Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 46 - ver ahora
Transcripción completa

Se acuerda perfectamente

y lo ha sacado únicamente para hacerme daño.

Menos mal que Rosa no es tonta y que nos conoce bien a los dos.

Te agradezco que me lo hayas contado.

Qué amigos sois ahora, ¿no?

¿Amigos?

No, somos algo más que amigos.

Estamos saliendo. ¿No te lo había dicho?

¿Por qué no te invito al chino nuevo que han abierto?

¿Han abierto un chino nuevo?

Sí, enfrente del estanco.

¿Te hace el plan o qué?

Vale.

No me digas que le tenías echado el ojo al delicadito.

¿A Jorge? Sí.

Para nada. No es mi tipo. ¿No es tu tipo?

Pues tu cara no dice eso. Y dale, que no.

Además, aunque fuera así, no tengo que darte explicaciones de nada.

Sí, ya sé que lo haces sin intención.

Pero no sabes el daño que puedes llegar a hacer.

Yo ya no soy así, papá. -Estoy seguro de que no.

Pero si de verdad has madurado, es el momento de demostrarlo.

Tu amigo, mucho sacar platos para que le hiciéramos fotos,

pero no nos ha puesto ni una tapa. -Te invito a una pizza.

¡Qué menos! Siéntate. -Vale. Pues pago yo, ¿eh?

No, tranqui, si seguro que Paolo nos invita.

Has hecho como con las colonias. ¿Decides tú?

Celia, no te pongas así, tampoco es para tanto.

¿No? Estoy harta de hagas siempre lo que se pone

en la punta de la nariz. Te recuerdo que somos socias.

Y no me olvido. Precisamente por eso,

porque quiero mejorar el negocio.

Cambiar la decoración sin avisarme y utilizar a mi hijo

no me parece la mejor manera. No me utiliza.

Me lo paso bien. ¡Por favor, estoy hablando!

Nada, que...

Que no entiendo a mi padre.

Se enfada conmigo porque intento hacer las tapas nuevas contigo

y dice que no, y al fin y al cabo digo yo... (RESOPLA)

¿Gambas? Ya no se sirven ni en las bodas.

Lorena, ten paciencia.

La gente mayor es más reacia con los cambios.

Seguro que al final le encantan las tapas nuevas.

Cada vez que intento hacer algo nuevo, me cae una colleja.

¿Y seguro que el problema son las tapas?

Sí, claro que son las tapas.

Ya, ¿Y por qué tengo la sensación de que ocultas algo

y de que te lo estás guardando?

No, no, porque me enfada que mi padre se ponga como una hidra

solamente porque estoy intentando modernizar un poquito el bar.

¿Y no hay nada más? No.

No, no, de verdad, no.

Lorena, estabas muy tocada después de hablar con él.

Porque me duele que no confíe en mi criterio.

No entiendo que tu padre esté tan reacio con las tapas nuevas.

Ni las ha probado.

No sé, él se lo pierde, da igual.

Y a ver, no es por echarnos flores, pero han quedado muy bien, Lorena.

Están a muy buen nivel. No sé qué quiere.

Esto es una cosa de familia.

Yo no encajo en mi familia y no he encajado nunca,

y no voy a encajar jamás.

Así que, a lo mejor, lo que debería hacer es irme.

Sí, irme, buscarme la vida en otro sitio.

Irme lejos de ellos, dejarlos tranquilos y ya está.

Lorena,

¿te vas porque a tu padre no le gusten cuatro tapas?

¿En serio?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Al final he ido con mi padre a ver a Genaro.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Y qué tal? Pues mal, hombre, mal.

El hombre ya no se entera de nada.

Mi padre, al verlo, se ha puesto a pensar...

Ya, es que van llegando a unas edades...

Pues estamos bien, ¿eh?

Porque antes he visto a Lorena

y tampoco era unas castañuelas precisamente.

A Lorena le pasa

que, sin mi hermana Rosa en el bar, está perdida.

Es mucho para ella. Pues sigue muy enfadada con Rosa,

pero no suelta prenda, ¿tú sabes algo?

Lo de siempre, les pasa lo de siempre,

lo de toda la vida, no se soportan. Toda la vida peleadas.

Me da igual, paso, que lo resuelvan ellas.

Ya, pues yo no sé por qué,

pero creo que tiene algo que ver con Nacho.

A mí me extraña que Rosa, a estas alturas,

diga que no puede con el bar. Lorena tiene carácter

y puede con el bar y con lo que le echen,

y más porque las ha pasado canutas.

Además, parece que va muy en serio con Jorge,

así que tendría que estar muy feliz, ¿no?

El que no está muy feliz es Jorge.

¿Y eso?

Le va a salir por un pico lo del almacén, ¿eh?

La parte positiva

es que ya tenemos excusa para buscar un gerente en condiciones.

Seguro que tú ya has pensado en alguien.

Hombre, por favor, ¿lo dudas?

Ni un segundo, cariño. Te conozco mucho.

Oye, me voy, tengo que hacer unas gestiones.

(Mensaje al móvil)

Con suerte pego una cabezadita. Ya está arreglado eso.

Espérate, porque a mí me acaban de fastidiar la siesta.

Es tu padre.

Que si me puedo quedar en el puesto. Jonathan llega tarde.

Y me lo pide por favor, el pobre. ¿Qué tal Jonathan?

La verdad, muy bien. Esta es su segunda casa.

Oye, ¿tú no tenías que ir después a la droguería?

Adela.

Adela, no estás sorda y me has escuchado perfectamente.

Ve, a ver si esta se piensa que te estás escaqueando y se cabrea.

Pues que piense lo que quiera, que me da igual.

¿Que te da igual?

Conozco yo ese "que me da igual". ¿Qué pasa?

Os habéis enfadado, ¿no?

¿Problemas en el paraíso de los jabones ecológicos?

Calla, hemos tenido una bronca.

Bueno, mejor dicho, me ha echado una bronca.

Dice que he aprovechado que no estaba ella

para cambiarlo todo con David y poner las cosas a mi gusto,

y no es así, ¿eh? He cambiado cuatro cosas, cuatro.

¿Cuatro cosas? Sí.

Adela, que nos conocemos.

Empiezas cambiando un jarrón de sitio

y terminas reformando los baños.

Bueno, sí, he cambiado algunas cosas sin decirle nada,

porque me he dejado llevar por la inspiración, no sé.

Una cosa llevaba a la otra y como quedaba bien...

Pero no sabes cómo se ha puesto.

Dijo que va a disolver la sociedad. Mira, que haga lo que quiera.

Bueno, pues nada,

entonces ya mismo estás aquí trabajando a tiempo completo.

La parte positiva es que aquí serás la jefa, como a ti te gusta.

Vale, yo seré muy mandona,

pero siempre lo hago por el bien del negocio.

Sí, sin lugar a dudas, cariño, nadie lo pone en duda.

Pero reconoce que a ti te gusta ser la abeja reina, no una más.

¿Crees que me pasado de la raya?

Yo lo que creo es que es muy pronto para que os enfadéis.

Lo dices porque nunca has visto con buenos ojos mi tándem con Celia.

Pero supongo que tener rifirrafes es normal, ¿no?

Sí, es normal. Y pedir disculpas es muy sano.

Ve y le pides disculpas.

Ya veré.

Ya veré no. Vas.

(VALERIA) ¿Qué te pasa, Jesús?

Como sigas moviendo así el café, lo vas a marear.

Ah, sí, no. No te preocupes.

A ver, ¿por qué no me cuentas lo que tienes en la cabeza?

Seguro que te hace bien.

¿Es tu hijo?

¿Te ha convencido para que te eches atrás con la casa de Comillas?

No, no, no es nada de eso, no.

Bueno, yo comprendo que hayas cambiado de opinión,

cosa que entendería perfectamente.

El problema no es la casa de Comillas.

El problema soy yo.

¿Qué quieres decir?

No quisiste venir conmigo y me fui con Elías a ver a Genaro.

Está muy fastidiado. Y seguro que me ha afectado.

Lo que más me impresionó

fue su mirada.

Parecía perdido, pero si te fijabas bien,

veías todo el miedo y la impotencia que tenía.

Pobre Genaro.

No dijo ni media palabra. ¡No podía!

La única señal de vida

era una especie de mueca que hacía cuando hablaba su mujer.

Concha me dijo me que se alegraba mucho de verme.

Pero yo creo que no me reconoció.

Es...

Es la mirada más triste que he visto en mi vida.

Perdona. Te tenía que haber acompañado. No debí dejarte solo.

¿Has pensado que en cualquier momento puedo estar como él?

¿Por qué dices eso?

¿Estás enfermo? -No, no, no.

Vamos, que yo sepa.

Pero acabo de cumplir 70 años, no soy un jovencito.

Y el tiempo pasa muy rápido.

Lorena, no vas a abandonar.

Te estás dejando la piel aquí, y eso lo está viendo todo el mundo.

Este bar no es mío, Jorge, este bar es de mi familia

y al final mi padre hará lo que le dé la gana.

Que yo sepa, es de Elías. Y con Elías te llevas bien.

Sí, pero Elías también se lleva bien con Rosa.

Y él quiere que sea Rosa quien se quede aquí.

Lo mejor es que estéis las dos, hacéis buen equipo.

Rosa no piensa lo mismo ya.

Si Rosa ha decidido dar un paso atrás con su vida, allá ella.

Tú no vas a cambiar la tuya porque ella lo decida.

Estás bien aquí, ¿no estás contenta?

Estaba contenta.

Lorena.

Mira, eh... Perdóname si me meto donde no me llaman, ¿eh?

Pero creo que lo que tu padre ha hecho contigo es un golpe bajo.

Decir que tu trabajo no vale, me parece muy injusto.

Los dos nos hemos esforzado mucho por sacar esto adelante.

Y la carta ha quedado espectacular.

Así que no me lo trago. Tiene que haber algo más.

Y o bien no nos lo cuentan o tú no me lo quieres decir, Lorena.

¿Qué pasa? ¿El problema soy yo? ¿Tu padre me ve como un intruso?

No, no, no, no, no. Te prometo que no.

Es que entonces no lo entiendo, Lorena.

Mira, vamos a demostrarle a tu padre

que somos capaces de hacer las mejores tapas del barrio.

De la ciudad.

¡No, del universo! Hoy voy a dar una vuelta a la carta.

Vamos a hacer cosas un poquito más asequibles.

Vamos a hacer una carta tan perfecta

que ni tu padre podrá ponerle un pero, ¿me oyes?

Mira, puede que tengas razón y que quieran quitarte de en medio,

pero te lo van a tener que decir a la cara, Lorena.

Te aseguro que la comida no va a ser una excusa.

¿Vamos a por esa carta?

Vamos. Vale.

¿Recuerdas lo que hablamos? -Ya, perdona.

Ya te digo que tenía que haberte acompañado.

No. No quiero echarte la culpa de nada.

Comprendo perfectamente que no quisieras venir.

Pero no quiero condenarte a vivir con un viejo enfermo.

¿Me estás diciendo que quieres romper por algo que no ha ocurrido?

Me gustaría que te llevases un buen recuerdo de lo nuestro

y para ello, lo mejor

es romper antes de que las cosas se pongan feas.

Pero ¿qué dices? ¿Tú te estás oyendo?

¡Ni hablar, de eso nada!

Nosotros estamos muy bien juntos

y no vamos a dejarlo por miedo a lo que pueda pasar. ¡Me niego!

¡Y no me mires así!

Yo sé que hacerse viejo es una mierda

y que nadie te dice cómo va a ser,

pero si tenemos que envejecer, lo vamos a hacer juntos,

¿de acuerdo? -¿Estás segura?

Piénsalo bien. Tú eres una mujer atractiva

y seguro que tienes un montón de pretendientes más jóvenes que yo.

Sí, vamos, los tengo a todos haciendo cola en mi casa,

no te digo. Y los hay muy jovencitos, ¿eh?

Pero ninguno me gusta tanto como el viejo que tengo delante.

(CARRASPEA) Perdón, que...

No quiero molestar, pero tenías que encargarte del puesto esta tarde.

Ya, no te preocupes, está el mozo.

Me preocupo, porque últimamente no estás a lo que estás.

No sé qué estás insinuando. -A tu hija no le gusta

que estés tanto tiempo conmigo.

Jesús, perdona que sea tan directa,

pero es que últimamente mi madre solo tiene tiempo para ti

y la dichosa casa de Comillas.

¿Y a ti qué te importa en lo que ocupe yo mi tiempo?

Hay cosas más importantes.

Pues siento que tus prioridades no sean las mismas que las mías.

Pero es lo que hay.

No me has entendido. -No.

La que no me entiende eres tú a mí.

Que me estás tratando como si fuera una adolescente,

pero soy tu madre, que no se te olvide.

Solo me preocupo por ti para que no hagas tonterías.

Otra como Elías.

Pero ¿a vosotros qué os importa si estamos enamorados?

¿Enamorados? Pero ¿tú te escuchas? Porque tenéis una edad.

Hija mía, pues yo pensaba lo mismo. Que ya no tenía edad para nada.

Que ya solo me quedaban pocos o muchos días para ir gastando.

Pero ¿tú sabes una de las cosas peores que hay de hacerse viejo?

Pues no, imagino que habrá muchas.

Sí, pero hay una que es la clave de todas las demás.

Y es que lo peor de hacerse viejo

es que empiezas a vivir la vida de tus hijos y de tus nietos.

Y yo llevo así ya muchos años,

viviendo mi vida a través de la tuya.

Pero resulta que el amor ha llamado a mi puerta después de muchos años,

cuando ya no me lo esperaba.

Y gracias a este señor, vuelvo a tener ilusión por la vida.

Así que ahora depende de ti

si quieres compartir mi alegría o quieres seguir poniéndome trabas.

Yo no te pongo trabas, me alegro mucho de lo que está pasando.

Ah, ¿sí? -Pero lo que no...

Lo que pasa es que quieres que vaya al puesto.

Mira, guapa, yo nunca he eludido mis responsabilidades.

Así que enseguida voy. Y ahora, por favor, ¿nos puedes dejar solos?

Sí, claro.

No sé. A lo mejor he sido muy dura con ella.

No, has sido muy sincera y muy valiente.

Y ya no tengo miedo a envejecer contigo.

Esto va a ser la bomba. Ah, ¿sí? ¿Qué estás maquinando?

A ver, tu padre dice

que la gente viene al bar por la comida de Rosa, ¿no?

Que es cocina casera de toda la vida.

Pues he pensado en hacer unas tapas a base de casquería

que van a estar de muerte.

¿Casquería? Casquería son vísceras y entrañas y todo eso, ¿no?

Sí, y no hay nada más tradicional, ¿no?

Además está de moda.

Hay muchos chefs que están haciendo cosas interesantes con casquería.

Y le quiero dar una vuelta a la pepitoria.

Jorge, yo no sé si es buena idea seguir con esto, ¿eh?

¿Perdona?

Lorena, tienes que cambiar esa actitud, ¿no?

Si no, tendré que darle la razón a tu padre, y eso ni pensarlo.

Es que estoy harta.

Estoy harta de las tapas, del bar, de la familia, de las broncas.

Vámonos.

Vámonos, cogemos tu coche, nos vamos a dar una vuelta

a un restaurante a cenar, a emborracharnos.

Vale, vale, vale. Frena.

Sabes que no hay nada más romántico que cocinar con tu pareja.

Que la cocina relaja

y evita los malos pensamientos y fomenta los buenos.

Eres tan mono... Ya.

Tan friki... Ya.

Pero tan mono... Pues ya conoces el pack completo.

¿Qué haces, hijo?

Esperándote. Toma, estaba buenísimo, mamá.

¿Os ha gustado el cocido? -Mucho.

Y los calabacines rellenos, ¿a que estaban buenos? Muy jugosos.

Estaba increíble, y porque no había más, que cae también.

La próxima vez no te cortes y echa. -Me alegra que os haya gustado.

¿Qué haces? ¿No tienes trabajo o qué?

Busco una página de compraventa de productos electrónicos.

Y creo que la he encontrado. -Ah.

¿Ya estás con las tabletas? ¿Las has comprado?

Todavía no. Voy a por ellas. -Pues mira, toma.

Ala, el dinero, el dinero para comprarlas. Guárdalo.

Mamá, ¿estás segura?

Es mucha pasta, y entra Carla y yo nos podemos ocupar.

Tenemos ahorros y otras cosas... -Pero ahorros, ¿de qué?

Ella vendió su furgo, y lo del viaje a Londres.

Sí, menudo pastizal le han debido de dar por la furgo.

Guárdalo.

(DAVID) ¿Qué hacéis?

Eh... Estábamos ideando unas tapas para la carta del bar.

¿Quieres probarlas?

No, pero podría ayudar a hacerlas.

He descubierto que me gusta la cocina.

Cariño, Jorge está muy ocupado ahora, está trabajando.

¿Me pones un café solo para llevar?

Sí.

Me puedes ayudar a mí en el puesto.

¿Para qué, para que me grites otra vez?

Cariño, no seas rencoroso.

Además, no estoy molestando a nadie.

No estaban trabajando cuando hemos llegado, se estaban abrazando.

¿Qué hacías antes de abrazar a Lorena?

Pues estábamos mirando tapas nuevas para la carta del bar.

Podría ayudarte con eso. Tengo experiencia de cocina.

¿En serio?

Te ayudé a hacer el cáterin del colegio, ¿no?

Claro que sí, cariño.

Bueno, por mi perfecto. pero aquí no mando yo. Lo que diga la jefa.

Claro, me parece muy bien.

Pues podría empezar hoy mismo. No tengo deberes.

¡Claro! Sí, bueno, cuanto antes mejor. Pasa.

Gracias.

Nada. Hasta luego.

(CARMEN) Que sí, el dinero lo ponemos nosotros.

Bastante tienes con las gestiones.

No tengo ni idea de cómo se venden las cosas por Internet.

Así que si no es por ti...

Hubieses buscado a quien te ayudara. -Sí, pero no gratis.

Chao, mamá. Gracias. -Chao.

Elías, sí soy yo.

Oye, acabo de ver a nuestros respectivos dándose el lote.

Sí, vamos, más apretaditos que nunca.

Pues..., pues que tu plan no ha funcionado.

No sé, habrán decidido pasar juntos el miedo

que les da quedarse como Genaro, ¡yo qué sé!

Ay, mira, yo los voy a dejar en paz.

No, es que cada día se quieren más. Yo tiro la toalla.

¿Y qué quieres que hagamos?

Pero si cada día que pasa están más juntos.

¡Que no, no los separas ni con agua caliente, Elías!

¡Ni con agua caliente!

Calla ya, pesado.

Jonathan.

Jonathan.

¿Qué te pongo?

Quería manzanas, pero son demasiado pequeñas, nada.

Bueno, también tengo melones...

Mejor me voy a la frutería de fuera.

Pues haz lo que quieras, pero fuera están más caros.

Y además son del extranjero.

Y yo soy más de producto nacional,

pero, claro, yo tengo mis principios.

Así que allá cada una.

¿Tú no tienes suficiente con mangonearme en el puesto?

¿También me tienes que decir dónde comprar la fruta?

Mira, yo seré un poquito mandona,

pero tú eres doña susceptible, chica, no se te puede decir nada.

Al menos reconoces que eres una mandona,

haciendo y deshaciendo a tu antojo.

A mí no me duelen prendas en reconocer las cosas.

No te confundas. Sí, soy como soy, decidida y cabezota,

pero siempre lo hago por el bien del negocio.

¿Qué pasa, que yo no? Yo, por el mal del negocio, ¿no?

Pero ¿tú lo ves, como eres muy susceptible?

¿Yo? Bueno, serás... Es que... Seré ¿qué? Seré ¿qué?

Lo siento. No, perdona.

Perdona, porque me he portado fatal.

No, nos estamos comportando como dos idiotas

y yo la primera, yo más. No, yo más.

Vamos a dejarlo, Adela, por favor,

que nos enroscamos en esto y no salimos del lío.

Sí, mejor.

Poco a poco ya me vas conociendo.

Y ves que tengo un pronto muy malo, pero enseguida me arrepiento.

Y, chica, no decía en serio lo de disolver la sociedad,

de verdad que no.

Pero me has pillado en un momento muy malo.

Venga, vale. Vale, no te preocupes, venga.

No, sí me preocupo porque no está bien lo que he hecho.

Estoy pagando contigo cosas mías personales.

No tiene que ver con la droguería, lo siento.

Bueno, un mal día lo tenemos cualquiera.

Que aquí cada uno tenemos lo nuestro, Celia.

Y yo sé que me paso con el ordeno y mando, ya lo sé. Perdóname.

Vamos a poner unas normas para que esto no vuelva a pasar, ¿sí?

Pues muy bien, pero empiezo yo, que para eso soy la mandona.

Venga.

Ninguna de las dos puede tomar una decisión por su cuenta,

antes la tiene que consultar con la otra hasta que la apruebe.

Vale. Segunda: comunicación, por favor,

que luego nos dejamos las cosas a medio hablar y pasa lo que pasa.

Pues ya está, listo.

Bueno, está listo por mí. Pero si tú quieres añadir algo...

No, de momento no, está bien.

¿Seguimos con el negocio?

¿Socia? Sí. Dame un abrazo.

Venga, ¿qué te pongo, qué quieres?

Pues un kilo de manzanas, que están estupendas,

tienen una pinta riquísima, unos plátanos y peras.

Vale, ahora cuando venga Jonathan, le digo que te las ponga.

Bien.

Hombre, Jonathan.

¿Qué te pasa?

¿A mí? Nada, ¿por?

Porque traes una cara...

Yo no sé para qué querías el tiempo libre, pero te ha sentado fatal.

Ya, ¿qué quieres que haga?

Empezar a trabajar, que es un quitapenas universal.

Toma, pon ahí un kilo de manzanas, unos plátanos y un kilo de peras.

Se lo llevas a Celia a la droguería, que nos tenemos que ir.

Gracias.

¿Y esto qué es?

Hijo, no seas tan antipático. Un regalo.

Porque como últimamente no te he hecho mucho caso...

Venga, ábrelo.

¿Te gusta? Para el festival de Jazz.

Ya. Gracias.

Alegra esa cara, me ha costado un pastizal.

Es un detalle,

porque sé que últimamente he estado un poco insoportable.

¿Un poco? ¿En serio? Tendría que haberte grabado.

Lo ibas a flipar. -Bueno, ya está.

A ver, cuéntame, ¿qué tal van las cosas con María?

Vamos a hablar de otro tema, ¿vale, mamá?

Uy, ¿tan mal va? El amor es así, ¿eh?

Las parejas tienen que enfadarse, es una forma de conocerse.

María y yo ya no estamos juntos.

¿Qué? -Ha cortado conmigo, me ha dejado.

Cariño, mi amor, ven aquí.

Ya no soy un niño pequeño, ¿vale? -Para mí siempre serás mi niño.

Toma, no puedo ir, tengo que estudiar.

Pero, hijo...

Andrea, justo a ti quería verte. Mira, tengo que hacer unos recados.

¿Te podrías quedar en la pizzería esta tarde?

Bien. -Bien.

Ah, otra cosa, ha llamado Noa.

Luego se pasará para seguir con las fotos de los platos.

Si yo no llego a tiempo, atiéndela tú, por favor, ¿de acuerdo?

Cristi,

¿qué le pasa a Andrea?

Pues ¿qué le va a pasar? Tiene mal de amores.

Ah, pensaba que era algo grave. -Bueno, para él es grave.

Ya, bueno pero todos hemos pasado por eso, ¿no?

"L’amore".

Verás que, cuando se arregle con María, se le pasará.

Que no es eso, Paolo, que no lo entiendes.

¿Qué? -Últimamente no le he hecho caso

y siento que lo estoy perdiendo.

Cristi, no te pongas tan dramática.

Solo es un poco de "male d’amore", no es tan grave.

Andrea es muy sensible, ¿eh? -Ya, ya.

Volverán juntos, ya verás.

¿No te acuerdas, tú y yo cuando éramos novios

de las veces que nos peleamos y rompimos, eh?

Pero siempre hemos vuelto juntos, ¿o no?

¿Adónde ibas? -Tengo que ir a hacer unos recados,

porque tengo que recoger unas carpetas para mis clases de cocina.

Ah, y luego

tengo que ir a agradecer un favor a un amigo.

Agradecer ¿qué?

Sí, porque me ha ayudado a encontrar la solución

para hacer feliz a Doménico: Giuliana.

Está aquí. ¿No es maravilloso?

Aquí tienes, Aurora.

Gracias por confiar en Frutas De la Cruz, buenas tardes.

¿Has visto? Así se trata a las clientas.

Cambia esa cara de vinagre que no vas a vender un pimiento,

nunca mejor dicho.

Y haz caso al maestro.

Pues no es que la haya visto yo irse tan contenta, ¿eh?

Vamos, ni siquiera te ha saludado. -Es una rancia.

Desde que la dejó su marido por otra se le ha agriado el carácter.

Bueno, Jesús, es que esas cosas son muy chungas, ¿eh?

Hay gente que no las supera nunca.

Una historia así te puede joder la vida perfectamente.

El que te oiga, parece que has vivido las 1001 historias de amor.

Eres un pipiolo

y no te ha dado tiempo siquiera a que te rompan el corazón.

Bueno, bueno, Jesús, plantado y sin comida sí que me han dejado, ¿eh?

Eso no es nada. -¿Cómo que no es nada?

Nada será para ti.

Comparado con un rechazo en toda regla...

Bueno, eso que dices también me ha pasado, ¿eh?

Y me lo tuve que comer yo solito con patatas.

Bueno, si quieres hablar, estás delante de un experto en relaciones.

Te puedo dar algunos consejos.

Bueno, no tiene mucho misterio.

Ella cortó la relación y yo me tuve que conformar con ser solo amigos.

Y con tal de seguir viéndola, me pareció...

bueno, mejor dicho, me tuvo que parecer bien.

Eso de la amistad después de haber sido pareja no lo veo.

Es que es muy difícil ser amigo después de una ruptura con tu ex,

sobre todo si ha habido tomate.

Bueno, Jesús, por poder se puede, te lo digo yo.

Es un engaño que nos hacemos a nosotros mismos, y yo el primero.

Porque siempre hay uno que quiere volver. Lo he vivido mil...

Ah, es eso, ¿eh?

Algún viejo amor te ha agarrado las tripas

y encima te ha dejado sin comida.

Bueno, a ver, es...

una chica que creía que se me había olvidado,

pero a ver, ella no, sino lo que siento, bueno, da igual.

Ha vuelto a aparecer y aún sigo pillado por ella.

¿Se lo has contado?

¡Qué va!

Lo primero que hay que hacer es decírselo a ver cómo reacciona.

Porque si no, te quedas con la duda y te amargas.

Ya, pero es que ella está pasando un mal momento, Jesús,

y no la quiero rallar con mis movidas.

Si es que, yo al principio pensaba que me preocupaba por ella,

pero creo que es algo más.

¿Y la conozco?

Eh... No, no.

Es una antigua..., bueno, es una chica de mi antiguo instituto.

Ya.

(PAOLO) Yo sabía que Giuliana trabajaba en hostelería,

así que he preguntado por ahí a los conocidos,

porque sabía que alguien tenía que haber coincidido con ella.

¿Y?

¡Y bingo!

Resulta que Giuliana sigue en el negocio,

de hecho le va bien, ¿eh?, muy bien.

Aquí tiene dos restaurantes.

¿Aquí, en Madrid? -Sí, sí, sí.

Y la casualidad es que mi amigo

ha entrado hace poco como jefe de cocina de sus restaurantes.

Entonces, ¿entonces tú ibas a ver a Giuliana ahora?

Sí, sí. No, ahora no, porque ella ahora está en "Nápoli".

Porque allí tiene otro restaurante que ha ido a supervisar.

Vaya, qué potentada.

Ya, ya pero volverá pronto y cuando lo haga, mi amigo me avisará

y entonces...

el amor triunfará, Cristi.

Espera, espera. -¿Qué?

Si ya está en Madrid, Doménico lo sabrá.

Y si no han quedado será, pues, porque no quieren, ¿no?

Quiero decir, que igual es mejor no forzar las cosas.

Piénsalo bien antes de hacer algo, no te metas en un lío con Doménico.

No, "amore mio", te preocupes, yo sé lo que hago.

Doménico siempre dice

que Giuliana fue la única mujer que le llegó al corazón.

Si ha pasado una vez, puede volver a pasar,

solo hay que favorecer el encuentro.

Mira, me parece absurdo, ¿y si está casada?

¿Y si no se quieren ver porque la historia no terminó bien?

"Amore mio", es muy bonito que te preocupes por Doménico,

pero no hace falta, de verdad, todo irá bien, ya verás.

Está claro que te gusta. Pues lánzate a por ella.

Si la chica vale la pena, seguro que tiene un montón de pretendientes.

Aquí hay mucho buitre.

No sé, Jesús. Ya sabes, segundas partes nunca fueron buenas.

Esas chorradas son de gente mayor.

Tú eres demasiado joven para creer en refranes.

Eso es de fracasados.

Y tú no eres eso, ¿verdad?

Igual no me conoces tanto como piensas.

Ay, si yo tuviera tu edad...

¿Hace mucho que estuviste con ella?

Eh...

Sí, mucho, como un par de años o así.

Suficiente. Si está pasando un mal momento,

lo mejor es que arrimes el hombro para que llore.

Les encanta.

No sé, eso me parece de gente mayor.

Las chicas de ahora no necesitan muleta.

Por favor, vamos a ver, vamos a ver, yo te hablaba en plan consuelo, ¿eh?

Eso vale para todos.

Cuando alguien está flojo,

aprovechas y atacas.

A todos nos encanta que nos escuchen.

Pues...

Igual tienes razón.

No lo dudes, yo siempre tengo razón, y en cuestión de mujeres, más.

Pues creo que voy a intentarlo, ¿sabes?

Total, ¿qué puedo perder?

Aparte de la dignidad, poca cosa.

¡Que es una broma!

Qué piel tan fina tenéis los chavales de hoy.

Buenos tardes, Paolo. -Hola.

¿Quieres algo de beber, Rosa? -No, no. Gracias.

¿Y de comer? Ya he encendido el horno.

No, gracias.

Pues, entonces, si te parece empezamos con las fotos, ¿no?

Ya tengo casi todos los platos preparados.

¿Dónde las hacemos? ¿Dentro o aquí fuera en la terraza?

No lo sé, porque eso lo tiene que decidir Noa.

Por cierto. ¿Dónde está la gran artista?

Viene ahora, ¿eh?

Es que yo me he adelantado, porque te he traído unos bocetos...

¿Ya? -Ajá.

Pero si te acabo de encargar el trabajo.

Es que tengo tanto tiempo y estaba tan ilusionada con el encargo

que me he puesto enseguida. -Fantástico.

Con esa actitud no te va a faltar trabajo, ¿eh?

Mira, Paolo, es que quiero que sepas que solamente son unos bocetos.

Entonces, podemos seguir trabajando sobre ellos, ¿sabes?

Seguro que son buenísimos, va.

Prométeme que, si no te gusta o te parece que no son...,

no sé, que no son buenos

o te arrepientes de haberme contratado,

por favor, por favor, prométeme que me lo vas a decir.

No te preocupes. Va, enséñamelos.

Toma.

¿Y?

Vaya. -Ya.

Tenemos un problema. -Ya.

Que no te gusta.

Todo lo contrario, Rosa.

¡Que me encantan todos!

El problema es que ahora no sé cuál elegir.

Pero ¿tú eres tonto? Uy, perdóname, es que me has dado un susto...

Es que es verdad, Rosa. Tienes muchísimo talento.

Tienes que creer en ti misma, porque vales mucho.

Mira, voy a atender a esos clientes. ¿Vienes adentro?

No, no, no. Vete tú. Yo me quedo esperando a Noa.

Gracias. -A ti.

¿Qué tal?

Bien. ¿Qué haces?

Pues aquí, preparando el curro.

Es que esta mañana he estado con Luis, mi profe de foto.

Y flipas, o sea, he aprendido más en una hora hablando con él

que en toda mi vida. Y nada, después de comer

nos hemos ido a la escuela a pillar algo de material.

Me ha dejado un foco, hemos hecho pruebas con distintas luces,

es que ha quedado muy guay, tío.

Vamos, si las fotos de esta mañana con Paolo ya estaban bien,

imagínate ahora.

Tiene que estar muy contenta porque el curro de mi madre va a brillar.

Noa, ¿ese es el mismo profesor

que dijo que tus fotografías eran una mierda?

¿El mismo por el que ibas a abandonar el curso de fotografía?

Sí, pero también me ha dicho que tengo talento.

A ver, no es mal tío, pero es muy exigente.

Sí, eso dicen de los psicópatas, que son muy exigentes.

Por muy mal que estuviera tu trabajo,

no tiene derecho a humillarte. ¡Que casi abandonas el curso!

Si no fuera porque yo hablé contigo para que no...

¡Ay, gordi, perdón, perdón, perdón!

Perdón, perdón.

Joder, se me había olvidado que habíamos quedado para comer.

Ya, bueno, no pasa nada.

No, de verdad, lo siento, en serio.

Con toda esta movida de las fotos, se me había olvidado.

Lo entiendo.

Bueno, por lo menos te hice caso.

Toda la conversación de esta mañana me ha hecho pensar,

y tenías toda la razón.

Gracias, te debo una. Y gorda, ¿eh?

¡Ah, por cierto!

Toma.

¿Para qué me das esto?

Es una tarjeta de mi escuela.

Están buscando modelos para un ejercicio de retratos al aire libre.

Preséntate, seguro que te cogen.

Además, tú tienes mucho rollo.

¿Qué...? ¿Qué quieres decir?

Pues que tienes un "look" que mola mucho como modelo de fotografía.

Además, pagan. Poco, pero algo es algo.

No sé, tío, preséntate,

así te pillo yo como modelo y nos echamos unas risas.

Además, te conozco perfectamente,

y eso viene bien para hacer buenos retratos.

Ya, pues igual no me conoces tanto como crees, ¿eh?

¿Por?

Eh...

No, bueno, es que no sé si voy a poder, Noa,

porque estoy pillado con la frutería y no sé si voy a tener tiempo.

Bueno, pero vamos a intentarlo, ¿no?

Mira, mis horarios son más flexibles que los tuyos, yo me adapto a ti.

Bueno, yo me voy, que he quedado para hacer las fotos.

(DA UN BESO SONORO) Luego te veo.

(LORENA) ¡Rosa!

No me esperaba esto de ti.

Oye, mira, ahora no, ¿vale? Estoy esperando a Noa.

Tranquila, seré breve.

Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

¿Por qué me odias tanto?

Odiarte sería darte más importancia de la que mereces.

Me has dado muchos motivos para no considerarte la hermana del año.

Mira, Lorena, hemos hablado muchísimo y no ha servido para nada.

Así que, te lo vuelvo a repetir, tú y yo no tenemos nada que decirnos.

Así que olvídame, yo ya te he sacado de mi vida.

Para haberme sacado de tu vida, bien que largar de mí por ahí.

Pero ¿de qué estás hablando? -Ah.

Eres de las que tira la piedra y esconde la mano, como tu marido.

Tantas noches durmiendo con él, algo se pega.

No te permito que hables así de mi marido y tampoco de mí.

¿Y encima tú? Pero ¿qué pasa, que no tienes límites?

¿Y tú? ¿Tú no tienes límites?

No sé de qué hablas y no entiendo por qué me tienes que atacar.

Uf, ya salió la pobrecita, la que nunca ha roto un plato, ¿no?

Te encanta hacerte la víctima y otorgarte a ti misma

el papel de sufridora para tenernos a todos pendientes de ti.

Si querías quedarte con el bar, no tenías más que decirlo.

Mira, cuando antes nos dejes en paz a mi familia y a mí,

mejor para todos. -No tenías más que decirlo.

No tenías que montar un numerito, ni muchísimo menos implicar a nadie.

Pero ¿de qué estás hablando?

No tengo que discutir contigo de nada.

Qué cómodo será vivir echándole la culpa a los demás

de todo lo malo que te pasa. ¿Sabes qué te pasa en realidad?

Que vives en una gran mentira

y hasta que tú no te des cuenta, no vas a ser feliz.

Soy muy feliz, Lorena. Sobre todo, cuando te tengo lejos.

Ah, ¿sí? -Sí.

Antes de que yo volviera ya estabas de mierda hasta el cuello.

¿También tengo la culpa de que Noa se fuera de casa?

Es precioso, hermana,

precioso que ahora metas a mi hija en la conversación.

Pero estoy acostumbrada. Porque tú todo lo que tocas, lo envenenas.

No, tú envenenas, tú envenenas, y has envenenado a papá

contándole todas esas mentiras que ha dicho Nacho.

Pero ¿qué estás diciendo?

Yo no le he contado nada a papá. -No, claro.

Lo sabe porque ha consultado su oráculo.

Enhorabuena, hermana,

porque si querías hacerme daño, lo has conseguido.

En realidad me das lástima.

Y siento muchísimo que Noa tenga que vivir en una casa que huele a odio.

Quédate con tu bar.

Y quédate con el manipulador de tu marido.

Que yo no quiero volver a saber nada de ti,

ni de esa farsa de matrimonio que tienes.

¿Por qué me citas aquí? No es un sitio especialmente discreto.

Anda, pasa y siéntate.

Habría que hacer un par de cambios, nada del otro mundo,

para lo que va a durar, pero no está mal.

¿Qué tal? ¿Cómo te ves? ¿Cómo te sientes ahí?

Eh... ¿Por qué me has traído aquí, papá?

No te hagas el tonto.

Lo has adivinado desde que has entrado por la puerta.

Te estoy ofreciendo el puesto de gerente del mercado.

¿Cómo dices?

Sabía que te iba a interesar.

No, no, no. ¡Ni de coña!

(CHISTA)

No seas tonto.

¿Tú sabes el chollo que es esto, niño?

Por aquí, por este despacho,

pasan todas las decisiones importantes del mercado.

Papá, que nos conocemos.

Tú quieres que sea tu marioneta para tumbar el mercado desde dentro.

Que yo te importo muy poquito.

Aquí lo que mandan son tus planes y tus intereses, como siempre.

Muy bien, vamos a ver, por última vez:

mis intereses son tus intereses.

Ahora trabajas para Hortuño y para mí,

y vas a hacer lo que te digamos.

Pues, mira, es que no, no me interesa el puesto.

No, demasiado trabajo.

¿Por qué crees que Lola se ha pedido la baja?

¿Por sobredosis de risas? Que no.

La gerencia es el peor puesto del mercado,

todo el día pringado, todos quieren que les soluciones los problemas.

No, no, no, muchas gracias, pero paso.

Que te sientes.

Esta mañana te he salvado el culo delante de tu madre.

Evité que se enterase de que trabajas para Hortuño.

Y para ti. Exacto, y para mí.

Así que todos tenemos que colaborar, arrimar el hombro.

A Hortuño y a mí nos interesa que estés aquí

para que nuestro plan salga adelante.

Germán,

no nos lo pongas difícil, no nos va a gustar.

Y déjate ya de tonterías.

¿No te ha gustado el fin de semana fiesta en Ibiza a gastos pagados?

¿Cuál es el siguiente movimiento?

(Disparo fotográfico)

(Disparo fotográfico)

(Disparo fotográfico)

Toma, Noa, dice mi padre que aún hay más.

Vale, guay. Bueno, de momento puedo ir tirando con esto, ¿eh?

Vale, perfecto. -Vale.

Hola, ¿está Andrea?

Sí, en la cocina.

Mi padre tenía una cámara como esa. -Ah, ¿sí?

¿Sabes usarla?

Sí, me he leído el manual tres veces.

Ah, entonces seguro que ya sabes más que yo.

Es la cámara mejor valorada del mercado.

Un 85% de los usuarios

están satisfechos o muy satisfechos con sus prestaciones.

Ah. ¿Ves? Pues eso no lo sabía.

Ahora mismo esta marca tiene un 60 % del mercado.

Cuando eres el líder, se nota. -Ya.

Sí, supongo que sí.

Bueno, si quieres otro día te la dejo para hacer fotos, ¿vale?

Ahora estoy currando. -Vale.

Eh, David.

¿Has mirado más redes sociales de María?

¡Calla! Ven, ven aquí. -¿Qué pasa?

Calla, tío.

¿Has visto algo malo y no quieres que Noa se entere?

No, pero está trabajando y no quiero molestarla mientras trabaja.

No, de momento, lo único que sé

es que me ha bloqueado en todas sus redes sociales.

Pero ¿has hecho algo malo? -No, tampoco, o sea es una tontería,

le dejé un par de "likes"

y cuando vio que la estaba siguiendo, me bloqueó.

Pero ¿le dijiste algo feo? -No.

No, que se pensaría que la estaba "stalkeando" y se ralló o algo así.

Entonces es culpa mía. Te dije que miraras sus redes sociales.

¿Qué dices? ¡Que no, David, para nada!

Al revés, o sea, al principio sí que es verdad que me rallé un poco

cuando me bloqueó y eso, porque me dolió,

pero gracias a ver las redes sociales,

vi un montón de cosas de ella que no me gustan nada, ¿sabes?

En plan, es una cursi, es una ñoña, escucha pop, tío. ¡Pop!

No sé, David, la verdad, te debo una, amigo.

¿Yo soy tu amigo? -Claro que eres mi amigo.

Me has ayudado en una situación difícil.

Puedes contar conmigo cuando quieras, lo digo en serio.

Vale.

Entonces, ¿somos amigos?

¡Claro que somos amigos, tío! Dale.

Así. Cuídate.

(Puerta abriéndose)

(NACHO) ¡Ya estoy en casa!

(Puerta cerrándose)

(ROSA CARRASPEA)

¿Hola? -Hola.

Hola, cariño.

Madre mía, desde que estás en casa,

hay que ver lo ordenadito que lo tienes todo, ¿eh?

Mira, si parecen las camisas de una tienda:

ordenaditas, planchaditas, colocaditas, ¿eh?

Bueno, lo dices como si cuando trabajaba en el bar

las cosas fueran distintas.

Y yo...

creo que nunca te ha faltado una camisa limpia que ponerte, ¿no?

¿Pasa algo, Rosa?

Rosa. Que nos conocemos. Cuéntame.

¿Tú has hablado con mi padre?

¿Tu padre? Me lo encontré en el mercado.

Me ha ofrecido un trabajo. ¿Por qué? ¿Has hablado con él?

Sí, algo me ha dicho. Sí.

Y también me ha comentado que habéis hablado de algo más, ¿no?

Sí, de las condiciones del trabajo y eso.

Venga, no me mientas, Nacho.

¿Por qué le has contado a mi padre que Lorena se te ha insinuado?

A ver, Rosa, no te enfades. -¿A ver, Rosa, no te enfades?

¡Has sido tú! ¡Madre mía, por favor!

A ver, Rosa, espera.

Pensaba que había sido Lorena. ¡Seré imbécil!

¿Por qué lo has hecho, eh?

Esto era una cosa entre nosotras.

Nadie más, nadie tenía que enterarse.

Ni que lo hubiera publicado en el BOE.

Tu padre es un hombre discreto.

¿Es que no lo entiendes?

No tiene que ver con la discreción de mi padre.

Al comentárselo lo has puesto en una situación muy delicada, Nacho.

Lorena también es su hija, y ahora ¿qué tiene que hacer, eh?

¿Tomar partido por una de las dos?

No, no tiene que tomar partido, sino ponerse del lado de la verdad.

La verdad solo nos importa a ti y a mí.

Y además, no hay que machacar a Lorena.

¡No! Yo estoy enfadada con ella, vale, sí, pues ya está.

Pero los trapos sucios se lavan en casa.

¿Y además, sabes lo que has conseguido?

Que ahora Lorena aparezca como la víctima, ¿eh?

La que no hace nada. ¿Y yo quién soy?

La mala de la película, ¿no? La que malmete contra su hermana.

No, Nacho, yo no soy ese tipo de persona, no lo soy.

No lo soy.

Esa tipo de persona que soy yo.

Es lo que quieres decir, ¿no?

A lo mejor es que, en el fondo, crees a tu hermana y no a mí.

¿Qué dices? A ver, por favor, no me líes.

¿Crees que yo he buscado a tu padre para ir a contarle el chisme?

Ha sido él

el que ha acudido a mí porque sabía que algo pasaba entre vosotras.

Me ha hecho un millón de preguntas. ¿Querías que le mintiera, eh?

¿Que cambiara lo ocurrido para que nada os afecte a vosotras?

No te enfades, Nacho.

Lo único que te estoy diciendo es que deberías habérmelo consultado.

¿Sabes lo que creo?

¿Qué? -Que estás buscando una excusa

para salir de tu casa y volver a tu trabajo en el bar.

En realidad, no quieres cuidar de tu familia.

Antes están el bar y los De la Cruz.

Y yo siempre he sido lo último para ti.

Con todo lo que yo he hecho por ti, Rosa. Yo te lo he dado todo, ¡todo!

¿Qué más quieres, eh?

¿Por qué nunca estás contenta?

¿Qué tengo que hacer para que te sientas satisfecha?

Nacho. -¡Déjame!

(LLORA)

(LLORA)

Hola.

Si estás buscando a tu mujer, se ha marchado ya.

Ha ido a hacer un recado no sé adónde.

Ah. Lástima. Bueno, ya después la veo en casa.

Eh... ¿Habéis hecho ya las paces? Más o menos.

Bueno tú no tienes por qué saberlo, pero he estado hablando con ella.

Sí, hombre, conozco perfectamente a Adela

y sé lo invasiva que puede llegar a ser

y lo dominante que es.

Cuando me enteré de que habíais discutido,

bueno, dije, esta ha vuelto a hacer de las suyas,

así que le pedí por favor que se disculpara, ¿lo ha hecho?

Elías el pacificador. Cada vez voy descubriendo nuevas facetas tuyas.

Pues sí, te lo agradezco.

La verdad, era muy incómodo trabajar así.

Ya me imagino. Te digo una cosa.

Sería una lástima romper por una tontería así.

Adela está contenta con la sociedad que formáis.

Y yo estoy contenta con ella.

Mira, tu mujer tendrá sus cosas, pero vale un montón.

¿Eres consciente de lo afortunado que eres?

Celia, que yo no soy tonto, ¿eh?

La conozco perfectamente,

y cada día procuro estar a su altura, ¿eh?

Sin embargo, hay cosas que ya no me puede dar.

Ni ella ni ninguna otra mujer.

Solo tú Celia.

Solo tú eres capaz de conseguirlo.

Eres un impresentable, tío.

Primero me dices que quieres ser un buen marido

y al segundo me tiras los tejos, ¿de qué vas?

¿Sabes lo importante que eres para mí?

¿Por qué? ¿Por qué?

¿Porque conmigo funcionas sin necesidad de la pastillita?

¿En qué me convierte a mí eso? Te lo acabo de decir.

En alguien muy importante, Celia, en alguien muy especial.

¡No! ¡Me convierte en un objeto sexual!

Y métete esto en la cabeza, no voy a volver a acostarme contigo.

No, Celia, escúchame. Nunca. Nunca.

A Germán no se le habría inundado el almacén de Jorge como a tu hijo.

No te metas con mi hijo.

Si ha habido una fuga en el circuito de agua, no es culpa suya.

Yo tengo una alternativa.

No vas a tener que ceder a tu hijo,

porque Jorge tiene el candidato ideal.

Eso da mucha confianza y no abunda, ¿eh?

Y está bien tener a alguien en quién confiar, claro.

Sí.

(Mensaje al móvil)

Ay, mira, un mensaje de Elías.

Sí, es que le pedí el contacto de un gestor.

Todavía estoy liada con el tema de los trámites.

¡Eso son más de 30 000 euros! -30 000 eurazos.

Más de lo que habíais pensado. -¿A que está bien?

Si todo va bien, seguiremos haciendo negocios con él.

¡Por favor! ¡Qué alegría me das! Me has alegrado la mañana.

No vas a pasar mucho más tiempo en tu casa sin hacer nada.

Y esto lo haces tú con los ojos cerrados.

Como me conoces, sabes

que cuando me meto en algo, me meto hasta el cuello.

Lo sé. Bueno, aquí tú marcas los tiempos. El ritmo lo decides tú.

Vas a lo tuyo y dejas tirada a tu familia.

Me he sacrificado muchos años por esta carnicería y por ti.

Antes era mi obligación, pero ahora es tu turno, Carmen.

Deja de quejarte y sácate tú misma las castañas del fuego.

Lorena, no hay manera. Que no se puede ser así todo el rato.

Así ¿cómo?

Pues así, tan impulsiva, tan imprudente.

Hay que pensar un poquito las cosas antes de actuar.

Tengo miedo de que si tía Lorena no se sienta apoyada,

se marche y no la volvamos a ver. Y yo no quiero eso.

Y creo que tú tampoco lo quieres.

No, es no. Así que, por favor, búscate otro conejillo de indias

para demostrarte a ti mismo que puedes funcionar sin las pastillas.

Tampoco hace falta ser tan desagradable.

Déjame en paz, porque si no, voy a tener que hablar, y no quiero.

Lo que pasa desapercibido a primera vista.

Por eso al fotógrafo le cuesta exponerse al objetivo.

Ya. Por eso los fotógrafos prefieren quedarse al otro lado, ¿no?

Eso es.

Tú tienes secretos, ¿no?

Se puede arreglar si todos podemos de nuestra parte.

Escúchame bien. Ya sé que las dos son hijas tuyas,

pero tienes que decidirte:

o estás de lado de Rosa o del de Lorena, tú verás.

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Mercado Central - Capítulo 46

26 nov 2019

Elías quiere acercarse más a Celia, pero ésta no lo tiene tan claro.
Elías quiere que su hijo se postule como gerente.
Jorge está seguro de que tras el rechazo de Jesús a las nuevas tapas debe haber gato encerrado. David entra a ayudar como pinche.
Lorena y Rosa se enfrentan.
El plan de Elías para separar a Valeria y Jesús se tambalea.
Carmen está dispuesta a entrar en el negocio que le propuso Samuel.
Jonathan se siente rechazado por Noa, que ha empezado a sentirse atraída por Luis.
Cristina y su hijo no se encuentran en el mejor de sus momentos. Paolo ha encontrado a Giuliana, el gran amor de Doménico.

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