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No recomendado para menores de 16 años Metrópolis - Daniel García Andújar - ver ahora
Transcripción completa

Comenzó trabajando en proyectos de arte público

en diversas ciudades españolas y a mediados de los años 90

amplió sus actividades al inmenso espacio público

conformado por Internet.

Con la creación de la empresa ficticia Technologies To The People,

se convirtió en destacado pionero del net art

en su vertiente más irónica y crítica con las promesas

de las nuevas tecnologías.

Considera que solo el conocimiento construido colectivamente

y distribuido de forma rizomática es realmente útil para la sociedad.

Razón por la que siempre ha compaginado su vocación creativa

con la educativa.

Actualmente se pueden ver algunos de sus proyectos más emblemáticos,

así como varias obras recientes en la exposición "Sistema Operativo"

del Centro de Arte Reina Sofía.

Esta noche en "Metrópolis", Daniel García Andújar.

Post-Capital básicamente es la compilación de 250.000 documentos.

Ahí hay videos, fotografías, documentos de todo tipo, PDF, libros

y demás.

En realidad, solo sucede el proceso cuando hay un proceso de exposición.

Entonces, el archivo se va adaptando de alguna forma

al contexto donde se va a producir la exposición físicamente.

En el año 89 se dan una serie de acontecimientos

históricos impresionantes.

Evidentemente, la caída del Muro de Berlín.

Todo el mundo preguntaba al principio, en el 2008,

cuando empiezo con Post-Capital,

por qué llamamos Postcapital cuando era Post-Communism.

Ha caído el muro y se ha acabado el comunismo.

Digo, si se ha acabado, ¿por qué hablamos de esto?

La economía dice que si una mariposa aletea en el pacífico,

cambia la economía de otra parte del planeta

y se monta un cataclismo, ¿por qué si ha caído el muro,

donde tendrá una influencia será en la parte capitalista

que es lo que ha quedado? Es lo que ahora estamos viendo.

Casi todo el mundo habla de post-capitalismo,

pero antes te corregían el término.

Otra cosa es entender que la gente entendía que el muro caía

para un lado y el muro nos cayó encima.

Es algo que te cae encima y empiezas a cambiar.

Cambió Berlín, evidentemente, cambió Alemania

y han cambiado muchísimas cosas.

Pero no solamente cayó el muro, hubo una serie de transformaciones,

como el nacimiento de Internet en 1989.

Todo esto hace que de alguna forma entremos en una especie de vacío

que para mí es interesante ya que empieza lo que yo llamo

el proceso de digitalización, que no ha acabado.

Todos los aspectos formales de la vida

se transfieren a ese aspecto digital.

Ahora casi todos se produce de forma digital,

pero también lo que eran los archivos

y la biblioteca nacional en un momento estará digitalizado

y podremos acceder.

Esto nos lleva a una serie de incógnitas,

¿dónde se está transfiriendo?

Todo esto está contaminando el que ya no vamos al archivo,

ya no vamos a la Universidad, ya no vamos al museo,

sino que vivimos dentro de ese magma.

Con lo cual, cada vez es más importante qué hacemos con esto.

Si no somos capaces de saber cómo accedemos,

por dónde empezamos, es imposible.

Yo soy totalmente autodidacta.

Siempre he aprendido de otros artistas, de colegas

o artistas en los que he estado trabajando

en un proceso de taller continuado.

Trabajos como "Estamos vigilando"

que nacen de un proceso de trabajo del espacio público

y yo había estado trabajando mucho tiempo

con un proyecto de investigación.

Son de los primeros trabajos más conceptuales que hago

que tienen que ver con el mundo de los otros,

el mundo de los gitanos.

Y luego un trabajo que hago en el espacio público

que eran pequeños adhesivos que iban apareciendo

sobre el tema de la vigilancia,

en un momento en el que había aparecido la ley Corcuera

y empiezan a haber cámaras de vigilancia en el espacio público.

Esto se potencia muchísimo en un trabajo que desarrollé

en el taller de Muntadas de San Sebastián,

en el que estaba el propio Muntadas que dirigía el taller;

estaba Joseba Zulaika, el antropólogo vasco;

estaba Hans Haacke sobre todo.

Lo que intentamos es, en el verano,

en la playa de La Concha de San Sebastián,

buscar el primer domingo más soleado e interpretamos

que iba a haber más gente en la playa.

Aprovechando la bajada de la marea,

dibujar con un rastrillo una especie de negativo,

una especie de diseño gigante que habíamos copiado de unos publicistas

que había habido en los años 20 y en los años 30 en San Sebastián,

que hacían publicidad comercial haciendo anuncios en la playa.

Lo primero que tuvimos que hacer

es la primera ley del espacio público, negociar,

porque no habíamos previsto

que nosotros teníamos todos los permisos posibles

porque éramos invitados de la propia ciudad,

era que allí desde tiempo inmemorial

había equipos que iban a jugar a fútbol

por la mañana temprano los domingos y tuvimos que negociar ese espacio.

Llegó un momento en el que nosotros ya estábamos haciendo el diseño,

les explicábamos que teníamos permiso

y ellos decían que no valían permisos

porque ya sus padres venían a jugar aquí al fútbol,

sus abuelos también venían y aquí, viniera la autoridad que viniera,

seguirían jugando al fútbol.

Al final estuvo muy bien porque tuvimos que negociar los metros

y estuvo muy interesante,

ya que ellos respetaban ese proceso cultural y decían,

no seremos nosotros los que impidamos que aquí

se desarrolle una acción artística. Un proceso muy interesante.

Cuando casi había decidido retirarme del mundo del arte...

Yo me presentaba a todas las ayudas y todo,

pero llegó un momento en el que estaba completamente fuera

y no interesaba a nadie.

Estaba casi en un momento de abandonar ya

con 30 años y me llaman para una beca

para salir fuera de España. Es la primera vez que salgo.

Yo entonces no hablaba casi ningún idioma.

Lo mismo me daba ir a Francia que a Alemania.

El caso es que caigo en Alemania y había empezado a desarrollar

estos proyectos incipientes de Internet,

que era Technologies To The People, que era una compañía ficticia.

Este mundo que todo el mundo cree, pero que nadie ha visto.

Precisamente, el campo de exploración para todo lo ficticio.

Creé la imagen corporativa de esa compañía,

creé la página web de esa compañía

y mi proyecto en realidad era simplemente ser el sponsor

de todo ese evento.

En Alemania era muy usual

que saliera hasta a concurso una valla publicitaria.

A mí se me ocurrió ser un sponsor tecnológico

que viene con Internet en un momento en el que Internet

acababa de llegar al ámbito doméstico.

Solo existían, de hecho,

dos compañías que daban servicio de Internet.

En ese mundo que nadie veía,

casi ninguna compañía comercial tenía página web.

Solo el hecho de tener página web y aparecer en un evento artístico

como este, todo el mundo creía que era una gran compañía.

Para cerrar el círculo de la ficción,

creé una especie de flyer publicitario.

La publicidad en realidad lo que ofrecía eran unas máquinas

que la gente que vivía en la calle pidiendo limosna se les permitía

acceder al dinero electrónico.

También en ese momento, no solamente era Internet,

sino que había aparecido un uso extensivo de la tarjeta de crédito.

Yo había encontrado esas paradojas del sistema,

algo que no funciona,

¿qué pasará cuando todos llevemos una tarjeta de crédito?

La persona que vive en la calle no tiene una cuenta corriente,

¿cómo va a acceder?

Yo me veía metiendo la tarjeta de crédito en la boca

de la persona que además, quiero ayudar.

El acceso a la tecnología es un derecho humano.

Este es el eslogan que utilizo al principio

cuando creo Technologies To The People

y aparece en las calles de Hamburgo por medio de pegatinas.

Quería evidenciar y puntualizar y, sobre todo,

cuestionar cuál iba a ser el nivel de acceso a estas nuevas tecnologías

de la información y la comunicación,

este espacio abierto que parecía que nos iba a permitir

un acceso mucho más democrático.

De alguna forma se había creado casi como una utopía,

en Internet se iban a resolver todos los problemas del planeta.

Evidentemente, los artistas cuestionamos esa realidad.

Entendía que esto iba a crear una nueva brecha

y, sobre todo, a traer una nueva jerarquía social.

Ya teníamos norte y sur, ricos y pobres

y dentro del mismo estrato social generado

se iba a crear lo que yo llamaba una diferencia

entre "info-ricos" e "info-pobres".

Gente que tiene acceso o capacidad de acceder

a estas nuevas tecnologías de información y comunicación

y gente que no la tiene.

Estamos en la antesala, lo que sería un espacio comercial

con un lenguaje del marketing comercial.

Estamos ante un sistema operativo que crea Technologies To The People.

Lo que utilizamos es toda la parafernalia

de las grandes compañías de software.

Aquí empezamos a hablar de lo que es el software libre.

En aquel momento era muy difícil de instalar.

Yo hacía muchos talleres de hackers y empezábamos con la unidad mínima,

es decir, teníamos el ordenador

en el que nos han instalado un software comercial

que nos obliga a utilizar y manejar ese software comercial

en el que no sabemos lo que hay.

A mí me planteaba muchísimas paradojas,

¿cómo un estado como el mío, un estado soberano,

está utilizando en inteligencia en las propias sedes del gobierno

un ordenador de instalar un software comercial

sin saber lo que hay dentro?

No puede explorarlo y no sabe si una compañía comercial

está instalando puertos a los que puede acceder.

Eso ahora es muy común porque sabemos que todos los teléfonos

y los ordenadores nos espían.

Cómo puede ser que no hayan desarrollado,

sabiendo que tenemos una tecnología colectiva,

un sistema operativo Linux,

que tú puedes adaptar como han hecho muchos gobiernos,

como el de Extremadura y Brasil.

Ellos tienen su propio sistema operativo

y saben lo que hay.

Nadie les puede espiar si ellos no quieren.

A partir de ahí dije, seguramente hay algo

que el software libre no ha hecho,

que es toda esa parafernalia de marketing.

Estamos en la parte interior del sistema,

hablamos de este sistema operativo,

que de hecho es como nueve veces más grande que la parte visual.

Esto está diseñado de esta forma para darle esa dimensión,

que la parte oculta

que muchísimas veces construye ese sistema,

es muchísimo más compleja y está normalmente oculta,

y es donde seguramente se puede ver mejor ese código

que fluye en esta construcción tal como es.

Me interesaba mucho el tema de la herramienta.

Dar herramientas, introducir herramientas

dentro del sistema cultural, del sistema social.

Yo hablo mucho de las herramientas del arte,

y una de las herramientas del arte,

para gente que trabaja con tecnologías de la información

y la comunicación, por supuesto es el software.

Tener un sistema que era mío y propio,

que yo podía dar a las personas

que venían a los talleres que estaba mostrando.

Esos talleres empezaban desde el principio, es decir,

yo tengo un ordenador que el mundo corporativo

ha dicho que se ha quedado obsoleto.

Me lo he comprado hace un año, pero ya se queda obsoleto,

porque la obsolescencia, como sabemos ahora,

está programada por las propias compañías.

Lo que hacíamos nosotros es abrir esos ordenadores,

enseñarlos a quienes venían a participar en los talleres,

instalar nuestro propio sistema operativo

para que tú entendieras así que controlas todo ese sistema

y sabes cómo funciona por dentro.

Y esto que es técnico y es un trabajo de taller,

para mí era en realidad esa metáfora de trabajar con el sistema,

como si fuera plastilina o modelar una escultura,

y entender qué es ese material con el que estamos trabajando,

y cuál es el lenguaje que utilizamos en ese momento.

Me interesa mucho siempre buscar esa puerta trasera en el sistema.

Creo que también la función del arte o de los artistas

es generar esos espacios de resistencia, de oposición.

"El Guernica" es la pieza angular

de las colecciones del Estado en España.

En el Reina Sofía, la colección se articula de esto,

y es la joya del patrimonio nacional del arte contemporáneo,

y sobre todo, también para estructurar la obra de Picasso.

Me interesaba, evidentemente, al estar en esta casa,

seguir un trabajo que ya tenía empezado de hace años.

Me interesaba tratar todo lo que hay de forma colateral

en torno a la obra del Guernica,

en una estructura de museo como el Reina Sofía,

en una estructura nacional.

O sea, el símbolo Guernica, o el bombardeo Guernica,

o el Guernica como obra de Picasso, la estructura de Guernica...

Muchísimos aspectos que son colaterales.

El hecho de que por ejemplo, Picasso fuera a partir de ahí

un personaje más politizado de lo que había sido hasta ese momento,

que tomara esa decisión

de tratar en esa obra para el pabellón de España

en la exposición universal del 37 el tema de Guernica.

Luego, hay proyectos que son específicamente para qué.

Uno de ellos es una fotografía inédita del pabellón de España

cuando se está inaugurando la expo universal.

El pabellón de España no estaba acabado

porque la República no tenía dinero, estaba todavía en obras.

He encontrado una fotografía original,

hay muy poco material documental del pabellón de la expo.

La fotografía es original, pero en realidad,

el fotógrafo estaba sacando el pabellón de al lado,

que creo que era el de Suecia.

Entonces he movido el encuadre y lo que he hecho ha sido robar

un millón de emails, y desde hace un año,

hasta que acabe la exposición el 4 mayo de 2015

se está enviando un email a una dirección de email

con esa fotografía.

Es casi una actitud de performática, casi no se aprecia aquí,

pero a mí me interesa mucho

y es todo lo contrario a lo que hecho siempre,

que es bajarme cosas de Internet, ahora es llevar y regalar esa imagen

es una especie de licencia que me he permitido de protestar.

Porque en la época en la que estaba el pabellón en la expo universal,

había muy pocos visitantes,

menos visitantes que el pabellón de al lado,

que de la Alemania nazi, donde había colas inmensas,

o el de enfrente que era el de la Unión Soviética,

el pabellón Stalinista,

eran los dos pabellones de propaganda

de lo que iba a ser el mundo.

Además, eran dos pabellones enfrentados uno con el otro.

También, he tratado casi de forma irónica

cómo nos enfrentamos al Guernica.

Todo el mundo quiere bailar delante del Guernica,

todo el mundo quiere hacer una película delante del Guernica,

todos quieren ese icono,

que por otro lado está en contraposición

a lo que está siendo la difusión de la obra de Picasso,

que está siendo controlada por la familia y por una iPage

que no permite en este museo, como en otros,

tomar fotografías de la obra.

Estamos ante un pequeño grabado de William Howard,

"La batalla de las imágenes" de 1822.

Se introduce en la temática de cómo los artistas

hemos ido configurando ese paisaje visual

y hemos ido alimentando cómo entendemos las imágenes.

Así que, el conflicto de la construcción visual

o el imaginario visual ha sido uno de los procesos artísticos

más importantes, pero también de los procesos culturales

más interesantes del mundo,

y que tienen que ver con el propio conflicto,

cómo se genera y cómo se alimenta visualmente,

y cómo lo concebimos y lo recordamos.

Este proyecto tiene que ver... se llaman "Los infiltrados"

y recoge toda la liturgia en torno a los enfrentamientos

o conflictos sociales,

o los conflictos en el propio espacio público.

Cómo se representan, cómo se construyen,

cómo se producen y cómo se transmiten en el tiempo,

en el que se produce y en el que quedan impregnados;

cómo de alguna forma se quedan archivados

para utilizarlos posteriormente.

Lo que he hecho es una especie de deconstrucción

desde la propia realidad.

De alguna forma intentando liquidar esa ficticia frontera

que parece que se ha creado entre lo que para mucha gente

es el mundo real y el mundo virtual,

desde que aparece en las tecnologías de información y comunicación

se habla mucho de como si fuera un espacio virtual.

Un ejemplo muy sencillo es que en este país

se admite como prueba una imagen de video en la que aparece gente,

un sujeto o alguien por medio de una cámara de vigilancia.

Son imágenes que muchas veces no tienen calidad suficiente.

Ahora mismo tenemos tecnología suficiente

como para recrear absolutamente, de forma artificial y matemática

imágenes en 3D, para recrear todo lo que puede acontecer

o podemos interpretar.

Desde que existe la imagen en movimiento

hay todo un lenguaje cinematográfico que tenemos que interpretar

y que hemos aprendido, y que de alguna forma se puede simular.

Hay efectos especiales.

Pero ahora mismo, he escogido una imagen

de un disturbio en Barcelona,

uno de esos sujetos que interpreto que es policía,

se puede ver porque lleva una especie de porra extensible

y van corriendo detrás de otras personas.

He recreado todo y he estudiado ese personaje,

y lo he replicado absolutamente.

Lo he vuelto a involucrar en esa nueva realidad,

es una especie de estructura de deconstrucción absoluta,

que algunas veces vemos en esa realidad simulada.

Es más híperrealista que lo que normalmente tendemos a ver

cuándo grabamos una imagen con nuestro teléfono

o una cámara de video.

Si vamos hacia la estructura del estudio,

esto sería casi la última parte.

Le he dado la vuelta simbólicamente a cómo construimos

o reconstruimos esa realidad a partir de sujetos.

Todo se crea a partir de estereotipos, de hecho,

estudiando imágenes de estos miembros de la fuerza de seguridad

que se infiltran en manifestaciones que ocurren todos los días

en las calles de cualquier ciudad,

he llegado a ver que casi todos cumplen estereotipos,

hay un estilo de infiltrado. Van con sus badanas cubiertos.

Lo he creado casi como un personaje de videojuego,

y he vuelto al estudio del artista de esta especie de diaporama

donde estudio hasta el mínimo detalle,

hasta el mismo sistema de simulación,

y recrear de forma matemática o con técnicas de 3D

hasta el propio sketch de dibujo.

Intento interpretar lo que sería la mano del artista

volviendo a ser el sujeto trazando estos dibujos, estos carboncillos.

Esto está hecho de forma artificial con un software que simula mi mano,

está recreado cómo funcionaría el carboncillo,

y al final he creado un personaje que está hecho en carboncillo,

que lo puedo manipular, mover, animar, que se cae, que llora,

que luche con los otros... De todas formas, también,

para entender que todo al final es lenguaje,

es código y que todo se va tornando como una estructura que puedo crear,

recrear, manipular o formar.

El fallo o el error

me parece que es una información también muy importante.

El error, la puerta trasera,

cómo entrar al sistema por otra parte,

cómo atacar a ese sistema, cómo subvertirlo,

cómo personalizarlo, que también es muy importante.

En "Not found" ha sido muy curioso

la interpretación que ha hecho Jacob Linemut,

que ha hecho la interpretación

de casi todos los trabajos para el libro.

Él interpretaba algo que es verdad que vivimos.

Cuando vas a ciudades muy sofisticadas,

toda la publicidad va por pantallas digitales,

y al final lo que se te ocurre es:

¿qué pasa si hackeo a la empresa que distribuye toda esta publicidad?

Normalmente suele ser una, no hay 200.

En el caso de Corea es casi Samsung omnipresente.

Pero llegas y... ¿qué pasa si hackeas todo el sistema

que distribuye la publicidad en todo el mundo?

Y pones tus propios mensajes,

o entras a ocupar ese sistema para otra cosa.

"Not found" va muy unido al trabajo de "Dirigentes",

la publicidad formal, donde entiendo que la publicidad de alguna forma

ha ocupado el trabajo que hacemos los artistas.

En los 80 se discutía mucho de esto,

si Benetton ocupa el trabajo del arte.

Y yo siempre he dicho que afortunadamente,

porque ahora los artistas nos podemos dedicar otra cosa.

Muy pocos artistas tienen un estudio con 200 o 300 personas,

maquilladores, iluminadores, antropólogos...

que lo que crean solo es publicidad, sino un estilo de vida.

Un señor en calzoncillos no vende calzoncillos, vende un estilo.

Los chavales van a llevar el pendiente en el mismo sitio

donde él lo lleva, los tatuajes y tal.

Me interesa ofrecer herramientas, porque mi trabajo de alguna forma

crea ese espacio de herramientas críticas

que te permiten enfrentarte a intentar decodificar

todo es imaginario visual que está absolutamente contaminado,

y que todo el tiempo nos está dando mensajes,

que como digo, no son solo de venta de calzoncillos,

sino que son políticos, de estilo, sociales y culturales.

Creo que en torno a la historia del arte,

el artista está dando claves y esas herramientas.

Lo que hay que hacer es evidenciarlas muchísimo más.

Por eso digo siempre trabajar en la parte de atrás,

en la estructura, en el lenguaje,

porque eso va a permitir que ese participante de ese proceso

utilice eso, el arte, para otros aspectos de su vida,

para intentar interpretar la realidad con otras herramientas.

Tener una capacidad crítica para enfrentarse.

En "Postcapital", también se ve en "Dirigentes",

hay ese magma donde vivimos, en esa especie de capilla Sixtina

con bombardeos visuales que no tenemos tiempo para pararnos

e interpretarlo.

Y creo que la educación y el arte, el lenguaje artístico, puede ayudar.

De hecho, yo creo en el futuro de eso,

creo que tiene la capacidad de transformar la sociedad

y creo que esa herramienta puede permitir descifrar

para interpretar o cuestionar, o para ganar tú también

ese espacio reivindicativo o de libertad, de rebeldía,

que te ayuda a enfrentarte de otra forma

y a transformar lo que es un caos en algo significativo

para cualquier aspecto de tu vida cotidiana.

¿Qué es la democracia?

La democracia debería ser esa construcción colectiva.

Y la democracia es algo que hay que reciclar cada día,

que hay que construir, no es un término, no es un acabado,

es algo que hay construir con un proceso,

y en esa construcción empecé a trabajar con estos vuelos

que empezaron en Murcia.

Allí hay una contestación a lo que estaba pasando

con el sistema tan corrupto que se había desarrollado

alrededor de todas las playas, de ese muro de hormigón

que se ha construido en las maravillosas playas

de la península ibérica,

que ahora no permiten casi ver el interior,

todos esos chalets que se han construido durante años.

Y empecé con estos vuelos en el Mediterráneo,

Murcia, Alicante y luego Barcelona,

precisamente, interpelando a volver a discutir,

a salir a la calle y a pensar qué es la democracia.

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Metrópolis - Daniel García Andújar

19 abr 2015

Esta semana en Metrópolis, continuamos con nuestra programación especial con motivo de la celebración de nuestro 30 aniversario en antena, con el segundo de los cuatro programas especiales que repasan la evolución del arte audiovisual a lo largo de todos estos años. Para esta semana, hemos preparado un monográfico dedicado a DANIEL GARCíA ANDÚJAR, artista visual, teórico, activista y destacado pionero del net.art a nivel internacional, con motivo de la exposición "Sistema operativo" en el MNCARS. 

 

Daniel García Andújar (Almoradí/Alicante, 1966) empezó trabajando en proyectos de arte público en diversas ciudades españolas para, a mediados de los años 90, ampliar sus actividades al inmenso espacio público conformado por Internet. Con la creación de la empresa ficticia Technologies to the People® se dio a conocer en el ámbito expositivo internacional, para, en años consecutivos, convertirse en uno de los principales exponentes del net.art en su vertiente más irónica y crítica con las nuevas tecnologías de la información y comunicación, cuyos fallos, falsas promesas y peligros identificó y denunció cuando apenas habían empezado a ser utilizadas. 

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