ya el éxito es tan grande,

la permisividad es total.

Porque lo que ocurre en Ibiza no ocurre en Marbella

ni en Cerdeña ni en Grecia

ni en ningún sitio de estos de veraneo.

Es una isla maravillosa.

Mucha gente, mucho rollo.

Está muy bien.

Este año está muy bien en plan de calidad de gente.

Tenemos buen tiempo, la gente es simpática.

Los ibicencos encontraron en el turismo

no solo su única fuente de riqueza, sino su vocación.

Después, cuando hemos cocido las patatas y el pescado,

hacemos un poquito de arroz con el caldo del pescado.

La llamamos la sopa del marinero, un arroz marinero.

El 90% de las camas hoteleras en Ibiza

son propiedad de ibicencos.

Esa situación no se da en otras islas españolas

y del mundo en general.

En Ibiza existen 240 establecimientos hoteleros

con más de 20000 plazas.

¡Eh! -¡Eh!

¡Adiós!

Los antiguos hoteles de una y dos estrellas

son ahora, en su mayoría, hoteles reconvertidos

de cuatro y cinco estrellas y que figuran

como establecimientos de gran lujo.

Y lo que se está haciendo es no urbanizar playas salvajes;

invertir en los propios establecimientos,

haciendo de dos habitaciones una; reduciendo el número de plazas

y duplicando el número de empleo.

Rafaela. Mira, este es Carlos. -Hola.

-Hola. ¿Qué vas a beber? -Güisqui, únicamente güisqui.

El nivel de renta de los ibicencos seguramente es el más alto de España

e incluso de los más altos de Europa.

Y es gracias a este esfuerzo que hicieron los ibicencos,

que encontraron en el turismo su vocación.

Se ha hecho millonaria la isla.

También es verdad que hay ibicencos que no tienen un duro.

En cambio, hay otros empresarios ibicencos y no ibicencos

que son archimillonarios.

Este año Ibiza ya no es la que era.

Para algunos, en cambio, la isla es la de siempre

y están los de siempre.

Al menos, en determinadas fiestas privadas

adonde acuden algunas desgastadas caras

deseosas de exhibirse.

Hay que ponerse las pilas y reaccionar

porque, claro, Ibiza se hace insostenible.

Ya no aparcas; no vas en primera por las carreteras;

casi no tienes acceso a las playas.

Ha pasado como 1.500.000 personas en agosto.

Un 1.500.000 personas tirando de la cadena,

funeral por el Mediterráneo.

(Música)

Después del turismo,

la moda es el segundo ingreso económico de Ibiza.

Dada su importancia, se creó un patronato oficial

que agrupa a 40 creadores

y que tiene a la princesa Smilja como presidenta,

al ser ella la impulsora hace 18 años del estilo Adlib,

que utiliza el eslogan: "Viste como quieras,

pero viste con gusto".

Adlib, es abreviación de Ad libitum, libre.

-¿De moda libre? -Por fin.

Ves que la gente que viene aquí se viste de Ibiza.

Es todo muy vaporoso; con flores en el pelo.

El sentido de ser libre

y expresarte como tú quieres.

Tú vas como vas. Está todo bien, perfecto.

En las calles ibicencas del casco antiguo

hay tiendas en las que puede encontrarse

la gran variedad de prendas de vestir o de adorno

que ha creado la moda Adlib.

Por ejemplo, íbamos siempre en pareo.

Un día iba en moto, se me había olvidado ponerme

un pantalón de playa y me puse un pareo.

Y cuando estaba por la ciudad caminando en pareo,

un niño dijo: "Mamá, un señor con falda".

Claro, ya nadie lleva un pareo.

(Música)

El turismo en Ibiza viste como quiere.

La moda Adlib les va enseñando a que lo hagan con elegancia.

El rico de hoy da pena verle.

Ahora ves a las mujeres con unos tacones así,

vestidas de marcas famosas.

En cambio, los maridos vestidos con un chándal y camiseta.

Nada que ver con la época jipi.

(Música)

Las Dalias, son todos gente viajera que viven aquí

y que van en invierno un tiempo

para comprar y buscar cosas en Asia, Sudamérica.

En el mercadillo de Es Canar, ahora 100% turístico,

los jueves íbamos un grupo de amigos

y nos instalábamos allí a pasar el día.

Teníamos la máquina para fabricar chufa, horchata.

Teníamos un amigo alemán que tocaba flamenco muy bien.

Nos poníamos a tocar flamenco, a vender horchata

y a pasar el día.

Esto lo hace un gran artista como yo.

Y en esa época que empezaos con las Dalias

estábamos sin casa.

En esa época teníamos el puesto,

pero vendíamos nuestra propia ropa porque nos quedamos sin nada.

-Ajá. -Y recuerdo vender

ese quimono tan bonito, ¡tan bonito! -¿Qué dices?

¡El quimono! -¡Y para nada!

Éramos tan pobres, ¿no?

(Música)

Se hablaba de conciertos míticos.

Yo tuve la grabación de Pink Floyd en Formentera.

Se hablaba de Eric Clapton en la plaza de toros; de Bob Marley.

(Música)

Pero yo tenía las inquietudes por aquel entonces

que no quería hacer conciertos por hacer conciertos,

quería hacer un movimiento televisivo importante desde Ibiza.

Ibiza 92, ¿cómo surge? ¿Qué es? -Es la idea de querer crear

un poquito de Cannes del Mediterráneo,

como el Festival de Cine en Cannes, quería que Ibiza

fuera la isla de la música en el Mediterráneo.

Empecé a trabajar en el contenido, no sabía qué hacer.

Y puse el vídeo de los Queen,

de la entrevista de Ramón Colón en "Informe Semanal".

Mi cantante preferida es Montserrat Caballé.

No digo esto por el hecho de estar aquí.

Es una persona formidable

y a ella es a quien escucho.

Acaba "Informe Semanal"

y ves a Montserrat Caballé, a Samaranch,

a Maragall y a Serra saltando porque Barcelona había sido elegido

Juegos Olímpicos de 1992. Se me ocurrió Ibiza 92.

Mandé un télex a Freddie. Me dice: "Estás loco

si quieres conseguir a la Caballé". Encantado de la vida.

Trabajar con ella era como un sueño que ahora se hace realidad.

Pensé si nuestras voces iban a compenetrarse o no

o si ella aceptaría o no.

El mundo de la ópera, el mundo del rock, olvídate.

No digo que me dieran tres patadas, pero no me dieron ningún "chance"

para que aquello pudiera ir más allá. Era: "¿Qué estás diciendo?".

Y Freddie me dice: "¿Qué te ha dicho Montserrat?".

"Encantada de la vida. Le encanta el proyecto,

quiere trabajar en ello".

Luego se extendió el rumor en la compañía de discos,

entre mis amigos y, por fin, llegó a oídos de Montse.

Y ella dijo que sí. Es una de esas cosas que salen bien.

Movilizada toda Ibiza.

La noche anterior todo montado, Freddie llega,

pero Montserrat que no viene.

Estamos en el hotel y Freddie me dice: "¿Qué pasa?".

Y le digo: "Montserrat, que no va a venir".

Entonces pusieron al teléfono a Freddie Mercury, que era genial,

la llamaba "Monster Fat", hombre, Montserrat.

Y le dijo: "We don't need your voice,

we need your body": no necesitamos tu voz,

necesitamos tu cuerpo. Porque era playback.

El otro preguntó que qué vestido se ponía.

Digo: "Cualquier cosa, 'wonderful'".

(Música)

El 29 de mayo de 1987 se estrena

en la historia del Ku de Ibiza la canción "Barcelona"

que años después fue adoptada para las Olimpiadas en Barcelona.

Una aventura.

Barcelona.

Barcelona...

Y recuerdo que cada vez que decían Barcelona,

soltaban unos cohetes impresionantes.

Y entonces, claro, era otra Ibiza, se veía la ciudad vieja.

Era una maravilla.

Se empezó a ver Ibiza como una plataforma musical.

Se convirtió en un referente a nivel mundial.

(Música)

Por allí pasaron todos, desde los Beach Boys

hasta los Spandau, Fine Young Cannibals.

Fue una cosa impresionante.

La Ibiza de los cuerpos nocturnos.

Posiblemente, esas noches estivales

son únicas en el mundo.

Aunque a muchos no les satisface esta imagen de la isla,

lo cierto es que la juventud del mundo entero

sabe de Ibiza, a través de sus infatigables noches.

En los años 80 había una música maravillosa

hecha por músicos.

Ahora el "tunta, tunta" se hace con un ordenador.

"Tunta, tunta", aprietas un botón, que siga 300 veces.

Y ahora "ñaqui, ñaqui" 300 veces más.

No tiene nada que ver.

(Música)

Cada local tenía su estilo de música, sus disc jockeys de casa.

Fueron los ingleses los que empezaron a traer las marcas,

marcas que eran mesas montadas con sus disc jockeys.

Fue algo tan sencillo como que la cultura

y los clubes en Londres los prohibió, los echó.

"¿Qué hacemos ahora?". Entonces, los promotores de la noche

decidieron buscar en Ibiza y las convirtieron

en sus fiestas de fin de semana.

Estas fiestas las vendían en paquetes a mogollón de gente

que venían con su billete de avión, su entrada a la fiesta,

su pastillita y a volar.

Y ni habitación para dormir.

(Música)

Amanece y, sin embargo, muchos jóvenes

siguen zambullidos en las discotecas.

El modelo after hours permite seguir de marcha

cuando otros están en las playas o, sencillamente,

se han ido a comer.

La noche de Ibiza no es solo noche,

se prolonga durante el día.

Empieza a crecer el movimiento de clubes.

Y a partir de ahí salieron los DJ, los rock stars de hoy en día.

Ibiza es la cuna de la música electrónica

a nivel mundial.

(Música)

Ahora tienes "chunga, chunga" en todas las playas

y hay un DJ hasta en el váter.

En Ibiza recalan los mejores DJ del mundo.

Este culto a los DJ es alucinante.

Independientemente de que sea bueno o malo,

creo que nos toman el pelo a todos.

(Música)

Nuestra entrada de 25 pesetas incluía consumición.

Ahora Martín Ferrer, el dueño actual,

uno de los antiguos camareros de Amnesia,

mete diez mil personas.

Y en las fiestas cobra 100 euros la entrada.

Sin consumición.

Menuda diferencia.

(Música)

Hoy no es lo que era. Vas a una discoteca ahora

y tienes una pulsera amarilla, roja, verde, azul.

Ya no sabes quién es vip o no. Ves una zona vip,

pero miras atrás y no sabes que es el vip.

Y gente allí que paga dinero. Es un movimiento que ha crecido

y ha venido para quedarse y está allí.

Voy a resumir en una palabra lo que para mí es Ibiza:

vivir.

En definitiva, vivir.

Aire puro, mar, sol.

Creo que lo resume todo esa palabra: vivir.

(Música)

Aquí estoy feliz...

(Piído)

Con los pajaritos,

con toda la naturaleza.

Cojo higos de los árboles, naranjas, limones.

Es un sueño.

¡Es un sueño!

La época que no había paparazis,

a lo mejor te pasaba Bob Dylan por delante y no lo reconocías.

Con un sombrero...

Yo iba a caballo por las playas en agosto.

Y no había nadie.

Para mí silencio y espacio

en una isla virgen era fundamental.

Vivíamos en una burbuja por nuestra forma de ser,

nuestra forma de andar, nuestra forma de movernos.

Probablemente era una burbuja, pero vivimos una realidad.

Pienso que Ibiza sigue teniendo su magia.

La espina es que esa magia se ha vuelto muy agresiva,

pero sigue siendo una isla muy querida por mí.

Siempre se añora.

No la cambio por la presente.

Recuerdo que muchos de mis amigos tenían que emigrar

antes de los 20 años para conseguir un puesto de trabajo.

(Música)

Ibiza me dio uno de los pilares

para pensar que mi vida está completa.

Una aventura grandiosa.

Vuelvo, ahora vuelvo con frecuencia.

Añoro la parte auténtica.

Aún existe, pero hay que buscarla.

Ahora parafraseo a Urgell: "Mira cómo son los ricos,

que a finales de agosto ya no queda ninguno".

Ahora alquilan Ferraris y Lamborghinis.

El otro día vi en una ronda un Ferrari con todas las moras allí.

¿Para qué coño quieres un Ferrari en Ibiza? Para ir mostrando el carro.

¡Um!

La publicidad la empezó la Iglesia

con Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Le pidió que le diera un concepto y pintó una iglesia.

Ahora es una súper obra de arte.

Ser creativo en publicidad y español era un pedigrí.

De cero a cien en ocho segundos.

La sociedad española estaba cambiando y la publicidad también.

¿De quién es?

La publicidad es la primera que se apunta a ese carro.

Busque, compare

y si encuentra algo mejor...

-¡Cómprelo! -Cómprelo.

Era la persona, después del rey y de Felipe González,

el más conocido era yo porque salía en los programas

de máxima audiencia.

Aprendimos a hacer ideas muy potentes, pero muy sencillas.

Y que sorprendían fuera.

¡Adiós, guapo! -¡Tío bueno!

-¡Macizo!

La publicidad es un reflejo de la sociedad

que a veces se adelanta.

Y quizá era el caso de este spot.

Quizá era demasiado pronto.

Era muy difícil ganar premios. Nosotros ganamos dos en cinco años.

La gente que te encarga publicidad es para vender.

Pero no para venderte tú, para vender ellos.

(Música)

  • Ibiza era una fiesta

Ochéntame otra vez - Ibiza era una fiesta

06 abr 2017

En la década de los 80, la cultura pastoril y hortícola de la isla, la moda Adlib, los mercadillos y las guitarras acústicas empezaron a compartir terreno con el turismo, las grandes discotecas, la música electrónica y la fiesta interminable. En ‘Ibiza era una fiesta’, recordamos esta época a través de los testimonios de varios protagonistas directos de aquella evolución: ibicencos de cuna y larga tradición familiar -como el empresario y exministro Abel Matutes- y aventureros que sintieron la llamada del sueño ibicenco y se instalaron en la isla para vivirlo en primera persona, como el fotógrafo Toni Riera, el relaciones públicas Carlos Martorell, el filósofo Antonio Escohotado, el promotor musical Pino Sagliocco y Merel y Alok, un matrimonio que se conoció en Ibiza y que allí rehizo sus vidas fundando la empresa de moda de inspiración hippy World Family.

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