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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Espacio P.1981-1997 - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

A lo largo del pasado año se han podido ver en Madrid

tres exposiciones en torno a la efervescente

escena artística madrileña

desde finales de los años 70 a principios de los 90.

En una serie de tres programas consecutivos,

"Metrópolis" ofrece un recorrido por estas tres muestras

de la mano de algunos de sus más destacados artistas y gestores.

El segundo capítulo está dedicado

a la exposición "Espacio P 1981-1997",

comisariada por Karin Ohlenschläger para el Centro de Arte Dos de Mayo.

Basada en el extenso legado de Pedro Garhel,

la muestra es voz a la trayectoria de este referente

de las prácticas colaborativas, la creación interdisciplinar

y la autogestión artística en el paso de la era analógica

a la cultura digital.

La historia del Espacio P empieza con la llegada

de un joven artista canario a Madrid en el 74.

Este artista es Pedro Garhel, un artista muy polifacético

ya en su época, que inicialmente desarrolla su trayectoria artística

en el ámbito de la pintura, pero se va desplazando cada vez más

de la pintura hacia el arte de la acción.

(Música)

Como él tiene por costumbre trabajar colectivamente con otros performances

e inicialmente con su compañera de trabajo y de vida Rosa Galindo,

alquilan un semisótano en el centro de Madrid,

inicialmente para ensayar sus acciones colectivas.

Lo que pasa es que siendo un espacio abierto,

muy rápidamente empieza a colaborar desde la reacción

con otros artistas del ámbito de la fotografía,

del ámbito del vídeo, de la música experimental,

de la poesía, y el espacio se empieza a convertir

en un lugar de encuentro de artistas de distintos ámbitos,

que utilizan el sótano del Espacio P

para investigar y para producir conjuntamente

y pasar las tardes, las noches,

y el tiempo que hiciera falta para desarrollar sus obras.

Esas obras rápidamente empiezan a coger presencia y volumen

como para mostrarlo públicamente y convertir a este lugar de ensayo

también en un espacio de exposiciones,

un espacio de conciertos,

un espacio en el que se realizan muy pronto cursos y talleres

relacionados con la performance, relacionados con el vídeo,

y relacionados con esas prácticas interdisciplinares.

(Continúa la música)

A inicios de los años 80 yo estaba trabajando

con lo que era el arte sonoro, la música experimental,

la poesía experimental también,

y me vino un pequeño círculo de gente de más o menos mi edad,

en que estábamos bastante inquietos con todo lo nuevo que sucedía,

y por medio de Javier Maderuelo ya entré en contacto

con Pedro Garhel y el Espacio P.

Así que bueno, hablando con él, me explicó un poco lo que hacía

y cobré interés en contactar con Pedro Garhel, fui a verlo,

con motivo de "Fuera de formato", en 1983.

La primera vez en 1983, la exposición "Fuera de formato",

que comisariaba Nacho Criado, Concha Jerez y Teresa Camps,

en el Centro Cultural de la Villa de Madrid,

fue como un revulsivo para la ciudad de Madrid

en todo lo que acontecía de prácticas artísticas no convencionales

y aquellas que estaban casi proscritas

por el oficialismo artístico del momento.

Y justamente lo que tenía eco en aquel tiempo

de ese tipo de prácticas era en el Espacio P,

no había casi ningún otro lugar en Madrid

en que se pudieran ver ese tipo de cosas.

Y es ahí, además, donde pasaban artistas,

fue donde yo conocí a Wolf Vostell, a Eva Lootz, a Concha Jerez,

a Nacho Criado mismamente también.

Fue un lugar en el que se facilitaba la creación, la difusión,

el contacto, la información, fluía la información

de lo que estaba pasando fuera en el performance,

en las instalaciones, se contactaba con artistas

que venían de visita, a Meredith Monk, Eberhard Bosslet...

Hacían trabajos allí, había charlas con unos y con otros.

Bueno, fue un lugar muy fértil, muy fértil,

que yo creo que contribuyó a mi formación personal, por ejemplo,

más que cualquier otro tipo de lugar, de centro de formación

o de estudio reglado del arte.

-En cuanto a la internacionalización del Espacio P,

esto empieza muy pronto.

Las primeras...

Porque por una parte existía un vínculo muy interesante

entre los artistas del Espacio P y Wolf Vostell.

Hay una grabación en super-8 del primer viaje

de Pedro Garhel, Nacho Criado, Concha Jerez...

Hemos ido con Wolf Vostell para celebrar el 50 cumpleaños

de Vostell en Malpartida.

Y en aquella ocasión Vostell

introduce a esos artistas a un grupo de amigos del norte de Europa

y a raíz de este encuentro es cuando Francisco Felipe,

Pedro Garhel, Rosa Galindo y Concha Jerez

están invitados a participar en el gran evento de arte experimental

en Norrköping, en el Museo de Norrköping, en el 83,

que es la primera salida internacional

de este grupo de artistas en torno al Espacio P,

y a partir de ahí es cuando están invitados

a otros eventos en Dinamarca, en Holanda, en Alemania,

y en el 87 ya estaban participando en el programa oficial

de la documenta de Kassel.

(Música psicodélica)

Por otra parte, allí coinciden en el 87

con artistas internacionales que habían pasado previamente

por el Espacio P.

Uno de los artistas era Eber Bosslet, un artista alemán

que trabajó muchos años en las Islas Canarias.

También estaba en el programa de aquella documenta

las obras de Ulrike Rosenbach, que era una artista alemana

de performance muy comprometida con el arte de género,

que formaba parte del programa de Alliance Video Art,

que era la distribuidora del Espacio P en aquellos años.

Estaba Fabrizio Plessi, un artista italiano

para el cual el Espacio P organizó una gran exposición

en el Museo Español de Arte Contemporáneo

con cientos de monitores,

que llamó en aquel momento mucho la atención

de los medios de comunicación y del público general.

(Música psicodélica)

Todas esas conexiones

no estaban canalizadas a través de las instituciones públicas,

sino...

Ni a través de las galerías

ni de las vías oficiales de mercado,

sino que todo parte un poco de la autogestión.

Y la autogestión de los años 80, sobre todo con el vídeo,

los casetes de audio y los fanzines,

y luego toda la tradición del Mail Art,

permitió a los artistas buscar sus propios canales de distribución,

e incluso generar sus propios espacios de producción

al margen del mercado porque, precisamente,

los años 80 los recordamos como una década

en la que se retoman la pintura,

los museos, las galerías y los centros de arte,

y ese tipo de actividades performativas y multimedia

pasaba en los sótanos.

(Música psicodélica)

El proyecto curatorial del Espacio P parte de una investigación

que se ha ido desarrollando durante cuatro años

en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid,

colaborando la Universidad de Vigo,

la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra,

la Universidad de Granada,

y hubo un trabajo de investigación y colaboración conjunta

para, en primer lugar, ir ordenando e inventariando

el fondo del Espacio P,

que había aparecido en el 2005, 2006,

poco después del fallecimiento de Pedro Garhel en Canarias.

A partir de este inventariado, empecé un trabajo curatorial

buscando los hilos conductores de esta gran diversidad de obras

y proyectos e iniciativas que se habían desarrollado

en esos 16 años.

(Música psicodélica)

Hay cinco líneas que definen el recorrido por la exposición.

La primera tiene que ver

con las conexiones entre Fluxus y Punk,

que tiene que ver con las estructuras y la autogestión.

Lo que podemos ver en la exposición son obras múltiples,

piezas de Mail Art, fanzines,

y obras que tienen que ver con los sellos discográficos independientes,

siendo una parte importante de la actividad artística,

no solamente la creación de obras,

sino la creación de estructuras de producción y distribución.

Eso me parece una singularidad, una aportación importante

de esta época, de la primera etapa del Espacio P.

(Música psicodélica)

Nosotros entonces estábamos ubicados en la isla de Mallorca.

Y entonces llevábamos como un año o así

y sentíamos un poco el aislamiento propio del lugar.

Entonces nos zambullimos

en el arte correo.

Empezamos a utilizar el maravilloso medio postal

para intercambiar trabajos, consignas, panfletos,

con otros artistas de todas las partes del mundo.

A raíz de la exposición "Fuera de formato",

que se celebró en el Centro Cultural de la Villa de Madrid,

y allí precisamente fue donde nos conocimos

una serie de trabajadores del arte conceptual

y, a partir de ese momento, fue cuando, por lo visto,

Atelier Bonanova interesó a Pedro Garhel

para algún proyecto a realizar en el Espacio P.

-Bueno, era la época de OTAN sí, OTAN no,

en 1983.

Obviamente, nos marcábamos

dentro del movimiento anti-OTAN, y antibelicista,

totalmente pacifista,

y a través de ese momento, ese contacto,

pues empezamos a ir a visitar al Espacio P,

que era un sitio muy sorprendente

porque se encontraban muchas tendencias

y eso demostraba que el que llevaba aquel espacio

era bastante tolerante.

-Me parece muy interesante observar cómo en esta diversidad de programas

entre la música experimental, la poesía visual

y el anticine,

pues podemos descubrir en la exposición muchas conexiones,

porque todos, en distintos ámbitos, estaban trabajando

con la idea del código abierto.

La poesía experimental relacionada con el lenguaje,

el anticine,

relacionado con el código del lenguaje audiovisual

y sonoro, que conecta una parte con la tradición plástica, visual,

por otra parte, con la experimentación sonora,

con el arte de acción,

y vemos cómo en el denominador común

de esta diversidad de expresiones,

está el hecho de descodificar

los distintos lenguajes

y, a partir de esta apertura de los códigos,

generar nuevas conexiones.

Esas confluencias también se hicieron muy visibles

en esta diversidad de programación del Espacio P.

(TELEVISIÓN) "Contemplo entre las aguas del pantano

y circundado por el verde bosque,

no muy lejos, el mar se descompone

y tus ojos azules en los cielos.

Las alas se aproximan a las olas

sobre la tierra negra y cenicienta,

la celeste blancura de tu cuerpo,

desnudo bajo el campo de las nubes,

en las arenas grises, en las hierbas,

manos entre las piedras con relieves,

perdidas en las páginas del fuego,

duermen mi corazón y las estrellas.

(Música psicodélica)

Importante e interesante cómo las líneas de la expresión

también es la relación que se establece

entre el arte de acción y el audiovisual.

Cuando empiezan a principios de los 80

a programar vídeos de performances,

sus primeros trabajos son grabaciones con la cámara fija,

de una secuencia de acción.

Y al principio de los 80,

cuando el vídeo ya empieza a tener otras posibilidades

de expresión visual,

ya la narrativa no es lineal,

el vídeo no está al servicio de la acción,

sino que comunica directamente con el cuerpo

o con el espacio, con el sonido.

Se empiezan a generar obras

donde cada expresión tiene su autonomía,

pero al mismo tiempo están conectadas.

La performance tiene en cuenta

el vídeo, la fotografía, el sonido, el espacio,

y viceversa.

(Música)

Otro momento importante que también tiene que ver

con el aspecto identitario es la cuestión de género.

Resulta que en los ámbitos de la performance y del vídeo,

que eran ámbitos relativamente jóvenes,

con una historia muy corta,

pues desde el principio participaron muchas mujeres artistas

en el ámbito del videoarte, en el ámbito de la performance

y en el ámbito multimedia.

Y muchas de esas mujeres pasaron por el Espacio P

porque existía interés en sus narrativas,

en sus miradas críticas,

en su modo distinto de trabajar con el cuerpo,

con el espacio, con las relaciones interpersonales

y con la reflexión sobre el papel de la mujer

en la historia del arte, en la historia de la cultura

y en la sociedad.

(Música psicodélica)

Fue importante

en todo este proyecto de investigación

trazar esta línea

desde la cultura analógica a la digital,

que podemos observar en el programa del Espacio P

desde la primera acción,

que trabajaba con posproducción digital

y con efectos especiales por ordenador,

que es un trabajo de Pedro Garhel del 86.

(Música psicodélica)

(Música psicodélica)

En el Espacio P se celebra el primer encuentro Iberhack,

de la cultura hacker, en el 94,

o los artistas del Espacio P

participan en la primera acción de realidad virtual

en la Alhambra o en la catedral de León,

en el 93, 94.

Como vemos, ese tránsito pasa por el arte de acción,

pasa por el vídeo,

pasa por la música por ordenador.

(Sonidos electrónicos)

Yo entré en contacto con Pedro Garhel

con motivo de la performance "Opereta",

que se celebró en Rock-Ola.

Fue por invitación de Raimundo Martín Luengo.

En ese momento yo estaba colaborando con el grupo U.A.,

y entonces una vez que terminó la performance,

nos acercamos a saludarles y Pedro me invitó, digamos,

a conocer el Espacio, me dijo que era un sitio

en el que se hacían cosas muy interesantes.

Yo hacía mis propios aparatos a veces de electrónica,

ya disponía de de los indizadores, el MS-10 y el MS-20,

y pronto, un indizador MIDI.

Y, sobre todo, estaba relacionado, digamos, con la música.

Entonces yo llevé el ordenador, no recuerdo,

seguramente sean tanto el VIC-20 como el Commodore 64.

Pedro se llegó a comprar un Commodore 64 al tiempo

y es su primer ordenador.

Entonces, sí, hacíamos cosas.

Ahí más o menos se enseñaba los rudimentos del BASIC.

Luego, en la parte de los indizadores, organizamos un...

Bueno, dos ediciones de un curso de indizadores,

con estos dos físicamente, con estos aparatos,

que eran con los que trabajábamos.

Y es curioso porque los alumnos de repente

eran Eduardo Momeñe, Eva Lyberten y Carmen Luna.

(Sonidos electrónicos)

El Espacio P era un sitio de libertad.

O sea, lo bueno que tenía Pedro, una de las cosas buenas que tenía,

era que te impulsaba a que hicieras cosas,

o sea, que te atrevieras, digamos, a hacerlo.

Y también, el punto de encuentro, digamos,

de coincidencia con muchos artistas.

Con lo cual, una libertad absoluta,

es decir, no dependías de repente ni de comisarios,

sino que simplemente te reunías

y decías: "Oye, vamos a hacer esto", y lo hacías, y ya está.

(Sonidos electrónicos)

En todos estos años,

Espacio P nunca obtuvo subvenciones,

ayudas, o colaboraciones externas,

sino que se automantuvo,

como han podido, principalmente, por las clases,

y por...

Cuando hicieron sus tours

con sus acciones multimedia por Europa o por España.

Siempre hubo una parte con la que financiaban

el propio Espacio, pero se mantuvo, principalmente,

por la actitud y el talante del propio Pedro Garhel

porque él entendía el Espacio

como parte de su propio proyecto artístico.

No era solamente un lugar

donde se gestionaban producciones y eventos,

sino que era un proyecto artístico en sí mismo

generando estructura, generando redes,

generando colaboraciones de toda índole

y formaba parte de este proceso de trabajo performativo de Garhel.

(Música psicodélica)

Para mí, el encuentro con Pedro Garhel en el año 91

fue muy importante porque él nos cedió su espacio

para el primer festival de performance

y nos abrió, digamos, toda su red de relaciones

para que se involucrasen en el festival,

nos dio el apoyo, con la documentación, etc.

(TOSE)

(Murmullos, risas)

Entonces, lo que se produjo, sobre todo, fue una recuperación

de una memoria que ya se estaba perdiendo

porque los que empezábamos,

los que teníamos veintitantos, 30 años, en 1990,

no habíamos conocido el Espacio P de 1981,

y aprendimos mucho, o sea, empezamos a enterarnos

de lo que había pasado allí, Pedro nos empezó a contar,

conocí también a Karin Ohlenschläger, y empezamos a recuperar una memoria

que nos sirvió y, además, fue importante

para entender cómo teníamos que enfocar nuestros proyectos

y cómo teníamos que plantear

nuestra relación con las instituciones.

(Música psicodélica)

(Música créditos)

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Metrópolis - Espacio P.1981-1997

02 may 2018

Metrópolis emite Espacio P.1981-1997 , el segundo de los programas que dedicamos a las tres exposiciones que, a lo largo del año pasado, han recuperado capítulos fundamentales de la historia del arte madrileño escritos entre finales de los años 70 y principios de los 90. Basada en el extenso legado de Pedro Garhel, comisariada por  Karin Ohlenschläger para el CA2M en Móstoles, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón y TEA de Santa Cruz de Tenerife, la exposición Espacio P. 1981-1997 esboza la singular trayectoria de este local mítico que se ha convertido en referente de las prácticas colaborativas, la creación interdisciplinar y la autogestión artística en los ámbitos del vídeo, la performance y otras prácticas multimedia y sonoras en el paso de la era analógica a la cultura digital.

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