Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Hoy como ayer - ver ahora
Transcripción completa

Las tradiciones son formas de mantener

la memoria, son formas de intentar alargar el tiempo,

de intentar como que parezca que nada cambia,

o sea, que se sigue repitiendo

la misma mecánica, lo mismo que el sol

todos los días aparece.

Sirven, entre otras cosas, para mantener

los lazos de la comunidad.

Para transmitir también valores, sentimientos.

Claro que sirven, por supuesto.

Pero a unas tradiciones, las sustituyen otras.

La fiesta de Todos los Santos sí que ha cambiado profundamente.

Lo importante de los muertos es tratarles bien cuando vivos.

La gente les trata a patadas, y cuando se mueren "toma flores".

Haberme invitado a un cubata en su momento

y tráeme un geranio.

Hay quienes, por un alarde de modernidad,

las desprecian y desprecian a quienes las practican.

Estamos aquí por la gente de antes.

Vivimos aquí porque tenemos personas que nos han precedido,

tiene que haber respeto a lo que se ha hecho antes,

no un respeto reverencial,

porque no todo lo que se ha hecho antes es extraordinario ni el sumun.

No todo lo que nos venden como adelanto es bueno,

las cosas se ponen en su sitio poco a poco.

En el tema de tradición culinaria,

nosotros estamos en un país privilegiado

y se hacen auténticas maravillas con cuatro cosas.

Y eso tiene que seguir estando ahí.

La sopa de ajo sobrevivirá

a la piruleta de insectos indudablemente.

# Madre, en la puerta hay un niño.

# más hermoso que el sol bello.

"El tiempo de Navidad trae las matanzas.

En Liétor, pueblo de la provincia de Albacete,

asistimos a esta costumbre primitiva

que siendo común a tantas culturas,

tiene en cada lugar determinadas características."

La matanza. No sé si podemos hablar de esto

según está el tema animalista.

La matanza como consumo o como actividad

de eliminación de vida de un animal.

"¿Qué es la matanza del cerdo?"

"Pues una reunión de familia y de vecinos.

Y es un acontecimiento de vida cotidiana de antiguamente."

A mi madre le encantaba la matanza.

Y claro, esto cualquiera que lo oyera ahora

parecería que era una terrorista, pero no.

Es una señora superpacífica.

Le ponían en un banco de madera.

Y le ataban y allí era cuando pinchaban

y salía, y la sangre yo veía a mi madre

que tenía que dar vueltas con un cacharro

para que no se cuajara o algo así.

Para luego hacer la morcilla.

Nos juntábamos a hacer la matanza juntos con mis primos

y para entonces sí que era una fiesta.

Y claro, era una cría.

Todo lo vivíamos con mucha ilusión.

Se mataba en noviembre porque los fríos

ayudaban a conservar la carne.

Es una fiesta porque es la garantía de que no te vas a morir de hambre.

La gente mataba a un gocho.

Que tenía más, mataba a más gochos.

Y se hacían sus choricitos entre callados,

su rollo y su material, dicen: "Esto ya está ahí".

no hay quien lo mueva.

El hambre llama a la puerta pero no entra.

Mi abuela me hacía en miniatura un choricito,

una morcillita y un botillín pequeño.

Y me los ataba en un palo de sarmiento

que podía ser como las tiendecitas de jugar a los tenderos.

Eso lo tenía ahí y todas las mañanas iba a verlo.

El choricito a ver cómo curaba.

El choricito y tocaba la morcillita y el botillito y me encantaba.

Eran mis juguetes.

¿Y ahora cómo estamos?

Le das a un niño un botillo y se va corriendo.

Porque no tiene teclas.

El pimentón en combinación con el cerdo ibérico

y el vino tinto de la zona resulta que crea una mal gama.

Crea un producto nuevo, otro elemento de la tabla periódica.

Esto no se está estudiando,

pero yo veo abuelos que han comido tocino

y que han comido chorizo y trucha

y que han comido pan del pueblo y bebido vino

y ahí les tengo con 99 años que se suben al monte

que es para verlo.

Y ves montañeros con tofu que vuelcan en la primera grita.

(Música)

El tradicional Gordo ha ocupado

como cada 22 de diciembre una buena parte

del interés de los españoles.

Que se ha ido bien lejos.

Incluso a Australia,

de la mano de un inmigrante malagueño.

El día de la lotería era un día especial.

Salía la gente que les había tocado el premio.

(CANTA) 250 millones de pesetas.

21.500...

Nosotros nada, pero estamos muy contentos.

Se mostraban muy contentos

aunque quizá solo jugaban dos pesetas.

Estoy con trabajo pero hoy estaba malo y se me ha quitado la amargura.

Y lo que les tocaba era 15.000.

Que tampoco entonces daban para mucho.

Es un impuesto del Montoro de turno

en donde en vez de venir el inspector a sacarte el dinero

vas tú y das el dinero.

-¿A qué se dedica usted? -Yo era carnicero.

-¿Era? -Era, no lo voy a seguir siendo.

¿Qué hará con la carne que le queda?

Regalársela a la gente.

Y esa alegría de ir a pagar los impuestos

con una especie de jolgorio,

al Ministerio de Hacienda le tiene que hacer muy feliz.

Era una especie de fiesta.

Que tenía una música.

(CANTA)

-10.000... -Pesetas.

28.426.

75 millones de pesetas.

# Lleva su chocolatera, rin, rin.

# Yo me remendaba, yo me remendé, # yo me eché un remiendo

# yo me lo quité.

# Su molinillo y su anafre.

# María, María, ven a acá corriendo.

# Que el chocolatillo # se lo están comiendo.

# María, María, ven a acá volando.

# Que el chocolatillo # se lo están llevando.

Pero ahora empieza la Navidad ya casi con un mes de antelación.

Y antes yo creo que no.

# El camino que lleva a Belén.

# Baja hasta le valle...

"El tamborilero" no estaba en la tradición

de la Navidad española, y entró.

Una versión que cantaba Raphael y demás, pero luego...

(CANTA) Poroponpón.

# Ropoponpon.

Hicimos un arbolito, al principio se compraba natural.

Pero donde esté el de plástico...

Queda más armonioso y queda mejor y todo.

Yo siempre ponía mi belén, mi árbol.

Y una cosita en la puerta.

El papel de plata, los reyes que se iban acercando

cada día un poco más hasta que llegaban al portal.

Y ya el día anteriormente le ponías allí.

Ya muy cerca.

Ese castillo medieval del siglo XVI

en medio de un belén que tenía que representar

la vida de hace 2.000 años, al final ya cuando fui adolescente

me hacía mucha gracia.

Quitábamos una balda, y hacíamos un nacimiento muy bonito.

Pero como cuando se iban mis padres, jugaba al fútbol con mis hermanos,

siempre había un par de trallazos que iban al belén.

Acababa el pastor, el buey, la mula, todo arracimado allí.

# Ropoponpon, ropoponpon.

Habrá chubascos de nieve en gran parte de la mitad norte.

Solía hacer la Nochebuena y decía: "Que el frío que reina en España

contraste con el calor en todos y cada uno de sus hogares".

"Cuando llega el tiempo de Navidad,

en estos felices días en los que las familias se reúnen

y todos hacen buenos propósitos para el año que va a empezar,

lo español es el turrón."

Era una gran temporada para el pobre.

Hay unas cuantas cosas que ya no se hacen y se hacían.

Ya no se sienta un pobre a la mesa.

Yo recuerdo unas Navidades del 80,

donde mi mujer sí que trajo un emigrante.

Que estaba solo.

El deseo de fraternidad fluye

y uno, indudablemente, es más propenso

a la ayuda a los demás.

En la cena familiar era estrictamente la familia.

Mis padres y los cinco hermanos,

o los cuatro, los tres, los que hubiéramos nacido

en ese momento.

En mi casa recuerdo que en Navidad y Año Nuevo

se ha comido botillo, plato típico del Bierzo

y eso a mí me daba una gran satisfacción.

Con su cachelito, con su berza, con su todo

y es un plato que cuando se estudie de verdad

se demostrará que es supersano.

Y equilibra el sistema y el ácido úrico.

No es tan sano como el tofu.

Pero yo con el tofu experimento una sensación de tristeza tan enorme

que no me compensa la salud física con el deterioro mental.

Es que yo como tofu y estoy tres días en la cama inmovilizado.

"El año 1987 se despedirá

con un segundo añadido y en todo el mundo.

Se celebrará el Año Nuevo como siempre,

cada uno según sus tradiciones y estilo.

La Nochevieja yo ni me enteraba.

Nosotros estábamos en casa

en un pueblo, yo soy de un pueblo de León.

Entonces allí en casa, yo creo que no había ni uvas.

Cenabas igual un poco más especial.

Pero nada más.

Y a las doce o así a la cama.

(Campanadas)

El 31 de diciembre, la cita es desde siempre con un reloj.

Y salir, nada.

Entonces no nos dejaban salir.

En mis tiempos no salíamos el día de Nochevieja.

Ver el concierto de Año Nuevo

produce un efecto sinfónico distinto.

Escuchar los valses con esa resaca que tienes

donde con ese turrón que todavía no he logrado deshacer,

ni el coñac ni el "whisky".

Es una sensación impresionante.

Se ha hecho un clásico de lo clásico,

que siempre acababa con "La marcha Radetzky".

(TARAREA)

"La marcha Radetzky", ahí "pim, pam", digo:

"¿A qué hora se levantan para arreglarse?

Se han tenido que levantar temprano".

"Los impecables saltos de los campeones

son una verdadera lección de precisión y de justeza.

De armonía y de equilibrio, uno tras otro..."

Y los saltos de esquí.

A mí los saltos de esquí me gustaban muchísimo.

Me hacía muchísima gracia.

A medida que avanzas en edad lo ves menos

porque has llegado más tarde de Nochevieja

pero el frío desde casa es una cosa fantástica.

Otra cosa es perdido en la montaña, le quitas valor.

Pero lo que es en casa calentito,

esperando, oliendo el botillo que se está cociendo.

Eso es un disfrute enorme.

Un día normal a misa, otra fiesta.

Ahí no podías faltar.

Si no estabas convencido, te tenías que convencer.

O sea, que las fiestas eran así.

Y ahora totalmente distinto.

"Érase una vez unos niños

que estaban viendo la televisión antes de que llegasen los Reyes.

Todavía no habían escrito la carta.

Y no sabían bien qué juguetes coger.

Porque había tantos que estaban hecho un lío."

-Anda, mira, eso me lo pido. -Me lo pido.

Era como una emoción, claro, era como una cosa

como ver a extraterrestres o cosas así.

Los niños visitaban los grandes almacenes

donde había Seudoreyes Magos

que según estuviesen los recursos económicos

así se portarían los Reyes.

Sí, he pedido, pero dicen mis padres que no, que es muy caro.

Unos patines.

-Un ordenador. -Un billar.

¿Sabes lo que me echaban de Reyes a mí?

A mí me ponían una cajita

con una figurita dentro que estaba dura,

que los dientes porque éramos jóvenes

y los teníamos bien, pero vamos.

Con un balón de reglamento yo era feliz.

La primera bicicleta que tuve me la compré yo con 24 años.

O una mandarina.

Unas castañas, unos higos, eso eran los Reyes.

Ahora, mi madre sí me decía que pusiera el zapato en la ventana.

Y yo con mucha ilusión, pero era eso.

"Lo cierto es que la industria juguetera de los 80

ha entrado en la era de la cibernética.

Esto alarma a algunos psicólogos

que ven algo frío, carente de afectividad

y relaciones humanas."

Yo todos los años pedía un Scalextric.

Jamás me trajeron un Scalextric.

Hasta que me lo regaló una amiga de mayor.

-¿Qué les has pedido a los Reyes? -Un Scalextric.

Accesorios para los Click y un camión teledirigido.

Un castillo de muñecos, una colección de coches.

-Y... -La pista TCR,

la superpista Looping y un coche.

Los Reyes yo creo que han ido quizá un poquito a menos.

En fin, y no quiero decir ningún chiste.

Sí que yo recuerdo en aquella época

los Reyes Magos eran lo más de lo más.

Mira como saluda a todos los niños, mira.

Oye, pues también está un poquito gordo.

Unas palabras para todos los niños de España.

A todos los niños españoles en este día de ilusión...

Desgraciadamente yo me di cuenta

relativamente pronto, yo creo que con nueve años.

Cuando estaban ya en pleno mogollón, salimos y dijimos: "Hola".

Y entonces dijeron: "Mira, acaban de llegar los Reyes".

Y nosotros: "Sí, los Reyes..."

-¡Ahí está! -¡Sí, se le ve, mira!

-¡Mira! ¡Qué guapo es!

Al Baltazar lo tenían que maquillar de oscuro.

Había concejales que se peleaban

por querer ir maquillados

de afroespañoles.

Mi padre se echaba un montón de caramelos al bolsillo.

Cuando iban tirando los Reyes Magos, mi padre sacaba del bolsillo y tal

y yo decía: "Mi padre es el más listo

porque ha cogido un puñado".

Mi casa siempre eran los Reyes Magos, no Papá Noel.

Yo creo que en España la tradición de Papá Noel es muy reciente.

E incluso creo que sigue teniendo mucha más fuerza

todavía los Reyes Magos que Papá Noel.

Aunque procedía del norte de Europa, se veía como americana.

Y como tal la tratábamos.

Era un buen tipo.

Y se hablaba de él con cariño pero poco.

A mi casa llegan los reyes y se acabó.

Y ahí tienen una "copina" de orujo y una pasta

al lado de la ventana para que se vayan calientes a casa.

Se marcharon los Reyes Magos y llegaron las rebajas.

Rebajas que suponen un auténtico aluvión de clientes.

A lo que según las expertas y los expertos, ya no es lo que era.

Las rebajas son ritos, forman parte de la liturgia.

Yo creo que se siguen porque necesitamos

estar identificados constantemente

para no sentir la orfandad de la soledad.

Las rebajas, que entonces eran en enero,

las rebajas de invierno empiezan en septiembre.

Y la avalancha.

"Son una de las manifestaciones más multitudinarias

del costumbrismo urbano.

Un costumbrismo que tiene, sin embargo, algo de agrícola.

Una especie de cosecha

de los tiempos en que los pueblos recolectores

tomaban lo que regalaba la naturaleza."

Un día le decía Antonio Mingote a su mujer:

"No hemos ido de rebajas, la cantidad de dinero

que no hemos podido ahorrar".

Perdón, ¿qué se va a llevar usted?

Mire, unas blusas.

-Unas blusas. -Unas blusas, sí.

-Rebajadas, por supuesto. -Rebajadas

porque valían antes a 4.000 pesetas.

-¿Y ahora cuánto valen? -Ahora 1.995.

Y contra el tedio y el aburrimiento están los carnavales.

La máscara y el disfraz marcan el inicio

de un jolgorio popular

que se recupera después de 40 años de prohibición.

Existía antes de la dictadura.

Desapareció en la dictadura porque los dictadores tiene miedo

de que una persona con más cara pueda

hacer algún estropicio.

Buenas, estamos en carnaval.

Un carnaval que solo se da en pequeños pueblos

que no quieren renunciar a una tradición

que los enriquece y que adopta

en ciudades medias, la chata estética

de lo pequeño burgués.

Prácticamente, solo se mantuvieron los que estaban adornados.

Los de Cádiz.

"En el concurso han resultado vencedores 'Los Combois da Pejeta',

gracias especialmente a su disfraz

basado en los muñecos recortables de hace unos años.

La gracia, el talento que ha en Cádiz, es insuperable.

Es absolutamente insuperable.

Tenían además, la chirigotas con las mejores letras satíricas

que se han hecho en la historia española.

Y los de Canarias.

"Fíjense que la primera prohibición del carnaval

se remonta a nuestro rey Carlos, emperador de Alemania,

y Tenerife es un ejemplo de cómo el carnaval

puede y debe ser una fiesta alegre,

pero no un espectáculo inmoral ni libertino."

Lo consideraba una fiesta atea

y yo creo, desde luego, en mi infancia,

no recuerdo para nada los carnavales.

Era como algo literario, algo así,

pero no recuerdo que los hubiéramos celebrado.

En el Bierzo se celebraba aunque estuviera prohibido.

Siempre hubo mucha tradición de carnaval allí.

Eso lo recuerdo de niño, había mucha gente que se disfrazaba.

Uno de ellos mi abuelo.

Que era un fenómeno para estas cosas.

Había alguien que se disfrazaba, tocaban una pandereta,

hacían un poco de baile ahí en la plaza y nada más.

(CANTAN)

La Cuaresma tenía la ventaja de que nos liberaban del morcillo.

Entonces nos daban bacalao, por ejemplo.

Pero era mucho mejor.

El bacalao es el rey de las salazones

sobre todo para tiempo cuaresmal, como bien sabes.

Los viernes de Cuaresma y sin carne,

han dado origen a unos platos extraordinarios.

Oye, y los caracoles, las ranas.

-Los patos. -¿Todo esto es considerado

-bueno para comer? -No.

Lo consideraban neutro.

-Ah. -Neutro, ni carne ni pescado.

Mi madre también hacía potaje.

Nos gustaba al margen de la celebración religiosa.

En mi casa no éramos muy religiosos.

A mí me encanta el potaje de vigilia.

Exquisito.

Qué buena mezcla, espinacas, garbanzo, bacalao.

Los viernes no nos ponían carne.

Lo que te ponía tenías que comer, si no te quedabas sin comer.

Las torrijas me encantaban, me siguen encantando.

Y recuerdo que en mi casa se hacían de leche y de vino.

La Cuaresma es una de las cosas que se ha vuelto más laica.

En mi caso se cumplía a rajatabla.

Eso del viernes no comer carne, siempre se ha respetado.

Como Dios manda, y como manda la iglesia

y ahora eso pues está muchísimo más relajado.

Yo hay viernes que, sea Cuaresma o no sea Cuaresma,

si coincide carne, carne.

"Es importante saber qué se come y también lo que conviene comer."

Todas las fiestas en España tienen que ver con la mesa.

Incluso en los estamentos religiosos yo creo que hay cierta manga ancha

con el pecado de la gula.

El dulce de higo que hacía mi madre era buenísimo.

Y recuerdo perfectamente un perolo de estos como de cobre,

hacían un fuego, y cómo lo iban alimentando

echándole azúcar y echando los higos estos.

No había el supermercado en que todo estaba metido

en bolsas de plástico.

Entonces, las cosas se hacían en las casas.

Ahora ya no, ahora todo lo compran envasado.

Todo hecho ya.

Mi madre hacía las judías con liebre maravillosamente.

Y entonces, mi padre,

uno de sus clientes era el capitán Tan.

# Talán, talán, yo soy el capitán.

# Yo soy el capitán.

El capitán Tan era un personaje

de los Chiripitifláuticos que para los niños eran dioses.

Un día mi padre invitó al capitán Tan a venir a mi casa

a tomar judías con liebre.

A la luna.

No te puedes imaginar cuando yo salí

a la plazoleta de enfrente de mi casa

de la mano del capitán Tan,

que tuvo el detalle de llevarse el salacot y las gafas.

Estaba la plaza llena de niños y de padres, o sea, yo fui el ídolo

de ese barrio durante muchísimos años

gracias al capitán Tan y a las judías con liebre.

"Este es un nuevo panorama sociológico.

Impensable hace 50, 40 o 30 años.

Y podemos decir que la Semana Santa, más que connotaciones religiosas

tiene para muchas personas

el único aliciente de una semana de turismo.

Se oferta el barroquismo de las procesiones andaluzas

o el dramatismo castellano como elemento cultural o folclórico

y no como expresión religiosa del acontecimiento salvador."

Recuerdo cuando bajaba las escaleras de mi casa silbando.

Y una vecina me dijo: "Es Semana Santa".

Me quedé aterrado, creía que me iban a encerrar en un cuarto oscuro.

El "mea cruxis" todos los días, tocaban las campanas, tenías que ir.

Aunque no quisieras, y es que la misa

y todo eso te la imponían los padres.

Tele no recuerdo que hubiera en aquella época.

Entonces, se pasaba bastante aburrido

porque en las radios solo ponían música sacra también.

Y todos los cines ponían películas religiosas.

Iba a decir o de valores humanos, pero no, eran religiosas.

"Los diez mandamientos" y "Ben-Hur", los podías ver

toda la vida, todos los años veías "Los diez mandamientos".

En "Gomaespuma" retrasmitimos durante una hora entera

la procesión del "Silencio" de Madrid.

Y nos tiramos una hora sin decir nada.

Solamente se oían pasos: "Puf, puf".

Y de vez en cuando uno que decía: "¡Chsss! Por favor."

Una hora entera. Y nos dejaron.

Entre acontecimientos meteorológicos

más sobresalientes de las últimas horas,

hay que señalar el descenso brusco de la presión.

En la Semana Santa, si se anuncia mal tiempo,

pues toman a los mejor la decisión de no irse

tres o cuatro días que se iban a ir.

Contra eso, he tenido que luchar mucho

con los hoteleros del norte.

Se enfadaban muchísimo.

No viene gente, y bueno, estamos francamente muy mal

porque nosotros los impuestos tenemos que seguir pagando.

Así es la climatología española.

Pasamos del frío al calor en un santiamén.

Ya digo que soy de Sevilla, y allí la Semana Santa

se vive de una manera superespecial en cuanto a que si caen cuatro gotas

o haya riesgo de que vaya a llover

unas cofradías o unas procesiones ya no salen.

Es una época en la que no tiene nada de extraño

que en el transcurso de la semana algunos días haya lluvia.

La procesión en Valladolid, cuando éramos un Estado confesional

y estaba Franco, duraba una hora y media.

Ahora somos Estado laico, dura cuatro horas y media.

Que alguien lo explique.

Bueno, pues ese refrán que dice

aquello de "La primavera, la sangre altera",

no crean que se refiere solo a eso que usted y yo

sabemos, qué va.

La primavera, tenía que ver bastante

con una especie de alegría, de renovación y de la vida.

Sin embargo, la primavera es la etapa

y los psiquiatras lo sabemos muy bien,

donde más se producen trastornos psiquiátricos,

trastornos de personalidad y maniacomelancolías.

Esa irrupción de pronto de vidas

parece que produce una especie de retracción.

El amor, como decía Albert Camí, la alegría florida

de los cuerpos aquiescentes y cómplices.

Que es sencillamente, perdón, follar.

Lo que más me atrae de una mujer son los ojos.

Su cuerpo.

Los labios.

Pues todo.

Todo, del hombre todo.

Los ojos, sí, indudablemente.

Los pechos, no desorbitados, pero que sirvan para algo.

Sus partes genitales.

El culo.

Felicidades, papá.

Más noticias festivas, porque hoy, como la mayoría sabrán,

se celebra el Día de San José, conocido como Día del Padre.

En esta jornada y en anteriores, los comercios

trabajan a pleno rendimiento

para ofrecer todo tipo de presentes a los papás.

Una jornada de traición reciente y sabor comercial.

Para nosotros no es comercial.

Para nosotros es personal.

Recuerdo un Día del Padre porque cayó

una nevada en Valladolid el 19 de marzo espectacular.

Pero una pasada de nevada.

Pero tampoco hacíamos nada, es que en mi casa

tampoco somos gente muy de abrazarse,

todo esto yo, estar todo el día:

"Cómo te quiero, nos llevamos bien",

nosotros somos muy despegados.

"¿Ha sido tu cumpleaños ayer, no?"

En este plan, nosotros funcionamos así.

Voy a comprar un bote de colonia, y a ver qué veía más por ahí.

Lo primero que vamos a hacer cuando podamos es entrar a misa.

Y después ir a comer en familia.

Ya le he regalado un bote de colonia.

Colonia, una bufanda.

Pero cosas así muy necesarias y simples.

Me gustaría que me regalaran una cámara de reportero gráfico.

Yo sé que tiene poquito dinero,

porque están en la mili, pero me han regalado

un detallito de dulces y una cajetilla de tabaco.

Y muy contento.

Pues muy feliz para toda la familia.

Sobre todo para mí como padre.

Yo, para mí, el cariño está sobrevalorado.

Lo importante es quererse de verdad, todas estas efusiones

y regalos y tal y a la abuela.

Deja a la abuela tranquila, no la amases más, coño,

quiere una copa de aguardiente y le das un Aquarius

que la estás matando, déjala a la abuela.

El Día del Padre, mi santo y tener a mi esposa.

Estará su esposa bien.

Será.

"El Día de la Madre exaltado y mantenido

por emotivas efusiones familiares

es todos los años una buena piedra de toque

y un acicate para la laboriosidad de los escolares.

Lo demuestran en esta exposición del Círculo de Bellas Artes

los 10.000 trabajos infantiles que concurren al certamen.

Recuerdo que había concursos de pintura,

que era la forma de financiar las chuches en la época.

Mi mujer, cuando me pongo tierno me dice:

"Eres más blando que el Día de la Madre".

Porque parece ser que tiene que ser un día de blanduras.

Cuando yo era joven, era el ocho de diciembre.

Íbamos a la escuela y escribíamos una carta,

pero nada, ni regalos, no había tiendas,

¿cómo ibas a comprar regalos?

Tampoco teníamos dinero.

Le regalaba un bacalao para que lo guisara.

No, hacíamos cosas de marquetería

porque antes se hacía la Pretecnología,

que era una especie de actividad que ahora podría ser

incluso una semiesclavitud.

Tal y como está el mundo.

Y hacíamos un mural para mi madre, un recortable,

una pegatinas, un poquito de pijadas.

Te enseñaban a no autolesionarte, básicamente,

en estas actividades, que es algo importante.

Yo como era ama de casa, no tenía otra cosa que hacer

más que estar al cuidado de ellos y preparar la comida para el marido

y merienda y cena.

Eso era, la madre era esa misión que teníamos entonces.

Yo creo que es más bien algo que ha surgido

impuesto por el consumismo,

por el mundo de los grandes almacenes

de la publicidad.

Pero nos los comemos con patatas.

"En estos primeros días de mayo,

todo el aire de nuestros pueblos y ciudades

empieza a oler a primeras comuniones.

Los escaparates se llenan de trajes y de anuncios.

En bares y cafeteras brotan esos letreros

que un tanto groseramente, anuncian

que se dan comuniones o se hacen bodas."

# Como una blanca azucena.

# Lo mismito que un jazmín.

Igual dos años estábamos de catequesis.

Todos los domingos íbamos a ofrecer las flores a la Virgen.

Con cánticos y con poesías.

Pues a mí me preocupa la comunión, el traje no me importa en absoluto.

No me importa porque voy a hacer la comunión,

no me importa el traje.

Y no me importa el banquete.

# La primera comunión.

Yo fui bien peinada, con vestido de comunión.

Pero tenías que tener mucho cuidado, porque como no podías comer nada,

esa noche no dormía, digo: "Uy, que no meta nada en la boca",

porque si tomabas algo, no podías comulgar.

De regalos, ninguno.

Yo no recibí ningún regalo.

Hay un libro pequeñito y un rosario colgando.

A mí no me importan los banquetes y los regalos.

A mí me importa conocer a Jesús mejor y tomar de él.

A mí me apetece mucho lo del banquete,

pero principalmente, prefiero conocer a Jesús.

(SUSPIRA)

Mi primera comunión fue, más que recordarla, recuerdo la foto

que la tengo, es más, creo que tengo como seis fotos enmarcadas

de mi primera comunión.

Siempre me la encontraba en un sitio y decía:

"La foto de la primera comunión, no se pierda".

# El agua bendita.

Las primeras comuniones se convirtieron,

sobre todo para las niñas, en una especie de prebodas.

Y lo de los niños empezaron

a perder el sentido militar que tenía.

Me preocupa el traje, no quiero ir de marinerito, de cursi.

A mí lo único que me importa es hacer la comunión.

A mí también, hacer la comunión.

¿Y el traje no?

Hombre, pues el traje sí, no voy a ir como un pobre.

# Cariño de mi cariño.

De marinero, así más menos como de almirante.

Pero vamos, todos más o menos igual.

Pues iba de marinero, lo más cerca que he estado de un barco.

Bolígrafo pluma, un regalo que entonces se estilaba muchísimo.

Ahora a un chaval le regalas esto

y directamente te saca los globos oculares con ello.

Y ahora es el cuerpo de Cristo, el iPad, la moto de nieve,

el abono, el teleférico y un bate para pegarle a tu padre.

Cuando yo hice la comunión, el año antes,

la hizo mi amigo Juanjo, que era mi amigo del alma y sigue siéndolo.

Yo hice la comunión de marinero.

Y él la hizo de almirante.

Y entonces, todavía, ya una vez pasada la comunión,

él seguía ejerciendo de almirante.

Él me echaba en cara que tenía un grado superior.

Fue un día de sol, eso sí lo recuerdo perfectamente.

Y las comuniones de mis cuatro hijos también han sido soleadas.

Oye, para algo tiene que influir uno.

Mi tío Berna hizo una película sobre mi comunión.

Con todos los invitados y tal.

Y yo no salgo.

-Pero no os riais, que es verdad. -(RÍEN)

# Qué poco significan # las palabras, uh.

# Si cuando sopla el viento...

El verano, para los estudiantes, era época de exámenes

pero también de alegría.

Una de las características más terribles del calendario escolar

es que cuando más llama la naturaleza al placer

es cuando más tienes que estudiar, hay exámenes.

# ...diferente color.

# Porque todo llega a su fin.

Es algo que parece estar hecho por una especie

de personaje malévolo, malsano.

Que quiere hacer sufrir a los estudiantes.

No lo recuerdo con angustia.

Porque yo estudiaba lo justito para aprobar y me fue bien siempre.

Siempre he tenido facilidad para estudiar.

Tengo buena memoria, tengo capacidad

y el último día pegaba una pechada gorda,

pero como me salía bien pues así lo hacía.

Nos drogábamos con unas pastillas que se llamaban Centramina.

Era un efecto euforizante, con lo cual, de pronto descubría

que me encantaba la física.

Que me parecía un rollazo en la universidad, de pronto decía:

"Qué apasionante es esto de la física".

(Sirena)

# Los diez amigos en las alturas # recogieron las basuras

# de mi calle y era a oscuras.

# Y hoy sembrada de bombillas.

# Me colgaron de un cordel, # de esquina a esquina un cartel.

Joan Manuel Serrat tiene una canción extraordinaria.

La noche de San Juan viene del Mediterráneo.

Y naturalmente, es un homenaje al sol.

# La noche de San Juan, # cómo comparten su pan

# su mujer y su galán # gentes de cien mil raleas.

# Apurad que ahí os espero # si queréis venir.

# Os cae la noche y ya se van # nuestras miserias a dormir.

# Vamos subiendo la cuesta

# que arriba en mi calle se vistió

# de fiesta.

Se le llama de San Juan, pero su origen en laico.

Procede de los tiempos romanos.

Es una explosión, es la alegría.

Yo creo que es el momento en el que más luz hay.

Y entonces, eso se acerca más al paraíso.

Porque en el imaginario del hombre, el sol está asociado a la alegría.

# ...el rico a su riqueza.

Dice la tradición, que lo que hay que hacer es

a primeras horas de la mañana salir desnudo

y bañarse en el rocío.

Si no hay un buen césped cuidado, te puedes hacer daño.

Este año la fecha del inicio del periodo vacacional 1 de julio

cae en lunes.

Esta coincidencia hace prever que las salidas por carretera

hacia los centros turísticos se adelanten

de forma escalonada aprovechando el fin de semana.

Mañana, que seguramente es el día clave

en esa operación salida, en ese desplazamiento masivo

de un lugar a otro, de tantos y tantos españoles

buscando el descanso de forma general.,

no parece que características meteorológicas

vayan a ser adversas.

De niño íbamos al pueblo de mi madre,

Alcolea del Río.

Cuando no teníamos coche, en el autobús de línea.

Cuando ya mi padre tenía coche pues en el cochecito que tenía.

# En el auto de papá # nos iremos a pasear.

Mi padre tuvo un 600 como buen español.

Recuerdo atascos tremendos

pero fíjate, recuerdo los adelantamientos.

Sobre todo cuando te pillaba algún camión.

No había autopistas ni autovías.

Eran todas carreteras de dos carriles.

Y los coches no tenían el "reprís" y la fuerza de ahora.

Entonces, para adelantar un camión, era terrible.

Recuerdo perfectamente, sobre todo cuando éramos niños,

los viajes a Navalcarnero

porque nosotros íbamos en una empresa

que se llamaba la Merceditas.

El acto de trasladarte a Navalcarnero

era como si ahora fuéramos a Santander

en autobús, o algo así.

Era como una operación tremenda

que ya suponía como quemar las naves.

O sea, ya sabíamos que durante tres meses

no íbamos a volver a Madrid.

Los coches no tenían aire acondicionado.

Entonces había que salir de noche,

porque claro, durante el día hacía un calor terrible.

Entonces la idea era hacer cuanto más recorrido

pudieras sin sol.

Recuerdo un chiste donde se ve una ciudad de noche

y esos globitos que salen de miles de edificios

y todos dicen lo mismo:

"Para no encontrarnos a nadie en la carretera,

mañana saldremos a las cinco de la mañana".

Se contaba aquello como un triunfo.

Un triunfo social.

Hay atascos, o sea tenemos coche y nos vamos de vacaciones.

"Bien, usted y su familia han llegado

ya a su punto de destino, que tendrá una serie de alicientes."

Cuando llegábamos luego a la torre de mi tío Miguel,

mi abuelo preguntaba a mi padre:

"¿Qué tal el viaje?", y mi padre siempre decía:

"Hemos venido fenomenal, 70, 80, 70, 80".

Fíjate, 70, 80, ahora parecería que vas parado.

Mi padre no tiene coche ni carnet de conducir.

Mi madre tampoco, yo tampoco.

Tampoco lo tengo ahora.

Yo vivía en el barrio La Rondilla y mi abuela en San Juan.

Y tenía todos los amigos allí, estaba todo el día en la calle.

Todo el día jugando al fútbol, andando con la bici de otro.

Y a veces volvía desde casa de mi abuela andando

hasta casa de mis padres, que se tardaba andando 20 minutos.

Si iba corriendo tardaba 10.

Pero llegaba sofocado.

Mi primer viaje al extranjero, las conferencias eran carísimas.

Y entonces llamaba y decías: "Estoy bien". Y colgabas.

Tus propios padres te decían: "Cuelga, que es conferencia".

"Cuelga, que es conferencia" era una frase clave en aquellos años.

Día 15 de agosto, fiesta de la Asunción,

principio de vacaciones para muchos españoles,

para otros final ya.

Aunque este año, al coincidir día de fiesta en viernes

las vacaciones han podido alargarse un par de días más.

La mayor parte de las ciudades se han quedado vacías.

Los pocos habitantes urbanos del día de hoy

estarán disfrutando de una de esas rarísimas ocasiones

en las que el ciudadano puede sentirse dueño y señor

de la calle, aparcar su coche sin miedo a que se lo lleve la grúa

y olvidarse de hacer cola para ir al cine.

Los veranos de los 80 tuvieron,

entre las novedades que tenían, el destape en las playas.

Éramos muchísimos, éramos 40 de panda.

Pasábamos todo el tiempo fuera, en la calle,

en el mar, en la playa.

Había un embarcadero, nos íbamos por allí por la noche

a fumar, a contar historias,

por aquel entonces, lo más tecnológico que teníamos

eran las cabinas de teléfono.

Había playas vírgenes todavía de dunas en aquella época.

Es que era verano azul.

Verano azul era verano azul, era así.

Los tres meses en Navalcarnero eran apasionantes.

Tres meses que se hacían afortunadamente largos

y al principio éramos pandillas de chicos,

lo que hacíamos era hacer breas, que eran peleas con piedras

con otras pandillas de otros del pueblo.

Cuando los 14, los 15 y tal

ya de pronto aparecieron los guateques, las chicas.

Había pandillas de chicas, entonces ya nos funcionábamos.

Es el tiempo de los primeros amores,

porque el verano da una sensación de paraíso,

de irresponsabilidad.

Y eso incita que salte la chispa del amor, el amor de verano.

En verano estás como más voluptuoso, estás más alegre.

-Alguno cae. -Alguno hay, sí.

Son amores pasajeros.

No suelen durar.

El amor, como una nube de verano.

Eso se decía.

Ese primer amor, eso de que siempre te intercambias

miraditas, tonterías.

Empiezas a tener primeras experiencias

en la vida de muchas cosas, será exactamente igual.

Mi noviazgo entonces, nada, conocías un chico.

En el baile, que tenías que bailar sola, claro.

Pues bailabas, igual te decía si quería volver al día siguiente.

Y si te dabas un beso ya, cuando eras novio, novio.

Un beso pero ligero.

En cambio, pues claro.

Todo se ha adelantado.

Lo que ahora viven los chavales con 12, 13 años

era lo que nosotros vivíamos con 17, 18.

"Toda generación se amalgama en esta mezcla humana

que es la feria.

Se baila, se vive, se disfruta.

Se consume el tiempo de la alegría.

El vino generoso, el ambiente, la locura impensada

de otros días que aparece en la feria maravillosamente cuerda.

Las fiestas eran ya como la parte más alta

de las vacaciones y de todo, porque era el culmen.

Recuerdo que el churrero era un tipo fascinante.

Un tipo que iba ahí con una camiseta sudada

y que estaba con una cosa así

por donde salía el churro, con la otra mano

se iba secando el sudor para que no cayera en el aceite

y te daban cinco churros por una peseta

unidos por un junco.

Luego hubo una rebaja y se quedaron en cuatro.

Y los balines de plomo en la bota

cuando ibas a tirar la escopeta de feria

metías el balín de plomo en la boca que entrara en la carabina.

Dale a un niño ahora una bola de plomo y el de la caseta

está ahora mismo en Guantánamo.

Yo siempre ponía de fondo

una canción muy conocida del Dúo Dinámico.

"Al final del verano".

# Al final del verano.

# Llegó y tú partirás.

Y sobre ese fondo, intentaba pues dar un adiós nostálgico

que sirviera para los jóvenes que se habían enamorado.

Para los mayores que habían contemplado

con preocupación esos amores.

Y para todos.

# Recordarás.

En el amor se engaña muchísimo, en el festejo se engaña muchísimo.

Al hombre que le interesa coger a la mujer

le finge y le miente para agarrarla.

Y a la mujer que le interesa coger ese hombre

también y en el momento que se agarra el uno con el otro

ocupan el sillón cada uno, dicen:

"Aquí estoy yo y mando igual que tú".

ya sabemos que en vacaciones, después de vacaciones

es cuando más separaciones y divorcios se producen.

Los abogados civiles tienen todo lleno de divorcios.

"Yo no creía que dormías y roncabas así."

Otra falta que echar al bolsillo.

"No creía que bebías, cuando salíamos solos no bebías."

Otra que echar al bolsillo, y llega el momento

en que se llena el cántaro.

Y de ahí viene ya el "desideratum" que se llama.

Tango con música de Gaulle.

# Sé que no está bien.

# Que no puede ser.

# Pienso que su amor...

Ya se terminaba la fiesta, era:

"Pobre de mí, ahora ya al colegio, ya te van a dar".

Y ya otro año de sufrimiento.

A la espera de que llegara la liberación del verano.

Molaba el volver otra vez a reencontrarte

con tus amigos, empezar a contarles tus batallas, tu aventuras.

Siempre había habido algún ligue por ahí y tal.

Yo volvía al cole porque era así.

Es que ni me lo planteaba, estos síndromes postraumáticos,

aquí no había nada, la gente decía:

"Bueno, pues ya nos vemos, al colegio".

Al colegio, y se iba con una naturalidad que asustaba.

Me compraba la carpetita nueva, la forraba.

Me ponía una foto de Billy Pop.

Y era capitán general.

"Sin embargo, en los últimos 10 o 15 años,

los piojos han vuelto a aparecer sobre todo en la población escolar.

Y con un detalle significativo.

Sin que tenga mucho que ver la higiene de cada uno."

Esto nos sorprendía.

Porque parecía que los piojos eran algo tercermundista.

Y propio de las posguerra española.

Pero de repente, empezaron a aparecer piojos

en niños bien, de familias bien, y en niños pijos.

"Estos son los protagonistas.

Este cuerpo alargado y aplanado.

De color blanco grisáceo.

Y una pequeña trompa extensible con la que pica."

No hay un plan de radicación del pijo,

que es algo importante y trascendente.

El pijo debe ser como la rata y el ser humano,

que es un animal que lo resiste todo.

"Otra vez noviembre.

Otra vez el recuerdo de la muerte.

Muchas gentes acuden a los cementerios

a recordar a sus seres más queridos."

"¿Qué piensa usted de la muerte

y qué le costará más dejar en este mundo?"

Que es muy desagradable

pero que a todos nos tiene que llegar en su momento.

Ya nos vamos al otro mundo sin saber si hay o no hay.

Pues es lo peor que hay en esta vida.

No precisamente para el que muere, sino para el que queda.

La fiesta de Todos los Santos sí que ha cambiado profundamente.

Yo recuerdo casi con una cierta medrosidad

las lamparillas que se encendían por cada persona fallecida.

-Es una... -Sería mejor

que si nacemos desnudos, nos enterraran desnudos.

No, ¿dónde se ha visto eso?

-¿Por qué? -Porque no.

Porque entonces sería una vergüenza grande.

Ibas al cementerio, adornabas la sepultura,

ahora hay nichos, entonces no, se enterraban en la tierra.

El ataúd en Madrid seguramente vale un disparate.

Y aquí por 6.000 pesetas o 5.000 le tienes aviado.

Y Madrid a lo mejor por 20.000 pesetas un ataúd.

Entre entierro, etc.

Se te pone en un pico hoy el morirse fuera.

es un peligro de los grandes que hay.

Había el Día de Todos los Santos, y el día 2,

que es el Día de los Difuntos.

O sea, que había dos días, no era uno, eran dos.

"Es la vida, y la vida, amigo, se comprende por la muerte.

Y cuando llegue esa hora suprema

conviene tener la conciencia tranquila

y partir ligero de equipaje.

Yo ni temo a la muerte, porque no, no la temo.

Con 70 años que voy a hacer, para el mes que viene 71.

No la temo, de verdad.

No me gusta porque es muy cruel.

Cuando es una muerte que Dios nos la da, vale.

Lo peor es cuando nos la quitan sin tenérnosla que quitar.

¿Por qué dice que la lleva consigo?

Porque me llamo Muerte de apellido.

Y es el apellido de mi padre.

El negocio de mi familia era una funeraria.

Nosotros éramos los dueños de la funeraria de Carabanchel.

Por lo tanto, ¿qué me vas a contar a mí del Día de los Muertos?

En mi casa, todos los días era el Día de los Muertos.

¿Se encuentra usted cómodo?

Sí, señor.

Muy cómodo.

Si ya lo dice nuestro eslogan:

"Ningún muerto a disgusto con 'Ataúdes el Susto'"

La parte de abajo era la funeraria, la de arriba la casa de mis abuelos.

Lo de ir a la funeraria, que en mi casa

era una frase muy habitual, a la gente le chocaba muchísimo:

"-¿Ha pasado algo? ¿Murió alguien? -No, no."

Yo recuerdo jugar, cuando era pequeñito

en verano, en la sala de los féretros

porque se estaba más fresquito.

Una funeraria es una oficina.

Lo que pasa que los clientes llegan compungidos.

Y enseñas en vez de un vestido, una caja de muertos.

Mi suegra, con un sentido de anticipación impresionante,

y era en los años 80, dijo:

"Bueno, a las 9 y media nos vamos,

que mañana tenemos que estar despiertos".

Y dejamos allí al final, y nos fuimos.

Aquello me dejó asombrado porque estaba acostumbrado

a estar con el muerto durante toda la noche.

Lo importante de los muertos es tratarles bien cuando están vivos.

La gente les trata a patadas, y cuando se mueren "toma flores".

Pues haberme invitado a un cubata en tu momento

y tráeme un geranio.

El Día de Todos los Santos, aparte de las flores

y llevarlas a las tumbas,

estaba acompañada del Tenorio.

Vamos a hablar de una honda tradición española.

No se concebía en España pasar estas fiestas

de Todos los Santos y de los Difuntos

sin ver un buen Tenorio.

Siempre se ofrecía el Tenorio.

E informábamos de los diferentes Tenorios.

Tu presencia me enajena, tus palabras me alucinan.

Y tus ojos me fascinan.

Y tu aliento me envenena.

Yo los palacios subí, yo los claustros escalé.

Y en todas partes dejé memoria amarga de mí.

Ah, bueno.

Y eso le llegaba al coruñés

y al onubense, al de León y al de Alicante.

Y hemos dejado caer el Tenorio

en pro de las calabazas esas de Halloween.

Halloween es una fiesta que combina todo.

Un poquito de cachondeo, los niños truco o trato.

Entro yo en Matarrosa,

le digo a un minero "truco o trato" y me mete un palazo

que caigo por las escaleras para abajo,

porque antes la gente se trataba así.

Dicen: "La aldea global",

la aldea global es para que tu abuelo de Villablino

vaya con pantalones de camuflaje

y ponga aquí: "I like the New York Knicks".

Pero yo no he visto a nadie en Oregón

con una boina ni una faja ni una cachaba de aquí diciendo:

"La aldea global también será al revés,

algo de Villalpando se nos tendrá que pegar".

Halloween es una cosa que me he dado cuenta yo

cuando mis hijos eran mayores.

Halloween para mí es modernísimo.

Y desde luego un horror.

Yo creo que todo lo que sea para disfrutar hay que apoyarlo.

Porque hay tradiciones muy cutres.

Que hacen sufrir.

En cambio, sí me gusta reírme.

Y sí me gusta ver a los niños divertirse

y hacer una fiesta y pasárselo bien,

porque eso, al fin y al cabo va a hacer que durante tu vida

no seas un amargado, seas feliz.

Cuando eres feliz, haces felices a los que están a tu alrededor.

75 millones de pesetas.

4.583.

"Los siglos también contrastan en España.

Los nuevos tiempos crean y modernizan,

mientras los tiempos antiguos...

Los tiempos antiguos nos sobreviven."

Las cosas que se perpetúan en el tiempo,

tiene que ser por algo.

Nada es gratuito, nada se perpetúa en el tiempo gratuitamente.

Las tradiciones se mantienen o no se mantienen

y lo que es absurdo, es mantenerlas de una manera artificial.

Cuando varias generaciones van haciendo lo mismo

y sigue permaneciendo, es porque tiene un sustrato importante,

algo gordo.

Si no hubieran estado mis padres, abuelos, tatarabuelos y bisabuelos

o los tuyos o los de cualquiera que ve esto, ¿dónde estaríamos?

Tiene que haber respeto a la gente mayor profundo.

Las costumbres son la memoria.

Y perder la memoria, la desmemoria, trae la desvergüenza.

Las tradiciones es algo

que cuando las practicamos, maldecimos:

"¿Por qué narices tenemos que estar aquí?"

Pero luego con el tiempo y tal nos hacen como gracia.

Las costumbres nos identifican.

Las costumbres nos evitan la soledad y el vértigo.

Es un grupo compuesto por dos hermanos y una amiga

residentes en Madrid.

¿Cuántas veces habrá escuchado y tarareado

cualquiera de sus canciones?

Ahí está, la sorpresa, lo que todos estabais esperando.

El trío Mecano.

(CANTA)

Hacemos canciones, nos lo pasamos muy bien en el escenario.

Los dos son únicos.

Y totalmente opuestos.

Que yo creo que eso era gran parte del secreto,

si puede haber un secreto.

Un cosa, José Luis, ¿por qué os llamáis Mecano?

Yo no me llamo José Luis, me llamo José María.

Era el triunvirato perfecto, era el trinomio maravilloso.

Estuvimos trabajando en Latinoamérica a lo bestia,

España y empezamos con Europa.

Te plantas en un escenario, haces así con el mástil del bajo

y ves una hilera de gente que está

ahí alineada con el Raptor.

¡Oh!

Largos aquelarres que duraban a veces 24 horas

sin salir mucho más allá del baño

o de separarles cuando se peleaban en el pasillo.

Yo siempre pensé que haríamos un disco juntos,

la gira y luego cada uno haría su particularidad.

Pero no.

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Ochéntame otra vez - Hoy como ayer

15 nov 2018

En ‘Hoy como ayer’ se hace un recorrido cargado de nostalgia y humor por un año en la vida de los españoles de los 80 a través de los principales hitos estacionales, usos y costumbres, rutinas familiares y sociales que, aunque permanezcan, han sufrido una importante modificación estética y, en algunos casos, han perdido el peso que hasta ese momento la sociedad le otorgaba.

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  1. Luis Berni

    Si bien ésto está enfocado en lo que refiere a España, algunas cosas no dejan de ser universales, como ser: el festejo de las fiestas de Navidad y Reyes, Semana Santa, las vacaciones de verano, el año escolar, etc. Mencionan costumbres de pueblo como urbanas (nací y vivo en la gran ciudad). Cómo olvidar cuando en Semana Santa, siempre se daban las mismas películas por televisión y la radio no daba canciones cantadas, hechos ya superados. Felicitaciones por el trabajo y hasta la próxima.

    17 nov 2018