Pablo Soto, el joven informático español, creador de programas de intercambio de archivos P2P, como Manolito, Blubster y Piolet, no deberá pagar los 13 millones de euros que la patronal y las cuatro principales discográficas le reclamaban por "infracción de la propiedad intelectual y competencia desleal". El juez ha desestimado la "totalidad" de la demanda interpuesta contra Soto, que ha sido absuelto en una sentencia con "expresa condena en costas" a los demandantes.