Ochéntame otra vez La 1

Ochéntame otra vez

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No recomendado para menores de 7 años Ochéntame otra vez - 23 F: Yo lo viví - ver ahora
Transcripción completa

"La Guardia Civil entra en estos momentos

en el Congreso de los Diputados. Hay un teniente coronel

que con una pistola, sube hacia la tribuna...".

-Mi padre me cerró la puerta de mi casa, no me dejó salir.

-Yo recuerdo las caras de terror de mis padres.

-Me cogió del brazo y me dijo: "Tú no vas a ninguna parte".

-Y yo me encontré mirando en el edificio de enfrente

a un tío con un fusil que me estaba apuntando.

"Es un Guardia Civil, estaba apuntando con una pistola,

entran más policías...

No podemos emitir más porque nos están apuntando...".

(Disparos)

Yo, el 23-F, estaba enterrando a un amigo en Villarreal,

y estando metiendo el féretro en el nicho,

el conductor del coche fúnebre

se me acercó y me dijo:

"Se han levantado los militares o no sé qué de la ETA,

no sé cuántos...". Yo miré al cementerio

y digo que ya estoy bien aquí.

-Entonces nos formaron y nos hicieron un primer speech,

el comandante nos recordó que estábamos bajo la ley militar,

y que el castigo por desobedecer una orden era el fusilamiento,

incluso él dijo que el que desobedezca,

lo llevo detrás de la compañía y yo mismo le pego un tiro.

(Disparos)

-Yo recuerdo a mis vecinos, sin ir más lejos,

"Pero Pedro, ¿por qué no te escondes, por qué no te vas?

¿Dónde me voy a ir, por qué me voy a ir?".

-¡Arriba España siempre! -¡Arriba siempre!

-Llego a mi casa de la universidad,

y mi madre, que había vivido la guerra de niña,

me dice: "Javi, hay un golpe de Estado". Estaba con la radio.

Le dije que me vuelvo a la universidad,

y recuerdo perfectamente que ella me cogió del brazo y me dijo:

"Tú no vas a ninguna parte".

(Música)

Se produjo una desbandada, una desbandada,

de miles y miles de estorninos

huyendo de Valencia por el sonido de los carros de combate.

Los estorninos no regresaron hasta tres días después.

-Me fijaba en el cuenta kilómetros, y a Valencia bajaríamos

a unos 80 por hora. Desde el cuartel de Béter a Valencia

pudimos tardar no llegó a media hora.

-Yo tenía 18 años, imaginaba barricadas en las calles,

manifestaciones, la universidad abarrotada de gente

oponiéndose al golpe, no había nadie.

(Continúa la música)

Estaba entrenando, y de repente,

pues empiezan en el vestuario a decir:

"Ha habido un golpe de Estado,

están los militares en el Congreso de los Diputados".

Digo, madre de Dios, a mí, que era muy conocido

en el movimiento estudiantil como un referente,

me escondí en casa de un amigo,

y ahí me tiré lo menos 10 días.

"Don José Nasarre de Letosa Conde, sí.

Don Carlos Navarrete Merino, no.

Don Manuel Núñez Encabo...

(Gritos)

No.

¿Qué pasa?

-¡Alto! ¡Todo el mundo quieto!

¡Quieto todo el mundo!

¡Silencio!

-Desde el primer momento se acumularon una serie de teorías

insensatas, medias verdades o simples mentiras, ¿no?

De tal manera que al final se acabó convirtiendo

en una especie de gran ficción colectiva, del mismo modo

que lo es el asesinato de Kennedy.

Quizá la mayor mentira es eso que se dice,

que fue un golpe de opereta, de opereta, nada.

No era ninguna broma, estuvo a punto de salir bien.

-Desde las nueve de la mañana hasta la hora de comer

estuvimos preparando los vehículos como si nos fuéramos a ir

a unas maniobras, y una de las cosas que nos llamó la atención

es cuando nos dieron munición real.

-A mediodía empezamos a notar cosas raras,

aparecieron generales y mandos vestidos con el uniforme de campaña,

y se paseaban de un lado a otro, entraban en las dependencias

del Estado mayor, y se veía que había un ambiente

de que algo ocurría.

-Cuando apenas 3/4 de hora después de que ocurriera lo del Congreso,

nos dieron la orden de arrancar los vehículos,

y vimos que todo el convoy se dirigía hacia la puerta del cuartel,

nos empezamos a imaginar que la Guardia Civil

se había levantado, y que nosotros íbamos a mantener el orden.

-"Jaime Milans del Bosch es un personaje de otro tiempo,

el golpismo le venía de tradición familiar.

Un antepasado suyo, general también,

participó en un pronunciamiento en el siglo XIX".

-El transistor con los auriculares en la mili siempre es un compañero,

escuchamos en directo lo que estaba pasando

en el Congreso, y ahí nos empezamos a preocupar,

pero la preocupación mayor fue cuando a los cinco minutos

nos dieron la orden de municionar los carros.

-Aproximadamente a las nueve de la noche,

el señor Vara del Rey,

que era el coronel del ejército Mallorca 13,

que había en esos momentos en Lorca, llamó al alcalde y le dijo:

"Asumo el mando civil de la ciudad".

-"Capitanía general de la tercera región militar.

Excelentísimo don Jaime Milans del Bosch y usía,

teniente general del Ejército y capitán general

de la tercera región militar. Hago saber:

Ante los acontecimientos que se están desarrollando en estos momentos

en la capital de España y el consiguiente vacío de poder,

es mi deber garantizar el orden en la región militar de mi mando

hasta que se reciban las correspondientes instrucciones

de su majestad, el rey. En consecuencia, dispongo:

Todo el personal afecto a los servicios públicos

de interés civil, quedan militarizados con los deberes

y atribuciones que marca la ley".

(RADIO)-"Son las 7 de la tarde, está transmitiendo la cadena SER.

A las 7 de la tarde, la tercera región militar,

el capitán general Jaime Milans del Bosch,

ha decretado el estado de excepción. Estas noticias han llegado

al Congreso y leídas por uno de los asaltantes".

-En las calles no había prácticamente nadie.

Nosotros, en Valencia, entraríamos sobre las 7 de la tarde,

7, 7:30, y el bando del coronel Ibáñez

debió ser instantes antes de esa hora, entonces,

ya no había gente por las calles.

"Se prohíbe el contacto con las unidades armadas

por parte de la población civil. Dichas unidades repelerán

sin intimidación ni aviso todas las agresiones

que puedan sufrir con la máxima energía".

-Sí que se tiene miedo porque no sabes con quién te vas a enfrentar.

En un primer momento pensábamos que era un levantamiento

de la Guardia Civil y fuerzas facciosas

que estaban en contra del régimen establecido en ese momento,

que estaban en contra de la democracia.

Algunos compañeros, en el vehículo, hasta derramaron alguna lágrima, ¿no?

Estaban muy preocupados por su familia

y por si formalmente íbamos a tener enfrente

a la Guardia Civil, que eran profesionales,

nosotros, al fin de cuentas, éramos soldados de reemplazo.

(Música tensión)

Nosotros, que éramos la compañía plana mayor,

nos tocó el Ayuntamiento, pero otros compañeros

estuvieron en el puerto, aeropuerto y grandes avenidas de la ciudad.

Cada unidad sabía dónde tenía que ir.

Pasar por la Gran Vía Fernando el Católico

los carros de combate con el ruido que hacen,

eso asusta a la gente. Más aún, los carros,

en el asfalto de la ciudad dejaron marcas

que luego tardaron varios meses en retirarse.

(Música informativo)

Buenas noches. En el contexto de los hechos ocurridos

esta tarde en el Congreso de los Diputados,

TVE quiere informar de al filo de las 7:45 de la tarde,

fuerzas militares con material blindado

y a las órdenes de un capitán,

ocupaban las instalaciones de RTVE.

El director general recibía la orden de emitir música militar por RNE,

y de continuar en TVE con la programación ordinaria,

excepto en informativos.

-Nuestro capitán, Álvarez Arenas,

nos dijo que la misión que se nos había encomendado,

para la que inmediatamente saldríamos con los jeeps,

era impedir que se publicaran los periódicos del día siguiente.

Ahí hubo gente que empezó a ponerse nerviosa y a tener miedo.

Me acuerdo de un compañero que tuvo prácticamente un ataque de pánico.

(GRITAN)

-¡Al suelo!

(Disparos)

¡Silencio!

-Yo me pasé tres años investigando un instante,

que es un instante en que de repente,

entra un tipo en el Parlamento que parece salido

de un poema de García Lorca, con un bigotón impresionante,

exige que todo el mundo se tire al suelo,

y asombrosamente, tres personas deciden no hacerlo.

Yo, particularmente, me hubiese metido en el sótano,

era lo sensato, podría haber muerto gente, lo normal

es que hubiese muerto gente en un lugar tan pequeño,

lo raro es por qué hay tres personas que deciden permanecer

en sus asientos, y especialmente, Adolfo Suárez.

Podemos intuir por qué el general Gutiérrez Mellado,

que al fin y al cabo, era un militar, no toleró que unos subordinados

se rebelasen contra él. Podemos intuir por qué Carrillo,

que había estado en el frente, y era el demonio personificado

para los guardias civiles que entraron allí, pero a mí

el que me intrigaba realmente era Adolfo Suárez, que además,

en las imágenes absolutamente deslumbrantes de ese día,

ocupa el lugar central.

(Disparos)

Yo me obsesioné con ese instante,

me pregunté por qué precisamente

esas tres personas se quedaban en su sitio,

si tenía algún sentido que fueran ellos o si fue el puro azar.

Esas personas estaban unidas por vínculos de amistad fuertes,

esas tres personas que fueron las que realmente

hicieron la transición, y esas tres personas son además

de lo que yo he llamado "Los héroes de la traición".

-¡Si Franco levantara la cabeza! ¡Gobierno, dimisión!

-Encima de la disciplina está el honor.

(Gritos)

Gutiérrez Mellado para los militares de la época

era el traidor, era un hombre que había hecho la guerra

con Franco, y espoleado por Suárez, que es quien lo nombra

presidente del Gobierno, cambia un ejército dictatorial,

un ejército de Franco por un ejército democrático,

y esa es su gran batalla, y para sus colegas,

para sus compañeros de armas, era el gran traidor.

-"Esta nueva andadura que ha emprendido España,

a través de un proceso singular de su historia,

los ejércitos han obedecido vuestros mandatos

con toda fidelidad y disciplina.

Este es el verdadero camino

y no el de algunas inadmisibles aunque excepcionales actitudes,

que con carácter minoritario o individual se han producido".

-Colocar aquí hoy, al lado de la bandera

de nuestro partido, que sigue y seguirá siendo roja,

la bandera con los colores oficiales del Estado.

(Claxon)

Santiago Carrillo era un poco parecido,

era el hombre que traicionó los ideales de la izquierda,

no solo la dictadura del proletariado, el comunismo, etc.,

sino los símbolos, aceptó la corona, renunció a la República, etc.

Adolfo Suárez es un hombre al que cuando el rey nombra

en el verano de 1976, los demócratas se horrorizan,

porque este joven, que era duro,

simpático, obsequioso, "Kennediano", decían, etc.,

era un hombre que esencialmente había hecho toda su carrera

en el movimiento, en la Falange, en el partido fascista único,

y este hombre iba a conseguir su sueño,

que era que el franquismo perdurase 20 años más

después de la muerte de Franco.

Y este hombre, en menos de un año, no solo desmontó el régimen

franquista, legalizó a los partidos políticos,

y convocó las primeras elecciones libres en 40 años.

Se convirtió para los suyos en el gran traidor.

En eso consiste el heroísmo de la traición, sin esa traición,

en España no hubiese habido democracia, o no la hubiese habido

como la hubo, y esos tres personajes son tres grandes traidores

en este sentido.

(Música informativo)

A las 8:05 minutos de la tarde, miembros de la Guardia Civil

han sacado del hemiciclo del Congreso al teniente general

Manuel Gutiérrez Mellado y al secretario general del PSOE,

Felipe González. A las 8:11 minutos, sacaron a Alfonso Guerra

y a Santiago Carrillo.

-La segunda nota dice que su majestad el rey

se dirigirá al país para explicar la situación esta misma noche.

Permanezcan pues, atentos, a las informaciones de TVE.

(Música informativo)

Yo estaba en el ortopeda con mi hijo,

y el conductor me viene y me dice

que han entrado unos guardias civiles en el Congreso,

no, que han entrado unos etarras en el Congreso dando tiros,

y tal y cual, yo me volví con el coche, aparqué

en Amador de los Ríos, justo delante del Ministerio de Interior,

que era donde nos convocábamos, y fui de los primeros en llegar.

-Nosotros estábamos en un banquillo fuera del hemiciclo,

apuntando las cosas, y oíamos gritos, gritos,

y "¡Al suelo, al suelo!".

Entonces me entraba una rabia,

y entonces, qué hacíamos, corríamos hasta la última sala,

abríamos la ventana para poder saltar del edificio.

Pero ya estaba rodeado el Parlamento por los guardias civiles

que participaban en aquel acto, con la metralleta así,

entonces decíamos, bueno, aquí no salto.

Nos quedábamos dentro, tendidos en el suelo.

Me acuerdo que la ventana estaba abierta y hacía un frío,

un frío, una hora estábamos allí.

-Narcis Serra entonces era alcalde, yo era concejal

de relaciones ciudadanas, estábamos despachando los dos,

se abre la puerta, aparece el conserje con la radio:

"¡Escuchen, escuchen, escuchen!", y estaba escuchando la radio

y oímos todo aquello. El alcalde de Valencia,

le cortaron la comunicación con Madrid,

pero no con Barcelona.

Entonces, con Ricardo Pérez Casado mantuvimos conversación

toda la tarde, y lo que él nos contaba, lo contábamos

nosotros a Madrid, en aquel Gobierno que hubo provisional de los jefes,

de los subsecretarios y les estuvimos explicando

lo que nos contaban de Valencia.

-Valencia fue un golpe con todas las circunstancias.

Ocupación de espacios públicos, control de las comunicaciones.

Con el Gobierno solo pude hablar

con el director de la Policía, Paco Laína,

y pasamos unas horas muy malas.

-En mi casa habían llamado por teléfono, amenazándome,

bueno, también algunos amigos diciéndole a mi mujer

que me fuera, que había un ambiente muy raro en la ciudad,

y cada 10 o 15 m había un equipamiento militar,

en forma de camiones o en forma de tanquetas.

Observamos que están sacando de los cines a la gente

los militares, y nos pedían el carné de identidad en muchos sitios.

Dos horas estuvieron recogiendo munición

para los lanzagranadas, para los morteros,

y para los subfusiles, es decir, que iban armados,

que no es que aquellos se estuvieran dando un paseo.

-A las 11:00 de la noche la situación en el país es de normalidad,

excepto en Valencia, que se encuentra bajo total ocupación militar.

Carros de combate llegaban a esa hora hacia el centro de la ciudad

desde diversos puntos de la periferia.

(Motor)

Cuando llegamos al Ayuntamiento y me pusieron de guardia

en una esquina, lo primero que hice es que como en esa esquina

había una cabina de teléfonos, llamar a mi casa, que estaba

cuanto apenas a 400 m. De mi casa me dijeron

que habían oído los carros de combate cuando bajaban hacia Valencia,

porque la carretera de Ademuz pasaba por allí al lado,

entonces, cuando pasamos el convoy con todos los carros,

pues eso hace muchísimo ruido.

La única indicación que nos dieron es que no hubiera grupos

de más de tres personas, con lo cual, había gente que estaba alojada

en un hotel y quería salir a comer algo y preguntaban qué pasa,

pues que no pueden ir ustedes en más grupo de tres personas.

-Me llamó el secretario de organización

del Partido Socialista Obrero Español,

que es de Lorca también, y entonces me dijo:

"Mira, vamos a ver, esconder todas las fichas

de todos los militantes y documentación diversa.

Te lo digo porque nos tienes que decir cómo está Lorca para pasar".

Lorca, para pasar, está muy mal.

(Música informativo)

Ya se han producido reacciones internacionales

a lo sucedido esta tarde en Madrid. El secretario norteamericano

de Estado, Alexander Haig, ha sido muy cauto

en sus declaraciones, se ha limitado a decir sencillamente

que lo ocurrido hoy en el Congreso de los Diputados

en la capital de España era un asunto interno.

-Estamos a la espera de poder ofrecerles las palabras

de su majestad el rey don Juan Carlos,

sobre los acontecimientos que se están desarrollando

en el Congreso de los Diputados donde, como ya les hemos informado,

un grupo de miembros de la Guardia Civil,

al mando del teniente coronel Tejero, ha ocupado la Cámara

y mantiene retenidos a la totalidad de los miembros del Congreso.

-Buenas tardes.

No va a ocurrir nada, pero vamos a esperar un momento

a que venga la autoridad militar competente

para disponer lo que tenga que ser

y lo que él mismo diga a todos nosotros.

O sea, estesen tranquilos,

no sé si esto será cuestión de un cuarto de hora,

20 minutos, media hora, me imagino que no más tiempo.

Y la autoridad que hay competente, militar, por supuesto,

será la que determine qué es lo que va a ocurrir.

-La verdad es que no hubo resistencia.

-Por supuesto que no pasará nada.

-El recuerdo de la guerra fue instantáneo.

Cuando se dice que en la Transición hubo un pacto de olvido,

esa expresión no es exacta, lo que hubo en la Transición

es un pacto para no usar políticamente el pasado,

que es distinto.

En esos días se publican una variedad de artículos

en los que se baraja la posibilidad no de un golpe de Estado,

sino de un llamado golpe de timón en la vida política española.

Golpe de timón que incluye el que se busque

a un general de prestigio que se haga cargo

de la presidencia del Gobierno.

El más adecuado para ocupar ese cargo

es el general Alfonso Armada, en esos momentos,

gobernador militar de Lérida y hombre muy próximo al rey.

En algunos medios de comunicación se ha especulado

sobre un informe interno en algunas corrientes

de las Fuerzas Armadas, que se ha venido a denominar

un golpe de Estado a la turca.

-Especular a la posibilidad de un golpe militar a la turca,

es producto o bien de la ciencia ficción,

o bien de los intereses concretos de algunos señores

que intentan constantemente introducir factores de tensión

en una vida que ya está suficientemente tensionada

por la existencia de problemas reales.

-El golpe del 23 de febrero es en gran medida

un golpe contra Suárez, porque los militares, sobre todo,

los exfranquistas, veían en Suárez la encarnación de la democracia.

-Había un intento de quitar a Suárez,

porque ya no tenía la confianza ni de la banca ni de los medios

ni de los partidos, ni siquiera, posiblemente,

de los Estados Unidos, porque claro, Suárez

no había metido a España en la OTAN, que era algo que se esperaba de él,

por eso era el golpe constitucional.

-Un vaso de agua, por si tengo sed.

-Que era provocar la dimisión de Suárez,

y cuando llamara a consultas, pues unos y otros

podían haberse puesto de acuerdo para decir que proponían

al general Armada, lo que se habló, un Gobierno de concentración,

pues la propuesta que llevaba Armada, la que le enseñó a Tejero

donde daba dos ministerios al PC.

-Tengo la responsabilidad de explicarles

desde la confianza de ilegitimidad con la que me invistieron

como presidente constitucional, las razones por las cuales

presento irrevocablemente mi dimisión

como presidente del Gobierno,

y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.

-Hay una paradoja extraordinaria en Suárez, y es que es un hombre

que es el mejor en lo que ha destruido,

es decir, en el franquismo, era el mejor de todos,

el que lo conocía mejor y por eso pudo desmontarlo,

pero es un político mediocre en una democracia,

en lo que ha construido.

-A la 1:29 de la madrugada habían comenzado a llegar

a las proximidades del Palacio del Congreso de los Diputados

tropas militares a bordo de varios jeeps.

A la 1:40 de la madrugada, los jeeps con fuerzas del ejército

han traspasado el cordón de seguridad establecido por las fuerzas

de Policía y han tomado posiciones ante la puerta principal del Congreso

en la Carrera de San Jerónimo.

-La ciudad estaba vacía excepto pequeños grupos,

que eran generalmente de gente de ultra derecha,

y que nos saludaban al pasar, entendiendo que éramos

una unidad militar que iba a ayudar a favorecer el golpe, ¿no?

Y recuerdo brazos en alto y "¡Viva el ejército!",

y un amigo vasco que iba conmigo, un abertzale total, les gritó:

"¡Fachas, hijos de puta!". Pero no podían entender

que desde dentro de un vehículo militar,

un soldado que está participando en el golpe te insultara, ¿no?

(Música tensión)

Había Guardia Civil, había Policía,

y nadie sabía quién iba con quién, había una confusión tremenda.

Paramos los coches delante del cordón de Policía,

bajaron los oficiales y hablaron unas negociaciones,

el cordón se abrió para dejarnos pasar.

(Continúa la música)

La opción de llevarse a las dos compañías de Estado mayor

al unirlas a la Guardia Civil, buscaba implicar unidades militares

para que la solidaridad produjera un efecto

en ese momento decisivo, que no estaba claro

quién se unía y quién no, y esa era la idea de Parda Zancada,

de Álvarez Arenas, del coronel San Martín,

los que estaban con nosotros en el cuartel general.

Nos hicieron bajar de los coches, y nos quedamos formados,

estuvimos un buen tiempo esperando, incluso nos trajeron chocolate.

-"Y en estos momentos están compuestos de 10 jeeps,

de la División Acorazada Brunete, Policía Militar,

y un segundo cordón, una segunda línea

formada por las fuerzas que llegaron en varios autobuses

de la Guardia Civil".

-Delante del Congreso había una cabina de teléfonos

y entonces yo recuerdo que con este amigo,

aprovechando la disciplina estaba un poco relajada,

porque estábamos formados pero sin saber qué hacer nadie,

cruzamos los dos, nos metimos en la cabina de teléfonos

y llamamos a casa.

Cogió mi madre el teléfono, y me dijo que estaban muy preocupados

porque ha habido un golpe militar, no te preocupes, mamá,

te llamo para decirte que no te preocupes, que estamos bien.

Pero tú, además, estás en Madrid, ¿qué se dice, qué se cuenta?

¿Y dónde estás? Y dije: "Mira, ahora estamos delante del Congreso".

Un pelotón, a pie, de la Policía Militar,

que llegó al filo de las dos de la mañana.

-Papá ha visto las imágenes y ha dicho:

"Es la compañía de Jacinto, que están allí".

-Y le decían: "Hombre, pero él no estará allí.

No habrá sido tan tonto de irse allí".

Y recuerdo que me di cuenta que estaba llamando para tranquilizarlos

y, en realidad, lo que estabas es diciéndoles

que estabas a punto de entrar en el Congreso tú también.

(Música informativo)

-En relación con este grave suceso, el grave incidente ocurrido hoy,

en principio, en el Palacio de Congreso,

los secretarios de Estado y los subsecretarios

se encuentran reunidos en sesión permanente

por indicación de su majestad el rey,

según informa el Ministerio del Interior.

-La proclama de Milans fue

que él había sacado los tanques a la calle en Valencia

porque había un vacío de poder civil,

porque el gobierno estaba secuestrado

y ellos salían a la calle para proteger la Constitución

y al rey.

Nosotros, lo que hicimos en ese manifiesto,

fue decir que sí había poder civil

y que asumíamos nosotros eso.

-Quienes en este momento asumimos en España

con toda la plenitud

el poder civil y militar de manera transitoria

y bajo la dirección y autoridad de su majestad el rey,

podemos garantizar a nuestros compatriotas

que ningún acto de fuerza destruirá la convivencia democrática

que el pueblo libremente desea...

-Laína me preguntó: "¿Qué hacemos con Tejero?".

Digo: "Ah, no es una pregunta para un sociólogo, sino para un psicólogo".

Y dice: "Pues, nada, llámale y dile que le mandamos un coche".

Yo llamo a Pinillos y me dice: "Dejadles.

No se os ocurra enviar nada al Congreso.

Dejadles ahí, porque ahora están eufóricos

y viendo a los políticos en el suelo,

mandando...

Y cuando llegue la mañana, al alba,

es cuando cobrará todo su dimensión real

y se irán y saltarán por las ventanas dejando los fusiles detrás".

Oye, es que fue así exactamente.

(Música informativo)

-Continúan las informaciones.

Cerca de las nueve de esta noche

una fuente gubernamental no vinculada al estamento militar

ha manifestado a la agencia Europa Press

que el rey cuenta con el apoyo de todos los capitanes generales.

-En el transcurso de la noche,

como decíamos, ofreceremos nuevas informaciones

con más orden y más sosiego. Muchas gracias.

-Nos llega en este momento un flash de la agencia EFE.

Esta acción podría haber sido realizada

por el teniente coronel Tejero y 200 guardias civiles.

-No, es él, es él. Es Tejero, es Tejero.

-Los tres protagonistas principales del golpe

tienen tres ideas distintas del golpe.

Tejero, que era un hombre obsesionado,

un hombre que había estado en el País Vasco,

que había visto morir a mucha gente.

Él tenía en mente un golpe a lo... En fin, un golpe franquista.

Milans del Bosch era monárquico, cosa que no era Tejero,

y tiene en mente un golpe duro que acabase con la democracia

y que sostuviese al rey,

probablemente, con un militar en el gobierno.

Y luego estaba Armada, que era, indudablemente,

el más inteligente de todos, también el más perverso,

que es secretario del rey durante muchos años.

Es un enemigo personal de Suárez...

porque considera, y con razón, que Suárez lo ha querido apartar.

Suárez consideraba que era un hombre peligroso.

Además, lo que quería, era ser presidente del gobierno...,

de algún modo recuperar el lugar de privilegio que había perdido

cuando, por culpa de Suárez, el rey lo aparta de su lado.

-La institución que personifico integra a todos los españoles

y hoy, en esta hora tan trascendental,

os convoco, porque a todos nos incumbe por igual

el deber de servir a España.

El rey quiere serlo de todos a un tiempo

y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición.

-El golpe que tiene en mente Armada

no es ni un golpe primorriverista como Milans

ni un golpe franquista como Tejero,

sino un golpe que le lleve a él a la presidencia del gobierno,

probablemente presidiendo un gabinete de concentración

o de coalición con representantes de diversos partidos políticos.

El tenía en mente a De Gaulle, al general De Gaulle,

es decir, una democracia restringida.

Que acabase con las autonomías,

que a lo mejor ilegalizase algún partido como el comunista,

que... ¿Verdad? Una democracia restringida.

(Música informativo)

Por otra parte, ahora se ha podido saber

que después de producirse la interrupción

en la sesión del Congreso

el teniente coronel Antonio Tejero Molina

mantuvo una conversación telefónica con Valencia.

Un testigo presencial de esta conversación,

que estaba tumbado en el suelo, en la centralita,

oyó que dijo a su interlocutor en Valencia:

"Mi general, sin novedad. Todo en orden".

Inmediatamente colgó el teléfono y gritó: "¡Viva España por fin!".

-Estas son las noticias hasta el momento,

cuando podemos anunciarles que dentro de pocos minutos

podrán tener ustedes el anunciado mensaje de su majestad el rey.

(Música)

Al ver que había poca disciplina y que había pocas órdenes,

con algunos compañeros, nos fuimos a esperar el Congreso.

Y este amigo vasco decía: "No, no, si yo he estado de visita aquí".

Estaba lleno de guardias civiles.

Yo nunca había visto tantos guardias civiles en mi vida.

Y estaban en un estado bastante... bastante lamentable.

Llevaban muchas horas de tensión.

No sabían nada de lo que estaba ocurriendo

y nos preguntaban... "¿Cuándo vendrán los demás?

¿Cuándo vienen los Boinas Verdes y los tanques?".

Y nosotros decíamos: "Sí, sí. Está todo en camino".

Porque pensábamos: "Mejor que no se pongan nerviosos".

Entonces, nos dedicamos a pasear por allí, por el Congreso.

Subimos a la tribuna de prensa para ver a los diputados

porque un guardia civil nos dijo: "¿Queréis verlos?".

Como si fuera, prácticamente, un zoológico.

"Os los vamos a enseñar".

Y veías a la gente sentada, sin hacer ningún ruido,

muchos guardias civiles alrededor del hemiciclo con los Cetmes...

apuntando hacia abajo y...

A mí me pareció que era como una película de mexicanos:

todos apuntando arriba y que en cualquier momento

alguien podía ponerse nervioso y disparar.

"No intentes sacar la cámara que te mato, ¿eh?

Desenchufa eso. ¡Desenchúfalo!

¡Desenchufa eso!

Eso está enchufado porque se ve la imagen ahí.

¡Que no quiero ver imagen!". -"Es del camión. Que yo no soy".

-"Desenchufa eso". -"Que yo no soy.

Es desde el camión donde lo tienen que apagar".

-Todo se se aguantaba por hilos

y un paso en falso por parte de cualquiera,

incluso que se le cayera el arma a alguien y se le disparara o...

Yo vi a algunos guardias civiles que llevaban las armas montadas.

O sea, solamente aprietas el gatillo y se pone a disparar.

(Música informativos)

La 1:13 minutos de la madrugada

y en estos instantes el anunciado mensaje de su majestad el rey.

(Música regia)

Ante la situación creada por los sucesos desarrollados

en el Palacio del Congreso,

y para evitar cualquier posible confusión,

confirmo que he ordenado a las autoridades civiles

y a la Junta de Jefes de Estado Mayor

que tomen todas las medidas necesarias

para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente.

-El rey,

antes del golpe, cometió muchos errores.

Hizo cosas que no debió hacer.

Habló con gente que no debió hablar.

Dijo cosas en lugares que no debía decir.

No debió contribuir a la caída de Suárez, y lo hizo,

pero es que no fue el único que cometió errores.

El problema es que los cometió la clase política al completo.

El rey fue uno más. Y el rey, en ese momento,

tenía un papel distinto al de ahora.

Tenía mucho más poder, simbólico y real, que el que tenía ahora.

Ahora, el rey es el que para el golpe.

Pero por un motivo muy sencillo: es que no podía pararlo otra persona.

-Durante cientos de veces habéis cubierto carrera

a nuestro caudillo Franco.

Hoy nos toca cubrirlo a Juan Carlos I, rey de España.

(Corneta)

-Franco les había dicho a los militares:

"Obedecedle a él como me habéis obedecido a mí".

Y, entonces, los militares obedecen a su mando, que es el rey.

Eso significa que solo el rey podía parar el golpe

y que, evidentemente, lo paró.

-Una novedad importantísima.

Milans del Bosch está redactando la orden

por la que anula las anteriores y restableciendo así la normalidad.

-Se me hizo eterno el tiempo que estuvimos allí,

y nos extrañó también que después del mensaje del rey

todavía tardamos tres o cuatro horas

en que nos dieran la orden de volver a los cuarteles.

Y luego, una vez que llegamos al cuartel,

todavía estuvimos acuartelados tres o cuatro días.

Con lo cual, no teníamos la certeza de cómo había quedado todo el asunto.

(Música informativos)

Según ha podido saber EFE,

el presidente del Gobierno en funciones,

Adolfo Suárez, se encuentra en una habitación distinta

de los otros diputados que fueron obligados a salir de la Cámara.

Felipe González, Santiago Carrillo, Gutiérrez Mellado y Rodríguez Sahagún

se encuentran en otra dependencia del Palacio.

-Recuerdo que una vez abrí una de las puertas había perecedera

a los despachos de los Grupos que hay alrededor del hemiciclo

y vi a Suárez sentado en una mesa, así apoyado,

y había dos oficiales de la Guardia Civil

con las pistolas en la mano.

Y entonces uno me grito: "¡Vete de aquí, vete de aquí!".

Cerramos la puerta y nos fuimos. Y luego nos dedicamos a pasear.

Recuerdo una sensación de irrealidad tremenda,

porque, claro, tú estabas allí vestido de militar,

con ametralladora y tal, en medio del golpe de Estado,

que era una cosa que iba a marcar un antes y un después

en la historia de España y tú estabas allí

como personaje invitado y como...

con una dosis de protagonismo que no sabías muy bien cómo asumir.

(Sirena)

-Aquí desde Radio Intercontinental.

Perdone, puedo hablar con algún diputado o alguien del servicio...

-No, no puede usted hablar con ningún diputado.

-¿No hay ningún herido? -¿Heridos? Por Dios, nada.

Si esto... esto está tranquilo.

-Y me imagino que usted formará parte...

-Sí, pero no lo voy a decir quién soy. Buenas noches, ¿eh?

-Recuerdo con estos amigos, decidimos, cada media hora, quedar,

concretamente en los lavabos, e ir a analizar toda la situación

y ver qué íbamos a hacer y recuerdo que había uno muy animoso,

Giró, que decía: "Bueno, si hay que disparar,

se dispara contra la Guardia Civil". Y digo: "Hombre, disparar...

Nosotros, en este momento, somos cinco. La Guardia Civil...

Yo he contado más de 300. ¿Y si nos escondemos?".

Y decías: "Bueno, sí, nos podemos esconder,

pero nos van a considerar desertores.

O nos consideran desertores o nos consideran golpistas.

No sabemos quién va a ganar. ¿Qué hacemos?".

Otro proponía disparar al aire.

En lo que estábamos de acuerdo es que no dispararíamos

contra los diputados, aunque nos dieran las órdenes de disparar.

-Sé que está allí en la sala,

pero, claro, rodeado de fusiles y de pistolas, ¿no?

-¿Qué espera usted que pueda pasar, señora?

-Hombre, yo espero que...

Que el buen juicio tendrá razón sobre la bestialidad.

-El director general de la Guardia Civil y el general Armada

negocian a lo largo de la noche con el teniente coronel Tejero,

cabecilla del secuestro al Congreso de los Diputados.

-Se intenta que Pardo Zancada y Tejero depongan su actitud,

pero Tejero no consigue hablar con Milans,

que se ha retirado a dormir.

-Sabino de Fernández Campo,

que era sustituto de Armada como secretario del rey,

sospechó desde el primer momento que Armada estaba, de algún modo,

vinculado al golpe e impidió el propósito de Armada:

ir a La Zarzuela y convencer al rey de que su salida,

que era proponerse como presidente del Gobierno

con ministros de partidos políticos detrás,

que esa era la buena solución. Pero, de hecho, Armada lo intentó.

-Hubo que hablar con todos y cada uno de los capitanes generales

para decirles que el rey no estaba, en absoluto,

en la idea de ese golpe.

El otro, lo mejor, tenía alguna noticia,

pero eso es imposible saberlo,

salvo que lo diga el propio rey Juan Carlos.

-Puede que no fuera muy ético, y tampoco muy estético,

pero era legal que el que fuera a hablar en nombre de UCD

propusiera al general Armada, al no haber un presidente de UCD,

pero como lo había, era imposible decir otro nombre

que no fuera Leopoldo Calvo-Sotelo. Por eso, precipitadamente,

organizan el asalto al Congreso,

justamente cuando se estaba votando la candidatura de Calvo-Sotelo

para presidente de Gobierno.

(Música informativo)

El general Alfonso Armada,

segundo jefe de Estado Mayor del Ejército,

ha salido hace escasos minutos

del interior del Congreso de los Diputados.

El general Alfonso Armada ha estado celebrando negociaciones

con el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina.

-Cuando le explica la composición del Gobierno,

Tejero saca la pistola y le dice que él no había hecho eso

para luego darle el poder a los comunistas.

Ya sacó la pistola también con Aramburu Topete,

el que era director general de la Guardia Civil

cuando quiso hablar con él, y le sacó la pistola,

y le amenazó con volarle la cabeza allí mismo.

-Armada, lo que intentaba, era disfrazar el triunfo del golpe

de solución al golpe.

Él iba allí a decirles a los parlamentarios:

"Miren ustedes, no queda más solución que hacer esto:

me nombran presidente del Gobierno y yo monto un gobierno de coalición,

de concentración, y esta es la salida

para esta situación imposible en la que nos encontramos".

Quería presentar como solución

aquello que era, en realidad, el triunfo del golpe.

Los mejores golpes son los que no parecen golpes.

(Música informativo)

Tenemos aquí un despacho de la agencia Europa Press

que dice lo siguiente: "El jefe de Estado Mayor de la Policía Nacional

leyó, mediante un megáfono, desde el exterior del Palacio del Congreso

el último comunicado de la Capitanía General de la Tercera Región,

es decir, Valencia, al mando de la cual está

el teniente general Milans del Bosch, en la que se anunciaba

que se retiraban las fuerzas de la calle de Valencia".

Después de esto se produjeron unos segundos de silencio

y desde casi 300 m desde el exterior del Palacio del Congreso

se pudieron oír gritos y algunos vivas

procedentes del interior del Palacio del Congreso.

-Subimos al bar

y aquello siempre lo comparo con la fiesta de los "Gremlins",

aquella película que estaba de moda,

porque todo el mundo estaba bebiendo...

Veías guardias civiles que ya estaban pasados de vuelta

tomando copas, con botellas de whisky...

Habían saqueado el bar.

Había también un guardia civil, con el tricornio puesto,

cortando jamón, lonchas de jamón, y dándole a la gente que quisiera

y es curioso que en una situación como esta

haya gente que le vea el lado lúdico.

Un sargento de la guardia civil me dio una lata de barquillos.

Y me bajé y pasé un buen rato paseando por el Congreso

con una lata de barquillos, comiendo barquillos,

con la ametralladora y pensando: "Qué cosa más absurda".

(Música informativos)

Cinco y tres minutos de la mañana.

Este es el aspecto del Palacio de Congreso de los Diputados

donde, desde las 6:00 de la tarde, se encuentran retenidos

los miembros del gobierno en funciones

y todos los representantes del pueblo español.

-Entramos en unas horas en las que, realmente, la cabeza se te iba.

Estabas pensando... Yo recuerdo que pensaba mucho en mi novia.

Nosotros, durante bastante tiempo, estábamos convencidos de que el golpe

era general y que los tanques iban a llegar.

Y, de hecho, cuando subimos a la terraza,

una de las cosas que nos dijo un teniente...

Nos dijo: "Mirad a ver si pueden aterrizar los helicópteros".

Y lo que era más inquietante es que cada vez empezamos a ver

en los edificios de alrededor Policía y Guardia Civil

de lo que se llamaban entonces los rurales,

que eran los destacamentos de élite de la Guardia Civil,

que iban con fusiles con mira telescópica. Entonces pensabas:

"Claro, están tomando... fijando blancos para, si pasa algo,

disparar a la gente con un informe que vean y hacer una entrada

para salvar a los diputados en el caso de que vayan mal dadas".

Y yo me encontré mirando, en el edificio de enfrente,

a un tío con un fusil con mira telescópica que me estaba apuntando.

-A las 9:25 de la mañana habían llegado a la Carrera de San Jerónimo

nuevos efectivos de la Policía Nacional a caballo.

Tanto las Fuerzas de Orden ya estacionadas

en los alrededores del Congreso como las nuevas,

permanecían al mando del general Sáenz de Santamaría,

quien en todo momento facilitó a la prensa

el desarrollo de sus actividades informativas.

-El sonido que están recibiendo ustedes a través de los receptores

es del interior del Congreso de los Diputados.

(Gritos)

-No estamos seguros, pero por un momento... parecía...

que reconocíamos al coronel Tejero en la persona del guardia civil

que está hablando con el otro oficial.

Parece que se han fijado en la cámara...,

aunque no la prestan mayor atención.

-No queríamos salir, no queríamos salir.

No queríamos estar allí.

-¿Han salido a petición de ustedes

o las han mandado abandonar el hemiciclo?

-Allí dentro hay tranquilidad. Están, pues bien.

-¿Hay tranquilidad dentro total?

-No, de vez en cuando se ponen nerviosos.

-A las 11 de la mañana los asaltantes dan muestras de cansancio.

Tejero pide hablar de nuevo con Armada

y este llega al Congreso con Aramburu Topete.

Se concretan las condiciones relativas

a la detención de los asaltantes.

-Las condiciones son las siguientes:

Entregarse cada uno de los oficiales de alta graduación

a un superior de su cuerpo o arma.

Que no haya fotógrafos cuando salgan del Palacio del Congreso.

Eximir de toda responsabilidad a los participantes en la ocupación

desde suboficiales para abajo.

-El director general de la Guardia Civil

vuelve a la promesa de la inminente liberación de los rehenes.

A su lado camina Alfonso Armada con gesto de alivio relativo.

-Acabó con una especie de anticlímax. Yo creo que del puro cansancio.

Todo se empezó a desmoronar.

Éramos unos náufragos en la noche del golpe.

La Guardia Civil... empezaron a saltar por las ventanas.

-Las imágenes son en directo.

Son de la salida de algunos guardias civiles.

Ahí están, siguen saliendo miembros de la Guardia Civil

a través de esa ventana.

-Alguien dijo: "Vamos nosotros también.

Nos confundimos con ellos y salimos".

Y yo pensé: "Hombre, es una forma un poco...

un poco triste de salir aquí, saltando a la calle...".

Porque, además, algunos tiraban las armas antes de salir.

Pensamos: "Mira, mejor esperemos a ver cómo se resuelve el tema".

Todo se precipitó. Nos encontramos formando un pasillo

y, entonces, se abrió la puerta y empezaron a salir los diputados.

Y los hacían pasar entre las dos filas de nosotros,

que estábamos con las armas cogidas, y los hacían pasar por en medio.

Una última humillación para los diputados.

Es decir, salís, pero salís porque nosotros os dejamos salir.

Y si quisiéramos, no saldríais.

Y pasaron y recuerdo que un diputado

me masculló mientras pasaba "hijo de puta". Mientras pasaba...

Yo quería explicarle que estaba ahí por casualidad

y que no tenía nada que ver con eso. "No, no, si yo..., de buen rollo".

-Atención, desde la unidad móvil número dos,

efectivamente, los primeros diputados se acercan a la primera fila

de los profesionales de la información.

Se ha producido una cerrada ovación y observamos la presencia,

entre otros, de...

(Gritos)

-Salimos del Congreso, atravesamos Madrid,

un Madrid de un signo muy diferente.

Al contrario, nos insultaba la gente por las calles

por haber participado en el golpe.

(Gritos)

Fuimos discurriendo en silencio. Nadie hablaba. Nadie comentaba nada.

Agotados. Completamente reventados.

Llegamos al cuartel,

dejamos los coches, bajamos de los coches

y nos quedamos todos esperando un poco a ver qué sería de nosotros.

-Estuvimos tres o cuatro días acuartelados.

Sin permisos y sin salir del cuartel,

hasta que ya nos permitieron salir y ya empezamos a ver un poco

lo que había ocurrido con las familias

y a tranquilizarnos más.

-Todo el mundo te pedía información y tú, claro, no sabías...

no sabías qué decir.

Habías estado en el centro de la noche del 23 F,

pero no sabías... "¿Bueno, y dónde está Tejero?"

"No tengo ni idea..." Lo vi una vez, a Tejero, aquella noche,

lo vi una vez, lo que pasa es que Tejero no era nadie entonces.

(Música suspense)

¿Qué es un español? Es un tío que tiene una teoría,

o una mujer que tiene una teoría, sobre el 23 de febrero.

Si no tienes una teoría del 23 F no eres un español.

Igual que un norteamericano tiene una teoría sobre el asesinato de Kennedy.

Y es una ficción que se creó sobre tres bases.

Una, las... declaración de los propios golpistas.

Durante el juicio empezaron a contar mentiras sin parar,

a lo largo de meses y meses y meses.

Dos, periodistas con muchas prisas y pocos escrúpulos

que se dedicaron a difundir y ampliar las mentiras

que estaban contando los golpistas y, tres, la imaginación popular.

Y, además, no había un solo libro de un historiador.

Puedes decir que el golpe lo organizó la reina de Inglaterra

o Mortadelo y Filemón, da igual...

No hay manera de confirmar que eso es cierto o es falso.

Y, por tanto, eso era una fuente fabulosa

de especulaciones, de ficciones, etcétera, etcétera.

-Si igual que salimos nosotros en Valencia

hubiera salido la Brunete en Madrid,

pues igual ahora no se estaba rodando este programa.

-Lo que piensas es la canallada de coger y meter a la gente así...

Dices: "Oye, tío, si tú quieres salvar España,

quieres sacrificar tu vida por unos ideales,

me parece estupendo, pero vete tú solito, ¿eh?".

-Pasado, aproximadamente, no llegó a un año,

hubo un desfile militar. A la cabeza iba Vara Del Rey,

con sus gafas oscuras, tipo Pinochet y con la espada, tal,

y el alcalde, y yo, que era concejal allí,

nos quedamos un poco sorprendidos todos porque dijimos:

"Pero si este señor hace cuatro días estaba dando un golpe en Lorca.

¿Qué hace aquí hermanándose con el pueblo?".

Entonces, inmediatamente, me levanté y me fui.

-Hubo un silencio absoluto.

Un silencio absoluto.

La circulación más tranquila de la ciudad

y muchas puertas..., muchas ventanas, con la luz encendida.

-La gente no salió a la calle a pelear por la democracia.

No es verdad. No salieron. Podemos decir que eso fue mejor,

porque si hubieran salido, a lo mejor, se hubiesen creado...

escenas de violencia o aquello se hubiese complicado.

Podría haberse complicado mucho. Y hubo gente, algunas personas,

que sí fueron, que sí hicieron cosas, pero, en general, no fue así.

En general, lo que hubo, fue un enorme silencio.

Lo que hubo fue una... ¿verdad?

Eh...

No es bonito, pero es cierto.

(Disparos)

Es una bala que...

se podía haber disparado aquella noche en el Congreso.

Si nos hubieran dado orden de disparar,

vete tú a saber si hubiera ido a parar a un guardia civil o al techo.

Más probablemente al techo.

Cuéntame un cuento y verás que contento

me voy a la cama y tengo lindos sueños...

Por primera vez en muchísimo tiempo

un escritor español podía escribir lo que le diera la gana

y un lector español podía leer lo que le diera la gana.

Cuéntame un cuento...

Recorrimos, en un soplo,

esos 200 años que nos separaban de la actualidad.

-Nos negamos a ser como nuestros padres.

-Yo soy un vago que se pasa toda la vida trabajando.

-Yo diría que en los 80, los lectores españoles,

invaden el espacio de la literatura.

-Se te acercan y te dicen: "Oye, no me ha gustado nada el final".

-Hay miles de lectores nuevos.

-Yo siempre digo que lo escribo en catalán, pero cobro en castellano.

-Ha habido siempre, yo creo,

que muy buen rollo. Bastante buen rollo entre los escritores.

-¿Quién de vosotros quiere ser héroe?

-No es una oportunidad que hay que darle al caudillo, ¿no?

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Ochéntame otra vez - 23 F: Yo lo viví

22 feb 2018

El 23 de febrero de 1981 se produjo en España un golpe de Estado que sumió al país en una de sus noches más oscuras e inciertas. Y pocas veces se ha reconstruido esa noche a partir del relato de los "antihéroes" que la sufrieron en carne propia. Éste nuevo capítulo de Ochéntame, se adentra en la noche del golpe a través de personas que sintieron el miedo, el desconcierto y la confusión de esas horas, atrapados en distintos lugares de la geografía española. Recuerdos vividos de una noche oscura que el escritor Javier Cercas intenta iluminar con una obsesión que le atravesó durante años: ¿Por qué tres personas (el presidente Suárez, el militar Gutiérrez Mellado y el líder comunista Santiago Carrillo) no se tiraron al suelo cuando los guardias civiles irrumpieron a tiro limpio en el hemiciclo del Congreso?

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  1. Luis Berni

    Pese a vivir del otro lado del océano Atlántico y haber sido un adolescente en la época, lo recuerdo perfectamente. Fue noticia mundial. Me veo como si fuera ayer, mirando las imágenes de éste intento de golpe por la televisión. Cerca de un día en que una nación estuvo casi sin dormir, por culpa de gente que quiso sembrar pánico y horror al mismo tiempo. Que parecía retrocederse casi 50 años atrás, por algo que costó mucho conseguir y que en buena parte de latinoamérica, sucedió en demasía e hizo estragos a largo plazo. Muy bien por TVE que estuvo en el momento exacto y nunca paró de registrar imágenes. Aquí aparece el apéndice del episodio Nº 235, "Larga noche de transistores y teléfonos", emitido el 10/01/2013 (recién al año siguiente comenzaría "Ochéntame otra vez"). Felicitaciones por la investigación y el material de archivo. Hasta la próxima.

    23 feb 2018