Metrópolis La 2

Metrópolis

Miércoles a la 01.00 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
3625381
No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - El niño de las pinturas - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

"El niño de las pinturas" es uno de los creadores más originales

del arte urbano nacional e internacional.

Partiendo del grafiti, su estilo funde el dibujo clásico,

la pintura y la poesía, inspirándose en el cómic,

la animación y la caligrafía árabe.

"Metrópolis" viaja a Granada, convertido en un auténtico museo

vivo de su obra para adentrarnos en su universo y en su filosofía.

Más allá del mercado del arte y de las modas,

Raúl Ruiz persigue un arte humanista que establece lazos

con la comunidad que habita.

Esta noche en "Metrópolis", recorremos la trayectoria

de "El niño de las pinturas".

(Música)

(Campanas)

El mundo está oscuro, ilumina tu parte.

Cuando tú, a lo mejor, decides un sitio para pintar,

o encuentras un sitio para pintar,

en casa tienes que preparar muchísimas cosas.

Preparas tu boceto, preparas muchas cosas.

Pero realmente lo estás preparando.

No tiene algo que luego vas a reproducir en esa pared.

Estás preparando cosas para irte a pintar esa pared.

Cuando tú estás allí, es cuando esas cosas que has preparado

van cogiendo forma, van cogiendo sentido.

Son muchas cosas que, a lo mejor, has dejado por ahí de esquinilla

y cuando estás en la pared le encuentras el sitio.

El sitio te dice muchas cosas.

Si tú estás delante del sitio un día entero,

ves cómo pasa el sol, ves cómo van las sombras cayendo,

ves cómo la farola da luz por la noche.

Si lo tienes en cuenta,

la pieza brilla más porque está jugando con el espacio.

Está usando el espacio también en el que está.

Tiene más fuerza.

Y haciendo cosas que rompo para arreglarlas

y volver a romperlas, paso mi tiempo.

Y el tiempo se acaba.

Y la vida no espera.

Yo aquí estoy muy a gusto.

Llevo pintando toda la vida

y me gustaría tirarme toda la vida pintando por aquí.

Me gustaría pintar por mi barrio, dar la vuelta

para comprar el pan y ver los dibujos.

Me gusta también que pinte gente en mi barrio y ver sus piezas.

Me gusta que pinte gente en mi barrio sin que yo lo sepa

para encontrármelas y sorprenderme.

Ese tipo de cosas que le gustan a todo el mundo.

(Música)

Hemos pintado muchas piezas y han desaparecido muchas piezas.

Cuando yo llegué aquí, aquí no había nada pintado.

Y de primeras, pues bueno, para pintar la primera pieza

aquí abajo me puse un traje como medio de trabajador,

me puse a raspar la pared y le metí pintura anti humedad.

Y luego, después, me puse a pintar.

De repente, de primeras, la gente se queda muy parada,

pero hacía 15 años de eso.

Con el tiempo, aquí la gente aprecia mucho la pintura.

Ya no que la haga yo, sino la pintura misma.

El mismo barrio de Peralejo ha empezado a hacer

un concurso de pintura rápida.

Hace pocas actividades como barrio, realmente.

Va a hacer un concurso de pintura rápida muy chulo.

Viene gente de todos los lados por aquí.

El hecho de que en ciertas zonas de la ciudad se realicen murales

de forma casi un poco masiva,

a nivel humano nos puede servir hasta de experimento.

Podemos ver cómo la gente que convive con esos murales viven bien.

No es que haya habido más delincuencia más problemas,

como dice alguna gente.

O que tanto colgado haya vuelto loco a alguno, como pueden decir otros.

Son cosas que han aportado a esa gente.

La ciudad tiene mogollón de paredes que son laterales

y están cerrando huecos que en este momento no hay nada.

Hay mogollón de paredes que se construyen y luego se van a tirar.

Muchas paredes de cemento,

estas debajo de la autovía, que son de hormigón.

Son paredes que al final se acaban llenando de carteles y de suciedad.

Ese tipo de paredes, si están en manos de gente

que tienen ganas de de expresarse ahí y están siempre cuidadas por personas

y lo hacen de forma gratuita. Eso te quiero decir.

Ese tipo de actitudes y de iniciativas en una ciudad

es algo muy positivo.

Y que una ciudad lo sepa ver así... habla muy bien de ella.

Hay alguna ruta, alguna puesta en internet.

Yo he pasado alguna vez por ahí abajo.

Le he pedido alguna vez: "Aquí no os subáis, tío...".

Si está aquí, hay un follón.

Pero me hace gracia que estén ellos por ahí merodeando,

salgo de mi casa, hago lo que sea, y me hago el loco.

Nadie sabe quién soy. Pego la oreja. Esas cosas me gustan.

-Hay tres japonesas, ¿no?

-Sí, todo el mundo sacando fotos y yo...

A lo mejor, si no viene un grupo grande, yo les pregunto.

"¿Qué hacéis aquí sacando fotos?

¿Os gusta lo de las paredes? Qué guay. Nada, adiós".

Me gusta.

(Música)

Yo siempre he dibujado desde pequeño. Muy chico, muy chico.

De pequeño...

Me echaron los caracoles en Venezuela y me preguntaba la mujer

que si me acordaba de lo primero que había dibujado.

Nunca había pensado en eso.

Echando memoria me acordé.

Algo que siempre dibujaba, una cosa repetitiva.

El hombre de la mano en el pecho del Greco.

Una historia muy rara.

Justo aterrizaba en Madrid al día siguiente.

Fui a verlo. Estaba en una exposición de Picasso,

porque ese cuadro también le influyó mucho a él.

Estaba justo al final de la exposición de Picasso

ese cuadro, el hombre de la mano en el pecho,

y entré por el otro lado de la exposición

porque había mucha cola para ver el Picasso.

Entonces había un señor jurado que estaba sentado

y cuando me vio cruzar me dijo: "No, no, no.

Para entrar aquí tienes que estar..." Y le conté toda la historia.

"Mira, en Venezuela, que me han echado los caracoles,

esto es lo primero que yo pinté. Vengo a ver el cuadro".

El hombre me dejó pasar y estuve un buen rato mirándole.

De cerquita ahí.

Cuando éramos chiquitillos vimos en vuestro programa

que pusisteis "Cómo se hizo Akira"

y "Akira", en aquel momento, era una de las películas más chulas

que había japonesa.

Era un tema muy callejero.

Mi colega y yo, cuando vimos ese documental,

decidimos hacer una película de dibujos animados.

Estuvimos bastante tiempo enrolados con aquello, pero casi años.

Enrolados con aquella historia. Fue gracias a vuestro programa.

Nos inspiró.

(Música)

Yo tenía de mi habitación llena de dibujos.

Las paredes con dibujos que había hecho, colgados.

Con esta historia de los grafiti,

lo que comprendimos era la posibilidad

de los dibujos que tenía colgados en la pared,

tenerles colgados en las paredes de mi barrio.

Digo: "Hostia, eso tiene que estar muy guapo".

Entonces empezamos a probar.

¿Qué pasa? Que en aquel tiempo no había gente que pintara grafitis.

Entonces, con muy poca información,

con alguna película que había por ahí, con alguna cosilla,

empezamos los tres o cuatro chavalillos que éramos.

(Música)

Tenemos un grupo que se llamaba "Los niños del demonio",

y dentro del grupo...

estaba "El niño de la última palabra" y al final

"El niño de la pintura".

Empecé firmando, empecé haciendo pompas, letras.

Luego me metí más con los muñecos.

Me tiré 10 años pintando.

Hasta que llegué a una situación personal

con mi trabajo un poco complicada.

Como que no veía avances, estaba trabajando mucho.

Quité de mi vida lo que yo no quería hacer.

Me dediqué de verdad solo a lo que de verdad quería hacer.

En ese momento me fui al centro de Granada a pintar de día

paredes que no había permiso de nadie,

pero yo entendía que eran paredes que se podían pintar.

A la vez que hacía eso,

mi manera de pintar también se revolucionó.

La caligrafía a mí siempre me ha gustado mucho.

Mi abuelo sabía escribir.

En una época en la que la gente iba a Alemania a trabajar

y no sabía escribir todo el mundo,

se escribieron cartas y mi abuelo hacía la mano

de la madre con el hijo, la mujer con el tal...

Cosas importantes.

Entonces, mi abuelo, cuando yo era chiquitín,

y veía a mi abuelo escribir cualquier cosa,

era como que se parara el tiempo.

Aunque fuera un prospecto, aunque fueran cuatro veces

y al día las pastillas, ¿sabes lo que te quiero decir?

Se paraba la cosa y dedicaba un cariño...

Eso siempre me ha marcado mucho. Me ha gustado un puñado.

Entonces, con el tiempo, cuando yo entré con el grafiti

y de repente empiezo a conocer la caligrafía árabe,

veo un mundo que yo había tanteado, que me tenía que meter a muerte, ¿no?

Cuando uno ve un caligrama árabe y tienes un texto,

que es lo primero que se escribe en una carta,

que es una cosa que va a viajar y de repente ese texto está escrito

y es un pájaro... Las letras dibujan pájaro.

Eso es fantástico, precioso.

¿Qué hacer con juegos que siempre se pierden?

¿Y dónde miro si ojos no tengo?

Escribir siempre alguna frase o alguna cosa al lado.

Lo escribía con una caligrafía que yo no me preocupaba

y era un poco como al lado del dibujo, ¿no?

En este año, en el año 99-2000,

conocí a un señor de Granada que es calígrafo.

La caligrafía árabe es superrica.

Los caligramas árabes son increíbles.

Entonces me metí un poco en esa historia

y empecé a meter los textos dentro de la pieza.

Fue una serie de cambios que se fueron produciendo

y al final desembocaron en esto.

Nosotros estábamos siempre pintando las mismas calles,

pisando nuestro trabajo una y otra vez

y yo ya decidí no pisarlo más y decidí pintar paredes

que estaban deseando que las pintaran.

Aparte de evolucionar la forma de hacer las cosas,

también la estaba poniendo en sitios donde se veían sí o sí.

En 2001 tenía pieza en la plaza del ayuntamiento.

La hice libremente.

En la Gran Vía tenía una pieza de 25 metros,

delante del gobierno civil. Que también lo hice libremente.

Y al lado de la plaza de toros...

Tenía el centro y todos los barrios.

Tengo un agujero en mis bolsillos.

Todo lo que quiero se cae.

El tiempo de los borregos.

Normalmente escribo para mí cosillas.

Cuando estoy pintando,

resulta que si he escrito algo por ahí que me ha hecho gracia,

a lo mejor me lo llevo presente, ¿no?

Si estoy pintando, me cuadra todo perfecto,

a lo mejor lo introduzco, ¿no?

pero lo que suele pasar más es que llego,

pinto algo y después de pintarlo, me quedo dándole vueltas a la cosa.

A ver por dónde entra esto. A ver qué me va pidiendo.

Para empezar, con el tema de la caligrafía parece que hay

un desprecio por parte de la gente al grafiti muy fuerte,

en el sentido de que las personas, cuando ven letras,

dicen: "Eso qué pone, eso qué sale, qué letras son".

Tenemos que comprender que la escritura y la caligrafía

son cosas importantes para la humanidad.

Es posible que nunca jamás haya existido tanta gente

que esté creando tipografía

y que esté estudiando la forma de hacer letras

y que esté dándole tantas vueltas a lo que es la letra,

como ahora, gracias a grafiti, ¿no?

(Música)

Es poco tiempo el que tienes en un sitio que no conoces,

pero como lo que vas a hacer allí es una cosa cercana

y que tienes que tratar con gente muy de allí,

te ofrece la oportunidad de conocer ese sitio muy bien,

de una forma muy cercana.

A lo mejor, estás una semana en un sitio,

pero te vas de allí teniendo coleguillas,

teniendo una vida que dices: "Podría ser mi barrio perfectamente".

Se establece un vínculo muy bonito

que, al final, lo que a mí me hace es...

Vivir feliz, ¿sabes lo que te quiero decir?

Me dan ganas de seguir pintando siempre, de seguir conociendo sitios

y seguir compartiendo todo eso.

(Música)

Estás pendiente de lo pequeño, del detalle,

porque todos los sitios tienen cosas fantásticas siempre

y no son, a lo mejor, las que salen en las postales,

entonces, hay que estar pendiente de esas cosillas

y eso que tú dices, que, de repente, llegas a la cuna del grafiti,

en Nueva York, y llegas allí y flipas,

pero luego, llegas al pueblo más recóndito y flipas también,

y no paras de flipar y no paras de aprender también.

Todos los sitios tienen muchísimo que ofrecer siempre,

lo único que tenemos que estar es muy atentos a las cosas y ya está.

(Música)

Cuando estamos pintando en Nueva York,

en el China Town, a Lorca, es una calle que tiene mucho paso,

y la gente se paraba.

Lo que sí que me impresionó de eso

fue que eso se va a quedar tres años ahí

y ahora mismo estamos hablando,

hay un puñado de gente que está viendo esa pieza ahí

y me gusta,

hicimos un curro bueno que me gusta que aguante,

porque otra de las cosillas que pintamos a Nueva York

están a punto de tirarla y me da mucha pena.

(Música)

Solo quien ha renunciado a la victoria y a la derrota,

encuentra su camino.

Tenemos varias ideas diferentes

para establecer el diálogo entre los vecinos

de lo que se va a hacer ahí.

Lo que funcionó

por el trabajo, digamos, de calle,

el estar allí, el hablar con los vecinos.

Estás pintando, a lo mejor, otro edificio

y dices: "Vamos a pintar el próximo".

(Música)

Estando pintando allí mismo,

justo coincidió que murió el señor Paco de Lucía

y por eso pintamos ese mural allí,

que también ese mural fue para ellos algo grande

y se hacen visitas a ese mural.

Pienso que es muy importante el diálogo con los vecinos,

pero también es muy importante el trabajo de la Administración.

Lo que hay que hacer es afinar.

Pienso que todos esos mecanismos tienen que ponerse más en contacto

y funcionar, más realmente, con lo que está pasando de verdad

y con las personas con las que están trabajando de verdad

y son mecanismos que existen, porque tienen que existir,

y no es que sea mejor o peor,

sino que hay que afinar un poquito más.

(Música)

La pintura en la calle, el grafiti y el color en la calle,

creo que dignifica a cualquier lugar de la ciudad,

no solo los espacios periféricos.

Creo que, de hecho,

denota una característica bastante humana

de la gente que vive en ese sitio.

(Coro)

Estamos, últimamente, diseñando espacios

bastante asépticos, muy robóticos, muy raros.

Y de repente, un sitio al que tú llegas

y que la gente vea la pintura mural como algo que, no que aceptan,

sino que les gusta

y que les gusta disfrutarlo en cualquier parte de la ciudad,

eso me parece un sitio bastante,

vamos, que hablan muy bien de esa sociedad

y de la salud de ese sitio.

(Música)

Cuando pinto retratos y cuando pinto gente,

busco mucho la expresión, lo que esa persona...

Qué está pensando esa persona, qué le pasa a esa persona.

Yo me paro, muchas veces, delante y la miro y digo: "¿Qué te pasa?".

Es muy fácil que yo vea una cosa y tú veas otra,

lo importante es que esa persona trasmita,

lo que no se sabe el qué, porque, en verdad, no solo depende de ella,

depende también del receptor.

(Música)

Es muy difícil parar a la gente, por la calle cuando van andando,

pensando en sus cosas y tirando para esto para lo otro.

Vas buscando maneras y formas de parar a las personas

y de llamar su atención

y de meterlas en un pequeño espacio

para contarles una película, para sacarlos de la que traen

y meterme en otra.

Entonces,

lo de los ojos y la mirada es un truco bueno.

(Música)

Todos, aunque no lo parezcamos, hemos sido alguna vez niños,

es un punto de conexión entre todos, ¿sabes que te quiero decir?

Cuando alguien ve un niño, de alguna forma,

es como que se ve también ahí, de alguna manera.

Los niños son también un símbolo de inocencia,

que es de lo más bonito que hay en este planeta,

que lo perdemos demasiado rápido, a veces.

Entonces, a lo mejor, lo que intento ahí un poco

es recuperar cosas y darle valor a cosas

que me parece que es necesario darles valor

y que, a veces, no se le dan.

Lo bonito es que tú dejes cosas ahí que, realmente,

inspiren a la persona, le hagan pensar,

le hagan dar cuentas a eso que hay ahí dentro

y le den curiosidad por sí mismos.

(Música)

Son cosas muy...

Son bastante... abstractas, son amplias,

no es una cosa en concreto, no es algo definido.

Tiene un aire a algo que sí lo puedes ver de lejos,

pero no en concreto esto, va por ahí.

(Música)

Yo digo: "La rueda esta significa no sé qué",

y es que no es verdad,

porque yo, en verdad, la rueda la utilizo para muchas cosas

y en función de qué y depende de tal y de cual.

Y el hecho de que alguien se fije

en "Mira esa rueda, que siempre la hace"

y que se lo pregunte, también le va a dar su respuesta,

y eso es lo que a mí me interesa, que eso siga vivo

y cada persona que le encuentre una vuelta distinta,

eso también es verdad,

no es que ahora yo piense que la rueda no sé qué

y tú me digas: "Ah, pues...", eso también es verdad,

también es verdad, ¿no?

El grafiti es mucho de pintar con colegas

y colaborar, hacer cosas juntos.

Luego, el tema con la música es muy bonito,

de repente, tienes un gente

se dedica a algo con pasión y que le gusta mucho,

y que a ti te apasiona, como es la música, que te inspira,

que uno siempre, cuando está pintando,

está con su musiquilla puesta,

y ahora, la música que vas a escuchar para pintar,

la han hecho esta gente, ¿sabes lo que te quiero decir?

Ahora, lo que vayas a hacer va a estar relacionado con...

Es muy bonito, una oportunidad muy chula.

(Música)

Hace un tiempo, llegó una gente y me hizo una pregunta:

"¿Cómo llevas el hacer arte efímero?,

Me dice que hago arte efímero.

Digo: "¿Qué arte quieres que haga? Si yo soy efímero".

Dice: "Hombre, pero ¿qué sientes tú sabiendo que, al final,

un día tus piezas van a desaparecer?",

"Pues lo mismo que cuando sabes que tú un día vas a desaparecer,

lo tienes que aceptar, qué vas a hacer,

no vas a estar todo el día rayado con eso, ¿no?".

En realidad, el hecho de que nosotros pintemos

y las cosas vayan a desaparecer... Todo va a desaparecer.

Dentro de unos años, me gustaría...

Me gustaría poder seguir subiéndome a los andamios y a la grúa

como me subo ahora, ya veremos.

Me gustaría inventar lo del dron pintor,

con el "mandillo", guante y el bote, lo tiras, el dron,

y tú sentadico en el silloncico...

Porque lo único que veo es que uno se va haciendo mayor

y a ver qué pasa.

A mí me gustaría, yo firmo,

si yo sigo así toda la vida, yo firmo, estoy muy contento.

Si, a lo mejor, piensa uno en hacerse mayor y todo eso,

me gustaría tallar piedras algún día.

(Música)

En realidad, cuando una persona me regala medio segundo de su vida

para pararse a ver una cosa que he hecho yo,

es un regalazo...

Por otro lado,

si yo no le he dicho nada de lo que hay ahí

y lo ve por primera vez y lo interpreta

y busca y encuentra y lee y tal, por sí misma,

o algo que, de alguna forma,

estaba ahí parado, le ha vuelto a dar vida,

es su interpretación su forma de... Es distinto, es nuevo, está vivo.

No vemos las cosas como son, sino como somos.

(Música)

(Música créditos)

  • El niño de las pinturas

Metrópolis - El niño de las pinturas

05 jun 2016

Conocemos de cerca a Raúl Ruiz “El Niño de las Pinturas” (1977), uno de los creadores más originales del arte urbano nacional e internacional. Partiendo del grafiti, su estilo funde el dibujo clásico, la pintura y la poesía, inspirándose en el cómic, la animación y la caligrafía árabe.
Metrópolis ha viajado a Granada, convertida en un auténtico museo vivo de su obra, para adentrarnos en su universo y en su filosofía. El capítulo de esta semana va recorriendo la obra de El Niño de las Pinturas abordando distintos asuntos relacionados con su trayectoria.

ver más sobre "Metrópolis - El niño de las pinturas" ver menos sobre "Metrópolis - El niño de las pinturas"
Programas completos (349)
Clips

Los últimos 365 programas de Metrópolis

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios