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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - INJUVE 2019 - ver ahora
Transcripción completa

"La muestra de artes visuales Injuve cada año

nos permite medir el pulso del arte más joven de nuestro país.

En esta edición los comisarios Manuela Pedrón y Jaime González

han concebido dos exposiciones

en las que destacan algunas temáticas.

Por ejemplo, las contradicciones

entre la experiencia real y vida virtual

y la exploración del territorio

usando metodologías prestadas

de la cinematografía, la historia o la arqueología."

Esta exposición es un comisariado de premio,

el premio de las ayudas Injuve,

que lo que une a todos los artistas es que han ganado, han ganado,

que han sido elegidos por un jurado,

en el que también estuvimos nosotros dos,

aparte de otras personas.

Cuando empezamos a pensar la exposición

nos gustaba la idea

de como si fuera una foto fija generacional.

Las ayudas que se dan desde Injuve son tres:

producción, movilidad y emprendimiento.

Al final hicimos dos formaciones que tenían que ver,

en un caso, temas relacionados la primera fase

con nuevos materialismos,

hay muchas investigaciones relacionadas con Internet,

con el mundo virtual,

cómo se aprecia el mundo a través de las nuevas tecnologías,

La segunda fase recoge los proyectos que tienen

unas líneas de investigación más conectadas con el territorio,

desde la memoria, cómo transitar el territorio,

desde las propias formas y las investigaciones formales

que parten o tienen como punto de inspiración el territorio.

A lo largo de un año

he trabajado en torno a una práctica, el "shadowboxing",

que es, básicamente, pelear contra el aire, la nada,

y he partido de varios textos,

pero, sobre todo, de uno de Kathy Acker

en el que ella plantea el ejercicio físico,

que en su caso es el culturismo,

pero es extrapolable al ejercicio físico,

como un fracaso ante nuestra mortalidad,

porque habla un poco, justamente, del lenguaje del cuerpo.

En la práctica de "shadowboxing" está muy presente

una cuestión que se llama "kiai".

El "kiai" en japonés significa "unión de los espíritus"

y hay cuatro cascos inalámbricos

y en cada casco o en cada canal de audio

está registrado el "kiai" de un luchador diferente.

En el proyecto lo que me interesaba era cómo todas esas presencias,

casi fantasmagóricas,

que no se pueden acotar desde el lenguaje racional,

abordan esa existencia

y ese fracaso ante la mortalidad,

ante luchar contra esa mortalidad.

El proyecto "Flatworld" consiste en un vídeo de ensayo

y un par de esculturas

y el "approach" es, básicamente, partir de ese contexto de posverdad

en el que se mueven, por ejemplo, las teorías terraplanistas

y esa lucha de pseudoconocimiento en foros, etc.,

un poco como excusa para hablar de la tridimensionalidad,

la planitud desde una perspectiva más poética.

Cómo se construye la virtualidad mediante la planitud

y desarrollar una relación entre eso y el cuerpo

y cómo se relacionan y cómo se atraviesan.

Al final, una constante en todo lo que hago

es el interés por la metalingüística,

repensar los lenguajes y jugar con ellos

haciéndolos presentes

y cuestionando las estructuras,

las posibles estructuras

dentro de toda articulación del lenguaje.

(Música)

Mi proyecto se titula

"Esa mujer, de Mónica Lewinsky al porno de venganza".

Y supone sobre todo

un ejercicio de empatía con el personaje de Mónica,

que es un personaje que siempre me ha atraído bastante

por cómo hace 20 años la trató toda la sociedad,

cómo los medios comunicaron

todo el "affaire" que había tenido con Bill Clinton,

cómo fue humillada, cómo se rieron de ella,

cuando ella era una becaria de 20 años

y él era el presidente de los EE. UU.

Son ocho retratos fotográficos

de los protagonistas de la historia,

que están intervenidos con maquillaje base.

Yo, sobre todo, utilizo materiales

que estén muy connotados socialmente,

como, por ejemplo, este maquillaje del que hablaba

o, en el caso de la cerámica,

es un material que tiene mucho que ver

con la artesanía también.

Son formas no canónicas de hacer escultura.

A mí me interesa el objeto doméstico,

el objeto cotidiano, lo que tenemos a mano...

Entonces, soy escultora, más que de audiovisuales.

Y la forma de materializarlo viene de ahí,

porque, aunque las imágenes sean en dos dimensiones,

tiene una carga matérica también.

"Esto que quiere ser una película habla de un viaje.

Fue a Lisboa a intentar contar esta historia

o a contar otra,

a intentar visitar lugares que había visto en una película."

El proyecto que presento

lo he desarrollado a lo largo del último año.

Es un proyecto bastante extenso, que se divide en tres actos,

este sería el último acto, el proyecto.

El proyecto, en general, parte de un guión que escribió

Felix Guattari con Robert Kramer en los años 80

que lleva por título "Un amor de UIQ"

y es una película que nunca llevaron a cabo.

A mí me interesaba, principalmente, qué implica esa idea de trabajar

durante años en un guión que quiere ser una película

y esa película nunca ve la luz,

implica invertir mucho tiempo en algo que quiere ser otra cosa

y no lo es.

"La ficción que anuncia una cierta muerte de la vida

o un intento por sobrevivirla."

Este último acto que lleva por título

"The need to have walls", "La necesidad de tener paredes",

parte de la película "El estado de las cosas",

de Wim Wenders, una película de 1982,

en la que Robert Kramer también trabaja como coguionista.

"Un encuentro fortuito lo llevó a aquel lugar,

a un escenario que anunciaba un final,

un posible final."

La película de Wenders habla de un director de cine y su equipo

que se trasladan a Lisboa para intentar llevar a cabo

el rodaje de una película de ciencia ficción

que lleva por título "Los supervivientes"

y narra la deriva de ese equipo de rodaje

por intentar desarrollar

la película que nunca consiguen finalizar.

"Lo que pudo ser una película, lo que podría serlo,

sacrificar una ficción en favor de contar una imposibilidad,

de contar una historia, un tiempo suspendido,

un final abierto."

Y mi intención principal era visitar los lugares

donde se rodó la película de Wenders

para componer un ensayo visual

sobre esa idea de intentar terminar algo.

"Para filmar algunas escenas en los mismos lugares

que aquella película que le obsesionaba,

que narraba la imposibilidad de terminar una película."

Lo que he hecho durante la beca de Injuve

ha sido trabajar en un libro que he ido escribiendo

y se ha ido leyendo y publicando capítulo a capítulo

hasta que se ha formalizado y luego una serie de objetos,

que también he ido haciendo paralelamente al libro.

Es un libro que va alrededor del pelo

como elemento o materia

que cualquier persona puede sentirse identificada

o es un elemento natural y común

y es premisa para hablar de otras cosas.

El libro no ilustra los objetos que hay en la sala

ni la sala ilustra en el libro.

Trabajo normalmente en paralelo.

Hay formas que se materializan en objetos.

Y luego trabajo el lenguaje, a veces escrito,

a veces el lenguaje escrito se vuelve oral

y pongo música...

De hecho, mientras creaba el libro o lo escribía

he ido haciendo lecturas de los capítulos

y algunos capítulos los he musicalizado

y he hecho lecturas sónicas.

El proyecto "I never went", que se traduce como "Nunca fui",

trata sobre la pérdida de la privacidad

de una manera voluntaria

en una era de la hiperseguridad.

Esa es la idea global.

Yo decidí abordar este tema desde la estructura del carnaval,

el carnaval como una fiesta,

como un sistema en el que se celebra algo.

Entonces, de manera irónica

el proyecto "I never went" celebra la pérdida de la privacidad.

Lo que mostramos aquí son algunos elementos

y la documentación de la procesión del carnaval.

Entonces, tú cuando entras en la sala

lo primero que ves es el escudo, yo lo llamo el patrón del carnaval.

La sala está completamente a oscuras

y a la derecha empiezas a ver las máscaras que se utilizaron

para los participantes de la procesión.

Estas máscaras aluden

a los sistemas de reconocimiento facial

de las tecnologías de ahora,

tratando de abordar el tema desde el humor.

Mi proyecto trata un poco esa problemática

del paso de lo físico a lo digital,

de cómo lo digital puede volver a lo físico

y de la problemática realmente de la imagen digital

en el mundo actual,

que es la que conforma nuestro imaginario

a través de la información que nos bombardea día a día.

En la exposición nos encontramos una instalación

que está soportada mediante materiales de construcción

y está constituida por unas piezas hechas en papel y resina,

que están constituidas realmente por código de imágenes,

que no deja de ser información textual

que es legible para un ordenador,

pero que no es comprensible para el ser humano.

Los proyectos de emprendimiento son los proyectos

que están dedicados a apoyar la programación de espacios

o proyectos itinerantes

que no tienen como lugar expositivo la Sala Amadís,

sino que tienen sus propios espacios,

sus propias líneas de programación.

La Sala Amadís no está,

pero sí que van a participar en las actividades.

Se están organizando unos visionados

con profesionales del mundo del arte

o de instituciones o independientes...

Distintos perfiles, incluso del mundo comercial,

que van a conocer el trabajo de todos los artistas

y a esos encuentros también se han invitado

a los espacios de emprendimiento para que conozcan a los artistas,

para que ellos también puedan explicar

de qué trata su proyecto, dónde está el espacio,

cuáles son sus líneas.

A esos se les ha invitado

y también van a participar en un programa de "performance".

Mi padre es arqueólogo, entonces, yo, de pequeña,

siempre había estado rodeada de distintos elementos.

Por otra parte, mi madre se dedica al mundo del automóvil,

entonces yo siempre he vivido rodeada de ánforas y ruedas,

por así decirlo.

Nada más entrar a la exposición

nos enfrentamos con un bloque de cemento,

como si fuera una muralla que está partida en dos,

en la que hay incrustados diferentes platos de paisajes

que yo he ido rompiendo y reconstruyendo,

como si fuese un puzle.

El cemento es algo con lo que trabajo habitualmente

porque tiene una carga poética muy fuerte,

tanto la de aglutinar, como su carga pesada.

Esta forma me recuerda al óstracon,

que era un trozo de cerámica antiguo

en el que se escribía el nombre de aquella persona

que había sido expulsada de su ciudad.

Este proyecto continúa un primer desplazamiento

que realicé en 2014, con otra beca,

a la Universidad de Nevada.

Allí existe un departamento de Estudios Vascos,

donde estuve realizando la primera residencia,

investigando sobre la migración de población vasca, en concreto,

a partir del siglo XIX en el Oeste de los EE. UU.

Sobre todo, mi trabajo parte de un proceso previo,

que es la recuperación del archivo con el que después trabajo.

Principalmente, de tres fuentes: la compra de esos documentos,

la cesión o, como es el caso de este proyecto concreto,

la recuperación y digitalización de un archivo.

Me interesa mucho el cómo se registró en ese momento

el propio paisaje de la zona por estas personas.

Concretamente este proyecto tiene dos partes.

La primera fue la digitalización de este archivo,

en el propio pueblo de Jordan Valley

y la segunda, a partir de una investigación que realizo,

en torno a los "tree carvings",

que fueron una serie de registros

sobre las superficies de los árboles

que realizaban estos migrantes vascos

que sobrevivían con la ganadería y el pastoreo

en estos momentos de desplazamientos solitarios.

Me apetecía preguntarme

si es posible hacer una película sin imágenes.

¿Dónde ocurren las imágenes?

Si ocurren en una pantalla o dentro de alguien.

En ese sentido, priorizar el sonido.

Poner el sonido en primer plano

y relegar la imagen a un segundo plano,

por así decirlo.

Durante el proceso trabajar con personas ciegas

ha sido también muy interesante,

no todas las personas que salen son ciegas,

pero eso como que da igual durante la experiencia,

porque sí que tienen que ver...

Son tres voces que sí que tienen en común

cómo generan imágenes, a través de la palabra.

Filmar en 16, por lo que tiene que ver con lo táctil,

con lo presente, que es tan material,

hacer perforaciones de braille

en la misma película de 16 milímetros,

lo que tenía que ver eso con la palabra, con el lenguaje,

y planteaba tres líneas bien diferenciadas.

Por un lado, el sonido muy presente.

Por el otro lado, la imagen. Y por el otro, el texto.

En la exposición también he querido conformar

este triángulo con los tres elementos separándolos

y que la experiencia sea simplemente

transitar esos tres elementos

de los que está compuesta la película

en un espacio determinado.

Mi proyecto es un proyecto de carácter experimental

que nació a partir de la idea del canon,

de la repetición de gestos escultóricos,

porque mi trabajo gira en torno a la investigación formal

en torno a la escultura, sus materiales

y de cómo unos materiales responden con respecto a otros

y la transformación de todos ellos en la que yo intervengo

o intervienen otros agentes,

que pueden ser climatológicos o de otro tipo,

y hay una relación entre el registro, la documentación

y lo que es mi parte, mi elaboración,

en la que transformo

todos esos elementos, o fragmentos, o restos.

Al final acabé recolectando los objetos que tenía más cercanos.

Entonces, han sido una serie de fragmentos que he ido recogiendo

de los restos de otros procesos anteriores

que se han ido transformando como, por ejemplo, los tejidos,

que al final se han convertido en piezas de bronce,

que tienen autonomía,

que van más allá de ser algo documental

con respecto del paisaje o del territorio,

sino que tienen que ver con un paisaje más íntimo,

algo más cercano, como es mi estudio.

El proyecto venía ya de algunas obras anteriores

que sí que trataban mucho con esto del tiempo perdido.

Tiempo perdido, pero que es al final

el productivo y el verdadero para uno mismo,

que es el que utilizas en estos tiempos de tránsito

y cómo esa absurdidad

al final termina siendo un uso propio para ti.

Partía de una de las piezas

que realmente es la primera que yo considero como obra,

que sí que era esta especie de viaje,

pero a menor escala, en la ciudad de Barcelona,

que hacía en el metro,

pero en este caso era ampliarlo a mayor escala

y haciéndolo por España.

Básicamente, durante el viaje no hacía absolutamente nada.

Era un poco también la idea, de que ese viaje fuera perdido.

Sí que era el momento

en que yo paraba en cada una de las estaciones,

bajaba y en ese momento empezaba a cronometrar

el tiempo de cada uno de los laberintos.

Al final era como hacer material

ese tiempo que todo el mundo pierde,

pero que yo realmente utilicé durante esas 50 horas de viaje.

Una vez que llegué al estudio, hacer una especie de gráfica

con líneas horizontales o verticales

que dependían de la orientación del viaje respecto a España.

"Imagen número uno.

¿Has hablado hoy con alguien de tu familia?

Si la respuesta es sí, accede a la pista 27.

Si la respuesta es no, accede a la pista 45."

Más que género o estilo,

yo lo llamaría una forma de las audioguías,

ya que las audioguías

no te van a contar una explicación al uso de lo que ves,

sino que te interpelarán mediante preguntas

y te darán acceso a una serie de espacios sonoros

en función de lo que respondes a esas preguntas.

"Ahora, por favor, escucha este mensaje audio

que recibí aproximadamente hace un año.

(MENSAJE) 'Tío, qué putada. ¿Cómo es que te han despedido?

Cago en diez.

¿La has armado o qué coño has hecho?'."

En realidad, se trata de un proyecto de autorretrato

sobre una serie de situaciones de mi alrededor

que pertenecían al mundo de lo cotidiano,

pero que por las circunstancias de las personas que retrataba

o de mí mismo trae otros temas a colación,

como puede ser la inmigración o el desplazamiento de personas.

"¿Alguna vez has vivido

en un lugar que no considerabas tu hogar?

Si la respuesta es sí, avanza a la foto número dos."

Este es el segundo proyecto que he hecho en Dinamarca,

que tiene como denominador común el sonido,

sin embargo, ha habido un cambio,

porque al principio trabajaba con el sonido

desde una perspectiva más abstracta o plástica,

el sonido como algo autónomo,

y poco a poco me ha ido interesando el sonido como algo más narrativo,

como la capacidad que tiene para contar historias

o para estar contextualizado, por ejemplo, en esta pieza,

junto a unas fotografías, junto a unas imágenes.

El proyecto comenzó con la lectura de una novela

que se llama "Viaje alrededor de mi cuarto",

que escribió Xavier de Maistre a finales del siglo XVIII

y es la historia de un personaje que está recluido en su cuarto

y se inventa una manera de viajar desde la inmovilidad del cuarto.

En tanto que trabajo en cine,

consistía en una huida constante del encuadre,

cómo salir fuera del encuadre sin mover el encuadre.

El rodaje de la película

lo comencé planteándome unas reglas muy fijas.

Por ejemplo, una de las normas que me planteé

era utilizar la unidad mínima de mi película,

que sería una bovina de super ocho, que es una unidad diferenciable.

Son tres minutos de filmación.

Entonces, cada carrete se correspondía con un encuadre.

Esta película la he hecho yo solo en la habitación,

asumiendo distintos papeles, muchas veces al unísono.

Es decir, yo he sido el actor, yo estaba delante de la cámara,

pero a la vez estaba utilizando un disparador remoto para filmarme.

Hay momentos

en los que el proceso de trabajo y el proceso de investigación

estaba formando parte de la pieza

y eso hace que sean investigaciones muy situadas

y que generen un conocimiento muy concreto

y en el que son muy honestos con lo que plantean.

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Metrópolis - INJUVE 2019

01 abr 2019

Cada año la muestra de artes visuales INJUVE permite medir el pulso del arte más joven de nuestro país. En esta edición, los comisarios Manuela Pedrón y Jaime González han concebido dos exposiciones que abordan las contradicciones entre la experiencia real y la vida virtual, y la exploración del territorio, usando metodologías prestadas de la cinematografía, la historia o la arqueología.
Este año la muestra se separa en dos exposiciones de trabajos de 7 artistas cada una “para mostrar y poder disfrutar de la complejidad y dimensiones de cada uno de los proyectos en las mejores condiciones posibles”, según comentan los comisarios. Para hacer esta división se han centrado en la disposición en la sala “y en las posibles afinidades estéticas entre las obras” buscando dar el máximo rendimiento a la colocación de las piezas.

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