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Para todos los públicos MasterChef Celebrity 3 - Programa 8- ver ahora
Transcripción completa

En cada puesto de cocina

hay una cesta con 12 ingredientes.

Vas a tener que robarle cinco al compañero que tú quieras.

La pierna de cordero, el alga.

No empecemos con eso.

Yo normalmente no soy tan mala, pero...

Yo me he imaginado a Boris llorando y me ha hecho gracia.

¿Cómo se abre? ¿Cómo se abre? ¿Cómo se abre?

No tengo nada claro, voy a tientas.

Qué desastre. Nada de esto funciona.

Aquí ya no valen las excusas. Aquí o se cocina o te vas.

Yo mejor me voy, ¿no?

Aspirantes, el Teatro Real cumple año.

Vamos, chicos. -Es que es una cosa estúpida.

Que se me quema. -¿Qué le has echado, Antonia?

Un poco de vinagre. No pasa nada, el wok es así.

Me faltan seis platos de quinoa. Asumo mi responsabilidad.

Pero yo te juro porque me muera que conté 50.

Debéis hacer un plato de alta cocina

utilizando todos los utensilios de vanguardia.

La teniente O'Neil soy en este momento.

Grande, Antonia.

Guau, esa me ha salido fantástica.

Venga, Mario, que está muy bien.

Estoy bloqueado.

Las bolitas de manzana estaban... uf.

Hoy querías hacer un plato para lucir.

Has querido hacerlo ultramoderno.

No se reconoce lo que tú has querido plasmar.

El aspirante que no continua

en las cocinas de "MasterChef" es...

María.

No.

Bienvenidos una semana más a "MasterChef Celebrity",

el programa en el que actores, deportistas, modelos,

escritores, cantantes, artistas en definitiva,...

Hala, que "bellisimo".

Se enfrentan al que puede ser

el reto más complicado de sus carreras,

cocinar bajo presión.

Qué "eleganza".

Y lo hacen por una buena causa, ganar 75.000 euros

para la ONG que elijan y suceder a Miguel Ángel Muñoz

y Saúl Craviotto en el título de MasterChef Celebrity España.

¡Oh!

¡Guau!

Uh, teatro.

Ay, que "dibubi".

Me encanta. -Y a mí.

Qué imaginación.

Pero por favor, tomad asiento.

Huy, muchas gracias.

Ay.

Ay, qué cómodo esto.

La primera vez que nos sentamos en "MasterChef".

Antonia, ¿qué te parece el cambio de look

que le hemos hecho a las cocinas?

Me encanta, parece estar en La Scala.

Ay, qué divino. -De "Milano".

Espero que haya una buena sorpresa dentro de esta caja.

Sí, van a cocinar unos guiñoles.

Santiago, tú ves un telón y unas butacas

y qué recuerdo te viene a la cabeza.

Que habrá un apuntador para decirnos la receta.

Yo estoy contentísimo.

(RÍEN) Qué bueno.

Os esperan tres retos complicados.

Así que de momento podéis relajaros en esas butacas

que parecen tan cómodas porque empieza la función.

("Turandot" de Puccini)

No. Ay, me encanta.

Guau. "Il nome mio"...

(CANTA) #Nessun saprà.#

(CANTA) #¡No, no!#

Dios, suena la música de Pavarotti.

(CANTA) #Vincerò.#

(CANTA DESFINANDO) #Vincerò.#

¡Olé!

(Risas)

Bueno, bueno, veo que habéis reconocido lo que está sonando.

Es el gran Luciano Pavarotti cantando la que fue

su aria por excelencia, "Nessun dorma",

de la ópera "Turandot".

Como habréis podido adivinar el primer reto de la noche

tiene que ver con la ópera. Ah, ya empezamos.

Y para acompañaros en la cocina hemos invitado a dos divas

que también pasaron por estas cocinas

y que por supuesto dieron el cante.

Las concursantes de la 2“ edición

de "MasterChef Celebrity"...

Bibiana Fernández y Anabel Alonso.

(GRITAN CONTENTOS)

(Aplausos)

¡Bravo!

¡Ay, ay!

Es que las altas se abrazan antes.

¡Ay, por Dios! ¡Ay, espera!

Socorro.

(Risas)

Mi amor.

(Risas)

Hola, Bibiana. Yo quiero.

(RÍEN)

Quítate el maquillaje,

porque te ha puesto... Perdido.

Sí, no, te ha dejado bien...

Joder. Le has dado el beso con ganas.

Sí, le he tatuado.

Yo creo que me ha pintado hasta la campanilla.

Escucha, sólo te falta darte un desinfectante.

Tampoco es para tanto. -Bueno, ya está bien.

Bueno, Anabel y Bibiana,

bienvenidas de nuevo a "MasterChef".

Un placer veros siempre aquí. Qué alegría.

No te han preguntado nada. -Bueno, pero yo estoy contenta.

Pero ellos tienen que decir cosas.

Bueno, pues decir cosas.

"Vorvé". Aquí estamos. "Vorvé".

(CANTA) Bueno, ya está.

Oye, que va de ópera esto. -¿Y eso es una ópera?

Es un tango. -Pues ya, ya. Bien.

¿Qué te parecen vuestros sucesores?

Pues me parecen unos no dignos sucesores,

sino más que eso, unos hasta son amigos

inclusive personales.

Es verdad Anabel que en vuestro chat habláis

que sois mejores vosotras. Hombre, no hay color.

Espera, que son amigos, sí. Pero que no hay color.

Pero quitando esa que canta como un perro

que la he escuchado desde dentro.

Yo cantaba mucho mejor, lo que pasa que yo en vez

de la ópera le daba a la bulería.

¡Eh! -¡Olé!

Bibiana, Anabel, vamos a hacer una cosa mejor.

Elegid al nuevo retal.

Yo Carmen. -Carmen es retal.

Pero no por nada, es que a la pobre

no la coge nadie, como a nosotras.

Quedan las tres ideales.

Nos cogían porque no quedaba ya más nadie.

A mí igual, no me quieren y luego en todos

los equipos que estoy, ganan.

Porque soy el talismán.

Aspirantes, el mundo de la ópera

está íntimamente ligado al de la gastronomía.

Van a ir sonando fragmentos de óperas muy conocidas

y vosotros debéis decir qué ópera es.

Yo no tengo ni idea de eso. -Vamos a ver.

Cada ópera va asociada a un plato.

Y será el que tenéis que reproducir.

Como ya os conocemos bien después de 7 semanas

nosotros vamos a catar vuestros platos a ciegas.

Y tendremos que adivinar quién lo ha cocinado.

Qué bueno. Bueno, a ver si conseguís

cautivarnos como si fuese música.

Guay. Y para asegurar nuestra

objetividad no vamos a estar presentes

ni en el reparto de platos, ni durante el cocinado.

Guau. ¿De verdad?

Bibiana, Anabel. ¿Qué?

Os dejamos de directoras de orquesta.

(Risas)

Ah, qué bueno. Me viene bien ese cambio.

A ver, ¿estáis seguros? ¿De verdad?

Yo no. Os quedáis al mando.

Qué locura, pero esto va a ser un cabaret.

Va a ser una astracanada.

No queméis las cocinas.

Y no vale ayudar, que os conozco.

Vale. -No, no, ayudar no.

No, es que si ayudamos la...

Antes de irnos tenemos algo muy importante que anunciaros.

En este reto está en juego un privilegio vital

para vuestra permanencia en el programa.

Oh, guau. Sólo será para uno,

para el que más brille.

El delantal dorado. -¡Oh my God, no!

La inmunidad. -¡No!

¡Oh!

¡No! -¡Hala, para...!

¡Yo la quiero, la quiero!

¡Oh! -¿Qué significa esto?

¿Qué es eso?

¡Oh!

¿Inmunidad hoy?

El delantal dorado.

¡Oh! -¡Yo lo quiero!

El ganador de esta prueba lo conseguirá.

Yo nunca lo llevé. -Yo tampoco.

Y ya sabéis que otorga la inmunidad esta noche.

Y por tanto le asegura permanecer una semana más

en estas cocinas pase lo que pase.

Oh, guau. -Pase lo que pase.

El delantal dorado será

para quien dé el do de pecho en este reto.

Y este...

¡Ay! -¡Oh, Jordi!

Me doy la vuelta.

(TODOS) ¡No!

Oh, ya empezamos.

Este se lo pondrá el que más desafine.

Antonia, ¿quién crees que merece este delantal negro?

(RÍE)

No quiero ser cruel, pero es increíble

que el talismán de vida nunca ha hecho

una prueba de eliminación. ¡Se lo merece un poco!

Ojalá. Mira, estoy rezando.

A ver si mi plegaria se escucha, Dios.

Jordi, Samantha, vámonos

y confiemos en que todo salga bien.

¿Ya os vais? Os dejamos en buenas manos.

En muy buenas manos.

Vamos a ser vuestros dignos sucesores.

Seguro. Por aquí, ven. Por aquí.

¿Por aquí? Sí, por ahí, por ahí.

Bueno, se están jugando el puesto, que lo sepáis.

Somos Jordi, Samantha y Pepe.

Nosotras. -Somos tres en dos. Tres.

Por favor, no me interrumpas que voy a explicar

la mecánica de lo que es este inicio de prueba, ¿vale?

Cómo te voy a interrumpir si yo no sé cómo va la mecánica.

Es un teatro total.

Van a sonar unos fragmentos de ópera.

Tenéis que adivinar a qué ópera corresponde.

Y el que lo adivine...

tendrá que cocinar el plato que va unido a esa ópera.

Si en algún caso ninguno lo adivina

nosotras asignaremos el plato a quien nos dé la gana.

Okey. -Arrancamos.

(Ópera)

(TARAREA)

Espera.

Es "Libiamo ne'lieti calici".

No, no, no es ese nombre.

No. -No es ese nombre.

(Ópera)

Sí, yo sí lo sé.

Oye, siéntate, porque esto va para largo.

Es "La Traviata".

¡"La Traviata" de Verdi1

Vamos a descubrirlo.

No veo nada. -Tú por debajo.

Ay, ay. -Es "La Traviata".

(Aplausos)

Muy bien, Boris. -Bibiana, levanta la campana

para que sepa qué tiene que cocinar.

(TODOS) ¡Ooooh!

Es un risotto con espárragos, tomate y setas.

Y veo aquí unas lascas de parmesano.

Pues, Boris, tú tienes tu plato adjudicado.

Vaya, pero vaya...

Me encanta hacerlo. Encuentro que es muy sexy.

Porque es sexy ver a alguien que está pendiente

de un plato y lo está probando,

y va hablando y va oyendo una ópera por ejemplo,

que te puedes poner "La Traviata",

sus primeros dos actos, porque al tercero

ya se te pasa el risotto.

(Ópera)

Ay, "Carmen". -"Carmen" de Bizet.

Lomana, Lomana.

"Carmen".

De Bizet. -La "Carmen" de Bizet.

La Habanera. -Efectivamente.

¡"Carmen", bien!

Bravo, Carmen.

-Es la ópera más famosa de la historia.

¿Y vamos a descubrir el plato? -Vamos a descubrirlo.

El plato.

Chuletas de ternera

con salsa de tomate, arroz y verduras.

Qué bueno. -Las chuletas están empanadas.

Me está entrando hambre, ya ves tú.

Pues este maravilloso plato se lo dedicó

el famosísimo chef Auguste Escoffier

a la ópera "Carmen" de Bizet. Bueno, esta es la versión

que hemos hecho porque seguro que no ponía

estos rectangulitos, ponía así a burruño.

(Risas)

Bien, pues escuchemos la tercera ópera.

(Ópera)

¡Ay, ay, ay!

¿Puedo ayudar? -No puedes ayudar.

¿Nadie lo sabe?

"La flauta mágica". "La flauta mágica".

"La flauta mágica".

Huy, por ahí me parece a mí que alguien ha chivado algo.

Lleváis razón, ha habido soplo. No pasa nada.

No, era por gestos.

Si te he visto yo hacer...

Vamos a descubrirlo.

"La flauta mágica", amigos.

Vamos a ver qué plato va a ser

y luego ya veremos a quién le toca.

(Exclamaciones)

Es una tarta Mozart.

Es una de las tartas más famosas de Viena

y uno de los platos que más cambia

dependiendo de el pastelero que sea.

Esta es la última ópera que... -¿Esta?

No.

Le voy a pegar así un bofetón a esta... ¡Calla, loro!

¡Calla!

Esta es la última ópera que hizo Mozart.

¡Esta, "La flauta"! ¡"La flauta"!

Le voy a pegar.

Bueno, y le damos esta tarta a...

Ona, porque me parece que cocina muy bien.

Vaya.

(CANTA UN ARIA) -Calla, loro.

Tiene muchas dificultades. Si eres medio soprano.

Claro, porque mido lo que mido. -Por eso.

Jolín con las retales,

me han dejado un regalito muy bonito, ¿eh?

(Ópera)

Ah, "Casta diva", María Callas.

Sí, pero es la ópera. A ver, la ópera.

Puedes cantar a ver si te inspira.

(BIBIANA CANTA)

¡"Norma"! ¡"Norma", "Norma"!

¡La "Norma" de Puccini!

"Norma" de Puccini, ¿dices?

La "Norma".

Pues es "Norma", pero no es de Puccini.

Es de Vincenzo Bellini.

Ah, Bellini, de Bellini.

Atenta a tu plato.

¡Anda!

¡Por fin una buena pasta con berenjena!

Macarrones a la norma.

Elaborado con ingredientes sicilianos:

berenjena, albahaca.

Es un plato siciliano.

Por fin hacer una pasta como Dios manda.

Claro, ahora quiero saber qué pasta me van a dar.

Si la tengo que hacer yo

o me van a dar ya una pasta seca.

Oye, Santiago, ¿tú no conoces ninguna ópera?

Yo soy más de zarzuela.

Si no os importa cambiar el tema.

Ya, pero ya no. Ya de zarzuela hemos llegado tarde.

Venga. Pues venga, tira.

(Ópera)

"O mio babbino caro".

¿De qué ópera? -Este sí es Puccini.

Vas bien. -De, de...

Esas personas que van por la calle.

Bohemios. ¿"La Boheme"? -No, no.

Mario, "La Boheme". -"La Boheme", claro.

Y el plato que vas a tener que preparar es...

A ver qué hay aquí.

¡Chan! -¡Oh, guau!

Ciervo asado con dátiles, patatas y salsa de vino.

Esto es lo que tienes que hacer.

Qué bien. -Qué rico.

He adivinado que es "La Boheme".

Pero no porque yo supiera que era "La Boheme", ¿eh?

Sino porque Bibiana ha dicho:

"¿Qué hace la gente cuando pasea?"

Porque yo tampoco soy tan inculto.

Entonces yo he asociado: "¿Quién era la gente

que paseaba por París?"

Y digo: "La Boheme".

Pero vamos, tampoco te creas

que estoy muy contento con "La Boheme", ¿eh?

(Ópera)

¡"El barbero de Sevilla"!

(CANTA)

¡Muy bien!

Creo que sí. -A ver, ¿de quién es?

Puccini. -¡No, no, no!

Rossini. -Rossini, Rossini.

Es que hay tantos italianos: Rossini, Fellini, Paganini.

(CANTAN)

Sigue, sigue.

(CANTA)

¡Bravo! -"El barbero de Sevilla".

(Aplausos)

Muy bien, para que veas que no sólo era zarzuela.

Zarzuelas sí que me las conozco.

"La Gran Vía", "La verbena de la Paloma".

(CANTA) #Por ser la Virgen de la Paloma#

#un mantón de la China-na China-na.#

Que son muy bonitas las óperas. Pero, hombre, una zarzuela.

El plato que vas a tener que preparar es...

¡Oh! -Oh, qué guay.

¿Qué es eso? -El turnedó Rossini.

Con foie, trufa, salsa de Madeira

que será una reducción, y patatas y verduritas.

Jo, está muy bien. -Quiero decir una cosa.

Este también es de Escoffier y se lo dedicó a Rossini.

Escoffier era un cocinero

que cocinaba para la ópera. -Todo el rato.

Pues ya solamente nos queda una ópera

y un plato asociado a esa ópera.

Paz, es para ti.

Vamos a escucharlo. Muy bien.

(Ópera)

El "Lucevan le stelle".

(CANTA)

Qué maravilla.

(CANTA)

Adoro esta canción. -Por favor, ¿hay un médico?

La "Tosca". -Destapamos cortina, Bibi.

A ver, mira.

"Tosca", lo que tú dijiste.

"Lucevan le stelle". ¿Cómo se dice, Antonia?

"Lucevan le stelle".

"Lucevan". -Lucen las estrellas.

Así que, Paz, vamos a ver

qué plato te ha tocado cocinar. -Muy bien.

¡Hala! -Es un postre.

Se llama Copa Melba. Y a que no lo vais a creer,

es otro de los platos de Escoffier.

No me digas. Qué barbaridad.

Esta Copa Melba lleva melocotón en almíbar,

helado de vainilla, salsa de frambuesas y chantilly.

Qué fácil. -Claro.

¿De dónde viene el nombre de Copa Melba?

Pues que se lo dedicó a una soprano

que se llamaba Nelly Melba.

Nelly Melba. -Nelly Melba me gusta.

Por fin, ya está todo repartido.

Pues ha costado, ¿eh? Ha costado, ha costado.

Porque sois muy majos, pero de ópera no tenéis...

Ni idea, vamos. -Nada, nada, nada.

Venga, a vuestro puesto en el atril de los jueces.

No estamos acostumbradas.

Ahora sí, se acabó la función de las retales. Por fin.

¡Bravo! -¡Bravo!

Mucha suerte, chicos. -¡Bravo!

Ahora, aspirantes,

los protagonistas vais a ser vosotros.

Dios mío. -Qué ganas tenía de decir esto.

La verdad es que ni en mis mejores sueños.

Qué mala eres.

Bueno, os voy a decir que el tiempo que tenéis

para hacer la compra en el supermercado

y realizar vuestros platos es de 75 minutos.

Muy bien.

Y el tiempo comienza en tres, dos, uno, ya.

¡Vamos!

Va, va, va.

Vamos a picar, niña, las avellanas.

Ay, las avellanas con los dientes estos míos no sé.

¿Pero dónde vais? Venimos aquí a picar algo.

Tú sabes que nosotras éramos mucho de picar una avellana.

No me entretengáis a los aspirantes, ¿eh?

Tiene que haber dátiles. -Dátiles, sí.

Venga, "Marito". -Los dátiles.

¿Dónde han puesto los dátiles?

Esto, estupendo. -Los dátiles.

Pero no los quites del plato, que les hacen falta.

Pero para dos que voy a coger.

Bibi, no les quites materia prima.

Pero son postres, mujer.

Coger de todo, mejor que os sobre.

Que sobre, no importa.

¿Sabrás partirlo? ¿Yo qué voy a saber?

¿Nadie necesita carcasa de pollo?

Yo. Mil gracias. ¿Me llevo una o dos?

Tú llévate que te sobre.

Ya está.

Los higos. -Los higos.

Bibiana, a tu sitio.

Ay, qué buenos estaban los higos.

Y los dátiles.

Cinco, cuatro, tres...

Los dátiles buenísimos, ¿eh?

Ya sabéis que tenéis 75 minutos,

que ya no son 75. -Sí, claro.

La que me espera a mí hoy aquí.

Paz, ¿pero qué te vas a hacer, un apartamento?

Es que necesito dos porque si no, no llego.

No, pero es que tiene que coger y tiene que hacer chantilly,

helado y tiene que hacer también caramelo.

¿Tú sabes que estoy a tu lado? -Ah, que estoy gritando.

Sí. -Ah.

Cálmate, Mario. Cálmate.

¿Y ahora cómo parto yo esto?

Santiago se ha traído... Mira, para el trocito

que tiene que hacer que es este mira lo que ha cogido.

Bueno. -Va a dar un banquete

de una boda de cien invitados.

¿Qué hago yo con esta carne?

Yo creo que hay platos que me parece que no tienen

tanta complicación. -Complejidad.

Claro, como el risotto.

Me resulta más fácil que el ciervo.

Porque yo no he hecho nunca ciervo.

Es más, creo que no he comido ciervo tampoco.

Yo no porque me da pena, me acuerdo de Bambi.

Huy, yo también, y de la madre.

El de Ona tiene tela, ¿eh? -El de Ona es tela.

Son varias cosas.

Son varias capas de chocolates más el bizcocho

que supongo que también lleva chocolate.

Y después la manzana no tiene truco.

Paz, fíjate que esté en gramos

la máquina esa del demonio. -Está bien.

Vale, lo voy a derretir.

Lo tenía en libras, y era en gramos.

Es que nosotras nunca hemos sabido traducir.

Nunca, las onzas, no.

Ella está ahí dale que te pego, peleándose con la masa.

Te acuerdas que eran cinco huevos.

¿Cómo era? ¿Tú te acuerdas?

Seis. -Cinco.

¿Eran cinco o seis? -Seis.

Seis huevos por un kilo de harina.

Sí. Los penne la dificultad está en la masa.

Pero después yo creo que el plato

se le puede dar bien porque es pasta y es italiana.

Y además ella lo ha dicho, todo siciliano.

Oh, Dios.

Pues me compré la máquina para hacer la pasta

y no la he vuelto a usar. -¿Ah, no?

No, porque dije: "Total, ya la venden hecha."

Mama, "cuánto dura".

Las chuletas le tocaron a Carmen.

Que lleva también un arroz y unas verduritas.

Las reducciones es lo más complicado.

Y que acierte con esa cantidad de hierbas justas,

que son las que podrías comer. Acuérdate que nos decían:

"¿Tú te puedes comer esa hierba?"

La de hierba que he comido yo. -Eras una cabra montesa.

¡Guau, lo he sacado!

En mi vida había partido una carne.

No puedo estar aquí un cuarto de hora haciendo una masa.

Mario ya tiene un cazo caliente para lo que sea.

Muy bien dicho.

Casi estamos.

Es que no puede ser, ¿eh?

Ay, qué alegría.

Qué bien, ya puedo ser carnicera.

Venga, preciosa. -No, es que es una masa dura.

Mario, estoy feliz,

he conseguido sacar chuletitas de este tocho.

Eso está muy bien, cariño.

Lo he hecho "dabuti".

Mira qué concentrados están todos.

Nosotras no éramos tan calladas.

Tú la que menos, tú cantabas todo el rato.

Todo el rato cantabas temas.

(CANTAN)

Oye, yo ya estoy cansada de la distancia.

Es que desde lejos yo no veo. -No podemos opinar.

De cerca tampoco veo, pero vamos a enterarnos.

Hola, cariño mío. -Cuéntanos cómo vas.

No es difícil, pero son muchas elaboraciones.

Eso. -Ese es el problema.

¿Y te gusta hacer postres? -No.

Es que me da mucho coraje a mí el postre.

Claro, los postres son muy complicados.

Y yo con esta máquina haría...

Quince. Esto ya lo tengo reservado.

Los huevos, la yemas y las claras

las has separado un poco regular, ¿no?

Ya, bueno, no pasa nada.

Las ha dejado ahí. -Pelillos a la mar.

Te dejamos porque yo sé que hablar y hacer esto...

A mí me entraba una mala leche.

Vamos a Molestar a Santiago ahora.

Sí, a Santiago molestarle mucho que él lo hace todo muy bien.

Vamos a molestar a Santiago. -No, porque además lo he dicho:

"Mira Santiago qué disciplina tiene."

Estoy haciendo una reducción para hacer la salsita buena

de trufa, que estoy haciéndola con los retales...

precisamente como vosotras, del solomillo.

¿Y las patatas suflé cómo lo ves?

Eso lo veo complicado, porque nunca ni las he hecho,

ni me han salido, ni he visto como salían a otra gente.

Pero tú no te preocupes, porque si todo el plato está,

y lo llevas bien encaminado. -Yo es lo que he pensado.

Siempre se podría perdonar

porque el resto del plato está perfecto.

Es lo que yo digo. Si es que pensamos lo mismo.

Pero te veo muy metódico. -Muy centradito.

En el momento que lo has dicho, no lo pongas nervioso.

Sois majísimas. Hasta luego, chicas.

Esto ya está hirviendo, mis melocotones.

Si me llevo el delantal dorado

no sabéis lo contenta que estaré porque llevo

todas las eliminaciones menos una.

Y me haría la mujer más feliz del mundo.

Bueno, "Marito". -No te queremos poner nervioso.

¿Te acuerdas que yo decía:

"En estado zen puedo estar una hora sin respirar?"

Tranquilidad, serenidad y buenas calmas,

que en estado de zen soy capaz de cocinar todo.

¡Venga, venga, venga!

¿En qué momento estás, mi amor?

Acabo de marinar la carne de ciervo.

Perfecto. -He puesto la reducción.

Y ahora tengo que hacer una salsa de cebollino.

Qué maravilla, por Dios. -Así que la idea la tengo.

Y esa redecilla cómo te queda. Me la regaló la Olvi.

Es mi talismán. -Si esta yo aquel día.

Y las patatas tienes que hacer el purecito.

Sí, también. -Lo tienes todo muy claro.

Deseadme mucha suerte, que me juego mucho.

Mucha mierda. -Te quiero, rubia.

Ay, por Dios. -A ver si consigues

el delantal dorado que te va muy bien con la camisa.

A mí me gusta mucho el oro. Sólo creo en el oro.

Soy como las urracas.

A las urracas les gusta mucho el oro.

Los mirlos son los que se cagan mucho,

pero las urracas van al oro.

Entonces a mí el oro me gusta mucho.

Oro, oro, oro. Oro loro, oro loro.

Si me dieran el oro hoy

sería la persona más feliz del mundo.

Porque también sería la primera vez

que se me reconoce un poco,

porque yo siempre estoy en ese término medio.

Y ya me empieza a apetecer sobresalir un poquito más.

Okey, siete.

Ya está.

El crumble yo creo que está muy rico.

Está "crunchy", está en su punto, doradito.

Ahora, el merengue. Venga, vámonos.

Bueno, a ver la italiana con su pasta.

Antonia, tengo mucha confianza en ti porque es una pasta.

Gracias, mi amor. Os quiero.

¿Tú en casa sueles hacer la pasta fresca?

En Italia hay una buena pasta. También aquí en España.

Pero nosotros la tenemos ya hecha seca que es buena.

Claro. -Con harina biológica.

En resumen, no haces la pasta. -Pero hoy voy a hacerla fresca.

Hoy tú con tus propias manos. -Con mi propio amor.

Cuando estuve aquí también aprendimos a hacer pasta,

que era 6 huevos por kilo de harina.

¿A que es eso? -Un huevo cada 100.

Claro, pues eso. -¿Tú cuánto has puesto?

No, sí, un huevo cada 100.

"Amore", mira, el cuchillo se ha puesto...

Escúchame, ¿qué te pasa con Carmen que quieres

que se lleve el delantal negro, nena?

Sí, se lo tiene que llevar porque es la única,

lo digo con todo cariño, que no ha hecho una eliminación.

Dice: "Lo digo con todo..." -Yo no le lo puedo creer.

Y dice con todo el cariño.

Si lo dice con mala leche la mata.

Que no ha ido a ninguna prueba de eliminación la tía.

Nunca. -Una, una, que me desmayé.

Pero qué maravilla. -No, una.

Tengo suerte. -Pero claro que sí.

La suerte en la vida cuenta mucho también.

Pero trabajo como una mula cuando me toca.

Pero me desmayé porque había tomado

una pastilla y me sentó mal.

Entonces yo no podía haber venido nunca.

Casi la palmo.

Yo también me quería desmayar como ella.

Pues mucha suerte, Antonia, cariño.

Ahí, perfecto.

Y ahora vamos...

Me he enterado de una cosa. ¿De qué?

-Ella ha estado dos meses en Can Roca.

¿Qué tal? -Hola, qué tal.

Para empezar, suerte, toda la del mundo.

Es el plato más complicado. Pero fíjate cómo está

la crema pastelera y el chocolate ya.

Aquí he hecho la pasta bomba.

He desecho el chocolate al baño María.

Luego he puesto el almíbar aquí.

Estoy montando la nata y luego lo voy a mezclar todo,

lo voy a poner en una manga pastelera y a la nevera.

Fíjate, sólo decirlo, cómo lo cuentas y tener

esta capacidad de tener esta tranquilidad...

No te creas. -Yo si estuviera donde estás tú

me hubiera escupido a mí misma.

Lo que tenemos que decir es que los postres

tienen que ir pesados milimétricamente.

Me hace mucha ilusión que estéis aquí

porque os admiro mucho a las dos.

Me reí muchísimo con vosotras, muchísimo.

Y sois unas cracs.

Venga, cariño.

A tope. -Tienes a los mejores maestros.

Gracias.

Ideal, me encanta. Yo creo que con esto...

Compañero. ¿Cómo vas, Santo? -Bien, bien.

Aquí intentando lo de las patatitas.

Bueno, Carmen, ya estamos contigo.

Ya estamos contigo, mi amor. Huy, qué bueno sofrito.

El tocho de carne que me han dado y he conseguido sacarlo.

Ya sirvo para carnicera.

Esto es, pero te han salido perfectos.

El punto del arroz lo veo perfecto.

Escucha, ¿qué te parece que Antonia quiera

que te pongas el delantal negro?

Desde el primer día la tiene cogida conmigo.

Nos ha dicho que la única prueba de eliminación

te caíste redonda. -Pero redonda.

Y además me quedé agarrotada.

Y yo le digo: "Igual estoy en esa fase que me he muerto

y todavía no me he enterado."

Porque dicen que los muertos se quedan tiesos.

Yo creía que me moría. Y semi la palmaste.

Sí, pero hice cuatro platos. -Qué bien huele

Yo me hacía un pisto y unos huevos fritos.

El negro no te va a tocar. Lo llevas muy bien.

Es que es la única manera de que me echen.

Te digo una cosa, lo llevan bastante bien.

Yo, claro, yo es que sólo veía los míos.

Y claro, lo mío era un cuadro.

¿Cómo vas, cariño? -Esto tiene demasiado aceite.

¿Cómo lo puedo reducir?

Pues puedes sacarlo. Lo cuelas un poco.

Vale, venga, a ver si lo podemos hacer bien.

Sujeta bien, eso es.

Tú echa. Va a quedar aceite.

Exacto. -Ay, ay.

La cagada total. -Vamos allá, no.

La cagada total. -Cuélalo, cuélalo.

Échalo, échalo. Ahora echa aceite ahí.

Eso es.

Quita, no lo pongas debajo del agua.

Es verdad. Ya está, venga. -¿Tienes otra cazuela limpia?

Sí, tengo otra cazuela limpia. -Sácala.

Ahí, va a salir perfecto, ya verás.

Y esto lo estás cociendo. -Eso es un caldo, mi amor.

¿Pero no lo vas a reducir?

Claro, no hace falta, es un risotto.

Va a saltar un poco con el agüita, pero ya está.

Lo hemos salvado. -Sí.

¿Tú crees? -El sofrito está salvado.

Ya está, no ves las cantidad de aceite que hay.

¿Y estás contento con el plato que te ha tocado?

Sí, pero lo que no puede ser

es que se vaya complicando tanto.

No se va a complicar. Te dejamos así.

Amores. -Por aquí por este lado.

Chicos, os deseamos suerte. Os vemos muy bien.

Realmente vais todos muy bien. O por lo menos yo como tenía

la sensación de lo mío, que era tan burra.

Mira qué bien va esta. -La italiana siciliana.

Mira este cómo lleva las patatas.

¿Qué? Pues, hija, que nos estamos

ganando los "friskis" hoy. Lo llevan fenomenal, ¿eh?

En general el único que he visto

un poco más entorpecido es Boris.

Mira qué bueno que está esto.

Qué tomate con la cebolla, mira.

Llevan media hora casi.

Entonces tienen mucho tiempo.

Todavía no entendéis el tema del reloj, ¿verdad?

Yo no me lo sé. Ella dice que es media hora.

Y cuánto, 75 minutos.

Aspirantes, habéis consumido los primeros 45 minutos.

Os queda media hora por delante.

Pues yo creí que quedaba al revés.

Nunca me enteré.

Algo que nunca he hecho

y nunca me ha salido, las patata suflé.

Las tienes que pasar a 180 o 190 a otro aceite.

O el mismo aceite calentarlo.

Como es la primera vez que lo hago

estoy perdido con la técnica y asustado.

Las retales graciosísimas. Para reírse, no para cocinar.

Por eso las llaman las retales. Yo prefiero los jueces

y si puede ser algún chef que te eche una mano.

Pero si no te he preguntado, ¿por qué contestas?

Yo estoy hablando sola, déjame tranquila.

Esto huele de rechupete.

Machaco y ya.

Mira, mira a Paz, mira a Paz.

Sí, con el hielo.

Mira qué mono.

¡Ay, qué buena! ¡Oh, Dios, cállate!

¿Qué le pasa a Antonia? Se le está quemando algo.

La primera vez que hago "macarroni".

Antonia, ¿estás bien? Sí, claro, estoy contenta.

¡Oh, Dios!

Como es tan efusiva

no sé si está contenta o disgustada.

Dice lo mismo te quieto que me cago.

¡Eh, eh!

¡Vamos, Antonia! ¡Vamos, Antonia!

Vamos. ¡Yo voy a llevarme

el delantal dorado!

¡Vamos, Antonia! Espera, un poco de harina.

Basta, basta, basta.

Voy a ver, es que no veo.

¿Cómo va el helado, Paz? -Ahora mismo no lo veo.

Imagino que irá bien.

Paz, estás de mona ahora mismo. -Estás como Harry Potter, nena.

Sí. -Pero en guapa.

Tienes que batir a toda pastilla.

Esto nos lo enseñó Jordi y Samantha.

Además era un helado para exteriores.

Huy, huy, huy. -No pares, amor.

Te pones con la muñeca...

Ahora ya está cogiendo textura.

Ahora, ahora. -Tienes que darle fuerte.

Ahora. Mira, ¿ves? -Ahí.

Ya está.

Increíblemente bueno.

Santiago, ¿te han salido las patatas?

No. -Lo de las patatas suflé.

Es imposible.

Cada vez que lo veía me ponía a sudar,

sólo de verlas.

Con esto yo creo que tengo suficiente.

Está buenísima de sabor.

Vamos, vamos, que tiene que gratinar ahora.

Atención, aspirantes,

en diez minutos damos el manos arriba.

Diez minutos para emplatar. Vale, vale, vale.

Diez minutos.

¿Por qué gritas?

Para que me escuchen los del fondo.

Esto aquí para la cebollita, mi caldito...

Vale, esto lo tengo bien.

Estando a mi lado podrías ir en chanclas de tu casa.

No, mujer.

Aquí tengo mi crunchy, tengo mi almíbar.

Aquí tengo... ya no tengo más nada.

Ah, lo que tengo aquí, ya.

Ya está, esto está, vamos...

Chicos, idos acercando para ver

cómo son los emplatados. -Un momento, ya vamos, amadas.

Yo aviso, y el que avisa no es traidor.

Es avisador. -Eso es.

Tenéis que calcarlo. -Lo más perfecto posible.

Como lo haríamos nosotras. -Por ejemplo.

Muy bien, Antonia, el emplatado.

¿Cómo te han quedado los penne? -Bien, bien.

A ver, dos, tres... pongo tres. -Qué trajín.

Me muevo más que un maricón en una feria.

-Mario, ese emplatado. -Venga.

-Escúchame. -Qué quieres.

-Aquí aprendí a hacer quenelle, con dos cucharas haces pim, pam.

-Mira qué mona. -La que presume la del quenelle

después a ver qué hace. -Voy al abatidor, venga.

-Ay, que se me resbalan... -Me voy a subir, lo anuncio

por la televisión, que sepa la gente que me subo.

-Pero... -Ay, que se me cogió un dedo.

-No hace falta que lo sepan. -Cállate.

-Mierda, se me rompió un poco.

-Oh, mira Mario, le cuesta mucho las quenelles.

-¿El qué? -Las quenelles, mira, ay.

-Calla. -Nunca supe hacer esto.

-Una cuchara, dos cucharas... -Ay, no, no.

Mira One, qué lista, como MacGyver, se le rompió la galleta

y la pega con el chocolate como si fuera pegamento.

(ONA) En plan puzle intento que todo quede bien,

pero la masa no dio tiempo a que se enfriara,

pues me está costando un poco.

Estamos justitos, vamos a ir emplatando, chicos,

no lo dice nadie, pero lo digo yo.

Solo quedan tres minutos,

sería bueno que os fuerais sin prisa, pero sin pausa.

-A ver... Perfecto.

Eso, vale, los crunchys, lo otro y ya está, venga.

Guau, ha salido.

Qué pena esto. -Carmen Lomana,

que no viniste a ver el emplatado, como no se parezca te la cargas.

-Te acuerdas, ¿no? -Lo vi antes.

-¿Ves? Ella tiene muy buena memoria.

-Hombre. -Me voy a volver loca.

Se está cayendo, se desmoro...

Paz, el helado no lo pongas, lo dejas en el abatidor

hasta el último momento que nosotras cuando toque

te las pondremos en el plato. -Venga.

-Sin destrozar nada. -Es como dejar a tu hijo

en manos de alguien que no sabe si lo terminará bien.

Espero que sí.

Atención, chicos, último minuto. ¿Oído?

(MARIO) Sí. (BORIS) Sí, os escuchamos, amores.

(ANABEL) Vale.

¿Ya tiene el plato hecho? -Mírala, se gira

sobre su propio eje -Sí, somos las endemoniadas.

Diez, nueve.

(AMBAS) Ocho, siete,

seis, cinco,

cuatro, tres,

dos, uno, manos arriba.

(ANTONIA) Manos arriba.

-Las dos manos, Carmen.

(CANTAN) #Las manos hacia arriba, las manos hacia abajo

#y todos los gorilas, uh, uh, uh.#

Pues estoy contento, bueno, a ver qué me dicen.

Me quedó precioso

y estoy esperanzado en ganar la prueba,

a ver si me dan el mantel dorado.

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Aspirantes, el tiempo en cocinas ha terminado,

ahora, pasaremos al restaurante para que los jueces

hagan su cata ciega.

Bravo.

(MARIO) Un poco ciego estoy porque no veo mucho

y me di cuenta que las lentillas me las pongo al revés,

así que no veo lo que cocino.

Qué guapos. Jueces.

Míralo. -A ver si hacéis algo hoy.

-No os echamos en falta, pero ya que estáis aquí.

Por favor, tomen asiento señores jueces.

El deber nos llama, por favor.

Mamma mía. -Un momento, antes de tomar asiento

un aspirante me dejó un encargo porque hay un plato

que no está terminado. Es verdad.

He dejado en sus manos mi plato y lo malo es que no puedo decir

nada, me taparé la boca, pero si la tapo, el otro sabré

que soy yo y no sé. Qué nervios, tengo que controlarlo.

-Esto es una quenelle

que puede ser una croqueta de helado.

-Eso es.

-Ahora, tenemos aquí frambuesa

que espolvoreamos por "de redor".

Por "de redor".

Y el toque final con cuidado porque es merengue.

Merengue. Sí, en transversal.

-Uh. -"Voila".

Voila. -Y aquí está terminado el plato.

-Muy bien, Anabel. -Gracias, gracias.

(Aplausos)

Bueno, pues damos comienzo la cata, Anabel, Bibiana,

no podéis dar ninguna pista, ¿de acuerdo? Una cata ciega.

Muy bien, muy bien. ¿De acuerdo?

Empecemos por el helado que se estropea.

¿En tu restaurante empiezas por el postre?

Se nota que no viniste, hago cosas extrañas.

Siempre se lo pido así acabo rápido el suplicio.

(Risas)

Ole. Melocotón, melba.

Copa melba, sí, porque verás, Cascafou...

Escoffier. Que menos mal que estaba

en la ópera si no se hubiera dedicado

a la carpintería. -Que coma Anabel así se calla.

Anabel, venga, hala.

Bueno, lo rompo yo. A mí no me llega.

Que sí, mujer.

Está muy bien ejecutado, hay mucho trabajo

dentro de lo que cabe,

por el delantal diría que es Carmen.

Ona me da a mí que no. Ona, no.

La verdad es que me gustó mucho más al probarlo que de estética

porque la presentación no me gustó mucho,

pero de sabor está muy rico.

Pero no como estaba el otro. Creo que es de Paz.

Pues vamos a por otro plato. ¿Esto qué es?

Rossini, el turnedó rossini.

Que también lo hizo. Escoffier.

Es que el Escoffier este le dedicó platos a las óperas,

-Estaba enganchado. -Esta noche fue un no parar.

-Escoffier es un poco

el Ferrá Adriá del s.XIX era de venga a hacer platos.

El punto de la carne es el que me gusta,

el foie gras está un poco pasado para mi gusto.

Por cómo está evitando la mirada, juraría que es Santiago.

Está rico, bueno, está todo muy bien hecho.

Estoy entre Mario y Santiago.

Me gusta mucho, me comería lo que sobra, pero no

porque después tengo fama de que como mucho.

Es que comes mucho. Solo vengo cuando vengo aquí.

Llevo sin comer desde que estuve

en "MasterChef" el año pasado. (RÍEN)

Qué tenemos de este plato,

Anabel, cuéntanos, no será del mismo.

Sí, el mismo, Escoffier. Es un plato muy de niños.

Emplatado aquí y acabado aquí.

¿Había menú infantil en la ópera? El emplatado era así.

Hay un punto infantil, salsita de tomate,

varitas de merlucita que no es merluza.

Decídselo a Escoffier. Y el arrocito blanco justito ahí.

Está entre Carmen y Mario, Mario, no sé por qué están

mis apuestas hacia ti. Sí, ahí estoy.

-Somos infantiles según ellos. -Me gusta.

No sé si será infantil el plato, pero sí veo una carne

algo gorda para ser empanada la salsa de tomate no está mala,

pero tampoco rica, el arroz está sin saltear

ni aliñar y creo que es de Carmen.

Bueno, vamos con el otro plato. ¿Había que hacer la pasta y todo?

Sí, había que hacerla con su forma y su canesú.

Yo lo tengo clarísimo, esto lo hace una italiana.

Yo que no hago pasta fresca

en mi casa, te diré que hacerlo ya... cuidado.

Esto tiene un mérito ya de mucho cuidado.

Creo que lo ha hecho Antonia. Es un plato pensando

que lo catarán cinco personas. Y sobre todo tú, Pepe,

los demás somos personas, pero tú engulles que para qué.

Está muy bueno.

Es un plato de cocina italiana hecho por una italiana

que tenía ganas de hacernos un plato de pasta y está muy rico.

Podríamos decir otra cosa, yo sé de quién no es.

De Mario. De Carmen.

(RÍEN) Oye, la tenéis cogida conmigo.

Yo soy menos que un retal. -Eres un dobladillo.

(RÍEN)

Pero no te importe. -Estoy muy orgullosa

porque me dieron un tocho así de carne.

(RÍEN)

No sabemos quién es. -Si ya han dicho...

No han dicho nada.

Gracias, Carmen.

Vamos, me toca otra vez. Sí.

¿Y esto qué es? Ciervo asado con dátiles,

patatas y salsa de vino.

-A mí me dicen ciervo y de momento solo veo cuernos.

(SONRÍEN)

¿Y los puntos verdes, los puntos verdes?

Apio. ¿Apio verde así?

Caray, pues es radioactivo ese apio.

Yo este plato veo miedo, el punto de la carne es bueno,

el puré rico. Mario, deja de decir que sí,

que se nota que eres tú. El pollo está buenísimo.

El punto perfecto, sonrosado lo que está mal es la salsa

que no está bien acabada. Pues yo parece que quiero quedar

bien con todos, pero hasta ahora todo me gustó.

Es que es verdad. -A mí, igual, me gusta todo.

-¿Este de quién creéis que es? Es un arroz, no un risotto.

Es un risotto verdi

con espárragos, tomate y setas

y el parmesano aquí unas lasquitas.

Está bueno, el toque de parmesano está bien, muy rico de sabor.

Y el arroz. El punto perfecto.

Hombre, has recuperado el romero que te robó Antonia.

Cómo aguata el tipo, eh. Creo que es de Boris también.

Está bien ejecutado, el punto de cocción está bien,

un quesito muy bien integrado, felicidades, Boris.

A mí me encantó, pero me encantó todo.

El próximo plato no te pregunto. ¿Me como todo lo de ahí?

No, que tienes un tipo muy bueno.

Bueno, acabamos con la tarta que nos está llamando.

Tiene una pinta malísima. Se ha bajado un poco.

-Estoy enfadada conmigo misma porque todo me sale,

pero no perfecto como quiero, pero entiendo que la dificultad

de esta tarta es mucha y espero que lo valoren.

-Bueno, esta es de Mozart

y es muy famosa en Viena, pero sin caerse por los lados.

-Pero cada pastelero lo hace a su manera.

Es muy complicado que un postre esté malo

porque chocolate... Yo soy capaz de hacerlo malo.

-Vamos, y de no hacerlo incluso.

Es feo, feísimo, Ona, lo hiciste tú.

La galleta está rota, la presentación, pésima,

pero de sabor rico porque el chocolate

es difícil que salga mal.

Oh. -Bibiana, pero qué ansiedad.

-Oye, dejadnos un poquito, yo con lo golosa que soy.

¿Cuál es tu plato? Me gustaría que lo probases.

No, yo no... Me han dicho que me calle.

(RÍEN)

Casi la pillo, casi la pillo.

Yo que te preparé una canción. ¿A mí? No.

(ANTONIA) Yo hago el coro, va.

(CANTA) #Pepito, mi corazón,

#Pepitín, Pepito, Pepito de mis amores,

#cántame así, cántame así.

#Con amor.#

Pepito.

(SANTIAGO) Pepitín, Pepitón, es que es pegadiza.

(CANTA) #Pepito, tú eres mi vida.#

¿Pero no la sabéis? Pepito, ¿se te saltan las lágrimas?

Carmen, de verdad. La primera vez

que canto en directo.

-A mí me embarga al vergüenza ajena.

-Tú, cállate que siempre fastidias las fiestas.

-Ha sido un momento ye-ye.

-Sí, está muy bien, sí.

Como complemento al plato es perfecto.

Bueno, aspirantes, es el momento de desvelar

quiénes son los autores de las elaboraciones,

así que, Antonia, empezamos por ti.

¿Cuál es tu plato? La pasta, ¿te digo la verdad?

Es la primera vez que hago una pasta

hecha con la máquina porque vengo de mi pueblo

donde la hacemos con agua, harina y huevos

y lo hacemos todo a mano.

Es verdad que está un pelín bastita la pasta, pero el plato

está muy rico, bien hecho, bien resuelto, la salsa

de tomate, todo, cuidado. Gracias.

Carmen. Intrigado estoy.

A ti te señalaron como autora de varios platos.

El infantil, yo adolescente terminal.

(RÍEN)

La niñata. Estás en plena adolescencia.

Es el estilo de cocina que nos enseñaste más de una vez,

creo que será una réplica precisa de lo que tenías que elaborar,

pero faltan cosas, que la salsa no tenga pimentazo,

que esté más rica, que la carne se haga

con algo más de vida y el arroz está muy simplón.

Creo que el arroz lo tendría que haber rehogado,

pero me parecía muy complicado

y bueno, lo dejé así.

Sí, yo hubiera hecho un pisto con huevo,

estaba más rico, olía divino.

Marito, cariño, qué hiciste tú. Este, el ciervo.

Lo que pasa es que la salsita verde no es de apio, es de cebollino.

Ah, cebollino, sabía que era un primo.

-Le puse iota para que tuviera la textura de gelatina

y la salsa que era una base importante y no quise pecar

de echar mucha y me quedé corto de salsa.

Me gusta mucho oírte hablar de técnicas de cocina

como Pedro por su casa. A eso venimos

y a perfeccionarme todavía más.

Ona, a ti te calaron nada más verte.

El delantal me delata. Está claro que lo tuyo

era la tarta de chocolate. La manzana y el almíbar

están bien, el crudito de fuera y el toffe fuera más o menos,

pero me sabe mal emplatado porque no está al nivel.

Has hecho tú toda la valoración aunque está rico porque

el chocolate está rico, pero la estética

que es muy importante

ha salido... muy mal.

Me veo con más puntos de ir a negro

que ir a por el dorado.

Bueno, Boris. Mi amor.

Cuál es tu plato. Jordi, qué puede haber

más emocionante para un barón como yo

que recibir halagos, sobre todo, con esa voz

tan estupenda que posees.

Pero en efecto, sí, el risotto es mío.

Vinieron a visitarme las retales y hubo un accidente.

El codo de una de las dos retales se apoyó sobre el lavaplatos

y vertió agua sobre el sofrito ya completamente, lleno de aceite.

¿Lo han hecho queriendo? Si no fue premeditado,

lo grande es que fue operático porque generó una sensación,

un despertar del público, ¿entiendes?

-Me dijeron que no hablase, pero llega un momento

que me convulsiono.

-Habla, ahora, habla. -A ver, en este juego a tres,

un "ménage à trois" no funciona. -No, no.

-Alguien sabe más. -Siempre hay alguien que se cae.

-Yo siempre me caía, siempre me caía.

-Mirábamos de vez en cuando y una de esas veces

creo que no fue ningún codo que solo como tiene...

-Una célula fotoeléctrica. -Se puso debajo de eso

y salió el chorro. (RÍEN)

-Aunque las admiro mucho y son amigas creo que se apostaron

en el lavamanos, estoy convencido de ello.

Yo prefiero que valore Jordi

que es más de este palo, yo me callo y si quieres hablar

algo, habrá un trío que os va mucho a vosotros.

Yo me quedo fuera, ¿no os importa? De estos platos que están

muy bien reproducidos, es fácil analizar los errores

y el tuyo tiene muy pocos.

Entiendo que tenga menos sabor

si le echamos un chorro de agua. Ah.

(Risas)

Y el defectillo que tiene Boris, muy pequeño, es la falta de sal.

Yo he hecho el turnedó, llevaba la carne, el foie

y luego una reducción de las verduritas

y bueno, eso es. Las patatas, ¿no?

¿El qué? Las patatas.

Qué necesidad tenía de recordarles la patata suflé si esta gente

no sabían que la patata estaba en suflé.

Ah, bueno, sí, las patatas decidieron suflarse

menos para no... Por no quitarle protagonismo

al turnedó, dicho lo cual, Santiago, hay un buen trabajo.

Me parece muy bien hecho el fondo que está muy bien,

cosa que aquí no aparece y se nota ahí y Santiago

te lleva una cabeza de ventaja en el caballito que Jordi...

¿Y el punto de la carne cómo sabes para que quede

por dentro? Yo es que soy vegetariana desde los 17 años.

Carmen, cuando comes un rosbif, sabes que le ponen

una agujita, un sensor, cuando el corazón del rosbif

alcanza los 55 grados está hecho.

Vale.

Bueno, Paz, pues entonces el tuyo es la copa melba, ¿no?

Está rico de sabor porque el melocotón

a mí me gusta mucho la fruta cocinada.

El crumble tenía que ser más fino, refinado, delicado y eso ha hecho

que el plato sea más basto de lo que esperábamos.

La cata terminó y ya sabemos a quién corresponde cada una

de las elaboraciones, así que retales,

hasta aquí vuestro trabajo.

(TODOS) Oh.

Bravo. -Ha sido un gusto.

Tardad en volver, tardad. Pero si os hicimos el trabajo.

Volved pronto. Quita, quita, vamos.

-Nos vamos, vuestro trabajo no es tan duro, adiós.

-Vámonos. -No, aquí.

-Ay, por aquí, bueno.

-Ay, qué divinas. -Las retales deberían ser

una constante y en todos los "MasterChef" aportar

ese momento de delirio, de humor caótico.

No sabes dónde está el alto ni el bajo y eso es fantástico.

Bueno, pues estamos los de siempre,

ahora sí, jueces, tenéis que deliberar

para decidir dos cosas muy importantes,

quién se lleva el delantal dorado que significa inmunidad.

Inmunidad para todos los programas. Sí, claro.

No, guapa. -Directamente a la final.

Quién se lleva el delantal negro que inevitablemente,

va a la prueba de eliminación.

(CARMEN) Yo, seguro.

Me encantaría ponerme el delantal dorado en la prueba,

pero lo veo muy difícil. Con no ponerme el negro

ya me quedo contenta.

(MARIO) Entre Antonia y Boris está. (ANTONIA) No, no.

-Pero creo que... -No, Santiago.

-¿Santiago, sí?

(HABLAN ENTRE ELLOS)

Yo creo que el dorado te lo darán a ti y el negro a mí.

-Ya, chicos.

Aspirantes, en este reto no estuvimos presentes

en el cocinado así que nuestro único elemento de juicio

es el sabor de vuestros platos y la presentación.

Es duro el emplatamiento. Elaborasteis grandes clásicos

de la gastronomía e hicisteis unas presentaciones

más o menos acertadas,

pero en general estamos bastantes contentos

con el resultado. Se nota evolución.

(SUSPIRA)

En cuanto al sabor tengo que decir

que hay luces y sombras,

pero en general, no ha habido grandes desafines.

Los dos mejores platos por su sabor y por su fidelidad

al espíritu que los creó son los de...

Antonia. Qué.

Y Boris. Guau

(Aplausos)

Pero solo hay un delantal dorado. Uno, solo uno, ya.

Y el que ha dado el do de pecho y por tanto se lo pondrá es...

Boris. Guau.

(APLAUDEN)

Que te mato.

-¡Ah!

Boris, te corresponde.

"Oh, my God".

Muchas felicidades porque pase lo que pase

te aseguras una semana más en "MasterChef".

Ha sido una gran felicidad, me hubiera gustado

que mi mamá estuviera viva y lo viera. Este año me pareció

que todas las cosas buenas que me pasaron fueron por ella.

Este delantal se lo dedico a mi mamá.

En la otra cara de la moneda el peor plato operístico

estaba muy claro. El aspirante que se pondrá

el delantal negro y va directo a la prueba de eliminación es...

Ona. Oh.

Pero Ona.

-Ah.

Ona. Es mi casa ya la eliminación.

-Ella es fantástica. -Gracias.

No me lo puedo creer cada semana confío en que no

vaya a eliminación y siempre acabo yendo,

será mi séptima prueba de eliminación.

Boris, tú respiras tranquilo porque llevas ese delantal dorado

que significa que sigues, al menos, una semana más cocinando

en "MasterChef". Estoy muy orgulloso, sí,

pero me sienta fatal, mi amor.

-No pasa nada. -Deberías ser tú.

Boris, estás a punto de enfrentarte

a grandes decisiones.

Pero... cómo la de ser Boris

o no ser Boris. Bueno, incluso más.

¿Y realmente estaré capacitado? -No, pero como eres inmune,

qué más da. (RÍEN)

Es como darle una cuchilla a un chimpancé.

(Risas)

Los aspirantes podrán disfrutar en esta prueba por equipos

de una provincia tan sorprendente como llena de encanto.

Recorrerla es un espectáculo

para los sentidos porque lo tiene todo,

entornos naturales de impresionante belleza

y un patrimonio histórico inigualable como el de Sigüenza.

Pero si algo hace único a Guadalajara

son los impresionantes campos de lavanda.

Con la llegada de la cosecha las suaves colinas de La Brigueda

se tiñen de morado y el paisaje se convierte

en un bellísimo festival de colores y potentes aromas

de los que se aprovechan perfumistas de medio mundo.

Qué tal. Hola, Samantha.

Qué ilusión, bueno, estoy fascinada.

Un regalito para tenar un buen recibimiento

como te mereces. Toda la vida vi los campos

de lavanda de la Provenza francesa y nunca conseguí ir

y ahora me doy cuenta que a una hora de Madrid

tenemos esta maravilla. ¿Hay tanta como enFrancia?

No hay tanta, lo bueno es que producimos

un aceite esencial para quitarse el sombrero

y el 80% va para la Provenza.

Vengo justo cuando está la flor

que está precioso, pero esto es campo

y da mucho trabajo, ¿no?

Mucho sacrificio, mucho esfuerzo, hay que estar encima de él

porque la planta es pequeñita

y hay que evitar que la hierba invada la planta.

Ángel, se me ocurre una cosa, ¿me dejas que me queda cogiendo

unos ramitos de lavanda? Claro.

¿Sí? Sí, hombre.

Aspirantes, bienvenidos

a esta sorprendente provincia, Guadalajara.

Bravo, bravo. -Gracias.

Viva Guadalajara.

Estamos en la monumental e impresionante ciudad

de Sigüenza, pero no todo es arquitectura en Guadalajara.

Hoy queremos hacer un homenaje a una de las estampas

más maravillosas que la naturaleza puede regalarnos,

los campos de lavanda.

Guau. -Qué bonito.

Esta flor es inconfundible

y única no solo por su intenso color morado, sino porque tiene

propiedades relajantes y produce un aroma irresistible.

De hecho es muy codiciada por perfumistas de todo el mundo.

Exacto. -Mi color favorito es este.

Confieso que tuve la suerte de recorrer uno de esos campos

y es un espectáculo para los sentidos.

Qué maravilla. Y como sé que entre vosotros

hay todo un apasionado por los buenos aromas

le he traído un regalito.

(TODOS) Oh.

(BORIS) Ramito de lavanda.

Esto es para ti, Carmen.

Carmen. Con todo mi corazón.

Para que puedas terminar la prueba de hoy como a ti

te gusta, bien perfumada.

Muchas gracias. -Ve a buscarlo, qué divino.

-Me encantó el detalle de los jueces, saben que soy

una mujer que adoro siempre estar rodeada de buenos olores

y me ha hecho muy feliz este detalle.

Mira, será mi nuevo talismán.

Aspirantes, los campos de lavanda de Brigueda tienen

una curiosa historia que me gustaría contaros.

Muy bien. Hace 30 años un agricultor local

preocupado por la despoblación que generó la falta de trabajo,

decidió seguir el ejemplo de la Provenza francesa

y cultivar en estos campos

espliego que es como se llama la planta.

Convenció a sus tres hermanos y a un reputado perfumista

y sembró las primeras 600 hectáreas de lavanda.

Guau. Los comienzos fueron difíciles,

pero hoy 30 años después Brigueda puede presumir

de producir el 10%

de la producción europea de lavanda.

Guau, bravo, bravo.

Viva la tierra, viva la tierra.

la tierra madre, nuestra madre.

Aspirantes, competiréis divididos en dos equipos,

pero mucha atención porque solo habrá un capitán.

Hala. -Qué capitán.

Fantástico, Boris.

-Calla, nadie dijo nada todavía.

-Tú eres un único capitán. -Amor, te adelantas

a los acontecimientos.

Boris, el delantal dorado no solo te da la inmunidad,

también te otorga todos los privilegios

que un aspirante puede tener

en las pruebas de exteriores de "MasterChef".

Todo junto, no sé si podré. Todo junto.

No sé si podré asimilarlo bien. Formarás los equipos.

Qué barbaridad. -Lo sabía.

Serás capitán de ambos y repartirás los platos del menú.

Hala. -Toma ya.

Comenzamos con la formación de equipos, dime qué tres

aspirantes quieres que trabajen juntos y por qué.

Ay, Dios mío, ¿podemos hacer una pausa?

-Sí, de dos horas. -No lo bloqueéis porque

no es fácil para él y que lo diga todo del tirón.

-Bueno, entonces, Paz, Santiago y Mario

sois un equipo, sí,

porque la lavanda

tiene que ir acompañada de un poquito de lucha

y de cierto desequilibrio.

Entonces... ¿La desequilibrada

no será esa que anda por ahí? Daré vuelta algo "escaramántica".

-Cómo das una vuelta, tienes que escuchar

y quedarte quieta. -Escucho, escucho.

Carmen, ¿acabas de decir que abandonas esto?

No, no. -No, que puede ser

que entre en crisis o no sé yo.

No estás nada contenta con tu equipo.

Prefiero callarme porque no quiero problemas.

-Me tira un poco el lío y ellas lo tienen escrito

en la cara, megalío, problema,

conflictivas, difíciles, divas.

Aspirantes, os enfrentáis a un menú de cuatro platos,

así cada equipo elaborará dos de ellos.

Pero debéis saber que hoy el menú no lo diseñamos nosotros,

preferimos dejarlo en manos del mejor chef de Guadalajara.

Oh, guau. -Muy bien.

Su restaurante, El Doncel, se convirtió en el primer

y único restaurante de toda la provincia de Guadalajara

que tiene una estrella Michelin.

Muy bien. -Promete dificultad.

Recibamos con un cariñoso aplauso a Enrique Pérez.

(APLAUDEN)

Enrique, bienvenido. Un placer.

Enrique, contigo voy a disfrutar muchísimo porque si hay un genio

emplatando, eres tú. Bravo.

-Bravo, Enrique. -Mucha gracias, bueno,

creo que es muy importante, toda la comida entra por los ojos,

tenemos que tener especial interés en la parte de emplatado

y, sobre todo, que tenga una armonía correcta.

-Lleva razón. -Es que es muy importante.

Comenzamos por un entrante que elaborará el equipo azul

y consiste en emulsión de tomate,

sardina arenque y remolacha.

Guau. -Como peculiaridad una sardina

arenque, una sardina rancia o de cubo que la llamábamos aquí

guardias civiles. -Guau.

-Su forma de limpieza es fundamental

para que el plato sea un éxito. El equipo rojo hará el primero,

callos melosos de bacalao y azafrán de La Mancha.

Guau. -Qué bonita la presentación.

-Seleccionamos una parte del bacalao, la vejiga natatoria

o la tripa, uno de sus acompañantes

es el azafrán de La Mancha que le aportará color

y que sean vistosos.

El segundo corre a cargo del equipo azul y se trata de...

lomo de corzo, aromáticas,

trigo negrillo y crema de ajoblanco.

Bueno, buenísimo.

-Qué bonito es, por favor.

-La única dificultad de este plato es el trigo.

Hay un tiempo de cocción muy estricto y sobrepasar

ese tiempo implica que el trigo será un desastre.

-Como el arroz.

Y para terminar, el equipo rojo hará el postre.

Se llama el trufero.

Guau, como una trufa.

-Quisimos poner en escena la trufa mezclada con uno

de los ingredientes más importantes de aquí

como es la miel de La Alcarria y trabajar el chocolate

en la temperaturas será muy importante.

-Buenísimo.

Boris, llegó el momento de que decidas cómo repartir

los platos y por tanto el color con el que cocinarán

cada uno de los equipos.

Empezaremos por el equipo formado por Antonia, Ona y Carmen.

Pues los segundos, prefiero darles los platos rojos.

Paz, Santiago, Mario, sois el equipo azul

y haréis el entrante y el segundo.

"Oh, my God". Indudablemente,

lo que más me preocupa

de lo que nos tocó hoy es el postre.

Pero, a veces, te equivocas y luego, metes la pata

con los callos de bacalao que no tenía ni idea

que el bacalao tiene callos.

No tiene patas ni pies.

Aspirantes, en total atenderéis a 60 invitados.

Ok, bien.

Todos ellos están muy orgullosos de la estrella Michelin

que Enrique ha conseguido para Guadalajara,

así que, os pido, por favor, que no destrocéis su menú.

Lo daremos todo. -Lo daremos todo.

Como siempre, nuestro supermercado proveedor de alimentos

so facilitará los ingredientes necesarios para cocinar

y donará el excedente que no uséis a comedores sociales.

Esto es lo que más me agrada de este programa también.

Disponéis de 120 minutos para elaborar las 50 raciones

de cada plato. Vale.

¿Entendido? (TODOS) Sí, chef.

Boris, ¿preparado para controlar las dos cocinas y asumir

como es debido tu doble capitanía?

En este momento estoy preparado, más adelante no sé qué decir.

Pues veamos qué tal se te da, coged vuestros delantales,

a por ingredientes y a cocinas en tres, dos, uno, ya.

Vamos, Paz. Suerte.

Vamos. Madre mía la que se va a liar.

(GRITAN) Eh.

(ONA) Venga, chicas. (MARIO) Vamos, vamos, Santi.

-Si no tenemos que cocinar durante 15 minutos,

para qué correr. -Carmen, sí.

Dosifica las energías, Carmen.

Boris, el delantal dorado te protege de la eliminación,

pero por respeto a tus compañeros quiero verte dejarte la piel.

Sobre todo una piel tan tersa.

(RÍEN)

Aspirantes, para que todos dispongáis del mismo tiempo

de cocinado, arrancaréis a trabajar,

escalonadamente, primero lo hará el equipo azul

y 15 minutos más tarde el equipo rojo.

Sí, chef. Boris, tienes libertad para decidir

cuánto tiempo estás en cada una de las cocinas.

Bueno, un poco acá... un baile.

Eso es. Planteémoslo

como un baile medieval. Sincroniza el baile.

Vale, muy bien, perfecto.

Bueno, equipo azul preparaos para trabajar

porque vuestros 120 minutos empiezan en tres, dos, uno, ya.

A ver, dinos, Boris. -Creo que lo primero es

el universo remolacha, ¿tú puedes ocuparte de pelarlas?

-De todo, de ponerlas y cocerlas. -Y quitar las hojas,

ponerlas a cocer, luego tomate. -Mundo tomate también.

-Mundo tomate que lo organizamos y momento carnes.

-Capitán, sí, capitán. -Estás perfecto para ello.

-¿Y yo qué hago? -Momento sardina.

-La sardina, mi amor, que es muy importante.

-Vale. -Ayudaré a rallar.

-Tú rallas el medio kilo.

-Y preparo el caldo blanco que tenéis que hacer.

-Estupendo, vámonos, empiezo con la remolacha.

-Me pongo con esto, ahora soy un sardinero.

El equipo azul inicia su cocinado con el entrante

que consiste en una emulsión de tomate, sardina en arenque

y bizcocho de remolacha.

Voy a cerrar esto y a esperar.

Esta... perfecto.

Ahí y ahí, ya está.

-Espera, no me puse la redecilla,

se me cae el pelo y eso es un horror,

no quiero que haya más pelos. ¿Cuántos saldrían de cada?

-Unos seis u ocho.

-Vale, es complicado esto, Paz. -Un segundo, tomate en rama.

-A ver, trato de sacar los lomitos, pero es muy difícil,

no sé cómo es esto.

-Recuerda que le dabas unos golpes sin fastidiarlo

y así se escaman. -Un golpecito le puedo dar

sin romper el lomo porque tiene que salir.

-Salir bello y divino, como Priscino.

-Cuidado los dedos, Boris. -No pasará nada, el rallador

no te hace daño, amore.

Cuidado vosotras entre vosotras mismas.

-Nosotras nos llevamos muy bien. -Tenéis muchísimo carácter.

-No tenemos que reñir en ningún momento.

-No, no, pero qué reñir.

-Llevas dos, ¿no? -Sí, esto es el corzo.

El segundo plato del menú también es responsabilidad

del equipo azul, debe preparar lomo de corzo

con hierbas aromáticas,

trigo negrillo y crema de ajoblanco.

Paz, vas bien, ¿no? -Perfecto, echamos esto.

Hay mucho tomate, esto lo cuelo y lo meto en el congelador.

Vaya palizón le estoy dando a la pobre sardina.

Huy, qué olor.

Pepe, Jordi, ya sabéis lo mucho que me gusta el campo y la flor

y como estuve paseando por un campo de lavanda,

no he podido resistirme, así que...

¿Has cogido? El primero que consiga hacer

un ramo de lavanda muy bonito, gana y elige equipo.

Vale. Pues a demostrarlo

en tres, dos, uno, ya.

Venga.

Mira Jordi qué bien lo hace, coge las flores y corta los tallos.

Efectivamente.

Caray, las pinzas estas.

Ahí. Me gusta la sencillez,

Samantha, como a ti. Quiero ver creatividad

en los ramos. Aspirantes, se acaba el tiempo.

Ya está. Tres, dos.

Bueno, precioso. Uno, ya.

Precioso. Manos arriba.

Jordi está entregado, le dije un ramo de lavanda

y es un ramo de lavanda. ¿No te gusta esto?

No has entendido el hacer un ramillete de lavanda.

O sea, ¿no os gusta? De verdad, no me lo creo.

El producto principal no es protagonista.

Pepe, a veces, memos es más.

(RÍE)

Bueno, Jordi, qué equipo quieres.

Me quedaré con el rojo que será emocionante esto.

Jordi, equipo rojo, Pepe, con el azul y a trabajar.

Hala, pues venga con qué poco

se gana en este programa. no lo entiendo.

Equipo Rojo, ¿preparadas para reproducir sesenta réplicas

de cada una de las elaboraciones Michelín de Enrique Pérez?

(TODAS) Sí, chef, preparadas.

Boris, deja lo que estés haciendo y ven como un rayo.

Ahora. -"Como un rayo"

-Vamos, Boris. -Como Flash.

Equipo Rojo, a cocinar en tres, dos, uno; ¡adelante!

Ona, mi amor, vamos a hacer, primero, el chocolate,

que es lo que debe enfriar. -Vale.

-Carmen, ponte con el fumet, yo te ayudo a poner las cosas.

Antonia, en silencio, te ocupas del bacalao.

-Sí, chef.

El equipo Rojo tiene que hacer el primer plato y el postre.

Para el primero, tienen que limpiar las tripas de bacalao

y hacer un pilpil de azafrán para acompañarlo.

"Amore" -Dime, "amore".

-El fumet se hace solo, alguien debe ayudarme con las pieles.

-Perdona, tengo que picar.

-Si quieres, cambiamos y hago el fumet en dos minutos.

-¿Cómo es este universo? -Lo quito así.

-Qué divino nombre para una novela: "La piel del bacalao".

¿Cómo vais? Ona, pobre.

-Estoy calentando la nata y la mezclaré con el chocolate,

luego, lo voy a remover todo y lo dejaré enfriar todo.

-Maravilloso, maravilloso.

-Venga, ¿por qué no vas a ayudarla y yo me quedo aquí?

Capitán, único capitán. Hola, caballero, ¿cómo estás?

Ese es el primer platito. Sí.

Dame esa tripita. ¿Cómo se limpia?

Trapo húmedo y con fuerza vamos tirando, ¿veis que salen?

Esto se corta a dados regulares de dos centímetros, como callos.

¿Vale? Para poder hacer un pilpil.

Quizá, ese pilpil debería estar haciéndose ya.

Cogería unos ajos en una pequeña cantidad de aceite,

los llevaría a un dorado ligero y, luego, los mezclaría con aceite,

y, en ese aceite, metería esos callos de bacalao.

Cortados. Le daría sesenta grados.

Muy bien. Creo que necesitaré quitar a una de ellas de sus cosas,

en las que están tan concentradas, pero vamos a hacer esos ajos.

-En vez de quitar, ponte tú a hacer.

Te dejo con esta importante e imprescindible tarea.

¿Qué, Boris? -Hay que empezar a organizar

lo de los callos y el pilpil. -Yo estoy con el chocolate.

-Sí, pero tienes que abandonarlo porque Carmen no dejará los huevos.

-Que sí, que estoy terminando, me faltan dos.

-Si Carmen se pone, yo sigo. -Carmen, te espero para hacerlo.

-Eso hay que dorarlo en una sartén.

-No, los tenemos que poner al horno.

-Es más fácil en una sartén. Entonces, ¿qué quieres que haga yo?

-¿Cuál es el siguiente paso? -Diente de ajo, una cayena

y pimentón en el aceite donde se hacen los callos.

-Vamos a confitarlos ya. -Pero si nadie me ayuda con esto...

-Vale. -Todavía, me falta un poco.

-No hay que limpiarlos mucho, ¿eh?

Es como si no supiéramos qué hacer y eso es horroroso.

-Para ser "capitano", debes saber mucho de cocina

y Boris sabe de cocina, pero mucho, mucho, no.

-Lo tengo fresco, lo tengo limpio. ¡Las sardinas del día!

-Vale, otra más.

-Venga, hala. Hago la última y me pongo a sacar los lomitos.

-La remolacha. -Sí, la remolacha la saco ya.

Hay que pelarlas y triturarlas.

-Lo estoy consiguiendo. -Bien.

-Están saliendo los lomos. -Bien.

¿Cómo lo lleva mi equipo? Todo bien.

Paz, ¿esto es para sifón, para hacer el bizcocho?

Para el sifón y para los tres puntitos.

Vale, yo le echaría un poquito de agua, muy poquito, un pelín.

Sí, para que coja. Y hacemos el puré.

Luego, separamos para el biberón y lo emulsionamos con aceite.

Vale, fenomenal. Santiago, cuando termines con eso,

haz un picado de hierbas para tenerlo para el final.

Para poder empanarlo, ¿no? Gracias.

-Una cosita, chef. Cuéntame, Mario.

Porque tengo la... Joder, macho...

Es una tarea ardua y difícil.

Qué suerte tienes de no haber cogido las sardinas.

¿Cómo van las sardinas? Cómo huele este hombre.

Eau de Sardina. Esto huele...

-Eau de Sardina. -Una cosita, chef.

Lo estoy haciendo lo mejor posible. Estás haciendo una masacre.

No. La matanza de Texas.

¿No te lo ha explicado Boris? No.

Este capitán... ¡Boris! Bastante tiene con esas mujeres.

-No puedo ahora. Esto es un desastre.

¡Capitán! Sí, Samantha, ¿cómo estás?

¿Cómo estás tú? Preocupado, no estamos organizados.

¿Por qué? Porque se me olvidan las cosas.

-No lo estarás tú. ¡Boris!

¡Capitán! -Y, luego, tampoco...

¿Pero sabes mandar o no? ¡¿Mandar con ellas?! o sea...

Mandar en general. Está bien.

Vamos a poner en una bandeja el aceite para confitar.

Muy bien, así. Pero di nombre y acción.

¡Capitán! Vaya capitán rápido.

Es que están aquellas mujeres peleando y...

¡Boris! Apago un fuego y voy allí.

-No os enfadéis.

-¿Qué estás haciendo? -Poniendo el aceite.

-¿Para qué? -Para confitarlo.

-Si no lo sabes, te lo digo ahora. -Pero entonces...

¡Boris! Silencio, Carmen, no hables.

¡Boris! ¡Boris, te reclamamos aquí!

-Es que te estás equivocando. -Mi amor, no te preocupes.

Estamos limpiando el bacalao. -¡Capitán!

No puedo ahora. -Luego tenemos que confitarlo.

¿Podemos llamarlo entre todos a ver si hace más caso?

Estoy con él ahora, dejad ya a Boris.

Por favor, qué estrés. ¡Boris!

Bueno, sigo con esto. Vaya capitán.

¿Cómo va el postre? Estoy a muerte con el postre.

Estás mezclando la nata caliente con el chocolate.

Sí, con el chocolate y con la miel de trufa.

¿Has calentado el chocolate al baño María?

Lo he calentado antes.

¿Al baño María? A fuego muy bajo.

¿Directamente al fuego? Muy bajo para no quemarlo.

El chocolate nunca va al fuego.

¡Boris, por favor! Samantha, os tengo que dejar.

Boris, ven aquí, cuéntame. Antonia, ¿confitamos el bacalao?

-Claro, mi amor, claro. -Que se vaya con los otros.

Oye, no puede ser. Que le quiten la inmunidad.

Oye, Boris, ¿qué pasa aquí?

Pepe, estoy yo con él. Oye, Samantha.

No, tú siempre estás igual. Ellos van bien,

porque están organizados. No van bien.

Vale, vete. Que no sabe limpiar sardinas;

tenemos problemas con las sardinas. Te voy a decir algo, conociéndote,

no has querido arrimarte a las sardinas por su olor.

No, para nada. Estás al lado de Carmen Lomana,

para oler a lavanda, a Chanel y a no sé qué cosas más.

Simplemente esto. ¿Ves como no sabe?

Te recuerdo que eres el capitán de los dos equipos.

Sí, vengo a ayudar a Mario. Mira, está destrozándolas.

No, qué va. Papel de fumar.

Oye, te voy a decir una cosa. Dime.

Creo que la urgencia de acá no tiene nada que ver

con lo que está montado allá. Esas mujeres de allí

son muy difíciles de dominar, ¿entiendes?

¿El equipo Azul es más fácil?

Este equipo Azul está más organizado, de naturaleza.

¿Qué te pasa con las indicaciones del capitán?

Que no tiene ni idea.

¿"No tiene ni idea"? De esto, no.

¿Por qué? Porque dice que los ajos

hay que ponerlos al horno y... -Es el capitán, debemos obedecer.

-No le hagas caso, está en nuestra contra.

Todo esto, se lo debo decir al capitán.

¡Boris! No, no lo traigas, la va a liar.

¡Boris! Tengo que ir a ayudar.

¿Dónde vas? ¿Dejas este equipo? Tengo que ir allá.

-¿Doce lomos te parece bien? -Sí, totalmente.

(RÍEN) -Dime, Samantha.

Me dice Carmen que no les has dado indicaciones

y que no tienes ni idea del plato. Vale.

Hazte respetar por la gente de tus equipos.

Carmen, te quedas callada hasta que te diga que hables.

-Yo estoy encantada sin hablar.

Bueno, os dejo, no os quiero distraer,

pero mucho cuidado. Esto es una locura total.

Tenéis dos platos elaborados y quiero verte más que pelando ajos.

Que sí. Confío en ti.

Confía, confía, si yo...

-Carmen, debes hacerlo más rápido. -Hazlo tú, que no me quiero cortar.

-Corta este bacalao. -El ajo no sirve todavía, ¿eh?

-Claro, pero ya está listo. -Debemos confitar esto.

-Tampoco lo hagas tan fino, ¿eh? -Tenemos que ver cuánto.

-Así tiene que quedar. -Era pequeñito, pequeñito,

acuérdate, era muy pequeño. (CARMEN BUFA)

Esto es horrible, esta mierda es muy dura.

-Tres. -Venga, vamos bien.

-Paz, necesitamos a Boris para que haga cositas, ¿no?

-Mira qué divinos van los otros, con esa calma...

-¡Capitán! -¡Dígame! Voy a ir allá.

-Sí, mejor vete. -Dice: "Mira qué divinos son".

-Sí, no pasa nada, ¿qué te importa?

-Que haga lo que quiera, porque nosotros estamos bien solas.

(ANTONIA RÍE) -Claro.

-Boris, cuenta esto, debe haber sesenta.

Creo que hay de sobra, pero es mejor.

-Cuatro, cinco, seis, siete. Equipo Rojo, equipo Azul,

en poco más de treinta minutos empieza el servicio.

No, imposible.

¿Lo tenéis claro? Oído, chef.

-Santiago, debemos volver a colar esto.

-Venga, ¿qué hago? -Para que no tenga grumos.

-Venga, déjame darle. -Quito esto y peso la harina.

-Venga, amiguitos. -¿Cómo va eso? Va bien, ¿no?

-Va bien, mira. Estoy sacándolos. -Muy bien, tío.

-300 gramos de harina y azúcar glasé.

-Aquí hay sesenta y tengo que volver allí.

-Pero hay sesenta, ¿no? -Sí.

-Vale. -Muy bien, chicos.

-Venga, somos un buen equipo.

Lo estoy haciendo lo más regular posible.

-Hazlo bien, mejor.

-Ya... qué malo eres.

-Carmen, has vuelto a los ajos.

-¿Qué dices? -Qué obsesión.

-Ya, ya. -Y no avanzamos nada del pilpil.

-¡Silencio! -Pon a confitar esto ya, Antonia.

-No, no. -Quita.

-Ponlo a confitar. -Ponlo aquí.

Un poco de silencio, no creéis caos que yo mando aquí.

-No, mandas fatal. -No, mando yo.

-Ya lo ha puesto a confitar.

-Pero tengo que limpiarlo. -Lo sé. ¿Vamos a tener más bacalao?

-Ay. -Sí, está cortando más.

-¿Qué soy, "il Babbo Natale" en Navidad?

-Antonia, no hace falta ponerse así, tranquilidad.

-Pero no estoy gritando, no tenéis ni idea de cómo limpiarlo,

solo para quitar esta piel llevo una hora. ¡Una hora!

-¿Habéis oído a Antonia? Está chillando como...

-Estoy tan concentrada que no me entero de nada.

-Así me gusta, concentración.

-Vamos, equipo Azul.

-Venga, ya está. Chicos, esto ya lo tengo.

-Mario, si ya está, vente aquí.

-Ya está. -Vamos a meterlo en el sifón.

A ver, jarra americana. -Lo echamos en la jarra

y, luego, en el sifón, así será más fácil, ¿no?

-Venga. -Lo llenamos...

-Hasta el máximo.

-Capitán, ¿puedo usar el abatidor? La masa de las trufas

no se está enfriando. -Por supuesto que puedes.

-¿Me ayudas? -Claro que sí.

-Abre el abatidor, y lo llevo. -Espera, déjame pasar por delante.

-Esto ya está.

Estás quemando la tabla, Carmen. ¿Y qué quieres? No tengo...

Que no lo pongas ahí, que se quema. Lo hago yo.

¡Boris! Estoy con Ona.

¡Boris...! Un momento.

Boris... ¡Boris! Boris, por amor de Dios.

Un momento, Ona me necesita. Ok, dígame, Jordi.

-A ver, déjame. -¿Qué tal?

Vamos a analizar una cosa, ¿te acuerdas de la receta?

Sí. ¿Recuerdas los dados de 2 cm?

Ha sido difícil. No es un steak tartar.

Luego, Pepe va a decir que yo sugiero hacer callos de tapita.

Vamos a ver si podemos cortarlos y conseguimos esos 2 cm.

Yo lo veo complicado. -¿Crees que tenemos suficiente...?

-Carmen, tienes la manía de cambiar el tema de conversación.

Vamos a terminar uno y, luego... -Yo he limpiado este bacalao.

-¡Antonia, por favor! ¡Sacadme de aquí! Estáis zumbados.

Está hablando conmigo, tenemos que terminar y, luego, entráis.

Antonia, haz lo que quieras, pero quédate tranquila.

-Estoy tranquila. -Debemos resolver este problema.

Dime, Jordi. -No gritéis, ¿vale?

(BORIS GRITANDO) ¡Antonia, de verdad! ¡Basta!

-No creéis confusión.

-No agregues más confusión ni perdamos tiempo discutiendo.

¿Qué está pasando aquí? Bueno...

Ella solo hace gritar y tú, que eres don Glamur,

estás con la vena hinchada; los callos son de Lilliput;

ella sigue tranquila, como un koala; ¿qué pasa aquí?

No, yo no estoy tranquila, me dijeron que debía hacerlos así.

¿Quién te lo ha dicho? Antonia.

Antonia no es el capitán, yo le conté la receta a él,

nítida y clara. Él no me lo ha dicho.

-Ha sido mi error, ¿qué soluciones hay?

Cortar más callos, para sesenta no llega.

Antonia, hay que cortar más.

Que tengan más porte. Boris, ¿cuánto...?

(GRITAN A CARMEN) -Espera, lo ponemos en esta.

Carmen, no vayas a tu rollo, quédate con nosotros, por favor;

es la clave del desorden, cada una va a su lado

y debemos ir los tres al mismo. Escúchanos.

¡Jordi nos está explicando para sacarnos de esto! ¡Escúchanos!

Te va a dar un parraque. Vale, vamos; calmada.

Creo que se va a desatar un "Baby Jane" entre ellas dos,

pero estoy pensando todo el tiempo, en realidad,

en que nada de esto se transmita al pobre bacalao,

que es la verdadera gran víctima.

Cuando tú quieras, me pongo la chaquetilla.

Sí, mejor. -Sí, lo preferiría.

Esperaba que dijeses que no. Ya lo sé.

Por mi salud mental, creo que voy a morir.

Quiero que el plato y no me veo capaz

de controlar a este grupo porque no colaboran.

-Pues yo creo que sí.

Equipo Rojo, vuestro capitán dice que me ponga la chaquetilla.

Sí, póntela, es mejor. Os doy diez minutos

para reconducir vuestros platos. Muy bien.

Si no sois capaces, me la pongo. Sí.

No sé si la de cocinar o la de fuerza; alguna me pondré.

Póntela. -Échalo todo.

Córtalo todo lo que puedas. -Lo sé, mi amor.

-¿Ok? -Venga, vamos, chicas.

-Santi, ¿vas bien? -Sí.

-Voy con la emulsión de tomate, que es lo que falta.

Esto está buenísimo.

-¿Tenemos el chimichurri? -¡No!

-Yo me encargo de hacerlo, ¿no?

-Sí, sí, sí, sí.

-Venga, vamos.

-Vamos, equipo Azul. -¡Chimichurri!

Tampoco echo muchos tomates licuados, ¿no?

-Ya está, de sobra, eso es para ligar un poco.

-Vale, perfecto.

-Esto ya está.

Bueno, ¿qué pasa aquí? Aquí estamos.

No tenemos capitán, ¿eh? Por aquí no viene y nadie dirige.

No pasa nada. ¿Tenemos el gazpacho ese ya?

Sí, mira, aquí está. Boris, ¡Boris!

Esto es mucho mejor. -¡Ya voy! Termina de hacer esto.

-Es mejor si no se le pone papel porque el papel se pega.

-Quita el papel, mi amor. -Se ha pegado y es un horror.

Van a comer papel. -Lo tenía que haber dicho

antes de hacerlo, ¿no? "Grande, il capitano".

-Pero si no tiene ni idea qué va a decir.

(ANTONIA RÍE) Estamos de acuerdo Carmen y yo, ahora.

-Ya estoy aquí. Boris, vamos a ver.

¿Qué lleva la emulsión de tomate en el fondo?

Lleva una... ¿Una qué?

Una especie de chimichurri. ¿Qué "chimichurri"?

Un tartar. -Un carpacho.

-Un tartar con cebollita, que lo están haciendo ahora,

porque ya lo van a poner.

Hay que pelarlo pequeño y debe haber tomate pelado y despepitado.

Ahora lo hago. -Boris, ¿lo haces?

Así no, esto no sirve para nada.

Ha sido mi error. Esto no vale, ¿vale?

Capitán, organizamos algo aquí ¿o qué?

Perdona, pero estás entusiasmado con Antonia, con Carmen y con Ona.

¿Qué te están dando que no te demos aquí?

Nervios, nervios; pensaba que estaban más organizados.

Alguien que ayude con el tomate.

Santiago, ayuda. -¿Qué hay que hacer con él?

-Pelarlo y despepitarlo. -Vale.

-¿Vale? -En eso somos expertos.

-Exacto.

-¿Qué tal las chicas? -Horrible.

-¿"Horrible"? -Carmen es insoportable.

Santiago, quita este. Es tan huevón el tomate...

-Déjame con los tomates y haz otra cosa.

-Voy a ir allá. -Vale.

-Boris es mejor que se quede con los azules porque...

-Hola, bellezas, ¿qué tal? ¡Boris!

-No es posible que solo hayas hecho eso.

¡Boris! Me tienes abandonado, Boris.

Ya voy. Me quitáis la afición, de verdad.

Me pongo con el tomate.

-Voy a hacer más bizcocho que necesitamos más.

-¿Seguro? -Sí, sí.

Equipo Rojo, equipo Azul, en 20 minutos sale el servicio

y sigo viendo errores. Empezaría a pensar una buena disculpa

porque va a entrar el chef que ha diseñado los platos.

Enrique Pérez, por favor; adelante.

Vamos, Enrique, vente aquí con nosotros.

Te adelanto que las cosas no están lo bien que pensábamos.

Os estoy viendo las caras, las tenéis descompuestas, Jordi.

Quiero que lo veas en primera persona,

acompáñame a ver al equipo Azul. Vámonos.

Equipo Azul, aquí os traigo a Enrique.

-¿Qué tal? -Hola, campeón.

-¿Qué tal? -Tratando de hacer lo que podemos.

Empecemos por el primero, que va a salir ya.

Vamos a ver. Tenemos los bizcochos de remolacha,

con esta cantidad está bien, ¿no? Es un bizcochito nada más.

El problema es que Mario se ha confundido con el tomate,

lo ha metido todo en la picadora y ha hecho un gazpacho; no sirve.

Estamos volviendo a picarlo. Mira la cebolla,

necesitamos mucha más cantidad. Creo que falta tomate.

Santiago o ayudamos o no llegamos,

porque Paz está haciendo todos los gazpachos.

Venga, chicos, más tomates. -Dale alegría ahí.

-¿Qué ha pasado? Un huracán. No sé.

Un huracán del tomate. Ella es un huracán.

Ella lo organiza. -Sí.

¿Estás las emulsiones? Sí.

Lo que no veo es el granizado, ¿está?

Sí, fue lo primero que hicieron. Importante.

Está en el abatidor. Toma, tomate.

Tomate, Paz, que no llegamos. Vale, el tomate, más tomate.

Que alguien vaya limpiando. Sí.

Que vaya organizando esto. Vamos, vamos que nos vamos.

¿Cómo lo ves, Enrique? Eh... uf...

Creo que el primero... Lo podemos salvar.

Vamos a ver al equipo Rojo, que me tiene muy, muy preocupado.

¿Sí o qué? Vas a ver lo que hay.

Cuidado que no se pegue, es raro.

-Esto es como chicle. -A ver, contadme.

A Boris le he explicado 45 000 veces cómo era esto

y juraría que ha frito la tripa de bacalao, ¿no?

Sí, este plato es supersencillo pero era muy importante...

-Es duro como diablo. -Es duro al freírlo.

Hay que poner el aceite en frío, echar las tripas cortaditas

y darle calor poco a poco. -Lo hicimos al revés.

Aparte, de que no llega para sesenta ni de broma.

¿Para sesenta esto? Sí, para sesenta.

¿Con esta cantidad? ¿No hay más?

Deberíamos convertirlo en un snack de aperitivo

y darles... nada, un poquito, porque si no... no llega.

No podemos hacer otro plato. Ya, esto es un desastre.

-¿Ahora echamos el fumet? -¿Cuánto hay, dos litros?

Ocho o diez gramos de xantana. Sí, y probamos de sal.

También, ponemos el aceite de pimentón para que tenga fuerza.

-Todo aquí mismo. -Sí, texturizándolo.

-"Texturizándolo", vale. Buscamos un recipiente más amplio.

-Aquí está el aceite de los ajos. -Cuidado.

-Oye, el señor está explicando y vais por vuestra cuenta.

Boris. -Boris, tú hazme caso a mí.

-Es que nos vuelves locas.

-Añadimos dos cazos de fumet, pilpileamos y ayudamos al callo,

que está graso, a hacerse una crema untuosa.

-Muy bien. -"Dai".

-Primero, xantana. -"Xantana".

Ocho gramos. Antonia, ponte a hacerlo.

Ocho gramos. Necesitas el peso. Vamos a ver el postre.

A ver qué ha pasado. Ona, cuéntanos.

El chocolate se está enfriando, estoy batiendo los huevos

para echarlo con la manga y hacer el bizcocho.

-El bizcocho no está hecho. -No.

-Te recomiendo que dejes de darle a la varilla

y lo mezcles ya. -Vale.

Enrique, ¿cómo ves el postre? Tan mal como...

No hay postre. -¿No hay postre tampoco?

Equipo Rojo, o espabilamos o vuestros platos

se quedarán en cocinas y no salen.

Ok, ok. Pinta muy mal.

Qué rabia, de verdad.

-Mira, pongo ocho gramos y no lo pesa, ¿ves?

Porque está en gramos, pero no lo pesa.

-Pues, échale a ojo. -Sí, claro, claro...

-Una cucharita pequeña y ya está.

-Lo voy echando despacio. -Claro.

Bueno, Enrique, salís desencajados de la cocina roja, ¿qué pasa?

Es imposible; ni hay callos ni hay postre.

O sea, hay que hacer algo para reconducirlo.

Aviso a Samantha y nos pondremos la chaquetilla;

intento sacar la tapa de callos y ella que se ponga con el postre.

Si no, callos hasta donde llegue.

Eso es. Que lo prueben.

Que lo coman dos o tres. Que los prueben.

Bueno, Enrique, ha sido un placer tenerte en el programa.

El placer es mío. Esta es tu casa.

Un placer, como siempre.

Enrique, un placer. Un placer.

Vámonos.

Queridos comensales, desde "MasterChef"

queremos brindaros este homenaje porque sabemos el enorme sacrificio

que hay detrás de los campos de lavanda de Guadalajara;

pero Guadalajara, no solo son impresionantes paisajes,

también, sorprende por sus pueblos llenos de belleza monumental,

como Sigüenza, y por su gastronomía.

En "MasterChef" no podíamos dejar pasar la oportunidad

de disfrutar de la magia que el chef Enrique Pérez

hace en su restaurante, El Doncel. Enrique ha diseñado un menú

que nuestras "celebrities" han intentado reproducir,

espero que lo hayan conseguido. Que aproveche.

Venga, chicos, recordad cómo era el emplatado.

-¡Capitán, estamos emplatando! -Muy bien.

-Ven a dar el visto bueno. -Ya voy.

-Ya lo tenemos. Ya está perfecto, corregido.

-No lo llenamos mucho, ¿no? -Mucho no.

-Estamos emplatando, mira.

-Muy bien, a ver, caballero. Ya estoy aquí, ¿en qué ayudo?

-Toma, Boris, coloca. -Ah, ok.

-Espera, espera. -Paz, una pregunta.

-Están un poco grandes. -Los cortamos, ¿no?

-Si se pueden contar. -¿Dónde van los bizcochos?

-Van encima del tomate.

-Vale, lo voy a poner así, ¿no? -Sí.

Equipo Azul, ¿cómo vamos por aquí? Divinos.

-Vamos bien. ¿Los platos están contados?

-Sí. -Empiezo con el corzo.

-Muy bien. Sal, pimienta y marcando.

Venga, vamos. -Esto está organizado,

voy a ir a ver a mis mujeres. ¿Ya te vas?

No me necesitan tanto. -Que se vaya, sí.

-No me necesitan. -Está bien.

Acabas de llegar. Boris, eres un desastre de capitán.

Pobre mujer, pobre hombre quiero decir.

Seguimos emplatando aquí.

Uf... -Mira, "amore", para.

-¿Le echamos más? -No, ya está gelatinosa, está bien.

-Ahí está. -Sí, está fantástico, Boris.

-Gran tranquilidad. -Mira qué bonito.

-Te has puesto la chaquetilla ya.

Boris. Sí, dígame.

¿Sabes qué significa esto, no? Me pongo al frente de esta cocina.

Está fantástico. Y tú a currar como otro más.

Señoritas... Empezad a poner los...

No, empezad a callaros, ahora hablo yo.

Vale, qué bien. Punto.

Ok. ¿Y la tripa de bacalao?

Vamos a limpiar esto rápido. Ok.

Ahí. Gracias por ayudarnos.

Estamos aquí produciendo.

Venga, amiguitos, que no decaiga.

Venga, volemos. Vamos, chicos.

Aquí necesito granizado. Estoy en ello, vamos.

Mirad qué bonito. -Los camareros ya están aquí.

Equipo Azul, sacamos platos. Camareros, adelante.

Venga. Camareros, por favor,

todos los platos con granizado pueden salir.

Estos llevan granizado. Paz, unos con granizado

y otros sin granizado. Mario, ¿puedes echar granizado?

Ya voy. Nos llevamos la emulsión de tomate.

El granizado. Sin tirarlo, que hay poco.

Poco. Habéis hecho poco.

Está quedando chulo. Vamos sacando estos.

Ay, dale. Vamos deprisa, vamos.

Vamos deprisa.

Comenzamos con este menú compuesto por cuatro platos,

y lo haremos con un entrante que ha realizado el equipo Azul:

Emulsión de tomate, sardina arenque y remolacha.

Espero que lo disfrutéis.

(Música jazz)

Buenas tardes, vengo buscando a Luis.

Hola, buenas tardes. A reñir vengo con usted.

Porque Samantha me ha contado lo espectaculares que son

los campos de lavanda de Brihuega y no me han invitado.

Estás invitado ahora mismo; los campos de lavanda

de Brihuega necesitan una belleza como tú para completarse.

No te creas, ¿eh? Porque ya son bellos por sí mismos.

Qué maravilla tenéis.

Guadalajara es una provincia muy bonita, con mucha riqueza

patrimonial; cultural; ambiental, hay tres parques naturales;

y, por supuesto, tiene una gran riqueza gastronómica.

Yo me he comido unos torreznos que no tienen nombre.

Qué maravilla. Espero que este plato esté así de bueno.

Alcalde. Creo que lo han hecho bien.

Vamos bien. De sabor muy bueno, perfecto.

Por aquí, ¿qué le ha parecido? Que está rico, sabe bien el plato,

pero echo en falta una mejor emulsión

y que el tomate hubiera estado más granizado.

Gracias.

35, 36... ¿te puedo ayudar en algo, Jordi?

Equipo Rojo... 37, 38...

Vamos a sacar eso, ¿vale? 39, 40...

Os digo una cosa. 41...

Nos hemos puesto Antonia y yo... Sí, lo sé, lo habéis hecho.

Y más o menos está la cantidad y hecho.

Si hace desde el principio no hubiéramos sufrido.

¿Qué tal? A ver.

¿Has echado azúcar suficiente? Está buena, ¿eh? Sí.

Lleva el regaliz. La has ligado bastante.

Yo la pondría en una bandeja para que enfríe más rápido.

Vale. Pero está bien ligado.

Tengo la trufa en el abatidor, que está a punto,

y el horno con el bizcocho. ¿Cómo está la textura de la trufa?

Bien, le queda enfriar un poco para poder moldearla.

Capitán, hay que hacer sesenta platitos.

Ok. -Con eso tienen de sobra.

-Ok, muy bien. Aquí están los callitos.

Echamos esto. -Espera, primero el hilo.

-Espera. Mi amiga... Antonia

va a poner las hebras de chile. Ok.

Y tú la viruta muy finita de "katsuobushi".

Lo pone primero. Muy aireado, ¿vale? Terminado.

Señores, vamos a emplatar las sesenta raciones.

Venga, vale. -Perfecto, vamos.

Ahora, cuidado de no ensuciar. -Muy bien.

-Stop. Pon el hilo.

-Déjame, que lo hago yo. -¡No, esto lo hago yo, Carmen!

-Pero lo haces muy lento.

-No, lo hago a tiempo. Tranquila, no te obsesiones.

-Venga, me pongo con el trigo. Venga, va.

-Voy limpiando las setas, que hay que hacerlo bien.

-Venga. -¿Cómo va el corzo?

-Le queda un minuto. -Vale.

-Quiero hacer el majadito. -Perfecto.

Esto es al estilo Pepe. Vamos, ya está.

Voy a preparar el ajo blanco.

-¿Esto hay que moverlo, Paz? -Como un risotto, sí.

-No se puede pasar la cocción. -Sí.

Sal, un poquito más, así.

Vamos, rápido, vamos con el bizcocho.

Lo vas rallando y queda una arena perfecta, que no tenga grumos.

Me gusta que sea muy perfecto; platos bonitos e iguales.

Vale. Es el secreto de un gran postre.

Nos faltan cuatro platos. Faltan estos cuatro.

Carmen. Dime, cielo mío.

Necesito que el "katsuobushi" lo pongas rápido.

Es que estoy harta ya del "katsuobushi" de las narices.

Es que es muy fácil lo que estás haciendo.

Más fácil es poner hilos.

Estás nevando el plato con "katsuobushi".

Porque me has puesto nerviosa.

Claro... Hebras por aquí y ¡vámonos!

Venga, equipo, venga; dale, dale.

Camareros, salen los platos. Qué bueno...

-¡Bravo, Jordi! Ya están todos.

Jordi, bravo y gracias.

A tus pies, Boris. Intenta lidiar con el postre

porque con Samantha no será tan sencillo.

Seguimos con unos callos melosos de bacalao y azafrán de La Mancha.

Os adelanto que este plato del equipo Rojo,

seguro que está riquísimo, porque uno de nuestros chefs

se ha puesto la chaquetilla.

(Música jazz)

Buenas tardes, alcalde. Buenas tardes.

Gracias por acogernos en Sigüenza. Me he dado un paseo

por la ciudad y no se imagina lo que he disfrutado.

Qué bonitas todas las casas iguales con esa piedra. Qué maravilla.

Intentamos conservar el carácter de las culturas que han pasado

por esta ciudad con sus monumentos sus calles... Es muy importante.

Cuántas culturas han pasado por aquí, ¿verdad?

Tiene dos mil años de historia. Entonces, quien viene a Sigüenza,

en poco tiempo, en un día, puede conocer la historia

de España, conociendo esa historia en nuestras calles.

Pero hay que saber conservarla y lo habéis hecho muy bien.

Espero que como está este plato, ¿o no está rico?

Está rico, sí. Además, nos recuerda

a los que las guisanderas cocinaban antes.

La verdad es que está rico, está rico.

¿Sabe lo malo de todo esto?

Que el mérito no es del equipo Rojo.

Nuestro chef Jordi Cruz ha tenido que ponerse la chaquetilla.

Esperemos que en el siguiente plato lo solucionen.

Gracias. A vosotros.

Acaban de salir los callos de bacalao del equipo Rojo,

en menos de quince minutos sale el corzo. ¿Oído?

¿Lo tenemos claro? Oído. Perfecto.

-Sí, chef. No me puedo ir dos minutos.

No, no, haces muy bien en regresar, porque le das un espíritu a esto

que no tienes ni idea, de verdad. Ahora apareces, ¿de dónde vienes?

De resolver el emplatado, que ha sido muy complicado.

Sí, terrible. Mete todas las hojas, todas.

Sin tallo, ¿no? Claro, por favor.

No metas el tallo. Si no, va a haber de palos...

Vamos a tener que pagar las dentaduras de Sigüenza.

Quita los tallos de la menta y de esto, igual.

-Los estoy quitando, pero creo que no debes preocuparte por ellos.

Paz, ¿con qué estás? Pruébalo, yo echaría más pan.

¿Qué opinas? Está ahí...

¿Qué le falta? Un poquito de todo.

Ajá. Échale pan y más almendras.

Bien. Coincidimos en los gustos.

Y un poco de pan no lo vería mal. Sí, un poco de miga.

El vinagre de manzana está aquí. Sí, dos gotas.

Y el aloe. Venga, vale.

Santiago, las hierbas, debe estar empanado de verde, ya.

Tranquilidad, tranquilidad. ¿"Tranquilidad", Boris?

Sí, tienen muy buen rollo. Tiene narices la cosa...

Vamos a ir quitando todo lo que sobre de la cocina,

porque vamos a emplatar ya. Venga, vamos, ya lo tenemos.

En dos minutos emplatamos, ¿vale? Vale.

Venga. Paz, Santiago y Mario,

os tengo que dejar, ¿vale? -Venga.

-Chequeo y vuelvo para emplatar. Voy a ver cómo están.

Antonia, necesito tu ayuda, que contigo estoy tranquila.

¡¿Y conmigo?! Contigo, también, Ona, tranquila.

Espera. Que Antonia se deja la piel.

Tú eres la pera.

-¿Cómo vais? ¿Acerco los platos?

-Todavía tenemos tiempo, ¿eh?

-Vale, pero los voy a sacar.

Vamos, todo este bizcocho ya está perfecto.

Hacedlo todo porque no quiero quedarme corta.

Mira, esto lo hago así, ¿ves? Eso es, ya está.

Esto es de una paciencia... Ya me he hartado de esto.

¿Ya has acabado? Creo que ya he hecho bastante.

Coge tu trabajo, id limpiando y ahora nos podemos con las trufas.

Vamos, chicos. -¿Lo pongo desde allá para acá?

-Sí, mejor, mejor.

Vamos, empezamos a bolear como locos, si no, no acabamos.

Voy. Vamos a hacer las trufas rápido.

Cuanto menos se bolee, mejor; cuanto menos se toque, mejor.

Está blando, esto no se puede trabajar.

¿Está segura de que está bien? Sí, he medido bien.

Yo las veo muy líquidas. Sí.

Esta "ganache", que ha estado tanto tiempo en el abatidor está líquida.

La elaboración no está bien; has calentado el chocolate

directamente al fuego. Un poco.

Es que eso nunca se hace. Hay un problema en la receta;

esta trufa no está bien hecha.

Tenemos un problema porque no se han enfriado suficiente,

entonces, hacemos las bolas como podamos y que salgan como sea.

Ok, voy a ver cómo están los otros. -Vale.

-Venga, vamos. -Empezamos a emplatar.

-No debéis ser muy generosos, ¿eh? -Una gotita de ajo blanco, ¿vale?

-Porque si no, no llega. -Vengo a ayudar, ¿qué hago?

-Santi... -¿A poner o a rellenar?

-Dame esta cuchara y vamos a empezar a poner aquí.

-Poco ajo blanco, ¿vale?

Si os paséis, nos quedamos sin ajo blanco.

-Amor, esto une tanto. -Esto une mucho.

-Lo recordaremos siempre. -Desde luego.

-Me voy con las setas.

-Un momento. -Aquí, nene.

-Venga. -Hay que emplatar treinta.

-Divino, nos va a alcanzar, divino. Será todo fabuloso.

-Chicos, llevo treinta corzos. -Pues ya los puedes poner aquí.

-¿Dónde los pongo? -Tú los sujetas y yo los pongo.

¿Se ponen dos? -Sí, dos.

-Dos en cada plato, vale. -Está en su punto, Santi.

-Divina. -Eso espero.

-Está fenomenal esto. ¡Está fenomenal!

¿Cómo está el equipo Azul? Bien, bien.

¿Cómo va? Emplatando los treinta primeros.

¿Los tenemos? Los treinta primeros, sí.

¿Tenemos ya el risotto? El risotto está aquí.

El risotto, las setas y el corzo, podemos ir sacando.

Sí, los treinta primeros.

Camareros, por favor, vamos sacando platos.

Aquí, aquí. -Muchas gracias.

Boris, Boris, vienes solo a poner el perejil.

No es cierto. Al final del emplatado.

No es cierto, he hecho casi todo este emplatado.

Estás como los grandes jefes de cocina, ¿eh?

Por fin he conseguido apagar aquel fuego.

¿No estarás huyendo porque no puedes apagar aquel fuego?

Ojo ese postre, Boris, ojos con ese postre.

Vayan pasando. Te vas huyendo de la quema.

No, voy para allá. Camareros, vamos sacando.

Llega el turno de la caza, vais a degustar lomo de corzo,

aromáticas, trigo negrillo y crema de ajo blanco.

Disfrútenlo.

(Música jazz)

Hola, ¿qué tal va la cosa por aquí?

Hola, comiendo divinamente.

Bueno, me alegro. Todavía estoy impresionada

de Sigüenza y de Brihuega, de los campos de lavanda.

Mira qué cosa tan bonita hacemos y producimos en Brihuega.

Qué maravilla. Es una hermosura.

Y qué olor, ¿eh? Sí, la verdad es que el olor

a la lavanda, tanto en perfumería como en ambientadores,

es maravilloso.

¿Cómo está el plato del equipo Azul?

El lomo de corso está muy bueno, muy suave.

Pero la cantidad de la crema de ajo blanco...

un poquito escasa.

¡Anda! Pero bien, ¿no? Sí. Bien.

Bueno, me alegro. ¿Cómo está el punto del lomo?

Pues el lomo está en su punto.

Está muy blandito. Gracias.

Venga. Seguimos. Que no se rompa la cadena.

Muy bien esa cadenita que me gusta tanto.

Os diré una cosa. Es la primera vez

que veo una cadena medianamente bien hecha.

¡Sí! Lo estamos consiguiendo.

La cadenita. Venga.

Saquemos, por favor. Sí, sí.

Venga, venga. ¿Qué pasa? No nos podemos dormir.

¡Ese último!

¡Ese último! -¡Ese último y a limpiar todos!

Muy bien. -Muy bien, Santiago.

Muchas gracias. Muy amables. Ya está.

Gracias por tu aportación, Boris.

No, por Dios. Gracias a ti. No, no. Gracias a ti.

Gracias a ti, por favor,

que has sido maravilloso. Que lo sepas.

Muchas gracias. Cómo has estado de bien.

No, no. Es increíble. Cuando te necesitas, estás.

Bueno, el emplatado, ya sabes que de verdad...

Vienes a poner la guinda encima del pastel.

Ayudar. Es el punto glamour. Me voy a mi otra realidad.

Venga, limpiamos las cocinas, señores.

Muchas gracias, Pepito.

Felicidades. ¡Gracias, chef,

por tu inestimable ayuda! -Gracias.

(SANTIAGO) Yo con mi equipo he trabajado muy a gusto.

Boris ha ayudado mucho en su ausencia.

A ver, equipo rojo, acaban de sacar

todos los platos del equipo azul. Solo quedamos nosotros.

Lo veo complicado porque estas trufas

son filetes rusos, son hamburguesas.

Son todo menos trufas. ¡Vamos!

Déjale a Ona poner. Ona, pon la cantidad.

Ona, rápido, "amore". Antonia, vamos.

Ayúdame. Vamos. Sí, sí.

Pero, Boris, hazlo alargadito, no haciendo así.

Te recuerdo, aunque te cueste,

que soy el capitán. -Me importa un bledo

que seas el capitán. -Eso es lo que nos ha traído

muchísimos problemas. -Emplatas fatal.

¡Oh, guerra! He querido guerra, guerra sea.

Aquí, si no nos da un infarto... -No.

No nos lo va a dar. Amor, amor, amor.

¿La "mise en place" cómo va?

No sé. ¿Te gusta cómo están quedando las tierras?

Bueno, tenemos bastante cosa de esta

y a la gente le encanta.

¿Cómo lo llamas a esto? La tierra de chocolate.

Ah, la tierra. Muy bien. No es "cosa esta".

Que sí, que tienes razón.

Mira. ¿Qué te parece así? Vamos.

Ponlo sobre la arena. Poned vosotras,

que tenéis mejor manualidad para la trufa.

Pongo yo la trufa. Mira qué trufa.

Estas trufas son todo menos trufas.

Ona, apriétalas un poco más. -Sí, sí.

Bueno, estos platos que tienen la trufa, están acabados.

Camareros, antes de que se derrita el filete ruso,

por favor, los platos que tienen trufa,

pueden ir saliendo. Muchas gracias.

Cuando terminéis con el último plato, a limpiar.

Me marcho, que no puedo más de vosotros.

Y para terminar, el equipo rojo ha preparado

un postre que es todo un festival de chocolate y trufa.

Su autor, Enrique Pérez, lo ha bautizado como el trufero.

Y a mí, solo de pensarlo, se me hace la boca agua.

Hola. Buenas tardes. ¿Qué tal va la cosa por aquí?

Muy bien. Una chica joven. Qué alegría.

¿Has nacido por aquí? Sí. En Brihuega.

Brihuega. Llena de campos de lavanda,

que te tienen que quedar unas fotos para el Instagram

espectaculares. Quedan geniales.

¿El postre es "instagrameable" o no?

Pues bueno. Tiene una textura muy grumosa. Y bueno...

¿A usted qué le ha parecido?

Pues a mí me ha parecido que mi perro hace esto...

¡No me diga usted eso, por favor! ¡Ay, Dios mío!

El aspecto. Pero una cosa sí te digo.

La miel de La Alcarria,

con lo buena que está, lo salva todo. Está espectacular.

Llevo un día hoy con el menú.

Yo no sé qué estará pasando en cocinas,

pero seguro que se está liando algo.

(BORIS) Aquí están las últimas.

Parecen unos trozos que han cagado. Lo siento.

Esto está muy rico pero muy blando.

"Amores", así ha salido. Ya está.

¿Quién tiene una trufa fea? Tengo una trufa bonita aquí.

-Mira. Esta es horrible. -Bueno.

¿Vale? ¿Con qué la puedes arreglar?

Con esa. Con esa, Boris.

-Vale. Gracias. -Ya está.

Vale. Fantástico. Me encanta.

No. Ha sido un desastre. Son feísimas.

Yo encuentro que ha sido un milagro, más que un desastre.

Bravo. Un milagro. Un milagro.

Un milagro de la naturaleza somos.

-Yo estoy de chocolate... -Está fantástico.

Nos podemos pintar la cara como los comanches.

Mira. Yo estoy horrible. -A ver. Vamos a limpiar.

Comensales, hasta aquí nuestro homenaje

a las personas que trabajáis en el campo.

Para mí, hoy ha sido un día muy especial

porque mi familia siempre se ha dedicado a la agricultura

y sé lo duro y sacrificado que es trabajar la tierra.

Así que espero que hayamos sabido transmitiros

todo nuestro cariño y admiración.

A mí solo me queda añadir que gracias por hacer

que no tengamos nada que envidiarle a La Provenza francesa,

que tenemos unos campos de lavanda espectaculares,

que estamos superorgullosos de ello

y que muchas gracias a todos por venir.

(Aplausos)

Equipo rojo, equipo azul, por favor, prestad mucha atención

porque tenemos algo muy importante que comunicaros.

Hoy no tenemos nada que pensar.

Equipo rojo. Sí.

Esto es para vosotras.

Gracias.

Gracias.

Ona, a ti no te lo damos porque ya lo tienes.

Vale. Pero te lo has ganado igual

que el resto de tus compañeras.

Y, Boris. Sí.

Aunque el delantal dorado te protege...

Vaya. Esto es para ti.

Vale. Pues muy bien. -No me lo puedo creer.

-No me lo puedo creer. -¿De verdad?

Sí. Gracias a vosotras dos, que sois encantadoras.

Las mejores compañeras de equipo.

-Pues anda que tú. -No, no.

Es que nos has confundido.

No, no. Tú estabas pensando continuamente en ti misma.

Pues claro. Si yo era la que estaba cocinando con Antonia,

no íbamos a pensar en los peces de colores.

Pensar en el equipo. No sabéis trabajar en equipo.

Pero ya está. No vas a cambiar.

Vas a ser toda la vida así y así serás siempre.

Si no he hecho más que estar en equipos

desde que he venido a "MasterChef". Soy la reina de los equipos.

-Eres un desastre. -Si me hace ilusión ir

a la Eliminatoria para que me veáis cocinar cosas difíciles.

Pues si te hace ilusión,

Carmen y Antonia, poneos el delantal.

Es la primera vez que voy. No. La segunda.

Boris, hoy tenías que liderar dos cocinas, pero no lo has hecho.

Sí. Pepe me dijo que en el equipo azul,

simplemente, no has estado. Y en el rojo estabas perdido.

Por eso debes ir a Eliminación. Sí, chef.

No me lo puedo creer.

Imagino, equipo rojo, que no os sorprenderá

que no necesitemos ni un minuto para decir el veredicto.

Si no es por Samantha y por mí,

no sale de vuestra cocina ni un plato.

Hombre, tampoco te pongas así. ¿Cómo?

Carmen, de verdad. ¿Tenéis algo que decir?

No, no. Que, al final, se ha arreglado un poquillo.

Sí. Gracias a vosotros.

Sí, sí.

Equipo azul, por lo menos habéis sacado los dos platos

a tiempo y sin ayuda de ningún juez.

Os tengo que dar la enhorabuena porque habéis sabido trabajar

como un equipo unido, a pesar de no haber tenido un capitán.

Creo que es la primera vez que veo un emplatado en cadena

medianamente bien organizado.

Antonia. Sí.

Te diré que, a pesar del resultado,

eres de lo poco bueno que me quedo del día de hoy.

Gracias. Te has entregado en cuerpo y alma

en esta prueba y esa es justo la actitud

que esperamos de un aspirante.

Por eso, a pesar de que vas a Eliminación,

eres la mejor de la prueba de hoy y, por tanto,

la ganadora de los 4000 euros.

(Aplausos) ¡No! "Non posso crederci".

Gracias. Voy a dar esos 4000 euros a una asociación

de niños de Guinea-Bisáu que se llama SILO.

(ANTONIA) Estoy muy contenta de los 4000 euros

que vamos a dar a estos niños.

Y me voy con las botas puestas en esta eliminación

y con la cabeza siempre bien alta.

Dicho esto, me gustaría, aspirantes,

que os quedéis aquí haciendo un poco de análisis y autocrítica.

Si algunos seguís por este camino, no podréis seguir en "MasterChef".

Esperemos.

Yo parece que no haya hecho nada.

No se trata de "yo" sino de "nosotros".

-Siempre me atacan. -No lo has querido entender.

Las dos habéis creado una barrera impenetrable

en la que yo no podía hacer nada.

Carmen es el día que más ha trabajado en su vida.

Mira la cara. Parece que entró en una mina de carbón.

Boris tiene razón en el sentido de que el capitán,

esté acertado o no, hay que hacerle caso.

Y no le hemos escuchado. -Le hemos hecho caso.

No. Intenta hablar y no se le deja escuchar.

Os habéis hecho caso a vosotras.

La que está muy cabreada, es Carmen. Está cabreadísima.

Nunca se ha visto esa cara.

Es muy raro que cuando somos un equipo,

hay esta cosa que no es un entendimiento. Es el caos.

-Mira... -Si una tiene las ideas claras,

saca los platos. Ya está. Estoy contenta.

He ganado 4000 euros para los niños.

Antonia, tú sigues con tu histrionismo

y la otra con su ensimismamiento.

Tienes razón. Quiero pensar en mí misma.

¡Viva el ajo! -Yo también.

-Vámonos. Ya está. -Yo quería pensar en el bacalao

y que lo pudiéramos sacar. -Basta. Ya está. Fuera.

Lo siento. -Sí, sí. ¿Qué se le va a hacer?

(BORIS) Antonia y Carmen son

de por sí bastante indomables. Y juntas empeoran.

Es como Maléfica con la bruja mala

de la Bella Durmiente. Las dos juntas.

Vuelven los campamentos "MasterChef".

Si tienes entre ocho y dieciséis años,

te apasiona la cocina, la naturaleza

y quieres vivir una experiencia inolvidable,

no te puedes perder nuestros campamentos.

Además, convivirás con los aspirantes

de "MasterChef Junior". No lo pienses más.

El próximo verano, campamentos "MasterChef".

(TODOS) ¡Ven a campamentos "MasterChef"!

Los aspirantes vuelven a estas cocinas

después de comprobar una vez más

que el trabajo en equipo puede ser enriquecedor y productivo.

O puede acabar con la paciencia de alguno.

¡Oh, guau! -¡Oh, "madonna"!

Nada de eso ocurrirá ahora,

porque en el reto que va a comenzar,

tendrán que cocinar, como siempre que se enfrentan

a la Eliminación, en soledad.

Pero qué bien, ¿no? Qué bueno. Cuánta plata.

Aspirantes, bienvenidos de nuevo.

-Muchas gracias. -Gracias.

He de confesar que estoy un poquito sorprendida.

Ya, ya. Yo también. -Sí.

¿Me podéis explicar qué ha pasado en cocinas?

Pues yo creo que hubo un enorme descontrol,

una falta total de tomar buenas directrices.

Y, bueno, al final se desató un caos extraordinario,

yo creo, más en el equipo rojo junto con las Tacañonas,

que se pusieron entre ellas también...

Deliberaron a su propia manera. No me hicieron el más mínimo caso.

Yo tampoco tomé bien las direcciones.

Y yo creo que la culpa de todo lo tiene el momento ese maravilloso

en el que Jordi me estaba explicando cómo hacer el bacalao.

Y como yo tenía un contrapicado tan divino de él,

me dejé enamorar y no supe entender nada de lo que me decía.

-Por fin. -La culpa es la debilidad.

-La culpa fue de Jordi. -No se enteró de nada.

Hay que luchar contra las debilidades.

Jordi, tienes la culpa de todo.

Estás en la Prueba de Eliminación. El porqué lo acabas de dar tú.

Incluso Carmen y Antonia decían que mejor que ni vinieras.

Yo nunca le he visto tan rabioso

contra nosotras. -No. Contigo.

-Ah. ¿Ahora conmigo? -Más contigo que con Antonia.

Porque tienes más confianza.

Tengo la cabeza que me duele. Mira.

Te digo una cosa. Tú como capitán, fantástico.

-¿Qué? -Como capitán.

-Pinocho. -¡Farisea!

Tomar decisión es otra cosa.

De todos modos, a la hora de elegir los equipos

se veía venir la tragedia.

Todo esto empezó por unas óperas.

Yo pensé: "¿Por qué no agregarle a la prueba

una pizquita de intriga, drama, pasión, delirio?"

Incluso maldad. ¿Pero qué es la vida

sin un poquito de maldad?

(Risas) ¡Ah! Ahora, por fin.

Qué mejor manera de amenizar esta inmunidad

que pasárselo bien. ¿Entiendes? Y poneros juntas,

que es algo que me apetecía hacer.

El problema es que en vez de reñir entre nosotras,

terminamos como locas riñendo contigo.

Nosotros en armonía. Perdona, Carmen.

¿Has dicho "vosotras en armonía"? Sí.

(Risas) Están muy en armonía.

Por fin, después de la tormenta siempre viene la calma.

Lo que está claro es que los que tienen que ir

a la galería, son los delantales blancos. Menos Boris.

Porque a pesar de llevar ese delantal dorado,

tienes que estar en la Prueba de Eliminación.

Pero eso es un chollo. Cocina, no se duerme allí,

le tenéis ocupado. Está bien.

Mario, Paz, Santiago, a la galería.

Chicos, mucha suerte. -"Amore".

(MARIO) Estoy muy contento porque he pasado al programa nueve.

Por otro lado, estoy nervioso porque hay que ponerse las pilas.

Yo me las pongo, aunque no lo creáis.

Aspirantes, estas campanas que pueden libraros

de la eliminación no esconden alimentos.

Esconden superalimentos.

Ah. -"Oh, my God!"

Se llaman así porque son ricos en enzimas, vitaminas,

minerales, antioxidantes y fibra.

Y, por si esto fuera poco, tienen muy pocas calorías.

Por ejemplo: un churro no. -Claro.

Cada uno de vosotros tenéis que elegir una campana

y decirnos el nombre del producto

que hay debajo. (EXCLAMA)

Si adivináis el ingrediente que destapáis,

será el protagonista de vuestro plato.

Si al destapar la campana no conocéis el ingrediente,

estáis obligados a cocinar con él y descubriréis

una nueva campana en la siguiente ronda.

Así hasta que acertéis un ingrediente.

¡Guau! "Mamma mia".

-Qué guay. -Está muy guay

si no tienes que hacerlo.

Venga. Vamos a comenzar por la primera ronda.

Ona, tú serás la primera. Elige la campana que quieres.

¡Ostras!

(CARMEN) Azúcar de caña. -¿Qué azúcar de caña?

(RÍE) Azúcar de caña.

¿Sabes qué es?

Sí. Yo creo que es melaza.

¿Melaza? Yo no sé qué es eso.

(IMITA UN SONIDO DE ERROR)

Deberás cocinar con azúcar de coco.

(BORIS) ¡Oh! Es un edulcorante natural.

Contiene algunos nutrientes

como calcio, hierro, potasio y cinc.

Antonia, es tu turno. Lo tengo sencillo.

Al lado. La de al lado.

(BORIS) ¡Oh, qué monada!

"Oh, Dio". ¿Qué he elegido?

Es cebollino eso.

¿Sabes lo que es? A ver. Esto es germen...

Cebolla. No. Sí, sí. Algo chino.

Algo que viene de oriente. No lo sé.

Deberás cocinar con hierba de trigo.

Equilibra el pH del organismo,

combate la anemia, ayuda a perder peso,

reduce los niveles de azúcar en sangre

y elimina los malos olores corporales.

Ah, mira. -Hierba de trigo.

Carmen, ¿qué campana te gusta? No sé. Cualquiera.

Pinto, pinto, gorgorito.

¿Esta?

(BORIS) ¡Oh! Pero qué sabia.

El talismán. Talismán. ¿Qué es?

Son frutos rojos, que son

unos antioxidantes fantásticos. Me encantan.

Efectivamente. Protegen del daño de los radicales y libres,

propiedades antiinflamatorias.

Cuanto más intenso sea su color, más valor nutricional tendrá.

Te haces una salsa,

incluso una vinagreta. -Claro.

Boris, por favor, ¿qué campana te gusta a ti?

Oye, de verdad, es tan difícil todo esto.

A ver. Esta. Esta. Muy bien.

¡Hala! ¿Qué puede ser esto?

Rubén de estas cosas porque es más sano que yo.

A mí me suena a semillas de lino o linaza.

Pero bueno, por favor. Efectivamente.

¿Ves? Que lo comemos en casa.

Semillas de lino. (MARIO) ¡Bien, Boris!

Muy beneficiosas para la piel y el cabello.

¿Qué opinión tienes? Ayudan a perder peso,

reducen el colesterol, son ricas en fibra,

alivian los sin... Bueno, en tu caso...

Los síntomas de la menopausia.

Andropausia, que también la hay. Son antioxidantes

y aumentan la energía. Muy bien. Genial.

Es complicado con semillas de lino. Ona, te toca a ti.

A ver, Ona. -¡Ay, qué nervios!

(ANTONIA) ¡Qué suerte!

(PAZ) Chocolate. (MARIO) Trufa.

Pasta de miso. Bien.

¡Bien! Pasta de miso. Qué buena la pasta de miso.

La palabra miso significa "fuente del sabor".

De fácil digestión, protege de infecciones,

nutre la piel y el cabello

y previene enfermedades cardiacas. Deberás cocinar

con azúcar de coco y pasta de miso. Vale.

¡Guau! Qué dos momentos.

(Risas) Un mar y montaña total.

Antonia, solo quedas tú. 26 o 27.

Vamos por la última.

¿Qué es? ¿Regaliz de palo? (ANTONIA) ¡Cúrcuma!

"Antidolorificante", antiinflamatorio. Lo mejor que hay.

Creo que paraliza la lengua.

(Risas) No lo chupes.

Si te digo lo que paraliza a los hombres...

(Risas)

Efectivamente. Es cúrcuma.

Buena para la acidez de estómago,

evita los gases y protege el hígado.

Tendrás que cocinar con hierba de trigo

y con cúrcuma. (ANTONIA) Yo voy a demostrar

que entre mí y Carmen, la que cocina soy yo.

Ella tiene que...

En este reto, no vais a estar solos.

Para ayudaros a entender la importancia

de los superalimentos y lo fundamental de la nutrición,

ha venido alguien que conjuga como nadie salud y gastronomía.

¡Guau! Adelante la ganadora

de la sexta edición de "MasterChef", Marta Verona.

(Aplausos)

Marta es muy maja.

¿Qué tal? Pues muy contenta.

Hola, Marta.

¿Qué tal? Qué ilusión conoceros a todos.

Nuestra flamante ganadora. Flamante, flamante...

¿Cómo estás? Además de tan nerviosa.

La verdad es que estoy que no me lo creo todavía.

¿Sigues insegura? ¿Has vuelto para atrás?

No. Al revés. Estoy practicando mucho.

Claro. Estás en las clases. Sí.

Estás en el Basque Culinary Center.

Estoy muy contenta. Veo que vienes con tu libro.

El libro de "MasterChef", que salen recetas vuestras.

¿Cuál es tu receta favorita del libro?

La receta que más me gusta

son los macarons de la Final, que están aquí.

Qué rico. Además de una excelente cocinera,

eres experta en nutrición. ¿Quieres explicar

a los aspirantes la importancia de los superalimentos?

Claro. Los superalimentos son alimentos que tienen

una densidad de nutrientes muy elevada.

En una porción pequeña vais a tener,

o una proporción elevada de un nutriente,

o de muchos nutrientes. ¿Vale? ¿Más o menos os ha quedado claro?

Sí, Marta. -Totalmente.

Qué escueta, además. Iba a seguir.

Para hacerlo más ameno, he hecho una pausita.

(Risas) Luego... A ver.

Los superalimentos no creáis que son cosas superexóticas.

No. Hay superalimentos

que hemos consumido toda nuestra vida

en casa, como por ejemplo... -El ajo.

Sí. Muy bien. El salmón, el aceite de oliva, las lentejas.

Garbanzos. -Todas las legumbres.

-La quinoa. -También quiero dejar

una cosa clara. No solo por tomar un superalimento

ya vamos a estar supersanos. La base de la alimentación

tiene que ser una dieta equilibrada, variada, saludable.

Y ahí ya incorporaremos los superalimentos

para estar superbién alimentados.

(Aplausos) ¡Bravo! ¡Divina!

¡Bravo!

Oye, ¿y qué superplato has traído?

Quiero enseñar que perfectamente se puede hacer un postre saludable

y, encima, con superalimentos.

Como me encanta hacer deporte al aire libre

y ejercicio, he dicho: Que me inspire un bosque.

Tenemos una tierra que es un crumble de quinoa y pistacho,

que la quinoa es superalimento.

Un polvo de coco con maltodextrina

y aceite de coco. El coco es otro superalimento.

Un gel de menta y miel para darle frescor al plato

y que parezca poco el rocío.

Y luego, un bizcocho micro de sifón de té matcha.

-Me encanta. Me encanta. -El té matcha también tiene

muchísimos antioxidantes. Los antioxidantes tienen

una función importante en nuestro organismo.

Tenemos hidrógenos libres por nuestro cuerpo.

Los antioxidantes los atrapan ellos,

se oxidan ellos y nosotros no.

-Qué bien. -Y ahora un heladito

de leche de coco. ¡Oh! Bien.

Me falta algo por encima.

Es espirulina. Hice un papel de obulato con espirulina.

Lo rompí para que parezca un mineral.

(ANTONIA) La espirulina, un alga.

Y un par de brotes. -¿Qué ha dicho?

-Un camarote. -De los hermanos Marx.

Qué mono, Marta. Está ideal.

Qué bien. Qué bonito. -Muy bien.

(Aplausos) ¡Bravo!

Aspirantes, este es el reto que puede libraros

de la eliminación. Debéis elaborar un plato libre

usando como ingredientes principales

los superalimentos que tenéis.

Como esta prueba es sencilla, valoraremos la aplicación

de las técnicas que habéis aprendido. ¿Entendido?

(TODOS) ¡Sí, chef! Marta, ¿quieres darles

un último consejo antes de cocinar?

Mi consejo es que demostréis lo que sabéis

y solo vais a demostrarlo si disfrutáis,

si os relajáis y sois creativos.

(Aplausos) (BORIS) Gracias.

Tenéis 60 minutos para elaborar un plato basado

en los superalimentos. Y, además, como siempre,

tres minutos para entrar al supermercado a coger

el resto de ingredientes. ¿Entendido?

(ASPIRANTES) ¡Sí, chef! El tiempo comienza

en tres, dos, uno. ¡Ya!

¡Suerte, chicos! -¡Venga, vamos, compañeros!

¡Venga, Boris! Qué gracioso Boris corriendo.

Agar-agar.

La nata. ¿Dónde está la nata? Aquí.

A mí me hubiera encantado que me tocara el de Antonia.

-El de la cúrcuma. -A mí el de Carmen

me hubiera encantado. Los frutitos rojos.

Hago un postrecito que se chupan los dedos.

Diez, nueve, ocho,

siete, seis, cinco,

cuatro, tres, dos, uno. Cebolla.

A cocinas ya.

¡Venga, vamos! -¡Vamos, chicos! ¡Ánimo!

Muy bien, chicos. Muy bien.

Mira Carmen. Huevos, mantequilla. Muy bien.

Boris, ¿tú bien, chiquitín? -Gran pregunta.

(MARIO) Venga, Onita.

Y hago cáscara. Hago un buen fumet de corral.

Antonia va a sacar un plato estupendo.

(MARIO) Venga, Carmen, cariño.

No pasa nada. A ojo. -También es intuición.

Es cocina intuitiva.

Voy a trabajar con la linaza, que es un producto

que conozco mucho en casa, porque Rubén la consume

antes de que fuera considerada "superfood".

Intentaré hacer un plato que a Rubén le sale bien

muy bien y que comemos mucho en casa.

Es un poco de pollo salteado con cosas

con rico sabor y espuma de patata.

Porque Carmen ahora tendría que dar un paseo

muy superior que ya no es aprender a cocinar,

sino aprender a escuchar.

Mira. Está haciendo masa Carmen. -¿Pero de qué?

Esta masa está muy bien pero no para hacer crepes.

Pero la crepe es líquida, ¿no?

Luego la pones en... Eso es para hacer pan.

Yo pensaba que iba a hacer pasta.

No tengo muy claro todavía.

Bueno, estoy haciendo un crepe y me apetecía, si puedo,

hacer una esferificación también con algún fruto. Pero bueno.

Dice: "Voy a hacer crepe". Y ha hecho para hacer pasta.

Para hacer espaguetis parece.

Yo pensé que iba a hacer pasta.

Cúrcuma.

(MARIO) Mira la Ona. (PAZ) La pasta de miso con miel

que le quita el salazón así fuerte. -Claro. Y lo suaviza.

Y el limón. Muy bien.

Me gusta mucho la combinación de Ona porque tiene

el dulzor del azúcar de coco

y el salado de la pasta de miso rojo,

que evoca mucho a la cocina asiática.

Ha cogido el salmón y lo va a hilar por ahí.

Me parece que va a tener muy buena pinta su plato.

Vamos, vamos, vamos. ¡Vamos, Antonia!

Veo a Antonia con una bolsita de vacío.

Ya están así, a ese nivel.

Tienes que sacar, si no, no vas a...

Fantástico. Va a ir a por técnicas.

Es una combinación, la planta de trigo

y la cúrcuma, bastante india. A ver qué hace.

Voy a poner un poco de cúrcuma.

Voy a hacer unas gambas al vacío.

Y del fumet, voy a hacer caviar.

Con la hierba de trigo, lo voy a decorar

porque me la he comido y he visto que está muy bien.

Está buena. Estoy nerviosa porque espero que todo salga bien.

Boris no se va a ir. ¿Me entiendes?

Y Ona yo la adoro. Tampoco creo que se vaya.

Aquí estamos en vilo yo y mi querida Carmen Lomana,

que ahora la quiero. Yo la he querido siempre a Carmen.

Solo que ella no ha entendido mi sentido del humor.

¡La quiero, Carmen! -¡Huy!

Qué declaración de amor estoy sintiendo.

¿Ves? Mira lo que hace "MasterChef". Une.

Vamos a probar tu postre. A ver qué os parece.

Para una vez que me traen un postre bajo en calorías.

A mí también me viene bien. Un postre saludable.

¿Te apetece probarlo? Venga.

Está muy rico. ¡Hum!

De verdad, eh.

Muy suave, muy rico. Nada dulzón. Qué bueno.

Qué bien te ha salido. Muchas gracias.

Esa bien, ¿no, Carmen? -Este sí.

-Venga, cariño. -Venga.

Pero esto no me encaja. Le falta algo.

¡Ay, qué graciosa es, por favor!

Carmen, hija, al revés. Ya no sé ni lo que hago.

(MARIO) Arranca ya y pronto. (PAZ) Y tienes que hacer

una mermelada o algo. -Claro. Está bloqueada.

Carmen, desconecta la lavadora... la... esta del agua.

(CARMEN) Que nos vamos a electrocutar.

(MARIO) Ten cuidado. Madre mía.

Voy, voy. Lo pongo un poco en el Roner.

¡Vamos, vamos, vamos! ¿Cuándo vas a hervir?

Al "ataquismo".

Voy a rallar un poco más de cúrcuma.

Vamos, vamos. (CARMEN) ¿Dónde está el sifón?

Aquí.

Ah, mira. Ha sacado el sifón. -Muy bien. Vale, perfecto.

(PAZ) Venga. Vamos allá. (MARIO) No.

No se lo puedo decir. -Tiene que colar.

-Carmen, cuélalo. -Carmen, tienes que colar.

¡Cuélalo, cuélalo! -¡Cuélalo! Le va a estallar.

¿Qué ha pasado? (PAZ) Le va a estallar.

(CARMEN) ¿Por qué me va a estallar?

-Que lo cueles. -Tienes que colarlo.

-Ah. -Tiene que tener cuidado.

A ver, Carmen. Veo que se están poniendo arriba muy nerviosos.

¿Qué estás haciendo? Ah, colando.

¿Ibas a meterlo sin colar? No, no.

¿Y por qué estaban todos arriba: "¡Ah! ¡Cuidado!"?

Por si acaso, ¿verdad? ¿Ves que hay aquí

unos agujeritos cuando aprieto? Son muy pequeñitos.

Pues si hay las semillazas que contienen los frutos de bosque,

se va a taponar y no va a salir la cosita bien.

Ahora está bien, ¿no? Sí. Hay que colar siempre.

Lo que metemos en un sifón, hay que colarlo.

Tiene que tener cuidado. -Tiene que tener cuidado.

Tengo que dividirlo, claro. Porque si pongo el agar-agar

para la cosa, luego el xantana.

Bocabajo. -Como le estalle eso

en la cabeza... -Bocabajo.

No. Al revés. Al revés, Carmen.

Carmen, bocabajo. Ahí.

Estáis aterrados de que la monte.

Eva, animar. No ayudar, Eva.

¿Tú sabes el sufrimiento que tengo con ese sifón?

Está todo el mundo aterrado con el sifón.

¡Venga, Onita! Ya ha hecho su gelatina.

¡Ona, Ona, Ona! ¡Ona campeona!

-¡Venga, Ona! -Gracias, chicos.

Y a Boris no le hacemos caso. -Es inmune.

(PAZ) Boris, ¿cómo vas? ¿Bien?

No estoy nada rela... Hola, Antonia.

Bueno, tú tranquilo, ¿no?

Están fantásticas. Están fantásticas.

Antonia, qué activa te veo. Vas para aquí, para allá.

"Amore", he perdido cuatro kilos desde que estoy aquí.

-Qué divina. -Mira nuestra "genia"

de la cocina. -Es una "genia".

Lo ha mezclado con lo otro.

Yo no me estoy riendo de ella. Yo me estoy riendo con ella.

Yo también con ella. Porque es única. Es única.

Nos encanta que en casa cocinéis

todos los platos que hacemos en el programa.

Pero si un día no os apetece meteros en la cocina,

o simplemente queréis daros un homenaje,

podéis vivir una experiencia gastronómica única

en el restaurante MasterChef, en Madrid.

Con una carta que estoy segura de que os sonará,

porque incluyen los platos más icónicos del programa.

Y con la posibilidad de conocer

a algunos de los aspirantes que han pasado por aquí.

Tenéis más información en restaurantemasterchef.com

y en nuestras redes sociales.

La próxima semana no quiero estar en la Eliminatoria,

que me estresa. -La próxima semana,

seré pesado, pero podríamos volver a estar juntos.

Si sois capitanes, me eliges. -No lo dudes ni un segundo.

-Y tú, Paz. -Cariño, sí.

Vamos a ver a Ona. Qué ilusión me hace venir contigo.

Bueno, Ona, aquí estamos. Hola, Ona.

Tres atletas. ¿Yo de qué soy atleta?

Ah, yo de la gastronomía. Y yo de la nutrición.

¿Qué tal lo llevas? -Bien.

He puesto al vacío el salmón porque voy a hacer un tartar.

Y luego, voy a intentar hacer una crepe con este huevo

y unos makis de tartar de salmón con la pasta de miso,

un poco de miel, mostaza y limón.

Luego, voy a hacer un aire de manzana.

He marinado y he puesto al vacío taquitos de manzana

con el azúcar de coco y un poco de limón en el fuego

para que se disuelva bien el azúcar.

Está utilizando azúcar de coco y pasta de miso.

Fenomenal. -Voy a intentar hacer nieve

con maltodextrina de aceite infusionado

para poner por encima de este tartar.

Suena bien. Sí, sí. Aparentemente, suena bien.

Ahora hace falta cómo materializarlo.

Pero suena bien. Suerte, que veo que se te da

la vuelta a la tortilla. Muchas gracias.

¡Atención, aspirantes! ¡Quedan menos de 30 minutos!

¡Venga! ¡Vamos, Ona! -¡Bravo!

Perfecto. Son 200. Ahora pongo un poco de agar-agar.

¿Cómo le doy vueltas a esto? No hay un plato.

Venga.

Va a coger un plato para darle la vuelta al crepe. ¿Qué te juegas?

Mírala. (RÍEN)

Muy bien, Carmen. Qué bonita. -Muy bien, Carmen.

No. Pero la tengo que hacer más. Ahora se ha quedado pegada aquí.

No hay un plato como Dios manda. (RÍEN)

Bueno, Carmen, por favor, cuéntame qué estás haciendo.

Hola, Carmen. ¿Qué haces?

Un crepe. ¿Sabes lo que es un crepe?

Sí. Esto, ¿no? Tiene que ser como papel de fumar.

¿Esto qué lleva? Eso lleva huevo, harina

y un poquito de nata y un poquito de leche.

Es muy divina. "Lleva huevo". Es que me encanta.

Es demasiado gordo. Tiene demasiada harina.

Hay que meterle más leche para que sea fina.

Tienes que intentar dar la vuelta en el aire.

En Francia hay una fiesta: la Chandeleur.

Y si le das la vuelta y vuelve a caer,

tendrás dinero todo el año. Ah, qué bien.

Intenta hacer una crepe.

Ponle poca y con un golpe de muñeca,

que se extienda por toda la sartén.

No. ¡Mueve la muñeca!

Así, así. Ahí, ahí.

Ahora. ¡Ya, ya, ya!

¿Pero no está demasiado fino? No. Quieta.

Déjala que se haga. Ella sola, cuando se haga,

se va a ir separando por los bordes.

Hago una más grande. Ya te has animado.

Ya está. Ya está humeando. Vamos, échalo.

Y ahora, golpe de muñeca. Como te he enseñado con la muñeca.

Como te he enseñado. ¡No! ¡No eches todo el bote!

Échalo dentro del bote. Mira, mira.

Es que no da pié con bola, eh.

Sácala del fuego y mete la espátula

para darle la vuelta. Así, con los deditos.

Dale la vuelta con los dedos. ¡Tacatá!

Rápido. Es fácil. Bien.

Ahora tienes que... No está tan bien.

Se ha arrugado, mira. Te lo has cargado.

Eso hay que tratarlo con delicadeza.

Este está perfecto, le puedes dar la vuelta.

Y ahora tengo que ir a por un plato.

Una cantidad de cosas que hacer...

Darle la vuelta e ir a por un plato. Espera...

(TODOS LA JALEAN CONTENTOS) -¡Bravo, bravo!

Déjala que se haga y le das otra vuelta.

Oye, Samantha. ¡Samantha! ¿Qué quieres, Jordi?

No pueden ayudar los de arriba, no puede ayudar la presentadora

ni tú, tampoco. No ayudo, estoy orientando.

Me está dando pautas. Tira para casa.

Pero si ella sola puede, jolín. Vale ya.

Dale la vuelta al crep en el aire, vamos.

Pero ¿cómo voy a hacerlo? Se me estropea.

Así, así. Vamos.

La pones... Una, dos...

Sepárala primero. Qué lástima.

Os va a llegar...

-Venga, que eres la mejor en lo tuyo.

Vamos, anda. Ánimo, Carmen.

Marta, no la ayudes más.

Carmen, tú puedes. -Carmen, eres la mejor.

-Qué graciosa. En el balcón nos lo estamos pasando genial.

Todo lo que hace Carmen es maravilloso e increíble;

es increíble, porque no das crédito a cada paso que da.

-Yo voy preparándome para las esferas.

-¡Samantha... me ha salido de diez!

Pero ibas a hacer más cosas. Poco a poco.

-"Poco a poco", pero poco a poco.

-A ver; uno, dos y tres.

-Venga, Antonia. -Te va a salir.

(SANTIAGO) Antonia, girando el bote.

Venga, Ona; vamos, Ona.

-Mirad, chicos, polvo de aceite de orégano.

-Tiene un nivel. -Pero bueno.

-Hola, Antonia. -"Amore, bellissima della mamma"

-"Come stai?" -Amor de mis amores.

"Cosa stai facendo, Antonia?"

Estoy intentando hacer caviar con agar-agar, con el fumet

que hemos hecho de coral. Mira, voy a probar, otra vez, esto.

Nos vamos, estás muy concentrada. Te veo bien.

-"Grazie", Marta. -Ánimo.

(Música de tensión)

(PAZ) Ya no pongas más, Carmen.

(MARIO) No pongas más.

-Es que están tan ricos... -Sí, pero ya...

Vamos a callarnos ahí arriba un poquito.

Yo no sé qué más voy a hacer aquí.

-Están fantásticas.

-Hola, amores. Vamos a ver a Boris.

Hola, Boris, ¿cómo estás? Hola, Boris. ¡Oh!

Bueno, bueno. -Ay, mira...

-Estoy intentando recuperar una receta de mi marido.

¿Sabes qué tienes que hacer? Pones menos cosas.

O en una más grande.

Sácate esta sartén y coge otra. No, ya está listo, Samantha.

Hazme caso; es una cosa fina, sofisticada, delicada...

Pero es tan difícil para mí lo fino.

Tengo la solución a tus problemas. Vale, mi amor.

El "Manual del aspirante a Chef". Me encanta.

Con muchas ideas para emplatar, con técnicas

y un montón de ideas que necesitas. Así que cógelo y estúdiatelo.

¿Qué técnicas estás usando? Esto ha sido un momento empanado,

pero con poca harina, con las semillas de linaza.

He puesto el pollo a marinar en una emulsión al vacío

y, más o menos, repetí esa idea para estas cebollas rojas,

que voy a poner de adorno.

-Imagina que es para Rubén. -Para mi marido.

Vamos, no le ayudes más. Adiós. Suerte.

Adiós, mi amor. Gracias. -Suerte.

(Música de tensión)

-Yo no sé qué más hacer aquí. Uf...

Podía poner nata montada, voy a por un cacharro.

(RÍEN A CARCAJADAS)

-¿Y el sifón? -Te da tiempo, Carmen.

-¿Cómo le va a dar tiempo?

Carmen, al botón de al lado. Al botón. Carmen, ahí...

-Ahí, muy bien. Ahí, mételo para dentro.

Qué bien me lo estoy pasando, por favor.

Se ha quedado torcido ¿o es así?

Aspirantes, ¡último minuto!

Venga, echa la nata ya.

-Tienes un minuto, aún.

-¡Que te calles! ¿Vosotros en vuestra casa tenéis todo esto?

-Claro. -Soy una antigua, no tengo.

-Vale, vale, vale, vale.

-Esto no se monta ni para atrás, ¿tenéis xantana?

-"Xantana..." -¿Tenéis xantana?

Encuentro que ha quedado ideal.

-Venga, Carmen. -Venga, Carmen.

Diez, nueve, ocho, siete, seis,

cinco, cuatro, tres, dos, uno.

¡Tiempo! Manos arriba.

Carmen... ¡Carmen!

Después que he conseguido esto. Se ha terminado el tiempo.

Manos arriba, Carmen, por favor.

(MARIO) Bravo a todos mis compañeros, de verdad.

-¿A que no os habéis dormido?

-No. -Para nada

-Para nada, cariño. He disfrutado y sufrido.

-Hoy he decidido no dibujar a mis compañeros,

tras la desagradable experiencia que tuve con Carmen y Boris,

que no aceptaban sus dibujos, y he dibujado los superalimentos,

porque no se va a quejar ningún superalimento;

además, me han salido iguales, estaban debajo de la campana.

-Carmen, has estado soberbia. -Genial.

-¿Verdad que está mono? -Está ideal.

-Bueno... -Que lo decidan...

Aspirantes, el tiempo en cocinas ha terminado y daremos paso, ahora,

a la cata eliminatoria pero, antes; Marta, ha sido un placer tenerte.

Qué gusto da, de verdad, volver a ver a los aspirantes

y ver cómo habéis evolucionado y traéis platos, como ese postre.

Gracias. Gracias.

Antes de irme quiero agradeceros la oportunidad de estar aquí

y la confianza que habéis puesto en mí, que ha sido mucha.

Te lo mereces. ¡Bravo, Marta!

-Me habéis abierto las puertas a un nuevo futuro,

que voy a aprovechar muchísimo gracias a vosotros.

Doy gracias el día que se me ocurrió apuntarme a "MasterChef".

De verdad, muchas gracias.

-Ay, qué risa, mira cómo habrá sido la prueba

que me he abierto una cerveza y no la he probado.

Bueno, ahora sí damos comienzo a la cata.

Qué susto más grande.

No te juegas nada, tranquilo. ¿De verdad? Yo no...

No lo tienes muy claro. No, yo... ¡Hola!, ¿qué tal?

Jordi, ¿cómo estás? Bien ¿y tú?

Encantado de saludarte de nuevo.

Lo termino y, luego, os digo cómo es la cosa.

Vale, es algo que comemos en casa, entonces lo voy a llamar

"Pollo para Rubén". ¡Oh!

Lo he acompañado de esta espuma, que me gustaría dedicársela

a Carmen Lomana porque es casi un "parmentier";

a ella que le gusta tanto esa palabra.

-Qué mono.

-Desde el momento que tengo la inmunidad,

mis compañeros han cambiado. Sabes que las celebridades tendemos

a no decir lo que pensamos, pero creo que ha surgido envidia.

No sé decirte de quién ni cuánto. -No...

-Yo lo he notado. ¿Te ha enseñado Rubén a emplatar?

Rubén emplata mejor que yo, porque le sale natural;

pero Rubén no es una "celebrity".

Hay que escoger entre emplatar bien o ser "celebrity".

Boris, había un protagonista muy difícil de utilizar,

las semillas de lino, y has tirado un pollo mal frito.

Que no está mal, pero las semillas no son protagonistas, no están.

Que me lo cuentas bien, lo vendes bien,

pero no aparecen en boca. Me parece un plato triste.

Tienes suerte de llevar el delantal dorado.

Has hecho un rebozado pero como lo has pochado

en el aceite, las semillas... se han ido.

Lo has impregnado mucho de aceite, has cocinado el pollo mucho...

Toda mi vida, como bien sabéis, no hago más que perder aceite,

tengo un grave problema con el aceite.

-"Oh, my God"

-Creo que el aceite me odia. Tu cuerpo no asimila el aceite.

Lo expulsa, exacto. (RÍE)

Boris, está todo dicho. Gracias, muchas gracias. Gracias.

No, no, Boris, perdona, no te vayas, por favor.

Como siempre cuestionáis nuestras catas,

pues, ha llegado tu oportunidad: gracias a tu delantal dorado

vas a probar con nosotros los platos de tus compañeros.

¡No! Pero... ¡guau! -Muy bien, Boris.

Eso es un buen privilegio, una buena ventaja.

-Qué maravilla.

Un privilegio que te otorgamos. Gracias.

Y una responsabilidad. Justo. Es la historia de mi vida:

soy una persona privilegiada llena de responsabilidades.

Te vamos a pedir justicia y honestidad a la hora de valorar.

Ay, Dios mío, por favor...

Si son las tres personitas que más quiero del programa.

Por eso te necesitamos.

Se me está mezclando todo el lino...

No seas falso porque te mataste con Carmen y con Antonia.

¡Las quiero, las quiero mucho! Las quiero de verdad.

-Me gustaría que eligiera quién se va.

-Sería mítico, ¿te imaginas?

-Voy a aprovechar para decir a cada una de ellas

lo que pienso de ellas y de sus elaboraciones,

con un vocabulario tan aparentemente dulce

que, probablemente, no se den cuenta

de todo lo que les estoy diciendo.

Bueno, ahora que ya tenemos cuatro jueces,

empezamos la cata, esta vez sí, eliminatoria.

Antonia, por favor, adelante y suerte.

Qué divino cómo se acerca Antonia, ¿no?

¡Oh, guau...!

Te daré un consejo de juez a aprendiz de juez:

no seas tan expresivo al principio

porque, es posible, que cuando cates el plato...

Deba controlar la expresividad. Eso es.

Espérate, que me pongo así.

Antonia, ¿cómo se llama tu plato y cómo has metido el ingrediente?

Mi plato se llama "Gambas a la cúrcuma con perlas de caviar".

Dentro de la salsa, de la reducción,

he puesto el germen, la hoja de grano.

Espero que os guste. Boris, estéticamente, ¿qué tal?

Me llamó la atención cuando mencionaste las perlas de caviar

porque, por un momento, no las veía.

-Acércate que hay perlas.

-Pero son... el concepto perlas... Define perla.

-¿Sabes cómo se hacen las perlas de caviar?

-Por supuesto que sé hacer el caviar, totalmente.

Coges el biberón y lo lanzas sobre un líquido

que tiene una densidad diferente, entonces, se hace.

Pero es verdad que...

-¿Dónde lo echas?

-Antonia... -En el aceite que has perdido.

-No, en el aceite que he perdido yo, no.

-Te adoro. -Me pongo como ellos:

¡no son perlas! ¿Entiendes? No te pongas tan brusco.

Sobre todo, antes de probarlo. Es un error que me ha pasado.

Por eso te lo estoy compartiendo contigo.

-Te quiero.

Vamos a probar, amigos.

A ver.

Me escondí para atrás porque la cúrcuma yo pensé

que se llevaba mi lengua.

Claro, probé justo el que ella habría puesto,

el peor de los maleficios que es dejarme sin lengua, claro,

que ya no puede hablar. Es que es tremenda Antonia.

¿Qué te pasa? ¿Qué quieres agua?

Creo que la cúrcuma es muy amiga tuya,

pero aquí hubo un momento, cálmate, Antonia.

No, esto trae suerte para ti, sobre todo.

-Creo que aquí la cúrcuma me parece que se te pasó

y da una sensación como si la especia

se hubiera quemado un poco.

Y entonces junto con la gama roja que tiene un sabor muy fuerte,

de repente creo que se chocan estos sabores.

Es mi única opinión. -Vale.

-Pero lo que me encanta es que le has agregado

esa personalidad tuya y eso habría que matizarlo.

-Te ha quedado una semilla en los dientes.

-No me extraña. -Se la está devolviendo.

Voy a darle un poco de razón a Boris

y a lo mejor se te escapa un poquito de más esa cúrcuma,

debería ser más sutil y rasca, rasca.

Pero está bien el conjunto, me parece que tiene mucho sentido,

te faltó pulir esos puntos

que te pueden hacer brillar en la cocina, los puntos

de cocción, la sutileza con las salsas, pero como eres

una tía exuberante y un volcán pues, a veces,

ese volcán... Estrómboli.

Se pone en erupción.

Como idea es buena, ¿por qué? Tengo que usar una técnica,

hago un caviar, uso dos ingredientes,

la cúrcuma en la salsa y la hierba cortada por encima

fino en un solo ingrediente que la salsita igualará sabores.

Dicho esto, tiene errores de cocción, de aplicación

de la técnica porque la técnica es buena si hago una salsa

y el caviar es de la misma cosa, para qué lo pongo.

El caviar sirve para introducir otro sabor en el plato.

¿Puedo aportar algo más? Por favor.

Una pregunta a vosotros, ¿no creéis que en esta generación

de "MasterChef Celebrity" estamos abusando del caviar?

Del falso caviar como que todas hacemos

ese falso caviar, es increíble. Perdón por el inciso,

pero reconozco que yo caí en esta hipnosis

del caviar, del falso caviar.

¿Puedo irme? Sí.

Gracias.

Mamma mía, Boris, yo mato a Boris

con su cata. Acepto la crítica,

pero espera a cada cerdo le llega su San Martín Boris.

A ver cómo lo haces, dale sentido al plato, Carmen.

Yo qué sé.

Esto parece una cosa rara. Te pareces al 007.

¿Verdad? Sí.

-Pero es como ideal. -Si solo se ven

las frutas del bosque.

(RÍEN)

¿Qué nombre tiene tu plato?

Pues esta, ya que estamos tan snob, se llamará

kermes de frutos rojos.

-Qué divina. -La kerrmes es una fiesta,

una verbena, pero en francés.

Y en las verbenas se toman crepes, gofres.

Carmen, ¿cómo se debería comer?

Ah, pues con un... Lo puedes enrollar,

lo coges con la mano o con tenedor y le vas metiendo.

¿Metemos esto? Sí, si quieres.

¿La otra también? También, o puedes poner

también una y enrolla. Ponle, ponle.

Hazlo para que lo comamos. No, porque la vais a romper.

Hazlo tú, hazlo tú. Esto es pan de ángel

que tú lo puedes tomar así.

Como los nachos. -Con guacamole.

-Y yo pregunto una cosa, te haces un crepe tan fino,

no lo puedes enrollar. Sí, si haces bien la masa.

Lo que pusiste en un bol echaste algo más de leche

y porque fui a ayudarte. Pan de ángel, es pan de ángel.

-Tenéis toda la razón. -Es que es una vulgaridad

agarrar así y coger, te lo tienes que comer

con elegancia, con todo el glamour del mundo

y vas metiendo así, uh. -Tú me has captado bien.

(Risas)

-Es que hay que verlo como una escena de alta comedia

que Carmen presente

ese plato a los jueces de "MasterChef".

-Yo con esto lo he metido en un sifón, bueno, primero

lo batí, luego lo colé, puse los frutos rojos con nata

y luego, esto es tan rico y tan saludable que no iba a hacer

gelatinas y tonterías, que la gente lo tome...

Natural. Entero.

-Natural, natural.

Carmen, me desmontas. Cómo que te desmonto.

Porque si te doy un veredicto al nivel de lo que suelo dar

en el momento del programa que estamos, el trabajo

que hiciste con el tiempo que tuviste, me genera

tal cabreo que lo llevo tan arriba

que me reseteas.

La nata la tiraste en el plato sin montar.

Un poco montada está.

Vamos a ver, dejadme que me defienda un poquito,

primero hice una masa...

(SE RÏE) No me hagas reír...

Carmen, si te ríes, me enfadaré de verdad.

No hay trabajo, es una vergüenza,

no lo hace ni en el primer programa un junior.

¿Tanto? -Carmen, qué duro todo,

no sé cómo defenderte,

solo que puedo decir... No tiene defensa.

Ya, pero puedo decir que enfadado tienes aún

más sexy de lo que eres, deberías medir un poco eso.

No te lo dijeron antes porque nadie estuvo acá

para decírtelo, pero deberías medirlo

porque la gente se termina enamorando de ti.

-Dejadez. -Sí.

-Hubiera intentado hacer algo que le saliera igual de mal,

pero es que eso era descarado, tan descarado que te da la risa.

Demostración de muy pocas ganas y la incoherencia de que estés

a estas alturas de programa aquí.

No tengo nada más que decir, Carmen.

Gracias. En fin, Carmen,

se nos fue el karma, Carmen, se nos fue el talismán.

Llegas a una prueba de eliminación y ocurre lo que ocurre,

tuviste la gran suerte siempre de escudarte detrás

de tus compañeros. No me he escudado.

Y vas a la cola del equipo que se iba librando

hasta que llega el momento.

Tienes dos problemas importantes que lo vimos durante el programa,

uno, no sabes qué es trabajar y un problema y de actitud

y de ganas, tuviste mucha suerte en las pruebas por equipo,

que tu equipo ganase siempre y no estar nunca

en la prueba de eliminación.

Si lo reconozco desde el primer momento

que de todos los que hay aquí yo sea la que peor cocine.

Para mí ha sido una lección de humildad que no es que yo sea

una persona orgullosa sino de: "Carmen, aquí estás aprendiendo,

cállate y aprende también de tus compañeros

y se esfuerzan como nos esforzamos todos".

Yo por ejemplo eso que hice a mí, personalmente, me gusta.

-Ah, te gusta.

Bueno, Ona, tenía dos ingredientes interesantes, que evocan

a la cocina asiática, de ahí tu plato que tiene

toques asiáticos,

pero qué es porque no parece... Es algo raro.

(HABLA EN JAPONÉS)

Toma ya. "Oh, my God",

pero mil idiomas, japonés. -Se lo dedico a Boris

porque en el grupo de "Whatsapp" que Samantha

quiere entrar, Boris envió una foto

haciendo sincro y quedamos en que seremos el próximo

dúo de Tokio 2020, entonces me inspiré en Japón

para hacer este plato

y en nuestro próximo dúo de Tokio.

-Qué divino, pero la selección japonesa de sincronizada

es de las más duras con vosotras.

-Sí, luchamos con ellas. -Me parece un puntazo

que hablaras en uno de los idiomas de los rivales.

-Porque nuestra seleccionadora es japonesa.

-Ah.

¿Tiene nombre tu plato? Sugoi.

Sugoi en japonés es como bueno porque me gustaron mucho

mis dos superalimentos y quería poner un nombre japonés.

Hice una vinagreta de pasta de miso, miel,

mostaza Dijon y limón.

He osmotizado los taquitos de salmón con la vinagreta

y luego hice unos taquitos de manzana y calenté en la sartén

el azúcar de coco con un poco de lima

y también lo osmoticé al vacío.

Luego infusioné un aceite con orégano y cogí

maltodextrina que su propiedad es secar las grasas.

Tenía las algas, pues hice una crepe con huevo

e hice como unos maquis a la española.

Ah, y una gelatina muy transparente

para que te dé un toque ácido, pero que no sea demasiado

y en forma redondita de maqui. Vamos a probar.

¿De qué sabor es la gelatina? De manzana.

Ona, me gusta identificar que es un plato amateur

porque hay muchas cosas ilógicas en el plato.

Tan ilógicas que demuestras ser amateur, que la idea

es tuya original, un plato sincero con técnicas a lo loco

que te puedes ahorrar la mitad con falta de criterio

en algunas cosas, tanta voluntad que te olvidaste

que el ingrediente principal es el miso y el azúcar de coco

que se desdibujan un poco. También importante el dato

que la cocina japonesa los postres son muy ausentes

porque se cocina con azúcar, esa miel del marinado

podía haber sido el azúcar de caña y mejor incorporado.

Dicho eso, valoro mucho el trabajo que has hecho,

sé que no es tu mejor programa, no es tu mejor momento

y luchaste mucho hoy y mi respeto, mi cariño

porque mereces un aplauso.

(Aplausos) Bravo, Ona.

-Estoy pasando por un momento personal difícil

por un familiar que está muy mal de salud

y apunto de fallecer y pues, con las emociones

que se viven aquí, la intensidad, la presión,

la responsabilidad que hay,

hoy es un día duro.

Ona, tienes que estar... Espera, le doy un achuchón.

Muy orgullosa. Qué suerte, Ona.

Tienes que estar muy orgullosa de lo que haces, cómo luchas,

cómo te dejas la piel, cómo quieres batir los récords

contra ti no contra tus compañeros, no lucha

contra ninguno de ellos, con esa pasión, ganas, talento,

esfuerzo, en cuanto empieces a dominar

un poco el gusto, la sensibilidad por el gusto

que también se tiene que cultivar,

pues llegarás donde quieras

porque tienes esa fuerza extraordinaria.

Así que, Ona, muchas felicidades. Gracias.

¡Bravo, Ona! -¡Ona, campeona!

(Aplausos)

Es impresionante la actitud que tienes,

la rapidez con la que trabajas, cómo luchas.

Te pareces a Rafa Nadal, que a mí me encanta

cómo tira para adelante. Eres una auténtica campeona, Ona.

(Aplausos) ¡Bravo!

Tengo muchas ganas de decirte desde el principio,

quizás por tu juventud y por tu profesión te atosigas.

Como tú eres una persona tan dúctil,

lo que aprendes, inmediatamente

lo pones en práctica. Tú cocinas de esa forma.

Y eso es lo que ha hecho, probablemente,

que estés siete veces en las eliminatorias.

Sí. Vamos, lo que te dice Boris.

Sabemos que eres agua, pero no te diluyas.

Concéntrate y sintetiza.

Como en el deporte, no solo es el resultado final,

sino que el trabajo y el día a día

son muy importantes. Así que estoy muy satisfecha

por la valoración de hoy.

Delantales negros, la cata ha terminado.

Nuestros jueces ahora tienen que deliberar para decidir

quién es vosotras tres será la eliminada de este programa.

Boris, tú ya has tenido demasiadas responsabilidades.

Ese delantal dorado te libra de la expulsión.

Así que puedes subir a la galería con tus compañeros.

Me lo he pasado muy bien.

(Aplausos) Venga, sube, Boris.

Adiós, Boris. Te amo.

Ven a este lado cuando tú quieras. Muchas gracias.

¡Ay! Casi que me caigo. La mancha de aceite, perdona.

(RÍEN)

Qué rápido. Una mancha de aceite.

Pues ahora sí, jueces. Llega el momento

de la decisión más difícil. A deliberar.

Vamos allá.

Que van a deliberar. No sé qué tienen que deliberar.

Pensadlo bien, eh. -Sí. No os arrepintáis.

Yo estoy absolutamente convencida.

¡Oh, Dios! Este es el momento que no quiero oír.

Mira. A ver. ¡Chis! Ahora silencio. -Venga.

Aspirantes, teníais la obligación de usar en vuestro plato

los superalimentos que escondían las campanas.

Aunque habéis tenido suerte y habéis destapado

pocos ingredientes y muy fáciles.

Como viene siendo habitual, el esfuerzo no ha sido el mismo

en todas las cocinas y eso se refleja en el resultado.

Ona, Antonia, Carmen, una de vosotras cuelga hoy

el delantal. "Oh, Madonna!"

Y una de vosotras ha trabajado

mejor que el resto de sus compañeras.

Ona. Y, por tanto, merece seguir

una semana más en estas cocinas.

Y esa aspirante es...

Ona. ¡Bravo!

(Aplausos)

Ona, enhorabuena. Sigues cocinando una semana más

en "MasterChef". Puedes subir a la galería.

(Aplausos) Adiós a todos.

(ONA) Esta vez está más claro que nunca,

porque Carmen ha tenido muchísima suerte

y está en el programa ocho.

Obviamente, las valoraciones no han sido buenas.

Este jurado tiene claro quién debe colgar el delantal.

Pero antes de pronunciarnos, queremos conocer

la opinión de vuestros compañeros.

Queremos saber quién creéis

que debe quedarse. "Oh, Madonna!"

Santiago. Por el cocinado, yo creo

que era un poquito más sofisticado y con más fuerza y pasión

en el trabajo el de Antonia.

Mario. Creo que Carmen es consciente

de lo que es ella y de lo que puede llegar a ser.

Y se va a despedir de este concurso con la cabeza muy alta

porque es una persona maravillosa de los pies a la cabeza.

(Aplausos)

Y por último, Paz. Creo que Carmen, como tú decías,

es de otro planeta, de otra galaxia.

Creo que nos ha dado grandes momentos en este programa

y se merece un aplauso porque es maravillosa.

(Aplausos) ¡Bravo!

Es que es así. -Me habéis hecho llorar

lo que no me han hecho los jueces.

Por vuestro cariño. De verdad, es un regalo de la vida

haberos conocido a todos.

A todos. -Muy bien. ¡Bravo!

Me pongo a llorar. -¡Bravo!

Dicho esto, el aspirante que no continúa

en las cocinas de "MasterChef" es...

Carmen.

Hemos terminado. (RÍE) Hemos terminado.

Enemigas, amigas. -Íntimas.

Enemigas íntimas. -Te deseo lo mejor.

(Aplausos) (BORIS) ¡Qué bello!

Amigas para siempre. -Han sido maravillosas las dos.

Carmen, que te vaya todo bien.

-Gracias. -En la vida.

Personaje. Fuera la persona...

Muy contenta que se ha ido con la cabeza un poco alta

y humilde, sobre todo. Y con buen humor.

Si esa actitud la hubiera tenido desde que empezó el programa,

hubiéramos sido buenísimas compañeras.

Pero ella era un poco presumida en algunas cosas.

(RÍEN) -Es verdad.

¡Ay, Carmen! Mi Carmen. ¿Cómo estás?

Con un punto de melancolía por irme.

Pero estoy muy contenta.

Ya he dicho que esto es un regalo de la vida,

estar en "MasterChef" con todos vosotros.

-¡Oh, Carmen! -Con mis maravillosos compañeros,

todos, del primero al último,

desde Paula hasta todos los que están aquí.

No tengo palabras para todos. -¡Bravo!

(Aplausos) ¡Bravo!

Pues fíjate. Yo te quería dar las gracias.

Llevo seis años aquí y el cocinado de hoy, Carmen,

me ha tenido absolutamente obnubilada,

con la boca abierta todo el tiempo.

Qué manera de hacer humor.

Me río bastante de mí misma cuando me veo

en una situación que no controlo.

Tú, además, lo tenías muy claro.

En el momento en que caiga en Eliminación, me voy.

Yo estaba casi segura. Podía haber tocado, yo qué sé,

hacer a lo mejor un risotto, algo que yo sepa hacerlo mejor.

Desde luego, tú eres muy positiva.

Porque me encanta que cada vez que hace algo,

Carmen dice: "Ay, pues yo encuentro que está riquísimo".

Todo depende de las expectativas de cada uno.

Y las tuyas eran muy bajas. Como yo tenía unas expectativas

sobre mí muy bajas, cuando veía que había conseguido

hacer algo, estaba supercontenta.

Hemos vivido grandes momentos contigo.

Has cantado, bailado, te has enfadado.

Has hecho de todo en este programa.

Pero ha llegado el momento de colgar ese delantal.

Te digo una cosa. Vas a poder retomar tu vida social.

Sé que estabas un poco preocupada con esto.

No. Lo que pasa es que me invitaban

a muchas cosas y a todo decía que no porque estaba con este tema.

Y compaginarlo todo era imposible. (RÍEN)

Es que estoy abducida por los fogones.

Ya tengo ganas de ponerme un poco mona.

Pero si vas siempre monísima.

¿Has visto a Santiago Segura cómo le he cambiado hasta el chip?

Va todo elegante, con una casaca militar.

Has conseguido algo. Has visto que todos se van

entre lloros y tú nos has dejado con alegría,

con sonrisa en los labios. Eso es más bonito.

Estoy mirando para arriba y hay que ver los poquitos

que quedan ya, eh. ¿Quién será el ganador, Carmen?

A mí me gustaría ver un reto entre Fiona y Paz.

¿Quién es Fiona? Entre Ona...

Ella está volviendo a la vida social.

Ya está volviendo a la vida social

Tengo una amiga que se llama Fiona

y con Ona estoy todo el día llamándola Fiona.

¿Y qué me vas a regalar? Te voy a regalar

un montón de cosas. Qué bien.

Para empezar, nuestro patrocinador, el supermercado de El Corte Inglés,

te regala esta fabulosa cesta

con los productos gourmets más exquisitos.

Bosch, nuestro patrocinador de electrodomésticos,

te regala una placa Flex Inducción y un extractor de jugos lento.

Además, tengo aquí la Escuela de MasterChef.

Esto es una suscripción gratuita durante seis meses.

Con esto seguirás aprendiendo.

Y para cortar, te voy a regalar los cuchillos de "MasterChef".

Eso está muy bien. Y aquí tienes el juego oficial

de "MasterChef", que es tuyo.

Qué bien. Dame un beso grande.

(Aplausos) ¡Bravo!

-¡Muy bien! -¡Glamour!

¡Carmen!

Divina.

(MARIO) Es muy linda la Carmen.

(CARMEN) Mi paso por "MasterChef" ha supuesto

una experiencia, una forma de vivir muy diferente a la mía.

Cocinar, que a mí no me gusta mucho que digamos.

La calidez de las relaciones.

Ha sido maravilloso.

Las cocinas empiezan a quedarse un poquito grandes

ahora que cocinan tan poquitos aspirantes.

Pero así es este concurso. Solo uno se alzará con el título

de tercer MasterChef Celebrity España

y podrá donar 75 000 euros a la ONG que elija.

La competición se pone cada vez más difícil.

Nos vemos la semana que viene.

Mientras, ya saben, pónganle sabor a la vida.

(Aplausos) ¡Sabor a la vida!

Los ganadores de esta prueba se convierten en semifinalistas.

Esto no estará vivo, ¿no? ¿Eso se mueve?

-¿Y las mangas? -¿Y si le quito la manga pastelera?

No tenemos packs. ¡Se han acabado los packs!

Ve a robar. Ve a robar.

Es idea tuya. Sándwich mixto de patata

para el pulpo. ¿Tú lo entiendes?

¡Bravo! -Echa más harina.

No puedes echar lo que te dé la gana.

¿Dónde está el hojaldre?

Lo tiene que hacer este. Ya está.

A mí no me hables así. No. A ti no.

Os vais a enfrentar a la prueba más compleja

de la historia de "MasterChef".

¡Ay! Megacorte. Se ha cortado.

¡Cuidado, que nadie vaya al abatidor!

Se acabó. Esta es toda la pasta.

Cataréis los platos de vuestros amigos.

A ver si es verdad. Llevamos media hora aquí.

¡Hermanita!

Yo espero que lo pruebes tú para ver si te lo puedes comer.

El rosa era bueno también.

Muy Miró. ¿Qué tipo de pasta era? Está destrozada.

El aspirante que no continúa en las cocinas

de "MasterChef" es...

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MasterChef Celebrity 3 - Programa 8

28 oct 2018

Los aspirantes tendrán que afinar el oído para adivinar piezas de ópera que sonarán y que llevarán asociadas un plato. Las retales sustituirán al jurado como maestras de orquesta, ya que el jurado abandonará las cocinas para hacer una cata a ciegas.
La ópera y la gastronomía están íntimamente ligadas y el jurado lo demostrará con un reto en el que sonarán piezas muy famosas de 'La Traviata', 'Carmen', 'La Boheme'... Los aspirantes de 'MasterChef Celebrity' deberán cocinar los platos que vayan asociados a cada pieza de ópera.
Guadalajara será el destino de la prueba exteriores: tendrán que elaborar un menú con productos de la zona; y en la eliminación seguirán los consejos de la ganadora de 'MasterChef 6', Marta, para cocinar sano con los superalimentos.

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