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Millennium - La España abandonada - ver ahora
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¿Sabían que la población de Castilla León y la Mancha

es exactamente igual ahora que la de 1900,

mientras el conjunto de la sociedad española

ha pasado de 20 a 48 millones de personas?

¿Por qué somos tan modernos y no nos gusta vivir en los pueblos?

No nos gusta la vida rural.

¿Qué pasa en ellos?

Vamos a hablarlo esta noche en nuestro programa.

Esa España abandonada que existe.

Bienvenidos a Millennium.

(Música cabecera)

Mi guion dice que para hablar de despoblación y mundo rural

tenemos a cuatro invitados maravillosos.

Y los cuatro invitados, es cierto que son maravillosos

pero a mí me gustaría, más que hablar de despoblación,

que hablemos de vidas en sitios distintos.

A mí siempre me ha tentado eso de saber cómo es la vida,

la noche, un día de nieve, un día que no te encuentras bien,

en un pueblo donde estás prácticamente solo.

En una localidad en donde hay muy poca gente.

Para hablar de esto, Sergio del Molino,

periodista, escritor, reportero de presa.

Él es el autor del libro "La España vacía",

que ya va por la tercera edición.

Por la cuarta ya.

Usted ha conseguido que se hable constantemente

sobre esa España vacía.

¿Esa es una buena definición?

Es la definición que me he inventado yo,

y ha tenido éxito,

para definir ese desequilibrio demográfico

que es muy peculiar y propio de este país

donde tenemos la población muy concentrada

dentro de los núcleos urbanos

y una España interior.

Y esa fotografía en el satélite donde se ve la luz

en el Mediterráneo y en las riveras

y en cambio en el centro hay, salvo en Madrid,

dos grandes manchas oscuras.

Dos grandes manchas oscuras donde vive poca gente y muy dispersa.

Hablamos de las dos Castillas, Aragón, La Rioja, Extremadura,

la España interior, sin mar.

Sería es España vacía que yo creo que comparte

muy pocos problemas con la España urbana.

Hasta me he planteado si son dos países distintos,

por eso hablo de la España vacía y la España llena,

parece que en la España llena no se tiene en cuenta lo que pasa

en la España vacía, son problemas radicalmente distintos.

Además viven de espaldas unos de otro, ¿no?

Sí. Lo hablaremos, lo hablaremos.

Y espero que también nos de consejos prácticos y útiles.

Iratxe Bolaños,

vive en la provincia de Soria.

En 1950 vivían más de 160 000 habitantes,

y hoy menos de 90 000.

Iratxe es vizcaína, vivió en Inglaterra e Italia

antes de trasladarse a Lubia,

un pequeño pueblo de Soria.

Es curioso, porque fue contratada.

Cuéntanos un poco la historia como fue.

Llegué a vivir a Lubia hace cinco años,

después de muchos pasos por muchos sitios,

y el vivir en un pueblo,

después de que te abran las puertas de su casas y vidas,

si tú correspondes, creo que hay que aportar también,

poder dar nosotros lo mejor que tenemos.

Y en este caso, a mí me gusta estar con la gente

hacerles sentir bien.

Y creo que ellos tienen un potencial de hacernos sentir bien

que muchas veces no tenemos en cuenta.

Pero además de vivir bien en Lubia,

usted fue contratada por el Ayuntamiento

para poder hacer un trabajo como psicóloga con los vecinos.

Sí, lo que pasa que no fue una psicología clínica,

no es una cuestión de que haya un problema clínico,

sino que es una forma de dinamización y psicología social.

El problema de la despoblación es social,

aparte de territorial y demás,

pero a los que les influye es a las personas que viven en pueblos.

¿Porque se aburren? ¿Se cansan?

No, alguien que está acostumbrado a vivir en un pueblo no se aburre,

pero hay que cambiar el discurso, muchas veces, negativo

que las personas de los pueblos tienen cuando alguien se muda allí.

Yo que soy una nueva pobladora de ese pueblo,

cuando llegué estuvieron cinco meses intentando convencerme

de que ese sitio no era el adecuado para vivir.

Y no lo consiguieron.

Y es obvio.

Pero es verdad que frente a la despoblación,

dar voz a las personas de los pueblos es importante.

Pero debe ser un discurso que anime a ir a vivir allí.

Emilio Gancedo es el autor de este libro.

También es joven, talentoso,

periodista de cultura del diario de León,

es guionista de varios documentales,

y su último libro es "Palabras mayores:

Un viaje por la memoria rural",

editado por Pepitas de Calabaza.

Se llama así la editorial.

Recoge las historias

que le contaron los mayores

durante los tres meses que pasó pateándose los pueblos de España.

¿Qué queda de ese mundo rural

del que sabemos tan poco?

Queda mucho, y sobretodo,

me dices contador de historias,

sobre todo lo son ellos.

Son unos contadores de historias magníficos.

Queda mucho y podemos aprender mucho.

En mi primer impulso al hacer este libro,

aunque luego derivó por otros derroteros,

era precisamente ver qué podíamos aprender.

Ahora estamos saliendo de una crisis,

hay muchos problemas, muchos problemas sociales,

pero esta gente tuve que enfrentarse

a cosas hoy inimaginables casi.

Guerra, posguerra, carencias de todo tipo,

trabajo extenuante...

Es un mundo de carencias desde nuestro punto de vista.

Entonces, ¿cómo superaron eso?

Estamos hablando de valores, actitudes, pensamiento.

¿Cómo hicieron frente a eso? Porque nos puede venir bien

para enfrentarnos también a estos problemas

que parecen menores al lado de aquellos.

Entonces, ese era un poco el impulso inicial del proyecto.

Que bueno, luego esta gente cuenta unas historias espectaculares,

incluso cercanas a lo literario,

que al final yo creo que es un libro literario

basado en esa España rural, pero no deja de ser literario,

en gran medida porque cuentan historias

Una de esas historias. que cualquier película queda...

Pues por ejemplo, un hombre en la guerra al que le libró,

se libró de la muerte gracias a la niebla.

Gracias a que estaba completamente cercado,

que quedaba él solo y tal,

era un monte, estaban escalando todos los contrarios, los enemigos,

él, gracias a una niebla súbita se escapó.

Yo no sé si eso es verdad o no,

pero esa historia de esa niebla que él contaba,

en sus casi 100 años,

me parece que tiene un componente literario en sí mismo,

de la literatura que habla de nosotros mismos,

de cómo funciona el ser humano,

que es muy aprovechable.

Buscaremos historias.

Jenn Díaz.

Tengo aquí dos libros suyos.

Uno está editado por Lumen,

y el otro está editado por Destino.

Ella dice,

o ha dicho alguien, pero ella lo recoge bien,

que cuando escribe en castellano,

su madrina es Ana María Matute.

Y cuando escribe en catalán,

su madrina, es nada más y nada menos que Mercè Rodoreda.

No está nada mal. Nada mal.

A mí me da envidia, ¿nos vamos? (RÍEN)

Son dos excelentes madrinas.

Mercè Rodoreda sufrió mucho

escribiendo sus historias,

porque también había sufrido viviéndolas.

Sufrió mucho escribiendo esas historias

y la manera de sufrir de Matute fue no escribirlas,

estuvo 16 años sin escribir ninguna historia.

O sea, que cada una a su manera lo sufrió literariamente,

o bien volcándolo, o bien retrayéndolo.

Yo tengo en la memoria

una imagen de Ana María Matute,

en un programa de esta seria

que se grababa entonces en la televisión de Cataluña,

llegó, fue en los últimos meses de vida,

estábamos preocupados por si estaba bien o no,

se sentó en la sala de espera de los invitados,

y dijo: "¿Alguien me puede traer un whisky?"

Era famosa por sus gin-tonics.

Perdón, por un gin-tonic, sí.

No se podía, pero alguien consiguió el gin-tonic,

y empezó a hablar y hablar.

Y la verdad es que, hablaba tan bien como escribía.

Es una maravilla eso.

Tengo otras dos madrinas para el catalán y castellano.

En castellano es mi abuela, que es extremeña,

y en catalán es mi suegra que es catalana.

Es una generación muy parecida,

y esa voz oral que recojo de lo rural catalán y extremeño.

¿Hay mucha diferencia entre lo rural catalán y extremeño?

Sí, creo que en la base no hay demasiada diferencia

porque seguramente si las dejas juntas

encontrarían millones de cosas de las que hablar.

Pero hay un carácter diferente y puede que sea el mar, no lo sé.

No sé qué es exactamente,

pero lo rural catalán tiene esa pequeña puerta que es el mar

que da esa sensación de estar menos encerrado quizá.

No todo, porque si vamos a la Cataluña profunda...

El mar queda lejos. Queda lejos, sí.

Me gustaría ahora que viesen ustedes un reportaje

que creemos que merece la pena.

El reportaje nos traslada a Olmedo de la Cuesta,

un pueblo de la Alcarria en la provincia de Cuenca

que hace seis años fue noticia

porque tenía la población más envejecida de España.

Para remediarlo, su alcalde comenzó a vender solares

a 15 euros el metro cuadrado

con la condición de construir una vivienda

en menos de dos años y medio.

A la vez, un pintor que vive en el pueblo, Vicente García,

ha empezado a darle al pueblo un aire curioso

y el resultado es otra vida en Olmedo de la Cuesta.

Vamos a verlo.

Empezamos en 2014, hicimos dos subastas.

En una salían unos 15 euros el metro cuadrado,

y los solares, se vendieron seis,

y los ocho que no se vendieron,

volvieron a salir en subasta más rebajados.

Salían cinco euros por metro cuadrado,

así que el éxito fue rotundo, para ocho solares tuvimos 40 ofertas.

Se vende pueblo en la Alcarria,

no muy lejos de Cuenca.

En 2010, Olmeda de la Cuesta salta a las noticias por ser

el pueblo más viejo de España.

En invierno solo diez personas viven aquí

y cinco de ellas son tan mayores que no salen de la cama.

En medio de este paisaje castellano que los poetas llaman Mar de tierra,

Olmeda sacó a subasta solares a 15 euros el metro cuadrado

y en breve saldrán más terrenos a precio de escándalo,

porque Olmeda se resiste a morir

y quiere pasar de ser el pueblo de los viejos al pueblo

de los artistas.

El arte...

El artista lo que necesita es un sitio donde vivir

y donde es más fácil vivir y más barato es en los pueblos.

En ese sentido, casi todo el mundo que pudiera se vendría a los pueblos.

Es una cosa que queremos desarrollar,

facilitar a este tipo de gente de profesión liberal que venga

a los pueblos.

Porque realmente estos pueblos hoy en día que son

de agricultura extensiva con dos agricultores vale.

Entonces tiene que ser gente que tenga un tipo

de profesión laboral o un tipo de profesión conectada

a las nuevas tecnologías,

con lo cual estaremos encantados de que precisamente los artistas

específicamente vinieran aquí.

Bajo un sol de justicia

Olmeda de la Cuesta llega a la hora de la siesta desierta y hermosa.

El declive de este municipio recuerda

al de muchos otros pueblos víctimas de la despoblación rural.

Calladamente, el artista Vicente García trabaja

en la restauración de la iglesia.

También aporta su propia pintura.

El pueblo entero se inunda de la creatividad de este pintor

y escultor que ha transformado el paisaje creando sinuosas formas

que embellecen el árido campo castellano.

¿Serán las nuevas tecnologías el empuje

que necesitan estos pueblos?

Hemos visto ese pueblo, pero podríamos haber hecho

otros muchos, ¿no?

Por ejemplo, hay uno que a mí siempre me llama la atención

y recuerdo que es el que Julio Llamazares explica

en su obra.

Es un pueblo que se llama Ainielle. Ainielle.

Y que también es un pueblo maravilloso.

Es un drama este el de la despoblación rural

que empeora todos los años y yo siempre me planteo

el por qué no queremos vivir en un pueblo.

Por muchas razones yo creo.

Creo que tiene que ver con la vida moderna, ¿no?

Pero yo entiendo que eso te suceda a los 18, a los 25,

pero ¿a los 50?

Pregunto.

Porque es muy difícil.

Primero porque en España, en concreto en España, es muy difícil

vivir en el pueblo, vivir y tener un trabajo,

tener un sustento, tener una posibilidad...

El tejido económico de muchas zonas rurales de España

está completamente destruido y no admite que alguien vaya

a vivir allí.

Es muy difícil...

Es muy difícil instalarte

y luego se hacen cuesta arriba muchísimas otras cosas.

Tiene que ver por ejemplo cosas que parecen banales, pero no lo son.

Por ejemplo, la velocidad de Internet.

El Internet rural funciona mucho más despacio

que en las ciudades y si alguien quiere instalarse

un trabajo, quiere instalar una empresa en un pueblo,

lo tienen mucho más difícil, ¿no?

Entonces, a parte llevamos...

Esto ya es un concepto ya geográfico

que los geógrafos hablan del declive de la población rural,

que solo quiere decir que una provincia o una región

entre en ese declive cuando ha perdido tantísima población

que es imposible recuperar con políticas públicas.

No hay forma de que se genere un mercado, de que se genere

una situación de actividad económica que permita a la gente vivir

y eso pasa en amplias zonas del interior de España.

Con lo cual, no es que no sean atractivas, es que te puedes ir

al pueblo, pero ¿a qué?

¿Qué vas a hacer?

Aunque tú tengas voluntad de ir al pueblo...

Iratxe se ha vuelto...

Se ha ido al pueblo.

Además me sorprende una cosa porque va de psicóloga

cuando yo creo que si alguien nos puede enseñar,

y eso Emilio lo sabe,

cosas de la vida y de mantenernos firmes es la gente

que se mantiene en los pueblos.

Quiero decir, yo creo que quienes hacen terapia

o quienes te van a arreglar son ellos a ti.

No, realmente esta idea...

Bueno, ahora voy a explicar un poquito más, ¿no?

La idea es pasar por estos cinco municipios

que conforman...

Son cinco barrios, localidades menores que conforman

un municipio más grande.

Que hay una diferencia de 30 km entre uno y otro,

pero antes se veían.

Antes iban a los bailes, antes se conocían y se hacían novios

el de un pueblo con el del pueblo a 30 km.

Ahora las carreteras son mejores, todos tenemos mejores coches

y no nos vemos, ¿no?

Entonces la primera idea es que ellos se vuelvan a juntar

y vuelvan a tener esa relación que tenían antes,

porque cuando la gente toma la conciencia,

ese sentimiento de pertenencia a un pueblo es cuando lo defiende.

Cuando ese pueblo forma parte de mí y yo me uno como un equipo

lo defiendo a muerte.

Entonces es lo que queremos hacer.

Otra de las cosas es, al igual que has hecho tú con el libro,

explicar.

Que ellos mismos expliquen lo bueno que tiene el pueblo,

lo que les ha hecho aprender.

El vivir en un pueblo a vivir en una ciudad se aprenden

unas cosas y en un pueblo otras, es diferente.

Y yo no pretendo enseñarles nada, lo que quiero es que me enseñen a mí

y lo que quiero es trasladar de alguna manera

como si fuera, hablando en términos empresariales,

un plan de marketing de estos seis pueblos que tienen

viviendas accesibles, que tienen un buen acceso a una ciudad

y que yo he apostado por vivir allí, por lo tanto hay más gente

que puede venir.

¿Cuál es el problema?

Lo que hablabas tú por ejemplo, Internet.

No hay servicios y la forma de paliarlo es...

Y hoy en día ya todos los papeles se hacen por Internet.

Si no tenemos un Internet de calidad, es económicamente inviable,

ya no solo por no tener trabajo, sino cualquier cosa que tengo

que hacer necesito un coche y económicamente es un gasto, ¿no?

Entonces hay muchos...

Hay muchos factores, pero en mi caso por ejemplo soy empresaria

dentro de ese pueblo, aparte de vecina,

y tengo un teletrabajo.

Creo que, fijaos, una solución que podría ser a un problema

de despoblación sería poner una buena conexión y llevar a gente

expresada de grandes empresas a hacer teletrabajo en los pueblos.

Sería una idea buenísima,

pero claro, si no hay medios...

Hoy en día mucha gente podría vivir en un pueblo dados los trabajos

que hay.

Mejores gráficos que únicamente necesitan una conexión

a Internet.

Parece banal, no lo es.

Hoy en día el tipo de trabajo que tenemos

depende en gran medida de estas cosas, ¿no?

Luego hablan muchos políticos de fijar población rural.

Es una frase que tienen como un mantra, ¿no?

Fijar la población.

Fijar la población es

dar las condiciones para que esa población viva.

En este caso los nuevos trabajos son

en esto, ¿no?

Pues sería una buena cosa empezar por ahí.

Luego dices lo de los pueblos, que por qué no va más gente.

A veces es incluso muy caro vivir...

El concepto ese maravilloso del pueblo,

de que, bueno, uno se autoabastece...

Es muy discutible hoy en día.

Parece que están...

Que las administraciones echan a la gente de los pueblos,

quitando la escuela, mandando a los chavales

a dos o tres horas en autobús, en invierno...

Los están echando del territorio y yo no veo esa...

Esas ganas de que esa gente se quede en el pueblo.

Parece incluso que los pueblos son entidades incómodas para el poder.

La clave en lo que está además de fijar población y tiene que ver

con cómo se ha destruido el tejido económico es...

Es verdad que yo podría vivir en un pueblo por mi trabajo.

Soy escritor y puedo...

Solo necesito una buena conexión a Internet y un ordenador y ya está.

Es lo único que necesito.

Y podría vivir ahí aislado, pero es verdad que también hay mucha gente

que intenta plantearse la utopía rural.

La utopía de me voy a montar mi huertito, mi granja,

voy a producir, a tener una pequeña producción artesanal

y con eso voy a vivir.

En España hoy por hoy eso es muy difícil

porque hemos destruido los circuitos de comercialización de esa...

De esos productos, ¿no?

Entonces tú puedes montarte un huerto, puedes montarte

una pequeña granja, pero tienes que producir para comértelo tú,

es decir, para tu subsistencia porque podrás vendérselo a nadie.

No hay un circuito de mercados granjeros,

No hay un circuito de mercados artesanos.

El sistema agroganadero de España está pensado para vender

grandísimas toneladas a Carrefour y vendérselas a las grandes empresas

de distribución, pero no hay ese circuito.

El pequeño productor lo tiene muy difícil para sacar adelante

esos productos y eso hace que no se pueda regenerar

una economía rural de pequeños propietarios y demás

que serían la base de poder otra vez volver a vivir

y poder restablecer unos vínculos y unos circuitos económicos

que permitan que la vida se reactive dentro de esos pueblos.

Creo que otro de los grandes problemas

para que no se repueblen creo que es la educación

porque yo igual que Sergio podría vivir en un pueblo

con una buena conexión,

pero ¿y qué hacemos con los niños?

Claro.

Creo que ese para mí sería el gran problema.

Ahora mismo vivo en una pequeña urbanización

lo suficientemente cerca de un pueblo y de Barcelona

como para poder acceder

y lo suficientemente lejos como para tener una vida

un poco más apartada de todo ese circuito urbano.

¿Qué es lo que me hace más fácil la vida?

Que yo a diez minutos puedo llevar a la niña al colegio.

Creo que la educación también es lo que te hace igual plantearte

el pueblo sí o no.

O sea, que en la ciudad todas estas comodidades,

que no son comodidades, que son derechos

y que la educación es básica, todo eso desaparece.

Creo que eso es otro de los puntos claves de...

Son ciudadanos también.

Son ciudadanos de este Estado, ¿no?

Son ciudadanos, entonces tienen también unos derechos.

¿Qué pasa que por vivir en un pueblo aislado tienes

que soportar tener que llevar al chaval pues tú en tu coche

o haciendo una serie de cábalas increíbles

para poder llevarlo?

Cierran el colegio rural agrupado porque ven muy pocos niños.

Lo que decíamos de la pescadilla que se muerde la cola.

Quitan la escuela porque no hay niños, no hay niños porque no hay

escuela.

Realmente la pescadilla siempre es la misma, ¿no?

Que es la de quito servicios porque no hay usuarios

y no pongo servicios...

O sea, y no hay usuarios porque no hay servicios.

Claro.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Pues que muchas veces yo he visto que los servicios son deficitarios

a fin de que no se usen

Y eso lo hemos...

Lo he vivido yo.

O sea, personalmente yo vivo en una provincia donde el tren...

Hay dos trenes a Madrid, uno que va y otro que vuelve al día, ¿no?

Y además es que se estropea a mitad del trayecto, entonces...

Y dicen: "No, es que vamos a quitar el tren

porque no hay usuarios".

Es que los servicios a veces hacen que los usuarios no los utilicen.

El tener un autobús ahora en...

Yo lo que conozco de donde vivo, porque de otros sitios podré hablar

algo, pero poquito,

hay unos autobuses que se llaman autobuses a la demanda.

-Sí, a la demanda. -Tú llamas por teléfono...

Si alguien llama, pasa por ese pueblo,

pero si no llama nadie, no pasa.

Es una forma de abaratar, pero no estás quitando ese servicio.

Entiendo que no va a haber cada 20 minutos un autobús en un pueblo

de diez personas,

pero tenemos que tener...

Tenemos que tener esos servicios y además tener...

Creo que incluso para ir a vivir a un pueblo

tiene que haber una serie de secciones fiscales dentro de vivir

en un pueblo y atraer a gente porque hay también un gasto mayor.

Vivir en un pueblo es muy caro

y, como decía Sergio, el que hace su leche para tomar en casa

como quiera venderla a un vecino de al lado, a una coope...

Ya a una cooperativa no, pero como quieras poner

tu pequeña tiendecita donde vender ese producto bio o ecológico,

como nos están diciendo, tienes que pasar los mismos estándares

de calidad que leche Pascual.

Entonces...

Eso en principio no tendría por qué ser un problema

porque eso existe en Europa.

En los mercados granjeros tú compras en Francia, que conozco mucho,

que todos los pueblos tienen un mercado granjero

una vez a la semana y son de los productores de la zona,

y toda la comida y los productos que se venden ahí tienen

toda la garantía sanitaria de la Unión Europea,

absolutamente todas.

Pero a día de hoy en lo que se pide es inviable para una persona

o para una familia...

-Tiene que ser una cooperativa. -Es que no hay mercado.

Es decir, que no te compensa la inversión que tienes que hacer

para hacer eso para la cantidad de producto que vas a vender

que no vas a vender porque no hay nadie.

Te puedes montar el puesto en la plaza que va a venir

tu vecino Eufrasio a comprarte una botella de leche y ya está,

no vas a vender nada más.

Entonces se necesitan...

¿Por qué al vecino le ha puesto usted de nombre Eufrasio?

No sé, ni siquiera sé si existe ese nombre.

Sí, existe, pero...

Me llama la atención porque creo que jugamos también...

Totalmente con el santoral. Con caricaturas, no.

Totalmente.

Hay una cosa que sí que parece muy importante o interesante que es

que a veces, nos olvidamos de que los que viven

en pueblos pequeños o en zonas rurales son ciudadanos

y tienen derechos. También los derechos

habría cambiarlos. Por ejemplo,

yo creo que en estos momentos

hay un derecho básico de todos los ciudadanos

que es estar conectado

a una red telemática, una red de internet

para poder...

Dentro de unas semanas

vamos a hacer a un programa

sobre teléfonos y el mundo de las telecomunicaciones.

Está bien, me lo apuntaré para decir

que es necesario resolver ese tema.

Si me permites un apunte. Sí.

No solamente eso, sino que también hay que hacer...

Hay analfabetos digitales por edad.

En los pueblos, no hablo de gente de ochenta años, sino de cuarenta.

Creo que aparte de mejorar la calidad del ADSL y todo esto,

creo que es necesario alfabetizar a una parte de la población

que se deja excluida.

Precisamente, los usuarios

que más necesitan ese tipo de...

No, pero tiene que venir todo y los servicios y demás.

Eso va generando o ha ido generando un sentimiento de agravio,

que en las ciudades no se percibe y que se palpa mucho cuando conoces

a la población rural.

Hay un sentimiento, que es verdad lo que tú dices, de negatividad

relacionado con su proyección y ellos han asimilado

ese discurso negativo, un poco de odio al otro.

A mí me interesa mucho, lo exploro mucho en el libro.

También, ese sentimiento de agravio de ser ciudadanos de segunda siempre.

Entonces, tienen un agravio, siempre hablan de Madrid con resquemor,

hablan de centralismo. Se sienten completamente abandonados,

que el Estado no invierte en sus zonas.

Culpan en buena medida de sus males a esa situación de abandono,

que en parte tienen razón, es verdad que no es del todo cierto.

El Estado español no ha abandonado esas zonas.

Solo que la situación es demasiado catastrófica

para que unas políticas públicas, unos servicios, que existen,

o sea, en el pueblo más remoto hay atención sanitaria.

Si llamas a una ambulancia vendrá un helicóptero a rescatarte.

Ahí, el Estado está presente y si mandas una carta, va a llegar.

El abandono es relativo, pero tienen esa sensación poderosa

y también muy justificada, que va minando mucho la vida

de estas comunidades y hacen que se vayan vaciando.

Porque cunde el desánimo en ellas y hace que no sea agradable.

Lo que dices de ese sentimiento es muy negativo.

Se encuentra una gran negatividad y hay que ir rascando poco a poco

para ir encontrando esos valores y todo eso que es muy aprovechable.

En una de esas entrevistas, que están en el libro,

entrevisté a un señor en un pueblo pequeño de Cuenca.

La señora no hablaba, estaba en un segundo plano.

Escuchaba y no decía nada, yo le preguntaba, pero ella...

Incluso pensé que era muda,

pero no, al final, habló.

Solamente dijo una frase, hablábamos de todas estas cosas

y al final, dijo ella:

"Lo único que quieren es que nos muramos del asco".

Es una frase que quiere decir:

se han olvidado de nosotros,

no le importamos a nadie, ¿no?

Entonces eso me hizo también pensar,

en el sentido de esa, de ese olvidarse.

Que esa gente,

extensísimas porciones del territorio

viven una especie de limbo.

El Estado no ha abandonado.

Yo en algunos casos, tengo mis dudas.

No han abandonado en el sentido de que está presente.

-Pasa algo y vendrá una ambulancia. -Pero va a tardar muchísimo más.

-Tardará muchísimo más. -Va a tardar más, pero va a estar.

Va a estar y los ancianos de ese lugar reciben su pensión.

Y una vez a la semana pasa el médico.

No están abandonados, el Estado no les ha abandonado.

Es verdad que tienen un sentimiento de agravio poderoso.

En algunos casos con...

Muy justificadamente, tiene más que ver con el relato.

El reportaje, ir a un pueblo y contar esa historia,

algo insólito en los medios de comunicación de España.

La imagen que proyectamos de toda España es muy negativa.

Solo son noticia cuando alguien saca una escopeta.

-Es muy folclorista. -Folclorista o muy negra.

Contar la vida de gente que hace cosas interesantes,

que son dignas de ser contadas desde la normalidad,

desde el convencimiento de que son ciudadanos normales como nosotros.

Es muy raro, no se ven reflejados en el relato mediático.

Se sienten fuera del discurso público, lo están.

Querría hablar de Paco Martínez Soria.

-(RÍEN TODOS) -Hablemos.

-A propósito de Eufrasio. (RÍEN TODOS)

Una película, que en esta casa ha tenido

ocasiones de tener un gran éxito, que es "La ciudad no es para mí".

Es muy conocida por todos.

En "La ciudad no es para mí", está ese personaje,

(TITUBEA)

que él hacía

muy bien y que le daba vida perfectamente.

Era el cazurro de pueblo, que llega a la ciudad

y empieza a descubrir cómo es la vida de ciudad.

Ese fue el gran éxito o unos de los grandes éxitos

de Paco Martínez Soria como actor.

Pero eso me lleva a hablar del cine

de los años sesenta y setenta con todos esos personajes.

(TITUBEA)

Pueblerinos que venían a Madrid.

De los personajes que hacía, por ejemplo, Alfredo Landa.

De todos estos, José Luis López Vázquez,

que están presentes en todos...

¿Esos personajes tenían algo que ver con la realidad?

En general.

A ver, yo creo que todo, para hacer cine y para hacer comedia

todo tiene que ser llevado al límite.

Es una historia. Cuando queremos entretener

ni los americanos son como nos ponen en las películas,

ni la gente de pueblo es... Es todo llevar un cliché, ¿no?

Porque lo que nos hace gracia es el cliché.

El problema está en que mezclamos el cliché con la realidad

y hacemos, provocamos ese cliché.

Si yo quiero ver a alguien de pueblo ignorante

no voy a escuchar su conversación, voy a ir

a reforzar mi idea de que es ignorante.

Igual que en los pueblos cuando creo que vienen de la ciudad

a darme una lección,

no escucharé lo que el de la ciudad quiere decir.

Pienso que viene a darme una lección.

Esto es, hablamos de casos puntuales, personas puntuales.

Yo creo que cuando vamos a un pueblo, lo mismo que si me invitas a tu casa,

tengo que entrar con humildad.

Una humildad personal.

Si yo puedo enseñarles algo, lo enseñaré desde mi cariño.

No desde pensar que ellos no saben.

Primero, escucharé lo que ellos me tienen que decir.

En este tema de la despoblación, sobre todo, el medio rural,

dentro de que la sociedad y a las personas mayores las tenemos

relegadas a que, perdón por la expresión, chochean.

-El abuelo ya chochea, qué pesado. -Las batallitas del abuelo.

Tú es que no tienes ni idea.

Somos gerontofóbicos, nos da miedo la vejez, el relato de la realidad.

Ya no te digo nada, si además de gerontofóbicos,

le metemos el medio rural.

Tú qué me vas a contar. Los problemas, son los mismos.

La forma cambió, de esencia, es el mismo problema.

Un dato muy significativo que no se tiene en cuenta.

En concreto, Paco Martínez Soria, su biografía.

Nació en Tarazona, que tampoco es un pueblo, pueblo.

Es una pequeña ciudad.

Solo nació allí y desde muy pequeño vivió en Barcelona. Era barcelonés.

Él la construcción que hace,

en los años treinta ya tenía compañía de teatro

y ya empieza a ensayar ese personaje.

La construcción que hace del baturro aragonés,

del paleto representativo de España.

Una construcción de Barcelona

y para el público de Barcelona, para que se ría ese público también.

Es una construcción que no ha vivido. No viene de pueblo, no se representa.

Está jugando con una serie de tópicos,

clichés, que el público urbano de Barcelona entiende y celebra.

Entiende que es una caricatura. A mí me parece que esa caricatura

tan celebrada y de gran éxito,

ha sido muy nociva, muy dañina,

para la autoestima y la imagen de esa España rural.

También hay que decir que hace poco descubrimos

que habían encontrado

en el archivo de Salamanca su carnet de la CNT.

Todos los actores debían estar sindicados. Estaba obligado.

No es que el fuera anarquista, no lo sabemos, que igual sí.

Yo creo que hay otra manera de hacer comedia sobre el mundo rural.

Como por ejemplo, en "Amanece que no es poco".

No te vas tanto al cliché, incluso

están obsesionados con Forner.

Nadie cree que en un pueblo ocurra y sin embargo, es otra manera

de plantear lo rural.

Yo, desde el punto de vista literario interesada

por esos ambientes un poco más cerrados.

Un poco de escondite y persecuciones entre los habitantes.

He aprendido mucho más de esa caricatura

de "Amanece que no es poco" que de la burlesca y hacer el circo.

Dentro del pueblo, a mí me ha interesado mucho más eso.

Después, están, por ejemplo, "Los santos inocentes".

Que es terrible, ¿no?

Ahí, esas dos imágenes que creo que la literatura

hoy en día se tiende más a un discurso positivo

y de utopía.

De volver al pueblo como una cosa ideal.

Como decía Sergio, en los medios de comunicación no se está haciendo.

Creo que en la literatura, se está dulcificando

esa cosa rural y que la gente joven estamos volviendo a hablar

de esa literatura rural.

Y estamos volviendo a tirar de Matutes y de Delibes.

(TITUBEA)

Desde dentro de la ciudad, es decir, desde la comunidad que da la ciudad,

volvemos a esos pueblos.

Sin la crudeza porque no los estamos viviendo.

Se hace un discurso positivo dentro del arte.

Nos damos cuenta de lo que ha cambiado esto.

Nos damos cuenta. Ha cambiado todo muchísimo.

Ha cambiado tanto la vida en los pueblos, en toda España.

Realmente, cuando empieza a verse de una manera,

a recrearse de una manera literaria,

de una manera creativa, de una manera con cierta perspectiva.

Para entender hay que tener perspectiva.

Como los cuadros estos que son manchitas

y debes tomar distancia para ver las cosas.

En esto, sucede así. Me han dicho que siendo una persona joven

me intereso por las cosas de la gente mayor.

No una pregunta sin más, como diciendo qué cosa más extraña.

Por qué te interesa esto si no es habitual.

Entonces, claro, la respuesta es pero cómo no.

Y es que eso era tan diferente.

Yo y quizás vosotros, vimos los últimos coletazos de ese medio.

De toda esa gente que vivía casi en el Neolítico

con algunos aperos de labranza, etc. Es que hay gente que...

Personas individuales en su vida, cambiaron del Neolítico a internet.

Esto no es ninguna tontería, el día de mañana se estudiará

cómo estas personas pudieron asimilar esto.

De qué manera. Lo hicieron gracias a la vida comunitaria.

Muy, muy, muy sólida. Se ayudaban mucho.

Hay mucha mitología, pero es verdad. La única manera de salir adelante.

No son nada nuevo las redes de apoyo mutuo de las ciudades con la crisis.

Nosotros somos seres sociales y tenemos que apoyarnos unos a otros.

También un poco ese espejismo que nos da la vida moderna.

Apretando un botón ya lo tenemos todo, que podemos ser

muy autónomos, muy independientes cada uno.

Y no, nos necesitamos.

Si tuviese que abrir ahora un bloque, otro bloque.

A lo mejor, deberíamos hablar de la leyenda negra.

Yo recuerdo haber hecho como periodista Puerto Hurraco,

por ejemplo.

Eran las 22:30 del domingo 26 de agosto de 1990.

En la aldea de Puerto Hurraco,

situada dentro de la comarca pacense de la Siberia,

sus 162 vecinos y algunos veraneantes estaban en las puertas

de sus casas o en las mesas de los bares en las calles.

La calle principal y en posición de caza,

uno por cada acera, avanzaban los hermanos Emilio

y Antonio Izquierdo con las repetidoras en la mano.

Historias como Puerto Hurraco, como Fago o todas esas hay muchas.

Jenn, ¿te gustaría hacer literatura basada en esas historias

de leyenda negra?

A mí todo lo rural me interesa. De hecho, en realidad,

de lo rural me interesa lo doméstico.

Y creo que lo doméstico urbano dista mucho.

Creo que está vacío porque la gente está fuera de esas casas.

Y, por ejemplo, en pueblos extremeños que conozco,

tanto literariamente como en mi familia, también me dicen

que cómo siendo tan joven escribo y vuelvo al pueblo de mis abuelos,

cosa que la generación intermedia, la de mi padre, ha obviado.

La generación esa es la que se ha ido.

Por ahora cuando los jóvenes volvemos se extrañan de que volvamos.

Ha habido un parón en medio que es todo el mundo huyendo.

A mí la leyenda negra me interesa. Me interesan las brujas,

toda la magia que tienen los pueblos y todas esas historias

que nadie acaba de contar del todo y que no dejan de ser leyendas

que son urbanas y riquísimas literariamente.

Y todas esas personas a las que puedas entrevistar,

todas son dignas de dedicarles una novela, son historias construidas

y no hace falta adornarlas. ¿Pensáis lo mismo?

Las leyendas de Puerto Hurraco son reales.

También ella dice

leyendas urbanas, debería decir leyendas rurales.

Yo hacía un chiste cuando se presentó un amigo como candidato de C's

a un pueblo muy pequeño. Le decía que tenía que cambiar el nombre.

(RÍEN)

-En singular. -Quedaba mejor pueblerinos.

La novela negra tiene una potencia literariamente y periodística brutal.

En cuanto pasa algo tan salvaje

y tan negro y terrible como el crimen de Puerto Hurraco que veíamos,

la atención se traslada. Las caras de Bélmez.

Claro es la superstición. Es como si se abriese una ventana

a un país inédito que no nos terminamos de creer.

No puede ser. No puede estar pasando esto.

Esto no es real. Esta gente pegando trabucazos en la calle.

-Estas hermanas. -Es cinematográfico.

-Todo es cinematográfico. -Y real.

Sí, es una excepción, es un momento.

No es algo representativo de lo que es la vida en esos pueblos.

Es un suceso aislado que en términos estadísticos,

ves que los pueblos no son muy violentos en España.

No hay una carnicería constante en cada pueblo.

Ni matan a los alcaldes ni tensiones que consideramos satánicas

y que nos da tanto juego literario.

La realidad no corrobora esa imagen.

Es verdad que es algo excepcional que consideramos como norma

y que de nuevo otra vez tiende una manta de negrura

sobre ese medio que fomenta esa baja autoestima y fomenta

esa sensación de sentirse ninguneado.

Puerto Hurraco tiene la desgracia enorme de estar ligado

a ese crimen. Da igual las cosas estupendas que pasen allí,

la de premios Nobel que nazcan y las cosas que aporte a la humanidad

porque será siempre conocido por ese crimen. Es una mansa

que buena parte de la España rural tiene

y es un estigma que no conseguimos quitarnos.

¿Has solidaridad en la España rural en ese sentido?

Se meten con Puerto Hurraco cuando ellos en la ciudad tienen...

Yo sinceramente creo que allí cuando pasa algo

siempre se pone el término del municipio donde ha pasado.

Si dijéramos el atraco de Madrid, de Barcelona, el robo de Madrid,

ya no sabríamos a cuál... (RÍE) Es una forma

de que siempre el nombre del crimen va unidos a los vecinos.

¿Qué pasa? A los vecinos como les han preguntado tanto

de esa historia negra de la que no quieren hablar.

Si a mí me preguntan algo que dolió mucho en mi familia,

a mi gente, a mi pueblo, y no lo quiero hablar.

Y los medios de comunicación siempre preguntan los mismo.

Es normal que se cierren. Ahora vamos hilando un poco más.

En un pueblo pasa algo. Vienen, preguntan. La gente no quiere hablar.

Son cerrados, porque los de pueblo son cerrados.

Entonces esto es una bola impresionante.

Pero pregunta a la familia de alguien de una gran ciudad

que hablen continuamente de algo que pasó en su casa,

y se volverán tan cerrados o más que los de pueblo.

Y luego hay otra cosa que pasa. En los pueblos,

entre familias puede haber problemas, pero cuidado

con ser de fuera y meterte con uno. Se vuelven todos...

Me río de la mafia siciliana. En los pueblos de España y alrededor

hay una solidaridad... A mí me decían cuando iba al huerto

que yo tengo uno.

Y me decía un hombre que estaba mucho con nosotros: "Cuidado,

no os vayáis de aquí que en la guerra en los pueblos no se pasaba hambre

y ahora en las ciudades la gente se muere de hambre".

Te cuentan cómo en esos tiempos de guerra, no han pasado 100 años,

que están muy recientes, y de posguerra sobre todo,

cómo compartían y se preocupaban de que el otro no pasara hambre.

El hombre de otro era el de uno y creo que no se hace tanto hincapié

en ese sentimiento tan bonito y sí en lo malo que pasa.

Y reforzamos nuestra idea de pueblo. Otra cosa, con un detallito.

Estos programas,

creo que están haciendo un pueblo totalmente opuesto

y cuando polarizamos, reforzamos al pueblo contrario.

Creo que contamos cosas que refuerzan y que a veces no se pueden.

Me gustaría que vieseis las imágenes

de una película francesa que se llama "Mañana" ("Demain").

Un buen documental. En Francia tuvo más de un millón de espectadores.

Aquí en España no, pero es lógico.

Es un documental que ahora acaba de aparecer en DVD

y por tanto podemos ver con todas las facilidades

y tiene que ver con esto que hablamos de vivir

en la zona rural. Ellos lo consideran

una cosa que afecta al mañana porque en Francia también

se produce ese movimiento a favor de la vuelta.

Cada planta tiene un papel aquí. Todos tienen varias funciones.

Y es lo maravilloso de la famosa permacultura.

Para cultivar de esta manera, me enfrento a un reto intelectual

mucho más grande que cuando era budista

donde había cosas complicadas.

Y a veces en idiomas muy diferentes.

Y aquí también tengo que aprender muchos idiomas.

Y cosas que desconozco.

Creo que es algo que da confianza y un cierto poder.

Puede que no esté muy bien visto, pero al poder producir tu alimento

piensas que eres capaz de sobrevivir sola.

Después de ver estas imágenes, hablamos que estos viejos paisajes

tienen nuevos narradores, porque, de pronto,

tanto en nuestro país como fuera,

no tan solo por la escandalosa juventud,

de pronto hay nuevos predicadores,

nuevos narradores en todo el tema rural.

Yo pondría muchos ejemplos. Joaquín Reyes

hablando de Albacete. El mismo José Mota

haciendo humor manchego, cosa que

no parecía que hubiese.

Podríamos hablar de otros escritores,

como la sevillana Lara Moreno, el aragonés Ángel García,

el navarro Asier Larrechea. Hay mucha gente

que habla sobre todo eso.

Sergio del Molino,

ahí habla de "viejóvenes" en su libro.

Me parece interesantísimo y casi nos podría servir

para cerrar nuestra conversación, nuestro debate

sobre la España abandonada.

"Viejoven" viene de Joaquín Reyes.

Tiene que ver con esta generación de más o menos

mi edad, nacidos a finales de los 70, principios de los 80.

En el caso de Jenn, que ella nació ayer.

Recién respetada.

Un apunte que hizo Jenn antes que me parece muy interesante

es que hablamos de lugares que nos hemos vivido.

De la memoria de tus antepasados. Vuelves a ese territorio rural,

pero no es tu territorio. Lo has recibido en la familia.

Has crecido con esa mitología

y forma parte de tu identidad y al explorarla

sale ese territorio que en ocasiones está devastado.

Es un territorio que está despoblado, vacío.

Pero que tú vuelves otra vez, reconstruyes

míticamente las novelas. Y hay unos narradores

que has mencionado, Jenn es una de ellas,

que reconstruyen eso y no es que hagan apología

de volver otra vez a la literatura rural.

Tiene más que ver con la construcción de su identidad.

Al explorar e indagar esa identidad,

se han encontrado con ese territorio vacío con el que no contaban.

Que ha aparecido de repente y se ha vuelto muy importante.

Se han dado cuenta de que es muy importante para su identidad.

En eso estamos. Creo que es una corriente muy perceptible

en la literatura y en el cine que está haciendo mi generación.

Los nacidos en torno al año 80.

De hecho, acabas de describir tal cual

esa sensación que tengo de pertenecer más a lo rural siendo

una mujer joven urbana.

Cuando empecé a leer a Carmen Martín Gaite, me di cuenta

de que esa chica de entre visillos que había escrito

sobre la chica de provincias no estaba tan lejos de mí

que era del extrarradio de Barcelona. Y fue cuando me di cuenta

de que esas historias de Carmen

que me apasionaron y seguí con Delibes y Anna María Matute,

tenían mucho que ver con mis veranos en el pueblo.

Esos veranos jamás me habían parecido dignos de literatura.

Y sin embargo fue por ahí por donde empecé a escribir.

O a recrear todas esas historias que forman parte de mi familia

y que están llenas de silencios. Y precisamente esos silencios

es de donde yo he empezado a extraer las palabras que estaban alrededor

de todos esos tabús que hay en mi familia.

Y mi primer libro fue precisamente de un pueblo catalán

y que es un pueblo que sigue un poco intacto con el tiempo.

Y que me sirvió para mezclarlo con esas historias de mi abuela,

meterlas en ese pueblo que vi físicamente.

Para hacerlo más cercano a mí.

Y de ahí empezó a nacer una literatura que parece

que no se acabará porque los problemas urbanos

en la base, en lo doméstico que es donde yo profundizo,

no es tan distinto las relaciones entre madres e hijas.

Todo eso en el pueblo o en la ciudad

acaba mermando de una manera muy parecida.

Y viene por una autoexploración, no por vivir en el entorno rural.

Es algo que es compartido por un grupo de gente

por lo que veo, de generación, más o menos.

De repente han hecho lo que no hizo la generación anterior

con razones justificadas y lo estamos haciendo nosotros.

¿Por qué te interesas por estas cosas? Pero ¿cómo no?

Si hay una potencia creativa y narrativa espectacular.

Yo siempre digo que la gente mayor

muchas veces no es que haga literatura.

Esta gente directamente habla por boca de la literatura.

Sus propias palabras son literarias. Por ejemplo, de la Guerra Civil,

¿cuántos libros hay de ella?

Creo que es de los temas que más se ha escrito, junto con la IIGM.

A mí me contaron unas historias minúsculas

que engloba perfectamente lo que es la Guerra Civil. En un pueblo

hay un pozo vertical, una especie de mina subterránea,

donde allí tiraban a la gente sin importar el bando.

Yo le preguntaba al hombre si los tiraban vivos o muertos. Decía

que al principio los tiraban vivos. Y le pregunté qué pasó

para que luego les tirasen un tiro antes.

Dice que pasó que uno de ellos se agarró al que le tiraba

y cayeron ambos. No me digáis que esa imagen de dos contrarios

cayendo por ese pozo no es la Guerra Civil tal cual.

"Palabras mayores" para recuperar todas esas historias

que cuenta Emilio Gancedo. "La España vacía"

aquí de Sergio del Molino y también

"Madre e hija" de Jenn Díaz,

que está aquí en este libro.

Gracias, no puedo decir otra cosa

por haber compartido este tiempo y por habernos hablado

de vuestras experiencias.

Espero que nos veamos todos en otra ocasión.

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Millennium - La España abandonada

04 oct 2016

Programa de debate moderado por Ramón Colom. Hablaremos de los pueblos de España que han quedado vacíos.

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