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Millennium - Los años de Obama - ver ahora
Transcripción completa

El próximo 8 de noviembre los ciudadanos de Estados Unidos

irán a las urnas para elegir a su nuevo presidente.

Cerrarán el periodo de Barack Obama,

estos ocho años de presidencia a la que llegó

con un eslogan muy claro y es: "We can", "sí se puede".

Este es un momento idóneo para pensar

si realmente se ha producido el cambio prometido por Obama

o todavía no.

Señoras, señores, bienvenidos a "Millenium".

(Música cabecera)

El "sí se puede" de Barack Obama nos lo hemos hecho también nuestro

y hemos decidido que para hablar de estos años Obama

no traeremos analistas políticos, no vendrán periodistas,

no vendrán corresponsales, no vendrán americanos,

pero sí que tenemos a unos invitados que tienen cosas que decir

desde la perspectiva, podríamos llamar, cultural.

En primer lugar está Elvira Lindo, escritora, periodista

y guionista de cine.

Durante 11 años ha pasado los seis meses de invierno en Nueva York,

del 2004 al 2015.

Usted es autora de este libro: "Noches sin dormir".

Editado por Seix Barral, en donde cuenta,

es un diario donde cuenta ese último invierno

que pasó en Nueva York y que usted había decidido

que ya no más porque no quería pasar más frío.

Ahí cuenta también muchas cosas de las que usted ha vivido

y que corresponden a una ciudad como Nueva York,

que yo no sé si es una ciudad 100 % Obama.

Bastante Obama. Ahí viví precisamente la victoria de Obama,

y como soy un poco reincidente, me había prometido no volver,

o lo había prometido en ese libro, pero voy a ir ahora.

Me va a coincidir con estas elecciones

y la verdad que me apetece mucho vivir,

igual que las de Obama fueron históricas,

las de la primera carrera presidencial,

creo que estas lo van a ser por unas razones completamente distintas.

¿Por qué usted cree que va a ganar el señor Trump?

No, no, pero, bueno, creo que de cerca,

a mí no solo me inquieta el señor Trump como presidente,

a mí me inquieta que haya una parte bastante grande de ese país

que confíe en alguien como el señor Trump, es decir,

que no solamente es inquietante que pueda salir o no,

que creo que no, sino qué ha podido inocular

en la mente y en el corazón de los americanos.

Gracias.

El señor Eduardo Madinaveitia es uno de los investigadores

de medios con mayor prestigio de nuestro país.

Él es el Director General Técnico de Zenith Media,

del grupo Publicis, uno de los cuatro grupos publicitarios

más importantes del mundo.

Da conferencias sobre el mundo de los medios,

escribe sobre la publicidad, sus efectos,

y además tiene un blog que yo recomiendo que se llama:

"Casi enteros".

La pregunta que le voy a hacer tiene que ver

con lo que acaba de decirnos Elvira.

¿Cómo es posible que haya una parte importantísima

de la población, casi la mitad, que sientan respeto

y no se den cuenta de los juegos, malabares,

que hace el señor Donald Trump?

Es una pregunta complicada de contestar

porque en mi mente no cabría que tanta gente esté apoyando

a Trump, y que incluso tenga posibilidades.

Hay días en los que las encuestas le ponen por encima de Hillary Clinton.

Pero, bueno, Elvira lo decía ya, hay una parte importante

del pueblo americano al que el estilo Trump

o la ruptura esta que supone, la comunicación tan salvaje

que hace este personaje le llega y le convencen.

Es difícil de entender con una mentalidad española,

pero él ha sabido, creo entender, diciendo barbaridades

consigue apoyo de la gente a la que le gustan las barbaridades.

¿Obama ha transformado la comunicación política?

Absolutamente, absolutamente.

En el mundo mío de la publicidad y la comunicación

se analizan campañas publicitarias de marca,

pero dos de las campañas que se han analizado más

estos últimos años han sido las dos campañas de Obama.

Y ahora, en este sentido, yo creo que también se analizará la de Trump,

seguramente para hacer todo lo contrario,

pero una campaña que ha sido muy llamativa

ha sido la de Bernie Sanders.

También ha sido muy innovadora,

muy de unirse a las nuevas tecnologías,

utilizar aplicaciones de móvil, utilizar los datos para algo más

de lo que ya hizo Obama en las anteriores.

Hacer esto que llaman ahora que se llama "storytelling",

que al final es contar, hacer lo que hace Elvira muy bien,

contar historias y contarle a cada uno la historia

que por la trayectoria de datos que va dejando

se cree que es la que más le va a gustar,

y ese es un caso también de estudio, ¿no?

Creo que en la política, aquí probablemente en España

yo no tengo mucho que aprender de los políticos,

pero de los políticos americanos sí, porque en Estados Unidos

van por delante en comunicación siempre.

Una última pregunta. Haga usted un poquito de imaginación.

¿Obama cree usted que es el único mito político real en la actualidad?

Probablemente.

Yo creo que Obama, seguro que vamos a ir viendo a lo largo del debate

hasta qué punto las promesas y la imagen inicial

se ha conservado a lo largo de los ocho años,

pero sí que fue una campaña deslumbrante

y un personaje deslumbrante que comunicaba muy bien,

que sigue comunicando muy bien después de todos estos años,

incluso cuando tiene que decir que hay cosas que quería haber hecho

y que no le han dejado a hacer, como muchas de las...

No sé, me viene a la cabeza lo del control de armas,

que supongo que vamos a hablar luego. Gracias.

El señor Álvaro Longoria, hola.

Se formó en Estados Unidos en las universidades

de Boston y Nueva York.

Él es productor de cine, y como tal productor,

ha trabajado con directores americanos como Oliver Stone

y como Steven Soderbergh.

Y como director ha rodado en diferentes ciudades

de Estados Unidos su documental "Hijo de las nubes",

que fue premiado con un premio Goya.

También ha hecho otro documental claramente político

que es "The propaganda game",

que retrata a Corea del Norte por dentro.

En "Hijos de la nubes" denuncia el olvido de los saharauis.

Obama ha sido un presidente, el presidente más americano

que uno puede imaginar, entendido en el sentido cultural

y liberal del término, o Obama es un señor

que solo le interesa la política interna de Estados Unidos.

Bueno, yo creo que Obama, si tuvieses que diseñar

un presente perfecto al estilo Hollywood sería Obama, ¿no?

O sea, no se puede encontrar una combinación más perfecta

de una persona perfectamente preparada, encima que sea negro,

que tenga un nombre y un origen un poco musulmán,

que tenga alguna conexión, y que encima se comunique tan bien.

Yo creo que Obama no creo que sea, no creo que pueda ser visto

como un personaje a nivel solamente de política interna,

creo que gran parte de su esfuerzo ha sido dedicado

a la política externa también.

Creo que para todos los ciudadanos del mundo

Obama ha sido de alguna forma su presidente.

Todos hemos vivido la presidencia de Obama

como si Obama hubiese sido parte de nosotros, ¿no?

No de un país extranjero.

¿Usted haría una película sobre Obama?

Creo que es fascinante la historia de esta persona

que empieza de la nada, que además es...

O sea, en Estados Unidos, que haya un presidente negro,

quizá no somos conscientes de la relevancia que eso tiene,

pero es un país esencialmente racista, racista y machista.

Obama ha sido un presidente negro que ha apoyado mucho a las mujeres,

se ha rodeado de mujeres siempre en su gabinete.

Yo creo que quizá el tiempo le pondrá más en su lugar

de lo que ahora mismo estamos viendo.

Hay otra cuestión que me llama la atención

y es que a lo largo de ocho años, de estos ocho años de Obama,

podía haber salido noticias que hiciesen referencia

a su vida privada, algún escándalo,

alguna cuestión de faldas y, sin embargo, no hay nada.

Es casi perfecto, ¿no? Casi demasiado, dices:

"Algo tiene que haber por ahí". (RÍE)

Pero todos los demás presidentes han tenido algún escándalo.

Por eso lo digo. Reagan, Clinton, Bush, todos.

Y en los ocho años de Obama, Hillary ha tenido algún problema,

pero él está limpio, sale limpio totalmente.

Es increíble, impresionante. Gracias.

El señor Carlos Westendorp, gracias por venir.

Es político, es diplomático, es jurista, o fue político.

¿Tampoco? (RÍEN)

Fue ministro de Asuntos Exteriores, eso no lo puede negar.

Fue ministro de Asuntos Exteriores de España

durante la última etapa del gobierno de Felipe González

y embajador de España en Estados Unidos.

Concretamente, fue embajador del 2004 al 2008.

Son los años marcados por el enfado de Bush

por la retirada de tropas decretada por Zapatero.

¿Cómo fue eso?

Bueno, fue el periodo de cuatro años...

Estuvo marcado precisamente por ese desencuentro

entre los dos presidentes que hizo,

el desencuentro hizo que no consiguiéramos

que se vieran tranquilamente en torno a una mesa

para hablar de los intereses comunes entre dos países que son muy grandes.

¿Ahí había gente que influía?

George W. Bush estaba rodeado...

Él es un hombre afable, es un hombre desde el punto de vista personal...

De fácil trato. De fácil trato.

Sin embargo, estaba rodeado de una camarilla

de personajes muy siniestros. El vicepresidente.

El vicepresidente Cheney, el ministro de justicia Ashcroft.

Y así...

¿Los había elegido él o se los puso el partido?

¿O se los puso el lobby de los lobbies?

El lobby de los neoconservadores, por así decirlo.

Es el origen básico, es ese grupo de personas

que están más a la derecha de lo que estaba

el Partido Republicano tradicionalmente.

¿Hubiese cambiado usted con placer, supongo,

el período que le tocó vivir por el...?

Sin duda alguna, se hubieran dado a elegir,

pero claro, eso no es fácil, el poder elegir el presidente

ante el que vas a servir, ¿no?

Lo que sí disfruté fue de la campaña electoral de Obama,

que fue espectacular.

Espectacular en todos los sentidos,

pero también en transparencia informativa.

Es decir, los embajadores, sobre todo de los países

a los que el grupo de Obama, a los que rodeaban a Obama,

admiraban, entre otras cosas a España,

por una serie de avances de tipo social importantísimas.

El matrimonio gay, por ejemplo, fue un elemento

muy importante en la unión entre el grupo de Obama

y los españoles, por así decirlo.

Entonces, fue una campaña la verdad que interesantísima

y fascinante. Me alegro que la disfrutase.

Nos hemos desplazado al Instituto Internacional,

la fundación norteamericana más antigua en España

para conocer Analeigh Horton de 22 años, de Georgia,

estudiante con una beca de un año en Madrid

y votará por correo en estas elecciones.

Y también a Stephen Ault, de 71 años, de Boston.

Representa a la junta directiva del Instituto.

Vamos a ver el reportaje que hemos filmado,

que hemos grabado allí.

Vamos a decir la verdad, no hemos filmado, hemos grabado.

A continuación, nos dará pie enseguida

para poder establecer puntos distintos

sobre los temas que aparecen en el reportaje.

Con las elecciones estadounidenses a la vuelta de la esquina

y a pocos días de abandonar el poder Barack Obama,

reflexionamos sobre su legado con dos estadounidenses

en España.

Yo tenía 14 años cuando Obama fue el presidente.

Él era el primer presidente de piel negra en Estados Unidos.

-Es un señor sin indicio de escándalo.

Tiene una familia casi modelo.

Ha sido una persona muy digna durante estos años.

Pocas veces un candidato había suscitado tantas esperanzas.

En enero de 2009 marca el inicio de la época Obama.

Fue una sorpresa para el mundo

la elección de un católico afroamericano

para que ocupase la Casa Blanca, pero hoy, casi ocho años después

de que jurase su cargo,

el primer presidente negro de los Estados Unidos es recordado

por ser fuerte en algunos temas y débil en otros.

Porque el fenómeno Obama arrancó creando grandes expectativas

y, aunque se le reconoce que haya estabilizado

una economía tambaleante tras la crisis de 2008,

otros en cambio le recriminan que no ha sido capaz de cumplir

algunas de sus promesas más valientes.

Obama deja asignaturas pendientes.

Entre ellas, endurecer las leyes que regulan la posesión de armas.

Si hay un fallo de su parte sería en esto,

la falta de conseguir alguna medida de control de armas,

pero eso es casi imposible.

Muchos esperaban más de un candidato que despertó

una ilusión sin precedentes.

Bajo la presidencia de Obama,

Estados Unidos ha vivido las protestas más multitudinarias

de la comunidad negra desde los tiempos de Martin Luther King.

Creo que Obama no quiere tener esta violencia

y está tratando de tener acciones buenas

con todas las comunidades en los Estados Unidos.

Pero creo que es muy difícil porque hay mucha tensión.

Aunque Obama no cerró Guantánamo como había prometido,

ni tampoco abordó la reforma de la inmigración,

sí acabó con Bin Laden, también retiró las tropas de Irak

y, finalmente, amplió la cobertura sanitaria.

Pero ¿pudo Obama hacer algo más?

Después del reportaje viene la primera pregunta,

pero antes voy a recordar una cosa.

Decía una famosa portada en la revista "Newsweek",

que no sé si Eduardo se acuerda de ella,

que la llegada de Obama era la segunda llegada.

Y se entendía que hacían referencia a la llegada de Jesucristo.

Todo el mundo recuerda los carteles azules y rojos de Obama,

que se convirtieron en un icono y el "yes, we can"

que tanto éxito tuvo y que luego se ha repetido

en campañas electorales.

A mí me gustaría ir a ese momento.

¿Cómo se vivió en Nueva York, ya que estaba usted allí,

esa llegada, esa elección de Obama?

¿Se generó realmente un verdadero clima de cambio, de esperanza?

Sí, yo estoy de acuerdo en que fue una campaña

para mí totalmente novedosa por la implicación de los votantes.

La campaña que hizo, la gente y el apoyo...

Luego se puede comparar un poco con la de Bernie Sanders, ¿no?

El apoyo popular que tuvo Obama con muchísimo menos dinero

y casi puerta a puerta.

Además, utilizando los medios cibernéticos a tope.

Parecía una campaña moderna y una campaña distinta.

A mí Barack Obama me fue conquistando en la campaña,

lo fuimos conociendo en la campaña.

Y recuerdo perfectamente la tarde de las elecciones,

salíamos del teatro, y de verdad que en Nueva York,

tú me preguntabas si era una ciudad "obamizada",

en Nueva York se respiraba una emoción, porque es verdad,

el pensar que era el primer presidente negro

de la historia de los Estados Unidos.

A mí me hacía mucha gracia que en España decían:

"No, dicen que no es del todo negro". (RÍE)

Yo decía: "Da igual, que tenga el negro más o menos subido".

Y es emocionante, era emocionante ver cómo la gente de pronto soñaba

con un presidente que parecía que en aquel momento

iba a poner una puerta a ese racismo,

que es uno de los problemas que tiene Estados Unidos y no ha resuelto.

No se resuelve...

No se resuelve en dos días, pero hubo un momento como de sueño,

de ensoñación, que vivir en directo...

Yo me pregunto hasta qué punto, y eso os lo digo a todos,

hasta qué punto Obama era la salida natural

a la etapa de Bush.

Bueno, la salida natural también hubiera podido ser la de Hillary.

Es decir, tenía que haber otra cosa.

Estados Unidos estaba absolutamente dividido y sigue estando dividida

entre dos maneras de pensar y de ver la vida, ¿no?

Unas veces gana uno y otras veces gana otro.

Pero en este caso, Bush, y sobre todo sus aventuras,

digamos, internas en torno a una derechización muy fuerte

de la política y de la economía,

y externas con la guerra de Irak, etc.

La gente quería un cambio.

-Obama consiguió que mucha gente que no había votado nunca,

que es el gran problema que hay en Estados Unidos,

que mucha gente nunca votaba o nunca se había registrado

para votar incluso, o sea, ni siquiera registrado,

se decidiesen a votar.

Yo creo que eso, sobre todo la gente muy joven

y las clases marginales, los negros, obviamente,

los latinos y los muy jóvenes, que tradicionalmente no participaban.

Y ahora creo que sí se va a romper esto

de los demócratas contra republicanos.

Trump ha conseguido algo que es romper el Partido Republicano,

que eso era imposible, ¿no?

Pero ahora va a haber mucha gente republicana

que va a votar a Hillary Clinton, que es casi como votar anticristo,

pero no les queda otra.

-Yo creo que los jóvenes lo tienen muy complicado ahora.

Ninguno de los dos candidatos es tremendamente atractivo

para los jóvenes normales.

Y los jóvenes más frikis, digamos, probablemente van a votar a Trump.

Es una hipótesis...

Ya que tenía usted el uso de la palabra, usted...

Me gustaría conocer también su opinión.

¿Los políticos actuales de todo el mundo,

o de buena parte del mundo, emulan a Barack Obama?

Ojalá.

No, yo creo que no, en algún caso sí,

pero no veo yo que el ejemplo de Obama se haya extendido

mucho por el mundo, ¿no?

-Hay un ejemplo que es el de Canadá, que creo que provoca mucha simpatía,

y más entre gente joven.

Lo que pasa es que Canadá un país muy discreto.

-Conocemos muy poco. Y además es "hijo de", ¿no?

También tiene un poco ese... condicionante,

que yo creo que le quita un poco de peso.

Pero no veo muchos Obamas en Europa, por ejemplo.

No se me ocurre quién podría ser el Obama europeo actual.

-Para mí es dificilísimo igualar una personalidad,

digamos, tan elegante como ha demostrado.

Y esto que hablabas antes de la ejemplaridad,

es que realmente los americanos ponen siempre por delante la familia, etc,

pero parece que luego no se lo creen ni ellos.

Y en el caso de Obama era importante porque era una familia negra,

muy bien estructurada,

de un matrimonio que parecía amarse verdaderamente.

Yo creo que es la primera vez que ha habido amor en la Casa Blanca

desde que yo tengo memoria y con una primera dama

que creo que también ha sentado un precedente muy elevado.

-Con una cabeza muy amueblada, con ese discurso famoso que dio.

Es un ejemplo de... de construcción, de discurso y de convicción,

es una mujer de primera línea.

Es curioso, porque nadie contaba con eso,

y además ha habido ese añadido, esa propina,

de que además de un presidente, tenían una primera dama

que era capaz de intervenir.

Pero, como también me gustaría hablar de más cosas, más políticas

y más humanas, yo me iría a un punto

que es el de la política exterior, porque aunque él quería salir

de los principales conflictos que le dejó abiertos Bush,

no podemos perder de vista la guerra en Siria,

la existencia del ISIS, los atentados en Europa,

pero también el acuerdo con Irán, con Cuba,

y el no cierre de Guantánamo.

(Disparos)

Entre disparos y fuego de artillería huyen despavoridos

cientos de civiles del barrio de Saladino del asedio de Alepo.

Han aprovechado algunos corredores abiertos por el régimen sirio,

con el apoyo de Moscú, según la televisión estatal rusa

que ha grabado estas imágenes.

"Tengo las dos piernas heridas, y sin la ayuda de mis amigos,

no habría podido escapar", asegura este sirio.

Entre los civiles también han abandonado la ciudad

algunos desertores de grupos rebeldes.

"Hace tiempo que quería rendirme, pero me habían dicho

que los soldados me matarían", dice este hombre.

Hace meses que no queda nada en pie en Alepo,

uno de los primeros enclaves rebeldes,

ahora cercado y asediado por tropas leales.

Cerca de 250 000 personas malviven en esta zona

sin acceso a lo más básico.

40 convoyes con ayuda humanitaria han estado esperando

en la frontera turco-siria para poder entrar

durante los siete días de tregua. Finalmente, no han accedido,

aunque Damasco niega haberlo impedido.

Sin embargo, la Agencia Oficial Siria, SANA,

sí ha difundido estas otras imágenes en las que militares

y miembros de ONG reparten alimentos.

Ya han pasado más de 15 horas desde que oficialmente

acabara el alto al fuego, sin saber si las dos partes

en conflicto han declarado su fin o una posible prolongación.

Esa crónica de los informativos de TVE

marca bien el terreno del que queremos hablar.

Los críticos dicen que Estados Unidos

ha perdido peso en el mundo

por el enfoque no intervencionista de Obama.

¿Usted cree que es así?

No, no creo que haya perdido influencia en muchos sentidos.

Es posible que, lo que no tenga ese comportamiento, digamos,

de poder duro que han tenido otros presidentes anteriores

y sin embargo, lo que sí que utiliza mucho más el poder blando,

el poder de convicción, los arreglos multilaterales,

por lo tanto, esa influencia la sigue manteniendo de otra forma.

Lo que sí es claro es que las experiencias pasadas

de intervenciones sin llegar hasta el final,

es decir, sin llegar hasta poner tropas sobre el terreno,

han hecho que en esta ocasión, en todo el Oriente Medio,

pero sobre todo en Libia, sobre todo en Siria,

que ese intervencionismo a medias

no ha dado el resultado esperado, sino todo lo contrario,

ha mantenido el conflicto abierto durante demasiados años.

Y eso se puede poner en el debe de la era Obama,

de la misma manera que se pone en el haber el acuerdo con Irán,

el acuerdo con Cuba, pero sin embargo, yo creo

que se debe más bien a una serie de coordenadas

de política exterior que juegan ahí de una manera muy importante,

y entre otras, es el desencuentro entre EE. UU. y la Rusia de Putin,

que cada uno defiende un sistema distinto,

sobre todo en Libia, sobre todo en Siria,

donde los rusos están más a favor de mantener el régimen de Al Asad

y los Estados Unidos están apoyando a los opositores de Al Asad.

¿Por qué Obama no ha querido enfrentarse directamente

con Bashar Al Asad, con el presidente sirio?

Bueno, ese es, yo creo, el fracaso de las intervenciones abiertas

lo que ha hecho siempre a Obama pensárselo dos veces

y tener una actitud diferente a la que tuvo su predecesor,

pero por otra parte, está también Rusia, es decir,

que Rusia es un clarísimo defensor de al Asad

y un enfrentamiento con Rusia

no es tampoco la mejor de las soluciones, ¿no?

¿Y Rusia por qué defiende a Al Asad?

Porque Rusia siempre dijo desde el principio

que la oposición a Al Asad estaba llena de integristas,

es decir, que no era solamente una posición democrática

como se pensaba, que la hay, hay una parte sin duda alguna que lo es,

sino que hay también y había mucho integrismo

y concretamente, el Daesh o el Isis.

Usted fue muy crítica cuando escribió,

a los 4 años más o menos,

que Obama iba a cerrar Guantánamo y no lo cerró.

Yo fui muy crítica y lo seguiría siendo

pero le preguntaría a Carlos Westendorp,

que seguramente sabe mucho más que yo de eso,

qué poder tiene el presidente de los Estados Unidos

para tomar una decisión,

que estaba en su programa, pero a lo mejor,

no le han dejado llevar a cabo, o sí podría haber,

o sí puede el presidente en último extremo

tomar él la decisión solo.

-Podría, podría desde el punto de vista digamos legal,

técnica de legal, si podría porque tiene facultades

para legislar por decreto,

pero este caso no es tanto la oposición de las Cámaras,

que en estos momentos están todas,

tanto el Senado como la Cámara de Representantes

son contrarias a Obama, están en manos de republicanos,

sino también el estamento militar

y las dificultades de si se cierra Guantánamo

qué se hace con los que están ahí en esos momentos.

Es decir, no es un tema fácil.

¿Se puede, en los pocos meses que quedan?

Técnicamente, sí.

-Que creo que quedan muy pocos presos en Guantánamo.

No sé exactamente... Pero precisamente por eso,

porque yo no recuerdo exactamente ahora

cuántos presos quedaban, pero quedan pocos,

y por esos pocos presos, aunque sea,

trasladándolos a otra prisión

y cerrando ese Guantánamo como símbolo

de una política, que es la de George Bush, ¿no?

Eso quizá demuestra lo difícil que es algo que parece muy sencillo.

Que un presidente diga eso como... -Bueno, no sería un mal final

porque de hecho, yo creo que la primera legislatura de Obama

se recibió con muchísima ilusión.

Luego hubo como una especie de bajón, de desengaño,

o de desencanto,

y yo creo que en esta segunda legislatura

realmente ha tenido como mucho más nervio,

me da la impresión de que se le criticaba

que era un presidente blando, como al tercer año

de estar como presidente y en esta segunda legislatura

tal vez por la amenaza de lo que se venía encima,

creo que ha subido, estamos hablando de otra manera de él

de lo que hubiéramos hablado hace cuatro años.

Parece que el tuviese un reto, ¿no?

El de quitarse lo de "Pato cojo"

de la segunda legislatura, que el presidente no puede hacer nada,

y parece que haya dicho: "¿Cómo que no se puede hacer nada?"

Y ha empezado a hacer cosas, que ha desbloqueado muchas otras.

¿Guantánamo es la imagen en negativo de Obama?

Yo creo que forma parte de la imagen en negativo

y como decía Álvaro,

yo creo que es muy fácil ahora

rectificar y ponerse la medallita al final

y ganar un poquito de popularidad. Yo creo que hay una cosa

que cuando hablábamos antes de las expectativas y tal,

como las expectativas son muy altas, es más difícil cumplirlas

y acaba habiendo un poco de desilusión, no ha cumplido y tal.

En el caso de Obama, las expectativas se pusieron

prácticamente a tope, al límite,

ha cumplido muchas cosas, y quizá esta sea

parece la más fácil, luego igual no es tan fácil,

que esto es un poco la cuestión,

pero él ha ido, ha conseguido muchas cosas,

y evidentemente, no ha conseguido todo lo que prometió,

pero creo que nadie consigue todo lo que promete

en una campaña electoral. Con dejar las cosas encaminadas

quizá sea suficiente. Igual un poco también,

creo que nos estamos yendo...

Yo creo que deberíamos distinguir un poco

entre lo que es el legado Obama y lo que es la época Obama,

que realmente Obama llegó en un momento

recién iniciada la crisis económica más profunda de los últimos 90 años,

y en un momento también de explosión tecnológica

que esto nos ha cambiado muchísimo, y que él no controla, o sea,

que las cosas que están pasando por la explosión tecnológica,

por la revolución tecnológica,

pues nos están cambiando el mundo a todos

y en Estados Unidos, muchísimo más,

y esto es la época de Obama, el legado son estas otras cosas,

si ha cerrado o no Guantánamo, el acuerdo con Irán,

el si se mete en líos o no se mete en líos,

y vivimos, yo creo que todos también ahí vivimos con una ingenuidad

impresionante las primaveras árabes

y de esa ingenuidad, sale Libia y Siria,

que al final, van a acabar con las dictaduras ya,

pero lo que viene después, qué es, y lo que viene después,

salvo en Túnez, ha sido peor, claramente.

Álvaro, ¿tú o usted ha rodado con un dron?

Sí, sí.

¿Se rueda bien? Fantástico.

Es peligroso cuando tiene una bomba, también el dron,

eso se complica más. De eso quería yo hablar, ¿no?

De las nuevas armas, la tecnología, porque eso sí que la ha usado bien

Obama para, en Afganistán, en Siria,

en Libia, sin tener que desplazar

a los militares, poder intervenir, ¿no?

Para mí es quizás el punto más negro de la política exterior de Obama

es la utilización de la violencia y el espionaje generalizado

que se ha implementado durante esos años.

Yo creo que son dos cosas que quizás no se han analizado

con la profundidad que tienen, ¿no? El hecho de ir a un país soberano

a matar a un enemigo, y de paso, si matas a 10 o 12 más,

pues es un daño colateral

que se está haciendo todos los días

y luego el hecho de que el ciudadano no americano

está totalmente vendido ante el espionaje americano, ¿no?

O sea, tanto Google como Facebook como Twitter,

y como las compañías telefónicas... ¿Eso no son redes sociales?

¿Nos espían?

Diariamente, y no hay ningún control ni ningún límite.

Para los americanos sí que hay un poco, para el resto no.

Insisto, que Facebook,

Twitter y demás, ¿no son redes sociales?

Y tú dices que son instrumentos de espionaje.

Las dos cosas, sí, sí.

-Lo han admitido, lo han admitido, hasta Bell,

creo que una compañía telefónica, lo ha admitido abiertamente.

Ellos han cedido toda la información a la CIA

para que puedan tener este Big Data con el cual te pueden analizar,

saben con quién has hablado, qué página has visitado,

todo, y lo pueden utilizar.

-Esa es una de las cosas a las que me refería,

deberíamos hablar un poco de lo que es época Obama,

¿porque eso hubiera sido controlable de otra manera? Yo creo que no.

La tecnología da una serie de posibilidades

que esté quien esté en el poder, las va a intentar utilizar.

Ahí sí que viene otro debate, que no es el de hoy,

que es que estamos en manos de 4 o 5 grandes compañías,

cuyos presidentes y cuyas políticas ni votamos,

al presidente de Estados Unidos no le votamos nosotros,

pero por lo menos, le vota alguien, pero al presidente de Google,

de Facebook, al de Amazon, y al de Apple

no sabemos quién los elige, si se eligen ellos,

o su comité, pero la mayoría son elegidos y son fundadores además

que tienen un poder muchísimo mayor que el de Obama.

Ese es el gran debate. No tienen el voto nuclear, ¿no?

Digo que ese es el gran debate

en el mundo hoy, ¿no? ¿Quién manda?

¿Realmente mandan los presidentes de las naciones

o mandan los presidentes de las compañías

que se mueven por todas las naciones?

Hay un estudio reciente de la Universidad de Princeton

que examina la legislación que se ha producido en Estados Unidos

en los últimos 50 años

y ve qué legislación favorece más

a la minoría más poderosa, a la oligarquía, por así decirlo,

y qué legislación favorece más al pueblo en general,

a la parte más desfavorecida.

Un 80% favorece más a la oligarquía

y un 20% más a la clase normal, al ciudadano normal.

Eso es uno de los elementos, uno de los factores

que está revolucionando completamente la situación en el mundo

en general y en Estados Unidos en particular.

Veamos unas imágenes

que yo creo que también nos permiten diferenciar

un tiempo de otro.

Son imágenes que tienen que ver

con los disturbios de Ferguson,

y también, el discurso de Barack Obama

tras la matanza de la Universidad de Oregón,

que eso nos va a permitir hablar

de la Policía, de la violencia, del racismo,

de la política de armas.

(Música acción)

(Disparo)

Dice un analista político que Obama ha dado esperanzas

a las minorías, pero que ha asustado

a la empobrecida clase media blanca.

¿Están de acuerdo? Yo en parte sí.

A mí, una de las cosas que más me ha costado,

hay muchas cosas que me han costado entender de los Estados Unidos,

lo que sí que he aprendido es a no juzgarlo

con los mismos ojos con los que juzgo un país europeo,

porque no puedes tener las mismas gafas para mirar un país y otro.

En el caso del racismo

en los Estados Unidos,

pienso que no tiene que ver solamente con la raza,

sino con la exclusión social.

Yo creo que son dos cosas que están íntimamente unidas.

No hay tantos negros en los Estados Unidos,

parece que estamos hablando de un país que está al 50%,

y no es así, pero sí que es verdad

que es la gente que está más excluida, que está más pobre,

la gente que es más pobre,

la gente que puebla en su mayoría las cárceles,

con lo cual, no lo contemplaría solo como un problema de racismo.

En cuanto a esa clase blanca media empobrecida,

pues efectivamente, yo creo que la clase que tiene...

Siempre he pensado que la clase media cuando se empobrece

es la clase que más se cabrea.

Y que no quiere bajar otro escalón más, y seguramente

se habrán enfadado con Barack Obama

y habrán buscado aventuras alternativas.

Unos con Bernie Sanders y otros,

aunque parezca ilógico, con Donald Trump.

Pero sin embargo, las clases minoritarias más poderosas,

esas sí que no quieren bajar por la escalera,

sino que al contrario, quieren seguir subiendo.

Sí, y eso lo ves en las ciudades americanas

donde yo conozco una ciudad como Nueva York, pero en realidad,

ha pasado en todas las grandes ciudades,

que la clase media está siendo expulsada de las ciudades

porque no da más de sí, no tiene dinero

para afrontar el vivir en una ciudad de manera normal y corriente.

-Pero es verdad que Obama subió,

es el primer presidente desde antes de Reagan

que sube los impuestos a los ricos. Verdaderamente sí que ha habido

un pequeño, pero un pequeño que es insignificativo cambio,

y los ricos han empezado a pagar más impuestos y la clase media,

de hecho, acaban de salir hace 3 o 4 días unos datos económicos

que dicen que la renta media en Estados Unidos de la clase media

ha subido de media unos 3000 dólares o así,

y que los impuestos que pagan los ricos han aumentado.

Por primera vez se ha dado la vuelta a esa tendencia

que había tan brutal de que los ricos eran cada vez más ricos

y los pobres... -¿Menos y más ricos?

-Claro, él lo ha intentado y además es algo que ha dicho muchas veces,

que para él es esencial evitar una sociedad

donde el 1% tiene lo que el resto, el 99%,

que es lo que está pasando ahora mismo.

-Es un fenómeno mundial, ese brutal liberalismo

que se impuso a finales de los 70 y principios de los 80,

y que de momento, no ha tenido vuelta de hoja.

En todos los países la desigualdad,

los ricos muy ricos cada vez son más ricos,

y la clase media un poco más pobre, y los pobres son más pobres.

Esto es casi universal.

-Volviendo al tema de la violencia,

de la Policía y de los fenómenos racistas,

efectivamente, hay una parte

de todo eso que ocurre no solamente en Estados Unidos

sino en el mundo entero, es decir, el fenómeno de la xenofobia

pues se está generalizando.

El discurso de la líder conservadora británica ayer,

pues demuestra que se está radicalizando,

en términos generales,

y por otra parte, también es un fenómeno bastante generalizado

el hecho de que los ricos sean cada vez más ricos,

los pobres más pobres y que las clases medias son las que sufren.

Lo que sí es un fenómeno puramente norteamericano

es la violencia policial.

La violencia policial,

lo mismo que la tenencia de armas, libre, etc.,

es algo consustancial a los Estados Unidos,

probablemente porque está en sus genes,

está en su ADN, en su nacimiento,

y en su mantenimiento como nación,

y eso es algo que realmente

chirría ante la mentalidad de otros países occidentales.

Un país occidental, un país europeo o incluso en Canadá,

ese comportamiento policial no sería aceptable.

Y sin embargo, se produce y se repite y se repite.

La Policía americana da más miedo

que otras policías, eso está clarísimo.

-Pero también es verdad que los delincuentes dan mucho más miedo

que en cualquier otro sitio del mundo, porque, claro,

por 150 te compras una ametralladora

y en muchos estados ni siquiera te piden el carné de identidad

o un chequeo de tu historial, es una cosa desproporcionada.

Si tú eres policía, eso genera mucho miedo, y es verdad

que cuando alguien, para los policías americanos,

que además, son mayoritariamente blancos,

el ciudadano negro representa un miedo inmediato,

tienen pánico, entonces, claro...

-Y otra cosa que es muy difícil de entender,

me acuerdo cuando fue la matanza de niños tan chiquititos

en una escuela, en Connecticut, me parece, no me acuerdo,

y hubo reportajes sobre el asunto, etc.,

pero siempre se trataba con exquisito cuidado

el control absoluto de las armas, ¿no?

Siempre se dirige a que hay que vender armas

a personas responsables, no hay que vender armas

a determinadas personas que tengan antecedentes policiales, etc.,

pero no se contempla como aquí.

Nosotros pensamos que no se pueden vender armas en los supermercados

y en ese sentido, creo que hay una familiaridad con las armas de fuego

que tiene la gente que también es normal, o sea,

ha tenido toda su vida armas de fuego en su casa

y no considera, y ha visto a su padre y a su abuelo,

y no considera que sea un delito

sino que es un elemento más de una casa

y sobre todo, de una casa de campo. Entonces, eso es algo

que me ha costado muchísimo entender, sobre todo,

después de matanzas como las que se han vivido

dentro de las dos legislaturas de Obama que han sido terribles,

pero es que es un pueblo hecho como de otra pasta en cierto sentido.

En lo que decía Carlos antes, que es difícil entender

la violencia policial, es difícil de entender

que las armas se vendan en un supermercado,

es difícil de entender que la gente piense

que tener un sistema de salud público

que decir que el Estado se está metiendo en tu vida

y no te deja de alguna manera ser libre y elegir.

Todas esas cosas son muy complicadas de entender

y creo que están dentro de la mentalidad americana.

-Yo creo que eso es uno de los grandes fracasos,

si se puede decir fracasos de la era Obama.

Porque él sí que ha intentando frenar un poco

o racionalizar la posesión de armas

y siempre está ahí la segunda enmienda,

que es una cosa fabulosa, pero es algo del siglo XIX,

la conquista del Oeste, y allí la gente podía tener

un revólver, un rifle, la Asociación Nacional del Rifle

y esas historias, pero nadie se para a pensar que ahora

lo que puedes comprar es un fusil ametrallador o como se llame,

que puedes matar a 300 personas de una tacada y yo creo que al final

lo que hay que decir en algún momento

va a haber bombas atómicas de bolsillo

que también las va a poder tener cualquiera en su casa.

Cuando le des un giro de esos en comunicación,

a lo mejor alguien se da cuenta que tener un fusil ametrallador

que pueda cargar 300 balas es una barbaridad.

No es para defenderse.

-Pero la cultura y la educación americana

es hiper violenta. Claro, nosotros estamos acostumbrados,

para nosotros es algo de fuera, pero ves una película

americana, las películas de Hollywood, donde la violencia

es lo más normal. Son películas donde muere gente sin parar

y parece todo fantástico y normal. Para nosotros lo vemos como un cómic

pero ellos lo ven como parte de su cultura. En Estados Unidos

si un tío entra en tu jardín, le pegas un tiro y mucha gente

va a decir bien hecho. -Claro, no sabías quién era,

pues antes de preguntar, le pegas un tiro.

Pero hay veces que lo relaciono también con la forma de vida

estás en una ciudad como Nueva York,

y es una ciudad que se parece a una ciudad europea,

y la gente va andando por la calle,

es como que el resto de los Estados Unidos no es así

y en todas esas casas que nosotros creemos

tan estéticas, que pintaba "Hople", a lo mejor vive una persona,

está aislada completamente en el campo

y su manera de protegerse es tener un rifle.

Y creo que eso es algo que está muy, muy dentro.

Que la soledad tiene que ver con eso también.

Con la manera de vida.

Ahora empezaríamos otra...(RÍE)

Porque está bien ese ribete que has hecho

de pasar de las armas a la soledad, el miedo...

Yo creo que en Nueva York la gente tiene menos armas

que puede tener... En cuanto cruzas el puente

te vas a Nueva Jersey, o sea,

creo que tienen menos necesidad de tener armas.

Me quedo de todo lo que han dicho ustedes

tres o cuatro cosas, la voluntad de Obama,

el intentar cambiarlo, pero...

Dos, que una cosa es la época y otra cosa es el legado de Obama,

y tres, de alguna manera, que hay ese tipo de cosas

que son permanentes en Estados Unidos.

La pena de muerte, no hay manera que recapaciten,

el tema de la violencia, el tema de las armas,

son, podríamos decir, muy suyos,

y a veces cuesta como espectadores

entender qué es lo que sucede y sobre todo,

porque lo que nosotros deseamos es nuestra voluntad,

no la suya, y como decías tú,

hay que pensarlo con ojos... Hay que ver Western, yo creo,

para entenderlo. (RÍEN)

No se llevan los Western ahora. Pero son muy simbólicos.

Gracias a todos.

Tenemos una colección de libros importantes

aparte de el de Elvira Lindo, yo diría que deberían ustedes leer

este de Bruce Springsteen, "Born to run",

vamos a verlos, porque realmente

son un libro autobiográfico del roquero americano,

pero que yo creo que define bastante bien, bastante bien,

la vida de los ciudadanos americanos.

Aquí tenemos muchos más. Tenemos "La reinvención de Obama,

¿Tras la decepción hay esperanza?" De Jorge Díaz Cardiel.

Tenemos "Los Estados Unidos, la República con vocación de imperio"

de José Luis Neila y Juan Carlos Merino.

"Después de Obama", de Vicente Palacio.

Un libro dedicado a los discursos

y a las intervenciones de la primera dama.

Está escrito por Mónica Pérez de los Heros,

en la editorial Leo.

Y por último, en Alianza editorial,

"El síndrome Obama, capitulación en Estados Unidos,

guerra en el exterior", de Tariq Ali.

También este dossier de La Vanguardia,

una publicación que está en los quioscos,

en donde hay pensadores, filósofos, historiadores

que nos hablan de este "Estados Unidos después de Obama".

Gracias a los cuatro por venir aquí,

gracias a ustedes por seguirnos

y la próxima semana les ofreceremos

un nuevo programa de esta serie.

(Música créditos)

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Millennium - Los años de Obama

31 oct 2016

A punto de cerrarse la etapa de Barack Obama, Millennium hace un balance sobre los cambios que ha habido en estos años en la sociedad americana. Se analiza su política exterior, la fuerza de sus discursos, su modelo de familia y la percepción social acerca del legado que deja como presidente.

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