La situación empeora en Manila, donde se esperan fuertes lluvias en las próximas 24 horas. Los 20.000 filipinos que han tenido que abandonar sus casas se han sumado a los cerca de 270.000 desplazados la semana pasada por la tormenta tropical Saola que causó 53 muertos. Las fuertes corrientes dificultan el rescate de las personas atrapadas.