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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Nada temas, dice ella - ver ahora reproducir video 35.18 min
Transcripción completa

(Música)

El arte ha mantenido a lo largo de la historia

una estrecha relación con la espiritualidad

y las creencias religiosas

visualizando lo invisible y lo sagrado.

Llegado el siglo XXI,

¿todavía es capaz de revelar verdades místicas el arte?

"Metrópolis" ofrece un recorrido por "Nada temas, dice ella".

Extraordinaria exposición comisariada por Rosa Martínez

para Acción Cultural Española y el Museo Nacional de Escultura,

que reúne obras de 21 artistas contemporáneos

en base a su conexión temática, conceptual o existencial

con la figura y el legado de Teresa de Jesús.

Extendiéndose por los tres espacios expositivos del museo

y el vecino Coco Café,

la muestra abre múltiples vías de diálogo y convivencia

entre arte y realidad social,

entre obras históricas y actuales,

y entre místicas y sistemas religiosos

supuestamente irreconciliables.

La exposición "Nada temas, dice ella"

es el cierre de las actividades del centenario de Teresa de Jesús.

Es una exposición que yo creo que quiere mostrar

la actualidad de una mujer como Teresa de Ávila,

cuyos valores han pervivido a lo largo del tiempo

y que ha inspirado a artistas de nuestros días.

(Canto religioso)

El arte, cuando es verdadero, revela verdades místicas.

En el mundo contemporáneo

estamos asistiendo a una parafernalia,

una locura de precios, de mercado,

que hace pensar muchas veces que el arte es solamente dinero,

que solo tiene que ver con el mercado.

Pero hay artistas, y yo me atrevería a decir

que todos los de esta exposición son así,

que sienten un llamado, una verdad que deben expresar,

que deben canalizar a través de su obra.

Entonces, revelan verdades que son verdades propias

porque son verdades interiores de su ser más profundo

y nos las acercan.

-Es verdad también que los artistas han tenido siempre

una relación con lo religioso absolutamente privilegiada.

Han sido quienes han sabido traernos a los humanos

la imagen de lo sobrenatural.

Y eso sigue siendo válido para el pasado

y, desde luego, para los artistas de hoy,

para un artista como Bill Viola

o como Soledad Sevilla

o como Anila.

Aunque se trate de religiones

distintas,

de espiritualidades muy diferentes, de universos místicos

o sobrenaturales separadísimos,

yo creo que hay un hilo común entre todos ellos

que hacen yo creo que bastante accesible para el espectador,

incluso medio,

este tipo de exposición.

(Música)

El título de esta obra está basado en un pasaje del Quijote,

cuando Cervantes dice: "Sería la del alba",

la hora que Don Quijote elige para salir a su locura, podríamos decir.

Entonces yo leí el artículo

de introducción en la academia de María Zambrano

y ella titulaba así el artículo, "Sería la del alba",

y hablaba de esto, esa hora mágica en la que también Cervantes dice

que Don Quijote emprendió su andadura.

Estaba en ese momento haciendo algo, precisamente, con hilos

y lo titulé así, "Sería la del alba".

Al hablarme y al proponerme la comisaria de esta exposición

algo sobre Santa Teresa de Jesús,

planteé tres aspectos

que serían la del alba, la de la tarde y la de la noche.

Porque yo son...

Con estos elementos de hilos y luz negra,

ya había trabajado en ese momento, que eran los años...

Finales de los 80, principios de los 90.

Después las otras se eliminaron,

se quedó "Sería la de la noche",

y ese es el origen de este título.

También pensé mucho, claro, en Santa Teresa

cuando Rosa me propuso participar en esta exposición.

En lo que era su momento, que era el barroco,

era Bernini.

Y luego lo que es su obra, que hay mucha...

Son las moradas, son los recorridos, son el...

La investigación, digamos, interior que ella propone vía mística.

Y, bueno, planteé que iba a hacer arquitectura

de un poco como de recorrido,

de sitio en el que se pudiera entrar

y que hubiese un ambiente y una atmósfera recogida,

interior, mística.

(Música)

Anila Quayyum Agha es una artista

con la que no había trabajado nunca hasta ahora.

Vi su obra.

Me llegó a través de Internet.

No sé exactamente de qué manera, pero la vi y me quedé fascinada

porque pensé que se conectaba mucho también con Santa Teresa,

en el sentido de que Anila hace una especie de cubo

que, de hecho, ella se inspiró en un viaje

que hizo a la Alhambra de Granada.

Cogió todos los motivos decorativos de la Alhambra,

los puso en círculos, los puso en cuadrados,

creando una especie de mandala.

Y esta especie de mandala cúbico

está iluminado por una única luz interior.

Y a mí me resonó el tema de Santa Teresa cuando decía,

a pesar de todas las dificultades que ella tuvo que pasar

para fundar sus conventos,

teniendo la Inquisición absolutamente vigilándola, siempre encima,

con todos los dolores que pasó con sus enfermedades...

O sea, todo ese sufrimiento,

ella decía: "Yo siento que tengo en el interior de mi alma

una centella que me dice que tengo que seguir".

(Música)

(Canto religioso)

Y un poco el deseo es mostrar

que hay un sustrato antropológico común a todos los humanos,

independientemente de sus culturas, de sus tradiciones religiosas,

que hay un sustrato común en esa búsqueda espiritual

que se puede encontrar en el sufismo,

que se puede encontrar en el catolicismo,

en el misticismo de Santa Teresa de Jesús,

que se puede encontrar en otras tradiciones místicas

que buscan esa verdad interior,

que es, lo dicen todas las religiones,

lo dicen todas las filosofías también espirituales, como el budismo,

que ese sustrato común es el amor.

Y a mí me ha interesado especialmente

poner en conexión en la primera sala de la exposición,

la escultura de Gregorio Fernández de Santa Teresa de Jesús,

con su pluma, con su libro.

Y la pluma de Santa Teresa de Jesús, que como todos sabemos,

escribió una obra magnífica que fue "El libro de la vida",

donde ella se recreó a sí misma,

donde ella plasmó lo que había sido su experiencia.

Pues esa pluma, en este momento,

está apuntando hacia una obra de un artista de Pakistán

que ha sido educado en el sufismo,

y que escribe una especie de "Libro de la vida" también,

pero no con palabras,

sino con trazos, con líneas muy sutiles,

hechas muy despacio,

muy lentamente con esa armonía,

con esa serenidad que viene muchas veces de Oriente,

y escribe esos tránsitos, esos caminos, a veces difíciles,

pero con una suavidad en la que se nota ese espíritu de amor

que yo creo que une a esas dos filosofías

o esas dos visiones místicas, en principio, distantes,

pero que, en realidad, están muy cercanas.

(Música)

(Canción en otro idioma)

Eglė Rakauskaitė es un artista para mí muy querida

porque trabajé con ella en el año 1997

en la Bienal de Estambul,

donde hizo en vivo esta performance

que ahora presentamos aquí en vídeo,

que se llama "Trampa, expulsión del paraíso",

y en ella se presentan 13 adolescentes, 13 chicas jóvenes

que están enlazadas por las trenzas las unas a las otras,

están vestidas de blanco,

y están en una posición, forman un círculo,

en una posición donde el espectador que las mira desde fuera,

supuestamente un espectador masculino,

les hace estar en una posición estática

porque, si intentan moverse,

se hacen daño las unas a las otras con sus cabellos atados.

Entonces, están en una posición estática,

están en una posición de ser contempladas, de ser miradas,

y hay un momento en esta performance

que algunas de estas adolescentes sacan unas tijeras

y se cortan las trenzas

y, entonces, el grupo se libera

y salen hacia el mundo, salen hacia la acción.

Es decir, que de ser sujetos pasivos pasan a ser sujetos activos.

Es una performance muy bonita

porque habla de ese supuesto paraíso en el que las mujeres están cuidadas,

conservadas, observadas, quietas, tranquilas,

para salir al mundo de las dificultades.

Pero es una expulsión del paraíso necesaria

en el proceso de individualización de cualquier ser humano

y de las mujeres también.

(Música)

Pues esta obra,

al igual que "La mentira número cinco",

pertenecen a una serie que se llama "300 mentiras".

Ya la propia serie y el título es una mentira en sí misma

y la idea general es trabajar

con cómo los medios o cómo la fotografía o las imágenes

nos puede llevar a diferentes confusiones o interpretaciones

sobre una idea.

En este caso, yo he trabajado

sobre diferentes ideas superpuestas, que es lo que realmente me gusta.

El tema de la mujer, el tema del estar señalada,

el tema de la esperanza también o el propio engaño.

Porque esto...

Esta obra, al igual que la mayoría de las obras de esta serie,

están basadas

en mi propio recuerdo de imágenes

que he encontrado en museos, en periódicos...

Que a mí

me han transportado a algún momento

emotivo especial.

En este caso especial,

esta imagen con las tres cruces

que hablan de la marca,

pues a mí me sugiere

muchas conexiones con la exposición.

Desde la idea del signo,

hasta la idea de la marca,

hasta la idea del anonimato de la mujer,

hasta la idea de la esperanza.

(Música)

Las piezas que se han elegido para dialogar con la colección,

lo hacen desde el mundo contemporáneo,

pero con el mismo nivel de intensidad,

de implicación emocional,

de lenguaje poético, que lo hacen las piezas históricas.

En algunos casos con una distancia más crítica,

como puede ser el caso de Cristina Lucas.

En otros casos con una afinidad

más dramática o más poética,

como es el caso de Anish Kapoor

y el Cristo Yacente de Gregorio Fernández.

A veces son afinidades

más, diríamos, más contrastadas

entre la espiritualidad cristiana y la espiritualidad más oriental.

Pero, en todo caso, yo creo que el diálogo siempre tiene un sentido

que se entiende intuitivamente, al menos,

muy a la primera impresión.

(Música)

-Y después hay una sala que yo diría que es como un pequeño ombligo...

que a mí me emociona especialmente, que me gusta mucho

que es donde conviven dos magdalenas, la Magdalena de Pedro de Mena

y otra Magdalena, una penitente,

y otra Magdalena que es una Magdalena en el desierto

que es de Espinabete

que está absolutamente adornada con joyas

y con una calavera al lado pero que está en el desierto

meditando sobre su vida pasada y su deseo de meditación

y estas dos obras, estas dos magdalenas

conviven con la que, para mí en esta ocasión,

es otra Magdalena contemporánea que es Sooja Kim,

una artista coreana que tiene una performance preciosa

donde ella está con su cuerpo adaptándose a la forma de unas rocas,

también una especie de desierto, de lugar vacío.

Ella está de espaldas. Solamente se le ve un poco

la melena que cae sobre la roca y también está en un momento

de meditación, de serenidad. Para mí simboliza la necesidad

que tenemos en occidente

en este momento de encontrar momentos de silencio,

momentos de comunión del yo con el todo, con la naturaleza

y oriente tiene mucho que enseñarnos sobre serenidad, sobre silencio

y sobre meditación.

En uno de los espacios está esta performance

de Marina Abramovic con Ulay de los años 80, principio de los años 80,

donde, sentados alrededor de una mesa blanca redonda,

están en la posición de los cuatro puntos cardinales Marina, Ulay,

un lama tibetano y un aborigen australiano

que era la primera vez que esas dos culturas,

esas dos filosofías de la existencia convivían o se encontraban.

La obra se llama "Viaje nocturno - conjunción".

Es esa idea que hay mucho que aprender

de estas culturas ancestrales,

de esas culturas que han conservado una sabiduría

de la que nosotros, con este... orgullo occidental tan poderoso

nos hemos creído que estábamos más allá

con este progreso imparable en el que hemos vivido

y que ahora tenemos que volver a encontrar

y tenemos que volver a saber hacer convivir.

(Música)

Santa Teresa... El propio Freud la acusó

o la etiquetó como patrona de las histéricas.

Era, evidentemente, una visión muy masculina

cuando todos estos doctores decían que la histeria

era una enfermedad específicamente femenina

y eso lo contradijo Louise Bourgeois haciendo este "Arco de la histeria"

para el que utilizó a su propio ayudante, Jerry Gorovoy,

es decir, utilizó una figura masculina.

Louise Bourgeois está conviviendo con este "Arco de la histeria"

con un demonio anónimo del siglo XVI que tiene una curvatura inversa

pero que dialoga muy bien con la obra de Bourgeois

entonces ahí hay otro juego de conexiones

y similitudes y diferencias, de conjunciones y disyunciones,

que es un poco lo que yo he ido buscando todo el rato en ese diálogo

entre las obras antiguas y las contemporáneas.

-Yo llevaba ya años trabajando con la luz.

Digamos que yo decido,

en un momento dado, que la luz va a ser mi material

pero para hacer visible la luz y los recorridos

necesito de los objetos, del mundo objetual que recoge

y los espejos donde incide la luz y la dirige...

por el espacio.

A medida que voy desarrollando este trabajo aparecen los envases

y aparecen los contenidos de esos envases, los fluidos, los líquidos.

Esos envases hablan de...

de que todo objeto es un contenedor de significados

de alguna manera humanizo esos contenedores

y en esta acción, digamos, hay un punto de inflexión

en que concibo el mismo cuerpo del artista como un contenedor

pero un contenedor que recibe y escupe

y vierte contenidos

que van más allá, que son parte del colectivo.

Yo concibo el camino artístico como un camino iniciático.

Para mí el objetivo no es la obra que produzco

sino lo que la obra produce en mí.

En paralelo, digamos, llevo realizando un trabajo...

con tecnologías místicas,

lo que se suele llamar "el despertar de la kundalini".

Es uno de los despertares...

más difíciles de llevar

por lo que implica psicológicamente.

Ese momento, digamos, fui acompañada por las lecturas de Santa Teresa

y por tanto la conozco bien

y me ayudó a situar toda una serie de experiencias

para las que yo no tenía lenguaje.

(Música)

Josefa Tolrà...

No quiero decir que es el descubrimiento de esta exposición,

pero si espero que esta exposición sirva para lanzarla

por lo significativa que es, porque era una mujer muy sencilla,

una mujer de pueblo, de un pueblo del Maresme catalán, de Cabrils,

que solo salió dos veces de su pueblo.

No sabía prácticamente hablar más que catalán,

no había estudiado nada y a los 60 años,

después de la muerte de dos de sus hijos,

empezó a oír voces, empezó a tener visiones,

empezó a tener angustias nocturnas y algunos amigos suyos

le decían que por qué no escribía o dibujaba eso que decía que veía.

Ella, con materiales muy sencillos que le traía su hija,

que era trabajadora de una fábrica textil de la zona,

con bolígrafos, tinta y lápices de colores

creó una obra maravillosa, que es muy extensa,

donde pintaba seres de luz, dibujaba seres de luz,

mujeres con unas orlas y unos aerolitos,

con unas luces alrededor, con unas auras,

con unos ojos también como llenos... de pestañas

o como con orlitas también de visión.

Hizo muchísimos dibujos con nombres de lugares extraños,

que algunos ella ni los conocía

y aparte escribía dictados de palabras que oía,

de discursos que oía y, curiosamente, los escribía en castellano,

que era una lengua que ella no dominaba.

Entonces ha creado un corpus maravilloso

porque era una mujer que era médium y artista.

(Música)

El artista chino Cai Guo-Qiang

ha realizado, desde hace más de 25 años,

proyectos con pólvora, proyectos a veces para extraterrestres

alargando la muralla china con pólvora

y haciéndola después encender

porque es la única construcción humana que se ve desde la Luna,

desde el cosmos,

y en este proyecto concreto que se presenta en la exposición

es una "Sky Ladder", una escalera al cielo

que él había intentado realizar durante más de 20 años

y todos los intentos habían sido fallidos

hasta que este año 2015 consiguió hacerla

en su ciudad natal en China, y es una escalera de 500 m

que sube hacia el cielo elevada por un globo de helio

y cuando se prendió la mecha la escalera se encendió.

Duró la imagen 100 segundos

y se documentó, evidentemente, el proyecto.

Esta escalera, de momento, no ha sido expuesta en ningún museo.

Es la primera vez que se expone la documentación

y el artista tuvo mucho gusto

en cederla para esta exposición sobre Santa Teresa

cuando vio un grabado que yo le envié

con "Las siete moradas" de Teresa de Jesús hacia el cielo

como un símbolo de elevación espiritual

porque la escalera al cielo ha sido uno de los arquetipos

del misticismo,

de la idea de ascensión a lo más elevado espiritual.

-La serie que presento en esta exposición "Nada temas, dice ella"

consiste en una serie de paisajes construidos

que hacen referencia a un lugar, a un paisaje ideal,

que está construido a partir de estereotipos, de referencias,

de creencias, de mitos, de imágenes que diferentes culturas

han proyectado en el paisaje,

y he querido, por ejemplo, en esta serie, hacer una referencia

a la imagen del fuego, muy presente en "Las moradas",

porque Santa Teresa hace una referencia al alma

como un trozo de madera incandescente

que es como el momento en el que el alma

tiene su comunión con Dios, cuando se hacen uno.

Y al mismo tiempo he querido meter el fuego

tanto porque hace referencia al fuego en lo natural

porque está relacionado con la regeneración de la naturaleza

y también al contexto en que ella desarrolló su obra,

el contexto de su vida,

lo osada que fue con su obra

y el peligro que constantemente tenía

con La Inquisición, que directamente podría ser quemada...

en el fuego,

tanto porque lo que siempre buscó

fue desarrollar una individualidad

y un cuestionarse absolutamente todo eliminando cualquier dogma aprendido.

Eso era muy peligroso en su contexto.

-La última obra de la exposición es la de Francis Alÿs

que se titula "Cuando la fe mueve montañas".

Y en esa acción, en esa performance que realizaron para la bienal de Lima

él, con un profesor universitario de la universidad de Lima

y un crítico mexicano Cuauhtémoc Medina, los tres,

hicieron este proyecto increíble que consistió

en mover una duna de 500 metros

10 centímetros.

Esa obra representa el deseo

de llevar el imposible a la realidad.

O sea, cuando uno cree,

cuando uno cree que una cosa es posible,

esa cosa es posible.

Eso lo dice también ahora la física cuántica,

que con nuestro pensamiento creamos la realidad.

Pues ellos, pertrechados con las palas,

hicieron ese movimiento imposible y soñado

de mover una montaña de lugar. Y es una obra a la vez irónica,

pero a la vez da mucho sentido, transmite mucho sentido de confianza

en el esfuerzo colectivo para transformar la realidad.

El proyecto de Dora García, digamos, que es el que abre más la exposición,

aunque esta exposición está clausurando el quinto centenario

de Santa Teresa de Jesús, yo digo que en realidad es una apertura

hacia el tercer milenio. Esta exposición nos está abriendo

a Santa Teresa, con su sabiduría, con su ejemplo, al tercer milenio.

Y también hacia las derivas que el arte está teniendo,

el arte contemporáneo, que, como sabemos, Beuys lo teorizó

pero Teresa de Jesús ya había dicho a veces, cuando veía a Jesús,

decía que tenía la imagen, tenía esa imagen de Jesús esculpida en su alma.

Esto es lo que Joseph Beuys intentaba también con su concepto

de escultura expandida.

Es una escultura que transforma la conciencia.

Entonces el proyecto de Dora García

está en ese campo de escultura expandida,

de escultura que lo que hace

es transformar la conciencia de las personas que van a participar

en ese café de oidores de voces

y que intenta también desestigmatizar

a las personas que tienen esa sensibilidad especial.

Sabemos que Juana de Arco oía voces y que sus jueces la censuraron.

Sabemos que Teresa de Jesús escuchaba voces y tenía visiones.

Entonces se trata de que esa cualidad que muchas personas tienen

se considere como una cualidad y no como un signo de enfermedad.

(Música)

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Metrópolis - Nada temas, dice ella

07 feb 2016

Esta semana en Metrópolis, recorermos “Nada temas, dice ella”, extraordinaria exposición comisariada por Rosa Martínez para Acción Cultural Española y el Museo Nacional de Escultura, que reúne obras de 21 artistas contemporáneos en base a su conexión temática, conceptual o existencial con la figura y el legado de Santa Teresa de Jesús.

Nada temas, dice ella. Cuando el arte revela verdades místicas trata de mostrar la fuerza con que siguen siendo hoy sustento de la creación artística, y de potenciar lo femenino como acercamiento al misterio de la existencia y como vehículo de conexión con lo sagrado a partir de la figura de Santa Teresa. Abre, además, múltiples vías de diálogo y convivencia entre arte y realidad social, entre obras históricas y actuales, y entre místicas y sistemas religiosos supuestamente irreconciliables.

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