Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Generación Vaquilla - ver ahora
Transcripción completa

(Chirridos)

(Sirenas)

¡Escucha...! Ya me tienes, ¿eh?

-Ahora viene una ambulancia.

-Su nombre era Juan José Moreno y era más conocido por el alias,

el Vaquilla. Por su vida difícil llevada al cine en tres ocasiones,

llevaba 30 años en prisión. Hoy, a los 42 años,

ha muerto en un hospital de Barcelona.

Tú eres el Vaquilla, alegre bandolero.

Porque lo que ganas, repartes el dinero.

Tú eres el Vaquilla de buenos sentimientos.

Si al final dependes de un simple carcelero.

Él me empezó a contar cosas de sus propios sentimientos.

El muchacho era muy sentimental. Yo intentaba hacer

como de hermanita de la Caridad... -Atrás.

-¡Oye! -Vamos a hablar.

-¡Compañeros! ¿Ha habido cabecillas?

(TODOS) ¡No!

Libre, libre quiero ser...

Yo iba sudando frío, como a alguno le dé aquí

una sobredosis, de aquí nos salimos ninguno.

-La heroína fue... devastadora. Fue la guerra de mi generación.

-Era un chaval espabilado, era listo.

Se hacía simpático y no sabíamos si castigarlo o regañarle.

Yo sé que es mentira porque tú la estás gozando.

En ese momento, dejó de ser el Vaquilla

y se convirtió en una especie de miembro del "star system".

-Funcionaban como proyecciones heroicas.

Era un poco como los forajidos de leyenda.

Héroes populares del barrio. Igual que si fuera un niño.

Una sociedad no toleraría el grado de violencia de los sucesos

que vivíamos en los años 80, ¿no? Prácticamente, cada semana,

había un atraco con tiros.

Libre, libre quiero ser.

Quiero ser, quiero ser libre.

Libre, libre quiero ser.

Quiero ser, quiero ser libre.

(Cerrojo)

(Pasos)

Soy Juan José Moreno Cuenca,

aunque todos me llaman Vaca o Vaquilla.

Ya lo ven, nací aquí, a este otro lado de la sociedad.

Y nunca pude o nunca supe pasar al otro.

Ahora me he propuesto hacerlo. Y sé que no será fácil,

mi mayor enemigo ha sido siempre esa fama que me fue envolviendo

desde niño hasta atarme de pies y manos.

Hoy me piden que cuente mi vida, de acuerdo.

¡Puede ser una oportunidad! Para mí,

pues quizás acabe por conocerme. Para ustedes,

tal vez empiecen a comprender quién diablos es ese sujeto

del que tanto hablan sin saber por qué.

Juan Moreno Cuenca se inició en el delito a la edad de 10 años.

Fue detenido, por primera vez, a los 11.

A los 14, ya había recorrido casi todos los reformatorios de España

y, a los 15, ingresó en la cárcel siendo aún menor.

Porque ha sido un chaval, como si dijésemos,

como una piedrecilla que va rodando "asín" por la calle, ¿me entiende?

Ahora, yo, para mí, ese chaval es como un hijo mío o más.

-Le llamaban el Vaquilla porque, cuando era bebé,

eso me lo contó él a mí, por lo visto hacía unas caquitas tan grandes

que decían: "Esto no es un niño, es una vaca".

Él me lo contó. -El Vaquilla ya era un personaje

desde... su niñez. Desde muy pequeño, la familia

le obligaba a salir a robar. Era inviable que este chico

pudiera tener una vida normal.

(Música)

Tú tienes la llave y el corazón mío.

Campo de la Bota donde yo he vivido.

Nadie quiere saber nada.

Allí tan solo se compra y se vende.

Cada persona es un mundo

y cada uno vive como puede.

El Vaquilla aterriza en Barcelona en un barrio de chabolas,

en el Camp de la Bota. Son núcleos de marginalidad,

de pequeña delincuencia, trapicheo...

Ese barrio, cuando se tira abajo, la gente que estaba allí

se realoja en La Mina. -Allí se encontraban

los coches robados, las bicicletas, las motos...

Para los delincuentes, eso era casa.

Porque la policía ni siquiera entraba en esas zonas, ¿no?

Las primeras familias provenían desde los barrios de barracas

de Barcelona. Se instalaban en los bloques de pisos

del barrio dormitorio de La Mina, lejos de la ciudad.

Sin los servicios mínimos, con las viviendas

sin acabar de construir. Es un paradigma constructivo

porque es de los primeros polígonos que se construyen

con módulos prefabricados. Se levanta en tiempo récord

con un coste muy bajo. -Plazas sin asfaltar, bibliotecas,

servicios médicos... Eso era una cosa inexistente.

Cuando llovía, aquello era tremebundo.

-Aquí de todo, bueno y malo, como en todos los sitios, ¿no?

-No sé si realmente esto tiene rehabilitación.

-Nosotros lo que queremos es trabajo, así no habría tanta golfería

como hay ahora. Aislamiento...,

superpoblación,

desarraigo y dificultades para encontrar trabajo

en su nuevo lugar de residencia hicieron que, en poco tiempo,

aparecieran los primeros problemas. Niños sin escolarizar

en un continuo pulular callejero con escasísimas posibilidades

de sobrevivir dignamente a un futuro descarnadamente competitivo

y en el que ellos se llevan la peor parte.

-La escolarización de Secundaria aún no es obligatoria.

Entonces, hay como un limbo a partir de los 14 años,

que se acababa la famosa EGB. No había horizonte,

no había nada que hacer. De ahí, surge, precisamente,

toda esa cultura callejera. Dame veneno...

Ay, para morir. La policía no viene por aquí.

No salen de los coches. ¿Sabe usted lo que le digo?

Que en esta calle tenía que haber tres parejas de policías.

Una en el medio y una en cada lado. Y ya verían cómo venden la droga.

Que la venden,

como el pescado.

Como el que vende pescado, descaradamente.

-El Vaquilla tenía mucha facilidad para robar vehículos.

Le gustaba mucho robar un vehículo, que era un 1430,

porque, aparte de ser rápido, tenía un reprís tremendo.

Y lo llamaban la Loca porque parecía que iba con una loca.

(Motor)

Yo lo conocí, por primera vez, cuando tenía 12 años aproximadamente.

Y ya venía detenido por un robo de un vehículo.

En el asiento, venía con unas guías de teléfonos

para poder llegar a la altura de la visibilidad.

-Aquí fue donde se inició en el robo de coches.

Al poco tiempo, siguieron los tirones y atracos.

A los 13 años era el jefe de su banda.

-Nosotros, con la experiencia que teníamos,

solo con escuchar el ruido del motor a unos 100-200 m de distancia,

sabíamos que el vehículo era robado. Pero era imposible detenerlos

porque los vehículos que utilizaban eran de alta gama.

Eran vehículos rapidísimos, no tenían miedo a nada,

no les importaba atropellar a nadie. Entonces,

lo que intentábamos era, por lo menos, parar el coche.

Inventamos una especie de clavos, alguien les pulso el nombre

de migueletes y, efectivamente, conseguíamos reventar las ruedas,

pero a ellos jamás los deteníamos.

(Motor)

¿Qué piensas de los chicos de tu edad que se dedican a robar?

-Según para qué lo hagan..., no sé.

Me parece bien. Si lo hacen para su familia,

yo creo que me parece bien que lo hagan.

Si es para sus vicios, allá ellos.

Yo no soy nadie para juzgar.

(Sirena)

Él entraba y salía de los reformatorios

como que el que se va de fin de semana al campo.

De hecho, en alguna ocasión, hubo una liberación

de un reformatorio con una grúa, con una pala de estas de excavadora.

Echaron el muro abajo y se escaparon todos.

Volvió a entrar en otro y se volvía escapar...

Y así continuamente durante varios años

hasta que ingresó en la Modelo, incluso con una edad menor

de la que debía haber entrado. Un niño de 13-14 años

metido en la cárcel cuando la edad, en aquella época, era de 16 años,

pues la verdad es que sorprendió a mucha gente

que lo metieran en la cárcel. En la Modelo, de Barcelona,

que era lo peorcito que había ahí.

(Música intriga)

Yo era bibliotecario de la cárcel Modelo.

Era un preso como otro cualquiera. Le llevaban libros.

Él me pedía que fueran ilustrados. Hay que pensar que tenía 14 años

y que, por lo tanto, hay que hablar de un muchacho

que se estaba formando. Dentro de cada volumen,

le llevaba 1-2 cigarrillos porque él me lo insinuaba.

-No tenía cultura, no tenía educación...

Sin embargo, bueno, de esa inteligencia natural,

de ese "savoir faire", que quizá le dio la calle también.

-La madre ya era viuda porque el primer marido

ya había muerto en un enfrentamiento con la Guardia Civil.

El segundo marido también muere de una lipotimia después de un atraco.

Tiene cuatro hijos. Voy a decir los apodos

porque los que hacíamos sucesos conocíamos los apodos.

Estaban el Carica, el Antonet y Julián.

Los tres murieron violentamente. Julián era

el que tenía el currículum criminal más bestia...

Murió escapándose de un hospital penitenciario,

descolgándose con una cuerda de nailon y una sábana.

Comparado con esta gente, la verdad es que el Vaquilla

era un poco del símbolo de una época, pero no era lo peor ni de lejos.

-Juan, ¿cómo se llega la cárcel? -A la cárcel se llega pues...

no teniendo nada, encontrándose solo

y... luchando por eso, por vivir. Por sobrevivir.

Se llega a la cárcel así. Hay otras formas,

la mía ha sido esta. -Muchos de estos chavales mentían

en su edad porque preferían ir a la cárcel de mayores,

donde tenían familiares, hermanos mayores, padres, tíos...

Personas que les podían, de alguna manera, ofrecer protección.

-Sin haber participado en otros delitos,

ya era considerado un preso peligroso.

No me permitían asistir a las escuelas.

Mis libros de texto eran, por imposición,

las experiencias de otros presos sobre fugas

y revoluciones carcelarias.

Este es Antonio Ugal Cuenca.

Es mi hermano.

Bueno, que representa el núcleo de mi familia.

¿Qué tienes pensado para cuando dejes la cárcel?

-De momento, nada. No sé. -Bueno, tendrás pensado

si vas a seguir con la marcha que llevabas o si vas...

-No, no. Por supuesto que no, joder.

Conseguir un trabajo...

y ya veremos cómo se plantean las cosas en la calle.

-¡Suelte!

(GRITA)

Por amor un día...

Libre, libre como el viento, libre.

Como las estrellas, libre. Como el pensamiento.

Fueron presentados como héroes románticos

en aquel momento. Fueron idealizados también.

En el fondo, lo que había detrás de esos chicos era...

Eran pobres chavales. Como dice el verso de Bob Dylan,

"quien no tiene nada, no tiene nada que perder".

Y estos chicos no tenían nada y no tenían nada que perder.

Y se convirtieron en nuestros forajidos,

en nuestros forajidos adolescentes, nuestros Billy el Niño.

(Motor)

Ah... -Dale caña, Torete,

que nos persiguen. -Tranquilo.

-Enseñó al conjunto de la sociedad española

que había otro mundo, pero estaba en este.

Magnificó determinadas actitudes que, después, muchos jóvenes,

en esos barrios, fueron copiando. Roba donde puedes, roba.

Porque me enseñaron eso. Por ejemplo, hace poco, un chaval,

de... 17-18 años, ingresó en prisión y me dijo:

"Tú eres el Vaquilla y tal. Oye, mi primer delito lo cometí

después de haber visto la película 'Perros callejeros'".

Y él me lo decía como un acto heroico.

Yo, en cambio, sentí lástima en ese momento.

La popularidad del Vaquilla creció a raíz

de la película "Perros callejeros", inspirada en su vida.

El protagonista fue su amigo Ángel Fernández Franco,

conocido por el apodo el Torete. ¿De qué comunidad?

¿De qué barrio es Ángel Fernández, el Torete?

-Del barrio de La Mina. -El barrio de La Mina, de Barcelona.

¿Qué característica tiene este barrio, Ángel?

-Pues igual que en todos los sitios. Hay gente buena y gente mala.

-Son chicos que se creyeron sus personajes

porque es que eran muy raros. Es decir, por ejemplo, las películas

estaban protagonizadas por auténticos quinquis, ¿no?

Por auténticos delincuentes. Que acababan la película

y atracaban un banco.

Soy un perro callejero...

Los mitos siempre surgen para cubrir una necesidad.

Y en estos barrios, con las autoestimas tan bajas,

digamos, estos personajes que son capaces, aparentemente,

como de poder superar esa dificultad, haber nacido para ser carne de cañón

y, de repente, convertirse en los héroes de la película, ¿no?

Claro, pues empodera mucho. -Oye, ¿a ti no te asusta poder ser

un ídolo entre alguna juventud? -El ídolo lo he sido hasta ahora.

Siempre entre mi gente, entre la delincuencia,

el Vaquilla es un personaje especial. -Y eran muy próximos,

estaban en el paisaje, estaban ahí. Yo me rozaba con ellos.

Podías ir al colegio con ellos. Estaban a la salida del colegio.

Soy un perro callejero...

Que debía ir a quinto de EGB y unos compañeros de clase,

que eran un poco los vocacionalmente malotes de clase,

hicieron un montaje que se llamaba "Perros basureros",

que era un remake, en títeres, de "Perros callejeros".

En su vida atacarían a nadie, pero se sentían fascinados.

Eran proyecciones heroicas, los forajidos de leyenda del barrio.

(Música)

Juan es un brillante escritor de sus experiencias.

Su libro, "Yo, el Vaquilla", se ha llevado al cine

de la mano de un amigo, José Antonio de la Loma,

un experto en el género del cine marginal

y una persona resuelta a dar a conocer la verdadera personalidad

de Juan. Aquí no se trata de hacer ídolo,

sino todo lo contrario, hacer bajar a esos ídolos del pedestal.

Juan José, en estos momentos, ya convencido plenamente

de que su único camino es el de la rehabilitación

está pasando los peores momentos de su vida.

Y el motivo de la película es, precisamente,

que el público conozca la verdadera imagen de Juan José Moreno Cuenca

y enterrar la del Vaquilla. -Las películas de De la Loma

tenían una clara vocación popular. O sea, había persecuciones,

había... había humor en algunos momentos

y había erotismo también. O sea, no escondían

su vocación popular, pero sí que había en De la Loma

un cierto compromiso humanista y, a veces, redentorista.

También pensaba que proporcionando papeles cinematográficos

a esos actores naturales de la calle, de repente, iba a allanarles

el camino a esa reinserción.

Ahora me veo entre rejas

contigo, no como un niño.

Cuando entro yo a mi celda,

fumo y me río.

Y es que la vida, a veces, te somete

a tantas cosas que no debes hacer.

Y, poco a poco, tú te vas quemando

como si fueras un trozo de papel.

Cuando ingresé en la cárcel, pues tenía la misma edad

que estos chavales que ven aquí. Quizás también

sus mismas inquietudes, sus mismos problemas...

¡Gorrión! ¿Qué edad tienes? -21.

-21 años.

Eh... ¿Has ido la escuela? -No.

-¿Nunca? -Nunca.

-¿No sabes leer ni escribir? -No.

-¿Crees que de haber nacido en una familia con dinero estarías

donde hoy estás? -No creo.

-¿Te pinchas? -Sí.

-¿Cuánto tiempo llevas pinchándote? -Cuatro años.

-¿Tienes pensado dejarlo? -Yo pienso dejarlo, pero... ¡uf!

No puedo. El sistema penitenciario español

está integrado por 88 centros de los cuales 8 dependen

de las Generalitat. La mitad cuenta con más de 25 años

de existencia y algunos superan ampliamente

esa fecha de construcción. Y, aunque la Ley Penitenciaria,

establece celdas individuales, cárceles con una capacidad máxima

de 350 reclusos y un funcionario por cada 10 presos,

la realidad señala, por el contrario, el hacinamiento

en las celdas, la superpoblación en las cárceles

y una proporción entre funcionario y preso muy distinta.

El número de muertos, el número de apuñalados,

en número de robados y el número de violados aquí es...,

de todas las maneras, imposible de asegurar.

-Las cárceles son un mundo muy terrible.

Yo, cuando la gente... dice:

"Le han metido solo 25 años de condena".

Algunos comentarios que a veces oyes...

Pero si un día allí le daría un patatús

a cualquier ser humano normal, ¿no? -No había buenos talleres-escuela.

Cuando uno salía de la cárcel, al cabo de 24 horas,

estaba delinquiendo otra vez porque sus oportunidades

eran mínimas. Era como una puerta de "saloon",

de estos del oeste, donde entras y, al cabo de poco tiempo,

otra vez dentro. No tenían ninguna voluntad reintegradora

ni regeneradora. Era la cárcel por la cárcel.

-¿Qué medidas se pueden tomar...

acordándose de la Ley General Penitenciaria?

Se pueden tomar todas,

pero la verdad es que no se toma absolutamente ninguna.

-Él estaba en la Modelo, en Barcelona...

Yo decía: "Madre mía, si esto es el locutorio de abogados,

cómo será el interior". Era fría, desangelada...

Una cárcel... sucia. ¡Sucia!

Llena de desconchones, de humedad... Recuerdo la humedad.

Entrar allí y haber mucha humedad. -Si los barrios estaban como estaban,

pues la cárcel..., imagínense.

Plagas de piojos, ladillas, ratas...

La comida...

Violencia... En fin...

-Paredes desconchadas, olor a Zotal,

al desinfectante ese que se utiliza en el ejército también.

-Recuerdo entrar y, en los dos pisos superiores,

los presos habían sacado los somieres y habían calentado pinchos

para matar a las chinches. Los somieres en los que dormían.

Era un mundo muy...

Un submundo muy, muy terrible. De vivir en unas condiciones...

En la Modelo se vivía muy mal.

De los 26 309 presos recluidos en las cárceles españolas

a finales del 86, unos 12 000 eran presos preventivos

que esperaban la celebración de juicios.

Si lo tienen en la mano los socialistas.

Al Gobierno no le interesa. ¿Sabes por qué?

Si ahora, por ejemplo, salimos 7000 preventivos que "habemos" aquí,

tú cuenta que los atracos van a volver otra vez.

A ver si me entiendes... Y otra vez volverá a haber barullo.

¿Sabes que hay dos millones de parados en España?

Entonces, la gente que salga de aquí no se va a estar...

-En la Modelo, en aquellos años, ¿qué se hacía?

Está todo el mundo tirado en un patio no sé cuántos horas

y pensando maldades. -Dicen que aquí nos reformamos.

No, qué va. Salimos con más ganas de...

robar y encontrar la heroína. -Era una pena ver

una prisión como esa, que estaba a rebosar,

y con delincuentes que más que regenerarse,

iban a la escuela de delinquir. -Aquí nadie se vuelve

una persona buena y grata para la sociedad.

Al revés, es todo lo contrario. Sales con ansias de venganza

y de coger a alguno y esas cosas...

Usted ya me entiende. ¡Carceleros!

Alcalá Meco, Puerto de Santa María...

Había muchos motines en las prisiones.

Entraba la policía, se subían a los tejados...

Era una época muy convulsa en todas las esferas de la vida.

Una cárcel deprimente para todos, para los carceleros que estaban

y para los funcionarios que estaban ahí y para los internos

porque aquello era casi...

Salió del franquismo, con criterios dijéramos, retrógrados.

En 1977 nace la COPEL, la Coordinadora de Presos en Lucha,

que pronto degeneró en una rama violenta.

Carabanchel se convirtió en tierra de nadie.

A partir del año 77 se inicia una época muy violenta,

con unos motines bestiales donde las quemaban, directamente,

quemaban las cárceles, donde había muertes.

-Se creó una coordinadora de unos cuantos amigos,

sé los nombres, pero no los voy a decir,

que son los que la crearon, y se fundó la COPEL,

y se ordenaba quemar cárceles y se quemaban, se destruía todo.

El poder lo teníamos nosotros, los presos,

pero a raíz de eso otros aprovechaban para otras cosas también.

El tiempo va sobre el sueño, hundido hasta los cabellos.

Era violencia contra el malestar de cómo vivían

y una violencia contra la sociedad,

que consideraban que los castigaba mucho.

Y puede que fuera verdad, ¿no? Puede que fuera verdad.

-Yo me corté y el médico no quería entrar adentro a curármelo

porque decía que estaba la galería sucia.

-Nos cuesta muy poco cogernos, darnos una puñalada

y cortarnos las venas y caer redondos.

-Intentamos un intento de fuga y nos cogieron ahí fuera

funcionarios que no iban con uniforme.

Y nos patearon la cabeza y... Con palos.

-Aquí poco a poco y día a día destruyen al individuo.

-La cárcel es un cementerio de hombres vivos, coño.

-Nos mantienen aquí como si fuéramos animales.

Tal vez gritan para recordarnos que son una parte

de nuestra sociedad, que espera.

Somos personas.

-A veces nos comportamos como animales.

-Los animales por lo menos están libres.

-El Vaquilla en un momento dado se erige como...

No tanto como líder, pero sí como portavoz de la COPEL

porque sabía que él iba a traer más medios que otros presos

que eran anónimos.

-Conocí la heroína en la cárcel y desde entonces estoy pinchándome.

-Denuncia de alguna manera las condiciones de las cárceles

y cómo él había entrado precisamente en el mundo de la heroína en prisión.

-Descubre que es un tipo que aparece en los periódicos,

se habla de él en la radio, aparece en la televisión,

y se cree un líder, pero de, digamos, yo no creo que...

Hubiera ahí una labor de lucha contra el sistema,

de lucha contra el franquismo.

(Sirenas)

Recuerdo que era un día que no hacía mucho frío, era 13 de abril,

entonces, me llama el funcionario y me dice:

"Ha habido un secuestro de cuatro funcionarios

y entonces los presos están dispuestos

a dejar a dos funcionarios si entra un periodista de la cadena SER

y les hace una entrevista".

Y dije: "No, es que hoy, 'El loco de la colina'".

Y él quiere que sea en la cadena SER.

Bueno, entonces llamé a la radio.

-Santi me dice: "Oye, hay un motín en la prisión Modelo

y allí está el Vaquilla con toda su gente,

están quemándolo todo, están montando un motín de los de verdad".

-Servicios penitenciarios dice:

"Bueno, que sepáis que yo no puedo asumir vuestra seguridad".

Claro, nos quedamos como diciendo: "Bueno, pero...".

(Música tensión)

Entró primero Rafa, que era el que en realidad hizo la entrevista,

y luego entré yo, yo entré el último.

Lo que no recuerdo es ver el final del pasillo.

O sea, lo veía enorme, como si no... Como si al final no hubiera nada.

-Entonces los técnicos de Radio Barcelona

colocaron la móvil en el patio de la cárcel

y tiraron no sé cuántos cientos de metros de cable.

Subiendo por los tejados, pasándolo por las rejas...

Y hasta que al final llegamos a la puerta de la quinta galería.

Se abre la mirilla, miro dentro

y veo a dos funcionarios de prisiones arrodillados.

-Con las manos en los bolsillos y detrás, un encapuchado

que llevaba un punzón muy grande

y se lo tenía puesto aquí en el cuello.

-Y digo: "Uf...". Pero ya estaba hecho.

(ININTELIGIBLE)

En ese momento, le quitan el pincho a los funcionarios,

los funcionarios se levantan, pasan por nuestro lado

y nos miran con unos ojos que... Uf...

Y simplemente nos dicen: "Muchas gracias".

-He puesto un ejemplo de lo que tiene que ser entrando

una persona que está presa.

¿Me da la mano?

-Salieron de la quinta galería, nos quedamos nosotros

y se oye: "Catacrán". Se cierra la puerta.

-Y esa es una de las cosas que no se me ha olvidado nunca,

el sonido metálico de decir: "Ahora estoy encerrado".

(HABLAN A LA VEZ)

¡Oye! ¡Compañeros! Poneros p'atrás, hacer el favor.

Y dejar sitio. Siéntese. -Gracias.

-Vamos a sentarnos todos, vamos a hablar.

-El Vaquilla abre una papelina

y comienzan a inyectarse todos con la misma jeringuilla.

Y empezamos una transmisión.

-Si pasé algún miedo he de decir que no fue por el Vaquilla,

porque estaba seguro de que no nos haría nada,

pero claro, todo lo que había al lado,

que además se estaban inyectando e iban como locos...

Les habían dado... Bueno, ellos luego... Oficialmente se dijo

que era un sucedáneo, no sé lo que era.

-Santi sabía quién había allí dentro. Yo no tenía ni idea.

Me dice: "Mire, este es el Pecas. Este le metió una puñalada a un tipo

y se la sacó por el cuello. Mira, este se fue a un bar,

pidió una cerveza, sacó la recortada y le voló la cabeza al camarero".

Y yo decía... (FARFULLA) "¿Dónde me has metido?".

-Yo iba sudando frío pensando: "Como a alguno le dé aquí

una sobredosis, de aquí nos salimos ninguno".

-Bueno, ahora empezaremos a hacer mención

a unos apuntes que hemos hecho aquí, a una serie de reivindicaciones,

que son los móviles que nos han llevado

a tomar la actitud que hemos tomado.

-Reivindicaban todo lo que podían reivindicar:

los malos tratos, el aislamiento, la falta de buenos alimentos...

"Que a los presos de la quinta galería

se nos dé la hora del patio diaria, aunque tengamos que salir

en grupos reducidos. Que se habilite un departamento

para los toxicómanos de un modo inmediato.

Que se pongan camas en todas las celdas de la quinta galería.

Que se instale una biblioteca para la quinta galería".

En realidad, el objetivo principal es que les dieran algo de droga.

-Ellos estaban siguiendo la transmisión

por un aparato de radio que tenían y yo cometí la torpeza

de decir: "Bueno, el vaquilla se está inyectando una sustancia...".

Y en ese momento se corta la transmisión.

Y yo digo: "Joe...".

-Claro, Rafa y yo nos quedamos pálidos

y entonces se empezaron a poner nerviosos y dijeron:

"Bueno, ¿por qué cortáis, porque cortáis?".

-La gente empieza a mirarnos y entonces yo digo:

"Esto es la parte de la reivindicación y tal.

Esto es lo que queríais, salir al aire.

El resto lo grabaremos para hacer un real reportaje y tal".

Y me miraban.

El Vaquilla les convenció.

"Sí, sí, ya lo hemos contado todo. Ahora grabamos".

Entonces, pusimos en marcha el magnetófono, grabamos...

-Seguimos grabando como dos horas

y entonces ya ellos decidieron que se daban por satisfechos

y cuando ya estábamos a punto de salir,

en uno de los rosetones se habían encaramado varios

y dice: "Vaquilla, Vaquilla, que no les dejes salir".

-"¡No os rindáis, no os rindáis!

No os rindáis y pedir que entremos todos".

Y yo digo: "Joe, ¿cómo que 'entremos todos'?".

"Vaquilla, Vaquilla, que no les dejes salir,

que los otros periodistas también quieren entrar".

Total, que vuelta para adentro para que entraran todos.

Y no veía la manera, solo pensaba en irme.

-¿Ha habido cabecilla? (TODOS) -¡No!

-Creo que la cosa está clara, señor.

-El Vaquilla, cuando acabamos, me quito los auriculares y me dice:

"Bonitos auriculares. ¿Y son de radio?".

Y yo le dije: "Sí, son de radio". -"¿Y me los vas a regalar?".

Y yo, visto como estaba, digo: "Joe, esto y lo que haga falta".

Llegué a la radio y entonces pregunté:

"¿Cómo se os ocurre cortarnos sabiendo que estamos

en la quinta galería, con amotinados?".

-"Bueno, es que se estaba haciendo mucha apología de la droga",

dijeron. Y yo: "Bueno, mucha apología de la droga,

pero los que estábamos allí encerrados éramos nosotros dos".

-Que yo he sido el que ha iniciado esto

y yo soy el... -Bueno, no quiero hablar de eso.

-Creo que a partir de ahí es cuando él aparece

como un héroe de las cárceles

y que él toma esa postura de lucha contra el sistema carcelario,

de lucha contra la represión, a la búsqueda de las libertades.

Yo creo que ese es el momento, el parteaguas

entre un Juan Moreno Cuenca y un Vaquilla.

El juicio a los 11 procesados por el motín de la heroína

ha terminado sin que haya aparecido el responsable de entregar la droga

o sucedáneo a los amotinados. La fiscal ha mantenido su petición

de 56 años de prisión para cada uno de los acusados.

Durante el juicio, varios funcionarios de la cárcel Modelo

manifestaron tener conocimiento de que cierta sustancia blanca,

sin nombre, circuló por la quinta galería

el día 13 de abril de 1984.

Los funcionarios decían que le habían dado sosegón,

que por lo visto era una cosa...

Un sucedáneo de la heroína,

pero Santi y yo estamos convencidos de que aquello era caballo

y además, en la prisión se obtenía con cierta facilidad.

El Vaquilla y 10 de los amotinados fueron trasladados

a la prisión de Lérida 2, donde una vez más,

el Vaquilla protagonizó otro motín carcelario

cuando apenas habían transcurrido dos semanas del anterior.

Oye, Juan, ¿qué cambia en tu vida desde la última detención,

cuando te fugaste de la cárcel de Lérida y te viniste para acá?

-¿Cambio hasta aquí?

Hasta ahora, un cambio, ha habido un cambio

bastante notable en mi conducta.

En mí, pues no sé, sigo siendo una persona...

Ha habido un cambio bastante notable.

Antes respondía, entonces respondía más al "Vaquilla",

que ahora, ahora respondo más a Juan.

Esa otra doble personalidad... No, doble no, es mía,

que trato de coger, estoy tratando de coger desde hace tiempo.

-En un principio lo que para ellos era un juego,

que era robar un coche, hurtos, tirones,

luego se convirtió en una necesidad porque a finales de los 70

llegó la heroína

y dijéramos que eso lo cambió todo.

Llegó a la juventud, sobre todo a la juventud marginal.

Llegó, los enganchó, los infectó y al final los mató.

Deja libre a tu corazón.

Ama, siente, piensa, vive,

pero por favor, heroína no.

La heroína, que fue, realmente devastadora.

Fue la guerra de mi generación.

-O sea, la gente, por un pico, hacía lo que fuera necesario.

Significó un antes y un después en todo.

Y que perduró durante años.

El mundo de la droga es así.

Tiene penas y alegrías.

Sonriendo, mañana llorando por no tener qué inyectarse.

Qué pena me da pensar

que mi madre está llorando

por la vida que yo llevo

y mi gente está sufriendo.

¿Qué problemas tiene?

-Pues los problemas que tengo con mi hijo, los de la droga.

Los de la droga.

Ya lo estoy ayudando bastante en todo lo que puedo,

pero no me sirve de nada.

No me sirve de nada.

-Era una vida que no tenía un futuro nunca, la de estos chicos.

Era: "Vivimos ahora porque mañana seguramente estaremos muertos".

O podían estar en prisión.

Eran una gente sin esperanza.

O sea, tú cuando hablabas con alguno de ellos te dabas cuenta

de que el mañana no existía, eran muy de vivir al minuto.

-¿Cuánto gastas al día?

-Pues si pillo 20 000 Pts, pues 20 000 Pts.

Si pillo 30, pues 30. Todo lo que pille.

-¿Cuántos años tienes? -16.

-¿Y desde cuándo estás haciendo esto? -Dos años hace.

-¿Desde que tenías 14 años? -Sí.

-¿Y cómo empezaste?

-Porque yo iba con unos amigos y empezamos.

"Va, hoy lo probamos, domingo, que es fiesta".

Y ya, ya fueron todos los días.

Y también porque veía a mi hermano.

Que vendía.

Y ya está. Pues lo probé, me gustó y todavía no he parado.

-No sé si la heroína les llevó a lo que fueron

o lo que eran les llevó a la heroína.

-¿Tienes novio? -No, amigos.

-¿No te has acostado nunca con nadie? -Todavía no.

-¿Y no has pensado nunca la posibilidad de hacerlo

para conseguir dinero? -No, antes haría otras cosas,

como las que estoy haciendo, robando y eso.

-¿A ti te gustaría casarte y tener niños?

-No. ¿Para qué? ¿Para acabar como mi madre?

-¿Cómo ha acabado tu madre?

-Pues separándose y siendo nosotros unos desgraciaos.

Uno robando, el otro pinchándose... Que no, no quiero.

Más chutes no, ni cucharas impregnadas de heroína.

No más jóvenes llorando noche y día.

Solamente oír tu nombre causa ruina.

Y el Vaquilla, uno de los presos más célebres se ha vuelto a fugar.

Él inspiró la película "Perros callejeros".

Esta vez aprovechó una salida para ir a clases de conducir

para no regresar a la prisión de Quatre Camins.

Juan José Moreno Cuenca estaba clasificado en segundo grado.

Su evolución, según los educadores, era en este momento muy buena.

-Las fugas de un sitio a otro en los traslados les encantaba.

Desatornillaron el váter y por ahí se escaparon.

Otros con una sierra hicieron un recorte, aparte de llevar

las llaves de esposas, que siempre las llevaban para poderse desligar.

Así llegó el Vaquilla a acumular la mayor petición de condena

de su historia penitenciaria.

180 años, por 25 delitos cometidos durante la fuga

fue la petición del fiscal.

Ustedes, cuando van a salir de la prisión

y ponen y sitúan a unos funcionarios en el cuarto de basuras, etc.,

¿ustedes qué intención concretamente tenían?

-La de irnos.

-Crearon un mito, crearon la figura del Robin Hood,

pero eso, a la larga, yo creo, que pagó las consecuencias

del ser tan famoso, verse protagonista,

el ir a cada cárcel que iba, ya lo buscaban

para que intentara dirigir un alboroto, un motín o una fuga.

-El Vaquilla no tenía ningún delito de sangre,

no había pinchado, no había pegado un tiro,

no había herido a nadie,

pero salía a la calle y a las 48 horas,

ya tenías... A los coches de la policía buscándolo detrás.

-En el cruce este, al pegar con el taxi,

ha pegado contra un R 11 y entonces ha venido a dar

con este otro Simca 1200 que está aquí en el chaflán.

Automáticamente ellos se han bajado del coche,

nosotros los hemos intimidado, se han tirado todos al suelo.

Lo inmediato ha sido naturalmente detenerles

y evacuarlos a centros hospitalarios por las posibles lesiones

que puedan sufrir.

-¡Saca los grilletes! -¡Unos grilletes!

-Que me han dado un tiro en la espalda, oiga.

No me quiere, mire, no me quiere... Aquí, en la espalda.

Aquí, aquí. -¿Qué tienes, hijo de puta?

¿Qué tienes? -Ahora, ahora viene una ambulancia.

-No tiene nada, no tiene nada.

-Lo persigue la policía, lo tumba en el suelo.

Él está mirando hacia allí y de pronto, se gira

y "Joe, el Vaquilla". Una vez más lo habían pillado.

(Sirenas)

-¡Escucha, que estoy herido!

-Yo creo que ahí estaba drogado, porque se le ponían los ojos

muy especiales. Yo sabía cuándo venía drogado al locutorio

porque se le ponían los ojos de loco. Esos ojos, así redondos, de loco.

Deprisa, deprisa.

Trompeando, como el Trompetilla,

una leyenda como el Vaquilla.

Ábrelo con el palo o varilla.

Son imágenes sacadas de un telediario,

imágenes repetidas de sucesos que ya casi nos hemos acostumbrado a ver

como parte de un fenómeno social:

el incremento de la delincuencia juvenil

registrado durante los últimos años.

Nuestra actividad, la del grupo de atracos,

era cenar por la noche tranquilamente, dar una vuelta,

tomar una copa y después, ir a trabajar.

Es decir, a partir de las 4 o 5 de la mañana

es cuando empezábamos, cuando estaba todo el mundo durmiendo

y ahí es donde los podíamos coger sin ningún tipo de peligro.

Los atracos a entidades bancarias, las fugas entre tiroteos,

los ya menos espectaculares robos a mano armada

en pequeños comercios,

los asaltos callejeros bajo la amenaza de un cuchillo

se han convertido en hechos cotidianos,

que, junto a los tirones y hurtos en vehículos,

han alimentado una psicosis de inseguridad ciudadana.

En aquella época, las medidas de seguridad de los bancos y joyerías

eran bastante precarias y les gustaban mucho los bancos

porque era dinero fácil y rápido.

Las joyas tenían un problema añadido, que era que tenían que venderlas

y ahí en esa venta siempre había peristas.

-Parte de la violencia que se produce en muchos de los asaltos

es producto de la droga.

El asalto a farmacias era con motivo de drogas.

Provocaba que el propio delincuente llegara a una violencia extrema

e injustificada.

-¿Y a vosotros qué os ha sucedido? -Pues nada, hemos llegado esta mañana

y nos hemos encontrado la farmacia abierta,

el cierre roto y todo revuelto.

Nos habían robado todos los estupefacientes y en fin.

-¿Y usted qué opina de la situación de la seguridad?

-La situación, fatal. -A lo mejor vas con la novia

por la calle y a la más mínima te salen con una navaja

cuatro o cinco y... -Toda esta gente delincuente,

que hay mucha gente, no tiene trabajo y tiene que buscársela

por donde pueda.

-Nosotros a la policía la vamos a tener aquí ahora una semana

porque es la novedad, la novedad de que nos han matado

a un comerciante, pero lo que sí está claro

es que dentro de una semana o 15 días,

como esto no tenga solución, nos quitan la policía

y otra vez los tenemos encima.

-Tuvimos que comprarnos las armas en las subastas del ejército

porque eran las que mejor funcionaban,

no se encasquillaban, nos tuvimos que comprar

nuestros chalecos antibalas, porque los que existían

eran obsoletos, no servían para ir en un coche,

no había medios, no había investigación. Era pura calle.

(Sirenas)

Los primeros coches que tuvimos eran un 850 con conductor,

con lo cual, la persecución estaba fuera de toda lógica.

Luego nos dieron un 24 e intentamos ir sin conductor,

lo conseguimos. Y el mismo día que nos lo dieron,

lo rompimos el motor porque intentamos perseguir

a uno de estos vehículos. Otro día nos dieron un Talbot Horizon,

también lo quemamos, y dijeron que no nos daban más coches.

Y ya ve usted al grupo de Atracos persiguiendo a delincuentes

con vehículos de gran potencia, andando casi por las calles.

-Su método era el miedo. O sea, ellos entraban

en una sucursal bancaria y lo primero que hacían

era pegar un tiro al techo, el profesional de verdad.

Porque decía: "Bueno, así se acaba la resistencia

y la gente te entrega el dinero", pero a lo mejor

estaba la policía fuera y había enfrentamientos a tiros.

Hombre, no era una cosa extraña, había habido bastantes.

Yo, ahora lo pienso y creo que Barcelona ni ninguna sociedad

toleraría el grado de violencia, el suceso que vivíamos en los años 80.

Prácticamente cada semana había un atraco con tiros.

-Era un tiempo difícil, violento, de muchos enfrentamientos,

de muchas armas.

Los atracos a entidades bancarias, de las que en la ciudad condal

hay 1638, ocupan uno de los capítulos más destacados.

¿Qué piensas hacer cuando salgas de la cárcel?

-Me gustaría seguir escribiendo. Sí, escribo mucho aquí.

El tiempo lo ocupo y escribo mucho.

Escribí los libros estos y me gustaría escribir.

No sé, salir y que me den oportunidades.

Yo tenía los manuscritos de él, los originales,

pero ya no sé ni cómo ni quién se los...

hizo he intermediario en la publicación,

ni si le reportó beneficios económicos,

porque también es cierto que allí mucha gente se aprovechó de él.

Y en cuanto le pasaban la mano por encima del lomo,

como a un perrillo, pues ya se dejaba llevar.

-Se convirtieron en gente extremadamente popular

y...

y, de alguna manera, se convirtieron en carne de cañón

de su propia popularidad.

-Le hicieron canciones,

le hicieron películas basadas en su vida,

aunque él no las podía interpretar porque estaba preso.

Miles de cosas que le hubiese reportado

un dinerito más que suculento.

Sin embargo, yo creo que él no llegó a ver nada.

Juan José Moreno Cuenca se examinó esta semana

para ingresar en la universidad.

Si aprueba dentro de unos días,

decidirá si estudia derecho o periodismo.

Si se decide por la comunicación, este será su primer reportaje.

Según su experiencia,

¿usted cree en la reinserción social de los presos?

-Dentro de la cárcel veo difícil que se pueda hablar de reinserción.

Más bien yo creo que tendríamos que ir a una prevención

directamente en los barrios.

(Música animada)

-Lo que ocurría en la calle

es recogido, prácticamente, a tiempo real, sobre todo, por dos directores,

que son José Antonio la Loma y Eloy de la Iglesia,

que se fijan en ese fenómeno, y deciden hacer un cine a tiempo real

sobre ese tipo de personajes.

(Música)

Se estrena en Madrid "El pico",

película dirigida por Eloy de la Iglesia,

que ha sido producida y distribuida por Ópalo Films.

Eloy de la Iglesia es un caso muy singular de malditismo, ¿no?

Milita en el Partido Comunista,

es homosexual

y drogodependiente y hace un cine, realmente, muy popular,

pero que toca, pues eso, tocó nervios muy... muy delicados.

-Somos pocos.

Realmente pocos los que, dentro de la literatura del cine,

de todo el mundo de la expresión,

nos preocupamos de los problemas marginales,

de los problemas del suburbio,

de toda esa masa que rodea la gran ciudad

y que son, de alguna manera, como ciudadanos de tercera

a los que no se les da cabida ni en la literatura ni en las pantallas.

-En las películas de Eloy de la Iglesia,

a parte de interés ideológico en retratar la marginalidad,

hay también esa especie de impulso gasolineano,

de alguna manera, de buscar rostros en la calle

y convertirlos en figuras icónicas y, realmente, son, al mismo tiempo,

películas muy transgresoras y películas muy incómodas

y muy desafiantes para lo que es la moral establecida.

(Música)

El protagonista de "Deprisa deprisa", de Saura, el Mini, hizo esa película

y ya no hizo más, porque era también alguien que había sido reclutado

en un casting..., pues eso, de la calle.

-Durante meses hemos estado trabajando,

buscando a esos personajes en los barrios de Madrid,

en los alrededores de Madrid, en la periferia, como se dice ahora.

-Después de hacer esta película,

ganar en el Oso de Oro en Berlín en el 80 y todo,

en la vida real cometió el mismo delito

que había interpretado en la película.

José Antonio Valdelomar, de 24 años,

fue detenido tras efectuar un atraco a mano armada

en una entidad bancaria madrileña donde se apodero de 167 000 pesetas.

Y cuando le llevaron a prisión todavía llevaba en el bolsillo

el contrato que había firmado con Saura.

-Todo el cine quinqui es una colección casi de destinos trágicos.

Reinserción hubo poca y, si no fue la heroína, fue el sida

o lo que fuera lo que acabó con la mayor parte de esos...

de esas figuras.

-Yo no fui a ver ninguna, pero fui a todas.

Quiero decir, que donde íbamos, no era a ver la película,

sino a ver los que entraban y salían.

"Mira, sale fulanito" o "Fulanito tal con menganito".

"Pero si fulanito es el que ha atracado".

"Ya sabemos quién era el segundo".

Esas eran las fuentes de información,

o algunas de las fuentes, de las que disponíamos.

-Hablamos ahora de un delincuente que fue ejemplo de rehabilitación.

Nos referimos a Juan José Moreno Cuenca,

más conocido como el Vaquilla.

Un juez acaba de condenarle a dos años de prisión

por un delito de robo de coches y lesiones.

Al Vaquilla le acababan de conceder un indulto cuya única condición

era que no volviera a delinquir.

-Tanto tiempo gastado, tantas buenas palabras, tanto intentar...

"Pero si es que tú ya podías estar en la calle".

"Pero es que tú eres tonto". "Es que todo lo desaprovechas".

-Mi escasa formación cultural, las influencias de otros,

los intereses políticos de otros tantos, etcétera,

fueron los condicionantes que me arrastraron a cada acto

de mi vida en prisión y que nunca me dejaron libre albedrío para decidir.

Qué difícil es subir las escaleras solo.

A mí me están provocando constantemente.

No sé, yo sé de muchos funcionarios

que se alegrarían de que me dejara llevar,

arrastrar por las provocaciones, a las que estoy siendo objeto

y que montará otro espectáculo. No les voy a dar ese gusto.

No les voy a dar ese gusto

porque no estoy tan loco como ellos creen o dicen que lo estoy.

-Continuamente continuaba apareciendo en los medios de comunicación

y jugando con esta idea de la reinserción,

de la posibilidad de la reinserción o no.

-Juan José Moreno Cuenca, el Vaquilla,

ha salido de la cárcel de Girona.

Esta vez no se trata de una de sus espectaculares fugas

que tantas condenas le han ocasionado.

Sale tras alcanzar el tercer grado y régimen abierto.

-Yo he apostado a que esta es la oportunidad.

-En algunas de las entrevistas así más postreras

se mueve en esa ambivalencia de "es que yo quiero ser yo,

quiero abandonar el personaje, porque me quiero reinsertar"...

-Pido, por favor, a los medios de comunicación

que me dejen vivir en paz, poder realizarme como un ciudadano normal,

porque si no, mitificando a personas como delincuentes

lo único que se hace es generar más delincuentes.

-No se sabe quién utiliza a quién, si es Instituciones Penitenciarias

como para mostrar la posibilidad de la reinserción

o él mismo jugando a eso para obtener...

bueno, supongo que beneficios.

-Ahora tengo una mujer, una hija,

tengo unas hermanas, tengo una familia

y todo eso me hace sentirme...

tener un sentimiento mayor de responsabilidad.

No sé, yo creo que tengo todos los números

para poder conseguir el objetivo.

-No sabía manejarse en la calle.

Llegó un momento en que su vida era la cárcel.

De hecho, había algunos delitos absurdos.

Cuando acababa condena, de repente, cometía un delito absurdo.

Volvía a salir "El Vaquilla vuelve a prisión" y tal.

Yo creo que acabó siendo prisionero,

primero de no saber manejarse en la calle,

que esto le pasó algunos presos, y de esta especie de popularidad

y necesidad que tenía de ser como el líder de una cosa que él...

que yo creo que ni él mismo sabía que lideraba.

-A las 3:35 de ayer entraba voluntariamente en Can Brians,

un centro penitenciario cercano a Barcelona,

después de 23 horas en las que Juan José Moreno Cuenca

ha tenido que lidiar entre el personaje, el mítico Vaquilla,

que le ha traído tanta popularidad como problemas,

y el hombre nuevo que dice que es.

-Tenemos que hablar con la verdad, con lo que se nos ha dicho.

Si es la verdad, no hay que engañar a nadie.

Entonces, yo he llegado a un momento

en el que he cumplido con todo lo que se me ha exigido

y estoy en un momento en el que me lo quieren tirar todo de golpe al suelo

y yo no estoy dispuesto.

Entonces, quiero manifestar públicamente

mi situación de injusticia,

la situación de injusticia que estoy padeciendo.

Yo no he robado nada.

-Es el Vaquilla. Ha vuelto a tropezar con la justicia.

A Juan José Moreno le han detenido en Barcelona acusado de robar un coche.

-La falta de una vida reglada desde la infancia,

con reglas mínimas, hizo que después no supiera adaptarse a la libertad.

En la cárcel todo estaba arreglado.

Te levantabas, salías al patio, comías, merendabas, cenabas,

tenías tu tiempo de biblioteca,

donde el Vaquilla pasaba sus buenas horas también...

Profesión. Roba lo que puede, roba. Porque le enseñaron, era...

¿Cómo recuerdas aquellos días

en los que te tenías que batir con la Policía, atracar...?

¿Cómo recuerdas toda aquella etapa, que creo, pasada?

-La recuerdo, pues con mucha nostalgia.

(RÍE) Sí.

Hace unos días le concedieron la libertad condicional anticipada.

Sabía que se iba a morir y lo ha podido hacer en libertad.

Hoy ha muerto a los 42 años, víctima de una cirrosis hepática,

en el Hospital Can Ruti de Badalona.

Los que estuvimos en la calle, estuvimos luchando, él en un bando,

nosotros en otro, pues la verdad que nos sorprendió.

Ahí murió como si fuera, dijéramos, el icono de esa zona,

para los delincuentes, y para nosotros la persona a detener.

No porque fuera el Vaquilla, sino porque cometía delitos.

Hoy me dieron ya por fin mi libertad.

Y de nuevo, mi señor, puedo volar

y cambiar la forma mía de vivir.

Es casi un western crepuscular, ¿no?

Es la historia de un delincuente crepuscular

que, tras haber pasado toda su vida en sus rejas, pues, al menos,

quiere morir libre, a cielo abierto.

-Dentro de varias generaciones, quizá, el Vaquilla...

Esté su libro en un estante polvoriento y no lo recuerde nadie.

-Y sigo sintiendo cierta tristeza por el personaje

porque siempre he tenido la impresión

de que podría haber sido otra cosa él.

Sé lo que piensan los presos que están en la cárcel.

Cuentan que ahí la vida es muy triste, muy desagradable.

Tengo un colega que escribe y está allí metido

y cuenta que la vida es muy perra...

Madre mía, me acuerdo que le decía a mi madre:

"Mamá, ¿pero cuál es el mundo real?, ¿en el que yo he vivido o este?"

Y ella me decía: "Pero es que todo convive, todo es un uno".

-Entre los 80 y los 90, toda aquella gente,

ha muerto por culpa de la heroína.

-De noche eran los reyes del mundo y de día no eran nada.

Y luego se los ha llevado el tiempo.

Cuando el suburbio, más o menos, ha ido desapareciendo,

ellos han desaparecido.

Se han esfumado de la historia.

Cuando te bajan al patio y ves a algún amigo...

vas dando vueltas y vueltas...

Son perdedores.

Es decir, todos hemos sido beneficiarios del cambio

de la dictadura a la democracia. O la inmensa mayoría.

Esta gente perdió.

Esta gente perdió.

Por la gente que allí sufren,

y en mi mente siempre está libertad para ti.

-Si me preguntas: ¿Hubieran sido delincuentes

si no llegan a tomar heroína?

No sabría que decir.

No sabría qué decirte.

Libertad para ti.

Ya podrás volar de nuevo

y cantar, sonreír, y gritar al mundo entero.

Libertad.

("Just Can't Get Enough", Depeche Mode)

¿Qué tiene que tener una canción para convertirse en himno?

-Una canción es un himno cuando, realmente, trasciende en el tiempo.

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Ochéntame otra vez - Generación Vaquilla

09 mar 2018

Los ochenta fueron el tiempo del color, la fiesta, la provocación, el optimismo, pero también la década de los atracos, los tirones, los navajeros, la heroína, el hacinamiento en las cárceles, los motines. Un mundo marginal cuya banda sonora fue compuesta por Los Chichos, Los Chunguitos y Los Calis, y que fue retratado para el cine por directores como Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma o Carlos Saura.

De entre todos los nombres propios que surgieron de este mundo marginal sobresale el de Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla (1961-2003). Convertido en carne de presidio, pasó 30 de sus 42 años en prisión. Su corta e intensa biografía fue casi televisada. Robos, fugas, juicios, motines. Allí donde estaba El Vaquilla había noticia.

 

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