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Millennium - Superalimentos: ¿Realidad o ficción? - ver ahora
Transcripción completa

Seguro que ustedes han oído hablar de la quinoa,

de las semillas de chía, de la col kale,

y de otros muchos productos.

Están en los lineales de los supermercados

esperando ser comprados.

Algunos ya han llegado incluso hasta su frigorífico.

Están todos ahí,

repletos de propiedades y de riquezas.

Hoy, en este programa,

nos vamos a preguntar si realmente son tan ricos como dicen

y tan necesarios como nos imponen.

Hablaremos hoy en "Millennium". Bienvenidos.

(Música)

Utilizamos muchos argumentos para hablar de los superalimentos.

Fundamentalmente, el más usado es el de que son sanos

y que necesitamos tomar eso para estar bien,

para mostrarnos en plena plenitud, valga la redundancia,

cada día cuando salimos a la calle.

Algunos de estos alimentos,

también hay tópicos ligados a ellos.

Que si es bueno tomar azúcar por la mañana,

que si es bueno tomar azúcar a media tarde, etc.

Por tanto,

hay muchas cosas que no son superalimentos, el caso del azúcar,

pero están ligados a algunos de ellos.

Vamos a hablar hoy sobre todo eso.

Digamos que lo que más nos preocupa a nosotros

es si realmente hemos descubierto unos superalimentos

o son los mismos que existían en otras culturas,

en otros tiempos y los hemos hecho ahora nuestros.

También qué es lo que hay detrás.

Porque normalmente, después de cada movimiento en el mercado,

es fácil encontrar, por decirlo de algún modo,

unas ciertas pulsaciones de marketing

en búsqueda de compradores.

Déjenme que les presente a los invitados.

En primer lugar Yolanda Sanz. Bienvenida.

Ella es autora de este libro. "Alimentación infantil".

También es autora de otro libro que se llama "Soy lo que como".

¿Más libros? No. Otro más.

¿Otro más? "No pierdas el tiempo, pierde peso".

"No pierdas el tiempo, pierde peso". Es un buen consejo.

Sí, ¿verdad?

Este está editado por Aguilar.

No sé los otros si también son la misma editorial.

El de "Soy lo que como" sí.

El de "No pierdas el tiempo, pierde peso" es de Anaya.

Ella es máster en nutrición. Licenciada en medicina.

Formada en homeopatía y nutrición energética.

Hay una pregunta que tengo que hacerle forzosamente a usted.

¿Qué es un superalimento?

Lo que se llama superalimento.

Son alimentos normales,

lo que pasa es que tienen unas cantidades de ácidos grasos

y de unos determinados nutrientes antioxidantes

y otros pequeños elementos que se les considera

muy beneficiosos para la salud.

Digamos que esa puede ser una definición de superalimento.

Me vale. Está bien.

Vamos a ver si coinciden los demás compañeros de mesa

en la misma definición.

Gonzalo Reguera, bienvenido.

Es licenciado en veterinaria, máster en neuromarketing

y comportamiento del consumidor

y administración y dirección de empresas.

Dedicado profesionalmente al sector de la alimentación,

es técnico del área de mercados de Mercamadrid.

¿Por qué está tan de moda esto del superalimento,

de los superalimentos?

¿Porque está tan de moda?

Yo la verdad es que, superalimentos...

Es algo que si se publicita, al final está en boca de todos.

Pero yo la verdad es que el concepto de superalimento como tal...

no sé los demás, pero no lo concibo.

Concibo que hay una serie de alimentos

que tienen propiedades nutricionales buenas

y al final no es cuestión de alimentarse de superalimentos,

sino llevar una dieta equilibrada, una dieta variada.

Hace no mucho, un par de años,

en una temporada veraniega yo vi un anuncio

de una cadena de hamburgueserías que daban no sé cuánto peso

en cada una de las hamburguesas.

Mucho más de lo que el organismo debería comer.

Entendían ellos que era un superalimento.

Eso es una superbarbaridad para el que quiera comérselo.

Vale. De superalimento nada.

Tenemos una definición y lo de la superbarbaridad.

Que es eso de que no se debe comer. Lo dejamos así.

Hay que buscar un equilibrio. Muy bien.

El doctor José Esquinas. ¿Esquinas o Esquinás?

Esquinas. Esquinas. Bien bonito es.

Doctor e ingeniero agrónomo.

Doctor en genética por la universidad de California.

Ha trabajado 30 años en la FAO.

Es especialista en recursos genéticos,

biodiversidad agrícola y ética alimentaria.

Casi nada.

Ha sido profesor en diversas universidades,

entre ellas la de ciencias gastronómicas

de Pollenzo en Italia.

Cuando usted, después de trabajar 30 años en la FAO

oye hablar ahora de superalimentos

y los ve en el lineal del supermercado ¿qué piensa?

Que el término superalimentos como tal no está reconocido

por la Unión Europea.

Es un término bastante engañoso.

Lo importante es una nutrición equilibrada,

sana y diversa, sobre todo.

El superalimento como tal contribuye...

Mejor, el alimento que tiene determinada característica positivas

para una acción concreta contribuye complementando,

pero nunca sustituyendo.

Desde el punto de vista,

cuando llegó viniendo desde la FAO sobre esto,

pienso en una contradicción enorme que se plantea en el mundo actual.

Tenemos 800 millones de hambrientos.

Pero tenemos 1500 millones de personas con malnutrición.

Obesos y con sobrepeso.

Esto no tiene mucho sentido.

Los hambrientos están en países de vía de desarrollo

y los mal nutridos están en los países desarrollados.

En cierta medida,

es por esa tendencia a la uniformización

de los alimentos y a decir que este alimentos maravilloso, tómalo.

En lugar de tender a lo que han sido los comidas tradicionales,

las dietas tradicionales adaptadas a distintas partes del mundo.

Otra cosa más. A ver.

Otra de las cosas que pienso muchas veces cuando ves:

"El superalimento ahora es la quinoa".

La quinoa es un superalimento.

Caramba.

La quinoa era el cultivo de lo que llamaban los incas.

Hace 600 años, el cultivo sagrado de los incas.

Me consta.

De ahí pasó a ser el cultivo de los pobres.

Era el cultivo maldito que representaba

una cultura y una religión que no era la de los colonizadores.

Y pasó a estar prohibido incluso en ese imperio Inca.

Que cubría 5000 km de longitud.

Era sinónimo del Dios de ellos.

Como el pan puede ser sinónimo del Dios nuestro.

Hay un conflicto entre dos civilizaciones.

Entre dos culturas.

Entonces se prohibió el cultivo, se quemaban los campos

y se condenaba a muerte a quien lo cultivaba.

Ahora descubrimos en occidente que es un cultivo milagroso.

Vamos a ver cómo avanzamos con el tema de la quinoa

y por qué ha vuelto ahora a ser tan conocida, tan popular,

lo que tiene y, sobre todo, también hay que hablar de Perú.

Perú, en este caso es una potencia gastronómica,

con unos restaurantes espléndidos, unos cocineros maravillosos

y muchos platos están hechos a base de quinoa.

Después...

Antes me gustaría presentar al señor Aitor Sánchez,

que es autor de este libro. "Mi dieta cojea".

Es también un blog.

Él escribe sobre dietas, sobre lo que hay que comer,

lo que no hay que comer, algunos de estos tópicos

que antes veíamos del azúcar por la mañana,

los churros por la tarde, etc.

Es dietista, nutricionista, y tecnólogo alimentario.

Ha sido investigador en diferentes centros internacionales

como el Karolinska Instituto de Estocolmo, Universidad de Bristol.

Acaba de publicar este libro editado por Paidós

y a mí me gustaría, evidentemente, hacerle una pregunta muy simple

para empezar ahora mismo.

¿Todos estos alimentos de los que hemos hablado

son tan super como cree la gente cuando va al súper a buscarlos?

No, no lo son. Y verdaderamente, lo que hace un superalimento,

para que la gente que nos esté escuchando lo entienda claramente,

es distraer la atención sobre lo que es verdaderamente importante.

En España, principalmente, no estamos con un nivel alimentario y una salud

que nutricionalmente es deplorable porque no estamos tomando ni quinoa

ni aguacate hass o nos están faltando bayas de goji.

Nuestro problema alimentarios muy sencillo.

Casi la mitad de nuestros productos son ultraprocesados

y nuestra principal fuente de calorías son harinas refinadas,

dulces, refrescos azucarados, etc.

Productos con un valor nutricional muy bajo.

No necesitamos para mejorar nuestra alimentación superalimentos.

Lo que necesitamos es comer saludable.

Eso se puede adquirir con cosas tan sencillas como un garbanzo,

lenteja, un filete de pescado o la fruta que hemos tenido aquí

toda la vida.

Superalimentos, está muy bien, pero no es lo que necesitamos.

Gracias a los cuatro por venir.

Vamos a empezar el debate,

pero antes veremos un reportaje.

Veremos a dos profesoras del departamento de nutrición

y bromatología de la facultad de farmacia

de la Complutense en Madrid.

Hemos ido a su tienda.

Ahí se combinan alimentos tradicionales,

como decía nuestro invitado, garbanzos, lentejas,

pero también algunos de estos llamados superalimentos.

Vamos a ver la combinación que hacen y a continuación volvemos nosotros.

El bimi, la quinoa...

Son productos que han experimentado un boom durante la última década.

Cada vez se habla más de ellos.

Están de moda son lo último en alimentación.

Se venden con la etiqueta superalimentos.

Como el nombre indica, se les atribuyen superpoderes.

Algunos incluso los consideran productos milagro.

Pero, ¿realmente estos alimentos son todo lo que dicen ser?

¿Cuestan lo que pagamos por ellos o nos están tomando el pelo?

No existe el alimento milagro. Es lo primero que tenemos que decir.

No podemos decir que un único alimento,

una única de estas frutas o cualquiera de las hortalizas

que tengamos sea la solución o la mejor.

Hablar de superalimentos está de moda.

Realmente nos estamos refiriendo a los alimentos comunes.

Alimentos como estos, que son los de toda la vida.

-Algunos de estos nuevos alimentos no son más que la berza

o la col de toda la vida rebautizados.

-La col kale, que la tenemos aquí es similar a nuestras berzas.

Es una col más.

Ahora se está promocionando mucho.

-Si realizamos una simple búsqueda de la palabra superalimento en internet

aparecen casi un millón de resultados.

Cada milésima de segundo alguien rastrea el término en la red.

-Sobre todo en internet se están viendo 10 superalimentos,

20 superalimentos, 30 superalimentos.

Yo me he molestado en buscar y he encontrado más de 80

y de esos 80, prácticamente el 90 % son todos los de siempre.

Lo que quiero recalcar es que los superalimentos

son los de toda la vida.

-Sin embargo, su uso ha aumentado exponencialmente en los últimos años.

Las cifras lo confirman.

A escala global, el consumo de estos alimentos

se ha disparado más de un 200 % entre los años 2011 y 2015.

Es el triunfo de un canon de belleza en el que lo saludable

es sinónimo de éxito.

-Sí, hay una corriente importantísima iniciada con vegetarianos,

veganos y demás.

En el subconsciente colectivo hay una idea generalizada

de consumir más sano y más natural.

-Mientras una parte de la población mundial se muere

y sufre la falta de alimentos, otros, en cambio,

se preocupan cada vez más de cómo alimentarse mejor.

-A la gente le gusta saber qué tienen los alimentos,

qué propiedades tienen y cómo previenen problemas de salud.

Nunca podemos decir que un alimento cura.

-En España nos gastamos más de 2000 millones de euros al año

en productos milagro.

Lo que incluye también a estos supuestos superalimentos.

-Totalmente marketing.

Es una denominación absolutamente incorrecta.

Nutricionalmente y científicamente no se puede atribuir

la palabra superalimento a ninguno.

Absolutamente ninguna.

Para cada etapa de la vida hay alimentos más adecuados.

Pero en estado adulto, lo que tenemos que hacer es variedad.

Desde el punto de vista nutricional

y desde el punto de vista de variedad en la dieta.

-Sin embargo, el término superalimentos se ha popularizado.

A pesar de ser un concepto acuñado desde el campo de la publicidad

y con poca ciencia detrás, es un mercado que no para de expandirse.

Parece que nos cansamos, en un momento determinado,

de comer tomates, ciruelas, peras o cacahuetes.

Pronto necesitamos probar alimentos nuevos

como si no existiesen.

Es verdad que en los últimos años, los que somos más mayores,

hemos ido descubriendo una serie de alimentos que no había.

Por ejemplo, la piña solamente había en fechas seleccionadas.

Ahora la piña está todos los días y en todas las tiendas

para poder comprar.

Pero podríamos seguir con el aguacate, el melón.

Prácticamente durante todo el año.

Pero ahora nos hemos cansado de esos alimentos

y nos hemos ido a buscar otros.

¿Cuáles son esos alimentos que se llaman,

que son conocidos como superalimentos

y que hay que buscarlos en un rincón de las grandes superficies

y en todas las partes hay cosas.

Sean bayas, quinoa o cualquier otra cosa.

¿Quién quiere empezar?

Usted que controla un mercado central.

En Mercamadrid,

cada año entran más de 2 millones de toneladas de productos frescos.

Sí que hemos notado en los últimos años

cómo van introduciéndose nuevas referencias

en función de la demanda de los consumidores.

Vivimos en un mundo globalizado

con el tema de exportación e importación, la gente se mueve más.

Hay movimientos migratorios que en los últimos años

ha breado la composición de la población en España

y hay demanda por unos alimentos que antes no había.

-Yo creo que los cuatro que estamos aquí,

ha quedado claro en las presentaciones,

que no estamos muy de acuerdo con el concepto de superalimento.

Es verdad que estos alimentos nuevos, las semillas de chía, las algas,

las bayas de goji, la cúrcuma, tienen una serie de propiedades,

pero creo que también es cierto que nadie va a evitar

poder tener un problema cardiovascular

por muchas semillas de chía que coma.

La salud se consigue con algo más

que solamente con comer superalimentos.

Es verdad que pueden tener unas ciertas propiedades.

Pero por mucho superalimento que coma

no voy a tener garantizada la salud.

Más bien con una buena dieta equilibrada.

La dieta mediterránea es estupenda en ese sentido.

Y por cierto, contiene algunos de los que llama superalimentos,

como puede ser el aceite de oliva.

Entonces, yo pienso más bien que se trata de llevar eso.

Una alimentación muy equilibrada.

Esa sería la fuente de salud.

Yo añadiría a lo de equilibrado diversa.

-Por supuesto.

-En el proceso que se ha seguido en España y en el mundo.

Ha sido de una uniformización de nuestros cultivos

y una uniformización de nuestra dieta.

Eso conlleva a la pérdida de micronutrientes,

que son una de las razones principales

para el incremento de las enfermedades cancerígenas

y cardiovasculares.

Eso ha sido...

La culpa de eso está, en parte...

Porque decíais antes que es un poco aburrido

comer siempre lo mismo.

Claro. Estamos comiendo pocos cultivos.

Pero, sobre todo, estamos tomando pocas variedades.

Me explico.

Cuando yo era niño, tú ibas al mercado en cualquier pueblo de España

y encontrabas 30 variedades distintas de tomate.

Y si ibas al pueblo de al lado,

eran variedades distintas a las de ese.

En España había cientos de miles de variedades distintas

prácticamente de cada especie.

Yo con este para mi tesis doctoral aquí

más de 380 variedades distintas de melón.

Hoy no se comercializan más de 10 o 12.

Esa pérdida de diversidad hace que sea todo muy aburrido,

muy homogéneo.

Pero, sobre todo, hay una pérdida en cuanto a lo que significa

para nuestra riqueza alimentaria y nutritiva.

A nivel de especies, según estudios de la FAO,

el ser humano ha utilizado a lo largo de su historia

10 000 años de agricultura, entre 7 y 8000 especies distintas

para su agricultura y su alimentación.

Hoy comercialmente se venden 150.

Solo cuatro: trigo, arroz, maíz y patata

están contribuyendo con un 60 % a la alimentación calórica humana.

Esto ha llevado a una universalización de la dieta

y pérdida de una diversidad enorme.

Para mí los superalimentos, entre esas 8 o 10 000 especies distintas,

de pronto encuentras una por casualidad.

No me gusta que sea por casualidad. Dice: "Qué maravilla".

En el caso de la quinoa o cualquier otra,

de esas que estaban ahí desde hace milenios.

¿Por qué no lo hacemos de una manera más sistemática?

¿Por qué no hacemos,

las mismas empresas hacen un recorrido...?

Este cultivo tiene futuro...

No para sustituir, sino para cumplimentar.

Y por qué no a nivel científico no se hacen estudios sistemáticos

de las especies para ver cuáles de ellas tienen mayor poder nutritivo,

mayor característica, siempre para buscar esa dieta equilibrada,

compuestos de muchos nutrientes distintos y no de un superalimento.

Porque no existe tal cosa. Creo que es una asignatura pendiente.

-Quería apuntar algo a lo que decía José,

que estoy totalmente de acuerdo.

Es que además, aparte de que haya menos especies,

por ejemplo, de melones, como decías.

Pero ha pasado otra cosa, creo.

Las cosas no saben... Estamos buscando sabor.

Además de nutrientes.

Que las cosas no sepan, ¿qué quiere decir?

Además de que no nos guste un tomate o un melón que no sepa a nada.

Que tiene menos cantidad de nutrientes.

Los nutrientes aportan color y sabor al alimento.

Entonces estamos escasos de nutrientes.

Porque los alimentos no lo tienen.

Los suelos están empobrecidos, por un lado.

Y por otro lado, porque la utilización de abonos químicos

se hace, básicamente, para que el alimento aumente de tamaño.

Para optimizar esa cosecha.

Pero no para que tenga más nutrientes.

Estamos todo el tiempo buscando alimentos para que nos nutran más.

Los superalimentos.

Cuando quizá sería más sencillo volver a unos métodos de cultivo

más tradicionales para poder tener variedades de alimentos

que nos nutran de verdad a todos los niveles.

No solamente con las vitaminas, minerales y aminoácidos.

Sino con los sentidos. También nos nutre el sabor.

También el olor del alimento.

-Sobre todo esa globalización que comentaba José y que,

enganchándolo un poco con el tema que hemos comentado

de que lo imperante es la estética,

está diciendo muy claro que como consumidores,

nos estamos encontrando otra cosa.

Cuando vamos al supermercado lo que queremos ver es

una esfericidad correcta, un tomate muy rojo.

Cuando esos son los estándares que el consumidor está esperando,

las otras cosas,

los otros valores añadidos que pueden ser el sabor y el olor,

que no es por los fertilizantes químicos o sintéticos,

sino por el punto de recolección. El momento de recolección.

No es lo mismo que un tomate madure en una mata

a que madure en una cámara.

Digamos que la fertilización sintética tiene otras consecuencias

que no son exclusivas. La del sabor o el olor.

Lo que nos está diciendo esto, de alguna manera indirecta,

es que ahora mismo estamos comprando de una manera alejada

a lo que es lo convencional y lo que ha sido la alimentación

durante toda nuestra historia.

¿Qué es la alimentación durante la historia del ser humano?

Esa estacionalidad y esa cercanía.

Ahora parece que tenemos que tener todo disponible todo el año

y encima queremos que esté en un momento óptimo de maduración.

Lo siento, eso no existe.

A lo mejor tu desayuno no tiene que tener kiwi de nueva Zelanda.

A lo mejor tu desayuno tiene que tener cítricos

cuando estemos en invierno y esa mandarina viene

de la Comunidad Valenciana.

Es una cosa de la que no estamos acostumbrados.

Lo queremos todo ahora, bonito y rico.

Y eso no existe.

-El alimento medio que llega a nuestras bocas en España

ha recorrido 2500 km antes de llegar a nuestra boca.

Eso es insostenible desde el punto de vista medioambiental,

energético, etc.

En lo que decías, y estoy plenamente de acuerdo con lo que habéis dicho.

Lo que tú comentabas sobre el sabor,

hay otro factor además de cómo se cultiva.

Es la mejora genética que se ha hecho.

Hemos avanzado mucho en cambiar los frutos anteriores

para que sean resistentes a una enfermedad, otra enfermedad

o para que tengan mayor peso.

Pero se ha seleccionado específicamente para la productividad

y la resistencia.

Pero no se ha seleccionado.

Al revés, se han ignorado factores como el sabor, el olor, etc.

Se ha mejorado también para el transporte.

Para que puedan recorrer los 2000 km sin estropearse.

Yo recuerdo, cuando estaba en la universidad de California,

estaba en el departamento de hortícolas

donde se estaba haciendo mejora de tomate.

Median muchos parámetros.

Pero una de las maneras más popular de seleccionar

era en el campo de tenis que había al lado,

jugando con los tomates al tenis y los que aguantaban más

eran los que mejor aguantaban el transporte y los golpes.

Esos se seleccionaban porque iban a ser...

Claro, otro gallo nos cantaría

si los hubiéramos seleccionado por el sabor.

Podríamos tener los sabores antiguos.

¿Nos engañan mucho cuando vamos a la compra?

Completamente.

Yo le daría la vuelta a la pregunta y diría:

"¿Cuando nos dicen la verdad cuando vamos a la compra?".

Lo que no tiene sentido es que, aunque haya una legislación

que permita y regule ciertas cosas,

que la última barrera de defensa del consumidor,

que es el etiquetado, haya que adiestrarte

para entender el etiquetado. Hay que hacer un curso, un máster.

Claro. Eso no tiene sentido.

Y por otro lado, ¿cuál es otro mecanismo de defensa

que muchas veces nos planta esa emotividad para ir a comprar algo?

La publicidad.

España es uno de los países de la Unión Europea

que menos tiene regulada la publicidad alimentaria.

¿Por qué? Porque tenemos una política de autocontrol entre las empresas.

Todo lo controlamos entre nosotros. Todos somos felices

y podemos decir casi lo que nos apetezca por televisión,

Y por otro lado, una legislación europea

que tiene ciertas declaraciones nutricionales

y ciertas declaraciones de salud.

Tienen unas lagunas legales que nos la cuelan como quieran

y por eso nos tomamos el lácteo

que dice que van a desayunar nuestras defensas,

nos tomamos el zumo que dicen que funciona.

O nos vamos a tomar ese producto funcional

que va a mejorar nuestro nivel de colesterol.

Nos la cuelan por todos los lados.

A mí me gustaría preguntarle otra cosa

antes de pasar al video que tenemos preparado.

Es algo muy simple.

Quite usted todo eso de que usted considere publicidad dañina.

Dígame cuáles son las cosas que uno puede tomar para desayunar,

como ha dicho usted. ¿Sin que le engañen? Comida.

Comida, alimentos, materias primas.

¿Por qué hay que desayunar galletas o cereales de desayuno?

Eso no pasaba antes.

La humanidad ha sobrevivido 2 millones de años

sin que existieran ni las papillas para los niños

ni los cereales de desayuno.

A una familia le quitas las galletas y los cereales

y la dejas desprotegida.

Eso es porque el marketing y la publicidad

han hecho muy bien su trabajo.

Que una familia no sepa lo que tiene que desayunar su hijo

cuando le quitas las dos opciones. ¿Usted qué desayuna?

Hay días que no desayuno y días que desayuno huevo revuelto...

No, no es malísimo. Sí, es malo.

No, no es malo. ¿Por qué?

Porque no pasa nada. No es una comida imprescindible.

Hay días que no desayuno, hay días que desayuno huevo revuelto,

otros días unos frutos secos, otro día una fruta.

¿Por qué el desayuno tiene que ser la comida más estática del día?

Lo han hecho muy bien. Lo han hecho muy bien.

No, pero yo he leído su libro...

Tres días hace que voy viendo el libro.

Hay cosas que son muy curiosas.

Lo que sí es cierto.

No sé si ustedes han visto las versiones digitales

de los periódicos.

Te dicen: "Las 10 ciudades con las playas más bonitas".

De pronto te dicen un día:

"Los 10 alimentos que tienes que tomar inevitablemente cada día".

Y tú lees los 10 alimentos.

Al día siguiente hay otra columna que es:

"Los 10 alimentos que no debes probar

si no quieres tener colesterol".

Hay unos cuantos que coinciden. Tres días después:

"Los siete alimentos que debes dejar de tomar

paro no tener diabetes". Y hay otros.

Con lo cual, al final el consumidor, el ciudadano, nosotros,

se hace un lío monumental. Claro.

-Por eso es básica la información y la formación.

Al final, lo que comentabas tú.

Si el consumidor no tiene información adecuada sobre lo que...

Pero es que hay unos principios básicos, digo yo.

En el colegio, en todas partes, a los chavales les dicen:

"Hay que venir desayunado".

El otro día alguien hizo un: "Aquí se viene llorado".

Un ministro nuevo decía que en su ministerio.

Pero parece que hay que ir desayunado

y hay que tomar algo antes de salir de casa.

Es lógico yo estoy de acuerdo en que hay que tomar algo

antes de salir de casa.

Una cosa son las normas para la población general

y otra cosa es, a nivel individual, un paciente por circunstancias,

por lo que sea...

Tú puedes decir: "Desayuna más tarde o te tomas algo a media mañana".

Pero hay que dar normas para que la gente sepa

a qué se puede atener.

Al colegio hay que ir desayunado.

El cerebro por la mañana tiene un pico de glucocorticoides.

El cerebro, perdón.

Se produce un pico de glucocorticoides en el cuerpo

para que el cerebro entre en actividad.

Entonces se necesita esa energía por la mañana.

De hecho, una de las grandes causas de fracaso escolar,

sobre todo en pueblos, etc., es en niños que no desayunaban.

No atendían, no prestaban atención

a lo que les estaba explicando los profesores.

-Un matiz. No era causa, era una correlación.

-Bueno, pues una correlación. -Claro. ¿Por qué es el matiz?

Porque los niños que desayunan son los que tienen más dinero en casa

y los niños que más les ayudan en los deberes.

Es decir, nos ha vendido muy bien la industria del desayuno

que el desayuno azucarado, ojo, que yo desayuno y promovemos

entre nuestros pacientes que hay que desayunar,

pero que hay un desayuno saludable. Un desayuno saludable

no es que el niño se calce 40 g de azúcar antes de salir

por la puerta. -Por supuesto.

Estoy en contra de eso, pero decir que es necesario desayunar

no significa que haya que tomar 40 g de azúcar.

Está el pan de toda la vida, que no está aportando ese azúcar.

-Comentabais antes el problema de la obesidad,

en el estudio Aladino, a través de la Estrategia NAOS,

sobre la obesidad infantil y los hábitos de consumo infantil,

lo que han visto, en el último informe que han publicado de 2015,

es que el índice de obesidad, el porcentaje de obesidad,

en aquellos niños que no desayunan, es más alto

respecto aquellos niños que sí que toman desayuno.

Con lo cual, sí que está relacionado el desayunar o no.

Yo creo que es importante. -Hay que formarse e informarse.

Y esta asignatura debería ser obligatoria en las escuelas.

Y no lo es. Otra asignatura obligatoria.

No, transversal si tú quieres, pero es mucho más importante

saber vivir que saber mucho de otras cosas.

En eso estoy de acuerdo. Eso es clave.

Y eso se olvida, quizá, porque no es tan comercial,

pero se olvida. Pero volvamos al tema del desayuno,

yo creo que el desayuno es una comida importante,

quizá la más importante del día. Llevas ocho horas sin comer.

Es lógico que cuando te levantes, comas y, además, con movimiento,

es mucho mejor que cenar mucho, que luego te vas a meter en la cama.

Partiendo de ese hecho, ¿qué es lo que han desayunado

nuestros abuelos y nuestros bisabuelos?

Porque, probablemente, después de miles de años de evolución,

a lo mejor tienen algo de razón. En ese sentido,

hay dos o tres alimentos esenciales.

Creo que tiene que ser la materia prima sana.

Entonces, que sea local, sin "preservantes".

Que sea estacional... Nos parece muy importante.

Si se puede hacer en casa, mucho mejor.

Claro, yo sé que en estos momentos quizá no se puede.

Pero, por ejemplo, yo muchos días desayuno...

No todos porque tampoco creo que se tenga que desayunar

lo mismo todos los días, comida variada.

-Exacto. -Lo que desayuno muchos días

es una tostada de pan integral con aceite y tomate.

Eso se ha hecho siempre. Pan integral, que lleva la fibra.

Cuidado, que el pan integral no es moderno.

Muchos dirán que antes el pan era siempre va blanco.

No es verdad. Eso es después de la guerra

o mucho después. El pan que se comía en el campo

desde hace siglos era integral. Muchas veces, de centeno,

de avena o de muchas otras cosas. Llevaba fibra.

El aceite, en el sur de España al menos, siempre se ha echado.

¿Por qué el tomate? Aquí vienen los cultivos

que vienen de otros lugares. En España, no existía el tomate.

En el Viejo Mundo no existía hasta que Colón llegó a América.

Y se trajeron. Entonces, se incorporaron

y muy bien incorporado. Ahora, pones tomate por encima.

¿Quieres alimentarte un poco mejor? Pues pones una rajita de jamón,

que también está muy bueno.

Otras cosas que se pueden...

Mi mamá hacía magdalenas o galletas con poco azúcar

y nos las tomábamos también antes de irnos al colegio.

Otra cosa, también cambia mucho si estás en la ciudad

o estás en el campo. Si tú estás en el campo

que tienes un trabajo pesado, donde gastas energía...

Recuerdo cuando era niño, los que iban a trabajar

ponían pan con tocino o le echaban más aceite.

Sin embargo, si estás en la ciudad, pueden ser otras cosas.

Una cosa muy importante también son las mermeladas.

Hechas en casa, mejor todavía. Cuesta poco trabajo y es bonito.

Y echas el azúcar que quieres. Y no lleva "preservantes".

Y aprovechas la fruta que, si no, vas a tirar a la basura.

¿Estás de acuerdo, Aitor? Totalmente.

-Hay cosas con las que no.

Porque la OMS nos ha dicho, tras 20 años,

que deberíamos reducir al máximo los azúcares libres.

El desayuno es la ingesta más azucarada y más deplorable

que toman nuestros hijos. -No, no, sin azúcar.

Y te digo eliminando azúcares.

-Cosas como galletas, mermeladas...

Ese tipo de cosas no es verdaderamente lo que necesitamos.

Hay que desmitificarle a la gente que el desayuno

no es la comida más importante del día, puede serlo si tú quieres.

Si tu desayuno va a tener galletas, Cola Cao en polvo,

una fórmula láctea azucarada y un pan refinado blanco...

Eso no es la comida más importante del día.

Y eso hay que dejárselo claro a las familias.

¿Quieres que el desayuno lo sea? Conviértelo.

Conviértelo en un bol que tenga cereales,

que pueda tener muesli, que pueda tener fruta...

Cosas integrales, alimentos de verdad.

Que tenga unos lácteos enteros, no lácteos sin azucarar.

Como si quieres desayunar un día judías verdes con jamón.

Adelante con ello.

¿Por qué hay que desayunar galletas, cereales y leche?

Puedes desayunar cualquier cosa.

Encuéntrame un estudio científico que nos diga

y que nos justifique que por las mañanas

hay que tomar galletas con leche. No existe.

Vamos a hablar de los alimentos estos "super",

los que ahora se importan. Tenemos un pequeño reportaje hecho

y a mí me gustaría hablar también con todos ustedes

de la historia de esos alimentos. No tan solo de la quinoa

y la...

Hay, por ejemplo, una col que también es,

no me acuerdo el nombre, ya ni cómo se llama.

El kale. ¿Cómo?

El kale. Aquí, en la tienda que yo escuché

la llamaban la col kale. Es esa.

Y yo no sabía si era "kéil", kale... ¡La col kale!

Veremos de dónde sale la col kale. Si se importan o no se importan,

de dónde vienen y todo eso. Primero, el reportaje.

Son nuevos para nosotros.

Son productos naturales que son característicos

de algunas zonas geográficas. Entonces, ha habido poblaciones

que los han consumido durante muchísimo tiempo.

Por ejemplo, los tomates.

Un producto sin el cual no podemos pensar en la dieta mediterránea.

Realmente, son frutos, botánicamente,

que vienen de Mesoamérica, de Ecuador y de Perú y de México.

En cambio, ahora, están plenamente introducidos

en nuestra dieta. Tenemos también los caquis,

que son de origen asiático; o los cítricos,

que también los tenemos incorporados. Pero ahora tenemos más productos.

Es lo que nosotros denominamos nuevos alimentos

porque son alimentos procedentes de otras culturas realmente.

(Música)

¿Cuántos alimentos eran en la historia controlados...?

Yo te hablaba de especies distintas. Es verdad.

Luego, dentro de cada especie, cientos de miles de variedades,

que también se han perdido. ¿Cuántas especies?

Especies que se hayan utilizado para agricultura y alimentación,

unas 8000.

Hoy, comercialmente, cultivamos 150 aproximadamente.

Y algunas de las que han desaparecido,

¿se pueden recuperar? No han desaparecido.

Las variedades sí han desaparecido, las especies no.

Porque una especie alimentaria es muy difícil que desaparezca.

Es lo que hoy llamamos cultivos infrautilizados

o cultivos de los pobres. Hablábamos antes...

La quinoa me gusta mucho porque es un ejemplo significativo.

Bueno, realmente, cogemos la región andina entera.

Podríamos coger África y hablarte del teff en Etiopía.

Pero la región andina, al tener zonas montañosas

y, por lo tanto, unas características muy peculiares,

si yo te hablo de la cañihua, prima hermana la quinoa,

la oca, el olluco, la mashua, el arracacha, el tarhui...

¿Y de qué me estás hablando? Pues estoy hablando de los cultivos

que son básicos para la alimentación en esa zona.

Te hablaba antes de que ese Imperio incaico,

que va desde el sur de Colombia y Venezuela

hasta el norte de Chile y Argentina, pasando por Ecuador, Bolivia y Perú,

pues estos eran los cultivos nobles. Eran los cultivos importantes.

Además, también tenían ellos, el tomate y el maíz.

Pero estos eran importantes.

Te hablaba antes de ese conflicto que se produce cuando llega

una civilización distinta. Una civilización que tiene la base,

incluso, su propio dios es el trigo, es el pan.

Entonces, llega un idioma que te dice:

"Con pan y vino se anda el camino". O que te dice:

"Es tan pobre que no tiene ni para pan".

Llega una religión que te dice: "El pan nuestro,

el pan de cada día, dánosle hoy". Y es una oración

que empiezan a rezar todos. La propia FAO

tiene como lema "Fiat panis", no "Fiat alimentus". ¿Por qué?

Porque ha nacido aquí, ha nacido en esta zona del mundo.

Cuando tú llevas eso, entra en ese conflicto

entre civilizaciones y, entonces, son relegados a un segundo término.

Es el caso que pasó, como te comentaba antes,

con la quinoa. Pero, sin embargo, cuando se aceptan

determinados cultivos, como ellos tuvieron que aceptar,

por una serie de razones, el trigo.

Fíjate, la productividad del trigo en la región andina,

en las zonas altas, es de unos 500 kilos por hectárea.

Aquí es más de 5000 kilos por hectárea.

Con lo cual, no les compensa producirlo.

¿Qué hacen? Lo importan. Con lo cual, la mayor salida

de divisas en estos países es comprar trigo para producir pan

que se subvenciona para dárselo a los pobres.

Lo cual es un absurdo.

Entonces, permanece una especie de colonización nutritiva

que, en una u otra manera, lo tenemos en todas partes.

Preguntabas tú mismo antes, ¿por qué la quinoa? ¿por qué ahora?

Bueno, después de algunos estudios de este tipo de la FAO,

en 2013... decide Naciones Unidas de Nueva York

designe el año internacional de la quinoa.

Y se llama la atención del mundo sobre las virtudes de la quinoa.

Entonces, en occidente, descubrimos que ese cultivo sagrado de los incas,

que fue prohibido, esa quinoa tiene un 20 % más de proteínas

que nuestros cereales. Contiene unos aminoácidos esenciales,

como es el triptófano, la lisina..., en mayor cantidad

porque nuestros cereales, en general, no lo tienen.

Que no tiene gluten,

que tiene una serie de micronutrientes,

como son el calcio y el hierro. Entonces, cultivo milagroso.

Ahora, resulta que reivindicamos un cultivo que habíamos prohibido

hace tantísimo tiempo. La quinoa, desde esa perspectiva,

¿es milagrosa o no? No es que sea milagrosa...

-No supera a un garbanzo. -Es un superalimento.

-La palabra superalimento, no.

Tiene esas características que te he dicho.

Dice a Aitor que no supera a un garbanzo.

Claro. Es que es un pseudocereal.

Está a caballo entre cereal y leguminosa.

-No digo que haya que comer quinoa y no garbanzos.

Digo que hay que comer quinoa y garbanzos.

-Correcto. -Claro.

-Pero la gente sabiendo, "es la releche la quinoa".

Un garbanzo tiene más... ¿Qué es lo que no hay que comer?

Iba a decir que José lo ha comentado. Naciones Unidas llamó la atención

sobre la quinoa. Al final, la necesidad de comer

es una necesidad básica que tenemos todos.

Al final, el consumidor la cubre de una manera o de otra.

Si captamos su atención, si llamamos su atención

sobre un producto y lo posicionamos en su mente,

la quinoa, quinoa, quinoa...

Pues, al final, el consumidor va por ahí.

El caso de Perú, que a falta de carne,

comen mucha quinoa. Por el contenido en proteínas.

-A falta de carne, comen mucho tarhui,

que es el que es rico, que es otro cultivo

que ya llegará a España. ¿Cuál es?

El tarhui, "Lupinus mutabilis".

Es una especie de altramuz

que llega a tener 47 % de proteína en grano.

La quinoa cumple la función que están cumpliendo

los cereales para nosotros.

Pero eso no quiere decir que aquí haya que comer quinoa tampoco...

Atentos.

Es importante que se haya redescubierto

y se haya dignificado. Cuando la FAO, en 2013,

decide que sea el año internacional de la quinoa,

no estaba pensando solo en ella, estaba pensando en reivindicar

la importancia los miles de cultivos infrautilizados.

Pero como se pone el énfasis en la quinoa,

como ejemplo claro y evidente, pues resulta que ahora

todo el mundo pide quinoa. ¿Qué estamos haciendo?

Ahora estamos produciendo la quinoa aquí.

En condiciones edafoclimáticas muy distintas de las condiciones

de altura donde estaba allí. -Exacto.

-Ahora hemos conseguido una productividad

de 4000 kilos y más en Francia, en Italia

y, ahora, ya también en España lo estamos introduciendo.

Dices, qué bien. Ahora hay mejora genética,

que nunca ha habido, porque era cultivo de los pobres.

Nadie iba a invertir en hacer investigación y mejora

en un cultivo que sirve para dar de comer

al que no tiene con qué pagar. Ahora sí.

Ahora se ha invertido y se han hecho nuevas variedades más productivas.

Ya, en tres años. Y ahí las tenemos.

Se están vendiendo. ¿Qué pasa con esas variedades?

Cuando tú coges esa quinoa producida en Francia,

ya no tiene un 20 % más de contenido en proteína,

como tenía la que venía del otro lado.

Las condiciones edafoclimánticas son distintas

y la selección no la hemos hecho para que tenga más proteínas,

sino para producir más kilos por hectárea.

Ya no tiene esos aminoácidos esenciales,

ya sí tiene un poquito de gluten...

Atentos, es el equilibrio y la racionalidad

lo que tiene que imperar. -Totalmente de acuerdo, José.

Es así.

Entonces, incluirla en nuestra alimentación, bueno.

Podemos incluirla para dar variedad a la dieta,

pero no pensando como algo que nos va a curar,

nos va a quitar ciertos males... Totalmente de acuerdo

con todo lo que has dicho.

-Al final hay que saber qué comer.

Tenemos la pirámide alimentaria, donde nos dan las recomendaciones

de los aportes que necesitamos de cada producto.

Puede ser con la quinoa compensado con otros productos

de nuestra dieta... -Garbanzos.

-Garbanzos, como decía Aitor. O sea, no es excluyente

ni sustitutiva de otro producto. -Quería añadir una cosa

a lo que ha dicho José, que está perfecto.

Pero es que todo esto tiene una consecuencia.

Espera, Aitor. Encima, el encarecimiento

del precio de la quinoa, en este caso, para el consumidor.

Es decir, antes, hace un montón de años,

aquí había quinoa, en España. Y el precio era baratísimo.

Eran muy asequible. Ahora mismo, no.

Es que se ha triplicado o cuadruplicado el precio.

Y yo creo que eso está pasando con todos estos superalimentos

que están diciendo. Los 10, los 12 superalimentos.

Entonces, todo esto también está ayudando

a que se encarezca el precio de los alimentos.

Si, además, los productos los venden en una cadena especializada...

Ah, claro, por supuesto. De productos naturales...

Multiplicamos por tres. Detrás de todo eso,

hay un negocio. ¿No me diga?

Que no es el de Mercamadrid.

Es el de las grandes multinacionales

productoras de semillas y distribuidoras de alimentos.

Habéis leído hace muy poco en la prensa,

la unión de la Monsanto con la Bayer. -Sí.

-No sé si sabéis que tres meses antes,

se había unido la Syngenta con la ChemChina.

Y un año antes, se une la Du Pont con la Dow.

Cada una de estas uniones es por valor

de unos 70 000 a 80 000 millones de dólares.

Y en estos momentos,

está el control del 70 % de la producción y distribución

de las semillas y el 60 % del control de los agroquímicos...

lo tienen estas tres grandes empresas,

Estas tres grandes fusiones. Claro, ellos no van a poder nunca

controlar la semilla y los alimentos si realmente hay...

Estamos hablando de miles de especies y de cientos de miles de variedades.

La uniformidad y la estabilidad es un prerrequisito

para que puedan hacer negocio. Y las leyes que se están elaborando

hoy, en España y en la UE, exigen que las semillas que se producen,

primero, una nueva especie no la puedes introducir

así como así, pero aun así, en las especies que cultivamos,

te exigen lo que llaman el DUS:

distinta, uniforme y estable.

Esto está evitando justamente esta diversidad.

Yo creo que esto hay que revisarlo. Es absolutamente esencial.

Y lo que está en el fondo de esa uniformización

de los cultivos que, a su vez, lleva a una universalización

y uniformización de la dieta alimentaria

y un empobrecimiento de la misma,

son factores de tipo económico y político.

Vamos a los últimos minutos,

a hacer una carta a los Reyes Magos

de qué es lo que tenemos que desestimar en nuestras dietas,

qué es lo que deberíamos introducir

para que sean saludables, magníficas

y no objetables. Si quieres empezar tú...

En España, tenemos ciertas cosas que hacemos bien.

No comemos mala fruta ni mala cantidad de fruta.

Comemos también bastante pescado.

El problema de nuestra dieta es que cuando hacemos cosas bien,

luego la otra mitad está hecha mal.

Aunque tenemos ciertos consumos aceptables,

luego llenamos nuestra dieta con productos ultraprocesados.

Es decir, si queremos una dieta saludable,

no necesitamos superalimentos,

lo que necesitamos es dejar de comer la basura alimentaria,

que son los productos ultraprocesados que encontramos ahora en un súper.

¿Qué entiendes por productos ultraprocesados?

Los productos ultraprocesados son aquellos de baja densidad nutricional

y que tienen pésimos aceites, como grasas trans, aceites de palma,

mucha sal, mucho azúcar y unas harinas refinadas.

Un bollo, unas galletas, unos cereales de desayuno...

Ahora mismo, cuando vamos a comprar a un súper,

no hay materias primas.

Vale la pena ir a un marcado porque allí hay materias primas.

Hay carne, pescado, fruta, verdura, hortalizas, huevos,

frutos secos, legumbres. Materias primas.

Pero cuando vamos a un súper, lo que nos encontramos

es un 85-90 % de malas decisiones.

La gente tiene que entender que lo que echa en el carro,

que muchas veces va ultraprocesado, no es que esté lleno de venenos,

es que está lleno de ingredientes ultraprocesados,

muy refinados, que empobrecen nuestra dieta

porque nos meten calorías pero no meten muchos nutrientes.

Eso es lo que hay que cambiar en nuestro patrón alimentario.

Reducir los ultraprocesados y enfatizar el papel

que tienen las materias primas. La que te apetezca.

Lentejas, garbanzos, huevo, carne o pescado. La que tú elijas.

Pero que sea sin procesar. Eso es una dieta saludable.

Y no esas cosas complicadas que nos intentan hacer,

como esa pirámide de los alimentos, que tiene una base de pan de molde,

cereales de desayuno... ¿Eso es la base de la alimentación?

¿Un saco de harina, pan de molde y cereales de desayuno?

¿Quién ha hecho esas áreas alimentarias?

¿Quién las ha hecho? Pregúntense eso en casa.

Aitor Sánchez es el autor de este libro:

"Mi dieta cojea", que está editado por Paidós,

en donde están todos los saberes y todos los conocimientos de él.

Ahora le toca a usted la carta a los Reyes Magos.

Ah, ¿me toca a mí? Claro.

Vale.

Perdona, creía que ibas a seguir ese turno.

Pero si quieres...

¿Quieres que siga por allí? Sí.

Carta a los Reyes Magos.

Pues... Primero, yo pienso que lo importante

es que la dieta sea equilibrada y diversa.

Y esa es la carta a los Reyes Magos, que lleguemos a conseguir eso,

y que sea, sobre todo, sostenible con respecto a los recursos naturales

que estamos desperdiciando en el medio ambiente.

Hoy estamos produciendo en la humanidad,

se habla mucho del hambre, hoy producimos el 60 % más

de lo que necesitamos para alimentarnos todos.

Y ese mismo día mueren de hambre 40 000 personas.

Hoy estamos en 1300 millones de toneladas métricas.

Se pierden y se desperdician,

y equivale a una tercera parte de la producción mundial.

Y cuando destruimos y desperdiciamos eso,

producir esos alimentos que nunca llegarán a la boca del consumidor,

en producirlo se han utilizado 1400 millones de hectáreas,

que significa 28 veces la superficie de España.

Se han utilizado 250 kilómetros cúbicos de agua,

una cuarta parte del agua dulce utilizada en el planeta

para producir los alimentos que se van a tirar muchas veces.

O que se van a perder.

O 300 millones de barriles de petróleo.

Y en España, en época de crisis,

7,7 millones de toneladas métricas se pierden o se desperdician.

Gran parte va a la basura.

De media, 169 kilos por habitante y año.

Ahí falta una racionalización.

Y el 30 % de eso va a la basura porque ha caducado.

Eso es irracional y sí es nuestra responsabilidad.

Aparte de eso, yo quisiera otra cosa.

El problema grande, para mí muy amplio,

y que está en la raíz de todo esto,

es el proceso de mercantilización de los alimentos.

Cuando yo era niño, los alimentos eran sagrados.

Si se te caía un trozo de pan al suelo,

tu mamá, tu abuela o tu papá te decía: "Cógelo, bésalo

y cómetelo".

Y así lo hacíamos. Lo limpiábamos antes.

Te lo comías. Hoy no.

Hoy va a la basura todo lo que sobra.

Hoy compramos mucho, lo ponemos en la nevera

y cuando vemos que ya está mal, lo tiramos.

Y eso se puede hacer con leyes,

se puede hacer con normativas, que son necesarias.

Se puede hacer teniendo etiquetas, que no tenemos, en los alimentos

con todo el proceso de trazabilidad. De dónde viene y adónde llega.

Con lo cual, te puedes hacer una idea del proceso,

de si se ha hecho de manera amigable con el medio ambiente, etc.,

y tomar tu decisión como consumidor.

Y la clave está en el consumidor.

El consumidor, para mí, es el último responsable

de lo que compra y lo que hace.

Para eso necesita estar formado e informado.

Y consumir, desde mi punto de vista, es un acto político.

Cuando tú vas al mercado y decides comprar esto o aquello

o lo de más allá,

estás incentivando o desincentivando determinados tipos de producción.

A mí me gusta mucho decir que debemos ser conscientes

de que nuestro carro de la compra es y debe ser, pacíficamente,

un carro de combate.

Gonzalo. Completamente de acuerdo con José.

Además, ha tocado muchos puntos que son fundamentales.

Mi carta a los Reyes Magos sería eso. Primero, educación.

Y que la gente sea consciente de la importancia de llevar

una dieta variada; y aprovechar los productos frescos,

que él comentaba y Aitor también, que tenemos aquí, en España.

Los mayores mercados centrales de abastecimiento

de productos frescos están en Madrid. Aprovechémoslo.

Si queremos productos de temporada, tenemos a profesionales

que van todos los días a comprar, y en los mercados y tiendas

nos pueden recomendar cuáles son los productos de temporada.

Complementarlo con hábitos... Actividad física.

No hay que dejar de lado, aparte de la alimentación,

la actividad física.

Y el tema de los desperdicios es fundamental.

El otro día leí un informe

que decía que el año pasado se desperdiciaron en Europa

8 millones de toneladas de alimentos en buen estado.

Con lo cual, hay que hacérselo mirar.

La buena noticia, como habéis dicho, depende mucho del consumidor,

es que el consumidor actual va valorando más,

está más informado, es más exigente y busca más transparencia

en toda la cadena de valor de los productos que va a comprar.

Ya no simplemente es precio, ahora también valoran temas

como la sostenibilidad, medio ambiente...

Y eso es una buena noticia.

Muchas gracias.

Queda el turno de Yolanda Sanz,

que es la autora de este libro dedicado a la alimentación infantil.

Pero también sabe de alimentación para adultos.

Venga, la carta a los Reyes Magos. Mi carta a los Reyes Magos.

Bueno, mira...

Mis compañeros han dicho todo de alimentación,

en ese sentido, sus deseos.

Y mi deseo, lo que yo voy a pedir a los Reyes, es consciencia.

Consciencia para todos.

Porque yo creo que si somos conscientes,

podemos evitar que las multinacionales manipulen,

como nos ha contado antes José, y nos impongan la utilización

de determinadas semillas, determinados alimentos.

Consciencia para ser conscientes de lo que comemos,

para informarnos, para no aceptar de primeras todo lo que nos dicen.

Sino informarnos. Por qué esto es así,

cómo puede ser, podría ser otra forma...

Básicamente sería ese mi deseo, mi carta a los Reyes Magos.

Muchas gracias. Responsabilidad, responsabilidad y...

responsabilidad y conciencia.

Hay cosas muy interesantes,

hay alimentos nuevos, entre comillas,

algunos más viejos que nosotros mismos,

que tienen hasta 500 años.

Esos alimentos son igual de buenos que otros que tenemos con nosotros.

Un garbanzo acaban de decirnos hace un rato.

Por tanto, el secreto está en combinarlos,

y sobre todo no hacer el papanatas, porque hay veces que otros alimentos

son igual de buenos y muchísimo menos caros.

Y algo que a mí me ha parecido muy interesante,

la decisión de que cada vez que compramos en el lineal del súper

estamos haciendo política.

Estamos decidiendo si votamos a uno o votamos a otro. Mejor dicho,

si estamos dando apoyo a nuestros conciudadanos

y si estamos dando apoyo a un tipo de alimentación sana,

limpia, etc., etc.

Más o menos así sería el resumen.

Gracias a los cuatro por venir. Ha sido muy interesante.

Muchísimo más de lo que yo pensaba, y pensaba que lo sería.

Y también les doy las gracias a ustedes,

que nos ven todas las semanas desde su casa

o lo recuperan al día siguiente en "RTVE a la carta",

en la plataforma de RTVE.

Y pueden seguir el programa ahí. Gracias y buenas noches.

(Música créditos)

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  • Superalimentos: ¿Realidad o ficción?

Millennium - Superalimentos: ¿Realidad o ficción?

19 dic 2016

La fiebre por la comida sana ha popularizado los llamados "superalimentos". La quinoa, el bimi, la col Kale o la chía, se han hecho un hueco en las despensas con la promesa de mejorar nuestra salud.

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  1. Jaume

    Que gran programa. Muy fan de las semillas de chia! Un saludo a todos.

    21 may 2017
  2. Eloy

    ¿Porqué? Nos dicen que no desayunemos azúcar pero si cereales, cuando en nuestro cuerpo se sintetizan en azúcares y provocan el mismo efecto que éstos, además de aportar una carga nutricional mínima

    31 ene 2017