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Millennium - La ciudad se mueve - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos.

Leyendo esta novela de Natalia Ginzburg,

"La ciudad y la casa",

me he dado cuenta de algo que es muy obvio

pero que a veces no somos capaces de distinguir.

La importancia de nuestros barrios, de nuestras casas,

en nuestras vidas personales.

"La ciudad y la casa" es el título de la novela.

En los años 60 del siglo pasado,

el 40 % de las casas del centro de Madrid

estaban deshabitadas.

Y lo mismo sucedía en Barcelona, por ejemplo, en el barrio del Raval

o en Zaragoza en el barrio de la Madalena.

Todo eso ha cambiado.

Decimos que nuestros barrios se han gentrificado.

Por eso hoy en "Millennium" hablaremos de la gentrificación.

(Música cabecera)

Bienvenidas y bienvenidos.

Hace unos días, andando por la calle

junto a una parada de autobús en Madrid había un anuncio,

una publicidad del Ayuntamiento de Madrid

que hablaba del mobiliario urbano nuevo.

Y decía exactamente el anuncio

que lo peor era el nombre: "mobiliario urbano".

Yo creo que hay un nombre todavía peor que "mobiliario urbano"

hablando de cosas municipales,

que es el de gentrificación.

Casi parece un palabro.

Casi es difícil de decir, de pronunciar.

Y deberíamos explicar inmediatamente en qué consiste la gentrificación,

que es un fenómeno mundial

por lo que las ciudades se vuelven cada vez más caras

y, sobre todo, más difíciles de vivir.

De la gentrificación, tal como les hemos dicho antes,

hablaremos esta noche con nuestros invitados,

que son suficientemente expertos para que nos arrojen luz.

La primera de ellas es alcaldesa, la señora Nuria Marín.

Alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat desde el 2008.

Es hija de L'Hospitalet,

vecina del barrio de Collblanc-La Torrassa,

diputada en la diputación de Barcelona

y vicepresidenta del área metropolitana de Barcelona.

¿Usted tiene mucha gentrificación en la ciudad?

No, yo creo que somos una ciudad receptora

de muchos vecinos que desde otras ciudades,

de algunos barrios de Barcelona,

vienen hacia Hospitalet como una ciudad de acogida

y una ciudad en la que trabajamos para acoger a todas esas personas

que vienen de nuestros propios barrios,

pero también de otras ciudades.

Eso me recuerda a un fenómeno de Nueva York.

Porque el público, los ciudadanos que no pueden vivir en Manhattan

tienen que irse a los barrios de alrededor,

a las ciudades de alrededor, como es el caso suyo.

Nosotros, como ciudad,

tenemos de 260 000 habitantes.

La segunda en número de población de Cataluña.

Y siempre físicamente hemos estado enganchados a Barcelona,

a lo que es el entorno metropolitano.

Hoy formamos parte de esa gran Barcelona,

esa Barcelona que lideramos colectivamente

y en la que hemos de tener estrategias conjuntas

para que los fenómenos producidos en otros países

como es el caso de Manhattan y Brooklyn

o como son los casos que los expertos nos explicarán,

no se produzcan en nuestra realidad.

Por tanto, yo creo que hay muchos temas.

Sí, incluso podríamos dejar otros,

o algunos de esos temas, para otros programas.

Pero ya lo veremos. Iremos hablando.

Uno de los autores de este libro, "Barrios corsarios",

el señor José Antonio Mansilla, está aquí con nosotros.

"Barrios corsarios: memoria histórica,

luchas urbanas y cambio social

en los márgenes de la ciudad neoliberal".

¿Qué entiende usted por "barrio corsario"?

Póngame un ejemplo.

Bueno, nosotros lo que hacemos

es utilizar la referencia a Pier Paolo Pasolini.

Durante unos años estuvo publicando una columna en la prensa

que se llamaba precisamente "Escritos corsarios",

que después fue recopilada y publicada en forma de libro,

y donde en cierta medida Pasolini con sus particularidades...

Como era alguien que no se casaba con nadie,

que aunque pertenecía sentimental y orgánicamente al Partico Comunista

pero iba muy por libre, lo que le ocasionó problemas,

pues se permitía ir por libre y atacar a todo el mundo.

De ahí el tema de que sus escritos eran "corsarios".

Nosotros, en este sentido, cogimos la expresión de Pasolini

y la readaptamos a la situación de determinadas zonas urbanas de hoy,

a los "Barrios corsarios",

y aquellos barrios, sobre todo,

que no es que sean barrios que atacan o que resisten,

sino aquellos en los que todavía se da un tipo de sociabilidad,

un tipo de vida urbana que no está completamente mercantilizada,

que no está completamente

al albur de las leyes del mercado

y que todavía es posible encontrar en algunos sitios...

Pero dígame uno de esos sitios.

Porque yo tengo mis dudas, pero si usted me dice que existen,

lo acepto. Yo se lo digo.

Posiblemente en Hospitalet habrá más de uno,

pero últimamente me preguntan esto y siempre hablo de un barrio

que me llamó poderosamente la atención.

Es un barrio de Cornellà, municipio cercano a Hospitalet

del área metropolitana de Barcelona.

Y este municipio, conectado con metro con la ciudad...

Este municipio es muy curioso.

Tú te puedes meter perfectamente en plaza Cataluña,

el epicentro de la ciudad... -De la gran Barcelona.

De la gran Barcelona, ciudad capitalista por antonomasia,

y salir en alguna de las paradas de cualquier pueblo,

en este caso Cornellà,

y encontrarte perfectamente con un barrio corsario.

En ese sentido, la parada y el barrio de los que estoy hablando

es la zona que está alrededor de lo conocido como Sant Ildefons

que es un antiguo barrio obrero levantado durante el desarrollismo

que acogía a las familias de la inmigración andaluza

y de otros lados, que venían a trabajar a Barcelona,

y en la cual todavía es posible ver gente en la calle,

es posible abuelos sentados en los bancos simplemente hablando,

niños y niñas jugando a la pelota,

o distrayéndose simplemente en sus espacios públicos,

en los parques...

¿Un barrio corsario de Madrid cuál sería?

Pues esto mejor que lo comenten los compañeros de Madrid

porque no conozco mucho.

Pero me imagino que cualquiera alejado de la plaza del Sol.

-Podría ser cualquiera del distrito de Carabanchel o de Vallecas.

Tenemos una periferia muy extensa, como dice él,

fuera de lo que se llama "la almendra de la M30".

Soterrada o no.

Son esos espacios donde no está todo normalizado aún,

y domesticado.

El que habla es Álvaro Ardura,

arquitecto, urbanista, miembro del Club de Debates Urbanos,

una asociación civil políticamente independiente.

Y es coautor de este libro.

Coautor con su compañero de butaca, Daniel Sorando.

¿Por qué escribieron este libro?

Bueno, pues tiene una historia un poco complicada.

Nos invitaron a dar una charla en una librería del distrito Centro.

Una librería que ya no existe.

Y en esa charla, a la que vino Daniel y otras dos personas más,

asistió la editora de Catarata,

que se quedó con el runrún de la idea para el libro

y tiempo después nos contactó.

Entonces, la idea inicial fue repetir el formato,

hacer un diálogo a varias voces

pero a la editorial no le cuadraban tantos autores,

y al final simplificamos y nos quedamos Dani y yo.

Y ese fue el germen del libro.

Es verdad que veníamos debatiendo desde hacía mucho tiempo

sobre estos temas,

y como que nos supuraba el tema,

y teníamos que plasmarlo de alguna forma.

Él lo hizo en su tesis,

y justo después apareció esta oportunidad

y bueno, la aprovechamos.

Hay muchas cosas que me ha provocado la lectura de su libro

y que me parecen muy interesantes.

Pero una de ellas, que a mí también casi me parece de sentido común,

es que no sé qué se puede hacer contra la gentrificación.

Porque un barrio que está mal,

un barrio en que se invierte dinero,

que de pronto los vecinos son felices

porque por fin el Ayuntamiento ha arreglado el barrio,

y que después ese barrio va subiendo de precio,

hasta que los vecinos que eran felices y son más mayores

se tienen que ir del barrio porque no pueden pagar el alquiler

o cualquiera de los gastos de impuestos y sobrevenidos

y llegan unos vecinos nuevos con mayor capacidad adquisitiva

y cambia todo.

Las pastelerías...

para los vecinos

se convierten en pastelerías donde venden postres para perros

porque eso es lo que se lleva.

¿Y cómo se resuelve eso?

Empezamos al revés, por el final.

Esta es la pregunta del millón.

Yo creo que hay modos de resolverlo.

Retomando lo que se comentaba acerca de los barrios corsarios,

muchas veces estos barrios corsarios

que tienen esta manera de relacionarse los vecinos entre sí,

se encuentran en malas condiciones.

Unas malas condiciones que cuando son mejoradas

lo que hacen es que llega la armada neoliberal

de la mercantilización de estas formas de vida.

Esas formas de vida que hay en estos barrios.

Y la única manera de conseguir que la mejora de su situación urbana

no conlleve su desplazamiento,

es desmercantilizar el barrio a la vez que se invierte.

Esto quiere decir que exista vivienda pública, por ejemplo.

Alquiler social para que puedan permanecer en el barrio

aquellas personas que no pueden afrontar

un incremento de la renta del alquiler, por ejemplo.

Una de las cosas que se hacen en Barcelona,

que al menos yo he visto,

es el cruce de vivienda residencial con vivienda pública.

¿Eso sirve?

El cruce de vivienda residencial de libre mercado con vivienda pública

digamos que es el comienzo.

En España hay muy poca vivienda en alquiler social.

En Holanda hay más de un 27 % de todo el "stock"

mientras que en España es menos del 3 %.

Digamos que para comenzar a tener un parque de vivienda social

hace falta empezar a mezclarse.

Y la alcaldesa de L'Hospitalet, ¿cuánta vivienda social tiene?

Mucha menos de la que nos gustaría.

Y más en estos momentos, donde hay una necesidad

porque hay una crisis que todavía perdura,

que ha sido muy larga y muy dura,

y que está afectando a muchas familias

que también están en esa situación de exclusión,

o de pobreza habitacional.

Vamos a ver un reportaje, porque hemos hablado de barrios.

Vamos a ver lo que sucede en un barrio de Barcelona

y a partir de ahí me gustaría centrar la tertulia

en cómo se transforman las ciudades por gentrificación.

Es decir, cómo pasamos de tener barrios vacíos

en los años 60, 70 del siglo pasado,

de tener barrios corsarios como en L'Hospitalet de Llobregat,

y de pronto las cosas van a más,

y acabamos en algo que no es lo que habíamos deseado.

Vamos a verlo.

Lleva años ocurriendo,

especialmente en el centro de las grandes ciudades.

Hablamos de un fenómeno muy polémico: la gentrificación.

Un término adoptado del inglés que se traduce como "elitización".

Barrios donde hace unos años pocos querían vivir

y que ahora se han convertido en muy atractivos.

¿Las consecuencias negativas? La especulación, el encarecimiento,

y la expulsión de los vecinos de siempre

precisamente por esos nuevos precios.

Un fenómeno que se extiende por las grandes capitales

y que hoy se puede observar aquí en Barcelona,

en este barrio de Sant Antoni, en pleno proceso de gentrificación.

-El barrio de Sant Antoni es de los barrios característicos

de la Barcelona de L'Eixample.

Es el primer barrio que nació fuera de murallas.

El barrio de Sant Antoni.

El barrio está muy delimitado y somos como un "pueblo".

Nos conocemos todos.

Vicente regenta este negocio familiar.

Levantar la persiana cada día es un nuevo reto.

Yo, por ejemplo, nací en este barrio.

Tenemos un establecimiento de más de 100 años.

Vivíamos, primero, en la trastienda y luego vivíamos en un piso.

Desde este comercio centenario, de los pocos que quedan en el barrio

él resiste, es la cuarta generación

al frente de esta tienda.

Somos defensores del comercio de proximidad,

que es el que da vida, da sabor a un barrio y a una zona.

Queremos que haya una diversidad comercial en Sant Antoni.

Que no sea un tema monográfico de restauración solo.

No quieren que las calles se conviertan en algo

más parecido a un parque temático para turistas

que a un lugar habitable para los vecinos.

Que no haya tantos pisos para turistas,

que aumente el parque de viviendas para los residentes,

y aquí nos van a encontrar porque queremos trabajar

para mantener la personalidad del barrio de Sant Antoni.

Para saber realmente en qué fase de gentrificación

está el barrio de Sant Antoni,

la clave está en hablar con una inmobiliaria.

-El barrio de San Antonio, hace unos años era un barrio más

dentro de lo que es la zona de Barcelona.

Pero aproximadamente desde hace tres o cuatro años

ha sido un barrio que ha ganado en reconocimiento.

Las grandes inmobiliarias están haciendo negocio en esta zona.

La demanda en estos últimos años ha subido.

Empieza a haber una falta de producto en alquiler.

Eso ha hecho que el propio alquiler se revalorice.

Esto se traduce en que la población autóctona

es sustituida por gente con mayores ingresos.

en San Antonio es impensable.

A día de hoy, viviendas por 500 euros de alquiler, no están.

Algunos dirán que con los escaparates,

las franquicias y los comercios de diseño

la zona luce más bella.

Pero lo cierto es que muchos vecinos que nacieron aquí

ya no pueden permitirse seguir viviendo en su barrio.

Sí, ya hace varios años que va cambiando.

La gente mayor se va.

Vecinos que no pueden combatir con sus bajas rentas

a una nueva clase media que en su expansión busca aquí

una identidad que les diferencie de la vieja burguesía.

Yo creo que es el cambio que ha dado el barrio.

Ya no es la misma gente, ha venido mucha gente de fuera.

Supongo que es esto, sí.

Porque lo veo que cada día viene más gente de fuera

y les encanta.

Y buscan pisos y están por estas calles y estas tiendas.

Les gusta el barrio este.

Hoy, el antiguo barrio de Sant Antoni,

la última trinchera del centro de Barcelona,

es un modelo de gentrificación

y los comercios alternativos, el símbolo del nuevo barrio.

Pero más allá de tiendas modernas,

¿cómo se transforman las ciudades por la gentrificación?

Barrio tipo. (CARRASPEA)

Había un mercado espléndido

en condiciones bastante venido a menos.

Obsoletas ya. Sí, fundamentalmente.

Un mercado que tenía más de un siglo

donde además los domingos en los soportales

hay un comercio de revistas, de libros,

de programas de cine, etcétera.

Y que fue el principio del cambio del barrio.

Es un barrio que a partir de que el mercado se ha renovado,

y no está abierto todavía hasta el 2018,

es un barrio que ya empieza a cambiar

antes de que la pieza central, que era ese mercado,

que ustedes han visto en las imágenes,

cambiase lo que es la fisionomía del barrio.

A mí me gustaría que me contasen

cómo se transforman las ciudades por gentrificación.

En su libro hay un concepto, el de "destrucción creativa".

Lo cual tiene su miga también para poder hablar ahí.

¿Son capaces de ponerse de acuerdo

y ver por qué se destrozan las ciudades?

Hay un proceso canónico.

Procede, probablemente, de contextos anglosajones

donde esta dinámica de destrucción creativa,

que es un proceso típico del capitalismo

por el cual se destruye una infraestructura previa

que tiene un uso que no es rentable por un nuevo uso que la reemplaza

que permite una rentabilidad mayor.

Esto ocurre en la industria,

pero también en el sector inmobiliario.

De hecho, ocurre cada vez más después de la crisis de los 70,

cuando empieza a ser el polo fundamental

de crecimiento económico, como bien sabemos en este país.

En todo caso, en los contextos anglosajones

algunos barrios se dejan caer

tanto por agentes privados como por agentes públicos

de manera que son devaluados tanto material como simbólicamente,

son estigmatizados también.

En ese momento, el valor del barrio y sus propiedades

alcanza una cuantía mínima.

Sin embargo, mediante una reinversión tanto simbólica como material

es posible hacer que el valor que podrían tener

las propiedades en ese barrio fuera muy superior.

La diferencia entre el precio por el que se compra en momento bajo,

y el precio por el que se vende en el más alto,

en la teoría sociológica se llama "rent gap"

y es una plusvalía que explica el mecanismo tras la gentrificación.

Muchas veces, cuando hablamos de que llega la cultura,

de que llegan los "hipsters" de los que quizás hablemos,

son signos, partes de un proceso

que, en sustancia, en su trasfondo, es económico.

Y que nosotros planteamos en el libro que es la clave para entender

por qué cambian los barrios.

Obviamente, este proceso se da en su forma canónica

en sociedades anglosajonas como Nueva York, Londres,

sobre todo a partir de los 70 y 80.

Y si lo traemos a España, probablemente tengamos que hablar

de otros contexto sobre el que podemos conversar

para ver cuál es el contexto actual que en la sociedad española se da.

-Yo, a ver... Al final del proceso,

tal como hemos visto en el reportaje de Sant Antoni,

el problema es la expulsión de los vecinos de toda la vida

por un tema de no poder asumir el coste de la vivienda.

Por tanto, alquileres abusivos,

porque estratégicamente el propietario quiere evitar

que ese vecino continúe viviendo ahí

para sustituirlo, quizás, por vivienda destinada al turismo,

o para poder permitirse atraer

a vecinos con mayor capacidad económica.

Yo creo que aquí hay un elemento

que es importante que tengamos presente.

Esto se tiene que regular.

Tendremos que legislar

sobre los alquileres abusivos.

Esto es una asignatura pendiente...

Pero ¿se puede?

Se puede, ¿por qué no?

-Si me permitís, voy a dar la nota.

Porque a mí el término "gentrificación" me parece...

O una aproximación al tema de la gentrificación

en el sentido canónico, como decían los compañeros,

me parece una cuestión muy poderosa políticamente

porque es capaz de situar un problema en el mapa con una palabra

y que todo el mundo tenga claro lo que pasa,

pero en cierta medida también me parece,

a lo mejor en este contexto, en cierta medida empobrecedor.

Yo creo que el tema de la gentrificación...

señala una casuística muy concreta que se produce en las ciudades

pero si nos remitimos a atacar la gentrificación

y a determinar quién es el responsable, por ejemplo,

de poner soluciones a ese problema, acabaremos en cuestiones...

a mí me parece, con muy pocas aristas, muy sencillas.

El problema de la gentrificación yo lo englobaría más

en el concepto que se tiene hoy día, desde los años 70 sobre todo,

del papel que juegan las ciudades en el sistema socioeconómico

en el que vivimos.

Las ciudades hoy día son uno de los elementos principales,

y prueba de ello es que somos un mundo cada vez más urbano,

es un elemento fundamental el papel que juega, como decía,

en el proceso de acumulación.

En el desarrollo del sistema capitalista.

El tema de la gentrificación es una causa de eso.

Pero hay otros.

Posiblemente hablaremos de la turistificación,

o de la simple especulación del suelo,

o de la construcción de ciudades marca,

de ciudades que también se viene a decir:

la "Disneyficación" de las ciudades.

Todo esto es, yo creo,

dejando de lado el carácter bastante simbólico

y poderoso a nivel político del concepto de gentrificación,

es un tema que abre una nueva perspectiva.

Que no es mía, que es como se puede entender.

Pero que permite entender lo que pasa en las ciudades

en otros sentidos.

Sobre todo porque si hablamos de regular precios de alquileres,

estamos hablando de expropiación de viviendas,

estamos hablando de todo ese tipo de cuestiones,

o incluso de domeñar en cierta medida la masificación turística

no podemos dejar la responsabilidad sobre los ayuntamientos.

Ellos pueden hacer algunas cosas pero otras no.

Los ayuntamientos no pueden regular el mercado del alquiler.

También hay que decir que precisamente en este país

el tema de la vivienda pública

nunca ha estado entre los objetivos principales.

Y si me permites, Ramón, te rectificaría algo que has dicho

con respecto a esa mezcla que se da en algunos barrios

de vivienda privada y pública.

Yo creo que si hay un ejemplo de ciudad en el contexto del Estado

donde lo que no se ha construido es vivienda pública es Barcelona.

Es una ciudad donde se han llevado a cabo promociones

y se han levantado barrios completos sin una sola vivienda pública.

Como ejemplo, la Villa Olímpica.

Con todo lo que eso ha supuesto hoy en día,

está entre las cinco o seis áreas con mayor renta familiar disponible

y eso es por el hecho de que allí la gente que vino a vivir

era gente de renta media, de clase media o media-alta.

Eso ha tenido un efecto sobre el contexto inmediato

como barrios populares o industriales como era Poble Nou.

La puesta que se ha hecho en este país tradicionalmente

por la vivienda en propiedad...

Fue un ministro franquista, creo que lo sacáis en el libro.

Dijo que no quería un país de proletarios

sino un país de propietarios.

La función que ha jugado la vivienda como mecanismo de control social

empieza a funcionar en los años 50 con este ministro de la Vivienda

pero lo llevamos arrastrando hasta hoy.

Yo creo que es muy interesante hablar de regulación del alquiler,

creo que es muy interesante hablar de construir vivienda pública

pero como decía la alcaldesa,

es una cosa que debíamos haber hecho hace mucho tiempo.

Cuando se habla ahora de las iniciativas que se hacen

para que a nivel municipal se entre en las bolsas de vivienda pública.

Siempre se pone como ejemplo ciudades de Centroeuropa, como Viena,

que llevan trabajando en eso 100 años.

Con lo cual, nosotros siempre estaremos a la cola de esas cosas.

Pero tampoco podemos olvidar que en este país, a nivel estatal,

cuando se ha abordado el tema de la regulación del alquiler

se ha hecho desde el punto de vista de la oferta, no desde la demanda.

Facilitar que aparezca vivienda en el mercado

para que al haber una mayor presencia de la misma

jugando con esa ley, la famosa mano invisible del mercado,

pues bajaran los precios.

Y esto es una cuestión que se ha hecho

y ha ocasionado muchos fenómenos que nos encontramos hoy en día

como los desahucios.

Que esa flaqueza de la ley

al proteger al inquilino

ha llevado también a haya tenido que haber

procesos de autoorganización vecinal,

como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca,

que ha sido la que ha roto la primera lanza por esas cuestiones.

-Estoy bastante de acuerdo contigo.

Salvo en el matiz pesimista de que siempre estaremos

por detrás de Viena. Sí, pero tendremos que empezar.

Lo cierto es que en España no ha habido una política de vivienda

sino más bien desde el momento fundacional de Arrese

una política de ayuda al sector inmobiliario.

La vivienda protegida en España era vivienda barata en venta.

Se promocionaba la construcción de vivienda barata

pero que se integraba luego en el mercado.

Hace unos meses vinieron aquí unos técnicos holandeses

que les expliqué un poco el sistema español y decían:

"Esto no es vivienda social, esto es vivienda barata".

La vivienda social está fuera del mercado,

por unos mecanismos u otros,

pero no esa vivienda no se va a reintegrar en el mercado.

Eso es lo que tenemos que ir, poco a poco, construyendo.

Crearlo de la nada es absurdo plantearlo,

pero habrá que empezar.

Se acaba de aprobar en Barcelona capital

el plan de vivienda que es bastante ambicioso, a mi modo de ver.

Y yo creo que las grandes ciudades, trabajando en red,

podrían ejercer mucha más presión sobre el Gobierno central.

Es cierto que los ayuntamientos tienen unas capacidades

y unas competencias limitadas,

pero trabajando en conjunto en ese aspecto,

presionando al Ministerio de Fomento para una política real

del fomento de la vivienda social en alquiler

o al parlamento, o la comisión legislativa

que se supone que va a revisar la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Hay cosas en marcha y mecanismos

fuera de las competencias de los ayuntamientos

en las que estos pueden presionar e incidir.

Las cinco mayores ciudades de España suman casi el 16 % de la población.

Si llegamos hasta L'Hospitalet, estaremos casi en el 30 %.

Y ahí tenéis problemáticas compartidas suficientes

como para ejercer esa presión

que, además, en este caso,

las grandes capitales, la gran mayoría ahora mismo,

puede haber sintonía política para crear esa red.

Sí, pero más allá de la sintonía política,

porque los Gobiernos pasan, pueden tener un color u otro.

Esto tiene que ser un pacto, si me permitís, de Estado.

En el sentido de que tiene que haber un diálogo

entre Gobierno, de Madrid,

las comunidades autónomas,

que en todo caso son quien tiene las competencias en la vivienda,

los municipios, que somos la administración,

que estamos viendo cada día qué sucede en la realidad

y que muchas veces somos los primeros en levantar la bandera

a través del tejido social, de las entidades y los vecinos,

que nos trasladan directamente cuál es la problemática.

Por tanto, deberíamos tomar las medidas...

políticas, legislativas, económicas,

para fomentar todas estas cuestiones

de solucionar uno de los problemas principales

que tienen los ciudadanos y ciudadanas de este país,

que es el acceso a la vivienda, el alquiler social...

Hay muchas fórmulas.

Por tanto, con una visión de conjunto

en una mesa en la que queramos y tengamos voluntad real

no solamente de hablar sino de llegar a un pacto y a una solución

es la única fórmula de empezar.

Y yo estoy de acuerdo, podemos ir tarde...

no llegaremos nunca a ser los primeros, seguramente,

pero tendremos que empezar.

Y cuando las voluntades de todas las partes se unen,

las cosas avanzan.

Sin duda, es una asignatura pendiente de todas las administraciones

y de este país.

Es urgente.

Vamos a ver a Miki Otero,

que también hemos grabado unas declaraciones suyas.

Miki ha escrito una novela que se llama "Rayos",

que es la última novela que ha publicado,

donde habla de los "hipsters", de la cultura urbana,

y también de la gentrificación.

Los "hipsters", al fin y al cabo, es una especie de...

Los ensayistas que hablan de esto dicen que son una especie de rebeldía

a través del consumo. Es algo casi contradictorio.

Tú eres rebelde porque te asocias o consumes

determinadas marcas

que proyectan una imagen de vida alternativa o rebelde.

Es una trampa absoluta.

La contracultura nunca ha estado basada

en una lógica de capitalismo y de consumo.

Sí que hay barrios donde el tipo de comercio "hipster"

es muy concreto y muy caro,

influye en un proceso de gentrificación.

Y luego, hay cierta confusión con qué es "hipster" y qué no.

Porque al final todo el mundo es "hipster" y nadie lo es.

Nadie te reconocerá que es "hipster"

y sin embargo el discurso "hipster" sí que predomina en algunas esferas.

Parece que a menudo determinados conceptos

o determinados términos se expanden directamente

y a veces esa novedad, como es el caso de los "hipsters",

no deja ver lo que hay detrás.

Una doble lectura.

Yo a veces tengo la impresión

de que cuando lees determinados textos

y cuando ves determinadas situaciones...

los "no pudientes", los pobres,

los que tienen menos,

los obreros, diríamos en los años 60 o 70 del siglo pasado,

son los responsables de todo.

Y sin embargo los que tienen el dinero,

los "hipsters", los modernos,

aquellos que a través de diferentes oficios o profesiones

tienen ese dinero,

ellos no son responsables prácticamente de nada.

Primera. Segunda lectura, y así vamos discutiendo.

Antes hablabais de las grandes ciudades,

pero también las grandes ciudades están en manos

de diferentes colores políticos.

Y parece que o hay unanimidad en la manera de ver las cosas

entre derechas, centro e izquierdas,

o hay simplemente una voluntad de resolver...

quiénes son los propietarios de las casas, de los edificios,

de los terrenos, de las urbanizaciones.

¿Cómo se le mete mano a eso?

-Hay que entender que los procesos de gentrificación,

en mi opinión, fundamentalmente son procesos de conflicto de clase

en términos más o menos rígidos,

pero que nos permite identificar a los actores en cuestión.

Comentabas ahora la posición entre "hipsters" y pobres.

Pero por encima de ambos

hay toda una élite financiera e inmobiliaria

representada políticamente por partidos muy concretos

que me hacen pensar que sería difícil ese pacto de Estado

que comentabas antes.

Si pensamos en los partidos detrás de las leyes del suelo

que han permitido que España se convierta

en un laboratorio del neoliberalismo más agresivo

en términos inmobiliarios, es difícil acordar un modelo...

Yo voy un poco más allá. Un modelo alternativo

con las personas que sostienen su modelo político y social,

que es fundamentalmente basado en desigualdad.

Pero muchas veces, al situar a los diferentes agentes del proceso

tenemos por un lado a esas élites que son responsables fundamentales

del proceso de gentrificación, son los beneficiarios

de la movilización económica de algunos barrios

de los cuales son propietarios o en los cuales invierten.

Por otro lado, tenemos las personas que llegan a esos barrios

y compran vivienda o empiezan a vivir en alquiler

en viviendas que suben de renta, que pueden ser estos "hipsters".

Tanto unos como otros, a veces, están en conflicto

a ver quién tiene el estilo de vida legítimo.

Los "hipsters" por un lado dirán

que quien vive en la periferia es muy aburrido

y el que vive en la periferia

que los "hipsters" son contraculturales.

Pero ambos se distancian respecto a las verdaderas víctimas del proceso

que son las personas que sufren una necesidad material

y que son las personas desplazadas de estos barrios.

Yo creo que este primer mapa es necesario

para entender las dificultades que tiene

un proceso construcción de alianzas.

Aunque yo creo que la primera vía para construir una alianza,

para proteger el barrio de su mercantilización,

es poner en contacto a las víctimas directas,

a los primeros desplazados y a los que lo serán más adelante.

Estos "hipsters" que piensan que gana el que será su barrio,

pero más adelante serán sustituidos

cuando el barrio tenga un valor económico superior

por personas que tengan un capital económico más alto.

Sí.

Bueno, en mi opinión...

Yo entiendo que es complicado lo que yo planteo

de poner en una mesa a todas las partes, pero es lo ideal.

Y se han hecho políticas...

Yo podría explicar la nueva ley aprobada en el parlamento de Cataluña

sustituyendo a esta que fue impugnada

que es una ley aprobada por unanimidad en el parlamento.

Por tanto, de todas las formaciones políticas,

cosa no fácil, no sencilla, pero se ha conseguido.

¿Por qué? Porque hubo una voluntad de todos

en solucionar y poner en el centro un problema real

que afecta a los ciudadanos y al que queríamos dar solución

desde todos los ámbitos.

Si este es un elemento importante, y yo creo que lo es,

hemos de intentarlo.

No sé si seremos capaces de conseguirlo,

pero si como mínimo no lo intentamos, no lo conseguiremos.

Por tanto, necesitamos normas, leyes,

y además, necesitamos que las ciudades

sean realmente donde los vecinos,

donde las plataformas, donde las entidades

puedan poner en aviso

aquellos fenómenos que no se producen de hoy para mañana

y que son procesos que se van realizando

y que desde la proximidad, desde los municipios,

desde los ayuntamientos,

en contacto permanente con estas entidades y vecinos,

podemos dar el toque de alerta.

Pero yo le voy a recordar ahora una cosa que está ahí

y que se ha producido.

Se produce en todas partes.

Cualquier ayuntamiento de cualquier ciudad o pueblo,

quiere ir a más. Evidente.

Porque tiene más necesidades. Evidente.

Pero hay unos límites.

Le voy a poner un ejemplo de algo que yo vi

en los medios de comunicación.

Una línea de metro bloqueada

por falta de presupuesto suficiente En Barcelona.

por parte de la Generalitat en Barcelona,

se pone en marcha porque el ayuntamiento de Barcelona

es lo suficientemente rico como para adelantar el dinero

para que se abran esas estaciones.

Y sin embargo usted debe convocar una rueda de prensa para decir:

"¡Eh! Hagan ustedes el favor de abrir todas las estaciones

porque L'Hospitalet no puede pagar la apertura de esas estaciones".

¿Vale? Pero... Y ahora viene la otra parte.

Si usted tiene un barrio o tiene un sitio para construir,

¿va a construir vivienda social o va a construir...

vivienda libre, para poder facturar más

en el IBI y en los impuestos...? Mira.

Claro, el caso de Hospitalet

es un caso, a lo mejor, similar a otras ciudades.

Pero también diferente, cada ciudad es singular.

En Hospitalet hemos construido, a pesar de las dificultades,

a pesar de que no había esa tradición,

mucha vivienda social en los últimos años.

Es más, en medio de la crisis dura

se ha logrado construir muchas viviendas

que, evidentemente, han permitido que muchos vecinos de la ciudad

hayan podido tener una vivienda mejor

y que hayamos podido también dar oportunidades a los jóvenes

para que no tuvieran que salir de Hospitalet

y que pudieran quedarse en su barrio o en su ciudad.

Pero es evidente que aquí, en estos momentos,

cuando hablas con los vecinos, cuando vemos las encuestas,

cuando vemos lo que le preocupa hoy a los ciudadanos

sin duda es tener oportunidades.

Tener un trabajo, tener algo

que dicen no solamente los jóvenes,

que dicen no solamente todas las personas en activo,

sino que sobre todo nos dicen también las personas que ya están jubiladas.

Todo el mundo tiene preocupación por el presente y el futuro

en el ámbito económico y como preocupación, el paro.

Por tanto tenemos la obligación,

en algo que los ayuntamientos no tenemos competencia,

pero que hemos reaccionado porque en este país

si nosotros no acompañamos a esa reactivación económica

para que se genere empleo,

para que se generen puestos de trabajo,

para que haya riqueza,

para que se produzca actividad económica

que permita redistribuir esa riqueza

que podemos obtener a través de los impuestos

en esas políticas sociales de vivienda, pobreza energética,

de pobreza alimentaria,

del pago de aquellas políticas que han dejado de financiarse

por el resto de administraciones,

pues seguramente no haríamos la mejor contribución.

Yo la interrumpo porque tengo la impresión

de escuchar dos lenguajes.

Uno, el suyo, el de alcaldesa apasionada con su ciudad

y con los proyectos que tiene.

Que me parece que son los que puede poner en marcha un ayuntamiento.

El intentar llevar talento e industria.

Y otro, el de nuestros compañeros de mesa

donde se habla de otro tipo de cosas.

Por ejemplo, la pobreza.

¿Se puede llegar a un equilibrio y evitar la gentrificación

mientras exista pobreza?

-Si me permites, el tema de la pobreza me parece...

Yo lo sustituiría por otra forma

de referirnos al mismo fenómeno que sería el de "exclusión social".

Pobres, pobres...

Normalmente el concepto de pobreza está vinculado

a cuestiones de carácter macro, variables, porcentajes de renta media

ingresos diarios, etcétera.

Y además, es un concepto muy estático.

A nivel internacional se acepta que con 1,25 dólares al día,

si tienes 1,26 ya no eres pobre,

pero evidentemente eso deja detrás muchas cosas.

Sin embargo, el concepto de exclusión social

que en algunos sectores, en cierta medida lo comparto,

sería sinónimo de explotación.

Implica más un proceso de relación.

Si hay ricos es porque hay pobres

Y si hay pobres es porque hay ricos.

Entonces, esa dialéctica, si la queremos ver así,

genera la exclusión de gente que no tiene por qué ser "pobre"

en sentidos estadísticos,

pero que acaba en los márgenes de la ciudad.

De hecho, un tema relacionado con lo que comentábamos,

es el tema de la creación de empleo.

Estamos viviendo unos años en los cuales se recupera el empleo

pero el empleo que se crea es de tales características

que lo que creas son pobres trabajadores.

Entonces, esta gente se podrá alimentar diariamente,

la gente que acceda a esos puestos de trabajo,

se podrá alimentar diariamente, a lo mejor mal que bien

podrán llegar a pagar algún alquiler, suministros...

Pero evidentemente, estarán excluidos.

Porque no pertenecen al centro,

a lo que el conjunto de la sociedad

establece como que es ser miembro a pleno derecho de la misma,

que son las clases medias.

Si situamos el tema de la pobreza simplemente como un hecho estadístico

creo que nos perdemos parte del debate.

Y esto está muy relacionado con lo que comentabas antes

sobre el fenómeno de los "hipsters".

Yo el tema de los "hipsters"...

Desde luego, rebeldes no son.

Aunque haya autores que lo comenten.

Y tampoco me parece un fenómeno nuevo.

Yo creo que, sobre todo,

desde la existencia de la sociedad del consumo de masas que conocemos

donde los grupos sociales se conforman

y buscan el fenómeno de la cuestión identitaria

a través de cuestiones muy débiles

como puede ser la estética, la música...

Recordamos cuando se puso de moda hablar de las tribus urbanas,

que eran básicamente gente a los que unían cuestiones

vinculadas por su gusto musical o la forma en que vestían.

Si eran más negros, menos negros,

si vestían con un zapato de tal marca o de tal otra.

En cierta medida, no es un fenómeno nuevo.

Si acaso habría que distinguir una novedad en los "hipsters"

es que son perfectamente...

asimilables o forman parte de la realidad cotidiana

y no suponen ningún peligro para el desarrollo de la ciudad

tal como se vive últimamente.

Son gente que puede vivir y que acepta vivir,

porque no creo que sea gente con unos ingresos elevados.

Es más, creo que la mayoría de los "hipsters" son gente precaria.

Pero que anteponen cierto capital simbólico,

lo que viene siendo a nivel estético o de estatus,

a cuestiones económicas.

Así, gente que a nivel económico estaría excluida

no lo está porque la sociedad los acepta,

las clases medias que determinan qué está bien y qué está mal,

la aceptan como alguien que puede existir,

que se desarrolle en las ciudades

porque va de acuerdo con el modelo de ciudad que se está diseñando.

Me gustaría, aunque fuese en pocos minutos,

porque se van agotando,

hablar de parques temáticos.

Ese es otro argumento que se utiliza permanentemente

de que estamos convirtiendo las ciudades en parques temáticos.

Madrid...

Si vamos a Chueca, es el parque temático gay.

Si vamos a Málaga, es el parque temático de los museos.

Si vamos a Barcelona, no es que haya uno,

hay 23 parques temáticos.

Entonces, esa manera de definir la ciudad

es una manera que se da.

Pero yo no sé si en los ayuntamientos

alguien se plantea:

"Nosotros queremos hacer el parque temático de...".

Lo que sea.

Yo parques temáticos, la verdad, no me planteo hacer

pero sí especializar espacios de la ciudad.

El "cluster" biomédico

como un espacio potente en Hospitalet.

Como también estamos desarrollamos un proyecto de distrito cultural

que quiere ser un espacio que ofrecer en esta realidad metropolitana

de la que Hospitalet forma parte,

para que la industria creativa,

para que la cultura que nace desde la base de la ciudad

y que también está acompañada por la economía,

por las industrias creativas,

que existen y que facturan cada año...

Yo estoy de acuerdo en que la cultura hay un componente económico,

y que la industria de la cultura también es generadora

de actividad económica, de riqueza, y de puestos de trabajo.

Ellos se quejan de que la cultura sirve

como coartada de la operación urbanística de...

No digo que sea el caso Hospitalet. No hay operación urbanística.

Pero es lo que decís en vuestro libro.

Pues bienvenida sea la cultura.

Contesta tú a la parte cultural y luego yo hablo de...

Nos queda poco, ¿eh? Podéis contestar, pero...

Sé breve, luego voy yo.

-Hace falta ser consciente de los grupos sociales

que participan de los procesos culturales

tal como están definidos desde las administraciones.

Hay procesos culturales de arriba a abajo.

Es decir, una administración que diseña un plan.

Y hay procesos culturales de abajo a arriba,

que habitualmente son invisibilizados o reprimidos.

Entonces, en términos sociales es muy importante definir

a qué actividad cultural nos estamos refiriendo

y quién se va a beneficiar de ella.

Y ser muy conscientes de los procesos económicos

que están dinamizándose a través de la cultura.

Porque eso tiene efectos claros y muy concentrados

en el territorio de las ciudades

y puede acabar generando beneficios para los profesionales creativos

y perjuicios para las personas que no pueden acceder a este circuito

y que igual su barrio resulta finalmente revalorizado.

Bien, en relación a lo que hablábamos del parque temático,

antes la alcaldesa ha hecho un elogio de la diversidad.

Un barrio de verdad tiene que tener su carpintería...

Pero precisamente hay cierta contradicción

en estas dinámicas de especialización

que pueden ser beneficiosas, la creación de "clusters"

porque se generan sinergias entre la Universidad de Bellvitge

con la fábrica farmacéutica que está allá...

pero su traslación a la realidad espacial

muchas veces se hace de una forma demasiado ramplona

y homogeneizadora de nuevo.

Entonces, acabas creando ese parque temático biomédico

o el cultura, etcétera.

Hay que tener en cuenta...

o buscar maneras de preservar esas actividades más débiles.

La carpintería de barrio, etcétera.

El otro día, hablando con gente de la administración de Barcelona

hablaban del comercio de protección oficial

o de las oficinas de protección oficial.

De alguna manera...

Si hablábamos antes de desmercantilizar la vivienda,

es porque el grueso del mercado inmobiliario es vivienda

pero también esa lógica se aplica a los espacios de actividad.

Entonces, hay que tener cuidado en cómo se han esos "mix" de usos

para que los beneficios del "cluster" no sean solo recogidos

por la universidad o por la fábrica farmacéutica

sino por la ciudad en su conjunto. -Claro, y por los ciudadanos.

-Ahí hay... -Ese concepto de redistribución

es el que tiene que estar muy presente.

Obtenemos beneficios...

-Pero no solo fiscal, también espacial, a eso me refiero.

Muchas veces esa redistribución

no se conforma también espacialmente.

Yo creo que tenemos que trabajar con una hipótesis

después de los años de experiencia...

Y en Hospitalet, precisamente, en la época franquista

acabamos de ver de forma muy bestia

lo que es la especulación pura y dura.

Por tanto, toda esa experiencia nos hace hoy plantear proyectos

que están pensados no con el concepto de metro cuadrado

sino del metro pensado.

Por tanto, un concepto de análisis de todos esos elementos

que tenemos que tener en consideración

cuando llevamos adelante cualquier planificación de ciudad,

de transformación de ciudad.

Es curioso, porque...

los temas municipales casi nunca aparecen

en las cadenas de televisión estatales.

Siempre se piensa que eso

es muy difícil que el ciudadano de Málaga

acepte lo que le cuentan de Bilbao,

o que el de Santiago de Compostela con Marbella.

Y sin embargo los temas están ahí

y son de mucha más enjundia de lo que nos puede parecer.

A mí me da la sensación de que a la gentrificación

simplemente nos hemos aproximado.

Y que hay otras muchas cosas a discutir,

como los temas de la cultura.

Podríamos hablar de Airbnb y los alquileres...

y los "hipsters" que vienen de fuera.

Porque mientras tengan wifi y un ordenador

ellos pueden trabajar.

Podríamos hablar de algo tan importante,

cómo mantener ese pálpito abierto entre los vecinos

para que puedan estar en la calle

y puedan ir al carpintero y puedan hacer todo eso.

Ha sido el primer día,

nunca habíamos hecho un tema "municipal" o "local".

Es un tema más importante del que toca.

Yo les agradezco a ustedes.

Me hubiese gustado tener tres horas Sí, habría estado bien seguramente.

para poder hablarlo, pero hay el que hay...

no el que nos gustaría que hubiese. El que hay.

Gracias, insisto, a todos ustedes.

Y, por supuesto, a los espectadores que nos siguen desde sus casas.

Hasta la próxima semana.

(Música)

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Millennium - La ciudad se mueve

20 feb 2017

La transformación de algunos distritos marginales de grandes ciudades en barrios de moda, lo que se conoce como "gentrificación", está desplazando a los vecinos de toda la vida por otros con mayor poder adquisitivo. Tendremos de invitados a Núria Marín, José Mansilla, Álvaro Ardura y Daniel Sorando.

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