Presentado por: Ramon Colom Dirigido por: Ramon Colom

La Sociedad de la Información pone a nuestro servicio una cantidad ingente de datos, de argumentos, de detalles para que estemos mejor informados. No obstante, a menudo quedamos sepultados frente a todas estas informaciones pues nos faltan los grandes argumentos, las ideas que están detrás de muchas de las informaciones y los posicionamientos en relación a los grandes temas de actualidad. "MILLENNIUM" es el programa, la plataforma de ideas que pretende ser útil a los espectadores de hoy, acompañándoles en el análisis de los acontecimientos cotidianos.

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Millennium - Educar en la era digital - ver ahora reproducir video 52.22 min
Transcripción completa

Unos dicen que dentro de la cabeza de cada ciudadano

hay un preparador de fútbol.

Otros decimos que un programador de televisión.

Pero lo que es seguro, seguro,

es que en la cabeza de cada ciudadano

hay un sistema educativo diferente.

En estos momentos hay 600 centros escolares en España

que educan según pedagogías que ellos califican como "libres".

Hablaremos en nuestro programa de todo ello.

(Música cabecera)

El de los sistemas educativos debe ser un temazo

porque cuando yo era pequeño,

ya en el colegio hablábamos y discutíamos

sobre si el sistema que teníamos entonces, en pleno franquismo,

era bueno o no lo era,

y seguimos hablando de lo mismo,

por tanto, no está resuelto.

Por tanto, igual es un argumento de esos

que van unidos consustancialmente con la vida humana,

lo vamos repitiendo permanentemente.

Tenemos cuatro invitados.

Los cuatro invitados...

yo creo que tienen posturas no siempre idénticas,

lo cual nos llevará al contraste.

En primer lugar, está Carmen Pellicer.

Carmen Pellicer, habíamos hablado de ella en este programa

porque José Antonio Marina, con quien trabaja conjuntamente,

la había citado en repetidas ocasiones.

Siempre venía Marina, pero no Carmen.

Hoy viene Carmen, y eso está muy bien.

Es autora, conjuntamente con Marina,

de este libro que se llama: "La inteligencia que aprende".

Y yo tengo aquí varias cosas subrayadas de este libro.

"Según el diccionario, 'didáctica' es el arte de enseñar.

Nos parece una definición miope.

'Didáctica' es en realidad el arte de conseguir que alguien aprenda".

Sí, yo creo que necesitamos ese cambio de perspectiva.

Quizá, como profe, uno se preocupa mucho

de qué tiene que hacer.

Cómo tiene que actuar dentro de un aula.

Al final yo creo que hay un cambio.

Yo creo que los años también te dan esa visión.

¿Hay profes que siguen pensando que la letra con sangre entra?

Sí, que el esfuerzo es el equivalente a los trabajos forzados.

Pero no, la letra que permanece no entra a base de sangre.

Eso no está reñido con el esfuerzo.

Una de las cosas que siempre se oye en todas partes

es que los niños y las niñas no hacen esfuerzos.

Porque todo está hecho, todo está...

Y como no hacen esfuerzos ni memorizan ni nada,

pues no aprenden.

Eso no es cierto.

Si uno piensa que aprendes mejor en lo que te gusta hacer,

no es aquello que has aprendido a disgusto

sino aquello que has aprendido con placer.

Y eso te lleva también a esforzarte y a dedicar tiempo,

y a comprometerte con ese aprendizaje.

Pepe Menéndez es director adjunto de Jesuitas Educación.

Son renovadores de la educación desde hace siglos.

Los jesuitas siguen siendo sinónimo de innovación.

Yo no tengo el libro aquí suyo porque es usted innovador

y los siete libros que creo que tiene

están directamente en la Red,

con lo cual se los puede bajar todo el mundo.

¿Qué están innovando ustedes ahora?

Yo creo que nuestro cambio, insistimos mucho,

es un cambio educativo.

No es un cambio solo de metodologías pedagógicas

sino que es un cambio que en el fondo exige

la mirada de los retos que representa nuestro contexto,

que significa algo muy tradicional en la pedagogía de los jesuitas,

que es la visión holística del alumno,

la formación integral.

Bajo nuestro punto de vista

el pasado siglo se ha ido tecnificando

o se ha ido especializando tanto

que al final hemos hecho compartimentos estancos

entre el conocimiento más académico

y entre el acompañamiento integral de la persona.

Quizás la situación actual misma de crisis económica,

la situación actual de muchos jóvenes que buscan su futuro

y que buscan su proyecto vital,

nos ha hecho volver a pensar precisamente en los fundamentos,

que es que la persona es una sola, integral.

Y el conocimiento entra con procesos que van vinculando emociones,

que van vinculando motivaciones.

Pero también con una idea esencial.

No se trata de arrasar ni con la memoria

ni con el esfuerzo individual,

sino ponerlo en un ecualizador

y que todo esté en una justa medida.

Los verbos irregulares en inglés hay que memorizarlos,

pero eso no justifica que el 70 % del tiempo

que un alumno se siente evaluado

la memoria juegue un papel tan esencial.

El señor Fernando Alberca es maestro, directamente,

con mando en el aula.

Profesor de la ESO y Bachillerato.

Actualmente, de segundo y cuarto de la ESO

en un centro privado concertado,

si no tengo mal anotado.

Hay una cosa que ha salido ahora, lo del inglés.

En algún centro público de Madrid

la historia de España se da en inglés.

En muchos centros en España. En muchos, se da así.

¿Y usted cree que tiene que darse en inglés?

Yo empecé el curso pasado en la clase de segundo de ESO y dije:

"Vamos a hacer un dictado", fue uno de los primeros días.

Un niño levantó la mano y dijo: "Pero ¿en inglés o en español?".

Era Lengua española la asignatura.

Yo creo que el inglés es un imperativo que manda Europa

que ha llegado al aula, como la informática,

y esto es una parte tan pequeña

de lo que la educación debe ocuparnos que a veces nos hemos equivocado.

Yo creo que pasa la educación por verla de forma más completa.

Desde el siglo XVII llevamos viendo una parte de la educación muy sesgada

y demasiado racional a veces.

Lo que hace falta es ese esfuerzo, llenarlo de motivación.

¿Cree que todos los niños, según dice su libro,

pueden ser Einstein?

Lo que sí creo es que Albert Einstein no tuvo las facilidades

que podemos sospechar.

Muchas de las dificultades que tuvieron

coinciden con las dificultades que tienen los alumnos de hoy,

con las dificultades que se presentan,

y creo que todo el mundo tiene una capacidad mayor y suficiente

de la que a veces demuestra.

Alberto Royo, el cuarto invitado,

es profesor de música y es músico.

Y con él llegó el escándalo,

como en la película de Vincente Minnelli.

Es un entregado profesor de música en secundaria

en el sistema público de educación.

Y tiene un blog llamado "Atticus Finch".

Es guitarrista clásico, musicólogo,

y acaba de publicar un libro, este, que se llama:

"Contra la nueva educación",

editado por Plataforma editorial.

Hay algo aquí, nada más empezar, en el prólogo,

que si usted lo pone en el prólogo

yo creo que es porque le da mucha importancia.

Un prólogo que se debe nada más y nada menos

que a uno de nuestros mejores escritores,

que es Antonio Muñoz Molina. Él dice:

"Imaginemos que nuestro sistema de salud

hubiese caído en manos de brujos, gurús, homeópatas,

sanadores, astrólogos y estafadores".

Eso es un poco duro.

Es duro, pero también creo que ha llegado el momento

de posicionarnos con firmeza.

No en contra de nadie,

pero sí en favor de lo que debería ser,

al menos en mi modesta opinión, la educación, la enseñanza.

Realmente la comparación con la salud es importante

porque los médicos no se cuestionan si deben o no curar al paciente.

Lo tienen muy claro, y es lo que la sociedad les exige.

Sin embargo, que los profesores debamos enseñar

se está poniendo en cuestión.

No hace mucho había un estudio de la Universidad de Durham

muy interesante, que se basaba en evidencias,

y que concluía que la principal característica del profesor eficaz

era dominar su materia.

Por lo tanto, estamos volviendo a la máxima de la pedagogía clásica.

Aquello que decía Quintiliano de "primero aprende, después enseña".

Y lógicamente, además de que el profesor sepa...

¿Eso significa que hay profesores que no saben lo que enseñan?

No, eso significa que cada vez se está relegando

a un lugar más secundario el conocimiento.

Cuando la principal misión,

tal y como yo entiendo la escuela pública, de la educación

debería ser facilitar, transmitir a los alumnos

aquellos conocimientos que fuera no van a encontrar.

Ahora me he quedado un poco parado

porque si ustedes cogen la colección de nuestros programas

y lo viesen uno detrás de otro,

cosa que no les deseo,

descubrirían que casi cada semana hay alguien que dice:

"Esto debería ser enseñado en las escuelas".

Desde la seguridad vial al cine,

pasando por, por supuesto, educación sexual,

educación emocional...

Todas las temáticas que hay.

Y yo cuando daba clase hace poco en la universidad

les decía a los alumnos que lo importante no se daba

porque no está en el plan de estudios.

Sin embargo, dábamos muchas cosas que están en el programa

y sirven más bien para poco.

Yo creo que hay que confiar en el importante legado que tenemos

y en los diferentes saberes sistematizados, compartimentados.

Creo que incluir cuestiones que, en mi opinión, salen

de lo que debe ofertarse en una escuela,

pues es un error.

La educación emocional está en realidad

implícita en el conocimiento.

El conocimiento en sí mismo ya es emocionante,

un valor en sí mismo.

No se trata de contraponer conocimiento y valores,

pero sí de dejar muy claro que determinados valores

corresponden más al ámbito familiar que al ámbito de la escuela,

que es la que debe reunir los conocimientos.

(CARMEN) Yo voy a retomar, si me permites...

Estamos ya, ahora, en la primera parte del debate.

Yo iba a hablar del informe PISA de 2015.

A mí me gustaría, antes de entrar en PISA,

retomar la analogía de Alberto sobre la medicina.

Quizá porque ahí es un poco el quid.

Son ustedes los invitados, por tanto no le voy a decir que no.

Siempre pienso que un médico que termina la carrera

sigue estudiando y aprendiendo cosas nuevas.

Nadie entendería, cuando va al médico,

que este señor le atendiera con la medicina que aprendió

hace 15 o 20 años en su carrera.

Porque la medicina avanza, la ciencia avanza.

Tenemos una especie de mito de que la educación es inamovible,

que el conocimiento es inamovible,

y que la investigación en ciencias humanas, en pedagogía,

en neurociencia, no cambian la escuela.

A diferencia de la medicina.

Hay un rechazo muchas veces

que hace que nuestros currículums sean inamovibles,

permanentes para siempre.

Y que cada vez que se cuestiona

si hay que aprender estas cosas nuevas como el cine,

como estas cosas que van avanzando.

Al final la educación obligatoria

tiene la finalidad de ayudar a los niños

a aprender a vivir.

Y eso es distinto a la educación no obligatoria

que les prepara directamente para una profesión.

Y hoy aprender a vivir en el mundo que nos movemos

y en el que se avecina, necesita ir introduciendo

dentro de la escuela y la educación obligatoria

saberes nuevos, desafíos nuevos.

Tirando de este hilo también de la salud,

yo creo que lo que un ciudadano no entiende es,

en salud hay protocolos...

Tú en realidad vas al médico, yo tengo esto,

y hay un protocolo establecido

que más o menos acerca el diagnóstico al proceso de rehabilitación.

Yo creo que esto en la educación nos falta.

Yo creo que las juntas de evaluación de los centros, la manera...

Sobre todo en la enseñanza secundaria

donde queda más disperso, precisamente, el conocimiento,

dividido en tres, especialistas en conocimiento.

Más que especialistas, en didáctica,

más que especialistas en aprendizaje,

y entonces, bajo mi punto de vista,

yo que vengo precisamente de esa etapa,

lo que falta son protocolos parecidos a los de salud.

Salud no admitiría que el 20 % o el 25 % de enfermos murieran.

Y nosotros lo permitimos en el sistema.

Nos parece que es culpa de que no se esfuerzan bastante.

Culpa de que no hay actitud por parte del alumno.

Y yo tampoco lo situaría...

Lo digo porque ya me avanzo a una respuesta.

¿Es culpa del profesor? No.

El profesor tiene las herramientas que tiene.

Por eso hay que cambiar el sistema.

Por eso hay que darle la vuelta y organizarlo de otra manera.

Por eso el propio currículum, que está sobrecargado,

y como tú decías hace un momento,

se le pide a la escuela todo, cualquier cosa que aparezca.

El sistema es lo que está agotado.

Y es obvio que como el objetivo de la educación

sigue siendo el mismo,

que es el crecimiento integral de la persona,

lo que tenemos que cambiar

es el sistema propio del proceso de aprendizaje.

No se nos puede olvidar esto.

La educación es una cosa que tiene un objetivo concreto

y que es el desarrollo personal,

la formación profesional el día de mañana,

la social como ciudadano...

Y todo esto cambia cuando la sociedad ha cambiado.

No podemos seguir en el siglo XVII.

(ALBERTO) Bueno, me temo que estoy en minoría.

-Yo creo que la... (FERNANDO) -No te pongas en minoría.

Porque estemos probablemente más de acuerdo de lo que crees.

-Pero creo que tenemos... -No podemos ser estáticos tampoco.

No me considero estático, al contrario.

Lo que ocurre es que yo no creo...

Queda muy bien decir

que en la escuela tenemos que enseñarles a vivir.

Pero claro, también tengo que enseñarles mi asignatura.

Entonces, creo que hay que diferenciar bien.

Todos estamos de acuerdo que queremos que la sociedad avance,

que los chicos sean todos buenas personas,

y además sean felices.

Pero claro, cada uno debe asumir

la parte de responsabilidad que le toca.

Yo creo que hay algunas cuestiones muy importantes

que corresponden a la familia.

Motivar al alumno a que vaya a clase a aprender

es más misión de los padres que del profesor,

lo que no podemos es exculpar siempre al alumno.

Al final no se ha descubierto una metodología más eficaz,

para el alumno,

a la hora de estudiar que hincar los codos y esforzarse.

Pero hay que motivar para que uno hinque los codos.

La asignatura que tú das tiene que servir para esa vida,

bien profesional o bien personal. -Evidentemente...

Hincar los codos no es un objetivo.

Un profesor siempre trata de plantear los contenidos de forma atractiva.

La actitud del profesor tiene que ser de compromiso

de cara al aprendizaje del alumno, y por supuesto de entusiasmo.

Difícilmente les convenceremos

de lo bonita que es nuestra asignatura

si nosotros no lo creemos, eso está claro.

Pero no podemos anteponer siempre la motivación.

Yo creo que hay algo mucho más poderoso: la voluntad.

El precio que debe pagar un alumno es el interés y la voluntad.

-¿Juntas? -Como mucho en paralelo.

Pero nunca por detrás.

En una encuesta que se hizo de valoración de profesores,

los alumnos de lo que más valoraban en un profesor bueno

era la pasión con la que transmitía

incluso asignaturas que ellos no creían que fueran importantes.

Pero la pasión del profesor

es la que les empezaba a mover esa motivación que lleva al esfuerzo.

Yo creo que más que el esfuerzo en sí,

el obstáculo muchas veces está en la seguridad de éxito,

en la motivación, en el placer que tú aludías.

Se pueden aprender muchísimos conocimientos

que son necesarios, se pueden aprender con gusto,

no hace falta aprenderlos de mala gana.

¿Y si la pasión la profesionalizamos un poco?

Como pasa en salud.

Podemos hacer que los profesores trabajen realmente en equipo,

que estén en el aula, realmente, en equipo.

Con grupos de alumnos más numerosos.

Entonces las especialidades se complementan

y los puntos de vista de los profesores

son más profesionales también.

Pasión, profesionalización,

pero sobre todo orientada al proceso de aprendizaje del alumno.

Si hablamos desde el punto de vista profesional,

yo cuando voy al dentista y me tiene que sacar una muela

no le pregunto si le gusta su profesión

sino que me aseguro de que sea un buen médico,

que tenga muchos conocimientos y mucha experiencia.

En la sala de espera tiene un montón de certificaciones

de su formación.

Incluso para captarte como cliente,

en el fondo dice que él actúa con sus colegas profesionales.

Pero tiene que convencerte primero de que vas a quedar bien

y que no te preocupes, que es necesario ese esfuerzo.

Pero no necesito que me motive,

lo que quiero es que haga bien su trabajo.

Si no está motivado no iría tampoco al dentista.

-Lo que sí hace falta... -Yo motivado no voy nunca.

No, otra cosa es cantando, es distinto.

La motivación es decir:

"Tengo un motivo por el que ir al dentista,

para evitar este dolor", por ejemplo.

Esto es motivación suficiente.

Parece que la motivación es juerga y fiesta,

es otra cosa distinta.

No es que haya anarquía y que juguemos y hagamos el payaso.

No, no, no.

Ahora, si no pasamos hoy en día en el siglo XXI,

que es un siglo muy emocional, y no vamos a evitarlo.

-Tenemos que conjugar ambas. (ALBERTO) -El XIX también lo era.

Es posible que el dentista te haga daño y que se amable.

¿Por qué no?

¿Por qué pedirle solo que sepa quitar una muela?

Y luego también una cosa importante

es que los alumnos no eligen sus familias.

Es cierto que hay un porcentaje de familias

muy comprometidas con la educación,

que tienen posibilidades y tiempo para sentarse en el día a día.

Pero muchos de nuestros alumnos,

sobre todo en los contextos en que nos movemos,

no vienen de esos contextos, no tienen esa facilidad.

Y yo creo que la escuela tiene un desafío enorme

de ser un entorno seguro

donde los niños desconecten, en parte,

de la situación de partida.

Y donde lo que pasa dentro de la escuela

tenga tanta fuerza e intensidad

que olviden las razones por las que han ido,

al dentista o al aula.

Y que lo que ocurre dentro tenga tanto poder

que sea capaz de engancharlo.

Hemos desembocado en un ejemplo no muy bueno.

Porque que el aula tenga que ver con el dentista...

(RÍEN)

Me temo que no habrá ninguno que vaya feliz.

Has elegido la referencia médica.

(RÍEN)

La habéis elegido vosotros, yo estaba aquí...

Además, es una idea más bien terapéutica de la escuela

que académica.

Yo creo que el instituto es un lugar en el que se aprenden conocimientos.

Se sociabiliza, de acuerdo, pero ¿cuál es el objeto?

Claro, pero es que el conocimiento es un valor muy importante.

Y además, los hábitos que se requieren

también implican valores muy importantes.

Al gusto por el trabajo bien hecho.

Pero hay una diferencia entre información y conocimiento.

Yo creo que muchos profesores entienden

que transmitir conocimiento es transmitir información

para que la memoricen de una forma mecánica.

-Eso no es el conocimiento. -Los malos profesores.

-Un buen profesor, lógicamente, -A nivel general.

no quiere que el alumno aprenda sin entender nada.

El sistema, como decía antes Pepe, tal como está organizado

fomenta todavía que quede mucha gente que piense que hincar los codos

es aprender. (ALBERTO) -No, al contrario.

El modelo es de evaluación.

Yo creo que el acento muchas veces no solo está

en lo que pasa en el aula,

donde pasan muchas cosas positivas.

Sino, sobre todo, hacia dónde orientamos la evaluación.

Porque al final, los alumnos, su motivación está orientada a:

"Al final, ¿cómo me vas a evaluar? ¿De qué me vas a examinar?

¿Qué es lo que vas a ponderar como importante?".

Yo creo que en este sentido de sistema,

porque yo huiría, porque además no creo en ello,

de pensar que tenemos profesores malos. En absoluto.

Nuestra propia experiencia es: profesores excelentes

que han cambiado el sistema,

y que sienten haber reconectado con su propia vocación.

Es decir, que no situaría tanto en la calidad del profesorado,

sí en la formación permanente, sí en la actualización,

y sí en un drama que a veces tenemos, sobre todo, y lo digo como licenciado

cuando tú le preguntas a un licenciado:

"¿Qué necesitas ahora para tu actividad?".

"Yo necesitaría más resolución de conflictos,

entrevistas con los padres, necesitaría más elementos

de contexto psicopedagógico del alumno...".

"Pero ¿de qué te quieres formar?".

"En mi propia asignatura, más".

"¡Pero si ya sabes!".

Es mucho más importante la actualización

de tu propia competencia como proceso de aprendizaje

que no acabar profundizando más en conocimientos

que, algunos de ellos, cambian de un año a otro.

(ALBERTO RÍE) No.

El teorema de Pitágoras no ha cambiado.

¿Cómo? El teorema de Pitágoras no cambia.

-Es de lo poco que no cambia. -Hay saberes permanentes.

La geografía ha explosionado, y la historia ha explosionado.

Pues se aprenden los cambios.

No podemos explicar la propia Reconquista de España

como me la explicaron a mí.

Porque tenemos 25 que levantan la mano y dicen:

"Oye, perdona. Mi padre no me explica esto".

A ver, estamos pretendiendo innovar en una actividad

que es claramente tradicional.

-Es decir... -En eso te doy toda la razón.

Pero es que no te hace falta hacer nada extravagante.

(PEPE) -En esto ya no. -Enseñar consiste

en que una persona que sabe quiera transmitir aquello que sabe

y requiere de un alumno que esté predispuesto a aprender.

Innovar tampoco es hacer cosas extravagantes.

(ALBERTO) No, es hacer algo diferente.

Innovar es poner atención.

Puede ser una estupidez o puede dejar las cosas igual.

-Por lo tanto... (PEPE) -Entonces ya no innovas.

Si lo dejas como está no innovas.

Es que la innovación no tiene por qué ser positiva.

-Innovar es hacer algo nuevo. -No, innovar ha de ser positivo.

Hay que encontrar un resultado mejor... Perdona.

Es encontrar un resultado mejor con un proceso diferente.

La definición de innovar es modificar algo, hacer algo novedoso.

No es hacer algo positivo y mejorar.

Estoy escuchándoles,

y hay una cosa que me llama la atención.

Primero, me llama la atención que cada año,

cuando salen los datos del informe PISA

del que hemos hablado por encima antes...

Eh...

todas las fuerzas políticas sacan la garrota

y empiezan a darse los unos a los otros.

Cada vez que hay un cambio de partido político en el Gobierno

sale un proyecto de ley de educación

que es el que tiene que resolver todos los problemas.

Y ahora, escuchándoles,

yo no sé si el retrato político...

de lo que sucede en nuestro país con los sistemas educativos es este.

Unos creen que el sistema tiene que seguir haciendo

lo mismo de siempre: enseñar y punto.

No como ahora, pero... No, no, no.

Pero en cuanto a...

Y otros que piensan que esto solo se resuelve

cambiando el sistema educativo.

¿Más o menos esa es la situación?

Yo creo que la situación es compleja.

-Creo que en este país... (PEPE) -Todo es complejo.

Que no es blanco ni negro.

En este país hay una fuerte politización de la educación.

Se utiliza como un arma ideológica de batalla.

Los cambios constantes de leyes educativas

no responden a una reflexión ni a una filosofía educativa,

que puede inclinarse más en una visión que en otra,

pero ciertamente ha habido una politización muy fuerte

con muchos intereses ajenos a las escuelas.

¿Por ejemplo?

Al final es una forma de dominar, es una forma de influenciar.

El dejar la huella es una forma de entender la historia.

Como el ejemplo que ponía antes Pepe.

El cambio de la perspectiva,

qué es lo más importante y qué es lo menos importante.

Cuánto cuenta salir en la foto.

Al final, PISA y todas las pruebas internacionales

están poniendo una presión política para salir bien en la foto.

En educación, salir bien en la foto a corto plazo

tiene un precio muy caro.

Si tú quieres presionar al sistema para que subamos dos puntos

y quedemos muy bien en las reuniones internacionales

a lo mejor te estás cargando otras cosas,

te estás cargando otras dimensiones y estás presionando mucho

pues la educación en valores, la educación moral...

Yo cuando sale Corea o países como estos bien en la foto,

¿tú te cambiarías?

¿Crees que nuestros niños

tendrían que recibir la misma educación que en China?

¿O que están recibiendo con determinados sistemas de presión

y presión y horas, y horas, y profesores particulares?

Se parece mucho a la china la nuestra.

-En la presión, a la hora de tareas, -No tanto.

lo que hacen los fines de semana, se parece bastante.

En la carga que tiene.

Pero hay un equilibrio con otras dimensiones

que no queremos sacrificar. -No es la forma de hacerlo.

PISA viene muy bien para darnos cuenta de que estamos mal.

Esto es para lo que sirve realmente.

Aunque habría que discutir muchísimo.

Cambiaríamos realmente PISA si cambiáramos...

En eso sí estoy de acuerdo.

Si cambiáramos la forma de enseñar a leer

y si aseguráramos que en primaria se sabe leer, hablar y expresarse.

(CARMEN) Pero ahora, en la última reforma,

de repente las comunidades autónomas, yo tengo colegios en varias,

donde hay seis horas de matemáticas.

Porque hay que salir bien en la foto.

Para eso hemos eliminado horas de música o de arte.

Estamos hablando de niños pequeños, de primaria.

Al final claro que hay una presión política

que inclina la balanza

hacia unos aspectos del desarrollo humano u otros.

Y eso responde a una ideología.

Yo he oído varias veces a Andreas Schleicher

quejarse del uso que los Gobiernos hacen del informe PISA.

Y también le he oído decir una frase...

Porque yo también valoraría positivamente

la influencia de PISA aquí en España,

en el momento que apreció,

porque puso el acento sobre la evaluación del sistema.

Otra cosa es que al final evaluemos el sistema solo con PISA.

Esto es un error.

Por ejemplo, a veces, cuando se le ha hecho algún reproche

sobre que no valores la formación integral,

él siempre dice: "¿A vosotros os interesa?

Buscad indicadores, evaluadla".

Lo que sí que creo es...

Y estaría muy de acuerdo con esta idea

de que la educación no puede ser el objeto de batalla política

porque, además, la política son legislaturas de cuatro años.

O periodos de mandatos en ayuntamientos de cuatro años.

En educación, cuatro años es un fin de semana.

Si tú quieres hacer algo y evaluarlo y que se consolide

es muy poco tiempo.

Ahora, que hay elementos externos que nos han ayudado a pensar:

Hay que evaluar el sistema.

¿Cómo podemos tener un sistema que no evalúa sistemáticamente...?

Cuando digo "sistemáticamente" me refiero "no constantemente".

Es el error que EE.UU. cometió.

Sino que evalúa cada cierto periodo

y que consolida una visión política sobre el sistema.

La visión política sobre el sistema es esencial.

Porque la política es lo que mueve los cambios y las personas.

Ahora, las leyes no cambiarán la educación.

De hecho, los que hemos vivido muchas leyes ya...

No sé cuántas leyes llevo, cinco o seis como profesor.

Al final cambia la forma de organizarse administrativamente

y ahora con la LOMCE se llaman "estándares"

a lo que llamábamos antes de otra forma.

Cambiamos realmente muy poco.

Y cambia muy poco la educación por mucha ley que vaya cambiando.

Cambia poco también la mentalidad, cambia poco el objetivo...

Esta educación integral apenas se ve.

Cambia el aplicar la escuela a la forma de ser del niño.

Sabemos perfectamente cómo funciona la cabeza y el corazón del niño

en este siglo mucho más que en el siglo XIX

y que a principios del siglo XX.

Sabemos cómo funciona el cerebro, sabemos cómo funcionan los afectos,

y cómo la emoción lleva al conocimiento.

Y cómo cuando alguien está emocionado en una cosa

el cansancio no es obstáculo.

Todo esto lo sabemos pero no lo aplicamos.

Yo creo que en este momento hay una fiebre de medir y evaluar

con pruebas externas, también a nivel interno,

pero luego las medidas,

las decisiones políticas o administrativas

no se corresponden a los datos y a la información que recibimos.

No hay un ajuste.

Se siguen configurando los currículums,

configurando las medidas organizativas,

estamos en un principio de curso absolutamente caótico.

Menudo ruido para una cuestión administrativa.

Es que es increíble, como tú estabas diciendo.

Nos han cambiado, en Andalucía concretamente,

el 29 de julio entró el BOJA que dice cómo organizarnos.

Estamos los profesores esta semana programando y reprogramando

porque tenemos que cambiar todas las programaciones,

y al final el gran cambio que estamos haciendo,

que son muchísimas decenas de horas de programación

para que el niño no se vea beneficiado.

Al final del todo eso no es forma de organizarse.

El próximo lunes los alumnos de segundo de Bachillerato

comienzan un curso que no saben qué prueba tendrán al final.

(FERNANDO) Ni la programación.

De todas formas yo, sin entrar en los dislates políticos,

que vamos a estar todos de acuerdo,

yo no reconozco la imagen que transmitís de la situación.

Mi experiencia no es esa,

de unos alumnos demasiado exigidos, casi torturados.

Yo creo que precisamente el problema que tenemos ahora mismo

es que se exige poco,

y que se desprecian todos aquellos hábitos

que son imprescindibles para aprender.

Y hay uno muy concreto.

Se habla mucho del trabajo cooperativo.

Todo tiene que hacerse en equipo.

Yo no conozco a nadie que aprenda a atarse los zapatos

mediante aprendizaje cooperativo.

Es una habilidad que tiene Alberto,

de unas palabras sacar juicios de valor.

No, es verdad.

Porque no hemos utilizado estas palabras.

Mira, en un reportaje...

-El equipo con su madre era bueno. -¿El qué?

El equipo con la madre que le enseñó era bueno.

(HABLAN A LA VEZ)

Un momento, calma, a ver si puedo explicarme.

Lo que quiero decir es que el trabajo cooperativo

está bien, es algo que el profesor ha utilizado toda la vida,

no es nada novedoso.

Descubrimos el Mediterráneo cada tres días.

Lo que quiero decir es que el que sí es imprescindible

es el trabajo individual.

¿El trabajo? El trabajo individual.

El esfuerzo individual, no hay otra manera de aprender.

Si falta el trabajo individual,

por muy bien que se trabaje en equipo...

El sistema tradicional el que aparentemente tú defiendes,

solo tiene una óptica, -Un profesor no utiliza...

que el 95 o 99 % del trabajo sea individual.

Fíjate que la propuesta es equilibrarlo.

Pero es que la mayor parte...

¿Puedes negar el aprendizaje social?

Es social desde la prehistoria.

El aprendizaje social es de la prehistoria.

(ALBERTO) A ver si puedo...

El mayor porcentaje de trabajo que alguien debe hacer para aprender

es individual.

Esto es así.

-Vamos a ecualizarlo. -Otra cosa es...

Ecualicemos lo que queramos.

Pero es que el profesor ya utiliza ese tipo de estrategias.

Por favor, es que hay un desconocimiento absoluto

de lo que hace un profesor en el aula, que está continuamente...

Déjame que haga una pregunta, que le haga una pregunta.

Usted va a dar clase normal

y uno de sus alumnos le dice a otro:

"Tú, moro, vete a tu país".

(ALBERTO) Sí. ¿Qué ha hecho usted?

En ese momento queda en segundo plano mi asignatura.

Vale, ¿y a continuación?

A continuación hablaría con él, hablaría con su familia,

hablaría con dirección...

Quizás antes de todo hablaría con él lo primero.

Saldríamos de clase y hablaríamos, sí.

Creo que una situación así es muy puntual y concreta.

Pero se da. Sí, se da.

Y en el caso de que se dé hay que buscarle solución.

Perdona, Alberto.

¿Tú no considerarías...? Además, seguro que lo has hecho,

por lo que te conocemos, aunque no sea mucho.

¿No crees también que es un problema del grupo?

Es decir, ¿tú lo reducirías

a "voy a hablar con él a ver si él cambia"?

¿O "voy a hablar con el grupo"?

Primero hablaría con él, luego ya... sí, bien.

Como estabas seguro... (RÍE)

Pero fíjate, lo que haces es,

el aprendizaje individual y el aprendizaje social

forman parte de un potencial muy fuerte.

No lo podría resolver individualmente.

Porque su conflicto no es individual.

Yo lo único que defiendo

es que el aprendizaje en equipo no sustituye al individual.

(PEPE) -No, por supuesto. (CARMEN) -Nadie defiende eso.

(ALBERTO) Hablamos de unos chicos que están poco menos que...

Estaba pensando, Alberto, que el esfuerzo individual

es una base esencial.

Y también que uno está una clase y tú mismo has dicho:

"La música, en ese momento, tengo que dejarla en segundo plano,

porque ahora mismo tengo un problema educativo que resolver".

Hablamos de un problema educativo que se sale de la enseñanza,

de cómo se aprende y se enseña, que es lo que tratamos.

(PEPE) Pero es educativo.

(HABLAN A LA VEZ)

Pero tú no te sales del aula y dices: "Esto no me corresponde".

Evidentemente, y si presencio un atropello también ayudo.

Pero lo hago como ciudadano, como persona.

-No entra dentro de mi... -No, entra dentro de tu profesión.

Si miráramos esa clase que ha dicho Ramón

nosotros diríamos: "que el profesor actúe como profesor

y no solo como músico".

Porque una cosa es ser músico y otra es ser docente de música.

No tiene nada que ver.

-Entonces... sí. -Hombre, nada que ver...

Bueno, tiene que ver la música, evidentemente.

Pero son profesiones diferentes.

De hecho hay gente que tiene vocación profesional de la música

y otros que tienen vocación de profesor de música.

Yo creo que ahí está, es un todo en la cabeza del niño

donde caen un montón de profesores, un montón de asignaturas,

y hay que protagonizar la...

Estoy de acuerdo en que el esfuerzo es individual,

y que el niño es el protagonista de la educación

y que hay que ayudarle a que sea capaz de hacer

ese esfuerzo individual en su casa, que hay que medir bien,

pero que no sea solo eso.

Yo creo que si pensamos, ¿cuándo aprende mejor un niño?

Pues posiblemente tú tendrás alumnos en música

que dedicarán horas y horas y se apasionarán por un instrumento.

Yo suelo poner el ejemplo del deporte

porque mis hijos son muy deportistas,

son capaces de entrenar, de trasnochar,

de levantarse de madrugada, de ir los fines de semana...

De hacer el esfuerzo. El pequeño es entrenador.

Y saca de sus alumnos un montón de horas de trabajo,

de esfuerzo, de sacrificios,

porque algo que disfrutan, que se apasionan,

que trabajan en equipo, que compiten, se ayudan mutuamente...

Al final el problema no es o aprendizaje individual

o aprendizaje cooperativo.

Al final es cómo tú diseñas en un aula

un espacio donde los alumnos aprenden juntos

sin descuidar la evolución y el crecimiento personal

de cada uno de ellos, y ese es nuestro desafío.

Que cada uno de tus niños sea capaz de aprender la mejor manera posible.

Que tú logres que ese equipo, que el aprendizaje social,

que esos contextos hagan real el aprendizaje.

Seguro que juegan muchísimo mejor el día que salen fuera del cole

y van a jugar contra el cole de al lado,

y esa tensión, ese aprendizaje real, esas situaciones que se generan

hace que los alumnos saquen lo mejor, se esfuercen, deseen tener éxito.

Con mucho esfuerzo consiguen mucho éxito.

El esfuerzo, por supuesto, hay que hacerlo.

La fuerza del aprendizaje entre iguales es extraordinaria.

La fuerza de los alumnos trabajando juntos

y haciéndose comprender unos a otros lo que el profesor también...

Es extraordinario, dediquémosle tiempo.

Como experiencia puntual, no como una generalidad.

(PEPE) -No, sistemática. -¿Aprenden entre ello?

-¿El profesor dónde queda? -Sistemática.

¿Ves como tienes esta habilidad de llevarlo a la...?

-Te pregunto dónde queda el profesor. -Yo no lo radicalizo, Alberto.

-Dices que aprenden entre ellos. -Hablo de ecualizador, de equilibrio.

Igual que la memoria, te hablo de equilibro.

Si dices que aprenden entre ellos, ¿cuál es el papel del profesor?

Sugata Mitra tiene un experimento fantástico

que solo con un ordenador y poniéndole retos

hay alumnos capaces de aprender.

Cuidado, Alberto, con esas experiencias.

Son excepcionales, en entornos muy miserables,

pero cuidado con lo que significa.

Porque nos hablan del cerebro,

nos hablan de lo que conocemos en la neurología, que avanza,

y siguiendo la comparación en salud,

¿salud renunciaría a los avances propios del conocimiento

del funcionamiento del cerebro, del cuerpo humano?

¿Por qué la educación tiene que separarlo?

¿Por qué renuncia a esta incorporación,

a este aprovechamiento?

¿A qué renuncia?

Al aprovechamiento de los avances de la neurología,

de los procesos de aprendizaje internos.

Que tienen que ver con motivaciones, con emociones...

Son científicos.

Nadie niega que uno aprende mejor cuando está motivado, nadie.

Lo único que digo es que no nos puede condicionar todo,

porque hay saberes que necesitamos aprender

y que a lo mejor no nos atraen.

Ya lo decía San Ignacio en el XVI:

"La emoción condiciona el aprendizaje".

Lo decía en el XVI, ¿eh?

Porque tú decías que el XIX era un siglo también muy apasionante,

pero la escolarización no era universal.

Esa es la gran diferencia.

La escolarización universal nos pone el reto

de que todos, en la enseñanza obligatoria,

lleguen a un nivel.

Ese es el reto.

El reto para mí es enseñar bien mi asignatura

y que mis alumnos aprendan, ese es el reto para mí.

El cómo aprender es donde entra esto que estamos hablando.

Estamos para el mismo objetivo, pero lo individualizas mucho.

No eres solo catedrático de tu asignatura, sino educador.

-Tiene una responsabilidad más allá. -Yo no soy educador.

Ni soy catedrático ni educador, yo soy profesor, un docente,

un músico que enseña música.

Esa es mi labor.

(CARMEN) Pero educas también, no solo enseñas.

(HABLAN A LA VEZ)

(PEPE) Eres funcionario del Ministerio de Educación.

Lo sé, lo sé.

No sé, eres un funcionario del Ministerio de Educación.

Lo sé, que me costó esfuerzo y trabajo individual la plaza.

Lo que quiero decir... Yo no soy...

Yo no me molesto cuando me dicen "educador",

pero yo no me siento así.

Porque tiene unas connotaciones que conllevan un cierto riesgo.

Por una razón, porque la educación es un término muy amplio,

y a nosotros los docentes nos toca una parte concreta.

Es verdad que no son compartimentos estancos

y que tienen cierta relación.

El conocimiento es un valor en sí mismo,

por lo tanto, de alguna manera, educamos, formamos,

y transmitimos unos conocimientos

que al final son herramientas que a los alumnos les permitirá

tener todo aquello tan de moda:

Espíritu crítico, que sin conocimiento es imposible,

la creatividad, que sin conocimiento es imposible...

Pero con conocimiento a veces no se da.

(HABLAN A LA VEZ)

Pero es muy difícil ser un ignorante creativo.

No existe, es un oxímoron.

Los hay, son extravagantes y charlatanes.

No demonices la creatividad.

¿Cómo voy a demonizarla si soy músico?

¡En absoluto!

Defiendo que la creatividad no viene de la nada.

(PEPE) No todos los músicos son creativos.

No, pero yo te aseguro que para dar un concierto,

ser comunicativo, ser creativo, expresivo

y conseguir emocionar al público,

detrás hay muchas horas, hay mucha rutina.

Emocionar al público, eso hay que conseguirlo.

Hay una cosa que no me gustaría dejar de lado.

Porque si no parecería que huíamos del tema.

El tema de la LOMCE.

Usted decía que en Cataluña no saben en segundo de ESO...

No, de Bachillerato. Perdón, de Bachillerato.

Me he equivocado yo.

...si al final van a tener examen o no van a tener examen.

El Ministerio de Educación dice que la ley está aprobada,

por tanto es de obligado cumplimiento.

También es verdad

que como las competencias están transferidas

la comunidad autónoma de Cataluña dice que no quiere ponerlo en marcha

igual que otras comunidades.

Pero eso implica riesgos también para el alumno.

¿Ustedes están de acuerdo o no están de acuerdo

dentro de los sistemas educativos nuevos

con la existencia de esas reválidas?

No, no, no.

Es decir... Yo pregunto.

La reválida es la confirmación de la desconfianza con la profesión,

con un profesor.

Es decir, si la reválida es un termómetro del sistema,

saber cómo está el sistema, ya no le llamaríamos "reválida",

le llamaríamos "pruebas externas". -Y luego las notas.

Si la reválida es la prueba necesaria

para certificar si en una etapa

en que profesionales han estado evaluando,

es que es el final ya

de la confianza en el profesorado.

¿Carmen?

A mí me gusta poner un ejemplo.

Ahora que llega la época de las dietas,

uno se pone a dieta y se pesa varias veces.

Primero te has pasado en una comida, un vinito,

te vuelves a pesar...

En una semana a lo mejor te pesas diez o doce veces.

Por mucho que te peses, no adelgazas.

Por mucho que examinemos, diagnostiquemos, hagamos reválidas,

diagnósticos, controles, exámenes,

el sistema no mejora.

¿Cuál es el problema de la LOMCE?

No es introducir o no un tipo de pruebas externas,

que yo creo que algunas serían necesarias.

No posiblemente en esos niveles, y como dice Pepe,

no con las consecuencias para la vida del alumno

que tiene especialmente la última.

Pero el problema de la LOMCE es que no va acompañado.

Es decir, presiona mucho al sistema en términos de medida,

pero no posibilita...

medidas de mejora del aprendizaje, de mejora del desempeño,

de mejora de la organización,

de profesionalización de la dirección,

de flexibilidad de currículum,

de cambios en los sistemas de evaluación interna de los centros.

También hay un problema de confianza.

Yo entiendo que evaluar es acompañar, no es solamente medir.

Yo siempre digo que al final el profe cuando evalúa

es más el entrenador con su equipo que el juez que mira el desempeño.

Y aquí hay mucha presión, y la LOMCE tiene mucha presión,

a entender los sistemas de evaluación

meramente como juicios sobre los logros

y no sobre acompañamiento,

sobre la mejora del desempeño de cada uno de los alumnos.

En efecto, nuestro sistema es demasiado evaluativo.

Como has dicho, hay profesores que también lo denuncian.

Demasiada evaluación, como si todo fuera evaluar,

y tener medidas para evaluar y no tener problemas

y que sea lo más objetivas posible,

y se olvida un poco el aprendizaje del niño como objetivo.

La LOMCE, por ejemplo, hace cosas tan raras...

En el papel al menos, otra cosa es que pueda llevarse a la práctica.

Pero la LOMCE manda, lo que tú decías,

que después de haber aprobado todos los cursos de una etapa,

hagamos un examen externo

que si suspende no puede pasar de etapa.

Es como decirle a todos los profesores que ha tenido

que no han hecho bien su trabajo

porque no le ha enseñado, y yo lo he pillado.

Es un control del profesorado

más que un vehículo o un instrumento para enseñar mejor,

un instrumento para aprender mejor el alumno.

Con lo cual, es algo extraño que hagamos tantos exámenes.

Ya de por sí era extraña la selectividad,

después de aprobar primero y segundo de Bachillerato

para entrar en la universidad,

que los que damos clase en la universidad, además,

yo tengo la suerte de dar en la ESO y en Magisterio,

pues uno dice: "Tampoco hace falta tanta alforja para este viaje".

Realmente, ya de por sí la selectividad era mala,

crear más sistemas de evaluación, si lo que nos sobra es evaluación.

Nos sobra al profesor que dice muchas veces

que cuando un niño no saca buenas notas

o tiene falta de capacidad o tiene falta de esfuerzo,

y a veces hay 50.000 cosas más que tiene que cambiar.

Y luego también estamos viviendo en estos últimos dos cursos

lo que hemos vivido en segundo de Bachillerato,

al final es un curso enfocado a aprobar el selectivo.

Tú llegas el primer día y te dicen por activa y por pasiva

que todo el año te vas a dedicar a esto, a aprobar.

Esto, que pasaba en segundo de Bachiller, mal menor,

está ocurriendo ya en primaria.

Estamos viendo escuelas donde los profes se dedican a ensayar

las pruebas de diagnóstico, o a ensayar los exámenes.

Lo cual deja de lado muchas otras cosas

mucho más importantes en un tercero de primaria.

Estamos hablando de edades donde se conforma el carácter,

la personalidad,

donde se está configurando,

no solamente a nivel moral, sino a nivel intelectual,

los mismos hábitos que mencionaba antes Alberto.

Se configuran en infantil y primaria.

Entonces, la presión de convertir esos cursos

en una especie de competición

para sacar buena nota en las instrumentales,

esto es un riesgo muy grande.

Alberto, me falta su opinión.

A mí la LOMCE me parece una ley desastrosa.

No más desastrosa que las anteriores.

Prácticamente no hemos cambiado, el sistema es el mismo

y no ha habido apenas modificaciones.

Cada partido tiene sus propios dogmas y los va inoculando.

Por eso yo suelo defender que no haya pacto educativo,

porque viendo las ideas

y los programas educativos de los partidos, viejos o nuevos,

uno se echa a temblar cuando hablan de pacto.

Casi mejor que no toquen nada.

Pero en general,

aunque tal como se han planteado las reválidas

creo que no serán útiles,

yo en general sí soy partidario de la evaluación.

Es más, creo que es necesario evaluar el sistema,

es necesario evaluar las propuestas metodológicas

a ver si funcionan o no funcionan.

Yo no sé por qué...

A mí lo que me parece que hay es desconfianza no en el profesor,

desconfianza en las propuestas que se hacen si no se evalúan.

Pero la pregunta eran las reválidas, no la evaluación.

(HABLAN A LA VEZ)

Yo estoy a favor de que todo se evalúe.

De todas formas, dice Alberto una cosa...

Estoy en parte de acuerdo con él,

cuando habla de la desconfianza que tenemos

en el momento del pacto educativo, ¿con quién va a negociar el pacto?

No nos podemos escapar.

Yo sí que creo en la necesidad del pacto.

Hace poco, creo que era Mariano Fernández Anguita, decía

que lo necesario sería, primero,

que en el pacto habláramos realmente de lo que nos enfrenta,

no de lo que nos une, sino de los que nos enfrenta.

Y segunda cosa,

también, ¿por qué no dejamos...

que no sean los de siempre

los que hagan el planteamiento de las reglas del pacto?

En Cataluña hubo un...

No tiene competencia absoluta en educación,

pero hubo un pacto educativo en 2004.

Y hubo una iniciativa curiosa,

por el gobierno lo que decidió es que prepararan la documentación

personas que eran ajenas a los sindicatos, partidos políticos,

a los representantes de siempre, podríamos decir.

Eso generó bastante polémica,

pero al final el pacto que se formuló y que se llevó al parlamento

fue aprobado por una gran mayoría.

Caray, a mí me pareció una lección.

Incluso conociendo las dificultades del pacto,

creo que no nos podremos escapar.

Si no hay pacto, no habrá futuro para la educación.

Si no hay pacto, no habrá futuro.

Porque estaremos en constantes enfrentamientos.

Suscribo esta visión pesimista.

El pacto educativo, por su propio nombre,

tiene que ser a 20 o 30 años.

La educación no puede ser política a cuatro u ocho.

Por eso tiene que haber agentes que se sienten en una mesa,

que sean pedagogos, que discutamos como estamos discutiendo aquí.

(ALBERTO) Algún profesor también.

Bueno, me refiero a docentes también.

Gente que sepa realmente del objetivo que conlleva la educación,

no de la organización solo, eso sería un problema.

O nos encontramos como cuando yo estaba

en el consejo escolar del Principado de Asturias

teniendo que votar...

Yo estaba como docente, pero tenía que votar

cuántas horas una limpiadora tenía que limpiar las aulas de FP.

Y yo no tenía ni idea de si tenía que echar media hora más o menos.

Tendría que preguntarle a la del centro donde trabajo

porque no sé.

Igual que la de personal no docente estaba decidiendo

cuántas horas de inglés debían tener los de FP.

Yo creo que hay un clamor en este momento, unánime,

de que necesitamos un pacto.

Necesitamos un acuerdo más que un pacto.

Un acuerdo nacional que permita estabilidad.

Yo creo que los profesores tenemos una sensación de escepticismo.

Hemos blindado las aulas y ya nos da un poco igual

lo que diga la ley de educación.

Al final tú cerrarás tu puerta, yo cerraré la mía,

y dentro haré lo que me parezca. -Eso es lo peor.

No, eso es estupendo. (RÍE)

-Depende. -No, no, es lo peor.

La escuela debe ser un refugio de lo que hay fuera.

Lo que dice Alberto es lo contrario...

Yo tengo el letrero aquí todo el rato de "Educar en la era digital",

y yo creo que ese es el reto.

Educar y construir conocimiento, claro.

Eh... aprender conocimiento.

Educar en un sentido ya no solo tan genérico

sino también en un sentido concreto,

y yo creo que precisamente en la expresión

de lo que significa esta era digital es lo contrario de la propuesta

de que hagamos las escuelas como un búnker

en que al final el profesor está en el aula

y aquello es la caja negra de la educación.

Yo creo que es la parte más negativa.

No, a mí me parece precisamente que la parte buena de todo esto

es que al final el profesor cierra la puerta de clase

y muchos profesores deciden enseñar, que es lo que tienen que hacer.

Yo creo que en el pacto,

hay que hacer un esfuerzo no solamente...

Retomando lo que tú decías.

...no solamente de aquello que nos enfrenta.

Creo que hay muchas cosas en que podemos ponernos de acuerdo.

Hemos hecho un esfuerzo muy grande en estos meses

por hacer un trabajo de recopilación.

Más de 200 folios hemos publicado ahora hace una semana:

"Papeles para el pacto".

Le hemos llamado así, "papeles", porque no queremos un protagonismo,

sino poner encima de la mesa

un esfuerzo de ver los pactos autonómicos,

las iniciativas, los intentos que ha habido,

los intentos que ha habido en otros países...

¿Qué es lo común? ¿Qué nos une?

Si es que al final a los profes nos unen muchas cosas.

Yo creo que son argumentos más que interesantes

los que hemos oído a lo largo de toda la noche,

que nos permiten pensar sobre cuáles son nuestras posiciones

y también, cuando somos simplemente espectadores

del gran debate educativo que hay en todos los países europeos,

poder asumir un papel, un rol,

y también adoptar una posición determinada.

Gracias a los cuatro invitados.

Dentro de 15 años podemos seguir hablando también

de sistemas educativos.

Gracias.

(Música)

Millennium - Educar en la era digital

26 sep 2016

Los últimos 110 programas de Millennium

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