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Millennium - La televisión que viene - ver ahora
Transcripción completa

El director de Netflix dice que ver la televisión tradicional

es como hacer un viaje a caballo,

y que el futuro será como hacerlo en un bólido.

Tendremos una gran tableta anclada en la pared de casa

y ahí veremos los programas que queramos.

La televisión cambia, pero no el consumo.

Los españoles le dedicamos cuatro horas diarias de media

a ver la televisión.

Y los más mayores, incluso seis horas y media.

Lo que es seguro es que en el futuro los espectadores decidirán más y más

sobre lo que ven y cómo lo ven.

Bienvenidos a este "Millennium",

que dedicamos a la televisión del futuro.

(Música cabecera)

Bienvenidos a "Millennium" hoy.

Vamos a hablar de algo que hacemos aquí mismo,

que es televisión.

Y lo vamos a hacer en un momento convulso,

en un momento de cambios,

de tal modo que cuando les preguntamos a los expertos,

muchos contestan que esto puede ser así

pero puede ser también exactamente lo contrario.

Yo no creo que exactamente lo contrario,

pero sí que hay unas ciertas dosis de riesgo al opinar.

Tenemos cinco invitados.

El primero, es el señor Ignacio Gómez,

director de Análisis y Nuevos Proyectos de RTVE.

Experto en consumo y distribución digital.

Dicen que gran conocedor del mercado.

Estoy convencido

Tanto del audiovisual español como del europeo.

Si es que se puede ser un profundo conocedor del mercado

en estos momentos. Lo digo por los cambios.

Yo creo que tú comentabas que a la hora de aventurar hipótesis

hay un elevadísimo grado de incertidumbre,

y es difícil hacer predicciones.

Pero vamos a hacer una.

En todas las predicciones que yo he leído,

que nos encontramos en las publicaciones,

que asistimos a conferencias,

de la que no se habla es de la televisión pública.

Y a mí me gustaría que hicieses una predicción o un análisis

de cuál es el papel de la tele pública en el futuro.

Yo creo que el papel de la televisión pública

no está en discusión.

Ni en España ni en ningún país de Europa.

En este caso, sí que trato con nuestros homólogos europeos.

Es cierto que como consecuencia de la crisis económica,

ha sufrido alguna merma de recursos presupuestarios.

No solo en España, también en otros países.

Pero mientras siga respondiendo a los objetivos de servicio público,

sigas fomentando los valores democráticos,

la cultura, la educación,

la creatividad, la innovación...

Y mientras la televisión pública siga construyendo

esa esfera de debate participativo

en la que tenga cabida toda la pluralidad y diversidad

de la sociedad, en este caso de la española,

pues yo creo que seguirá teniendo vigencia.

Es cierto que también algunas...

...de aquellas necesidades que satisfacía la televisión pública,

pienso, por ejemplo, en esta tarea de divulgar, educar,

o incluso la parte informativa,

pues sí que ves que en el contexto que nos encontramos,

sobre todo en el ecosistema digital,

surgen otras compañías, otros "players",

que también generan contenidos...

que, de alguna manera, persiguen esas mismas necesidades.

Luego, de alguna manera, tenemos que ir reconduciéndonos,

y seguir apostando...

¿No sería bueno llegar a un pacto por la televisión pública?

Lo digo porque mientras para unos

la televisión pública es la que tiene que dar la misa,

otros partidos políticos creen

que la misa no tiene que estar en la televisión pública.

Con lo cual, los unos por los otros, la casa sin barrer.

Bueno, nosotros tenemos un mandato marco

que explicita los objetivos que tenemos que cumplir

como servicio público.

Acaba de expirar, a comienzos de enero

y que, de alguna manera, tenemos que renovar

para ajustarlo al tiempo en que vivimos actualmente.

Así que, evidentemente, deberá hacerse esa reflexión

en la cual deberán formar parte desde todas las fuerzas políticas

a todos los colectivos, etcétera.

Se tendría que llegar, como bien dices,

a un pacto que nos lleve hacia adelante.

Si este mandato marco creo que duraba nueve años,

pues tenemos que ver cuál va a ser el modelo

y cuáles serán nuestras obligaciones para los próximos nueve años.

O sea que sí, claro que sí.

Muchas gracias por venir y por estar con nosotros.

Es el turno ahora del señor Joseba Fiestras.

Periodista, redactor en El Correo,

fundador y director del Festival de Televisión de Vitoria.

Dirige y presenta el programa de cine

"Bogart baila con lobos", en Radio Vitoria.

¿Y dónde termina el cine? Ya que usted hace todo...

¿Dónde termina el cine y dónde empieza la televisión?

O viceversa.

Yo creo que ahora mismo la frontera es muy fina y casi inapreciable.

Antes sí que estaba más definido

lo que era la ficción para televisión y la ficción cinematográfica.

Ahora mismo, quizá incluso antes,

se hablaba con cierto desprecio de la ficción en televisión

entre la gente del propio sector.

"Los actores que no pueden hacer cine son los que hacen televisión".

Eso lo hemos escuchado muchas veces.

Ahora yo creo que se ha dado la vuelta a la tortilla.

Grandes realizadores, no solo aquí, sino a nivel global...

Grandes realizadores cinematográficos están haciendo ficción televisiva,

grandes actores están incorporándose a la ficción.

Se están haciendo unas ficciones fantásticas.

Y yo creo que ahora mismo esa frontera

es muy difícil de delimitar.

Es algo que parece que ha supuesto un ascenso importante, notable,

para la televisión, y del que hemos de estar contentos.

Gracias. A usted.

José María Álvarez Monzoncillo. Hola, bienvenido.

Es el autor de este libro:

"La televisión etiquetada: nuevas audiencias, nuevos negocios".

Editado por Ariel en colaboración con la Fundación Telefónica.

Pero, además de autor de este libro,

es catedrático de Comunicación Audiovisual,

director del máster de Periodismo en Televisión

de la Universidad Rey Juan Carlos, y está a punto de sacar otro libro

que se llama "Millennials: cambios y perspectivas".

Los dos editados por la Fundación Telefónica.

Decíamos al principio del programa

que hay muchas dudas de cómo será la televisión,

pero que hay una cosa clara, que será una televisión

donde mandarán los espectadores.

Los espectadores intervendrán directamente

y se convertirá en una televisión hecha por los espectadores.

¿Usted cree que realmente será así?

¿O el poder político, económico, todo tipo de poderes y de "lobbies"

influirán en los productos que vemos?

Bueno, no es fácil contestar a esa pregunta.

Esa pregunta habría que hacerla, quizás, relacionada con televisión

pero indirectamente está planteada en relación con Internet, ¿no?

Sería un poco decir lo mismo.

Hay ahí tres teorías.

Una es la apropiación por parte de los usuarios de Internet

y las empresas y los Gobiernos no se meterán a regular eso.

Por lo tanto, es una visión un poco más ácrata del asunto.

Hay una segunda visión mucho más catastrofista,

que es el ciberespacio, el consumo, lo que se consume,

los contenidos y el conjunto de la producción

lo van a controlar, como siempre, las empresas y los Gobiernos

que van a regular para que esas empresas compitan.

Y hay un escenario mucho más intermedio

donde habrá un poco de todo.

Y convivirá un "hacker" con un furtivo.

Convivirá un agregador de contenidos

y convivirá también con televisión comercial

y con producción de contenidos en general.

Sería un poco la idea que podemos trasladar

en el ámbito de Internet y también de la televisión.

Muchas gracias.

Isabel Raventós. Hola, bienvenida.

Ella es productora ejecutiva

de programas tanto para TVE

como las principales cadenas privadas y autonómicas

a través de la compañía Atomis Media

de la que es cofundadora.

Es miembro del consejo directivo

de la Asociación de Productores de Televisión de España.

¿Usted tiene fe en la calidad?

Pues sí. ¿Sí?

Usted cree que esta es una película que al final ganan los buenos,

que son los que hacen calidad.

No, no es una película de buenos y malos, yo creo.

Yo creo que estamos en una etapa en la que, realmente,

estamos asistiendo a una auténtica revolución

en relación a televisión.

Hasta ahora, siempre hemos hablado de que había una evolución

en la historia de la televisión.

Pero, realmente, estamos asistiendo a una revolución.

Y estamos en un momento de cambio

y la tecnología nos está obligando a tomar decisiones

de una manera muy rápida.

Veremos, al final, cómo todos los "players"

que están participando de esta revolución van a reubicarse.

Al final, no sabemos realmente

hacia dónde vamos realmente y cómo vamos a terminar.

Pero estamos en un período de cambio.

Yo creo que ese período de cambio

permite seguir haciendo contenidos de calidad,

otro tipo de contenidos,

lo cual implica diversidad.

Y, realmente, es una época de grandes oportunidades.

También es una época en que debemos cuestionarnos muchas cosas.

Y hemos de ser realmente rápidos y flexibles

y ver cuáles son las tendencias

y hacia dónde vamos a reubicarnos.

Pero, yo creo, para los productores de contenidos,

los creadores de contenidos, es una magnífica etapa

en la que los productores, creadores

y los que sean propietarios de contenidos

tienen mucho que decir y mucho que aportar.

Y, desde luego, la calidad sigue siendo muy importante

en televisión.

Pues me alegra mucho que lo vea así, con ese espíritu tan positivo.

Yo soy, a lo mejor, un poco más escéptico.

Luego, dentro de unos momentos, hablaremos de todo ello.

Como siempre, nuestro primer reportaje está preparado.

Hemos dicho que tendríamos cinco invitados.

El quinto es un crítico de cine y de televisión

y un profesor de la Universidad Ramon Llull de Barcelona.

Concretamente, profesor de la facultad

de Ciencias de la Comunicación Blanquerna

de esa misma universidad.

Él es Fernando de Felipe

y está presente hoy en los tres segmentos

que tenemos pregrabados para ofrecerlos como material

y también para hacer las preguntas

que desarrollarán en cuanto a respuestas

nuestros invitados.

(Música)

Parece impensable, pero hubo un tiempo

en el que la televisión era en blanco y negro

y los espectadores nos teníamos que conformar

con una Primera y una Segunda cadena.

Hasta hace no mucho,

casi todos los hogares tenían un teléfono fijo conectado al mundo

por cables y enchufes.

Pero el teléfono se volvió móvil,

y ahora la televisión está haciendo lo mismo.

La televisión del futuro, hay que tener en cuenta,

es como lo de los móviles,

ya no decimos "teléfono" decimos "móviles" directamente.

Porque el teléfono es una cosa que se convirtió en teléfono móvil,

y ahora ya nadie piensa en la simple función del teléfono.

Eso es como un anacronismo.

Con la televisión yo creo que está ocurriendo lo mismo,

aunque seamos más reacios a cambiar, incluso la terminología,

y a cambiar la idea apocalíptica

de que la televisión está en un momento casi de involución

porque no puede avanzar más.

La televisión tal como la conocemos hoy

es una especie en extinción.

Cada vez más personas ven televisión sin tener un televisor,

en el ordenador, la tablet, o el teléfono móvil.

En cualquier lugar menos aquí.

Las generaciones más jóvenes ya no consumen la televisión.

Es que ya ni siquiera pasan por delante de la televisión

o conciben la televisión como tal.

Lo importante es que la televisión se ha deslocalizado.

Estamos un momento en que la televisión ha pasado de ser

el punto de fuga del hogar, incluso a nivel jerárquico,

allí donde tenían que converger todas las miradas.

Se ha perdido la sensación de cita con ella.

Los espectadores ya no toleramos aquella vieja idea

de tener que esperar para ver lo que nos gusta.

Si antes las familias, los amigos, los compañeros de trabajo,

todos veíamos los mismos programas al mismo tiempo y luego comentábamos

en la oficina, en casa o en el bar,

ahora lo hacemos vía Twitter y Facebook.

Lo que yo creo que sí seguimos pidiendo todos como espectadores

tengamos una edad u otra,

es aquella vieja idea de la conversación de café

del día siguiente.

Es decir, la televisión es algo

que aunque lo veamos cada vez de forma más íntima, individualizada,

más aislada incluso,

pero, al mismo tiempo, lo importante es que luego puedan conversar

cada uno con su círculo.

Que cuando tú llegas con tu grupo de amigos

puedas comentar la jugada.

Y cuando digo "luego",

ahora estaríamos diciendo "de inmediato"

Un nuevo concepto se abre hueco en el mundo audiovisual.

Cambian los dispositivos y la forma en que consumimos los contenidos.

Hay un caso muy conocido, precisamente en TVE,

"El Ministerio del Tiempo", que tenía una audiencia real,

de la que se mide con los audímetros y todo este tipo de historias,

para los anunciantes y demás,

aparentemente pequeña o escasa para la inversión de la serie,

sin embargo, la repercusión hipermediática de la serie

era muchísimo mayor y, realmente, decías,

¿dónde está escondido ese público que no solo está siguiendo,

sino que está aficionándose, está creando un fenómeno fan,

un fenómenos de seguimiento, un fenómeno "transmedia",

alrededor de algo que, en principio, simplemente era una serie

para emitir, usar y tirar,

por decirlo de una forma, como el modelo tradicional.

Los datos nos dicen que España es el país europeo

que más tiempo pasa delante de la pantalla.

Nos sentamos una media de casi cuatro horas al día

ante la televisión.

Sin embargo, todo apunta a que a este aparato

le estamos dando cada vez menos uso.

¿Cuáles son los retos de la televisión convencional

para mantener su liderazgo?

¿Qué pide hoy el público a la televisión de toda la vida?

(Música)

Para empezar, la prensa ha cambiado el nombre a la sección de Televisión

y ahora les llaman "Pantallas".

Y en Pantallas está, más o menos, toda la información

que antes incluían las carteleras y demás.

Pero en el reportaje se han dejado dos preguntas encima de la mesa

para todos ustedes, para todos vosotros.

¿Cuáles son hoy los retos de la televisión convencional

para mantener el liderazgo?

¿Qué pide hoy el público a la televisión de toda la vida?

¿Quién quiere empezar?

Yo creo que se ha incidido un poco en lo que decía antes,

esa confusión que ha habido hasta hace muy poquito

del contenido y el continente.

Yo creo que el contenido sigue existiendo.

Lo que llamamos televisión, llámale "pantallas",

como quieran llamarle ahora, esos contenidos siguen existiendo

lo que pasa es que ahora se pueden ofrecer

desde ventanas muy diferentes.

¿Qué pide el público? Pues, fundamentalmente,

lo que le ha pedido siempre a la televisión: que le entretenga.

Yo creo que la televisión, fundamentalmente...

Es cierto que debe tener un punto de informativo,

debe tener un punto de formación,

pero, fundamentalmente, siempre ha sido entretenimiento.

Y yo creo que eso...

El público va a seguir necesitando de esas pantallas

o de esos contenidos que le entretengan.

¿Cómo van a funcionar esos contenidos?

Eso es lo que está cambiando. Ahora, las nuevas generaciones,

están acostumbrados desde muy pequeñitos

a algo que no hemos vivido nosotros,

que es que ellos han nacido en ese mundo digital.

Están acostumbrados a verse protagonistas de videojuegos.

Antes me preguntabas la frontera entre el cine y la televisión.

Igual hay que empezar a preguntarse dentro de poquito

cuál es la frontera entre los videojuegos

y la ficción televisiva o cinematográfica.

Porque ahora mismo ves tráileres de videojuegos

que parecen series de televisión. ¿Cuál es la gran diferencia?

Que el chaval que juega a ese videojuego

está dentro de esa película,

se está convirtiendo en el soldado en la batalla.

Yo creo que eso es lo que pedirán en el futuro a la televisión:

ser todavía más protagonista.

¿Cómo se va a lograr eso? Eso ya la tecnología lo decidirá

porque nos puede sorprender en cualquier momento.

Yo solo quería matizar un poco las palabras del crítico,

que creo que ha sido especialmente duro

con la televisión lineal o convencional.

Si vemos, por ejemplo, los datos de 2016,

la media de consumo de 2016 era de tres horas y 50 minutos.

Él ha dicho que los jóvenes no ven la televisión.

Pues los jóvenes es verdad que su consumo ha caído...

24 minutos en los últimos seis años en el "target" de 13 a 24.

Sin embargo, todavía ven dos horas de televisión al día.

Luego tampoco es del todo cierto que los jóvenes no vean televisión.

Los jóvenes se sientan a ver un "Masterchef Celebrity",

un "Eurovisión", un "Gipsy Kings", por poner un ejemplo.

Un "Hormiguero".

Entonces, sí que es verdad...

Cada vez ellos pasan más tiempo en Internet

y consumen otro tipo de contenidos.

Y no solo consumen contenidos audiovisuales.

También pasan muchísimo tiempo comunicándose,

utilizando las herramientas de mensajería, etcétera.

También hay que poner esto un poco en contexto.

Yo estoy también de acuerdo con Joseba.

Mientras tú consigas seguir generando emoción,

la televisión, o el sector audiovisual,

por no incidir tanto en la palabra "televisión",

seguirá siendo relevante.

-Yo creo, por un lado, a nivel...

Quiero dar datos.

A nivel internacional, por ejemplo, está estimado

que el consumo fuera de la televisión convencional

suele ser una media, en estos momentos,

de alrededor de dos horas por semana

de consumo de televisión no lineal, a través de la tableta, el móvil...

Se estima que a partir de 2020, la media será de 24 horas semanales.

Poco a poco vemos la tendencia.

Hay una disminución de tendencia de la televisión lineal.

Cuando se habla de la televisión convencional

y qué tiene que hacer la televisión convencional

ante toda esta revolución a la que se enfrenta,

si vamos a ejemplos de cadenas

como la BBC.

La BBC, desde hace unos años,

se está planteando cómo afrontar todo este futuro digital.

La BBC habla de cómo hay que reinventarse,

de reinventar, por un lado, el servicio público,

de reinventar la televisión convencional.

Y, realmente, el director general actual de la BBC

menciona siempre tres puntos

que creo que son interesantes de mencionar aquí.

El primero es que para afrontar esta revolución

hay que insistir en la creatividad.

Cuando habla de creatividad,

quiere decir que hay que invertir en innovación.

Él dice en innovación, por un lado,

y la innovación significa asumir riesgos.

Riesgos quiere decir hacer programación

que, igual, otras cadenas no hacen.

Asumir hacer otro tipo de proyectos

que, igual, otras compañías tardarían más en hacer.

Eso por un lado.

También en la BBC se plantean, realmente,

potenciar todo lo que es el servicio de televisión a la carta.

El famoso iPlayer de la BBC.

También invertir en desarrollar más tecnología

para que el iPlayer, que en este momento,

por ejemplo, en el Reino Unido,

tiene una media de un 30 % de la población

del Reino Unido que utiliza el iPlayer.

Ellos se plantean, en los próximos años,

este 30 % aumentarlo a un 50 %.

Por ejemplo, Netflix en el Reino Unido

lo utiliza un 16 %, para ver la comparación.

Interesante. ¿Dejas que José María y luego...?

Vamos a ver, creo que tengo que introducir en el debate

el tema del concepto de qué es televisión.

Porque si no, nos vamos a perder.

Porque yo creo que una de las cosas que más hacen los jóvenes actualmente

según veo yo el concepto, es ver televisión.

Es un tema que, además, discuto mucho con ellos.

Cuando ellos ven, por ejemplo, una serie en "streaming"

en un formato descargado ilegalmente...

¿qué están viendo? Yo les pregunto.

Aunque lo vean en una tableta. ¿Qué ven?

Si esa serie, además, la ha hecho una televisión.

Se llame HBO, Showtime, BBC, o se llame Televisión Española.

¿Qué define el hecho?

¿La tecnología, el receptor, el canal de distribución?

El fenómeno sociológico es bastante complejo.

Por lo tanto para mí, a día de hoy, ya sé que es muy complicado,

me limito más al lenguaje, al formato,

y a quién ha financiado la producción.

A partir de ahí, ya entiendo que es televisión.

Por lo tanto, no es verdad que los jóvenes no vean televisión.

Lo que más hacen es ver televisión, aunque lo vean en otras pantallas,

pero lo que más hacen es ver televisión.

¿Ignacio, tú querías decir algo antes de pasar a Fernando de Felipe?

No, lo que comentaba antes Isabel...

Como utilizaba como ejemplo una televisión pública

me parecía bastante pertinente esta idea de, por un lado,

un desarrollo tecnológico, en el cual estamos todos metidos,

todos tenemos nuestras plataformas de vídeo bajo demanda

en las cuales le vamos añadiendo funcionalidades nuevas.

Ahora estamos nosotros trabajando en temas de personalización.

Pero me parecía, sobre todo, muy interesante

lo que tú hablabas del cambio cultural.

También es necesaria esa idea,

precisamente para saltarse

esa idea preconcebida de lo que es televisión.

Entonces, yo creo que...

Que sí, es importante que se conjuguen esos dos elementos,

el cambio tecnológico pero también el cambio cultural,

que dejes de pensar en que la televisión son...

En que el grupo son medios y canales.

Ya no es televisión, radio digital.

Ya no es La 1, La 2, por ejemplo, o nosotros con 24.

Hay que tener una visión más integradora del contenido.

Saber dónde están las audiencias.

Entonces, simplemente, distribuir ese contenido

sin que te importe tanto el soporte por el cual lo estás enviando.

Y eso es, yo creo, donde está la BBC,

en esta idea del "digital first", el "audience first".

Eso es un poco el gran salto cultural

el cual tenemos que hacer todas las televisiones.

-Públicas y privadas. -La BBC tiene una estrategia global.

Es de las pocas televisiones que no piensa en su mercado interior,

está pensando en su mercado exterior.

Y así lo reconoce, primero, la sociedad inglesa.

Nada menos, tiene una financiación que supera los 4000 millones de euros

que es cuatro veces más que esta casa.

Y a partir de ese coste, puede pensar en el mercado global.

Por lo tanto, toda su producción incrementa sus costes,

y puede competir con mejor fuerza, con mejor capacidad,

en todos los mercados, tanto emergentes como clásicos.

Son estrategias distintas.

Ese es el gran problema. Es curioso,

hay varias estrategias paralelas, y pasamos enseguida a Internet.

Yo creo que también está sucediendo en cualquier industria

donde el idioma cada vez es más importante

como vector de penetración en otros mercados.

La BBC, es cierto, piensa, no en el Reino Unido, que sí

pero piensa en EE. UU. y piensa en aquellas partes del mundo

donde puedan ofrecer su producción en inglés.

Sin embargo, no hay ninguna cadena de televisión

ni tan solo las de EE. UU. en español,

que piensen en el mercado global en español.

¿Por qué?

Pues porque para eso hace falta mucho dinero.

Sin embargo, recuerdo perfectamente

un artículo de Jeremy Rifkin,

uno de los pensadores e ideólogos,

donde denunciaba en un artículo publicado en El País hace unos años,

atención, que la voluntad es que haya

dos grandes cadenas de televisión

que estén en todo el mundo.

Las dos serán americanas, y las dos serán conservadoras.

Entonces, yo creo que también hay que despertarse

y empezar a pensar cuál es nuestra estrategia

en todos estos asuntos,

que tenemos un poquito más allá del día a día.

Estoy totalmente de acuerdo con vosotros.

Esta visión transnacional también es una tendencia.

Tú ponías el caso de Netflix.

Hay unas increíbles ventajas de las economías de escala,

de estar 100 países, 130 o 140.

Los desarrollos tecnológicos que haces para un país

los puedes llevar a tu plataforma, los puedes utilizar en 100 países.

Que tu contenido, a la hora incluso de negociar los derechos

con los creadores,

saber que tú puedes tener ese alcance internacional,

te va a favorecer respecto a los otros.

-Pero no es lo mismo.

Netflix está en 190 países en estos momentos.

Sí, pero Netflix...

Es otro debate. Es otro debate.

Pero Netflix no cuenta en los 190 países

qué espectadores tiene y cuántos abonados.

Con lo cual, eso puede ser...

Hay quien cree que eso es una pirámide financiera.

Dejémoslo, porque no hay nada que lo haga pensar, pero podría ser.

Vamos, si queréis, a Internet. Vamos a ver el vídeo

con la intervención de Fernando de Felipe.

Eso nos permite hablar del tótum revolútum

que se produce en ese medio.

Lógicamente, el menú que aportan

canales o medios como YouTube,

lo que plantean es la posibilidad de hacer, realmente,

que tú eres el que controla la programación.

Tú eres el programador.

La parrilla es un bufete interminable que es imposible de acabar,

y aparte, es un bufete en el que tú puedes interconectar,

porque no mueres delante de un número equis de platos,

que sería lo normal en un bufete.

Hay 50, 60, 80 platos, pero hay un máximo.

Sino que tú puedes "linkar" y decir: "Ahora que acabo de comer esto,

me doy cuenta que maridaría bien con una cerveza holandesa

y con un plato de sushi de tal sitio".

Y tú puedes llegar a buscarlo.

Eso es lo que, de alguna manera, ofrece la Red

en el sentido de ese nuevo canal

en el que tú puedes jugar a programar.

YouTube no deja de ser programación a la carta encubierta.

Hablamos siempre de qué es Internet, hablamos de redes sociales,

pero, en el fondo, es un tipo de zapeo distinto.

Un zapeo casi como "El libro de arena" de Borges,

que no te lo puedes acabar.

Es inacabable, inabordable, por suerte o por desgracia.

Y que, además, plantea que tú tienes el control

de ese tiempo de la exhibición real.

De la exhibición y del contenido.

Tú puedes ir "linkando" de una manera completamente aleatoria

y creando una experiencia única.

Televisión más a la carta que esa ya no puede haber.

(Música)

La primera pregunta que a mí se me ocurre,

la televisión por Internet,

de hecho, suprime las licencias que han ido dando los Gobiernos.

Con lo cual el poder de intervención de los Gobiernos democráticos...

...difícil es.

Es difícil que puedan hacerlo.

En cambio, los grandes grupos económicos,

que a veces son los malos del sistema,

sí tienen completa libertad para poder hacer lo que quieran

en un terreno que, hasta ahora, les estaba vedado.

La licencia cada vez vale menos, en todos los mercados.

Porque Internet ha roto, digamos,

la cadena de valor del audiovisual.

Por lo tanto, la producción, distribución y consumo,

al estar cuestionada su distribución, la licencia va a menos. En general.

No quiero decir que desaparezca o que tenga un coste cero.

Y la segunda idea que quería lanzar

a propósito de las nuevas televisiones en Internet,

es que no solo no hay control por el Gobierno,

sino que en este momento no cumplen los requisitos

que cumplen en la televisión convencional.

Por lo tanto, hay una directiva europea

para que esas televisiones cumplan las cuotas necesarias de inversión

en cine o en producción propia.

Y en España, también, que yo sepa, está el Gobierno en ello.

Intentar que todo este mundo que se mueve en Internet

por lo menos cumpla los mismos requisitos

y el mismo marco legal,

ya que no se puede controlar su licencia,

y otras muchas cosas más relacionadas a la programación,

pero por lo menos se le puede controlar sus ingresos

para que parte de estos reviertan en la producción audiovisual

de nuestro país. Es importante.

Esa regulación, en Internet, hasta ahora no existe.

-Está empezando ahora. -Hay una directiva en Europa.

Siempre se ha regulado, por lo menos desde fuera,

siempre se ha visto, cuando hablamos de televisión,

que ha habido unas reglas que había que cumplir

tanto las públicas como las privadas.

Porque estamos hablando de un medio de comunicación

que puede manipular, que puede llegar a hacer daño al espectador.

Por lo menos, confundirle.

Eso, hasta ahora, en Internet,

esas reglas que se están empezando a poner ahora,

no han existido, han campado a sus anchas

y han hecho lo que han querido.

Eso revierte en un cierto peligro para la gente

que se tiene que llegar a regular.

¿Cómo? Eso ya no lo sé porque es complicado.

Los canales internacionales tendrán que entrar en el sistema jurídico.

Me parecía interesante, Miguel comentaba

esa libertad de elección.

Que tampoco es del todo completa en Internet.

Tú cuando estás en YouTube,

estás sujeto al algoritmo de recomendación de YouTube.

Cuando estás en Facebook...

Muchas veces no estás en Internet,

muchas veces estás dentro de la ventana

de un operador concreto, en este caso Facebook,

y nuevamente tú puedes decir:

"Yo soy libre porque veo mi 'newsfeed' y voy eligiendo".

Pero estás sujeto a un algoritmo de selección de contenidos

del propio Facebook.

Una reflexión que tenemos en el seno de la televisiones públicas,

cuando ahora pensamos en los sistemas de recomendación,

cómo, de alguna manera, favorecer la serendipia.

Porque si, al final, yo solo te estoy recomendando

esa burbuja de intereses que te es más afín,

nunca vas a ver lo que cae

fuera de tu esfera más cercana de afinidad.

Por eso, ¿completa libertad?

Pues yo creo que eso también hay que ponerlo en perspectiva

porque no eres 100 % libre.

Lo que pasa es que si vamos a los datos...

Por ejemplo, en el caso de YouTube,

son los datos que da Google.

Ellos dicen que reciben 400 millones de vídeos

al minuto.

Esto es tremendo.

Luego, ellos barajan audiencias...

Un billón de audiencia, mil millones de personas, al mes.

Un billón de vídeos

que reciben nuevos al día.

Entonces, esto lo comento

para dar una opinión diferente.

A mí me gustaría decir una cosa de lo que habéis hablado antes.

Porque si no se me olvidará también.

El tema de los reguladores.

Es verdad que tienen una importancia absoluta,

pero el regulador, ¿a favor de quién debe regular?

¿De los telecos que en todo el mundo

quieren controlar el "business"?

Dos, ¿a favor de los productores de contenidos,

que también quieren su operación?

¿O a favor de los ciudadanos?

Claro, es muy complicado.

Cuando Obama fue a California,

visitó a los de Internet, no fue a Hollywood.

En este momento, Trump no se ha movido.

La neutralidad de la Red es un debate en Europa

al que nadie quiere hincar el diente, en este asunto.

Los de las empresas de telecomunicaciones,

los tradicionales TELCOS

están invadiendo cada vez más las frecuencias que usa la TDT

para pasarlas al 5G, a la telefonía móvil,

y a la transmisión de datos.

Muchos Gobiernos no están pensando en sus ciudadanos.

Por lo tanto, hay diferentes puntos de vista.

En escala global, no hay ninguna determinación.

Quizás en EE. UU.,

donde hay más esa idea de crear esos grupos empresariales

donde el operador de red, el propietario,

que provee el servicio de Internet, tenga también los contenidos,

genera un problema bastante importante

de monopolios, oligopolios de facto,

que pueden condicionar tanto la demanda

como los derechos de los consumidores.

Por lo tanto, ahí estamos abiertos a un escenario bastante difícil.

Porque no se sabe quién puede controlar.

Me sumo a esta idea de regular el ciberespacio.

Es que es tan grande y es tan amplio.

Y puede acceder absolutamente todo el mundo

y desde cualquier parte, que es muy difícil de controlar.

Y, evidentemente, entiendo la pregunta,

porque me imagino que hay unos intereses creados

de ciertas partes que juegan una parte importante en todo esto,

que estará intentando que si en algún momento

se produce esa regulación, les beneficie a ellos.

Lógicamente.

Pero como me imagino que pasaría antes a otros niveles

cuando hablábamos de "la otra", de la anterior televisión.

La teoría está clara.

Sería legislar pensando en el ciudadano.

Lo que pasa es que luego, como estáis vosotros describiendo,

cuando uno entra en el terreno de la práctica...

De hecho, en todo este proceso que está habiendo

de armonización legislativa,

teóricamente participan todos los agentes.

Participan las empresas de telecomunicación,

las grandes empresas tecnológicas,

las televisiones públicas, privadas, etcétera.

Luego, no sé cómo se canaliza la opinión del ciudadano.

Y si él va a poder tener mucha voz y voto

en cómo va a quedar finalmente esa legislación, pero vamos...

Hemos pasado por encima, y me gustaría,

porque Fernando de Felipe dice algo interesante...

(CARRASPEA)

...hablar sobre los formatos, aunque sea muy por encima.

Si queréis, vemos a Fernando y a continuación hablamos,

aunque sea someramente,

sobre los formatos televisivos actuales.

En el tema de las tertulias políticas está claro que el gran problema

no es que a la gente le interese mucho más la política que antes,

que a lo mejor también, seguramente,

eso lo podrían decir más los sociólogos que yo,

pero a mí la sensación, lógicamente, como experto en medios,

o crítico, como lo quieras decir,

la sensación es que el problema es que la tertulia ha bajado a un ruedo

en el que estaba antes el "reality", lo que se llamaba "la telebasura".

La diferencia entre los debates aparentemente muy contrastados

y muy consensuados sobre política, y de candente actualidad,

y el "Sálvame" de turno,

es una diferencia prácticamente inexistente.

Además, a las pruebas me remitiría

si fuéramos viendo la deriva que han llevado ciertos programas

que han empezado con una idea de hacer tertulia política en serio,

y han terminado convertidas en una especie de gallinero

en el que prácticamente todo vale para generar un tipo de debate

que ahora se centra alrededor de la política

como en otros momentos se centra en tertulias de fútbol o del corazón.

El "reality", o la tertulia política enfocada como una forma de "reality",

ya estamos en ello, en cierto modo.

Hay programas que han empezado a experimentar con el "storytelling",

el mezclar lo que serían contenidos más propios de telerrealidad

con contenidos de lo que sería informativo, más político,

y más de debate sesudo y demás.

Entonces, yo creo que hay una mezcla

muy difícil ahora de resolver,

y, sobre todo, de vislumbrar cuáles son las últimas consecuencias.

Si nos ponemos muy apocalípticos,

el "reality" es como la madre de todos los males

de la televisión contemporánea.

Pero, al mismo tiempo, es la esencia de la televisión

casi desde el origen.

El problema es, lógicamente,

el uso que hagamos de ese tipo de contenido

y a qué apliquemos ese tipo de mecánica.

Pero insisto, es un tema que es transgenérico.

Se puede aplicar a cualquier tipo de formato,

a cualquier tipo de género.

La propia ficción está trabajando en clave de "reality" también,

en paralelo, sin ningún tipo de problema.

Y parecería que es casi la gran contradicción.

Como el agua y aceite de los géneros.

Ficción frente a esa realidad implementada y muy guionizada

que es el "reality".

Desde el momento en que se puede hacer esa mezcla, ese híbrido,

el futuro nos puede dar muchísimas sorpresas

dentro de todas las variables que todavía permite el modelo.

(Música)

Quizás lo que habría que decir

es que este es el gran momento de la hibridación de géneros.

¿Dónde termina el programa de realidad?

¿Dónde empieza el magacín? ¿Dónde sigue el documental?

La ficción, por supuesto...

¿A ti te gustan los programas de realidad?

Los "realities".

Sí... Yo es que, claro, cuando antes hablabais de calidad,

que es un término bastante subjetivo. ¿Cómo mide uno la calidad?

La calidad está en el píxel de la imagen.

También era un poco...

No sé si yo estoy tan de acuerdo contigo

en esta televisión de alta calidad y esta televisión de baja calidad.

Hay algunos "realities" que me gustan y otros menos.

Pero en algunos "realities"

que muchos calificarían de baja calidad,

pero tienen elementos técnicos de gran calidad.

Una edición de vídeo

que ya me gustaría a mí para otros programas, etcétera.

No soy tan categórico en decir que la realidad no me gusta.

Perdona, los formatos de "reality".

-Que en un tiempo

en el que yo creo que se supone que está todo inventado

en el tema de contenidos,

yo creo que precisamente la creatividad nueva

es mezclar esos conceptos que ya están inventados.

Yo creo que se lleva haciendo desde hace mucho tiempo

pero cada vez hay que enrevesarlo más para que parezca un formato nuevo.

Estoy de acuerdo en que un formato te puede gustar o no el contenido,

pero si el formato está bien tejido,

si está hecho con una realización impecable,

si está inventando desde otro punto de vista,

pues tiene unos valores.

Luego, esos valores quedarán o no quedarán.

Hablaba...

Lo hemos comentado antes también.

...de los debates serios en televisión.

Hay una cosa, yo creo que el espectador es muy caprichoso.

El espectador se queda con la anécdota, lo intrascendente.

Si uno echa un vistazo a la historia de TVE,

que ha cumplido recientemente 60 años, lo habéis celebrado,

se han recuperado las imágenes históricas de TVE,

si le pides a un espectador que recuerde,

porque lo ha visto recientemente,

cuál ha sido la imagen de un debate de toda la historia de La 2.

Se queda un debate literario en el que uno de los escritores

estaba un poco borracho y había montado un número ahí.

Te quedas con la anécdota.

Pero yo diría que esa imagen se ha repetido tantas veces,

que permanentemente...

Pero, por ejemplo, si tú vas a un debate de "La clave"

Sí, sí. de los años...

Lo que quiero decir es que esas imágenes

se han quedado en el recuerdo.

Todos recordamos el debate de "La clave",

como un formato muy interesante

y la gente, además, lo veía y tenía una cierta audiencia,

a pesar de que se emitía de La 2

y la Primera cadena era donde echaban...

Creo que competía con el "Un, dos, tres",

ese tipo de formatos más de entretenimiento,

y no obstante, tenía audiencia,

y se recuerda como un programa histórico,

pero esas imágenes...

A lo que voy es que esa anécdota

es con la que se queda el gran público

porque se repite demasiado.

Pero es porque llama la atención.

No sé exactamente cuál es la razón,

pero sí es cierto que la imagen que se repite es esa, no otras.

Porque llaman la atención al realizador que elige la imagen.

El realizador o periodista. Sí, el programador.

-Lo que creo con relación a esto de los formatos,

es que la televisión lineal convencional que conocemos

cada vez va a ir más ligada, siempre lo ha estado,

pero cada vez más ligada al tema del directo.

¿Del? Del directo.

Por eso va a tener larga vida.

Por lo tanto, los formatos ligados al directo,

larga vida para la televisión. Es imposible.

Por mucho que cambie la gente joven, que es distinta,

siempre le va a interesar un partido de fútbol,

el tiempo que va a hacer mañana, lo que va a suceder, un "reality"...

O un evento. Es una obviedad.

-Y por otro lado... -Es el evento de verla como antes.

Por otro lado, tenemos ahora todo el ámbito

de los nuevos contenidos que van ligados a consumos

de diferentes pantallas,

y su canal de distribución es Internet.

Hay ahí todo un campo de avance y de desarrollo

y de innovación muy importante.

Antes también lo hablábamos con Isabel.

Es inteligencia artificial, realidad aumentada...

Va a haber muchas cosas nuevas.

No es lo mismo ver un formato de serie de televisión de 45 minutos,

que estaba pensado para hacer cortes publicitarios correspondientes

en televisión lineal,

con un consumo de un vídeo que dura cinco minutos

en un dispositivo pequeño.

Sería imposible ver una gran superproducción de Hollywood

en una pantalla pequeña, y en otro sistema distinto,

en una posición mucho más pasiva

frente a una actitud mucho más interactiva,

mucho más de cara a interactuar.

Por lo tanto, en el ámbito de los lenguajes, los formatos,

las estéticas,

en el nuevo ámbito de Internet, de dispositivos electrónicos,

hay ahí un camino por avanzar que estamos viendo algunas cosas,

que se parecen mucho también a lo que se ha hecho en el pasado.

Hay como una mezcla de lo posmoderno con lo "vintage".

Cuando hay esa cultura que mezcla todo,

el "remix" de la cultura moderna, que tanto llevan los "youtubers".

En ese ambiente, podrá haber mucha experimentación,

y esto se contrapondrá, a mi modo de ver,

con una televisión que todavía aguanta.

Ahí está el consumo, cuatro horas diarias.

Aguanta bastante bien.

Y que, por cierto, avanzó más rápido que Internet

cuando se implementó.

Siempre decimos que Internet va muy deprisa,

pero va más lento que la televisión.

En España mismamente, en aquella sociedad de los 60,

que era una España pobre, en seis o siete años,

más del 90 % de la población tenía Internet.

En la actualidad... Tenía televisión.

Televisión, perdón.

En la actualidad, 25 años después de Internet,

el 70 % de la población tiene Internet.

Y otro 30 % no tiene Internet.

Ahí es donde veo yo la democracia en el acceso

además del consumo y del gusto. No lo veía desde el punto de vista

del control político de una televisión.

Eso creo que va a suceder, por tanto, no aporto nada

porque en ese ámbito de los nuevos lenguajes y formatos,

todo este asunto es muy complicado.

Hay una gran creatividad, gran innovación.

Lo están haciendo los usuarios, las empresas, las nuevas, las viejas.

El mercado convergente...

Por ejemplo, cuando estaba oyendo hablar

de los formatos de realidad, que fueron inventados, el directo...

Me ha venido a la cabeza un formato que hacía esta casa

que se llamaba "Vivir cada día",

que dentro de sus posibilidades técnicas de esa época,

intentaba explicar cómo era la realidad

de cómo vivían algunas personas.

Con lo cual, volvemos a lo mismo

de las necesidades de la televisión pública de innovar,

de progresar, de hacer formatos distintos.

-Aquellos eran uno "realities".

Nosotros, en el primer festival de televisión que hicimos en Vitoria

hicimos una mesa redonda, un encuentro,

hablando de los "reality shows".

Había gente que hablaba de "Gran hermano",

y estaba Alfredo Amestoy para hablar de "La España de los Botejara".

Porque no dejaba de ser un "reality".

Con la técnica que había en aquella época,

amoldándose a lo que tenían.

Eso ha avanzado y ha posibilitado que ahora pueda haber una casa

donde estén todos controlados con cámaras.

En aquella época, eso era prácticamente imposible.

Pero se intentaba hacer.

Los géneros lo que van haciendo es evolucionando

y lo que está claro, estoy de acuerdo contigo,

a la hora de consumir no es lo mismo consumir una serie de televisión

en un formato en que los guionistas lo han hecho

para que dure 45 minutos,

o una hora y cuarto, como duran aquí las series.

Lo que sea.

Y que luego veas a los chavales

que están viendo la serie en la parada del autobús en el móvil

y paran porque viene el autobús, ven cinco minutos,

y siguen consumiéndola media hora después.

Para eso sí se está inventando otro nuevo lenguaje.

-Eso es. Esa es la idea. -En Internet, en YouTube.

Con capítulos más cortos.

-Solo comentar que vamos a formatos más híbridos, yo creo.

Las nuevas tecnologías nos permiten también experimentar.

Pero las televisiones "convencionales"

están también intentando,

pero es más fácil testar estos nuevos formatos

a través de los canales "online".

Es mucho más fácil.

¿A qué atribuyes tú, estadísticamente, lo vi el otro día,

la escasa renovación de los grandes formatos

que pueblan las programaciones de las diferentes cadenas?

Por ejemplo, en relación con el Reino Unido,

donde es normal que un programa tenga seis ediciones, ocho,

y venga otro, y luego otro.

En el caso nuestro pueden ser años y años...

Pues es muy fácil.

Es la falta de asumir riesgos. Esa es la realidad.

Los programadores prefieren ir a lo seguro,

a no testar proyectos nuevos.

A diferencia de otros países,

donde cuando se ve que un programa empieza a tener un poco de desgaste,

y ven que las tendencias van por otro lado,

intentan invertir y testar

a ver si realmente se pueden hacer otro tipo de proyectos.

Aquí no nos gusta asumir riesgos.

Las cadenas, ante la guerra que hay de audiencia,

para que no les baje un punto,

prefieren renovar una serie o un proyecto

que no les ha ido muy bien en la edición anterior, pero dicen:

"Más vale lo conocido que empezar con cosas nuevas".

Este es un problema de...

-Yo no creo que sea tampoco una cuestión específica nuestra.

-No, no, yo no hablo de... -Volviendo a la BBC.

La BBC tiene un "EastEnders" que lleva ya 25 años.

-Tiene "Doctor Who". -Yo creo que es en general.

Hay una tendencia a no intentar probar

proyectos nuevos.

Pero yo creo que ahora la innovación se ha pasado a los usuarios.

O se está pasando, se está desplazando.

Porque los usuarios ahora tienen tecnología.

Hoy en día tienen cámaras 4K,

tienen "software" en su ordenador para poder trabajar

en realidades virtuales.

Pueden innovar. De hecho, están innovando.

Y las empresas están mirando a ver lo que innovan los usuarios.

Esto es así.

Estamos fuera del tiempo. Perdón.

O sea, que os agradezco mucho, me parece interesantísimo.

Volveremos, de alguna manera.

Porque creo que lo de los formatos y lo de los programas de realidad

y lo que hay de verdad en esos programas y lo que no,

es motivo, a lo mejor, para hacer otro programa.

Gracias a los cuatro por estar.

Gracias a nuestros espectadores.

Les esperamos la próxima semana.

(Música)

  • La televisión que viene

Millennium - La televisión que viene

17 abr 2017

La industria televisiva está viviendo una revolución en los contenidos y la forma en que la consumimos. Las plataformas que ofrecen los contenidos a la carta, han modificado los hábitos de consumo. Estaremos con: Ignacio Gómez, Joseba Fiestas, José Mª Álvarez Monzoncillo e Isabel Raventós.

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