www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5390937
Para todos los públicos Masterchef Celebrity 4 - Programa 2 - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Música)

¡Vamos, equipo!

Oh, más cosas que el otro día. Buenas noches

y bienvenidos a la segunda semana

de competición de "MasterChef Celebrity".

Un solo programa fue suficiente para que nuestros aspirantes

entienda dónde se metieron porque comprendieron

que aquí da igual su nombre, sus logros o su popularidad.

Si quieren llegar lejos, deben dejarse la piel,

sudar y trabajar muy duro.

Aspirantes, bienvenidos, de nuevo, a estas cocinas.

(TODOS) Gracias. Os veo muy contentos.

Pletóricos. (VICKY) Yo tengo una pena

muy grande porque no sé si podré cocinar esta semana

sin mi media mitad. Con Ana.

¿Quién? Ah. No sé, lo mismo, no me da la vida.

¿La echas de menos? ¿Cómo lo llevas, vas mejor?

Mal, mal, muy mal. Independientemente,

de que ella no lo hiciese bien, a mí me cae bien Ana

con sus locuras y sus...

¿Sabes? Fantasías y su manera de ver la vida.

Juan, ¿qué has aprendido de cocina esta semana?

Pues, pollo, arroz. Con esos avances

me imagino que ya sabes lo que es un Roner.

¿Un Rolex? -Un reloj, pero lo tengo empeñado.

(RÍEN)

Por cierto, Tamara,

¿practicaste esta semana con Ramona?

Ella hacía una paella. ¿Pero la hiciste con ella?

No, yo miraba. O sea, tu madre y Mario

aún no probaron un plato tuyo. Sí, probaron.

¿Qué les hiciste? Una especie de alitas marinadas.

¿Les gustaron?

Sí, es que no son muy expresivos, no.

(RÍEN)

A lo mejor, las alitas no estaban buenas.

No, porque si no, se quejarían, ahí si se expresan.

¿Le hablaste a tu madre de tu nueva amistad?

Ah, sí, muchísimo, es verdad. Esa relación que me divierte,

¿qué tal con él? Fenomenal, son encantadores

y además, me canta todo el tiempo la canción de "Bailando".

(CANTA) #Bailando, bailando.#

Que no te sabes la canción.

(Risas)

Yo le entiendo más cuando canta que cuando habla.

Te lo juro. Estáis hechos el uno para el otro.

No, que tiene mujer. -Pues el día que tengas un hijo

yo quiero ser el padrino y se va a llamar Juan, como yo.

-También. -¿Vale?

Marta, ¿ya habéis creado grupo de "WhatsApp" entre vosotros?

Sí, claro. ¿Quién es quien más escribe?

¿Hay algún pesado oficial? Avellaneda sería el número uno.

-Total. -Pero solo hablo con "gifs".

Juan, con lo que tú hablas,

¿no estás en el ranking de "WhatsApp"?

No tiene teléfono. -Yo no tengo teléfono.

¿Cómo? Que no tengo teléfono.

¿Que no tienes teléfono? Nunca llevo teléfono.

¿Pero ninguno de los dos? No, ninguno.

(JOSÉ) Ninguno. Qué listo.

Son de Atapuerca. ¿Pero no sabéis usar los móviles?

No, mira, no.

(Risas)

Son jipis. Tamara, tienes que darles

alguna clase de cómo funcionan los móviles, mujer.

Sí, yo os doy clases, claro,

no es que yo sepa mucho, pero para llamar.

Hola, mami, qué tal, estamos aquí en "MasterChef"

y te mandamos un beso muy grande. Espera, te paso con mi compi

-Claro que sí, un besito muy fuerte porque eres muy guapa

y muy buena gente. -Mamá, te quiero.

Elena. ¿Qué?

Después de la primera semana, ¿a quién ves más fuerte?

Yo lo tengo muy claro, la señora Milán,

Milán, con una ele. -Oh, te voy a matar, que no.

-Pero que yo te veo así, fuerte. -Pero porque me quieres, pero no.

-No te quiero tanto, eh.

Ana, creo que uno de tus mayores miedos

era ser la primera eliminada. Sí, yo hoy ya me puedo ir

que ya es como...

¿No te importa ser la segunda eliminada?

Un poco, pero ahora ya me quiero quedar.

¿Sí? Sí.

En serio, ¿quién se quiere ir

de "MasterChef"? De hecho, si me echan, yo vendré

aunque no me dejen entrar.

Aspirantes, como veis, tenéis una nueva caja misteriosa.

Huele a hinojo a como hierbas, huele a los cocidos de mi abuela.

-Pues yo no huelo nada, nada. -Pero por la rendija, Juan.

(Risas)

-Yo creo que aquí huele a chocolate.

¿Una hierba aromática? Bueno, descubramos qué esconden

esas cajas misteriosas.

Una, dos y tres.

Guau, qué guay. -Ay, qué bien.

-Bueno. -No hay nada vivo.

Sevilla, qué te sugiere esta selección de productos.

Hombre, hay cerveza, si me traes jamón, lo celebramos.

(Risas)

Veo que hay sal, azúcar, no sé, me sugiere, vinagreta,

me sugiere hacer salsa, supongo. Lo que tenéis delante

son productos frescos, también hay especias, alcoholes,

infusión fría de té rojo, soja líquida, miel, salsa ponzu,

salsa worcestershire, tenéis sal gruesa, azúcar,

vinagre de vino blanco, aceite de coco y salsa teriyaki.

(RESOPLA) Me sobra todo menos esto, fíjate lo que te digo.

Vamos a ver si lo entendéis mejor y si tiene alguna relación

cuando levantemos esos paños. Una, dos y tres.

Uh. -Guau, guau.

-Qué guay, todo cortadito y bonito.

-Madre mía, aquí hay de todo. -¿Hay que hacer todo esto de aquí?

(VICKY) Sí, todo, José. Tenéis delante carnes,

pescados y frutas y verduras.

Aspirantes, teníamos una cuenta pendiente

en "MasterChef" con una técnica de cocina milenaria

que ayuda a preparar todo tipo de ingredientes:

El marinado. Esto es muy difícil, eh, de ya.

Ana, ¿sabes en qué consiste la técnica del marinado?

Es meter un alimento fresco en un líquido y dejar que repose

para que coja sabores, incluso, se cocine con cítricos

si es un pescado o algo así. Caballo ganador.

Me estoy poniendo supercolorada. Ahora sí, apunta maneras.

Es la aplicada, lo he dicho, la más fuerte.

Para demostrarnos todas sus posibilidades,

nos visita una experta en este arte.

Desde el restaurante Maca de Castro,

en el puerto de Alcudia, Mallorca, con una estrella Michelín:

Macarena de Castro.

(Aplausos)

Qué pasa, buenas, cómo estamos.

Hola, qué tal.

Buenas noches, Macarena, y bienvenida, una vez más,

a "MasterChef". Muchas gracias.

El marinado es una técnica fácil y sabrosa para cocinar,

¿en qué consiste, exactamente?

Lo que hace es transformar el sabor, pero lo más importante

es la textura ya que con la sal hace que esas proteínas

se alteren y todo el jugo, esa jugosidad la tengamos

a la hora de trabajar ese producto. También gracias a esos ácidos

que tiene el vinagre, los cítricos o también

ese ácido láctico. Entiendo que estas elaboraciones

son buen ejemplo de ello. Los tengo aquí,

no me cabe la corbata.

-Aquí tenemos una presa de cerdo negro que le pusimos

sal y azúcar, pimentón, ajo y muchas hierbas.

Y luego, un poquito de mora de árbol

que pusimos en azúcar y sal y levanta mucho el sabor

y también dejó que ese jugo esté dentro, que es importante.

Guau. Tenemos un plato más, ¿no?

Aquí tenéis anguila que también la marinamos

en sal y azúcar luego, la cocinamos a baja temperatura

y luego, tenéis esos brotes que hemos encurtido.

-Primero se marina y luego, se cocina, se supone.

O lo haces en crudo. José Miguel, ¿alguna vez

has hecho un marinado para tu familia?

No lo he hecho, pero en la escuela online

tenéis algún ejemplo. Así es.

Qué bien te está viniendo. Yo tengo un lío,

yo miro las dos bandejas y no hay manera.

Decidme algo, compañeros. -Es darle sabor

antes de meterlo a cocinar. Eso es, venga, Yolanda,

te vas despejando. Ya está, no hago la prueba, ¿no?

No, no, con esas palabras tan sabias ya...

Claro. Estarás solo para ilustrar

a tus compañeros. Claro.

Si se dejaran de palabras técnicas todos lo haríamos más seguros,

pero ver a aquellas tres personas que te dicen: "Marinado".

Entonces, tu mente ya dice: "Impostora, impostora,

qué haces aquí, no lo sabes hacer".

Tenéis 60 minutos para cocinar un plato libre

aprovechando al máximo el potencial del ingrediente

o ingredientes que elijáis de los que tenéis delante

con la técnica de marinado que creáis conveniente.

Y tendréis, además, tres minutos para entrar al supermercado

a hacer la compra y completar vuestra creación.

Y, por favor, queremos ver limpieza en las cocinas.

¿Entendido? (TODOS) Sí, chef.

¿Álex? Por supuesto.

Pues el tiempo para entrar al supermercado comienza

en tres, dos, uno, ya. Vámonos.

Hay de todo en este supermercado,

hombre, una maravilla.

La cesta, Juan, la cesta. -¿Y la cesta?

Aquí. -¿Esto es cebolla roja?

-Son cebolletas francesas.

-Yo me quedo contigo. -¿Te quedas conmigo?

-Sí, me quedo contigo. -Miedo me das.

(TAMARA CANTA) #Me quedo contigo.#

No sé lo que voy a hacer. -Vinagre de arroz sería genial.

Cinco, cuatro, tres,

dos, uno, tiempo, vámonos a cocinar todo el mundo.

Al ataque.

Organízate la cabeza. -Qué lío, de verdad.

-Importante, cocina bien limpia, trapito por aquí.

-Las hojas... -Busca la sal, la alta, la alta.

-Ah, esto.

¿La tabla, dónde está? -Está todo encima.

-¿Es lo que está todo encima? -Oye, quiero una esta para cortar.

¿Dónde vas a cortar? -Aquí, mira,

yo me lo estoy liberando. -No lo voy a quitar, si lo quito,

tardo mil horas.

No hay tabla para cortar. -Están todos los botes

encima de la tabla. -No lo voy a quitar,

si no, no me da tiempo. Que no tengo tiempo.

Bueno, prueba completita, creo que todos tenemos

mil opiniones sobre el marinado, al final, es una mezcla

de una grasa, un líquido, un ácido que lo llamaremos ceviche, adobo,

vinagreta o de mil formas diferentes.

Es decir, tienen que hacer algo donde esta marinada

aporte algo real al plato.

Ya sea cocción, sabor... Y tenemos terminada la parte

del sabor, esa textura. Y que no se carguen un producto,

es importante sacarle partido. Eso es.

Hay algo... Algún aceite se está quemando.

-¡Uh!

Los marinados nacieron para conservar, al meter las carnes

en adobo era para dejarlo bastante tiempo

porque no había dónde conservar.

Ese adobito lo meto en una bolsa de vacío, usamos técnicas

más novedosas. ¿Pueden envasar ellos?

Sí, tienen envasadora, Roner. Tienen mucho juego.

Ay, que me raspo, no me he llevado un dedo

con el rallador de milagro.

¿De verdad? -Sí, que yo soy muy torpe.

Que me he rallado la piel.

Justamente, en esta prueba rápida la técnica agilizará un poco

el tiempo porque en 60 minutos un plato con un marinado

tienes que pensar en cómo hacer ese marinado rápido.

Hay mucho producto. Mucho, puedes hacer grandes cosas.

(Ruido) Ay, joder, qué susto, tío.

(VICKY) Puedo traerme la basura donde yo quiera, ¿no?

-¿El anís estrellado se echa así, tal cual,

o se ralla un poco? -Ni idea, cariño.

-Sí, porque esto huele mucho.

Creo que con dos valdrá

Dejo la canela, es igual.

Esto por aquí,

ya tengo 50% de sal y 50% de azúcar.

Nunca había visto una calabaza tan grande, Dios mío.

Ah, es que es enorme.

Estamos muy calladitos. -Estamos superconcentrados, vamos.

Es así, ¿no?

-Juan, José, ¿cómo vais, hijo? -Haciendo el plato este.

-¿Pero qué estás haciendo? -Estamos haciendo pollo al...

-Yo un entrecot. -Un entrecot cómo.

(JUAN RIENDO) A la boloñesa.

¿Qué pasa, Juan? ¿Qué pasa?

Estamos ahí cocinando el aceite.

¿Qué vas a hacer, Juan? Un poquito de carne.

Pero hay que marinar la carne metida en algo, en un adobo o algo.

Algo que te guste a ti. Algo que tenga sal.

(JUAN) Esto. ¿Qué pone ahí?

No tengo cristales. Son los cristales.

¿Dónde están los cristales? -¿Cómo se hace esto aquí?

Déjame las gafas esas, a ver si lo veo yo, Juan,

déjamelas un momento. ¿Pero de verdad que no tiene...?

(JUAN) Tú, sí ves. Hombre, joder,

mucho mejor ahora. Qué guapo estás, tío.

Está mucho mejor, hombre. (JUAN RÍE)

Toma, póntelas que lo echarás mal. Así.

Vamos. Un poquito de miel, perfecto.

Dale cariño a esa carne. Suerte, Juan.

Gracias. Este me quita la afición.

Lo que hago es un tartar en dos texturas

y luego, un aceite de gambas que lo acompaño

si no, esto no sabe a gambas y debe saber.

-Juan, ¿por dónde te lanzaste, dulce o salado?

-Salado, pero debería haber tirado al dulce.

-Dejé la mostaza, me tengo que inventar algo

para sustituir la mostaza. Me puse nervioso y loco

cogiendo hierbas a juego con mi traje y de repente,

pues he visto que me dejé la mostaza.

Ay, aparte nunca había macerado.

¿Qué pasa, José? Aquí estamos haciendo

el gratinado ese como se llame. ¿El gratinado?

El marinado, marinado. El marinado.

¿Y qué le has echado? -Le eché de esto, ¿cómo se llama?

¿Cómo se llama esto? Soja. -Soja.

Oye, unas patatas confitadas. Sí, unas patatitas ahí.

¿Y para quién cocinas tú?

¿Tu mujer, tus hijos, tu prima, tu primo?

Para mí. ¿Solo para ti?

Para mí, solo para mí.

A ver qué sale de ahí, José. A ver si sale algo bueno

que creo que sí. Que vaya bien.

Venga, hasta luego. Hasta luego, maestro.

A mí me sabe todo bueno. -Si es que está todo bueno.

Eh, mira cómo masajea la carne.

(JUAN CANTA) #Me lo como todo.#

Mira, parece un tailandés. Venga, Vicky.

Elena, escúchame una cosa, no sabes la que tengo aquí formada.

-Yo, solamente, espero que se pueda comer.

Vamos, que lo hago con toda mi buena intención.

Yo no le cojo el gusto a ninguna cocina porque a mí

no me gusta cocinar. Cocino para sobrevivir,

lo que pasa es que quiero cogerle el gusto,

quiero que me guste cocinar.

Reduciendo, tengo esto y me voy a por los encurtidos.

-Vamos todos un poco a tope. -El juego serio empezó ya.

-Quito las guindillas que luego me las dejo y alucinarán.

La basura aquí, hay que ser superordenado

que si no, nos meten bronca. Esto fuera.

No me dan miedo que me vean los chefs

que tengo la cocina sucia, tengo miedo de mi mujer.

La verdad, la prueba me descolocó un poco, no sabía qué hacer

y dando vueltas pensé: "Joder, el escabeche es una técnica creo".

He cocinado las codornices en escabeche y pensé

que podría hacer lo mismo con los muslos y aquí vamos.

A ver qué tal, a ver qué pasa.

¿Qué dice El Sevilla? Aquí está el tío.

¿Qué pasa, hombre? A ver, había tanta variedad

para hacer salado, pero creo que poca gente

tirará por los postres. ¿Harás un postre? Pero bueno.

Cogí plátano, le metí las varillas de la vainilla al plátano dentro.

Lo vas a asar. Lo estoy asando.

Buena idea, buena idea. Aquí ahora hago como un jarabe,

un jarabe con mora e intentaré darle el sabor

de alguna hierba aromática y aquí hago una miel de hinojo.

Son técnicas de maceración, dime algo que tú eres la experta.

-Ahí esperaba el "punching" tuyo. Habría que hacer algo con la fruta.

¿Sabes qué? Que copia a Juan Avellaneda,

la semana pasada triunfó con un postre por exclusivo,

fue el único que lo dijo.

Es verdad, es verdad. Suena bien lo que haces,

ahora hay que presentarlo. Lo haré lo mejor posible.

-Suerte. -Gracias.

A ver si escurre del todo.

No sé qué estoy haciendo.

-Tú tienes que estar haciendo un plataco.

-Yo no sé qué estoy haciendo. Tengo conocimientos de cocina

medio tirando para abajo.

A mí que todos me vean como favorita me parece

la autopista directa a que te echen.

(CANTA) #Esta noche no me acuesto que vengo de borrachera.#

(ANA CANTA) #Que con el tran, tran, tran.#

¿Es de Los Chunguitos? -No, pero me encanta la canción

que cantan: "No sé qué contigo", qué bonita.

(CANTA) #Si me dan a elegir...#

(TARAREAN)

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo,

os quedan solo 30 minutos.

¡Ah!

Por no abrir la bolsa, me salpicó todo.

La voy a abrir. -Juan, te veo, vamos.

-Vamos, vamos.

(JUAN RÍE)

Hola, Tamara. Hola.

Qué tal. Bien, gracias.

¿Qué harás con el aguacate? -Pues un puré con un poco de lima.

¿Qué has marinado? Le puse la cebolla roja,

un poco de salsa de soja y lima limón.

-Ten cuidado con el tiempo,

tiempo de cocción. -Vale, vale.

Estás supercreativa. Estoy muy contenta, la verdad.

Muy intenso, no sabía que me meterías esto.

Y tengo cortes por todos lados, me tuve que cortar las uñas.

(RÍEN)

La manicura... El otro día dijiste

que cuando ganaste la prueba de exteriores

la semana pasada fue... De los mejores días de mi vida.

-Qué bonito, pero eso tiene la cocina,

eso tiene la cocina. Te dejo acabar tu plato,

vamos, Tamara, suerte.

¿Cómo vas, Álex? -Bien, más relajado que el otro día

y ahora quiero limpiar esto que quiero quitarme el mote

de maricochina. -Pensaba que estaba cerrado

y me salió toda la salsa.

Como me gusta envasar al vacío. -A mí también.

Los cuchillos estos. -¿Alguien me puede decir

si puedo echar sobre esto un poco de Oporto?

-Yo creo que sí, yo estoy haciendo vino con carne.

Mira, esto es con brandy. -¿Le puedo echar aceite y Oporto?

-Creo que sí, pero no me quiero responsabilizar.

-Cómo le ha cambiado el color al pollo, creí que me confundí

y es ternera y me acordé que era por el vino, qué fuerte.

Joder.

Está vivo. -¿Qué hago contigo,

estarás bien así? Es superaplicada Ana.

Pero... Está un poquito... No sabe por dónde cogerlo.

No sabe por dónde cogerlo, está probando todo muy concentrada,

pero no sabe por dónde tirar.

Tengo todas las cosas para hacer, pero no tengo ninguna.

¡Ah! Un caos, esto es aquí.

-Qué miedito cuando se acerca Jordi.

-Un caos, no me preguntes, ¿vale? Limpiar, limpio, pero...

¿Te parece que está limpio? Hijo mío, no me daba vida,

no sé qué hacer, tengo un problema:

O cocino o limpio. Aquí discrepamos.

No, hay que limpiar y hay que cocinar, las dos cosas.

Claro. Yo en mi casa lo hago, aquí no.

Tampoco lo tengo tan mal. Está sucio y está desordenado

que es lo que más me cabrea. Tienes productos cocinados

con productos crudos. Tienes comida, mira esas cigalas

y esas gambas en el suelo. ¿Y qué hago?

Veo caos, desorden, la basura en el medio.

Porque si no, voy allí y pierdo tiempo.

No puedes cocinar con la comida buenísima ahí, la basura al lado...

Es verdad, tienes razón. Cocinaos crudos, suciedad.

Me la llevo. Desorden, no te preocupes

que tiempo para ordenar te dejaré, ¿sabes por qué?

¿Por qué? Porque te pondrás esto.

¿Qué es eso? Es un delantal negro.

¡Me han dado el delantal negro! -¿A quién?

-¿Qué? -Qué me dices.

(VICKY) ¿Por qué? Porque la semana pasada dijimos:

"Cocina impecable, orden, limpieza".

Perdona, me voy a enfadar contigo,

me da igual, me lo pongo, pero, vamos...

Esto es una aberración, no hay mejor forma de aprender

que desde la galería. Te dan el delantal negro

por el orden y la limpieza, pero chiquilla de mi vida,

me ha dado mucho coraje. Adiós, chicos.

-¿Pero qué haces? -¿Pero dónde vas?

-¿Por qué le han puesto el delantal?

¿No tenía nada? Tenía alimentos cocinados, crudos,

suciedad, todo mezclado, la basura en medio,

cigalas y gambas en el suelo. Me voy a sentar aquí.

¿Tú, lo quieres probar? No.

Pues no se lo ha tomado muy bien. No.

¿Qué ha pasado? -Que no limpié o yo qué sé.

-¿Te han castigado? -Sí.

Me han castigado. Dice Tamara: "¿Te han castigado?"

Yo no sabía que podían hacer eso. Sí.

Aquí te pueden quitar hasta la vida.

-Totalmente. -Madre mía, yo voy a limpiar.

-¿Qué has hecho? -No lo digo porque si no,

te hago compañía, directamente.

No se enrolla esto. -Vamos, compi, ese capi.

-No, capi, capi... -Me estoy estresando un poco hoy.

Álex, la semana pasada le dijimos que trabajó sucio,

Álex, el cochino. Esto por aquí.

Y mira cómo trabaja hoy. Ella, no quiso aceptarlo,

quiso discutir y eso, pues solo tiene un premio

que es un delantal negro y ver la prueba desde arriba.

Aspirantes, últimos cinco minutos. ¿Cuánto?

Cinco. (JUAN) Cinco minutos.

Sin palo que queda más bonito.

Tamara, ¿qué has hecho? -Un tartar de gamba roja.

Oye, a mí no vinisteis a verme, me hacéis "bullying",

uh, la que he liado.

Ya soy Mary, la cochina, yo hoy.

¿Cuánto queda? No, no, no.

Lo tenía superlimpito todo te lo prometo.

¿Te parece que esto está limpio? No, Mary, la cochina soy.

¿Te parece que es algo seguro tener esto aquí?

Ya, pero está desenchufado. ¿Y qué?

Ya. ¿Cómo vas a poder ir limpiando

si tienes la pila hasta arriba de cosas sucias,

limpias, cuchillos al lado de la pila sucios?

Me he quedado un poco como... Como qué quieres que te cuente.

¿Quieres que te lo cuente yo? Sí, no, el qué.

Ven, ven. Es que no me da tiempo.

Sí que te da tiempo, tienes todo el tiempo del mundo.

No me hagas esto.

No me lo puedo creer. Créetelo, créetelo.

No te diré nada porque eres el chef

y si lo dices es por algo.

¿Crees que esto está como tiene que estar?

No. Premio.

¿Y ya está? Galería.

Del coleccionista, sí. Estoy disgustada.

(LLORA) Porque el plato estaba bien y lo van a probar.

Pero bueno, no pasa nada, remontaremos.

Ay, amiga Marta tenía la cocina

más sucia que Vicky, incluso. La pila llena hasta arriba

de todo, limpio, sucio, incluida la batidora.

No se mete la batidora en una pila. Terminas, la limpias, la guardas.

No es seguro. Lloré y todo.

(MARTA) Yo no lloraré. No lo entendió,

no le gustó el tema. Qué rabia me da.

-Y ahora, a eliminación.

Aspirantes, último minuto. La zanahoria

no me quiere acompañar, ahora.

Oye. -No te lo esperabas, eh.

-Pero, vamos... Vamos ni tú. (RÍEN)

Diez, nueve, ocho,

siete, seis, cinco,

cuatro, tres, dos, uno.

Tiempo, manos arriba.

Manos arriba, miro mi plato y me hubiese encantado hacer

más cosas, pero estoy, con lo que veo, estoy satisfecho.

Si quieres ser un auténtico "MasterChef", en la escuela

"MasterChef" online encontrarás una oferta imbatible.

Técnicas, trucos, cocina internacional,

cocina de aprovechamiento y más de 260 recetas

de platos deliciosos que sorprenderán

a familia y amigos. Cocina con la escuela

"MasterChef" online.

Aspirantes, el tiempo ha terminado, antes de empezar la cata

despedimos a nuestra invitada. Muchas gracias por volver,

ya sabes dónde estamos, vuelve cuando quieras.

Un placer y sabed que estamos en Mallorca.

Nos vemos en Mallorca. Suerte a todos, eh.

-Adiós, gracias. -Adiós.

(Aplausos)

Ahora sí, comienza la cata, Félix, José, seréis los primeros.

(JOSÉ) Ah.

José, el nombre de tu plato. Se llama pollo marinado.

¿Con qué? Pues con cebolla, sí, cebolla...

A ver si me acuerdo.

Cómo se llama -Soja.

-Son soja, que se me olvidó, la soja.

De ahí el color también. Sí.

Con una base de... Cebolla, patata y champiñón.

Y punto. Vamos a probar.

José, a qué estamos jugando.

A la cocina, ¿no? Estamos de acuerdo,

pero por una parte da la impresión que tenéis un nivel muy básico,

te haces el loco, que no entiendes nada.

Es que nunca cociné en mi vida, te digo la verdad.

Eso es mentira, José. Te lo juro...

Esto es un vacile, a ver, hemos pedido una carne marinada

con sentido, con lógica, por eso te digo

que si me vacilas. No, de verdad que no,

me salió tal cual como lo he hecho.

Oye, me dejas anonadado, José, tengo que felicitarte.

Muchas gracias, de verdad. Tu plato está muy rico

y es lo que pedimos. Gracias.

(Aplausos)

Muy bien, muy bien.

Me voy contigo a tu restaurante. No te calientes, José.

(RÍEN) No te calientes.

De verdad, ha sido un golpe de suerte.

-Bueno, bendita suerte. -Claro.

Félix, nombre de tu plato. Pollo en escabeche

con patatas asadas. Hice un escabeche básico

y lo cociné en él. No hay un marinado,

hay un escabeche donde has cocido, pero no lo tuviste marinando

antes para que el pollo cogiera gusto y sabiendo

que es al momento, tampoco te cogerá un gustazo.

Veamos qué tal.

Seco, soso y grasiento.

Y deberías pasarte por un restaurante

que hay en Illescas y hay un cocinero

que se le da bien el escabeche que te enseñe a hacer un escabeche.

Debe tener un vinagre, tiene cosas que aquí hay grasa.

A lo mejor me equivoqué en las proporciones,

pero lo cociné con el vinagre. No se nota.

Me lo creo, pero si no lo noto, es como si no lo llevase.

Vale. A lo mejor no elegiste,

adecuadamente, el marinado que deberías haber hecho

porque un escabeche al momento, pues siempre te dará

menos y aquí si no abusas del vinagre o tal,

hay más confitado por eso hay un exceso de grasa

y no notas el vinagre, aunque lo hayas escabechado

que eso es seguro. Como currante que soy

me apuntaré lo que me dijeron

y a ver qué pasa ahora, por Dios.

Marta, ¿todo bien?

Estamos aquí como castigadas, pero bien.

Entenderéis que es para que aprendáis.

Una cosa es decir: "Has dejado la cocina un poco mal",

y otra cosa es darte un delantal negro,

me ha hecho pupa. No os preocupéis,

habrá más delantales, no os preocupéis.

La próxima vez te dejaré la cocina perfecta.

Espero que la lección esté aprendida.

Puedo trabajar en el ABaC

ya si quieres limpiando platos, de verdad.

Juan. Yo lo veo bien, muy bonito.

¿Y cómo se llama el plato? Le puse mi nombre, como yo quiero.

Marinador. (TODOS RÍEN)

De verdad, que se lo he puesto, me gustó y se lo puse.

-Juan, que eso está en Castellón. -Como si está en Francia,

me da igual, me gustó. Cuéntame, Juan, cómo has hecho.

Le he echado, a ver si me acuerdo ahora...

Setas, un poquito de cebolla...

Tampoco he echado mucho para que no sepa muy fuerte,

pero creo que le da el punto que tiene que tener.

¿Y con qué lo has marinado?

Aceite, un poco de vinagre y nada más.

Yo te vi echar miel. La miel, verdad.

Un poquito de soja. Soja.

Un poquito de pimentón. Pimentón, es verdad.

-Se te olvida todo, hijo. -No, todo, no, se me olvida algo.

Juan, eran cuatro cosas,

¿quieres mi libreta y te lo apuntas para otra vez?

¿Te parece? No, tengo yo en casa.

Tienes en casa. (RÍEN)

A lo mejor está malísimo, hay que probarlo.

Aparentemente, tiene buena pinta, pero hay que probar.

Bueno...

Estamos de guasa, ¿no?

No, de eso nada.

¿Os estáis cachondeando? Prueba.

Sí. -No, eso nunca lo haría.

Has hecho un marinado complejo, con caramelización, con sabor,

con unas setas que le pega... Me vacilas más que tu hermano.

Lo he hecho con mi corazón, con mi alma y mi ilusión.

¿Cómo estaba, Sevilla?

Me ha encantado, el sabor al tomillo, a...

Es mi colega, pero digo la verdad, me ha encantado.

Está perfecta de punto, está bien...

Un salteado de setas que está perfecto, está bien.

Está muy bien hecho, Juan. Me alegro mucho.

¡Vamos, Juan! -Juan, ¿a que no te lo crees?

No. -Yo tampoco.

Si me lo dicen estos maestros yo me lo creo.

Sevilla, un postre, ¿y esto? Creo que si tuviera un restaurante

a los platos les pondría nombre de canciones.

Este sería «Submarino amarillo», en honor a los Beatles,

por el color del plátano y por la forma parecida, ¿no?

A ver si el submarino hace aguas. Esperemos que no.

No deja de ser un plátano asado y me gustaría que reconocierais

las cuatro maceraciones que tiene.

Cuéntanoslas, no sé si las vamos a adivinar.

El plátano está asado con el corazón de vainilla

las moras que están al lado están ahogadas en Oporto,

debajo hay una salsa agridulce de la misma mora

y hay unas lágrimas de miel con hinojo.

Es importante que entendáis que nosotros pedíamos

un macerado que tenga sentido, que te diga algo,

que cambie el producto y digas «qué curioso».

Aquí no he descubierto la pólvora.

Yo sigo viendo el mismo problema en tus dos emplatados,

no es pretencioso, pero sí quieres hacer demasiadas cosas.

Creo que tienes cosas muy buenas, pero sintetiza,

porque no responde a lo pedido y es un galimatías con defectos.

Muchas gracias, chef.

Señores, delante de cocinas.

Muchas gracias. -Venga, gracias.

Muy bien, ¿eh? -Sí.

Lo has hecho muy bien. -Claro.

Estamos flipando. -Estamos flipando.

Estamos alucinando. -Alucinando, colega.

De verdad, colega. -Sí.

Tamara, nombre de tu plato.

He marinado la gamba roja

con un poquito de cebolla roja, lima y limón,

y, después, el aguacate... muy sencillo,

porque es un puré con un poquito de limón.

¿Lo has probado todo junto? Lo he probado todo junto.

¿Y te ha gustado?

Considerando que estoy empezando, me parece que está bastante bien.

O sea, sí me lo habría tomado.

He buscado la verticalidad, que tuviera espacio...

A ver, está limpio, está ordenado, pero el aplastado este...

Parece que ha pasado por encima la segadora.

Ya. Tamara, hay... hay intención,

parece de esos platos modernitos que aparecen en Instagram, ¿no?

Que ves cómo uno tira un trazo y encima pone cuatro cositas,

pero esto es tan finolis...

Y si, encima, le echamos demasiado ácido a la gamba,

no sé si es gamba roja, blanca... Porque está comida en el ácido.

Elena, nombre de tu plato.

«Cerdo furioso asiático». Furioso porque lo he hecho yo,

No lo llamaré «Cerdo furiase», sería demasiado,

y porque está, un poco, potente de sabor.

Tiene pinta de un poquito seco, ahora probaremos,

pero en el aspecto hay una gran evolución.

Se salva lo que dice, Samantha, el emplatado,

el resto es insufrible; la carne está muy seca,

es como si hubieses marinado una suela de un zapato.

En un marinado no podemos quedarnos cortos ni pasarnos tres pueblos,

y en las cocciones pasa igual; el plato es una castaña, un palo,

porque has potenciado las cosas malas de un mal trabajo.

Al menos, el emplatado va mejor,

espero que lo siguiente sea el punto de cocción,

lo siguiente será el sabor y lo siguiente, oye...

¡Una Estrella Michelín!

Almudena. ¡Sí!

Nombre del plato.

Teníamos las bandejas de carnes y pescados, y no sabía qué coger;

he cogido el contramuslo de pollo y la gamba roja.

Las he marinado las dos con soja,

y el pollo está marinado con vino y con laurel, luego...

Casi te iba a decir, «no sigas, lo tengo que probar».

Me he llevado un susto porque vi el pollo oscuro,

pensé que alguien me había echado, de repente, ternera,

y, claro, el vino había cogido el color del pollo.

O el vino el color del vino, ¿no?

Tiene un sabor a vino crudo importante,

no sé si es el mejor uso y no es lo que pedíamos;

era un marinado que mejorara la elaboración.

Te has metido en un jardín, has hecho más de lo que sabes.

Tú, que eres gimnasta, has querido dar el triple salto mortal,

pero hay que empezar, poco a poco.

No deja de ser un «collage» o un batiburrillo de varias cosas,

pero tienes mano de atleta en la cocina.

Ay... Sí.

Yolanda, cuéntanos el nombre de este maravilloso plato.

«Sashimi a las lágrimas negras», porque está al lado de la cigala.

Lágrimas negras las que me van a salir a mí.

Te has coronado, pájara, te has venido arriba.

Yolanda, no sé si me atrevo a preguntarte.

Porque he hecho mucha cantidad.

¡No! ¿Te parece?

¿Por qué lo dices?

Ha sido por respeto. ¿Por el tarugo?

¿Sabes qué? No sabía el corte...

Es una excusa, me lo puedo inventar.

«Pongo el atún entero en el plato». Absurdo, totalmente.

Eso ni está crudo ni está cocinado...

El atún está marinado en soja. Hasta ahí bien.

Como todos los marinados estos que...

Le he puesto soja, lima, jengibre y poca cosa más, la verdad.

A ver, amiga mía, si haces unos daditos...

Lo sé, lo sé, lo sé. De un tamaño lógico.

Sí, no sé por qué he hecho esto.

Daditos de tamaño lógico, lo marinas el tiempo que tenías,

que no era mucho, y eso lo metes aquí, ¿entiendes?

El resto es un disparate que no hay por dónde cogerlo.

Has hecho un tarugo de kilo y medio,

que has metido en soja y te has despreocupado,

«Dios mío, he marinado, no me pueden decir nada más».

Bueno, ¿qué? El delantalito, ¿no?

¿Tienes alguno por ahí?

Tienes suerte de que no tengamos, porque lo mereces, sin duda,

este plato te cuesta seguir en «MasterChef», seguro.

Me han dado un ultimátum, cómo me echen... no quiero llorar,

porque llorar... Prefiero tirarme un pedo antes que llorar.

(Risas)

Que las dos son cosas que no se pueden evitar.

(Risas)

Álex, cuéntanos.

Es un atún marinado con sal y azúcar a partes iguales.

Con el taco de Yolanda tú te hacías un banquete.

Puede ser.

Una boda. Te hacías una boda con el taco.

Ahora entiendo que estéis tan guapos,

Álex y Patricia, tan finos, con ese tipazo.

Como notaba que el sabor de un marinado es muy intenso,

no me he querido pasar con la cantidad.

No. No te has pasado.

No, gracias.

¿Cómo se llama el plato?

Quería ser original llamándolo «Operación bikini».

(RÍE A CARCAJADAS) Le viene bien.

Cómo sabía... Me encanta, me encanta.

Cómo sabíamos que ibas por ahí.

Come esto de aquí al verano y no coges un gramo.

Claro, claro; yo voy a hacer esa dieta.

Sabía que iríais por ahí, así que espero que os guste.

Tengo unas ganas de lucir tipazo allí, en Illescas, jolín.

Oye, como tapa modernita... Joder...

Una tapita de un sitio modernito, sí. Es tiquismiquis hasta para mí.

Que ya es decir, ¿no?

Está rico, tiene un encurtido muy sutil,

has usado un escabeche a la japonesa, muy suave pero bien.

Es lo que hemos pedido, diferentes tipos de marinado,

se perciben los marinados y el emplatado, pues... muy fino.

Espero mejorar.

Avellaneda, nombre del plato.

«Gambas con bronceador de marinado sobre toalla de aguacate».

El nombre sigue, pero me da vergüenza.

Sigue, sigue, sigue.

«Bajo los pinos tomando zumos de frutas».

El plato va a juego con tu traje. Sí.

A partir de hoy, Avellaneda, quiero que tus platos

vayan a juego con tu conjunto.

¡Guau! Esto es... ¡Ah, has empezado tú!

Voy a venir desnudo. Probemos.

¿Lo has comido alguna vez? Sí, a mí me gusta.

Dale un poquito ahí. ¿Me lo como entero?

Todo, todo. Así, como en Roma, ¿sabes?

Eso es. Saca el rabillo, al menos.

Es maravillosa. Está buena.

Pero está muy ácida. Sí.

En un plato con aguacate con limón y con gambas marinadas con ácido,

acompañarlo con ácido es «pan con pan comida de tontos».

Estabas bastante sosito.

Tengo un problema con la sal, no sé qué...

Está muy soso. No tengo idea de echarla.

La sal es un ingrediente que cura. Sí, sí, sí.

Señores, delante de cocinas. ¡Buen verano!

Yo hubiera preferido que nos evaluaran

y, luego, que nos dijeran que éramos cochinas,

porque todo esto es un aprendizaje,

que te hagan una valoración de tu plato,

que te digan en qué te fallas, es algo personalizado.

Ya, pero...

Ana, nombre del plato. «Lima marina».

¿«Lima marina»? Sí.

¿Por qué?

He marinado el rape en zumo de lima, miel,

un poquito de eneldo, «lemon grass» abierto, aplastado,

y tres rodajitas de chile.

Qué seguridad tienes en ti misma, que le has dado

equis cocción al rape y no lo has cortado por el medio,

para ver si está muy hecho, si está poco hecho, si está crudo.

No ha sido tanta seguridad como inconsciencia, la verdad.

Lo que es saber, ¿eh? -Sí.

Cuando lo cortamos y se lo enseñamos al cliente

le estamos diciendo: «mire qué punto de cocción tan genial».

Tened seguridad en qué hacéis y por qué lo hacéis, ¿vale?

Esto es fundamental.

¿Qué tal?

Si le hubiésemos echado más sal, un poco más de gusto,

la marinada está bien pero para el rape se me queda soso.

Gracias.

José Miguel, cuéntanos, nombre de tu plato.

«Lubina marinada sobre pisto, acompañada de patatas confitadas».

¿Cómo has marinado la lubina?

He hecho un bol donde he metido, sobre todo, cítricos,

luego, le he puesto un poco de sal y jengibre.

Llamas pisto al salteado de verduras, ¿no?

Si al hacer un guiso cocinas con exceso de grasa no importa,

porque estás rehogando, pero escúrrelo,

porque va al estómago y no beneficia nada.

La lubina está cruda.

Me ha faltado meterla en el horno

para que se acabara de hacer un poco más.

El marinado no se percibe y la lubina está cruda.

Sí. Por lo menos sé dónde están los fallos, es importante.

Cuando uno está enfermo es importante saber

qué enfermedad tiene, si no, no se cura.

Aspirantes, terminada la cata, solo nos queda deliberar.

Pero yo no creo que vayáis a eliminación, ¿eh?

No, no vamos a ir, con el delantal negro no vamos.

Creo que, ahora, hacemos equipo...

Os digo una cosa, como me vaya yo me vais a echar de menos.

(MURMULLAN)

(ANA) No tengo ni medio problema me cojo el pescado más complicado.

Aspirantes, antes de nada, no sabemos cómo deciros las cosas,

algunos habéis cocinado con mucho desorden y suciedad,

como estamos cansados de repetirlo edición tras edición,

hemos tomado medidas drásticas para que aprendáis la lección.

Y nos ha tocado a nosotras.

Marta, estabas muy orgullosa de tu plato

y te ha sentado mal que te diéramos el delantal negro.

Hubiera preferido que lo probarais y, después, decirnos:

«eres una cochina, está muy mal y te llevas el delantal».

Que el plato se quede ahí me sabe mal.

Si algo no se cocina como se tiene que cocinar,

con normas mínimas de higiene...

Higiene, yo lo entiendo perfectamente.

El plato no es catado. Vale.

Está claro que no nos quieres. ¿No?

Nos quiere matar. A partir de ahora, os voy a querer.

Vicky, en tu caso, te hemos hecho un favor.

Pero ¿tan sucio, tan sucio creéis que tenía...?

Cada uno tenía un defecto, pero tú los reunías todos.

Vale.

Marta, Vicky, sabéis qué significan esos delantales negros,

vais directas a la prueba de eliminación.

Vale. -Oído, cocina.

Yolanda, Félix, Elena, un paso adelante.

(ELENA) Otra vez...

Estamos bastante decepcionados con vosotros

y el motivo no es el plato, es que no habéis

usado la cabeza para cocinar y eso sí que nos molesta.

Ahora mismo estoy bastante fastidiado,

que te señalen como de los peores de la prueba no me gusta,

porque me gusta ganar y hacer las cosas bien,

y no me gusta estar señalado de esta manera.

Contra todo pronóstico, aunque no os lo creáis,

y a nosotros mismos nos cuenta decirlo,

los dos aspirantes que mejor han entendido la prueba

y han dado en el clavo con su marinado son...

(Risas)

Me estás mirando a mí ¿o qué?

¡Juan y José, los Chunguitos! ¡Ole!

# Baila mi ritmo, mi mismo son, cuando lo bailes serás mi amor.#

O sea, no te lo crees.

No nos lo podemos creer, no, ni vosotros tampoco.

Yo no me lo creo. -Ni yo tampoco.

(Risa de Pepe) Pero lo hemos conseguido, ¿no?

Sí, ¿cómo lo vais a celebrar?

Y la próxima semana mejor.

Nos encanta ver vuestra evolución y que os lo teméis en serio.

Claro que sí. -Claro que sí.

¿Cómo lo celebraréis? Mira, así.

# Carmen, Carmen, voy a tener que emborracharme,

Carmen, Carmen, Carmen, para decirte que eres tú mi amor.#

¡Se acabó!

¡Ole! Grandes, grandes, grandes.

Amigos, que sois capitanes, ¿eh?

-¿Eh? -Que sois capitanes.

Cantad ahora... # Carmen, Carmen...#

Qué más da, somos capitanes, da igual.

De los dos, el vencedor de este primer reto es...

¡Juan! Enhorabuena.

¿El mejor de todos? Sí, señor.

¡No me lo puedo creer! El mejor de todos.

¿Qué me ocurre, Dios mío? Por favor...

¡Vamos! -¿Qué es esto?

¡Gracias!

Que yo esté primero y tú segundo...

-¿Te puedes creer que es lo que hemos puesto?

Cariño y amor. -Sí, es amor.

Con amor y con cariño salen las cosas.

No olvidéis que cada reto es una lucha, a veces, literal,

como en la que os espera en la prueba por equipos.

Preparos, guerreros, para un gran combate.

Ay, ay, ay. -Madre mía...

¿Combate?

(Música épica y graznidos)

Corre el año 1480

y nos adentramos en una noble villa de nombre Belmonte.

(Música épica)

Su tierra es bella y sus fortificaciones poderosas,

pero sus habitantes viven atemorizados,

el marqués de Villena se niega a aceptar

que la Guerra de Sucesión ha terminado

y ha osado desafiar a la Corona.

¡Viva la reina Isabel! (TODOS) ¡Viva!

La orden que ha dado a sus tropas es tan desleal como rotunda,

la revuelta no cesará hasta que los Reyes Católicos abdiquen.

Belmonte se ha convertido en un campo de batalla

y «MasterChef» debe lograr la paz.

Aspirantes, bienvenidos al siglo XV

y a este majestuoso castillo de Belmonte.

Qué bonito. -Es alucinante.

Todos sabéis el amor que profeso a esta tierra, Castilla,

y comprenderéis que no puedo permitir

que continúen las duras contiendas; así que me he reunido

con el desleal marqués y he alcanzado un pacto.

Anda. -Mira.

Firmará la concordia a cambio de que hoy

le ofrezcamos el mejor banquete

jamás degustado por su caprichoso paladar.

¿El mejor banquete?

Menos mal que hay gente preparada.

(Risas) Menos mal, menos mal.

Como sois soldados con pocas batallas ganadas,

hemos pedido ayuda a los dos mejores infantes

que conocen estas tierras. ¿Refuerzos?

Qué bien. (AVELLANEDA) ¿Quién vendrá?

(VICKY) Ay, que viene por ahí. -Y por allí.

(JOSÉ) Qué bonito. (JUAN) Sí.

(AVELLANEDA) -Oye, pero qué chic, ¿no?

(TAMARA) Van a pelear.

(ALGUNOS) Ay, ay, ay.

(YOLANDA) Ay, ay, ay, ay.

(JOSÉ) Verás. (MARTA) Ole, ole.

¡Cuidado! -Ay, ay, ay, ay.

(JOSÉ) ¡Ole, bravo!

¡Bravo! Tela marinera, macho.

¿Esa no es Paula Prendes?

(MARTA) ¡Hombre, Paula! Y ese es Óscar.

(AVELLANEDA) Es Óscar... anda.

Muy bien, Paula. -Qué bonita estás, Paula.

Me quedo muerta cuando veo a Paula, que es tan finita y tan delicada,

con ese supercaballo que, además, estaba rebelde,

y ella con ese traje... Bueno, flipando.

¡Viva «MasterChef Celebrity»!

(TODOS) ¡Ole!

Aunque haya perdido, me podéis aplaudir.

(Vítores)

Qué bien te queda el caballo, no te bajes.

¡Menuda aparición! (PAULA) ¿Verdad?

Espectacular combate y espectacular victoria, Paula.

Muchas gracias. Me ha encantado.

Te diré que no me ha importado perder, en absoluto, con Paula.

No has ganado, pero tienes un estilazo montando a caballo...

Tendrías que vivir a caballo. -¿Verdad?

Es un caballero, con y sin caballo es un caballero.

Ahí le ha dado Pepe.

Aspirantes, imaginaréis que Óscar y Paula

no han viajado al siglo XV solo para que les veamos galopar.

Están aquí porque van a ser vuestros capitanes.

(MARTA) ¡Toma! (VICKY) ¡Bien!

Ya no sois capitanes.

Espera, espera... perdona, perdona, ¿ya no somos capitanes?

Ya no sois capitanes.

Ahora somos sargentos.

¿Mejor con estos capitanes?

(JOSÉ) Sí. (JUAN) Por favor.

Nos hemos quitado un peso.

Si no os hacía ilusión no pasa nada.

Ilusión sí. -Vale.

Eran otras cosas. -Vale.

Estoy contento, porque habría sido un poco complicado.

Sí, llevar el timón...

Sí, haber sido capitanes hubiera sido complicado.

Óscar, Paula, elegiréis, alternativamente,

qué soldados queréis en vuestra tropa.

Ajá. Madre mía.

Paula, por haber sido la ganadora de la justa medieval

te corresponde empezar.

La primera persona será Marta. -Ay, mi amor...

Martita lleva mucho tiempo queriendo entrar aquí

y necesita demostrar qué sabe hacer, que es mucho.

Bueno, empieza la estrategia. Claro.

Yo voy a hacer mi equipo guiado por el corazón.

Voy a escoger en primera lugar...

A mi comadre Vicky. -¡Oh!

Eres una guerrera y una luchadora, en mi equipo la primera.

¡Ole tú! ¡Te quiero!

Confío mucho en Álex, así que, Álex, para el equipo.

¡Ole, vamos para allá!

Yo necesito en mi equipo dos brazos fuertes y un tío aguerrido.

¡Y me voy con el Sevilla!

Has elegido bien, no te vas a arrepentir.

Posiblemente, el próximo ganador de «MasterChef IV», enhorabuena.

Siguiente. Seguimos con... Avellaneda.

¡Bien! -Yo me voy a tirar a por...

¿A quién te vas a tirar? (RÍEN)

Que estamos en Cuenca Óscar. -Y te conocemos.

¡Félix! -¿A mí me quieres poner...?

A ti te pondré mirando para Cuenca.

Almudena, Almudena Cid, conmigo.

(GRITA) ¡Gracias! -¡Ole!

Un deportista es un valor seguro. -Ay, gracias.

Voy a coger a una actriz y me iré con Elena.

Ay, mi Óscar.

Que somos flamencos y la sangre tira mucho.

Siguiendo con el argumento anterior entendéis que vaya por José Miguel.

No lo dudes. -Vamos ahí.

Yo, ahora, voy a coger... ¡Voy a coger a José!

A mí. -Para darle cordura al equipo.

Para darle sabor.

Por ahora no me ha cogido nadie.

¿Cordura? Pues, Ana Milán.

Ya no es selección, era lo que quedaba.

Yolanda, somos las retales de este año.

Queda la morralla.

Yo, que tengo un equipo muy flamenco, ¿verdad?

¡Yo te canto!

Voy a ponerle «glamour» a mi equipo y elijo a Tamara.

¡Oh! -Ostras, qué susto.

Qué susto con lo de «glamour», digo «no, tío».

Solo quedan dos aspirantes.

Sabéis que no podéis dejar a nadie fuera.

No, no, ahora os toca, eso está claro.

No me puedo creer que quede por descarte,

no ha cambiado nada desde el colegio, tío.

(Risas)

Yo quiero a Yolanda. -¡Toma!

Porque me caes muy bien. -Y porque no había nadie más.

(RÍEN)

No deshago este matrimonio, Juan a mi equipo y estamos todos.

# Dame veneno que quiero morir, dame veneno,

# antes prefiero la muerte que vivir contigo, dame veneno.#

Un poco de veneno para el otro equipo.

¡Ole!

Señores, está bien que cantéis, pero hemos venido a cocinar.

La que vamos a formar en la cocina, señores.

Chis. Tu equipo me da miedo.

¿Te da miedito? Mucho.

A mí, también, pero bueno.

Nunca se sabe.

Tengo un equipo variopinto, cada uno es de sus padres,

pero todos tienen en común una cosa muy buena,

como son muy buenos en su profesión, en su trabajo,

son disciplinados y eso es importante.

Aspirantes, vais a tener la suerte de cocinar

con algunos de los magníficos ingredientes de la zona.

Serviremos cuatro platos: un entrante, escabeche de perdiz.

Escabeche. -Me encanta, está buenísimo.

Está riquísimo. -Sí.

Un primero.

Ay, como haya que quitar la piel... -Calla, calla, calla.

Continuamos con un segundo.

Longaniza, flipa. -Si es que nos dan la longaniza.

¿Qué longaniza te van a dar, guapa?

Y por último, un postre castellano de herencia árabe.

Sin duda, un menú para firmar la paz.

Qué rico está todo, madre mía.

Juan, por haber sido el mejor de la prueba anterior

decidirás qué dos platos cocina cada equipo:

Perdiz y longaniza o conejo y postre.

El conejo y el postre para nosotros.

Adjudicado, por tanto, Paula, tú liderarás el equipo Azul

y os encargaréis de la perdiz en escabeche y de la longaniza.

Perfecto.

Aspirantes, en la Edad Media no tenían un artilugio importante.

Tijeras. El cuchillo.

Las cocinas eléctricas. Ah, las cocinas.

Vais a tener que cocinar como se hacía en 1480, con fuego.

Amigo, el fuego.

Sin fogones. -¿¡Qué!?

Hacer el postre en una hoguera, ¿estamos locos?

No pongáis estas caras, que hay buenas noticias.

En la Edad Media sí había carniceros.

Ah, nos van a ayudar.

Solo que no fileteaban...

No, no, no. -Entonces, ¿qué hacían?

Ni quitaban las pieles a los animales.

Por no ir a eliminatoria, arranco lo que haga falta.

(SEVILLA) Muy bien, esa es la actitud.

Vamos a despellejar el equipo contrario si hace falta.

Con los dientes. -Con los dientes.

Cocinaréis para cien invitados.

(TODOS) ¡¿Qué?!

Además de nobles, campesinos y expertos soldados

estarán sentados en la mesa, nada más y nada menos,

que el marqués de Villena y sus altezas los Reyes Católicos.

(MARTA) En serio, qué susto me han pegado.

Pensaba que venían los reyes.

Isabel la Católica era una cañera.

Conozco a unos cuantos marqueses, entre ellos mi padre,

y están muy pendientes de la gastronomía,

así que será una prueba complicada.

Disponéis de 140 minutos para hacer cien raciones por plato.

Vale.

Como siempre, nuestro supermercado proveedor de alimentos

os facilitará los ingredientes necesarios para cocinar

y donará el excedente que no uséis a comedores sociales.

(ALGUNOS) Muy bien.

Y no será la única donación.

El mejor aspirante de esta prueba ganará cuatro mil euros

que podrá donar a la ONG que elija.

Eso es lo mejor.

Como todo deportista vamos a la competición

con la intención de ganar el partido.

Si no se gana se le da la mano al contrario,

pero mi primera idea es ir a ganar.

Aspirantes, ¿listos para defender el reino de Castilla?

(TODOS) ¡Sí, chef!

Viva Isabel la Católica. -No sé si estoy listo viendo eso.

Ahí vienen los chungos, tienen ganas de pelea. Vámonos.

¡Es la Montaña!

Madre mía... -¿Es la guerra?

¿Ey, qué hacéis?

¡Pero oye! -Ah.

Pero, tened cuidado, pero bueno...

Oye, eh. -¡Eh!

Vamos. -Ay, se ha muerto uno.

Aspirantes, coged los delantales e idos a cocinas ya.

¡Todo el mundo corriendo, que os atacan, fuera!

¡A por ellos! Vamos.

(Música épica)

Vamos, vamos, vamos.

Dale, dale.

Vamos, vamos. -Vamos.

Ayúdame. -Vamos, vamos.

(Música épica)

Vamos, equipo. -Vamos.

Oh... -Qué fuerte.

Mira, mira. -Ay...

Qué maravilla. -Qué bonito, de verdad.

Mira las viandas colocadas ahí.

Aspirantes, no hay tiempo que perder. Paula, a cocinas,

porque los 140 minutos del equipo Azul

empiezan en tres, dos, uno. ¡Ya! ¡A cocinar! Adelante.

Chicos, Álex, José Miguel... -Y yo.

Y Yolanda, irán con las perdices. -Perfecto.

Ana estará con las verduras. -Sí.

Con la longaniza irá Almudena, Juan y Marta.

Vale. -Empezamos.

Hay un hacha que nos irá bien.

El hacha es para las perdices. -Para las perdices.

Qué horror, no puedo hacer esto. -Oye, pero esto pesa.

Mira, mira. -Les han dado el cerdo entero.

¿Tienen que descuartizarlo? -La longaniza.

Esto se cortaba por aquí, ¿no?

¿Tenéis claro como cortarlas? -Alas, cabeza...

Alas, cabeza y las patitas por aquí.

Exacto. -Sí.

Luego, las abrimos y las metemos en agua.

Luego, le damos un tijeretazo para quitarle todo.

Ana. -¿Qué, cariño?

Aparte de las verduras, harás una ensalada para la perdiz.

Vale.

Ay, por favor, esto es terrible, no puedo...

Sí que puedes, ya está.

Sí puedes. -Mira que tenía un tío carnicero.

Corto esto para que vayáis empezando.

Total, es carne picada. -Sí, dale.

Hay que quitarle la piel. -Llevaos esto.

Voy llevando cosas. -Venga.

Es increíble, las vistas son la leche.

¿Habéis visto los arqueros?

¿Sabes para qué están?

Cuando vean que flaqueas, te dan en el culo.

¿Qué tal vais? -Aquí, machacando carne.

Una vez que salga, tenemos que condimentarla.

Y guindilla. -Y la guindilla.

No pasa nada, somos seres vivos...

Esa es mi chunguita.

¡Equipo! -¡Vamos!

Ay, la pluma.

Madre mía, cuánta pluma, esto parece Chueca.

Oye, luego pasadme las plumas.

(RÍE) Qué chiste.

Oye, un esmoquin de plumas sería la pera.

Oye, pues hice uno.

Yo no sabía que había que coger la carne del cerdo.

Sí, es muy fuerte.

Me da asco y soy alérgico al cerdo.

¿No te pones guantes? -No, es igual.

Como vayamos al hospital. -Si no me lo como...

Lo único malo es que me escuece por la alergia que tengo.

Me están saliendo ronchones, pero por quedarme, lo que sea.

Bueno, señores, silencio en la sala.

¡Señores!

Empieza... -Empieza «MasterChef "City"», ¿no?

Sí, «City, city». -«Celebrity».

(PRONUNCIA MAL «CELEBRITY»)

A la una, a las dos y a las tres.

Equipo Rojo, vuestro viaje a la Edad Media

comienza en tres, dos, uno. ¡A currar!

Vicky, te pones con el postre. -Vale.

Pelarás almendras. -Sí.

Félix y Sevilla os encargaréis de cortar la cabeza a los conejos

y a hacerle el corte en la tripa,

para que los Chunguitos y Tamara los despellejen.

Empezáis, empezáis. -Vale.

Sevilla, cuando tengas las cabezas cortadas

te pones a clavar conejos en los pinchos.

Vamos allá.

Elena, tomillo y romero, haces esto, mira.

Te vienes aquí y lo atas. -Sí.

Coges una de estas. -Un hilito.

Esto lo vamos a utilizar para untarle a los conejos.

Fenomenal.

Cuatro kilos, que no sé cuántos son.

Dios, perdóname por lo que hago, no me voy a comer más un conejo...

Bueno, me rectifico. (FÉLIX RÍE) ¡Vamos!

No digas «de este agua no beberé», que nunca se sabe.

Félix, ¿qué es más grande una liebre o un conejo?

Una liebre, ¿no? -Mi mujer tiene una liebre.

Dios, perdóname por lo que estoy haciendo.

En cuando termines, Elena, te pones a pelar almendras.

Fenomenal.

La caza menor no me da mucha cosa,

me da cosa la caza mayor, que me dan más pena.

Es que da pena, ¿eh?

Pepe, Jordi, tengo el juego perfecto

para repartir los equipos.

Vamos a alimentar el fuego de vuestra rivalidad

¡cortando leña! ¿Cortando leña? Eso está ganado.

Quien consiga partir un tronco con menos hachazos gana.

Empieza, que voy a calentar. Vamos.

Voy calentando, Jordi.

Será un placer. Voy a elegir leña... Este.

Jordi, ponte con ese y vengo mañana a ver si lo tienes.

Jordi... Dale al hacha.

Sí, ya voy. Venga, vamos.

¡Toma ahí! Pedazo tronco, ¿eh?

¿Estás seguro que no quieres cambiar de tronco?

Busca otro juego, anda. A ver...

(Risas de Pepe) Voy a partir el de abajo.

Oye, no sigas que estás haciendo el ridículo.

¿No se puede volver a probar?

Jordi, ¿me lo puedes sujetar? No.

(RÍE A CARCAJADAS)

¡Ole, ole! Me cago en la mar...

¡Vamos, Pepe, vamos!

Que me parto el grande. ¡Bravo!

Ay, Jordi...

Eres un pardillo y un bufón de la corte en toda regla.

Voy a elegir el equipo Azul, te dejo con los Chunguitos,

que te hace falta un poco de arte y de alegría.

A ver si se te pega algo. Venga, estrénate.

¡Sí!

(Ululos)

¡Equipo! -¡Ole!

Ritmo total. -Sí, porque si no...

Cuando estén me lo decís, para sellarlas y retirarlas.

¿Cómo está saliendo? -Bien, mira.

Muy guay, perfecto.

Paula, ¿te lo quieres llevar al fuego?

No, mejor cuando esté todo. -Vale.

¡Venga, a tope! -Marta, es fantástico

lo que estás haciendo, eh. -Pues he visto a Tamara

quitarle la piel a un conejo.

-¿En serio? -Sí. Eso gana a mi cerdo.

¡Pero no se puede pelar un conejo así de bien!

Tamara, ¿cómo vas? -Bien. Aquí.

Tina, la del campo, estaría tan orgullosa de mí.

De las mujeres que me criaron. -Tan orgullosa.

-Claro. Cuando me vea. -Qué maravilla.

(TAMARA) No está resultando tan difícil como pensaba.

Claro. Yo veía hacerlo a gente en el campo,

Pero coger ese hacha... ¡Pam!

Eso es tan gratificante...

¡Aquí va otro! -¡Hostia!

-¡Vamos, chicos! -¡Vamos, equipo!

Si te caben tres, tres. -Sí. Pero salen doblado.

¿Y ya los ponemos los conejos?

Sí, claro. Si tienen que ir haciendo.

Mira, mira, mira. ¡Olé!

Ahora le estoy cogiendo a esto el tranquillo.

¡Ay, los ramilletes! Óscar, lo tengo. ¿Qué necesitáis?

Necesito que te pongas a pelar almendras.

-Con Vicky. Fenomenal.

-Aquí tienes tres más, eh. -¡Vamos, chicos! Muy bien.

El agua está fría, ¿verdad? -Sí, sí.

Por ahora, sí. Si no, cargamos más.

¿Cómo va el equipo azul? ¿Cómo estamos aquí en el medievo?

¡Ay, Dios mío! Si te viera mi abuela.

¿Cómo lo ves, Pepe? No habéis pelado

una perdiz en vuestra vida. Es la primera vez.

Te diré cómo hacía mi abuela. Jamás cortada al principio.

Empezaba a tirar de plumas con mucha sutileza.

Perfecto. Estás tirando y arrancas la piel.

Nos estás quitando la piel de la perdiz.

¿Y la piel importa mucho? Muchísimo. ¿Cuántas lleváis?

Bueno, ¿cuántas me habéis destrozado?

Hemos destrozado once perdices. Once. ¡Madre mía!

¡Capitana! ¡Dime!

Tenemos un problema. Hay once que están ya fatal.

Aquí el problema es que le toque al marqués

el trozo de perdiz malo. ¡Ay, no, por favor!

Venimos a firmar un acuerdo de paz y le damos

el trozo de perdiz rota. Le vamos a servir

una perdiz que se la va a comer, pero vamos...

Vale. Pero hay una cosa. ¿Estas estás evisceradas ya?

No. Están limpiándolas. Vamos a ver.

Quitamos la pluma y evisceramos.

Cortamos, sacamos las tripas y, entonces, al agua.

Porque si lo tenemos en agua con las vísceras, mal.

No hacemos nada. Eso de ahí no tiene ningún sentido.

Tenemos que volver a sacarlo.

¡Señores, me vais a quitar la afición!

Yo voy quitando la pluma. Voy a ver al capitán longaniza.

¿Esa longaniza? La longaniza tiene que llevar

la cantidad de grasa justa, ¿vale? ¿Es mucho esto?

Está bien, ¿no? No. Echa.

Venga. ¡Suerte, chicos! ¡Gracias, chef!

¡Marta! -¿Qué?

No te olvides de limpiar. -¡Igualmente, amiga!

A mí me dijeron que yo era una desordenada.

No, no, no, no.

La limpieza es fundamental. Yo no me la voy a jugar más.

Sevilla, necesito más conejos ahí pinchados.

-¡Voy! Estoy en ello. -Venga.

Chicas, en cuanto tengáis las almendras cortadas...

Sí. No te preocupes. Yo pongo la miel y todo.

Bueno, bueno, bueno. No me puedo creer lo que veo.

Yo, a Tamara verla desollar conejos con esa alegría,

que pareces Tamara "la Destripadora".

¿Verdad? Y con esta destreza.

Mírala con el hacha. ¡Toma ya! Era la parte

que no me dejaban hacer en casa.

Es una cosa frustrada que tengo. Mira, Tamara.

Después de toda esta bonita historia,

tú enseñándole a Los Chunguitos a usar el móvil,

esos audios a tu madre... ¿Sí?

¿Por qué no invitamos un día a tu madre,

que se venga a "MasterChef"?

Y le presentamos a Los Chunguitos. ¿Te imaginas?

"¡Ay, Tamara!" Que venga. ¿No le gustaría venir?

A lo mejor, sí. A lo mejor, sí.

El matrimonio de mis padres empezó muy mal,

porque se fueron a una isla desierta

y mi madre comía sándwiches todo el tiempo.

Venía una persona que les traía sándwiches.

Y, de repente, mi padre dijo: "Sándwiches no puedo más.

Voy a pescar un pescado y me lo vas a cocinar".

¡Caray! Mi madre, que no cocinaba mucho,

dice que el olor a pescado

le ha perseguido el resto de su vida.

¿Tú crees que le pueda apetecer venir

y que le presentemos a tus nuevos amiguitos?

Sí. Si no, vienen ellos a casa. La cosa es que se conozcan

y que lo veamos todos. Se van a conocer, seguro.

Juan, ¿a ti te gustaría conocer a Isabel Preysler o no?

Muchísimo. ¿Cómo? Lo peta.

De verdad, a tope. Pues pongo este conejo por testigo

que tú vas a conocerla. ¡Gracias! Muchas gracias.

Sí. ¿Eh? Venga.

Está hecho, ¿verdad? No lo sé.

Hemos hecho un pacto. Y ahora, a seguir desollando,

que estoy yo feliz. ¡Venga, va!

Isabel, te mandamos un saludo Los Chunguitos.

A tu hija la cuidamos como si fuera un tesoro.

Como si fuera nuestra hija.

-Está con nosotros de rechupete. -Si le pasa algo a ella,

me pasa a mí. -Exacto.

El cuchillo, el cuchillo, chicos.

¿Está por ahí? -¿Está por ahí?

Óscar. Dime.

¿Cómo ves el equipo? ¿Estás contento?

¿Te están respondiendo? Bien. Están organizados,

están respondiendo muy bien y todos coordinados.

Trabajando en equipo. Hay que ganar.

Vamos a por ello. Hay que firmar la paz aquí.

Si no se nos tuerce la cosa, yo creo que va muy bien.

Hay que ganar, ¿vale? Voy a llamar a Samantha

para que le eche un ojo al postre. Sí.

Estamos con las almendras todavía.

En cuanto las tengamos, empezamos con el postre.

Esto es para el escabeche. -¿Y no hay más?

Hay que hacer otra. Aquí va la mitad.

También creo que hay que hacer más.

¿Alguien ha visto los granos de pimienta?

-Sí. Están aquí.

-¿Pero por qué se machacan? -Porque se necesita

para la longaniza. -Sí. ¿Y los granos de pimienta

enteros para el escabeche?

-Hay que machacarlo todo. -No.

-Hay que machacarlo todo. -Chicos, necesito

granos de pimienta y están todos metidos ahí.

Los necesito para el escabeche.

-Toma. -Sin... No.

-Sin machacar. -Coge, coge.

Gracias, gordita.

¿Podemos ir sellando las perdices? -Sería lo suyo.

Entonces, las sacamos.

En el momento que alguien se libere,

necesitaremos ayuda. -Necesito ayuda con las verduras

porque el escabeche se tiene que ir haciendo.

Capitán, ¿qué hago? -Ponte a partir almendras

con las chicas. -Vale. Gracias.

Esto sí que lo he hecho. ¿Ves? ¡Ay!

Qué glorioso esto. Vengo aquí a ver el postre.

¿Qué tal, chicas? ¡Hola!

Tamara, te veo en todos los sitios. Estabas desollando

y ahora con las almendras. Hemos terminado los conejos.

Muy bien. ¿Cómo lo lleváis?

Yo voy ahora a la miel, que hay que hervirla

y, después, ya meterle todo el pan rallado,

la almendra y... ¡Ah! ¡La ralladura!

La ralladura de naranja. ¿Vale? Yo las pelo. Venga.

¡Equipo rojo, que confío en vosotros, eh!

Ahí estamos. Esto va viento en popa.

¡A toda vela! ¡A toda vela!

Ya os podéis poner la pila. Trabajo en cadena.

Un poco de rítmica. ¡Vamos, vamos, vamos!

Bueno, os dejo. ¡Adiós! Ya está limpio aquello.

Dale con las almendras.

-Venga, vale. -Con alegría.

¡Vamos, equipo!

¿La ralladura no es mejor con un... esto?

No hay. Estamos en el siglo XV, chiquilla.

-Es verdad. -¿Quién fue el genio

que inventó el rallador? -El genio que inventó todo.

Sí, sí. Pero vamos.

-Vamos a quitar esto. -Las cáscaras ahí abajo.

¡Muy bien Los Chunguis! ¡Muy bien!

Tenemos que limpiar. Yo estoy obsesionada

con la limpieza. -Muy bien, hija.

Oye, ¿estáis controlando el fuego? -¿Eh?

Sí. Esto yo lo quitaría del fuego ya, eh.

(ANA) Eso lo han bajado. Le voy a meter las perdices ya.

-Venga.

¡Chicos, venga, hombre, a tope!

-¡Venga, venga, Álex! -¡Vamos!

-¡Venga, tío, muy bien! # Que la pluma no pare. #

# Que la pluma no pare. #

-¿Vais bien o necesitáis ayuda? -Vamos a necesitarla.

-Vale. Ahora vengo. -Quien tenga tiempo...

-Necesitamos ayuda. -Va a ir de maravilla.

Juan, aquí ahora, lo tenemos que macerar

con todo ese mejunje que yo diré. -Lo tengo por aquí.

¿Dónde lo tienes? Todo con las manos.

Y échale un poco más de sal.

Si alguien se queda libre, perfecto, Marta.

Y si alguien más se queda libre,

es bienvenida la ayuda. -¡Una, dos y tres!

-¡No, no! -Espera, espera.

Es pelando. -Exacto. Llevamos unas 15

y nos quedan 20 más para hacer el plato.

Chicos, esto está que tiene más pelo que mis ingles.

(RÍEN) -Hay perdices selladas, chicos.

-¿Cuántas perdices selladas? -Tenemos diez.

(GRITAN) -¡Ay, por Dios!

Esto es muy manual. -Esto une, seguro.

Esto tiene que unir. -Demasiada confianza.

Esto es ya demasiada confianza.

Oye, al final, me va a gustar. -Esto tiene su punto.

Oye, que huele a butifarra. -Sí.

-Huele a longaniza. -¡Ay, sí!

Eso es por la pimienta, tío. -Sí.

¡Qué buena pinta! -Escuchad una cosa.

Se me caen los lagrimones, eh.

Yo voy a empezar a encender la miel.

¿Cómo vamos de almendra?

Muy bien. -Nos falta todavía un kilo.

Vicky, tenemos que hacer el postre, el pan rallado aquí.

Tráete toda la miel. En cuanto tengamos

la naranja rallada, la traemos para acá.

-¡Oído! -¡Venga, seguimos!

-¡Cuidado, cuidado! -¡Vamos, equipo!

-¡Lo tengo, lo tengo! -¡Vamos! ¡Que no pare el ritmo!

Óscar, ¿quito los culos? -Sí. De las berenjenas.

-Y las pieles. -Si le puedes quitar la piel,

se la quitas, pero te vas a quemar. -Ya.

Echamos esto. Almendras. Dentro almendras.

¡Venga! Échale el pan rallado.

Ve echando hasta que yo te diga. Dale, dale. Dale, dale.

¡Ahí! La canela. Necesito la canela.

¡Canela aquí, capitán! Aquí.

-Vale. -¡Oh, qué cosa más grande he hecho!

Esto lo voy a aprender yo para hacerlo en mi casa,

en el campo! ¿Tanta canela?

-Sí. -¡Ay, qué miedo!

¡Vamos, chicos! ¡Vamos, que lleva buen ritmo!

Pon al fuego eso, Vicky. -¡La naranja!

Al fuego, yo controlo, que llevo toda la vida en el campo.

El calor... Es menudo el calor. -Voy, Vicky.

-¡Remueve todo el rato, Vicky! -¡Ay, Dios mío!

¿Pero qué haces? (RÍE)

¡Vicky! ¡Vicky! (RÍE)

¡Pero mírala!

Vicky, ¿qué haces con el paño atado a la cabeza?

¿Has visto? Caperucita, que quiero que venga el lobo.

(RÍE) -Joder.

Tenemos que rellenarla, volver a sellarla

y dejar más espacio para partirla.

Vale. A ver qué pasa. Poco a poco, eh.

-¡Vamos, bonita! Nace. -Tiro, eh.

Espera, cuidado. -¡Ay, ay! Que está cogiendo aire.

¡Sí! ¡Sí! ¡Dale, dale!

-¡No me lo creo! (GRITAN CONTENTOS)

¡Hala, qué chula! -¿Esto vale?

-Algo así, ¿no? -Venga, chicos.

"Taca taca" y chao. -Vale. Perfecto.

¡Primera longaniza! -¡Bien!

¡Dale! -Tenemos que ir haciendo así

a cada una. Importantísimo. -¿Y más pequeñas?

Sí. Más pequeñas porque es una para cada uno.

-¿Una para cada uno? -Así.

Vale. Esa la partimos en dos. No te preocupes.

¿Qué pasa? ¿Cómo van esas longanizas?

Bien. Esta es muy grande. Era la primera de prueba.

La estamos pinchando. ¡Venga, venga!

Vamos a darle marcha. ¡Venga, venga!

Vale. Vamos a echar la harina.

Oye, una plumita, tampoco pasa nada, ¿no?

¿Qué pasa con esas perdices? Estamos en ello.

A tope. Llevamos 40 horas limpiando

perdices. No podemos ir más rápido.

Hay que darle marcha a esto, eh.

Álex, ¿qué estabas haciendo? Estoy con las perdices.

¿Estás con las perdices de qué? Aquí.

Pero hay una cosa. ¿Aquí cuántas tenemos?

Tenemos 25 perdices. ¿Y el resto?

Están marchando. Lo que pasa es que habrá

unas 25 que estarán hechas antes y otras no.

Como no tengamos tiempo, unas estarán hechas

y otras duras. Ya podemos correr. Vamos a tope.

¡Señores, un poco más de marcha, si no, no llegamos!

¡Necesitamos marcha aquí! -¡Estamos!

Si no las terminamos, estamos muertos.

-Estamos muertos. -¡Vamos, vamos, chicos!

Venga. Venga, Álex. Necesitamos que te quites dos o tres.

¡Vamos, equipazo!

¡Venga, con marcha! ¡Con marcha! -¡Capitán!

-¡Dime! -Esto huele que alimenta.

No sabéis cómo huele esto. -Perfecto.

Chicas, cuando tengamos toda la verdura, la aliñamos.

No antes, para no mezclar. Tened en cuenta

que, en cada bandeja, tiene que ir pimiento rojo, pimiento verde,

calabacín y cebolla (AMBAS) Vale.

Óscar, eres el mejor capitán. -¡Vamos, equipo!

¡Óscar! ¡Qué pedazo de capitán tenemos!

A ver. Necesito espacio aquí. Y voy a ver cómo está este conejo.

# Suavemente... Bésame. #

Chicos, me pongo con el tomate a terminar las ensaladas.

-¡Olé ahí! -En cuanto acabemos,

te voy a ayudar. Que eso no hay que cocinarlo.

Ana, es más importante pelar más cebollas para la butifarra.

Mete cebolla y ajo. Y luego vamos con la ensalada.

¡Las perdices! ¡Esto tiene muy buena pinta!

Álex, necesitamos la butifarra. -Vale.

Estamos con la perdiz pero no quiero que nos perdamos

con la butifarra. -Es el primer plato.

Bueno.

Dale más. Sopla, sopla. (SOPLA)

(GRITA) ¡Dale!

¡Ya! Perfecto.

Esto es más que matrimonio. -Lo tengo pillado el truco.

-¿Sí? -Sí. Mira, voy superrápida ahora.

¡Eh! Guapa, tienes una práctica... -¡Mira!

¡Ay, qué bonito! ¡Estoy hinchándolo yo!

¡Esto es muy fuerte!

¡Esto es lo más! Me encanta este momentazo.

¡Paula, llevo cinco cebollas! -Fenomenal.

Esto vamos a dejarlo aquí porque todavía no lo hacemos.

Entonces, ¿por qué esta urgencia?

En cuanto esto esté liberado, haremos esta olla.

-Necesitamos las perdices urgentes. -Sí. Ya está.

Solo hay que sellarlas

y ya las metemos en esta olla.

(ANA) Estoy un poco frustrada, porque a mí me parecía

que era una cuestión de lógica.

Bueno, a la capitana no le ha parecido

y donde hay patrón, no manda marinero, parece ser.

Chunguitos, escuchadme. En una bandeja,

tiene que haber un poco de cada verdura.

Pimiento verde, pimiento rojo.

Al calabacín no hay que quitarle la piel. A la cebolla sí.

¿Lo veis muy complicado? ¿Me pongo yo?

-Es complicado. -Yo me pongo. Vale.

Haced una cosa. Ayudad a Vicky con el postre.

Vicky, nosotros te ayudamos a ti.

¡Chicos, muy bien! ¡Muy bien, equipo!

¡Sopla, sopla! (SOPLAN)

¡Vamos, chicos! ¡No paramos! ¡Que nadie se relaje!

¡Dale ahí! -¡Vamos!

Sí, todo. Porque ya lo he dividido.

-A ver cómo va esto. -¡Madre!

¡Cuidado, cuidado!

-Despacito, despacito. -¡Gordo! ¡Gordo!

¡Cuidado, cuidado! -¡No te vengas para acá!

No te muevas, no te muevas.

-Es que quema. -¡Ahí! Ahora. Ahora sí.

Pues aguanta. -¡Eso es!

Aguanta, que tengo que quitar todo esto.

-No veas si hay. -Macho, es que no veas tú

lo que había aquí.

(Música medieval)

Oye, ¿estáis escuchando la música de fondo?

-¡Ay, qué vienen los reyes! -Medieval a tope.

Aún no pueden venir. -Los reyes que se esperen.

No. Que vengan y ayuden.

(Música medieval)

Es como "Juego de tronos". -Y todos estos van a comer.

Pero, bueno, ¿a toda esa gente le vamos a tener que dar de comer?

(TOCAN MÚSICA)

¡Qué bonito suena! -¡Olé, olé, olé!

¡Vamos! (JALEA)

Esto necesito sacarlos ya. Esos de allí ya están hechos.

Necesito sacarlo ya.

¡Vámonos! -¡Vamos, chicos! ¡Vamos!

(Música medieval)

¡Excelencias, bienvenidos!

No sé si son ustedes conscientes que este banquete

está cambiando la historia.

Para la tropa "MasterChef", es un honor tener sentados

en la misma mesa a sus altezas los Reyes Católicos

y al Marqués de Villena.

Sirva este ejemplo para demostrar

que la armonía puede llegar a estas hermosas tierras.

(Aplausos)

Esta lechuga está limpia, ¿verdad? La hemos limpiado

Ana, ¿oíste? -Ana, Paula te pregunta

si está limpia la lechuga.

¿Te has abducido? -No. Es que no lo quiero decir.

-¿El qué? -Nada.

Ante la duda, si la tenemos que limpiar, la limpiamos.

Está con agua, ¿no? Perfecto.

-¡Venga, venga! -¿Cómo vamos aquí?

Solo quedan estas. -Fenomenal. Venga.

Necesitamos ir sellando ya.

¿Cómo va el equipo azul?

Bien. -Pues ahí vamos.

¿Las habéis lavado? Oye, ¿se lavaron las hojas

de lechuga? Sí. Se lavaron.

¿Se lavaron las hojas de lechuga?

¿Ana? No.

¿Cómo que no? Queremos firmar el tratado

y vais a envenenar al marqués. Pues lo siento.

Yo había preguntado si estaba lavada

y me habéis dicho que sí. Vamos a ver.

No llegamos con las perdices. A estas les quedan 25 o 30 minutos

para que estén. Y la segunda tanda no está.

Ya están acabando de pelarlas. Ya.

Pero ahora hay que acabar de guisarlas.

José Miguel, deja. Dejad. Se acabó.

Vamos a ponernos a guisar perdices. Guisemos perdices.

¡Vamos! Tenemos cuatro fuegos.

Dos con perdices y dos con longaniza.

En cinco minutos, tenemos que estar emplatando,

así que no os digo nada más.

¡Vamos a poner ahí el vino!

-¿Un poco de vino? -Todo el vino aquí.

Ahora se ponen a correr. Ahora.

¿Estas ya están selladas? -Sí.

Ahí estamos. -Vuelca lo del cholón.

-Me pongo con la longaniza. -¡Vamos, vamos!

Álex, ¿tú ya has volcado todo el vino blanco?

-Sí. -Hemos echado el vino blanco.

¿Qué has echado? Esto es un poco locura, si no.

Dime qué has echado, por favor. -Vino blanco.

Solo queda vinagre de vino.

¡Madre mía, el equipo azul!

50 perdices tienen que limpiar. Han limpiado 25.

Las otras 25, a medias. Y todavía no están guisadas.

Les falta 30 minutos. Pues esto sale en diez o en cinco.

No me cuadran.

Voy a sacar el conejo, ¿vale? Que tu equipo se viene abajo.

Qué desastre de equipo. Voy a ir a la cocina roja,

a organizar ese servicio de conejo. ¡Aúpa!

Increíble, eh.

¡Equipo rojo, prestad atención, por favor!

¡Chicos, atención! Vamos a adelantar

el plato del conejo, ¿vale? Abrimos servicio

con vuestro plato, porque el equipo azul no llega ¿De acuerdo?

De acuerdo. Todo el mundo emplatando

en tres, dos, uno. ¡Ya! En cinco minutos o diez,

lo quiero fuera. ¿vale? ¿Emplatando?

¿Oído, capitán? ¡Oído!

Cuenta los trozos que van.

-Poneos a emplatar. -¡Venga, vamos!

Venga. Hacemos dos conejos por bandeja. ¿Vale?

-¿Este ya estaría, entonces? -Este estaría con este.

¡Necesito bandejas para ir poniendo conejos!

Venga, Juan, que no nos queda nada. No queremos que nos eliminen.

Te los pongo aquí a ti. -Perfecto.

¡Venga, vamos a por ello! -¡Venga, va!

Nuestra idea era abrir el servicio con un escabeche de perdiz.

Y los aspirantes, lo de viajar al siglo XV y quitar plumas,

se les ha dado un poco regular.

Pero no se preocupen.

Hemos encontrado una solución perfecta.

Vamos a servirles conejo asado con verduras a la brasa

que ha preparado el equipo rojo y así vamos dando

un poquito de tiempo al equipo azul

para que preparen la perdiz.

¿Les parece, señores? (TODOS) Sí.

Verdura aquí tenemos otra bandeja más.

¿Cuánto conejo nos queda?

-Para una bandeja. -Está en el fuego.

Vale. Esto lo tenemos. Equipo rojo, ha llegado

el momento de abrir este banquete.

¡Vamos, chicos! ¡Vamos! Capitán, ¿lo tengo todo listo?

Lo tenemos listo, chef. Maravilla.

Camareros, adelante, por favor.

Que empiece a marchar al salón

el conejo asado con verduras a la brasa. ¡Vámonos!

Querida majestad, qué tensión veo yo en este almuerzo.

Los caminos de la paz son difíciles.

Creo que hoy podremos llegar a un acuerdo.

¿Y usted, señora? Le quería decir una cosa.

Felicidades por este pueblo tan bonito.

Estoy fascinada con Belmonte.

El más bonito. No va a encontrar una maravilla igual.

Estoy encantada de tener aquí al marqués y al rey.

Que la paz sea posible, aunque sea complicado,

porque lo que no suceda en Belmonte,

no sucede en ningún otro sitio. Tenemos un pueblo que es

un paseo por la historia y un horizonte por descubrir.

¿Qué tal el conejo? Lo encuentro bien.

Está muy bueno. Creo que tengo que felicitar

a los chefs que están trabajando para mi querido marqués.

¿Sí? O sea, que, por ahora... Buenísimo.

¿También? A la altura de este pueblo.

Gracias por vuestra valoración. A vosotros.

Vamos a lavar aquí las setas. -¿Pero cómo lavar?

Las setas no se lavan. -Sí se lavan.

No, no, porque si no, se empapan.

Las setas se llenan de agua si se lavan.

Yo nunca he oído que las setas se laven.

¿Cómo no se van a lavar las setas?

Oye, chicos, hay un montón de setas aquí.

-Estas setas se lavan. -Pues lávalas.

¡Hombre! Se lavan y se escurren. -No se lavan.

-Se lavan las setas. -No se lavan las setas.

Pues aquí se lavan las setas. -¿Se lavan o no?

-Claro. -Yo creo que nos estamos

equivocando pero de qué manera.

-Pues yo creo que no. -Ya está.

¡Venga, chicos! ¡Venga, un empujón! -¡Vamos, chicos!

Vale. ¿Esto qué es? Estas no están limpias.

¿Qué pasa aquí? ¿Cómo vamos? Bien.

Tenemos las dos en marcha. Esta un poco más hecha que esta.

¿Cuánto le queda? Esto está duro aún.

¿Tocamos?

¿Cómo lo ves? ¿Sacamos esto así? No, no.

Si esto estuviese cocinado, harías así.

Separarías los muslos de la pechuga con tranquilidad.

Yo lo dejaría un poco más.

No. Ya estamos fatal. O saco algo, o saco ensalada.

El problema ya no es que no vaya a sacar perdiz.

Es que, a lo mejor, tampoco saco la longaniza.

¿Tenemos alguna? Sí. Están allí.

Oye, vamos a ver. ¿Podemos meter alguna longaniza

ya a hervir? Sí. Hay 80 hechas.

¿Y por qué no lo hacemos? Porque no tenemos nada.

O sea, no podemos sacar perdices porque están duras.

Pero tampoco hemos metido las longanizas.

Paula, ¿esas setas para qué son? Son para la longaniza.

Las echamos al final. Échalas ya junto con la longaniza.

Porque no vamos a tener nada.

Por favor, ¿alguien puede coger longanizas y meterlas?

Lo estamos haciendo, chef. Estamos en ello, chef.

Mucha gente y poca organización.

Oye, vamos a ver. ¡Mete ahí longanizas ya de una vez!

¿Alguien se hace cargo de algo aquí?

Necesito ir sacando las setas. Paula.

Saca eso del agua y mételas ahí a hervir.

Es difícil mandar. Es difícil.

Tampoco el equipo está muy lúcido. Sí.

Están perdidos. Tampoco es que des las órdenes maravillosas,

pero ellos tampoco las atienden.

Ya lo sé. Muy lentos con la longaniza.

Muy lentos con las perdices. La culpa no la tienes tú, mujer.

El equipo no ha respondido.

(PAULA) Mi sensación como capitana,

creo que se me ha quedado un poco grande.

Porque yo he estado poco tiempo en el programa.

Solamente había hecho un exterior y, ni mucho menos,

había dirigido nunca a ningún equipo.

Entonces, todo esto se nota. Está claro.

Chicos, hay que colocar las obleas. Os ponéis en cadena

y vais poniendo bolitas. Me las pasáis por ahí

y yo voy aplastando. ¿Vale? -¿Cuántas bolitas?

Mirad. Con eso sale muy poco. Hay que echar más.

Venga. ¡Vamos, chicos!

¡Vamos, ritmo!

No hace falta que lo estires, porque yo lo aplasto y se estira.

-Vale. -Tamara, aplástalo.

¡Pégale un viaje! ¡Venga, va! ¡Dale fuerte!

¡Venga, Tamara! ¡Venga!

Estoy quitando las moscas, macho. -¡Venga, a por ella!

-¡Ay! -Las moscas, macho.

¡Fuera, fuera! -Las moscas se quieren comer...

Las moscas, a la miel.

Se quieren comer todo. Se la quieren comer.

Llévate este, Vicky. -Esto está casi sólido. Qué gusto.

Necesito que estén un poco más rellenitas, chicos.

-Vale. -¡Venga, seguimos!

¡En menos de cinco minutos, tengo que empezar a emplatar algo!

Las perdices están duras y las longanizas veo que es

lo único que vamos a poder sacar. Vale.

Sacamos las ensaladas con las longanizas, ¿vale?

Y luego, la perdiz sola. Luego sola. Por lo menos.

A ver si somos capaces que hierva un segundo.

Álex, saca una perdiz de abajo. Tócala.

¿Cómo lo ves? Toca. Venga. Bastante mejor.

Mejor que antes. Está mejor.

Venga. Déjalas ahí. Déjalas un poquito.

En lo que sacamos las longanizas, lo tenemos.

Vamos, señores, que me duermo.

¿Qué pasa, tronco? Pues nada, que...

Que es difícil dirigir. No es fácil cocinar.

No es fácil cocinar como en el medievo.

Una cosita. ¿Tienes pensado sacar algún platito? ¿Una perdiz?

Tengo pensado sacarlo, pero con retraso.

¿Sabes eso de que fueron felices y comieron perdices?

Aquí no se va a dar. Vale.

¿Esa es una de ellas, Ana?

Sí. La estoy sacando para comprobar.

Está. Le falta un minutito.

Pruébala, a ver cómo está.

¿Están bien de sal? -Están buenísimas.

Buenísimas de poneros un piso.

Prueba tú primero. Sé que aquí, al jefe del castillo

le gustaba mucho el tema del veneno. Prueba tú primero.

Toma. Subiditas de pimienta,

pero muy buenas para combinar con la ensalada.

Pican muchísimo. ¿Pican mucho?

Hombre, de pimientita está subidita.

Bueno, así damos un poco de chispa. Señores, traigan la longaniza

y vamos a servirla ya. ¡Vámonos!

Sacad algo, ¡por el amor de Dios! Longanizas ya.

Vamos a ello. Voy a buscarte a los camareros.

Por favor, que sea verdad que sacáis un platito.

Sí, sí. Cuidado, chicas.

Venga, llenando.

¿Cuántas en cada uno? -Diez en cada uno.

¿La cuerda la cortamos? No podemos cortarla.

Déjalo. No va a ser lo peor. ¡Me cago en la mar salada!

El plato combinado del siglo XV nació aquí, con vosotros.

Siete... Venga, vamos llenando ollas.

¿Tenemos a los camareros preparados?

¿Podemos ir sacando platos?

Venga, vamos. Y diez.

Vale, vale. Ya está. Yolanda, tenemos ahí. Venga.

¡Camareros, por favor, adelante! Vamos llevando las ensaladas.

¿Tenemos alguna olla ya con longanizas?

Esta. Pues adelante, por favor.

Queridos comensales, el equipo azul ha decidido improvisar

y servirles lo poco que tenían preparado.

Con lo cual, van a poder degustar todas las lechugas

que venían con la perdiz.

Y luego, longaniza guisada al vino. Que lo disfruten.

Lourdes, ¿qué tal? Hola. ¿Qué tal?

Estamos encantados con este sitio tan bonito.

La gente tiene que venir a conocer esto.

Belmonte es un pedacito de la historia

que nadie se puede perder.

Tenemos un castillo fantástico, una colegiata que es

Monumental Nacional, un casco histórico

con una monumentalidad tremenda.

Hay que venir para conocer la historia y disfrutar.

¿Y qué tal la longaniza? Bueno, la longaniza está bien.

Lo que pasa es que nos hemos encontrado

por ahí una plumita.

¿Una pluma dentro de la longaniza? Sí.

¡Uh! ¿Y de sabor?

De sabor está rica. Sí. Está bien. Qué diplomática eres.

Y tú, Isabel, a ver si eres un poco más realista.

¿De verdad está buena la longaniza?

Sí. Está rica. Está un poco picante.

Pero a mí, que me gusta el picante, me parece

que está buena. Pero es escasa. Escasa.

Sí. Esperemos que algún día

lleguen las perdices y que sigáis disfrutando

de esta maravillosa comida.

Gracias por la valoración. Gracias.

¡Venga, seguimos! -Están quedando genial.

En cuanto las estiremos y enfríen, tenemos que cortar.

-Elena, dame otra oblea. -Voy.

Qué me gustaba de chica rebañar los platos.

Así me puse. De mayor. Tampoco ahora esto es... ¿Sabes?

Esta es la última. -Perfecto.

Con esto, vale. -¿Seguro?

Yo no he trabajo más en los días de mi vida, eh.

Te lo juro por Dios que en las cocinas de aquí,

yo no he trabajado más en mi vida.

Que me he metido en el fuego y todo como una valiente.

He dicho: ¡Ea! -Habéis trabajado muy bien.

Chicos, vamos a seguir. -Una cadena.

Alguien pone aquí una perdiz, yo la corto y pasa al siguiente.

-Y luego, ponemos la salsa. -Y emplatamos.

Álex, sácame la perdiz. -Voy

¡Paula! -Estoy aquí.

¿Cómo iba cortada? -A la mitad.

¿Por el medio? Vale. Ahí, ¿no? -Exactamente.

Yo ya puedo empezar a echar caldo, porque no va a molestar.

Perfecto. -¡Vamos, vamos, chicos!

Tú ve cortando, me la pasas y ya las meto yo.

Tú olvídate de meterlas. -Chicas, en cada vasija

tenemos que poner cinco trozos de perdiz.

-Perfecto. ¡Oído! -Cinco trozos en cada vasija.

Saco plumas, eh. Esto es muy fuerte.

Muy bien, muy bien eso.

Equipo azul, vamos a sacar esta olla ya, ¿vale?

La sacamos ya. Adelante.

Solamente tenemos 25 perdices. No llega para todo el mundo.

En trozos más pequeños, caldo

y, por lo menos, que prueben algo de perdiz.

Pues venga, vamos a ello. ¿Pueden ir sacando los camareros?

Sí. Tenemos platos ya para sacar.

Camareros, por favor, vamos sacando perdices. Adelante.

Venga. Sacamos. ¡Más, más, más! ¡Venga, chicos!

Queridos invitados, tengo una gran noticia que daros.

¡Por fin "habemus" perdiz!

(Aplausos)

Así que lo siento, pero, por lo menos,

la vais a poder probar.

Señor marqués, quería preguntarle una cosa.

¿Usted cree que con este banquete se llegará a firmar algún acuerdo?

Es complicado que el destino de Castilla esté en manos

de cocineros. Pero, como mi padre, fui previsor

y tengo las tropas preparadas por si no hubiera acuerdo.

No será por la perdiz.

La perdiz ha tardado mucho tiempo y tenemos poca cantidad.

Pido mil disculpas. Juana "la Beltraneja",

¿qué le ha parecido la perdiz? Está buenísima.

Lo único, que las porciones son muy pequeñas

y aquí, la mujer del señor marqués, María Portocarrero,

se ha quedado sin ración. ¡No me lo puedo creer!

Esto es un desastre. Le pido mil disculpas.

Señor marqués, espero que la guerra no se desate por estas perdices.

Esperaremos al postre.

Chicos, vamos a ver. Ha habido aquí un caos

de estos de mucho cuidado, como pollo sin cabeza,

nadie mandaba, nadie decía.

Miro para el otro lado, el otro se da media vuelta...

O sea, desastre padre. Desastre padre.

Analizad.

Tiene toda la razón del mundo. -Es difícil, eh.

Es difícil venir aquí de nuevas a dirigir.

Hemos palmado con lo de quitar las plumas.

Teníamos que habernos puesto seis personas, unos a las plumas

y otros a deshuesar. -Sí, sí.

(ANA) A mí me han faltado manos y organización.

Y escucha. Porque me parece que el líder no tiene

por qué saber lo que hay que hacer

siempre, pero sí escuchar al que cree tener una idea.

O, por lo menos, valorar la idea.

¡Vamos, chicos! ¡Vamos, ritmo! Mirad.

Haces así. Una vez que le metas el primer tajo,

aprietas fuerte y luego haces esto. Mira. ¡Tracatrá!

Y quitas tu cuchillo. Y mira. -Y sale entero.

Y sale. Pero con mucho talento. ¿Vale?

Me encanta lo de "con mucho talento".

¡Venga, vamos, chicos!

¡Vamos, ritmo! -¡Venga, venga!

¡No, no, chicos! Así. Que así caben más.

-A lo largo. -Así está precioso,

pero así caben más. -Ponedlas vosotros.

Mira. ¿Así?

-Así. -Vale. Ya sé cómo va.

Juan, mira. Así, para que quede bonito.

Esto tiene una pinta... -¡Uy, uy, qué alegría más grande!

Equipo rojo. ¡Sí, chef!

¿Estamos preparados para servir el postre?

Sí, chef. Oye, estoy muy contento

de cómo habéis trabajado.

Quiero que seáis conscientes

de la complicadera que es trabajar a fuego vivo

con los utensilios del siglo XV.

Una maravilla, ¿eh? Y encima limpio,

que a Vicky no la reconozco. ¡Eh!

(Risas) ¿Cómo?

Que te estoy escuchando, Jordi. Vámonos, camareros, por favor.

Saquemos este maravilloso alajú.

Rematamos rápido, venga.

Y para terminar el equipo rojo ha preparado un riquísimo

postre típico de Cuenca, y se llama alajú.

Esperemos que vuestras mercedes

se queden con muy buen sabor de boca.

Esto está buenísimo.

Una cosa...

Por favor, don Javier, el conde de Montalvo,

y Hernando de las Bárcenas. Pero qué maravilla.

Yo no conocía este castillo. ¡Pero qué maravilla de sitio!

Pues mira, este castillo se restauró hace diez años

y se abrió al público. Y la verdad

es que lo que contamos aquí es la historia del banquete

que aquí ocurrió cuando el marqués Villena

invitó a los Reyes Católicos en 1488,

que fue exactamente en este sitio

y debió ser algo parecido

a lo que estamos reviviendo ahora.

Para mí es que estamos recreando la historia

en este maravilloso castillo que me ha apasionado.

Pero vamos a ver si os ha apasionado

también este postre.

El postre está espectacular. Yo creo que vamos a transigir

al final y rendir la plaza prácticamente.

Este postre va a salvar la concordia seguro.

¿De verdad? Bueno.

Qué buena noticia me estáis dando, la verdad.

Muchas gracias. Muchas gracias a ti.

¡Equipo rojo, enhorabuena!

(GRITAN CONTENTOS)

Venga, así me gusta. Buen trabajo.

Bien, a mis invitados, Fernando e Isabel,

reyes de Castilla y Aragón, les digo que habrá concordia

si les ha parecido bien la comida.

Creo que estamos de acuerdo, marqués, que el banquete

ha resultado excelente

y que creo que habrá paz, marques. Habrá paz.

¡Por Isabel, reina de Castilla!

¡Hemos salvado el Reino de Castilla!

¡Tengo el pergamino!

¡Por fin!

Que lo firme el señor marqués.

Comensales, deseamos que hayan disfrutado

de este homenaje de una cocina que tiene tanta historia

y tradición como es la castellana,

y que el resultado haya estado a la altura

de los excelentes productos de esta tierra.

Muchas gracias y hasta siempre.

¡Viva Castilla! ¡Viva Castilla!

¡Viva!

Aspirantes, a pesar del desorden del servicio

y de esa perdiz que no terminaba de llegar

el marqués de Villena y los Reyes Católicos

han firmado la concordia.

(GRITAN CONTENTOS)

¡Vivan los Reyes Católicos!

¡Viva, viva!

Y sin duda ese mérito

es en gran parte vuestro, capitanes.

Bravo, bravo. -Vuestro, vuestro.

Vuestro, equipos.

¿Cómo os habéis sentido liderando vuestros equipos?

Ha sido un poco caótico en nuestro caso.

Y es verdad que tengo que decir que he encontrado

problemas dentro del equipo con una persona

que estaba a la contra todo el rato.

Esa persona es Ana Milán.

Entonces, bueno, quiero que conste

porque he sentido que había algún problema.

Ana. -Yo no lo considero un problema

sino criterios muy distintos, y efectivamente los tenemos.

Totalmente. -Parte de una buena capitanía

tiene que ver con escuchar.

Y yo no me he sentido escuchada en ningún momento.

Pero cuando me están todo el rato

poniendo piedras pues dices:

"Pues esto se hace así porque sí".

Yo proponía y ante el "no" yo me he envainado

lo que me ha mandado mi capitana.

Yo no siento que haya puesto piedras sino intentado

sacar adelante algo que me parecía que era mejor

para el equipo, ya está.

Mi personalidad igual no es la líder,

pero una persona como tú puede boicotear

a una persona como yo, y eso no me gusta.

Lo entiendo, solo que las perdices

tenían que salir y desde mi punto de vista

si todos nos hubiésemos puesto a pelar perdices

se hubiesen podido marcar

y guisar las dos ollas a la vez.

Yo lo que les quiero decir es que yo lo he hecho

lo mejor que he podido, porque yo no tenía nada

ni a perder ni a ganar y yo solo venía aquí a ayudar.

Y esa ha sido mi intención.

Paula lo ha intentado, con toda su buena fe.

Y lo ha dado todo. -Y lo ha dado todo.

Ha habido diferencias de criterio,

pero lo ha intentado y no tenemos nada

que reprocharla, aquí ganamos y perdemos todos.

Bueno, bueno. -Todos.

Todos, perdóname. Todos.

Es que yo creía que era al revés,

que la capitana nos tenía que ayudar a nosotros,

no nosotros a la capitana.

Si estamos cocinando y encima tenemos que dar calor

a la invitada para que no sienta mal, apaga y vámonos,

porque yo tres cosas a la vez no puedo hacer.

No sabía que tenía que pelar el pájaro y ser amable.

Elena, ¿qué te pasa? Perdón.

A Ana la veo una mujer muy fuerte,

que lo ha hecho todo por su equipo.

La veo derrotada un poco.

Y como la conozco pues no sé por qué me ha...

Te ha afectado. Como que he empatizado

y no quería que se me notara porque no quiero echar

más leña al fuego simplemente.

Lo siento.

¿Pero quién me manda a mí?

Ana, ¿quieres decir algo?

Es que no tengo nada más que decir.

A mí me duele la frase de Paula.

Y me siento triste, a la vez me siento atacada.

Y me duele, me ha pillado...

un poco a desmano, no sé.

Bueno, después de esto, Óscar, me da cosa preguntarte.

¿Qué tal con tu equipo?

Han trabajado tan bien. O sea, estoy tan orgulloso

de todo lo que han hecho en las cocinas

durante todo el tiempo. Entonces yo tengo que darles

la enhorabuena, darle las gracias.

(TODOS) A ti.

Porque me han hecho disfrutar como un enano, la verdad.

Óscar, Paula, solo uno

de vuestros equipos es el ganador,

pero independientemente del resultado

nosotros estamos muy orgullosos del trabajo

que habéis hecho los dos.

Gracias. -Gracias.

Y ahora, como ya habéis vivido suficientes emociones,

os vamos a ahorrar este veredicto.

Gracias y hasta siempre, amigos.

Os deseo mucha suerte.

¡Equipo!

Me voy con la sensación de haber dado todo de mí.

No sé si les habré servido de mucho,

pero, vamos, yo he puesto toda mi buena voluntad.

Equipo azul, los comensales han sido felices

y comieron perdices de milagro.

Primero estabais desollando en lugar de desplumar.

¿Y qué ha pasado? Habéis destrozado 11 piezas.

Y luego os habéis pasado al sistema contrario,

plumita a plumita, una lentitud extraordinaria.

Sí. -En mi opinión, Pepe,

hemos ido al 100%, íbamos a toda velocidad.

Vamos a ver, si lo hemos hecho a toda velocidad

solamente teníamos la mitad de las perdices al fuego.

Eso sí. ¿Por qué?

Yo creo que faltaban... -Faltaban manos.

Teníamos que estar cuatro con ellas.

Yo creo que ese ha sido el error básico.

Completamente.

Hemos adelantado el conejo porque la perdiz no salía,

hemos tenido que servir la longaniza

porque las perdices seguían sin salir.

Un caos de entendimiento en todos los sentidos.

Lo hemos hecho fatal. Y ya sé que odias eso.

Lo hemos hecho fatal. -Está claro.

Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Pepe,

hay un momento en que podíamos habernos plantado

todos como equipo a reconstruir ideas

y a ver qué hacíamos.

Yo en mi caso tengo que reconocer

que con el trabajo del equipo rojo

encantado estoy.

Habéis trabajado muy bien organizados,

habéis sido limpios, eficientes.

Ay, limpios, por Dios.

Vuestro conejo ha salido antes de tiempo.

Y, por cierto, doradito,

bien hecho, exquisito, lo tenía todo.

Perdón, la emoción.

Los Chunguitos y Tamara parece que habéis nacido

para desollar conejos, qué arte.

Y qué decir de Elena y Vicky. Habéis picado cuatro kilos

de almendras y no habéis dejado en la cocina

ni una triste cáscara.

Ay, sí. Habéis funcionado de diez.

Muchas gracias, Jordi. -Gracias.

Por todo ello el equipo ganador de esta prueba es...

el equipo rojo.

(GRITAN CONTENTOS)

Estamos contentísimos. -Estamos feliz.

O sea, que hay calidad. -Y profesionalidad.

Ilusión, cariño y amor, y lo ganas.

Claro, hay que poner interés.

Las alegrías no terminan aquí, equipo rojo.

Uno de vosotros nos ha emocionado especialmente.

Le hemos visto hacer todo tipo de tareas,

y todas ellas con compromiso y pasión.

Por ello el mejor aspirante de esta prueba es...

Tamara.

Gracias.

¡Qué bien, campeona! -¡"Fenómena", "fenómena"!

Bueno, ahora viene la recompensa.

Tamara, ¿a qué ONG quieres donar los 4.000 euros?

A Fundación Madrina.

Protege a mujeres que no quieren abortar.

Les dan pañales, sitio donde vivir,

todo para que puedan sacar sus familias adelante.

Para mí es emocionante, porque admiro mucho

a esas mujeres que se vienen arriba con algo tan serio

como dar a luz a un hijo cuando no tienes los medios.

Entonces poder ayudarlas en lo más mínimo...

estoy súper contenta de tener esa oportunidad.

Vicky, no solo te has olvidado del delantal negro

sino que lo has dado todo en cocina.

Ay, gracias. Has llevado el peso del postre,

has estado delante del fuego asándote de calor.

Estamos tan contentos con tu actitud en esta prueba

que te has ganado el delantal blanco.

(GRITAN CONTENTOS)

¡Te lo he dicho!

No vas a la prueba de eliminación.

¡Me lo quito, me lo quito!

Todo tiene en esta vida una recompensa.

Y hoy era una cosa de: "Yo voy a pelear,

me voy a dejar el pellejo, el mío, el del conejo".

Y... esto es gloria bendita.

Esto no me puede estar pasando a mí.

Y con esta buena noticia...

Equipo azul, lo siento mucho pero...

nos vemos en la prueba de eliminación.

Mucha suerte a todos. (TODOS) Gracias, chef.

Como cada año vuelven los Campamentos MasterChef.

Si tienes entre 8 y 16 años, te encanta cocinar

y quieres vivir una experiencia inolvidable

en un entorno natural tienes que venir

a los Campamentos MasterChef.

Además, convivirás con concursantes

de "MasterChef Junior".

Este verano Campamentos MasterChef.

(TODOS) ¡Ven a Campamentos MasterChef!

¡Vamos!

Los celebrities regresan a las cocinas exhaustos

después de cocinar para cien comensales

con la dificultad de no contar

con las comodidades de la cocina moderna.

¿Qué es esto?

Sólo siete han superado el reto y el resto,

con sus delantales negros,

se enfrentan a la prueba de eliminación.

Ya empezamos con los jueguecitos.

Otra vez.

Aspirantes, bienvenidos de nuevo al siglo XXI.

Gracias. -Gracias. No sé qué es peor.

¿Qué sentís al ver de nuevo las placas de inducción?

Pues nos quedamos más tranquilos, ¿no?

Oye, por cierto, Marta,

¿tú cómo diferencias a los Chunguitos?

Bueno, porque hay uno que es el guapo

y otro que es el feo.

¡Hala! -¡Hala!

No escuchad nada, ¿eh?

Oye, un momento, no seáis hipócritas.

O sea, no llamamos a uno feo, pero llamamos a uno guapo.

¿Quién es el guapo, Marta?

Pues... José.

Pero el más atractivo soy yo. A ver qué pasa.

Yo a las mujeres las vuelvo locas.

¿Ah, sí? -Juan, por favor,

que no lo quería decir porque fueras...

Ya lo sé, guapa. -Pero que él es muy guapo.

Él es muy guapo. -Es que es muy guapo.

Yo porque ya estoy casada, porque si no...

Tú tienes tu público, Juan.

Sí. -Claro.

Tamara, enhorabuena.

Tu increíble trabajo desollando conejos

te ha dado la satisfacción de asegurarte

una semana más con nosotros.

Ya, ayer llegó mi madre de cenar y digo:

"Mami, me han votado como la mejor".

Y me dice: "¿Y haciendo qué?" Y yo: "Ya lo verás".

Ya lo verás. -Ya lo verás.

¿Vas a reproducirlo en casa

ahora que le has cogido el gustillo?

Si me dan un hacha, claro que sí.

A lo mejor tu madre tiene un hacha debajo de la cama.

Sería genial ver a Isabel Preysler

con un hacha debajo de la cama.

Debe dar mucho susto

que tu madre tenga un hacha debajo de la cama.

Ay, sería maravilloso ver a Isabel Preysler:

"Toma, hija, justo tengo

un hacha aquí debajo de la cama".

Vicky, en "MasterChef" igual que sancionamos los fallos

recompensamos los aciertos. ¿Contenta con tu delantal?

Bueno, he estado por venir

con una peina y todo y unas castañuelas.

Y la bata de cola. Vicky, hay que venir

con las mejores galas.

Fíjate el Sevilla con el pelo suelto.

Que se ha hecho la permanente el Sevilla.

Se la ha hecho. -La permanente.

Delantales blancos, habéis superado

el viaje al pasado como auténticos guerreros.

Así que continuáis una semana más

en "MasterChef Celebrity".

Disfrutadlo mucho. -Venga.

Mucha suerte.

Suerte.

Disfrutadlo. -¡Adiós!

Vamos.

Qué bien, que suerte estar ahí.

Por lo que hemos sufrido en exteriores lo merecemos.

Hemos trabajado bien y hemos hecho bien las cosas.

Y la semana que viene más. -Claro.

Y mejor. -Y mejor. Y cada semana mejor.

Delantales negros, uno de vosotros abandonará

"MasterChef" al final de la noche.

Y todo va a depender de lo que sepáis hacer

con lo que esconden estas campanas

y este paño que tenemos aquí delante.

Vamos a empezar descubriendo el paño.

¡Opa!

¿Y esta cosa? -Eso es para pescados.

Buah.

¿Sabéis que existen más de cien tipos de cuchillos

y utensilios para trabajar los alimentos?

Siempre repetimos que el cuchillo que utilizamos

para todo no sirve para nada. Por eso esta noche

hemos decidido que aprendáis que el tratamiento

de los ingredientes con el utensilio adecuado

no sólo hace el trabajo más fácil y limpio

sino que demuestra respeto al producto y al utensilio.

Sí, eso sí.

Conocer los cuchillos y herramientas para trabajar

los ingredientes es fundamental.

Y para daros una clase magistral

nos visita una invitada a la que siempre

se le ha dado muy bien afilar los cuchillos

en estas cocinas.

Es un placer recibir a una de las finalistas

de la primera edición de "MasterChef Celebrity".

¡Adelante, Loles León!

(Aplausos)

¡Pero por favor...!

¡Esa Loles, esa Loles, eh!

Qué guapa está, ¿eh? -Estás cañón.

Bueno, voy a saludar al jeferío,

todo este jeferío que tenéis aquí.

Jeferío. Al jeferío.

Bueno, Loles, qué alegría verte.

Oye, cómo te sienta la chaquetilla.

Me sienta muy bien. Y mira qué entallada.

Estás cañón cañón.

Madre mía. Huy, cariños míos.

Qué ánimos. -Qué ánimos.

Oye, Loles, en tu edición la que más sufrió

el mundo del cuchillo fue Cayetana.

Sí. Que no se cortó más dedos

porque no tenía. Bueno, yo no me corté nada

porque nunca me corto, soy una profesional en todo.

Vosotros ya estáis ahora muy desahogados,

pero nosotros vinimos de pardillos.

no, desahogados no estamos. -Estamos así como...

Lo que tenéis es que concentraros mucho.

No hagáis muchas confianzas el uno con el otro

porque cada uno va a lo que va. No os fiéis de nadie.

(YOLANDA RÍE)

¿Pero qué aplaudís?

Se ponen muy tensos. No te imaginas la que lían

y cómo se lo toman todo. Me han llamado duro a mí.

Huy, duro, pero si es un flan.

A ver, estos mucha planta,

pero poca consistencia, poca salsa.

Aspirantes, aquí tenéis 26 campanas que esconden

diferentes ingredientes y 26 utensilios.

Cada uno de vosotros levantaréis una campana.

Cuando veáis el producto deberéis elegir

el utensilio adecuado para trabajar con él

y hacer una demostración.

Álex, ¿me puedes decir utensilios de cocina

que suelas utilizar en casa?

Mi favorito es el "desmolador" de piña,

o no sé muy bien cómo se llama.

¿Lo tienes en casa? Esto sí, esto es un básico.

Soy muy friki yo con las cositas de cocina.

No puede faltar en casa. Sí, sí.

Es que para mí de aquí a aquí es de dentista,

no entiendo nada.

En este reto el saber tiene premio.

Porque atención, los tres aspirantes

que primero emparejen tres ingredientes

y utensilios correctamente... Se suben.

Se salvarán de la eliminación.

Dios mío, que esto da más presión.

Y luego cuatro a cocinar.

Pues vamos a empezar por Marta. Venga, va.

Segura, Marta, segura.

¿Qué campana quieres? Esta.

¿Esa? ¿Seguro?

Ah, menos mal. (JOSÉ) ¿Pero qué es eso?

Una trufa. -Una trufa.

Yo tengo entendido que es este.

La trufa es el rallador.

Bien.

Así es y así se utiliza.

Está claro que la trufa y yo no...

Álex, tu turno. Soy un paleto.

Voy aquí, esta misma.

Vamos allá.

Un queso tan grande directamente me iría yo

al cuchillo que he visto en la tienda

y ahí jugando un poquito...

Muy bien, Álex.

Cómo se nota que vas tú a hacer la compra.

¡Bravo, Álex!

Yolanda, es tu turno. Venga.

(LOLES) Huy, divino, cariño.

Me gusta, ostras. -O caracoles.

Déjala. Yolanda, no hace falta

que te cortes. Pero has acertado.

¡Bien, gracias, gracias!

¡Bravo!

José Miguel, tu turno.

Al lado de Samantha.

Muy bien.

Un queso de cabra. -Claro, es un queso.

Parece una tarta, ¿no? -Yo diría que es este.

Fenomenal. -¡Olé!

Así es. Así es.

Van acertando todos, ¿eh?

¿Esta?

Esta.

Ay, qué bien. -Huevo cocido.

Elige el utensilio adecuado.

Pam.

¡Bien, Almudena, bien! ¿Sí?

Avellaneda, te toca a ti.

¡Ostras! -¡Uh!

Ahora es cuando la cago con esto.

Avellaneda.

Yo creo que este, ¿no?

¡Olé, olé!

Bien, bien.

¿Hola? Muy fácil.

Seguro que sabes qué hacer con ellas.

Pórtate bien.

¡Olé! ¡Muy bien!

¡Oh!

Huy, esto tengo dudas, porque había un pelador.

Pero yo este pelador no lo veo para esto.

Y esto no sé qué es, pero me suena que se pone aquí,

se da vueltas y se pela.

Qué bueno. -Ostras, lo que nos has quitado

de encima, nena. Gracias.

¡Hala! -¡Qué bonito!

Acertaste. Bravo.

Esta de aquí. (LOLES) Vamos a ello.

(Exclamaciones) ¡Hala!

¡No me lo puedo creer!

Lo que ha dicho él antes, el saca-corazón.

Oye, me encanta el momento.

Dale. ¡Toma, toma!

Y una vez llegas abajo tiras para arriba...

(Exclamaciones) ¡Bravo!

¿Pero cómo es eso?

Sí, sí, esta. Quiero esta.

¡Vamos! -¡vamos!

¡Olé! ¡Tiriti tititi!

Pero no me hace tanta gracia,

porque no te creas tú que...

No sé si el amarillo o el negro.

El de sierra, el de sierra.

Si lo corto mal da lo mismo, ¿no?

¡Olé! ¿Sí?

¡Ay!

(TARAREA)

¡A que me voy arriba!

José Miguel.

Bueno. -Qué pedazo de producto.

Yo diría que es con esto para las pinzas, ¿no?

No tengo ni idea.

José Miguel, has fallado.

¿He fallado? Sí.

Sigamos. Es que ese no era.

Mira, no lo había visto esto en mi vida.

Parece el Capitán Garfio. Prueba, mujer.

A ver, sacar he sacado un trocito.

Muy bien. Pues no has acertado. No he acertado.

Desde aquí arriba parece fácil.

Yo la hubiera cagado dos o tres veces.

¿Qué es? -Ajos.

Eso va así, ¿no?

Muy fino, muy fino. Va así, ¿no?

Muy bien, Avellaneda.

Le ha tocado pan y ajos. -Pan y ajo.

Un salami.

Hay uno que es exclusivo para el salami.

A ver, estoy entre este o este.

Yo nunca me iría a ese.

Este no es.

Pues ese no es. No, claro que no.

Es que ha cogido el primero.

Marta, Álex, Yolanda y Avellaneda,

habéis acertado dos.

José Miguel, Almudena y Ana, solo uno.

Así que, Marta, es tu turno.

Olé.

Es un entrecot, ¿no?

Yo lo cortaría con el cuadrado, pero no sé lo del rojo...

No, no es fácil. -Es que estos tienen fuerza.

¡Madre mía!

Y este lo veo pequeño para el hueso.

Parece Tamara.

Mira, no lo sé, me decanto por este.

Intenta cortar, prueba.

¡Ay, cuidado, Marta! -¡Marta, Marta!

Ya, ya, ya, ya.

No.

No era ese.

Hola. Es mi abuelo, el "Pescaílla".

La colita para mi niña, que no tiene anisakis.

Eso es. -Es algo así.

Pues de momento el único salvado es Álex.

¡Olé! -Se ha librado ya, ¿no?

Ya se ha librado.

Bien, Álex, campeón.

Yolanda.

¿Qué lo queréis, pelado o cortado?

Pelado. ¡Ay!

Lo voy a pelar.

En la vida he pelado algo con tanta alegría.

¿He acertado, por favor?

¡Por favor! Has acertado, Yolanda.

(GRITA CONTENTA)

¡Gracias!

Yolanda, Álex y tú estáis salvados.

De verdad, qué bien, qué bien.

O sea, es que mola un montón. Es que no he subido nunca, ¿eh?

Bueno, un día subí para algo, pero vamos...

Es que es maravilloso. No me lo esperaba para nada.

Ahí.

Huy, qué maravilla.

Parece un solomillo.

Yo creo que tiene que ser este. ¿Seguro?

Sí. O sea, tú crees que el hecho

que sea grande pero fino

es para hacer cortes finos de piezas grandes.

Sí. Pues así es.

Yo no sé qué me va a tocar ahora.

Ahí está. Ahí va.

¿Es corte? Y confección.

Ay, eso se me da bien.

¿Sabes lo que es matar moscas a cañonazos?

Has fallado, Almudena.

Sí.

Almu, a pelearlo ahora.

Venga, tranquila, relájate.

Almu, cariño, tú no te juegas tanto porque tú cocinas bien.

¿Qué te está pasando? -Yo te voy a acompañar.

Venga, Almu. Almudena, imagino que sabes

que no es momento de estar pachucha.

Queda mucho por delante. -Que no, que estoy bien.

Lo que pasa que...

¡Vamos, Almudena! ¡Venga, vamos!

¡Venga, venga!

¡Campeona!

Algo que he descubierto después de retirarme

de la gimnasia es que soy una persona súper sensible.

Y como que en mi deporte tuve que hacer como...

crearme un personaje para poder aguantar en la élite.

Avellaneda, tu turno. ¡Venga!

A ver. -La campanita.

Ay, cómo era esto, ¿tío? Ay, qué será eso.

Salmón, ¿no? -Salmón.

Este.

La acabo de cagar, la acabo de cagar.

Oye, ¿por qué piensas que puede ser ese el cuchillo?

Porque como tiene estas cositas así no se rompen las...

Pues tienes razón.

¡Hala! -¡Ay, gracias!

¡Gracias!

Qué bueno.

Por tanto, los tres aspirantes que han demostrado

más conocimientos sobre utensilios de cocina

y que por tanto se salvan

de la prueba de eliminación son...

Álex, Yolanda y Avellaneda.

Enhorabuena. Podéis subir a la galería, adelante.

¡Vamos, chicos, venga!

¡Venga, vamos, a subir a la azotea!

Mira, los subo de tres en tres.

Corre.

Vosotros cuatro, por favor,

situaros en vuestros puestos de cocina.

Yo soy de cocina muy básica.

Yo no he visto tanto cuchillo junto en toda mi vida.

Es como la habitación privada de Hannibal Lecter.

Delantales negros, para el segundo combate

también vais a necesitar pulso y destreza.

A la de tres quiero que destapéis la caja.

Una, dos, tres.

¡Buah! -Guau, lenguado.

Lenguadito.

Os habéis quedado mudos.

Yo creo que va de cortes, ¿no? Y de limpieza.

Pues sí, Marta, muy bien.

Ahora queremos ver vuestro nivel

en cuanto a tipo de cortes. Vale.

Gracias a estos ingredientes

uno de vosotros va a poder conseguir

una importante ventaja en este reto.

Tendréis que hacer la patata en "mirepoix",

la cebolla en juliana, la zanahoria en "brunoise"

y sacar cuatro filetes de ese lenguado.

Almudena, explícame lo que es la "mirepoix".

Pues es en cuadraditos,

pero un poco más grande que la "brunoise".

Sí. Cortes siempre regulares entre una pieza y la otra.

Eso, regulares. José Miguel, "brunoise".

La "brunoise" son cortes horizontales,

rectangulares y luego...

Lo mismo, calibre muy pequeñito.

Juliana para que el corte sea pequeñito.

Más pequeño que la "mirepoix", la "mirepoix" son cortes

de medio centímetros más o menos.

La "brunoise" es fina fina. OK.

Pues para hacer todos los cortes

tendréis veinte minutos.

Pero si alguno termina antes

y cree que lo tiene perfecto puede levantar la mano

y paralizar al resto de sus compañeros.

Vale. Si el que levanta la mano

lo ha hecho bien será el ganador de la ventaja,

que consiste en tener

diez minutos más de tiempo de cocinado.

O sea, que después hay que cocinar, ¿no?

Ay, lo habéis cogido. Bien, bien.

Pues el tiempo comienza en tres, dos, uno, ya.

¡Vamos, vamos, vamos!

¡Vamos, Ana, corte fino ahí! ¡Sí, señor!

No veo el pelador.

¡Vamos, José Miguel, a tope ahí!

Te pones nervioso, ¿eh?

¡Joder!

¡Toma ya! -¡Olé!

Marta no es la primera vez que coge un cuchillo.

No, no. Y se nota.

Ese corte en juliana está muy profesional, ¿eh?

Sí, sí. Fenomenal.

Lleva 3 años preparándose.

También te digo, si somos tiquismiquis

está cortando mejor Almudena que Marta.

Por el cuchillo que ha utilizado.

Bueno, pero me vale. Sí, me vale.

Huy, mirad los ojos.

Abre la boca, y que te entre por ahí.

¿Cómo? -Así absorbes...

Aspiras el aire de las cebollas

y entonces antes de que llegue a los ojos...

Y no te llega a los ojos,

porque entra antes por el agujero de la boca.

Ay, qué bien va.

Muy bien. -Sí.

Qué rápida la tía, ¿eh? Va sobrada de tiempo.

Bueno, va a poder hacer las suyas y las del resto.

¿Le va a quitar la piel ahora? ¿Así de fácil?

Necesita poner un poquito de agua caliente, ¿no?

No hace falta agua caliente.

¿No? -Que yo sepa no.

Ana, no es necesario quitarle la piel, ¿eh?

Vale, gracias. Solo sacar los lomos perfectos.

Pues entonces va sobrada. -Pues sí.

Oye, y Almudena lleva buen ritmo también.

¡Vamos, Almu! ¡Venga, José Miguel!

¡Vamos, José Miguel!

Ahí lo tienes. ¡Vamos, vamos, vamos!

Esa zanahoria muy bien.

¡Venga, Ana! ¡Venga, Ana!

Pero tú sabes ya.

A ver, no este nivelazo.

Ya, pero piensa que vas a cualquier sitio y dices:

"Espera, me voy a meter dos segundos en la cocina".

¡Pa, pa, pa! -¡Pa, pa!

En ese plan.

Yo esto, mira...

Marta. ¿Sí?

Existen los peladores. Me refiero que si dejas

la patatita de un centímetro acabamos rápido.

Vale. Estamos tirando la patata

a la basura, vamos. Pues la he empezado a pelar

y he pensado: "Estoy perdiendo el tiempo".

Así lo estás ganando, está claro.

Sigue, sigue, Marta. Marta, sigue.

Sí, ya nada, ya la he cagado. -No, no pares.

El motor no para, Marta, no te puedes parar.

El pescado. -Como antes, a tope.

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo.

Os quedan solo diez minutos.

Lo que es ir de culo, vamos.

Los cuatro lomos, ¿no? -Sí, cuatro lomos.

Tiene que hacer tres, ¿no? -Cuatro.

Yo he entendido tres. -No, cuatro.

No, tienes que sacarlo todo.

Venga, corazón.

(ANA PROTESTA) Va muy lenta Ana.

No llega. Nada.

Almudena no es el primer lenguado que filetea.

Bien, bien. No lo está haciendo

con el cuchillo adecuado, pero...

Lo hace bien. Pero lo hace bien.

¡Qué bien, Almu, qué bien!

Marta con la puntilla.

Ahí sí que se está equivocando de cuchillo.

Me da igual si es el japonés o el cebollero.

Pero la puntilla no. La puntilla no.

Ya empieza. Ahora.

Eso es un fileteador. Va mejor.

Y José Miguel lo está intentando abrir bien,

pero lo suyo es de dentro hacia afuera,

y ya te llevas todo y no tienes que andar ahí

haciendo la silueta, ¿no No es necesario.

Yo creo que ninguno va a acabar la tarea...

Al cien por cien. Al cien por cien.

¡Vamos, Almu!

Ha dejado el lenguado mi Ana...

No, el lenguado es espectacular.

¿Qué le habrá hecho el lenguado a Marta?

Oigo por ahí: "Marta no sé qué",

y me pone súper nerviosa.

Que decimos que te sienta

muy bien el verde, Marta, cariño.

Pues vaya.

Venga, que te queda un filetito.

Venga, Marta.

Bien, José Miguel, bien.

Ahí sintiendo la espina.

Me van a matar por lo que he hecho.

Me van a matar.

Yo he terminado. Paramos todos.

Paramos, por favor. Marta ha levantado la mano.

Vamos a analizar... A ver.

Qué bueno, qué rico. Vaya paliza le has dado.

Mira tú cómo lo ha dejado. -Una paliza con mucho cariño.

(IRÓNICO) Sí. Los lomos están más o menos bien.

Este poco... Tiene algún hachazo.

¿Sabes lo que me preocupa, Loles? No.

Me preocupa que de tres patatas solo tengamos esto.

Sí, sí.

Y me preocupa que una "brunoise" contenga estos trozos.

Sí.

-Se me ha colado. Y lo que más me preocupa,

si me voy a la basurita, espero encontrar mondas, pieles...

Cachos de solomillo no.

Pero cachos de solomillo no. (RÍE) Solomillo no.

Hay un solomillo de patata. No lo ha hecho bien, ¿verdad?

-No lo he hecho bien. -A ver, lo ha hecho...

Loles, no seas "polite", te consideraba...

Desde que soy "polite" estoy delgada.

(TODOS RÍEN)

-El ansia... Venga, daos prisita, cariño.

No os regodeéis. (TODOS RÍEN)

(SUSPIRA)

(IMITANDO) "No os regodeéis". Adelante.

El tiempo sigue. Marta no lo ha hecho bien.

¿Qué hago bien yo? ¡Nada!

(SUSPIRA) En fin...

Aspirantes, último minuto.

¡Vamos!

-Bueno, a cholón, Milán.

Si te tiene que dar tiempo, te tiene que dar tiempo así.

(MILÁN) Ni de coña llego, vamos.

Diez, nueve,

ocho, siete,

seis, cinco,

cuatro, tres,

dos, uno...

Tiempo, manos arriba.

No he conseguido el primer reto, he ido demasiado meticuloso

en otras fases y no me ha dado tiempo.

Hubiera necesitado cinco minutos más.

¿Qué tal, José Miguel?

Me faltó tiempo con el pescado. Sí, un poquito.

Has trabajado con buena actitud,

pero el corte tienes que trabajar con el cuchillo.

Hay que practicar. No son dados regulares, cuadrados.

Sí, chef. Pues nada, José Miguel.

Gracias. Gracias.

-Hola. Mira qué bien. Bueno.

Te ha faltado hacer toda la patata pero...

La zanahoria está un poco irregular.

Has desaprovechado, sin querer, mucho producto.

Ha faltado perfección en la verdura.

Está perfecto es el lenguado. Está muy bien.

Venga. Muchas gracias.

-Bueno, cariño. Tranquilita me has cortado.

Me ha faltado mucho tiempo. Has hecho el lenguado tan perfecto

que te ha llevado 19 minutos.

Pero están perfectos los lenguados.

Sí, pero te has dejado las verduras.

Siempre piensa que tu enemigo está ahí,

en esa esfera y hay que ir rápido. (MILÁN) Ya.

Vámonos, está visto. Gracias.

Gracias.

Me hubiese gustado que me diese tiempo a todo, la verdad,

pero también quiero conservar la calma

y pensando ya en qué nos van a hacer cocinar.

Delantales negros, ya hemos visto vuestros cortes.

Tenemos que deciros que buscábamos la perfección

y ninguno la ha conseguido.

Por tanto, no podemos darle la ventaja a nadie.

Vale. Ha llegado el momento de cocinar.

Tenéis 30 minutos para hacer un plato con esos ingredientes

y tres más para entrar al supermercado

a coger lo que necesitéis para completar

vuestra elaboración. Queremos ver platos elaborados,

no un lenguado a la plancha con unas verduras cocidas.

Sí, chef. Aspirantes, el tiempo comienza

en tres, dos, uno, ya.

(LA GRADA ANIMA)

-Está supernervioso. -Como para no estar nervioso.

-Semilla, no te tengo, no importa.

-¡Vamos! -¡Venga, Almudena!

-¡Hay que estar en marcha! -¡Venga!

-¡Vamos!

-¡Vamos, Marta!

-Bien. -¡Vamos, Marta!

-Tranquila, Marta, tranquila.

-Sois más monos... -Hay tiempo para todo.

-¡Vamos, Ana!

Y José Miguel se ha quedado ahí dentro.

A ver, a ver. Vamos, José Miguel.

Piensa en un plato para quedar bien y lucirte.

No te encorsetes en una receta como antes.

¡Vamos, José Miguel! -¡Vamos, venga!

-¡Vamos! -¡Venga, cariño, fuerza!

-Vamos, guapetona. -Esa mise en place.

-Yo llevo un mes aprendiendo a decir mise en place,

"brunoise", esferificaciones.

Prueba de eliminación. Receta tradicional,

verduras, que hay que cocinarlas, tratarlas al horno, hierbas,

lo que tú quieras... Hacerle una salsa amable

y una cocción inteligente al lenguado.

Perdonad, hay una cosa muy importante.

¿Cómo no quitar la piel al lenguado?

Como él, lo está destrozando.

Es que se quita justo al contrario.

La piel tiene que estar abajo, cuchillo afilado,

vas metiendo, tiras rápido y sale el lenguado limpio.

(LOLES) Ahora, ahora. Tira, tira.

Este señor tarda mucho.

Cocina ya, hijo.

-Mira qué bonito le ha quedado a Almu.

-Vamos, Almu.

-Mira a Ana... Mira, mírala.

Es muy pro. -Además, me encanta,

se pone así las gafas, se las quita,

es como súper... -Es de bibliotecaria sexy.

-¿Perdona? (RÍE)

-Vamos, Marta. Tiene muy buena pinta.

-¿Tú crees? Si aún no he empezado. -Está bien cortado.

-Es que Marta cocina superbién, en serio.

-Ay, ay. -La espuma, la espuma.

-Es superimportante ser ordenado,

es fundamental. Porque si no, estás así.

-Venga, ya la he liado.

-¿Os habéis fijado? José Miguel no ha hecho nada aún.

José Miguel no sabe qué hacer. Está perdido, sí.

Vamos, José. -José Miguel está muy nervioso.

-Es que la presión... -Es que la presión, amigo.

-Estoy atacado porque irme, para mí sería una decepción.

Espero que no pase.

-Huele bien. -Es la naranja.

-Qué bueno, con la mantequilla.

-Qué bueno eso, Marta, ¿no?

¿Sabes qué me pregunta la gente por la calle?

Cómo ahorrar en la cocina comiendo rico y sano.

¿Sabes lo que les digo? Tienes la clave en este libro,

"Cocina de aprovechamiento". A ver.

¿No lo tienes? No.

Te lo regalo porque enseña recetas buenísimas con todas las sobras.

Oh. Loles, aquí no se tira nada.

Tú vienes de la época de la bonanza.

Nosotros, de la de aprovechamiento.

Así que a aprovechar.

Yo me he criado en la época en la que España era ecológica.

(RÍE)

Ana cocina en el roner, creo.

-En 12 no, menos. Un pescado tan fino...

-Incluso en seis. En muy poquito lo tiene listo.

Aspirantes, habéis consumido la mitad de vuestro tiempo,

os quedan solo 15 minutos.

-¿Qué va a hacer con la cebolla?

-No sé, la ha mojado en jugo de alcaparras.

-Hola, cariño. -¿Qué tal, chicos?

¿Qué tal? Bien.

Cuéntanos, ¿qué te pasa? Te veo tenso.

Es poco tiempo. ¿Sí?

Estoy haciendo una crema de puerros.

Sobre eso voy a hacer una popieta y le voy a poner después

cebollitas dentro para que cojan un poco de jugo.

Lo voy a hacer, lo voy a tapar y a esperar que se haga.

Las popietas se pueden hacer a la plancha,

pero lo normal es cocidas.

¿En un caldito? Se pueden hacer a la plancha,

sí, pero al enrollar...

Hay que pensar un poquito más, si no...

Suerte, José Miguel. Vamos, José Miguel.

¿Cómo lo veis? Hay pocas elaboraciones hechas.

Vamos a ver a Almudena.

Vámonos. (TARAREAN)

-El juego que les da.

(CANTURREA) Almudena... -Dime.

-Ay, pero qué bonito todo, Almudena.

-Espérate. -Muy bien.

-No cantemos victoria.

Estoy haciendo un puré de patata para hacer una "quenelle".

Y luego, el caldito del pescado se lo voy a meter aquí

y le puedo añadir... ¿Vas a más esas popietas?

Eh... No. Pues no las cocines mucho más.

¿Las saco ya entonces? -Sí.

¿Vas a hacer unas popietas de lenguado

con una salsa hecha con las espinas y la verdurita?

Y un puré, "parmentier", de patata. Eso es.

¿Qué te parece, Loles? Tiene muy buena pinta todo.

Pero saca esto ya. -Sí, lo voy a sacar ya.

No acabo de entender eso de las patatas en la sartén

una vez las tengo aplastadas. Para darle un poquito...

-De sabor con la mantequilla. Todo me parece bien,

si tienes idea de lo que estás haciendo.

Ordénate, piensa con la cabeza y no la líes parda.

Gracias.

-Ah, ¿ya está cocinada?

-Lo ha envasado al vacío y le ha echado algo.

-Muy bien, Vicky. (RÍEN)

(VICKY) ¿A que sí, amiga? -Lo sabe todo.

-José tiene que meterle caña.

-No sé qué está haciendo. -Yo tampoco.

-Esa varilla, Marta, ritmo.

Vamos, vamos. -Qué rico me ha quedado.

-Bien. -Riquísimo, riquísimo.

-Céntrate, no te despistes, Marta.

¿Te gusta el programa y no has visitado

el Restaurante MasterChef en Madrid?

Disfruta de una experiencia gastronómica única

degustando los platos más famosos elaborado en estas cocinas,

como el mítico León Come Gamba, eso sí, en una versión mejorada.

Si quieres más información, la puedes encontrar

en restaurantemasterchef.com y en nuestras redes sociales.

Aspirantes, últimos cinco minutos.

-No está haciendo nada. -Que sí, hombre.

-Félix, por favor, que tiene toda la verdura.

-Pero está preparando una brocheta. -¿Está haciendo algo?

-Haciendo popietas. -¿Popietas?

-Popietas. -No sé...

-Hola, cariño. -Hola, mi amor.

Muy tecnológica. Sí, sí, sí.

Pero bueno... Cuéntanos, cuéntanos.

He sacado lomitos con mantequilla, zumo de limón y eneldo.

¿Cocción total o precocción para terminar...?

He hecho una precocción y la voy... Eso no me parece mal.

¿Sabes que nuestros aspirantes la ven como la más fuerte?

La ven como la mujer de acero.

De manera inaudita. -Sí,

pero dentro de toda esa fortaleza y ese acero,

hay una vulnerabilidad muy...

¿Tú crees? Muy fina, además.

Y tú lo deberías de saber porque tú eres así también.

-Boom. Solo me queda una pregunta.

Dime, Jordi. ¿Quién se va a ir?

¡Tú! Sí, para no ayudarte.

(RÍE) Y Loles, vámonos.

(LOLES) Y adorna. -Vale, vale.

-Ana está "encarrilá encarrilá".

-A ver si me sale la "quenelle", lo he visto en un vídeo.

¡Ay!

-Está emplatando. -Qué bonito eso.

-Sí.

-José Miguel, vida, vida, vida, ¡vamos!

Eso de probar y meter la cuchara dentro...

Es asqueroso.

-A Antúnez le ha salido el puré que no veas.

-Me estáis desmoralizando. -No, no, no.

Tú concéntrate a lo tuyo. -A tope, a tope.

(VICKY) Mira mi Ana ya cómo está. (TAMARA) Es una MasterChef.

Marta nos está haciendo una montaña de patata.

Es un puré de patata con lenguado.

(LOLES) Ay, ay. Pero si ya tiene ahí

zanahoria cortada. ¿Ha pelado siete zanahorias?

Cuando estás falto de ideas haces cosas sin sentido.

Vamos, Almu. Vamos, Almu. -Qué bonito.

-Ole. -Qué bonito.

-Qué bueno, Ana. Qué bueno, Marta. Qué bueno, Almudena.

Lo de Antúnez no lo sé porque no veo nada.

Se está quemando algo.

Está perdido como un demonio.

Ana, cuando montes tu restaurante, vamos.

-Ni muerta ni loca ni atada ni pagándome.

(MARTA) A mí me cierra Sanidad el restaurante por cochina.

(RÍE)

Marta, eso tiene que estar bueno por narices.

-Como no esté bueno, me auto-echo del programa.

-Que no, que sigas luchando, tía.

-Se tiene que limpiar un poco la cocina.

-Antúnez, tío, limpia aquello.

-Vamos, José Miguel, vida, vida, vida.

Qué buena pinta tiene eso, Almu.

-Esa Almu. -Sí, señor.

Aspirantes, acabáis de entrar en el último minuto.

(LA GRADA ANIMA)

-¿Para qué tengo las pinzas, a ver?

Diez, nueve, ocho,

siete, seis,

cinco, cuatro, tres,

dos, uno, tiempo. Manos arriba.

Manos arriba.

(Aplausos)

-Estoy muy orgulloso de mi plato

porque es el resultado de mucho sufrimiento

y estoy contento.

Aspirantes, llega el momento de la cata.

Ana, tú serás la primera.

Hola, cariño.

¿Cuál es el nombre de tu plato?

Ya sabéis que yo siempre se lo dedico a amigos

y esto es un Lenguado Sebastián. ¿Sebastián quién es?

¿Guitarrista? ¿Por qué?

Por la forma. ¿Te parece forma de guitarra?

Tenéis mucha imaginación, no era mi intención que pareciera eso.

¿No lo ves un poco infantil? No, infantil...

(BALBUCEA) Infantil no.

Simple si acaso.

Probemos, ¿no?

Yo pensaba que esto era arroz, como un arroz de caldereta.

Esto está bueno. Pues fíjate.

Cosas buenas, cosas malas. Lo peor es la mezcolanza.

Hay un lenguado bien hecho, un crujiente bien hecho,

y unas patatas que no aportan nada

y con las que pierdes todo el gusto del plato.

Está todo bueno de sabor, ¿eh? Es un poco así por separado...

Lo peor, la patata. El crujiente de abajo es simpático.

Está muy conseguido.

El crujiente te ha quedado muy sabroso y rico.

El tipo de cocción

que le has dado al lenguado no pega con la guarnición.

Es verdad. Sí, es para un plato delicado.

Y hay una guarnición más basta que un pueblo de chorizo.

Me descolocas.

Creo que eres tú: una parte muy dura, muy ruda,

muy potente... Y otra parte será muy sensible.

Me interesa esa parte, creo que la tienes,

pero la muestras a medias. Suéltate un poco.

¿Puedo decir una cosa con cariño? -Por favor.

-Yo veo que estás,

pero me gustaría que te metieras hasta el fondo.

Porque también será bueno para ti, para tu vida luego.

Bájate la cremallera. -Desnuda pierdo.

(RÍE) -No, no, qué va, qué va.

Desnuda tienes lo mejor. Dentro está lo mejor.

-Me acordaré. -Bien.

-Gracias.

"MasterChef" es un programa lleno de emociones,

es como cuando te enamoras, pero con un lenguado, por ejemplo.

¿Hoy no vas a hacer el pino? Hoy depende de la valoración.

Os hago un rollito. No me hagas chantaje, ¿eh?

Nombre del plato.

Popetes de lenguado en 30 minutos.

Almudena, ¿estás contenta con tu plato?

Estoy contenta

porque nunca me hubiera imaginado hacer este plato en 30 minutos.

El hecho de haber sacado el plato

y verlo ahora aquí, a mí me...

No sé, siento que he dado un pasito.

Almudena, da gusto verte sonreír. Te has relajado, ¿eh?

Sí. Vamos a probar.

Está muy mono estéticamente. Está mono.

Domina mucho la cebolla.

Bueno, Almudena.

Respecto al lenguado, has llegado al límite de la cocción.

Está bien. Y luego has sido virtuosa

con ese pochado que has hecho de la cebolla y no sé qué

que le rasca a Loles. Un poquito.

Pero has sido sutil, porque has echado muy poquito.

Si echas mucho, te cargas el plato.

Con lo cual, ahí has sido pulcra.

(SUSPIRA) Yo como te he visto al principio,

digo: "Almudena no cocina hoy, se la pega, no termina".

Pero has sabido gestionarte bien dentro de lo malo

y has formado un plato equilibrado,

proporcionado y que está suave y relativamente rico. Está bien.

Y hay que felicitarte, amiga mía. Gracias, Jordi. Gracias, chef.

El puré está bien aliñado, la salsa está bien utilizada,

el caldo, me gusta esa técnica que has utilizado...

Así que te doy mi aprobado. Felicidades.

Gracias.

Almudena, ¿quieres hacer ese doble tirabuzón

para volver a la cocina. Pensé que como el lenguado

lo he extendido y luego lo he enrollado,

pues yo me voy a enrollar un poco.

-A ver. -Enróllate, enróllate.

(VICKY) Que me la como.

(TODOS OVACIONAN)

Loles, quieta. Tú no lo hagas.

No se te ocurra a ti hacer eso.

No, ya no más. Lo hace ella, que lo hace muy bien.

-Soy un lenguadito.

Cuando llegué al primer programa de "MasterChef"

era pequeñita pequeñita pequeñita.

Y ahora me siento como que estoy empezando a abrirme y a florecer.

Esta catarsis ha sido la lluvia previa para que la flor se abra.

Marta, nombre del plato. Deslenguado.

Antes he sido un poco deslenguada con Los Chunguitos.

Dije que uno era feo y otro guapo. ¿Estás contenta del plato?

Me sobra un poco de aceite

que ha salido de la salsa, pero sí.

¿Qué querías hacer?

Un lenguado a la naranja con la base del puré.

Darle un punto crujiente con la zanahoria.

Y la cebolla la he encurtido con el agua de las alcaparras.

-Muy bien. Todo muy elaborado y muy bien, ¿no?

Suena bien.

Suena muy bien. Habrá que probarlo.

¿No te parece un poquito basto?

Basto y un poquito armazón. La cantidad de puré.

Ah. Probad el puré sin el lenguado.

Parece un flan de naranja.

¿En serio? En serio, en serio.

¿Has puesto mantequilla al puré? -No.

-Ah, le falta.

-Es que ya llevaba mantequilla la salsa.

-Fíjate que a lo mejor la mantequilla en la salsa no

y en el puré sí. Sin mantequilla, parece la patata de aquella manera.

¿El lenguadito qué os ha parecido? Está rico.

-Esta mujer es tremenda, ¿eh? -A ver, no tengo hambre,

lo que pasa es que soy tragona.

¿Eh?

Qué rico... (RÍE)

-Le ha gustado. -Soy tragona.

Marta, es un amasijo de muchas cosas.

Mucho puré con mucha ralladura de naranja,

hay un exceso de grasa. Ya, se ve que sale ahí.

Un poquito mazacón era. Sí.

De puré.

-Puse todo el puré, me he venido arriba.

Es una pena porque creo que sabes cocinar.

Se te ve que tienes mano, que tienes gestos de cocina,

pero este plato se queda muy elemental.

Muy bien. Voy a ser crítico contigo, Marta.

Y bastante, no te va a gustar. Venga, va.

Mis compañeros te han dicho todo lo que hay que decir del plato.

Yo hablaré de tu actitud, no me ha gustado nada.

¿Mi actitud? Sí.

¿Por qué?

Te he visto... No es deslenguado, es desmotivado.

No. Intento sobrellevar la situación como puedo.

Sonriendo y... Como te he visto

limpiar el pescado, tratar las verduras

y trabajar, te he visto dando menos de lo que puedes dar.

Muy tranquila, muy relajada. Que no, que no.

No quiero que me lo discutas, quiero que lo pienses y analices,

porque es lo que he visto. Llevas tiempo preparándote...

Bueno, tres años preparándose. Que no es verdad.

Llevo desde la primera edición con ganas de venir.

Si llevas tres años con ganas, lo has conseguido.

Y lo que yo quiero notar son esas ganas.

Hoy no las he notado. Pues me preocupas.

Pero no es una cosa solo de Jordi. Parece a veces una cara mona

va a durar más en el programa.

A lo mejor te equivocas. Marta, ponte las pilas.

Tómatelo en serio.

Vamos, Marta... A lo mejor eso tú no lo ves,

pero es la sensación que das.

-Ah, pobre.

-¿Te acuerdas que he dicho antes actitud?

Lo he dicho por ti, porque te veía allí...

Desganada. Desganada.

-Me preocupa más que me vean desmotivada

cuando no lo estoy,

que el hecho de que haya un mazacote de patata.

José Miguel, el nombre de tu plato.

Lenguado con Corazón.

¿Por qué corazón?

Porque el único condimento es el corazón que le he puesto.

Lo he dado todo. Diría que te has dejado la piel.

(RÍE) Sí, te hemos visto.

Lenguado con piel.

No llegabas a la última canasta. -Ha sido una prueba increíble.

Es una sensación que no tenía desde que jugaba al baloncesto.

¿Y cómo crees que ha quedado el partido?

Estoy muy orgulloso del plato.

Luego lo he decorado acordándome de Jordi,

de la manera más fina posible.

¿Te has inspirado en los platos de Jordi para decorar tu plato?

Aparte de la inseguridad que tenías, que eso puede pasar,

el desorden, la suciedad, el caos en el que has cocinado

nunca te va a ayudar a sacar un buen plato.

En nuestra valoración también está la manera en la que cocináis.

Entendido. ¿Probamos?

Joder...

Has utilizado la piel, ¿no? ¿Sabes que tiene unas escamitas

que es bueno quitarlas antes de cocinarlo?

Está lleno de escamas.

¡Ostras! Te ha superado la prueba, creo.

Encima que has hecho un plato muy pesado porque hay mucho lácteo

y es un plato muy denso y muy cañero.

Encima tiene un defecto bastante gordo,

si lo sacas a un cliente y lo come

dirá que tiene la escama y no lo puede comer.

Cuando alguien viene con todo ese corazón,

con todo ese pundonor que tú le echas,

te puedo contar las cosas malas del plato,

pero tengo que alabar tu personalidad y manera de ser,

de deportista de élite, alguien que se ha dejado la piel

y que está frustrado porque ha corrido todo el partido

y ha fallado las últimas canastas. Este es tu caso.

El plato me gusta estéticamente y está bien conceptualizado.

¿Quieres probar el lenguado con escamas?

Sí, sí.

Me encantaría decirte que está maravilloso, José Miguel.

Tienes una actitud envidiable y... Sí.

El pescado tocadlo para ver si tiene escamas y quitadlas.

¿No las notas?

A mí me parece que está bien. José Miguel.

Estás pidiendo la prórroga.

Quieres jugar 15 minutos más de partido,

pero el partido está acabado.

Podemos seguir viendo si las ves o no y tal.

Pero José Miguel, hay lo que hay. No ves las escamas, no ves tal,

pero final de partido.

Delante de cocinas.

Estoy orgulloso del plato. Ese detalle del que hablan,

de las escamas, pues bueno...

Ellos valoran que es un detalle negativo,

qué le vamos a hacer. Tengo que aceptarlo.

-Madre mía, qué mal rato. Aspirantes, la cata ha terminado.

Llega el momento de deliberar para decidir quién abandona

esta noche las cocinas de "MasterChef".

Pero antes vamos a despedir a nuestra gran Loles León.

Espera, ¿puedo decir una cosita? Por favor, Loles.

El primer día que llegué aquí venía muy subida

y pensaba que yo todo lo podía hacer. No.

Ellos me bajaron del pedestal y vi que la cocina

me dio otro punto de creación y me hizo mejor de lo que vine.

O sea, que la cocina os la hagáis vuestra.

Es muy satisfactorio hacer una buena comida

para dar de comer a los tuyos. Muchas gracias, Loles.

Gracias por defender nuestro oficio, Loles.

Gracias. Un placer.

"MasterChef", yo repetiría. Me lo pasé bien, mal,

pero apasionante.

Pues ahora sí, vamos a deliberar. Señores.

Pero lo debes notar, creo, ¿no? -Sí, hombre. Se te pegan.

(MURMURAN)

-Me voy. Bueno...

A ver cómo hago para no llorar.

Cuando esté allí sentada.

Lo tenemos.

Pase lo que pase, está todo bien. -Sí.

Pase lo que pase. Aspirantes.

Os pedimos que con ingredientes básicos

presentaseis platos con imaginación.

Pero no ha sido así.

Almudena, nos encanta comprobar que después del bajón

has sacado tu vena deportiva y no te has rendido

y nos has hecho un plato muy digno.

Gracias. Te tengo que dar la enhorabuena.

porque sigues una semana más en "MasterChef".

Gracias.

Es tan bonito. Quiero alargarlo, alargarlo, alargarlo

lo máximo posible y poder disfrutarlo,

porque no me voy a encontrar en una situación igual en mi vida.

No quiero que se acabe.

Joder, qué bonito es llegar aquí. No, no... El calor...

El producto con el que se trabaja hay que ponerlo en valor.

En este caso, el lenguado, ninguno de los tres

ha conseguido que brillara.

José Miguel, te hemos visto sufriendo

como si estuvieses en la final de la Copa de Europa.

Y eso te ha hecho olvidarte

de las más mínimas nociones de higiene en la cocina.

Además nos hemos comido escamas para aburrir.

Marta, ganaste el delantal negro por ser Mari la Cochina

y vemos que has aprendido la lección.

Tu cocina estaba impecable,

pero no tu plato. Has hecho una base de puré

para una familia entera y el lenguado,

aunque de apariencia estaba decente,

al probarlo no decía nada.

Ana, tu plato era contradictorio.

Por un lado has usado una técnica de vanguardia,

cocinando el lenguado a baja temperatura,

pero luego lo has tirado sobre una mezcla de verduras

con patatas fritas.

Cuando me lo habéis contado y lo he visto

ha sido como "estás de coña, Milán".

No, no. De bofetón. Dicho esto...

El aspirante que no continúa en "MasterChef" es...

José Miguel.

Lo siento mucho.

-No pasa nada.

El jurado sabe.

Marta, Ana Milán, podéis subir a la galería.

(AMBAS) Gracias. Adelante.

-Vamos, niñas, vamos.

Qué difícil "MasterChef",

celebras de manera impulsiva salvarte

y a la vez te tienes que dar cuenta de que hay alguien que se marcha

y que es doloroso. Ha sido una especie de "qué bien. No".

(SUSPIRA) (RESOPLA)

Cuando paséis.

-Te estoy intimidando, ya que otra cosa no tengo.

Bueno, José Miguel. Segunda eliminación a la que te enfrentas.

Las dos en la cuerda floja y en la segunda va la vencida.

En la prueba por equipos no me esperaba perder.

Y hoy, en la primera fase podía perfectamente haberme salvado.

Es decir, lo que veo es que todo es una cuestión de detalles aquí.

-Este hombre está hundido. -Sí, sí, sí.

¿Te vas con buen sabor de boca? No.

Desde el punto de vista de la competición, no.

Me he preparado mucho, he venido con mucha ilusión...

Pero así es el juego. Así es el juego.

¿Qué te llevas del programa? Lo he pasado muy bien,

he sufrido mucho, os he conocido a vosotros

que sois fantásticos.

Me quedo con eso.

Y con la amistad de toda esa gente,

que es fantástica y les deseo lo mejor a todos.

¿A quién ves ganador?

No veo a nadie muy superior. ¿Tú te veías ganador?

¿Yo? ¿Al cabo de unas cuantas semanas?

Luchando por el título. Vuelvo a preguntar,

¿quién te gustaría que ganase? Eso es otra cosa distinta.

El Sevilla, mi buen amigo, es un tipo increíble.

Félix también, Álex también, Almudena, Avellaneda...

Todo el mundo... Tamara. Todos, todos, Vicky.

Todos increíbles. Has pasado de ninguno a todos.

Quien gane me va a parecer bien.

José Miguel, ha sido un placer tenerte en nuestras cocinas.

Igualmente.

Ha llegado el momento de colgar tu delantal

y decir adiós a estas cocinas.

Oído, chef. Gracias, amigo.

Oído, chef. Un placer conocerte.

Gracias.

(JOSÉ MIGUEL) "Yo venía a ganar y me voy muy pronto,

me dar rabia, ha sido muy poco tiempo

y hay cosas que no me ha dado tiempo a hacer.

Ha sido una experiencia no positiva, muy positiva.

Ha sido increíble. Una muy buena lección de vida

y muy buen recuerdo. Es un privilegio haberlo vivido".

La exigencia de "MasterChef"

rompe cada semana el sueño de un nuevo aspirante.

Mientras los demás siguen esforzándose

por alzarse con el título

de IV MasterChef Celebrity España,

los retos se complican, la moral se tambalea,

pero en "MasterChef" siempre se aprende.

Les esperamos la semana que viene con más emociones,

mientras tanto, ya saben, pónganle...

(TODOS) Sabor a la vida.

-Bravo, Pepe.

Aspirantes, bienvenidos al colegio público Federico García Lorca.

Vamos, chicos. -¡Qué bonito!

-Vamos más lentos que las tortugas. -¡Venga, que sois lentos!

-¡Ole, vamos con la nitro!

-No, Vicky, no.

¿Crees que esto es el tamaño de una albóndiga?

Tienen nueve años. Son niños grandes.

Ya podéis correr porque nos va a pillar el toro al final.

Hay pescado como de hospital. Es la comida de hospital.

-Y albóndigas hechas con mierda de vaca.

-¡Hala! ¡Que no! ¡Sevilla!

¡Por Dios, que son niños!

¡Madre mía, madre mía, madre mía!

-¿Qué pasa? -Nada.

¿Qué tal, Álex? ¿Cómo estás?

Muy nervioso con mi mujer aquí. Ah, ¿sí?

¡Eh, eh, eh!

-Se te quema. Apágalo. -Ya...

Esto está malo, malo.

No entiendes nada.

Es verdad, le falta un poco de "punch".

El aspirante que no continúa

en las cocinas de "MasterChef" es...

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Programa 2

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Masterchef Celebrity 4 - Programa 2

18 sep 2019

Los aspirantes de ‘MasterChef Celebrity 4’ aprenden una técnica milenaria que ayuda a cocinar los alimentos, a realzar su sabor y a cambiar su textura: el marinado. La chef Macarena de Castro, de una estrella Michelin, les enseña todos sus secretos y posibilidades.

El jurado les propone un viaje en el tiempo. En 1480, en el Castillo de Belmonte de Cuenca, el Marqués de Villena se niega a aceptar que la Guerra de Sucesión ha terminado y ‘MasterChef Celebrity’ debe lograr la paz con el mejor banquete de la historia. Paula Prendes y Óscar Higares, participantes de la pasada edición de ‘MasterChef Celebrity’, son los capitanes de ambos equipos. Cocinarán para 100 invitados, a los que servirán un menú con los productos e ingredientes de la zona. Lo harán tal y como se hacía en la época, ya que usarán fuego vivo, sin cocina eléctrica ni las comodidades de una cocina del siglo XXI.

Los delantales negros se juegan la expulsión en tres divertidos retos, en los que han de demostrar todo lo que saben de cuchillos y utensilios de cocina.

ver más sobre "Masterchef Celebrity 4 - Programa 2" ver menos sobre "Masterchef Celebrity 4 - Programa 2"
Programas completos (17)
Clips

Los últimos 187 programas de MasterChef Celebrity 4

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Nicole

    1:02:40 Buena esa musica del Rayman Legends. Bravo!! :D Ps. A ver si le ponen para la proxima algo de Kingdom Hearts, que tambien le da XD

    27 sep 2019
  2. Rosa Olivares

    vivo en eeuu y siempre he podido ver masterchef, de todas la categorías... hasta de esta ultima de celebrity los programas 1 y 2 y ahora el 3 me dice que no puedo verlo por estar fuera del territorio? no lo puedo entender??? me lo podría alguien explicar?

    27 sep 2019
  3. ale

    no dejar empezar el video... no funciona

    19 sep 2019