Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - Emigrantes de ida y vuelta - ver ahora
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Para la mí la palabra inmigración,

aun cuando el diccionario de sinónimos no lo expresa,

significa dolor.

Nadie abandona

el lugar en el que ha vivido toda su vida

y en el que ha vivido su familia con alegría.

Corre de mi destino

para volar...

Es preferible ser pobre

y no andar en tierra ajena.

La muerte de Lucrecia fue la crónica de una muerte anunciada

porque no era Lucrecia que iba a morir, es cualquiera.

Por no llevar papel.

Al emigrante no le quiere nadie en ningún país.

O sea, el emigrante lo ideal sería que...

Que pudiera trabajar y después desapareciera.

Entre Ceuta y Gibraltar.

Cada familia podría escribir un libro

y el libro sería dramático.

Empecé a buscarme trabajo en un vertedero primero de basura

recogiendo cartones, bidones de plástico...

Aquello era una peste.

Nos echaron y ya me pregunto: "Si uno le echan donde está trabajando,

en un vertedero...".

-De basuras. -¿Dónde va a ir?

¿Dónde va a ir?

Hablaba de las conductas racistas y me decían que era un exagerado.

"Pero si en España no hay racismo".

Me dicen el clandestino.

Yo soy el quiebra ley.

Mano negra clandestina.

Peruano clandestino.

Africano clandestino.

A mí lo que me dolía

es que nosotros fuéramos tan déspotas con los inmigrantes

cuando nosotros lo habíamos sido.

Tengo una copla morena

hecha de brisa, de brisa y de sol.

Cruzando la mar serena,

con ella te digo adiós.

Adiós, mi España preciosa.

Hoy será una España gris, casposa.

Teníamos un retraso con respecto al resto de Europa,

sobre todo a Centroeuropa, obviamente, pues muy considerable,

muy grande.

Sin embargo, había...

Hasta que empezó la crisis de los años 60, había muy poco paro

en comparación con lo que hay hoy en día, ¿no?

"Los países preferidos por nuestros emigrantes

fueron primero Cuba y México,

y, posteriormente, Argentina, Brasil y Venezuela".

Mi familia era una familia pobre, una familia obrera.

En España teníamos la contraparte en Venezuela

que creíamos que eran ricos y que nadaban en la abundancia

y que vivían en un lugar tremendo y que iban...

Vivían en un paraíso donde los frutos salían de los árboles, ¿no?

Había un mito y cuando...

Yo de pequeño recuerdo cuando venía mi tía, que venía de Venezuela,

con su acento venezolano de culebrón entonces,

dando besos con un tono muy melodramático

frente a lo austeros que éramos nosotros aquí.

(Música)

Los emigrantes trajeron la España moderna,

trajeron El Corte Inglés y Galerías Preciados, por ejemplo,

que son obras de dos indianos, de dos inmigrantes asturianos

que primero en Cuba montaron los almacenes El Encanto

y luego llegan aquí.

O sea, traen el capitalismo moderno, traen todo.

La historia de España de la segunda mitad del siglo XX

no se entiende sin todos esos viajes de ida y vuelta,

y todo...

La influencia cultural que hay de los inmigrantes,

sobre todo, fundamentalmente del norte, ¿no?

Gallegos y asturianos, y de casi todas las comunidades.

Para mí la palabra inmigración,

aun cuando el diccionario de sinónimos no lo expresa,

significa dolor.

Esa morriña que como inmigrantes llevamos adentro,

ese dolor de inmigrante

que nos obliga a unir,

a unirnos

manteniendo en alto

nuestra bandera y nuestro folclore

porque de esa manera el dolor de ser emigrante

se mitiga de alguna manera.

Ese mito esconde muchas historias de fracaso,

esconde muchas historias de gente que no consiguió nada,

que lo pasó muy mal y que se consuelan pensando:

"Yo algún día,

como hizo Areces, montaré El Corte Inglés.

Yo triunfaré como triunfaron ellos".

Pero claro, triunfan muy poquitos en realidad numéricamente.

La inmensa mayoría son historias tristes de desarraigo,

duras, cuyas heridas tardan generaciones en cerrarse, ¿no?

Yo soy un pobre emigrante

y traigo a esta tierra España

en mi pecho un estandarte

con la alegría de España.

"La inmigración continental se centró durante el período 1962-1970

de manera especial en tres países: Francia, Alemania y Suiza.

Entre los tres absorbieron más del 90%

de la emigración total española.

El resto se distribuyó entre diversas naciones europeas,

sobre todo Holanda, Gran Bretaña y Bélgica".

"Lo que usted conoce de los otros españoles,

¿cómo se lo pasan?".

"Pues en realidad he visto a muchos españoles

y matrimonios y viven mal".

"¿Cuestión de vivienda sobre todo?".

"De vivienda, de comida, exceso de trabajo, de todo.

En realidad, de todo".

"A mí, si quieres que diga la verdad, me gusta.

Lo único que no puedo comprender es el idioma".

Mi padre salió ganando de Pegaso 1.300 pesetas al mes

y entró en Suiza haciendo el mismo trabajo

ganando 13.000 pesetas.

Encontró dos posibles trabajos en menos de 12 horas.

(Música)

"Así se inicia uno de tantos viajes que realiza una línea de autobuses

entre España y Alemania".

(Música)

A mí me cuesta llorar.

No sé por qué, si soy tonto o que tengo los sentimientos así.

Entonces yo me pongo de acuerdo con mi familia.

Pedí que no vinieran a despedirme porque es un drama.

España está muy mal.

Además, a los jóvenes no les dan oportunidades ninguna.

Me dice el jefe: "Rafael, ¿te irías a España por un año?".

"¿Por qué no?".

Vas a un trabajo y te piden experiencia.

¿Qué experiencia vas a tener si acabas de salir de estudiar

o de la mili?

Nos habían cerrado un poco las fronteras a la exportación

por tener al dictador, a Franco.

Entonces el producto español apenas tenía salida.

Llevo en este país 20 años.

Todo me va de maravilla,

de maravilla desde que dejé mi tierra y yo

lo que yo pienso y yo creo es que nunca más

volveré a mi tierra,

a no ser que cambie a un Régimen nuevo

porque yo quiero libertad en mi España.

Porque España...

Yo quiero libertad.

No quiero que las personas vayan con la cabeza agachada.

La quiero con todos mis cinco sentidos.

Mire, llevo aquí al rey de España en mi bolsillo.

Daban un incentivo para que la gente se fuera voluntariamente.

Mi padre y otros cinco amigos se liaron la manta a la cabeza

y, sin tener ningún trabajo fijo,

tan solo la dirección de un pueblo donde había una fábrica

que posiblemente los necesitara,

pues se fueron para allá.

¿Por dónde pasan los que tienen permiso de trabajo?

Si queréis pasar como turistas,

tenéis que mostrar un mínimo...

Bueno, sí. Traemos...

Yo traigo 15.000 y este trae 20.000 que nos han dado...

Coño, eso es suficiente.

Corría entre los españoles que había que hacerse pasar por turista

y la policía hacía la vista gorda en la frontera.

Hay una anécdota muy bonita que me cuenta mi padre.

Me dijo que delante de ellos en la aduana,

en ese aduana que yo saco en "Un franco, 14 pesetas",

pues había un hombre con una cara de pueblo que no podía más

y cuando le preguntó el policía: "¿A qué viene usted a Suiza?",

entonces saca el hombre...

Era pleno agosto.

Saca el hombre de la americana

un gorro de lana, se lo pone y dice: "Vengo a esquiar".

Entonces el policía te puedes imaginar.

Se descojonó.

Graciano...

De Castro.

Luis García.

¿Está?

Venga, señor.

Está, venga.

García, por favor.

Por Suiza pasaron en 15 años

700.000 españoles

teniendo ellos una población de apenas 5.300.000 habitantes.

Era mano de obra,

alguna cualificada y otra no cualificada

porque, la verdad, es que fue mucho peonaje.

Muchos de ellos me contaron

que no sabían hacer...

Cuando llegaron a Suiza no sabían hacer la "O" con un canuto

y que fue Suiza la que les enseñó un oficio muy bien enseñado

que después les ha valido incluso para trabajar en su propio país.

Vivir en estos barracones cuesta entre 90 francos,

es decir, unas 3.600 pesetas,

y 120 francos,

unas 4.800 pesetas.

Este precio incluye cama,

lavado de sábanas dos veces al mes,

calefacción y luz eléctrica.

Venimos aquí a vivir porque tenemos que economizar un poco.

Es la única forma aquí en Suiza de hacer un poco de dinero.

Yo soy de Burgos,

de Quintanar de la Sierra.

Vine aquí por la situación de que no hay trabajo.

Al no haber trabajo, hay que venir para acá, ¿no?

Aquí llevo cuatro temporadas.

Yo vine aquí.

Tengo mi familia allá en casa,

en España.

Soy gallego.

Y cuando hablamos de...

De emigraciones

tenemos que tener muy presente el sufrimiento de que...

Que lleva acarreada una decisión que muchas veces se toma porque...

Nadie abandona

el lugar en el que ha vivido toda su vida

y en el que ha vivido su familia

con alegría.

Salimos a nuestro encuentro

con vosotros.

Nos gusta que nuestras costumbres,

muchos de esos hábitos adquiridos aquí en España,

no se hayan perdido y los sigáis teniendo presentes.

La mayoría de la emigración, diríamos, en Londres

y en Inglaterra en general

es de Galicia.

Por eso se oye este refrán.

Que viva España.

¡Qué viva España!

Es cosa nuestra.

Que viva España.

(Risas)

Este local. Míralo.

Muchos de ellos están saliendo de la edad media

y se han saltado los siglos intermedios,

y han acabado en el siglo XX,

en un siglo XX rutilante y próspero

cuando salen de pueblos donde no había tractores,

donde había una agricultura de subsistencia,

donde realmente se vivía

con las tradiciones y los ritos

exactamente iguales que hace 400 años.

Venimos aquí, no nos engañemos,

porque ya le he dicho por lo del trabajo,

porque nos llevamos una peseta también.

Cuando lleguemos allí no sabemos lo que nos espera

y el paro

u otro expediente o lo que nos tenga porque España está muy mal.

Es muy bonito llegar a España y poderte gastar 20.000 duros

con facilidad.

¿Que estamos sacrificados?

De acuerdo, pero tenemos esa recompensa.

(Música)

Jamón.

Tiene mucha agua.

Y picante.

¿Qué hacéis, comida vasca o americana?

Es vasca.

Comida vasca.

Americana no sabemos hacer, pues no somos americanos.

Nosotros comemos jamón, huevos, patatas fritas,

patatas con vaina

y así, según lo que viene.

Cocido de vez en cuando,

paella, arroz.

Así es.

Después del trabajo, como pueden ver,

también hay derecho a divertirse algo, por tanto, venimos

a este grupo, a esta bolera asturiana,

que, como ven, los asturianos siempre estamos haciendo cosas

para no olvidar la patria o la región, como queramos decir.

Esto me gusta. Es tranquilo.

Es más, estoy con mi marido aquí más que en España

porque en España las veces que hemos ido

que si quieren tomar vinos, que si cena en la sociedad,

que si al campo de fútbol, que si el frontón...

Todo es antes que la mujer.

La mujer es lo último, la que se queda en casa

y cuando vienen: "Olé, mis partidos".

Encima de estar en casa, lo único que le interesa es el partido.

Yo me llamo Eladio Judas.

Me encuentro aquí en Suiza desde el año 1964.

En España yo no ganaba para vivir como he ganado aquí.

Ahora con lo poco que he ganado aquí,

no es que se gane mucho,

me he encontrado que podría hacer una pequeña casa.

(Pitido)

Me he encontrado que podría hacer una pequeña casa,

pequeña o grande, eso ya lo veremos algún día.

Lo veréis vosotros.

-Los compañeros, los emigrantes. -Una casa. ¿Qué casa es?

-¿Esta de aquí? -Esa de allá.

-Televisión española. -Aquella casa verde.

Pero ahora como he tomado la droga, comido la droga,

tomado la droga, como quiera decirse,

pues yo a Suiza le quiero porque gano el dinero.

Es lo único que puedo decir a la televisión española.

Los españoles y tal que no habían visto un supermercado

en su vida...

Conocían el mercado tradicional donde había un mostrador

y era imposible robar porque había un tío delante, ¿no?

Pero cuando vieron aquella opulencia, que había de todo, de quesos,

de chocolates,

de todo, de todo, de todo,

y que además creían que los suizos eran tontos,

pues entonces se cometían una cantidad

de pequeños hurtos increíbles.

Este tío que se ha empeñado en que he cogido no sé qué.

En la puta vida he robado yo nada.

Que no he cogido nada. No he robado.

(HABLA EN ALEMÁN)

Al parecer, te van a meter en ese cuarto y te van a registrar.

Si lo tienes encima, tíralo.

No seas gilipollas.

Si te lo pillan, te pondrían de patitas en la frontera

y no volverías a entrar en este país.

Voy a intentar entretenerle.

Tíralo.

(HABLAN EN ALEMÁN)

Cuidado, que estaba muy sancionado.

Te podían sellar el pasaporte, te ponían de patitas en la frontera

y no volvías a entrar en el país,

pero era difícil que te pillaran porque como nadie sospechaba.

(HABLAN EN ALEMÁN)

¿No se te cae la cara de vergüenza?

Es que nunca había visto tanto de todo.

Los emigrantes de la España rural

de los años 60

que viajan a Europa,

fundamentalmente a Alemania, pero también a Suiza,

a Francia también mucho,

realmente no están haciendo un viaje solo en el espacio,

lo están haciendo en el tiempo.

En lo que dura un viaje de tren

tienen que adaptarse a una vida radicalmente nueva

que les provoca también mucho sufrimiento y desarraigo.

Nuevos paisajes

y los mismos dolores.

Las manos tienen callos...

Ese desarraigo no se lo quitaron nunca.

Aunque estuvieran toda la vida viviendo en el extranjero

y no volvieran,

realmente nunca se llegaron a integrar

y a la vez tampoco pudieron otra vez sentirse

pertenecientes al mundo del que venían.

Es gente que se quedaron en un limbo.

La segunda generación la forman los hijos de emigrantes

que han nacido en el país de acogida

o han trascurrido en él la mayor parte de su vida.

Tienen entre 15 y 20 años,

y sus pasaportes les señalan como extranjeros.

Otra cosa, sin embargo, es lo que ellos se sienten.

Somos una familia europea.

Podemos decir que somos auténticamente europeos.

Somos españoles, alemanes y franceses.

Aquí nos encontramos.

Señor Montero, ¿cree usted que el principal problema

que tienen estos chavales es el de identidad, que no son

ni españoles ni franceses?

Ni son españoles ni son franceses.

(HABLAN EN FRANCÉS)

¿Eres española?

Bueno, he nacido aquí, pero mis padres son españoles.

¿De dónde te consideras?

Ninguno de los dos.

Ellos se sienten perfectamente parte de esa nueva sociedad,

pero la nueva sociedad no les considera parte de ella,

con lo cual culpan en cierta forma a sus padres

porque los padres sí que han podido elegir.

Dijeron: "Bueno, yo me fui de mi pueblo y tomé la decisión,

y estoy en este limbo por voluntad propia".

"Pero es que yo nací aquí.

Yo no he podido elegir".

Me llamo Jeanette y he nacido en Ginebra.

Mis padres no.

Ellos nacieron en España

y llegamos aquí

y no somos suizos, ¿no?

No soy suiza.

Y llego allí y tampoco soy española.

O sea que hay un problema también de no saber en qué país

se encuentra uno, ¿no?

Me llamo Pascual

y personalmente me gusta más España que Francia

porque aquí no me siento bien

y tengo una ilusión que es de volver a España.

Ni pertenecían al mundo del que habían salido

ni llegaban...

Ni se sentían admitidos porque no lo eran

en el mundo nuevo

porque allí eran ciudadanos de segunda, de tercera o de cuarta,

y en su pueblo tampoco eran ya nada.

No estoy bien integrado en la sociedad francesa.

-¿Por qué? -Porque...

No me gusta este modo de vivir que tienen los franceses.

Aquí la gente se conoce poco

y es difícil salir por la noche y...

¿Te sientes extranjero?

Sí, me siento extranjero aquí.

Ese limbo creo que ha marcado la vida de millones de españoles

y ha marcado también la relación con sus hijos.

¿De dónde venías exactamente=

-¿De qué parte de España? -De Barcelona.

¿Ahora te encuentras totalmente integrada

ya en la sociedad francesa de París?

Sí.

¿No tienes ningún problema para encontrar amigos,

para jugar, para divertirte?

Un poco porque hay muchos que no quieren salir con nosotros

porque, no sé, le dará vergüenza.

Yo no comprendo.

Los hijos de estos inmigrantes

han pasado buena parte de su vida adulta intentando entender

el desarraigo de sus padres,

intentando entender porque también es parte del suyo,

de esas identidades cruzadas que no se terminan de explicar, ¿no?

Al estar en contacto con los suizos

pues queremos estar a la misma altura,

tener las mismas libertades, las mismas posibilidades.

Eso crea algunas veces conflictos entre los padres que quieren guardar

la mentalidad española y nosotros queremos vivir

al estilo suizo.

Es verdad que ya no perteneces a ningún sitio

porque cuando estoy en Suiza tampoco es que yo me sienta de allí,

obviamente, ¿no?

Además, si yo soy

un emigrante de lujo porque era hijo de emigrante.

No me he tenido que levantar a las 6:00

y coger mi bicicleta con un metro de nieve.

Yo me cogía un trineo maravilloso

y me pasaba todo el día jugando, ¿no?

Mi padre era el que curraba.

-¡Adiós! -¡Buen viaje!

Cuidaos mucho.

-Hasta siempre, familia. -Te escribo, María.

-¡Adiós! -¡Tomaos una paella!

¡Recuerdos para España y contadnos!

Te has criado en esos paisajes que conocemos hoy en día todos, ¿no?

Bosques, montañas, ríos,

donde no se ve un plástico, donde no se ve un papel

y llegas al barrio de San Blas,

un barrio para mí muy triste en aquella época.

Hoy cuando vas a San Blas digo: "Joer, qué maravilla",

pero en aquel momento eran bloques de casas en medio de descampados.

Me acuerdo que había un árbol, un solo árbol,

en la zona donde vivían mis abuelos,

que fue el primer sitio donde aterrizamos al llegar.

Ese árbol, que debía de tener unos siete u ocho años,

estaba tronchado por la mitad.

Estaba partido.

Era como el único ser vivo en ese descampado

y lo habían destrozado, ¿no?

Y yo estaba loco por volver.

-Parecéis muertos. -Papá...

¿Por qué hemos venido a un sitio tan feo?

No lo sé, hijo.

No lo sé.

No es feo.

Lo que pasa es que hace mucho calor y no estás acostumbrado.

Si has vivido como hijo de un inmigrante español en Suiza,

pongamos por caso,

realmente eres un español, pero no eres un español.

Has crecido en una cultura suiza,

pero en tu casa tienes otra cultura,

una cultura que pertenece...

Ni siquiera pertenece a España.

Pertenece a una España de otra época y de otro tiempo.

Es una España inventada, ficticia, que es la que se montan

los inmigrantes en su cabeza.

No soy de las que digo que no quiero volver.

Estoy loca por volver.

En cuanto mi hijo este año termine sus estudios,

lo mismo que friego aquí váteres, me voy a fregarlos allí

porque España por muy chiquitita que sea,

cualquier rinconcito que sea,

somos los ricos del mundo entero.

Es lo más bonito que existe en el mundo.

Te pasas toda la vida comparando y es un poco también

lo que me ha pasado a mí como crío que se ha quedado allí, ¿no?

Creo que lo que llaman los alemanes, que es una palabra que lo define

muy bien, "heimweh",

es el dolor

por lo que has dejado, por tu sitio de origen, ¿no?

El "heimweh" que en castellano no existe...

A lo mejor los gallegos tienen algo similar.

Con lo cual tienen esa relación dual

de la España imaginada

a la que la sociedad en la que tú vives

dice que perteneces

y esa...

Y esa sociedad a la que perteneces, esa Suiza,

esa Alemania, esa Francia

en la que tú has crecido y de la que tú eres parte,

pero que no te termina todavía de aceptar.

Para ellos eres un español.

Mi padre se pasó toda su vida comparando

cómo se trabajaba en Suiza o qué facilidades tenía

y la dificultad que tenía en su propio país incluso al volver.

Arroyo uno para arroyo dos.

Adelante para arroyo dos.

Oye, mira, hay por el 54

se te van colando dos musulmanes.

Recibido.

Lo que sucede en los 80 es que el país en ese momento sufre

una transformación o está a punto de sufrir una transformación enorme.

De pasar de ser el país que emite los emigrantes

a pasar a ser el país que los recibe.

España deja de ser país de emigración

para convertirse en foco de inmigración.

Sus cerca de 10.000 dólares de renta per cápita,

casi 25 veces los del cercano Marruecos

o los países del centro de África,

la libertad política y el desarrollo económico

son argumentos sobrados para explicar la presencia legal

o ilegal en España de más de 800.000 extranjeros.

Uno de los temas tiene como escenario la comarca de El Maresme.

Desde 1978 esta comarca barcelonesa

registra una afluencia progresiva de jóvenes africanos.

La mayoría proceden de Gambia y Gabón.

Algunos de los mismos son de una raza, la mandinga,

que vivió en sus carnes la más dura de las esclavitudes.

Nosotros cuando veníamos ya

muchos estaban en El Maresme,

que era entonces el lugar más poblado

de inmigración negra

y marroquí que allí donde nos afincábamos

porque había mucho campo para trabajar

hasta que se descubrió que en Almería también hay ya otros lugares,

los invernaderos.

La mayoría que venían cruzando el Estrecho

se quedaban allí

y hasta ahora muchos están allí trabajando en el campo.

A mí me parece que es un trabajo digno

porque el campo siempre es el que da la vida.

Durante años los trabajadores de El Maresme

fueron emigrantes extremeños y andaluces,

pero desde hace aproximadamente una docena de años

están siendo sustituidos por marroquíes primero

y por gente procedente de Gabón y Senegal más tarde.

Empecé a buscarme trabajo en un vertedero primero de basura

recogiendo cartones, bidones de plástico

y vender.

Aquello era una peste, pero si no tienes trabajo

y allí te puedes permitir el lujo de conseguir dinero,

pues allí es donde me aferré.

Cuando estaba trabajando en el vertedero.

-¿El vertedero de basura? -Sí.

Nos echaron y, bueno, ya me pregunto: "Si a uno le echan donde trabaja...".

-En un vertedero. -De basuras.

-¿Dónde va a ir? -¿Dónde va a ir?

¿A dónde vas a trabajar sin que te echen?

Había alternativas laborales muy penosas,

muy esclavistas, muy dolorosas,

o sea, vergonzosas para el ser humano.

¿Por qué son ilegales estos trabajadores?

Tanto temor, aunque de signo contrario,

parece atenazar a estos trabajadores de color

que intentan esconderse de la cámara o eluden responder.

Algunos incluso aseguran que lo que les trajo hasta Cataluña

fue su deseo de conocer otros países.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Vengo como turismo.

Luego me gusta España y para eso estoy aquí trabajando.

¿Cómo te enteras de que aquí se puede venir a trabajar?

-¿Quién te lo dice? -Nadie.

Vengo para salir de mi país y así para conocer un poco el mundo.

Luego he visto en España que me gusta más que muchos países.

Por eso estoy aquí trabajando.

Yo recuerdo

como una vuelta atrás en las relaciones laborales

como lo que antes se llama "el pistolerismo",

que era la contratación a dedo, ¿no?

(Música)

Venga, por favor.

A ver, tú.

Yo también.

-Yo también. -Tú.

Llegaban a las 5:00, a las 6:00,

y venían con furgonetas,

y entonces los capataces decían: "Tú, tú, tú y tú",

porque les veían fuertes y se los llevaban al campo.

España empieza a ser una población muy envejecida.

Empieza a haber una gran masa de españoles que han trabajado bien

en España, bien fuera, pero que ya están jubilados

y que se adivina, ya se ve, que van a ser la gran masa social.

La masa...

Eso desequilibra mucho la balanza.

Quienes van a trabajar, quienes van a sostener todo el tinglado,

al menos durante los años 90,

van a ser los que van a venir de otros países

a hacer lo mismo que habían hecho ellos.

(Música)

Yo me sentía feliz cuando empezaba a ver en los hoteles

personas que eran

de varias nacionalidades

porque los emigrantes se repartieron los trabajos.

Las dominicanas era el trabajo en el hogar,

pero luego los peruanos

eran en cocina, eran hoteles

y cuando iba a un hotel

o a un "restaurant" y yo veía gente diferente...

"Ay, qué bueno que empieza a llegar gente para que me acompañen".

En este piso del barrio proletario de San Blas, en Madrid,

conviven ocho dominicanos trabajadores de la construcción.

En la vivienda desembarcan los fines de semana otras cinco mujeres,

internas en el servicio doméstico.

(Música)

Nosotros cogimos un subtítulo que decía: "A los mayores

que una dominicana cuida

duran 90 y pico años".

¿Por qué?

Porque le transmitían mucha alegría,

le decían papito, papá, abuelo, lo que fuera,

y lo peinaban, le hablaban.

Siempre estaban dando una psicoterapia.

Esas mujeres tienen mucha fuerza

y hay que tenerla para poder dejar a tu país y a tu familia

pasando hambre.

El sueño europeo, ese es el móvil que empujó a tantos otros,

que con mejor o idéntica fortuna, emprenden la aventura

a salir de su país rumbo al norte donde, les dicen, hay trabajo,

hay comida y hay dinero.

Entonces la gente empezaron a buscar con la mafia que les engaña

y vas: "Papá, quiero irme.

Me han dicho que si pago tanto, puedo ir".

Entonces ya la gente han empezado

a hacer lo que es

la travesía de los desiertos, la travesía del Atlántico

o del Estrecho.

En la mañana del día uno de noviembre, día de difuntos,

con viento de levante en el estrecho y fuerte marejada,

el mar empezó a arrojar cadáveres a la playa de Los Lances, en Tarifa.

En días sucesivos

fuerzas de la Cruz Roja del mar y de la Marina

y, en especial, efectivos de la Guardia Civil

rastrearon día y noche el litoral tarifeño

haciendo nuevos y macabros hallazgos.

Solo hubo cuatro supervivientes.

El resto, 19 hombres que, en su mayor parte,

no sabían nadar,

murieron ahogados cuando intentaban franquear

los 14 km de mar que separan Marruecos y España.

Les proporcionaban cayucos fatales

que cuando pisas un poquillo,

se abre un boquete y el agua entra.

Los marroquíes viajan afinados en barcas como esta,

empujadas por motores de 15 caballos,

pintadas de azul o gris por dedicarse esporádicamente

al contrabando en pequeña escala.

Solamente se cuentan los que han llegado,

pero nunca se cuentan los que han fallecido en el océano.

-¿Tú caíste al mar? -Sí.

¿Y sigues vivo?

Yo sigo vivo.

No morir fácil.

Tragar mucha agua, pero nadar fuerte

y alcanzar la costa.

Ahora por aquí.

No sabes cuánto me alegro de volver a verte.

A mí también.

-¿Qué haces aquí? -Buscando trabajo.

Vamos a contar la historia de una versión masculina

de la Cenicienta,

un hombre que pasaba hasta hace muy poco

las estrecheces propias de la emigración africana

que ha llegado a España en los últimos años

y que de golpe y porrazo ha saltado a la popularidad del cine.

Un buen día

llego a casa y me dice mi primo: "Oye, mira,

ha venido un señor

que es un director de cine conocido que quiere hacer un documental

de los inmigrantes que están en España.

A ver si te apetece".

Digo: "Sí, encantado".

Me invitaron a comer

y justo antes de comer bajan y me dicen: "Enhorabuena".

Digo: "¿Qué pasa?".

Dicen: "Vas a ser el protagonista de la película".

Me empezaron a temblar las piernas.

No pude terminar el emperador a la plancha.

No olvidaré nunca qué pedí para comer.

No lo pude terminar.

Fuimos al festival de cine de San Sebastián

hasta que el sábado por la mañana

había gente, un tumulto abajo.

Yo estaba en la habitación tranquilamente.

La gente buscándome y no me veían.

Me llama Primitivo Álvaro.

Me dice: "Oye, baja. Tenemos buenas noticias".

Dije: "Bien".

Ya estaba pensando en la película, que seguramente ha tenido

un buen premio.

Dice: "Tenemos la Concha de Oro a la mejor película".

Yo gritando: "¡Bien, bien, bien!".

Y me dice Eulalio Ramón: "¿Y tú?".

Digo: "¿Yo qué?".

"¿No lo sabes?".

"¿Qué voy a saber? Dime".

Me dice: "Concha al mejor actor".

Digo: "¿Qué?".

Me agarré, me bajé debajo de sus sobacos

y empecé a llorar de alegría.

Viene a recogerla el actor Mulie Jarju.

"Las cartas de Alou".

Gracias. Un aplauso para él.

Mulie Jarju, es su primera película.

No es actor, es escayolista.

Su oficio es escayolista

y ha hecho una película de Montxo Armendáriz.

Yo empecé a buscarme la documentación

en el 85 cuando salió la primera vez con Felipe González

de que había que regularizar a la gente.

Cuando vas a buscar trabajo

no te pueden contratar porque no tienes tarjeta

tarjeta de residencia.

Cuando vienes a buscar una tarjeta de residencia

te dicen que no, que no te van a dar la tarjeta de residencia

hasta que no encuentres un contrato.

Así estuvimos hasta el 89, cuando rodé la película

y tuve mi primera tarjeta de residencia de tres meses.

(Música)

El trabajo y los papeles son temas recurrentes

en los zocos de reunión de los inmigrantes.

Dos procesos desarrollados en el 86 y en el 91

amnistiaron o regularizaron

a 150.000 extranjeros ilegales,

esto es, les otorgaron permiso de trabajo y de residencia.

Los irregulares sufren a menudo los atropellos

de sus patrones, pero creen percibir como contrapartida

un boyante mercado de trabajo.

¿Cuánto tiempo llevas en España?

Desde el seis de junio.

¿Por qué viniste?

A trabajar, a buscar trabajo.

-¿De dónde eres? -Del Perú.

-¿Te ha resultado difícil? -Sí.

-¿Has encontrado trabajo? -Hasta ahora no.

Es sumamente difícil hasta ahora.

¿A qué te dedicas entonces este tiempo?

Buscando trabajo.

Tiene que haber algo.

Si en Perú hubieras conocido la dificultad de trabajo...

-¿Hubieras venido igualmente? -No.

-¿Es duro? -Sumamente duro.

-¿Dónde vas a dormir esta noche? -No lo sé.

-¿No tienes sitio? -No, hoy ya no.

Muchos que hemos venido son intelectuales

que tienen sus carreras,

pero al no ser de una colonia española,

si no tienes la nacionalidad para poder homologarlo,

no puedes.

Entonces te ves obligado a trabajar en lo que te surja.

Me llamas extranjero porque me trajo un camino,

porque nací en otro pueblo,

porque conozco otros mares y un día zarpé de otro puerto.

Si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos

y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos.

Los amigos que nos nombran y son iguales los rezos

y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No me llames extranjero.

Siendo nieto de españoles...

Mis abuelos han estado 40 años en Argentina sin papeles

porque ellos decían que eran españoles

y el gobierno argentino nunca les exigió nada.

Los que dividen y matan,

los que roban, los que mienten,

los que venden nuestros sueños,

ellos son los que inventaron esta palabra,

extranjero.

A finales de los 80, principios de los 90,

ya había una gran propaganda xenófoba,

racista, es decir, los laboratorios del odio estaban funcionando a tope

y era un problema inventado.

Hoy formaciones fascistas neonazis y partidos populistas,

que anuncian soluciones rápidas para problemas

como el de la inmigración complejos,

ganan posiciones en Europa.

Los "skinhead", avanzadilla violenta de la xenofobia,

son la grieta más clara

en el discurso que proclama que todos somos iguales.

Está claro que el hombre blanco es superior a ellos, pero que...

Mientras se queden en su país, a mí me da lo mismo.

Me jode que estén aquí.

Están haciendo lo que les da la gana por la calle y...

Y no se puede permitir eso.

Si la policía no hace nada, alguien tiene que limpiar la mierda.

Ellos son quienes se la han buscado.

Ellos son los que han venido aquí.

Ellos son los que quitan puestos de trabajo y ya no es eso,

los que violan a mujeres españolas y no tienen por qué.

Es una lástima, ¿no?

Creo que es el combate de...

De ciertas personas, ciertos críos, ¿no?

Con...

Creo que con poca inteligencia, ¿no?

Me siento inquieto.

Miedo no tengo porque me niego a tener miedo,

pero sí que estoy preocupado.

Siempre ha habido campañas contra la inmigración hasta hoy

vinculando a problemas de prostitución, drogas,

demonizando a las inmigrantes, ¿no?

Y empezaron a protestar y había actividad organizada

de la ultraderecha racista y xenófoba.

Había carteles: "Los españoles primero.

Alto a la invasión".

Cuando se acercaba el 20 de noviembre los inmigrantes se tenían

que esconder porque fue cuando se murió Franco.

Y ahí salía toda aquella gente que quería resucitar a Franco

y matar al diferente.

Era una cosa curiosa y era como un terror

andar en la calle esos días.

Y España para los españoles y tal y cual.

Las principales calles de Aravaca están empapeladas

con carteles firmados por Juntas Españolas

y Juntas Jóvenes,

y algunos dominicanos afirman que en el anonimato

ya han sufrido ataques violentos durante todo el transcurso

de la semana.

La muerte de Lucrecia fue la crónica de una muerte anunciada

porque no era Lucrecia que iba a morir, era cualquiera

y se quedó en una.

Podían haber muerto más.

Cada domingo íbamos a la plaza de Aravaca a protegerla, digamos,

de alguna manera

porque ya sabíamos que iba a pasar algo.

El acoso policial era muy grande.

Entonces, aparte de eso, los titulares: "Las piojosas

llenan la plaza de Aravaca...".

"La tal hace tal cosa allí".

En realidad, desde el pasado día uno las relaciones

entre la comunidad dominicana y ciertos sectores de Aravaca

se han vuelto tirantes.

Aquel día 200 inmigrantes apedrearon a los agentes municipales

que pretendían llevarse detenidas a dos mujeres indocumentadas.

Desde entonces los vecinos no dudan en expresar sus opiniones

en relación a esta comunidad

que en su mayoría trabaja en el servicio doméstico

en hogares de Aravaca.

Vino la policía.

Cogió mujeres embarazadas.

Por los cabellos las metían en las furgonetas

y cogieron los dominicanos y se las quitaron.

Se la quitaban así directamente a la policía.

Eso fue un ambiente tremendo de piedras y todo.

Hubo de todo.

Y los medios de comunicación cayeron en el error de complementar

esa agitación.

La comunidad dominicana se porta como malos ciudadanos.

O sea, no es un problema de blancos y de negros.

Es un problema de una rebeldía civil de la comunidad dominicana.

Ni hay alarma entre los vecinos,

ni hay amenazas de cierres de comercios,

ni hay nada de nada.

Todos convivimos.

Sabemos que están aquí.

De hecho, toda esta gente trabaja en casas de personas españolas

como yo.

Les irá mejor o peor, pero no hay ningún conflicto real.

Esta gente plantea problemas

porque no respetan y no nos ha respetado los parques,

la limpieza, el orden...

Lo que es una convivencia sana y pacífica entre cualquier raza.

No se tiene nada contra las razas.

Se tiene algo en contra del barrio, contra los desórdenes

y la inquietud que están creando.

No se creó una atmósfera muy favorable

para todo ello.

Un grupo de ellos, de la Plaza de los Cubos,

decidió ir a limpiar de inmigrantes

y de negros España,

y empezar por Aravaca.

Pero el ambiente era irrespirable.

Todo el mundo sabía que iba a pasar algo muy gordo.

Y se armaron y fue una acción de comando armada.

Se acercaron a la discoteca, vieron una patada en la puerta.

No había luz.

Era por la noche.

Ellos estaban con velas.

Los inmigrantes...

Las dominicanas estaban tomándose una sopita a la luz de la vela

y se liaron a disparar a bocajarro a diestro y siniestro.

Cuatro encapuchados irrumpieron al grito de: "Estos son"

en el cuarto donde otras cuatro personas dormían.

Y también cuatro el número de disparos que realizaron.

Porfirio Elías resultó herido en una pierna

y la joven Lucrecia Pérez Martos, de 33 años, murió asesinada.

Cuando la quisimos sacar ya estaba...

Estaba muerta porque tenía un balazo en el corazón.

Fueron al cuarto y nos dispararon.

Si la bala no se cae cuando yo me tiré, ¿me entiendes?

Nos matan a todos ahí a la claridad así.

Ya usted sabe, cuando a uno le pasa un fracaso así fuera de su país,

esto es muy duro.

Es preferible ser pobre y no andar en tierra ajena.

Vino aquí a España en el 92

con la ilusión de...

De trabajar, de...

Pero lamentablemente no tuvo...

No duró ni un mes aquí

y no cumplió su sueño aunque ella quiso cumplirlo.

Su deseo era que su hija estudiara

en la universidad.

A eso vino y a los 33 días pues se encontró con el asesinato,

pero aquel, digamos, fue un bolazo

porque España se descubrió a sí misma.

¿Hacía falta que cayera Lucrecia

para decir: "Hay xenofobia"?

¿Hacía falta que cayera Lucrecia

para decir que hay racismo?

¿Hacía falta que cayera

Lucrecia para decir que las fuerzas del fascismo

están cobrando energía y se están estructurando

y organizándose?

La muerte de Lucrecia se brindó y todo con...

Se brindó en una plaza de aquí, en la Plaza del Cubo.

Fuentes relacionadas con la investigación

no descartan que determinados intereses

inmobiliarios quieran provocar temor entre estos dominicanos

y así forzar su alejamiento de Aravaca,

y evitar una hipotética degradación social

en una de las zonas más lujosas de Madrid

y donde el valor del metro cuadrado

es de los más altos de la capital de España.

Yo te quiero cantar,

pedirte perdón

por tu muerte Lucrecia, por esta canción.

Que comprenda la luna, el ron y la palmera...

Yo tenía seis años cuando pasó el caso de mi madre.

Esta es la única hija viva de la joven asesinada.

Se llama Kenia.

Todos en Vicente Noble la llaman abejita.

Tiene siete años y desde que conoció el trágico final de su madre

apenas articula monosílabos.

En el pueblo dicen que se parece a Lucrecia,

una mujer tan buena y tímida que no sabía ni bailar.

Toda una manera de ser en esta tierra caribeña.

tengo una foto también que estamos los tres,

que estoy yo con el vestido blanco y siempre con una coleta.

Nunca lo olvidaré.

Kenia es como una hija.

Yo la quiero muchísimo.

La he ido a ver cada Navidad que he ido allá.

(Música)

Y pasó y...

Y cuando las cosas pasan ya, tú le puedes poner un parche,

pero el daño queda.

A mí, por ejemplo, me dejó muy marcada

porque siempre he creído mucho en el diálogo,

en que puedo hacer algo siempre con la palabra

y hablar con todo el mundo

y dejar que pasara esto...

Yo a Kenia la tengo en el alma siempre.

Me duele casi hablar de ella porque debe ser muy difícil

criarse en un lugar y mira lo valiente que es.

(A LA VEZ) Se nota, se siente, Lucrecia está presente.

El asesinato de Lucrecia ha sido el detonante para que hoy

miles de personas

recorrieran la madrileña calle de La Princesa

en solidaridad con los inmigrantes que sufren

el racismo en España.

Una de las movilizaciones más grandes que yo he visto.

Movilizamos a todo el mundo.

Eso no puede pasar en España.

Esa fue la respuesta.

Esta manifestación demuestra hasta qué punto en España

hay un rechazo frontal de la xenofobia y el racismo

debido seguramente a que tenemos, entre otras cosas, muy cerca

experiencias muy dramáticas en las que ciudadanos nuestros

han tenido que salir de España para buscar trabajo

y para mejorar en su calidad de vida.

Desde ese momento creo que se tomó conciencia

de que este problema existía.

La lástima es esperar a que haya una tragedia

y que no hicieran caso antes para tener medidas preventivas

para que ni ahí ni en Aravaca

ni en muchos otros sitios pudiera suceder.

Los neonazis fueron detenidos a los 14 días

y todos confesaron los hechos.

El 11 de diciembre, a los 28 días del crimen,

el magistrado del juzgado 15 de Madrid

dictó prisión provisional

a los cuatro neonazis,

entre ellos, el autor de los disparos, Luis Merino.

Prefiero no pensar en esa persona.

Prefiero centrarme en cosas positivas,

en cosas que me aporten para mí, para...

Para mi salud, vamos a decir, para mi bebé.

Prefiero convertir el odio en otra cosa más que sea

algo bonito como ayudar a la víctima,

acompañar a la víctima, que no se encuentre sola

como mi padre y yo nos encontra...

Estuvimos solos.

A Kenia le dieron una pensión.

Tenía seis años.

Le dieron una pensión miserable.

Al no tener dinero ya, yo decidí venir

para tra...

Igual como mi madre, para buscar un...

Para tener una buena economía, ayudar a mi padre que está enfermo...

Hablaba de las conductas racistas y a mí me decían que era...

"En fin, eres un exagerado.

Siempre estás con lo mismo.

Si en España no hay racismo".

Yo decía: "Racismo con los gitanos, racismo con cantidad de colectivos.

¿Cómo que no hay conductas racistas?

Hay conductas".

Otra cosa es que no haya doctrinas, que no haya un partido racista,

pero hay conductas y puede haber racismos

y puede haber gente y colectivos tremendamente

e insultantemente racistas,

pero la sociedad española en su conjunto creo

que socialmente el racismo no está bien considerado.

Echamos una cosa en falta muy sencilla que es

educar para la tolerancia.

Esto es un mandato de la Unesco.

Vienen en busca de trabajo y con sueños en su cabeza

que quieren realizar,

una buena casa, trabajo,

comida,

algo mejor para sus hijos,

la felicidad...

Soy tú, soy él y muchos que no conozco

en las fronteras del mundo, en el miedo en tus ojos.

Abandonado a su suerte y a la ambición unos pocos.

Soy tú, soy él

y muchos que aquí no llegan.

Desperdigados del hambre, despojados de la tierra,

olvidados del vecino, heridos de tantas guerras.

Los barrios han dejado de ser unos lugares tristísimos,

monocromos y aburridísimos

para convertirse en lugares de mezcla, de encuentro,

lugares donde se puede encontrar

y se puede explicar qué es lo que ha pasado

en España en estos últimos 20 años.

Son gente supermaja con unos valores que los occidentales

los hemos perdido totalmente.

España es un país multicultural,

multirracial actualmente.

Hay toda clase de gente, de personas, de todos los cinco continentes

del mundo.

Que se abra.

Que España se abra.

Compro la carne en esta carnicería que es de moros.

Como son pakistaníes hacen comidas raras,

pero no molestan a nadie.

Normal, normal.

A veces son peores los españoles que los extranjeros

porque echan la culpa a los extranjeros

y son los españoles.

Al emigrante no le quiere nadie en ningún país.

O sea, el emigrante lo ideal sería que pudiera trabajar

y después desapareciera, que no estuviera

en los colegios, en los hospitales...

Eso en Alemania, en España y en cualquier país.

Yo también soy emigrado.

Yo soy del sur.

Soy de Córdoba, de Montilla, ¿me entiendes?

O sea, soy casi moro

en el sentido ese despectivo que quieran darle.

Me siento confraternal con ellos.

La mayoría que emigramos es porque lo necesitamos

o porque queremos una mejor economía ya que en nuestro país

no podemos conseguirlo.

Son invasores los que llegan a nuestro país

y somos invasores todos los unos que pasamos

por Centroeuropa en los años 60 que fuimos solo españoles.

Fueron cuatro millones.

Te puedes imaginar, ¿no?

Fueron tantas carreras que España hizo desde que yo llegué acá...

Fueron apasionantes sinceramente

porque ese sin tregua,

sin punto, solamente coma.

Y sigo, sigo, sigo.

Desde que llegó el primer inmigrante a este país

hasta este momento, pues la verdad es que se ha avanzado muchísimo.

Nos hemos acostumbrado.

Ya no percibimos en absoluto el color de la piel como un síntoma

de cercanía o distancia con respeto a los otros.

Hace falta ser muy marginal

y estar muy fuera de la sociedad

para que te condicione la visión de una persona

en el color de piel que tenga.

Creo que es, en fin, propio de gente que...

Que está completamente fuera del mundo.

O quiero creerlo así.

Yo me encuentro tremendamente orgullosa de ser

medio española.

(CANTA EN SU IDIOMA)

Que la paz sea con todo el mundo,

que yo ya he empezado a viajar.

Estoy pidiendo a mi familia que he dejado atrás,

mi padre y mi madre,

que me ayude con bendecirme

para que mi camino sea ligero

y que vaya con Dios, y que vaya con paz.

(CANTA EN SU IDIOMA)

La Guardia Civil entra en estos momentos en el Congreso

de los Diputados.

Hay un teniente coronel que con una pistola sube

hacia la tribuna...

Se han levantado los militares o no sé qué de la ETA.

Miré al cementerio: "Pues yo ya estoy bien aquí".

(Sirena)

Todos los militares en el Congreso de los Diputados.

Digo: "Madre mía".

Me escondí en casa de un amigo y ahí me tiré por lo menos diez días.

Miraba el cuentakilómetros y a Valencia bajaríamos

a unos 80 por hora.

Del cuartel de Bétera a Valencia pudimos tardar...

No llegó a media hora.

Mi madre, que había vivido la guerra de niña,

me cogió del brazo y me dijo: "No vas a ninguna parte".

Había también un guardia civil con el tricornio puesto cortando

jamón, lonchas de jamón.

Aquello siempre lo comparo con la fiesta de los "Gremlins".

Habían saqueado el bar.

Es un guardia civil el que está apuntando con la pistola.

Entran más policías.

Cuidado, la policía.

No podemos emitir más porque nos están apuntando...

(Disparos)

  • Emigrantes de ida y vuelta

Ochéntame otra vez - Emigrantes de ida y vuelta

15 feb 2018

En los años ochenta se produjo un cambio de tendencia en los flujos migratorios que habían marcado la vida social y económica de los españoles desde principios del siglo XX: Por primera vez en su historia contemporánea España dejaba de enviar emigrantes al extranjero y se convertía en país de acogida. Este fenómeno, pocas veces tratado en profundidad, es el núcleo de esta nueva entrega de 'Ochéntame otra vez', que cuenta con los testimonios del director de cine y actor Carlos Iglesias, la médico dominicana Bernarda Jiménez, el actor y educador Mulie Jarju, el escritor y periodista Sergio del Molino, el presidente del Movimiento contra la Intolerancia Esteban Ibarra, y Kenia Pérez, hija de Lucrecia Pérez, empleada doméstica dominicana asesinada en Aravaca en 1992.

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  1. Luis Berni

    Como siempre, aprendo algo con cada programa de lo que pasó durante esa década. Igual, creo que ya en la 2º mitad de los años 70, España empezó a recibir muchos emigrantes, sobre todo de países latinoamericanos bajo dictaduras militares. Argentina, desde donde escribo, que recibió muchos inmigrantes españoles, casi siempre los tuvo de algunos países vecinos (Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile), pero en los 90 recibió muchos peruanos y ahora hay muchos venezolanos y colombianos (e inclusos algunos africanos) por aquí. Nada más. Hasta la próxima.

    19 feb 2018