Estados Unidos, que apoya militarmente a Corea del Sur desde la guerra en la Península en los años 50, ha calificado de "transición suave" el traspaso de poderes en Corea del Norte tras la muerte de Kim Jong-il. Su hijo, Kim Jong-un, ha participado en el homenaje de Estado a su padre y ha recibido el apoyo explícito de China, el único aliado de peso de Pyongyang.