Las tres partes implicadas se echan la culpa entre ellas. El empresario director del festival culpa a la policía y a los cordones de seguridad que llevó a cabo. El ayuntamiento culpa al empresario por su "mala organización". Y la policía ha contestado a los dos diciendo que el organizador fracasó en sus medios de seguridad y que es una cuestión propia del ayuntamiento. (02/09/10)