Hasta ahora, los homosexuales o transexuales podían entrar en las Fuerzas Armadas de EE.UU. bajo la política de "no preguntar, no decir", o lo que es lo mismo, ocultando su identidad sexual. Una ley que entra en vigor el 20 de septiembre pone fin a esta política: los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales podrán alistarse como cualquier otro estadounidense.