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Millennium - Economía colaborativa - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos a "Millennium".

Hoy queremos hablarles de economía colaborativa,

una nueva forma de economía. O no.

El pasado 29 de noviembre,

en el Tribunal Superior de Justicia Europeo en Luxemburgo

empezó la vista de una causa

enviada desde un juzgado de Barcelona.

Allí hay que sentenciar, dilucidar

si ese negocio de Uber,

ese negocio impuesto o planteado por una empresa americana

es un negocio de transporte o uno de sociedad de la información.

Ahora hay que esperar hasta el día 6 de abril.

Entonces sabremos si la economía colaborativa

ha dado un paso hacia adelante en el continente europeo.

(Música cabecera)

Gracias por estar con nosotros también en este programa.

Vamos a hablar, como hemos dicho, de economía colaborativa.

¿Hacemos memoria?

Estábamos tan tranquilos, llegó la crisis,

y tuvimos que empezar a buscarnos la vida por donde fuese

con tal de poder llegar a final de mes.

Y de ahí nació eso que hemos llamado "economía colaborativa".

Hoy hablaremos de ella.

Un emprendedor social nos dará su opinión.

Es Diego Isabel La Moneda.

Experto en nuevos modelos económicos y autor de este libro:

"Yo soy tú: propuesta para una nueva sociedad".

Está editado por Octaedro.

Usted es de los que creen que la economía colaborativa

servirá para un mundo mejor.

Yo pienso que tenemos, como bien ha iniciado la conversación

que pensar en cómo repensar la economía

y no solo la economía colaborativa

sino todas las nuevas economías que están emergiendo

a causa de que necesitamos algo distinto y un mundo mejor.

Posiblemente contribuirán

en la medida que sepamos fundamentarlas en valores.

Vamos a ver si eso es así

y podemos descubrir y discutir sobre adónde vamos a llegar.

El señor Julio Sanz, también bienvenido.

Es taxista de Madrid desde hace 32 años.

Se puede decir que hace 32 años que usted hace la calle,

lo cual no deja de ser duro.

Dígame...

¿Es verdad que todos los taxistas

están en contra de la economía colaborativa?

¿O están en contra de la economía colaborativa en el taxi

pero no en otras cosas?

Bueno, primero me gustaría definir

qué entiendo yo por economía colaborativa,

que ha existido siempre.

¿Quién no ha usado la economía colaborativa?

Entendiendo lo que es una relación entre particulares,

yo creo que muy pocos pueden estar contra la economía colaborativa.

Sí que estamos en contra de utilizar ese calificativo amable,

generoso, tan bueno, de "colaborativa"

para ocultar determinadas actividades puramente económicas.

Económicas y en algunos casos transgresoras

con un sistema regulador, un sistema ya establecido,

y que vengan a desestructurar sectores

que hasta la fecha nos han demostrado que funcionan bien.

Nos gusta la economía colaborativa

pero lo que no nos gusta es que vengan a echarnos de un sector

que hasta la fecha ha funcionado, y eso no es economía colaborativa.

Gracias. Tenemos también al coautor de este libro:

"La empresa colaborativa: la nueva revolución económica"

que está editado por Pearson

y del que está aquí el señor Adrián Miranda,

compañero de Manuel Alonso Coto en la escritura de este libro.

¿Es una amenaza o una oportunidad para las empresas?

La economía colaborativa es una oportunidad, sin ninguna duda.

Como toda innovación, todo está en constante evolución,

y esto es una evolución más.

Es como si pensásemos que la robótica o la realidad aumentada

van a hacer que la industria vaya a peor.

La economía colaborativa es una oportunidad

para todos los sectores, y todos ellos pueden sacar beneficio

y mejorar el rendimiento de sus negocios gracias a ella.

Pero haga usted también como el señor Trump.

Cuéntenos qué es lo que cree usted de esa economía colaborativa.

Usted. ¿Por qué cree que va bien?

La economía colaborativa va bien

porque ha devuelto a la persona al centro de todo.

La economía colaborativa no está fundamentada en plataformas

sino en comunidades.

Somos las personas las que empujamos esta economía

y hacemos que esta economía sea cada vez más grande y vaya creciendo.

Es la persona la que la está haciendo grande,

por lo tanto eso es complicado que no funcione bien

porque estamos dándole fuerza a lo que habíamos perdido

en el sistema capitalista tan duro al que habíamos llegado

que era que la persona ya no era tan importante.

Pero para su compañera de mesa...

Le voy a hacer la última pregunta

que va ligada a lo que ha dicho Adrián Miranda.

Ella es Rosa Guirado, es abogada y es economista.

Y la pregunta es muy obvia: ¿se ha acabado el capitalismo

hasta el punto de dejar paso a la economía colaborativa?

Yo creo que no.

Yo creo que la economía colaborativa es la economía.

Y como economía, yo creo que es parte del debate,

lo que decía antes Julio.

Es decir, ahora hay formas de colaboración

que lo que buscan son beneficios.

Yo creo que hay que distinguir modelos de negocio...

Porque en los modelos negocio las plataformas cobren una comisión

no deja de ser, en algunos casos, economía colaborativa.

Yo pongo siempre el ejemplo, en digital, de las teleentradas.

Hace muchísimos años,

cuando comprábamos una entrada de cine por teleentrada

nos cobraban un euro, ¿por una entrada de cuánto?

Seis o siete euros, entonces el cine aún era más barato.

Una comisión del 15 % y nadie dijo nada.

Entonces, el capitalismo en sí,

yo creo que no tenemos que ponernos en buenos y malos.

El capitalismo en sí no es ni contrario a la economía digital

ni contrario a la economía colaborativa.

Entonces, yo soy partidaria

de que están muy definidos qué contratos se realizan

entre el particular que, por ejemplo, lleva en coche a otro particular

y el contrato de la plataforma con cada uno de los usuarios

que tiene sus obligaciones como sociedad de la información.

Yo creo que no es contradictorio para nada.

Vamos a verlo inmediatamente sobre si eso es así o no es así,

y si todos ustedes opinan lo mismo.

Es increíble ver cómo crecen las plataformas online

de economía colaborativa.

Cada vez hay más, cada vez funcionan más,

y hay una cifra que está ahí, que es que en la Unión Europea

los negocios de economía colaborativa

han movido 28 000 millones de euros.

Lo cual es una cifra estupenda, espléndida,

para cualquiera que se lo hubiese propuesto.

Nosotros seguimos ahí

y queremos oír opiniones de gente a favor, en contra,

de personas que buscan compartir un coche

para hacer un viaje desde Valencia hasta Madrid o a Barcelona.

Tenemos que ir viendo exactamente todos los diferentes puntos.

Vamos a ver ese reportaje y a continuación volvemos nosotros.

Internet ha cambiado las reglas del juego.

Es la base de un nuevo modelo económico

que crece imparable: la economía colaborativa.

Lo que estamos viendo es un cambio que ha propiciado la tecnología

que está empoderando a los usuarios y a los ciudadanos

para poder colaborar entre ellos y ofrecer y consumir servicios

de ciudadano a ciudadano, la economía colaborativa es esto.

Uno de los ejemplos más conocidos es BlaBlaCar.

Permite viajar compartiendo gastos

y la plataforma se lleva su comisión.

BlaBlaCar opera en 22 países, 14 de ellos en la Unión Europea.

Tenemos 35 millones de usuarios en todo el mundo.

Y el único país en que ha recibido una demanda es en España.

Se está intentando hacer pasar a nuestros usuarios

que viajan por sus propios motivos, por necesidades personales,

para ver a sus familiares y a sus amigos,

por personas que proveen un servicio de transporte profesional

cuando lo que hacen es compartir gastos de viaje.

En el fondo, en este tipo de plataformas,

en la punta de la pirámide existe un dueño o un grupo de accionistas

que gestionan la empresa.

Los de BlaBlaCar lo han hecho genial en ese sentido.

Al principio era gratis,

ponían en contacto a conductores y a pasajeros, simplemente.

Una vez que ya se universalizó y todo el mundo usa BlaBlaCar

porque esto fue el boca a boca, unos a otros nos fuimos contagiando,

pues ya reservas tu viaje y pagas.

No me quiero ni imaginar lo que estarán ganando.

Si cada viaje se llevan 1,5 euros o 3 euros de comisión

pues, obviamente, para ellos es algo superrentable.

Parece que en el futuro vamos a compartir todo a nivel global

y gracias a Internet.

Pero el consumo colaborativo tiene también su lado oscuro

porque tras el argumento "compartir en vez de poseer"

la economía colaborativa pone precio cada vez a más áreas de nuestra vida

y es que este tipo de plataformas lo comercializan todo.

Nuestro tiempo, nuestro coche, nuestra casa...

Yo siempre digo que si me va a costar más que el autobús,

no me voy a coger un BlaBlaCar.

Cuando alguien pone un viaje a 30 euros,

se nota que quiere hacer negocio.

Actualmente la economía colaborativa

mueve 15 millones de euros al año en todo el mundo,

pero se calcula que en 2025 las cifras se dispararán.

Todo lo que tenga éxito va a tener siempre una crítica.

Porque está ahí,

y porque el que tiene más, según él, tiene menos

porque el otro está ganando, no porque él no tenga o no gane.

Aquí gana todo el mundo seguro.

Yo no creo que para vestir un santo haya que desvestir otro, al revés.

Se ha abierto una puerta a la comunicación, el viaje,

la manera de compartir en los tiempos en que estamos.

Si BlaBlaCar u otros servicios tienen éxito

es porque al consumidor le aportan valor.

Aquí en España, de momento, lo que hemos visto es resistencia

y un ataque frontal a una actividad

que usan más de tres millones de españoles

y que tiene unas externalidades positivas innegables.

Cada día está ganando más fuerza, sin embargo, no existe aún consenso.

¿Es la economía colaborativa un nuevo modelo de negocio

o un cambio de sistema?

Una pregunta se ha quedado en el aire en el reportaje.

¿La economía colaborativa es un nuevo modelo de negocio

o es un cambio de sistema?

Esa es la pregunta que ponemos encima de la mesa

para comenzar nuestra discusión.

El capitalismo, realmente, no es algo que vaya a desaparecer.

No podemos hacer que algo que llevamos utilizando tanto tiempo,

es algo que, como todo, tiene que ir evolucionando

y dando pasos hasta llegar a algo más eficiente para las personas.

Sencillamente es esto.

Lo que hablábamos, dentro de la economía colaborativa

hay muchos modelos de negocio.

Se veía también en el vídeo.

Algunos modelos de negocio en los que directamente ves

cómo pueden estar ganando sumas ingentes de dinero

pero, realmente, la economía colaborativa

no es algo que haya venido para tapar al capitalismo

o para que sea la competencia del capitalismo

y a ver quién está con uno y quién está con otro.

Es algo que poco a poco vamos a ir evolucionando.

No tiene por qué ser para siempre el capitalismo hiperconsumista

que todos conocíamos

y podemos darle matices al capitalismo existente

y convertirlo en algo mucho más eficiente

y mucho mejor para las personas y para el medio ambiente.

-Sí.

Que hay cambios, avances,

que inevitablemente hay que irse adaptando es lógico.

¿Las estructuras de la economía han cambiado?

Pues inevitablemente, las nuevas tecnologías ayudan a ello.

Yo antes de nada quería incidir,

porque has dado unos datos importantes

sobre transacciones, transferencias a nivel de la Unión Europea.

Actualmente, y eso es constatable, más del 50 % de las transacciones

las realizan lo que son 17 empresas nada más.

Hablo refiriéndome a esa economía colaborativa,

a esa economía de todos,

a esa economía del buen gobierno,

a esa economía del "bien común".

Es muy agradable y amable ese calificativo.

Pues el 50 % se lo llevan 17 empresas en el mundo.

Son los que se denominan "unicornios".

Esas 17 empresas son capaces de aglutinar

hasta el 95 % de los beneficios que generan

los miles de millones de esas economías colaborativas.

Cuando decimos que quién gana aquí, no creo que ganen todos,

sino que ganan unos pocos, y mucho dinero.

Y algunos, lo que es más grave y que nos parece más censurable,

es que bajo esa falsa etiqueta de economía colaborativa

han pretendido entrar en algunos sectores

para intentar desestructurarlos.

Y muchas de esas empresas, lo han comentado en el reportaje,

han mutado.

Han empezado con esa transferencia entre particulares

para luego, con un ánimo de lucro tremendo,

terminar, en ocasiones, siendo una gran fuente de negocio.

Pero están en los tribunales,

porque se sustanciará próximamente la demanda de BlaBlaCar,

se sustanciará también la demanda contra Uber,

y entonces veremos si es economía colaborativa

o falsa economía colaborativa y es economía pura y dura

que tiene unas obligaciones y que tiene que pagar por ello

como pagamos los que practicamos la economía o comercio tradicional.

(RÍEN) -Bueno, yo quiero decir

que me ha gustado la entrada con el cambio de sistema

y me gustaría hacer un marco importante

para luego poder llegar al detalle.

Porque parece que queremos coger cosas muy amplias para simplificarlo

o al revés.

Nosotros sí que decimos, como se indicaba al principio,

que estamos viendo un cambio de paradigma, de sistema.

El cambio de sistema, porque el capitalismo no es tan viejo

las personas y la economía son mucho más antiguos.

La economía significa las reglas de gestión del hogar,

del planeta donde vivimos.

Y el modelo actual en que estamos no satisface las necesidades.

Hay pobreza, hay desigualdades, cambio climático...

¿Qué está ocurriendo?

Que las personas están empezando a innovar

y a crear nuevos modelos, nuevas economías.

No solo colaborativa, hay economía circular,

hay economía del bien común, hay banca con valores,

y está la economía colaborativa.

Pero dentro de economía colaborativa yo quiero distinguir dos corrientes.

La economía colaborativa puramente capitalista.

Si vas a un evento en Londres, como yo he estado,

de economía capitalista, el mensaje es:

"Vamos, tú puedes ser el siguiente Uber

y ser multimillonario.

Vamos a aprender cómo utilizar la economía colaborativa

para ser multimillonario, quizá a costa de otros".

Si te vas a otros foros de economía colaborativa

como Wisher u otros, donde se habla de economía colaborativa

basada en valores y con la persona en el centro,

cambia totalmente. Un ejemplo: oferta y demanda.

Todos entendemos "oferta y demanda".

En el sistema actual hemos llegado a un radicalismo

donde se crean ofertas que a veces ni siquiera necesitamos.

¿Y cuál es la reacción humana?

La demanda, las personas, están juntándose...

No estoy hablando de taxi, estoy hablando en general.

Están juntándose para autosatisfacer su demanda.

Ejemplos: energía. No me gusta la oferta que tengo.

Nos juntamos, creamos una cooperativa energética.

Alimentación. No me gusta la oferta que tengo.

Monto una cooperativa donde productores y consumidores,

eliminamos intermediarios como decía Adrián, nos juntamos.

Y así estamos cambiando un modelo.

Si llegamos a sectores como la movilidad,

hay muchas empresas que ya se han nombrado,

lo que yo defiendo es lo siguiente:

Como sociedad tenemos que defender los derechos del usuario, consumidor,

los derechos del trabajador o del autónomo

y los derechos de la sociedad, es decir, la fiscalidad justa.

Y a partir de ahí, podemos jugar en igualdad de condiciones

sin entrar a evaluar casos concretos.

El tema de las plataformas de las que estábamos hablando

que se lucran de grandes cantidades.

Que hay 17 plataformas es cierto,

pero la economía colaborativa no es una plataforma.

¿Cuáles son las 17? Si no las 17, el menos las cinco primeras.

Las tenemos muy localizadas algunas, las más grandes:

-Airbnb, Uber, BlaBlaCar, Wallapop... -Pero hay un factor esencial,

que la economía colaborativa... -Se reparten el 95 % de beneficios

que circulan. -La economía colaborativa,

precisamente uno de sus elementos esenciales

es que tiene efectos de red.

Si hubiera muy poquita gente en BlaBlaCar no serviría de nada,

porque irías a buscar un viaje de Madrid a Valencia y no habría.

Entonces, se nutren precisamente... Igual que Facebook.

Si tú pudieras buscar a un compañero de carrera,

que es para lo que nació originalmente Facebook,

en 20 plataformas, no lo encontrarás en ninguna.

Todas estas compañías... Ahí volvería yo a la definición,

igual que Julio ha empezado hablando de la definición.

Es un sistema de producción y de consumo

de bienes y servicios

que ha nacido ahora, a principios del siglo XXI,

en los que son los particulares, la economía colaborativa pura,

los que producen y consumen esos bienes y servicios

a otros particulares,

y gracias a que han aprovechado una serie de novedades tecnológicas.

Que luego coincidiría, como ha dicho en la presentación,

porque surgen en un momento de crisis económica

en los que viene muy bien un ingreso extra

en un momento en el que ha habido unos efectos medioambientales grandes

y suplir esa serie de deficiencias en el mercado...

Porque al final,

igual que decía el compañero

respecto a oferta y demanda,

yo creo que aquí hay algo muy esencial, que es:

La economía, como decía Adam Smith, se mueve sola.

El mercado, en teoría, asigna eficientemente los recursos.

Y solo excepcionalmente... Eso es teoría.

Bueno, es teoría y no teoría.

Solo excepcionalmente, cuando no los asigna eficientemente,

tiene que surgir una regulación.

Ojo, pero la regulación también tiene sus límites.

Tiene que ser necesaria y proporcional.

De hecho, en tiempos de la Revolución Francesa

surgió el Derecho Administrativo para decir:

"Hay que poner límites al poder absolutista".

La administración no puede hacer todo.

De hecho, Uber acaba de ganar tres recursos

contra multas de la Generalitat.

La administración, al regular y al sancionar,

tiene que hacerlo bien, si no es ilegal.

Entonces, en esa oferta y demanda

yo creo que la principal importancia desde el punto de vista económico

es que ahora se está planteando si regular para limitar la oferta.

Es decir, que no haya 17, que haya 200, o vamos a ver cómo...

¿Y la demanda? Le estamos haciendo cargar.

Quizá sea un problema de oferta, pero cargamos a la demanda con eso.

Es decir, yo no puedo escoger si yo voy a un Airbnb o un hotel.

"Es que el hotel es más seguro".

Bueno, a mí me gustaría como demanda tener la posibilidad de elección...

-Lo decidirás tú. -...entre uno y otro.

Y a eso se dedica el derecho de la competencia y la regulación,

a que los consumidores tengan elección real.

Pero me parece que estamos mezclando varias cosas

y volvemos otra vez al tema de la economía colaborativa.

Diego ha comentado: "Economía colaborativa capitalista".

-Quítale lo de "colaborativa". -He dicho que hay dos.

Economía capitalista pura y dura.

Oferta, cobra, paga, factura, liquida...

Economía capitalista.

Pero es que mezclar...

Yo lo que verdaderamente no termino de entender por qué,

o sí lo entiendo, que eso me preocupa más,

¿por qué se introduce ese término de economía "colaborativa"?

Otra cosa, mezclar una nueva figura, los "prosumidores",

productores consumidores, tan extendidos ahora,

creo que no tiene nada que ver con el principio que he manifestado.

Si estás procurando unos ingresos

mediante la actividad de terceros que ya no son particulares

te tienes que atener a unas normas, tienes que liquidar por ello.

No tengo en este aspecto nada

en cuanto a que se observe ese ordenamiento que hay.

Esa legislación, esa normativa.

Es significativo que cites tres sentencias,

tres juicios que ha ganado Uber en la Generalitat, en Barcelona,

cuando está perdiendo cientos de juicios en todo el mundo.

Porque la inseguridad e indeterminación

que da un modelo de transporte totalmente irregular,

está dejando a los usuarios totalmente indefensos.

Y me refiero a sentencias de juicios muchos más graves y trascendentes

como puede ser por algún cobro indebido

Me refiero a cosas muy serias.

Luego entonces ha perdido cientos de sentencias.

Bueno, no me gustaría polarizar el debate Uber-taxistas.

-Has sido tú la que has hablado de Uber.

-He puesto un ejemplo... -Y yo te he contestado con otros.

-No estaba hablando de Uber. -Sí, lo has citado.

Decía cuánto un acto administrativo

se puede revisar y controlar judicialmente y declararlo nulo.

Es distinto. El caso era Uber,

pero yo me refería a los límites de la administración pública.

Mi punto es...

Eso son sentencias judiciales, luego están los órganos técnicos.

Los órganos técnicos que, para simplificarlo, saben de esto,

sería la Comisión Nacional de Mercados y Competencia,

la Autoridad Catalana de Competència que es muy valiente y profusa

en todos sus informes,

han dicho clarísimo que hay que liberalizar...

Bueno, eso a nivel español.

A nivel europeo, la Comisión Europea, en sus directrices de junio de 2016

ha dicho muy claro que hay que liberalizar los sectores.

Yo aquí tengo una pregunta, las primeras licencias...

Es verdad que este dato no lo sé, 75 años, decimos "muchos años".

Las primeras licencias de taxi, ¿de qué año datan, más o menos?

Pues hace más de 100 años,

estamos remontándonos ya a los coches de alquiler y todo eso.

-¿Y cuántos canales de televisión había? Bueno, no había.

Pongamos que nos ponemos en los años 50 o 60.

¿Cuántos canales de televisión había?

¿Cuántas compañías telefónicas había?

¿Cuántas compañías eléctricas había?

Todos los sectores se han liberalizado.

Con distintas técnicas regulatorias.

¿Estamos propugnando una liberalización?

-No, estoy diciendo... -Por si esa es la tendencia.

-No, que los órganos técnicos... -No, también ha dicho algo

la Comisión Nacional de los Mercados y también Europa dice otras cosas.

Que los países miembros tienen legislación y normativa específica

en materia de transporte en vehículos de hasta nueve plazas

tienen todas las potestades para instruir y regular esa materia.

Y que las plataformas no son compañías de transporte.

No, las plataformas, aparte de su función, son otra cosa.

-Y otra cosa son... -Esa es la cuestión que se debate.

Eso es lo que tendrán que determinar y dirimir.

Habrá que esperar al seis de abril, me temo.

Pero ojo, solo con Uber.

BlaBlaCar por ejemplo, y sobre todo Airbnb,

es un modelo completamente distinto.

BlaBlaCar tiene sanciones también aquí en España.

Pero lo que estaba tratando era de dirimir,

no sé si a lo mejor no se ha entendido,

es lo que son sentencias judiciales y lo que son los órganos técnicos.

Los órganos técnicos han dicho

que por supuesto que hay que liberalizar los mercados.

Y han dado las formas de liberalizarlos.

Liberalizar el acceso,

que no haya un número limitado de licencias.

Liberalizar el acceso en el sentido que otras compañías puedan competir.

Ojo, han llegado a decir que dejen de haber tarifas fijas,

que sean tarifas máximas.

Y algo que me ha llamado muchísimo la atención.

La Comisión Nacional de Mercados y Competencia

hizo una consulta pública en el año 2015.

Estuvo más de un año, casi dos, para poder sacar las conclusiones.

Y ha sacado al final nueve conclusiones

que se pueden resumir en siete, más o menos.

De esas, una de ellas es incluso no solo liberalizar los sectores

que no solo hablan del taxi, también del alojamiento,

y sobre todo liberalizar el acceso y liberalizar el ejercicio.

Llama mucho la atención respecto al taxi

que no se permita que las asociaciones de taxis

negocien previamente con la administración.

De todo un informe de dos años, es una de las grandes conclusiones.

Y eso son los órganos técnicos, no lo digo yo.

Eso es aparte de las sentencias.

Los que saben de esto a nivel técnico,

que son los grandes economistas, los grandes abogados,

y en la Comisión Europea, van por ahí.

-Yo quiero defender que sabemos de esto las personas.

Porque yo entiendo tu actitud porque, lógicamente, es tu sector.

Pero el título del debate es "Economía colaborativa"

y tú estás poniendo unos adjetivos a una economía colaborativa

bajos tus prisma. -Sí, por supuesto. Respeto todo.

Coincidimos, posiblemente, como he dicho,

en que cualquier sector debe defender los valores y derechos

del usuario, del trabajador, y del resto de la sociedad.

Ahí, en ese debate, coincidimos.

Pero yo quiero insistir en que economía colaborativa,

primero, no es solo digital, es online u offline.

Ha existido toda la vida.

Si una comunidad de vecinos, que empieza a ocurrir, se juntan

y compartimos el taladro porque no necesito cinco, uno basta.

La media de vida de un taladro son 15 minutos al año de uso.

Si compartimos el cortacésped...

O Wikipedia, ¿es mala o es buena?

Eso es economía colaborativa, todos la alimentamos.

O un montón de iniciativas que hay.

Los "Repair Cafés", gente que se junta en un café,

llevas algo que se te ha estropeado,

y otra persona gratuitamente te lo repara.

Yo quiero defender las ventajas de la economía colaborativa,

la que yo defiendo.

Ponía la que simplemente busca ánimo de lucro

por encima de las personas

o la que busca que las personas nos juntemos.

La economía colaborativa que yo defiendo, por terminar,

tiene una serie de ventajas. Primero:

Fomenta la experiencia y las relaciones entre personas.

Importante.

No sé Uber o BlaBlaCar... ya hay una diferencia, posiblemente.

Segundo: genera abundancia, optimiza los recursos,

genera eficiencia y nos permite acceder a las cosas.

Ya no tengo que ser propietario de un coche.

Necesito acceder a un vehículo cuando me haga falta.

No debo ser propietario del taladro pero necesito acceder a un taladro.

Esto beneficia al medio ambiente y a la economía de las familias.

Esta es la economía colaborativa.

Y luego, en el detalle del sector entraremos en regulación

si defiende derechos o no.

Eso es economía colaborativa.

Las plataformas son una herramienta para contactar.

-La economía colaborativa es eso. -Empleamos mal el término.

¿Me dejáis un momentito?

Sí.

Creo que en principio todos estaremos de acuerdo

en que la filosofía que subyace en la economía colaborativa

es positiva.

"Compartamos", ese sería el grito de guerra.

Hagamos economía. Sí, hagamos "economías"...

en esa historia.

Pero digamos que la economía colaborativa

si me lo permiten, tiene un lado un poco oscuro.

O un lado muy oscuro. Unos retos.

También.

Pero no retos que sean el lado oscuro,

sino que ese lado oscuro, la pregunta es...

¿Es una democratización lo que lleva la economía colaborativa?

(TOSE) ¿O es una autoexplotación?

Y las maneras de verla son muy distintas.

Está este señor que, ya lo digo,

es enemigo declarado de la economía colaborativa.

Se llama Tom Slee,

ha publicado un libro que se llama "Lo tuyo es mío".

Está editado por Taurus.

Y a mí me gustaría oírle ahora

porque tenemos unas declaraciones suyas

que nos pueden venir bien para seguir hablando de este tema.

Estamos cruzando cosas,

desde mi punto de vista muy interesantes

sobre el capitalismo, el poscapitalismo.

Y me hace gracia porque de pronto esas teorías

o esas conversaciones propias de economistas y filósofos

están al cabo de la calle, están en el orden del día...

Porque todos somos conscientes

de que este sistema nuestro en el que vivimos

no va mucho más allá y necesitamos refrescarlo

y necesitamos volverlo a hacer de nuevo.

Por eso sale esa economía colaborativa.

Pero vamos a ello.

¿Puede ser que esos valores posmaterialistas o poscapitalistas

mejoren o acaben con el capitalismo?

Yo creo que los valores no son "pos", son valores humanos, de las personas,

ojalá sean capaces de transformar el modelo económico en algo mejor.

Seguimos pensando que economía colaborativa,

mientras sea de arriba hacia abajo, mientras sea concentración de poder,

para mí es un modelo simplemente de concentración de poder

y concentración de capital.

Mientras sea distributivo,

hablamos de una economía colaborativa fundamentada en valores

y democratizada. Por ejemplo:

Lo que viene ahora, la siguiente ola que va a venir,

que todavía no se habla... Dos ejemplos muy claros.

Primero, lo que se llama "platform cooperativism",

plataforma cooperativas,

donde ya no son esas 17 que son propietarios de la plataforma

y casi todo el lucro va hacia ellos

utilizando el trabajo de personas y el servicio que se da a otras,

sino que todas las personas son cooperativistas.

No solo el que presta el servicio sino incluso el que lo recibe.

Un ejemplo muy radical.

Imaginémonos que el creador de Facebook,

en vez de ser el dueño de Facebook,

que estamos compartiendo nuestra información,

cada una de las personas que tenemos perfil en Facebook

tuviéramos una acción.

Esto es lo que vendrá, es lo siguiente.

Lo que defendemos desde el Global Hub por el bien común

es que el bien común, las personas...

Antes lo ha dicho Adrián y quiero insistir porque es clave.

...tienen que beneficiarse, con el medio ambiente.

Si hay una concentración de poder, para mí no es economía colaborativa.

Si podemos equiparar que Uber concentra poder

tanto económico como político,

para mí no es economía colaborativa, la que yo entiendo, con valores,

es el modelo que tenemos actualmente.

Pero esa también es una de las claves

de que haya ganado el señor Trump las elecciones, ¿no?

Buscarse nuevas maneras económicas

de cómo hacer funcionar la economía americana,

cambiar las cosas y demás.

Bueno, eso es un debate nuevo, si abrimos la caja de Trump...

(RÍEN) No, no tengo ningún interés

en abrir un debate sobre Trump, pero me refiero a que es verdad

que el poder cada vez es más fragmentado, más suelto.

Y por otro lado, cada vez nos dan más miedo

los poderes absolutos.

Y ahora voy yo con usted. -¿Sí?

Porque es verdad que el poder de los taxistas...

Que se lo digan a cualquier Ayuntamiento

o a cualquier Gobierno...

...asusta.

Ponemos los taxis en mitad de la calle,

cortamos la avenida principal de la ciudad

en espera de que nos resuelvan los problemas.

No es que esté favor yo de razonar por la fuerza...

No me diga usted, como cuando había manifestaciones

en el franquismo frente a la embajada americana

y el embajador le decía el ministro del Interior:

"No me mande a más personas, ya está bien".

Eso surge cuando ya no hay otra forma de negociar,

otras fórmulas o mejoras en el sector.

Has comentado varias cosas,

y la verdad es que si ese cambio en la estructura, en la economía...

No sé, a lo mejor es una noticia algún día,

que vengan los directivos de Amazon, Uber, Airbnb,

a asfaltarnos los baches de las carreteras

o a ponernos hospitales públicos,

pues a lo mejor estoy por eso e incluso lo apoyaría.

Pero hasta que no se demuestre lo contrario,

creo que todas esas cosas, incluso donde estamos, aquí.

Antes no había televisión, ahora sí,

se mantiene con esa economía tradicional

que hacemos todos desde hace mucho tiempo.

Unos datos muy breves para situarnos de qué hace la economía tradicional

y en este caso el colectivo del taxi.

Lo digo porque cuando hablamos de economía

y, utilizando otros adjetivos,

lo que pretendemos es eludir obligaciones fiscales, impuestos...

O nos vamos a tributar en otros paraísos fiscales,

o nos vamos a tributar en países con una tasa impositiva baja también,

pues estamos eludiendo un compromiso entiendo que fundamental,

y es que los beneficios se queden aquí

para que podamos tener todas esas cosas que decimos.

Un taxista, cualquiera, de toda España.

El 39,5 %

de sus gastos de explotación

va directamente vía impuestos directos o indirectos.

Ahí, a la caja común.

De los diez euros de una carrera, de un servicio,

3,95 euros van a las arcas del Estado.

Esto implica que estamos contribuyendo

y de forma muy directa a este Estado del bienestar.

Lo que aporta el taxista, todos los taxis de España,

es del orden de 600 millones de euros al año.

Los presupuestos en sanidad están en torno a 3800 millones.

Los presupuestos en educación son 2700.

Yo creo que no es una cifra a no tener en cuenta.

Frente a esto, tenemos las aportaciones de Uber: cero.

Ahora podemos seguir, ahora podemos pensar

en mantener economías tradicionales, desregulamos todos,

y con los beneficios de Uber tapamos esos baches.

-¿O va a venir Amazon? -Dos cosas.

La primera, si vamos a ir a trabajar solo con las empresas

que nos están dejando los impuestos aquí,

no podríamos tener móviles.

Porque Google o Apple, ninguna de las dos tributa aquí.

Yo soy consumidor.

-Entonces nos están dando... -Y pago.

-Paga allí. -Claro, pero las empresas detrás

son las que pagan allí. -Me lo vende.

-Claro. -Pero pagan allí los impuestos.

Está diciendo el mismo ejemplo.

Pero yo genero también beneficio.

-Allí. -No, aquí. Con mi actividad.

No, en la compra del móvil.

Los impuestos, que es lo que hablamos de Uber,

los paga Google en Reino Unido.

Estamos hablando de lo mismo, pero estamos hablando de evolución,

no estamos hablando de que el sector tradicional tenga que pagar nada.

¿No vamos a permitir que la robótica siga evolucionando, por ejemplo?

La robótica va a hacer

que muchos trabajos tradicionales desaparezcan. Es evolución.

Va a hacer que esto desaparezca, y ahí hay un problema enorme.

-Ya se está produciendo. -Sí, sí.

Pero va a evolucionar mucho más.

El efecto de la economía colaborativa también está suponiendo

una gran pérdida de trabajo fijo y estable

y estamos yendo hacia una nueva figura,

algo que se llama "trabajadores independientes".

Ya no son autónomos ni asalariados, "trabajadores independientes".

Ahora decidme las ventajas,

yo ahora os voy a decir unas cuantas cosas en contra.

Antes me gustaría contestar a lo anterior

antes de cambiar a los...

Y a mí me gustaría contestar sobre la CNMC que he hecho un informe

que está totalmente sesgado e incorrecto.

Intente concentrar la respuesta Sí.

porque sí que me gustaría también que Adrián nos contase, por ejemplo,

esas nuevas formas de relación laboral

de "profesional independiente".

Sobre todo es a la pregunta del lado oscuro que hacía usted.

Por un lado, tiene que quedar muy claro

que hay dos tipos de relaciones totalmente distintas.

Las de la plataforma con cada usuario.

Y el contrato es cuando nos pasan esas condiciones

que siempre aceptamos y que nadie se lee,

ese es el contrato con la plataforma. -Muy largas.

Porque tiene que cubrir muchas cosas.

Muy, muy largas. Y algunas no las cubre.

-Bueno... ¿sigo? Siga.

Ese es el contrato de la plataforma con los usuarios.

Por ejemplo en el de Airbnb,

Airbnb no posee la casa de las personas.

Es una plataforma, un tablón de anuncios

en el que tú pones: "Yo tengo esta casa".

Uno va y dice: "Yo voy a Valencia, esa casa me interesa".

Ellos dos se ponen de acuerdo.

El Código Civil, para que haya un contrato,

dice que tiene que haber consentimiento y objeto, y causa.

El objeto es el precio y la cosa.

Y el precio y la cosa, en los anfitriones y los usuarios,

o invitados de Airbnb, los ponen los particulares.

Luego todos los ingresos que haya ahí

los tributan los particulares.

La compañía tributa, es decir,

gana por la comisión de esa relación de abajo.

Pero no interviene en la relación de abajo.

Ni fija el precio ni la cosa ni los términos y condiciones.

Eso es precisamente lo que está en debate en Uber

y está pendiente de resolución por el Tribunal de Justicia Europeo.

Si Uber, porque es un supuesto excepcional,

en el que sí fija precio y sí fija términos y condiciones.

Aunque no pone los coches, es un modelo híbrido.

No es un caso puro como Airbnb o como BlaBlaCar.

Porque las plataformas que no fijan...

Luego, por un lado, cuando hablamos de tributación,

y ese es el "lado oscuro",

las plataformas tributan por lo que cobran de sus comisiones.

Y lo están haciendo. Eso por un lado.

Lo segundo, en ese lado oscuro, yo...

Esta semana, el ejemplo que me ha venido a la cabeza,

multa a Airbnb de 600 000 euros en Barcelona.

-Y a HomeAway. -Y a HomeAway, perdona.

A las dos plataformas grandes en materia de alojamiento.

La primera respuesta, Ada Colau:

"Aquí tienen que cumplir y pagar los grandes".

Digo: "Ostras, no me he enterado yo demasiado bien".

Y Airbnb decía: "Nosotros somos parte de la solución".

Es decir, Airbnb, ayer salía una noticia

por la que ellos recogen tasas turísticas

en ciudades como Ámsterdam, Londres, Lisboa, etcétera.

Y, sobre todo, ayer la noticia que salía es

la ley que dice que en Londres para poder prestar ese alojamiento

no puedes tener en tu casa a nadie más de 90 días.

Y en Ámsterdam más de 60 días.

Muy bien, vamos a hacer el cambio tecnológico

en esta plataforma para que sea imposible.

¿Tú quieres alquilar? No te dejamos.

Es que la actitud de algunas plataformas como Airbnb

es intentar dialogar, debatir. -Exacto.

Yo hago la invitación de debate, y quizá otras no quieren colaborar

y simplemente quieren apropiarse... -Ganar dinero.

Pero donde se cumplen las normas se realiza la operación sin problema.

Donde se intenta transgredir las normas

es cuando surge, en ese caso, esa sanción.

Estamos todos de acuerdo en que hay que tener ciertas normas.

Porque ha salido lo del lado oscuro de la fiscalidad

y no sé si alguien aquí no está de acuerdo...

Yo soy un defensor de lo local, de abajo a arriba,

y si hablamos de fiscalidad,

lógicamente, si yo compro mi libro por Amazon,

esa fiscalidad no queda en España y me llega a mi casa, en España.

Pero si lo compro en la librería

o en una plataforma similar a Amazon pero domiciliada en España...

Yo creo que tenemos que entender... O entiendo yo.

Si alguien está a favor de los paraísos fiscales, que lo diga

porque yo no.

Pero tenemos que entender que debemos tener unas normas comunes.

Cualquiera que defienda actitudes como la actividad de Uber

debe estar a favor de paraísos fiscales.

Yo no lo defiendo.

Yo entiendo economía colaborativa con valores, no Uber.

¿Estamos a favor...? Es una pregunta o una proposición.

¿Estamos a favor de que los libros cuesten un euro?

Porque también podemos decir que estamos a favor,

pero con ese euro no estás pagando ni al autor

ni a toda la cadena de personas o empresas que están ahí en medio.

Dígame usted eso, que quiero pasar al siguiente tema.

Lo de las condiciones laborales.

Las condiciones laborales...

Estamos evolucionando, como todo, lo que vengo diciendo todo el rato,

que estamos en constante evolución.

Esto no es algo que va a estar fijo y que va a perdurar para siempre.

Estamos en constante evolución,

y el sector del empleo es algo que, evidentemente,

está pasando por el mismo tránsito.

Estamos pasando del empleo de ocho horas...

Es algo que se ve que va a desaparecer.

Va a desaparecer el empleo de ocho horas que conocemos

y vamos a tener que ir amoldándonos a que nuestras habilidades,

lo que nosotros sabemos hacer, sea lo que nos aporte ese trabajo.

Vamos a pasar de un empleo a tener que trabajar

diferentes trabajos que nos permitan...

Vamos a tener que pasar a esto,

y no es algo utópico que va a pasar en muchos años,

esto está pasando.

Las grandes empresas llevan trabajando

con agencias de comunicación muchos años

porque es con lo primero que se empezó,

pero el talento dentro de la empresa,

ya no necesitas tener a una persona con un salario de 80 000 euros

dedicándose todo el día a trabajar para tu empresa

porque tú lo necesitas para lo que es potente.

Entonces, lo tienes y lo compartes con otro.

Pero señor Miranda, usted ha dicho al principio de su intervención,

y a mí me ha gustado,

que en el centro está el ser humano. Claro, claro.

Pues estar en el centro en unas condiciones

de que hay que estar todo el día a salto de mata

a ver qué es lo que te sale... No es eso.

Bueno, no lo digo peyorativamente. Sí.

Pongámoslo en el mejor de los sentidos.

No es a salto de mata, esto realmente es una evolución.

Lo estábamos hablando.

La robótica va a hacer que se eliminen puestos de trabajo.

Esto es así, es un hecho.

¿Y cómo estamos modificando esto?

Pues el autogenerarnos el empleo.

Nosotros, por ejemplo, con Multihelpers,

con el "marketplace" que yo lidero,

lo que hacemos es educar para eso.

Que las personas puedan tener oportunidades de trabajo,

y que no tenga que ser una gran empresa

la que genere las oportunidades

sino que cualquiera que entre a Multihelpers pueda,

a través de sus necesidades,

lo que puede ser un fontanero, un carpintero,

cualquier necesidad que podamos tener, solicitas la ayuda

y así haces que otras personas tengan esas oportunidades de empleo.

Vamos a eso.

Me temo que... un minuto. Yo...

Me temo que podríamos hacer unos cuantos programas más

sobre el tema, por ejemplo, de los profesionales,

de las condiciones laborales

e incluso sería fascinante, desde mi punto de vista,

invitar, por ejemplo, al ministro de Hacienda o Economía,

para que nos cuenten qué soluciones creen ellos que hay.

Pero tenemos unas declaraciones más de Tom Slee

que a mí me parecen importantes para hablar de un mundo sin dinero.

Vamos a verlas y a continuación volvemos.

Aquí hay muchas teorías ya.

Acabamos de ver lo del mundo sin dinero.

Pero también hay economistas y filósofos,

padres de la economía del bien común.

¿Cuáles son las teorías que se cruzan en estos momentos

en este mundo nuestro?

Pues como bien has dicho, hay distintos nuevos modelos,

porque intentamos transformar lo que tenemos.

Tenemos un traje, un sistema,

que vemos que no se adapta a los cambios que tenemos.

Hay una evolución.

Como antes decía, está la economía del bien común,

la economía circular, la banca con valores,

ciudades en transición, hay muchos nuevos modelos.

Yo quiero comentar la economía del bien común

porque yo estoy involucrado en ella con Christian Felber, el fundador.

Simplemente dice que el objetivo de la economía

no debe ser maximizar beneficios, ese es el modelo capitalista.

El capitalismo es adoración del capital.

Si soy una persona, quiero ganar más,

si soy empresario, quiero maximizar beneficios,

si soy un país y sube el PIB me quedo tranquilo,

sino que el objetivo de la economía es favorecer al bien común,

a las personas y al medio ambiente, y el dinero importa,

hay que generar beneficios, ingresos, pero como un medio.

¿Si le invitamos un día vendría?

Bueno, posiblemente. Vamos a intentarlo.

Quería decir que dentro de este proceso, de esta evolución,

una cosa muy importante: hay que dialogar.

Porque estamos transformando,

no decimos que lo que tenemos sea bueno o malo

y lo que viene es bueno o malo,

yo creo en la inteligencia colectiva y que debatiendo se puede avanzar.

Yo quiero invitaros a todos, vamos a hacer un foro muy interesante

donde estas miradas, economía del bien común,

economía colaborativa, circular, empresas B, ciudades en transición,

banca con valores, se juntan en Málaga en abril.

¿Por qué? Porque tenemos que ver cómo todo lo nuevo que viene

es un nuevo modelo

que en el fondo tienen en común una cosa: los valores.

Y el reto es si la revolución vale o no,

si conseguimos impuestos justos,

derechos justos para trabajadores y autónomos o no.

Ese es el reto a debatir.

Le hago una pregunta que a mí me parece importantísima.

Déjeme que lo diga, ¿usted cree en las utopías?

¿O a fuerza de realidad de taxistas

ha dejado de creer en ellas? Bueno, no, yo creo en las utopías,

pero creo todavía más en las duras realidades.

Eso sí, porque lo veo en el día a día.

Y veo que ahora ya hablamos de la economía del bien común.

Es otro de los sinónimos o apelativos generosos y amables...

-No es sinónimo para nada. -No, lo digo...

Si pones los valores del bien común, la economía colaborativa te gustará.

Si los quitas, no.

Amparadas en el paraguas de colaborativa

buscan esos calificativos amables y generosos

que "por el bien común" está muy bien pero vuelvo a decir,

en esta economía ganan muy pocos y muchos más pierden.

-Cuando hablamos... -Porque es una economía de red.

Es necesario que estemos muchos para que sea beneficioso.

-Sí, sí, para unos pocos. -No, beneficioso para todos.

No, cuando hablábamos de que estaba cambiando la estructura

y cuando ya no hablábamos de asalariados ni de autónomos

sino que hablábamos de trabajadores independientes,

no nos damos cuenta de las ventajas de esa flexibilidad laboral

de trabajar sin horarios, a la hora que tú quieras.

No, también tenemos que darnos cuenta que ha costado durante muchos años,

y están nuestros padres y abuelos que han luchado por conseguir

una serie de ventajas laborales,

que nos las cargamos con ese tipo de "empleos",

con los trabajadores independientes.

Ni salario mínimo, ni prestaciones por baja,

ni por maternidad, ni jubilación...

Todo ese se va al traste con unas pequeñas horas de trabajo

al cabo del día.

Ni hablar ya de la inestabilidad de futuro

de poder planificar con esos trabajos puntuales que realizas,

que realmente, bajo mi punto de vista,

y no es que no sea consciente ni que no lo respete,

que cada uno puede hacer lo que quiera,

pero lo que hay que tener claro es de lo que estamos hablando

y de lo que nos viene.

Porque hay que tener, digo yo, un estudio sobre el impacto social

que se va a producir con la introducción

de esos nuevos avances tecnológicos y lo que vamos a perder.

Yo me imagino que... ¿Qué es lo que perdería usted?

¿Qué es lo que perdería yo? ¿Y qué es lo que dejaría perder?

¿Qué dejaría yo perder? Sí.

¿Qué no le importaría perder?

A mí no me importaría que todos, en igualdad de condiciones...

Ya, pero hay que empezar por un sitio.

Pero vamos a ver, lo que tenemos se ha demostrado mucho tiempo

que son normas y regulaciones que protegen al usuario

y protegen al que practica. -Al usuario no.

La Comisión de Competencia ha dicho que no.

La regulación de la tarifa le protege enormemente.

Porque lo bueno que tiene el taxi...

-Se tendría que negociar las tarifas. -No, le protege una tarifa fija.

Porque si no vamos a las tarifas dinámicas,

y esas tarifas dinámicas con unos algoritmos

que cuando no hay trabajo son más baratas

y cuando por cuestiones climáticas o de fechas concretas

se multiplica por "X", eso no protege al usuario.

Tengo tres minutos y me gustaría hacer todavía una pregunta

a cada uno de ellos.

¿Usted cree que el capitalismo es utópico?

A ver, es una pregunta que podríamos estar una hora entera.

O un programa. (RÍEN)

No sé si lo llamaría de esa manera.

Yo no entraría tampoco a ponerle título

a que el capitalismo es utópico

o que la economía colaborativa va a sustituir, lo hemos hablado.

Simplemente es que vamos evolucionando

y como tal, tiene que evolucionar todo.

El mayor problema que tenemos es que la regulación suele ir detrás.

El ejemplo claro, cuando aparecieron los coches con motor

en un cruce con un coche a caballos

tenía preferencia el coche a caballos.

Tenía que parar el coche a motor.

¿Ahora nos paramos a pensar eso y eso lo vemos normal?

No lo sé, estamos siempre en que lo que vamos innovando,

vamos por detrás en la regulación

y en ver esto realmente cómo está afectando.

Tenemos que ponernos las pilas.

Lo que hablábamos de poner aquí al ministro de Economía,

es lo que necesitamos.

Tenemos que poder, entre todos, esto cada vez es más horizontal,

no es que solo una empresa tenga que poder escuchar a la gente,

a sus clientes y tal.

No, no, el Gobierno abierto tiene que ir acercándose

a lo que tenemos aquí.

Y escuchar lo que tenemos que decir todos.

Porque tanto el sector del taxi tiene que ser escuchado como...

ya no digo las plataformas,

las personas detrás de las plataformas

tienen que ser escuchadas.

Porque todos somos participantes de esto.

Se lo pediremos a uno de los dos.

Al ministro de Economía o al de Hacienda

a ver qué es lo que dicen.

La última pregunta se la dejo para usted.

¿La economía colaborativa puede suponer

una desregulación del sector económico?

Ojalá.

Pero no en el sentido de una desregulación total.

Es decir...

Una desregulación en el sentido

de que igual que los mercados son dinámicos

porque lo son, la economía es dinámica,

la regulación está fija.

Y lo que insisten las autoridades expertas en esto,

las autoridades de competencia

es que para que una regulación sea eficiente hay dos principios:

Que sea necesaria y que sea proporcional.

Y esa necesidad tiene que ser dinámica

como lo son los mercados.

Es decir, que lo que hace 80 o 60 años

se establecieron líneas de autobuses,

por cambiar el sector, de Madrid a Alicante,

tú querías ir y no había otra forma.

Vamos a crear un servicio público para poder ir de Madrid a Alicante.

Casualidades, por tecnología,

no sé cuántos años después surge la economía colaborativa.

Hay oferta de sobra y ya no hace falta la regulación.

Esas regulaciones que ya no son necesarias

se tienen que revisar dinámicamente.

Ese argumento lo puede utilizar aquí nuestro amigo

diciendo que las ciudades están bien servidas

con los taxis convencionales y que no hace falta Uber.

Ya, pero la competencia es lo que produce beneficio.

No a 100 000 familias, sino a cuarenta y tantos millones.

Si queremos desregularizar, lo decimos,

y si queremos liberalizarlo todo, pues lo decimos.

-Se dice, en economía. -Se utiliza un medio lenguaje.

No, se está diciendo. ¡Chis! Estamos fuera de tiempo.

Yo solo terminar con las personas, para mí eso es esencial.

Lo decía, creo que es importante que sea una economía del ciudadano

porque al final son los "peer to peer", los particulares.

Que sea una economía del ciudadano, pero contando con el ciudadano.

Esa multa que hemos visto en Barcelona...

No, esa multa que se ha dicho.

Por ejemplo, Airbnb propone: "Vamos a hablar

y vamos a favorecer el interés de las ciudades".

Es decir, que los propios promulgan un turismo de calidad.

Muy bien, y por eso está tratando de regular así Barcelona.

Muy bien, ¿y por qué no dejamos que los propios ciudadanos

participen de ese turismo de calidad? -Una cosa muy rápida.

Un factor que no hemos hablado es el de la confianza.

Y lo que trae la economía colaborativa

con valores, no la otra, es la confianza.

Es decir, ya no confiamos en las administraciones,

ya no confiamos en las empresas, ya no confiamos en el vecino,

pero confiamos en el colectivo que dice:

"Este servicio está bien hecho".

(HABLAN A LA VEZ)

Esta persona vale porque las valoraciones muestran

que esa persona vale. -Y puedes confiar en ella.

Eso es lo que nos da confianza, más que el vecino.

Tres libros, el de Tom Slee,

que se llama de subtítulo "contra la economía colaborativa".

Está publicado por Taurus.

El de Adrián Miranda:

"La empresa colaborativa: la nueva revolución económica",

en Pearson.

Y aquí el libro de Diego Isabel, "Yo soy tú".

¿Por qué "Yo soy tú"?

Porque identificándonos en los demás buscaremos algo bueno para todos.

Está editado por Octaedro.

Les agradezco los inicios de discusión,

porque podríamos estar un año entero discutiéndolo

y también darles las gracias a todos ustedes por acompañarnos.

La próxima semana más. Hasta entonces.

(Música)

  • Economía colaborativa

Millennium - Economía colaborativa

09 ene 2017

Millennium debate los claroscuros de la economía colaborativa. Este modelo económico que ha irrumpido con fuerza a nivel mundial y que propone cambiar el mundo a partir de la colaboración y el intercambio de personas y comunidades.

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