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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Marisa González - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

La utilización de la tecnología, la conciencia social y el reciclado,

son las claves sobre las que vertebra su trabajo

esta artista multimedia.

Pionera en la aplicación de las nuevas tecnologías,

de la reproducción y la comunicación en la creación artística.

Desde sus primeros trabajos en los 70 hasta la actualidad,

su obra ha estado marcada por la experimentación

con todo tipo de artefactos y máquinas.

Desde los primeros faxes y fotocopiadoras,

hasta las tecnologías más sofisticadas de la sociedad actual.

Siempre curiosa y comprometida,

ha configurado su ideario a lo largo de sus más de 40 años de carrera

en torno al feminismo, las desigualdades sociales,

la marginalidad, la exclusión social,

la arqueología industrial, la ecología o la música.

Esta noche en "Metrópolis", Marisa González.

Yo soy de Bilbao.

Y allí no había entonces escuela de bellas artes

y quería hacer bellas artes y me vine a estudiar a Madrid.

Encontré en la escuela un ambiente que no era el que yo esperaba

por parte del profesorado, decimonónico,

clásico, academicista, aburrido, monótono,

pero la vida estaba en la vida estudiantil.

Entonces participé de los movimientos estudiantiles porque era el 68,

el mítico mayo del 68.

(Música)

Conseguimos, a través de unas protestas,

que contrataran a profesores contemporáneos,

como Eusebio Sempere,

y nos enseñó a los alumnos el centro de cálculo.

Y ahí fue cuando yo conecté, aunque no participé activamente,

pero sí vi que se podía hacer otras vías, que había otras vías.

Y luego ya los viajes, claro.

Viajas el mundo y ves que el arte no es aquello

que el academicismo nos estaba enseñando.

El arte del siglo XX, decía: "Arte del futuro.

Yo el pasado ya lo estudio,

pero no quiero hacer un arte del pasado,

sin un arte del futuro".

Después de terminar bellas artes,

nos fuimos a Chicago a la escuela del Art Institute de Chicago,

que es una de las mejores escuelas norteamericanas

de arte contemporáneo.

Y encontré en los bajos del Art Institute

a una señora con su bata blanca, sobria,

y rodeada de máquinas y rodeada de papeles

y con gente, los estudiantes tenían un look, una vidilla, una...

Había una tensión ahí

hacia adelante, no hacia atrás.

Dije: "Este es mi sitio".

Aunque utilizábamos las primeras fotocopiadoras del mundo,

fotocopias de color, de blanco y negro,

la actitud no era copiar, la copia de un original,

sino ese original qué es lo que te generaba, cómo generaba.

Y la máquina te ayudaba a generar la imagen,

a que evolucionara, a que se transformara.

Y, gracias a eso, la mente avanzaba paralela con la máquina.

(Música)

Y la prensa de calor para hacer los monotipos.

Esto se enchufa, es una prensa de calor.

Esto es otro instrumento de calor.

Esto es el "soldering iron", que es como un lápiz de calor.

Se enchufa y aquí ya tengo un lápiz para dibujar.

Entonces, dibujaba en los papeles térmicos.

Y esa es otra prensa de calor también.

Siempre era el calor, mediante el calor es como conseguíamos,

dependiendo de la intensidad y el tiempo de duración,

salían unas texturas y unas calidades u otras.

Lo importante de la fotocopiadora a color

era, no solo el uso de la fotocopiadora, sino la matriz,

lo que quedaba, los restos.

A mí, que me interesa tanto siempre el reciclar,

el dar vida, el encuentro... Me encantan los contenedores.

No digamos los restos de la fotocopiadora.

Entonces, este es el papel virgen.

"Yellow", magenta y cian.

Amarillo, rojo y azul.

Solamente con esos tres colores primarios,

todavía no existía el negro en la fotocopiadora,

y este papel térmico que, como veis, está sucio,

no es que esté sucio, es que en cuanto toca algo, recoge el color.

Con esto generábamos las fotocopias color.

(Música)

Me incorporé a la Corcoran School of Art en Washington.

Y allí tomé conciencia...

Yo siempre había sido feminista,

pero no era consciente del movimiento feminista,

no había formado parte.

Pero allí, gracias la profesora Mary Beth Edelson,

que era una feminista activista de Nueva York,

con ella empecé a hacer trabajos

de más conciencia...

Conciencia social siempre había trabajado,

sobre los anónimos,

sobre el barrio negro de Chicago, la pobreza, etc.,

pero, en ese caso, trabajo feminista

con las caras de mujeres, por ejemplo,

en la Corcoran School of Art,

brazos de represión, manos...

Entonces, todas estas caras como expresión de dolor.

(Música)

Esta fue la primera...

La termofax,

que fue una de las primeras fotocopiadoras de alto contraste

para acetato.

Entonces, aquí tenemos ejemplos de obras hechas con acetato.

Entonces, entre el acetato de hoy,

que saca calidades y medios tonos,

al acetato de ayer, que era alto contraste.

No existían los medios tonos.

(Música)

Al llegar a España la primera fotocopiadora a color,

me dio la oportunidad de volver a trabajar con ella

y la pintura a la luz es simplemente

la luz que dejas pasar en el intervalo de tiempo

en el que está procesando el registro de la imagen.

Levantando la tapa de la fotocopiadora,

por oclusión, tapábamos unas partes.

Yo llevaba un maletín lleno de tramas, trapos, cartones, dibujos,

para construir los collages en el propio cristal de la fotocopiadora.

Hay tres constantes en mi trabajo, que son:

la utilización de la tecnología.

Todo mi trabajo se ha hecho mediante una máquina interpuesta

como herramienta, como transmisor.

La conciencia social.

Me han interesado los problemas sociales

desde la guerra del Vietnam,

las primeras manifestaciones, como dije, de mayo del 68,

los problemas raciales,

los problemas del servicio doméstico en los países subdesarrollados...

Siempre me han interesado los temas sociales incorporarlos a mi trabajo.

Y el reciclado.

Yo practico mi primera obra...

En el que la muñeca era protagonista,

fue cuando me encontré en Chicago en el año 72 en un vertedero,

insisto, me interesan los vertederos, siempre escarbo en los contenedores,

siempre encuentro algo mágico y le doy vida.

Y me encontré una muñeca

bastante destrozada y con ella representé una violación.

Y le llamo "La violación".

Bueno, pues...

Estaba como desgarrada,

y ahí fue...

mi punto de interés cómo el muñeco puede representar,

le puedes dar esa vida y crearlo como un símbolo, como un icono,

no solo un objeto.

En los 80, visité la primera...

El mundo fabril, al ser de Bilbao, he vivido rodeada de fábricas.

Siempre me ha interesado muchísimo

los objetos desde el primer momento de su creación

y visité la fábrica de muñecos famosa.

Me fascinó.

Y volví un tiempo después y me traje cientos de muñecos

para poder manipularlos aquí.

De aquí salió el vídeo de los "Clónicos".

Le titulé "Ensueño".

Y los manipulaba con el ordenador Lumena.

(Música)

Hasta entonces, el computer tenía un fin meramente comercial.

Y en este caso, ya teníamos una herramienta muy versátil, muy rica

y muy táctil, muy directa.

En el centro de cálculo a mí no me atrajo nada

porque era pura matemática.

Necesitabas un programador

que programara tus ideas.

Con lo cual, no estabas tú incorporada a la máquina.

Y a mí lo que me interesa es mi acción directa.

El primer ordenador Lumena que tengo aquí en el estudio

tenía 512 K, no hablo de megas.

Pero, como capturaba la imagen a través de vídeo, analógica,

no grababa digitalmente.

La importancia de la máquina ha sido fundamental.

Yo no he intentado ocultar su presencia,

todo lo contrario, resaltarla.

Y darle el protagonismo que se han merecido

porque ha sido mi instrumento,

con el que yo me he volcado y he desarrollado e investigado.

Lo he querido tener presencia, por eso en las exposiciones,

en la última he mostrado las máquinas también

como testimonios del paso del tiempo y la evolución de la tecnología.

(Música)

En España trajeron en el 90 la máquina babel jet,

que era, por primera vez de nuevo,

una fotocopia de gran formato, DIN A1, que es casi de 1 m.

Y dijeron: "Nos ha llegado una máquina nueva

que te puede interesar".

Me fascinó y allí hice...

En aquel momento, "¿Qué tema tengo?"

Estaba con otros temas y dije:

"Hombre, esta negrona que me ha acompañado desde Chicago..."

Es un recorte de prensa de una mujer sublimada.

Con estos collares, con esta mirada. Era una modelo, efectivamente.

Pero yo la utilizaba

cómo a la mujer se la frivoliza

y cómo se la utiliza como un símbolo mercantil,

en algunos casos,

y como símbolo simplemente de imagen.

(Música)

En el Círculo de Bellas Artes se hizo una exposición

que se llamó "Crisis, cultura, crisis"

y yo participé con mis alumnos del taller de arte actual

que hice en el Círculo en el 92 y creamos la "Estación fax".

Hicimos una convocatoria internacional

para que nos enviaran sobre el tema de la crisis.

Crisis sí, crisis no.

Y allí recibimos de nuevo del mundo entero.

Entraba el fax cayendo de la cúpula de Círculo

y formamos un espacio receptor transmisor emisor

que quedara la huella y la imagen de la participación internacional.

Esa "Estación fax" después la hice en Bilbao

y la hemos vuelto a recrear en la exposición de tabacalera.

(Música)

Otro encuentro fortuito fue encontrarme un limón deforme.

Y este limón me sugirió formas orgánicas.

Parte de las fotografías fue mediante lentes de aproximación, macrolentes.

Yo me iba aproximando a orificios

imperceptibles al ojo humano

pero que, a través de la cámara, yo los veía magnificados.

Y fui representado las partes del cuerpo humano.

Los órganos sexuales masculinos y femeninos.

(Música)

Mi trabajo siempre es generar, nunca parto de una sola imagen.

Mi disparo no es uno, no.

Ese objeto, esa imagen que me ha estimulado,

no me sirve con una.

Ya la genero, la degenero, la evoluciono.

Siempre he utilizado una herramienta

y en este caso la fotografía y el vídeo han sido las principales.

A parte del ordenador posteriormente,

que ahora casi todo el trabajo es de ordenador con fotografía previa

capturada por mí.

Nunca uso fotografías de Internet,

sino que son fotografías siempre mías para mis trabajos.

(Música)

Cada cámara tiene su impronta

y tiene sus códigos y sus limitaciones,

y sus virtudes por otro lado.

Entonces, yo a las máquinas nunca les pido lo que no me pueden dar.

Igual que al ser humano,

no puedes convertir al ser humano en lo que no es.

Entonces, hay que sacar lo bueno de cada ser humano

y lo bueno de cada máquina. Y asumir las limitaciones.

Entonces, con cada máquina tenía unas virtudes

y yo desarrollaba esos caminos.

Igual con las fotocopiadoras, que con las cámaras fotográficas,

que con las cámaras de vídeo.

Entonces, claro,

al final, los trabajos van teniendo la huella de su tiempo.

Mi incursión en el mundo fabril

proviene de, insisto,

Bilbao fue mi ciudad rodeada de fábricas,

y esta fábrica, muy cerca de mi casa, de donde yo vivía de pequeña,

era la fábrica de pan que abastecía a todo Bilbao.

Era un monopolio.

Hasta el final de los 70.

Se destruía, se desmantelaba,

porque estaba ubicada en el centro

y querían los espacios para construir viviendas.

Y...

Tuve, por suerte, tenía contactos

y me permitieron entrar durante un año.

Yo vivía en Madrid, pero hice viajes constantes

para ir grabando todo el proceso de desmantelamiento

y traerme documentación, objetos, archivos,

para construir mis instalaciones.

Con este proyecto de "La fábrica",

que lo estrené en la Fundación Telefónica,

hice instalación... Me traje hasta lámparas.

Lámparas antiguos, negras.

Y a las lámparas las inserté fragmentos

de las memorias del Consejo de Administración en diapositivas.

De forma que, proyectaban en el suelo fragmentos de esa memoria.

En el que decían cosas como:

"Los obreros quieren un día de descanso a la semana.

¿Dónde vamos a llegar? Quieren vacaciones.

Por las huelgas de los obreros va a quebrar la fábrica".

Hice mi primer netart con este tema de la fábrica

y convoqué a nivel internacional a que me enviaran sus fábricas

que tuvieran cerca o por vecindad o por afinidad

o por interés de temas.

Después creé otros proyectos de netart

mediante las "Palabras vivas", para el Instituto Cervantes,

para el tema de la palabra.

Y seguí creando más proyectos,

pero hice la instalación del vídeo en tres pantallas, trisincrónicas,

de la destrucción de la fábrica

para poder rememorar estos diferentes tempos

de la caída de los Siros, como la metáfora también.

Después de grabar esta fábrica de Bilbao,

me entero que la central nuclear de Lemóniz

iba a ser desmantelada.

Grabé el desmantelamiento

y también recogí cantidad de objetos.

No estaban contaminados

porque la gente dice: "¡Huy! Puedes tener radiactividad",

pero no, porque nunca se llegó a estrenar por problemas políticos.

(Música)

Después ya, en la fábrica observaba no solo

el atractivo por la imagen industrial,

también pensaba en el ser humano que había participado.

Y ahí vi que también las mujeres habían tenido parte importante

en la construcción de la fábrica en las labores menores,

en las de menos importancia, en las de menos trascendencia,

pero allí habían estado trabajando.

Concretamente, en la fábrica de pan de Bilbao,

en las lámparas puse las voces de las profesiones de las mujeres.

Así como ellos podían ser conductor, harinero...

Las mujeres, casi todas decían: "Sus labores".

Y ahí empecé a ver la vida de la mujer en la vida industrial.

Las primeras revoluciones que hubo.

En la tabacalera eran mujeres, eran las cigarreras.

Las manifestaciones que hubo las provocaron las cigarreras.

Los hombres, los maridos, iban a buscarlas a la puerta.

Ellas eran las que aportaban el salario en la casa.

Y de ahí lo hilé mi trabajo feminista,

porque feminista he sido siempre,

con los proyectos que había hecho de las miradas de mujer,

las manos de mujer,

a la mujer emigrante.

Me encontré, por ejemplo, en Hong Kong,

las trabajadoras del servicio doméstico

me las encuentro un domingo y los sábados algunas.

Su único día libre, como están internas en las casas,

y Hong Kong es una ciudad vertical, toda de rascacielos,

no tienen espacio propio, no tienen habitación propia.

Por eso, el sábado viajaban todas al centro de la ciudad.

Convergían de todos los extrarradios en el centro de la ciudad,

y se unían para celebrar juntas la convivencia,

comentar y hacer la vida cotidiana en un espacio público.

(Música)

En un viaje a Zanzíbar el año pasado, en Tanzania,

observe la vestimenta de las mujeres.

Todos sabemos que las mujeres africanas

tienen una riqueza de colorido,

los vestidos que usan son símbolos, son unos iconos.

En algunos casos más místicos,

en otros más de la tierra, más terrenales,

pero en este caso observo, atraída por los vestidos,

que tienen un texto.

Al principio pensé: "A lo mejor es publicitario".

Pero inmediatamente pregunté

y me dijeron: "No, este texto es su forma de mensaje,

su forma de comunicación, es su herramienta de comunicación social".

Según el ánimo, según el día o según el color,

van transmitiendo mensajes a la sociedad, a su entorno.

En muchos casos son sociales, pero en otros casos son privados.

Como comunicación con el marido porque no se atreven a increparlo,

porque no encuentran el momento

de romper la barrera de la incomunicación.

Entonces, compran unas...

Buscan el texto que ellas quieren decirle,

lo extienden encima de la cama

y, cuando el marido llega por la noche, se encuentra el mensaje.

Los mensajes pueden ser: "Ya no me quieres",

"Estoy sola", "No me hablas", "Hay otra"...

(Música)

El último proyecto en el que he trabajado

y que todavía me falta por sacar parte de él,

las fotografías aún no se han estrenado,

es sobre Birmania.

Birmania es un país

que estaba cuando yo lo visité,

hace 2 y 3 años, en dos viajes, bajo una dictadura militar

y la líder era Aung Suu Kyi,

que la dieron incluso de Premio Nobel de La Paz

porque luchó por la democracia en su país.

Estuvo recluida, encarcelada durante 15 años.

Vivió en Inglaterra, se casó con un inglés, tuvo hijos ingleses,

no podía volver a su país

y, cuando fue para la muerte de su madre,

la retuvieron y la encarcelaron.

(Música)

Mi interés por la mujer, como protagonista,

lo he ido desarrollando a lo largo de mi carrera

y, por esta faceta mía feminista,

también soy activista del feminismo

y formo parte, desde su creación,

de MAV, Mujeres en las Artes Visuales.

Es una asociación interdisciplinar

de forma que no es sectorial de una sola profesión,

sino que estamos mujeres,

tanto artistas, profesoras, directoras de museos, gestoras...

Todas las mujeres que trabajamos en torno al arte contemporáneo,

dentro del arte contemporáneo.

Para reivindicar el papel de la mujer, la presencia de la mujer.

En los museos, solamente hay un 5 % de mujeres expuestas en los museos.

O sea, la estadística es descorazonadora.

El día que haya igualdad,

ese día ya dejaremos de existir la asociación.

(Música)

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Metrópolis - Marisa González

03 abr 2016

Esta semana en Metrópolis nos acercamos a la obra de Marisa González.

La utilización de la tecnología, la conciencia social y el reciclado, son las claves sobre las que vertebra su trabajo esta artista multimedia pionera en la aplicación de las nuevas tecnologías de la reproducción y la comunicación en la creación artística.

Desde sus primeros trabajos en la década de los 70 hasta la actualidad, su obra ha estado marcada por la experimentación con todo tipo de artefactos y máquinas. Desde los primeros faxes y fotocopiadoras, hasta las tecnologías más sofisticadas de la sociedad actual. Siempre inquieta y comprometida, ha configurado su ideario, a lo largo de sus más de cuarenta años de carrera, en torno al feminismo, las desigualdades sociales, la marginalidad, la exclusión social, la arqueología industrial, la ecología o la música.

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