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Para todos los públicos Masterchef Celebrity 4 - Resumen Programa 8 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Aplausos)

"Aspirantes, esta noche vamos a hacer un homenaje

a la cocina de profesionales de otros lugares

que se instalaron aquí."

Aspirantes, en un reto donde se necesita capacidad de comunicación,

no se nos ocurriría mejor invitada que una exaspirante

para la que el idioma no fue un problema para llegar muy lejos.

Es un placer recibir a la finalista de "Masterchef Celebrity III",

¡Antonia Dell'Atte!

(Aplausos)

¡Hola!

-¡Brava, bella!" ¡Hola!

-Y yo me lo quería perder.

-¡Ah! -¡Ah!

-¡Es un abrazo histórico!

-Esto es histórico.

(Aplausos)

-Ella tiene el hijo más espectacular del mundo.

-Tú también. -Gracias.

-Pero aquí estamos para darlo todo.

-Ahí estamos. -Divertirnos y rezar,

que eso es la cosa más importante.

-No puedo creerme este momento.

-Aparte de Donald Trump y el señor de Corea del Norte,

no hay dos personas más enfrentadas que Antonia Dell'Atte y Ana Obregón

y hoy estoy viviéndolo, que por fin hay la paz

y que es "Masterchef" la que lo provoca.

¿Cómo no voy a estar emocionado?

Nos habéis unido en un plató,

pero Antonia y yo desde hace tiempo

ya estamos unidas y no voy a contar más, porque quiero sonreír.

-Sí, estamos en un momento, le he dicho,

de serenidad siempre y cuando sabemos

que ahí ha habido algo que nos ha desunido

y la culpa fue del cha cha cha.

-Muy bien, pero hay otro cha cha cha, Antonia,

os gusta a las dos, Pepe, no quiero yo tampoco...

-A ti también te gustaba Pepe.

-Antonia, yo no sabía lo de Pepe, te lo juro, por Dios.

-¡Ay otra vez, otra vez, otra vez!

-Es que a ti te gusta el macho ibérico.

¿Y cómo elegís el macho italiano? No lo entiendo.

-Me gusta más con un hervor, ¿no? No sé.

Me cago un poco en la cocina del mundo, ¿eh?

Con amor.

-Ana, "madonna", qué coñazo.

-Voy a sacar las dos. -Eso es.

-Es un poco Antoñita la fantástica.

-Oye, eso lo has hecho antes, ¿eh?

-Los demás ven la realidad, ella no la ve.

-Vale, ahora esta. -Las dos, las dos.

-Ella es la única que hace lo mejor,

es la mejor, ella es la mejor.

-El culo lo voy a quitar.

Me está tocando los huevos.

-Empezamos por el último sitio,

Ana, ¿qué estás haciendo?

-Estoy quitándole... -Lo estás destrozando.

-No, destrozándolo, no, lo he hecho de maravilla.

-¿Cómo vas con el birmano? -Voy bien.

Me entiendo bastante bien. -Me alegro.

-Oye, Antonia, ¿cómo es Pepe? -Pepe es mío, lo siento Ana.

-Lo sé, ya, pero bueno, también va a ser mío.

-Si tú quieres a Pepe tienes que mojarte, remangarte.

-¿Queréis que os diga una cosa a las dos?

Me hacéis sentir como un conde, de verdad.

Gracias, gracias de verdad.

-El conde que esconde, escondió muchas cosas ese.

-¿Cuándo cenamos juntos? Ni de coña,

un día tú con ella y otro día tú conmigo.

-¿Juntos no? -Juntos, no.

Por el hecho que Jordi sea soltero, yo no me quiero meter en la vida

de los casados, voy a cambiar de chip.

-Ahora va por Jordi. -Me voy por Jordi.

-Nombre de tu plato. -Khao Swe.

-Y el chef, ¿cómo ha visto trabajar a su pupila?

-Pues muy bien, la verdad es que lo ha hecho estupendamente.

-Vamos a probarlo.

(Música)

-¿Cómo salió? -Prueba.

Ahora pruebo lo de Ana Obregón García,

la madre que la paría.

(RISAS)

Esto es el plato de Ana Obregón.

No hay veneno. -No, mi amor, hay picante.

¿Por qué te iba a envenenar yo a ti? Ni loca.

(Música)

Bravo, yo tengo que apreciar

el gran esfuerzo que ha hecho Ana.

Ana ha aprendido la lección

para seguir estando aquí en "Masterchef" y llegar lejos.

Escuchar, escuchar y escuchar.

-¡Bravo, bravo Antonia!

-Ella es ya aquí una veterana en "Masterchef"

y es eso, es lucha, buen humor

para adelante y aprender y y aprender y a escuchar y a aprender.

-¡Bravo, bravo, es increíble!

-Es clarísimamente la versión profesional de un plato,

con sabor espectacular que te traslada a Birmania

y esto es un plato que está espectacular.

-¡Brava!

-¡Viva el entusiasmo! Sonreír.

¡Ana, Ana!

-Si a mí me llegan a decir cuando yo era muy pequeña

que yo vivo en directo la reconciliación

de esas dos mujeres en guerra, de esas dos gatas celosas,

no hubiera dado crédito.

-Boris, nombre de tu plato. -La reconciliación.

Este ceviche ha sido testigo

del reencuentro de Ana Obregón y Antonia Dell'Atte,

que "Masterchef" ha provocado.

¿Entiendes? Este momento único.

(Aplausos)

Es muy probable que no veamos

la solución a la crisis ambiental,

pero hoy hemos visto en "Masterchef" que Antonia Dell'Atte y Ana Obregón

pueden ser amigas y eso es historia directamente.

-Ahora no te pases.

-Y además, Boris, te digo la verdad, me acaba de decir Antonia

que ya no va a por Pepe, que va a por Jordi.

-Y encima eso, ¡bravo, bravo!

-Los hombres casados se los dejo a Ana

y los solteros me los llevo yo.

-¿A ella se le dan mejor los casados?

-Claro que sí.

Que gran momento, ahora pensamos en el plato.

(Música)

Gracias, amore, gracias.

-Estás en buen camino.

-Oye, hay diferencias al comerlo,

Boris, reconozco que si yo vengo a tu casa y tenemos una cena

y me pones este ceviche, me lo voy a comer y te voy a decir:

"Está rico", pero le falta un poquito más de rollo.

-A ver, yo lo veo bastante parecido, lo ha hecho muy bien,

con Boris me he divertido muchísimo.

Se agarró la cara después de haber limpiado el ají y se quedó ciego

durante dos minutos.

-¿Sabes por qué? Para impedir que el sudor

hiciera correr el rímel, que yo me pongo rímel.

Yo me pongo rímel para trabajar, porque me da seguridad.

(Música)

"Aspirantes, bienvenidos a Benalmádena.

Estamos aquí porque nuestros amigos de Trocadero nos han encomendado

una misión importantísima,

hoy inauguran este nuevo restaurante

y nos han encargado el menú de inauguración."

-Tamara, ¿cómo lo llevas? -Bien, ¿tú qué tal?

-Pues espérate, porque no veas lo duro que está, ¿eh?

-Si le das con la punta es mucho más fácil.

-Oye, Tami, qué dominio del pescado.

-Cuidado, por favor, Félix. -¿Hasta arriba?

-Vale, vamos muy lentos, ¡venga!

-Yo el arroz lo tengo en 25 minutos.

-¿Has hecho el sofrito, Ana? -¿Qué sofrito?

-El sofrito que hay que hacer, esta mujer no se entera, ¿eh?

-Yo me pongo la chaquetilla, yo no tengo ningún problema, ¿eh?

-Mira, esto está reduciendo demasiado, yo no sé.

-Ay Dios, ¿pero no eras la especialista?

-Equipo azul. -Estamos, estamos, estamos.

-A partir de este momento, señores, mando yo.

La ensaladilla, ¿dónde está? -En la batidora enfriándose.

-Patata y zanahoria ¿y huevo cocido también?

-El huevo cocido está aquí. -¿Dónde está?

-Aquí. -El huevo va dentro.

-No, no, vamos a ver, la ensaladilla lleva huevo cocido,

aparte de la yema frita. -¿Qué?

-Madre mía, venga, no nos estamos enterando, ¿eh?

Vale, venga, huevos, una ollita.

Vamos a poner huevos a cocer, dámelos.

Oye, esto no vale para nada. -¿Cómo que no vale para nada?

-Porque así no se fríe. -Ay, ay, ay.

-¿Tendremos que poner abundante aceite?

Para que se sumerja y se fría, pero lo estás friendo por un lado.

-Tiene que nadar en aceite. -No, tiene que tener cantidad

de aceite suficiente para freír. -Está buenísimo.

-Espérate. -Se ha puesto Pepe la chaquetilla.

-Eso quiere decir que no van tan bien los listos del coño.

Venga, chicos, vamos muy bien ahora,

estoy hablando en serio, ¿eh? Hay que cortar más patatas.

-¿Pero estáis cortando patatas todavía?

-Estamos cortando que te calles un mes,

eso estamos cortando.

-¿Todavía estáis cortando patatas? Qué barbaridad, chiquillo.

-Yo estoy preparando la ensaladilla.

-¿Qué es eso, Ana? -El vino.

-Échalo así en un chorreón. -Lo sé, un chorreón no.

-Ya, ya, ya. -Pero, ¿qué ya?

-Ya. -¿Pero qué dices?

Esto es para 40, chiqui.

-Vamos a ver, yo acabo de verlo, ¿eh?

Deja reducir ese vino a tope, porque ya no podemos hacer otro,

si no, ya me vuelvo loco aquí. ¿Y el caldo el otro que había?

¿Lo tenemos guardado por ahí? ¿Está controlado?

-A ver, me lo han quitado, me lo han puesto, no veo nada,

vale ya, ya somos mayorcitas.

-Pepito. -Dime.

-Cocinero al rescate. -Te lo agradezco.

-No sé si sois conscientes, pero es mala noticia

tener a los dos jueces en un mismo equipo con chaquetilla.

-Encárgate un poco del arroz. -Venga, no te preocupes.

-Es que si no, no damos de comer hoy.

Está reduciendo.

-Madre mía, esto es el caos total.

Chicos, ¿cómo va el postre? -Pues en ello voy.

-Salsa de ostras, "please", salsa de ostras.

-Aquí está. -Gracias.

-Que no se caiga toda. -No pasa nada.

-Más salsa de ostras. -Más salsa de ostras

-Pero todo el bote. -Calla, calla loca, calla.

-La salsa yo no sé si ayuda a que pique menos.

-Esto no pica, esto le da sabor. -Chicos, hay que probarla.

-Ya, ya, ya, ya. -Que no, ya verás,

yo le echaría otro bote, pero vamos. -Espera, vamos a probarla.

-Está buena, está buena.

-Está que te cagas. -Es lo que te estoy diciendo,

¿has visto el toque que le da? -Buenísimo.

-¡Que le ha dado el toque!

¡Toque, toque, toque, toque, toque, toque!

-Venga, ¿podemos ir sacando platos?

-Equipo azul, orgulloso de servir esta ensaladilla

con 30 minutos solo de retraso, madre mía, y 60 cocineros.

Cuidado, que esto es lo importante. -Vamos, vamos.

-Estiramos todos los platos, venga, vamos, vamos, venga.

Me cago en la mar salada.

Joder, cómo está la ensaladilla, vamos.

-¡Aspirantes, prueba superada!

¡Bien!

-Oye Samantha, nos lees el pensamiento,

justo veníamos a lo mismo, a felicitar a nuestros aspirantes.

-Pero, ¿de verdad?

-Es que hacer un menú de cuatro platos

a ritmo de cocina profesional es un reto sobrehumano,

los sabemos, así que, equipo azul, equipo rojo,

os hemos traído un regalito para celebrar lo contentos

que han quedado los comensales. -¿Sí? ¿A ver?

-Anabel, por favor, ¿nos haces los honores?

¿Puedes levantar la campana? -Voy, venga, allá voy.

-Dios mío, ¿qué?

-Anabel, ¿a que no tiene gracia que se queden contigo?

Pues eso mismo es lo que habéis hecho hoy

con los dueños de este restaurante. -¿De verdad?

-¿Vosotros creéis que podemos hacer esperar 30 minutos a los invitados

en una inauguración porque somos incapaces de hacer una ensaladilla?

-Estoy un poco ofuscada,

me ha dado rabia,

porque nos quedó todo buenísimo,

pero bueno, el tiempo es el que manda,

es la primera vez que voy a bajar a cocinas desde que he llegado,

o sea, que también por otro lado, bueno, también tocaba, ¿no?

-Tenéis que quitar a vuestros compañeros

ocho ingredientes de cada cesta.

-¿En serio? -¡Ay, ay, ay!

-Los diez ingredientes que les dejéis

van a ser los únicos con los que ellos van a poder cocinar.

-Ostras.

-Bienvenidos a la prueba del robo.

-Qué mala.

-Anguila -¡Ole!

-Hay otras dos proteínas ahí.

-Queso. -Queso, muy bien.

-Tomates.

-Y setas. -Y setas.

-Por favor, paren, paren.

-Patatas.

-¿Qué dices, tronca?

-Joder, ¿dónde está la yugular?

-Cebolla. -¡No!

-Arroz. -Me lo está quitando todo.

-Queda uno más, Yolanda. -¿Uno más?

-Los huevos, por ejemplo.

-Huevos.

-¿Qué te ha dejado?

-Nada, no le ha dejado nada.

He intentado no perjudicarles a ninguno,

no es mi estilo, no sería algo que me gustaría que me hicieran,

pero es verdad que con Félix, aquí estamos todos compitiendo,

yo claro que también quiero ganar.

(Música)

No se moverá esto, ¿no?

-Yo no entiendo como una chiquilla que se ha criado en el campo

puede tener miedo a las anguilas. -Porque no hay muchas por el campo.

(RISAS)

-¡Se está moviendo!

-¿Me estáis tomando el pelo? Como se va a mover si está muerta.

-Que está dormida. -Pero si vive en el agua.

-Ana, para ser bióloga, qué miedo le tienes a los animales.

(RISAS)

¡Muy bien, Obregón, ya está! -Muerta.

-¡Bravo, listo, a prepararla!

-Yo no sé cuánto tiempo tiene que cocer esto, la anguila,

para echarla en el guiso.

(Música)

-Félix, me están dando ganas de comérmelo, te lo digo de verdad.

-Sobre todo porque lo seleccionaste todo tú, mi amor.

-Yo sabía que iba a salir adelante, hombre.

No me habla, creo que mi compañero no me habla.

-La idea es monísima, como una ostra.

-En algún momento, ¿te has sentido un poco culpable

por lo que me has hecho? -Culpable, no, cagada,

porque digo: "¿Cómo voy a quedar si eliminan a mi compañero?"

-Como una hija de... -Claro, claro,

Tú dices eso, pero no por ti, por mí.

-Félix -Pues el nombre va a ser

Ostras de ajoblanco.

Y lo que es, es una base de ajoblanco con huevas de trucha,

crujiente de alcachofa

y un aire de romero.

(Música)

-Solo tengo una alcachofa, una almendra y no sé qué

y voy a hacer un plato que le llamaré ostras,

pues hay que tener dos pelotas, lo primero, tiene mérito,

hay una textura marina o acuática que se ve en las huevas de trucha

y vale, lo has resuelto.

-Tienes que dar las gracias a Yolanda, porque al final.

-Claro, la gurú.

-Gracias gurú, me has llevado al camino, he visto la luz,

gracias a ti, gurú.

-Cuando todos compiten con los buenos elementos básicos,

hay una competencia terrible, si a uno lo dejas,

lo sacas de la camada y lo dejas sin una pata,

la gente va a ayudar más al que no tiene pata.

(RISAS)

-¡Bravo, bravo la gurú!

¡Bravo la gurú de "Masterchef"!

-¿Te molesta si no me uno a tu secta y me quedo fuera

y te borro como gurú? -No, a mí no, eso lo eliges tú,

cariño, pero es más por ti.

-Ana, ¿cómo se llama tu plato? -Mi primera anguila.

Superada una superstición

que he dicho el nombre y es la primera vez que lo nombro

en mi vida. -¿Qué superstición es?

Todo lo que sea así y que tenga lengua,

es que no hay madera para tocar. -Las bichas.

-Lo que no se puede es lo otro.

-¿Bichas? -Sí, me da...

-Culebras, serpientes. -Que no se puede decir, por favor.

-¿No se puede decir serpientes ni culebras?

No sé si los jueces entienden lo que es tener ese horror

de superstición a ni siquiera verla ni tocarla.

-¿Probamos a ver qué pasa?

(Música)

¿Está muy duro o qué?

Es mi primera anguila y lo he dicho, anguila, pero por lo otro no paso.

-¿Quién lo quiere probar? Con Anabel me conformo.

-No, está durita.

Está dura.

Tú ya habías hecho anguila y ya sabías la cocción,

no hace falta que lo digas que ya lo sé, que está dura.

-Es que tiene una cosa por fuera.

Tiene una cosa por fuera.

(RISAS)

-¿Qué pasa?

-Que tenía como una cosa por fuera.

-No, está cruda, simple y llano, le falta cocinar.

-Ana, hay un problema de todo,

de concepto, de base, de gusto y tal.

El problema primero es que lo dejas duro

y segundo, no queda ligado, entonces, es el caldo ranas,

un "aguachirri" con una anguila que se ha quedado cruda.

Hasta la alcachofa sigue estando dura, porque no ha cocinado.

-Pepe, te he decepcionado.

-Ay, un beso de conciliación, es un dolor muy grande.

(Música)

-Que te quite el mal sabor de boca de la anguila.

-Pero, ¿qué le quiere dar un beso con lengua?

-¿Qué dices de con lengua? -Pero dale un beso, va.

-Venga, un beso.

¡Oh!

-Soy tímida y me he puesto roja.

(Música)

Si no me expulsan. -Oh, "muy god".

-Ahí me voy a quitar toda la vergüenza

y le voy a dar un beso que lo voy a doblar.

-O sea, que realmente sí que te está gustando Pepe.

-Es que me encanta como persona.

-El aspirante que no continúa en las cocinas de "Masterchef" es

-Ay no, no, no, por favor, no.

(Música)

-Ana. -Hostia.

-¿Lo ves? -Hostia tía, lo siento.

Me he divertido muchísimo, me lo he pasado fenomenal,

pero que me voy supercontenta y superfeliz.

-Ay Ana, cuántas veces voy a tener que echarte para tener un rato

de intimidad contigo, mujer. -Muchas, muchas Pepe

y me he despedido feliz con un piquito que te he dado.

-Bueno Ana, ha sido un placer tenerte en nuestras cocinas,

pero otra vez nuevamente tienes que colgar tu delantal.

-Lo sé, mi vida y va la segunda, ¿no hay más repescas?

(Aplausos)

-¡Ana, adiós!

# Adiós con el corazón,

# que con el alma no puedo. #

-Me voy.

-Adiós Ana, hasta luego.

-Ya está, muy bien, sí.

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Masterchef Celebrity 4 - Resumen Programa 8

06 nov 2019

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