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Millennium - Amor y sexo digital - ver ahora
Transcripción completa

Ustedes y yo no somos tan diferentes: tengo un móvil...

Y el 90 % de todos los ciudadanos españoles

tienen un teléfono celular

por el que se comunican con los otros ciudadanos.

Pero hay otro dato de otra encuesta, muy importante:

cada mes 7 millones de españoles utilizamos el teléfono,

alguna aplicación de las que están en el teléfono,

para ligar, comunicarnos, relacionarnos, con fines amatorios.

Todo ha cambiado desde que llegó internet,

desde que tenemos el teléfono en nuestras manos.

Hoy hablaremos precisamente de amar en tiempos de internet.

(Música cabecera)

Hay quien habla de hipersexualidad,

y hay quien lo hace de nuevo puritanismo.

Lo que estoy convencido es que muchos, muchos, muchos,

por no decir la mayoría de espectadores

que tenemos viendo el programa,

han cogido el teléfono móvil,

y le han dado a alguna de las aplicaciones que tienen guardadas,

para tener relaciones sexuales.

¿Por qué lo digo? Porque según las estadísticas,

cada mes hay 8 millones de españoles que entran en sus aplicaciones

de relaciones con segundos, terceros, segundas, terceras,

vamos a matizar bien todo eso.

Las aplicaciones de ligue o de "dating"

están generando un nuevo paradigma amoroso,

al menos eso es lo que parece.

Y hemos pensado que sería bueno sentarnos aquí, en el estudio

en donde hacemos el programa normalmente,

para hablar del amor y del sexo digital.

Para ello tenemos como invitados e invitadas hoy, en primer lugar

a Lucía Etxebarria, aquí está su libro:

"Más peligroso es no amar", editado por Aguilar.

Y aunque ella también lo ha traído para mostrarlo muchas veces...

Sí, estilo Umbral, yo...

Adoro a Umbral, y quiero repetir su maravillosa frase:

"Yo he venido aquí a hablar de mi libro",

nos ha dejado a los demás una excusa fantástica,

de no venimos a promocionarnos, venimos a hacer homenaje a Umbral.

Vamos, yo he venido a hablar de mi libro.

(RÍE) Bueno, bueno.

Ella es doctora en Letras por la universidad escocesa de Aberdeen,

colabora en diversos medios de comunicación.

Su último libro lo hemos enseñado, "Más peligroso es no amar".

Me parece muy elegante, pero si tienes que enseñarlo en televisión,

te diría que la próxima vez no sea de tapa negra y letra rosa,

porque se ve poco. Ya, cierto, pero...

Normalmente la cubierta que querían era de ese estilo, blanca, roja...

Y yo pensé que el contenido ya era susceptible

de que se clasificara como sensacionalista,

y me empeñé en una muy sobria, muy sobria.

Porque si no iba a vender más, probablemente,

pero a dar el mensaje equivocado, yo no quería...

Usted en su libro se encuentra a medio camino

entre el sexo por el sexo, y la pareja convencional.

Exactamente, ¿dónde se sitúa?

¿Yo? Sí.

Yo... (RÍE)

He venido aquí a hablar del libro, no de mi vida privada.

Yo digo usted como autora. Yo, personalmente...

Yo en ese libro no me coloco,

porque le estoy dando voz a gente que ha decidido

tener una vida sexual no normativa,

en muchos casos la tienen que llevar oculta.

No sexual solo, afectiva.

Las familias poliamorosas, por ejemplo, es el último armario.

Un gay ahora lo puede contar, una lesbiana lo puede contar,

un transexual lo puede contar...

Si usted estuviera viviendo con dos mujeres

y le invitan a la recepción de quien sea,

no puede ir con sus dos mujeres bajo el brazo,

tiene que llevar a una de las dos, ¿no?

Si cualquier persona que trabaje en un entorno más normativo,

en una oficina, no puede decir:

"Estas vacaciones me voy con mis dos novias de paseo",

o "Me voy a dar un viaje con mis tres novias",

o "Con mi grupo de círculo amoroso".

Yo quería dar voz a gente que llevaba una vida distinta.

A partir de ahí hay todo un capítulo sobre "dating apps",

porque el libro se extendió a cualquier tipo

de relación afectiva o sexual no normativa.

Acabó siendo casi una novela, porque las historias eran fantásticas,

y no pude meterlas todas porque hubiera sido la Biblia.

Cada vez que hablaba con uno decía:

"Te voy a presentar a Zutanito y Menganita, a Perenganito".

¿Tantas asociaciones poliamorosas hay?

Hay muchas y muy distintas,

porque es un fenómeno que engloba desde gente que lo hace

por una idea política, cambiar el sistema heteropatriarcal

y crear otro tipo de relación,

a gente que no tiene la más mínima idea política,

y que simplemente quiere relacionarse con gente parecida.

Hay un espectro muy grande, de muchas asociaciones diferentes,

o gente que lo hace sin estar en una asociación, claro.

Y que no se identificaban como poliamorosos

hasta que descubren el término.

Un día leen y dicen: "Mira, lo que yo hago tiene nombre".

Desde el amor libre en las comunas de antes de la Guerra Civil,

de la República, esto no ha cambiado.

Es como cuando tú tienes Míster Limpio, y le llamas Míster Proper,

el fenómeno del "rebranding".

Aquí han hecho un "rebranding":

esto antes era amor libre, ahora lo llamamos poliamor, que vende más.

Pero esto siempre ha existido. Hemos sabido...

Ahora vamos a ir hablando, porque quiero presentar a José Manuel Díez.

Él es antropólogo, estudioso, divulgador de la sexualidad

como parte inherente de las culturas humanas.

Concretamente, de la diversidad sexual de las diferentes sociedades.

¿Ha cambiado la manera de enamorarse desde que tenemos internet

y aplicaciones en el teléfono móvil la forma de emparejarnos?

Creo que es demasiado pronto para saberlo.

Quizá hay una tendencia a pensar en cierto determinismo tecnológico,

que cierta tecnología, que conlleva una técnica y una "logía",

una ideología sobre lo que se usa, tiende a cambiar fenómenos culturales

de más largo alcance. Me parece que es demasiado pronto.

Sí que hay un cierto cambio cultural que se puede observar

en la manera de ligar, de contactar, de tratar de conseguir una pareja,

sexual, sexoafectiva o sexoamorosa.

Porque hay un instrumento que es relativamente nuevo,

hemos pasado de unos lugares donde uno iba y conocía a gente,

y lo que hay es un desplazamiento hacia un mediador cultural,

que es un teléfono móvil,

donde hay unas herramientas técnicas para conseguir pareja.

Hasta qué punto eso supone una transformación real

en nuestra manera de concebir ese tipo de relaciones,

pienso que es demasiado pronto quizá para saberlo.

Es usted, por lo que veo, prudente.

Bueno. -Es antropólogo.

(RÍE) Es antropólogo, y todo eso.

Pero también en el fondo hay algunos cambios.

Antes yo decía que lo de ligar por teléfono tiene un cierto parecido

a eso que en los años 70 se llamaba "cruising",

y que en español parece que es la palabra cancaneo,

que es una palabra muy bonita,

que lo define, ¿no?

Se sigue llamando así, como lugares físicos

donde concurren generalmente varones homosexuales para tener contactos.

Cancaneo es la palabra en castellano,

"dogging" sería para parejas heterosexuales.

Cómo sería? "Dogging",

para parejas heterosexuales, por el tipo de postura, y tal y cual.

Esos sí que son lugares físicos donde eso sí existe,

igual que hay sitios de "swingers", para intercambio de parejas.

¿Esto supone un cambio de paradigma, como apuntaba Lucía?

También creo que es pronto quizá para saberlo.

Los antropólogos podemos llamar a esto sexualidades periféricas,

o liminales, por no llamarlas de otra forma, que es como se suele llamar.

Sí se está investigando y observando este tipo de formas,

que son relativamente nuevas, de acceder a la sexualidad,

En el mundo por lo menos occidental,

donde no hay prácticamente rituales amorosos,

como había hace unos años, o hace unos siglos.

Está bien, sexualidades periféricas.

Bueno. Dejémoslo ahí.

La próxima invitada es Ruth González, hola.

Hola, ¿qué tal, Ramón? Sexóloga, terapeuta, periodista...

Ha realizado un estudio sobre el uso de las aplicaciones

para encuentros sexuales o amorosos.

Dirige un magazine que se llama "Superpétalos".

"SuSu Pétalos". ¿Cómo?

"SuSu Pétalos"

Pero también es súper Susu Pétalos. Lo he leído mal, está bien escrito.

Y susupetalos.es,

y el gabinete de terapia terapiasexo.com.

Eso es.

Y aquí tengo su trabajo, su investigación,

"Amar en tiempos de apps" es el título.

¿Lo va a publicar al final, o no?

Lo publicaré... ¿Qué ocurre?

Empecé en 2010, y es un estudio que o pones una fecha,

o si no es infinito, porque día que pasa...

Claro, hablamos de nuevas tecnologías, viejas tecnologías...

Es muy complicado, es muy complicado. Lo haré, ya os lo digo,

y vendré aquí a hablar de mi libro. (RÍEN)

-Claro, esta frase la tienes que tener aquí...

¿A qué conclusiones llegó a día de hoy en su estudio?

Como yo voy a ser menos prudente que mi compañero antropólogo,

se ha cambiado el cortejo totalmente:

antes nos mandaban flores, y ahora nos mandan abdominales.

Coleccionamos muchas veces... -O cosas peores.

-Voy a decir abdominales, ¿vale?

-Fotos de otras cosas. ¿Cosas peores qué son?

O mejores, depende, ¿eh, Lucía?

-En inglés ya tienen un nombre, que es... Bueno.

Te mandan una foto de su aparato genital, digamos,

que tú no has solicitado. -Eso es.

-Entonces yo le pregunté a un abogado si esto se podía considerar acoso,

y me dijo que si no estaba solicitada, sí.

Lo triste es que... Luego hablaremos de los adolescentes,

pero en el caso mío en particular, mi hija las ha recibido,

y mi hija tiene 14 años, y las ha recibido con 13 años.

Es una moda de que tú tienes un perfil en Instagram, o en donde sea,

y de repente llega uno que debe estar muy convencido

de que quieres ver su aparato...

Como Ruth, supongo, incluso Lucía también lo habrá vivido,

de repente te llega una. Luego las vas coleccionando,

porque si no... -En castellano tiene nombre también.

¿No lo borras?

(TITUBEA)

Cuando supe que a todo el mundo le pasaba, me tranquilicé,

porque la primera vez es: "¿Por qué me pasa a mí esto?".

Y había una cosa paradójica, me di cuenta de que yo me sentía culpable,

yo pensaba: "Yo...", es muy triste,

"¿Qué he hecho yo para que me manden esto?",

en lugar de pensar: "Este señor no rige".

Pero bueno, no es que el señor no rija, es que es una moda.

Es una moda que supongo que Ruth también la podrá contar.

¿Antropológicamente?, luego hablamos. Perdona, Ruth.

Y estamos hablando entre el público heterosexual.

Sin embargo, una mujer no manda la vulva, ¿vale?

-No. -Es la diferencia.

Antes era un: "Hola, ¿qué haces?, ¿a qué te dedicas?"...

-Pero manda, perdona, Ruth, manda los senos.

-Ah. -Sí que se hace.

-Tendríamos que preguntar si una mujer, sin que se lo soliciten,

su primer abordamiento a alguien es mandarle un par de tetas.

-Directamente, algunas sí. -¿Sí? Ah, bueno.

-Pero proporcionalmente es mucho menor.

-Quería también añadir una cosa.

Fíjate, a esa recepción de la embajada no vas en trieja,

o con tu círculo poliamoroso.

Sin embargo, lo hablaba el otro día con compañeros humanistas,

en terapia sí, ya no hacemos terapia de pareja con dos sillas.

-Ahora hay tres. -Ahora, claro...

Ahora viene una trieja, o vienes a tener, a solucionar un problema

poliamoroso, entonces ya no hay tres sillas, van aumentando.

Es el apunte de cómo está cambiando socialmente

la forma de ir a terapias.

¿Cuál es el máximo por ahora de sillas?

Bueno, claro...

Tienes que tener más por si acaso, yo tengo seis en una única sala.

-El máximo grupo que viene en mi libro son ocho, y se llevan muy bien.

Ahora, viven en casas diferentes, pero son ocho.

Lucía Martín, periodista económica en su día para diversos medios,

coordinadora del digital de sexo "El sextante",

su último libro está aquí, se llama:

"Hola, ¿sexo? Anatomía de las citas sexuales online",

editorial Arcopress.

Yo...

(RÍE) Tengo que hacerle una pregunta

sobre ese título: "Hola, ¿sexo?".

Iba a ser peor, iba a ser peor,

pero el editor no me lo permitió.

Lo único que queríamos era que fuese un reflejo

de cómo son las conversaciones.

Yo estuve más de un año, año y medio, creo, con la investigación del libro.

Si bien creo que hay futuro...

Esto es para los fotógrafos, como asesores de imagen

para toda la gente que pone sus fotos en las aplicaciones de "dating".

En cuanto al lenguaje, ahí ya... Madre mía, ¿no?

Ya no hablo solamente de faltas de ortografía, y tal,

sino por la forma de dirigirse a los demás.

Me resultaba muy curioso que de buenas a primeras aquí,

en Nueva York, en Alemania... daba lo mismo.

Era muy común el...

Voy a ceñirme al título por no decir lo que te decían realmente,

te preguntaban directamente si querías sexo.

-¿Cómo decían realmente? -Decían: "Hola, ¿follas?".

-Ah, vale. (RÍE)

Tú antes decías: "He recibido esta foto, ¿qué habré hecho yo?".

Pero de buenas a pri...

Yo les decía: "Tú por la calle, a la gente,

¿le vas diciendo 'Hola, ¿follas?'. No".

Entonces, esto... Vamos a replicar un poco ese comportamiento

de la calle, seamos... O en un bar, no.

Por eso este título.

Vamos al reportaje, creo que tenemos que recordar también

cómo son los medios tradicionales para relacionarse, para ligar...

Me ha quedado una pregunta de todo lo que habéis dicho

para hacerte a ti, o hacerle a usted.

La haremos justo después del reportaje,

aunque es verdad, como es habitual,

que nuestro reportaje dejará una pregunta que nos permitirá seguir

el desarrollo habitual de nuestro programa.

No, sí. Sí, sí...

Las aplicaciones para móviles son la última moda a la hora de ligar.

Me pareces interesante.

En una pantalla se selecciona o rechaza a los candidatos,

puede ser solo cuestión de minutos que dos desconocidos

que utilizan la misma aplicación tengan una cita.

La inmediatez es absoluta. Por ejemplo, tú sabes la gente

que se ha metido en la misma app que tú,

a cuántos metros está el más cercano con el que puedes hablar.

Y luego después ya, tú te metes y hablas,

y dependiendo de lo que hables, de lo que busque cada uno,

puedes tener un cafetito, una copa, a una cita un poquito más íntima.

En estas aplicaciones hay todo tipo de personas:

desde quienes buscan solo sexo,

hasta los que sueñan con encontrar el amor.

Desde siempre he hecho uso de páginas de contactos

para poder conocer gente.

Siempre un poco buscando el amor, pero en el mundo homosexual,

se da mucho más para lo que es sexo.

La historia de José y Jessi empezó en internet,

se conocieron hace cinco años a través de una web de citas.

Soy una persona muy tímida, entonces, yo ligar en los bares y tal,

es algo que me cuesta mucho.

Vi un anuncio, pinché, me apunté a esta red social, y la conocí.

-Me escribió un mensaje: "Me gusta tu perfil, tal". Y quedamos.

Después de aquel primer encuentro, en septiembre de 2015, se casaron

y poco después nació su hija. Sí, fue, vamos...

Ipso facto, al primer día ya...

Amor a primera vista.

En el caso de Darío, tiene varias aplicaciones para ligar.

Yo he utilizado tres aplicaciones, directamente tú quieres ver

a una persona que físicamente te ha llamado la atención,

hablas con ella, y quedáis.

A partir de ahí, la experiencia depende de cada usuario.

Hay gente que marea la perdiz y no queda, otra gente va muy directa...

Otra gente tiene unos gustos un poco especiales... Bueno, hay de todo.

Te encuentras gente como en la vida normal, no es más que un reflejo,

detrás de una pantalla siempre hay una persona.

Buscar pareja o sexo a través del teléfono móvil

es algo cada vez más frecuente. De hecho, hay muchas aplicaciones

que ponen al alcance de nuestra mano y a un solo clic de distancia

a gente de todas las partes del mundo.

Sin embargo, aunque es cierto que esta forma de ligar

está creciendo de forma vertiginosa,

también es verdad que hay quienes opinan que dónde ha quedado el amor,

y que incluso comparan esa forma de conocer gente

con algo más parecido a comprar por internet.

¿Las nuevas tecnologías crean una sociedad más fría e impersonal,

o estamos más conectados que nunca?

(Música)

Podríamos preguntar también qué nos gusta más,

si un vaso medio lleno de vino, o medio vacío del propio vino, ¿no?

Schulgeber habla del mundo digital, las conferencias que da,

las recomendaciones de libros,

pero yo supongo que también hay un mundo mucho más cutre

que eso de los libros y las conferencias,

y que vosotras habláis en vuestros libros, en vuestros trabajos.

Yo hice una comparativa entre tres apps.

Una era para homosexuales, Grinder, entré como chico,

ligué lo más grande, eso sí.

Otra era Tinder, que es para heterosexuales,

aunque puede entrar gente que no lo es,

pero el público target es heterosexuales.

Y una era Wapa, que es para chicas.

La diferencia era homosexuales, la gran mayoría fotos de su cuerpo,

en cuanto entrabas lo primero era mandarte fotos de su pene.

Eran muy, muy, muy directos, y de eso iba la cosa.

Si alguien busca el amor ahí, lo dudo.

Heterosexuales, había muchos hombres enseñando abdominales,

pero no tantos, no era la gran mayoría.

Había más fotos de prestigio, que no hay en las fotos de homosexuales,

un homosexual no te pone mi coche, mi carro, mi caballo, mi helicóptero,

que hay algunos que lo ponen.

Y en Tinder ponían lo que pensaban,

ellos creían que iba a atraer a una mujer,

que eran fotos que denotaran prestigio: viajes a sitios exóticos,

un supercoche, un helicóptero... -Lucía, y los de mascotas.

-Y los de mascotas. -No falta la foto de la mascota.

-No puede faltar, porque ellos piensan...

O un bebé, que es lo peor, que va a atraer a una mujer.

Que alguien meta a un niño debería estar prohibido, para empezar.

Se le puede pixelar la cara. Sí.

Entraban muy directamente muchas veces, como ella dice,

pero mitad sí, mitad no.

Había alguno de: "Hola, ¿follas?",

pero ya era mas: "Hola, me gusta tu foto, patatín, patatán".

Básicamente se veía que ellos buscaban sexo,

pero no de una manera tan directa, creían que tenían que seducir.

Las chicas.

Nadie mostraba nada, era el campo, las flores, fotos de Malú...

Fotos de íconos lésbicos.

Conversaciones, todas eran: "No, yo he entrado aquí

porque me lo ha recomendado una amiga, yo nunca entro, nunca jamás.

Es la primera vez en mi vida...".

Y luego dices: "¿Cómo es que toda Chueca está ahí?".

Y eran todas conversaciones inacabables, casi nunca quedaban...

Veías cuál es el rol de género en esta sociedad,

cómo, cuando las aíslas,

el extremo es las lesbianas adoptan el rol que se entiende por femenino,

es decir, más recatadas, más...

Más: "No, yo no busco sexo, busco amor".

Los homosexuales adoptan el rol que se entiende por masculino,

agresivo, hipersexualizado, tal.

Y los otros tienen que hacer el rol de cortejo que la sociedad

se supone que da, él es el proveedor, el que tiene dinero,

ella es la receptora.

Me hacía mucha gracia aislarlos y verlos.

Yo me lo pasé muy bien, y descubrí que ligaba mucho fuera como fuera.

Como la foto no era mía, era una foto de un banco de imágenes

en los tres casos...

No ligaba yo, pero...

Me pareció muy interesante ver la diferencia.

-A ver, yo... analicé varias.

Lo que sí me sorprendió es que tanto webs de ligoteo,

como aplicaciones, sí que se iba conformando un público.

Había algunas que algún amigo mío las llamaba la escombrera,

que era la peor, lo peor, lo peor, lo peor.

¿La escombrera es una aplicación? No, no, él la llamaba la escombrera,

pero no se llamaba, no se llamaba así.

Sí me llamaba la atención que en función de los públicos,

salvo Tinder, que es muy generalista,

que puedes encontrar absolutamente de todo de clases sociales,

de clases económicas, podías dar con un albañil

o con un doctorado, lo mismo te daba.

Sí me llamaba la atención que había...

Que se va conformando, no sé si es el público el que realmente

conforma la herramienta, o la herramienta desde que sale...

Eso no sabría contestarlo.

Estoy de acuerdo con ella en que se repiten mucho los roles de género.

Creo que la diferencia que hay entre las aplicaciones para homosexuales

y para heteros, a nosotras los heterosexuales nos sorprende mucho

lo de los envíos de fotopollas, como se denomina en castellano este...

Realmente ellos fueron los precursores,

ha habido una especie de efecto contagio,

y han sido precursores en muchas cosas. Entonces, los heterosexuales

hemos ido copiando eso también... -Solo te voy a acotar una cosa:

entre lesbianas jamás me mandaron en una foto senos.

-Seguro, seguro. -Nunca.

-Por lo que decíamos antes, porque la mujer sí que las hay

que envían fotos explícitas de sus pechos, de su vulva,

pero también nos tendríamos que remitir

a más trasfondo de por qué la vulva se la ve menos,

y al pene se le ve más, y todos los tabúes, y este tipo de cosas.

Estoy de acuerdo con ella en que se repiten los roles de género,

y la mujer sigue esperando, incluso en Tinder,

o en la aplicación que sea, que sea él el que la entre.

No digo que no haya mujeres que entren directamente ellas,

y cada vez hay más, y se equipara un poco

"si lo hace el hombre, lo hago yo también",

lo cual no tiene por qué ser especialmente positivo.

Sí hay una repetición de roles de género,

eso me llamaba muchísimo la atención.

-Yo quería hacer una... Estoy de acuerdo con vosotras,

quiero añadir otro perfil, esa pareja heterosexual que quiere cumplir...

-Ah, que busca una chica. -Vale.

Un trío, vamos a hacer un trío.

También aquí es importante hablar de género.

Mayoritariamente, cuando una pareja quiere abrir la relación,

en un momento puntual, las fotos que se muestran son de ella.

¿Os habéis fijado? Es muy interesante esto.

Él no muestra, y si muestra, está más pixelado, más escondido,

a lo mejor es corriendo, ¿no?: "Soy runner".

La chica es la que va a mostrar.

Otro dato también muy importante es que 6 de cada 10 parejas gays

se han conocido a través de una "dating app", o de internet.

Eso, hay un estudio... Hay un estudio, sí, en Stanford,

ha salido hace poquísimo. También otra cosa, el creador de Grinder,

que es esta aplicación únicamente para homosexuales,

se jactaba de haber conseguido entrar en países

donde la homosexualidad estaba prohibida.

Que el logro de esta aplicación...

Luego ha tenido la letra pequeña,

cómo estaba la geolocalización activada,

pues claro, esta gente, estos radicales que van contra los gays...

Han tenido problemas, y han cambiado las medidas de seguridad.

Pero es un dato a tener en cuenta,

lo que se ha conseguido a través de estas aplicaciones.

¿Cambia o no cambia el mundo? Todavía es pronto.

Todavía es pronto para saberlo,

pero sí me parece interesante lo que comentáis,

en especial Lucía y Lucía,

sobre cómo se dan ciertas pautas, ciertos roles de género.

La sexualidad está compuesta no solamente de lo que hacemos,

sino de los imaginarios colectivos, del sexo, del género,

del binarismo, del dimorfismo sexual...

Y esas cuestiones no desaparecen con las aplicaciones,

por eso hay un cambio relativo.

Se siguen produciendo, como estáis diciendo,

ciertos roles que están en la vida offline, en la vida cotidiana.

Un asunto que no se ha tocado todavía, supongo que se puede tocar,

es si asistimos a un proceso de mercantilización de la sexualidad.

Es probable que sí, como en otros ámbitos de la vida.

Esto viene de objetivar la sexualidad como algo aparte

del resto de vínculos sociales,

que es algo muy característico de las sociedades contemporáneas.

En otras sociedades, en otros tiempos,

es inconcebible separar la sexualidad de la política,

de la economía, del parentesco, etc.

En Occidente ahora, o en las sociedades occidentales,

hay una muestra de que esto puede ser así. Luego no es tan así,

no es una objetivación como una cosa tan aparte.

Esto es lo que permite el convertir esto en una mercancía.

De hecho, todo lo que se dice en las redes sociales,

o por lo que se puede vender,

gestionamos nuestra relación afectiva,

ponemos fotos como en un catálogo de un supermercado,

y nuestra primera relación es con nosotros mismos,

porque nosotros tenemos que poner una foto,

escogemos qué tipo de foto ponemos, qué contamos de nosotros mismos.

Es algo muy parecido a alguien que se muestra en un catálogo

para que otra persona lo pueda comprar, de alguna manera.

¿Qué es lo primero que hacemos?

No escogemos cuando miramos una aplicación, descartamos.

Es algo muy similar a lo que hacemos en un supermercado,

escogemos, pero para escoger un producto, descartamos cien.

Para ampliar un poco el debate. -Se ve claramente en una aplicación,

que se llama "adoptauntio", que te ponen un carrito.

Primero dicen adopta, un trámite de adopción nunca va cla, cla, cla.

Pero tú tienes un carrito, te los vas metiendo.

-Los metes en la cesta. -A la cesta,

y luego hay puntos, y dinero...

-Creo en algún sitio de la web aparece supermercado online, o así.

-Sí, sí, sí. -Es como un...

Realmente es un poco lo que dice él,

cuando empezaron a surgir las primeras webs de ligoteo, y tal,

es que era como la venta por catálogo de toda la vida,

que ha existido siempre,

lo que pasa que aplicada a hombres y a mujeres.

Eso es lo novedoso, ¿no?

Hay una cosa que no ha salido antes, y que me gustaría preguntar,

y es por clases sociales.

¿Son indiferentes, alta, media, baja...?

Como ella ha dicho lo de la escombrera,

se entiende que hay clase social baja,

y luego hay un nivel en el que pagas.

Si pagas, depende de lo que pagues.

Se entiende que cuanto más alto sea lo que pagas por entrar, más tal.

Y luego hay otras que se venden como "superexclusiva vip de tu prima,

que solo puedes entrar si alguien te entra".

A mí me han entrado 500 veces, o sea que tan exclusiva no es,

pero ellos se venden como tales.

Entonces, hacen muchos trucos, porque el que monta la web,

la app, lo hace para ganar dinero, obviamente,

entonces meten fotos de gente que no es,

empieza la app y hay 3000 modelos que las han sacado

de un banco de imágenes...

Hay un fenómeno que se llama el "ghosting",

que es que ahora está de moda que tú tienes,

yo tengo una relación con José Manuel,

qué bien estamos, qué fantástico,

y un día José Manuel me deja de escribir.

Como yo le he conocido por internet, no conozco a nadie de su entorno

ni él al mío, no ha llegado a conocer ni a familia, ni amigos...

No tenemos nada más.

Él me deja por internet, o sea, me deja de escribir un día

y desaparece y a ver si lo encuentro.

Y explicaba una psicóloga americana

que es porque suceden relaciones que se han creado por internet,

porque yo lo primero que lo he concebido

es como una mercancía, yo no lo he personalizado,

yo no lo he visto como a una persona, lo puedo largar así.

Es el mismo fenómeno que los perros que se les compra,

se les abandona más, lo sabemos todos los que trabajamos con protectoras,

que al perro adoptado.

Al perro adoptado que no has comprado casi nadie lo abandona.

Los perros que entran en protectora es un perro por el que se compró.

O sea, yo pagué 800 E por un caniche, me aburro del caniche,

como ya he pagado, y para mí mentalmente es una mercancía,

lo largo.

Entonces, esta mercantilización en apps,

que encima se venden como supermercado,

que encima copian el sistema de la compra online.

O sea, te ponen un carrito, vas ganando puntos, etc.,

lleva mucho a eso, tú a esta persona la ves como una mercancía

y cuando me canso de la mercancía, hago "ghosting" y adiós.

Un estudio reciente que vi y que me contaron

es cuando hablamos de malos tratos a mujeres, a esposas,

siempre solemos pensar en una clase social media-baja, baja, media.

Bueno, yo creo que este tópico ya ha cambiado, gracias a Dios.

Sí, ha cambiado sobre todo porque, por eso insistía

en lo de la clase social, que posiblemente...

muchas mujeres de clase alta, pero alta, alta,

son las que reciben peores tratos de sus consortes.

Esto se sabe, y yo en el Centro de Atención

a la Víctima de Agresión Sexual me lo han contado muchas veces,

porque si yo vivo en Parla, con todos mis respetos a Parla

o cualquier sitio... Siempre sale el tópico de Parla.

Bueno, pobre Parla, pues Ocharcoaga, que es Bilbao.

Normalmente, yo el prestigio de mi marido no es tanto,

es decir, si Julito me ha pegado, Julito hasta en su bar

lo van a defender: "Es que ella era una perra, tal, tal".

Entonces, yo no pierdo nada,

pero si yo soy la marquesa de "Piticlín",

no puedo denunciar al marqués de "Pataclán", ¿sabes?

Hay un nivel en el que esto se tiene que ocultar

y, desde luego, no me voy a presentar al centro de ayuda

a la víctima de agresión, nunca, porque no quiero que se sepa.

Por lo tanto, cuanto más alta es la clase,

más alto es el secreto y menos la capacidad de acudir a un organismo

que te pueda ayudar porque se sabe que los datos

pueden ser públicos... Tienes miedo de que esto se sepa.

Pero las clases altas, con todo lo que significa eso,

las personas de un nivel económico elevado

no tienen ningún problema a exhibirse

en cualquier aplicación de esas y que por tanto les salga...

No, hombre, no te va a salir...

Hubo un caso muy famoso que salió, el primer marido de Mar Saura,

que por cierto es conde, y entonces sacó el "Lecturas" y todo el mundo:

"El marido de Mar Saura, el conde de no sé qué italiano,

se ha metido en Meeting".

Y ya nadie más se metió, es decir,

alguien a cierto nivel se mete con una foto falsa,

se mete con otro tipo de cosas.

-Las hay específicas para ellos, sí que hay,

están surgiendo en Estados Unidos,

para gente que no quiere que todo el mundo sepa

que está en estos entornos. -Pagarán por entrar, ¿no?

-Sí, como cuando te vas a una discoteca de moda cara

que pagas 50 E por entrar, pues ya este es el filtro.

-Pero hay gente famosa que lo reconoce.

Me parece que fue Leonardo DiCaprio

que afirmó que tenía perfil en Tinder.

-A ver, las marcas, las "datings apps",

también hacen acciones de relaciones públicas

de caras famosas por estar ahí.

-Sí, a mí me pagaban hace años, no voy a decir cuál era la app,

la primera app que entró en Bolsa, y con esto lo hemos dicho,

y me pagaba de entonces, ahora, claro, los precios han bajado,

3000 E si aceptaba hacerlo.

¿Cómo era?

Pues si yo hacía un artículo en el que dijera

en un medio determinado que yo había entrado en esa app

y que había ligado y que estaba supercontenta,

pues me pagaban 3000 E.

Tenía que haber contado que había encontrado maravillas.

Entonces, entré antes de hacerlo y lo que encontraba yo...

(RÍE) Y no ligaba nada.

Y me pareció, quizá, fíjate, que necesitaría más el dinero,

en aquel momento no necesitaba ese dinero

y me pareció que estaba comprometiendo mucho mi integridad

porque iba a mentir, yo ahí no había ligado.

No dudo que otra gente ligue, pero no era...

Entonces, no lo hice, pero sé positivamente

que si me lo ofrecieron a mí,

luego cuando veo a otra gente que dice...

He visto otros artículos similares y tal,

podemos entender que quizá, quizá, pues les habrán ofrecido lo mismo.

-Bueno, peor es que te contacten para que respondas a mensajes

de hombres que han entrado en una web de contactos

y que respondas tú para que se mantengan online

el mayor tiempo posible y que estén pagando.

-Esto no lo sabía.

-A mí eso me ha llegado a pasar, de contactarte:

"Oye, que buscamos a gente que redacte bien y tal".

Que me pareció eso muy curioso, que buscasen alguien

que escribiese bien en una app de "dating"

cuando la gente escribe como le da la gana, pero bueno.

Y te querían pagar, pues eso, ofrecían pagarte para...

Era totalmente falso, evidentemente, porque tú le ibas a dar coba,

era como el teléfono erótico, pero a través de...

-Hay gente que se ha gastado más de 10 000

en una historia así.

Hay un documental que os invito a verlo,

es rusas con americanos,

entonces hay una web especializada en poner en contacto,

entonces, cada e-mail, el intercambio tiene un precio,

tiene un traductor porque es rusa, no habla inglés,

claro, y hay un negocio...

Y... -Es que todos estos negocios...

¿Quién hace el negocio? La empresa.

-Bueno, hay un mercado de matrimonios trasnacional

que está siendo estudiado por antropólogos,

creo que es Jordi Gracia el que ha hecho estudios, ¿no?

Es decir, hay un mercado, un lugar,

donde se pueden comprar y vender relaciones

para tener luego matrimonio.

Se suele pensar en mujeres de los países del este.

-Tailandesas con noruegos, que esto... no sé por qué.

-Es un fenómeno nuevo,

igual es nuevo el volumen de las transacciones,

pero no es algo totalmente nuevo.

Pensemos en los matrimonios por interés de hace cuatro días.

Comentaba Lucía algo interesante sobre cuando alguien se marcha

de una relación o de una conexión,

porque no es lo mismo estar conectado con alguien

que tener una relación con alguien,

y es una de las características fundamentales.

Es fácil entrar, pero es muy fácil salir.

Y esto sí que conecta con cambios en los estilos amorosos

que, bueno, están categorizados

por Zygmunt Bauman, el amor líquido,

Anthony Giddens, el amor confluente o la relación pura.

Es decir, relaciones donde es fácil o debe ser fácil salir

y se mantienen si, y solo si, hay una satisfacción

para cualquiera de sus miembros.

Con lo cual, la expectativa es de no duración.

Por otro lado, me gustaría también comentar

que el hecho de que nosotros estemos hablando de mercantilización,

de concebir esa relación potencial como una mercancía,

que alguien puede ganar dinero,

no significa que las personas que estén ahí

realmente no experimenten emociones y no vivan el amor

como se puede vivir de otra manera que se haya iniciado

de manera más convencional.

Por ejemplo, tengo una amiga que me comenta que para ella

esto es una especie de experimentación,

es un campo donde ella va experimentando sus límites

para quedar, sus normas,

porque normas hay por todos los sitios

y roles de género, normas en cuanto a comunicación, etc.

Hay un estudio que se hizo de los IRC,

de los chats que había hace más de 15 años ya,

de Don Slater, donde decía que realmente esa objetivación del sexo

o de la sexualidad como algo completamente aparte

del mundo cotidiano no era tal,

que la gente hablaba de relaciones, qué se yo,

sadomasoquistas o lo que fuera,

pero que después terminaban hablando de los niños, de la compra

o del frigorífico, ¿no?

Y por otro lado, que no era tan transgresor como parecía,

puesto que no terminaba cuestionando el dimorfismo, el sexo binario, etc.

-Hay una aplicación nueva que se ha montado que es Patook,

porque precisamente si tú entras en Tinder, cuando dices:

"Yo conozco a gente que se ha conocido como pareja

en Tinder", es muy difícil, porque Tinder ya se entiende,

se creó para lo que fuera, es decir,

ellos no te dicen que es una app para sexo,

pero se ha generalizado para sexo.

Entonces, la de Patook tiene un algoritmo que busca y si te entra

una palabra como follar, si te entra una "fotopolla",

que ya lo podemos decir porque lo has dicho tú,

si te entra una serie de cosas que el algoritmo las detecta,

Entonces, el algoritmo ve que nadie te pueda mandar nada sexual.

Si decides algo sexual, lo harás fuera.

¿Qué significa esto?

Que el que lo hace, lo que busca es dinero, evidentemente,

no es una ONG, se ha dado cuenta que las mujeres

no quieren recibir esto y que en realidad

hay todo un núcleo de mujeres que querrían otra,

entonces, es la que se da,

y volvemos al asunto de cómo funcionan los roles de género.

Hay una idea de que la que entra en Tinder también busca sexo,

por supuesto que las habrá, pero hay menos,

hay menos que los hombres.

Se sigue manteniendo la idea de: el hombre es el agresivo-sexual

y el predador, ella es la receptora.

Con lo cual se ha visto el negocio,

el negocio es todas estas descontentas

le damos otra app. Pero sí que funciona, sí.

Y luego en cuanto a lo de mercantilización,

en realidad siempre se ha mercantilizado el sexo,

solo nuestra sociedad tiene esta idea del romance.

Prostitución ha habido siempre,

matrimonios por interés ha habido siempre,

hipergamia, es decir, una señora que se casa con un señor

para ascender, ha habido siempre.

Hasta hace muy poco,

ya en la generación de mi abuela la gente se casaba por interés

y porque mercantilizaban esa relación.

Pero matrimonio por interés desde la revolución industrial,

o sea, de que cuando la familia tenía seis o siete hijos,

los dos primeros, el heredero y ella,

la "pubilla", en el caso de Cataluña,

estaban destinados a seguir con el patrimonio familiar,

pero el resto se enviaban... Al ejército.

Al ejército o...

No, y en el caso, por ejemplo, de Inglaterra,

se enviaban a Londres para que buscasen trabajo

y allí empezó también la liberación,

pero eso lo sabes tú mucho mejor.

Sí, también, es que quería comentar algo que ha salido

en el reportaje que hemos visto.

Hay un chico, que es usuario al parecer,

que dice que es muy tímido y que no consigue entablar

conversación o relación en el mundo de la vida,

en un bar o qué se yo.

Eso sí que puede ser una característica

que se está, digamos, observando, en cuanto a pérdida

de habilidades sociales, de interacción cotidiana cara a cara

entre la gente más joven.

¿Por qué? Pues porque pasan mucho tiempo delante del ordenador,

Entonces, pensemos cuál es nuestra relación corporal

cuando estamos delante de una de estas aplicaciones.

Estamos con un móvil, es decir, nos relacionamos con nosotros mismos,

hay una postura corporal que es de todo menos erótica,

pienso yo, con lo cual sí que puede haber una modificación

en cuanto a... que es más difícil establecer una relación

en un bar donde estás a metro y medio de la chica o el chico

que te puede gustar, que conectarte a internet,

lo cual también requiere de nuevas habilidades sociales.

Es decir, no tienes unas habilidades,

pero tienes que desarrollar otras prácticas

para intentar subir en el ranking de popularidad o qué sé yo,

en cuanto a tu red social en la que tú estás metido.

-Lo que pasa que la que tienes a metro y medio

se va a comunicar contigo con una "dating app".

-Eso es lo que yo iba a decir exactamente.

-Las habilidades sociales, lo primero que va a hacer:

"Me gusta, voy a ver si le encuentro en una aplicación en mi móvil",

porque no se va a acercar, no sabe acercarse.

-Yo creo que ese cambio sí que está teniendo lugar

y cuando antes...

Yo leí una historia cuando estaba haciendo la investigación del libro

que publicaron en un periódico en Estados Unidos

y me llamó muchísimo la atención.

Bueno, el periódico había creado una sección

que se llamaba "Modern love", entonces, toda la gente contaba

historias, casi todas referidas a aplicaciones de "dating".

Y contaba la historia, la contaba el chico,

que durante, bueno, no sé en qué lugar aislado estaba él

en Estados Unidos, había nevado y tal,

y, bueno, entró en una aplicación de "dating",

empezó a hablar con una chica,

estuvieron todas las vacaciones haciendo planes,

se entendían de maravilla, era todo superbonito,

se fundió la nieve, ya podían salir, ya podían conocerse...

Ninguno de ellos, a mí me llamó mucho la atención,

ninguno de ellos hizo el mínimo esfuerzo después para conocerse.

Y, claro, hablaban con sociólogos y con psicólogos

y al final este tipo..., lo has dicho tú antes,

o sea, tú no tienes una relación, tienes una conexión.

Entonces, para la gente a día de hoy, primero, es mucho más cómodo

porque puedes estar en batamanta en tu casa

y voy a salir a ligar, pero es que no me esfuerzo...

Entonces, es mucho más cómodo y la gente...

Yo creo que sí se pierden habilidades sociales.

"Uf, ¿para qué voy a ir yo al bar? ¿Y si luego no me gusta?"

Yo hablé con muchísima gente que se pasaba horas y horas

y horas y horas conectado y tú intentabas quedar,

porque yo me gustaba mucho enfrentarme a la persona

y ver con quién me estaba jugando los cuartos,

y había gente que no quedaba nunca.

Y se está dando el fenómeno, es residual todavía,

de mucha gente que solo tiene relaciones,

ellos creen que son relaciones, online.

¿Con...?

Con otras personas, pero llegan a niveles de excitación,

tienen su sexo, onanismo total, y se quedan ahí,

y tienen miedo a salir a conocer a los otros.

Zygmunt Bauman decía que somos seres solitarios, pero conectados.

Yo voy a hablar de una anécdota, yo tuve un bar

y mi bar era un bar de ligue y funcionaba maravillosamente.

Luego yo lo dejé y se quedó mi socio

y el bar empezó a caer y el socio me dijo:

"No, es que desde que la gente tiene apps,

no va a ligar al bar".

Yo vuelvo a insistir en el asunto de quién hace el negocio,

quién son los dueños de las aplicaciones.

Pues el señor Zuckerberg, entre otros.

-Pues hay una empresa, a mí me llamó muchísimo la atención,

porque creo que no se dice lo suficiente.

-Luego contamos la historia de la empresa de Tinder,

-Es esta, esta empresa cotiza en el NASDAQ, se llaman IAC,

y tienen, pues yo creo que, por lo menos,

15 o 20 aplicaciones de "dating" y webs de "dating" son suyas.

También tienen Vimeo, o sea, tienen un montón de...

Bueno, el señor sale en la lista Forbes, evidentemente,

porque es rico riquísimo, pero tienen,

que me traía la chuleta,

porque una es periodista económica y barre para casa,

tienen Match, que es muy conocida, tienen Meeting, tiene Tinder,

tienen OkCupid, eh, tienen todas.

Pero incluso van sacando nuevas,

webs para judíos, para que liguen judíos,

webs para que liguen católicos,

webs para que liguen señores de cierta edad con jovencitas,

gente con enfermedades de transmisión sexual.

-Yo estoy en la de nerds. -Y ganan dinero ellos.

-Pero la historia era la siguiente. -Ellos, por supuesto,

están cotizados en el NASDAQ y ganan muchísimo dinero.

-Pero la historia desciende... Y esta es una empresa americana.

-Pero la historia de Tinder es el que vende Tinder

a esta empresa la crean dos personas, una pareja.

Entonces, la chica para probarlo empieza a quedar, a ligar,

y el novio le monta la de San Dios, entonces, la echa.

Entonces, ella le denuncia y enseña los mensajes que él le mandaba:

"Cerda, que ligas con musulmanes", unas cosas tremendas.

Entonces, ella hace otra aplicación que se llama Bumble,

que es la competición de Tinder,

y es como más feminista, tiene mucho filtro con los hombres

y se intenta comer a Tinder.

Atención, no se lo come, ¿por qué?

Porque por cada mujer que entra en una aplicación de estas,

hay seis hombres, el negocio es que entren hombres.

Las mujeres entran poco tiempo, entran menos y se van antes,

entonces, por eso se meten perfiles falsos de personas,

por eso te contratan a ti para que hables con gente...

-Eso no es nuevo. -El producto eres tú.

-Entras tú, dejamos entrar a las mujeres gratis...

El activo es la mujer, entonces, cuantas más mujeres...

-Entonces, una web, Bumble,

no funciona porque se supone que es para mujeres.

Y a todo eso, desaparecen los bares para tomar copas.

Claro, los bares son para... -Claro, claro.

-Ahora yo creo que esos contactos no se hacen en bares,

precisamente, se ha perdido,

es más en tener un perro, tener un grupo, el gimnasio,

tener un coro...

Se están fomentando cada vez más en una sociedad tan individualista

espacios de relación común en la que la gente se pueda conocer

porque hemos perdido mucho lo que tenía mi madre

o tenía yo en la adolescencia, el esto, los bares, sitios así.

-Yo no estoy de acuerdo con lo de los gimnasios, fíjate.

Gente que va mucho al gimnasio, años...

-Van con los walkmans. -Claro.

Y no, no ha conocido a nadie, ¿cómo les conoce?

Abriéndose Happn o Tinder, es como: "Ah, es de mi gimnasio",

y ya es cuando conectan.

-Sí, digamos que hay una configuración de un otro

que está muy presente en nuestra sociedad.

El otro no solamente es el extranjero,

sino es alguien que puede estar al lado en un mismo local.

¿Cuándo lo consideramos que es uno de los nuestros?

Cuando lo encontramos en ese otro lugar social

que es una aplicación.

Cada lugar social conlleva sus habilidades.

Lo mismo que hay habilidades para conocerse en un bar

o en un gimnasio, las hay para contactar ahí también.

Es curioso que haya gente a la que eso le dé una cierta seguridad,

el encontrar a alguien en una red social

y que le sea más inseguro contactar con alguien, ¿no?

Esa pérdida de contacto, que tampoco igual debemos moralizar,

pero claro, si yo utilizo una red social como un prolegómeno

para conocer a alguien, hombre, la gente huele y no es plana,

le damos vueltas, si tiene orejas y tal.

-No puede estar hablando con 52 personas a la vez.

-Por ejemplo, entonces, claro,

eso hace que lo que en principio es ganar tiempo,

que es lo que mucha gente te dice: "¿Por qué utilizas esa red social?

Bueno, es que no tengo tiempo y tal".

Bueno, es un poco una excusa porque luego hay gente

que tiene, a mí me han contado,

incluso todos los días contactos con alguien,

lo cual le supone un cierto estrés,

porque esos contactos, esos encuentros,

llegan a buen término pues muy poquitos, ¿no?

Con lo cual, ese ahorro de tiempo, digamos,

se va por el desagüe, por otro lado.

-Bueno, hay otra razón también, en según qué edad,

que vivimos en una sociedad en la que está la pareja fusional,

es decir, antes teníamos la familia extensa,

mi madre se casaba con mi padre...

En el caso de mis padres no porque viajaron mucho,

pero normalmente había una familia extensa alrededor,

tus tíos, tus... y un grupo,

ahora la gente se casa en una relación fusional

en la que además trabajo, casa, serie, pareja, trabajo,

casa, serie, pareja... y se aíslan.

En el momento en que esa relación fusional se rompe,

esa persona está completamente aislada.

No tiene, en muchas ocasiones, ya por la movilidad social

no vives cerca de tu familia,

con este sistema de trabajo en el que además puedes vivir

a una hora de tu trabajo,

con lo cual a las ocho horas de trabajo se suman otras dos,

no tienes mucho tiempo para conocer amigos,

cuando se te rompe ese vínculo estás completamente solo,

con una sensación de soledad y de aislamiento tremenda.

Entonces, inmediatamente, ¿qué es lo fácil?

Una app precisamente porque ha perdido habilidad social,

porque no se le ocurre que va a ir a otro lado.

Y encima esa app te reafirma en todo, es la espiral,

la pescadilla que se muerde la cola.

Tú entras por falta de habilidad social

y te recompensan por una falta de habilidad.

-Y además una cosa que era muy, muy común,

era que entraba gente que acababa de dejar una relación.

-Exacto, que no pasaba por el duelo.

-"No, es que lo acabo de dejar con mi pareja hace dos meses",

y tú decías: "Pero, alma cándida, ¿qué haces aquí?"

No tienes... Tú hablas de pérdida de habilidades sociales,

pero en este caso es: "No tengo yo el cuerpo

como para andar iniciando más relaciones".

Pero lo ven como una vía de escape.

Yo hablaba con muchas de estas personas

y entraban a saco: "Lo he dejado con mi pareja y voy".

¿Somos capaces de hacer un análisis o un comentario moral?

-Nosotros desde fuera, yo no lo voy a hacer,

pero sí que hay un orden moral en todo esto.

-Yo depende si te refieres al amor, qué se entiende por moral.

Para mí lo ético es no dañar a otra persona,

entonces, como es un sistema que da mucho pie a mentir,

es decir, la propia CEO de Happn aquí cuando se fue

reconoció que ellos sabían que la mayoría de los hombres

que estaban ahí, estaban casados, y, bueno, yo hice...

Lo cuento en el libro, ¿he dicho que tengo un libro?

Lo cuento en el libro, hacía un truco con los que entraban,

que primero entraba yo y después Marta,

Marta es mi amiga, ¿no?

Yo le preguntaba: "¿Tú estás casado? No, no, no. ¿Seguro? No, no, no.

¿Me lo juras? No, no".

Entonces, luego le entraba Marta y le decía:

"No, es que yo estoy casada,

tengo que ir con mucha discreción", y él contestaba: "Yo también".

Entonces, ¿cuál es la falta de moral aquí?

Primero, que da pie al engaño, y que el engaño se sabe

y que la compañía que lo tiene no hace ningún filtro

para ver el engaño, pero, por ejemplo,

contaba una periodista americana que encontró

a varios depredadores sexuales, es decir,

a gente que tenía antecedentes penales,

y que avisaba a la compañía para que les pararan,

pero esta aplicación no hace nada por detenerlo.

Tú entras completamente anónimamente,

entonces, es muy fácil engañar a través de aquí.

Esta es mi opinión moral,

que cuando tú le das a alguien un arma puede usarla

y, es decir, Facebook o cualquier aplicación de estas

lo que necesita es muchísimos usuarios

y no hacen nada por filtrarlos, nada.

Si menganito recibe numerosas denuncias

porque ha acosado, le quitan el perfil,

pero se puede hacer otro inmediatamente.

Entonces, claro, ahí puede entrar... Esta es mi visión moral.

En cuanto a la sexualidad,

yo ahí no me meto en cuestiones morales para nada.

-Quiero hacer un apunte de género que creo que es muy importante,

en Grindr, vuelvo a recordar, aplicación gay,

el no es un no.

Ojalá en Tinder heterosexual...

¿Un no significa no qué quiere decir?

Que no quiero follar contigo. Ah, vale.

Si yo no quiero tener relaciones sexuales contigo,

aunque te haya esperado desnudo en la cama

con la puerta abierta y llegas y no me gustas,

Que ocurriese lo mismo entre heterosexuales,

cuando una mujer dice que no que sea que no.

Nos queda, y luchemos entre todas por eso.

-La propia Policía británica,

la división de delitos informáticos, que no recuerdo cómo se llama allí,

tuvo que hacer avisos de: "Cuidado, aquí hay violadores".

Porque precisamente tú quedas con alguien que no sabes quién es

y que si te hace algo, en muchos casos,

no puedes reclamar a nadie

porque no conoces a nadie a su alrededor.

Es decir, si yo ahora en una ciudad de seis millones de habitantes,

como es Madrid, quedo con un señor que me ha dicho que se llama Pablo,

que igual se llama Jorge, y quedo en un bar

y me voy con él y este hombre me hace cualquier cosa

que yo no deseo hacer,

mañana no tengo manera de denunciarle,

¿quién es, cómo lo hago?

voy a romper una lanza en favor de estas herramientas.

A mí me lo decía una socióloga que entrevisté,

es verdad que internet, no estas herramientas,

internet favorece que la gente mienta

y que la gente diga barbaridades, porque si tú estás en un bar,

no le va a decir a la que tiene al lado: "Hola, ¿follas?"

Porque lo mismo te llevas un bofetón, pero claro,

porque no hay tamiz, porque el grupo no te dice:

"¿Cómo vas a decir eso?"

Pero esto de que nosotros ligábamos en los bares

y éramos claros y meridianos y no mentíamos es mentira.

O sea, tú puedes ir a un bar y decir:

"Estoy soltero", y estar más casado que...

-Si es un bar de Bilbao, te aseguro que si está casado,

yo en tres días lo sé. -Claro.

-En la vida real mentimos igual. -Ya, pero, quiero decir,

primero, en Madrid no, segundo, en un bar,

cuando yo salía de bares, que aún salgo,

alguien que va solo, no te fías,

tiene que ir con un grupo de amigos y esto es más difícil.

-Pero, sin embargo, te fías...

-El bar de abajo de mi casa que se llama el Benteveo,

bar al que yo voy todos los días por la mañana,

por la tarde, por la noche,

que es un bar de copas y un bar de ligue,

todos los que van los tengo controlados,

viven en el barrio o son amigos de tal,

o son amigos de cual, se crea un microclima.

-En la aplicación es igual, ya les tienes a todos controlados,

cambias de aplicación y estamos los mismos, es igual.

-Ya, pero no podrías saber quién es quién

y menos en una ciudad de ocho millones de habitantes.

-¿Y en la calle realmente lo sabes? -¿Qué?

-¿En la calle realmente lo sabes?

-En la calle corro el mismo riesgo, pero menos,

porque realmente ahí... -Corres menos, vale.

-Y además es muy difícil que yo en un bar,

de toda la vida, yo he ligado en bares de toda la vida...

¿Os acordáis de "Cheers" que decía: "A este no que le conocí en un bar"?

Coño, pues si yo tuviera que quitar los que he conocido en bares...

En cualquier caso, cuando yo he conocido a alguien

en bares siempre era amigo de amigos de amigos,

se van en grupos que se conocen, son endogámicos.

Normalmente, la gente no se va al bar que está...,

bueno, alguno lo hará, en el otro pueblo,

te vas al bar de tu pueblo, al bar de tu ciudad

o al bar de tu barrio, entonces, te acabas conociendo...

Tienes un sistema de control.

Se nos ha acabado el tiempo.

Yo tengo que decir... (RÍE)

Que Lucía Echevarría ha escrito un libro.

Que se llama "Más peligroso es no amar",

editado por Aguilar.

Siguiente libro. (RÍEN)

El de la otra Lucía, Lucía Martín:

"Hola, sexo, anatomía de las citas online".

Con una portada que se ve bien en la tele.

Con una portada que se ve bien en la televisión

cuando muestras el libro.

Y tengo aquí el libro, que todavía no es libro,

de "Amar en tiempo de apps".

Esto casi podría ser una serie de televisión.

Sí, a ver cuándo empezamos, hablamos, guionista,

localizaciones en León y tema económico...

-Bueno, pero seguro que José Manuel ha escrito un libro también,

unas tesis por lo menos. -Para el siguiente programa.

-Para el siguiente programa.

Gracias a los cuatro,

ha sido muy instructivo

y también gracias a ustedes que nos siguen desde sus casas

y que, además, pueden ver el programa en cualquier momento

en la aplicación de RTVE A la carta.

La semana que viene volveremos a estar aquí otra vez.

Hasta entonces.

(Música créditos)

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09 oct 2017

Ramón Colom dedica el programa al AMOR Y SEXO DIGITAL con los invitados LUCÍA ETXEBARRÍA, JOSÉ MANUEL DÍEZ, RUTH GONZÁLEZ Y LUCÍA MARTÍN

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